Comentario de mercado Semana Santa 2026

Vuelve a crecer la aversión al riesgo en los mercados ante las dudas sobre las supuestas negociaciones ante la falta de claridad sobre quien es el interlocutor iraní con el que negocia Estados Unidos, agravado por nuevas amenazas de Trump sobre intensificar los ataques.

La guerra de Irán domina por completo los mercados y ha llevado a las bolsas a empezar a valorar un escenario duradero y caótico, cada minuto la situación puede girar a un lado o a otro, y lo que es actualidad mientras escribo este email puede ser cosa del pasado 10 minutos después… Los precios del petróleo y la incertidumbre han obligado a los bancos centrales a adoptar un tono más agresivo, los tradicionales activos refugio no han funcionado como se esperaba, excepto el dólar. En crisis extremas los inversores venden incluso los activos diseñados para cubrir riesgos como el oro…

Lo último es que Trump ha ampliado, de nuevo, el alto el fuego para negociar con Irán otros 10 días, hasta el 6 de Abril. Por su parte, el régimen iraní tiene como objetivo claro asegurar su supervivencia ante la mayor amenaza desde su fundación en 1979, contando con un arma estratégica de primera magnitud como es la capacidad de bloquear el estrecho Ormuz. 

El optimismo sigue muy contenido, mañana se cumple 1 mes del inicio de la guerra en Irán y su fecha de finalización es aún muy incierta, Trump hablaba ayer de 4 a 6 semanas, teniendo en cuenta la falta de disposición de Irán a negociar y que Estados Unidos estaría barajando enviar 10.000 soldados adicionales a Oriente Medio. Con toda esta incertidumbre el precio del petróleo Brent sube y supera hoy a los 110 dólares por barril después de subir ayer un +6%. Un repunte que vino acompañado ayer de subida de las rentabilidades de los bonos soberanos, tanto en Estados Unidos, con el bono a 10 años en el 4,45%, como en Alemania, cuyo bono a 10 años cotiza a 3,10%. Por su parte, Irán, a la amenaza ayer de Trump de mayores acciones militares e instarle a negociar “antes de que sea demasiado tarde”, reiteró sus 5 condiciones para finalizar la guerra: total parada de las agresiones de Estados Unidos e Israel, implementación de mecanismos concretos que impidan nuevos ataques, definición clara de reparaciones de guerra, fin a la guerra en todos los frentes y para todos los grupos involucrados en la región, y reconocimiento internacional y garantías a la autoridad de Irán sobre el Estrecho de Ormuz.

Precio del barril de Brent últimos 6 meses:

La guerra con Irán le está suponiendo a Trump un desgaste político y social importante qué veremos si se ve reflejado en las elecciones de mitad de mandato, el proceso de aprobación de la ampliación del presupuesto de defensa en 200.000 millones de dólares implica un desgaste significativo del capital político dentro del Partido Republicano, especialmente entre los senadores más distanciados de la órbita MAGA. Además, varias encuestas indican que la popularidad del presidente ha disminuido desde el estallido del conflicto, con una mayoría de votantes republicanos no afines al movimiento MAGA (52%) posicionándose en contra de la guerra.

Un gráfico que sigue siendo protagonista estos días es el del movimiento de la Bolsa (S&P 500) frente al precio del petróleo (invertido).

Precio del petróleo Brent (invertido) línea blanca Vs S&P 500 línea amarilla:

El precio del petróleo sigue la misma evolución que siguió en la guerra del Golfo de 1990:

La guerra comercial declarada por la Administración Trump al resto del mundo y su ofensiva militar en Oriente Próximo se han convertido en la principal amenaza para el crecimiento global, así lo advierte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su último informe de Perspectivas Económicas Intermediaspresentado ayer. “El conflicto en desarrollo en Oriente Medio tiene costes humanos y económicos para los países directamente involucrados y pondrá a prueba la resiliencia de la economía global”, señala la OCDE, que añade que el bloqueo del estrecho de Ormuz y los daños ocasionados en las infraestructuras energéticas de la región han provocado ya “un aumento en los precios de la energía y perturbado el suministro mundial de energía y otras materias primas importantes, como los fertilizantes”. La OCDE ha decidido mantener en el 2,9% su pronóstico para el PIB mundial en 2026 (cuatro décimas menos de lo que creció en 2025) ante el sólido inicio de la actividad en el arranque del año, espoleada por la fuerte inversión vinculada a la inteligencia artificial (IA) y por unas condiciones financieras y fiscales que aún soplan a favor. Sin embargo, el organismo advierte de que el alcance y la duración de la guerra en Oriente Próximo “son muy inciertos” y de que una fase prolongada de precios altos en la energía “aumentará notablemente los costes empresariales y elevará la inflación de los precios al consumidor, con consecuencias adversas para el crecimiento”.

El Informe de la OCDE ha revisado con fuerza a la baja la proyección de crecimiento de la eurozona como consecuencia del “impacto negativo de los precios de la energía en la actividad económica”. Ahora pronostica un alza del PIB del 0,8% en 2026, cuatro décimas menos de lo que preveía en diciembre y un descalabro de seis décimas respecto al crecimiento de 2025 (+1,4%). Un frenazo en toda regla en su lento proceso de recuperación que queda plasmado en el deterioro de las expectativas de sus cuatro grandes economías. La OCDE ha recortado en dos décimas sus pronósticos para Alemania, Francia e Italia, que ahora solo crecerán un 0,8% en el caso de las economías germana y gala, y un exiguo 0,4% en el de ItaliaEspaña también ha sido revisada a la baja, aunque de su revisión es más moderada, una décima menos que en diciembre, hasta el 2,1%, en línea con el ajuste efectuado por el FMI la semana pasada al término de su tradicional análisis de la economía española al amparo del Artículo IV de la institución. Se queda una décima por debajo de las previsiones del Gobierno, y también de organismos como el Banco de España, ambos en el 2,2%. Más pesimista es S&P Global, que sitúa en el 1,9% el alza del PIB español este año tras haber rebajado en dos décimas su estimación. En cuanto a sus previsiones de inflación la OCDE prevé para este año que los precios repuntarán hasta el 4% en los países del G20 (sin contar con Turquía ni Argentina, cuyas tasas de doble dígito distorsionarían el promedio), 1,2 puntos porcentuales más de lo que se preveía en diciembre y muy por encima del 3,4% registrado en 2025. En la eurozona, la inflación dará un importante salto cuantitativo, al escalar hasta el 2,6%, siete décimas más de lo que la OCDE esperaba hace solo tres meses. Mayor será el impacto en España, donde los precios subirán de media un 3%, siete décimas por encima de lo estimado a finales del año pasado, siempre que la situación no empeore. La Organización internacional confía en que el conflicto no se enquiste y permita un gradual alivio de las presiones sobre los precios energéticos. Si ese escenario se cumple, la inflación en los países del G20 se moderaría al 2,7% en 2027.

Estados Unidos ha sido una de las pocas economías de la OCDE que ha visto revisado al alza su pronóstico. En concreto, ha mejorado en tres décimas su vaticinio para el PIB estadounidense en 2026, cuando crecerá un 2%. Un avance que, según la OCDE, es fruto esencialmente del positivo arranque de su economía en el primer trimestre. Sin embargo, la Organización ya advierte de que ese tirón inicial se verá contrarrestado en los próximos meses por la desaceleración del gasto de los consumidores. Una pérdida de fuelle que será consecuencia, a su vez, de un triple cóctel de factores, menor capacidad adquisitiva de los ciudadanos norteamericanos, pérdida de impulso del crecimiento de su mercado laboral y caída de los niveles de ahorro. De ahí que el pronóstico de la OCDE para 2027 sea un alza del PIB del 1,7%, tres décimas menos que este año y cuatro por debajo de 2025. Además, y aunque Estados Unidos es el mayor productor de petróleo del mundo, con unas abultadas reservas estratégicas, y controla ahora el crudo venezolano, eso no evitará que la inflación se dispare hasta el 4,2% en 2026, 1,2 puntos más de lo estimado en el informe anterior, asestando un duro golpe al bolsillo del consumidor norteamericano, que ya paga la gasolina alrededor de un 20% más cara que antes de la guerra en Irán. Esto se debe a que, pese a su capacidad productora, Estados Unidos importa casi un tercio del crudo que consume, lo que le hace también sensible a los vaivenes de los mercados energéticos.

Esta semana Goldman Sachs ha subido las probabilidades de que Estados Unidos entre en recesión en los próximos 12 meses al 30% (Goldman Sachs raises its US recession probability | investingLive), el indicador de sentimiento de mercado de Goldman Sachs está en territorio neutral:

El Nasdaq Composite lleva 9 de las últimas 10 semanas cayendo, cuando este comportamiento del mercado ocurre históricamente significa que está cerca de hacer suelo y girar al alza, el índice está más alto a los 3, 6 y 12 meses de este punto el 100% de las veces:

Importante esta semana:

Trump considera que la guerra está en su fase final. Por otra parte, según fuentes del Wall Street Journal, Estados Unidos e Israel habrían decidido no atacar al ministro de Exteriores iraní. Además, Trump rechazó la idea de Netanyahu de promover un levantamiento interno en Irán. Por su parte, Irán estudia imponer peajes al tránsito por el Estrecho de Ormuz.

Según el Wall Street Journal, Trump está buscando un alto el fuego de un mes con Irán acompañado de un plan de negociación de 15 puntos. Sin embargo, las exigencias de Irán, incluyendo el cierre de todas las bases estadounidenses en el Golfo y reparaciones económicas, plantean que un acuerdo rápido es poco probable. Por otra parte, el envío este miércoles de 3.000 soldados adicionales por parte de Estados Unidos a Oriente Próximo refleja que, pese a la retórica negociadora, el riesgo de escalada sigue presente. Según Axios, es probable que se produzcan conversaciones de alto nivel en los próximos días lo que introduce volatilidad en mercado.

Esta semana hemos asistido a advertencias de grandes compañías energéticas que apuntan a riesgos inminentes de escasez de combustible, tanto en Europa como en algunas regiones de Estados Unidos. Así, el CEO de Shell señala que Europa podría enfrentarse a tensiones de suministro ya el próximo mes, mientras que Chevron advierte de una posible crisis de combustible en California.

El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha desmentido informaciones que apuntaban a un posible cambio en el marco de supervisión de la Fed inspirado en el modelo del Banco de Inglaterra. Este desmentido busca calmar las preocupaciones sobre una posible politización de la política monetaria en Estados Unidos, en un momento en el que la credibilidad institucional es clave para anclar las expectativas de inflación.

En China, el primer ministro Li Qiang reiteró este lunes su compromiso con la apertura económica y el trato equitativo a las empresas extranjeras, al tiempo que reconoce la necesidad de abordar las preocupaciones de sus socios comerciales sobre el elevado superávit del país.

Esta semana en la Unión Europea han sido noticia los acuerdos que comienzan a hacerse realidad, en primer lugar, el pacto con Mercosur entrará en vigor de manera provisional a partir del 1 de mayo. Tras más de 25 años de negociaciones, en enero el Parlamento Europeo paralizó la ratificación de hacer el acuerdo definitivo, solicitando al Tribunal de Justicia (TJUE) opinión sobre su legalidad. Mientras tanto, la Comisión Europea conserva la facultad de aplicar el acuerdo de manera provisional. Actualmente, el comercio con Mercosur representa únicamente el 2,2% del total del comercio extracomunitario, pero estimaron que, para 2040, las exportaciones europeas hacia Mercosur podrían aumentar en un +39%, unos 50.000 millones de euros adicionales. El texto contempla la eliminación gradual durante 10 años de los aranceles a los bienes industriales, lo que beneficiará principalmente a los exportadores de automóviles europeos (actualmente gravados con un 35%9, a la maquinaria y los medicamentos. En cuanto a los productos agrícolas, se eliminarán los tributos al 93% de este tipo de exportaciones europeas, lo que supondrá un impulso para productos como el vino, que también soportan aranceles del 35%. A su ver, el trato liberalizará el 82% de las importaciones agrícolas procedentes de Mercosur. Para los productos considerados sensibles para los sectores europeos, como la carne de vacuno y aves, se establecerán cuotas a la importación con límites de 1,5% sobre la producción de la UE. Por otro lado, la UE y Australia firmaron este lunes un acuerdo de libre comercio, aunque aún debe ser ratificado por los parlamentos de ambas partes. En su comunicado, la Comisión Europea prevé que las exportaciones de la UE hacia Australia crezcan hasta un +33% en la próxima década, y que el valor de las exportaciones alcance los 17.700 millones de euros anuales. Los sectores clave con mayor potencial de crecimiento incluyen los vehículos de motor (que se espera que aumenten hasta en un +52%), los productos lácteos (+48%), y los productos químicos (+20%). Además, el acuerdo eliminará los aranceles sobre las principales exportaciones de la UE, como los quesos, los preparados de carne, el vino, algunas frutas y verduras, entre otros. Más aún, el acuerdo facilita el acceso de la UE a las materias primas fundamentales australianas. Australia es uno de los países con mayores recursos estratégicos ya que es el principal productor mundial de litio, con cerca del 37% de la producción global, además de contar con sectores relevantes de tierras raras (3,3%), magnesio y ser el cuarto país con mayores reservas de tierras raras. Sin embargo con Estados Unidos las tensiones comerciales siguen elevadas, con Trump advirtiendo de la posibilidad de imponer aranceles más altos si no se alcanza un acuerdo, incluyendo amenazas sobre el acceso europeo al gas natural licuado estadounidense.

En Reino Unido, el fuerte repunte de las expectativas de inflación a corto plazo de los consumidores (desde el 3,3% hasta el 5,4%) refleja un deterioro significativo en la percepción inflacionista, probablemente ligado al encarecimiento reciente de la energía.

Las subidas de los tipos de interés se aproximan en la zona euro. Una semana después de dejar sin cambios los tipos en el 2%, Christine Lagarde, la presidenta del Banco Central Europeo, mostró este miércoles su predisposición a actuar para contener la inflación que pueda derivarse de la crisis energética provocada por la guerra de Irán. La banquera central, en la conferencia monetaria ECB and Its Watchers, que este año celebra su vigesimosexta edición, fue bastante explícita: “La indecisión no nos va a paralizar”. En la misma línea, Lagarde resaltó que “nuestro compromiso de lograr una inflación del 2% a medio plazo es incondicional”. El BCE se vuelve a enfrentar con una crisis energética cuatro años después de la que le llevó a impulsar los tipos de interés hasta niveles récord del 4% tras haberlos mantenido durante años en una cota inédita del -0,5%. Este tipo de situaciones son especialmente difíciles de manejar por parte de los bancos centrales pues, tal y como reconoció Lagarde, “la política monetaria no puede reducir los precios de la energía”. Normalmente, los bancos centrales suelen tratar de obviar este tipo de perturbaciones entendiendo que la política monetaria afecta a la economía con cierto retraso, por lo que puede acabar golpeando al crecimiento una vez que la situación se ha normalizado. Sin embargo, las experiencias del pasado han demostrado que, cuando elshock energético es lo suficientemente grande, genera efectos de segunda ronda en los precios que el banco central sí debe enfrentar. Y este nuevo shock derivado de la guerra de Irán tiene mimbres para ser de gran calibre. La Agencia Internacional de Energía describió la situación como la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial. Además, los ataques a la infraestructura energética, especialmente a la planta de Ras Laffan en Qatar la semana pasada, hacen que la probabilidad de una rápida normalización disminuya. “Si la crisis se intensifica, la respuesta de las empresas y los trabajadores podría ser más rápida que la vez anterior. Tenemos un recuerdo reciente de la alta inflación, lo que podría influir en la rapidez con que se trasladen los costos y se busquen compensaciones”, explicó la presidenta del BCE. Pese a esta situación, el BCE quiere mantener una total flexibilidad respecto a sus próximos pasos. Por eso, Lagarde recalcó que la autoridad monetaria no se ha comprometido a una senda concreta de tipos de interés, sino que actuará en función de lo que vayan dictando los datos y su percepción de los riesgos. Por el momento, los inversores esperan que la primera de las subidas de tipos que puede acometer el BCE llegue antes de verano, lo que pone la lupa en las cumbres de abril o de junio. Los futuros sobre los tipos de interés otorgan una probabilidad del 60% a que esa alza se materialice ya en la próxima reunión a pesar de que la autoridad monetaria suele preferir abordar los giros estratégicos en las cumbres en las que lanza nuevas proyecciones macroeconómicas. En cualquier caso, si se decanta por una subida, se espera que sea de 25 puntos básicos, lo que dejaría el precio del dinero en el 2,25% al menos hasta la siguiente reunión.

La confianza de los empresarios en Alemania se frena, presionada por la incertidumbre geopolítica y la subida de los costes de energéticos, el índice IFO de clima empresarial publicado este miércoles cayó dos puntos en marzo al retroceder hasta 86,4. En el desglose, el mayor retroceso vino por el lado de las expectativas, que bajaron hasta 86 desde el 90,2 previo, mientras que la situación actual repitió niveles de 86,7. Con este descenso, la confianza empresarial bajó a mínimos del último año.

El Ministerio de Finanzas de Japón ha advertido sobre la posibilidad de tomar “acciones contundentes” para frenar la debilidad del yen, lo que sugiere que el riesgo de intervención en el mercado de divisas está aumentando.

En España esta mañana se ha publicado la inflación preliminar de marzo que se aceleró tras los primeros efectos de la subida de los precios de la energía. El IPC creció un +3,3% interanual, repuntando un punto desde la cifra del mes previo. Aunque el INE todavía no ha publicado el desglose por componentes, como era esperable señaló que esta evolución de la inflación fue debida principalmente al encarecimiento de los precios de los combustibles y lubricantes para vehículos personales. Asimismo, aunque en menor medida, también influyó el descenso de la electricidad, menor que el del año pasado, y el aumento de los precios del gasóleo para calefacción, que bajaron en marzo de 2025. Por su parte, la inflación subyacente (índice general sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) se mantuvo estable en el +2,7% interanual.


Irán pone a prueba la tolerancia de Trump a la volatilidad del mercado. George Steer, Emily Herbert y Malcolm Moore. Financial Times.

Los inversores buscan el límite de resistencia que lleve a Donald Trump a modificar su política en la guerra contra Irán, mientras sus publicaciones del presidente de EEUU en redes sociales provocan fuertes fluctuaciones en el mercado petrolero. Desde que Trump inició la guerra en Oriente Próximo, ha intensificado sus amenazas contra el régimen iraní los fines de semana, cuando los mercados petroleros están cerrados, e insinúa una paz inminente cuando los precios suben. Estos mensajes forman parte de los intentos de su administración por frenar la inflación de los precios de la gasolina, a pocos meses de las elecciones de mitad de mandato, en las que las subidas de precios marcarán la agenda de los votantes.

Este patrón subraya la importancia crucial de los mercados de petróleo para el desarrollo del conflicto, así como el éxito de la Casa Blanca –al menos hasta ahora– en evitar que los precios del crudo se descontrolen. “Es evidente que [Trump] teme los altos precios de la gasolina”, sostiene Jorge Montepeque, analista de Onyx Capital Group. “Por otro lado, está su ego. No puede permitirse el lujo de perder”. El Brent alcanzó un máximo histórico superando los 119 dólares el barril el 9 de marzo y ha sufrido fuertes fluctuaciones en las últimas semanas, mientras Irán lanzaba ataques contra buques que transitaban por el estrecho de Ormuz e instalaciones energéticas en el Golfo Pérsico.

Los consumidores y las empresas estadounidenses están empezando a sentir los efectos: los precios de la gasolina han subido más de un tercio, hasta casi 4 dólares el galón, mientras que el gasóleo, vital para la industria, ha superado los 5 dólares. Un operador sénior del sector energético señaló lo que consideraba un patrón claro: cada vez que los precios del petróleo estadounidense –que actualmente cotizan unos 10 dólares por debajo del Brent– se acercan a los 95 o 100 dólares por barril, aumenta la retórica de desescalada del gobierno y la especulación del mercado sobre una posible intervención gubernamental en el mercado petrolero se intensifica. En su opinión, hasta ahora, esa presión había ayudado a contener los precios. Pero también advirtieron de que el mercado podría dispararse si comienza a haber escasez. Varios operadores creen que los precios del petróleo podrían ser más altos dada la magnitud de la perturbación causada por la guerra con Irán, pero no hay mucha gente lo suficientemente valiente como para operar en contra de las intervenciones de Trump. Sus publicaciones en redes sociales y entrevistas se perciben como maniobras diseñadas específicamente para hundir los precios

“Estas afirmaciones son falsas. El presidente Trump ha sido totalmente transparente con los estadounidenses sobre estas perturbaciones temporales y a corto plazo, y está centrado en hacer lo correcto: eliminar la amenaza que representa el régimen terrorista iraní para EEUU y nuestros aliados”, sentenció el portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers.

Los inversores se han acostumbrado a la política caprichosa de Trump desde sus cambios en relación a los aranceles en esta misma época el año pasado, cuando sus numerosos bandazos dieron origen al término TACO. Pero la semana pasada, con sus mensajes contradictorios, su imprevisibilidad ha alcanzado nuevas cotas.

Desde el viernes, la administración de EEUU ha amenazado con liberar cientos de millones de barriles de petróleo de su Reserva Estratégica de Petróleo, ha desplegado paracaidistas de élite a la zona de conflicto y ha amenazado con “arrasar” las centrales eléctricas de Irán, todo ello mientras sugiere que las negociaciones con funcionarios iraníes progresan favorablemente. “Ahora hay tantos titulares contradictorios que señalan una intensificación frente a una desescalada de la guerra en Irán, que hemos entrado en el terreno de la ficción”, afirmó Mike O’Rourke, del broker Jones Trading de Nueva York.

Mientras tanto, los costes de la deuda en EEUU han alcanzado su nivel más alto en 12 meses, ya que el encarecimiento del petróleo eleva las expectativas de inflación y obliga a los operadores a reconocer que la Fed podría no recortar los tipos de interés este año.

El próximo TACO

Adivinar cuándo llegará el próximo “momento TACO” se ha convertido en la última obsesión de Wall Street. Maximilian Uleer, jefe de estrategia de activos cruzados de Deutsche Bank, ha desarrollado esta semana un “índice de presión” como indicador de la retórica inminente o de los ajustes estratégicos por parte de la administración estadounidense El índice tiene en cuenta la variación mensual en los índices de aprobación de Trump, las expectativas de inflación a un año, el rendimiento del S&P 500 de Wall Street y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.

Monica Defend, directora del Amundi Investment Institute, afirmó que Trump se ha vuelto “mucho más sensible” a los rendimientos del Tesoro durante su segundo mandato. 

Otros inversores simplemente esperan a que pase el caos, aunque les preocupa verse sorprendidos por la próxima publicación de Trump en Truth Social.


¿Puede Donald Trump alcanzar un acuerdo con Irán? Andrew England. Financial Times.

Dos días después de amenazar con “arrasar” las centrales eléctricas de Irán, Donald Trump declaró el lunes que Estados Unidos había mantenido conversaciones “muy buenas y productivas” con Teherán y que había “puntos importantes de acuerdo” entre los adversarios. La respuesta de Irán fue negar rápidamente que se hubieran mantenido conversaciones. Mohammad Bagher Ghalibaf, uno de los principales líderes iraníes durante la guerra, afirmó que “las noticias falsas se utilizan para manipular los mercados financieros y petroleros y escapar del atolladero en el que se encuentran atrapados Estados Unidos e Israel”.

La reacción tajante –incluso ante la idea de negociaciones indirectas– subraya los enormes obstáculos que se interponen en el camino de un acuerdo para poner fin a la guerra que el presidente estadounidense afirma que está al alcance de la mano.

Si Trump habla en serio sobre un acuerdo, podría haber abierto una pequeña ventana para la diplomacia. Pero Teherán desconfía de un presidente que ha lanzado ataques contra Irán en dos ocasiones mientras se suponía que las negociaciones seguían su curso y que ha insistido en la rendición total del régimen.

¿A qué podría acceder Irán?

Funcionarios iraníes, incluido el presidente Masoud Pezeshkian, han declarado que Teherán necesitaría “garantías” de que no va a ser atacado en el futuro si acepta cualquier tipo de acuerdo para poner fin a la guerra. El régimen libra lo que considera una batalla existencial que comenzó no con este conflicto, sino cuando Israel lanzó la primera guerra de 12 días contra la república islámica en junio pasado.

Desde que Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, iniciaron la última guerra el 28 de febrero, la estrategia de Irán ha consistido en intentar aumentar el precio del conflicto para disuadirlos de atacar de nuevo.

Ello ha provocado una crisis económica mundial al cerrar el estrecho de Ormuz y atacar instalaciones de petróleo y gas en todo el Golfo. Fuentes internas y expertos iraníes han advertido de que el régimen podría continuar la lucha si no obtiene las garantías que busca, incluso si Trump asegura que pondrá fin a la guerra.

Irán sido bombardeado día y noche por Estados Unidos e Israel, que han lanzado miles de ataques contra la república. Aun así, ha seguido lanzando misiles y drones contra Israel y los estados del Golfo.

¿Hasta qué punto es fácil reabrir el estrecho de Ormuz?

Durante años, Irán ha amenazado con cerrar el estrecho, por donde transita un 20% del petróleo y el gas del mundo. Y ahora que lo ha hecho, funcionarios iraníes han indicado que la situación ya no será la misma.

La capacidad de Teherán para ralentizar el tráfico marítimo hasta casi paralizarlo mediante ataques y amenazas ha sido su principal arma de presión sobre Trump y la economía global, impulsando los precios de la energía a máximos históricos. Los buques ya no están dispuestos a arriesgarse a cruzar el estrecho. 

Al menos un petrolero habría pagado dos millones de dólares por un paso seguro a través de la vía marítima. Un diputado iraní afirmó que esta sería la nueva normalidad, sugiriendo que Irán cobraría un peaje a los buques. Esto provocaría indignación entre los aliados de Estados Unidos en el Golfo, cuyas exportaciones de energía y petroquímicos se han visto gravemente afectadas por las acciones de Irán y que no querrían que esta amenaza se materializara en el futuro.

¿Qué sucederá con el programa nuclear iraní?

Trump ha insistido en repetidas ocasiones en que una de las razones por las que fue a la guerra fue para impedir que Irán obtuviera un arma nuclear, a pesar de afirmar que Estados Unidos “aniquiló” el programa nuclear de Teherán cuando participó en la guerra de 12 días de Israel para bombardear las principales instalaciones de enriquecimiento de uranio de la república en junio.

El lunes, declaró que Estados Unidos intentaría confiscar las reservas de uranio enriquecido del país. Aunque Irán posee más de 9.000 kilogramos de uranio enriquecido, la principal preocupación occidental son los 440 kilogramos que están enriquecidos a niveles cercanos a los necesarios para fabricar armas nucleares. Funcionarios iraníes aseguran que se encuentran bajo los escombros de las plantas que han sido bombardeadas.

Personas informadas sobre la última ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán indicaron que Teherán había acordado “cero reservas” y diluir su uranio altamente enriquecido. Sin embargo, funcionarios estadounidenses negaron que se hubiera logrado un progreso significativo en las conversaciones, que concluyeron cuando Trump autorizó la ofensiva militar.

Vali Nasr, experto en Irán de la Universidad Johns Hopkins, afirmó que Teherán podría aceptar renunciar a su uranio altamente enriquecido si conserva cierto control sobre el estrecho.

Añadió que Irán cree que su capacidad para cerrar el estrecho sería un elemento disuasorio frente a cualquier otra guerra y que podría generar ingresos mediante el cobro de peajes a los barcos que lo atraviesan. “Esto se está debatiendo en Teherán”, declaró.

¿Qué sucederá con el programa de misiles y drones de Irán?

En su discurso anunciando el inicio de la guerra, Trump afirmó que Estados Unidos iba a “destruir los misiles iraníes y arrasar su industria. Nueve días antes, había declarado que el “100% de la capacidad militar de Irán” había sido destruida. Sin embargo, la república islámica continuó lanzando ataques diarios contra Israel y los estados del Golfo.

Irán había insistido anteriormente en que sus arsenales de misiles y drones –fundamentales para su capacidad de librar una guerra asimétrica– no están sujetos a negociación.

Pero los aliados de Estados Unidos en el Golfo, que han sufrido las peores consecuencias de los ataques iraníes, estarán desesperados por que se aborde la amenaza que representan los misiles y drones.

¿Exigiría Irán el levantamiento de las sanciones?

Este mes, Pezeshkian declaró que las condiciones de Irán para poner fin a la guerra incluían una compensación por la destrucción causada por los bombardeos, así como el reconocimiento del “derecho” de la república a enriquecer uranio y garantías internacionales para prevenir ataques similares en el futuro.

Aunque Pezeshkian no mencionó explícitamente el levantamiento de las sanciones, siempre fue un punto clave durante las rondas anteriores de conversaciones con Estados Unidos sobre el programa nuclear iraní, y fundamental para reactivar su maltrecha economía.

Irán se encontrará en una situación aún más desastrosa después de la guerra, y la república necesitará financiación para reconstruir su infraestructura y sus fuerzas armadas.

Trump nunca ha planteado públicamente la idea de ofrecer el levantamiento de las sanciones a un régimen al que ha descrito como el “principal patrocinador estatal del terrorismo en el mundo”.


El juego de Trump, el Armagedón y el TACO. Edward Luce. Financial Times.

“En tiempos de guerra, la verdad es tan valiosa que debe estar protegida por un escudo de mentiras”, dijo Winston Churchill. La verdad que se esconde tras el torbellino de palabrería de Donald Trump es que quiere salir del mismo atolladero en el que se metió. Todas las demás razones que esgrime –desde el derrocamiento del régimen hasta su alteración– son pura palabrería. A estas alturas, si Irán abriera el estrecho de Ormuz a cambio de que se le permitiera desarrollar armas nucleares, nadie podría estar seguro de si Trump rechazaría la propuesta. Si Irán lo convirtiera en el primer ganador del premio de la paz Ciro el Grande, las probabilidades aumentarían.

Esto es lo que Trump esperaba al empezar a bombardear Irán: que su régimen colapsara o se rindiera incondicionalmente en 72 horas. Ese era el Plan A. El Plan B no existía, lo que significa que Trump intenta ahora hacer lo posible por volver a la situación anterior al Plan A. Su objetivo bélico es el statu quo anterior. Si hubiera existido un Plan B, Trump habría preparado a sus aliados, desplegado dragaminas y marines estadounidenses, aumentado las reservas de petróleo e inundado los estados del Golfo con interceptores. “Nadie se lo imaginó ni siquiera”, reconoció en relación a los ataques de Irán contra otros estados del Golfo. Todos esperaban la respuesta de Irán, excepto él. De hecho, los líderes de los países del Golfo le advirtieron antes del 28 de febrero. Tampoco importa hasta qué punto las agencias de inteligencia advirtieron de los riesgos. Lo que Trump no quiere oír, simplemente no existe.

Ahora ha entrado en la fase de la guerra del palo y la zanahoria, con sus mensajes contradictorios que pierden toda credibilidad. Irán se muestra impasible a ambos. En un momento, Trump amenaza con “una fuerza y un poder que Irán nunca ha visto ni presenciado”. Aproximadamente 36 horas después, declara que Estados Unidos e Irán han mantenido “conversaciones muy buenas y productivas”. Pocos dieron crédito a esto. Es una situación extraña en la que el mundo debe esperar una declaración de Irán para comprobar si hay algo de verdad en lo que dice un presidente de EEUU. Irán respondió que no se habían producido conversaciones. ¿A quién debíamos creer?

El mundo tampoco puede confiar en las conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán. En dos ocasiones durante el último año, Trump ha atacado durante las negociaciones. Por un lado está Steve Witkoff, el enviado de Trump, un hombre que no se caracteriza precisamente por su discreción. Después de que Vladímir Putin le dijera a Trump que Rusia no estaba proporcionando a Irán datos de objetivos, Witkoff afirmó que “podemos creer en su palabra”. Por otro lado, supuestamente, está Abbas Araghchi, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán. Es un diplomático experimentado, pero no hay razón para suponer que hable en nombre de la Guardia Revolucionaria. Algunos allegados a Trump creen que el presidente del Parlamento de Irán, el conservador Mohammad Baqer Qalibaf, podría ser la Delcy Rodríguez de Irán. Pero esto suena a mera ilusión.

De cualquier forma, Trump intensificará o atenuará sus ataques según la aparente posición negociadora de Irán. El único aspecto a lo que Irán jamás renunciará es a su capacidad para desestabilizar los mercados energéticos mundiales. Sin embargo, eso es precisamente lo que Trump necesita obtener. Por lo tanto, las conversaciones indirectas están condenadas a oscilar entre amenazas desmesuradas y promesas exageradas, en consonancia con el estado de ánimo de Trump. Cada vez que quede en evidencia que ha lanzado una amenaza vacía que no ha logrado que Irán hiciera la concesión deseada, tendrá que aumentar el nivel de amenaza. Esto solía conocerse como “la brecha de credibilidad”. No hace falta ser un adivino para suponer que en algún momento insinuará el uso de armas nucleares. Eso no significaría que tenga intención de usarlas. Pero las imprudencias pueden tener consecuencias catastróficas. La otra opción es establecer un enclave estadounidense a lo largo de la costa iraní del estrecho de Ormuz. Una escalada gradual de la operación sería casi inevitable.

¿Salida pírrica?

Trump siempre podría retirarse y dejar que otros se encarguen de solucionar el problema. Como señaló Richard Haass, un alto funcionario de Administraciones republicanas anteriores, eso equivaldría a una inversión de la regla de Colin Powell, del tipo “nosotros lo rompimos, ustedes se hacen cargo”. Pero sería una salida pírrica. Irán podría seguir manteniendo el control energético mundial hasta que esté convencido de que Trump no reanudará las hostilidades. Podría prometer no volver a bombardear. Pero, ¿le creería Irán?

Es demasiado pronto para evaluar la magnitud del daño causado al poder estadounidense. Pero podemos estar seguros de que la Tercera Guerra del Golfo intensificará la carrera armamentística mundial, especialmente entre los aliados de Estados Unidos, cuya confianza se ha visto mermada. Asimismo, nos encontramos al comienzo de un boom de las energías alternativas. La energía nuclear, los paneles solares y los aerogeneradores necesitan minerales críticos. Pero actualmente no existe un estrecho de Ormuz que interrumpa el suministro de energía verde. Queda por ver cómo encontrará Trump una salida a este atolladero. Quería derrocar al régimen iraní; ahora está levantando las sanciones para que Irán pueda vender más petróleo. En medio de este torrente de amagos, bombos publicitarios, invenciones y fanfarronadas, su objetivo es volver al punto de partida. Con semejante estrategia, el caos está de más.


Os deseo una feliz Semana Santa.

Comentario de mercado viernes 20 de Marzo del 2026.

Otra semana de mucha volatilidad y aversión al riesgo después de que Israel atacase el campo de gas iraní South Pars, el más grande del mundo, y que supone un paso más en la escalada bélica, ha sido la primera infraestructura energética clave bombardeada. Irán respondió amenazando verbalmente a toda la infraestructura energética del Golfo y lanzando misiles sobre el complejo catarí Ras Laffan, que alberga la mayor planta de gas natural licuado (GNL) del mundo, responsable del 20% del suministro global de GNL. La consecuencia ha sido el aumento de los precios del petróleo y del gas, que se trasladó a las rentabilidades de la deuda, con subidas de rentabilidad de los bonos soberanos. En Estados Unidos el aumento de rentabilidades fue superior, con el Bono a 10 años cotizando actualmente a 4,30% de rentabilidad, tras un tono de la Fed más duro de lo esperado, a pesar de que mantuvo los tipos de interés sin cambios. La elevada volatilidad y los mensajes cambiantes de las partes implicadas hacen que el escenario, en todos los mercados (divisa, materias primas, bolsas, bonos…), pueda cambiar de forma abrupta en cuestión de minutos…

Rentabilidad del Bono a 10 años americano último mes:

Después de veinte días de conflicto, las declaraciones del primer ministro israelí estos días, asumiendo la responsabilidad de los ataques y descartando nuevas acciones unilaterales sobre infraestructuras energéticas iraníes, eliminaron uno de los escenarios más temidos por los mercados como era un conflicto que pusiera en riesgo directo la capacidad energética de Irán y que la reacción del país iraní sea aún más virulenta contra sus vecinos del golfo. Este nuevo giro provocó un alivio significativo en los mercados energéticos, que se trasladó rápidamente a bolsas y bonos, el petróleo ha caído desde los 119 dólares el barril que estaba ayer a los 109,26 dólares actuales:

Precio del petróleo Brent últimos 10 días:

Los precios de la energía se volvieron a disparar ayer tras los ataques de Irán contra las instalaciones clave en la región, en represalia por el bombardeo contra su principal planta de gas el miércoles, si bien el petróleo acabó la sesión en mínimos del día después de las palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hablando del próximo final de la guerra. El hecho de que la guerra se enquiste y ya esté dejando cicatrices duraderas en las infraestructuras energéticas eleva la alerta sobre la posibilidad de un fuerte impacto en el comercio y la economía mundiales, tal como alertó ayer la Organización Mundial del Comercio.

El ataqué iraní al complejo catarí de GNL Ras Laffan se produjo tras la advertencia de Teherán de atacar instalaciones energéticas en Catar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos en represalia por el bombardeo israelí a una planta de procesamiento de gas natural en Irán dirigida a la demanda interna y a dar soporte a la generación eléctrica. Con ello, el ataque provocó una fuerte subida de los precios del gas TTF, de referencia en Europa, del 11,6%, hasta los 61 euros por megavatio hora, cerrando la sesión a precios que ya duplican los de hace un mes, antes del inicio de las hostilidades. Sin embargo, el ataque a la terminal de Ras Laffan no fue el único golpe por parte de Teherán, que anunció “represalias sin contención” contra sus vecinos por dar apoyo a la ofensiva por parte de Estados Unidos e Israel. “Nuestra respuesta al ataque de Israel contra nuestra infraestructura utilizó solo una fracción de nuestro poder. La única razón por la que nos contuvimos fue por respeto a la desescalada solicitada. No habrá contención si vuelven a atacar nuestras infraestructuras”, señaló su ministro de Exteriores, Abás Araqchí. Además, Araqchí añadió que cualquier solución a la guerra desencadenada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel “debe incluir la reparación de los daños” a los enclaves civiles de Irán, como es el caso de las instalaciones gasistas de Pars Sur, atacadas el martes. Asimismo, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, también advirtió ya este miércoles de que la ofensiva contra la infraestructura energética de Irán no iba más que a agravar la situación y podría “desencadenar consecuencias incontrolables que afectarían a todo el mundo”. Y, de hecho, los ataques iraníes no se ciñeron únicamente a la planta de Ras Laffan, sino que se extendiendo a numerosos países de Oriente Próximo. Así, Irán provocó un incendio en un depósito de combustible para aviones en Riad, mientras que un barco se incendió frente a la costa de los Emiratos Árabes Unidos y otro resultó dañado frente a Catar, lo que subraya el peligro para los buques que atraviesan la zona. Además, un dron iraní golpeó la refinería saudí de Samref, en el mar Rojo, que el país esperaba utilizar como ruta de salida alternativa a Ormuz para el crudo, además de interceptar otros seis ataques. Por otra parte, Kuwait declaró que un ataque con drones provocó un incendio en la refinería de Mina Al-Ahmadi, una de las más grandes de Oriente Próximo, seguido de otro ataque a la cercana refinería de Mina Abdullah, mientras que Emiratos Árabes Unidos se vio obligado a suspender las operaciones en su instalación de gas de Habshan y en el yacimiento de Bab tras los ataques nocturnos iraníes. Todo ello complica la vuelta al mercado del petróleo y el gas bloqueado por la guerra, lo que está acentuando la subida de precios y las pérdidas entre los países de la región. Esta situación, además, está haciendo mucho daño a los socios de Estados Unidos en la Oriente Próximo. Emiratos Árabes Unidos, por ejemplo, habló ayer de una “peligrosa escalada”, mientras que Catar va algo más lejos y ya reclama poner fin a la guerra de forma “inmediata”. “Esta guerra debe cesar inmediatamente. Las agresiones y los ataques deben cesar inmediatamente porque todo el mundo sabe quién saca los mayores beneficios de este conflicto en la región”, dijo el primer ministro y titular de Exteriores catarí, Mohamed bin Abdulrahman Al Thani. Esta reacción ha tenido su eco en Washington, donde el presidente estadounidense, Donald Trump, trató de quitar hierro a la escalada de los precios de la energía, señalando que esperaba alzas todavía superiores, pero también afirmó que Israel no volvería a atacar las instalaciones iraníes de Pars Sur, para tratar de frenar la espiral de destrucción. Con todo, advirtió de que, si Irán continuaba atacando la infraestructura energética de Catar, Estados Unidos tomaría represalias y volaría “masivamente la totalidad” del yacimiento. “No quiero autorizar este nivel de violencia y destrucción por las implicaciones a largo plazo que tendrá en el futuro de Irán”, señaló Trump, añadiendo posteriormente que preveía un rápido final al conflicto por la falta de líderes en Irán. Por su parte, y en la misma línea, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reclamó ahondar en la ofensiva porque tras veinte días de campaña militar, “ya no tiene capacidades para enriquecer uranio ni misiles balísticos”.

El precio del petróleo es lo que está moviendo estos días las Bolsas, sólo hay que ver el gráfico de la evolución del S&P 500 y del precio del petróleo (invertido) para comprobar cómo de correlacionada está la caída de las bolsas con las subidas del precio del petróleo:

El Fondo Monetario Internacional advirtió ayer de que ya se aprecian “perturbaciones significativas” en la economía global. El organismo multilateral anticipa un frenazo del crecimiento acompañado de un repunte de la inflación. El FMI pone el foco en el impacto de un shock energético prolongado, con el petróleo disparado y las rutas comerciales tensionadas, que podría deteriorar de forma notable el equilibrio macroeconómico mundial en los próximos meses. La interrupción del flujo de crudo y gas en el estrecho de Ormuz, junto con los daños a infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico, está tensionando los mercados y alimentando un fuerte repunte de los precios, según reconoció ayer el FMI. El encarecimiento del crudo es el principal canal de transmisión del shock. Según los cálculos del organismo, cada aumento sostenido del 10% en el precio del petróleo podría elevar la inflación global en 0,4 puntos porcentuales y restar entre una y dos décimas al crecimiento económico mundial. El riesgo es que este encarecimiento del precio del petróleo no sea transitorio. “El impacto económico dependerá de la duración, el alcance y la intensidad de la crisis”, según el FMI. En enero, el organismo había elevado ligeramente su previsión de crecimiento mundial para 2026 hasta el 3,3%, pero ya advertía de importantes riesgos a la baja vinculados a tensiones geopolíticas y comerciales que ahora se han materializado con la guerra en Irán. La combinación de precios energéticos al alza, interrupciones logísticas y mayor incertidumbre en el tablero internacional está generando un entorno cada vez más complejo para bancos centrales y gobiernos. Instituciones como el Banco Mundial y la Agencia Internacional de la Energía han advertido en los últimos días de que un cierre prolongado de Ormuz podría desencadenar una crisis energética de gran magnitud, con efectos en cadena sobre la industria, el transporte y el consumo. Además del petróleo, el conflicto está impactando en otros mercados clave. El FMI alerta de que el encarecimiento de las materias primas, unido a la disrupción en el transporte marítimo y a la interrupción de los envíos de fertilizantes desde la región, podría trasladarse rápidamente a los precios de los alimentos. Este factor añade presión adicional especialmente en economías emergentes y en desarrollo, donde el peso de la cesta básica es mayor y el margen de maniobra fiscal es más limitado. La tensión se traslada también a los mercados financieros. El FMI señaló un aumento de la volatilidad tanto en economías avanzadas, como Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea, como en países emergentes. El FMI pone el foco en que el dilema para los bancos centrales es que este nuevo shock llega en un momento especialmente delicado. Tras meses de lucha contra la inflación, un repunte de los precios energéticos podría obligar a mantener tipos de interés elevados durante más tiempo, enfriando aún más la actividad económica. La Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra afrontan así un escenario de “estanflación suave”, con menor crecimiento y presiones inflacionistas persistentes que podría alterar su hoja de ruta en política monetaria para este año. Desde el organismo multilateral insisten en la necesidad de evitar reacciones descoordinadas que amplifiquen el impacto.

Como comentaban desde Andbank en su comentario semanal de mercado, algunos sectores podrían ver un aumento significativo en sus costes de fabricación o incluso disponibilidad, uno de esos sectores más afectados sería el de semiconductores.

En cuanto a las Bolsas llama la atención que las 10 principales compañías en S&P500 tienen un peso de un 40% en el índice. Si se producen las salidas a Bolsa previstas de aquí a final de año de Anthropic, OpenAI y SpaceX el peso subiría al 50%.

Interesante referencia de Facset analizando los resultados del cuarto trimestre del 2025, 331 compañías del S&P 500 hicieron mención a la Inteligencia Artificial en sus llamadas de resultados del 4T25, frente a las 50 compañías que lo hicieron en los resultados del 3T25 (FactSet Insight – Commentary and research from our desk to yours | Earnings).

Siguen los miedos en el mercado respecto a la deuda privada, las altas solicitudes de reembolsos en algunos de los mayores fondos de crédito privado en el primer trimestre han obligado a los gestores a limitar la salida de dinero y amenaza con frenar una de las fuentes de crecimiento más importantes de Wall Street. Según cálculos deFinancial Times, fondos de deuda gestionados por firmas como Blackstone, BlackRock, Cliffwater, Morgan Stanley y Monroe Capital acordaron atender el 70% de los 10.100 millones de dólares de reembolso que han recibido. Se prevé que esta cifra aumente en las próximas dos semanas, a medida que los fondos gestionados por Ares Management, Apollo Global, Blue Owl, Oaktree y Goldman Sachs contabilicen las retiradas de sus inversores. Algunas destacadas figuras de Wall Street, como el ex co-CEO de Pimco, Mohamed El-Erian, dice que la situación recuerda a los inicios de la crisis financiera de 2008. Sin embargo, muchos ejecutivos del capital privado están perplejos ante lo que consideran una venta masiva indiscriminada que no refleja el rendimiento de sus carteras. Los fondos que ya han reportado reembolsos gestionan activos por valor de 166.000 millones de dólares, una fracción de los cerca de 1,5 billones de dólares invertidos en fondos de préstamos directos. Estos vehículos han sido uno de los segmentos de más rápido crecimiento de la industria de la inversión privada, proporcionando una base sólida para los gestores de fondos que buscan penetrar en el mercado estadounidense de la jubilación, valorado en 9 billones de dólares. Los reembolsos han revertido un período de cinco años en los que entraron casi 200.000 millones de dólares en los fondos privados de deuda de grandes grupos, que impulsaron su crecimiento y rentabilidad. Ahora, los inversores se cuestionan si los grupos de capital privado merecen sus elevadas valoraciones. Esto ha provocado una feroz presión vendedora sobre las acciones de firmas como Blackstone, KKR, Blue Owl, Ares y Apollo, que se han desplomado un 25% o más en Bolsa, perdiendo más de 100.000 millones de dólares de valor de mercado. Empresas como Blackstone y Blue Owl no tienen préstamos en sus balances que las expongan a grandes pérdidas, y su deuda corporativa es mínima. Sin embargo, su cotización ha sufrido la volatilidad en los últimos años, por la percepción de los inversores sobre su crecimiento futuro. Ahora se enfrentan a interrogantes sobre el rendimiento de los fondos minoristas que han sustentado su éxito, y a una retirada más amplia de inversiones de muchos fondos de pensiones y dotaciones. El fondo de deuda BCRED de 48.000 millones de dólares de Blackstone se ha convertido en su principal fuente de comisiones, aporta el 13% de los ingresos totales por comisiones de la firma, valorada en 1,3 billones de dólares. El fondo paga a Blackstone una comisión de gestión del 1,25% anual sobre los activos de los inversores y una comisión de rendimiento del 12,5% sobre una rentabilidad mínima del 5%. Este tipo de fondos cobran comisiones en función de sus valoraciones y dividendos, no cuando se venden los activos. BCRED generó 1.200 millones de dólares en comisiones para Blackstone el año pasado.

OCIC, el fondo privado de 35.000 millones de dólares de Blue Owl, también ha sido fundamental para su crecimiento. El año pasado, aportó a Blue Owl 447 millones de dólares en comisiones de gestión e incentivos. Analistas de Goldman Sachs estiman que Blue Owl está más expuesta a estos fondos dirigidos a clientes adinerados que cualquiera de sus rivales cotizados, y señala que el 21% de los ingresos anuales por comisiones de la firma procede de estos vehículos. Estas comisiones han cobrado mayor relevancia en los últimos años, porque los grupos de capital privado reorganizaron sus finanzas para resultar más atractivos para los inversores en Bolsa, haciendo hincapié en sus ganancias más predecibles basadas en comisiones en lugar de los pagos puntuales y más elevados derivados de operaciones exitosas. Esto incentivó a las firmas a incrementar con rapidez sus activos, especialmente en fondos minoristas de alto margen, aunque conllevaba el riesgo de que esos mismos inversores pudieran retirar su dinero en momentos de turbulencias. Sin embargo, el dinero impulsó a los grupos de capital privado, cuyas valoraciones se dispararon hasta alcanzar entre 30 y 40 veces sus ganancias por comisiones, lo que les otorgó una prima significativa respecto a otras empresas de servicios financieros, como bancos y aseguradoras. Los activos fluyeron hacia fondos de crédito privado minoristas y productos similares dirigidos a adquisiciones, operaciones inmobiliarias e inversiones en infraestructuras. Los analistas de Goldman calculan que los fondos de crédito minoristas vieron aumentar sus activos desde 34.000 millones de dólares a finales de 2021 a 222.000 millones a finales del año pasado. Pero este crecimiento se ha revertido este año. Tras una oleada de reembolsos que puso de manifiesto el riesgo de que los inversores no siempre recuperen su dinero, Goldman prevé ahora que estos fondos podrían perder entre 45.000 y 70.000 millones de dólares en activos los próximos dos años. Blackstone continúa atrayendo nuevo capital de sus fondos minoristas de capital riesgo e inmobiliario, lo que mitiga el impacto de los reembolsos de BCRED.

Cuando el sector tecnológico y el financiero cotizan por debajo de sus medias de 200 sesiones suele ser históricamente una señal bajista para la Bolsa:

Pero, por otro lado, cuando Marzo termina haciendo que la primera mitad del año sea débil en Bolsa históricamente genera que la segunda mitad del año sea positiva (según un análisis desde 1983), y la mitad de Marzo es el suelo del año de acuerdo a un análisis de los últimos 20 años.

Los índices de sentimiento siguen empeorando, tanto el índice de exposición de los inversores americanos a la renta variable (NAAIM Exposure Index NAAIM Exposure Index – The National Association of Active Investment Managers – NAAIM) como el índice Alcistas menos Bajistas (Bulls Minus Bears Index):

NAAIM index

AAII Bulls – Bears

Importante esta semana:

La Fed mantuvo este miércoles los tipos de interés sin cambios en el 3,5%-3,75%, aunque, de nuevo, la decisión no fue unánime, y también mantuvo su visión de que durante el año habrá una rebaja de 25 puntos básicos, como se anticipó en la reunión de Diciembre del 2025. Sin embargo, elevó su previsión de crecimiento al 2,4% en 2026 y 2,3% en 2027, en parte por efecto arrastre de 2025, en parte por esperar una mayor productividad asociado a la IA. No obstante, ha venido acompañado de una previsión de inflación superior, la Fed espera una inflación del 2,7% en 2026 y del 2,2% en 2027. Sobre la guerra, el presidente de la Fed señaló que ahora mismo la incertidumbre impide saber qué impacto tendrá en Estados Unidos, pero que no será positivo y afectará a la inflación, estando la institución preparada para responder. La Fed también mantuvo inalterado el “dot plot” respecto al de Diciembre del 25, estimando un recorte de tipos en 2026, hasta el 3,375%, y otro en 2027 a 3,125%, nivel que se mantendría a medio plazo, por lo que los recortes siguen en la agenda, apoyando al objetivo de empleo y en tanto en cuanto aún están en niveles ligeramente restrictivos, aunque con retrasos, antes del conflicto se esperaban 2 recortes en 2026, el primero en julio y el segundo en diciembre.

En Europa también se reunió ayer el Banco Central Europeo, y, como esperaba el mercado, también mantuvo los tipos de interés sin cambios por unanimidad por sexta reunión consecutiva a pesar de que espera un impacto relevante de la Guerra de Oriente Medio en el escenario macro. En la conferencia de prensa, la presidenta Christine Lagarde puso el énfasis sobre el enfoque data dependent, con lo que el curso de la política monetaria se decidirá “reunión a reunión” ante los riesgos que la guerra ha creado sobre el escenario central. Así, aunque reiteró que mantendrán la inflación en su objetivo, insistió en que se encuentran bien posicionados para navegar este escenario de incertidumbre, lo que podría retrasar las subidas de tipos. Por último, también se mostró preocupada por el impacto sobre las condiciones financieras que se han tensionado desde la última reunión, lo que deja la puerta abierta al BCE para adoptar medidas.

En su nuevo cuadro macroeconómico, el BCE incorporó por primera vez el efecto de la guerra, revisando al alza en +0,7% la previsión de inflación para 2026, hasta el +2,6%, y reduciendo en -0,3% la estimación de crecimiento del PIB, hasta el +0,9%. No obstante, aún es pronto para considerar estas previsiones definitivas, ya que se basan en datos recopilados hasta el 11 de marzo. En su escenario adverso, que contempla disrupciones en el estrecho de Ormuz hasta el tercer trimestre, pero sin daños relevantes en la infraestructura energética, el crecimiento sería del +0,6% en 2026 y la inflación alcanzaría el +3,5%. Al tratarse de un bloqueo, y no de destrucción física, el suministro energético se recuperaría con rapidez una vez levantadas las restricciones, lo que permitiría que la inflación retrocediese al +2,1% en 2027. En el escenario más severo, que asume que el conflicto se prolonga hasta el cuarto trimestre con destrucción de infraestructura energética, la inflación escalaría al +4,4% en 2026 y al +4,8% en 2027.

La actividad da señales de reactivación en Estados Unidos. Los datos de producción industrial publicados este lunes fueron alentadores con la actividad del sector avanzando un +0,2% mensual y encadenando así el cuarto mes consecutivo de crecimiento, algo que no ocurría desde el inicio de 2023. Con ello, el ritmo de crecimiento interanual se sitúa en el +1,4%. Por segmentos destacó especialmente la mayor producción de vehículos y sus componentes que avanzaron en febrero un +1,7% mensual y también la fabricación de ordenadores y electrónica que creció un +0,4% mensual tras haber avanzado en enero a ritmos del +1,2%. Asimismo, también fue relevante que los productos relacionados con el sector de defensa y aeroespacial crecieron un +0,3% mensual, el tercer mes consecutivo de avance. En este contexto, la utilización de la capacidad productiva de la economía se sitúa en el 76,3%. 

El Banco de Australia volvió a subir tipos y se convirtió en el primer gran banco central en hacerlo desde el inicio del conflicto con Irán, elevando los tipos en 25 puntos básicos hasta el 4,1% y advirtiendo de que el fuerte aumento de los precios del combustible agravará la inflación si se mantiene. Sin embargo, una votación inesperadamente reñida, con cuatro votos en contra, provocó posteriormente una caída del dólar australiano.

El gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, afirmó que la inflación subyacente se está acelerando hacia el objetivo del 2% del banco. El yen se depreció un 0,1% hasta situarse en 159,25 por dólar, haciendo caso omiso de las advertencias verbales de las autoridades japonesas. Los analistas esperan que el umbral para una intervención sea más alto debido al aumento de los precios del petróleo

La Unión Europea y Australia están cerca de cerrar un acuerdo comercial. La presidenta de la Comisión Europea comunicó este lunes a los líderes del bloque que las negociaciones se encuentran en su tramo final e incluso podría procederse con la firma este fin de semana. En un contexto marcado por los aranceles impuestos por la Administración de Trump y la dependencia europea de los minerales críticos procedentes de China, Bruselas busca diversificar sus alianzas y sumará este acuerdo al recientemente firmado con la India. Las negociaciones con Australia quedaron bloqueadas en 2023 debido a la exigencia de Canberra de obtener cuotas más amplias y libres de aranceles para sus exportaciones de carne de vacuno. Por su parte, la UE solicita acceso preferencial a minerales críticos australianos y menores aranceles a los productos manufacturados. Australia es uno de los países con mayores recursos estratégicos, es el principal productor mundial de litio (con cerca del 37% de la producción global), además de contar con sectores relevantes de tierras raras (3,3%), magnesio y ser el cuarto país con mayores reservas de tierras raras. Además, el acuerdo también aborda otros aspectos como la movilidad laboral, la reducción de los impuestos australianos a los automóviles europeos de lujo y la protección de denominaciones como prosecco o feta que están utilizando los productores australianos. 

El miércoles se publicó en Alemania la confianza de los analistas e inversores institucionales de marzo, que decepcionó. Según el índice ZEW, la confianza bajó hasta el -0,5 desde el 58,3 previo, unos niveles no vistos desde abril, después del Día de la Liberación. Como telón de fondo, el conflicto en Oriente Medio y el correspondiente encarecimiento de la energía han eclipsado parcialmente las expectativas de recuperación del país germano, que en los próximos meses se verá beneficiado del impulso fiscal derivado de los amplios planes de inversión en infraestructuras y defensa.


Las dudas sobre el crédito privado. Antonio Carrascosa. Exconsejero de la Junta Única de Resolución.

La evolución del crédito privado (financiación suministrada fuera de la banca tradicional y de los mercados de valores, negociada bilateralmente entre prestamista y prestatario), durante la última década, es una historia de éxito, alcanzando un importe en el entorno de los 3 billones de dólares. No obstante, las recientes quiebras de Tricolor, First Brands y MFS; las fuertes caídas en el precio de las acciones de grandes operadores del sector (por ejemplo, Blue Owl Capital); así como los recientes problemas con los reembolsos de fondos de financiación privada de, entre otros, Blackstone, BlackRock, Morgan Stanley y JPMorgan nos han hecho recuperar el realismo: los ciclos de crédito siempre han existido y la financiación privada también es susceptible de ser parte de ellos.

¿Cómo se explica la crisis actual del crédito privado? Un factor clave es la existencia de vehículos de inversión con ventanas de liquidez relativamente flexibles, olvidándose de la relativa iliquidez de los activos subyacentes. La presencia de inversores particulares en el crédito privado, aunque tengan un alto patrimonio, incrementa el riesgo de liquidez. Este riesgo obliga a una gestión eficaz de activos y pasivos, ya que, si surge un shock económico significativo, éste puede conducir a una pérdida de valor de los activos, lo que incrementa el apalancamiento real, reduce el valor de los colaterales y disminuye la capacidad de endeudamiento de los vehículos.

Si persisten las mencionadas incidencias en los reembolsos, se podría cortar la financiación a algunos vehículos, especialmente los más arriesgados. Esta retirada de financiación podría producir menores compromisos futuros y, por lo tanto, podría conducir a una liquidación progresiva de los vehículos de financiación, teniendo que vender precipitadamente algunas gestoras activos con descuento. Evidentemente, no estaríamos ante una fulgurante fuga de depositantes, como la que vimos en 2023, por ejemplo, con Silicon Valley Bank, pero tendríamos una progresiva fuga de inversores.

Aunque la fuga de inversores puede ser gestionada mejor que una fuga de depositantes, hay que recordar que estas entidades no cuentan con los instrumentos que permiten a la banca contrarrestar tensiones graves de liquidez: las líneas de financiación de emergencia de los bancos centrales.

El Financial Stability Board ha recomendado no crear y reembolsar participaciones en los vehículos con mucha frecuencia, así como establecer periodos largos de solicitud y ejecución de reembolsos. Asimismo, se deben exigir ejercicios de estrés rigurosos para valorar el impacto que pueden tener shocks económicos severos, con fuertes solicitudes de reembolso.

El segundo factor a considerar es la infraestimación del riesgo de contraparte, concentración y liquidez por parte de las compañías gestoras y plataformas de la financiación privada, especialmente en el sector tecnológico norteamericano. Su capacidad de análisis es un activo básico, ya que les permite minimizar la probabilidad de impago de los prestatarios y, así, afrontar unas menores pérdidas en caso de impago, ya que las garantías son, en general, menos potentes que en la financiación bancaria tradicional.

Deterioro de los estándares

Otro factor detrás de la crisis es el propio auge del crédito privado durante los últimos años, lo que ha podido deteriorar los estándares de suscripción y la calidad crediticia subyacente de los vehículos, especialmente, si se han relajado las cláusulas crediticias (covenants) para prestatarios e inversores en los vehículos no han realizado un proceso reforzado de seguimiento de esas financiaciones.

Un último factor se deriva de la falta de regulación sectorial: el importe de los tramos más junior de los vehículos, las valoraciones de los activos antes y durante las financiaciones, la clasificación sectorial de las exposiciones, el cálculo del apalancamiento, la gestión de los impagados y el reporting a las diferentes partes interesadas se gestionarán siguiendo los criterios de cada gestor, sin que exista una regulación única (es decir, unos criterios homogéneos) para todos los operadores. Esto dificulta la valoración de los riesgos de los vehículos de inversión.

¿Pueden generar las dudas actuales sobre el crédito privado una crisis que afecte a todo el sector financiero? Un elemento clave es la participación de la banca en el crédito privado. Es difícil calcular la exposición de la banca internacional al crédito privado. El Fondo Monetario Internacional calculó el año pasado la exposición de la banca a los intermediarios financieros no bancarios (IFNB): los préstamos a dichos intermediarios representan, como media, un 9% de los préstamos totales de la banca. El problema es que el concepto IFNB abarca mucho más que el crédito privado. El Fondo también realizó simulaciones sobre el impacto de una crisis del sector de IFNB sobre la banca norteamericana y europea y, en los escenarios más estresados, el impacto sobre el capital básico de los bancos era ligeramente superior a los 100 puntos básicos.

Dado que la banca internacional ha reforzado de forma significativa su posición de capital y liquidez desde el final de la crisis anterior, el contagio de una crisis severa del crédito privado a la banca no debería ser preocupante. Evidentemente, si le añadimos un escenario de incertidumbre generalizada derivada de un enquistamiento de la guerra de Irán, con una mayor inflación, menor crecimiento, mayores tipos de interés y un peor comportamiento de los mercados de acciones y bonos, las consecuencias serían mucho más negativas.

Es indudable que las restricciones a los reembolsos de estos vehículos puede ser un indicador adelantado de un deterioro de la calidad de su balance y de una crisis de confianza en el sector. Todavía es pronto para anticipar el reajuste de valor que podría producirse en los vehículos, pero es claro que el contagio al resto del sector financiero, especialmente en la UE, no parece realista en el corto plazo. Lo que no ayuda a tranquilizar al mercado es la opacidad del crédito privado, que impide conocer los vínculos entre entidades, su apalancamiento real, su dependencia de proveedores críticos y la concentración de riesgos de los inversores.


Más inflación, menos crecimiento: la factura del conflicto. Miguel Cardoso. BBVA Research.

Se atribuye a Niels Bohr la frase de que “es difícil hacer previsiones, sobre todo acerca del futuro”. Hoy lo es aún más en un entorno de elevada incertidumbre. El aumento de costes provocado por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán tendrá efectos negativos sobre la economía española. A corto plazo, la consecuencia más visible será el repunte de la inflación, pero mientras la duración del choque sea corta y su intensidad moderada los efectos tanto en actividad como en precios pueden ser acotados.

En el corto plazo, el principal canal de transmisión hacia la economía española es el precio de la energía. Como consecuencia, la inflación podría pasar del 2,3% de febrero al entorno del 3,5% en marzo. En particular, el componente energético del IPC podría moverse desde una caída interanual del 3,1% el mes pasado a un aumento cercano al 10%.

Esta pérdida de poder adquisitivo, junto con una mayor incertidumbre y una probable desaceleración del comercio internacional, podría enfriar el crecimiento en los próximos meses. Una nueva caída real de salarios y riqueza frenaría el consumo, como entre 2022 y 2024. La inversión, muy dependiente de la confianza, también se resentiría. Las exportaciones de bienes se verían particularmente afectadas, por el impacto del alza en costes sobre el transporte, la industria intensiva en energía y el agroalimentario.

Pese a ello, hemos decidido mantener nuestras previsiones de crecimiento del PIB en torno al 2,4% de media anual para 2026 y 2027. Hay dos razones. La primera es la buena evolución de la actividad en la parte final de 2025 y las primeras semanas de 2026, que, sin este conflicto, habría justificado una revisión al alza. La segunda es que nuestro escenario central asume que los actuales precios del petróleo, por encima de 100 dólares por barril, serán transitorios y que la media anual se situará alrededor de 70, por debajo de los 90 dólares que hoy descuenta el mercado.

La sensibilidad del escenario a estos supuestos es alta. Cada aumento sostenido del 10% en el precio de los combustibles importados podría restar entre una y tres décimas al crecimiento del PIB acumulado en los próximos dos años y añadir tres décimas a la inflación.

Aun así, conviene introducir varias matizaciones. La primera es que, si las tensiones persisten en los próximos meses, la presión inflacionista aumentará. No solo por la energía, sino también por el encarecimiento de insumos clave –como los fertilizantes–, las posibles interrupciones en las cadenas de suministro y la disrupción de rutas comerciales. La segunda es que, en un contexto de fuerte demanda, con más acuerdos salariales indexados y con el recuerdo reciente de un episodio de alta inflación, la traslación de los mayores costes importados a precios y salarios puede ser más rápida que en el pasado. La tercera es que la relación entre el encarecimiento de los insumos, la actividad y la inflación probablemente no sea lineal: a partir de cierto umbral, los riesgos pueden multiplicarse.

Respuesta necesaria

En este contexto, la respuesta de la política económica será decisiva. Estamos ante una perturbación de oferta que, en principio, debería ser temporal. Por eso, la reacción del Banco Central Europeo debe ser firme en el mensaje, dejando claro que actuará si se desanclan las expectativas de inflación, pero evitando medidas que terminen siendo prematuras, procíclicas y que agraven la desaceleración económica.

Los gobiernos, por su parte, deben facilitar la tarea de la política monetaria. La prioridad debería ser evitar medidas indiscriminadas, costosas en términos presupuestarios, que añadan presión sobre la demanda y que anestesien la señal de precios relativos. Las ayudas deben llegar a tiempo, ser temporales y estar focalizadas. Eso exige no sobrerreaccionar y reservar la escasa pólvora fiscal para escenarios de mayor riesgo. También requiere definir con claridad los umbrales a partir de los cuales se activan las medidas y el momento en que dejarán de aplicarse. Además, deben incentivar la mayor eficiencia en el uso de energía y la producción doméstica. Por último, el poco espacio fiscal debe centrarse en los hogares y empresas especialmente expuestos al aumento de costes y con poco margen para absorberlo.


Cinco escenarios sobre la guerra en Irán. Andrew England, Abigail Hauslohner. Financial Times.

Desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán, los objetivos de Donald Trump han abarcado desde la destrucción del arsenal balístico y el programa nuclear de la república islámica hasta un cambio de liderazgo al estilo venezolano y una “rendición incondicional”.

El presidente estadounidense afirmó que sería una operación militar “masiva”, con un calendario que ha evolucionado desde unos pocos días hasta varias semanas o “el tiempo que sea necesario”. Hace una semana declaró que terminaría “muy pronto”. Pero la falta de claridad del presidente sobre la forma en que EEUU medirá el éxito de esos objetivos genera incertidumbre sobre cómo o cuándo terminará la guerra.

1 ¿Detendrá Trump el conflicto y proclamará la victoria?

Analistas políticos estadounidenses esperan que Trump proclame la victoria independientemente de cómo termine el conflicto. Tras el repunte de los precios del petróleo el lunes, Trump afirmó que la guerra estaba “prácticamente terminada”, pero añadió que EEUU “podría ir más allá” e insistió en que “no busca llegar a un acuerdo”.

Pero pronto podría verse obligado a hacerlo. “Irán tiene una estrategia muy coherente”, afirma Michael Doran, investigador sénior del Instituto Hudson y asesor de política para Oriente Próximo durante la Administración de George W. Bush. Al atacar a los aliados de EEUU, debilitar las capacidades de defensa de la región y elevar los precios mundiales de la energía, Irán está ejerciendo “la máxima presión sobre EEUU”, asegura Doran.

Steve Witkoff, asesor principal de Trump y negociador con Irán, asegura creer que aún hay margen para llegar a un acuerdo, pero que la decisión final “dependerá del presidente”. Trump también se enfrentará a una creciente presión interna a medida que se prolongue el conflicto, pero tendrá cuidado de no poner fin a la guerra de una manera que permita a Teherán proclamar la victoria. “Está bajo una presión real para ponerle fin”, concluye Doran.

2 ¿Existe un escenario similar al de Venezuela?

Trump había sugerido que quería participar en la elección del próximo líder de Irán de igual forma que en Venezuela tras el asalto militar estadounidense a Caracas para secuestrar a Nicolás Maduro.

Pero la guerra contra Irán no puede compararse con el asalto a Maduro. La operación militar en Caracas duró sólo unas horas, no hubo bajas estadounidenses y Maduro fue reemplazado por su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, quien coopera con Washington mientras el régimen permanece intacto.

En contraste, la guerra contra Irán ya lleva dos semanas; ha habido siete muertes de estadounidenses (hasta el pasado viernes); y la represalia iraní ha causado estragos en los viajes y el comercio en el Golfo Pérsico al tiempo que ha disparado los precios mundiales de la energía.

El régimen islámico también parece estar redoblando sus esfuerzos, eligiendo al hijo de Alí Jameneí, Mojtaba, para suceder al ayatolá asesinado como líder supremo.

“La elección de Mojtaba… básicamente significa que toda la presión que Estados Unidos ha ejercido sobre Irán no ha cambiado nada”, afirma Ali Vaez, experto en Irán del think tank Crisis Group.

EEUU o Israel podrían intentar asesinar a Mojtaba Jamenei, pero incluso si lo hacen, no se espera que Trump encuentre una Delcy iraní. La elección de Jameneí es una señal de que “más personas en Irán preferirían ser Maduro que Rodríguez”, concluye Vaez. 

3 ¿Llegará Irán a un acuerdo?

Hasta el momento, no hay indicios de que Irán vaya a aceptar un alto el fuego mientras EEUU e Israel sigan atacándolo. Tras los atentados estadounidenses e israelíes que acabaron con la vida del padre, la madre, la esposa, la hermana y la sobrina de Mojtaba Jameneí, los analistas consideran difícil que éste llegue a un acuerdo.

Las exigencias de Trump de que Irán desmantele por completo su programa nuclear, acepte severas restricciones a su arsenal de misiles y ponga fin a su apoyo a milicias regionales siempre fueron una línea roja para el régimen, que veía la capitulación ante estas condiciones como una amenaza mayor para su supervivencia que la guerra.

Para la república islámica, simplemente sobrevivir al ataque del ejército más poderoso del mundo y demostrar que puede seguir contraatacando, sería suficiente para que Teherán declarase la “victoria”, según los analistas.

Se espera que la decisión de Trump de iniciar una guerra mientras Washington y Teherán mantenían negociaciones sólo haya envalentonado a los sectores más intransigentes. Incluso cuando termine la guerra, Irán se mostrará reacio a participar en futuras conversaciones sobre su programa nuclear y su arsenal de misiles balísticos, afirma Vaez. Sin embargo, un funcionario de la región indica que aún podría alcanzarse un acuerdo “si se dan las circunstancias adecuadas”. 

4 ¿Sobrevivirá el régimen?

Aún no hay señales de fisuras en el Gobierno ni de deserciones. Irán sigue lanzando misiles y drones contra Israel y los estados del Golfo tras días de intensos bombardeos, aunque funcionarios estadounidenses e israelíes afirman que la frecuencia de ataques iraníes ha disminuido desde el inicio de la guerra el 28 de febrero. Tampoco hay señales de disturbios sociales ni de una repetición de las protestas masivas contra el régimen que fueron reprimidas brutalmente en enero causando miles de muertos.

Los iraníes “están más preocupados por su supervivencia”, afirma Vali Nasr, ex funcionario estadounidense que ahora trabaja en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins.

Vaez predice que todas las partes seguirán inmersas en una guerra de desgaste, a la espera de que la otra ceda.

Por un lado, los iraníes esperan que EEUU e Israel comiencen a sufrir escasez de interceptores de misiles, esenciales para sus sistemas de defensa aérea. Por otro, Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, debilitan a Irán “hasta el punto de casi desarmarlo y de que no pueda lanzar misiles ni drones contra Israel ni sus vecinos del Golfo”, explica. Sin embargo, ambos son objetivos “ambiciosos”.

Emile Hokayem, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, señala que la guerra probablemente terminará con la supervivencia del régimen, aunque considerablemente debilitado, de forma similar al Irak del difunto dictador Sadam Husein tras la primera guerra del Golfo.

“Ya no podrá proyectar poder regional, pero seguirá siendo capaz de desestabilizar, atacar e imponer costes”, afirma Hokayem. “La región se dedicará a discutir e implementar un sistema de contención costoso, complejo e imperfecto para enjaular a un Irán más aislado que antes”.

Doran también contempla la posibilidad de que Irán siga siendo un Estado autoritario, similar a la Rusia postsoviética. “Es como cuando los oficiales de la KGB se quitaban el uniforme, se ponían el traje y se convertían en responsables de la petrolera; de repente son capitalistas o demócratas que organizan elecciones”, explica. “Pero el ADN del antiguo sistema no ha desaparecido por completo”.

La otra posibilidad es la guerra civil, “donde queda un Estado residual que no controla todo su territorio, y milicias étnicas en diferentes partes del país, con distintos grados de apoyo e intervención de potencias extranjeras”.

5 ¿Seguirá Israel combatiendo a Hezbolá en Líbano?

Si Trump decide poner fin a la guerra de EEUU contra Irán, se espera que Israel haga lo mismo, dada su dependencia del apoyo estadounidense.

Sin embargo, Israel se prepara para una ofensiva prolongada en Líbano contra Hezbolá, la milicia chií respaldada por Irán, según afirman funcionarios israelíes. Israel lanzó un ataque contra Hezbolá después de que este disparase cohetes y drones contra territorio israelí tras el asesinato de Alí Jameneí.

Las fuerzas israelíes han atacado más de 600 objetivos en todo Líbano, provocando la mayor evacuación de civiles libaneses desde el final de la guerra de 2024 y causando la muerte de más de 480 personas, según las autoridades locales. Hezbolá había matado el pasado jueves a dos soldados israelíes, las primeras bajas en combate de Israel desde el inicio de la guerra con Irán. Israel, ante la oportunidad para aplastar a sus adversarios, buscará debilitar aún más a las milicias.

Otro riesgo, según Hokayem, es el aumento de las tensiones sociales en esta frágil nación de múltiples sectas entre los partidarios de Hezbolá y quienes lo culpan de haber arrastrado al país a otra guerra. “Mi premisa es que Israel volverá a tener presencia en Líbano, controlará territorio [en el sur], intimidará al sistema político y complicará su recuperación y reconstrucción”, sostiene Hokayem.


El conflicto del Golfo, el oro y la fractura del orden mundial. Al Chu, gestor de carteras de recursos naturales en Man Group.

La situación en el Golfo sigue siendo extremadamente inestable. Aunque la Administración estadounidense ha comenzado a cambiar su discurso hacia un «ya hemos ganado», es difícil imaginar que el régimen iraní capitule tan pronto. Una guerra de desgaste prolongada les beneficia.

Pero si nos alejamos de los titulares diarios, se perfila una tendencia más amplia. Todos los acontecimientos siguen apuntando hacia una megatendencia de fractura global, tanto geopolítica como geoeconómica, y hacia lo que cada vez más parece un resurgimiento del mercantilismo moderno.

El paraguas de seguridad se está resquebrajando

Durante décadas, el acuerdo implícito en Oriente Medio ha sido sencillo. Los Estados del Golfo dependen de EE. UU. para su seguridad militar. A cambio, el petróleo se cotiza en dólares estadounidenses y EE. UU. mantiene una presencia militar en su territorio.

Ese acuerdo está mostrando grietas. Estados Unidos ha tenido dificultades para proporcionar una seguridad eficaz contra los ataques con misiles y drones en los estados vecinos y ha sido incapaz de controlar el estrecho de Ormuz.

Irán está aprovechando esta situación. En un giro notable, ha ofrecido permitir que se reanude el tráfico de petroleros a través del estrecho, pero solo si el petróleo se comercializa en renminbi chino. El régimen también ha indicado que permitiría el paso de buques de todas las naciones excepto de EE. UU. e Israel.

El rompecabezas del oro

En un entorno como este, cabría imaginar que el oro debería estar subiendo. Ha ocurrido lo contrario y el oro ha bajado con respecto a los niveles previos a la huelga.

Probablemente se trate de una combinación de factores a corto plazo: un repunte instintivo del dólar estadounidense (cuando nada fundamental sugiere que el dólar deba estar repuntando estructuralmente en este momento), la posibilidad de subidas de tipos para contrarrestar la inflación y un cambio de tendencia en las posiciones populares. Las posiciones largas en oro, cortas en dólar y largas en petróleo eran muy comunes. En momentos de tensión en los mercados, las posiciones rentables suelen ser las primeras en liquidarse.

Esto tiene muy poca relevancia para nuestra tesis a largo plazo. Si bien los flujos a corto plazo pueden generar más volatilidad, los acontecimientos de las últimas dos semanas no hacen más que reforzar los argumentos estructurales a favor del oro.

El impacto de la inflación es regional y matizado

Los mercados están vendiendo ante los temores de inflación, pero creemos que los efectos regionales serán más matizados de lo que sugieren los titulares.

Estados Unidos se encuentra en una posición única como exportador neto tanto de crudo como de gas natural, lo que lo convierte en un beneficiario relativo. Pero los votantes seguirán sintiendo el impacto. La gasolina al por menor ya ha subido 70 centavos desde los 3 dólares por galón antes del conflicto. Hay rumores de que el Tesoro de EE. UU. está tomando posiciones cortas en el mercado del crudo para moderar el repunte.

La inflación general de EE. UU. se situó en el 2,4 % en febrero, antes de que comenzara el conflicto. La cuestión clave para el impacto en la inflación es la duración de la crisis.

La economía mundial ya ha soportado antes un petróleo a 100 dólares. Lo que diferencia este episodio es el ritmo de la subida y la interrupción de las cadenas logísticas. Una subida gradual hasta estos niveles habría sido mucho más manejable. Es la velocidad del repunte, combinada con el bloqueo físico de las rutas comerciales, lo que está causando la tensión.

Nos encontramos ahora en la tercera semana de lo que la Administración estadounidense describió inicialmente como una operación de cuatro a seis semanas, aunque ese plazo sigue cambiando. Si esto dura semanas en lugar de meses, el impacto inflacionista podría resultar más manejable.

Pero si el precio del petróleo sigue rondando los 100 dólares por barril durante los próximos 12 meses, existe un consenso que prevé que la inflación general de EE. UU. suba hasta el 3-3,5 % (lo que reflejaría un precio de la gasolina de 5 dólares) y una desaceleración de la economía mundial. Si se produce una subida sostenida hasta los 150 dólares, las previsiones apuntan a una inflación del 4,5-5,5 % (con la gasolina a más de 6 dólares), momento en el que los temores de recesión se volverían muy reales.

Inflación de los alimentos

Para los importadores netos de Asia y Europa, la situación es mucho más grave. Más del 80 % del crudo y el GNL que sale del estrecho se destina a Asia.

Un ámbito que merece especial atención es el de la agricultura y la alimentación. Los costes energéticos están estrechamente relacionados con los precios de los alimentos a lo largo de toda la cadena de suministro, desde la producción de fertilizantes hasta el procesamiento y el transporte. En muchos países asiáticos, la energía y los alimentos representan una parte mucho mayor de la cesta del IPC que en Occidente. Las repercusiones en este ámbito podrían ser significativas si el conflicto se prolonga.

También conviene estar atentos a si Irán comenzará a permitir la salida selectiva de algunos cargamentos de petroleros para aislar aún más a EE. UU. e Israel.

Los daños físicos siguen siendo limitados

Teniendo en cuenta los acontecimientos, se puede argumentar que los mercados petroleros se han comportado de forma notablemente ordenada (aunque la semana pasada no lo pareciera). Esto refleja en parte la opinión de los operadores de que se trata de una interrupción de las infraestructuras, más que de un daño real a la producción y la capacidad.

Figura 1. Estado actual de las principales infraestructuras del Golfo


Fuente: Recopilación de Man Group basada en fuentes de noticias a fecha de 16 de marzo de 2026.

Los contraataques iraníes se han dirigido principalmente contra instalaciones militares, de comunicaciones y diplomáticas. Una parte significativa del petróleo que actualmente no está en circulación se debe simplemente al cierre de grifos debido a que el almacenamiento ha alcanzado su capacidad máxima y a la falta de rutas de salida del Golfo.

El ataque del fin de semana contra la isla de Kharg se dirigió contra instalaciones militares, no petroleras. Hasta ahora, los daños físicos a la infraestructura energética han sido limitados. Obviamente, este cálculo puede cambiar rápidamente dada la imprevisibilidad de la situación.

Reflexiones finales

El conflicto está cambiando demasiado rápido como para que el análisis pueda seguirle el ritmo. Pero es probable que los cambios estructurales que subyacen a la volatilidad diaria perduren más allá de cualquier alto el fuego que finalmente se produzca.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 13 de Marzo del 2026.

Semana de locura con muchísima volatilidad, en todos los mercados (renta variable, renta fija, divisas…) pero principalmente en el precio del petróleo. Las tensiones acumuladas el fin de semana pasado en el golfo Pérsico se reflejaron esta semana en los mercados globales, con un repunte del precio del petróleo que llegó intradía a situarse en los 119 dólares por barril en la referencia Brent este lunes. Sin embargo, la liberación coordinada de reservas estratégicas por parte de los países del G‑7, junto con las declaraciones de Trump indicando que la contienda se resolvería “muy pronto”, relajaron gran parte de las presiones y provocaron ventas masivas en los futuros del petróleo que hicieron que el precio del Brent terminase por debajo de los 100 dólares por barril, aunque hoy vuelve a repuntar. Trump aseguró que la capacidad de lanzamiento de misiles en Irán se ha reducido al 10%, algo que respaldan los datos que muestran una caída drástica en los ataques iranies estos días. El miércoles se anunció por parte de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de las reservas estratégicas, aunque el ritmo no se concretó. Estados Unidos anunció que contribuirá con la liberación de 172 millones de barriles de su reserva de emergencia. Por otra parte, respecto a la amenaza de minas iraníes en el Estrecho de Ormuz, Trump restó importancia a pesar de informes de prensa que sugieren que Irán sí ha colocado minas en la zona. Estas incertidumbres, junto al mantenimiento del conflicto, han llevado al precio del barril de Brent a subir pese a la liberación de reservas. Lo más relevante para moderar de forma sostenida los precios del crudo es que se recuperen los flujos energéticos interrumpidos, algo que de momento no está sucediendo. El objetivo del Gobierno estadounidense es amortiguar en la medida de lo posible el impacto energético, por ello, se han retirado temporalmente las restricciones a la compra de petróleo ruso, lo que permite desbloquear la llegada de petroleros, con crudo y derivados sancionados, que permanecían en aguas internacionales, generando así una nueva vía de suministro. Paralelamente, India mantiene conversaciones con Irán para autorizar el paso de una veintena de barcos por el Estrecho, de hecho, circulan rumores de que algunos navíos con pabellón indio han entrado al golfo Pérsico sin ser atacados. Estas decisiones, sumadas a la liberación de reservas estratégicas, ofrecen cierto margen de maniobra a la Administración Trump.

Ayer la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que podría “prender fuego al petróleo y al gas de toda la región” si la infraestructura energética o los puertos iraníes fueran atacados, elevando nuevamente la tensión geopolítica en Oriente Medio. No obstante, el embajador iraní ante Naciones Unidas adoptó un tono más moderado al señalar que Teherán tiene intención de mantener abierto el tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz, aunque subrayó que el país se reserva el derecho a actuar para preservar la seguridad en la zona.

Precio del barril de petróleo Brent último mes:

La mayoría de los analistas apuestan por una posible desescalada en el corto plazo, ya sea mediante una autoproclamada victoria que conduzca a una pausa en las hostilidades, que sería el escenario más optimista, o mediante la obtención de garantías que permitan restablecer el tránsito por el estrecho de Ormuz.

El terremoto bélico, económico y geopolítico con epicentro en Teherán, desatado por el ataque de Estados Unidos e Israel y alimentado por la respuesta de Irán, no ha tardado en alcanzar a las economías europeas en general y a la española en particular. De momento, eso sí, la mayoría de expertos apunta a un impacto “contenido”, aunque con efectos visibles en la evolución de la inflación y el PIB de este año. Así lo reflejan las conclusiones del Pulso Económico Trimestral de EY Insights en su edición de invierno de 2026, que recaba la opinión de los responsables de una quincena de las principales casas de análisis del país, incluyendo los de Funcas, Fedea, el Círculo de Empresarios, la Empresa Familiar, CEOE, la banca (BBVA Research, Santander, CaixaBank o Singular Bank), firmas como Arcano Partners, escuelas de negocio (Esade o el IE Business School), e instituciones como Orfin, CEPS, el Real Instituto Elcano o Cunef. Los analistas coinciden en apuntar que el conflicto bélico en Oriente Próximo, que pone en jaque el tráfico del 20% del petróleo y el gas del mundo, genera un shock de oferta “cuyo efecto más visible sería un repunte de la inflación en 2026” de entre 0,2 y 0,4 puntos. En todo caso, a la espera de ver cómo evoluciona el conflicto, la expectativa es que el encarecimiento energético se traslade parcialmente a la cesta de la compra, pero “sin provocar un episodio inflacionario descontrolado ni un shock energético severo”, matiza EY. De momento, en España la gasolina se ha encarecido en 15 céntimos por litro y en gasoil en 28 céntimos por litro. En consecuencia, 7 de cada 10 expertos consultados asume que el impacto de la crisis en la reducción del crecimiento real español de 2026 no superará las dos décimas, lo que supondría arrebatar unos 3.300 millones de euros al PIB de este año. Con todo, el resto de analistas asume que la presión energética sobre rentas y márgenes empresariales podría duplicar el impacto, restando hasta 4 décimas al avance económico (unos 6.600 millones de euros). Con todo, las proyecciones apuntan igualmente a un crecimiento de la economía española durante el presente ejercicio. El 77,8% de analistas prevé que el avance del PIB oscile entre el 2% y 2,5%, mientras que un 22,2% de los expertos espera incluso que el crecimiento se aproxime al 3%. “Los resultados muestran que la economía española afronta 2026 con una base sólida, si bien el reciente conflicto en Oriente Medio introduce un nuevo foco de incertidumbre”, según EY Insights. El estudio realizado revela que “la mayoría de los expertos anticipa un impacto contenido, pero perceptible: un incremento moderado de la inflación por el encarecimiento energético, una ligera revisión a la baja del crecimiento y, por ahora, pocos cambios esperados en política monetaria”. En este sentido, un 67% de los analistas considera que los tipos de interés se mantendrán en el mismo nivel previsto antes del conflicto en Oriente Próximo. En todo caso, según EY, “será determinante observar cuánto se prolonga el conflicto y hasta qué punto afecta a los precios del petróleo, los costes de transporte y las cadenas de suministro”. Las estimaciones de los expertos, después de todo, se basan en la información conocida hasta el 3 de marzo, y el conflicto sigue evolucionando. Por tanto, la percepción de que el golpe sobre la economía española será moderado dependerá de su duración.

Irán afirmó el fin de semana pasado que no atacaría a los países vecinos a menos que éstos le atacasen, pero los ataques cruzados siguen recrudeciéndose y afectando a infraestructuras energéticas, y por primera vez afectando también a una planta desalinizadora en Bahrein, cuestionando algo incluso más vital que el petróleo. Varios países, entre ellos Iraq, Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudí y Kuwait habrían recortado su producción por falta de petroleros que la carguen. Ambos bandos parecen contrarios a negociar, apuntando a que el conflicto extienda su duración, Estados Unidos sopesa una intervención terrestre para confiscar el uranio iraní, mientras que Irán ha elegido a un nuevo Líder Supremo, Mojtaba Khamenei, hijo del anterior líder supremo, lo que representa una continuidad a la línea dura del régimen, Donald Trump calificó la elección como “inaceptable” y afirmó que “el próximo líder supremo de Irán no durará mucho sin mi aprobación”. Además, esta semana surgieron las primeras tensiones entre Estados Unidos e Israel, ya que los americanos se han mostrado en contra del ataque israelí a instalaciones petroleras iraníes. El shock energético lleva al mercado a elevar las expectativas de inflación y a seguir posponiendo los recortes de tipos en el caso de la Fed y a elevar las previsiones de subidas de tipos Banco Central Europeo en 2026, el mercado ya le da un 60% a una subida de tipos este año, en Junio o en reuniones posteriores.

La subida de los precios de la energía se está trasladando rápidamente a los costes energéticos para el propio consumidor estadounidense y esto llega en un momento clave para Trump, a medida que nos acercamos a las elecciones de mitad de mandaro de noviembre, sería poco ventajoso afrontar electoralmente unos comicios tan decisivos con unos precios de la energía tan encarecidos. Desde el inicio de la contienda la gasolina ha subido más de un 16%, acercándose a 3,5 dólares por galón, precios que no se veían desde 2024 bajo el mandato de Biden.  

Aupado por la búsqueda de activos refugio, el dólar continúa subiendo y hoy ha superado el nivel de los 1,15 dólares por euro por primera vez desde noviembre:

Históricamente los conflictos bélicos han generado buenas oportunidades de entrada en la Renta Variable, por más volatilidad que se genere en el corto plazo, la revalorización mediana de la bolsa 12 meses después de los principales conflictos bélicos que han ocurrido en los últimos 50 años es del +7,8%, con un periodo de 27 días hasta alcanzar mínimos y una mediana de 67 días para recuperar el 100% de la caída.

Desde Kepler Chevreux analizaban el flujo en el mercado de ETFs, el cual está comprando las caídas en el sector de software, en relativo a su tamaño, estamos viendo uno de los mayores flujos compradores sectoriales que se recuerdan en el principal ETF de software (IGV US con 11 billones de dólares bajo gestión). El número de participaciones ha doblado prácticamente en pocas semanas.

IGV US  (iShares Expaned Tech Software). Número de participaciones

Con lo que respecta a la Inteligencia Artificial esta semana se ha hablado mucho de un paper de la Fed de San Francisco que confirma que la IA no es capaz, a día de hoy, de hacer estimaciones precisas sobre la evolución de la inflación (wp2026-04.pdf). Los puntos principales de este análisis para mí son:

  • Los LLM pueden parecer buenos, pero sólo en pruebas poco realistas. En entornos pseudo out-of-sample (simulaciones hechas con prompts o datos históricos), los LLM pueden igualar a modelos econométricos tradicionales. Pero cuando se les pide predecir en tiempo real datos futuros reales, su rendimiento cae mucho. Cuando los autores del paper piden a ChatGPT previsiones reales de inflación en Estados Unidos, las predicciones tienden a ser, poco precisas, lentas en reaccionar a cambios macro y basadas en información ya conocida.
  • Muchos experimentos con IA pueden estar contaminados por información futura incorporada indirectamente en el entrenamiento. Esto crea la ilusión de que el modelo predice bien cuando en realidad ya ha visto parte de la información, muchos papers sobre IA en previsiones de mercado o de datos macroeconómicos pueden estar inflando resultados. Los modelos “foundation” de series temporales prometen mucho, pero tienen el mismo riesgo. Modelos especializados como Google TimesFM, Salesforce Moirari, Amazon Chronos prometen zero-shot forecasting, es decir, predecir series temporales sin entrenamiento específico. Pero si no se conoce exactamente qué datos se usaron en el pre-training, el modelo podría estar usando información del futuro.
  • El paper enfatiza que la única forma fiable de evaluar modelos es, usar datos posteriores al entrenamiento en tiempo real sin overlap con los datos históricos. Esto es exactamente lo que hacen instituciones como la Reserva Federal o el Banco Central Europeo en sus ejercicios de predicciones.
  • La IA hoy es más útil como herramienta complementaria que como modelo predictivo, los LLM pueden aportar valor en síntesis de información macro, análisis de noticias, generación de escenarios o interpretación de datos, pero no como motor principal de forecasting macro o de mercados.
  • La ventaja competitiva de la IA en mercados probablemente no vendrá de predecir mejor el macro, sino de procesar información más rápido y a mayor escala.

Otro de los miedos de los inversores y del que se ha estado hablando esta semana es del mercado de deuda privada. El presidente de Partners Group ha advertido que el índice de impago del crédito privado podría duplicarse en los próximos años, dado que los prestamistas están expuestos a las consecuencias negativas de la agitación en torno al impacto económico de la IA y su potencial de crecimiento limitado. Steffen Meister, cuya firma gestiona 185.000 millones de dólares (unos 160.000 millones de euros) en activos de capital privado, deuda, infraestructuras e inmobiliario, afirma que los impagos anuales en el crédito privado han rondado durante la última década un nivel medio del 2,6%. Las declaraciones de uno de los grupos de capital privado más grandes de Europa se producen en un momento en que los inversores se han apresurado a retirar dinero de los fondos de crédito privado estadounidenses. Los fondos gestionados por Blackstone, BlackRock y Blue Owl se han visto afectados por los temores sobre la calidad crediticia y el impacto de la IA en las empresas de software, que representan una gran parte de los prestatarios de crédito privado. En opinión de Meister, el crédito privado se vería desproporcionadamente afectado por la “transformación económica” impulsada por la IA en comparación con el capital privado, ya que conduciría a una bifurcación de resultados, en el que un mayor número de empresas tendrían un rendimiento financiero o muy bueno, o muy malo. Añade que el índice de impagos había sido “tan bajo”, que las entidades crediticias privadas afrontaron hasta ahora la situación gestionando carteras diversificadas de préstamos que luego volvían a apalancarse. Meister prevé que los diferenciales aumenten en los próximos años en los préstamos directos para el mercado intermedio, donde el capital disponible es limitado, y afirma que aún hay margen para obtener una sólida rentabilidad crediticia con contratos rigurosos “al estilo del capital privado”. Las tasas de impago del crédito privado han sido significativamente más bajas que en los mercados públicos. Sin embargo, algunos en el sector argumentan que serían más altas si la definición estricta de impago que se suele utilizar en el crédito privado se ampliara para que coincidiera con la de los mercados públicos. En los mercados públicos, los impagos suelen incluir eventos como la conversión de préstamos a pago en especie, en los que se pueden aplazar los pagos de los tipos de interés, o extensiones de vencimiento sin una compensación adecuada. El reciente éxodo del crédito privado fue provocado en parte por el colapso de dos bancos estadounidenses el año pasado, Tricolor y First Brands, lo que generó dudas sobre la auditoría de los bancos y fondos.  A esto se sumaron los recortes de tipos de la Fed y, más recientemente, la pérdida de valor de activos en fondos gestionados por KKR, Apollo y Blackstone.

En línea con estos miedos esta semana Morgan Stanley y el prestamista de crédito privado Cliffwater han restringido los reembolsos de los fondos de crédito privado. Cliffwater limitó su fondo estrella de 33.000 millones de dólares durante el primer trimestre, al registrar solicitudes de retiros del 14% de sus activos. Horas después de esta decisión, Morgan Stanley notificó a los inversores de su fondo de renta privada North Haven, de 7.600 millones de dólares, que limitaba las salidas. El Cliffwater Corporate Lending Fund acordó hacer frente a la mitad de las solicitudes de reembolso (el 7% del patrimonio). La gestora había ofrecido recomprar el 5% en el trimestre. Pero, al igual que otros fondos, la SEC le permite asumir dos puntos adicionales de reembolsos. Morgan Stanley dice que la demanda de reembolsos había aumentado un 10,9% en el primer trimestre y que hará frente al 45,8% de esas solicitudes.

Importante esta semana:

La Administración Trump ha iniciado esta semana investigaciones contra sus principales socios comerciales, entre ellos la Unión Europea, con el objetivo de restablecer los aranceles después de que el mes pasado, el Tribunal Supremo suspendiera los aranceles vinculados a la ley IEEPA, incluidos los llamados “aranceles recíprocos”, lo que podría obligar al Ejecutivo a devolver a las empresas hasta 175.000 millones de dólares recaudados. Sin embargo, Trump ha activado una vía alternativa que le permitiría reintroducir los aranceles, aunque requiere previamente abrir investigaciones individuales sobre cada país al que se pretenda gravar. Mientras tanto, el Gobierno mantiene la capacidad de imponer temporalmente un arancel universal del 15%. Aunque ha amenazado con aplicarlo, por ahora solo ha ejecutado un gravamen del 10%. Según explicó el Representante de Comercio, las investigaciones se iniciarán sobre más de una docena de economías, entre ellas la Unión Europea, China, México, India y Japón. Llama la atención que Canadá, por el momento, no figure entre los países investigados. Además, señaló que su intención es concluir los expedientes antes de que expiren los aranceles temporales actuales, lo que permitiría sustituirlos de forma inmediata.

El lunes Trump elevó el tono de la retórica militar al señalar que Estados Unidos podría ampliar los objetivos de sus operaciones contra Irán, incluyendo nuevas zonas y grupos de personas. Además, según informaciones de NBC, Trump habría mostrado en privado interés en considerar el despliegue de tropas terrestres estadounidenses, lo que supondría una escalada significativa respecto a las actuales operaciones militares. Al mismo tiempo, el presidente habría expresado su oposición a que fuerzas kurdas participen en una posible incursión en territorio iraní.

El miércoles Estados Unidos anunció que ha destruido 16 embarcaciones iraníes destinadas a la colocación de minas cerca del estrecho de Ormuz. Por su parte, Qatar señaló que no puede actuar como mediador en el conflicto mientras su propio territorio siga siendo objeto de ataques, lo que complica las perspectivas de una desescalada diplomática a corto plazo.

Esta semana han aumentado las presiones internas en Estados Unidos, los precios de la gasolina continúan escalando, los republicanos se muestran cada vez más incómodos con el desarrollo del conflicto en Oriente Próximo y los demócratas exigen un mayor control sobre las operaciones militares, solicitando las comparecencias de Marco Rubio (secretario de Estado) y Pete Hegseth (secretario de Guerra).

Bowman, Vicepresidente de la Reserva Federal, sugirió que el mercado laboral podría necesitar cierto apoyo mediante tipos más bajos. En este sentido mantuvo su previsión de recortes de 75 puntos básicos a lo largo de este año.

En Europa Lagarde señaló que la institución no permitirá que Europa vuelva a experimentar un episodio inflacionista similar al de 2022-2023. No obstante, también subrayó que el elevado grado de volatilidad actual, especialmente en los precios de la energía, hace difícil adoptar decisiones inmediatas de política monetaria, por lo que el BCE evitará reaccionar precipitadamente y evaluará cuidadosamente la evolución de la situación antes de actuar. Según una encuesta realizada por Bloomberg entre el 6 y el 11 de marzo, únicamente el 7% de los participantes del mercado espera que el BCE suba tipos de interés antes de finales de año.

Los ministros de Finanzas del G7 se reunieron este lunes y coincidieron en que están preparados para recurrir a las reservas estratégicas de petróleo si fuera necesario, aunque consideran que aún no ha llegado el momento de hacerlo. En su comunicado, el grupo señaló que adoptará “las medidas necesarias” para sostener el suministro energético global en caso de que la situación lo exija. Tanto el director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) como el ministro de Finanzas de Portugal expresaron una visión similar, no existe un problema de suministro de petróleo en Europa ni en Estados Unidos, pero sí una fuerte tensión en los precios. Las liberaciones coordinadas de reservas estratégicas son excepcionales, solo se han producido cinco veces en la historia, incluidas dos tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.

Por otro lado, Emmanuel Macron anunció que, una vez superada la fase más crítica del conflicto, impulsará una misión defensiva para reabrir y asegurar el estrecho de Ormuz. La operación consistirá en escoltar a los buques que transportan crudo y gasóleo, y el presidente francés confía en que otros países se sumen a la iniciativa.

Trump mantuvo una conversación telefónica que calificó de “positiva” con el presidente ruso, Vladímir Putin. Por su parte, Zelenskiy, declaró que Ucrania está preparada para iniciar conversaciones de paz respaldadas por Estados Unidos “en cualquier momento”.

Por el lado macroeconómico el miércoles se publicó en Estados Unidos el dato de IPC de Febrero, que repitió el ritmo de crecimiento del +2,4% interanual, con la tasa subyacente también manteniéndose sin cambios en niveles del +2,5%. Aunque el dato pierde relevancia dado que los datos son previos al inicio del conflicto en Irán y el aumento de los costes de la energía. A pesar de ello, los elementos más volátiles repuntaron ya en el mes de febrero, con los precios de los alimentos avanzando un +3,1% interanual, dos décimas más que en el mes previo, a la vez que también se aceleraron los precios de la energía que pasaron a terreno positivo (+0,5% interanual frente al -0,1% previo). Por el lado de los componentes más núcleo, los precios de los servicios se mantuvieron estables en el +2,9% interanual, con lo que explicaron un +1,8% de la inflación (un 73% de la inflación), puesto que dentro de los servicios los alquileres imputados aportaron por si solos +0,8%. Más relevante fue el comportamiento de los precios de los bienes, que continuaron moderándose y confirman que el efecto de los mayores aranceles se va disipando, en concreto, avanzaron un +1% interanual en febrero, una décima menos que en el mes previo, pero ya alejándose del +1,8% visto en octubre, donde el impacto de los aranceles en el aumento de los precios de los bienes habrá sido el más acusado.

En China, este lunes se publicaron datos de IPC. Los datos de inflación de febrero sorprendieron al alza, con el IPC aumentando un 1,3% interanual frente al 0,2% registrado el mes anterior (0,9% estimado). Además, el índice de precios de producción también superó las previsiones (-0,9% interanual frente al –1,4% anterior y –1,1% estimado).

Continuando en China conocimos el martes buenos datos de comercio exterior, China ha comenzado este 2026 con un notable comportamiento de su sector exterior, alcanzando un superávit de 214.000 millones de dólares en el conjunto de los dos primeros meses del año, un récord histórico para este periodo. Las exportaciones aumentaron un +21,8% interanual, una fuerte aceleración respecto al +6,6% registrado en diciembre y muy por encima del +5,5% del conjunto del año pasado. Estas cifras superan ampliamente el consenso del mercado (+7,2%). Por destinos, las ventas a Estados Unidos siguen cayendo, pero se vieron más que compensadas por el mejor desempeño de las exportaciones hacia el resto de los países (+27%). En concreto, aunque se moderan, las exportaciones a Estados Unidos siguen retrocediendo a ritmos fuertes, en estos dos primeros meses del año cayeron un -11% interanual, ritmo menos profundo que el -20% del conjunto de 2025. Frente a ello, las exportaciones a la Unión Europea avanzaron un +27,8% en los dos primeros meses, más del triple del aumento del +8,4% en 2025 y sitúan la cuota europea de las exportaciones totales de China en el 15,4%. Además, también hubo un elevado dinamismo de las ventas al sudeste asiático (ASEAN) al subir las ventas a la región un +29,5%, a lo que se unió el crecimiento cercano al +30% de las exportaciones hacía Australia o Taiwán. Por el lado de las importaciones de China, también registraron un fuerte dinamismo al avanzar un +19,8% interanual, una tasa muy por encima del +7% previsto. En este apartado, destacó el dato de crecimiento de las importaciones de crudo y de productos derivados: durante los dos primeros meses de este año y previo al inicio del conflicto en Irán, China aceleró sus compras al crecer un +13% las importaciones de crudo frente al volumen promedio de los tres años previos. Un acopio aún más acelerado en los combustibles derivados del crudo (gasolinas, diésel y otros) que aumentaron cerca de un +50% frente a la media vista entre 2023-25. En conjunto, los datos del sector exterior apuntan a que este componente seguirá impulsando el crecimiento económico paliando así la debilidad de la demanda interna privada.

Hoy S&P y Fitch revisarán el rating de España, establecido actualmente en A+ y A respectivamente desde que lo mejoraran en septiembre del año pasado. No se esperan cambios en el rating dado el contexto actual de incertidumbre y posible implicaciones sobre el crecimiento económico de la guerra de Irán, así como por una situación política doméstica fragmentada.  


¿Podrá el G7 liberar suficiente crudo para calmar los mercados? Financial Times (11 de Marzo).

Los planes para liberar cientos de millones de barriles de crudo de las reservas de emergencia probablemente no calmen la volatilidad de los precios del crudo por mucho tiempo si el conflicto en el Golfo continúa, advierten los expertos. Los ministros de Finanzas del G7 declararon el lunes que estaban listos para “tomar las medidas necesarias” y que las conversaciones sobre la liberación de petróleo de las reservas continuarían. Intentan así responder a una crisis que ha cortado el flujo de petróleo y productos refinados a través del Estrecho de Ormuz, en la desembocadura del Golfo, en hasta 20 millones de barriles diarios.

¿Ayudará la liberación de reservas a bajar el precio del petróleo?

Los precios del petróleo reaccionaron el lunes a un informe de Financial Times que indicaba que el G7 estaba negociando una liberación estratégica, con una caída del precio del Brent desde un máximo de 119 dólares por barril a menos de 90 dólares. Solo en cinco ocasiones se han liberado reservas estratégicas, comenzando con la primera Guerra del Golfo de 1990-91 y culminando más recientemente con una liberación tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. Sin embargo, ninguna de estas liberaciones ha tenido un impacto que pueda marcar la diferencia en la crisis actual. Martijn Rats, analista de Morgan Stanley, afirmó que la evidencia sobre si la liberación de reservas gubernamentales contribuye a la baja de los precios es “claramente contradictoria”. “Con bastante frecuencia continúan subiendo, porque una liberación de reservas señala la gravedad del momento; indica que nos encontramos en una situación de mayor tensión”.

Liberar reservas estratégicas tampoco cambia necesariamente el comportamiento del mercado, ya que es probable que los compradores sigan pujando al alza para asegurar cualquier flujo de crudo disponible, en lugar de depender de las limitadas reservas de crudo que poseen los gobiernos. “Es muy, muy difícil sustituir los flujos por reservas”, afirmó Paul Horsnell, del Instituto de Estudios Energéticos de Oxford. “A los mercados nunca les convence esa alternativa”.

¿Hay suficiente petróleo en reserva para solucionar el problema?

Los miembros de la Agencia Internacional de Energía (AIE) mantienen conjuntamente alrededor de 1.200 millones de barriles de reservas públicas de emergencia, junto con una cantidad mucho mayor de reservas de la industria que pueden movilizarse para estabilizar el mercado. La AIE exige a sus miembros mantener reservas equivalentes a 90 días ante cualquier interrupción del suministro. Los países pueden contabilizar las reservas de las compañías petroleras y los traders. Según la AIE, los gobiernos de los países de la OCDE mantenían poco más de 900 millones de barriles de crudo y aproximadamente 300 millones de barriles de productos refinados, como gasolina y diésel, en reservas controladas por el Estado a finales del año pasado. Otros 2.800 millones de barriles de petróleo y productos refinados estaban en manos de compañías petroleras, traders y refinerías, de los cuales 600 millones están técnicamente bajo control gubernamental.

Horsnell señaló que una parte de estas reservas contabilizadas podría formar parte de las operaciones comerciales normales, como el petróleo que circula por oleoductos. “No se puede liberar todo porque, de lo contrario, se tiene un sistema sin reservas”, afirmó. Los países también tienen una flexibilidad significativa en cuanto a cómo contabilizan sus reservas. Reino Unido y Grecia, por ejemplo, no cuentan con reservas controladas por el gobierno para un solo día, y prefieren depender de las reservas comerciales. Las reservas comerciales forman la primera línea de defensa cuando los mercados se contraen, ya que las empresas intentan gestionar sus cadenas de suministro, y los gobiernos solo recurren a la liberación de reservas estratégicas cuando es absolutamente necesario.

La AIE también calcula que otros 2.000 millones de barriles de crudo se encuentran actualmente a bordo de petroleros en el mar, una parte significativa del cual es crudo ruso, iraní o venezolano que podría liberarse a los compradores si los países modifican sus sanciones. No está claro cuándo podrían liberarse las reservas ni a qué ritmo. En el pasado, las reservas estratégicas se han liberado mediante subastas a las principales compañías petroleras y comercializadoras, que posteriormente trasladaban el petróleo a las refinerías que lo necesitaban. Mientras tanto, las refinerías europeas recibieron autorización de sus gobiernos para reducir la cantidad de gasolina y diésel que mantenían en reserva y permitir que una mayor cantidad fluyera al mercado.

“El máximo que hemos visto hasta ahora es de 1,3 millones de barriles diarios en todos los países de la AIE en conjunto”, declaró Rats. “En teoría, podrían alcanzar entre 3 y 3,5 millones de barriles diarios, pero eso nunca se ha logrado”. “Esta es la mayor crisis petrolera de la historia en términos de impacto inmediato”, declaró Horsnell, añadiendo que la magnitud del problema supera con creces cualquier posible liberación de las reservas estratégicas.

¿Debería el G7 liberar petróleo de las reservas?

Antes de decidir sobre la liberación de reservas, la AIE evalúa la magnitud de la interrupción y si las reservas de petróleo pueden compensarse con una mayor producción en otros lugares. También consulta con la industria sobre cómo está afrontando la situación. La agencia también afirma que las liberaciones de emergencia de petróleo “no son una herramienta para intervenir en los precios”. Hasta ahora, los políticos de EEUU y la UE se han mostrado relativamente despreocupados con las interrupciones del suministro. Los analistas del mercado petrolero se muestran menos optimistas.

“La semana pasada, vimos cómo los buques cisterna de combustible para aviones daban la vuelta en medio del océano y regresaban a Asia”, declaró Rats, que señaló que Europa sufriría escasez de combustible para aviones “en cuestión de semanas” si la situación persiste.

“Esta es, por ahora, la mayor crisis de suministro en la historia del mercado petrolero, casi el doble de la crisis de Suez, que representó el 10% del suministro mundial”, afirmó, añadiendo que observaba problemas en Asia y EEUU, así como en Europa.

Es probable que Asia se lleve la peor parte de la crisis actual, ya que importa la mayor parte de su crudo de Oriente Medio y los gobiernos ya han comenzado a responder racionando la energía y prohibiendo las exportaciones de productos refinados.

“Todos se enfrentarán a un desafío”, afirmó Kitt Haines, que supervisa los inventarios de petróleo en Energy Aspects. No creo que en ningún escenario se haya contemplado jamás este tipo de perturbación. Asia será la más afectada porque recibe los mayores volúmenes de crudo de Oriente Medio.

¿Está China liberando reservas?

China, el mayor importador de crudo del mundo, no ha dado hasta ahora ninguna indicación de que planee liberar petróleo de su propia reserva estratégica, que los analistas estiman que cubre más de 120 días de importaciones. Los compradores chinos parecen seguir abasteciéndose de crudo en los mercados internacionales.

“Si se puede asegurar un flujo de suministro, se continúa con ese flujo. No van a calcular que pueden dejar de importar porque pueden agotar su reserva estratégica. No la crearon para eso”, explicó Horsnell.


Las fuerzas estanflacionarias que están creciendo. Mohamed El-Erian.

Sopla un viento estanflacionario más fuerte en la economía mundial a medida que los precios del petróleo superan los 100 dólares por barril. Los últimos datos de empleo en EEUU del viernes evidencian, aunque de forma dispar, un debilitamiento del mercado laboral, justo cuando el conflicto con Irán genera preocupación por un shockde precios debido al aumento de los precios de la energía y la interrupción de las cadenas de suministro.

La economía estadounidense perdió 92.000 empleos en febrero y la tasa de desempleo ascendió al 4,4 %. Esto siguió a un fuerte repunte el mes anterior, que, como temía, resultó ser una anomalía. Tras un 2025 marcado por el menor crecimiento promedio mensual del empleo fuera de una recesión en más de dos décadas, el panorama laboral sigue siendo complejo.

No se trata solo del mercado laboral. La inflación también emitía señales de alerta antes del inicio de los ataques de EEUU e Israel contra Irán. Los datos publicados previamente mostraron que el IPC –la medida de inflación preferida por la Fed– subió al 2,9% en diciembre, su nivel más alto desde marzo de 2024. Y la inflación subyacente de los precios al productor (IPP) subió al 3,6 %, muy por encima del pronóstico de consenso.

Y ahora muchas economías se enfrentan a la doble presión del aumento de los costes energéticos y la renovada interrupción de la cadena de suministro en las rutas marítimas y aéreas. A pesar de este conjunto de riesgos crecientes, muchos segmentos del mercado habían tratado la propagación de la guerra en Oriente Medio como una herida superficial: una disrupción temporal y rápidamente reversible para una economía global por lo demás resiliente.

El rendimiento de los bonos del Tesoro de EEUU a 10 años alcanzaba el 4,13% el viernes. Un observador casual, verá el viaje de ida y vuelta que sugiere que la influencia general de las fuerzas en pugna sobre lo que podría considerarse el índice de referencia financiero más importante del mundo es mínima. Sin embargo, este enfoque de compensación descarta con demasiada facilidad la historia de los “puntos de inflexión”, subestimando los crecientes riesgos que exigen la atención de los responsables políticos y los inversores a largo plazo. En la economía real y las finanzas, los factores negativos no se compensan, sino que se acumulan.

Es notable que, si bien un terremoto geopolítico como la guerra con Irán tradicionalmente habría desencadenado una huida hacia la seguridad de la deuda del Tesoro de EEUU, los rendimientos han aumentado debido a las preocupaciones por la inflación.

La magnitud del impacto dependerá de la duración y la extensión de la guerra contra Irán. Una mayor disrupción en las cadenas de suministro sin duda impulsará un mayor alejamiento de la eficiencia del “justo a tiempo” hacia el enfoque “por si acaso”, más costoso pero necesario, para la gestión de inventarios. Se trata de una evolución estructural que introduce mayores costes en el sistema en un momento en que la asequibilidad ya es un problema económico, político y social.

El panorama financiero también presenta desafíos debido a tres riesgos distintos. Ninguno de ellos parece lo suficientemente grande como para generar un riesgo sistémico. Sin embargo, juntos pueden constituir una fuerza desestabilizadora que se retroalimenta.

Riesgo de crédito privado

El primero se relaciona con el crédito privado en las economías avanzadas. Lo que comenzó como una tensión idiosincrásica en algunas empresas corre el riesgo de convertirse en un problema más amplio, ya que algunos inversores buscan la salida de una clase de activo que, según Marc Rowan, de Apollo, se enfrenta a una reestructuración. Se han observado indicios paradigmáticos de una industria sobredimensionada: suscripción deficiente, valoraciones cuestionables, vehículos de inversión inadecuados y fraude. Es improbable que el auge de los cuestionables “vehículos de continuación” —en los que los grupos de capital privado transfieren activos entre fondos— pueda retrasar el inevitable ajuste de valoraciones.

El segundo se relaciona con los riesgos en torno a la burbuja racional que impulsó la financiación masiva para el desarrollo de la IA. Esta tecnología sigue siendo una fuerza transformadora prometedora con un enorme potencial de productividad. Sin embargo, habrá algunos grandes ganadores y muchos perdedores. 

Un tercer riesgo es que, con el alza de la inflación, la capacidad del mercado global de bonos para absorber una oferta récord probablemente se ponga a prueba. Tres de las siete economías del G7 (Francia, Japón y el Reino Unido) ya se han visto amenazadas por los “vigilantes de los bonos” en los últimos años. Si no tienen cuidado, tanto ellas como muchas empresas altamente endeudadas podrían encontrar sus condiciones de financiación menos favorables.

La economía mundial no solo se enfrenta a un volátil 2026, sino que va camino de una mayor fragmentación y dispersión de resultados para los hogares, los sectores y los países.


Irán muestra los riesgos de seguir el ejemplo económico de EEUU. Alan Beattie. Financial Times.


Me pregunto cómo se siente Narendra Modi en este momento. El mes pasado, el primer ministro indio se vio obligado a aceptar un borrador de acuerdo comercial con Donald Trump que establecía vagamente que India dejaría de comprar petróleo ruso barato y en su lugar importaría combustibles fósiles de EEUU. Con los precios del petróleo y el gas natural en alza tras el bombardeo estadounidense a Irán, el incentivo de Modi para incumplir su compromiso, dejar de consumir hidrocarburos y reducir su dependencia comercial y económica de EEUU, es cada vez mayor.

La consecuencia inmediata de los ataques a Irán de un aumento del precio del petróleo es evidente, aunque el daño económico general podría no ser catastrófico. A diferencia del mar Rojo y su ruta hacia el Canal de Suez, amenazados desde 2023 por los ataques de los militantes hutíes, el Golfo Pérsico no es una arteria mundial importante para el transporte marítimo de productos no energéticos.

Sin embargo, la erosión adicional del liderazgo geoeconómico estadounidense es sustancial. Para los gobiernos que no son EEUU y China, en particular los países de renta baja y media, las ofertas de las dos superpotencias económicas son ahora las siguientes: con EEUU se ven obligados a firmar acuerdos comerciales que contemplan un futuro basado en los combustibles fósiles, cuyo precio está sujeto a la destructiva y aleatoria estrategia estadounidense. Con China obtienen vehículos eléctricos y tecnologías ecológicas fiables y baratas para generar energías renovables. Aunque es cierto que estas medidas conllevan otras formas de coerción económica, como los controles sobre las tierras raras, al menos no suponen un impacto negativo significativo para el crecimiento.

Sea cual sea la próxima acción de Trump, a menos que comience a bombardear masivamente las instalaciones de energía solar, es poco probable que amenace un modelo de desarrollo basado en las energías renovables. El año pasado, la Agencia Internacional de la Energía redujo su previsión de crecimiento de las energías renovables en Estados Unidos en casi un 50% debido a la eliminación de incentivos fiscales y el bloqueo de nuevos proyectos eólicos por parte de Trump, pero aumentó su previsión para India en casi un 10% a causa del aumento de la capacidad de generación de energías eólicas y solar terrestres.

Durante décadas, EEUU fue un importador neto de petróleo en una economía global basada en combustibles fósiles y, por lo tanto, se propuso asegurar la estabilidad del suministro desde Oriente Próximo. La doctrina de Jimmy Carter de 1980 de mantener un Golfo Pérsico favorable a EEUU fue seguida por la primera guerra de Irak una década después. En cambio, la promesa de Trump esta semana de asegurar y escoltar a los petroleros en el Golfo Pérsico es simplemente una medida provisional. La explotación de los hidrocarburos no convencionales, que hizo que EEUU fuera un exportador neto en 2019, junto con las enormes mejoras en la tecnología de energías renovables debería haberle proporcionado protección frente a las fluctuaciones del precio del petróleo y un respiro de la constante vigilancia de seguridad en la región del Golfo.

En cambio, Trump ha hecho que EEUU dé la espalda a la revolución de las tecnologías verdes y además ha puesto en peligro el mercado petrolero mundial con ataques primero contra Venezuela y ahora contra Irán. En este último caso en particular, la propia Administración Trump parece no saber lo que intenta lograr.

Irán, más que casi cualquier otra nación, también ilustra la capacidad de EEUU para infligir daño económico de otras maneras. Sucesivos gobiernos estadounidenses han utilizado su control de la banca y del sistema global de pagos en dólares para aislar y debilitar la economía iraní.

La UE ha puesto de manifiesto el poder de esta forma particular de coerción al intentar en vano eludir las restricciones comerciales impuestas por Washington. Resentida por una política de sanciones impuesta por EEUU, la UE aprobó una regulación para impedir que las empresas de la UE cumplieran las restricciones extraterritoriales estadounidenses y, posteriormente, estableció un sistema para eludir las sanciones. Fracasó.

Pocos gobiernos lamentarán la pérdida del régimen iraní, pero ven cómo EEUU utiliza el sistema del dólar como arma para castigar a los países que no le gustan. Hasta ahora, hablar de alternativas al dólar estadounidense como moneda internacional para pagos y financiación bancaria era algo un poco ilusorio. Pero cuanto más se utilice el dólar como herramienta de coerción, más naciones buscarán alternativas.

Casi todas las medidas que la Administración Trump toma en el ámbito de la geoeconomía exigen “diversificar y aislar” a sus socios comerciales. El primer ministro canadiense Mark Carney, cuyo discurso en Davos en enero previó un mundo sin EEUU como líder fiable, inició la semana pasada una gira destinada a crear una “alianza de potencias intermedias”. Su primera parada fue India, donde con toda seguridad Irán y el comercio energético estaban en la agenda. Él y Modi lanzaron una estrategia de seguridad energética, que incluye un plan para compartir tecnología nuclear y organizar conjuntamente una cumbre sobre energías renovables.

Trump parece decidido a destruir más de medio siglo de liderazgo estadounidense de la economía mundial. El bombardeo de Irán es solo un paso más en su destructivo viaje. Otros gobiernos hacen todo lo posible por distanciarse de él antes de convertirse en daños colaterales.


La inflación, la guerra de Irán… y los bancos centrales. Francisco Cabrillo. Catedrático Emérito de Economía, Universidad Complutense. Fundación Civismo.

Es evidente la preocupación que ha surgido en el mundo económico como consecuencia de los ataques a Irán por parte de Estados Unidos e Israel. Y podemos leer todos los días reflexiones sobre los posibles efectos negativos de esta guerra en la evolución de la economía mundial en el medio plazo; y, en concreto, en las tasas de inflación. La mayor parte de los analistas traen a colación en sus comentarios lo sucedido entre 2020 y 2022, años en los que la inflación alcanzó cifras como no se habían visto desde la década de 1980, al llegar en la zona euro al 9%-10%. La idea más aceptada es que nos encontramos ante una situación similar a la que vivió Europa en aquellos años a causa de la pandemia del Covid y, posteriormente, del comienzo de la guerra en Ucrania. Si entonces –se afirma– la inflación llegó a niveles tan altos a causa de las distorsiones generadas en los flujos de producción y comercialización de numerosos productos, ahora podría suceder algo parecido si los precios del petróleo y el gas siguieran subiendo en la línea en la que lo han venido haciendo desde el comienzo del conflicto.

El problema es que este tipo de análisis es incompleto y, en diversos aspectos, equivocado, ya que parece no tener en cuenta en absoluto los efectos de la política monetaria de los bancos centrales. Su argumentación se basa en un modelo bastante simplista de inflación de costes, que tanto la teoría económica más solvente como la experiencia histórica rechazan: si suben los precios de determinados bienes, crecen los costes de producción; y, si éstos aumentan, lo hace también el nivel general de precios. Pero si hay algo que sabemos los economistas, desde hace mucho tiempo, es que la inflación es una pérdida de valor del dinero; y no podemos explicar tal fenómeno si no analizamos cuidadosamente el papel de la demanda y la oferta de dinero. Y ésta última la controlan los bancos centrales.

Hay argumentos sólidos para afirmar que las elevadas tasas de inflación en torno al año 2022 en Estados Unidos y en Europa sólo pueden explicarse por el fuerte crecimiento que experimentó la cantidad de dinero en los años inmediatamente anteriores. Parece, sin embargo, que hemos aprendido poco de lo que ocurrió entonces. En aquellos momentos los bancos centrales hicieron mal las cosas; y, como era de esperar, dada la naturaleza de sus políticas, el nivel de precios pasó a crecer a tasas no vistas en décadas. Pero no se reconoció este error. Y cuando no se diagnostica bien un problema, se corre siempre el riesgo de repetir los errores en el futuro.

Conviene insistir en una idea muy básica en economía: el crecimiento de los precios de determinados bienes –aunque éstos sean tan importantes como el petróleo y el gas– no genera por sí mismo inflación. Para ello es necesario que los bancos centrales permitan que aumente la cantidad de dinero. Lo que per se genera un crecimiento de los precios del petróleo o el gas es, por una parte, un empobrecimiento relativo de los consumidores –directos e indirectos– de estos bienes. Y, por otra, un cambio de precios relativos de los bienes con diversa intensidad en el uso de la energía, que puede generar distorsiones importantes en el funcionamiento de la economía y frenar el crecimiento del PIB. Pero no un aumento del nivel general de precios. Para esto es necesario que los bancos centrales lleven a cabo una política monetaria expansiva.

Preguntas relevantes

Puede alegarse –con razón, sin duda– que, en una situación difícil, los bancos centrales tratarán de favorecer la actividad económica generando mayor liquidez. Pero debemos ser conscientes de que ésta es una decisión que hay que tomar, valorando los aspectos positivos y negativos de una expansión monetaria; y el más peligroso de los negativos es, como demostró la experiencia de 2021-2022, el crecimiento de las tasas de inflación. Las preguntas relevantes a formular en estos momentos tienen que ser, por tanto, las siguientes: si los precios de las materias primas energéticas crecen de forma significativa, ¿hasta qué punto los bancos centrales van a aceptar que el control de la inflación se les escape de las manos como en el pasado reciente? ¿Van a volver a negar, como hicieron entonces, que su política fue una de las causas principales del gran crecimiento experimentado por la inflación? Y muy importante también: ¿piensan que los beneficios de aquella política monetaria, diseñada para ayudar a las economías nacionales, superaron a los costes –económicos y sociales– de la fuerte subida experimentada por el nivel general de precios?

Estas son las cuestiones que los bancos centrales tendrán que plantearse si la subida de los precios del petróleo y del gas continúa al ritmo de estos días pasados. Y sería muy positivo para todos que sus gestores reconocieran, finalmente, que cuando la inflación crece de forma intensa, nunca se debe exclusivamente a circunstancias exógenas a ellos.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 27 de Febrero del 2026.

Esta semana ha seguido la volatilidad en el mercado por la incertidumbre arancelaria, las caídas en el sector tecnológico y los miedos a una crisis crediticia.

Por un lado, surgen muchas dudas en el lado comercial después de la decisión del Tribunal Supremo del viernes pasado, por 6 a 3 votos, de invalidar los aranceles recíprocos aprobados en abril 2025 en base a la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Esta invalidación era altamente probable y Trump reaccionó de forma inmediata, sustituyéndolos por otros, anunciando un nuevo arancel global del 10% que se aplica de forma inmediata desde este martes, 24 de Febrero, elevado el sábado pasado desde el 10% anunciado el viernes. Para ello utilizará la Sección 122, que permite aranceles de hasta el 15% por 150 días, sin requisitos de investigaciones previas y extensible por el Congreso. Además, Trump utilizará también la Sección 301, ya usada contra China, para investigar prácticas comerciales injustas, lo que podría dar lugar a un mayor incremento de los ingresos fiscales, se mantienen los aranceles sectoriales (sección 232), amenazó con aranceles del 15-30% a automóviles y no aclaró si los aranceles recíprocos ya recolectados (170.000 millones de dólares) serán devueltos, aunque sí dijo que esto podría tardar años. En medio de la incertidumbre generalizada, los primeros análisis apuntan a que, paradójicamente, la nueva estrategia de Trump beneficia a algunos de sus principales rivales comerciales, como es el caso de China o India, mientras que penaliza especialmente a socios tradicionales, como Europa en general y España en particular. 

Por otro lado, continúan los miedos del mercado por la vulnerabilidad en el sector del software, a lo que se ha unido la suspensión de reembolsos en los fondos retail de crédito privado de la gestora estadounidense Blue Owl y la reciente quiebra de Market Financial Solucions en Reino Unido empiezan a generar presión, no solo en los mercados privados, sino también en el crédito cotizado. Este impacto es especialmente visible en los préstamos sindicados negociados en mercado y en la deuda corporativa de menor calidad crediticia High yield, donde los diferenciales se han ampliado desde los mínimos en 25 puntos básicos en Europa y 32 puntos básicos en Estados Unidos. El bono americano a 10 años se ha ido por debajo del 4% por este flujo inversor buscando seguridad…

Rentabilidad del Bono a 10 años americano-últimos 12 meses:

La sentencia de la Corte Suprema conocida el viernes, una suerte de bomba nuclear en plena línea de flotación de la ofensiva comercial global de Trump, anuló la mayoría de los mal llamados aranceles “recíprocos” al concluir que el presidente de Estados Unidos abusó de sus atribuciones al imponerlos en virtud de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia de 1977 y a espaldas del Congreso. Las tarifas abolidas incluyen las desplegadas el Día de la Liberación, el 2 de abril de 2025, así como los gravámenes especialmente punitivos aplicados a México, China o Canadá, acusándoles de no combatir la entrada de fentanilo en la frontera estadounidense, o a Brasil, tras el fallo judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro. El fallo no afecta, sin embargo, a tarifas específicas como las impuestas sobre el acero o el aluminio. Ante semejante revés, Trump compareció visiblemente furibundo para anunciar un nuevo arancel universal del 10%, que el sábado elevó finalmente al 15%, en virtud de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que le permite imponer nuevas tarifas durante 150 días, sujetas luego a la validación del Congreso. Una nueva tasa que se suma a las preexistentes antes del despliegue de los aranceles anulados por la Justicia. Esta fórmula beneficia especialmente a los países a los que Trump había castigado con más dureza originalmente. Así, los aranceles efectivos medios aplicados a los productos procedentes de Brasil pasan del 26,33% al 12,77% (13,6 puntos menos), mientras que los impuestos a los bienes procedentes de China bajan del 36,81% al 29,67%. Así lo atestiguan los datos recopilados por Global Trade Alert, firma suiza que monitoriza los movimientos arancelarios. Del mismo modo, las tarifas aplicables a las importaciones que hace Estados Unidos desde India bajan de una tarifa media efectiva del 22,31% al 16,68%, las de Canadá caen del 7,93% al 4,66% y las de México pasan del 8,1% al 5,2%. Según el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Lee Greer, Trump firmará en los próximos días una directiva para elevar los aranceles globales al 15% “cuando sea apropiado”.

Del lado contrario, el país más castigado es Reino Unido, histórico socio de Estados Unidos con el que se selló el primer acuerdo comercial de la era Trump abrazando un arancel general del 10%. Bajo el nuevo marco, sin embargo, Washington eleva de facto su arancel medio del 8,26% al 10,31%. Otro tanto ocurre con la Unión Europea, con la que se firmó un polémico acuerdo comercial el pasado verano para establecer un techo arancelario del 15%, y que ahora enfrenta un sistema que incrementaría del 11,74% al 12,52% el arancel medio aplicado de forma efectiva sobre sus productos, 0,78 puntos más. El impacto efectivo para España es todavía superior, prácticamente del doble, con un incremento del tipo efectivo medio del arancel estadounidense de 1,31 puntos, desde el 14,38% al 15,69%, ya que en el marco previo a la sentencia de la Corte Suprema había determinados productos que se veían exentos de aranceles, o sujetos a modalidades rebajadas, que ahora se verán gravados con la nueva tarifa global del 15%. Así, aunque España siempre ha sido una de las economías europeas menos afectadas por la guerra comercial de Trump dado su menor volumen de exportaciones a Estados Unidos, la composición específica de su cesta de productos vendidos al país norteamericano le acarrea ahora una mayor penalización. Lo cierto es que la Administración americana asegura que el acuerdo sellado con la Unión Europea sigue vigente, pero el propio Parlamento comunitario decidió este lunes suspender su ratificación hasta conocer el nuevo escenario de forma integral.

Además de por el tema de los aranceles y el Tribunal Supremo americano las Bolsas han tenido volatilidad tras la publicación de un informe apocalíptico de Citrini. Casi nadie había oído hablar de Citrini Research (THE 2028 GLOBAL INTELLIGENCE CRISIS) hasta la publicación de un distópico informe el pasado fin de semana en el que esa firma viaja al futuro para concluir, entre otras cosas, que el S&P 500 estará a 5.000 puntos en octubre de 2028, un 30% por debajo del nivel actual. Para justificar el desplome, el informe lleva a su extremo las consecuencias del uso masivo de la inteligencia artificial (IA) por las empresas, que llevará a una gran destrucción de empleos que llevará al 10% la tasa de paro en Estados Unidos. Con millones de oficinistas sin trabajo, Citrini augura cierres de firmas de servicios, un desplome del consumo y problemas para pagar hipotecas y créditos. Prueba del nerviosismo del mercado ante el impacto de la IA es que ese documento (que sus propios autores definen como “un escenario, no una predicción”) ha provocado esta semana agudos movimientos en el mercado, afectando al sector del software e incluso a los bancos. Los analistas también han hecho caso. En una nota publicada este martes, Société Générale apunta a los bonos estadounidenses, la Bolsa coreana y sectores como semiconductores, mineras, eléctricas e industria como potenciales refugios en ese escenario de grandes inversiones en IA y despidos planteado por Citrini, ya que llevaría el flujo de dinero “al capital informático en lugar de al capital humano”. En Goldman Sachs, sus estrategas aprecian ya una clara rotación de los inversores desde las empresas de “capital ligero a las de capital intensivo”, menos sensibles a la distorsión de la IA, Goldman Sachs ha dividido la Bolsa europea en función de ese criterio, y concluye que las cotizadas de mayor inversión y activos pesados baten en un 35% desde 2025 a las menos intensivas. En la primera cesta de capital intensivo para sobrevivir a Citrini, Goldman incluye 10 valores españoles: Acciona, Repsol, Aena, Telefónica, Cellnex, IAG, Endesa, Iberdrola, Redeia y Naturgy. En la segunda, coloca a Puig e Indra.

Ayer también se vivió una sesión con mucha volatilidad en Estados Unidos (El Nasdaq cayó un 1,20%, también lastrado por Nvidia) después de que Anthropic, compañía tecnológica americana que desarrolla IA avanzada, especialmente su modelo Claude, se hubiese negado a eliminar barreras de seguridad para que el Pentágono pueda utilizar armas autónomas sin supervisión humana, y que pueda llevar a cabo una vigilancia masiva de los ciudadanos americanos. Anthropic se negó a hacerlo por motivos éticos y de seguridad, afirmando que usar IA sin restricciones en estos ámbitos va contra sus principios y “podría ir incluso en contra de valores democráticos. El Secretario de Defensa de Estados Unidos ha dado a la empresa un plazo límite para aceptar sus condiciones o enfrentarse a consecuencias, como serían la cancelación de un contrato de unos 200 millones de dólares que Anthropic tiene con el Pentágono, calificarla como “riesgo para la cadena de suministro”, lo que podría impedir que otras agencias del Gobierno trabajen con ella, e incluso amenaza con invocar el Defense Production Act, una ley que permite al Gobierno forzar a compañías privadas a priorizar necesidades de defensa en emergencias. El Pentágono dice que solo quiere poder usar la IA para “propósitos legales” y que necesita flexibilidad para aplicaciones militares. Anthropic respondió que permitir uso sin límites puede llevar a usos peligrosos (como vigilancia masiva o sistemas letales sin control humano) y que los modelos de IA actuales no están listos para eso. Pentagon officials sent Anthropic best and final offer for military use of its AI amid dispute, sources say – CBS News.

Las valoraciones del sector software continúan ajustándose a medida que la IA empieza a impactar en negocios considerados hasta ahora defensivos. En este contexto, IBM cayó más de un 13% después de que Anthropic anunciara que su modelo Claude es capaz de trabajar y optimizar código COBOL, lo que el mercado interpretó como un potencial riesgo para el negocio de modernización y mantenimiento de sistemas legacy sobre el que IBM ha construido una parte relevante de su ventaja competitiva. Según Politico, varios Estados miembros de la UE estudian acciones legales porque consideran que, en un acuerdo alcanzado el año pasado entre Comisión Europea y Parlamento Europeo se habría dado más poder del habitual a este segundo, reduciendo indirectamente el margen de control de los Estados, que actúan a través del Consejo Europeo. Anthropic launches new push for enterprise agents with plug-ins for finance, engineering, and design | TechCrunch

El consejero delegado de JPMorgan, Jamie Dimon, señaló el lunes al ser preguntado sobre la intensa competencia en el sector que está empezando a ver paralelismos con la etapa previa a la crisis financiera de 2008, cuando una carrera por otorgar préstamos terminó de forma desastrosa. “Lamentablemente, vimos esto en 2005, 2006 y 2007, casi lo mismo: la marea creciente levantaba todos los barcos, todo el mundo estaba ganando mucho dinero”, dijo Dimon en una cita con los inversores. Aunque aseguró que JPMorgan no está dispuesto a conceder préstamos con más riesgos para aumentar el margen de interés, afirmó: “Veo a un par de personas haciendo cosas tontas. Simplemente están haciendo cosas absurdas para generar márgenes”. Dimon, quien dirigía el banco más grande de Estados Unidos durante la crisis financiera de 2008 y absorbió a dos importantes competidores que colapsaron, dijo que espera que el ciclo crediticio eventualmente vuelva a deteriorarse, aunque no sabe cuándo. El CEO lleva meses advirtiendo sobre un posible deterioro en la calidad del crédito. Cuando el prestamista de autos Tricolor Holdings y el proveedor del sector First Brands Group colapsaron el año pasado, dijo que ver una “cucaracha” significaba que probablemente aparecerían más. En las últimas semanas, diversos sectores han afrontado la llamada “operación del susto” por la inteligencia artificial, mientras los inversores evalúan cómo la nueva tecnología podría alterar los mercados. “Siempre hay una sorpresa en un ciclo crediticio”, dijo Dimon, añadiendo que a menudo la sorpresa ha sido qué industria resulta afectada. “Esta vez podría ser el software debido a la IA”.

En el lado corporativo Nvidia publicó resultados este miércoles, presentando unas cifras que batieron el consenso tanto en las cifras del 4T25 como en la guía para el próximo trimestre. Los ingresos en el cuarto trimestre se dispararon hasta un récord de 68.000 millones de dólares, un 73% más que el año anterior. La previsión de ingresos para el primer trimestre de 2026 fue de 78.000 millones de dólares, lo que supondría un aumento interanual del 77%. El beneficio neto alcanzó un récord de 43.000 millones de dólares, +94% interanual. El margen de beneficio neto subió al 65%, el nivel más alto de su historia. Aunque gran parte de la sorpresa provino de un segmento específico dentro del negocio de centros de datos, las cifras siguen reflejando que la inversión en IA permanece robusta. Sin embargo, el equipo directivo no logró entusiasmar a los inversores, ya que las previsiones de crecimiento de ventas para el próximo año se mantuvieron sin cambios respecto al trimestre previo. Además, surgen preocupaciones sobre el abastecimiento de chips de memoria (necesario en el proceso de fabricación) que podrían desgastar los márgenes del año que viene, de hecho, las acciones de Nvidia cayeron un 5,5% ayer. Nvidia cierra así un ejercicio fiscal extraordinario, situándose como la segunda empresa que más flujo de caja libre generó en 2025 dentro del S&P 500 (96.000 millones) solo por detrás de Apple, no obstante, persisten los temores sobre una posible sobreinversión, que no se han disipado pese a los excelentes resultados. Además, Netflix abandonaba ayer su intento de hacerse con Warner Bros., tras la oferta mejorada de Paramount Skydance sobre dicha entidad, valorada en unos 111.000 millones de dólares.

Un informe de Goldman Sachs de esta semana ponía de relieve que los Hedge Funds están muy cortos del sector software.

En cuanto al posicionamiento de los inversores institucionales ha seguido bajando en Bolsa volviendo a su media de los últimos 10 años (NAAIM Exposure Index – The National Association of Active Investment Managers – NAAIM):

NAAIM Exposure Index desde el 2016:

Importante esta semana:

Este martes Trump realizó su Discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso, donde reiteró que los aranceles están aquí para quedarse, los recíprocos invalidados se sustituyen por el arancel global del 15% anunciado el sábado y con otros adicionales en estudio, y puso en valor los logros de su primer año de mandato, estímulo fiscal de la “Big Beatiful Bill”, recorte de la inflación, bolsas en máximos, operaciones militares en Venezuela e Irán, donde mantienen las negociaciones diplomáticas pero sin descartar la intervención militar en caso de que éstas no lleguen a buen puerto en el corto plazo, aunque no habló explícitamente de medidas de apoyo al consumidor que permitan al presidente impulsar unos bajos índices de popularidad de cara a las elecciones mid-term de principios de noviembre.

Este miércoles el Fondo Monetario Internacional instó a Estados Unidos a cambiar el rumbo de sus políticas económicas y arancelarias. El organismo suele advertir sobre el impacto negativo de políticas comerciales proteccionistas en el crecimiento global y la estabilidad financiera.

El presidente del comité de Comercio del Parlamento Europeo ha advertido que la Unión Europea podría congelar la aprobación del acuerdo comercial con Estados Unidos ante el “caos” arancelario. Por su parte, Francia recuerda que el bloque dispone de instrumentos de represalia. El análisis realizado por la Unión Europea concluye que el nuevo régimen arancelario impuesto por Trump podría situar algunos gravámenes por encima de lo acordado en Turnberry (Escocia) en 2025, lo que abre la puerta a disputas comerciales formales.

Más de 1.400 empresas han demandado a la Administración Trump para reclamar la devolución de los pagos efectuados por los aranceles, entre los grandes grupos que han presentado cargos en los últimos días figuran FedEx, L’Oréal o Dyson. Sin embargo, esta avalancha de demandas no es nueva, ya antes de la sentencia, cuando el Tribunal mostraba cierto escepticismo respecto a los aranceles, cientos de compañías habían iniciado procesos similares. En diciembre, más de 700 empresas, entre ellas Costco, ya habían actuado. La sentencia del Supremo no aclara si los 175.000 millones de dólares recaudados deberán devolverse. El proceso para determinarlo deberá resolverse en una instancia inferior y podría prolongarse durante meses o incluso años. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ya ha señalado que es improbable que esas devoluciones se efectúen pronto. En sus palabras: “tengo la sensación de que los americanos no lo verán”.

Siguiendo en Europa, Lagarde, reiteró que su escenario base es permanecer hasta el final de su mandato y defendió el compromiso con la misión del Banco Central Europeo. A pesar de ello, según fuentes citadas por Bloomberg, algunos miembros del Consejo estarían desconcertados por su falta de contundencia ante especulaciones sobre su salida.

En el plano geopolítico, ayer Estados Unidos e Irán iniciaron la tercer ronda de negociaciones nucleares, donde Estados Unidos presentó sus exigencias, que son la destrucción de los 3 sitios nucleares (Fordow, Natanz, Isfahan), entregar todo el uranio enriquecido a Estados Unidos, que no haya cláusulas de caducidad (que las limitaciones sean permanentes para evitar que Irán pueda expandir su programa nuclear en el futuro), enriquecimiento cero, aunque permitiendo mantener el reactor de Teherán y un mínimo alivio de sanciones en un primer momento, para ir mejorando si Irán cumple con su parte. Trump ha dado a Irán de plazo del 1 al 6 de Marzo para alcanzar un acuerdo sobre su programa nuclear, en caso de que no haya acuerdo, podríamos asistir a una intervención militar, a la vista del gran despliegue militar americano en la zona.

Zelensky, en una entrevista en el Financial Times, declaró que el conflicto estaría en el “inicio del fin”, aunque pidió a Trump que no caiga en los “juegos” de negociación de Rusia.

En Alemania, esta semana conocimos un repunte en la confianza de los empresarios, el índice IFO de clima empresarial publicado el lunes subió hasta el 88,6 en febrero, por encima del 87,6 anterior y del 88,3 estimado. Por componentes, la lectura también fue positiva, con el subíndice de expectativas situándose en 90,5, superando las previsiones (90) y el dato correspondiente a enero (89,6). En paralelo, el componente de situación actual también batió las expectativas por cinco décimas al posicionarse en 86,7. 

Esta semana se confirmó la moderación de la inflación en la zona euro, el miércoles conocimos el dato final del IPC de enero que ratificó el freno en el crecimiento de los precios de la región que avanzaron un +1,7% interanual, tres décimas menos que en el mes previo y el menor aumento desde septiembre de 2024. Además, también se moderó la tasa subyacente que se situó en +2,2%, una décima menos que el mes anterior y en este caso el menor crecimiento desde octubre de 2021. Por componentes, este descenso de la inflación se debió principalmente al favorable efecto base de los precios de la energía que en enero cayeron un 4% interanual lo que drenó cuatro décimas del dato de IPC. A ello se unió la favorable evolución de los precios de los servicios que, ante el menor dinamismo de los salarios, se moderaron dos décimas hasta el 3,2% interanual y explicaron un 1,45% de la inflación. Finalmente, por el lado de los precios de los alimentos y de los bienes hubo pocas novedades, dado que crecieron a ritmos similares al mes anterior al avanzar un +2,6% y +0,4%, respectivamente, y con ello los alimentos aportaron 0,5% y los bienes 0,1%. En conjunto el dato de enero apoya las expectativas de que la inflación se mantiene contenida en la región.


Nueva ola de incertidumbre en el comercio mundial. Federico Steinberg. Catedrático Príncipe de Asturias en la Universidad de Georgetown e Investigador del Real Instituto Elcano.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha sentenciado que los aranceles que Donald Trump impuso en el mal llamado Día de la liberación, el pasado abril, alegando una situación de emergencia económica, son inconstitucionales. Es una excelente noticia para la democracia americana, que estaba concentrando demasiado poder en el Ejecutivo y deslizándose peligrosamente hacia el autoritarismo. Sin embargo, la decisión no impide que el presidente intente seguir adelante con su agenda proteccionista. Además, introduce incertidumbre sobre el futuro de los acuerdos comerciales firmados por Estados Unidos en los últimos meses, abre la puerta a reclamaciones por parte de las empresas que han pagado alrededor de 170.000 millones de dólares en aranceles y puede deteriorar aún más unas cuentas públicas ya muy tensionadas, elevando el riesgo de inestabilidad financiera. 

Todavía hay división de poderes en EEUU

La Constitución estadounidense es clara: los impuestos los establece el Congreso, no el presidente. Y los aranceles, aunque a Trump no le guste admitirlo, son impuestos. El Congreso puede delegar cierta autoridad arancelaria en el Ejecutivo para fines específicos y dentro de límites concretos; por ejemplo, para negociar acuerdos comerciales que, en todo caso, deben ser ratificados por el Congreso. Además, existen leyes que permiten al presidente imponer aranceles de forma excepcional. Pero suelen ser temporales, acotarse a sectores considerados estratégicos para la seguridad nacional o justificarse por prácticas comerciales discriminatorias de otros países. En general, requieren procedimientos administrativos complejos y, en el pasado, no se han utilizado demasiado.

A Trump le encanta establecer aranceles. Ha llegado a decir que “arancel” es la palabra más bonita del diccionario y está convencido de que sirven para resolver casi cualquier problema. También sostiene que no son inflacionistas, en contra de siglos de teoría económica y de abundante evidencia empírica. Pero, sobre todo, ha comprendido que, si puede fijarlos con discrecionalidad, se convierten en una palanca de presión extraordinaria para perseguir objetivos geopolíticos. Por eso su equipo optó por ampararlos en la Ley de Poderes Económicos en Situaciones de Emergencia de 1977 (IEEPA, por sus siglas en inglés), que en la práctica le permitía activarlos casi a voluntad, eludiendo al Congreso, evitando trámites administrativos complejos y concediendo excepciones (tanto a empresas como a países) según su conveniencia. Era una forma perfecta de controlar la agenda mediática, y una pesadilla para el resto del mundo.

Así, desde el año pasado hemos asistido a una batería de anuncios arancelarios desordenados –y en ocasiones revertidos–, siempre justificados por motivos de emergencia económica (o sanitaria, en el caso del fentanilo aplicado a importaciones desde México y Canadá), pese a que la economía estadounidense goza de buena salud. Esa combinación de improvisación y unilateralidad ha convertido la política comercial en una montaña rusa.

Sin embargo, una pequeña empresa importadora de vino y otra de juguetes demandaron al Gobierno el pasado abril, alegando que la ley de emergencia económica no permitía imponer esos aranceles. El caso escaló hasta el Tribunal Supremo y, en una decisión histórica del 20 de febrero, el Alto Tribunal determinó, por 6 votos a 3, que eran inconstitucionales. En la práctica, esto implica que más de la mitad de los gravámenes establecidos por Trump (todos los que se apoyaban en esa ley) quedan anulados. Supone, además, que el arancel medio efectivo estadounidense pasaría del 16,9% al 9,1%. 

El Tribunal Supremo no entró a valorar si los aranceles eran buenos o malos; si aumentaban la recaudación; si los terminaban pagando los consumidores; si servían para promover el empleo y la producción industrial, o si eran un instrumento eficaz de política exterior. El fallo se limitó a reafirmar la división de poderes y a recordar que el poder judicial debe frenar al presidente cuando se extralimita mediante órdenes ejecutivas. También dejó claro que si Trump quiere cambiar la política comercial de forma permanente, tiene que convencer antes al Congreso. 

Pero, dado que los aranceles suelen ser impopulares porque elevan los precios (según una encuesta exprés de YouGov, el 60% de los estadounidenses, y el 88% de los demócratas, apoya la sentencia del Supremo), no parece existir una mayoría suficiente para aprobarlos. Eso no significa –como veremos– que el presidente no vaya a buscar vías alternativas para reintroducirlos, aunque estas tendrán un carácter más temporal y, por definición, más incierto al no estar avaladas por el Congreso. 

Impacto económico y reacción trumpista

A partir de ahora se abre una fase de mayor incertidumbre para la economía mundial. Trump ha dejado claro que no abandonará sus políticas proteccionistas. Su visión comercial es la de los mercantilistas del siglo XVII (exportaciones buenas, importaciones malas). Además de atacar a los jueces que no le han dado la razón, ya ha anunciado su recurso a la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 (que autoriza aranceles en casos de déficit persistentes de balanza de pagos) para imponer un gravamen del 15% sobre todas las importaciones. Pero estos aranceles deben aplicarse por igual a todos los productos y solo pueden mantenerse hasta mediados de julio (a partir de entonces, únicamente el Congreso podría prorrogarlos). 

Paralelamente, abrirá investigaciones por prácticas discriminatorias y por motivos de seguridad nacional para intentar reconstruir su muro arancelario a partir de julio. Eso exige informes sectoriales que justifiquen la defensa comercial en cada sector. Se pueden hacer con ChatGPT, pero su tramitación llevará tiempo.

Por lo tanto, las empresas no saben bien a qué atenerse. Y, además, los casi veinte acuerdos comerciales que Estados Unidos obligó a firmar a distintos países en el último año –como el alcanzado el pasado verano con la Unión Europea– y que parecían aumentar algo la certidumbre para los exportadores, quedan ahora en el aire (¿por qué va a ratificar ahora el Parlamento Europeo aquel acuerdo, por el que aceptaba aranceles permanentes del 15%, si no tiene base jurídica?).

Otro foco de dudas es qué ocurrirá con los 170.000 millones de dólares recaudados en aranceles que muchas empresas reclamarán al Gobierno tras la decisión del Supremo. La sentencia no menciona el tema, pero cualquier empresa puede acudir al Tribunal de Comercio —donde se presentó la demanda original— para solicitar la devolución de lo pagado desde abril. Los despachos de abogados se preparan para un aluvión de litigios, previsiblemente largos y costosos, que muchas empresas pequeñas quizá no puedan afrontar.

Efectos sobre el déficit público estadounidense

Lo que sí sabemos es que, a medida que los tribunales vayan dando la razón a las empresas que litiguen, el ya enorme déficit público (que además ha crecido desde la aprobación de la One Big Beautiful Bill, la ley presupuestaria impulsada por Trump) aumentará. Esto podría tensionar el mercado de deuda, presionar al alza el coste de financiación para Estados Unidos y avivar la discusión sobre la sostenibilidad fiscal y el papel del dólar. De momento, sin embargo, lo mercados apenas se han inmutado. 

En este contexto, el resto del mundo debería perseverar en su estrategia de reducción de dependencias respecto a Estados Unidos. La economía estadounidense representa menos del 15% del comercio mundial y, en términos estrictamente comerciales (no financieros), es menos determinante de lo que Trump querría. De hecho, el sistema global de comercio se ha adaptado mejor de lo esperado al proteccionismo trumpista del último año. Lejos de colapsar, los intercambios internacionales han seguido creciendo (y también el déficit público de Estados Unidos, por cierto). Por tanto, la Unión Europea debería continuar firmando acuerdos –como los recientemente aprobados con Mercosur o la India– y mejorando el funcionamiento de su mercado interior impulsando la eliminación de restricciones, así como las uniones bancarias y fiscales. 

Para bien o para mal, debe asumir que EEUU seguirá siendo un país impredecible en el ámbito comercial del que conviene protegerse.


El veredicto del Supremo de EEUU no detendrá los aranceles de Trump. Peter Navarro. Asesor principal de Comercio de la Casa Blanca.

De hecho, aunque el tribunal anuló los aranceles de la IEEPA, reconoció que el presidente conserva una amplia y poderosa autoridad para imponer aranceles en virtud de numerosas otras leyes.

El juez Brett Kavanaugh discrepó de la mayoría y presentó una defensa rigurosa y con fundamento histórico de la facultad presidencial para imponer aranceles. Hizo hincapié en que los aranceles son una forma tradicional de regular las importaciones. También mencionó todas las facultades legales que permanecen intactas. El presidente Trump ya se basa en muchas de ellas: el artículo 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 para imponer aranceles de seguridad nacional a productos como el acero y el aluminio y posiblemente a minerales esenciales; el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974 para imponer aranceles específicos por país en respuesta a prácticas comerciales desleales, como con China; las medidas de salvaguardia del artículo 201, utilizadas durante su primer mandato para imponer aranceles a paneles solares y lavadoras; y el artículo 122 para implementar un aranceles adicional global temporal.

Kavanaugh fue más allá, subrayando que aún existen herramientas adicionales, como el artículo 338 de la Ley Arancelaria de 1930, que autorizan las represalias contra prácticas discriminatorias en el comercio exterior. En resumen, el tribunal cerró una puerta y dejó abierto todo un pasillo para imponer medidas arancelarias. Además, al limitar la disputa legal en este caso únicamente a la IEEPA, el tribunal aclaró el panorama legal. La autoridad presidencial bajo otros estatutos no está en duda y está claramente descrita en la ley, lo que fortalecerá significativamente la influencia del presidente en materia arancelaria y no la del tribunal.

Lo que hace que la decisión del tribunal sea tan impactante es su contradicción interna. Como declaró Kavanaugh, los aranceles siempre han constituido un medio fundamental para regular las importaciones. Influyen en el precio, el volumen y la competitividad y sirven como punto de equilibrio en las negociaciones. Son herramientas del arte del buen gobierno económico.

El procurador general argumentó correctamente que un arancel no es un impuesto nacional. Los primeros Congresos se basaron en esta distinción. Los tribunales la reconocieron. En la trayectoria general de la política comercial estadounidense, el veredicto del viernes se considerará como una corrección técnica, no como un cambio estratégico. Como señaló Trump, los países que nos han estado “estafando durante años pueden estar eufóricos y bailando en las calles, pero no lo estarán por mucho tiempo”. Las herramientas siguen vigentes y la base legal que las sustenta ahora es más clara.

Ya existe un arancel global del 15% en virtud del artículo 122. El artículo 232 continúa protegiendo industrias vitales para la seguridad nacional. El artículo 301 se está aplicando país por país y sector por sector. Otras leyes arancelarias contempladas en el veredicto del tribunal siguen plenamente vigentes.

La arquitectura de la aplicación de la ley comercial estadounidense no se ha debilitado, solamente se ha recalibrado. EEUU comerciará y negociará, pero no será explotado.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 20 de Febrero del 2026.

Donald Trump ha afirmado que en los próximos diez días decidirá si Estados Unidos ataca a Irán o alcanza un acuerdo con la república islámica, mientras Washington intensifica el despliegue de una enorme fuerza militar en Oriente Próximo. A medida que aumentan las tensiones entre ambos países, el presidente estadounidense se dirigió el jueves en Washington a su llamado Consejo de Paz, donde declaró: “Quizá vayamos a alcanzar un acuerdo [con Teherán]. Lo sabrán en los próximos, probablemente, diez días”. Añadió que “ahora mismo tenemos paz en Oriente Próximo… y una de las claves” fue enviar bombarderos B-2 a Irán en junio, en referencia a los ataques contra instalaciones nucleares iraníes durante la guerra de Israel contra la república islámica el año pasado. Trump aseguró que el asalto “diezmó por completo el potencial nuclear”. “Ahora puede que tengamos que ir un paso más allá o puede que no”, afirmó. “No pueden tener un arma nuclear. Es muy simple. No pueden tenerla; no se puede tener paz en Oriente Próximo si tienen un arma nuclear”. El presidente de Estados Unidos ya ha dado plazos similares para actuar mucho antes de lo indicado, el 19 de junio dijo a Irán que decidiría si se sumaba al ataque de Israel contra el país “en las próximas dos semanas”, pero autorizó los bombardeos tres días después. El jueves afirmó: “No pueden seguir amenazando la estabilidad de toda la región y deben llegar a un acuerdo”, advirtiendo que, sin un pacto, “ocurrirán cosas malas”. El precio del crudo Brent ha subido en torno al 6% en los últimos dos días, hasta superar los 72 dólares por barril hoy, máximo de los últimos 12 meses. Estados Unidos ha enviado en los últimos días activos militares adicionales hacia la región después de que Trump ordenara uno de los mayores despliegues en la zona desde la invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003. Financial Times ha confirmado los movimientos de un gran número de vuelos hacia Europa y Oriente Próximo en la última semana, incluidos dos aviones E-3 Sentry, utilizados para mando, control y vigilancia. Utilizando datos de Flightradar24, FT también ha confirmado desplazamientos desde Norteamérica de 34 aviones KC-135, empleados para el repostaje en vuelo de otras aeronaves militares, y 43 vuelos de aviones de transporte pesado C-17 Globemaster. El patrón parecía reflejar los movimientos aéreos previos a la breve entrada de Estados Unidos en la guerra de Israel contra Irán en junio de 2025. Días después, Estados Unidos bombardeó las instalaciones nucleares de la república islámica. Medios americanos citaron a funcionarios norteamericanos que afirmaron que el ejército tiene capacidad para atacar Irán tan pronto como este fin de semana si Trump decide ordenar un ataque. Muchos residentes de Teherán se preparaban el jueves para la posibilidad de una guerra comprando productos básicos, coincidiendo con el primer día del mes sagrado del Ramadán. Tras las últimas negociaciones en Ginebra el martes, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que se había logrado “un pequeño progreso, pero seguimos muy alejados en algunos asuntos”. Trump ha amenazado con atacar Irán desde que el régimen reprimiera brutalmente las protestas masivas contra el gobierno el mes pasado, matando a miles de personas. Según los analistas, Estados Unidos ha desplegado suficiente potencia aérea y naval en Oriente Próximo como para sostener una campaña de varias semanas contra la república islámica. Washington cuenta con 10 buques de guerra en las aguas de la región, incluido el portaaviones USS Abraham Lincoln y seis destructores. También tiene dos destructores en el mar Mediterráneo. Unos 40.000 soldados estadounidenses están en Oriente Próximo.

Muchos analistas le dan más probabilidades a una intervención militar limitada, similar a la de junio y con un impacto acotado en el petróleo, los rumores más recientes apuntan a que la Casa Blanca sopesa un ataque temprano y dirigido, con el objetivo de llevar a Teherán a la mesa de negociación.

Precio del Brent último mes:

El inicio del Año Nuevo lunar en China, que marca la entrada en el Año del Caballo en 2026, es visto por las autoridades chinas como un catalizador macro crucial para reactivar la alicaída marcha del consumo en el país, el Gobierno ha concedido un total de 9 días de vacaciones, el periodo más prolongado de la historia, con la que espera alcanzar un récord de desplazamientos que superará los 9.500 millones, más de seis veces su población total, el Gobierno también ha lanzado un paquete de estímulo fiscal, que incluye más de 297 millones de dólares al cambio en vales de consumo, subsidios, bonos de “sobre rojo”, el color rojo representa alegría, éxito y energía positiva, y programas de “cambio por nuevos” en áreas como automoción, turismo y gastronomía. Se espera con estas medidas un auge en sectores clave como el turismo y la hostelería, impulsado no solo por el retorno a los hogares, sino por el gasto en entretenimiento y ocio, buscando elevar el consumo minorista (las ventas minoristas cerraron 2025 en China con un crecimiento de un +3,7%) mediante el aumento de la confianza del consumidor durante este período festivo de alta movilidad. La gala televisiva del Año Nuevo lunar de China, emitida este lunes por la noche en la cadena estatal CCTV, combinó este año actuaciones de robots humanoides, que protagonizaron varios números con demostraciones de artes marciales y coreografías sincronizadas. Varias empresas chinas de robótica, entre ellas Unitree Robotics, MagicLab o Galaxy General, llevaron al escenario robots humanoides capaces de ejecutar saltos acrobáticos, volteretas consecutivas y movimientos coordinados en grupo junto a artistas humanos. (https://www.reuters.com/business/media-telecom/chinas-humanoid-robots-ready-lunar-new-year-showtime-2026-02-16/).

El Dow Jones encara este mes de Febrero su décimo mes consecutivo al alza, en lo que llevamos de mes lleva una subida del 1% y ha llegado a superar el nivel histórico de los 50.000 puntos:

Aunque el S&P 500 americano está teniendo este 2026 su peor comportamiento en relativo frente a las bolsas del resto del mundo desde el 2009:

Las dudas sobre las enormes inversiones previstas por los cinco grandes hiperescaladores y la posible disrupción que la inteligencia artificial pueda generar dentro del propio sector tecnológico cuestionan, por primera vez en mucho tiempo, la capacidad de este grupo de grandes tecnológicas para seguir creciendo de manera sostenida por encima del resto del índice. En esta línea, la reciente publicación de los informes 13F (obligatorios para los gestores institucionales) reveló que Berkshire Hathaway, el conglomerado de Warren Buffett, había reducido casi por completo su testimonial posición en Amazon (pasa del 0,9% al 0,1% de la cartera de renta). El capex de las compañías del S&P 500 supone ya el 21% del capex total de la economía americana:

Los fondos de inversión españoles mantienen la fuerte dinámica de crecimiento de los últimos meses. Durante el primer mes del año, las gestoras nacionales han sumado 5.400 millones de euros en activos a su patrimonio, marcando un nuevo récord. A cierre de enero, el patrimonio de los fondos de inversión ha superado los 456.300 millones de euros, tras una subida del 1,2% en las últimas semanas, según datos de Inverco. El aumento en el volumen de activos se explica en un 60% por las revalorizaciones en las carteras de los fondos de inversión por el efecto positivo de los mercados, mientras que el 40% restante se debe a los flujos de entrada positivos registrados durante el mes. En enero, los fondos de inversión sumaron más de 2.060 millones de euros en suscripciones netas, lo que eleva a 63 el número de meses consecutivos con entradas de partícipes. Por primera vez en mucho tiempo los inversores muestran un aumento del apetito por el riesgo. Después de años consecutivos concentrando la mayor parte de las suscripciones en productos monetarios y de renta fija, en enero los fondos mixtos se han convertido en los productos más vendidos. Los fondos mixtos reciben entradas netas superiores a los 1.169 millones de euros (la mayor parte en mixtos con vocación más defensiva). Mientras que los fondos de renta fija reciben aportaciones valoradas en 271 millones y los fondos monetarios sufren ligeros reembolsos, valorados en alrededor de 20 millones de euros netos. También los fondos de renta variable han visto entradas netas durante el mes, aunque mucho más tímidas, pese a que los productos que invierten en Bolsa muestran las mayores rentabilidades del sector.

Europa y los mercados emergentes son los grandes vencedores del proceso de rotación geográfica de activos que han puesto en marcha los gestores a nivel global, según se desprende de la última encuesta a gestores realizada por Bank of America (BofA) entre el 6 y el 12 de febreroEl sentimiento sigue siendo muy optimista, según la encuesta, que señala que un 35% de los gestores sobrepondera la renta variable de la Unión Europea, lo que supone un gran aumento respecto al 9% de hace tres meses. Por el contrario, un 22% afirma que está infraponderando la renta variable estadounidense, frente al 6% de hace tres meses, lo que supone la primera rotación significativa fuera de Estados Unidos y hacia Europa en un año. En paralelo al aumento del peso de Europa en las carteras, la encuesta detecta un cierto enfriamiento sobre las expectativas de rendimiento en Europa tras las subidas acumuladas en los últimos trimestres. El 78% de los gestores espera más ganancias a corto plazo, y un 89% en los próximos doce meses. No obstante, ambos porcentajes se mantienen cerca de los máximos históricos registrados recientemente. El 85% espera que la rentabilidad de las acciones europeas supere el de las de Estados Unidos en los próximos doce meses. Por sectores, el 41% de los inversores ve un mayor potencial alcista para los valores cíclicos europeos frente a los defensivos, muy cerca de los niveles máximos del año. Además, un 26% de los encuestados apuesta porque las empresas de pequeña capitalización obtendrán mejores resultados que las de gran capitalización, el máximo en cuatro meses. El sector salud sigue siendo el sector con mayor sobreponderación consensuada en Europa, seguido de la banca y de la industria, mientras que los servicios públicos y las telecomunicaciones han entrado en el grupo de los cinco favoritos. En el otro lado de la balanza, el sector del automóvil es el más infraponderado, seguido de los medios de comunicación y los productos de consumo. Alemania sigue siendo el mercado de valores preferido de Europa, mientras que Francia vuelve a ser el menos apreciado. Detrás de este fuerte crecimiento de las apuestas por Europa subyace una gran mejora de las expectativas de crecimiento de la Eurozona. Un porcentaje sin precedentes del 74% de los encuestados cree que la economía de la eurozona ganará vigor en el futuro, de la mano de la política fiscal alemana, mientras que la mayoría opina ahora que no habrá un aterrizaje forzoso a nivel mundial. A nivel global, los inversores tienen ahora la mayor posición larga en acciones desde diciembre de 2024, la mayor posición larga en materias primas desde mayo de 2022 y la mayor posición corta en bonos desde septiembre de 2022. Otro dato significativo que revela la encuesta es que el nivel de liquidez de las carteras ha subido hasta el 3,4%, desde el mínimo histórico del 3,2%. Es el primer avance de este indicador en los últimos siete meses. Con mucha atención puesta en la evolución de los tipos de interés en Estados Unidos, el 38% de los encuestados creen que el nombramiento de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos probablemente provocará un aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y una caída del dólar. Cuestionados por el mayor riesgo para los mercados, los gestores se decantaron por una burbuja de la IA (25%), seguida de la inflación (20%) y, por último, un aumento desordenado de los rendimientos de los bonos (17%).

Esta semana Man Group publicaba un informe de estrategia en el que establecía 10 riesgos principales para este 2026. Como estamos viviendo estos días, los riesgos extremos siguen apareciendo, sólo en las últimas semanas hemos tenido brotes geopolíticos, enorme volatilidad en los metales preciosos, venta masiva de software, preocupaciones sobre la independencia de la Reserva Federal, rendimientos japoneses que alcanzan niveles récord… y solo estamos en febrero. Los 3 principales riesgos para Man Group son el hecho de que estemos en una burbuja de mercado en todo lo que tiene que ver con la IA, el tamaño de crédito privado, que se ha multiplicado por 3 en la última década y posible gran disrupción debida a ciberataques globales.

Importante esta semana:

En Estados Unidos en cuanto al PIB, el modelo GDPNow de la Fed de Atlanta apuntaba a un crecimiento del 3,6% anualizado en el cuarto trimestre, con una aportación positiva del sector exterior del 0,6%. No obstante, el déficit comercial de diciembre, conocido ayer, se amplió hasta 70.300 millones de dólares, tras un aumento del 3,6% en las importaciones y una caída del 1,7% en las exportaciones, lo que supone un desequilibrio acumulado en 2025 de 901.500 millones de dólares, situándose entre los más elevados desde que existen registros (1960). Este deterioro podría matizar parcialmente las estimaciones finales del trimestre.

En el plano comercial hemos tenido avances en el acuerdo entre Japón y Estados Unidos, con Japón anunciando el primer tramo de inversiones en Estados Unidos, de 36.000 millones de dólares, de un compromiso total de 550.000 millones de dólares, que se destinarán a proyectos de crudo, gas y minerales críticos. Estas inversiones forman parte del acuerdo por el que Estados Unidos. situó los aranceles a productos japoneses en el 15%.

En cuanto a bancos centrales, esta semana hemos tenido de nuevo rumores de que Lagarde podría abandonar la presidencia del Banco Central Europeo antes de que finalice su mandato de ocho años a finales de Octubre del 2027, con el fin de hacerlo de forma previa a las elecciones presidenciales de Francia, en Abril del 2027, lo que permitiría a Macron y Merz decidir de forma conjunta a su sucesor. Estos rumores vuelven a coger fuerza después de las salidas previstas en el BCE en los próximos meses, Villeroy en junio de este año, Lane en mayo del 2027 y Scnabel en Diciembre del 2027. En una entrevista al Wall Street Journal de ayer, Lagarde afirmó que su “escenario base” es completar su mandato al frente del BCE, disipando esos rumores. Por otra parte, la Presidenta de la Autoridad Monetaria reiteró la necesidad de mayor cooperación fiscal entre los Estados miembros, reforzando el mensaje de que, con el BCE en pausa, el impulso económico y la estabilidad financiera dependen en mayor medida de la coordinación presupuestaria y del avance en la integración europea.

Trump afirmó este martes que está discutiendo con Xi Jinping futuras ventas de armas a Taiwán y que tomará una decisión “pronto”.

Trump descartó esta semana una intervención militar en Cuba, y afirmó que su Administración está manteniendo conversaciones con la región, en las que también participa Marco Rubio. Este último señaló que Cuba deberá otorgar a su población mayor libertad política y económica para que Estados Unidos esté dispuesto a reducir la presión actual. La situación en la isla se ha agravado tras la captura de Maduro, su principal patrocinador, a lo que se suma la reciente orden ejecutiva de Trump que impone más aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba.

Las Actas de la Reunión de la Fed del 28 de Enero publicadas esta semana mostraron un tono ligeramente más restrictivo «hawkish», con preocupación por la inflación y un mercado laboral robusto a pesar de que los gobernadores Waller y Miran votaron por un recorte de 25 puntos básicos, ya que varios miembros plantearon incluso la posibilidad de subir tipos. El mercado sigue descontando dos recortes de tipos en 2026 y uno en 2027, a la espera de nuevos datos de empleo e inflación que lo validen, pero refuerza la idea de que la Reserva Federal no tiene prisa por bajar los tipos. En los mensajes principales se eliminó la mención a los «riesgos a la baja para el empleo», una señal de que la preocupación ha girado hacia la inflación y aunque un grupo sigue abierto a recortes si la inflación cede, la idea general es que ese progreso podría ser «más lento de lo previsto».

En la Conferencia de Seguridad de Múnich que finalizó el domingo pasado, Marco Rubio afirmó que Estados Unidos desea una Europa próspera dada la interconexión económica, pero advirtió sobre el declive relativo de Occidente. Por su parte, Macron instó a Europa a adoptar una visión estratégica de largo plazo, incluyendo capacidades militares de larga distancia. El trasfondo es el debate sobre autonomía estratégica europea frente a una posible menor implicación estadounidense.

La economía japonesa creció apenas un 0,2% anualizado en el cuarto trimestre, muy por debajo del consenso (1,6%), lo que supone una sorpresa negativa relevante. La debilidad refuerza las dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación tras la normalización gradual del Banco Central de Japón y podría limitar el margen para nuevas subidas de tipos.

Según declaraciones a Reuters, el Ministerio de Finanzas japonés prevé que la emisión anual de bonos aumente un 28% hasta 38 billones de yenes en el ejercicio fiscal 2029. Esto refuerza el debate sobre sostenibilidad fiscal en Japón en un momento en el que el Banco Central japonés está reduciendo gradualmente su intervención en el mercado. El FMI advierte que una bajada del IVA agravaría la ya delicada posición fiscal japonesa, aumentando el riesgo de sostenibilidad de la deuda en un momento en el que el país empieza a salir de décadas de tipos ultra bajos y el coste de financiación está subiendo. De hecho, el Fondo sugiere que el entorno macro justifica tipos más altos.

En Alemania, un sondeo elaborado por Insa (instituto alemán de estudios demoscópicos y análisis de opinión pública) refleja desgaste de la coalición actual, con comparaciones desfavorables respecto al gobierno anterior. En este sentido, el anterior canciller Olaf Scholz (SPD) era mejor percibido que Merz (CDU/CSU) y que el anterior ministro de economía Habeck (Verdes) supere a Reiche (CDU/CSU) apunta a que el liderazgo conservador aún no consolida ventaja clara.

Siguiendo en Alemania esta semana decepcionó el dato de confianza de los inversores y analistas que, según el índice ZEW, bajó en febrero hasta 58,3 desde el 59,6 previo y muy lejos de la subida esperada hasta niveles de 65,2. Así tras dos meses de recuperación, la confianza se frena en febrero. Pero sigue en niveles elevados y acordes con expansión de la actividad de cara a los próximos meses.

Según Bloomberg, Reino Unido estaría buscando aliados contra la agenda francesa de “Made in Europe” lo que puede tensar relaciones comerciales post-Brexit. Por otra parte, el partido Reform UK ha sugerido que, si llega al poder, impulsará una revisión profunda del marco institucional, incluidos el BoE y el OBR (autoridad fiscal de Reino Unido).

Tanto en la Unión Europea como en España, las exportaciones globales crecieron en 2025, pero lo hicieron ralentizando el ritmo y acusando de forma significativa el mazazo arancelario de la Administración Trump. Si las ventas totales de la UE a sus socios extracomunitarios aumentaron un 2% el año pasado, las exportaciones españolas, cuyo destino mayoritario es el propio bloque europeo, apenas lo hicieron un 0,7%, hasta los 387.091 millones de euros, según el último informe de comercio exterior del Ministerio de Economía, publicado ayer. Aun así, es la segunda mayor cifra desde el récord histórico de 2022, cuando se rebasaron los 387.599 millones. En otras palabras, el sector exterior español sigue mostrando fortaleza en un contexto internacional cada vez más difícil, en el que la guerra arancelaria de Trump ha alterado los flujos comerciales mundiales y golpeado los intereses tanto de la UE como de España. 

Y eso se refleja en el declinante y cada vez más desequilibrado comercio español con Estados Unidos. Aunque los aranceles de Trump no entraron en vigor hasta agosto, sus efectos nocivos se dejaron notar en el conjunto de 2025, en el que las exportaciones españolas a Estados Unidos se hundieron un 8%, hasta los 16.716 millones, mientras que, por contra, las importaciones de bienes estadounidenses aumentaron un 7% y superaron los 30.174 millones. El resultado fue un nuevo acelerón del déficit comercial de España respecto a Estados Unidos, que escaló hasta los 13.458 millones en 2025, un 34% más. Esto es, las empresas españolas cada vez venden menos a Estados Unidos pero le compran más, desfase que no les ha servido para esquivar el misil arancelario de Trump. La palabra clave es diversificación y, al igual que está haciendo el bloque comunitario en su conjunto, sellando pactos históricos con Mercosur o la India, al tiempo que perfila otros nuevos con países como Australia, España ha intensificado sus acercamientos bilaterales a otras naciones, como India o China. Las exportaciones españolas a China cogieron se incrementaron en 2025 un 6,8%, hasta los 7.971 millones de euros, aunque las importaciones lo hicieron con mayor fuerza aún, se dispararon un 11,2% y superaron los 50.249 millones de euros, catapultando el déficit comercial español con China hasta los 42.278 millones, un 12% más. En conjunto y pese al aumento de las exportaciones hasta zona de máximos históricos, España sigue siendo un país eminentemente importador. El año pasado, las compras al exterior crecieron un 4,6% y alcanzaron los 444.146 millones, arrojando un saldo comercial negativo de 57.054 millones, un 41,6% superior al de 2024.

En China el Fondo Monetario Internacional ha instado al Gobierno a recortar las subvenciones públicas destinadas a sus sectores estratégicos, de acuerdo con sus estimaciones, estos apoyos ascienden al 4% del PIB, y deberían reducirse a alrededor del 2% en el medio plazo. La cifra contrasta con el 1,5% que, en promedio, destinan los países de la Unión Europea. El informe reconoce que esta política industrial ha impulsado avances tecnológicos, pero concluye que, en conjunto, su impacto macroeconómico ha sido negativo. En los últimos años, China ha recurrido a las exportaciones de estos sectores como motor para sostener la actividad ante la debilidad de la demanda interna. Las autoridades chinas, por su parte, rechazan las conclusiones del FMI y sostienen que el organismo sobreestima la cuantía de los subsidios.


La independencia de los bancos centrales, amenazada una vez más. Francisco Cabrillo. Catedrático emérito de Economía en la Universidad Complutense. Fundación Civismo.

Los ataques de Donald Trump al presidente de la Reserva Federal Jerome Powell, que incluyen hasta una investigación penal, ponen nuevamente de actualidad el tema de la independencia de los bancos centrales. Podría pensarse que se trata sólo de una de las habituales ofensivas de Trump contra cualquiera que se oponga a sus deseos, en este caso a su intento de forzar una reducción de los tipos de interés; pero el problema tiene mucho mayor alcance y se ha planteado también con relativa frecuencia a otros bancos centrales. Baste pensar en los ataques que en diversas ocasiones ha recibido el Banco Central Europeo por parte de algunos políticos –de la izquierda en especial, pero no únicamente– acusándolo de no someterse a las políticas económicas que, a su juicio, eran necesarias para Europa: en esencia, una política monetaria más expansiva que permitiera rebajar los tipos de interés, elevar el gasto público y generar más empleo. No hay grandes diferencias, por tanto, con lo que está sucediendo hoy en Estados Unidos. La clave no es la ideología del gobernante de turno, sino el intento de no pocos políticos en el poder de controlar la política monetaria y utilizar ésta como un instrumento más en su gestión del gobierno.

Así ocurrió durante mucho tiempo; y con malos resultados, por cierto, en bastantes ocasiones. La idea de garantizar un elevado grado de autonomía a los bancos centrales surgió, en realidad, como una respuesta a los abusos de numerosos gobiernos que presionaban a los bancos para que financiaran una parte de su gasto o facilitaran sus políticas de crecimiento económico. No es preciso decir que las críticas de los políticos se han dirigido, en la inmensa mayoría de los casos, a políticas monetarias que aquéllos consideraban que no eran lo suficientemente expansivas. En otras palabras: se daba por supuesto que los gobernantes hacían bien las cosas y trataban de relanzar la economía y reducir las tasas de paro; pero los bancos centrales suponían –en su opinión– un freno injustificado e inconveniente a sus planes. Y se añadía, además, que mientras los gobernantes habían sido elegidos democráticamente, no sucedía lo mismo con los gestores de los bancos.

Creo que sin la experiencia de la inflación en la década de 1970 (en la que países como Italia y España tuvieron tasas medias de crecimiento anual del nivel de precios en torno al 15%; y en la que incluso Alemania superó el 5%) la Unión Europea no habría dado el paso de establecer con claridad en el Estatuto del Banco Central Europeo que el objetivo principal de la institución es mantener la estabilidad de los precios en la zona euro. Y tal principio ha ayudado mucho, sin duda, a reducir de forma muy significativa las tasas de inflación, aunque se hayan cometido errores; en algunos casos tan graves como la política monetaria en exceso expansiva, diseñada para combatir los efectos reales en la economía generados por la pandemia del Covid y la guerra de Ucrania, que llevó la inflación de la zona euro a una tasa cercana al 9% en 2022.

Debate antiguo

El debate entre los partidarios de que la política monetaria esté sometida a reglas frente a los que consideran que quien diseñe tal política debería disponer de un grado elevado de discrecionalidad tiene ya al menos un siglo de existencia; y se planteó abiertamente en los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial y al abandono de facto del patrón oro, que restringía la autonomía de la política económica de los gobiernos. Los economistas keynesianos han venido defendiendo desde entonces que la política monetaria debería adaptarse en cada momento a la evolución de la coyuntura y no debería estar sometida a reglas rígidas. Pero es importante señalar que el propio Keynes no era partidario de que se diera un elevado grado de discrecionalidad a los políticos en estos temas, ya que los consideraba estrategas cortoplacistas y poco fiables; para él, la gestión debería ser competencia de los profesionales más cualificados, a los que –tal vez con un exceso de ingenuidad y buena fe– tenía por personas bien informadas e independientes que buscarían siempre en sus decisiones lo mejor para el país.

Pero, como nos enseña la experiencia, la independencia de los bancos centrales no garantiza que éstos vayan a actuar de manera eficiente y a cumplir el objetivo de garantizar el poder de compra de las monedas que gestionan. En otras palabras, la independencia no es condición suficiente para la eficiencia de los bancos centrales; ahora bien, es condición necesaria. Sin ella resulta mucho más difícil que sus gestores resistan las presiones políticas, dirigidas a menudo a conseguir objetivos a corto plazo, sin preocuparse demasiado de cuáles vayan a ser sus efectos en el futuro. Las políticas expansivas dan votos a los gobernantes; y por ello son preferidas por los políticos en el poder, especialmente cuando se acercan unas elecciones. En este escenario es importante que exista una institución que desempeñe la función de defender la ortodoxia financiera. Y, para cumplir tal cometido, los bancos centrales necesitan un elevado grado de independencia. Los ciudadanos y las empresas seremos, al final, los más beneficiados por ello.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 13 de Febrero del 2026.

Esta semana ha destacado el buen dato de empleo americano que animó en un primer momento a los mercados, pero luego la posibilidad de menores bajadas de tipos este año por parte de la Fed desinfló las bolsas, que ayer cayeron con fuerza lastradas por la tecnología. La creación de empleo no agrícola de enero repuntó el doble de lo esperado, mientras que la tasa de desempleo cayó una décima hasta el 4,3% y las ganancias salariales se mantuvieron en línea con lo esperado. Por su parte, la oficina del Congreso (CBO) advirtió sobre la insostenibilidad del déficit fiscal y proyectó un mayor endeudamiento hasta 2036 (120% de deuda sobre el PIB y pago de intereses 4,6% del PIB). El mercado dio un mayor peso al buen dato de empleo de enero, con repuntes de las rentabilidades de los bonos soberanos, mayores en el corto que en el largo plazo, retrasando el primer recorte de tipos de la Fed del año de junio a julio y eliminando la posibilidad de una tercera bajada en 2026.

Empezamos la semana con la noticia procedente de Japón de la victoria de la coalición liderada por Takaichi y la consecución de una mayoría de dos tercios, que generó una reacción inmediata en los mercados, con repuntes inmediatos de la renta variable japonesa, con el Nikkei subiendo hasta un 5,7% intradía, y lleva una subida en este 2026 del 13,12% (14,54% ajustado con la subida del yen) mientras que los mercados de renta fija reaccionaron negativamente, con un fuerte repunte de las rentabilidades, el bono japonés a 10 años alcanzó el 2,275%, ante el temor a un mayor endeudamiento público como consecuencia de una política fiscal más expansiva.

Rentabilidad del bono a 10 años japonés últimos 5 años:

La temporada de resultados en Estados Unidos ha dejado mensaje claro por parte de las grandes compañías tecnológicas acelerar su inversión en centros de datos e inteligencia artificial. Los ambiciosos presupuestos de los cinco principales hiperescaladores (Meta, Amazon, Alphabet, Microsoft y Oracle) alcanzarán este año los 712.000 millones de dólares, frente a los algo más de 500.000 millones estimados antes de sus presentaciones. Se trata de un volumen de inversión que continúa aumentando ante una demanda de capacidad computacional que no deja de crecer y sigue desabastecida. El mercado percibe este incremento del gasto como un posible riesgo, especialmente por el escepticismo que existe respecto a la capacidad de monetizar los grandes desembolsos, por ahora, la gran tecnología estadounidense mantiene un buen estado de forma, al menos desde un punto de vista de los fundamentales con un crecimiento de beneficios por acción del +19% promedio en el caso de los cuatro hiperescaladores frente al +12,5% del índice.

Destacó este lunes la exitosa colocación de 20.000 millones de deuda de deuda Alphabet, lo que supuso un nominal por encima de los 15.000 millones de dólares inicialmente previstos al recibir una demanda de 100.000 millones, con la que busca financiar parte de sus elevadas inversiones en IA, 185.000 millones de dólares este año, más de lo que ha invertido en el conjunto de los tres últimos ejercicios. La colocación se realizó en siete tramos, el más largo de ellos (2066) con un diferencial de +0,95% sobre la deuda pública, por debajo del +1,2% previsto. Además, el martes hizo dos emisiones de deuda en francos suizos y en libras, esta vez destacando una emisión de un bono a 100 años (siendo la primera vez que una compañía tecnológica realiza una operación de estas características desde finales de los 90, burbuja puntocom), pagando 120 puntos básicos sobre el benchmark, con sobredemanda de 10 veces! Taiwan Semiconductor Manufacturing Company publicó esta semana sus ventas de enero que repuntaron un 37% interanual, lo que confirma que la demanda de chips continúa siendo robusta, especialmente tras los recientes anuncios de mayores inversiones por parte de los hiperescaladores.

Muchos analistas vuelven a hablar de que vivimos una nueva crisis del sector tecnológico, una ola de innovación origina ganadores, mientras que la siguiente cuestiona si seguirán existiendo. Esta vez, los miedos vienen de la propia IA, a medida que los chatbots y herramientas se acercan al usuario y automatizan tareas antes gestionadas por aplicaciones empresariales, el software parece más vulnerable que el hardware, gran parte del negocio del software ha pasado a verse como opcional, esto no significa que todo el software esté muerto, si la historia sirve de guía, la siguiente fase será la de discriminación. Algunos proveedores probablemente se convertirán en commodities, su poder de fijación de precios desaparecerá y se cuestionará su ciclo de inversión. Otros están tan profundamente integrados en el flujo de trabajo de los clientes, su marco normativo y sus sistemas de datos que podrán pivotar hacia la integración de IA, mejorar sus productos y defender su negocio.

Desde el punto de vista macroeconómico los datos en la eurozona han sido sorprendentemente positivos, mientras que la inflación ha sido más baja de lo esperado, la entrada de pedidos en la industria alemana se recupera gracias a los encargos al sector de defensa, los sólidos mercados laborales en Italia y Alemania, así como en la eurozona en general, también están contribuyendo a unas perspectivas de crecimiento más optimistas. Las encuestas empresariales distan mucho de ser optimistas, y persiste el escepticismo respecto a las medidas de desregulación prometidas, lo que todavía frena la inversión. Al mismo tiempo, los préstamos a las empresas siguen creciendo, aunque los bancos mantienen condiciones de crédito bastante restrictivas. Paralelamente, la presión inflacionaria se está reduciendo, ya que la elevada inflación en los servicios disminuye y los precios cayeron en Francia, Alemania e Italia en enero debido a factores estacionales. La inflación general en la eurozona descendió al 1,7% en enero, muy por debajo del objetivo de estabilidad de precios del Banco Central Europeo.

Eurozone Annual Unemployment Rate (%) since 1990

Mark Sobel, del OMFIF (Official Monetary and Financial Institutions Forum), ha descrito la existencia de “termitas” que están debilitando el papel global del dólar, señala el deterioro del estatus de Estados Unidos como socio fiable y los ataques a sus instituciones, en particular a la Reserva Federal. Si a ello se suman las persistentes preocupaciones sobre los déficits fiscales, el tamaño de la deuda y el deterioro del Estado de derecho, nos encontramos con múltiples “termitas” debilitando el dólar. En línea con esto, hemos visto noticias sobre instituciones danesas, neerlandesas, chinas e indias reduciendo su exposición al dólar estadounidense. Es un proceso de varios años, y no existe un competidor creíble que pueda sustituirlo de inmediato.

En cuanto a los indicadores de sentimiento de mercado el indicador NAAIM que mide el posicionamiento del inversor americano en Renta Variable de Estados Unidos empieza a bajar (NAAIM Exposure Index – The National Association of Active Investment Managers – NAAIM). Los índices de miedo/euforia (Fear & Greed Index) y el de Alcistas menos Bajistas (Bulls Minus Bears Index) también han vuelto a situarse en territorio Neutral.

AAII Bulls minus Bears:

Importante esta semana:

Hoy comienza en Múnich la principal conferencia de seguridad del mundo, cuyo informe anual se titula “Bajo destrucción”, subrayando que el giro en la política internacional de Estados Unidos está debilitando la tradicional posición americana. La actitud más tibia y ambigua hacia Rusia y China también alimenta la percepción de que Washington está desviando su atención de sus aliados históricos, lo que ha desencadenado una ola de cambios dentro del resto de miembros de la OTAN, que han puesto en marcha ambiciosos programas de incremento del gasto militar. En este contexto, la conferencia adquiere una relevancia especialmente alta para el sector, en un entorno de fuertes aumentos presupuestarios, el representante estadounidense será Marco Rubio, cuya presencia genera expectación tras el duro mensaje que el vicepresidente Vance dirigió a los aliados el año pasado. Además, están previstas reuniones entre la delegación estadounidense y la ucraniana, en un marco donde las conversaciones de paz con Rusia siguen abiertas. También será clave seguir la evolución de otros países, como Japón, que está implementando un notable incremento en su inversión en defensa.

Esta mañana han surgido noticias de que la Casa Blanca estaría comunicando a las empresas que el gobierno estudia reducir y acotar el alcance de los aranceles del 50% aplicados a las importaciones de acero, aluminio y productos derivados. Estos aranceles que se habían introducido inicialmente bajo el argumento de tratar de frenar las importaciones y devolver a Estados Unidos la fortaleza industrial, están derivando en quejas internas y dificultades operativas de las empresas americanas, dada la elevada dificultad que se encuentran en calcular el contenido de acero y aluminio en los productos y con ello aplicar esta tasa del 50% decidida por el ejecutivo estadounidense. Esta decisión surge después de haberse conocido ayer un nuevo estudio de la propia Fed de Nueva York en el que sus investigadores apuntan a que el 90% de los aranceles los están pagando los propios consumidores y empresas estadounidenses, lo que contradice el discurso oficial de que lo pagan los exportadores extranjeros. Además, cabe señalar que, a nivel externo, este arancel es uno de los escollos en los acuerdos comerciales con otros países, dado que debido a la amplitud de productos que caerían sobre estos aranceles del acero y aluminio podría debilitar el acuerdo que contemplaba un tope arancelario del 15% para la UE.

En Estados Unidos este miércoles se produjo una rebelión contra Trump en el partido republicano, en la Cámara de Representantes, seis legisladores del Partido Republicano se desmarcaron y votaron a favor de suspender los aranceles a las importaciones procedentes de Canadá. Aun así, el resultado es meramente simbólico, dado que es improbable que llegue a convertirse en ley, incluso si obtuviese la aprobación del Senado, Trump tiene la facultad de vetar cualquier legislación aprobada por el Congreso. En cualquier caso, la votación supone un revés político para el presidente al evidenciar que no sólo pierde apoyos entre los votantes, sino también dentro de su propio partido, a pocos meses de unas elecciones legislativas de mitad de mandato que serán clave, en ellas podría perder el control republicano de ambas cámaras del Congreso. Antes de la votación, Trump había lanzado advertencias a los suyos dentro del partido, asegurando que cualquier republicano que votase en contra de su política arancelaria “sufrirá las consecuencias en época electoral”.

Como decía al principio de este comentario semanal, el miércoles se publicó un positivo dato de empleo americano del mes de Enero, la economía estadounidense creó 130.000 puestos de trabajo en el mes de enero, prácticamente el doble de lo esperado por el consenso (65.000), se trata del mayor aumento mensual en más de un año, lo que pone de manifiesto que el mercado laboral podría estar encontrando cierto punto de estabilización al inicio de 2026. De esta forma, el dato reduce el riesgo inmediato de un deterioro más acusado tras varios trimestres de desaceleración gradual. Por sectores destacó el hecho de que el sector público drenó empleo (-42.000), mientras que el privado creó 172.000 puestos de trabajo, aunque centrado principalmente en sectores defensivos como educación y sanidad (137.000). La tasa de paro se desaceleró en una décimas respecto a los datos de diciembre hasta el 4,3%, una décima por debajo de lo esperado por el consenso. Todo ello en un contexto en el que la tasa de participación aumentó en una décima hasta el 62,5%, lo que refuerza el sesgo positivo del de la referencia. En materia de precios, las ganancias medias por hora aumentaron un 0,4% mensual, superando el 0,3% estimado.

Fuente: Inverseguros.

Trump planteó la imposición de aranceles del 25% a países que mantengan relaciones comerciales con Irán. Al mismo tiempo, el presidente retiraba el arancel del 25% impuesto a India por sus vínculos con Rusia, tras alcanzarse un acuerdo comercial entre ambos países. Según el Financial Times, el Gobierno americano estudia exenciones arancelarias para importaciones de chips de grandes tecnológicas, lo que aliviaría cuellos de botella y riesgos de costes en la cadena de suministro de semiconductores. Según el Wall Street Journal, funcionarios estadounidenses han considerado incautar petroleros iraníes como mecanismo de presión, aunque temen represalias y disrupciones en el mercado energético. Siguiendo con la política comercial, Bangladesh y Estados Unidos han firmado un acuerdo comercial que elimina los aranceles aplicados a los textiles bangladesíes fabricados con algodón y fibras estadounidenses. Hasta ahora, el país asiático afrontaba un arancel recíproco del 20%, que tras el pacto se reduce ligeramente hasta una tasa general del 19%. La verdadera novedad es la exención total para las prendas exportadas por Bangladesh que utilicen materias primas estadounidenses, lo que reforzará su competitividad en un sector en el que ya figura como tercer proveedor del país norteamericano, por detrás de China y Vietnam, y por delante de India. Las autoridades de Daca prevén que sus compras de algodón procedente de Estados Unidos puedan duplicarse, pasando de 1.000 millones a 2.000 millones de dólares.

Según el Wall Street Journal este jueves, Trump afirmó haber insistido a Netanyahu en mantener las conversaciones con Irán, mostrando preferencia por una solución negociada, aunque al mismo tiempo prepara el envío de un segundo portaaviones a la región. Irán, por su parte, reiteró que no negociará sobre sus capacidades misilísticas.

Trump elevó el tono retórico al afirmar que la economía de Estados Unidos podría crecer al 15% o más bajo un eventual liderazgo de Kevin Warsh en la Fed, y pronosticó una victoria “aplastante” republicana en las midterms.

La encuesta de la Fed de Nueva York mostró que las expectativas de inflación a 1 año bajan ligeramente y mejora la confianza, lo que supone una señal consistente con una desinflación gradual y menor ansiedad del consumidor, lo que da oxígeno a la Fed.

Ayer en Europa antes de la cumbre europea, el canciller alemán Friedrich Merz reiteró que “no puede ni quiere” aceptar eurobonos, reflejando la persistente resistencia alemana a la mutualización de deuda. Por su parte, Macron reclamó avances concretos en la unión de mercados de capitales antes de junio y propuso definir sectores estratégicos bajo un criterio de “preferencia europea” en la cumbre de marzo. La Comisión presentará a finales de marzo un plan de acción denominado “one Europe, one market”.

Según fuentes de Bloomberg, los reguladores chinos están instando a las instituciones financieras a limitar su exposición a deuda soberana estadounidenses por riesgos de concentración y volatilidad.

En China, el Presidente Xi insistió en la prioridad de lograr avances tecnológicos para la autosuficiencia, reforzando la estrategia de largo plazo frente a restricciones externas. El mensaje apunta a capex dirigido y ayuda por parte del Estado Chino.

En Reino Unido el primer ministro británico, Keir Starmer, ha descartado dimitir en medio del escándalo por el nombramiento, el año pasado, de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, una decisión cuestionada por los vínculos conocidos del veterano laborista con Jeffrey Epstein. La presión para que abandone el cargo se intensificó después de que, en menos de 48 horas, dimitieran su jefe de gabinete y su director de comunicaciones, ambos involucrados en el proceso que condujo a dicho nombramiento. A esta crisis se sumó la petición pública de Anas Sarwar, líder del Partido Laborista en Escocia, quien instó al primer ministro a renunciar. Aunque el Partido Laborista atraviesa un momento de fragmentación interna, el lunes los ministros del gabinete expresaron su respaldo a Starmer, ofreciendo una imagen de continuidad. Entre ellos se pronunciaron ministros clave como el viceprimer ministro y la canciller de Hacienda

En Ucrania, según el Financial Times, Zelensky estaría planeando convocar elecciones en primavera junto con un referéndum sobre un eventual acuerdo de paz.

En el Banco Central Europeo esta semana hemos tenido declaraciones del vicepresidente Luis de Guindos, que considera que los niveles actuales del euro son consistentes con las estimaciones del BCE, aunque su tendencia apreciadora debe ser vigilada, en tanto en cuanto de mantenerse a futuro podría obligar a una revisión a la baja de las previsiones de inflación y con ello conducir a recortes de tipos de interés adicionales, sacando al BCE de su “good place”. La probabilidad de este escenario es por el momento mínima, con el mercado otorgando sólo un 10% de probabilidad a un recorte de 25 puntos básicos este año.

En China, la inflación volvió a sorprender a la baja, con el IPC desacelerándose hasta el 0,2% interanual por debajo del 0,4% esperado, y los precios de producción aún en terreno negativo -1,4%. El dato confirma que la economía sigue lidiando con presiones desinflacionistas estructurales y demanda interna débil.


La paradoja de Warsh. Kristina Hooper, estratega jefe de mercados de Man Group

Kevin Warsh no está previsto que asuma la presidencia de la Reserva Federal (Fed) hasta mayo, pero sus opiniones sobre el tamaño del balance del banco central ya han inquietado a los mercados. El domingo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, trató de calmar los ánimos sugiriendo que la Fed tardaría al menos un año en tomar cualquier decisión y que Warsh sería «muy independiente».

La cuestión del acuerdo

Warsh ha planteado la idea de un nuevo «acuerdo» entre la Fed y el Tesoro, una versión moderna del acuerdo de 1951 que puso fin a la política de la Fed durante la guerra de limitar los rendimientos del Tesoro. Ha sugerido que dicho acuerdo podría especificar el tamaño previsto del balance de la Fed, y que el Tesoro establecería sus planes de emisión de deuda en coordinación con ello.

Lo que esto podría significar en la práctica sigue sin estar claro, pero dada la continua inquietud sobre la independencia de la Fed bajo esta administración, los mercados estarán muy atentos a cualquier indicio de influencia política o movimientos en el balance.

El halcón se convirtió en paloma

Si bien la propuesta de acuerdo plantea cuestiones estructurales complejas a medio plazo, la prioridad inmediata de Warsh parece ser una sencilla flexibilización monetaria.

Históricamente se le ha considerado restrictivo o “hawkish”. Sin embargo, sus recientes comentarios sugieren que se ha vuelto mucho más moderado en lo que respecta a los tipos de interés. Durante el último año, ha afirmado que los altos tipos de interés están lastrando el crecimiento y la creación de empleo. Además, ha restado importancia a los riesgos de un resurgimiento de la inflación, argumentando que la productividad impulsada por la inteligencia artificial es una «fuerza deflacionista significativa» que, en su opinión, justifica una política monetaria más flexible.

En otras palabras: cabe esperar recortes de tipos. El hecho de que la inflación esté muy por encima del objetivo no parece ser un obstáculo. Y, francamente, es probable que los datos allanen el camino hacia los recortes de tipos. El mercado laboral se está debilitando y es probable que los datos económicos se deterioren en los próximos meses, lo que justificará los recortes para la mayoría, si no para todos, los miembros del FOMC.

El miedo al balance

Fueron las opiniones de Warsh sobre el balance de la Fed, más que sus opiniones actuales sobre los tipos, las que asustaron a los mercados la semana pasada. En 2010 criticó la expansión cuantitativa, calificando los riesgos de «desconocidos, inciertos y potencialmente grandes». Aunque expresó su oposición a la QE2 mientras formaba parte del FOMC, finalmente votó a favor, explicando que no quería socavar los esfuerzos del entonces presidente Ben Bernanke para hacer frente a la crisis. En noviembre de 2025, escribió un artículo de opinión en el Wall Street Journal en el que describía el balance de la Fed como «inflado» y argumentaba que podría «reducirse significativamente».

Sin embargo, una reducción agresiva del balance socavaría los esfuerzos por flexibilizar la política monetaria. Provocaría un aumento de los tipos a largo plazo, elevaría los costes hipotecarios (lo que iría en contra del objetivo del Gobierno de reducirlos) y, si se hiciera demasiado rápido, podría desencadenar una venta masiva en el mercado de valores.

El tipo de interés de los fondos federales de la Fed de San Francisco ilustra cómo la política del balance puede ir en contra de las decisiones sobre los tipos de interés. A finales de 2024 y principios de 2025, mientras la Fed se encontraba en modo de flexibilización, la «sensación real» del tipo de interés de los fondos federales era en realidad más alta que el tipo real debido al endurecimiento cuantitativo.

Figura 1. Cuando la Fed aplicó una política de flexibilización en 2024/25, la «sensación real» no siguió el mismo camino.


Fuente: Reserva Federal de San Francisco, Bloomberg, del 19 de diciembre de 2008 al 30 de enero de 2026.

Independencia, en términos relativos.

Hay distintos grados de independencia. Warsh tiene las credenciales necesarias para convencer a los mercados de que la Fed sigue siendo creíble. Formó parte del FOMC entre 2006 y 2011, vivió la crisis financiera mundial y fue representante de la Junta en el G-20.

Dicho esto, es yerno de Ronald Lauder, multimillonario, amigo de Trump desde hace mucho tiempo y uno de sus principales donantes. (Según se informa, Lauder fue la primera persona que sugirió al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que adquiriera Groenlandia). Por lo tanto, aunque Warsh mantendrá una apariencia de independencia, es posible que tenga cierto interés en mantener contento al presidente.

Algunas arrugas

Las perspectivas económicas están llenas de incertidumbre debido a los aranceles y otros riesgos geopolíticos. Además, el actual presidente, Jay Powell, aún no ha dicho si permanecerá en la Junta de Gobernadores hasta que termine su mandato en enero de 2028. Si se queda, eso podría complicar el liderazgo de Warsh en el FOMC.

El senador republicano Thom Tillis ha advertido que no votará a favor de ningún candidato a la Fed hasta que se cierre el caso del Departamento de Justicia contra la Fed. Eso podría ralentizar el calendario para que Warsh asuma realmente su nuevo cargo.

Nuestra conclusión

Warsh era la mejor de las opciones realistas. Cabe esperar recortes de tipos. No hay que esperar una reducción agresiva del balance, al menos no al principio de su mandato. Y habrá que estar atentos a sus esfuerzos por disipar cualquier preocupación del mercado sobre la erosión de la independencia de la Fed.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 6 de Febrero del 2026.

Esta semana hemos vivido una fuerte caída de las compañías de software (El Nasdaq lleva una caída del 4% semanal) debido a la nueva herramienta de IA de Anthropic que podría hacer peligrar modelos tradicionales de negocio, las acciones de empresas de software legal y editoriales serían las más afectadas ante el lanzamiento de esta solución que, según Anthropic, puede automatizar tareas legales como la revisión de contratos, el análisis de acuerdos de confidencialidad, la elaboración de informes y respuestas estandarizadas. No obstante, la empresa señaló que la herramienta no ofrece asesoría legal y que cualquier análisis generado por la IA debe ser revisado por los abogados. El mercado se mantiene exigente, castigando con dureza a las compañías que incumplen con las estimaciones de resultados, el martes PayPal cayó un 20%, mientras AMD lo hizo un 8%. Se está dando una clara rotación de mercado de sectores con más beta (más correlacionados con el mercado) como la tecnología (beta de 1,40 con el S&P 500) financieras (beta de 0,86 con el S&P 500) o consumo discrecional (beta de 1,19 con el S&P 500) hacía sectores con menor beta, como energía (beta 0,57 Vs S&P 500), consumo estable (beta de 0,26 Vs S&P 500) o materiales (beta de 0,75 Vs S&P 500) en lo que llevamos de año.

El miércoles se publicaron las cuentas de Alphabet, la matriz de Google, que continúan mostrando un incremento en sus niveles de inversión, la compañía estima destinar 185.000 millones en 2026, pero también reflejan avances sólidos en la implementación de inteligencia artificial en sus líneas de negocio y una mejora en los ingresos. El negocio de Google Cloud registra un crecimiento del +48% interanual, la publicidad mantiene una tendencia alcista, y la App de Gemini alcanza ya los 750 millones de usuarios habituales, además, la compañía sigue presentando un balance robusto, con más caja que deuda, además, su división de semiconductores acelera su actividad tras cerrar la venta de un millón de chips a Anthropic, consolidando su posición en un mercado cada vez más competitivo. Sin embargo, el mercado parece centrarse más en la elevada cifra de inversión anunciada por Alphabet para este año que, unida a unos resultados menos brillantes de lo esperado por parte de AMD, aviva los temores y presiona a la baja las valoraciones del sector tecnológico. Como digo, en este contexto, el segmento de software está siendo el más castigado, con caídas significativas ante la posible disrupción que la inteligencia artificial puede generar en sus modelos de negocio, en algunos casos incluso de forma existencial.

Por el momento, los resultados en Estados Unidos han sido, en términos generales, mejores de lo esperado, lo que ha permitido mantener la narrativa de la IA como uno de los principales motores del crecimiento económico y bursátil. Esta visión positiva convive con una divergencia cada vez más marcada entre el sector tecnológico, especialmente las compañías vinculadas a la IA, y el resto de la economía. La brecha en crecimiento y en generación de beneficios es ya muy amplia y todo apunta a que se mantendrá elevada durante los próximos años, a medida que la inversión en IA continúe concentrándose en un número reducido de compañías y sectores. En este contexto, el riesgo no reside tanto en un deterioro inmediato de los fundamentales, sino en la elevada sensibilidad del mercado a cualquier señal que ponga en cuestión la capacidad del sector para seguir cumpliendo unas expectativas especialmente exigentes. La inteligencia artificial se ha consolidado como uno de los principales impulsores del crecimiento a nivel global y, en particular, como el gran catalizador de la inversión y de los beneficios empresariales en Estados Unidos. El fuerte aumento del capex en centros de datos, semiconductores e infraestructuras digitales ha sustentado tanto el dinamismo macro como el excelente comportamiento de la Bolsa americana en los últimos trimestres. Sin embargo, los resultados empresariales publicados por algunas compañías del sector han vuelto a hacer resurgir las dudas sobre la sostenibilidad de las valoraciones. El problema, que destacan muchos analistas, no es tanto la viabilidad estructural de la IA, sino el desfase entre inversión y retorno y la elevada concentración del crecimiento de beneficios en un número muy reducido de compañías. Este riesgo se ve reforzado por el hecho de que el capex de las grandes tecnológicas sigue aumentando de forma muy significativa, hasta el punto de absorber una parte cada vez mayor de su capacidad de generación de caja. De acuerdo con las estimaciones actuales, el gasto en inversión de las grandes plataformas tecnológicas (Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle) podría situarse en 2026 por encima del 70% del flujo de caja operativo. Amazon publicó resultados después del cierre de ayer, su cotización cae un 10% tras una guía de beneficio operativo para el primer trimestre de este año un 15% inferior al consenso de mercado, en el punto medio del rango ofrecido, y el anuncio de un capex para 2026 de 200.000 millones de dólar, un 37% por encima de lo que esperaba el consenso de analistas, con un mercado que sigue cuestionando si se podrán rentabilizar las elevadas inversiones en IA. En total, Amazon, Alphabet, Meta y Microsoft prevén inversiones de 650.000 millones de dólares en 2026, lo que supone un 60% más que el año anterior, y por encima de los 500.000 millones que se preveían de inversión antes de las presentaciones de resultados.

Con el 47% de las compañías del S&P 500 habiendo publicado resultados del último trimestre del 2025 el Beneficio Por Acción del S&P 500 ha subido un 17% frente al cuarto trimestre del 2024 lo que supone 12 trimestres consecutivos subiendo

También esta semana hemos vivido una reacción al nombramiento de Warsh como presidente de la Reserva Federal americana, en todos los mercados (Bolsas, Bonos, materias primas y divisas), los inversores han interpretado su nombramiento como si fuera más agresivo (hawkish) que el resto de los candidatos y menos obediente. El argumento más citado por los analistas para esta evaluación es que Warsh era conocido como halcón durante su anterior mandato como gobernador y miembro del Federal Open Market Comitee (FOMC), ya que a menudo advertía sobre los riesgos de inflación y criticaba los recortes de tipos de interés y las compras de activos por parte de la Fed. Sin embargo, Warsh se ha pronunciado recientemente a favor de recortes de tipos de interés, en línea con la postura de Trump. El mercado valora que lo que realmente ha admitido es que quiere reducir el balance de la Fed lo que es bastante hawkish de ahí este movimiento del mercado. Kevin Warsh está comprometido con una inflación del 2% a largo plazo y con mantener la credibilidad institucional de la Fed. Coincidiendo con este nombramiento, el oro cayó un 10% y la plata un 30%, la mayor caída diaria de su historia, el Bitcoin lleva una caída en lo que va del 2026 de casi un 30%, y el VIX (Volatilidad del S&P 500) lleva una subida del 50%.

Bitcoin/dólar durante 2026:

VIX 2026:

En el mercado del crudo, el precio del petróleo Brent cayó a comienzo de semana un 7% a pesar de cumplir la OPEP+ con el guion y mantener sin cambios la producción para el primer trimestre del 2026 en su reunión del domingo pasado, en contra de la devolución de oferta al mercado a la que nos tenía acostumbrados, en una decisión ya anticipada, ya que la semana pasada el precio subió un 7%, ante la debilidad estacional de la demanda en este periodo del año. La caída del crudo recoge fundamentalmente la reducción de tensiones entre Estados Unidos e Irán, tras mostrarse Trump dispuesto a negociar y restar importancia a la amenaza del líder Ali Khamenei de una guerra regional.

Estados Unidos e Irán están previstos que se reúnan hoy en Omán para evitar una escalada que derive en un conflicto militar. Steve Witkoff, enviado especial de Trump, y su yerno, Jared Kushner, se reunirán con el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi. El martes, Estados Unidos derribó un dron iraní que se había acercado “agresivamente, con intención poco clara” al portaaviones USS Abraham Lincoln, parte de la “armada” enviada al Golfo por Trump para presionar a Irán a aceptar nuevos límites en su programa nuclear y reducir su apoyo a grupos aliados en la región. A comienzos de la semana, Trump declaró: Estamos negociando con ellos ahora mismo y añadió que quieren llegar a un acuerdo.

Interesante comentario que llegaba desde Kepler Chevreux analizando cómo en la Renta Variable Americana se está viendo el mayor flujo vendedor de los directivos de las compañías (insider selling) de los últimos 5 años atendiendo al ratio venta/compra. “Casi 1000 directivos de unas 6.000 compañías cotizadas americanas han vendido acciones este mes, frente a solo 207 que han comprador, lo que sitúa el ratio de ventas frente a compras en su nivel más alto de los últimos 5 años”. Según The Washinton Service.

El porcentaje de compañías en S&P500 con revisiones positivas de ingresos y beneficios se sigue acelerando:

Esta semana el IBEX 35 ha superado el nivel de los 18.000 puntos por primera vez en la historia:

En el lado corporativo el lunes SpaceX anunció la adquisición de xAI en una operación valorada en 1,25 billones de dólares, una cifra que refleja el fuerte optimismo del mercado sobre el potencial de la inteligencia artificial.

Importante esta semana:

En Estados Unidos esta semana conocimos una fuerte mejora de la confianza de los empresarios de las manufacturas. El dato relativo a enero del ISM manufacturero superó ampliamente las expectativas al elevarse hasta el 52,6 desde el 47,9 previo, situándose en máximos desde agosto de 2022 y volviendo a terreno acorde con expansión económica por primera vez desde enero del año pasado. Un dato alentador y que apunta a que la actividad en los sectores cíclicos de la economía y más ligados a la inversión están registrando una aceleración en este comienzo de 2026. Además, la lectura de los componentes del indicador de confianza empresarial fue también positiva dado que repuntaron tanto los subíndices de nuevos pedidos (57,1 frente al 47,4 anterior) como el de empleo (48,1 por encima del 44,9 anterior), lo que refuerza la idea de una aceleración de la actividad de cara a los próximos meses.

En el plano comercial esta semana destacó el acuerdo entre Estados Unidos y la India, por el que Estados Unidos reduce los aranceles a productos indios del 25% al 18% una vez que el primer ministro Modi confirmó que India dejará de comprar petróleo ruso, lo que permite también eliminar el 25% adicional de arancel que se impuso por dichas compras. Asimismo, India reducirá aranceles y barreras no arancelarias hasta el 0% a Estados Unidos, a la vez que comprará productos americanos por importe superior a 500.000 millones de dólares (energía, tecnología, agricultura, carbón…).

El modelo GDP Nowcast de la Fed de Nueva York mantiene estimaciones sólidas de crecimiento, con un 2,74% para el cuarto trimestre y un 2,73% para el primero del año, sin cambios respecto a la semana anterior.

En el plano político, tras la reunión entre Putin y Xi Jinping, sin grandes novedades en su posicionamiento geopolítico, Trump dijo haber tenido unas conversaciones muy positivas con el líder chino, que podría estar considerando comprar más soja cultivada en Estados Unidos, aunque lanzó una advertencia a Washington por la venta de armas a Taiwán. Como contaba más arriba, las fuerzas armadas de Estados Unidos derribaron un dron iraní en el Mar Arábigo después de que se acercara “de forma agresiva” a un portaviones estadounidense en misión marítima. Y fuentes de Bloomberg indican que la administración Trump está preparando una licencia general que permitiría a empresas energéticas estadounidenses explorar y perforar petróleo en Venezuela, buscando revivir la producción del país tras años de sanciones y falta de inversión.

Hoy se celebra una reunión entre Estados Unidos e Irán en Omán, aunque no se espera un acuerdo rápido, sino un largo proceso de negociaciones diplomáticas.

El fin de semana pasado Trump señaló que Kevin Warsh podría recabar apoyo demócrata suficiente para ser confirmado incluso sin el respaldo del senador republicano Tillis, y es que dicho senador, ha anunciado que usará su voto decisivo para vetar el nombramiento del sucesor de Powell hasta que la investigación sobre él ordenada por el Departamento de Justicia se resuelva por completo. En cualquier caso, Trump insistió en su preferencia por una bajada de tipos.

El viernes pasado después del cierre de mercado S&P mejoró la perspectiva de Italia a positiva manteniendo el rating en BBB+, una señal de mayor confianza en la trayectoria fiscal y de crecimiento de la economía.

El primer ministro británico Keir Starmer reiteró su interés en que el Reino Unido participe en el esquema europeo de rearme, a pesar de no formar parte de la Unión Europea.

Ayer en Europacomo se esperaba, el Banco Central Europeo mantuvo los tipos de interés sin cambios y por unanimidad por quinta reunión consecutiva.En una comparecencia muy en la línea de las últimas, Lagarde descartó comprometerse con ninguna senda de tipos de interés concreta y reafirmó que el enfoque seguirá siendo data dependent, con lo que las decisiones se tomarán reunión a reunión. En este sentido, repitió que la institución se encuentra en un “buen lugar”, dispuesta a marcar una política monetaria ágil en caso de que sea necesario, y señaló al tipo de cambio, ya que reconoció que una apreciación excesiva del euro podría presionar la inflación por debajo de los niveles actuales, obligando al BCE a recortar tipos.

Se publicaron esta semana datos de PMI oficiales chinos que decepcionaron al situarse por debajo de 50, indicando contracción tanto en manufacturas como en servicios, y reforzando la percepción de debilidad cíclica. La única nota positiva vino del PMI manufacturero de RatingDog, que repuntó hasta 50,3 frente a un consenso de 50. Aun así, el conjunto de indicadores sugiere que la recuperación sigue siendo frágil y dependiente de estímulos adicionales.

En Francia el Parlamento aprobó el presupuesto de 2026 después de que el primer ministro Sébastien Lecornu superara dos mociones de censura (extrema izquierda y derecha) tras hacer ciertas concesiones al partido socialista, que optaron por abstenerse. El nuevo presupuesto aprobado incluye menores recortes de gasto y subidas de impuestos que versiones anteriores, por lo que se espera que el déficit fiscal de 2026 se sitúe en torno al 5% del PIB, por encima de lo inicialmente previsto, lo que mantendría la deuda pública por encima del 117% del PIB. El gobierno mantiene el compromiso de reducir el déficit por debajo del 3% del PIB en 2029, en línea con las reglas de la Unión Europea, lo que anticipa varios años de presupuestos difíciles para estabilizar la trayectoria de deuda.

En Europa se publicó el PMI de la eurozona que se mantiene en zona de contracción (49,5) pero se estabiliza la producción y apenas caen los nuevos pedidos. No obstante, se sigue destruyendo empleo, no se reactiva la actividad de compras y aumentan los precios de pagados, no repercutidos al cliente por la presión competitiva.

También esta semana hemos conocido la inflación de la zona euro que se moderó en el inicio del año por la bajada de los costes energéticos y un freno en el aumento de los precios de los servicios. En enero el dato preliminar del IPC registró un crecimiento del +1,7% interanual, tres décimas menos que en el mes previo. Este comportamiento se explicó principalmente por la caída del -4,1% interanual de los precios de la energía explicada en la favorable comparativa con el precio del crudo, retirando cuatro décimas a la inflación. Frente a ello, los precios de los alimentos siguen más tensionados y en enero repuntaron al avanzar un +2,7% interanual, dos décimas por encima del mes previo. En cuanto a la tasa subyacente, también se moderó en enero al crecer un +2,2% interanual, una décima menos que en el mes anterior. Los precios de los servicios continuaron moderándose al avanzar un +3,2%, dos décimas menos que en diciembre y con ello aportar 1,5% al IPC., finalmente, por el lado de los bienes, la inflación está más contenida y avanzan a ritmos del +0,4% interanual.

Según Bloomberg, el Banco Central de China permitió que el tipo de interés de los préstamos a un año descendiera hasta un mínimo histórico del 1,5%, reforzando el sesgo acomodaticio de la política monetaria.

El Banco Central de Australia subió los tipos de interés en 25 puntos básicos, en línea con lo esperado, confirmando que sigue priorizando el control de la inflación frente a los riesgos de desaceleración.

En España el arranque del año ha sido particularmente negativo para el mercado laboral. En enero se destruyeron 270.782 puestos de trabajo respecto a diciembre del año pasado, en lo que supone el peor primer mes en un ejercicio desde 2012, de acuerdo con las cifras publicadas este martes por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Al tiempo, el número de parados se incrementó en 30.392 personas, hasta alcanzar un total de 2.439.062 desempleados, según el Ministerio de Trabajo. Aunque el primero del año es un mes nefasto para el empleo (en los últimos diez años se han destruido, en promedio, 211.115 puestos de trabajo cada mes de enero), debido a las pérdidas asociadas a la campaña navideña y a la ralentización del consumo vinculada a la cuesta de enero, lo cierto es que este efecto “se ha agravado por tener un clima especialmente adverso”, señalan desde el Ministerio.

El lado positivo es que el mercado laboral sigue avanzando a un ritmo intenso en términos interanuales, sumando 477.818 afiliados a la Seguridad Social respecto a enero de 2025, hasta alcanzar los 21.573.632 cotizantes, si bien esta cifra supone una pequeña moderación desde noviembre del año pasado, cuando se registraba un incremento anual de hasta 522.771 afiliados.

Este domingo 8 de Febrero Japón celebra elecciones anticipadas, donde veremos si la primera ministra Sanae Takaichi sale reforzada y lleva adelante su mayor estímulo fiscal, con riesgo al alza para la rentabilidad de los bonos soberanos japoneses y a la baja para el yen, lo que podría generar volatilidad en los mercados. Takaichi debe encontrar el equilibrio entre un mayor gasto fiscal que impulse a la economía nipona, pero a la vez salvaguardando la sostenibilidad fiscal.

El Banco de Inglaterra mantuvo los tipos de interés en el 3,75% tras una votación muy ajustada, que contrasta con las probabilidades nulas de bajada descontadas por el mercado. Con un resultado de 5-4, la tasa de referencia se mantuvo sin cambios por tan solo un voto, lo que refuerza las probabilidades de que se produzcan recortes en las próximas reuniones. Antes de la decisión, los mercados no descontaban una bajada hasta junio, tras conocerse el resultado, han elevado al 68% la probabilidad de un recorte en la próxima reunión de marzo, y prácticamente un 100% entre marzo y abril. El propio gobernador, Andrew Bailey, cuyo voto fue decisivo para mantener los tipos, señaló que el aumento de las expectativas de recorte en marzo “no es un mal punto en el que situarse”.


¿La Mayor fuga de cerebros de la historia? Ignacio de la Torre. Economista jefe de Arcano.

Es opinión ampliamente extendida que, hasta 1933, Alemania contaba con las mejores universidades del mundo. Más de una cuarta parte de los premios Nobel de Física concedidos durante el primer tercio del siglo XX recayeron en científicos alemanes. La llegada al poder del Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes alteró drásticamente esa situación: muchos profesores e investigadores judíos, así como librepensadores, fueron purgados. Se conminó a los investigadores a perseguir la “física aria”, arcano concepto totalmente ajeno al método científico. La libertad de expresión, clave para entender la innovación, fue cercenada. La consecuencia fue la mayor fuga de cerebros del siglo XX, entre 2.000 y 3.000, principalmente a Estados Unidos. Entre el 15% y el 25% de los investigadores alemanes perdieron su puesto de trabajo, de ahí que se haya afirmado que, de no haberse aplicado esta política, quizás Hitler habría conseguido la bomba atómica antes que Estados Unidos y el resultado de la Segunda Guerra Mundial hubiera variado. Uno de los “fugados” fue Albert Einstein, por entonces ya ciudadano suizo, y que afirmó posteriormente: “si la teoría de la relatividad se confirma, los franceses dirán que era un gran científico, los suizos que era un ciudadano suizo, y los alemanes, que era alemán; si se demuestra errónea, los franceses dirán que era suizo, los suizos, que era alemán, los alemanes, que era judío”.

Estados Unidos supo acoger ese talento, financiarlo y estimularlo, manteniendo una política migratoria permeable capital intelectual. En consecuencia, un porcentaje relevante de doctorandos de universidades estadounidenses han venido siendo extranjeros. Muchos de estos investigadores se quedan a vivir en el país para investigar y emprender, por lo que una gran parte de su liderazgo tecnológico país proviene precisamente de esta política. Entre un 30% y un 40% de las patentes concedidas en Estados Unidos durante las últimas décadas han tenido como titulares a inmigrantes, y una cuarta parte de las nuevas empresas (más aún en el caso de tecnológicas) han sido fundadas por ciudadanos no nativos, como Elon Musk. Estados Unidos ha sabido combinar la atracción de talento con un sistema de investigación muy exitoso, basado en buena medida en la simbiosis entre investigación militar, universitaria e industrial –el modelo de la “triple hélice”– y en una financiación abundante a la investigación. Este enfoque ha soportado el clarísimo liderazgo mundial de Estados Unidos en innovación.

Una consecuencia de este ecosistema ha sido el mayor incremento de la productividad de Estados Unidos frente a otras naciones de alta renta. Así, su crecimiento medio durante las tres últimas décadas se ha situado cerca del 2% anual, frente a niveles europeos que no llegan al 1%, factor que parcialmente explica el mayor crecimiento relativo de la primera potencia frente a Europa.

La política de Donald Trump amenaza esta historia de éxito. De un lado, el mal llamado Big Beautiful Bill, el Presupuesto aprobado por el Congreso, establece un recorte considerable de fondos asignados a la investigación y al desarrollo. Este dinero federal financia la investigación de las universidades, que a su vez lo canalizan hacia proyectos dirigidos por investigadores. Las corrientes de pensamiento que sustentan a Trump, especialmente la llamada “Ilustración Oscura”, sostienen que la universidad es culpable de la “decadencia de Occidente” (término acuñado por Spengler en 1919…), y de ahí el interés ideológico en recortar su financiación. La consecuencia es que se espera el despido de varias decenas de miles de científicos, tanto inmigrantes como ciudadanos estadounidenses. Se trataría posiblemente de la mayor fuga de científicos de la historia. Eric Horwitz, científico jefe de Microsoft, ha avisado que esta salida de talento puede ser una seria amenaza para el liderazgo de Estados Unidos en inteligencia artificial.

Oportunidad para Europa

La revista Nature encuestó a 1.600 de estos científicos el pasado año. Un 75% contestó que se marcharía de Estados Unidos, principalmente a Europa y Canadá. En respuesta, varios gobiernos, como el británico, el alemán o el francés, junto a la Comisión Europea, han habilitado fondos para atraerlos y financiar sus investigaciones. De materializarse estas salidas, se abre una gran oportunidad para que Europa reduzca su retraso en investigación con Estados Unidos.

Los recortes en I+D no son un hecho aislado. La Administración está aplicando criterios cada vez más restrictivos a la inmigración de talento, por ejemplo, visados H1B, que ahora se “compran” por 100.000 dólares, lo que limita el número de aspirantes, ha generado un clima de hostilidad hacia la libertad de expresión y ha situado al frente de ministerios que gestionan importantes partidas de investigación a políticos hostiles al método científico. Estados Unidos pagará el precio durante las siguientes generaciones.

Carl Bendict Frey, en How Progress Ends, explica cómo la prohibición federal del alcohol en Estados Unidos de 1920 se fue implantando lentamente, Estado a Estado. Relaciona innovación y patentes con la prohibición, hallando una correlación negativa entre prohibición e innovación. El motivo es que en los años 1920 muchos investigadores se reunían en bares y de dichas reuniones e intercambio de ideas surgía la innovación. Puede que las políticas actuales de Estados Unidos supongan un fenómeno parecido al de la prohibición del alcohol: la inhibición de la innovación.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado 30 de Enero del 2026.

El índice americano S&P 500 tocó el nivel de los 7.000 puntos por primera vez en su historia esta semana, aunque ayer cerró en 6969. Ayer vivimos una fuerte volatilidad en el precio de las principales materias primas, con el precio del barril de petróleo Brent apreciándose un 3,7% hasta los 70 dólares por barril a los que cotiza ahora, está rápida apreciación del barril se explica por la incertidumbre sobre una posible actuación de Estados Unidos en Irán con el pretexto de evitar que reactive su programa nuclear, y ante la reunión de la OPEP el próximo domingo, en el que se espera haga una pausa en la devolución de los volúmenes de producción que retiró del mercado en el pasado ante la previsible debilidad de la demanda. Por su parte, los principales metales preciosos, oro plata y platino, marcaban nuevos máximos históricos esta semana en una subida vertical no exenta de volatilidad, teniendo la mayor caída intradía anoche desde 2013 (el oro cayó 500$), con el precio de la onza de oro marcando una diferencia del 12% entre el máximo (5.600 dólares la onza) y el mínimo intradía (5.100). Asimismo, el Bitcoin ha perdido un 8% de su valor en 24 horas…

El S&P 500 ha subido casi un 2% en Enero (a falta de lo que haga hoy), el 87% de las veces que el S&P 500 ha subido en Enero tiene rentabilidades positivas en el global del año:

Fuente: Rothschild Redburn.

Precio de la onza de oro en el 2026:

S&P 500 desde 1929 hasta el máximo de este miércoles (7002,28):

Empezamos la semana con fuertes movimientos en el mercado de divisa, el fin de semana pasado y el lunes vivimos una notable apreciación del Yen (+3% en dos sesiones) hasta 154 yenes por dólar ante los avisos del gobierno japonés de posible intervención para frenar su debilitamiento hasta niveles cercanos a 160, donde también vimos compras tanto en 2025 como en 2024. El viernes pasado se rumoreó que podría tratarse de una acción coordinada con Estados Unidos, buscando reducir la volatilidad en el mercado de divisas, el dólar se depreció hasta 1,186 dólares por euro y bonos. El miércoles hubo subasta de bonos japoneses a 40 años que atrajo una fuerte demanda (bid to cover ratio de 2,76x el mayor desde marzo 2025) y generó una relajación en las rentabilidades (3,72% frente al 3,55% anterior) con respecto a la rentabilidad de los bonos de mayor duración en el mercado, y que la semana pasada subían hasta máximos en 4,2%. El resultado de la subasta permitió un fuerte rally en los bonos, aliviando al resto de mercados internacionales temerosos de un efecto contagio por la agresiva subida de rentabilidades en Japón, uno de los mayores tenedores de deuda extranjera. Según Bloomberg el componente de riesgo es el que más está influyendo en la debilidad del dólar.

“We will take all necessary measures to address speculative and highly abnormal movements” Fue el comentario de Takaichi el domingo pasado, que parecía una amenaza de intervención, esto unido a la solicitud de precio de venta de dólar-yen por parte de la Fed a algunos bancos, desató el rumor de que el Banco Central de Japón y la Fed estaban realizando una intervención conjunta para defender el yen. No está claro que se haya intervenido en el yen aún, el mercado se tomó al pie de la letra el titular. Nada como anunciar que vas a intervenir para que el mercado te ponga a prueba. El simple hecho de sacar esos titulares ha sido suficiente para que el yen se aprecie cuatro figuras frente al dólar sin que los japoneses gasten ni un solo yen… La última vez que la Reserva Federal de Estados Unidos intervino directamente en el yen fue en marzo de 2011, tras el terremoto de Fukushima, es posible que la administración estadounidense actual esté más dispuesta a intervenir en los mercados internacionales para respaldar prioridades de política doméstica, como ya sugirió la actuación sobre el peso argentino en octubre de 2025.

El miércoles Trump hizo comentarios que echaron más leña al fuego a la depreciación del dólar “no estoy preocupado por la caída el dólar, creo que es genial la caída del dólar, miren los negocios que estamos haciendo: el dólar lo está haciendo bienno creo que se haya debilitado excesivamente”. Esto ocurre en contraposición a otras declaraciones pasadas en las que sí mostraba preocupación por niveles, por ejemplo, de la rentabilidad de la deuda americana o de los índices de renta variable. Los comentarios de Trump llevaron al índice del dólar a mínimos desde 2022.

Gráfico yenes por dólar durante el último mes:

Los inversores han estado vendiendo dólares y provocando la subida del eurodólar, debido a ese posible movimiento de flujos de venta de dólares y compra de yenes, a las tensiones entre Unión Europea y Estados Unidos, a las preocupaciones sobre la independencia de la Fed, y a la posibilidad de perder el dólar su rol de activo refugio.

Eurodólar últimos 5 años:

El segundo aniversario de Donald Trump se cumplió con su estrategia habitual, amenaza, negociación y acuerdo, puesto que, tras el nerviosismo generado por sus declaraciones sobre Groenlandia y su desafío a los países europeos con incrementar los aranceles en un 25% adicionales a partir de junio la tensión se disipó gracias a la fugaz negociación con la OTAN, que resultó en un comunicado anunciando que no se aplicarían los gravámenes. Por otro lado, Trump lanzó una nueva amenaza arancelaria, esta vez contra Canadá, insinuando un arancel del 100% adicional porque el país firmó un acuerdo comercial con China para reducir los gravámenes canadienses sobre los vehículos eléctricos procedentes del gigante asiático. También ha sido protagonista Francia, después de que el primer ministro anunciase que recurrirá al mecanismo que permite aprobar los presupuestos de 2026 sin someterlos a votación en el Parlamento, esta decisión, que desencadenará nuevas mociones de censura, ya provocó la destitución de sus dos predecesores.

La economía europea se enfrenta a un año de transición y crecimiento moderado. Tras cerrar el ejercicio de 2025 con un avance estimado del 1,3%, las previsiones apuntan a una ralentización en la Eurozona, cuya economía aumentará tan solo un 1% durante este año. Sin embargo, en medio de este enfriamiento generalizado, España se consolidará como uno de los motores económicos del continente, con una previsión de crecimiento del 2,4%, superando ampliamente a las grandes potencias del bloque. Según se desprende del último informe European Economic Outlook elaborado por KPMG, la economía europea sigue lastrada por la debilidad del sector manufacturero y una confianza del consumidor que, especialmente en plazas clave como Francia y Alemania, no termina de despegar. Esta incertidumbre está impulsando el ahorro de los hogares en detrimento del gasto, a pesar de la recuperación de los salarios reales y la solidez del mercado laboral. Alemania prevé un crecimiento exiguo del 0,8% y Francia del 0,6% para 2026. Según KPMG el buen comportamiento diferencial de la economía española y portuguesa se explica por el dinamismo del sector servicios. “Nuestras previsiones ponen de manifiesto que la zona euro seguirá manteniendo un ritmo de crecimiento moderado en los próximos ejercicios, sobre todo por la debilidad del sector manufacturero”, mientras la industria sufre, “el sector servicios está experimentando un fuerte impulso”, apoyado en el turismo y en el “efecto dinamizador de la inteligencia artificial en los servicios profesionales”. El escenario macroeconómico para 2026 dibuja un panorama de estabilidad monetaria. Se espera que la inflación en la Eurozona descienda hasta el 1,6%, situándose por debajo del objetivo del 2% marcado por el Banco Central Europeo. Ante este escenario, se prevé que los principales bancos centrales mantengan los tipos de interés estables en el 2% hasta 2026, dando por finalizado el actual ciclo de recortes. En cuanto a la inversión, tras la contracción en 2024 y el repunte del 1,9% en 2025, se espera un crecimiento más moderado del 1,2% para este año. No obstante, se anticipa una aceleración en 2027 impulsada por el sector público, específicamente en defensa e infraestructuras, y por el desembolso de los fondos europeos. El desempleo continuará su senda descendente, alcanzando el 6,2% en 2026. El informe alerta sobre los desafíos estructurales que sigue afrontando la industria europea. Los costes energéticos se mantienen elevados. Desde 2021, los precios de la electricidad industrial han aumentado un promedio del 58%, consecuencia de la sustitución del gas de gasoducto ruso por importaciones de Gas Natural Licuado (GNL), notablemente más costosas. Aunque las renovables ya suponen el 47% de la generación eléctrica (frente al 34% de 2019), la transición requiere inversiones en almacenamiento y redes para reducir la volatilidad de precios.

En el plano empresarial, esta semana tuvimos resultados de Meta, bastante buenos, que hicieron que la acción cotizase en máximos históricos, ante un sólido negocio publicitario que permite fuertes inversiones en IA, Microsoft flojos ante una ralentización del negocio de la nube y un capex en máximos y Tesla que cayó un 2% a pesar de resultados mejor de lo esperado y que invertirá 2.000 millones de dólares en xAI, la compañía de IA de Elon Musk. Destacó también la revisión al alza por parte de Anthropic, compañía de IA, dueña de Claude, y que podría realizar una OPV este año, de la guía de ingresos 2026 en un 20%, aunque retrasa un año (hasta 2028) el objetivo de flujo de caja libre positivo ante los mayores gastos de entrenar y operar sus modelos de inteligencia artificial. Por otra parte, Elon Musk ha fijado mediados de junio para la OPV de SpaceX (coincidiendo con su cumpleaños y la alineación de Júpiter y Venus), la que promete ser la mayor salida a bolsa de la historia. Ayer Apple publicó ventas trimestrales récord y elevó guidance, pero alertó de que el encarecimiento de componentes amenaza márgenes. Por su parte, según WSJ, OpenAI estaría buscando hasta 100.000 millones de dólares en capital, con aportaciones destacadas de Amazon y SoftBank, una señal del apetito inversor y de la escala de inversión que exige la carrera de la IA.

En materias primas el oro, el cobre y la plata han alcanzado esta semana máximos históricos en medio de un dólar más débil, los mercados están favoreciendo unas posiciones más selectivas en lugar de la toma de riesgos hasta que surjan señales más claras, con la volatilidad en los mercados de bonos y divisas aumentando a medida que crece la incertidumbre. El oro se ha ido por encima de los 5.500 dólares la onza (aunque actualmente cotiza a 5.115, como he comentado antes), lo que hace que la subida este mes de enero sea de casi el 20%. La plata extendió su avance de este año al 43%, tras haber aumentado un 148% en 2025. El cobre sube un 9,62% y Brent ha alcanzado su nivel más alto desde septiembre (+15,6% en 2026). Todos estos activos están cotizados en dólares, por lo que se beneficiaron de la caída del dólar.

Mucho se escribe sobre si la bolsa está cara o barata, muchos analistas que ven las bolsas americanas baratas argumentan que “esta vez es diferente”, que las métricas de valoración que usan muchos inversores o analistas están obsoletas porque el nuevo paradigma con la IA es que los márgenes de las compañías serán mayores y los ratios de cotización anteriores al momento actual no sirven como comparables… a mí me parece que siempre está bien mirar al pasado, y si cogemos 20 métricas diferentes para valorar cómo cotiza el S&P 500 frente a sus niveles medios históricos nos da que hay 19 de esas 20 métricas en las que cotiza más caro que sus niveles históricos

Importante esta semana:

Según Bloomberg y el Financial Times, Trump hoy anunciaría a Kevin Warsh como su candidato para presidir la Reserva Federal, como acaba de hacer hace menos de 1 hora (https://www.reuters.com/business/view-trump-names-warsh-next-federal-reserve-chair-2026-01-30/). La posibilidad de que Donald Trump apueste por un perfil percibido como más hawkish al frente de la Reserva Federal, con Kevin Warsh como candidato, ha provocado un bear-steepening de la curva estadounidense, con repuntes en las rentabilidades largas de los bonos soberanos americanos ante el riesgo de una política monetaria menos acomodaticia a medio plazo.

Rentabilidad del Bono a 10 años americano durante los últimos 12 meses:

Siguiendo en Estados Unidos republicanos y demócratas alcanzaron un acuerdo para evitar el cierre del gobierno. Por otra parte, Scott Bessent habló de un “boom de oferta” en 2026, y Donald Trump volvió a endurecer el tono en materia arancelaria al afirmar que los aranceles podrían ser más altos y que «estamos siendo muy amables al respecto».

Según fuentes de CNN, Donald Trump estaría considerando un ataque de gran envergadura contra Irán tras el estancamiento de las conversaciones sobre su programa nuclear.

Como se esperaba la Fed mantuvo el miércoles los tipos de interés en el 3,5% con el dólar bajo presión, la votación contó con 2 votos en contra de mantener los tipos y que optaban por una bajada de 25 puntos básicos, Waller y Miran, que no obstante modera sus demandas de diciembre, cuando votó por un recorte de 50 puntos básicos. La decisión de mantener tipos se produce en un contexto en que los últimos datos de actividad apuntan a una economía sólida, el mercado laboral ha mostrado cierta moderación, pero con tasa de paro en niveles bajos y la inflación se mantiene algo elevada. Dado el elevado grado de incertidumbre, el Comité de la Reserva Federal permanecerá atento a los riesgos para su doble mandato (pleno empleo y estabilidad de precios), aunque el tono algo más hawkish de la reunión de esta semana confirma las expectativas del mercado de que la próxima bajada de 25 puntos básicos no llegará hasta julio, y con expectativas de recortes de solo 46 puntos básicos para el conjunto del año frente a los 60 puntos que se descontaban hace un mes. De la conferencia de Powell, lo más significativo fue la cantidad de preguntas que no contestó, ante su negativa a entrar en temas políticos, tras los nuevos intentos de Trump de sacarle de la Fed, el último vía acusación de injustificados gastos en la renovación del banco central, o en lo relativo a su futuro dentro de la Fed, ya que no reveló si continuará como gobernador de la Fed hasta enero de 2028 una vez venza su mandato como presidente en mayo de 2026. Tampoco comentó sobre los riesgos geopolíticos ni respecto a la reciente debilidad del dólar, que se mantiene cerca de 1,20 dólares por euro a pesar del mantenimiento de tipos de la Fed y las palabras del Secretario del Tesoro Scott Bessent a favor de un dólar fuerte, a la vez que negaba la intervención a favor del Yen.

Trump amenazó con aranceles del 100% a Canadá si firma un acuerdo comercial con China. Mark Carney, por si parte, ha negado que Canadá persiga un acuerdo de libre comercio con China.

Kocher, miembro del consejo del Banco Central Europeo dijo que “el BCE debería actuar si el euro continúa subiendo, incluso debería considerar un recorte de tipos”, también habló Villeroy, Gobernador del Banco Central francés y miembro del BCE, diciendo que “no tiene un objetivo para el tipo de cambio del euro, pero que está monitorizando el efecto que tiene en inflación el tipo de cambio y que es uno de los elementos que guía la política”. El canciller alemán, Friedrich Merz, reconoció que el tipo de cambio eurodólar se sigue “con preocupación”, especialmente en un contexto de dólar débil que resta competitividad a las exportaciones europeas. Merz subrayó la necesidad de reforzar la competitividad estructural de la economía alemana como respuesta.

Esta semana conocimos un fuerte aumento del déficit comercial de Estados Unidos que en noviembre se situó en 56.800 millones de dólares, volviendo a su mayor nivel desde julio. Las importaciones repuntaron con intensidad (+5% mensual, con un avance del +6,6% de las compras de bienes y una caída del -0,1% mensual de las compras de servicios). Con este repunte se revertieron gran parte de las caídas de los meses previos y las importaciones totales volvieron a niveles de 348.877 millones de dólares. Este mayor dinamismo estuvo impulsado en noviembre, por una parte, por la reversión de la caída de las compras de bienes de consumo (+17,6% mensual frente a -20,4% previo). Sin embargo, lo más destacado sigue siendo el elevado dinamismo de las compras de bienes de capital (avanzaron un +7,9% mensual y +7,8% en el mes anterior), con bienes relacionados con la tecnología y la IA mostrando crecimientos muy fuertes (importaciones de ordenadores +36,4% y semiconductores +34,2% mensual). Además, este incremento del déficit comercial, también se vio amplificado por la caída de las exportaciones que retrocedieron en el mes un -3,6% mensual hasta las 292.052 millones de dólares.

El primer ministro indio ha anunciado el acuerdo de libre comercio entre India y la Unión Europea, poniendo fin a unas negociaciones que se han prolongado durante casi dos décadas. El avance refleja la acelerada reconfiguración del comercio global en un contexto marcado por los aranceles de la Administración Trump, India soporta actualmente un gravamen del 50% por parte de Washington y la UE, del 15%. El pacto prevé la reducción de los aranceles aplicados a la mayoría de los bienes de consumo e industriales intercambiados entre India y la UE. Para India, el acuerdo presenta especial importancia, en 2024 destinó a la UE el 18% de sus exportaciones y podría obtener una ventaja competitiva en sectores intensivos en mano de obra, como el textil y el calzado, que han sido especialmente afectados por los aranceles estadounidenses. Desde la perspectiva europea, India representa un peso reducido (solo el 3% de las importaciones proceden de allí y apenas el 2% de las exportaciones europeas se dirigen al país asiático), por lo que el acuerdo podría ofrecer una oportunidad de mejor acceso al mercado indio. La Comisión Europea estima que la UE duplicará sus exportaciones de bienes hacia el país asiático para 2032. En particular, saldrán beneficiados sectores como el automovilístico, con un acuerdo de tarifas preferenciales a 250.000 vehículos, y el vitivinícola, con reducción de aranceles de 150% a 20%.

En Japón la primera ministra Sanae Takaichi señaló este fin de semana que el Gobierno está preparado para actuar ante la debilidad del yen y el repunte de las rentabilidades soberanas, lo que elevó el riesgo percibido de intervención favoreciendo una apreciación del yen muy relevante. Por su parte, el vice-ministro Masato Katayama recalcó que la vigilancia de la divisa es urgente y que cualquier acción se coordinará con Estados Unidos.

En Alemania el martes se publicó el índice IFO de clima empresarial que no registró cambios en enero y repitió niveles de 87,6. Por componentes la lectura fue menos positiva al retroceder el subíndice de expectativas (89,5 frente al 89,7 anterior) mientras que subió la lectura de la situación actual (85,7 frente al 85,6 previo). Con este dato, la confianza de los empresarios alemanes se mantiene bastante estable, dado que en los últimos seis meses osciló en un rango estrecho, se movió entre niveles de 87–89.

En España esta semana se publicó el dato de concesión de hipotecas de noviembre de 2025, que fue el mejor undécimo mes de los últimos 15 años, con 43.319 préstamos para compra de vivienda inscritos en los registros, un 12,4% más en la comparativa interanual. También el mes de octubre fue el de mayor actividad desde 2010. En un mercado en plena ebullición, en los once primeros meses del año, el aumento de la contratación se disparó ya un 17,8%. Entre enero y noviembre de 2025, la banca concedió 463.232 hipotecas, una cifra que ya supera las 425.522 de todo 2024. La actividad hipotecaria acumula 17 meses consecutivos en positivo, con alzas en otros dos indicadores claves como son el capital prestado por las entidades financieras y el importe medio de las hipotecas. El importe medio en noviembre alcanzó los 170.771 euros, un 11,7% más que un año antes y claramente por encima de los 167.080 euros de octubre. En noviembre, el tipo interés medio de los préstamos registró una subida desde el 2,81% de octubre hasta el 2,97%. Se queda por lo tanto a un paso del 3% que alcanzó por última vez en enero de 2025. El tipo de interés medio fue del 3,01% para las hipotecas de tipo variable y del 2,94% para las de tipo fijo. Las estadísticas del INE recogen por primera vez con nitidez el cambio de estrategia de la banca, que desde el tramo final del año pasado ha subido casi en bloque el precio de oficial de los préstamos hipotecarios. Especialmente en la modalidad de hipotecas fijas, que concentran el grueso de la actividad, un 61,5% del total en noviembre.

Siguiendo en España el miércoles conocimos que el mercado laboral sigue sorprendiendo positivamente y la tasa de paro cerró el año pasado por debajo del 10%, niveles no vistos desde inicios de 2008. Según la EPA, los ocupados en el cuarto trimestre del 2025 aumentaron en 76 mil trabajadores hasta totalizar 22,4 millones de trabajadores, lo que supone una ligera aceleración del crecimiento de la ocupación hasta +2,8% interanual, mientras que el paro bajó en 136.100 personas hasta 2,48 millones de parados. Finalmente, por el lado de la población activa, bajó en el último trimestre (-59.900 personas), pero en el conjunto del año pasado la población activa en el país siguió avanzando a ritmos altos al incrementarse en +487 mil personas hasta un total de 24,9 millones. Con todo ello, como consecuencia del fuerte avance del empleo, la tasa de paro cae hasta el 9,9% y alcanza así su mejor registro desde el primer trimestre del 2008. Como notas menos alentadoras del dato publicado esta semana encontramos que, a nivel sectorial, la industria ha perdido ocupados en este trimestre (-37.800 personas) y que, además, en el cuarto trimestre, el empleo creció fundamentalmente en el sector público (+108.700 hasta los 3,6 millones de ocupados, que representan el 16% de los ocupados), mientras que en el privado cayó (-32.500 personas hasta 18,8 millones). Ahora bien, en términos anuales, el avance de la ocupación sigue concentrando en el sector privado, con +520.000 personas (un crecimiento del +3,5%), mientras que la ocupación en el sector público aumentó en +50.000 trabajadores (un 1,4% interanual).

También en España hoy hemos conocido datos positivos de crecimiento, acelerándose en la parte final del año pasado y una inflación que se modera en enero. En primer lugar, conocimos el crecimiento del PIB que en el último trimestre del año pasado deja tasas de crecimiento elevadas y lideradas por la demanda interna. En concreto, en el 4T el PIB avanzó un +0,8% trimestral (dos décimas por encima del trimestre anterior), aportando la demanda interna 1 p.p. al crecimiento y la externa retirando dos décimas. En términos interanuales el PIB crece un +2,6% en el 4T y en el conjunto de 2025 un +2,8%, siete décimas menos que lo registrado en 2024, pero tasas todavía muy elevadas. Volviendo al dato del 4T, hay que destacar que, dentro de la demanda interna, el mayor dinamismo vino por el consumo privado (+1% trimestral) y también por la inversión (+1,7%). Medido por el lado de la oferta, todos los grandes sectores de actividad presentaron tasas positivas en su valor añadido al PIB, con especial dinamismo para la Construcción +2,1% trimestral –cuatro décimas más que en el trimestre anterior–, y los Servicios, que crecieron a un ritmo similar al trimestre anterior (+0,8%). Por su lado, las ramas industriales aumentaron un +0,3% trimestral, pero con menos dinamismo de la industria manufacturera que avanzó un +0,1% (tres décimas menos que el dato previo). Terminando con las ramas primarias, registraron una variación del +0,2% trimestral. Finalmente, menos alentadores fueron los datos de horas trabajadas que avanzaron un +2,2% interanual, por debajo del PIB, mientras que el empleo en términos de ocupados equivalentes a tiempo completo creció un +2,8% (en ambos casos una desaceleración frente al +2,6% y +3,3%, respectivamente, del trimestre precedente).


La subida del euro amenaza con forzar al BCE a recortar los tipos. Andres Stumpf. Financial Times (29 de Enero del 2026).

El euro sube y lo hace con fuerza. La revalorización de la moneda única es más que evidente, pues se anota ya un 1,5% en este arranque de 2026 y se cambia apenas por debajo de los 1,2 dólares. Este nivel, inédito desde 2021, no tiene su origen en la fortaleza de la economía comunitaria, sino en la desconfianza que despierta Estados Unidos desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

Golpeado por políticas erráticas, como desatar una guerra arancelaria contra sus aliados históricos o cuestionar la independencia de la Reserva Federal, el dólar pierde el brillo acumulado durante las décadas en las que se le había considerado la mayor moneda de reserva y uno de los activos refugio de referencia.

Aunque la causa de la subida del euro esté fundamentalmente en Washington, son los efectos a este lado del Atlántico los que están ahora en bajo el foco. Diferentes miembros del Banco Central Europeo (BCE) han llamado la atención sobre la revalorización reciente de la moneda y la presión a la baja que puede provocar en la inflación doméstica.

“Estamos siguiendo de cerca esta apreciación del euro y sus posibles implicaciones para una menor inflación”, señaló ayer el gobernador del Banco de Francia, Francois Villeroy de Galhau, añadiendo que será un factor clave que guiaría la política monetaria “en los próximos meses”.

El BCE ha declarado históricamente que no tiene un objetivo particular de tipo de cambio entre el euro y el dólar y que, por lo tanto, se adapta a su fluctuación. Sin embargo, cuando se producen movimientos excesivamente bruscos, es habitual ver a miembros del Consejo de Gobierno hablar sobre las medidas que se pueden tomar, más allá de una intervención directa, para estabilizar la situación.

Los inconvenientes

Porque la apreciación del euro por motivos externos, es decir, cuando no va acompañada de un fortalecimiento de la economía, puede generar inconvenientes. Estos movimientos del mercado de divisas hacen menos competitivas a las empresas exportadoras en la región. Pero, sobre todo, lo que al BCE le preocupa es el efecto en los precios, porque cuando la moneda gana valor es más barato importar y la inflación se ralentiza y eso puede poner en jaque su mandato de garantizar la estabilidad de precios.

El BCE se encuentra en un momento de pausa en su política monetaria, con los tipos de interés sin cambios en el 2% desde junio de 2025. Sin embargo, las proyecciones de inflación son muy ajustadas respecto al objetivo del 2% que marca su mandato y la presión adicional que pueda generar la fortaleza del euro puede obligarle a asumir nuevos recortes.

Ahora mismo, la institución presidida por Christine Lagarde anticipa un crecimiento de los precios del 1,9% en 2026, del 1,8% en 2027 y del 2% en 2028. Una revisión a la baja implicaría quedarse por debajo del objetivo a lo largo de todo el horizonte temporal.

Si el euro se aprecia cada vez más, en algún momento podría crear una cierta necesidad de reaccionar en términos de política monetaria”, reconoció Martin Kocher, gobernador del Banco de Austria. El banquero central es uno de los halcones de la institución y generalmente contrario a afrontar una política monetaria laxa, por lo que su consideración a recortar los tipos de interés si el euro mantiene su tendencia al alza cobra una especial relevancia.

Tipo de cambio clave

La clave para entender las implicaciones de la política monetaria del BCE está en tratar de adivinar cuál es el nivel en el que el tipo de cambio entre el euro y el dólar empieza realmente a molestar a los banqueros centrales. El vicepresidente de la institución europea, Luis de Guindos dio algunas pistas el pasado verano cuando aseguró que “1,17 dólares, o incluso 1,20 dólares, no es algo preocupante y podemos pasarlo por alto un poco. Algo más allá de eso sería mucho más complicado”.

Por lo tanto, si el euro termina pulverizando la barrera de los 1,2 dólares como amenaza con hacer en los últimos días, el BCE podría considerar firmemente bajar los tipos de interés para tratar de contener el movimiento.

El mercado ya ha tomado cartas en el asunto anticipándose a esa situación. Los futuros sobre los tipos de interés en Europa recogen ahora un nuevo recorte del precio del dinero este año, un cambio radical respecto a la situación de hace tan solo un par de meses, cuando el movimiento que se descontaba era una subida de 25 puntos básicos esperada entre marzo y junio de este año.

Pero más allá de declaraciones más o menos contundentes de los miembros del Consejo de Gobierno y de ajustes en el precio del dinero, no se espera que la autoridad monetaria pase a controlar el mercado de divisas de un día para otro. De hecho, el euro sólo se ha intervenido una vez en la historia de forma directa, con compras coordinadas con la Reserva Federal de Estados Unidos. Fue en septiembre del año 2000, poco después de su lanzamiento en los mercados y antes de que entrara en circulación para los ciudadanos europeos. Entonces, se buscó frenar la tendencia contraria, es decir, una caída fulgurante de su valor frente a la moneda estadounidense.

Con el escenario actual, supondría hacer la maniobra inversa para depreciar el euro apostando por las ventas. Sin embargo, ese escenario ni siquiera se contempla mientras los mercados financieros funcionen con normalidad.

Donald Trump vs Fed

El problema es que el presidente de Estados Unidos ha querido siempre un dólar débil que impulse artificialmente a las empresas exportadoras de su país y considera el movimiento actual del mercado de divisas una grandísima noticia.

“Creo que es genial. O sea, el valor del dólar, mira el negocio que estamos haciendo. El dólar va de maravilla”, indicó ayer el presidente de Estados Unidos sobre la caída que experimenta la moneda desde su vuelta a la Casa Blanca.

Lo cierto es que la caída del dólar pone más presión a la Fed para mantener los tipos de interés sin cambios, pues al igual que provoca una inflación menor en la zona euro, genera el efecto contrario en Estados Unidos. Además, el hecho de que la debilidad de los billetes verdes venga derivada de una pérdida de confianza de los inversores en la política del país puede acarrear consecuencias nefastas a largo plazo, como un encarecimiento de los costes de financiación.


La economía mundial ante el 2026. Federico Steinberg. Catedrático Príncipe de Asturias en la Universidad de Georgetown e Investigador Principal del Real Instituto Elcano.

La economía mundial afronta el año 2026 en un contexto de desaceleración, aunque menos intensa de lo que se temía en abril de 2025, cuando el presidente Trump anunció su batería de aranceles. Según las previsiones del Fondo Monetario Internacional, el crecimiento global se situará en el 3,1% en 2026, una tasa moderada que, no obstante, aleja por ahora los temidos escenarios de fuerte desaceleración y demuestra la resiliencia del crecimiento global. De hecho, resulta sorprendente que el aumento de la incertidumbre geopolítica, la creciente fragmentación económica global y la cada vez más evidente ruptura del orden multilateral basado en reglas no afecte con mayor intensidad al crecimiento económico mundial.

En todo caso, este crecimiento seguirá siendo muy desigual. Las economías emergentes continuarán creciendo a un ritmo muy superior al de las economías avanzadas. India será el país más dinámico, avanzando más de un 6%, seguida de China, cuyo crecimiento se sitúa en torno al 4%, por debajo de años anteriores, pero muy por encima de lo esperado para las principales economías avanzadas. El buen comportamiento de otras economías emergentes, especialmente en Asia y África, permite sostener el relato de convergencia entre países ricos y en desarrollo que se interrumpió con la pandemia. Aún así, los países de América Latina volverán a tener un crecimiento limitado, con Brasil y México creciendo por debajo del 2%.

Crecimientos moderados

Entre los países avanzados, solo Estados Unidos y España tendrán crecimientos destacados, por encima del 2%. Las grandes economías europeas –Alemania, Francia, Reino Unido e Italia– crecerán en el entorno o por debajo del 1%, y Japón lo hará todavía menos. Además, en prácticamente todos los países avanzados, incluidos aquellos en los que el desempeño macroeconómico es mejor, persiste lo que ya se ha bautizado en Estados Unidos como la “economía en forma de K”: las rentas altas se benefician de las subidas en los salarios y la bolsa mientras que las rentas medias y bajas tienen una constante sensación de que los elevados niveles del precio de la vivienda y algunos bienes de consumo (además de los seguros médicos en el caso de Estados Unidos) no les permiten llegar a fin de mes. En España, que tendrá un año más el mejor desempeño macroeconómico de los países grandes de la zona euro, a este aumento de la inseguridad económica se suman las limitadas oportunidades (y los bajos salarios) para los jóvenes.

En cualquier caso, los relativamente bajos precios del petróleo, la expansión fiscal en los países avanzados, especialmente en Estados Unidos (aunque también en Europa en los sectores de la Defensa y las infraestructuras) y, sobre todo, la enorme inversión en Inteligencia Artificial y centros de datos, deberían sostener el dinamismo de la economía mundial en 2026.

Aun así, a lo largo del año se anticipa un crecimiento frágil que estará constantemente amenazado por diversos riesgos. En primer lugar, están los geopolíticos, cada vez más relevantes en un contexto de crisis del multilateralismo, colapso del orden liberal internacional y creciente rivalidad entre grandes potencias. La guerra en Ucrania posiblemente continuará, la tregua en la guerra de Gaza sigue siendo débil y en Venezuela se abre un horizonte de incertidumbre política. En particular, la intervención de Estados Unidos en Venezuela pone de manifiesto que entramos en una nueva era de poder duro en las relaciones internacionales. Podría abrir la puerta a nuevas intervenciones militares estadounidenses en el continente americano (y en Groenlandia), además de elevar el riesgo de que otros actores puedan sentirse más legitimados a iniciar conflictos bélicos.

Todo ello podría retraer la inversión al tiempo que eleva el riesgo de proliferación nuclear en países tan diversos como Japón, Corea del Sur, Irán, Filipinas o incluso Polonia. Aun así, conviene destacar que el colapso del orden liberal y del derecho internacional basado en reglas, por muy negativo que sea desde un punto de vista europeo y de gobernanza global, no tiene necesariamente que ser devastador para el crecimiento económico. Fragmentará aún más la economía global y acelerará las dinámicas de neo-mercantilistas, pero puede abrir oportunidades para las empresas en los nuevos mercados emergentes, especialmente asiáticos, que continuarán exhibiendo un elevado dinamismo.

En segundo lugar, a pesar de que la Administración estadounidense ha llegado a múltiples acuerdos políticos de contenido comercial e inversor con distintos países del mundo, casi siempre bajo amenazas, el riesgo de nuevas subidas arancelarias permanece. En concreto, en el caso de la UE, la implementación de la normativa digital, fiscal y de competencia, con posibles consecuencias financieras para las grandes tecnológicas estadounidenses, podría generar tensiones entre los dos bloques de resultado incierto. En la medida en la que la Administración Trump ha declarado que las multas a sus empresas tecnológicas son inaceptables y que la UE ha mantenido que no modificará su normativa, el conflicto está servido. Asimismo, el aumento del coste de las importaciones derivada de los aranceles estadounidenses – que han subido más de 10 puntos en media desde que Trump llegó a la Casa Blanca – se terminará trasladando al consumidor final a lo largo del 2026, lo que muy posiblemente elevará la inflación. En la medida en la que el presidente de la Reserva Federal Jerome Powell concluye su mandato en mayo y Trump lo sustituirá por alguien afín que será poco proclive a elevar los tipos de interés ante el aumento de precios existe un riesgo de que la inflación supere el 3,5% en Estados Unidos en los próximos meses, lo que podría afectar negativamente al crecimiento. Tampoco ayudará a la economía el constante cuestionamiento del estado de derecho y la división de poderes por parte de la Administración Trump. Y menos aún el crecimiento desorbitado de la deuda pública.

A estos riesgos se suman, como en anteriores años, el aumento de la frecuencia de fenómenos climáticos extremos generados por el calentamiento global, los elevados niveles de deuda tanto en países avanzados como en algunas economías en desarrollo y emergentes, así como el creciente peso del sistema financiero en la sombra, que opera al margen de la supervisión financiera. En este sentido, el auge de las stablecoins promovidas por Estados Unidos – que intentan ser una forma de aumentar la demanda de deuda pública estadounidense reduciendo así su coste de financiación — podría generar problemas de estabilidad financiera. Y la subida de las primas de riesgo de algunos de los países centrales de la zona euro, sobre todo Francia, también podría generar dificultados.

Pero el riesgo del que se habla con más frecuencia pasa por una fuerte corrección de los índices bursátiles en Estados Unidos, en particular en el sector tecnológico, y concentrado en las llamadas siete magníficas – Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet (Google), Meta (Facebook), Nvidia y Tesla)– , así como en las inversiones en centros de datos. No puede hablarse de una “burbuja tecnológica” homogénea, pero sí de una elevada concentración bursátil en las siete magníficas, que representan casi el 40% de la capitalización del índice bursátil del S&P 500. En todo caso, de producirse una corrección, ya sea brusca o gradual, no está claro si afectaría al conjunto de la economía o si su impacto sería limitado, como ya sucediera con el estallido a la burbuja puntocom en el año 2000.

Fuertes incertidumbres

En definitiva, el crecimiento de la economía mundial continuará mostrando una sorprendente resiliencia en 2026, aunque sujeto a fuertes incertidumbres, especialmente de índole geopolítica. Las economías emergentes y Estados Unidos seguirán creciendo, pero la UE es quien se encuentra en una situación más vulnerable. Aunque sus economías seguramente crecerán algo más que en años anteriores la Unión deberá demostrar en 2026 que es capaz de consolidar su giro geoeconómico y avanzar en la integración para lograr ser un actor relevante (y no sólo el campo de juego) en la rivalidad geopolítica entre grandes potencias. Y dada la animadversión que la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha mostrado hacia la UE esto es cada vez más urgente. Primero, la UE necesita logra aprobar nuevos acuerdos comerciales, comenzando por el de Mercosur, para compensar el menor acceso al mercado estadounidense y dar una clara señal de liderazgo que permita reconstituir, aunque sea de forma fragmentada, un sistema comercial basado en reglas.

Segundo, necesita aumentar su apoyo a Ucrania y su coordinación en política de seguridad y defensa. La emisión de eurobonos anunciada en diciembre (y en la que participarán 24 de los 27 estados miembros, lo que es una importante novedad) es una buena señal. Tercero, debe mejorar el funcionamiento del mercado interior y avanzar en la unión bancaria y de los mercados de capitales en línea con lo propuesto por los informes Letta y Draghi. Sólo así logrará aumentar su dinamismo económico y dar respuesta a la creciente ansiedad que viven sus ciudadanos. Pero nada garantiza que, con el auge de los partidos de extrema derecha que quieren limitar la integración, esto vaya a ser posible.


El autogol de Estados Unidos con su ofensiva contra la globalización. Cómo Trump está haciendo más grande a… ¡China!

En una de las cenas exclusivas que se celebraron este año en el foro de Davos se produjo un hecho inusual: uno de los ponentes resultó abucheado por la audiencia que lo escuchaba. Fue Howard Lutnick, secretario de Comercio de Estados Unidos, quien centró su intervención en atacar la globalización por, a su juicio, haber sido perjudicial para la economía norteamericana, aunque las estadísticas de comercio e inversiones de su propia Administración digan lo contrario. Entre quienes abuchearon a Lutnick estaba Al Gore, exvicepresidente de Estados Unidos durante los mandatos de Bill Clinton y uno de los principales impulsores en esa época de las políticas globalizadoras, mientras que la presidenta del BCE, Chistine Lagarde, prefirió salir de la sala para expresar de manera más elegante su desacuerdo.

La polémica visión de Lutnick –“la globalización le ha fallado a Occidente y a Estados Unidos”, afirmó–, muy similar a la que han mantenido tradicionalmente los grupos de la extrema izquierda europea y que ahora sostienen los partidos de la derecha antiliberal populista, es rechazada por los principales economistas de su país. Norbert J. Michel, vicepresidente del Cato Institute y director de su Centro de Alternativas Monetarias y Financieras, apunta que “la idea de que los trabajadores y familias estadounidenses, en general, se han visto diezmados por la expansión del comercio global es falsa”.

Esta es la premisa que utiliza la Administración Trump para justificar su empeño en dar un volantazo a la integración de la economía mundial promovida por los anteriores gobiernos del país, pese a todos los análisis que demuestran que sus ciudadanos han sido los que más han visto aumentar su poder adquisitivo desde comienzos de la década de 1990: un 70%, hasta los 75.492 dólares por persona en el año 2024, mientras que para los europeos la mejora ha sido del 63%, hasta 54.291 dólares por cabeza (en el caso de España, algo menos, un 52%, hasta 48.373 dólares por habitante). Sólo China registra una subida mayor, pero eso se debe al ínfimo nivel de desarrollo de su economía hace tres décadas. Michel aclara que la clase media norteamericana “no se ha desvanecido, sino que muchas personas de ingresos medios han comenzado a percibir rentas aún mayores” gracias al crecimiento propiciado por la globalización. El propio Lutnick es un buen ejemplo, pues hizo su fortuna trabajando para la empresa global de servicios financieros Cantor Fitzgerald.

Tiro en el pie

Las proclamas demagógicas de los responsables económicos de la Casa Blanca contra el libre comercio buscan justificar el autarquismo de Trump, con la imposición de aranceles como la principal receta de los Trumpnomics bajo la premisa de que los demás países devuelvan a Estados Unidos parte de lo que, según su presidente, le han estado “robando” durante décadas. Sin embargo, un reciente análisis del alemán Instituto Kiel para la economía mundial refuta esa tesis. Tras analizar 25 millones de envíos con un valor de 4 billones de dólares tramitados en las aduanas estadounidenses a lo largo del año pasado concluyen que los ingresos aduaneros del país han subido en 200.000 millones de dólares, pero que la mayoría de los mismos (96%) proceden del bolsillo de los consumidores estadounidenses vía incremento de precios, puesto que las empresas exportadoras extranjeras apenas habrían absorbido en sus costes el 4% de los nuevos aranceles.

La prestigiosa Tax Foundation estima que cada hogar de Estados Unidos ha tenido que asumir un sobrecoste de 1.100 dólares en 2025, que aumentará hasta 1.500 dólares en este ejercicio. La Casa Blanca ha podido presentar como un éxito que el déficit comercial se ha reducido a la mitad gracias a la caída de las importaciones en volumen (un 3,21% hasta octubre), pero los precios de las mercancías se han mantenido estables. Es decir, a diferencia de lo que sostiene Trump las empresas no estadounidenses prefieren perder ventas en este país antes que deteriorar sus márgenes para poder mantener su cuota de mercado. Además, las ventas de bienes norteamericanos al resto del mundo aumentaron un 2,65%, aproximadamente la mitad de lo que han crecido las exportaciones de China a mercados distintos a Estados Unidos: un 5,78%. Y los economistas avisan de que la brecha se ampliará conforme vayan entrando en vigor las contramedidas de países a los que la Administración Trump ha castigado con fuertes aumentos de los aranceles a sus productos como las tarifas de Canadá al acero y el aluminio estadounidenses o la tasa recíproca china del 10%.


¿Qué podría desinflar los mercados este año? Roberto Scholtes. Jefe de estrategia, Singular Bank.

Mientras proliferan las tensiones geopolíticas y se evidencia la desconfiguración del orden mundial imperante en las últimas décadas, se continúa descontando un escenario idílico en el que se relajan las condiciones de financiación, se disparan los beneficios empresariales y la inteligencia artificial impulsa las inversiones y promete un futuro de prosperidad. El listado de riesgos geoeconómicos potencialmente muy negativos es inusualmente amplio y será probablemente lo que determine el rumbo de los mercados este 2026 pero, aunque no lleguen a materializarse, conviene estar también atentos a ciertas dinámicas internas de los mercados que los podrían lastrar o desinflar.

Frente a esas incertidumbres, el listado de ‘cuasi-certezas’ es asimismo extenso. Las políticas monetarias seguirán convergiendo hacia niveles próximos a la neutralidad, con la Fed y el Banco de Inglaterra camino del 3%, el Banco de Japón subiendo cautamente a poco más del 1% y el BCE por el momento cómodamente en el 2%. Las tecnológicas anunciarán a buen seguro grandes avances e inversiones en la IA, que sostendrán el crecimiento económico y de los beneficios.

Éstos se acelerarán este año, probablemente por encima del 10% en EEUU y Asia emergente, y en el entorno del 8% en Europa y Japón. También será positivo el abaratamiento de la energía, que moderará la inflación y mejorará el poder adquisitivo de los hogares y los márgenes de varios sectores. Y, por supuesto, podemos dar por hecho que EEUU y China mantendrán su pulso geoestratégico, especialmente intenso en los ámbitos tecnológicos y de defensa.

En este contexto, hay dos riesgos que ya cotizaron los mercados de renta fija el año pasado pero que parecen haber quedado en segundo plano. El primero sería que la deriva fiscal de EEUU se torne aún más insostenible por alguno o varios de los siguientes motivos: otro impulso fiscal de cara a las elecciones de noviembre en las que los republicanos se juegan el dominio del Congreso, una menor recaudación si los aranceles son anulados de forma retroactiva por el Tribunal Supremo, o una pérdida de dinamismo del mercado laboral y del consumo que agrande el déficit.

El segundo sería una pérdida evidente de independencia de la Reserva Federal para abaratar las hipotecas y el servicio de la deuda que conduzca a una política monetaria inadecuada. En ambos casos, la consecuencia sería un mayor aumento de las primas que empinaría la curva de tipos, devolviendo probablemente el 10 años por encima del 4,5% e instalaría el 30 años por encima del 5%, su nivel más alto desde la Gran Crisis Financiera. Una derivada muy relevante sería una reaceleración del proceso de desdolarización, con un nuevo episodio de depreciación del dólar bien por encima de 1,20 euros que provocaría volatilidad en las Bolsas y subidas adicionales del oro y otros activos relacionados.

Los riesgos de la IA

La otra gran categoría de riesgos está obviamente relacionada con la IA. Aunque no está (aún) en una burbuja de exceso de inversiones y de valoraciones que pudiera arrastrar al conjunto de la economía y de los mercados, este será el año en que se pondrá realmente a prueba su capacidad de despliegue, adopción y monetización. La decepción podría venir de retrasos en la puesta en marcha de centros de datos por cuellos de botella como el suministro eléctrico. También surgirán dudas sobre el volumen de usuarios de las modalidades de pago, y por la inexorable competencia de nuevos modelos muy avanzados y en código abierto como los de DeepSeek.

Tanto la amenaza de un alza de las curvas de tipos como sobre el crecimiento a largo plazo de las tecnológicas convergen en la sostenibilidad de los múltiplos bursátiles, que estarían igualmente presionados a la baja si se normalizaran las primas de riesgo si arreciaran las tensiones geoeconómicas. El escenario base es una moderación de las valoraciones que no contrarreste todo el robusto crecimiento de los beneficios, que daría margen a avances moderados de los índices. Pero son posibles episodios más intensos que provoquen correcciones algo más profundas que –salvo un deterioro significativo de los fundamentales– habría que contemplar como oportunidades para añadir posiciones en renta variable y para reequilibrar las carteras. Así que, más allá de los acontecimientos geopolíticos, los dos mejores termómetros para anticipar la evolución de los mercados parece que serán las primas temporales de la deuda y las estadísticas de usuarios e ingresos de las empresas de IA.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 23 de Enero del 2026.

Esta semana empezó con mucha volatilidad, los mercados cayendo y los activos refugio (oro y plata) subiendo después de que Trump amenazase el fin de semana pasado con imponer nuevos aranceles, del 10% a partir del 1 de Febrero a ocho países (Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y Reino Unido) que se han opuesto a su plan de adquirir Groenlandia. Los aranceles aumentarían al 25% a partir de junio si no se alcanza un acuerdo favorable a los intereses americanos. Los países afectados emitieron un comunicado conjunto afirmando que su presencia militar en el país busca apoyar a Dinamarca y reforzar la seguridad en el Ártico, sin amenazar a nadie. Por su parte, la UE reaccionó al anuncio de Trump con la posible invalidación del acuerdo comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea alcanzado el pasado julio, pendiente de aprobación en el Parlamento Europeo, a la vez que amenazaba a Estados Unidos con activar el mecanismo anti coerción, su principal arma de represalia, y reactivar los aranceles por 93.000 millones de euros a productos americanos ya aprobados anteriormente pero cuya implementación se había suspendido tras el acuerdo comercial. A su vez, Estados Unidos proponía la creación de un organismo por la paz (“la ONU de Trump”). Macron rechazó la invitación de Trump a formar parte de su Consejo por la Paz, a lo que Trump respondió con una amenaza de arancel del 200% al champán francés... En este entorno el oro sigue actuando como claro refugio en y lleva una subida del +14,27% en el acumulado de 2026, y del 79% en los últimos 12 meses.

Precio del oro últimos 12 meses, durante la semana ha subido un 8% y un 79% desde Enero del 2025:

El miércoles y el jueves las Bolsas rebotaron después de que Donald Trump publicase en sus redes sociales un mensaje en el que comunicaba haber alcanzado un acuerdo junto a Mark Rutte (Secretario General de la OTAN) para establecer un marco inicial de cara a un acuerdo sobre Groenlandia y la región ártica. En consecuencia, Trump anunció la retirada de la amenaza de los nuevos aranceles a ocho países europeos previstos para el 1 de Febrero. La reacción en los mercados, además del mencionado giro al alza de las bolsas, fue una ligera apreciación del dólar y caída en TIRes americanas. A través de dicho acuerdo, Estados Unidos trataría de asegurarse territorio, minerales críticos y un ambicioso proyecto de defensa militar, aunque quedan todos los detalles por definir.

Según leía en una nota semanal de Andbank los inversores están rotando desde activos financieros tradicionales hacia activos tangibles. El precio del oro en términos reales se sitúa aproximadamente un 30% por encima de su máximo histórico anterior. En los últimos seis meses, los metales preciosos han subido más de un 60%, el rally más fuerte desde los años 80. La plata, pese a su fuerte recuperación, sigue cotizando en términos reales alrededor de un 50% por debajo de sus máximos de 1980. Desde el punto de vista de valoración (datos de VanEck), las cotizaciones de las mineras de oro descuentan precios del oro en torno a los 3.400 dólares por onza, frente al precio spot actual de 4.950 dólares. Esto deja un amplio margen para que las valoraciones aumenten a medida que el mercado gane confianza en que los precios del oro se mantendrán cerca de los niveles actuales.

Con Groenlandia, Donald Trump vuelve a rescatar “TACO trade”, la idea de que el presidente estadounidense nunca cumple sus peores amenazas, por lo que cualquier corrección del mercado ante sus bravatas el mercado lo interpreta como una oportunidad de compra. Aunque “esta vez es diferente”, según algunos analistas. “Hay una importante diferencia entre el Día de la Liberación y Groenlandia: cómo de malo es el peor escenario para cada una de las partes”, según un informe de Barclays de esta semana. Ese peor escenario en la situación actual, según Barclays, “sería una ruptura total de la relación entre Estados Unidos y sus socios de la OTAN, hasta hacer que los norteamericanos se vayan de la alianza”. Barclays no es la única entidad que ve posible esa hipótesis. Según los analistas de Citi, “una ruptura de la OTAN es un riesgo extremo, pero no le daríamos una probabilidad cero”. De producirse, sería un verdadero “cisne negro” por sus implicaciones geopolíticas y económicas. Mientras la tensión actual perjudica más al dólar, desde Barclays y Citi opinan que una disolución de la OTAN podría ser peor para el euro, al elevar los riesgos de una escalada con Rusia. El banco británico recuerda que la moneda única incorporó una prima de riesgo del 4% tras la invasión de Ucrania. “Este nivel sería muy generoso en caso de disolución de la OTAN”. Para Citi, “el riesgo de final de la alianza es negativo para el euro, ya que eliminaría la protección militar estadounidense cuando la UE todavía está fortaleciendo sus capacidades”. El mercado se resiste a descontar ese escenario, y espera que la tensión no pase de una disputa arancelaria (negativa para el dólar), sin llegar tampoco a las opciones nucleares de Europa, poner trabas a los servicios estadounidenses o a los movimientos de capital.

Pese a estos comentarios más negativos los inversores siguen “jugando” el TACO trade y la encuesta AAII muestra un 21% más de alcistas que de bajistas, la lectura más positiva en 14 meses, aunque el posicionamiento y el sentimiento son elevados, todavía no se sitúan en niveles históricamente asociados a euforia. De hecho, los retornos consistentemente negativos solo se han producido cuando esta lectura ha superado el +40% (https://www.aaii.com/sentimentsurvey).

Eurodólar últimos 12 meses:

De la semana en Davos destacó el discurso de Trump del miércoles donde puso en valor el buen momento de su economía tras cumplirse su primer año de mandato (espera un crecimiento del PIB para el 4T25 +5,4%, con una inflación subyacente del 1,5%), a la vez que afirmó que Europa no va en la buena dirección, que debe resolver el problema de Ucrania y que no usará la fuerza en Groenlandia, cuyo control espera alcanzar mediante el diálogo.

En España según datos de la Fundación Foessa, la vivienda es el gran motor de exclusión social del país y el 45% de la población que vive de alquiler está en riesgo de pobreza, la tasa más alta de toda la Unión Europea. Los jóvenes, castigados también en el ámbito laboral, apenas tienen acceso a ella, salvo con respaldo familiar, por lo que el porcentaje de menores de 35 años que viven con sus padres ha escalado desde el 53% al 66% actual en los últimos 8 años. Al margen del alquiler, el mercado libre vuela tanto en precio como en número de operaciones. Hoy se firman unas 200.000 compraventas al año más que en 2018 y prácticamente todo lo que sale al mercado se vende, en parte por el miedo a perderse algo (FOMO) o la angustia de creer que ese mismo piso dentro de un año va a costar mucho más dinero todavía. Los analistas creen que 2026 seguirá siendo alcista, las estimaciones varían según la entidad, pero el consenso sitúa el incremento del precio de la vivienda en España entre el 5% y el 7%, y el alquiler, mínimo un 4%, según la zona.

Se ha publicado el Informe de Riesgos Globales del WEF (chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://reports.weforum.org/docs/GRR26_Press_Release_Spanish.pdf ) que recoge cómo los actores mejor conectados interpretan los problemas del mundo, a menudo antes que los mercados, destacando tres implicaciones, primero, la geopolítica se ha convertido en una variable de cartera, no en ruido de fondo. Segundo, la integridad de la información y el riesgo cibernético siguen en los primeros puestos de los que más preocupa, por lo que es importante a nivel empresarial y no solo a nivel macroeconómico. Tercero, los “incendios de combustión lenta” siguen preocupando a largo plazo, los fenómenos meteorológicos extremos y los riesgos medioambientales encabezan la lista de preocupaciones a 10 años, mientras que los resultados adversos de la inteligencia artificial aumentan drásticamente la percepción de gravedad.

En Japón, según varias encuestas de opinión, la aprobación de la primera ministra Takaichi y de su gabinete se ha disparado a finales de 2025, alcanzando cerca del 70%, aunque el apoyo a su propio Partido Liberal Democrático (PLD) ha permanecido relativamente bajo. Aun así, dado el elevado nivel de aprobación del gobierno de Takaichi, junto con el aumento de las tensiones geopolíticas, la mayoría de analistas consideran que las elecciones anticipadas son un medio para que el partido gobernante recupere el control de la cámara baja. Si este escenario se materializara, podría significar una ratificación de las políticas de la administración y generar un mayor optimismo en el mercado en torno a la llamada “operación Takaichi”. Más allá de las elecciones, Julius Bäer publicaba un informe esta semana en que identificaba tres temas clave para la renta variable japonesa en 2026, primero Japón como una oportunidad atractiva para aprovechar el crecimiento derivado de la inteligencia artificial, incluida la IA física, segundo el presupuesto de defensa récord de Japón para el año fiscal 2026, que supera los 9 billones de yenes, dentro de un presupuesto total también récord de 122 billones de yenes y tercero, una revisión del código de gobernanza corporativa prevista para mediados de 2026.

La temporada de resultados para los bancos estadounidenses comenzó la semana pasada. Los resultados fueron en general mejores de lo esperado en la mayoría de los grandes bancos. Por ejemplo, JP Morgan y Citigroup registraron sólidos resultados en el cuarto trimestre en ingresos netos por intereses, y las perspectivas de crecimiento de estos ingresos para 2026 también son más sólidas, respaldadas por el crecimiento del crédito y la mejora de los márgenes. Los ingresos no asociados a intereses también fueron en general mejores, apoyados por comisiones de gestión de activos, comisiones de tarjetas y, en general, mejores ingresos de la banca de inversión, donde la actividad podría ganar aún más impulso este año. Algunos bancos, como Bank of America y Citigroup, señalaron progresos en sus ratios de eficiencia este año, mientras que JP Morgan destacó inversiones en tecnología y personal para crecer. El crédito también se mantuvo sólido, con bajas provisiones adicionales. De los resultados trimestrales el punto negativo lo puso Netflix al anticipar menores beneficios de lo esperado por los gastos en producciones y la oferta para comprar Warner Bros. También publicó resultados la farmacéutica Johnson & Johnson, buenos y mejores de lo esperado, el grupo también emitió positivas guías.

Cada vez parece más probable que las acciones estadounidenses alcanzasen un punto de inflexión importante el último miércoles de octubre. Hasta entonces, los sectores tecnológicos y de consumo discrecional habían liderado el mercado, y las acciones altamente especulativas de todo tipo eran populares. Desde entonces, el liderazgo ha pasado abruptamente a sectores sólidos de la economía tradicional: materiales, energía y bienes de consumo básico. Esto corresponde a un cambio de los inversores hacia las acciones de “valor”, poco apreciadas durante mucho tiempo, acciones cuyo precio es bajo en relación con los beneficios que generan. El 29 de octubre se celebró una reunión de la Reserva Federal, y el banco central estadounidense recortó los tipos de interés como se esperaba, pero señaló que era improbable que lo hiciera en la siguiente reunión, lo que desinfló un poco los valores tecnológicos, sensibles a los tipos. Los informes de resultados de las empresas en el tercer trimestre que se iban publicando por entonces eran por lo general sólidos, y la anticipación de una expansión económica en 2026 se estaba consolidando, respaldando a las acciones de valor cíclicas, sensibles a la economía.

Pero lo más importante es que el 29 de octubre el entusiasmo de los inversores por invertir con fuerza en inteligencia artificial (IA) alcanzó su techo y comenzó a decaer. Meta presentó sus resultados ese día y anunció un gran aumento del gasto. A los inversores no les gustó nada, y las acciones se desplomaron. En los casi tres meses transcurridos desde entonces, Nvidia, Microsoft, Oracle y Broadcom han sufrido caídas considerables. La pérdida de apetito especulativo se ha extendido más allá de la IA. Empresas de alto rendimiento como Coinbase y Robinhood también han experimentado un severo correctivo. Este es un mundo muy diferente al que vivíamos hace apenas unos meses.

Enlazando con ese movimiento, este comienzo de año el grado de concentración del mercado en pocos valores ha bajado y empieza a haber más dispersión más allá de los 7 magníficos y de las grandes compañías. El porcentaje de valores del New York Stock Exchange que cotiza por encima de su media de 200 sesiones se sitúa en la parte alta del rango de los últimos 3 años. Buena señal de mercado, y buena señal para la gestión activa.

Importante esta semana:

Trump dijo, este miércoles, buscar una opción “decisiva” respecto a Irán, advirtiendo de que “si ocurre algo”, el país enfrentaría una respuesta militar contundente (“will get blown up”, en sus propias palabras).

El Tribunal Supremo americano no se pronunció sobre los aranceles recíprocos, a la vez que no queda claro cuándo dictaminará finalmente sobre el intento de destitución de Lisa Cook por parte de Trump, aunque el proceso podría alargarse hasta junio. Según declaraciones al New York Times del representante comercial Jamieson Greer, la Administración Trump aplicaría nuevos aranceles “casi de inmediato” si el Tribunal Supremo falla contra el uso de la ley de emergencia para imponerlos.

Según una encuesta de Reuters, el consenso del mercado espera que la Fed mantenga los tipos sin cambios al menos hasta marzo y, potencialmente, durante buena parte del mandato restante de Powell, en un contexto de crecimiento económico todavía sólido y presiones inflacionistas persistentes.

Trump afirmó que la decisión sobre el próximo presidente de la Fed se reduce “quizá a un solo nombre”, señalando que tanto Rick Rieder, director de renta fija de BlackRock como Kevin Warsh, exgobernador de la Reserva Federal entre 2006 y 2011 serían buenos candidatos para el cargo. Ayer Trump intensificó su ofensiva verbal contra la Reserva Federal, afirmando que la institución ha quedado “dañada y desacreditada” bajo el mandato de Powell, a quien acusa de haber estado “equivocado desde el principio”. Trump aseguró además que las entrevistas para el próximo presidente de la Fed ya han concluido y que tiene un candidato en mente.

En el plano geopolítico, y tras el principio de acuerdo por Groenlandia se dieron a conocer más detalles sobre el marco inicial, destacando la obtención de pequeños paquetes de tierras para Estados Unidos, la obtención de derechos sobre minerales por parte de Estados Unidos el bloqueo de la influencia rusa sobre Groenlandia, apertura al proyecto de defensa Golden Dome de Estados Unidos e inversión en infraestructuras y una duración “indefinida” del acuerdo. De este modo, Estados Unidos trataría a través de este acuerdo asegurar las tierras, los minerales críticos y su ambicioso proyecto de defensa militar.

Además, según la prensa de hoy, Putin habría discutido planes para un posible acuerdo de paz con emisarios vinculados a círculos cercanos a Trump, concretamente Witkoff y Kushner.

Según fuentes citadas por Reuters, Estados Unidos retirará 200 efectivos militares en Europa. Aunque se trata de un ajuste cuantitativamente limitado, el gesto tiene lectura política en un contexto de debate sobre el reparto de cargas dentro de la OTAN, y puede reavivar presiones para que los aliados europeos incrementen gasto en defensa y refuercen capacidades.

Siguiendo en Estados Unidos ayer conocimos cifras negativas en el sector inmobiliario estadounidense. En diciembre decepcionaron las ventas pendientes de vivienda, un indicador adelantado de cómo irán las transacciones en los próximos meses, con una caída del -9,3% mensual, lo que eleva el ritmo de caída hasta el -1,3% frente al mismo periodo del año pasado y el peor dato desde abril.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, advirtió de que la incertidumbre vuelve a intensificarse tras las últimas amenazas arancelarias por parte de Trump, subrayando que este entorno erosiona la confianza, un canal clave para la inversión y el consumo.

Ayer se publicaron las Actas del Banco Central Europeo de la Reunión del 18 Diciembre del 2025 que reiteran la idea de que se siente cómodo con el nivel actual de tipos, manteniendo una actitud de data-dependencia y decisiones reunión a reunión. La mayoría de los analistas esperan que los tipos se mantengan en el 2% (tipo de depósito) a lo largo de 2026 a la espera de cómo evolucionen el crecimiento, pendiente de aceleración ante la implementación de un mayor estímulo fiscal en defensa e infraestructuras, y la inflación, riesgo al alza en caso de depreciación adicional del dólar y pendientes de la evolución de los servicios.

En Japón, la primera ministra anunció que disolverá las Cortes hoy, convocando elecciones anticipadas para el 8 de Febrero para capitalizar su popularidad y recuperar el control de la Cámara Baja, lo que facilitaría la implementación de su plan de estímulo fiscal, de hecho, se anunciaba un recorte de impuestos sobre alimentos, que previsiblemente se financiará con nueva emisión de deuda, lo que impulsó las TIRes al alza  de la deuda japonesa, el bono a 40 años ha visto máximos históricos esta semana, superando el 4% de rentabilidad, aunque hoy ha vuelto a irse por debajo del 4% después de que el Banco de Japón haya mantenido los tipos de interés en el 0,75%, en línea con lo esperado. Sin embargo, las revisiones al alza de sus previsiones de inflación refuerzan la probabilidad de nuevas subidas a lo largo del año. En su informe más reciente, la autoridad monetaria estima que la inflación subyacente para el nuevo año fiscal, que comienza en abril, alcanzará el +2,2%, dos décimas por encima de su previsión previa. Dado que muchas empresas japonesas ajustan sus precios a partir de ese mes, el gobernador señaló que este comportamiento será un factor clave en las discusiones sobre futuras subidas de tipos. El mercado descuenta actualmente dos incrementos en 2026, uno en junio y otro en diciembre, lo que situaría la tasa de referencia en el 1,25% al cierre del año. A pesar de ello, el yen continúa mostrando un claro desacoplamiento respecto a la política monetaria y permanece más influido por la política fiscal. La convocatoria de elecciones anticipadas por parte de la primera ministra, con el objetivo de reforzar su respaldo político, le permitiría ampliar el margen para aplicar políticas fiscales más expansivas. Esto, previsiblemente, añadiría presión adicional a la baja sobre el yen.

Cotización del Bono a 40 años japonés durante los últimos 5 años:

En China este lunes se ha publicado el PIB 4T25 trimestral que ha crecido en Diciembre un +1,2% frente al +1,1% que esperaban los analistas, y el crecimiento interanual ha sido del +4,5% en línea con lo que esperaban los analistas y por debajo del +4,8% anterior, lo que, aunque le permite cumplir el objetivo gubernamental para 2025 de +5%, es el crecimiento interanual más bajo desde 2022, cuando se reabrió la economía tras el Covid. Además, los datos de diciembre muestran una intensificación de la debilidad de su economía, especialmente en lo relativo a sector inmobiliario y consumo privado, con ventas al por menor creciendo sólo un +0,9% frente al +1,0% esperado y al +1,3% anterior, producción industrial +5,2% frente al +5,0% esperado y +4,8% anterior e inversión en propiedades residenciales -17,2% frente al -16,5% esperado y -15,9% anterior, así como precios de viviendas tanto nuevas (-0,37% frente al -0,39% previo) como de segunda mano (-0,70% frente al -0,66% del mes anterior).

Según Reuters, el Gobierno de Alemania recortará su previsión de crecimiento del PIB para 2026 del 1,3% al 1,0%, reflejando un entorno de demanda externa más débil y un impulso doméstico todavía insuficiente, la revisión refuerza la narrativa de recuperación frágil de la economía germana.

En Europa se publicó este lunes el dato de IPC, la inflación se moderó en la zona euro y terminó 2025 en su menor ritmo de crecimiento del año pasado. El dato final de diciembre se revisó ligeramente a la baja y el crecimiento del IPC fue una décima menor a lo publicado anteriormente. En concreto, el IPC avanzó en el último mes del año pasado a ritmos del +1,9% interanual, una moderación de dos décimas frente al mes anterior y situándose en su menor nivel del año. Por su lado, la tasa subyacente también se frenó una décima en el mes y crece a ritmos del +2,3% interanual. Por componentes, la inflación en la zona euro se moderó principalmente por menores precios de la energía, que registró en diciembre una caída del -1,9% interanual, lo que quitó dos décimas al IPC de la región. Frente a ello, los precios de los alimentos siguieron avanzando a ritmos altos (+2,5% interanual) y aportaron cinco décimas al IPC. En cuanto a la tasa subyacente, se vio una moderación tanto de los precios de los bienes como de los servicios que crecieron a ritmos del +0,4% y +3,4% interanual, respectivamente. Con ello, los bienes aportaron una décima al IPC mientras que los servicios aportaron un 1,6% y por sí solo explicaron el 79% del total de la inflación. 

La Unión Europea e India están negociando y tratan de avanzar en un acuerdo de libre comercio, impulsado por las crecientes amenazas arancelarias de Estados Unidos. India afronta ya un gravamen del 50% por parte de Washington, mientras que la UE soporta actualmente un 15%. No obstante, si se activaran los aranceles anunciados por Estados Unidos en el marco de la disputa por Groenlandia, podrían elevarse hasta el 40%. El pacto en negociación prevé la eliminación de aranceles para más del 90% de los bienes que ambas regiones intercambian, aunque el acero y los vehículos siguen siendo los principales puntos de fricción. La presidenta de la Comisión Europea calificó esta semana en el foro de Davos este posible acuerdo como “la madre de todos los acuerdos”.  Esta alianza sería de gran relevancia para India, que destinó a la UE el 18% de sus exportaciones en 2024. En el caso de la UE, India representa un peso reducido, solo el 3% de las importaciones proceden de allí y apenas el 2% de las exportaciones europeas se dirigen al país asiático, por lo que el acuerdo podría ofrecer una oportunidad de mejor acceso al mercado indio.

En España esta semana hemos tenido la noticia de que el FMI revisaba al alza el crecimiento del PIB hasta el 2,3% para el 2026. El Fondo Monetario Internacional, que en esta ocasión publicó los resultados de su análisis en Bruselas en vez de en Washington, ha revisado al alza el avance del PIB esperado para España en 2026 hasta el 2,3%, tres décimas por encima de lo que reflejaban sus cálculos en otoño. Lo mismo ocurre para 2027, un ejercicio en el que se espera un crecimiento del 1,9% tras una revisión al alza de dos décimas. De este modo, España estaría en el Top 4 de las economías que crecen con más fuerza este año. En este apartado, solo la superarían gigantes como China (4,5%) y Estados Unidos (2,8%) además de Polonia (3,5%) de entre los países desarrollados sobre los que el FMI aporta estimaciones en su informe. El informe alude a la mayor fuerza del mercado laboral español y a la solidez del turismo como los principales motores del nuevo crecimiento, algo a lo que se le suma la inmigración. Pero el fuerte impulso en la actividad trasciende ya esos elementos y el organismo internacional ha detectado numerosos indicadores que apuntan a un fuerte consumo e inversión privados. Entre otros elementos, la adopción de nuevas tecnologías destaca entre las mejorías. Tanto es así, que los expertos del FMI mencionan a España entre los países beneficiados recientemente por la inversión en tecnología junto con Reino Unido, aunque ambos por detrás de los logros cosechados por Estados Unidos. El FMI, además, espera que esta tendencia se mantenga en el tiempo y alude a la elevada tasa de ahorro en España, que considera que podrá seguir alimentando el consumo privado en los próximos años, apuntalando el crecimiento de la economía. El avance de la economía española previsto para este año más que duplica el de Alemania (1,1%) y Francia (1%) y casi triplica el de Italia (0,7%). De hecho, para el FMI, el impulso de España e Irlanda es clave en la solidez que ha demostrado la zona euro en su conjunto, que aguanta el tirón con un crecimiento del 1,3% previsto para este año. En su nuevo análisis sobre las perspectivas económicas globales, el organismo internacional asegura que la economía global ha mostrado fortaleza ante los focos de incertidumbre manifestados. El FMI anticipa un crecimiento global del 3,3%, idéntico al del año pasado, aunque para las economías desarrolladas es de prácticamente la mitad, del 1,8%.

El FMI advierte que han basado sus predicciones en un entorno comercial relativamente benigno que toma como dado que la situación comercial de diciembre permanece inalterada a pesar de que reconocían que “el frágil equilibrio de las políticas comerciales contemplado en el escenario base podría sufrir disrupciones”. Donald Trump, con su presión sobre Groenlandia, ha anunciado aranceles sobre ocho países europeos que enviaron tropas a la isla al considerar que se interponían en sus intentos por hacerse con su control. Estos aranceles, del 10% a partir del 1 de febrero y del 25% a partir de julio si no se ha llegado a un acuerdo, podrían acabar con la paz comercial firmada en verano. Los aranceles del pasado ya estaban haciendo mella en la confianza de la economía global y pesan sobre algunos sectores en particular, como el acero y el aluminio. Sin embargo, el FMI anticipaba que esta situación se difuminaría a lo largo del año, una premisa que ahora podría tener que revisar. El economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, indicó en ese sentido que en sus pronósticos del pasado octubre la institución ya simuló un escenario de escalada arancelaria que restaría unas tres décimas al crecimiento global, lo que “se trata de un efecto considerable”. “Si entramos en una fase de escalada y políticas de ojo por ojo, eso sin duda tendría un efecto aún más adverso en la economía, tanto a través de canales directos como a través de la confianza, la inversión y potencialmente a través de una revisión de los precios de los mercados”.

En Francia, el primer ministro, Sébastien Lecornu, anunció este martes que recurrirá al mecanismo que permite aprobar los presupuestos de 2026 sin someterlos a votación en el Parlamento, una decisión que desencadenará nuevas mociones de censura. Se trata del artículo 49.3 de la Constitución, una herramienta que Lecornu había evitado hasta ahora por su impopularidad, pero a la que se ve obligado ante la incapacidad de un Parlamento profundamente fragmentado para alcanzar un acuerdo y evitar el cierre del Gobierno. Ante las futuras mociones de censura, los legisladores socialistas han adelantado que están dispuestos a abstenerse, un gesto que será determinante para la supervivencia del primer ministro, para no correr la misma suerte que sus dos predecesores. 

En el Reino Unido, la inflación repunta, el IPC aceleró su crecimiento hasta el +3,4% interanual, dos décimas por encima del mes previo y una por encima de las expectativas. Por su parte, la tasa subyacente repitió niveles del +3,2%, con los precios de los servicios acelerándose una décima hasta el +4,5% interanual.


La tensión de la vivienda no es financiera, es demográfica. Jorge Pérez de Leza. CEO de Metrovacesa.

Cada cierto tiempo, España vuelve a asomarse al mercado residencial y aparece la sospecha de estar repitiendo los pasos previos a 2008. Es un reflejo comprensible. Cuando los precios suben con fuerza y la actividad se mantiene elevada, reaparece el fantasma de la burbuja. Sin embargo, analizar el presente con las lentes del pasado nos conduce a diagnósticos erróneos. En 2025, el problema de la vivienda no es financiero ni responde a un exceso de crédito. El origen de las tensiones es estructural. En España se crean muchos más hogares que número de viviendas es capaz de construir.

El dato central del que debería partir cualquier análisis es contundente. En el último año se formaron 220.000 nuevos hogares, mientras que solo se visaron 128.000 viviendas. Y se trata de una brecha que no es puntual. El déficit acumulado en los últimos años sobrepasa las 500.000 viviendas, según el Banco de España. Cuando la demanda potencial crece a un ritmo superior al de la oferta el resultado no es una burbuja, es un tensionamiento del mercado provocado por los cuellos de botella en la producción de vivienda. La conclusión, nuevamente, apunta en una dirección, y es que la vivienda se ha convertido en un bien escaso porque no somos capaces de producirla en el volumen y en las ubicaciones donde se necesita.

A pesar del ruido, los datos muestran claramente que el mercado actual no se parece en nada al ciclo 2004-2008. Entonces sí existió un sobrecalentamiento alimentado por una expansión crediticia excesiva. Hoy, el 70% de las compraventas se financia con hipoteca, prácticamente al mismo nivel que desde 2015. El crédito crece, pero lo hace a tasas similares al volumen de transacciones, y sigue haciéndose bajo criterios prudentes de solvencia, ahorro previo y ratios de esfuerzo que nada tienen que ver con los estándares de hace dos décadas. También el nivel de transacciones confirma un mercado activo, pero no desbordado. Podemos ver que se producen 1,42 operaciones por cada 100 habitantes, frente a las 1,74 del momento más álgido de la burbuja, y lejos del 0,66 de la parálisis de 2013. Esto nos deja una conclusión clara: el mercado de la vivienda se encuentra en un momento muy dinámico a nivel nacional y tensionado en ciertas ubicaciones, pero lejos de la situación de burbuja similar al ciclo anterior.

Si los precios aumentan, un 15,7% en los últimos doce meses según el INE, no es por un exceso de financiación, sino porque la presión de la demanda se concentra en territorios donde la oferta no llega. La llegada de más de 642.000 nuevos residentes netos al año y un mercado de reposición con hogares solventes y con bajo endeudamiento explican gran parte de la tensión en provincias como Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia o Baleares. Pero la realidad no se explica generalizando el problema de acceso a la vivienda a la totalidad de España, sin distinguir las provincias que soportan una presión extraordinaria de las que mantienen ritmos estables y accesibilidad aceptable. Las medias nacionales están generando más ruido que claridad.

Las últimas conclusiones de Metrovacesa R3search, la iniciativa con la que Metrovacesa ofrece lecturas en profundidad del sector inmobiliario basadas en informes y datos del sector, son reveladoras. La fractura territorial es la que explica un fenómeno novedoso, pero cada vez más evidente, y posiciona la certeza de que la demanda se está expandiendo hacia provincias limítrofes a los grandes focos metropolitanos del país. Guadalajara, Toledo, Tarragona, Castellón o Murcia, por ejemplo, muestran un dinamismo creciente porque actúan como válvula de escape de mercados saturados. Es un efecto de ‘mancha de aceite’ que se explica porque cuando la oferta asequible desaparece en los grandes núcleos, la demanda se extiende hacia el siguiente anillo geográfico. No es un problema de especulación, es la lógica de la accesibilidad y de la movilidad residencial.

Diagnóstico

Este es, en última instancia, el punto que mejor conviene subrayar. La tensión de la vivienda en España no es un síntoma financiero, sino demográfico, migratorio y productivo. Y sabemos por experiencia que si diagnosticamos incorrectamente el mal que nos acecha, las políticas públicas que diseñemos para combatirlo también lo serán. Mirar el mercado con el prisma de 2008 conduce a conclusiones equivocadas porque no necesitamos frenar el crédito, sino aumentar la capacidad de construir vivienda nueva allí donde la demanda crece con más intensidad. Esto implica agilizar trámites, planificar mejor el suelo, coordinar políticas urbanas y, sobre todo, analizar la realidad provincia a provincia, no desde un dato medio que ya no describe nada.

Resulta imprescindible abrir una nueva etapa de políticas públicas orientadas a agilizar la liberalización y puesta en carga de suelo, simplificando procedimientos y reduciendo tiempos administrativos. España no solo necesita más viviendas, necesita que pueda desarrollarse en el momento y en los lugares adecuados.

Sin un marco que permita transformar suelo finalista con mayor rapidez y seguridad jurídica, la oferta seguirá siendo insuficiente y el déficit estructural continuará ampliándose.


Trump está destruyendo el orden económico global. Martin Wolf. Financial Times.

La obviedad de que el futuro es incierto se hace más evidente cuando el invitado principal a una conferencia en la localidad suiza declara una guerra comercial por un territorio contra los aliados más cercanos de su país, muchos de cuyos líderes han acudido a la cita. Esto es, como mínimo, surrealista. Pero, ¿qué significa para el futuro del mundo, y en particular para el económico, ser vulnerable a los caprichos impredecibles del presidente de la principal potencia mundial?

Antes de retomar esa pregunta, analicemos la situación actual y la posible evolución de la economía en el futuro próximo. Las nuevas Perspectivas Económicas Mundiales del Banco Mundial ofrecen una visión esclarecedora del pasado reciente. En concreto, apuntan a que “la economía mundial ha demostrado una notable resiliencia ante el aumento de las tensiones comerciales y la incertidumbre política. El ritmo de crecimiento del año pasado, más rápido de lo esperado, coronó una recuperación de la recesión de 2020 sin precedentes en seis décadas, aunque las economías vulnerables de mercados emergentes y en desarrollo se han quedado rezagadas”.

El hecho de que la recuperación del impacto económico de la pandemia haya sido tan sólida es alentador. Esto se debe, en gran medida, a la eficacia de las vacunas, de cuyo desarrollo Donald Trump, con su Operación Warp Speed, fue en gran medida responsable. El contraste con la actitud hacia las vacunas de su segundo gobierno es asombroso.

Las dos peores recesiones mundiales desde 1960 ocurrieron en 2009 y 2020. La recuperación de esta última ha sido la más sólida de todas: en cinco años, el PIB per cápita mundial ha superado en un 10% su nivel de 2019. La recuperación en las economías de altos ingresos ha sido más rápida que después de las recesiones anteriores. Aunque la recuperación de las economías de mercados emergentes y en desarrollo ha sido más rápida que en los países de altos ingresos, ha sido mucho más lenta que en el período 2010-2014.

Lo que es más preocupante: un gran número de países en desarrollo han tenido un desempeño muy deficiente en el período más reciente. Para 2025, el PIB per cápita en casi el 90% de las economías de altos ingresos había superado su nivel de 2019; en cambio, se mantuvo por debajo del de 2019 en más de un 25% de los países emergentes y en desarrollo y en el 40% de los países de bajos ingresos. Peor aún, la caída de la proporción de la población en situación de pobreza extrema en los países más pobres se ha detenido en la última década. Los responsables políticos de todo el mundo deberían prestar atención a este hecho. La drástica disminución de la proporción de personas en situación de pobreza extrema en el mundo fue un avance enorme.

Sin embargo, ¿a quién le importa en el mundo actual, cada vez más depredador? Probablemente no a muchos de los presentes en Davos. Así que centrémonos en lo que sí les importa: las perspectivas económicas globales en un mundo sujeto a los caprichos de un déspota perturbado. (Sí, su deseo de poseer Groenlandia es una locura y su imposición de impuestos a su antojo es despótica).

Las últimas previsiones del Fondo Monetario son alentadoras. Indican que “el crecimiento mundial se mantendrá resiliente en un 3,3% en 2026 y un 3,2% en 2027: cifras similares al 3,3% estimado para 2025”. Este pronóstico supone una ligera revisión al alza para 2026 y no presenta cambios para 2027 en comparación con octubre de 2025.

En resumen, las políticas monetarias y fiscales expansivas, el boom de la renta variable y la euforia generada por la inteligencia artificial (IA) han compensado tanto la incertidumbre generada por Trump como el impacto negativo de los aranceles, que al final resultaron bastante menos agresivos que los anunciados el pasado abril.

Entonces, ¿es la era Trump, a pesar de todo el ruido, “un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no va a ninguna parte”, al menos en lo que respecta a la economía? Él ha aprendido que no puede intimidar a China. Cree que puede intimidar a todos los demás y, hasta ahora, nada hace pensar que esté equivocado. El costo de sus expediciones a Venezuela y otras empresas similares parece modesto. En resumen, las ventajas pueden ser pequeñas, pero las desventajas también: perro ladrador, poco mordedor.

Complacencia errónea

Sin embargo, supongo que esta complacencia es errónea. Lo que estamos presenciando es un borrado a cámara lenta de los sistemas operativos del orden económico y político global.

Por lo tanto, dado que Estados Unidos ya no es predecible ni está sujeto a ningún principio fundamental de acción, salvo algunas ganancias a corto plazo, su credibilidad como socio y aliado confiable se está destruyendo, quizá para siempre. A nivel nacional, el Estado de derecho, la estabilidad fiscal, la independencia de la Reserva Federal (y, por lo tanto, la estabilidad monetaria y financiera), y el compromiso con la ciencia están en tela de juicio. A nivel internacional, Estados Unidos está librando una guerra contra casi todas las instituciones importantes, en particular la Unión Europea.

La Organización Mundial del Comercio se ha vuelto irrelevante. La cooperación en materia de clima y salud ya no funciona. En conjunto, la Administración ha anunciado su decisión de retirarse de un total de 66 organizaciones internacionales, incluidas 31 agencias de la ONU.

Es posible que incluso un entorno tan poco cooperativo e inestable no perjudique la disposición de las empresas y las autoridades a realizar grandes apuestas de futuro. Observemos el boom de la inteligencia artificial. Pero esto debe dudarse. Los costos pueden no ser inmediatos ni visibles. Sin embargo, sabemos que las políticas populistas erosionan el rendimiento económico nacional. Lo mismo ocurre cuando el régimen en cuestión es una superpotencia mundial. Pero, en este caso, el daño también recaerá en la economía global, puesto que perderemos una gran cantidad de bienes públicos globales.

Las víctimas podrían incluir el papel global del dólar y el sistema financiero estadounidense. Al mismo tiempo, como nos indica la recuperación de la pandemia, la economía mundial goza de una gran capacidad de resistencia: después de todo, ha crecido sustancialmente cada año desde 1950. Se producen innovaciones importantes a un ritmo acelerado, no solo en Estados Unidos, sino también en otros lugares.

Adam Smith pronunció la famosa frase: “Hay mucha ruina en una nación”. Tenía razón. Pero sería grotesco poner a prueba esta visión optimista hasta el punto de la destrucción estadounidense y mundial.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 16 de Enero del 2026

Se mantiene la tensión entre Estados Unidos e Irán después de que el gobierno norteamericano replegase este miércoles “algunos de sus efectivos” en la base aérea cercana a Doha, por el momento se ha descartado un nuevo ataque a Irán, que parecía inminente, después de que diversas fuentes hayan señalado a Estados Unidos que el gobierno de Teherán dejaría de matar a personas involucradas en protestas generalizadas. Esta relajación de las expectativas de un ataque inminente se tradujo en un descenso del precio del Brent del -3,3% tras cinco sesiones consecutivas subiendo, sin embargo, hay que destacar que una acción militar no queda descartada, aunque la intención es que cualquier operación que pueda producirse debería ser definitiva sin que derive en una guerra prolongada, según los analistas.

Por lo que respecta a Groenlandia la reunión mantenida este miércoles entre los ministros exteriores de Groenlandia y Dinamarca con el Secretario de Estado americano Marco Rubio y el vicepresidente JD Vance, se saldó con un compromiso de “fortalecer la cooperación” con Washington pero que esto no significa que Groenlandia pase a ser “propiedad” de Estados Unidos, por su parte, el Ministerio de Defensa de Dinamarca ya ha anunciado que aumentará la presencia militar y las maniobras en Groenlandia en colaboración con sus aliados de la OTAN.

Dejando a un lado los temas geopolíticos, en el lado macroeconómico, la creación de empleo en Estados Unidos se ha detenido casi por completo según el informe de diciembre que mostró un número de nuevos puestos de trabajo inferior al esperado. El incremento mensual en diciembre coincidió exactamente con las estimaciones de crecimiento de la población activa, lo que, matemáticamente, evitó un aumento en la tasa de desempleo. En los últimos tres meses, se han perdido más de 22.000 empleos. A pesar de la pérdida de empleo en los últimos tres meses, la tasa de desempleo en Estados Unidos cayó al 4,4 % en diciembre, frente al 4,6 % de los meses anteriores, esto se debe a una tasa de participación estancada y a un menor número de personas que ingresan al mercado laboral.  El mercado sigue esperando que la Reserva Federal vuelva a flexibilizar su política monetaria a finales de enero, con un nuevo recorte de tipos de 25 puntos básicos, esto supondría el abandono de la postura monetaria restrictiva. El fin del crecimiento del empleo y los primeros indicios de una caída de la inflación respaldan esta idea.

Durante el fin de semana pasado, el Departamento de Justicia de Estados Unidos inició una investigación penal contra la Reserva Federal por la renovación de su sede. El presidente Powell considera que esto es un pretexto para ejercer más presión sobre la Fed, ya que Donald Trump sigue insatisfecho con su política monetaria, lo que amenaza la independencia del banco central. Por este motivo los precios del oro y la plata subieron esta semana a nuevos máximos históricos.

En las Bolsas esta semana los índices americanos se han visto lastrados por los bancos la propuesta de Trump sobre los tipos de interés de las tarjetas de crédito y unos resultados que cumplen, pero no sorprenden, han provocado que los principales bancos estadounidenses acumulen tres sesiones consecutivas de caídas.

S&P 500 Banks Index último mes:

Aunque el sector tecnológico está cerrando la semana con fuerza, el Nasdaq está otra vez cerca de los 24.000 puntos, gracias a los extraordinarios resultados de TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company), que aportan un respaldo real a las expectativas de crecimiento en la demanda de chips y confirman que la expansión de la inteligencia artificial avanza con firmeza, este optimismo se trasladó inicialmente a las bolsas occidentales, impulsando a compañías europeas como ASML, que registró un avance del +6% ayer. Asimismo, el sector de semiconductores en el S&P 500 se consolidó como el principal motor de la jornada, con una subida del +1,8%. El efecto positivo también lo hemos visto en Asia, donde el MSCI Asia Pacífico y el Kospi de Corea del Sur han marcado nuevos máximos históricos.

Nasdaq Composite últimos 5 años:

Kospi coreano en máximos históricos:

El consenso de analistas espera una fuerte aceleración en el crecimiento de los Beneficios por Acción del S&P 500 en los próximos trimestres, +13,8% interanual para el Primer Trimestre del 2026, +15,1% para el Segundo, +15,1% para el tercero, +18,4% para el cuarto y +17,3% para el primer trimestre del 2027. (S&P 500 Earnings Dashboard 25Q4 | January. 9, 2026 | Lipper Alpha Insight | LSEG).

En Estados Unidos comenzó la temporada de resultados del 4Q25 con los números de JP Morgan del 4T25 que superaron las estimaciones tanto en términos de margen de intereses, un +7%, como en BPA, que fueron un +6% superiores a lo que esperaba el mercado, a la vez que ofrecía una guía 2026 de margen de intereses ligeramente mejor de la esperada (+2,6% frente al consenso) con gastos en línea con lo previsto, aun así, su acción cayó un -4% el martes que publicó, en una muestra de la exigencia de las valoraciones tras una subida superior al 60% desde los mínimos de Abril del 2025, aunque los analistas dicen que la corrección se debió a un incremento del 33% de provisiones por riesgo de crédito que el mercado no esperaba, esta provisión viene derivada de la compra de las tarjetas de crédito de Apple, que antes gestionaba Goldman Sachs. También publicaron esta semana Bank of America, Citigroup, Wells Fargo y ayer Goldman Sachs, que subió un 4,6%, y Morgan Stanley, que subió un 5,7%, en donde quedaba reflejado un año 2025 positivo en el negocio de salidas a bolsa y de fusiones y adquisiciones, también publicó ayer Blackrock (+5,9%), la mayor gestora del mundo, que publicó un patrimonio bajo gestión total de 14 billones de dólares, es decir, la mitad del PIB de Estados Unidos, más del 70% del PIB de la Eurozona y 7 veces el PIB español…

Como comentaba más arriba, los resultados del cuarto trimestre de TSMC confirman que la demanda de chips sigue sólida, el mayor fabricante de semiconductores avanzados del mundo ha superado las expectativas con un crecimiento del beneficio del +35% y ha anunciado que incrementará su inversión en capacidad de fabricación hasta el rango de los 52.000–56.000 millones de dólares, un 30% más que este año.

TSMC Revenues & EPS last 10 years:

Esta semana el precio del oro ha marcado un nuevo máximo histórico superando los 4.630 dólares la onza y lleva una subida del +6,24% en 2026 después del +65% de 2025, al igual que la plata que lleva una subida del 23% en 2026 hasta 90 dólares la onza tras el +148% que hizo en 2025, a la vez que otros metales (cobre, estaño) se benefician de la necesidad de más infraestructura energética para atender el fuerte crecimiento de la IA.

Precio del Oro últimos 12 meses (+70%):

Precio de la Plata últimos 12 meses (+194%):

El índice de Miedo Euforia de la CNN (Fear & Greed Index) vuelve a territorio Greed (Fear and Greed Index – Investor Sentiment | CNN).

El índice alcistas menos bajistas (Bulls Minus Bears Index) también está en terreno optimista y subiendo:

Ayer el precio del petróleo tuvo la mayor caída desde junio después de que Donad Trump anunciara que no movería sus fichas contra Irán por el momento. No obstante, diversas fuentes apuntan a que Estados Unidos estaría incrementando su presencia en la región, a la espera de ver cómo evolucionan los acontecimientos. El Brent cayó ayer un 4,1%.

Precio del Brent último mes:

Importante esta semana:

El Tribunal Supremo de Estados Unidos no se pronunció este miércoles sobre la legalidad de los aranceles recíprocos que Trump aprobó en abril de 2025 en base a la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), por lo que habrá que seguir esperando para ver si son invalidados y sustituidos por otros.

El presidente Donald Trump volvió a insistir en la necesidad de que Estados Unidos controle Groenlandia, afirmando que preferiría “hacer un trato por las buenas”, pero advirtiendo de que, si no es posible, se haría “por las malas”, aunque el lunes la Casa Blanca negó que exista un calendario para la adquisición de Groenlandia.

Según prensa, el secretario del Tesoro Scott Bessent habría advertido a Trump de que la investigación sobre Powell crea “un lío” institucional serio, en este sentido, la portavoz Karoline Leavitt afirma que Trump no ordenó al Departamento de Justicia investigar a Powell. Por otra parte, el Financial Times destacaba que senadores republicanos podrían bloquear el nombramiento del próximo presidente de la Fed. Además, tres ex presidentes de la Fed y cuatro ex secretarios del Tesoro han firmado una declaración conjunta defendiendo la independencia del banco central, a la que se han sumado voces del BCE y del Banco de Canadá.

El lunes Trump anunció un arancel del 25% a bienes procedentes de países que “hagan negocios” con Irán. Al mismo tiempo, afirmó que los gigantes tecnológicos deben absorber el mayor coste de la electricidad, no los consumidores, una señal de presión regulatoria sobre el sector. Además, Trump reiteró que los ataques aéreos son una de las opciones frente a Irán

El dato macro más importante de la semana fue el dato de inflación americano que se publicó el martes, el IPC estadounidense del mes de diciembre se saldó con un mantenimiento de la inflación general en el 2,7% interanual, en línea con lo esperado por el consenso. Por su parte, la inflación subyacente se situó en el 2,6%, sin cambios respecto al mes anterior, una décima por debajo de lo previsto e igualando un mínimo de cuatro años. En términos mensuales, el IPC general avanzó un 0,3% (0,3% estimado), mientras que la subyacente se moderó hasta el 0,2%, también por debajo del consenso (0,3%). La composición del dato de IPC de diciembre pone de manifiesto que la moderación de la inflación subyacente no es homogénea, sino el resultado de fuerzas contrapuestas entre distintos componentes. Por el lado alcista, los costes de vivienda (shelter) volvieron a repuntar y fueron, según el BLS, el principal contribuyente al avance mensual, reflejando en parte un rebote técnico tras las distorsiones del shutdown, también se registraron subidas en los precios de la ropa. Frente a ello, varias partidas mostraron caídas significativas, con descensos en electrodomésticos y vehículos usados, y una caída récord en los costes de reparación de vehículos. La interpretación del mercado es que Estados Unidos continúa en un proceso desinflacionista y de que la Fed dispone de margen para seguir flexibilizando la política monetaria, aunque de forma gradual y dependiente de los datos.

El último Libro Beige de la Fed publicado este miércoles indica que la actividad económica en Estados Unidos creció a un ritmo “ligero a modesto” en la mayoría de los distritos, el empleo se mantuvo sin cambios y los sondeos empresariales reflejan expectativas “ligeramente optimistas” sobre la actividad futura.

En Europa la Comisión Europea está estudiando imponer precios mínimos a la importación de vehículos eléctricos, es decir, fijar un precio suelo por debajo del cual no se permite vender un producto importado en su mercado, se trata de una medida menos agresiva que los aranceles tradicionales, pero con un claro objetivo defensivo frente a la competencia asiática, especialmente china.

En la zona euro, la debilidad del sector exterior en noviembre eleva riesgos a la baja para el crecimiento en la parte final del año pasado. En concreto, el superávit comercial de la región se frenó hasta los 10.700 M€ frente a los 13.700 M€ previos. Las exportaciones se situaron en 240.200 M€, lo que representa una caída del -3,4% en comparación con el mismo mes de 2024. Por su parte, las importaciones también retrocedieron, situándose en 230.300 millones de euros, una bajada del -1,3% interanual. El aumento reciente de los aranceles estadounidenses está afectando negativamente a las exportaciones europeas: el superávit comercial de bienes con EE. UU. subió ligeramente hasta 9.100 M€, pero se mantiene muy por debajo de los promedios trimestrales anteriores. Además, frente a China el déficit comercial de la eurozona sigue incrementándose y se elevó hasta los 24.000 M€.

En Japón la primera ministra, Sanae Takaichi, planea disolver la Cámara Baja del Parlamento el 23 de enero para convocar elecciones anticipadas el próximo mes, su objetivo es reforzar el control del Partido Liberal Democrático (PLD), cuya coalición con el Partido de la Innovación presenta una mayoría muy ajustada en la Cámara Baja del Parlamento, 233 escaños de 465. Takaichi busca aprovechar sus elevados índices de popularidad, cercanos al 70 %, para obtener un mandato más sólido que le permita impulsar su agenda económica expansiva y políticas de estímulo fiscal. Una victoria electoral facilitaría la aprobación de medidas clave, como el presupuesto récord de 783.000 millones de dólares para el ejercicio fiscal 2026, del cual casi una cuarta parte se financiará mediante emisión de deuda. En las Bolsas, el anuncio provocó una subida del índice Nikkei, impulsada por la expectativa de que una mayoría más amplia permitiría mantener políticas de gasto que favorecen a las empresas exportadoras. En paralelo, también generó presión a la baja sobre los bonos y el yen, debido a la preocupación de que unas elecciones anticipadas retrasen la aprobación del presupuesto y aumenten la incertidumbre fiscal. 

Este miércoles conocimos que China cerró 2025 con un superávit comercial récord. Los datos conocidos esta semana muestran que, a pesar de los aranceles, las exportaciones chinas siguen dinámicas y en diciembre avanzaron un +6,6% y también se aceleraron las importaciones al crecer un +5,7%. Con estos datos, el superávit comercial se elevó hasta los 114.140 millones de dólares en diciembre y, más relevante, es que en el conjunto de 2025 la economía alcanzó un superávit de 1,2 billones de dólares, apoyado en las mayores exportaciones hacia los países del sudeste asiático (+13%), África (+26%), Latinoamérica (+7%) y Europa (+8%), que más que compensaron la caída del -20% de las ventas a Estados Unidos, que termina el año pasado en su menor cota (11%)

En España esta semana se ha confirmado que la tasa de variación anual del IPC del mes de diciembre se situó en +2,9%, una décima por debajo de la registrada en noviembre. Por su parte, la tasa subyacente se mantuvo en el +2,6% interanual. Por componentes, los grupos que más destacaron por su influencia en la moderación de la inflación fueron el Transporte, cuya tasa anual disminuyó medio punto, hasta el +1,8%, explicado por la bajada de los precios de los carburantes y lubricantes para vehículos personales, frente a la subida en diciembre de 2024. También presionó a la baja el segmento de Ocio y cultura, que situó su variación anual en el +0,5%, siete décimas por debajo de la del mes pasado. Este comportamiento se debió a los precios de los paquetes turísticos, cuya subida fue menor que en diciembre del año anterior. Por el lado de la presión al alza, la inflación sigue viéndose empujada por los mayores precios de Alimentos y bebidas no alcohólicas, cuya tasa anual aumentó dos décimas, hasta el +3%.

Continuando en nuestro país, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) estima que España alcanzó en 2025 una cifra récord de 96,5 millones de turistas, aunque con una clara desaceleración, +2,9% frente al +10,1% registrado en 2024. Para confirmar el dato exacto, habrá que esperar a las cifras oficiales del INE, que se publicarán el próximo 3 de febrero. Además, el WTTC calcula que la contribución total del turismo en España, incluyendo gasto directo, indirecto e inducido, ascendió a 260.000 millones de euros en 2025, lo que supone un +4,7% interanual en términos nominales y representa aproximadamente el 16% del PIB nacional, frente al 10% que aporta el turismo al PIB europeo. En términos de empleo, el sector habría generado 3,2 millones de puestos, equivalentes al 14,4% del empleo total. En línea con estas previsiones, el martes Exceltur, alianza empresarial del sector turístico, presentó sus estimaciones basadas en una metodología diferente, apoyada en encuestas a compañías. Según sus cálculos, el PIB turístico real creció un +2,5%, por debajo del +2,9% del PIB español, cerrando así el diferencial positivo que mantenía en los últimos cuatro años. Para 2026, Exceltur prevé un crecimiento de la actividad turística del +2,4%, impulsada más por la generación de valor añadido por viaje que por un aumento significativo en la afluencia de turistas.


Tres razones por las que los inversores están volviendo a Japón. Emily Badger, gestora de carteras del equipo Japan Core Alpha de Man Group.

Cuando la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, declaró «Japan is back» durante su campaña electoral del año pasado, sonó como una típica bravuconería política. Sin embargo, el Nikkei 225 pasó el 2025 cumpliendo esa promesa (con algunos altibajos en el camino), marcando su tercer año consecutivo de rendimientos positivos y alcanzando un máximo histórico en diciembre.

De cara a 2026, estamos dejando atrás la simple operación del «yen débil» y entrando en una fase en la que las acciones japonesas están cada vez más protegidas del impacto impredecible de la política estadounidense. Con lo que consideramos un liderazgo estable y favorable al crecimiento y una reforma del gobierno corporativo que se ha convertido en una necesidad imperiosa para la supervivencia de las empresas, para nosotros Japón ya no es solo una cobertura táctica, sino una apuesta nacional sólida con potencial para seguir atrayendo flujos de capital a la región.

Otros inversores extranjeros también se han dado cuenta: las compras netas de acciones japonesas alcanzaron aproximadamente 5,4 billones de yenes (35.000 millones de dólares) en 2025, según datos de la Bolsa de Tokio. Si bien eso supone un asombroso volumen 35 veces superior al del año anterior, las entradas a largo plazo siguen siendo bastante bajas, especialmente en comparación con el periodo inicial de las medidas económicas del primer ministro Abe (Abenomics) a principios de la década de 2000.

Figura 1. Los inversores extranjeros vuelven a interesarse por Japón: compras netas extranjeras acumuladas desde 2012


Fuente: Bloomberg, a 19 de diciembre de 2025, Goldman Sachs Investors.

A continuación, se exponen tres razones clave por las que seguimos siendo optimistas con respecto a Japón este año.

1. Sana economía y reflación interna

El panorama político se ha estabilizado bajo un líder decididamente favorable al crecimiento. Desde noviembre de 2025, los sectores financiero e inmobiliario han liderado el mercado a medida que crecía la confianza en la reflación interna. El paquete económico de Takaichi, por valor de 17,7 billones de yenes (parte de un estímulo más amplio de 21,3 billones de yenes), proporciona un contexto crucial que ya ha llevado al Banco de Japón (BoJ) a considerar la posibilidad de elevar sus previsiones de crecimiento económico durante la reunión de su consejo de administración de la próxima semana. Esta situación interna ofrece una alternativa creíble para los inversores si el sentimiento se aleja de Estados Unidos y se producen salidas de capital.

2. La gobernanza como imperativo de supervivencia

La gobernanza corporativa sigue siendo el factor diferenciador clave de la renta variable japonesa. Las reformas están pasando de la «denuncia pública» a un profundo cambio estructural, con empresas que se desprenden de activos no esenciales y deshacen participaciones cruzadas para impulsar la eficiencia del capital. Está prevista una nueva revisión importante del Código de Gobernanza Corporativa para mediados de 2026, centrada en el problema del «efectivo ocioso». Las participaciones cruzadas se están desmantelando y la rentabilidad sobre el capital (ROE) finalmente tiende al alza, pasando de aproximadamente el 8,4 % al 9 % en los últimos años. Ahora el 80 % de las empresas del mercado prime presentan planes de mejora del capital. Esta transformación es una narrativa a largo plazo, específica de cada acción, que aún tardará años en completarse.

3. La esperanza de una normalización virtuosa

El Banco de Japón está realizando una delicada maniobra. El gobernador Kazuo Ueda supervisó una subida de los tipos de interés en diciembre de 2025 hasta el 0,75 %, el nivel más alto desde 1995. Aunque sigue siendo cauteloso a la hora de definir un tipo «neutral», ha expresado su confianza en que las empresas seguirán aumentando los salarios de forma constante, señalando que las incertidumbres en torno a los aranceles estadounidenses han disminuido.

El camino a seguir es el de una normalización esperanzadora. Se espera que las negociaciones salariales de primavera de Shunto, que comienzan en marzo de 2026 y alcanzan su punto álgido a mediados de marzo, mantengan un fuerte impulso, ya que la Confederación Sindical Japonesa (Rengo) busca aumentos del 5 % o más. Las continuas medidas del Banco de Japón deberían contrarrestar la percepción de que va por detrás de la curva, reforzando el yen y contribuyendo a reducir la inflación importada. Esto debería apoyar al consumidor japonés y reforzar la confianza interna en general.

Las oportunidades

Creemos que estos tres pilares han creado un conjunto de oportunidades específicas para las acciones, equilibrando el impulso y el valor:

  • Finanzas (bancos): se benefician directamente del aumento de los tipos de interés y del potencial de una economía nacional más fuerte para impulsar los préstamos. Muchos cotizan en torno a una vez su valor contable, con rendimientos decentes, lo que ofrece tanto impulso como valor.
  • Gestores de activos: se sitúan en el centro de la revolución del gobierno corporativo y se benefician directamente del aumento de la actividad en los mercados de capitales. A medida que las empresas se reestructuran, se desprenden de activos no esenciales y devuelven más efectivo a los accionistas, los gestores de activos actúan como una infraestructura en la transformación de Japan Inc.
  • Oportunidades contrarias: Vemos atractivo en las telecomunicaciones y el comercio minorista: estos sectores están actualmente poco apreciados, infravalorados en comparación con los promedios históricos y posicionados para beneficiarse de una revalorización impulsada por las reformas a medida que mejora la calidad de la gestión.

Perspectivas

Hay riesgos que, naturalmente, deben vigilarse. Las valoraciones del mercado están algo elevadas, especialmente en determinados segmentos, con una relación precio/valor contable de 1,7 veces, la más alta desde 2008. Además, las relaciones entre Japón y China siguen siendo delicadas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha apoyado a Sanae Takaichi como ella esperaba, y China sigue siendo un socio comercial esencial.

Dicho esto, las valoraciones más altas no han frenado el mercado estadounidense en los últimos años. En nuestra opinión, Japón ofrece ahora un Gobierno estable y favorable al crecimiento, salarios en aumento y un sector empresarial que está experimentando un cambio cultural fundamental. La revolución de la gobernanza aún no se ha reflejado plenamente en el precio de muchas acciones y, para aquellos que buscan una historia estructural en 2026, la narrativa individual de Japón sigue siendo un argumento convincente.


Buen fin de semana!!