Comentario de mercado viernes 9 de Mayo del 2025.

Los miedos a una posible recesión en Estados Unidos, y el empeoramiento de la situación en Israel y en Ucrania han añadido más incertidumbre en esta primera semana de mayo, aunque con las subidas de ayer en Estados Unidos el comportamiento semanal de las Bolsas ha sido muy plano. Por otro lado, los datos macroeconómicos volvieron a sorprender al alza y continúan sin reflejar la nueva realidad comercial, aunque en China la confianza empresarial sí mostro cierto deterioro, con cifras por debajo de lo esperado. Sigue creciendo la tensión geopolítica, con India bombardeando Pakistán este miércoles tras un atentado en Cachemira, a lo que Pakistán respondió derribando aviones.

Esta semana se han iniciado las negociaciones arancelarias de Estados Unidos con Reino Unido, China, India, Japón, Canadá y la Unión Europea, esta última anunció que prepara represalias si no hay acuerdo…

A continuación, va un pequeño resumen con minuto y resultado sobre las diferentes negociaciones:

  • Reino Unido: Ayer Trump y Starmer firmaron un acuerdo para reducir los aranceles sobre las exportaciones británicas de acero y automóviles. Donald Trump había insinuado esta semana que iba a anunciar un gran acuerdo comercial y, según The New York Times, el Reino Unido sería la contraparte. Pues así fue. En un día marcado en rojo en el calendario británico, por el 80 aniversario del anuncio del final de la Segunda Guerra Mundial en Europa, Estados Unidos y Reino Unido comunicaron el primer acuerdo de los que tiene previsto sellar el presidente norteamericano, después de desatar una guerra comercial con la mayoría de países del mundo. Desplazado a la planta de fabricación de Jaguar Land Rover, el primer ministro británico, Keir Starmer, tildó la alianza de “histórica” porque “permite a las empresas y a los empleados británicos proteger miles de empleos en sectores clave”. El mayor alivio lo experimentarán el motor y el acero. Se eliminan, desde el 25%, los aranceles aplicados sobre el acero y el aluminio, unos sectores que no atraviesan por su mejor momento en Reino Unido, donde se acaba de nacionalizar British Steel, hasta ahora en manos chinas. Washington también admite reducir los gravámenes a las importaciones de vehículos del 27,5% al 10%, cuyo principal beneficiario será Jaguar Land Rover. Habrá una cuota de 100.000 vehículos, una cifra que prácticamente cubre todas las ventas de Reino Unido a Estados Unidos. Londres retirará los aranceles a las importaciones norteamericanas de etanol, utilizado en la producción de cerveza, y ha acordado un acceso recíproco para la ternera. Los granjeros británicos podrán vender 13.000 toneladas de este producto y no se relajarán los estándares en la calidad de las importaciones a Reino Unido. Sobre los productos farmacéuticos, deberá negociarse más adelante. El acuerdo no toca algunos temas polémicos, uno de ellos es el impuesto de servicios digitales, que sigue igual. Se trata de una tasa del 2% para buscadores, servicios de redes sociales y plataformas de venta online. Ambos países se han comprometido a trabajar en un acuerdo de comercio digital y en un mayor acercamiento en tecnología. “¿Está mejor ahora Reino Unido que hace seis meses?”, le preguntaron a Starmer, que la semana pasada constató en unas elecciones parciales el fuerte desgaste que ha sufrido en solo un año en el Gobierno. El premierdijo que la comparación debe realizarse con la situación justo antes del acuerdo. De hecho, para el resto de sectores, los aranceles continuarán en el 10%, la tasa genérica (y la más baja) de las anunciadas en el Día de la Liberación.
  • China: Este fin de semana los representantes de Estados Unidos y de China se reunirán en Suiza, para mantener conversaciones. En este sentido, Bessent dijo que los aranceles actuales son insostenibles y equivalentes a un embargo comercial. Trump dice que prescribiría niveles arancelarios y concesiones comerciales para los socios que buscan evitar aranceles más altos. “Espero conversaciones productivas mientras trabajamos para reequilibrar el sistema económico internacional y servir mejor a los intereses de Estados Unidos”, señaló el miércoles Bessent en un comunicado. El secretario del Tesoro aprovechó también para dejar claro que se trata de un encuentro preliminar, con reuniones que se celebrarán tanto el sábado como el domingo. Desde Pekín, el Ministerio de Comercio confirmó su disposición a dialogar, aunque también dejó claro que no cederán en “posiciones de principio”. Según varios portavoces oficiales, China ha accedido a sentarse a la mesa tras percibir señales desde Washington sobre una posible revisión de la política arancelaria de Trump que ha afectado gravemente el comercio bilateral. Según el NY Post esta mañana, los aranceles al gigante asiático podrían reducirse al 50%. Por su parte, el Secretario de Comercio, Lutnick, dijo que el objetivo con China es reducir los aranceles y desescalar las tensiones, y advierte que los acuerdos comerciales con Corea del Sur y Japón pueden ser más complicados que con el Reino Unido. Por último, añadió que el arancel base del 10% es lo mejor que pueden conseguir los socios comerciales. Dentro de la desescalada de las tensiones, China también estaría evaluando la posibilidad de enviar a su ministro de Seguridad Pública, Wang Xiaohong, a encuentros paralelos con autoridades estadounidenses para abordar temas como el tráfico ilegal de fentanilo, otra área sensible en la relación bilateral, según The Wall Street Journal.
  • India: siguen avanzando las negociaciones…
  • JapónEstados Unidos descarta dejar a cero los aranceles recíprocos, aunque sí se muestra dispuesto a valorar una extensión de la tregua de 90 días o reducir el arancel del 14% anunciado para importaciones desde Japón.
  • Unión Europea: Para Bruselas su primera opción es negociar con Estados Unidos, para lo cual le propondrá reducir las barreras tanto arancelarias como no arancelarias e incrementar inversiones. Para el caso de que las negociaciones no sean fructíferas, la UE estaría preparando aranceles sobre 100.000 millones de euros de importaciones de Estados Unidos frente a los 21.000 millones que se aplican actualmente a Estados Unidos en respuesta al arancel del 25% sobre acero y aluminio europeos, y lo que compara con cerca de 550.000 millones de euros de bienes europeos afectados por los aranceles de Trump, dichos aranceles afectarían a aeronaves de Boeing , para homogeneizar el trato que se da a Airbus, y que se sumaría a la decisión de China de no aceptar envíos de Boeing, y automóviles fabricados en Estados Unidos. Tras cerrar ayer el acuerdo con Reino Unido Trump hizo gala de su desdén hacia la UE al destacar que ha dado prioridad a un pacto con Reino Unido por no formar parte de la UE, que el mandatario estadounidense defiende que se creó “para perjudicar a Estados Unidos”.
  • Canadá: tras la reunión del martes de Trump y Carney, el presidente de Estados Unidos la califica como muy amistosa, espera revisión del acuerdo de libre comercio USMCA.

En los primeros 100 días del segundo mandato de Donald Trump, el S&P 500 perdió alrededor del 7%, el peor comienzo de una presidencia de Estados Unidos desde el segundo mandato de Richard Nixon en 1973.El impacto de los aranceles no es lineal y el efecto general sobre la economía y las empresas de Estados Unidos dependerá de la duración y el alcance de los aranceles, así como de la capacidad de las empresas para adaptarse al cambiante entorno económico. De cara al futuro, la reconciliación presupuestaria, los recortes de impuestos y la desregulación y los acuerdos comerciales bilaterales podrían restablecer la confianza del mercado. Aunque lo más probable, y lo que descuentan los analistas es que la volatilidad se mantenga elevada en el corto plazo. Después de 100 días de titulares negativos, posts tendenciosos, guerras comerciales… esperemos que los próximos 100 días traigan noticias más positivas…

El sábado pasado la OPEP decidió aumentar la producción de petróleo, Kepler Chevreux publicó un informe de estrategia en el que el analista de petróleo sigue pensando que estamos en una guerra de la OPEP con implicaciones negativas para los precios, en el modelo de Kepler sale un exceso de oferta de 1,3 millones de barriles en 2025 y 3,1 millones de barriles en 2026.

En cuanto a los índices de sentimiento inversor siguen en terreno negativo para la Renta Variable, la encuesta mensual de AAII (https://www.aaii.com/assetallocationsurvey) vuelve a mostrar un incremento por parte de los inversores en su exposición a cash y reducción en la exposición a Renta Variable, además la encuesta semanal de posicionamiento Alcistas menos Bajistas (Bull minus Bears) sigue en mínimos de los últimos años. El actual rebote de las Bolsas americanas ha cogido a los inversores muy fuera de mercado y con un sentimiento bajista que podría hacer que las Bolsas siguiesen rebotando por el miedo a perderse la subida y a que los flujos de los inversores vuelvan a las Bolsa. Desde los mínimos que hizo el S&P 500 a comienzos de Abril, tras el Día de la Liberación, ha rebotado casi un 14%, y se encuentra sólo a un 7,50% de sus máximos históricos.

 S&P 500 últimos 12 meses (máximo histórico 12 de Febrero del 2025 6144,15).

                                               Índice S&P 500 Vs Índice alcistas menos bajistas.

AAII monthly allocation survey. Línea blanca (cash) línea amarilla (Bolsa).

AAII Bull – Bears

Por otro lado, los inversores institucionales están subiendo su exposición a Renta Variable (https://naaim.org/programs/naaim-exposure-index/).

En el lado microeconómico de presentación de resultados del primer trimestre del año seis de las 7 empresas más importantes han presentado sus resultados del primer trimestre. Con la excepción de Tesla, los resultados han superado las expectativas de los analistas. Cabe destacar que las perspectivas para el trimestre actual no son tan negativas como muchos inversores temían. Sin embargo, el impacto directo de los aranceles, una economía más débil y los problemas en la cadena de suministro siguen representando riesgos importantes para los próximos trimestres.

Beneficio por Acción del Primer Trimestre del 2025 Siete Magníficos (línea naranja) Precio Índice Siete Magníficos (línea blanca).

Importante esta semana:

En Estados Unidos, como se esperaba, el miércoles la Reserva Federal mantuvo ayer sin cambios los tipos de interés, situados en el rango comprendido entre el 4,25% y el 4,5%, por tercera vez consecutiva en lo que va de año. La decisión, ampliamente anticipada por analistas e inversores, puso también de relieve la estoica defensa del banco central estadounidense para garantizar su independencia institucional frente a las presiones crecientes que ha recibido desde la Casa Blanca. “La incertidumbre sobre las perspectivas económicas ha crecido aún más; los riesgos de un mayor desempleo y una mayor inflación han aumentado”, advirtió el organismo en un comunicado, palabras que luego ratificó el presidente de la Fed, Jerome Powell. Aun así, el banco central se decantó por una pausa. Como ya había adelantado el propio Powell, todavía “no vemos evidencia concluyente de una contracción sostenida en el mercado laboral ni una caída abrupta en la demanda interna”. Es el argumento que prevaleció, lo que permite a la Fed ganar tiempo para evaluar mejor el impacto de la guerra arancelaria y la incertidumbre política. Los últimos datos macroeconómicos avalan de momento la decisión, la inflación en Estados Unidos descendió hasta el 2,4% en marzo, el dato de abril no se conocerá hasta la próxima semana, y el desempleo se mantiene estable en el 4,2%, todavía cerca de sus mínimos históricos. Los inversores temen que un retraso excesivo a la hora de relajar la política monetaria obligue a la Fed a recortar los tipos de forma más agresiva a partir del verano. Algunos economistas proyectan hasta cinco recortes antes de fin de año si la economía empeora drásticamente. Para quienes, como Trump, también apostaban por un recorte preventivo en esta reunión, también hay argumentos a favor, el PIB americano se contrajo un 0,3 % en el primer trimestre a ritmo anualizado, el primer dato trimestral negativo desde 2022. Analistas, como los de Pimco, creen que la Fed no tendrá datos reales del impacto hasta después del verano como pronto. En este contexto, la mayoría de analistas no esperan que los responsables políticos recorten los tipos de interés hasta finales de este año, una vez que los datos hayan mostrado una desaceleración o contracción concreta del mercado laboral. Una vez que la Fed dé el paso, algunos analistas esperan que el banco central continúe bajando los tipos en 2026. Powell insistió en que le gustaría conocer el impacto en la economía de la política proteccionista de la Casa Blanca antes de hacer cualquier movimiento para no tener que dar marcha atrás después, sobre todo por el riesgo a un aumento de las presiones inflacionistas. Fue contundente: “Vamos a ser pacientes; no tenemos prisa. Estamos en una buena posición para esperar y ver qué ocurre”.

Hablar con Powell es como hacerlo con una pared”. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no está contento con la decisión que tomó el miércoles la Reserva Federal de no bajar los tipos y dejarlos en el 4,5%. Aunque ayer rebajó el tono al no recurrir a sus amenazas habituales de destituirlo, no dudó en calificar al presidente de la Fed, Jerome Powell, como un “necio que no tiene ni idea”. Sin embargo, no fue más allá, y aseguró que le da la igual la política monetaria y lo que haga la Fed, “Ya no va a importar mucho, porque la economía de este país es muy fuerte”. Trump insistió en que esta semana era el momento de bajar los tipos porque “no hay inflación”. ¿Por qué no ha sido así? “Probablemente no siente mucho amor por mí. Es una razón un poco loca, pero así es la vida”, zanjó Trump, lo que podría indicar que el presidente de Estados Unidos se ha olvidado, al menos de momento, de su objetivo de forzar la destitución de Powell.

La encuesta de la Fed de Nueva York revela que las expectativas de inflación de los consumidores a tres años aumentan hasta el 3,2%, el nivel más alto desde julio de 2022, mientras que las expectativas de inflación a cinco años caen desde el 2,9% al 2,7%. Por su parte, el GDPNow de la Fed de Atlanta se mantiene sin grandes cambios en el 2.26%.

Trump amenazó este lunes con imponer aranceles del 100% a las películas producidas en el extranjero. El secretario de Comercio confirmó la puesta en marcha en las redes sociales, mientras que la Casa Blanca desmintió que existiese una decisión final, declarando que la Administración aún lo está evaluando. La industria cinematográfica estadounidense ha advertido que afectará las cadenas de suministros y los estudios se expondrán a mayores costes. No está claro si los aranceles se aplicarían tanto a las películas en servicios de streaming como a las proyectadas en cines, o si se calcularían en función de los costes de producción o de los ingresos de taquilla. De este modo, sería la primera vez que Trump tiene como objetivo tarificar un servicio y no los bienes, como viene haciendo hasta ahora.

Siguiendo con la guerra comercial, Trump declaró el martes que China quiere llegar a un acuerdo «desesperadamente». Por otra parte, el Presidente quiere anunciar aranceles a productos farmacéuticos en las próximas 2 semanas, se barajan aranceles del 104% sobre productos farmacéuticos importados. Según prensa, Estados Unidos rechaza la exención de Japón de aranceles «recíprocos». En cuanto a la relación con Canadá, el Secretario de Comercio americano, Lutnick, dijo que las perspectivas para el acuerdo comercial con Canadá son «realmente complejas».

El martesBessent, Secretario del tesoro de Estados Unidos, dijo que la trayectoria de la deuda es insostenible. Añadió que hay un problema de gastos, no un problema de ingresos.

El presidente de Estados Unidos instó esta semana al ala republicana del Congreso a subir los impuestos a los ricos como parte de su “Gran y Hermoso Proyecto de Ley”, aunque su iniciativa se está topando con obstáculos dentro de su propio partido. Así, y según The Washington Post, Donald Trump instaba al presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, a subir los impuestos a algunas de las personas con mayores ingresos. Con todo, el proyecto se enfrenta a obstáculos dentro del partido, ya que hay republicanos en distritos clave contrarios a recortar drásticamente las prestaciones de la red de seguridad social, mientras que los republicanos de línea dura exigen billones adicionales en recortes de gastos. En una línea similar, el secretario del Tesoro Scott Bessent, también sugirió la creación de una nueva categoría impositiva para quienes ganan más de 5 millones de dólares al año.

Este lunes conocimos una mejora de la confianza de los empresarios en Estados Unidos, sorpresa positiva de la confianza de los gestores de compras del sector servicios, con un repunte del indicador en abril hasta niveles de 51,6 desde el 50,8 anterior y un punto por encima de las expectativas. Esta mejora de la confianza de los servicios aleja los temores a una recesión inminente de la economía estadounidense. Además, por componentes la lectura también deja señales menos alarmantes, con una recuperación de los nuevos pedidos que se elevaron hasta niveles de 52,3 desde 50,4 previo y también una mejora del empleo que se elevó hasta 49 desde el 46,2. Por tanto, aunque el componente de empleo de la encuesta sigue en terreno de contracción (por debajo de 50), este repunte apunta a que no se están deteriorando las perspectivas. Finalmente, por el lado de los precios pagados, las cifras son negativas y advierten de un aumento de las presiones inflacionistas, el subíndice subió hasta 65,1 desde el 60,9 previo y alcanza su mayor nivel desde enero de 2023.

El sábado pasado la OPEP+ decidiera aumentar la producción en 411 mil barriles al día a partir de junio, muy por encima de los 138 mil previstos y tras haber anunciado un aumento similar a partir de mayo, con las caídas del precio del petróleo de esta semana, tras la decisión de la OPEP, el Brent ya cae un 20% en 2025.

En una entrevista televisiva, Trump afirmó que las políticas que está implementando son necesarias para el país y restó importancia a las preocupaciones en materia de inflación. Además, planteó que los estadounidenses están dispuestos a aguantar ciertos sacrificios económicos temporales si eso significa beneficios a largo plazo. Por otra parte, el Presidente planteó un arancel del 100% para las películas extranjeras y “no descarta» el uso de la fuerza militar para controlar Groenlandia. Por último, dijo que un tercer mandato no es algo que esté buscando hacer.

Trump dijo estar dispuesto a reducir los aranceles a China “en algún momento” aunque señaló que quiere un acuerdo «justo» y que no tiene planes de hablar con Xi esta semana. Por su parte, China estaría considerando hacer una oferta relacionada con el control del fentanilo, con el fin de reactivar conversaciones comerciales con Estados Unidos.

En Alemania fue sorprendente la falta de apoyos a Friedrich Merzlíder de CDU/CSU, este martes para conseguir en una primera votación los 316 votos necesarios (de un total de 630 escaños en el Bundestag) para convertirse en el canciller de Alemania. En esa primera votación se quedó a falta de 6 votos, algo llamativo teniendo en cuenta que con sus socios de coalición (SPD) suma 328, y que podría tener que ver con la insatisfacción de parte de la coalición con el drástico cambio en la política fiscal. Sin embargo, en una segunda votación, consiguió 325 apoyos, lo que eliminó el temor a la inestabilidad política que habría generado el no tener un canciller y exponerse a la celebración de nuevas elecciones, en un momento especialmente relevante, con la necesidad de implementar inversiones en defensa e infraestructuras, reformas, para hacer frente a su débil economía y el complicado contexto comercial.

La Unión Europea planea eliminar las importaciones de gas ruso para finales de 2027, buscando diversificar sus fuentes hacia alternativas como el gas natural licuado (GNL) de Estados Unidos. La Comisión anunció esta semana las directrices, sujetas a cambios. Las medidas incluyen la finalización de los contratos al contado que tengan las empresas europeas con proveedores rusos antes de finales de este año. Por su parte, los contratos a largo plazo vigentes contarán con plazo hasta 2027. Desde la invasión a Ucrania, la UE ha reducido significativamente su dependencia energética con Rusia, imponiendo sanciones sobre el petróleo y el carbón. Sin embargo, el gas continúa suponiendo un desafío pendiente. El plan requiere de la aprobación del Parlamento Europeo y de los países miembros de la UE. Países como Hungría y Eslovaquia ya han anunciado su intención de bloquear cualquier intento de imponer sanciones al gas ruso. 

En una entrevista el pasado fin de semana pasado, el vicepresidente del Banco Central Europeo, De Guindos, se mostró optimista de que la inflación cumplirá de forma sostenible el objetivo del 2%, añadió que la fortaleza del euro, la caída de los precios del petróleo y la incertidumbre económica serán decisivos para determinar si se deben recortar más los tipos.

En Francia, el primer ministro Bayrou planea reducir la deuda e impulsarla producción, y no descarta un referéndum para asegurar el respaldo público a las reformas.

El martes en China decepcionó la confianza de los empresarios, el índice PMI compuesto privado (Caixin) bajó hasta 51,1 desde el 51,8 previo. Esto se explicó principalmente por un mal comportamiento del sector de los servicios, donde la confianza cayó en abril hasta 50,7 desde el 51,9 previo y por debajo del 51,8 esperado.

En Reino Unido el Banco de Inglaterra redujo tipos en 25 puntos básicos, situándolo en el 4,25%, lo que marca el cuarto recorte desde el verano de 2024 y lo deja 100 puntos básicos por debajo del pico del año pasado. Aunque algunos esperaban un ritmo más acelerado de recortes, el banco mantuvo su enfoque de “retirada gradual y cuidadosa” del estímulo monetario, respaldando previsiones de recortes trimestrales de 25 puntos básicos. La decisión fue muy dividida poniendo de manifiesto la gran incertidumbre económica existente. Así hubo cinco votos a favor del recorte, dos por uno mayor y dos por mantener los tipos. La economía del Reino Unido muestra señales de desaceleración y un mercado laboral menos ajustado, mientras que los efectos de la política comercial y el reciente acuerdo emergente entre Estados Unidos y el Reino Unido podrían alterar las proyecciones. A pesar de la incertidumbre y de una posible inflación a corto plazo por los precios energéticos, el banco sigue viendo intacto el proceso de desinflación.

Cuando Europa crece más que Estados Unidos. Ignacio de la Torre. Economista jefe, Arcano Partners.

La semana pasada conocimos que la economía de la zona euro creció un 0,4% intertrimestral, en tanto que la estadounidense se redujo un 0,1%. En términos anualizados, la primera creció un 1,6% frente al decrecimiento del 0,3% de la segunda. Es la primera vez en años que se produce un crecimiento económico mayor en la zona euro que en Estados Unidos.

Alemania creció un 0,2% frente a un decrecimiento del 0,2% el trimestre anterior. Francia, un 0,1% frente a un decrecimiento de un 0,1% en el anterior. Italia, un 0,3% (0,2% en el cuarto trimestre), y España, un 0,6% (0,7% en los tres últimos meses del año). Es cierto que durante el primer trimestre la zona euro se ha podido beneficiar de factores coyunturales, como el inusual crecimiento irlandés, muy ligado a sus volátiles exportaciones de servicios no turísticos, o por las exportaciones alemanas de marzo, que pudieron beneficiarse de órdenes elevadas desde Estados Unidos para acumular inventario antes de la imposición de aranceles. Es igualmente cierto que el crecimiento español hubiera podido ser una décima mejor si excluimos elementos más volátiles, y que Portugal tuvo un trimestre negativo por factores también coyunturales. En cualquier caso, el consumidor europeo parte de niveles de sobreahorro (justo lo contrario de lo que ocurre con el estadounidense), los tipos de interés están a la baja y las casas de la zona euro han comenzado a subir, y Alemania ha dado un giro a su política fiscal. Factores que apuntalan riesgos alcistas al crecimiento futuro, especialmente si la aplicación final de los aranceles acaba siendo pragmática, tal como parecen estar descontando actualmente los mercados.

En Estados Unidos, el decrecimiento intertrimestral presentó también factores coyunturales. El más importante es el inusual aumento de importaciones, en especial de las provenientes de China, con el objeto de acumular existencias antes de la entrada en vigor de los aranceles. En consecuencia, Estados Unidos presentó el mayor déficit comercial de su historia, algo que nos recuerda también que, durante el primer mandato de Trump, este desequilibrio terminó en una situación peor que en la que comenzó. Si excluimos otros factores más coyunturales es posible que la economía norteamericana hubiera crecido cerca de un 1,5% anualizado el primer trimestre. Con todo, el principal riesgo del crecimiento económico se observará el segundo trimestre, ya que el efecto de los anuncios arancelarios del pasado 2 de abril será patente precisamente a partir de ese mes. Sabemos que, según la Universidad de Michigan, la confianza del consumidor estadounidense se ha hundido hasta niveles muy bajos, sólo observados en los años 1980. Además, las expectativas de inflación de los consumidores a un año vista han subido hasta el 6%, niveles superiores al crecimiento de salarios. Por último, el porcentaje de consumidores que anticipan un aumento del desempleo los próximos doce meses ha crecido exponencialmente, lo que suele preceder a una contracción preventiva de gasto, algo que a su vez ha provocado recesiones pasadas.

Más ahorro, menos consumo

La confluencia de un consumidor bajo de moral, con expectativas de inflación superiores a los crecimientos salariales y temores de un repunte del desempleo generará una reacción que ya hemos visto en el pasado: ahorrar más y consumir menos. Dado que el 70% del PIB de Estados Unidos depende del consumo, la situación futura puede ser precaria. Es cierto que los datos de consumo de marzo fueron razonables (mejores que en enero y en febrero), pero podría también estar ligado a la compra de productos importados, como juguetes o electrónica, antes de los aranceles. Los norteamericanos destinan actualmente un 4% de su sueldo al ahorro, nivel inferior a su media histórica. Todo apunta a que próximamente incrementarán esa proporción, lo que pondrá en riesgo el crecimiento futuro.

Estados Unidos presenta palancas muy limitadas para hacer frente a la desaceleración. La Fed apenas cuenta con margen para bajar tipos con inflaciones subyacentes anualizadas un punto por encima de su objetivo y el riesgo de que los aranceles las acaben elevando al 4%. El enorme déficit fiscal del país (6,3%, que podría ascender al 8% una vez se apruebe la extensión de los recortes fiscales vigentes en el pasado, cifras siempre antes de una posible recesión), limita el margen de actuación para estimular a la economía fiscalmente.

Creo que un análisis más estructural de ambas economías también apunta en la dirección que señala la coyuntura.

Tucídides, en el discurso fúnebre dedicado a los soldados atenienses caídos en batalla frente a Esparta, pone en boca de Pericles las siguientes palabras: “Nuestra constitución es una democracia porque el poder reside no en las manos de una minoría, sino en las del conjunto del pueblo. Si se trata de dirimir una disputa privada, todos son iguales ante la ley (…). Nuestra ciudad está abierta al mundo, a nosotros nos parece tan natural disfrutar de los bienes extranjeros como hacerlo de los nuestros”. Tucídides hacía referencia a que el arancel que aplicaba Atenas en el siglo V a. C., y que enriqueció tanto a su ciudad, era el 2%, por cierto, muy cercano al 1,7% que mantenía Estados Unidos hasta el “día de la liberación”.

El futuro nos dirá si estas nociones expuestas por Pericles y nacidas en Europa –que tanto bien depararon en Estados Unidos– están volviendo a su cuna, y si el crecimiento, una vez más, será el espejo de las ideas que en el pasado han funcionado generando prosperidad, tal como nos ha mostrado la historia.

Los vientos de cola de la economía de EEUU superarán a Trump y sus aranceles.  Nouriel Roubini. Asesor principal de Hudson Bay Capital Management LP y profesor emérito de la Escuela de Negocios Stern de Universidad de Nueva York.

En diciembre pasado, sostuve que si bien algunas de las políticas del presidente estadounidense, Donald Trump, serían estanflacionarias (al reducir el crecimiento y hacer subir la inflación), esos efectos se verían mitigados en última instancia por cuatro factores: la disciplina del mercado, una Reserva Federal estadounidense independiente, los propios asesores del Presidente y las escasas mayorías de los republicanos en el Congreso.

El guion se ha desarrollado según lo previsto. La reacción de los mercados de acciones, bonos, crédito y divisas obligó a Trump no solo a recular con sus aranceles “recíprocos” contra la mayoría de los socios comerciales de Estados Unidos, sino también a rogarle a China que se sentara a negociar. En el juego de la gallina entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, Trump perdió. Los operadores del mercado se impusieron a los aranceles, y los vigilantes de los bonos demostraron ser más poderosos incluso que el presidente estadounidense –tal y como observó, hace un cuarto de siglo, el estratega político James Carville–.

Luego vino el juego de la gallina con el presidente de la Fed, Jerome Powell. Una vez más, Trump fue el primero en parpadear –al menos por ahora–. Los mercados se desplomaron cuando sugirió que despediría a Powell, y pronto dio marcha atrás, declarando que no tiene “ninguna intención” de hacerlo.

Mientras tanto, Powell ha dejado claro que el presidente no tiene autoridad legal para destituirlo.

Del mismo modo, aunque lunáticos como Peter Navarro, el principal asesor comercial de Trump, inicialmente tomaron la delantera apelando a la imagen que Trump tenía de sí mismo como “el hombre de los aranceles”, esto no duró. Una vez que los mercados se tambalearon, parecieron prevalecer quienes abogan por una estrategia arancelaria de “escalar para desescalar”, como el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y Stephen Miran, presidente del Consejo de Asesores Económicos (un excolega mío).

Por último, algunos congresistas republicanos han apoyado leyes que limitan la autoridad del presidente para imponer aranceles, y muchos otros actores políticos –desde gobernadores estatales y fiscales generales hasta grupos empresariales– están demandando a la administración por lo que califican de extralimitación ilegal.

Más allá de estas cuatro barreras, está el factor tecnológico. El crecimiento potencial de la economía estadounidense se acercará al 4% para 2030, muy por encima de las estimaciones recientes del Fondo Monetario Internacional del 1,8%. La razón es obvia: Estados Unidos es líder mundial en diez de las 12 industrias que definirán el futuro, y China solo es líder en vehículos eléctricos y otras tecnologías verdes. El crecimiento de Estados Unidos promedió un 2,8% en 2023 y 2024, y el crecimiento de la productividad ha promediado un 1,9% desde 2019, a pesar de la caída por la pandemia.

Inteligencia artificial

Desde el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022 –algo que predije en mi libro Megamenazas–, las inversiones relacionadas con la IA han impulsado un auge de los gastos de capital en Estados Unidos. Incluso los aranceles y la incertidumbre resultante no han cambiado fundamentalmente la orientación de la mayoría de las grandes empresas tecnológicas, los hiperescaladores de IA y otros. Muchas incluso están redoblando sus inversiones en IA.

Si el crecimiento pasa del 2% al 4% gracias a la tecnología, eso supone un impulso de 200 puntos básicos en el crecimiento potencial. Sin embargo, incluso las protecciones comerciales y las restricciones migratorias draconianas reducirían el crecimiento potencial en tan solo 50 puntos básicos como máximo. Es una proporción de cuatro a uno entre factores positivos y negativos; la tecnología prevalecería sobre los aranceles a medio plazo.

Como he argumentado recientemente en otro lugar, incluso si el ratón Mickey fuera presidente, Estados Unidos seguiría encaminado hacia un crecimiento del 4%, porque la innovación del sector privado estadounidense promete compensar las malas políticas y su formulación errática.

El auge de la inversión impulsado por la inteligencia artificial también implica que, con o sin aranceles elevados, el déficit de cuenta corriente de Estados Unidos seguirá siendo alto y se mantendrá en una trayectoria ascendente (lo que refleja la diferencia entre un ahorro lento y una inversión floreciente). Sin embargo, dado que el excepcional crecimiento de Estados Unidos sobrevivirá a Trump, las entradas de capital continuarán a pesar del ruido sobre la política comercial. Si bien es posible que los inversores en renta fija se retiren de los activos estadounidenses y del dólar, los inversores en renta variable mantendrán una sobreponderación en activos estadounidenses, quizás incluso duplicando su apuesta. Cualquier debilitamiento sustancial del dólar será gradual, y la moneda estadounidense no perderá repentinamente su papel como moneda de reserva global.

Con el tiempo, el mayor crecimiento, combinado con las actuales políticas de redistribución, debilitará las fuerzas populistas en Estados Unidos. Mientras tanto, Europa seguirá enfrentándose a los vientos en contra del envejecimiento demográfico, la dependencia energética, la excesiva dependencia de los mercados chinos, la escasa innovación nacional y un crecimiento estancado en torno al 1%. La brecha de innovación de 50 años entre Estados Unidos y Europa no hará más que aumentar a medida que el crecimiento impulsado por la inteligencia artificial pase de logarítmico a exponencial.

En este contexto, es muy posible que los partidos populistas de extrema derecha se apoderen de la mayor parte de Europa, como ya lo han hecho en algunos países. Ante la aparente deriva de Estados Unidos hacia el antiliberalismo, Europa podría parecer actualmente el último bastión mundial de la democracia liberal; pero esta narrativa podría invertirse a mediano plazo.

Letta y Draghi

Esta inversión se vuelve más probable si los europeos siguen ignorando las recomendaciones de los exprimeros ministros italianos Enrico Letta y Mario Draghi. En su informe del año pasado sobre la competitividad europea, Draghi señaló que los aranceles intercomunitarios sobre bienes y servicios son mucho más elevados que los que Trump ha amenazado con imponer. Un aspecto positivo de la intimidación de Trump es que podría obligar a Europa a despertar.

Sin duda, la inflación estadounidense se disparará por encima del 4% este año. Los acuerdos comerciales con la mayoría de los países limitarán la tasa arancelaria a un nivel indeseable pero manejable del 10% o el 15%, y una probable desescalada con China dejará esa tasa en torno al 60%, en promedio, impulsando un desacoplamiento gradual de las dos economías. El consiguiente impacto en los ingresos reales disponibles (ajustados por inflación) paralizará el crecimiento en el cuarto trimestre de este año, lo que podría provocar una recesión poco profunda en Estados Unidos que durará un par de trimestres.

Pero una Reserva Federal que mantenga un compromiso creíble con el anclaje de las expectativas de inflación podrá recortar las tasas una vez que el crecimiento se estanque, y un aumento modesto de la tasa de desempleo debilitará la inflación. A mediados de 2026, el crecimiento estadounidense experimentará una fuerte recuperación, pero Trump se habrá visto perjudicado políticamente, lo que augura una derrota de su partido en las elecciones de mitad de mandato. Los temores de que Estados Unidos caiga en la autocracia se verán aliviados. La democracia estadounidense sobrevivirá a la sacudida de Trump y, tras un período inicial de inseguridad y dolor, la economía prosperará.

Los aranceles al cine serían un error. Financial Times. Lex Column.

Poner aranceles a las películas extranjeras, la última ocurrencia del presidente estadounidense Donald Trump, es un argumento plagado de agujeros. Las películas, como los coches, son a menudo asuntos multinacionales. Un ejemplo es El aprendiz, una película biográfica sobre el ascenso de un Trump más joven, que recibió financiación de cuatro países. El director es iraní-danés y dos de los protagonistas proceden del este de Europa.

La Casa Blanca ha presentado los aranceles como una forma de reducir el déficit comercial de EEUU. Sin embargo, en lo que respecta a las películas, EEUU disfruta de un superávit comercial que en 2023 alcanzó los 15.300 millones de dólares (13.500 millones de euros), según Motion Picture Association, un organismo del sector. Las exportaciones triplicaron el valor de las importaciones.

Incoherencias aparte, está la utilidad de exigir un gravamen sobre algo que no sale de un barco ni pasa físicamente por las manos de los inspectores de aduanas. La fijación de los precios de los contenidos en streaming es un arte oscuro, y los productores son reacios a establecer suscripciones: Netflix tardó años en acabar con el uso compartido de contraseñas.

Sin duda, los inversores no consideraron que Netflix se viera afectada. Las acciones de la empresa estadounidense cayeron inicialmente el lunes tras conocerse la noticia, pero desde entonces se han recuperado. En Reino Unido, las de Facilities by ADF, que se encarga del transporte en los platós, han perdido un 16% desde principios de semana.

Puede que el verdadero villano que Trump tiene en el punto de mira sean las exenciones fiscales y otros incentivos que los países extranjeros ofrecen para atraer a Hollywood. El hecho de que esta práctica esté tan extendida evidencia el valor que se percibe en el desarrollo de una industria creativa próspera. Corea del Sur, por ejemplo, ha desarrollado un gran poder blando gracias a producciones como El juego del calamar y la oscarizada Parásitos.

EEUU podría seguir su ejemplo o, en su defecto, buscar diferentes vías de financiación para dar un empujón a los productores independientes. Una de las opciones que se está barajando en Reino Unido, por ejemplo, es la posibilidad de gravar a los streamers, mediante impuestos sobre los ingresos, para subvencionar la televisión pública de calidad. El riesgo es que algunos gobiernos se inclinen por condicionar ese apoyo a que se incluyan, o eviten, determinados contenidos.

La razón por la que los propios cineastas estadounidenses están encantados de transportar equipo y material por todo el mundo es que los costes más baratos ayudan a cuadrar sus finanzas. Barbie no fue la única que construyó su casa de plástico rosa en Reino Unido; el año pasado, el país ingresó casi 5.000 millones de libras (5.900 millones de euros) por las superproducciones de Hollywood rodadas en estudios británicos.

A falta de algo así, el argumento se desarrollará siguiendo líneas estrictamente predecibles. La secuela –o más bien precuela– empezó el mes pasado cuando China respondió a la primera tanda de subidas de aranceles reduciendo su ya baja cuota de películas estadounidenses. EEUU corre el riesgo de ver cómo se recorta uno de sus escasos superávit, y encarecer las producciones no volverá a hacer grande a EEUU.

Populismo hasta en la opa. José María Rotellar. Profesor de Economía. Director del Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria.

La semana pasada, la CNMC dio su visto bueno a la opa hostil de BBVA sobre Sabadell. Desde entonces, el Gobierno contaba con dos semanas para decidir si la eleva a Consejo de Ministros y dirimir sobre la misma.

El presidente Sánchez ha anunciado que, antes de ello, abrirá una consulta pública con agentes sociales y ciudadanos para recabar su opinión sobre la conveniencia o no de aprobar la operación. Esto es inaudito. Quienes tienen que decidir son los órganos competentes (CNMC, CNMV) y el Gobierno, y deben hacerlo basándose en aspectos técnicos, bien fundados, que soporten las decisiones que toman al respeto. Todo ello está claramente regulado, con los pasos a seguir.

Lo que no puede suceder, en ningún caso, es que la decisión sea sometida a la opinión de quienes no tienen ni competencia para ello ni criterio técnico para poder evaluar la potencial operación. Esa consulta pública no es más que una manera de querer quitarse responsabilidades de encima ante la decisión que adopte el Ejecutivo, desistiendo de su responsabilidad y sumergiendo a España en una deriva populista y demagoga que se acrecienta por momentos. No es de recibo que Yolanda Díaz diga que la opa no puede salir porque no le gusta, sin más argumentos, ni que el Gobierno ahora realice una consulta pública, ni que los consejeros de cada color en las distintas instituciones voten en función de lo que les diga la formación que los ha propuesto.

Se puede estar a favor o en contra de la operación, pero no por los argumentos que esgrimen algunos miembros del Gobierno, que no tienen base, ni por el populismo que envuelve el último anuncio de consulta pública por parte de Sánchez. Se puede hacer un análisis de posibles perjuicios acerca de la disminución en el número de entidades, que ha quedado reducido a una parte muy pequeña en comparación con las de hace veinte o cuarenta años y que ello pueda dificultar el acceso a la financiación o encarecerla.

Por otro lado, puede que se argumenten posibles beneficios, como el hecho de que a muchas entidades les ha podido dar capacidad para crecer inorgánicamente y acometer, así, la penetración en mercados internacionales, y que se alcanzaría, con la opa, una potencial mayor sinergia de costes, como elementos positivos. Todo ello, en cualquier caso, debe estar basado en sólidos análisis y en argumentos como los expuestos, de pros y contras, pero no en populismo.

Criterios técnicos

Los accionistas de Sabadell decidirán libremente qué les conviene; los del BBVA valorarán si su consejo ha tomado o no una decisión correcta, pero para que avance o no, quienes deben decidir al respecto son los organismos correspondientes, entre ellos, el Gobierno, con criterios técnicos que señalen ventajas e inconvenientes, como he expuesto antes, y no trufar la economía española de inseguridad jurídica derivada del populismo, que es lo que el Gobierno hace con esta insólita decisión, llenando la economía española de populismo hasta en la opa. Que decidan lo que consideren conveniente, pero basado en criterios técnicos y sólidos, y no en una decisión asamblearia carente de garantías en cuanto a conocimiento y competencia para ello.

El Gobierno no puede obviar el dictamen de la CNMC ni esconderse detrás de una medida demagógica con la que justificar su decisión. Debe decidir con argumentos técnicos, como los de la autoridad de Competencia, no con opiniones sin base técnica para emitirlas. Sería un grave error que el Gobierno se dejara llevar por argumentos populistas, que desvirtuarían cualquier decisión y sembraría inseguridad jurídica, una más de este gobierno.

El viejo orden económico global ha muerto. Martin Wolf. Financial Times.

Cómo deberían los extranjeros desear que termine la guerra comercial entre Estados Unidos y China? Deberían querer que las dos potencias pierdan.

Es cierto que la estrategia de Donald Trump es mucho peor que intelectualmente incoherente: es letal para cualquier orden global cooperativo. Algunos piensan que el colapso de ese “globalismo” es incluso deseable. En mi opinión, es insensato imaginar que un mundo gobernado por “grandes potencias” depredadoras sería mejor del que tenemos. Sin embargo, aunque el proteccionismo de Trump está abocado al fracaso, el mercantilismo chino no debe ganar, ya que también genera importantes dificultades globales.

Para comprender los problemas que afronta la economía mundial, resulta útil partir del tema de los “desequilibrios globales”, que sobre el que se debatió mucho en el período anterior a las crisis financieras mundial y de la zona euro de 2007-2015. Aunque estos desequilibrios se han reducido en los años transcurridos desde entonces, el panorama general no ha cambiado. Como señala el último informe Perspectivas de la Economía Mundial del FMI, China y los países acreedores europeos (en concreto, Alemania) han registrado superávits persistentes, mientras que Estados Unidos ha registrado déficits compensatorios. Como resultado, la posición de inversión internacional neta de Estados Unidos fue de -24% del producto mundial en 2024. Dado que el país registra déficits comerciales y de cuenta corriente, y tiene una ventaja comparativa en el sector servicios, también registra grandes déficits en el sector manufacturero.

¿Y qué?, se preguntaría un defensor apasionado del libre mercado. De hecho, incluso un defensor no tan apasionado del libre mercado podría señalar, con razón, que Estados Unidos ha tenido la suerte de vivir por encima de sus posibilidades durante décadas. Esto no tiene por qué ser un problema: después de todo, nadie podrá obligarle a pagar sus deudas. También tiene formas, algunas elegantes y otras menos, de incurrir en default. La inflación, la depreciación, la represión financiera y las quiebras corporativas masivas son algunas de ellas.

Sin embargo, se pueden ver al menos tres grandes lagunas en esta visión bastante complaciente de los grandes y persistentes desequilibrios globales. La primera es que se han vuelto políticamente nocivos. Hasta tal punto, que contribuyeron a la elección de Trump como presidente en dos ocasiones. La segunda es que, en el lado del superávit, se encuentran intervenciones de suma negativa diseñadas para alterar el equilibrio global de poder económico. Aunque las relaciones internacionales no se limitan al poder económico, éste es sin duda un componente crucial del mismo.

Déficit fiscal crónico

La tercera es que la contraparte de los déficits externos suele ser un endeudamiento interno insostenible. Unido a la fragilidad financiera, puede conducir a enormes crisis financieras, como ocurrió entre 2007 y 2015. Los saldos sectoriales de ahorro e inversión son indicadores que apuntan a este desafío. Durante décadas, los extranjeros han mantenido un superávit de ahorro sustancial con Estados Unidos. Las empresas estadounidenses también han mantenido un equilibrio o superávit desde principios de la década de 2000, mientras que los hogares estadounidenses han tenido superávit desde 2008. Dado que estos saldos sectoriales deben sumar cero, la contraparte interna de los déficits por cuenta corriente de Estados Unidos ha sido un déficit fiscal crónico.

Si los tipos de interés reales hubieran sido altos, los déficits fiscales podrían haber impulsado los déficits externos crónicos. Pero ha ocurrido lo contrario: los tipos de interés reales han sido bajos o muy bajos. La hipótesis keynesiana parece acertada: la entrada de ahorro externo neto, reflejada en superávits en la cuenta de capital (y déficits de cuenta corriente), ha hecho necesarios grandes déficits fiscales, porque de lo contrario la demanda interna en Estados Unidos habría sido crónicamente insuficiente.

China no es el único actor en el otro lado de la balanza comercial global. Pero es el más importante. A mi juicio, Michael Pettis tiene razón al afirmar que la economía global no puede acomodar fácilmente una economía enorme en la que el consumo de los hogares ascienda al 39% del PIB y el ahorro (y, por lo tanto, la inversión) es proporcionalmente enorme. Lo que también está claro es que esto último también ha contribuido a impulsar lo que el Grupo Rhodium considera una exitosa política Made in China 2025. Es lógico que las potencias industriales actuales teman a este gigante de la fabricación que es China.

Esto nos lleva de vuelta a la pregunta de la semana pasada: ¿quién ganará la guerra comercial entre Estados Unidos y China? Expliqué que China vencería, en parte porque Estados Unidos se ha vuelto tan poco de fiar, y en parte porque China tiene la opción de expandir la demanda interna y así compensar la pérdida de demanda de Estados Unidos. Matthew Klein responde, en su excelente newsletter The Overshoot, que China ha tenido esta opción durante mucho tiempo, pero no la ha aprovechado. Mi respuesta es que China debe hacerlo ahora y, por lo tanto, optará por ampliar la demanda en lugar de aceptar una gran caída interna. Ya veremos.

Sistema monetario internacional

El resultado de la guerra comercial entre Estados Unidos y China y la posible evolución de los aranceles de Trump surgen como dudas inmediatas. Pero no deben ignorarse los problemas más amplios. La política comercial no debe juzgarse de forma aislada. Como bien sabían quienes fundaron el sistema comercial de posguerra, en concreto el propio Keynes, su éxito también depende del ajuste macroeconómico global y, por lo tanto, del funcionamiento del sistema monetario internacional.

En la primera fase de la posguerra, Estados Unidos registró enormes superávits por cuenta corriente, pero los reutilizó para préstamos. En la segunda fase, hasta el año 1971, los superávits estadounidenses se deterioraron. Esto condujo al fin de la paridad del dólar y a la generalización de la flotación monetaria con objetivos de inflación, al menos entre los países con rentas más altas. Este sistema funcionó bastante bien antes del rápido ascenso de China. Con ello, la era en la que Estados Unidos podía actuar como prestatario y ‘gastador’ de última instancia, que pusieron a prueba países como Japón y Alemania en la década de 1980, se volvió política y económicamente inviable.

El carácter imprevisible de Donald Trump y su estrategia en los acuerdos bilaterales son, sin duda, absurdos. Pero el antiguo orden económico liderado por Estados Unidos ya no es sostenible. Estados Unidos ya no servirá como contrapeso económico en última instancia. El mundo, especialmente China y Europa, deben replantearse su posición desde una nueva perspectiva.

 

Buen fin de semana.

Comentario de mercado viernes 25 de Abril del 2025.

Los mercados han empezado a adoptar una actitud más optimista gracias a las señales de distensión en las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China, lo cual ha provocado un cambio en los diferenciales entre los bonos del Tesoro estadounidenses y los Bunds. En este sentido, Trump tuvo un tono más conciliador, planteando que el gigante asiático podría ver reducidos sus aranceles en las próximas semanas, lo que ha ayudado a contener las expectativas de inflación en Estados Unidos generando ventas de Bunds, que en los últimos días se habían visto beneficiados de esas preocupaciones inflacionistas. Sin embargo, aunque la mejora del sentimiento parece clara, los aranceles a China, aunque se puedan reducir es de esperar que se mantengan elevados, los analistas esperan entre un 50% y un 65% lo que sigue planteando un riesgo significativo tanto a nivel de precios como de crecimiento. Como digo, el sentimiento de mercado sigue mejorando, aunque persisten las consecuencias del “Día de la Liberación” de Trump, anoche, China indicó que, aunque están abiertos a negociar con Estados Unidos, las negociaciones aún no han comenzado, contrario a lo afirmado ayer por Trump, y primero deben eliminarse los aranceles impuestos unilateralmente… espero con este comentario de mercado poner algo de luz en la oscuridad, pero según lo lees es probable que la situación haya cambiado, incluso puede cambiar mientras lo lees… cada minuto de mercado es diferente al anterior por algún comentario, post, rumor… cero visibilidad y confianza en el trabajo de análisis…

Bund Alemán (2,48%) Vs Bono americano a 10 años (4,30%).

Las expectativas de la caída en el comercio entre Estados Unidos y China se reflejan en el súbito retroceso en el coste de los fletes de las rutas marítimas entre las dos naciones, que han disminuido un -33% en lo que va del año. Kuehne & Nagel, una de las mayores empresas de transporte de mercancías, dijo ayer que los volúmenes de contenedores por océano desde China a Estados Unidos han caído un 30/40% desde la implementación de las tarifas del 145%. Sin embargo, otras regiones de Asia han visto crecer su volumen exponencialmente por lo que los volúmenes agregados apenas están cayendo a nivel global según la compañía. Dicen que el tráfico aéreo de mercancías está aguantando mejor que el marítimo, los productos de mayor valor añadido, y mayor precio, están aguantando mejor al no tener tarifas algunos de ellos, e incluso los que tienen tarifas mantienen los volúmenes razonables.

Por si ya tuviésemos poco lío político esta semana comenzábamos la semana con otro frente abierto por Trump, que ha incrementado su presión política sobre la Fed con la excusa de la última bajada de tipos por parte del Banco Central Europeo, aunque luego esa tensión pareció rebajarse, como todo lo que gira en torno a Trump... El director del Consejo Económico Nacional ha señalado que el presidente está estudiando la posibilidad de despedir a Jerome Powell, al que apodó “Mister Too Late”, y cómo hacerlo. Las grabaciones telefónicas desclasificadas de la Casa Blanca revelan cómo, en 1972, el entonces presidente estadounidense Richard Nixon presionó al presidente de la Reserva Federal, Arthur Burns, para que bajara los tipos de interés. El banco central así lo hizo, facilitando la victoria del líder republicano en las elecciones de noviembre de ese año, pero a costa de una inflación descontrolada. Donald Trump, que como Nixon ha lanzado una batería de aranceles a las importaciones claramente inflacionistas, también está presionando a la Fed, aunque de una manera mucho más pública que Nixon. Esta tensión ha generado esta semana nuevas caídas al unísono del dólar, las acciones de la Bolsa de Nueva York y los bonos del Tesoro americano. El mercado, que todavía no se ha repuesto del agresivo proteccionismo arancelario de la Casa Blanca, afronta ahora una pelea por el control de un organismo que, con sus decisiones sobre tipos de interés, es clave para la economía estadounidense y de todo el mundo. Hasta ahora, se le suponía capaz de decidir sin interferencias del Gobierno. Luego el miércoles Trump dijo que no tiene intención de despedir a Powell, detrás de sus críticas por no bajar tipos podría estar, no la intención de despedirle, su mandato finaliza en mayo del 2026 y legalmente no puede ser despedido salvo por falta grave, sino de culpar al presidente de la Fed de la desaceleración económica provocada por los aranceles cuando ésta se haga patente.

Los analistas de Barclays en una nota esta semana analizaban el potencial impacto de la presión de Trump sobre Powell, “La idea de que la independencia de la Fed esté en riesgo, tratándose de la institución más significativa en la arquitectura financiera global contemporánea, es un evento que genera graves riesgos no sólo para el dólar, sino también para el sistema financiero global”. Barclays espera que Trump no llegue a cumplir sus amenazas, pero cree que el euro podría subir por encima de los 1,20 dólares. De hecho, Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago, afirmaba este lunes que cuestionar la independencia de la política monetaria supondría socavar la credibilidad de la Fed y generar efectos negativos en crecimiento y empleo, a la baja, y en inflación, al alza. En la misma línea, el ministro de finanzas francés Eric Lombard advertía que despedir a Powell, cuyo mandato finaliza en Mayo del 2026, podría dañar la credibilidad del dólar, provocar un repunte del coste de la deuda y desestabilizar la economía estadounidense.

En el lado de las políticas arancelarias respecto a ChinaTrump podría estar frenando su agresividadal mostrarse reticente a seguir escalando la guerra comercial, o incluso dispuesto a moderar sus aranceles, ante su negativo impacto en la demanda y la decisión de China de no incrementar adicionalmente su 125% sobre las importaciones estadounidenses. Trump ahora se muestra confiado en un acuerdo que incluya concesiones comerciales y la venta de los activos americanos de TikTok, si bien no parece que por el momento se hayan producido contactos entre Estados Unidos y China. Por su parte, China advertía este lunes de represalias a países que lleguen a acuerdos con Estados Unidos que supongan un daño para los intereses chinos. Asimismo, Estados Unidos imponía esta semana aranceles de hasta el 3.521% en importaciones solares de cuatro países del Sudeste Asiático tras demostrar un largo análisis que los exportadores de Camboya, Vietnam, Malasia y Tailandia estaban beneficiándose injustamente de subsidios públicos y vendiendo a Estados Unidos a precios inferiores a su coste de producción, estos cuatro países supusieron en 2024 el 77% de las importaciones de módulos.

Este tema está alcanzando cotas de surrealismo extremo, el miércoles tuvimos declaraciones de Trump en las que dijo que planea ser “muy amable” con China en cualquier negociación comercial y que los aranceles bajarán si ambos países logran llegar a un acuerdo. Esto pudiera ser una señal de que podría estar suavizando su postura firme hacia Pekín en medio de la volatilidad que sufren los mercados. El presidente de Estados Unidos también afirmó que los aranceles finales sobre China no estarían “ni cerca” del nivel del 145 % establecido. “Van a bajar sustancialmente, pero no serán cero”, dijo Trump. “Vamos a ser muy amables y ellos van a ser muy amables, y ya veremos qué pasa”. Estados Unidos también dijo que ha logrado “avances significativos” hacia un acuerdo comercial bilateral con India tras las conversaciones entre el vicepresidente JD Vance y el primer ministro indio Narendra Modi.

Estamos viviendo el peor comportamiento de Wall Street (S&P -6,75%, Nasdaq 100 -11,11%, Dow Jones -5,76% en lo que llevamos de 2025 frente al +5% de las bolsas Europeas), de los últimos 32 años. La crisis de confianza en los activos estadounidenses es muy clara.

Otra señal de falta de confianza en Estados Unidos podría ser el comportamiento del dólar (independientemente de flujos de gobiernos extranjeros vendiendo sus reservas de dólares), es la primera vez en 20 años que la moneda americana no actúa de valor refugio, el DXY (índice del dólar frente al resto de divisas globales) lleva una caída del 11% en lo que llevamos de año, es la primera vez desde Noviembre del 2002 que el dólar no sube en un entorno de caída de las Bolsas.

El dólar ha estado esta semana en niveles de sobreventa frente al resto de divisas globales no vistos desde el 2020:

                               DXY Index (Índice del dólar) RSI en sobreventa extrema:

Por otro lado, el frente diplomático estadounidense ha puesto sobre la mesa un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia, que incluye el reconocimiento de la anexión de Crimea y la imposibilidad de Ucrania de entrar a la OTAN. Los negociadores americanos indicaron que les gustaría ver una respuesta esta semana.  El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que en caso de no obtener una respuesta esta semana, Estados Unidos dejaría de buscar un acuerdo activamente. Sin embargo, el pacto traspasa las líneas rojas que marcó Ucrania en negociaciones previas, principalmente la no adhesión a la OTAN. Por otro lado, Ucrania y Estados Unidos han firmado un preacuerdo para que el país americano tenga participación en la extracción de minerales en suelo ucraniano.

Esta semana el precio del oro volvió a batir récord histórico alcanzando los 3.424 dólares por onza, lo cual refleja los miedos e incertidumbres que imperan en estos momentos en los mercados financieros, aunque los índices de crédito como el Itraxx Main y el Itraxx XOVER se mantienen a niveles no muy elevados y se alejaban esta semana de sus máximos del último mes los miedos persisten y la incertidumbre con respecto a políticas monetarias y arancelarias es máximo a pesar de la moratoria de 90 días. Mientras tanto, como decía antes, el dólar pierde posiciones con respecto a sus principales divisas de referencia y concretamente el yen japonés ha pasado la barrera de los 140 yenes por dólar, nivel no visto en casi 8 meses. La presión de Trump a Jerome Powell para que baje los tipos y estimule la economía aumenta por días y ya son muchos los que piensan que el mandatario americano pudiera forzar una salida repentina del presidente de la Fed, esta posibilidad añade más incertidumbre a las Bolsas.

Precio del oro últimos 12 meses.

Paridad Yenes/Dólar último mes.

Varios indicadores de sentimiento de mercado están en mínimos de los últimos años.

AAII Bulls minus Bears últimos 10 años.

NAAIM exposure index (Exposición a Renta Variable americana de los gestores institucionales activos).

Importante esta semana:

Según el Financial Times, Putin estaría dispuesto a parar los combates si se reconoce la línea de frente actual, la que existe hoy, como frontera de facto entre Rusia y Ucrania. Esto implicaría que las regiones ocupadas actualmente por Rusia, entre ellas Crimea, se quedarían bajo su control. De hecho en una entrevista con la revista Time Trump ha declarado que ve posible una paz entre Rusia y Ucrania pronto, y dice que no cree que Ucrania sea nunca capaz de incorporarse a la OTAN.

Anoche China dijo que consideraba ahora exenciones arancelarias a Estados Unidos. El Gobierno chino evalúa la posibilidad de eximir ciertos productos estadounidenses de los aranceles del 125%, impuestos recientemente y entre los que figurarían los equipos médicos o el alquiler de aeronaves. La iniciativa, que buscaría mitigar el impacto económico de la guerra comercial, es interpretada como una señal de disposición al diálogo por parte de Pekín, cuyo Gobierno exigía ayer sin ir más lejos la cancelación total de las tarifas unilaterales con señal previa a sentarse a negociar. Estados Unidos, por su parte, podría estar sopesando reducir los aranceles hasta niveles del 50-65%, frente al 145% actual, aunque cualquier ajuste dependería de las negociaciones bilaterales.

Kukies, ministro de finanzas alemán, dijo que la Unión Europea implementará contramedidas si no se alcanza un acuerdo comercial con Estados Unidos. Por otra parte, ante la presentación por parte de Habeck, líder de los Verdes, de una proyección actualizada de crecimiento para el país del 0,0% en 2025, dijo que el mayor obstáculo de Alemania este año es evitar la recesión.

En Europa el martes tuvimos declaraciones de Lagarde, afirmando que la guerra comercial de Trump podría acabar beneficiando a la Unión Europea al impulsar nuevos acuerdos con terceros países, incluido Mercosur, India e incluso China. A pesar del tono positivo de la reunión Trump-Meloni la semana pasada, aún no ha habido negociaciones directas entre Lagarde y Trump, los más optimistas creen que en el funeral de mañana del Papa Meloni podría aprovechar para sentar a Trump con Von Der Leyen… aunque no lo veo muy probable…

El lunes que viene, 28 de Abril, son las elecciones en Canadá, pocas veces unas elecciones parlamentarias en Canadá han atraído la atención de los analistas financieros, más allá de los expertos en ese país norteamericano, pero estos comicios son observados con atención al producirse en plena ofensiva arancelaria y diplomática de Donald Trump. El presidente de los Estados Unidos, además de amenazar con duros aranceles a su país vecino, ha llegado a insinuar la posibilidad de anexionar Canadá. Esa retórica, sin embargo, se ha atenuado desde que Mark Carney asumiera el cargo de primer ministro en sustitución de Justin Trudeau el mes pasado. De cara a los comicios, el exgobernador del Banco de Inglaterra y líder del Partido Liberal es el gran favorito en las encuestas. Pese a esa relajación, Trump tiene una clara influencia en la campaña. De hecho, su presión ha disparado el apoyo a los liberales, que muestran una actitud más desafiante ante la Casa Blanca. Esas idas y venidas tienen su reflejo en el dólar canadiense y la Bolsa de Toronto. Tras la victoria de Trump en noviembre de 2024, la divisa bajó de 0,72 a 0,69 dólares, pero se ha recuperado al mismo nivel. Sin embargo, desde comienzo de año se ha depreciado un 5,8% con el euro. En cuanto al índice S&P/TSX de la Bolsa de Toronto, está plano en lo que llevamos de año, frente a la caída del 6,75%% del S&P 500. Los analistas de ING indican que el mercado anticipa volatilidad en el dólar canadiense para la próxima semana. En su opinión, si hay sorpresa y ganan los conservadores, podría haber un rally de esa moneda al esperar un mejor entendimiento con Trump. Lo lógico, si vence Carney, es que la divisa canadiense siga una senda paralela al dólar estadounidense. Un 20% del PIB de Canadá depende de las exportaciones a su vecino del sur.

 S&P/Toronto Stock Exchange Composite Index 2025.

Ayer en Alemania se publicó la encuesta de confianza empresarial IFO de abril con un tono positivo respecto a las expectativas, situación empresarial 86,9 frente al 85,2 esperado y 86,7 anterior, situación actual 86,4 por encima del 85,4 esperado y 85,7 anterior, y expectativas 87,4 mejor que el 85,0 esperado y 87,7 anterior. 

El Fondo Monetario Internacional alertaba este martes de la desaceleración de la economía mundial. El FMI prevé un crecimiento mundial del +2,8% en 2025, 4 décimas menos que sus previsiones de +3,2% de enero, y del +3% en 2026. Destaca la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento en Estados Unidos respecto a lo estimado en enero, -0,9% en 2025 y -0,4% en 2026 hasta +1,8% y +1,7%, aunque sin mostrar recesión, le dan una probabilidad del 37% frente al 25% que preveían en Enero. En cuanto a la inflación, el FMi revisa al alza, un 1% más hasta el 3%. En cualquier caso, la evolución final dependerá del resultado de las negociaciones comerciales. Por lo que respecta a la Eurozona, revisa a la baja un -0,2% el crecimiento de 2025 y el de 2026 hasta +0,8% y +1,2% respectivamente, donde destaca Alemania (-0,3% para 2025 y -0,2% para 2026, hasta 0% y +0,9% respectivamente) y sorprende las expectativas para España cuyo PIB revisa al alza en un +0,2% en 2025 hasta +2,5% y mantiene sin cambios 2026 en +1,8%. Las economías emergentes ven su PIB rebajado en un 0,5% para 2025 y en un 0,4% para el 2026, hasta +3,7% y +3,9% respectivamente. Reducen sus previsiones del crecimiento de China, en un -0,6% en 2025 y -0,5% en 2026 hasta +4% para los dos años. También es reseñable México que ha visto cómo el FMI ha pasado de estimar un crecimiento del +1,4% en 2025 a una contracción de su PIB del -0,3%.

“El panorama ha cambiado. Estamos entrando en una nueva era en la que el sistema económico global que ha funcionado durante los últimos ochenta años se ha reiniciado”. Son las palabras del economista jefe del Fondo Monetario Internacional, Pierre-Olivier Gourinchas, que el martes dejó claro que “todos los países se han visto negativamente afectados” por el conflicto arancelario. La economía global entra en una fase de fuerte desaceleración debido al impacto de la guerra comercial desatada por la Casa Blanca, así como por un aumento de los riesgos geopolíticos, que han llevado los niveles de incertidumbre a cotas récord desde la Guerra Fría y que amenazan con truncar la lenta senda de la recuperación iniciada tras la pandemia.

El PIB mundial avanzará este año medio punto porcentual menos de lo que el FMI estimaba hace tan solo tres meses, como consecuencia del rápido empeoramiento del mapa comercial y la prolongación de conflictos armados, especialmente en referencia a Ucrania y Palestina. En esta coyuntura, en opinión del FMI, “lo fundamental es asegurar que las expectativas de inflación se mantengan estables, que todos sigan convencidos de que los bancos centrales harán lo necesario para que la inflación vuelva a sus objetivos de forma sostenible”. Aun lejos de pretender enviar un mensaje alarmista, Gourinchas pidió a los bancos centrales que estén preparados para intervenir y evitar una crisis financiera. “Cuentan con instrumentos para lograrlo”. Insistió en que “la política monetaria deberá seguir siendo ágil y responder endureciendo las políticas cuando reaparezcan las presiones inflacionarias y flexibilizándolas cuando la demanda sea débil”. Además, y aunque evitó hacer una crítica directa al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el economista jefe del FMI lanzó ayer un salvavidas al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell: “Los bancos centrales deben mantener su credibilidad y parte de ella se basa en su independencia”. El comentario se produce en una semana clave en la que los ataques de Trump contra Powell han arreciado, amenazando con destituirlo si no cede a las presiones del presidente estadounidense para que la Reserva Federal acelere la desescalada de los tipos de interés. Mientras, el banco central estadounidense resiste la ofensiva de la Casa Blanca, a la espera de que se concreten los efectos económicos de la guerra arancelaria. El FMI apoyó ayer la estrategia de la Fed, a sabiendas de que el entorno político y económico puede cambiar en cualquier momento. De hecho, Gourinchas insistió en que “las perspectivas de crecimiento podrían mejorar de inmediato si los países flexibilizan su actual política comercial y promueven un nuevo entorno claro y estable”, lo que se traduce en otra crítica velada a la caótica puesta en escena de Trump y sus constantes cambios de guión en la guerra comercial. El FMI alertó también de que la agenda proteccionista estadounidense, con las consiguientes réplicas por parte del resto de países –especialmente China-, ha disparado la inestabilidad financiera en un entorno ya complicado, con una sobrevaloración de activos y un alto endeudamiento de las economías mundiales. En opinión del FMI, la corrección de los mercados bursátiles y de los bonos soberanos podría no haber tocado fondo, en la medida en que queda margen para “más reajustes” si empeoran las perspectivas a cuenta de una mayor tensión geopolítica.

Además de hacer un llamamiento al diálogo y la vía diplomática para resolver las disputas comerciales, el Fondo Monetario Internacional propuso atajar estas debilidades del sistema mediante el refuerzo de las infraestructuras de mercado, de la supervisión y regulación del sector financiero y de las herramientas de resolución de crisis y de provisión de liquidez en casos de emergencia. El FMI insistió en “salvaguardar la soberanía monetaria y fortalecer los marcos de política monetaria”, así como protegerse de la volatilidad excesiva de los flujos de capital y adoptar un tratamiento fiscal para los criptoactivos que “no sea ambiguo”. También propuso incluir los riesgos geopolíticos en los test de estrés de la banca y, por supuesto, reducir la deuda pública.

En cuanto a datos macroeconómicos esta semana lo más importante han sido los datos de confianza empresarial (PMI), que dejaron señales mixtas tanto en Estados Unidos como en Europa, clara muestra de la incertidumbre que se vive a nivel global como consecuencia de la guerra arancelaria.

En la zona euro, el PMI compuesto cedió ocho décimas hasta 50,1, aguantando aún en territorio de expansión. Este peor comportamiento vino explicado por el componente de servicios que retrocedió hasta niveles de 49,7, muy por debajo del 50,5 previsto y del 51 previo. Más aún, es la primera vez que se ubica por debajo del umbral de 50 desde noviembre 2024. Por el lado de las manufacturas, el indicador sorprendió ligeramente al alza al situarse en 48,7, una décima por encima del dato de marzo. En Estados Unidos, el indicador compuesto cayó fuertemente hasta 51,2 desde el 53,5 correspondiente a marzo. Al igual que en la zona euro, esta caída estuvo explicada mayormente por los servicios que corrigieron hasta niveles de 51,5, muy por debajo del 54,4 anterior y del 52,6 estimado. Por el lado más positivo, las manufacturas sorprendieron al alza al situarse en 50,7 frente al 49 previsto o el 50,2 de marzo.

El ‘shock’ comercial de Trump golpea la economía global. Martin Wolf. Financial Times.

Durante las últimas dos décadas, la economía mundial ha ido tambaleándose por distintas vicisitudes: la crisis financiera; la guerra comercial de Donald Trump contra China durante su primer mandato; la pandemia; la inflación pospandémica; la invasión rusa de Ucrania; la guerra en Oriente Medio; y ahora la guerra comercial de Trump II, con la intención de “hacer estallar la economía mundial por diversión”, que ha llevado los aranceles de EEUU a niveles no vistos en más de un siglo, y posiblemente a niveles aún mayores si se reimponen los “aranceles recíprocos”.

La tarea del FMI es comprender las posibles implicaciones de este shock innecesario para la economía mundial. En su último informe de perspectivas (World Economic Outlook) hace todo lo posible por entenderlo. Esto no significa que lo consiga. Nadie lo hace. Más allá de las fragilidades heredadas de las turbulencias anteriores y la habitual ignorancia sobre el funcionamiento de nuestra compleja economía global, todos nos enfrentamos a la enorme dificultad de no tener ni idea de qué será lo próximo que haga Trump ni de cómo responderán los demás.

Como resultado, la mayor realidad que podemos identificar, aparte de los aranceles prohibitivos impuestos entre EEUU y China, es el enorme nivel de incertidumbre. Esto, en sí mismo, resulta económicamente paralizante. De hecho, una de las muchas realidades deprimentes de la administración Trump es su incapacidad para comprender que, en una sociedad libre, la función más importante del Gobierno es reducir la incertidumbre, no hacer todo lo posible por aumentarla.

Pensemos en el telón de fondo de la crisis de Trump. Como señala Pierre-Olivier Gourinchas, asesor económico del FMI, en su prólogo al informe, “la economía global mostró una sorprendente resiliencia durante las graves crisis de los últimos cuatro años”.

La inflación ha caído desde máximos. El índice de desempleo también ha retrocedido a los niveles prepandemia. El crecimiento mundial volvió a situarse en torno al 3%, inferior al pasado, pero al menos respetable, mientras que la producción se acercó a su potencial. Sin embargo, muchas economías también se mantuvieron por debajo de las tendencias prepandémicas. EEUU fue la mayor excepción al alza. La situación estaba mejorando, aunque también había importantes fragilidades. En muchos países, la inflación aún no se ha consolidado en su objetivo. Los niveles de deuda pública y los déficits son, por lo general, elevados, en gran medida como resultado de los esfuerzos por amortiguar las perturbaciones previas. Los tipos de interés también se encuentran en niveles elevados.

Por lo tanto, hoy en día es mucho más difícil utilizar la política fiscal o monetaria para amortiguar los impactos. No es de extrañar que se estén revisando a la baja las previsiones de crecimiento. Como tampoco lo es que Trump le declarara la guerra a Powell en la Reserva Federal. Este último tiene razón en mostrarse firme. Recuerdo lo devastadores que fueron los ciclos inflacionarios de la década de 1970 y cómo afectaron a la confianza. No necesitamos que la historia se repita en nuestra frágil economía mundial.

El FMI explica también cómo los aranceles elevados tienen un impacto en la oferta de los países que los imponen, lo que reduce la productividad y aumenta los costes unitarios. Los que se ven afectados se enfrentan a un shock negativo de la demanda al disminuir la demanda de exportaciones, lo que ejerce una presión a la baja sobre los precios.

Incertidumbre y demanda

Como dice el informe del FMI “en ambos casos, la incertidumbre comercial deteriora la demanda, ya que las empresas y los hogares responden posponiendo la inversión y el gasto, y este efecto puede empeorar por el endurecimiento de las condiciones financieras y el aumento de la volatilidad de los tipos de cambio”.

La “previsión de referencia” del WEO se basa en las medidas anunciadas a 4 de abril. En el estudio se afirma que “se prevé que el crecimiento mundial caiga con esta opción desde un 3,3% estimado en 2024 hasta un 2,8% en 2025, antes de recuperarse hasta el 3% en 2026. Esto es inferior a las previsiones del WEO de enero de 2025, de 0,5 puntos porcentuales para 2025 y 0,3 puntos porcentuales para 2026, con revisiones a la baja para casi todos los países”. Esta previsión omite el impacto de los cambios desde el 4 de abril. El 9 de abril, por ejemplo, Trump anunció una pausa de 90 días en las tasas arancelarias más altas sobre muchos países.

Al mismo tiempo, se aumentaron los aranceles a los productos chinos, mientras que se mantuvo el mínimo del 10% a todos los países. China contraatacó. Dos días después, EEUU anunció que eximiría muchos dispositivos electrónicos. El 12 de abril, China volvió a aumentar los aranceles sobre los productos estadounidenses.

El 14 de abril –fecha límite para el WEO, según el informe– “el arancel efectivo de EEUU sobre los productos chinos era del 115%, mientras que el impuesto por China sobre los productos de EEUU ascendía al 146%, y el tipo arancelario efectivo global de EEUU sobre el mundo se situaba en torno al 25%, frente a menos del 3% en enero de 2025”.

En resumen, estamos ante una economía mundial que se enfrenta a enormes riesgos a la baja: un enorme desacoplamiento de las superpotencias; presión tanto de EEUU como de China para elegir entre ellas; grave pérdida de confianza en la sensatez de EEUU y, por tanto, huida del dólar; crisis fiscales y financieras; trastornos financieros y económicos en los países emergentes y en desarrollo en un mundo en el que la ayuda oficial disminuye rápidamente; profundas crisis económicas y humanitarias; inestabilidad social y política exacerbada; e incluso guerras importantes.

Como es lógico, el FMI no puede analizar las implicaciones geopolíticas del posible desmembramiento del mundo integrado que el propio EEUU creó en las últimas ocho décadas. Pero la cuestión es si puede evitarse el alcance total de estos riesgos a la baja. Se apunta a la posibilidad de que el miedo lleve a la gente a dar un paso atrás y así dar forma a un nuevo orden mundial. Es posible, por ejemplo, que China se dé cuenta por fin de que no puede depender de la demanda mundial para tirar de su enorme economía. Si por fin se orienta hacia una economía basada en la demanda interna, al menos podrá mitigar la crisis mundial. También es posible que EEUU abandone su nostalgia por una economía manufacturera que nunca recuperará y se oriente hacia políticas comerciales más mesuradas. No soy optimista. Pero tengo esperanzas. No podemos permitirnos seguir en la senda del desastre económico y político.

Estados Unidos, y no otros, será el que más sufra sus errores económicos. Chris Giles. Financial Times.

Es hora de jubilar la frase: “Cuando EEUU estornuda, el resto del mundo se resfría”. Se dice que se utilizó por primera vez en relación con la Francia napoleónica, pero la expresión perdió su valor después de Waterloo. Donald Trump está a punto de destruir su equivalente moderno.

En política exterior, la decisión del presidente de dejar de ser un aliado fiable que ofrezca garantías de seguridad fiables supone un cambio sísmico. Garantiza que otros países estarán menos dispuestos ahora a aceptar las exigencias estadounidenses. Pero es en el frente económico donde es más probable que la arrogancia se traduzca en humildad para un país que hace tiempo que perdió su estatus de mayor productor mundial de bienes y servicios.

No es solo que la mano negociadora de Trump con los aranceles sea mucho más débil de lo que imagina. Es que el resto del mundo controla el 85% de la economía global y ya no tiene que seguir lo que haga EEUU. Siempre que prevalezcan las cabezas frías en el comercio mundial, los exaltados de la Casa Blanca no dominarán el panorama. Este siglo, la cuota de Estados Unidos en las importaciones mundiales de bienes ha caído del 19% al 13%, según cifras del Banco Mundial.

Estas cifras probablemente infravaloran la verdadera importancia del país, porque las importaciones y exportaciones a lo largo de las cadenas de suministro a menudo terminan como demanda final estadounidense (por ejemplo, si las baterías chinas se suministran a vehículos eléctricos europeos y son compradas por estadounidenses), pero su peso en el comercio mundial sin duda está disminuyendo. La Casa Blanca podría tratar de generar una sensación de dominio económico mundial, haciendo que otros países se alineen por temor a las consecuencias. Pero lo que este siglo nos ha enseñado es que pocas crisis son realmente globales.

Globalización incompleta

Sin duda, pocas economías salieron indemnes de la crisis financiera mundial o de la pandemia del Covid. Pero ha habido muchas más crisis económicas localizadas que no contagiaron al resto del mundo. El Brexit y el episodio de Liz Truss se limitaron a Reino Unido. La eurozona soportó el enorme embate de su crisis de deuda soberana de 2010-12. Sólo Europa sufrió la escasez de gas natural y las subidas de precios tras la invasión rusa de Ucrania. La globalización dista mucho de ser completa.

EEUU es una nación soberana y libre de destruir su parte en el sistema económico mundial basado en normas que él mismo creó. Pero al establecer aranceles elevados y cambiar repentinamente de opinión, sembrar el miedo entre los inmigrantes y socavar la eficacia del gobierno estadounidense, las políticas golpearán con más fuerza en casa.

El choque estanflacionario que supone la generación de enormes incertidumbres en los negocios y precios de los bienes importados más altos pone a la Reserva Federal en un aprieto. Está luchando por articular si debe preocuparse más por el aumento del desempleo o por el de los precios. Pero los efectos inflacionistas de los aranceles de Trump afectan sobre todo a EEUU. Otros países que se enfrentan a un shock de demanda pueden simplemente compensarlo con una política más laxa.

Por supuesto, habrá algunos daños colaterales. Los países con un elevado peso de las exportaciones en el PIB y con EEUU como socio comercial muy importante –pensemos en Canadá y México– son más vulnerables. Las economías más pequeñas que exportan alimentos y productos básicos como camisetas a EEUU es probable que se vean muy afectadas. Pero cuando los economistas calibran sus modelos y observan las realidades subyacentes, es EEUU el que parece débil. Consensus Economics, que coteja las previsiones del sector privado, muestra que los economistas esperan de media que la economía estadounidense crezca casi un punto porcentual menos en 2025 que en el momento de la toma de posesión de Trump, y 2026 no parece mucho mejor. Las previsiones sobre el PIB de la eurozona y China se han recortado mucho menos.

Esta semana, los ministros de Economía y los gobernadores de los bancos centrales se reunirán en Washington con motivo de las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial. En estas reuniones suele haber un país que se ha ganado el estatus de paria. No cabe duda de que este año los dedos señalarán a EEUU. La única cuestión es lo educados que decidan ser los demás países. Pero los problemas económicos de EEUU son suyos. Cuando se pegue un tiro en el pie, será EEUU quien se desangre.

El FMI alerta del impacto arancelario. José María Rotellar. Profesor de Economía. Director del Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria.

El FMI, en su revisión de previsiones económicas, ha rebajado el crecimiento previsto para el conjunto mundial en varias décimas, debido al impacto negativo de la guerra comercial desatada por Estados Unidos, cuyas consecuencias pueden tener un impacto muy perjudicial para el conjunto de la economía mundial. Es cierto que dicho impacto lo limita el FMI con una lejana posibilidad de recesión, pero que si la confrontación escalase de manera más intensa y hubiese efectos de segunda ronda en precios en Estados Unidos y la respuesta del resto de países fuese con una elevación intensa de aranceles, todavía podría bajar más dicho crecimiento económico mundial y, con ello, el empleo.

Es más, el FMI habla de crítica coyuntura internacional. De esta forma, rebaja el crecimiento mundial en medio punto para 2025 y en tres décimas para 2026. En Estados Unidos, la rebaja para 2025 es de casi un punto, afectando menos a la eurozona, dos décimas. En el caso de España, por su menor exposición en comercio exterior con Estados Unidos, mejora la estimación en dos décimas para 2025 y la deja igual para 2026. De hecho, es tal la incertidumbre generada que aunque se contemple la pausa el FMI no modifica sustancialmente sus previsiones globales, aunque sí los componentes del crecimiento.

Como escribía hace unos días en estas páginas, la errática política económica de Trump, más bien de la parte mala de su política económica, la guerra arancelaria, que, de momento, es la única que ha puesto en marcha, pues frivolidades aparte de Musk, no ha acometido todavía realmente una reducción profunda del gasto ni ha tomado decisiones claras en cuanto a la necesaria rebaja de impuestos, está generando una incertidumbre en la economía que puede acarrear graves consecuencias para el crecimiento económico mundial.

Eso la economía lo nota, tal y como recoge el FMI en sus previsiones, y junto al empobrecimiento que sufrirá EEUU vía incremento de precios, la actividad económica general de dicho país se puede resentir, debido a la necesidad de aplicar una política monetaria más dura, o, al menos, con inferior flexibilidad a la prevista hasta hace unos meses, al tiempo que las expectativas empeoran y pueden retraer la actividad, junto a la pérdida de poder adquisitivo. Eso es lo que ha venido a decir el presidente de la Reserva Federal, Powell, que ha dicho que irán adecuándose al impacto que puedan tener los aranceles en los precios.

De la misma manera, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha mostrado su preocupación por los efectos que pueda tener la guerra arancelaria. De esta manera, prevé que la economía europea se resentirá y mermará su crecimiento en tres décimas, con un alza de la inflación media que puede llegar a ser de medio punto, aunque a medio plazo pueda moderarse por la menor actividad económica inherente al empobrecimiento arancelario.

Del mismo modo, ha asegurado que si la UE responde ojo por ojo a los aranceles de Trump, la caída de la actividad económica en la UE puede ser de medio punto. En ese sentido, parece ir la continuación en la rebaja de tipos que aplicó el BCE la semana pasada, donde pesa el miedo a una mayor desaceleración, pese a no haber logrado alcanzar el objetivo de precios del 2%.

Así, el FMI dibuja una desaceleración de la economía mundial, a ambos lados del Atlántico, junto con una elevación de los precios, todo ello fruto de la guerra comercial, que parecía superada y dejada en el pasado, que tuvo un primer intento de resucitar en 2018, en el primer mandato de Trump, y que ahora parece volver con toda su fuerza empobrecedora, amén de aplicarse con una incertidumbre creciente, como si se estuviese regateando en el rastro, impropio de la seriedad que precisa la política económica.

Es cierto que nunca ha dejado de haber aranceles, pero desatar una guerra comercial como la que parece que se está gestando hacía mucho tiempo que no pasaba.

Por tanto, ese escenario es uno de los peores que puede tener la economía: un bajo crecimiento que nos lleve al estancamiento o a la recesión, con un alto nivel de precios, es decir, el temido supuesto de la estanflación. Si este escenario se consolida, el empobrecimiento internacional puede convertirse en estructural e ir más allá de lo previsto ahora por el FMI.

 

Despotismo arancelario. Santiago Eguidazu. Economista y Técnico Comercial del Estado.

Los espasmos arancelarios del presidente de los Estados Unidos de América han destruido riqueza, socavado la credibilidad y el liderazgo internacional de ese país, expuesto sus vergüenzas como mayor deudor del mundo, y alarmado a todos aquellos que habían alimentado incomprensibles expectativas sobre la bondad de sus ideas económicas. Con todo, eso no es lo más preocupante de lo que denomino despotismo arancelario; lo grave no radica en el adjetivo, sino en la elevada probabilidad de que el sustantivo que lo precede nos depare vivencias mucho más desagradables, y generalizables a otras esferas de la acción de gobierno.

El despotismo arancelario es una nueva forma de entender el comercio que corrompe, y de alguna forma niega, los fundamentos conforme a los cuales esa actividad forjadora de la individualidad humana se ha desarrollado durante milenios, a saber: el reconocimiento de la mutua necesidad por las partes que intervienen en una relación comercial; la predisposición natural del hombre al conocimiento y su apertura al cambio y a la innovación (“El comercio cura los prejuicios destructores”, apunta Montesquieu en Del Espíritu de las Leyes); la idea de que en toda relación comercial debe existir una proporción y una implícita justicia (pues, en caso contrario, la relación se limitará a algún trato fortuito o esporádico), y, por último, aunque hay muchos otros, la importancia del cumplimiento de las promesas.

Es cierto que las ideas de proporción y justicia en el ámbito del comercio (y de actividades afines como la industrialización o la seguridad estratégica) han ido cambiando con el paso de los siglos, y más aceleradamente en las últimas cinco décadas como consecuencia de la especialización y complejidad de las relaciones económicas, y de la irrupción exponencial de la tecnología en la vida de las personas y empresas; y no digamos lo que entendemos ahora por promesa, cuya fuerza moral ha devenido en mera expectativa.

Pero eso no obsta para que, de extenderse, este nuevo despotismo –como el despotismo “democrático” que lo inspira y favorece– pueda demoler un pilar esencial de nuestras civilizaciones. El propio Montesquieu también escribió que el efecto natural del comercio es la paz; y, junto con ella, como ha sido el caso, el crecimiento material y espiritual de las sociedades que hemos pacientemente construido.

Una misma inquietud

La base intelectual de la democracia representativa se gestó, en poco menos de un siglo, en las mentes de Montesquieu (Del Espíritu de las Leyes, 1748), Constant (en su discurso en el Ateneo de París en 1819, que podemos resumir bajo el título La libertad de los modernos) y Tocqueville (La democracia en América I, 1835). Los tres compartían una misma inquietud, aunque habían llegado a la misma por diferentes caminos; esto es, la posibilidad de que los incipientes regímenes democráticos que a trancas y barrancas se instalaban en Estados Unidos y en la propia Francia (en Inglaterra ya lo habían hecho) engendraran un día, como consecuencia del pujante igualitarismo, del rechazo social a la diferencia y del advenimiento de un “vivo amor por la independencia individual” (Constant), modelos de sociedad proclives a aceptar nuevas formas de despotismo. En efecto, a Tocqueville le preocupaba que los ciudadanos se ensimismaran en su interés privado y descuidaran la cosa pública; que eso les nublara la mente hasta el punto de enajenar su voluntad y dejar de ser dueños de sí mismos.

En esta sociedad adocenada podría un déspota manipulador acceder a una forma de poder ya superada, prometiendo a los ciudadanos un cómodo bienestar y una gestión efectiva con base en un discurso convincente y atractivo (make America great again… taking billions from tariffs… creating remunerative industrial jobs for the american people…).

Constant pensaba que esta amenaza se acrecentaría particularmente en los grandes países (pues cuanto mayor la población, menor el peso o incentivo de los agentes en una eventual acción colectiva), y en las sociedades más desarrolladas, al disponer estas de una notable capacidad de producir bienestar con el que atrapar la voluntad de los individuos. Estos, perdidos en la multitud de la masa y el rebaño, y entregados a los gozos materiales y sensoriales que la riqueza podía procurar, serían así pieza fácil de cobrar para un despotismo de relato vano y apariencia democrática.

A los americanos y a los europeos, y a todos aquellos que siguen creyendo –pese a sus vicios– en la democracia representativa (un pilar esencial que diferencia a nuestra cultura de otras), nos interesa que el rumbo que está tomando la política americana cambie cuanto antes. Nuestros tres filósofos dejaron escritas sus recomendaciones. En primer lugar, la descentralización del poder como forma de buscar un equilibrio dinámico entre libertad/interés individual y participación política; y, sobre todo, de obstaculizar la tendencia natural del déspota a abolir de facto la separación de poderes; y, conseguir así, como irónicamente apuntó Constant, liberarlo de tantas responsabilidades: “Hay mazas demasiado pesadas para la mano del hombre”.

En segundo término, el asociacionismo político, que para Toc-queville era un rasgo fundacional de la democracia norteamericana: “Una asociación política, industrial, comercial o incluso científica y literaria, equivale a un ciudadano ilustrado y poderoso al que no se puede sojuzgar a voluntad ni oprimir en silencio, y que, al defender sus derechos particulares contra las exigencias del poder, salva las libertades comunes”.

El tercero es la prensa libre; independiente de cualquier relato construido sobre una realidad que sólo el poder vive. La independencia de la justicia y el respeto de las reglas, que se hacen más necesarios a medida que el gobernante se vuelve más activo, prepotente y poderoso, y “los particulares más indolentes y desvalidos”, culminan la lista.

Estructura democrática

En las páginas finales del segundo volumen de La democracia en América, el aristócrata se muestra optimista, pues no duda que la nueva estructura democrática de la sociedad norteamericana proporcionará “nuevas armas a cada generación que quiera luchar por la libertad de los hombres”. Creo que tenía razón. Él no podía imaginar, por ejemplo, la fuerza disuasoria de los votos de los mercados (especialmente, el de deuda) o la extremada interpenetración de las relaciones económicas que unen a los países mucho más de lo que sus audaces líderes estiman. O los brotes verdes que a diario vemos surgir en aquellas universidades norteamericanas que defienden sus modelos de enseñanza y diversidad; o los bufetes de abogados que no se pliegan a las intimidaciones del poder y se niegan a pagar peajes que las retroalimenten; o medios de comunicación y analistas que deploran con argumentos la falta de veracidad del relato oficial; o empresarios y banqueros que advierten de los dislates y falta de fundamentos de las inestables políticas económica y arancelaria de la nueva administración; o presidentes de organismos financieros que defienden no su puesto sino la importancia de la independencia de los reguladores, bancos centrales y otras instituciones de naturaleza similar.

Si Europa quiere ayudar en este proceso, quizás deba empezar por hacer que todas estas cosas ocurran también en nuestras tocadas democracias. La solución no está en buscar alternativas oportunistas allende otros mares, por mucho que el comercio equilibrado sea siempre saludable, también en esto fue Toc-queville premonitorio: “La naturaleza del amo me importa bastante menos que su existencia”.

Buen fin de semana.

Comentario de mercado viernes 11 de Abril del 2025.

Estamos viviendo sesiones de mercado totalmente surrealistas, con compañías e índices de gran capitalización moviéndose en rangos diarios del 15%, estos días son los que los periódicos y los analistas suelen decir que se estudiarán en las universidades y en las escuelas de negocios, pero yo personalmente espero que no sea así, espero que esto pase rápido y que se olvide rápido, porque los mercados, todos (renta variable, renta fija, materias primas, divisas, criptos…) parecen un Casino y no cotizan fundamentales, ni expectativas de beneficios de compañías, ni nada, sólo cotizan comentarios en X, rumores, titulares, y este sinsentido espero que se pase cuanto antes…. Ahora habrá que estar pendientes durante los próximos 3 meses a las negociaciones y comentarios entre los principales socios comerciales y Estados Unidos, y de las negociaciones, o nuevas represalias, con China, como la de hoy al decidir el gobierno chino imponer un arancel del 125% a los productos estadounidenses… Mi comentario de esta semana es más largo de lo normal, pero es que cada día de esta semana ha sido más intenso que 1 mes normal…

El lunes una cuenta de X @Deltaone, más conocida como Walter Bloomberg, publicó: “Hasset: Trump está considerando pausar durante 90 días los aranceles para todos los países excepto China”, esa declaración atribuida al asesor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Kevin Hassett, y sacada de contexto de una entrevista en Fox News, cambió durante unos minutos el signo de todos los índices y mercados globales, no sólo Wall Street. El Nasdaq, que llegó a bajar ese día un 5,16%, registró una subida repentina del 4,52%, hablamos de un 10% de movimiento en cuestión de minutos, de un índice que capitaliza 21,4 trillones de dólares!!! El S&P 500, que hizo mínimo diario con una caída del 4,71%, rebotó el 3,34%, movimiento que supone 2,5 billones de dólares en menos de 15 minutos… El Dow Jones llegó a anotarse el 2,3% tras caer minutos antes el 4,44%.

Movimiento del Nasdaq 100 lunes 7 de Abril tras el post de X de Deltaone:

Y el miércoles ese rumor, comentario o lo que fuese, se hizo realidad, Trump sí que mandó un post en X en el que decía que pausaba los aranceles durante 90 días (mantenía el arancel global del 10%) salvo a China, que le imponía un arancel del 125% (desde el 104% previo), donde habrá que ver si hay alguna concesión por parte de cualquiera de las partes que les permita sentarse a la mesa de las negociaciones. Mientras tanto, es previsible que las autoridades chinas opten por intentar implementar nuevos estímulos a la economía, tanto vía política monetaria como fiscal. El Secretario del Tesoro americano llegó incluso a afirmar que no descarta eliminar los valores chinos cotizados en las bolsas americanas. Este giro repentino vuelve a plantear la idea de que los aranceles no son una medida permanente para reducir el déficit comercial o generar ingresos, sino una herramienta de presión para forzar negociaciones con las que obtener concesiones a corto plazo. En cuanto a China, ayer la Casa Blanca anunció que subía los aranceles hasta el 145%, puesto que le añaden 20% por fentanilo, a lo que esta mañana China ha respondido incrementando los aranceles a los productos de Estados Unidos al 125%.

Y la Bolsa americana subió el miércoles con fuerza, el Dow Jones +8%, el S&P 500 +9,52% y el Nasdaq 100 se disparó un 12,50% desde los mínimos del día, la Bolsa americana tuvo su mayor rebote desde el 2001!! Tesla subió un 22,69%, Nvidia un 18,72%, Apple un 15,33%, Meta un 14,76%…

Es todo tan surrealista que Goldman Sachs en menos de 2 horas cambió su previsión económica de Estados Unidos por la pausa de 90 días en los aranceles de Trump:

La Unión Europea, por su parte, y antes de la decisión de Trump, impuso aranceles por 23.000 millones de dólares a productos americanos (excluyendo el bourbon) a partir de mediados de abril en respuesta a los aranceles del 25% a acero y aluminio anunciados el mes pasado, aunque con la predisposición de suspenderlos si se alcanza un acuerdo con Estados Unidos, además, Europa anunció que se muestra dispuesta a comprar más Gas Natural Licuado americano. «Esto no se trata solo de aranceles o divisas, sino de flujos de capital, geopolítica y sostenibilidad fiscal chocando en tiempo real«, dijo Charu Chanana, estratega jefe de inversiones en Saxo Markets. «Esta rara trifecta señala una crisis de confianza más profunda. Los bonos del Tesoro, que antes eran el refugio seguro por excelencia del mundo, ahora están bajo presión debido a las preocupaciones fiscales de Estados Unidos y los riesgos de que los extranjeros los vendan en represalia por los aranceles

En la renta fija americana los mercados se debaten entre el efecto inflacionario de los aranceles y la capacidad de intervención de la Fed. En este sentido, los futuros de tipos a corto plazo indican que la Reserva Federal recortará 4 veces los tipos oficiales este año. Esta estimación parece poco probable, pues la Reserva Federal no podrá tomar un rol tan activo ante una inflación que podría alcanzar niveles por encima del 4%, debido al efecto de las tarifas.

La Volatilidad del S&P 500 (VIX Index- CBOE Volatility Index) tocó el lunes el 52%, el nivel del 45% es un nivel muy seguido por los inversores, son niveles que no se veía desde el año de la pandemia, hace 5 años:

VIX desde Marzo del 2020:

En los 12 meses posteriores a que el VIX tocase ese nivel del 45% el S&P 500 ha tenido retornos muy elevados, como se ve en la siguiente tabla:

El valor de las bolsas mundiales, medido a través del MSCI World, se dejó en tres sesiones (jueves y viernes de la semana pasada y el lunes de esta) 6,6 billones de dólares de capitalización…

Índice MSCI World últimos 12 meses.

Este nuevo paradigma debilita claramente y con carácter estructural al dólar a medio y largo plazo, como está reflejando el mercado. El problema es que con esta política comercial Estados Unidos está perdiendo socios estratégicos clave y está generando el caldo de cultivo para la modificación de las grandes alianzas que prevalecieron tras la segunda guerra mundial y que convirtieron al dólar en el gran activo libre de riesgo y por tanto en la divisa de referencia en el contexto internacional. El dólar ha caído a mínimos de los últimos 3 años frente al euro, y se encuentra en mínimos desde el 2023 frente a la cesta de divisas globales.

Eurodólar últimos 5 años.

Índice del dólar Spot frente a una cesta de principales divisas mundiales (US Dollar Index) últimos 5 años.

El petróleo también está viviendo jornadas de volatilidad extrema, estos días el barril de Brent ha llegado a cotizar por debajo de 60 dólares para irse en cuestión de minutos a 65 dólares:

Todos los analistas de los bancos de inversión americanos han criticado la política de aranceles de Donald Trump, alertando de un mayor riesgo de recesión económica y un aumento de las presiones inflacionistas.

Jamie Dimon, consejero delegado de JPMorgan, ha sido uno de los primeros en criticar abiertamente los aranceles. Este lunes, en su carta anual a los accionistas de JPMorgan, mostró su preocupación por el impacto que podrían tener en las alianzas económicas a largo plazo de Estados Unidos y que hasta ahora han sido la clave en el “extraordinario papel” que ha jugado el país en materia internacional como la mayor potencia del mundo. “Se trata del entorno geopolítico y económico más peligroso y complicado desde la Segunda Guerra Mundial”. Dimon no dudó a la hora de señalar otras consecuencias más palpables a corto plazo de los aranceles, como un incremento de la inflación y una ralentización del crecimiento. “Está por ver si el conjunto de los aranceles provocará o no una recesión”, en línea con lo que la semana pasada ya dijo también el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. El consejero delegado de JPMorgan también cree que habrá muchas más consecuencias, todas ellas negativas, en otros ámbitos, como la evolución de dólar y su posición como divisa hegemónica, y los resultados empresariales de las multinacionales estadounidenses, que se debilitarán. “La política Estados Unidos primero está bien siempre y cuando no termine siendo solo Estados Unidos (…) Si las alianzas militares y económicas del mundo occidental se fragmentaran, Estados Unidos se debilitaría inevitablemente con el tiempo. Es extremadamente importante reconocer que la seguridad y la economía están interconectadas; la guerra económica ha causado guerra militar en el pasado”, según Dimon. “La mayoría de los CEO con los que hablo consideran que probablemente ya estamos en recesión”, apuntó también esta semana Larry Fink, consejero delegado de BlackRock, la mayor gestora del mundo. Por su parte, Goldman Sachs volvió a elevar el riesgo de recesión en Estados Unidos, la segunda vez en menos de dos semanas, pasando de un 35% a un 45%. Este cambio responde a “un fuerte endurecimiento de las condiciones financieras, el boicot de los consumidores extranjeros y un continuo aumento de la incertidumbre política”. Aun así, se sitúa por debajo de los números que manejan otras entidades, como JPMorgan, que el pasado viernes fue uno de los primeros en revisar sus cifras y elevar el riesgo de recesión hasta el 60% (frente al 40% previo). Otros, como HSBC, lo sitúan todavía en el 40%, mientras que S&P Global figura entre los más optimistas, con un 35% de probabilidad, aunque la casa de calificación crediticia podría revisar sus estadísticas los próximos días, a medida que se conozcan las represalias anunciadas por otros países, como China. En su informe, los analistas de Goldman reconocen que en sus primeras estimaciones fueron excesivamente conservadores, ya que esperaban que la Casa Blanca anunciara inicialmente un arancel universal más agresivo y luego lo redujera, pero lo cierto es que las nuevas tarifas fijadas para el 9 de abril elevarán la tasa arancelaria efectiva más de lo que se preveía, en el entorno del 22%. El gestor de fondos Bill Ackman, una de las voces más escuchadas de Wall Street junto a Dimon y uno de los multimillonarios que apoyó a Trump durante su campaña, pidió este lunes al presidente una “pausa” de noventa días antes de lanzar, el 9 de abril, lo que ha definido como una “guerra nuclear económica”. Ackman, al frente del fondo Pershing Square, añadió que “al imponer aranceles masivos y desproporcionados a amigos y enemigos”, Washington está “destruyendo la confianza” en Estados Unidos como socio comercial y como mercado en el que invertir capital. No escatimó en adjetivos como “injustos” o “asimétricos” a la hora de referirse a los aranceles. En su opinión, la economía americana “tendrá graves problemas de reputación que tardarán décadas en resolverse y arrastrarán al consumo y a la inversión”. Ackman apuntó que Estados Unidos “ya está perdiendo la confianza de los líderes empresariales”. En un reciente informe de JPMorgan, se incide en que “las políticas disruptivas de Estados Unidos han sido reconocidas como el mayor riesgo para las perspectivas globales en lo que va de año”. En este contexto, el dueño de Pershing le recordó ayer a Trump que las consecuencias serán especialmente negativas para los “consumidores de bajos ingresos”, entre los que se encuentran millones de votantes que apoyaron la vuelta del presidente a la Casa Blanca. “Esto no es por lo que votamos”, insistió. La noticia positiva para el mercado es que este nuevo escenario podría acelerar un recorte de tipos a partir del verano, con hasta tres rebajas consecutivas de un cuarto de punto. Sin embargo, otros analistas son más conservadores y creen que todo dependerá de que se confirme o no si la economía del país entra finalmente en recesión.

Scott Bessent, secretario del Tesoro, dio una pista sobre la visión de la Administración estadounidense en una entrevista, al recordar como Ronald Reagan “se mantuvo firme” al inicio de su mandato pese a sufrir una dura reacción bursátil ante el fuerte aumento de los tipos de interés que aplicó la Fed, con Paul Volcker de presidente, para contener la inflación. Los analistas de Jefferies recuerdan que, tras la primera victoria de Reagan en noviembre de 1980, el S&P 500 bajó un 25% y Estados Unidos sufrió una dura recesión y un gran incremento del paro. “La analogía de Bessent y el hecho de que la Administración está enfocada a reducir los tipos para refinanciar la deuda lo más barato posible, apunta a una elevada tolerancia a más caídas de la Bolsa a corto plazo”, decían desde Jefferies esta semana. Una caída del 25% del S&P 500, respecto a sus máximos de febrero, lo dejaría en 4.600 puntos. Se trata de un nivel cercano a los 4.700 puntos que Citi ve como suelo. Barclays recuerda que, de media, una corrección bajista en Wall Street implica un descenso del 25%, pero si hay recesión el desplome es del 42%.

Sin embargo, hay una clara diferencia de Trump con Reagan. Mientras éste se centró en combatir la inflación y veía mal el proteccionismo, los aranceles del actual presidente y sus críticas a los supuestos tipos altos de la Fed van a llevar inevitablemente a un aumento de precios. Y la inflación, especialmente si va acompañada de frenazo económico, es lo más peligroso para la inversión en activos de riesgo. Con Reagan, el S&P rebotó un 180% entre 1982 y 1986, pero los analistas de Barclays comentaban esta semana, acertadamente, que “Trump ha dejado la Bolsa en su segundo plano, debajo de sus principales objetivos programáticos”, e ideológicos, en mi opinión.

La Renta Fija también ha tenido movimientos que no se veían desde hace años, el Bono a 30 años de Reino Unido alcanzó esta semana el nivel del 5,50%, que no se veía desde 1998.

Rentabilidad del Bono de Reino Unido a 30 años desde 1990

Ante el desplome de los mercados bursátiles tras estallar la guerra comercial, Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, intentó calmar la tensión de los inversores el fin de semana pasado. “La mayoría de los estadounidenses con un plan de jubilación 401(k) tienen lo que se llama una cuenta 60/40… con lo que (sólo) han perdido un 5 o 6 % en lo que va del año”, declaró en televisión. O, dicho en términos sencillos, dado que los gestores de inversiones normalmente colocan el 40 por ciento de una cartera en renta fija, la caída de los precios de las acciones debería verse parcialmente compensada por el aumento de los precios de los bonos, ya que estos suelen moverse en direcciones opuestas, aunque esto no es así siempre…La semana pasada, los precios de los bonos subieron mientras las acciones caían, aparentemente debido al creciente temor a una recesión. Pero esta semana se han desplomado ante indicios de baja demanda en una subasta de bonos del Tesoro. Esto es sumamente inusual, como señalan analistas de mercado como Larry McDonald, durante las caídas bursátiles de 2008, 2001, 1997 o 1987, los precios de los bonos subieron. De hecho, este doble revés solo se ha visto recientemente durante el pánico por el Covid–19. Si los precios de los bonos siguieran cayendo junto con los precios de las acciones, surgen al menos tres preguntas: ¿pueden los mercados soportar este sufrimiento? ¿Intervendrá la Reserva Federal, como lo hizo en 2020? ¿Y qué está impulsando la liquidación del mercado de bonos?

Una posibilidad es macroeconómica, los inversores están preocupados por el aumento de la inflación debido a los aranceles. Otra es que algunos fondos de inversión probablemente estén liquidando sus activos más líquidos para cubrir las peticiones de sus bancos de mayores colaterales y garantías. Sin embargo, otra explicación, más inquietante, es que la volatilidad está aumentando porque los Hedge Funds se ven obligados a deshacer sus llamadas operaciones de base. Esta es una estrategia, antes desconocida, que implica realizar apuestas apalancadas, a veces hasta 100 veces, con el objetivo de beneficiarse de la convergencia entre el precio de los futuros y el precio de los bonos, como lo explicaba esta semana un informe de Apollo. En los últimos años, este tipo de operaciones se ha disparado, aunque a una escala difícil de rastrear. De hecho, la explosión es tan marcada que tres de las cinco principales fuentes de demanda de bonos del Tesoro no estadounidenses han sido Luxemburgo, las Islas Caimán y Londres, centros de operativa de los Hedge Funds.

El FMI estimó recientemente que estas estrategias “base” ascienden a un billón de dólares, mientras que un análisis de Bloomberg sugiere que los Hedge Funds poseen el 7% de todos los bonos del Tesoro, aparentemente más que los bancos intermediarios. Apollo afirmaba que suman “800.000 millones de dólares y constituyen una parte importante de los 2 billones de dólares en saldos pendientes relacionados con el servicio de prime brokerage (operaciones financieras para clientes institucionales)”.

De cualquier manera, a medida que los mercados de bonos se desplomaban, parecía probable que algunos fondos se fueran a ver obligados a deshacer posiciones, y crear un efecto bola de nieve similar al observado en 2020. Y lo que empeora esto es que, a medida que inversores fuertes del mercado como el fundador de Bridgewater, Ray Dalio, emiten advertencias terribles sobre el aumento de la deuda estadounidense, también aumentan los rumores sobre posibles riesgos de impago futuro. La Casa Blanca insiste en que esto es ridículo. Pero los operadores saben que cuando Trump era “solo” un empresario, incumplió repetidamente su propia deuda. Algunas de las ideas políticas más audaces que ahora circulan en la Casa Blanca incluyen supuestos canjes de deuda o cuasi-reestructuración. Se están imaginando escenarios antes inimaginables, y ya se están considerando. Además, a esto se suma que el riesgo de que la guerra comercial entre Estados Unidos y China se convierta en una guerra de capitales, lo que impulsaría a Pekín (actualmente el segundo mayor tenedor de bonos del Tesoro) a huir de los activos en dólares. Hay pocas pruebas de que esto suceda, todavía. Pero Pekín realizó una sorprendente maniobra financiera esta semana, permitió que el renminbi se debilitara frente al dólar, lo que aumenta la posibilidad de guerras de divisas. Los analistas de Deutsche Bank consideran que Trump está ahora “jugando con fuego” con los bonos del Tesoro. Quizás las palabras de Bessent puedan tranquilizar a los inversores, o la Fed intervenga, o el anuncio de este miércoles de Trump de una pausa de 90 días en la aplicación de las tarifas recíprocas calme los nervios de los mercados.

Volviendo a la economía real y a los datos micro, en Estados Unidos hoy comienza la temporada de publicación de resultados del Primer Trimestre del año con algunos de los grandes bancos (Wells Fargo, Morgan Stanley, Blackrock y JPMorgan), que el consenso de analistas espera que mantengan los buenos resultados de los últimos trimestres. El consenso de analistas espera un crecimiento de Beneficio Por Acción para el primer trimestre del 2025 del +7,0%, lo que sería el séptimo trimestre consecutivo en positivo, a pesar de haberse rebajado un -4,2% desde que comenzó el año. El crecimiento de los BPAs vendrá liderado por sectores defensivos (+16,9% frente al +9,7% del 4T24) y marcado por una desaceleración en sectores cíclicos (+4,5% frente al +11,4% del 4T24) y el sector financiero (+2,0% frente al +47,3% del 4T24). Las mayores revisiones a la baja han sido en el sector Inmobiliario (-2,7%), Industrial (-2,5%) y Consumo no cíclico (-2,3%) frente a las ligeras revisiones al alza de sectores defensivos como Farma y Utilities (+0,3%). El guidance facilitado para este 1T25 fue negativo en un 68%, superior a la media de 5 años (57,0%) y 10 años (62%) lo que debería facilitar alcanzar un ratio de sorpresas por encima del 70%. Sin embargo, el mal comportamiento del consumo en este primer trimestre, la acumulación de inventarios y el freno en los pedidos ante la incertidumbre arancelaría impactarán sobre las previsiones de beneficios de muchas compañías para los próximos trimestres, que tenderán a ser más cautos propiciando revisiones de beneficios a la baja que desde el “liberation day” todavía no se han visto.

En Europa el consenso de analistas espera una caída del BPA para el 1T25 del -3,5% frente al -2,5% del 4T24 tras haberse revisado un -2,8% a la baja desde el fin de la campaña anterior. Destacan las revisiones a la baja en Construcción (-20,3%), Recursos Básicos (-19,8%), Retail (-13,3%) y Distribución de Productos del Hogar (-10,2%) frente a las revisiones al alza en Farma (+16,4%) y Utilities (+12,3%). El guidanceofrecido por las compañías para este 1T25 ha sido algo menos positivo que la media reciente. La atención, como en Estados Unidos, estará centrada en las previsiones de beneficios de los próximos trimestres y el posible impacto de los aranceles en los resultados futuros, que podría ser muy distinto a la euforia desprendida en la campaña del 4T24 y al previsible buen comportamiento de ventas del 1T25 ante el repunte de pedidos para acumular inventarios.

Para el Ibex la campaña no empieza hasta el 24 abril con la publicación de resultados de Bankinter.

Importante esta semana:

Ayer se publicó el dato de IPC de Marzo en Estados Unidos (2,4% frente al 2,5% esperado y la tasa subyacente 2,8% frente al 3% esperado por el consenso). La inflación en Marzo tuvo una desaceleración de la referencia general de 4 décimas, y el dato subyacente de 3 décimas, lo que supone un buen comportamiento. La desaceleración de la tasa subyacente vino de la mano del componente de servicios que experimentó una variación mensual del 0,2%, al igual que la vivienda. Es un dato positivo, que plantea un crecimiento de la inflación subyacente del 0,1%, lo que sería compatible con un contexto de normalización de los precios.  Aunque en los próximos meses los analistas esperan tensiones inflacionistas derivadas de la guerra arancelaria iniciada por Donald Trump.

En relación con los aranceles a China del 145% Trump reconoce «problemas de transición» para empresas y consumidores al adaptarse a los nuevos precios. En cuanto a la UE, la ve como un bloque en las negociaciones comerciales, y dice que la Unión fue «muy inteligente» al no responder con contra-aranceles a aquellos impuestos por Estados Unidos, lo que ha evitado una escalada comercial con Europa. Por otra parte, Trump amenaza con más aranceles a México por los derechos de agua. Estados Unidos y Vietnam acuerdan iniciar discusiones formales sobre comercio recíproco.

Trump dice que Estados Unidos está en conversaciones directas con Irán y tendrá una «gran» reunión mañana sábado, amenaza con que Irán correrá un «gran peligro» si las conversaciones no tienen éxito.

En lado político, fuera de toda la locura de los aranceles, en Alemania, los conservadores (CDU/CSU) y socialdemócratas (SPD) han cerrado el acuerdo de coalición para formar Gobierno que llevaban negociando desde las elecciones generales que se celebraron hace mes y medio. Merz dice que “Alemania vuelve al buen camino”.

El presidente del Banco Central Francés, y miembro del Banco Central Europeo, Villeroy, calificó la decisión de Trump de pausar los aranceles como «un retorno a la razón económica», y no espera un aumento de la inflación en Europa.

En Estados Unidos, el viernes pasado el presidente de la Fed, Jerome Powell, afirmó que el impacto de los aranceles probablemente será significativamente mayor y más persistente de lo esperado, en la última reunión del FOMC del 19 de marzo hablaba de impacto transitorio, y que la Fed debe asegurarse de que esto no empeora la inflación, lo que a su vez sugiere que será prudente en lo que respecta a los recortes de tipos, aunque el mercado descuenta un recorte de 115 puntos básicos en 2025 y da una probabilidad del 55% a un recorte de 25 puntos en la reunión del 7 de Mayo. Para el Banco Central Europeo, el mercado descuenta un recorte de 75 puntos básicos para este 2025, con 86% de probabilidad de un recorte de 25 puntos el 17 de Abril.

Las Actas de la reunión de marzo de la Reserva Federal, publicadas el miércoles, pusieron de manifiesto que los miembros del Consejo ven que la inflación podría ser más persistente, que es probable que los aranceles aumenten la inflación este año y que existen riesgos de estanflación.

El martes conocimos que Japón podría tener prioridad en las negociaciones con Estados Unidos. Japón recibirá un arancel “recíproco” del 24%, además del 25% ya implementado al automóvil. Tal y como señalaba el primer ministro Shigeru Ishiba, la industria automotriz es un “pilar” de su economía. En un esfuerzo por suavizar las tensiones, se llevó a cabo una llamada entre Ishiba y Trump, reflejando la disposición de Japón hacia la búsqueda de un acuerdo. Scott Besset, secretario del Tesoro de Estados Unidos, expresó su expectativa de que Japón sea tratado con prioridad dada su rápida respuesta y acercamiento. 

La Unión Europea ofreció a Estados Unidos aranceles del 0% a los productos industriales. El lunes se reunieron los ministros de Comercio de los estados miembros y, posteriormente, la presidenta de la Comisión lanzó la posibilidad de eliminar las tasas arancelarias a los bienes industriales entre las regiones transatlánticas. En el discurso, Von der Leyen hizo referencia a la frase clave “Europa siempre está dispuesta a aceptar un buen acuerdo”. A la espera de la reacción de Estados Unidos, la propuesta no aborda elementos relevantes para Trump, como la reducción del déficit comercial o la eliminación del IVA sobre los productos estadounidenses. Marcos Sefcovic, comisario de Comercio, fue firme al declarar que el sistema de IVA no es negociable. Aunque la UE opta por el diálogo en lo que se refiere a los aranceles “recíprocos” del 20% y el 25% a los automóviles, está culminando los detalles de la represalia por el gravamen al acero y el aluminio. Originalmente, el comunicado consistía en una tasa que afectaría a 26.000 millones de euros en importaciones de origen estadounidense y se haría efectiva en su totalidad a partir de la semana que viene. El comisario de Comercio anunció que se podría aplicar sobre una cantidad inferior a 26.000 millones. Algunos países miembros presionaron para eliminar determinados productos (bourbon o vino), ante el temor de que se puedan ver afectados por la amenaza del arancel del 200% a las bebidas alcohólicas europeas. El miércoles Trump declinó la propuesta de la Unión Europea para eliminar los aranceles en los productos industriales, considerando la oferta como insuficiente. El mandatario enfatizó la necesidad de Estados Unidos por reducir el déficit comercial de 350.000 millones de dólares con la UE y sugirió que este desequilibrio podría ser corregido «en una semana» si la UE incrementara la compra de energía de origen estadounidense. Sin embargo, el organismo de estadísticas de Estados Unidos (BEA) registra que, en 2024, el déficit comercial con la UE fue menor, situándose en -161.131 millones de dólares, con un déficit en la balanza de bienes de -236.748 millones de dólares, pero superávit en la balanza de servicios de 75.617 millones de dólares. 

Según el diario South China Morning Post, los líderes de la UE se reunirán con Xi en Pekín en julio. Por otra parte, según prensa alemana, la UE y China habrían iniciado conversaciones para eliminar los aranceles a los vehículos eléctricos chinos. En este sentido, Macron advirtió que la UE debe evitar los flujos de terceros países que perturben el mercado.

En España la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) estimó ayer que la inédita coyuntura de absoluta incertidumbre en el terreno del comercio global podría restar 0,5 puntos al avance del PIB de España este año, el equivalente a unos 8.000 millones de euros. De momento, la Airef ha optado por mantener intacta su previsión de crecimiento del 2,5% para 2025, argumentando que a diferencia de otros organismos que venían incrementando sus proyecciones en los últimos meses por encima de las estimaciones oficiales (como el Banco de España, que ya anticipa que rebajará su 2,7%), Airef había conservado sus cifras por prudencia ante la incertidumbre imperante tras la vuelta de Trump a la Casa Blanca. A partir de ahí, el anuncio de este miércoles de que Estados Unidos pausa durante 90 días los mal llamados aranceles recíprocos al resto del mundo, manteniendo, eso sí, el 10% mínimo con carácter universal o el 25% al acero y el aluminio, “cambia radicalmente cualquier previsión del impacto de los aranceles que pudiéramos tener, con lo cual es muy difícil estimar su impacto” según la Airef. A la espera de ver si la tregua da margen a algún tipo de acuerdo que reduzca los aranceles del 20% sobre bienes de la UE, la Airef señala que las decisiones de la Administración Trump del 2 de abril, el llamado Día de la Liberación, supusieron un “giro radical de la economía de Estados Unidos, que ha sido relativamente abierta”, impulsora del comercio global y que ha contado con “niveles arancelarios comparativamente bajos”. En concreto, sus aranceles efectivos eran del 2,4% hasta los anuncios de Trump, que habrían disparado por sí solos la cifra a una media de entre el 16,5% al 22,5%, según diferentes expertos, para el promedio de las importaciones mundiales. “El potencial de este giro como disruptor de las cadenas globales es altísimo. Y el primer afectado iba a ser Estados Unidos” según la Airef apuntando que la plena implantación de los aranceles conllevaría un retroceso del PIB estadounidense de 1,7 puntos de PIB este año, frente al descenso medio global de 0,83 puntos, o el 0,22 de la UE.

En el caso de España, la mayoría de casas de análisis viene planteando un posible impacto directo de 2 a 3 décimas de PIB por los aranceles, teniendo en cuenta que España está menos expuesta al mercado estadounidense que otros países europeos, con un peso del 5% sobre el total de exportaciones, recuerda Airef. Según la Airef el indicador de incertidumbre de la política comercial había subido a niveles nunca vistos A partir de ahí, matiza Airef, está por ver el impacto de los posibles efectos colaterales positivos, como puede ser el incremento de las exportaciones europeas a Estados Unidos por el mejor precio comparativo frente a los productos de China, sometidos a aranceles no pausados superiores al 100%. También la nueva política fiscal expansiva de Alemania, que ha eliminado su freno de deuda para disparar la inversión en defensa en infraestructuras, o el plan de rearme de la UE y España pueden contribuir a impulsar el crecimiento español, si bien los posibles efectos positivos se harán esperar hasta 2026.

El análisis de Airef fue ofrecido durante la presentación del Informe sobre los Presupuestos iniciales de las Administraciones Públicas 2025, que proyecta una rebaja del déficit público al 2,7% del PIB este año (2,4% si no se tienen en cuenta las medidas frente a la dana que costaron cuatro décimas de PIB en 2024 y otras tres este año). La cifra sale de restar unos ingresos públicos por valor del 41,6% sobre PIB a unos gastos del 44,3%. A su vez, la deuda bajaría un punto, al 100,8%.

Con todo, la Airef advierte de que el gasto primero neto de medidas de ingresos, que es la variable que vigila la UE bajo las nuevas reglas fiscales, se elevará un 4,6%, nueve décimas por encima de lo comprometido. Aunque la cifra se sitúa justo al límite de las tres décimas de PIB que obliga a efectuar correcciones y la barra libre de gasto en Defensa que ofrece la UE liberará margen extra de gasto, matiza Ignacio Fernández-Huertas, director de la división de análisis presupuestario de Airef, el organismo recomienda a Hacienda vigilar las cuentas.


¿Qué significa la parada de los aranceles para el comercio global?. Financial Times (11 de abril).

Donald Trump anunció el miércoles una pausa de 90 días de los extensos aranceles que impuso la semana pasada a todos los principales socios comerciales de Estados Unidos, provocando un alivio inmediato al dar marcha atrás en una política que amenazaba con cambiar drásticamente el comercio mundial. Al mismo tiempo, Trump aumentó los aranceles a China, intensificando su guerra comercial con la segunda economía más grande del mundo.

La pausa en el llamado esquema arancelario recíproco de Trump es el último de una serie de cambios y giros dados por el presidente estadounidense en la caótica implementación de la política comercial desde su toma de posesión en enero.

1. ¿Por qué pausó Trump los aranceles?

La amplitud y el tamaño de los aranceles estadounidenses a sus principales socios comerciales provocaron una ola de ventas globales en los mercados de renta variable y atrajeron críticas inusuales a Trump por parte de legisladores republicanos en el Capitolio.

Numerosos multimillonarios financieros también criticaron duramente los gravámenes, entre ellos algunos de los mayores mecenas del Partido Republicano.

Al explicar su decisión el miércoles, Trump se refirió a la caída del mercado global, que se había extendido a una venta masiva de bonos del Tesoro estadounidense, y dijo que la gente se estaba poniendo “nerviosa”. “Hay que tener flexibilidad”, aseguró Trump a los periodistas.

Su decisión se hizo evidente mientras su principal negociador comercial, Jamieson Greer, comparecía ante los legisladores en el Capitolio. “¿Qué demonios? ¿Quién está al mando?”, gritó Steven Horsford, el legislador demócrata de Nevada, a Greer momentos después de que Donald Trump anunciara la pausa. “El presidente de Estados Unidos está al mando”, respondió Greer.

2. ¿Qué aranceles quedan entonces?

Estados Unidos aplica ahora un arancel base del 10% a las importaciones de todos los países, incluida la Unión Europea, con exenciones para los chips, el cobre, la madera, los productos farmacéuticos, los lingotes, la energía y los minerales que no se encuentran en Estados Unidos.

Los automóviles y los componentes también eludieron el arancel del 10%, pero siguen sujetos a un arancel separado del 25% introducido por Trump el mes pasado.

México y Canadá habían evitado lo peor del régimen de aranceles recíprocos, pero el mes pasado Washington aplicó aranceles del 25% a todas las importaciones de sus dos vecinos que no cumplían los términos de su tratado de libre comercio del año 2020, el T-MEC.

La Casa Blanca confirmó el miércoles que el arancel del 25% se mantendría vigente.

Los gravámenes del 25% sobre todas las importaciones de acero y aluminio a Estados Unidos se mantendrán, y continúan las investigaciones que podrían derivar en aranceles al cobre y la madera.

El presidente también podría cumplir sus promesas de imponer aranceles a chips y productos farmacéuticos.

3. ¿Volverán los aranceles llamados ‘recíprocos’?

Trump afirmó que más de 70 países estaban haciendo cola para llegar a acuerdos con Washington.

Para evitar que los gravámenes reaparezcan en 90 días, la Casa Blanca buscará cerrar rápidamente acuerdos sobre los aranceles “recíprocos” suspendidos, incluyendo los aplicados a países intensivos en manufactura como Japón, Corea del Sur, Vietnam y Camboya.

Allie Renison, exfuncionaria del Departamento de Comercio de Reino Unido que actualmente trabaja en la consultora SEC Newgate, afirma que, dado el desafío de llevar a cabo tantas negociaciones simultáneamente, una transición más rápida sería pasar de aranceles generales a aranceles sectoriales más específicos y exenciones para productos.

“Trump podría dejar de imponer aranceles generales por país para adoptar un sistema basado en aranceles específicos por producto, que podría ser más manejable para los fabricantes y abordar las barreras comerciales injustas sobre productos específicos”, añade.

4. ¿Por qué no rebajó Trump los aranceles a China?

Trump aumentó los gravámenes a China del 104% al 125% mientras se los reducía a otros países. La decisión se produjo después de que Pekín impusiera aranceles de represalia a Estados Unidos el miércoles por la mañana en respuesta a un aumento previo por parte de Washington.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, culpó a China de los aranceles de represalia. “Como les dije a todos hace una semana en este mismo lugar: No respondáis, y seréis recompensados”, declaró el miércoles.

Si bien muchos países han contactado con la Casa Blanca para mantener conversaciones comerciales, Estados Unidos y China no han mantenido negociaciones.

El presidente afirmó que no anticipaba nuevas subidas de los aranceles a China, y agregó que esperaba que ambos países llegaran a un acuerdo en algún momento.

Sin embargo, Pekín le ha dicho a la Administración Trump que considera los aranceles una táctica de intimidación y que no se dejará intimidar por las acciones del presidente estadounidense.

Si bien Trump ha sugerido que el presidente Xi Jinping accederá a hablar con él en algún momento, es poco probable que el líder chino acepte una llamada, y mucho menos una reunión, a menos que los funcionarios hayan definido previamente los términos de un acuerdo que haga las conversaciones más viables para Xi desde el punto de vista político en su país.

5. ¿Ha terminado la guerra comercial global?

Los economistas advierten que la agitación ya generada por el enfoque beligerante de Donald Trump respecto a los aranceles tendrá efectos negativos como resultado de la incertidumbre y la desconfianza que se cierne sobre las relaciones comerciales estadounidenses.

Nicolò Tamberi, del Centro de Política Comercial Inclusiva de la Universidad de Sussex en Reino Unido, advierte que la incertidumbre disuade la inversión, ya que las empresas adoptan una política de espera antes de decidir cómo ajustar sus cadenas de suministro.

“La literatura [académica] sugiere que los efectos de la incertidumbre pueden ser tan perjudiciales como los aranceles, y existe una enorme incertidumbre en este ámbito. Por lo tanto, incluso si Trump llega a acuerdos para evitar el impacto de los aranceles hoy, tal vez cambie de opinión mañana”, señala.

Los inversores del mercado también podrían adoptar una estrategia de espera antes de asumir que las turbulencias han terminado.

Steven Abrahams, director de estrategia de inversión de Santander US Capital Markets, advierte que, sin mayor claridad, los inversores podrían optar por esperar durante los próximos 90 días en lugar de volver al mercado.

“Hemos visto el primer día de liberación. Sin claridad, algunos podrían invertir a pesar de la posibilidad de un segundo día de liberación, pero muchos no lo harán”, afirma.


Trump no tiene ni la más remota idea de lo que ha desatado. Edward Luce. Financial Times.

Deberíamos confiar en los instintos de Donald Trump, afirma Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes. O bien, Johnson y su bancada deberían salir corriendo en dirección contraria. Es demasiado tarde para que los republicanos vuelvan a ser un partido normal: la fe en Trump es su principio organizador. Pero podrían mostrarse leales persuadiendo a Trump para que se aleje del precipicio. Además de sus empleos, el futuro de la economía global y el fondo de jubilación de todos los estadounidenses dependen de ello. Su tarea se complica por el hecho de que Trump todavía cree que va a triunfar. Traten de ponerse en su lugar. Desde su conspiración contra Obama en 2011 sobre el nacimiento de éste en el extranjero hasta su condena por delito grave en 2024, y tantos puntos intermedios, casi todos los años se ha dado por muerto a Trump. Pero sigue resurgiendo. Trump es un fantasioso cuya fantasía más profunda –la de que es un campeón imparable– se hace realidad. ¿Por qué una pequeña turbulencia en el mercado habría de detenerlo?

El punto de partida es que Trump es un martillo y el resto del mundo, así como la mitad de EEUU, un clavo. A veces, el martillo puede centrarse en clavos concretos o suavizar el golpe, pero siempre es un martillo. Que algunos de los partidarios más cercanos de Trump, como el gestor de hedge fund Bill Ackman, se sorprendan por su guerra arancelaria global es un misterio. Trump prometió en casi todos sus discursos de campaña desatar la guerra comercial en la que nos encontramos. Ha culpado a los extranjeros de estafar a EEUU desde mediados de la década de 1980. Cabe destacar que su obsesión era con Japón, no con la Unión Soviética. Trump siempre se ha mostrado más enfadado con sus aliados y amigos. Los psicólogos extrapolan el acuerdo hereditario que Trump intentó imponer a sus propios hermanos. Si su instinto es estafar a la gente, incluso a sus seres queridos, asuma que ese es el método para todos.

El misterio radica en por qué tantos –desde los multimillonarios colegas de Ackman hasta los venezolanos residentes en Florida– se han esforzado por ignorar quién es Trump. Se han desperdiciado un billón de comentarios acusando a las personas equivocadas del síndrome de enajenación de Trump. El verdadero síndrome afecta a quienes siguen viendo un actor racional, o una partida de ajedrez económica, donde no existe.

Podría decirse que todo el mercado sufre de este síndrome. Poco después de desplomarse el lunes por la mañana, se especuló con que Trump anunciaría una pausa en sus aranceles. Los mercados recuperaron con creces sus pérdidas iniciales. Todas esas ganancias se esfumaron cuando la Casa Blanca lo desmintió [ese día]. Si un meme online puede convertir un mercado bajista en una recuperación alcista en cuestión de un minuto, y viceversa, Trump tiene el mundo en sus manos. El más mínimo rumor de que podría estar cuerdo puede desencadenar un frenesí de compras. Los emperadores romanos envidiarían la influencia de un solo hombre. Trump puede pausar algunos de sus deberes del Día de la liberación. Eso [como ocurrió ayer] desencadenará un gran repunte de alivio. Pero su pausa no será más segura que un madero a la deriva. Los mercados celebrarán cualquier indicio de acuerdos bilaterales que Trump planee alcanzar con los solicitantes más influyentes; Japón, China e India deberían ser vigilados de cerca. Los inversores también deben prestar atención al hecho de que dichos acuerdos se concretarán entre gobiernos extranjeros y Trump personalmente, no su Administración. Los departamentos del Tesoro, Comercio y los representantes comerciales a menudo quedan al margen. Dada la falta de límites entre el papel público de Trump y las inversiones privadas, el margen para el trueque no relacionado con el comercio es amplio.

La idea de que el impacto de Trump se limitará a la economía basada en el comercio de bienes también es una ilusión. Los extranjeros poseen una proporción crítica de la deuda del Tesoro estadounidense. La continua alta demanda de un activo en cuyo emisor el mundo está perdiendo la confianza marca la diferencia entre una recesión y una depresión por Trump. En este sentido, los gobiernos europeos parecen tener mejor intuición que los mercados de renta variable y renta fija. En lugar de intensificar la guerra comercial, la UE sólo ha considerado un modesto conjunto de medidas de represalia. Esto no se debe a que Bruselas crea que Trump probablemente aceptará la cortesía. Se debe a que teme que una espiral comercial de represalia rompa el sistema financiero global.

En cualquier caso, esta lección llega innecesariamente tarde. Los que minimizan los actos de Trump han perdido su credibilidad. No hay ninguna escuela de realismo en política exterior, ni de mercantilismo comercial, que pueda explicar las acciones de Trump. Si quieres predecir el mundo, estudia su psicología. Mientras Trump esté al mando, recele de EEUU.


Los aranceles de Trump perjudicarán al mundo. Martin Wolf. Financial Times.

Ahora sabemos qué economía representa la mayor amenaza para Estados Unidos después de China: Lesoto. China tiene actualmente un arancel combinado del 54% bajo el nuevo plan de Donald Trump. Pero Lesoto aparentemente merece un arancel “recíproco” del 50% sobre sus exportaciones a Estados Unidos, justo por delante del 49% para Camboya y el 46% para Vietnam, seguido del 32% para Indonesia y Taiwán, el 26% para India y el 20% para la UE. Reino Unido escapa con un 10%.

Quizás lo más extraordinario del derribo de una política comercial con casi un siglo de historia es que, aparentemente, nadie le dijese al presidente que un procedimiento que coloca a Lesoto en el peor escalón haría que Estados Unidos pareciera ridículo. Pero así ocurrió, y ocurrió porque ese procedimiento era ridículo. No hubo un análisis sutil de todas esas supuestas barreras arancelarias y no arancelarias que, dice Peter Navarro, haciéndose eco de su jefe, el explotado Estados Unidos ha sufrido terriblemente.

No, era mucho más simple y absurdo. Los aranceles propuestos son proporcionales al déficit comercial bilateral dividido entre las importaciones bilaterales. La suposición implícita es que, en un mundo justo, el comercio se equilibraría con cada socio. Esto es una locura absoluta. Sin embargo, ahora se ha convertido en la base intelectual de la política comercial del país más poderoso del mundo –ay, pobrecito, aparentemente víctima de una conspiración comercial global–.

Perverso

No es sólo una locura. Es perverso. Pensemos en la historia de la intervención estadounidense en Vietnam. Sin embargo, ahora Estados Unidos ha decidido intentar frenar su desarrollo económico. Vietnam no es el único que busca explotar los beneficios de la apertura. De hecho, la política comercial ha convergido hacia el liberalismo en las economías emergentes de forma bastante generalizada. Respondían a una promesa que Estados Unidos ahora ha incumplido.

Y la obra de Trump no acaba ahí. Canadá y México siguen siendo víctimas de sus aranceles al fentanilo. Hay un arancel del 25% sobre los automóviles y también se han aumentado los del acero y el aluminio.

Sin embargo, los aranceles no cerrarán los déficits comerciales. En la década de 1970, trabajé en la economía india, que entonces se encontraba entre las más protegidas del mundo. ¿Acaso registraba enormes superávits comerciales? No. Es cierto que tenía una proporción minúscula de importaciones respecto al PIB. Pero sus ingresos por exportaciones eran aún menores. Esto se debía al impacto adverso de la protección en la competitividad exportadora. Es lo que le ocurrirá ahora a Estados Unidos: las importaciones se reducirán, pero también las exportaciones. Los déficits, determinados por los ingresos y el gasto, se mantendrán prácticamente sin cambios. El mundo simplemente acabará siendo más pobre. Como expone el Instituto Kiel de Alemania, es probable que los mayores efectos negativos recaigan sobre Estados Unidos: la protección suele ser un gol en propia puerta.

Quienes fundaron el sistema de comercio global en las décadas de 1930 y 1940 habían sufrido las consecuencias del proteccionismo en las décadas de 1920 y 1930. El sistema que crearon se basó, por buenos motivos, en los principios de no discriminación, liberalización mediante la negociación recíproca, consolidación de los aranceles y la adjudicación imparcial en cualquier uso de las cláusulas de escape del sistema. Todo esto se diseñó para crear un régimen comercial predecible, transparente y liberal. Tras ocho rondas de negociaciones completadas, el resultado fue una economía mundial abierta y dinámica. Esto fue producto de la habilidad política estadounidense. Trump no sólo ha llevado la protección estadounidense a niveles no vistos en un siglo, sino que ha destruido todo lo que sus predecesores buscaban lograr. Se trata de un acto de guerra contra el mundo entero.

Logro

El debate sobre si tomarse a Trump literalmente o en serio ha terminado. Ahora ha aprendido a ser el tirano que siempre quiso ser. Es algo que le llevó tiempo. Pero, con la ayuda que ha recibido, lo ha logrado. Su Administración está embarcada en un ataque integral contra la república estadounidense y el orden global que ésta creó. A nivel nacional, se encuentran bajo ataque el Estado, el Estado de derecho, el papel del poder legislativo, el papel de los tribunales, el compromiso con la ciencia y la independencia de las universidades. Todos ellos fueron los pilares sobre los que se asentaron la libertad y la prosperidad de Estados Unidos. Ahora, está destruyendo el orden internacional liberal. Pronto, supongo, Trump estará invadiendo países, mientras procede a restaurar la era de los imperios.

La intención

La aplicación de todos estos aranceles simboliza a la perfección la intención de Trump. Ha apelado a una “emergencia” inexistente, permitida por una asamblea legislativa insensata, para imponer una subida de impuestos altamente regresiva que afectará con especial dureza a su propia base política, en parte para financiar una extensión demoledora para el presupuesto de su propio recorte de impuestos enormemente regresivo de 2017.

Parece inevitable que estos aranceles, sumados a la incertidumbre creada por el nuevo entorno político inestable, y tan impredecible, perjudiquen al mundo y a Estados Unidos, tanto ahora como a largo plazo. Nuestras economías están mucho más abiertas que nunca. Los aumentos repentinos y enormes de la protección tendrán, en consecuencia, efectos económicos mayores que antes. Los mercados bursátiles sin duda aciertan al predecir que buena parte del capital productivo actual se perderá: es probable que continúen las turbulencias del mercado.

Esto ofrece una esperanza perversa. El intento de Trump y sus socios de socavar la república llevaría tiempo. Ahora es más probable que se quede sin él. Imaginemos que, como resultado de toda esta agitación, la economía se tambalea y, por lo tanto, los republicanos sufren una dura derrota en las elecciones de mitad de mandato. Esto dificultaría mucho más la implementación del proyecto MAGA. ¿Quién sabe? Las instituciones estadounidenses podrían empezar a mostrar algo de firmeza. Por encima de todo, las próximas elecciones presidenciales podrían ser realmente justas.

Mientras el MAGA domine la derecha estadounidense, el potencial de Estados Unidos para mostrar un comportamiento impredecible, irracional y pernicioso persistirá. Esto es, por desgracia, un enorme regalo para China. Pero cuanto peor se ponga la situación, más probable será que el MAGA sea un interludio, no el destino de Estados Unidos. Esto es un consuelo y una esperanza.


Trump y el enfoque de jefe mafioso hacia los mercados mundiales. Gideon Rachman. Financial Times.

Las películas sobre la mafia son una de las grandes aportaciones de Estados Unidos a la cultura mundial. Gente de cualquier parte del mundo puede tararear la sintonía de El Padrino o repetir frases de Uno de los nuestros o Los Soprano. Pero sigue sorprendiendo ver cómo los métodos de la mafia se importan al Despacho Oval. Hay un claro tufillo a Don Corleone en la estrategia de Donald Trump en materia de comercio y diplomacia. Como un jefe mafioso de película, Trump sabe alternar la amenaza y la magnanimidad. Si le tratas con respeto, puede que te invite a su casa, donde podrás mezclarte con su familia. Pero la amenaza nunca desaparece. Como Trump explicó una vez a Bob Woodward, cree que “el verdadero poder es –ni siquiera quiero usar la palabra– el miedo”.

De vuelta en el Despacho Oval, Trump ha empleado el miedo y las amenazas como táctica para extorsionar a algunos de los principales bufetes de abogados y universidades de la Ivy League de Estados Unidos. Como miembros respetables de las clases profesionales, amenazados inesperadamente por la mafia, los objetivos de Trump se apresuraron a pagar con la esperanza de que todo el malestar desapareciera rápidamente. Despachos de abogados como Paul Weiss y Skadden Arps aceptaron hacer trabajos probono para la Administración para evitar ser blanco de las órdenes ejecutivas de Trump.

Pero la guerra arancelaria que ha desatado Trump está revelando la debilidad del enfoque de jefe mafioso hacia la economía mundial. Trump parece haber conjeturado que si golpeaba lo suficientemente fuerte a los socios comerciales de Estados Unidos, estos no tendrían más remedio que llegar a un acuerdo. Su hijo, Eric, instó a los países objetivo a entrar en razón y sobornar rápidamente a su padre. “No me gustaría ser el último país que intente negociar un acuerdo comercial con @realDonaldTrump”, escribió. “El primero en negociar ganará, el último perderá absolutamente”, continuó. “He visto esta película toda mi vida”.

Pero el mundo real y la economía global resultan ser mucho más complejos que las películas con las que Eric Trump se educó. La Casa Blanca ha iniciado simultáneamente una guerra comercial con todos los principales países con los que comercia. También ha dado un hachazo a las cadenas de suministro de muchas de las principales multinacionales del mundo.

Demasiados actores

Hay simplemente demasiados actores implicados para que las tácticas de jefe mafioso de Trump funcionen. Están todos los inversores que se han apresurado a vender sus acciones, provocando el hundimiento de los mercados bursátiles. Están los fabricantes que simplemente no pueden hacer negocios en las condiciones creadas por Trump, y que están cerrando líneas de producción. Y, en cuanto a la mafia del presidente chino Xi Jinping, ha decidido contraatacar en lugar de ceder. Esto se está volviendo extremadamente complicado.

La malinterpretación épica de Trump de cómo funciona la economía mundial me recuerda a un episodio de Los Soprano en el que dos miembros de la banda de Tony intentan obligar al Starbucks local a pagarles por la protección. El responsable de la tienda los rechaza y les dice: “No puedo autorizar algo así, tendría que pasar por las oficinas centrales de la empresa en Seattle”.

Para Trump, los mercados globales y los negocios internacionales se están convirtiendo en el equivalente de “las oficinas centrales en Seattle”. Tipos sin rostro a los que nunca podrá conocer ni amenazar en persona, pero que, sin embargo, pueden frustrar sus planes.

Los fallos del enfoque mafioso hacia el comercio son ahora dramáticamente visibles en los mercados. Es probable que los resultados sean igual de desastrosos en la geopolítica, aunque no se evidenciarán tan rápidamente.

El enfoque de Trump hacia los aliados de Estados Unidos consiste en tratarlos como a miembros descarriados de una red de protección. ¿Algunos de ellos se han retrasado en sus pagos a la OTAN? Más vale que lo solucionen rápido o, según Trump, animará a Rusia a hacer “lo que le dé la gana”. En cuanto a Ucrania, el presidente no tiene ningún interés en usar una retórica pomposa sobre la defensa de la libertad. Pero sí está interesado en hacerse con algunos de los valiosos minerales que se encuentran allí.

Trump trata al líder ruso Vladímir Putin y a Xi Jinping como si fueran los jefes de familias mafiosas rivales. Habrá momentos en que las familias se enfrenten. Algunos soldados de infantería y transeúntes podrían resultar heridos. Pero, al final, el objetivo es llegar a un acuerdo para que todos puedan volver a ganar dinero.

Los teóricos de la geopolítica podrían explicar un reparto como éste como la división del mundo en esferas de influencia rivales. Pero también se asemeja a un acuerdo entre diferentes familias mafiosas, para darse carta blanca mutuamente en su propio territorio. El padrino local es entonces libre de mangonear a los actores más pequeños del vecindario –como Taiwán, Ucrania o Canadá– sin que los rivales hagan ningún comentario. Eso sería de mala educación.

Este enfoque puede funcionar en el cine. Pero, en política internacional, es una receta para la guerra, la anarquía y la miseria.

Trump tiene ahora 78 años y no puede abandonar las costumbres y métodos que aprendió al principio de su carrera. Su mentor, Roy Cohn, fue también abogado de las familias del crimen Gambino y Genovese. Enseñó a Trump a no mostrar nunca debilidad y a no echarse atrás.

Así que, ante la caída de los mercados mundiales, Trump está haciendo un alarde de bravuconería. Pero es evidente que se le ha ido de las manos. En las películas, sabemos cómo acaba esto. Estamos a punto de descubrir lo que ocurre en la vida real.


Cómo interpretar los aranceles de Donald Trump. Gillian Tett. Financial Times.

El nuevo campo de la geoeconomía ofrece una guía para quienes se sienten perplejos. ¿Cómo pueden los inversores analizar las políticas de Donald Trump? Esta es la gran pregunta en este momento tras el desplome de los mercados después de que el presidente estadounidense anunciara el miércoles aranceles que superan incluso los impuestos en la década proteccionista de 1930.

Si se interpretan a través de la perspectiva del pensamiento económico dominante del siglo XX, ya sea el de John Maynard Keynes o el de defensores del libre mercado como Milton Friedman, paradójicamente estos aranceles parecen autolesivos. De hecho, el llamado Día de la Liberación declarado por Trump parece una locura económica de tal magnitud que podría parecer que un psicólogo sería capaz de explicarlo mejor que los propios economistas.

Sin embargo, yo diría que hay un economista cuyo trabajo es muy relevante en este momento: Albert Hirschman, autor de un impactante libro publicado en 1945, Poder Nacional y Estructura del Comercio Exterior. En las últimas décadas, esta obra ha pasado desapercibida, como señala Jeremy Adelman, historiador de Princeton que escribió la biografía de Hirschman. No es de extrañar. El economista judío alemán sufrió tal trauma en la Guerra Civil española y la Alemania nazi que al llegar a la Universidad de Berkeley (California) como economista decidió estudiar la autarquía.

Más concretamente, utilizó el calamitoso proteccionismo de la década de 1930 para crear un marco para medir la coerción económica y el ejercicio del poder hegemónico (el término académico para lo que hoy conocemos como bullying). Sin embargo, los economistas pasaron por alto esta teoría, ya que contradecía tanto las ideas económicas keynesianas como las neoliberales.

Lo más relevante del libro fue el análisis antimonopolio. El economista Orris Herfindahl utilizó posteriormente las ideas de Hirschman para crear un índice que mide la concentración empresarial y que fue adoptado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, entre otros.

Ahora, en cambio, si Hirschman hubiera estado vivo para ver a Trump anunciar sus planes arancelarios en la Rosaleda de la Casa Blanca esta semana no se habría sorprendido. Los pensadores neoliberales suelen considerar que la política es un derivado de la economía. Pero Hirschman lo interpretó a la inversa, argumentando que “mientras un país soberano pueda interrumpir el comercio con cualquier país a su antojo, la batalla por un mayor poder nacional permea las relaciones comerciales”.

Y consideraba el comercio como “un modelo de imperialismo que no requería la ‘conquista’ para subordinar a los socios comerciales más débiles”, como afirma Adelman. Esto se asemeja a cómo los asesores de Trump interpretan la economía. Pero es muy diferente de cómo Adam Smith o David Ricardo entendían los flujos comerciales, que, según suponían, involucraban a actores comparablemente poderosos.

Algunos economistas subrayan este cambio. Justo después del discurso de Trump, tres economistas estadounidenses, Christopher Clayton, Matteo Maggiori y Jesse Schreger, publicaron un artículo que describe el creciente campo de la “geoeconomía” inspirado por Hirschman.

Cuando los tres economistas iniciaron esta línea de investigación, hace cuatro años, “casi nadie parecía interesado en las ideas”, ya que eran muy contradictorias con los marcos actuales, reconoce Maggiori. Sin embargo, ahora han despertado interés, afirma, prediciendo un inminente cambio intelectual comparable al que tuvo lugar tras la crisis financiera mundial. La reunión de la Asociación Estadounidense de Finanzas de este año, por ejemplo, incluyó una novedosa sesión sobre geoeconomía, donde Maurice Obstfeld, ex economista jefe del FMI (y partidario de Hirschman), pronunció un discurso contundente.

Este trabajo ya ha dado lugar a tres temas a los que los inversores deberían prestar atención. En primer lugar, el análisis del trío muestra que para los países pequeños es arriesgado depender demasiado de cualquier socio comercial importante, y ofrece herramientas para medir esta vulnerabilidad.

En segundo lugar, argumentan que la fuente del poder hegemónico de Estados Unidos hoy en día no reside en la manufactura, ya que China controla cadenas de suministro clave, sino en el ámbito financiero y se estructura en torno al sistema basado en el dólar.

Por lo tanto, los aranceles de Trump son en esencia un intento de desafiar a otra potencia hegemónica, China, pero sus políticas financieras son un intento de defender su actual dominio. (La hegemonía en el poder tecnológico, en mi opinión, sigue siendo disputada). Esta distinción es importante para otros países que intentan responder.

En tercer lugar, los economistas sostienen que el poder hegemónico no funciona de forma simétrica. Si un acosador tiene una cuota de mercado del 80%, por ejemplo, suele tener el control del 100%; pero si la cuota de mercado cae al 70%, el poder hegemónico se desmorona más rápidamente, ya que los débiles pueden buscar alternativas.

Esto explica por qué Estados Unidos no ha logrado controlar a Rusia mediante sanciones financieras. Y este patrón podría repetirse de forma más generalizada si otros países reaccionan a los agresivos aranceles de Trump imaginando y desarrollando alternativas al sistema financiero basado en el dólar. Los abusadores parecen inexpugnables, hasta que dejan de serlo.

¿Es deprimente este análisis? Es probable. Pero no debería pasarse por alto. Y si los inversores y los responsables políticos, conmocionados, quieren animarse, podrían pensar que aunque parezca mentira, Hirschman fue un optimista de toda la vida, o “posibilista”, como le gustaba decir. Creía que la humanidad podía aprender de la historia para mejorar el futuro.

Trump ha decidido ignorar esa lección, con consecuencias nefastas. Pero nadie más debería hacerlo.


El fin del comercio global tal como lo conocíamos. Ángel Saz. Director de EsadeGeo y Catedrático de Esade.

Por fin, Donald Trump presentó el miércoles sus nuevos aranceles recíprocos desde un escenario montado en el jardín de la Casa Blanca, envuelto en fuegos artificiales retóricos. Más que la presentación de una política comercial, lo que vimos fue un espectáculo político. El acto contó con un sindicalista del UAW loando al presidente, la presencia de su gabinete y líderes de ambas cámaras. Faltaba solo el Tribunal Supremo para tener a todas las instituciones americanas a sus pies.

En el escenario, Trump mostró poco cariño por los aliados democráticos de EEUU, criticando duramente a sus vecinos y a la Unión Europea, cuyo comportamiento comercial calificó como “patético”. En contraste, trató con respeto –incluso adulación– a Xi Jinping y Narendra Modi, a pesar de que sus aranceles son, en general, más altos que los europeos.

El presidente volvió a describir el sistema de comercio mundial como un fenómeno que ha “brutalizado” y “violado” a Estados Unidos. Una narrativa completamente disociada de la realidad donde EEUU ha crecido espectacularmente durante la última década. Es la economía más grande del mundo, con una renta per cápita casi un 50% superior a la de la Unión Europea y cuatro veces mayor que la de China. Una realidad donde los gigantes bursátiles son prácticamente todos americanos y donde la revolución tecnológica está dominada por las grandes empresas tecnológicas americanas.

Pero más allá del show, los aranceles recíprocos anunciados marcan un punto de inflexión real. Supone una ruptura con el sistema multilateral de comercio establecido tras la Segunda Guerra Mundial. Antes, un arancel impuesto por EEUU se aplicaba por igual a todos los países; ahora, con el nuevo enfoque, cada país recibirá un trato diferente. Es otro clavo en el ataúd de la Organización Mundial del Comercio.

La metodología para calcular estos aranceles “recíprocos” es reveladora. Trump no solo habló de aranceles, sino que también hizo referencia a los impuestos que cada país impone en sus mercados (como el IVA), a devaluaciones de monedas y a las regulaciones técnicas que han de cumplir todos los productos en el país en cuestión. Por ejemplo, en un momento hiperbólico acusó a Canadá de imponer aranceles de hasta de 300%.

En cambio, la Oficina del Representante de Comercio (USTR) optó por un cálculo más sencillo –aunque igual de polémico–. Primero definió los aranceles que otros países imponen a EEUU como el porcentaje del superávit comercial que cada país tiene con EEUU sobre sus exportaciones al mercado estadounidense. Después, propuso que el arancel “reciproco” fuera la mitad. De este modo, un país con un superávit del 40% verá un arancel del 20%.

Este cálculo ficticio de los aranceles ajenos, sumado a la decisión de fijar el arancel de reciprocidad a la mitad sirve a la administración Trump para conseguir dos propósitos. Primero para proyectar hacia el público estadounidense una imagen de magnanimidad, ya que “solo” aplicará la mitad del arancel que los otros países aplican a EEUU. Segundo, supone una amenaza velada para todos los países que se planteen una represalia arancelaria. Si responden con un aumento de aranceles, EEUU está preparada para subir los suyos al máximo.

El argumento detrás de esta política es que el déficit comercial de EEUU constituye una amenaza a la seguridad nacional. Una afirmación que, más allá de su carga dramática, revela la visión profundamente ideológica de Trump sobre el comercio. Para él, todo lo que implique dependencia externa es un riesgo, y la interdependencia económica es sinónimo de debilidad.

Los aranceles entrarán en vigor el 9 de abril, y sus cifras son contundentes: 34% a China, 46% a Vietnam, 44% a Sri Lanka, 20% a la Unión Europea y un mínimo de 10% a países con balances comerciales equilibrados. También es triste comprobar cómo los aranceles golpean duro a países muy pobres como Lesoto (50%) o Madagascar (47%). Aún no está claro cómo se combinarán estas tarifas con las ya existentes sobre el acero y los vehículos. Tampoco se ha precisado si habrá excepciones, como se prevé en el caso de los semiconductores procedentes de Taiwán. La incertidumbre persiste.

Impacto y respuesta

En términos económicos, las consecuencias serán palpables. Según un modelo del Peterson Institute of International Economics, el golpe para la Unión Europea podría alcanzar una caída de hasta 0,55% del PIB en 2029, dependiendo de cómo reaccione con sus propias medidas. Una respuesta agresiva podría agravar el daño. La inflación en Europa podría subir hasta un 0,8% en 2026. Estados Unidos también saldría perdiendo, aunque menos que los europeos, ya que su estructura económica, menos abierta al comercio (29% del PIB frente al 52% de la UE), la hace menos vulnerable. Además, para la UE, EEUU es el principal mercado, supone el 22% de las exportaciones europeas.

Las empresas tampoco saldrán indemnes. Ninguna cadena de valor moderna opera de forma totalmente autárquica, y las tarifas afectarán tanto a los fabricantes nacionales (vía los aranceles a los insumos importados) como a los importadores. Aunque los efectos variarán según la cadena de cada empresa: algunas, como Honda, que ensamblan vehículos en EEUU, se verán afectadas de forma distinta a compañías como Volvo, que exportan al mercado americano. El efecto será amplio, complejo y contingente a cada empresa.

En el fondo, la visión de Trump va mucho más allá del comercio. Se trata de un proyecto ideológico coherente que idealiza el modelo de principios del siglo XX: un Estado mínimo, financiado exclusivamente mediante aranceles y sin impuestos sobre la renta. Esta visión no es nueva. Ya fue sugerida por su secretario del Tesoro y repite el mantra de un nacionalismo económico que considera el libre comercio como un error histórico y celebra la autarquía.

Frente a esto, la respuesta de la Unión Europea debe ser firme, pero abierta a la negociación. No se puede aceptar la imposición unilateral de un nuevo orden comercial que rompe con décadas de reglas compartidas. Es cierto que cualquier represalia arancelaria causará aún más daño económico en el corto plazo. Pero más grave sería sentar el precedente de que el poder justifica la norma, y legitimar la narrativa victimista procedente del otro lado del Atlántico.

 

¿Cuánta incertidumbre pueden soportar los mercados? Anthony Willis. Columbia Threadneedle.

El foco mediático ha estado completamente centrado en el discurso ansiosamente esperado del presidente Trump sobre aranceles recíprocos. Finalmente, Trump anunció medidas contundentes para “liberar” la economía estadounidense, entre ellas un arancel del 10 % que se aplicará a casi todas las importaciones a partir del 5 de abril. Además, comunicó una amplia gama de aranceles recíprocos sobre productos procedentes de los principales “infractores” comerciales, según su propio criterio, alegando que se trataba de socios que habían “estafado” a EE.UU. durante décadas. Estos aranceles entrarán en vigor el 9 de abril.

Como resultado, los aranceles a China ascenderán por encima del 54 % tras la imposición de un arancel del 34 % adicional sobre el 20 % ya vigente. La UE se enfrentará a un arancel del 20 %, Japón del 24 % e India del 26 %. México y Canadá han quedado exentos gracias al acuerdo comercial USMCA, y el Reino Unido solo afrontará el gravamen global del 10 %. La administración estadounidense ha declarado una emergencia nacional “por motivos de seguridad nacional y económica derivados de los persistentes déficits anuales en la balanza comercial de bienes”.

Estas medidas llevarán los aranceles estadounidenses a niveles no vistos desde la Gran Depresión en los años 30, una época en la que los volúmenes del comercio mundial eran muy inferiores a los actuales y las cadenas de suministro globales estaban mucho menos integradas. La tasa arancelaria efectiva (media ponderada de todos los aranceles aplicados en función del origen y tipo de producto) ha superado las previsiones más pesimistas y podría superar incluso los niveles registrados en los años 30. El consenso previo era de entre un 12 % y 14 %, pero ahora parece plausible una tasa del 20 %-24 %, si se confirman los aranceles por sectores como el del automóvil. Basta recordar que el año pasado esa tasa era solo del 2,5 %.

Los cálculos iniciales sugieren que esto podría restar entre 1 y 1,5 puntos porcentuales al crecimiento de EE. UU. en 2025 y aumentar la inflación en una magnitud similar. Esto no implicaría una recesión como tal, pero sí una ralentización del crecimiento acompañada de una mayor inflación, caída de los beneficios empresariales y una pérdida de confianza tanto del consumidor como de las compañías, lo cual podría acentuar la desaceleración.

En otras regiones, especialmente en Asia, las economías que prosperaron como centros de manufactura orientados a la exportación hacia EE. UU. se enfrentan a desafíos serios. Los riesgos a la baja para el crecimiento mundial son evidentes.

Trump afirmó que estos aranceles generarían ingresos para financiar recortes fiscales y reactivar la industria manufacturera nacional. Si el volumen comercial se mantiene, se estima que las medidas podrían recaudar hasta 600.000 millones de dólares, lo que equivale al 2,2 % del PIB, el doble que el mayor aumento impositivo de la historia reciente de EE. UU. El Instituto Peterson de Economía Internacional estima que este es “el mayor aumento de impuestos en al menos una generación” y que costará al hogar medio estadounidense más de 1.200 dólares anuales.

Los aranceles son por naturaleza estanflacionarios: ralentizan el crecimiento económico y generan presiones inflacionarias. Tanto compañías como consumidores probablemente adoptarán una postura de espera, intentando evaluar el verdadero impacto de estas medidas. Las compañías deberán decidir entre absorber el coste —lo que afectaría a sus beneficios— o trasladarlo a los consumidores. Para la Reserva Federal (Fed), se presenta un reto complejo: crecimiento debilitado por un lado e inflación al alza por otro. El banco central estará especialmente atento a que las expectativas inflacionarias, ya en aumento, no se consoliden.

¿Estamos entonces ante una guerra comercial global? Por ahora, los indicios no son positivos, pero más que una guerra global parece un enfrentamiento entre EE. UU. y el resto del mundo. EE. UU. es una economía relativamente cerrada y representa aproximadamente el 15 % de la demanda final global de importaciones. A diferencia de su peso en las finanzas o el gasto militar, no domina el comercio. Otros países pueden seguir comercializando entre sí: la UE, los 12 miembros del CPTPP asiático, Corea del Sur y otras economías abiertas representan el 34 % de esa demanda. Se barajan incluso alianzas inesperadas: China, Corea del Sur y Japón han contemplado una “respuesta unificada” frente a EE. UU.

Los países deberán elegir su respuesta cuidadosamente, ya que EE. UU. ha dejado claro que responderá con más aranceles ante cualquier represalia. Estos aranceles se basan en un cálculo muy simplista del déficit comercial bilateral, dejando margen para la negociación en el caso de naciones que puedan influir en Washington, una lista seguramente limitada.

Algunos países podrían responder con estímulos fiscales internos para compensar el golpe, mientras que otros podrían optar por un enfoque más combativo. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, declaró: “Si respondéis, habrá una escalada. Si no respondéis, este será el punto máximo.” Por tanto, el camino para los países afectados parece ser: primero negociar, después —si es necesario— responder. No está claro si EE. UU. está dispuesto a suavizar su postura.

Durante el primer mandato de Trump, los aranceles fueron una herramienta para forzar acuerdos comerciales. En esta ocasión, parecen parte de una doctrina política más amplia, que apuesta por una economía más cerrada y una reindustrialización a cualquier precio. Si EE. UU. se retira realmente del comercio global, las consecuencias serán importantes… y negativas. Si se abren negociaciones, deberían avanzar rápidamente para evitar que se resienta el crecimiento.

Aún hay muchas incógnitas y piezas en movimiento, y la palabra “incertidumbre” empieza a desgastarse por su uso excesivo. Pero lo cierto es que seguimos en un vacío informativo. Eso sí, ya podemos descartar que EE. UU. adopte una postura suave respecto a los aranceles. Los mercados han caído, pero aún prevalece la idea de que los niveles anunciados podrían no ser definitivos.

La represalia de China del pasado viernes, con un arancel del 34 % sobre importaciones estadounidenses, ha contribuido a empeorar el clima general. Sin embargo, esto sigue siendo un problema entre EE. UU. y el resto del mundo, más que una guerra comercial global. Los mayores daños probablemente se concentrarán en la economía estadounidense. Estas medidas aumentan la probabilidad de que China y Europa recurran a estímulos económicos para mitigar los efectos. Los movimientos de mercado a finales de la semana pasada apuntan a una fuerte limpieza de posiciones. Los próximos días, en los que sabremos si otros países están dispuestos a negociar con EE. UU., serán clave para entender si la situación puede empeorar.

En ausencia de información más clara, y con una política estadounidense guiada más por la ideología que por el análisis económico, las incógnitas seguirán lastrando el apetito por el riesgo hasta que se esclarezcan mejor el tamaño, el alcance y la duración de estos aranceles.

Cada vez más malas noticias se están descontando, tanto por la desaceleración del crecimiento como por el impacto negativo sobre los beneficios. Pensamos que surgirán oportunidades de compra, pero ante tanta volatilidad preferimos adoptar una actitud de prudencia y revisar nuestras posiciones día a día.


Feliz Semana Santa.

Comentario de mercado viernes 4 de Abril del 2025.

Tras el “Día de la Liberación” de Trump las probabilidades de recesión en Estados Unidos para este 2025 se han incrementado por encima del 50%China acaba de anunciar que impondrá un arancel a las importaciones de Estados Unidos del 34% a partir del 10 de Abril… y esto no ha hecho más que empezar… Desde el anuncio de las represalias de China las Bolsas han incrementado las caídas, el IBEX cae hoy de un 6%… El Eurostoxx 50 cae un 10% desde los máximos de Marzo. Además, las autoridades chinas han anunciado que iniciarán una investigación sobre los tubos de rayos X para tomografías computarizadas importados de Estados Unidos e India, y detendrán las importaciones de productos avícolas de dos empresas estadounidenses. (https://www.nytimes.com/2025/04/04/business/china-trump-tariffs-retaliation.html)

Euro Stoxx 50 último mes:

                                                                              IBEX 35 último mes:

VIX (Volatilidad del S&P 500) último mes:

No es el día de la liberación, es el día de la recesión”, aseguraban ayer varios congresistas demócratas tras conocerse el alcance de los “aranceles recíprocos” anunciados el miércoles por la noche. Los analistas de Pimco les dan la razón, “Si los aranceles se mantienen, podríamos ver cómo el crecimiento del PIB real de Estados Unidos a corto plazo se detiene o incluso se contrae, con un aumento potencial de la inflación hasta el 4,5 %, si no más”. Las previsiones no son optimistas para los países que están en el centro de la diana de Trump, pero tampoco son mejores para Estados Unidos. Lejos de la “edad dorada” que predice el presidente, Donald Trump, los economistas avisan de que el país se acerca peligrosamente al borde de la recesión como consecuencia de su guerra comercial y, en función de la respuesta que den el resto de países durante los próximos días, incluso podría terminar cruzando la línea roja este mismo trimestre, aunque según las previsiones de Barclays eso no pasará hasta final de año. Hasta ahora, gran parte de los cálculos realizados por las firmas de inversión y agencias de rating se basaban en un potencial tipo efectivo medio de los aranceles del 10%. Sin embargo, Trump ha vuelto a sorprender al mercado en su ambiciosa apuesta por el proteccionismo. “Los aranceles recíprocos, sumados a las demás tarifas anunciadas por Trump, podrían aumentar el tipo arancelario efectivo hasta el 25% (suponiendo que también se apliquen finalmente a productos farmacéuticos y chips), lo que implicaría los aranceles más altos que ha visto el país en casi 100 años”, como dice Pimco, “es probable que haya un límite en cuanto al dolor que Trump y su Administración están dispuestos a soportar para reequilibrar la economía, pero aún está por ver cuándo será eso o cómo será. Por ahora, debemos asumir que su tolerancia al dolor es bastante alta y que los aranceles se mantendrán durante un tiempo”. Hay consenso en este sentido. En lo que difieren los analistas es a la hora de señalar dónde se encuentra el suelo en el castigo doméstico. “Los últimos datos muestran una economía estadounidense volátil pero, en esencia, sólida. Sin embargo, vemos una desaceleración del crecimiento que llegará antes de lo previsto, debido a la rápida implementación de las políticas comerciales más restrictivas. Hemos revisado a la baja nuestras previsiones: anticipamos un crecimiento del PIB del 2,1% en 2025 y del 1,5% en 2026, por debajo del consenso de mercado”, publicaban los analistas de AXA Investment Managers.

Los analistas perfilan un entorno económico para los próximos meses de alta inflación y crecimiento débil, con un frenazo en la inversión empresarial ante la incertidumbre generada con dos socios clave para las multinacionales estadounidenses, China y la Unión Europea. Entre los más pesimistas se encuentra, Barclays, que prevé que “la inflación subyacente supere el 4% este año, que el PIB real caiga y que aumente la tasa de desempleo”.

Como digo el consenso de analistas estaba trabajando con la hipótesis de que el nivel de aranceles quedaría en un 10% de media, pero ha resultado que el 10% es el mínimo. La sensación de desconcierto es generalizada y la poca justificación económica de la fórmula utilizada para calcular los aranceles es descorazonadora. El impacto en los mercados ha sido brutal, ayer las Bolsas cayeron entre un -3% y un -6% según el índice que miremos, también el petróleo cayó ante el miedo a una ralentización económica, el dólar cayó hasta los 1,11 dólares por euro y hasta el oro y el Bitcoin corrigieron.

Es razonable pensar que el movimiento de ayer ha puesto en precio el escenario de aranceles más negativo de golpe. Este debería ser el nivel máximo de aranceles y a partir de aquí empiezan las negociaciones, que pueden alargarse meses. Lo que está claro es que la volatilidad continuará en los mercados. A la mayoría de los analistas les sigue preocupando más la inflación que el crecimiento, Julkius Bäer estima una inflación para 2025 del 3,5%. El mercado empezó ayer a poner en precio 3-4 bajadas de tipos de interés, hoy ya se habla de 5 bajadas de tipos, que explican en parte la depreciación del dólar, aunque no parece factible si la inflación se mantiene en estos niveles.

El S&P 500 ha caído más del 12% desde su máximo del 19 de febrero, la mayor caída desde 2022.

S&P 500 ayer (-4,84%):

Eurodólar ayer y hoy:

El precio del petróleo cayó ayer un 6,50% por miedo a una recesión, pero también porque la OPEP+ anunció, de manera sorpresiva, acelerar la vuelta al mercado de los 2,2 millones de barriles al día que retiraron del mercado en noviembre 2023 y cuya vuelta se anunció el pasado mes de diciembre. De este modo, Arabia Saudí, Rusia, Irak, EAU, Kuwait, Kazajstán, Argelia y Omán, acordaron incrementar su producción en 411 mil barriles al día en mayo, en lugar de los 138 mil al mes esperados anteriormente desde abril, lo que supone adelantar dos meses el plan anterior. Según estos ocho países, los fundamentos del mercado siguen siendo saludables y las positivas perspectivas permitirán absorber estos incrementos, y reiteraron su flexibilidad para pausarlos o incluso invertirlos en función de la evolución de las condiciones del mercado. Además, anunciaron que celebrarán reuniones mensuales, comenzando el próximo 5 de mayo, para revisar las condiciones del mercado y decidir los niveles de producción de junio.

Precio del petróleo Brent:

El 2 de abril de 2025, bautizado por Donald Trump como el Día de la liberaciónde Estados Unidos, se recordará en realidad como el estallido de la mayor guerra comercial a escala planetaria declarada nunca por una Administración estadounidense que ha hecho del proteccionismo más extremo su bandera política y que, de la noche a la mañana, ha convertido a sus socios comerciales tradicionales en adversarios bajo la acusación de haber “estafado” a Estados Unidos durante décadas. Una acusación de grueso calibre y amplio espectro que, sin embargo, apunta muy directamente a la Unión Europea, de la que Trump ha llegado a decir que fue creada expresamente “para fastidiar a Estados Unidos”. La tormenta de aranceles “recíprocos” (y no recíprocos) que Trump ha desencadenado sobre el mapamundi del comercio internacional, poniendo en jaque las cadenas de suministro globales, golpea con especial dureza los intereses de la UE, a la que se aplicará un arancel general del 20%, frente al 39% que, según Trump, le aplica el bloque europeo a ellos y para el que Estados Unidos es el mayor destino de sus exportaciones. En 2024, de los 2,58 billones de euros que la UE exportó a terceros países, 531.600 millones fueron a parar a Estados Unidos, un 20,6% de las ventas totales de la UE al exterior y un 5,5% más que el año anterior, mientras que las importaciones procedentes de Estados Unidos fueron de 333.400 millones, un 4% menos que en 2023, arrojando un déficit de 198.200 millones para Estados Unidos. Alemania, con unas exportaciones a Estados Unidos de 161.000 millones en 2024, es la economía que más se juega directamente, seguida de Irlanda, con ventas de 72.000 millones, e Italia, con algo más de 64.700 millones. España es el séptimo país más expuesto, con unas exportaciones al mercado estadounidense de 18.179 millones.

Los sectores más afectados serán el acero y aluminio (cuyos aranceles del 25% ya estaban en vigor), automóviles, a los que desde el 2 de Abril se aplica un gravamen del 25% para todos los vehículos fabricados fuera de EEUU, medicamentos y productos farmacéuticos, bienes agroalimentarios (incluida la amenaza de tarifas de hasta el 200% al vino y las bebidas alcohólicas europeas), semiconductores… Un verdadero maremagnum impositivo de consecuencias aún difíciles de predecir y que tendrá efectos negativos a ambos lados del Atlántico.

Para las exportaciones de la UE, el mayor mazazo provendrá de los aranceles a medicamentos y automóviles, los dos mayores capítulos exportadores de Europa a Estados Unidos y ambos muy deficitarios para el mercado estadounidense. Europa vende cada año a Estados Unidos medicamentos y productos farmacéuticos por valor de 119.800 millones y alrededor de 38.900 millones en automóviles, casi un 30% de sus ventas totales a Estados Unidos, al que los europeos solo compran unos 45.800 millones en fármacos y apenas 8.400 millones en vehículos. Esto es, mientras que Europa exporta a Estados Unidos unos 800.000 coches anuales, que a partir de ahora se verán severamente castigados, los automóviles importados del otro lado del océano no llegan a 300.000.

A ello se añaden los aranceles ya en vigor del 25% al acero y el aluminio, y que afectan a ventas europeas por unos 28.000 millones de dólares. Unas tarifas que, por sí solas, ya llevaron a Bruselas a anunciar para este mes de abril aranceles por un valor equivalente a una batería de productos estadounidenses, que van desde las legendarias Harley Davidson, al bourbon, pasando por embarcaciones, productos industriales de acero y aluminio, textiles (como los vaqueros Levi’s) y electrodomésticos, pero también productos agroalimentarios. A esa réplica se añadirá ahora la respuesta al diluvio arancelario teóricamente recíproco acometido por Trump y que promete ser contundente. La presidenta comunitaria, Ursula von der Leyen, ya advirtió el martes de que “Europa tiene todos los instrumentos sobre la mesa para responder a los aranceles de Estados Unidos”. Bruselas ha denunciado desde el primer momento que los aranceles de la Administración Trump son injustos e injustificados, que serán los consumidores de ambos lados del Atlántico los que pagarán los platos rotos y que la relación comercial bilateral global entre Europa y Estados Unidos es en realidad mucho más equilibrada. De hecho, Bruselas argumenta que, en el caso de los intercambios de servicios, la balanza es claramente deficitaria para la UE en cerca de 109.000 millones de euros. Aunque el mensaje de Bruselas fue conciliador, buscando un acuerdo entre las partes, aunque manteniendo una postura firme en la que si las negociaciones no llegan a buen puerto se tomarán medidas. Por su parte, también China promete tomar represalias, aunque es probable que no sean inmediatas, a la espera de acercar posiciones con otros socios comerciales como la UE. Y es que hace un mes, China vio como el tipo arancelario pasó de un 10% a un 20% por haberse atrevido a fijar sus propias tarifas de represalia, recibiendo ahora un castigo adicional con un arancel del 34%.

A partir del 5 de abril, Estados Unidos impondrá un arancel mínimo del 10 % a todas las importaciones. El 9 de abril, entrará en vigor una segunda ronda de aranceles aún más agresivos, de hasta el 49 %, dirigidos a los países con los que Estados Unidos tiene mayores desequilibrios comerciales, China, Vietnam, Camboya, India, Taiwán y la Unión Europea están entre los más afectados, con aranceles del 20 % o más. Solo Canadá y México quedan exentos por el momento.

Esta semana finalizaba el primer trimestre del año, la guerra comercial de Trump, el giro fiscal alemán, el rearme europeo y el incremento en las posibilidades de una paz en Ucrania han hecho que se cierre uno de los mejores trimestres para las bolsas europeas en relativo a las bolsas estadounidenses. El mejor sector este trimestre ha sido el de defensa europea (+34% en el trimestre), que ha cerrado el diferencial de valoración frente a sus pares americanos, y cotiza a 26 veces Beneficios (en línea con su media histórica). Las buenas noticias en Europa se han puesto en precio tras la elevada negatividad con la que terminaba el año pasado.

 MSCI Europe Index (+6,07% YTD) Vs S&P 500 (-4,28%) Primer Trimestre del 2025.         

Pronto comenzará la presentación de beneficios del primer trimestre, en la que se espera que el crecimiento de beneficios estadounidense siga situándose por encima del europeo (+8% frente al -1,5%), lo que servirá para poner a prueba la sostenibilidad del buen comportamiento relativo del mercado Europeo.

Algunos bancos, como Goldman Sachs, consideran claro el camino hacia recortes de tipos, ya que anticipan un fuerte deterioro de la economía global debido a la política arancelaria de Trump, la temida recesión, que parecía descartada en las previsiones recientes, vuelve a ganar fuerza, y solo queda esperar para ver si se materializa o no, en este contexto, el oro sigue subiendo y cotiza ya a 3.125 dólares por onza. Muchos analistas prevén que el precio del oro alcance pronto la barrera psicológica de los 3.300 dólares. El oro ha hecho valer en el primer trimestre del año su carácter de valor refugio como nunca en los últimos 39 años, ha subido algo más de un 18% en los tres primeros meses del año. Hay que remontarse hasta el tercer trimestre de 1986 para encontrar un trimestre más alcista, entonces, el oro ganó un 22,5%. El rally del primer cuarto de 2025 es especialmente relevante porque el precio del oro encadena una larga batería de máximos históricos, el último corresponde a la sesión del martes, hasta los 3.177$. El rally del oro se produce en pleno ascenso de la incertidumbre en los mercados financieros mundiales. Si la semana pasada el anuncio de aranceles al sector del automóvil ya provocó importantes tomas de posiciones en el oro, la llegada mañana del llamado Día de la Liberación, en el que se espera que Donald Trump ha disparado las compras del metal amarillo. En el último mes, el oro ha registrado entradas de capital por valor de 10.600 millones de dólares, según los datos ofrecidos por Bank of America a través de EPFR Global, es una de las cifras más altas en un período de tiempo tan corto. Citi, Goldman Sachs y Bank of America han fijado nuevos objetivos en la escalada del oro en los últimos días, Citi ve la cotización de la onza en los 3.200 dólares en los próximos tres meses, Goldman sube su objetivo hasta los 3.000 cuando termine el año y Bank of America va más allá apuntando a los 3.350 dólares en 2026 y a los 3.500 en dos años.

Precio del oro últimos 12 meses.

Una serie de datos inesperadamente débiles de Estados Unidos, particularmente en relación con la confianza de los consumidores, que también han provocado algunos temores a una desaceleración económica o incluso estanflación. La hipótesis de una administración Trump que iba a liberar las fuerzas del mercado, bajar impuestos y favorecer el crecimiento ha saltado por los aires en muy poco tiempo, parecería, más bien, que están dispuestos a sufrir una recesión que deje espacio para mayor gasto fiscal de cara a las elecciones de mitad de ciclo que se celebran en Noviembre del 2026, no sabemos si se dará esa recesión, pero lo que sí está claro es que vamos a tener una economía estadounidense con menor crecimiento y mayor inflación. Que se llegue a entrar en recesión o no depende de muchas variables, no todas bajo el control del gobierno de Trump. En principio, la probabilidad de recesión es baja, dado lo saneados que están los balances de familias y empresas, pero no es imposible, normalmente, ante una desaceleración del crecimiento económico, las autoridades intervienen para intentar que el frenazo no sea demasiado fuerte y evitar que se produzca un ciclo de menor crecimiento y menor generación de empleo. Por el lado fiscal, la declarada intención del secretario del tesoro, Scott Bessent, de reducir el déficit del 7% al 3% situaría la economía americana en territorio claramente restrictivo. Por el lado monetario, tampoco se pueden esperar grandes estímulos vía bajadas de tipos de interés, al menos mientras la inflación no de muestras de bajar del 3%, de hecho, ya algunos analistas esperan que se bajen tipos más durante el 2025.

En Europa el mercado está siendo muy optimista con el mayor gasto gubernamental en infraestructura en Alemania, país que había invertido menos de lo necesario en los últimos años y que tiene una elevada capacidad de endeudamiento.

En China, el gobierno está tomando medidas para estabilizar la economía estimulando el consumo y aumentando el gasto fiscal, el objetivo del déficit ha pasado del 3% al 4% para este año. Sin embargo, ninguna de estas medidas es lo suficientemente potente como para tomar el relevo de Estados Unidos.

Los fondos de inversión registraron captaciones netas positivas por valor de 2.350 millones de euros en marzo y encadenan 55 meses consecutivos con compras netas. Entre enero y marzo, el volumen de suscripciones netas alcanzó los 9.987 millones de euros, la cifra más elevada en los últimos 10 años en un primer trimestre, según los datos preliminares de la patronal Inverco. Sólo en marzo, mes en el que los fondos experimentaron una rentabilidad media negativa del 1,13%, las categorías más conservadoras han centrado de nuevo las preferencias de los partícipes. Los fondos de renta fija registraron 2.380 millones de euros de nuevos flujos en su conjunto, distribuidos de manera uniforme entre el corto y el largo plazo, en tanto que los fondos monetarios y de renta fija han aportado 715 y 350 millones. En el lado de los reembolsos, los fondos de renta variable internacional, globales y de renta variable mixta, acumularon salidas por valor de 1.110 millones de euros. En marzo, los fondos de inversión redujeron su patrimonio en 2.180 millones de euros, lo que supone un descenso del 0,5% respecto al cierre del mes previo, hasta los 410.320 millones. Pese a este descenso, en el cómputo del primer trimestre de 2025 el volumen de activos atesorado por los fondos se ha incrementado un 2,9% respecto al cierre de 2024, equivalente a una subida de 11.400 millones de euros. En marzo y en términos absolutos, la nota positiva la pusieron los fondos de renta fija, que lideraron con holgura los crecimientos del mes con incrementos en sus patrimonios superiores a los 1.800 millones de euros, un alza de un 1,2%, hasta situar el monto total en 115.650 millones, un 7% más que al cierre de 2024. Por su parte, los fondos monetarios crecieron en 770 millones de euros, lo que se traduce en una subida de un 3,3%, hasta situar la partida total en casi 24.000 millones; por detrás, los vehículos de renta fija mixta han crecido un 0,5%, unos 170 millones, hasta situarse cerca de los 37.575 millones en total. A la par, los fondos de rentabilidad objetivo y de retorno absoluto crecieron un 0,3% y un 0,4%, respectivamente, hasta finalizar el mes con patrimonios acumulados de casi 20.100 y 7.520 millones. Por otra parte, los fondos de renta variable nacional cosecharon en marzo un alza en términos porcentuales de un 2,6%, dejando el monto total en 3.015 millones. En el año, esta categoría acumula una revalorización de un 14%. Por contra, en el apartado de las caídas, los fondos de renta variable internacional han experimentado en marzo la mayor reducción tanto en términos absolutos, con la pérdida de más 3.000 millones, como porcentuales, al caer un 4,8%, como consecuencia de la rentabilidad negativa registrada durante el mes. Por su parte, los fondos globales han registrado una reducción en su patrimonio de 1.478 millones, equivalente a una caída de un 2,5, mientras que la renta variable mixta decayó casi un 2% al perder en el mes casi 500 millones. Los montos totales se situaron, respectivamente, en 56.600 y 25.000 millones.

Importante esta semana:

El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, instó este jueves a las naciones afectadas por los aranceles a no tomar represalias, ya que la Casa Blanca quiere «dejar que las cosas se calmen por un tiempo». En otro orden de cosas, dijo que el Tesoro podría quedarse sin efectivo en mayo o junio. El asesor económico de Trump, Miran, dice que los aranceles causarán «baches a corto plazo».

En Francia, Macron pide «solidaridad colectiva» e insta a las empresas de la UE a pausar las inversiones en Estados Unidos. El Comisario de Comercio y Seguridad económica de la UE, Sefcovic, declaró que el bloque está listo con contramedidas. El Reino Unido publicó una «larga lista indicativa» de productos estadounidenses que podría incluir en posibles aranceles de represalia.

El presidente de la Fed de Chicago, Goolsbee, comentó la continuidad de crecimiento económico “sólido” en Estados Unidos, a pesar de la confianza de los empresarios y consumidores debilitándose, aunque advirtió de las consecuencias negativas si los consumidores frenan su gasto y las empresas sus inversiones por la incertidumbre de los aranceles. En los precios, el impacto debería ser transitorio, aunque podría tener un efecto más duradero por las represalias del resto de países y aquellos gravámenes sobre bienes intermedios de bienes fabricados a nivel doméstico.

Tambiénen Estados Unidos se publicaron esta semana las cifras de vacantes de empleo que apuntan a un enfriamiento del mercado laboral en febrero. El pasado mes, los puestos de trabajo sin cubrir se situaron en 7,6 millones, por debajo de los 7,7 previstos y de los 7,8 correspondientes a enero. De esta manera, el ratio de vacantes sobre desempleados se situó en niveles de 1,07, aún muy alejado del promedio de 0,9 veces entre 2015 y 2019. Por sectores, las principales caídas estuvieron explicadas por comercio, transporte y utilities (-163 mil) y servicios financieros (-80 mil), mientras que los servicios profesionales contribuyeron positivamente (+134 mil). Con todo esto, la tasa de abandono, que es una medida de la confianza de los trabajadores de conseguir un nuevo y mejor empleo, se mantuvo estable en niveles del 2%.

En Europa, según fuentes de Bloomberg, los miembros del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo están abiertos a hacer una pausa en el ciclo de bajadas de tipos en su reunión de abril. En este sentido, las fuentes dicen que los miembros moderados «pueden no insistir» en un recorte de tipos. Christine Lagarde declaró este lunes que el BCE no puede ablandar su postura con la inflación, en un contexto de incertidumbre arancelaria. Además, reafirmó sus estimaciones de -0,3% menos en el crecimiento del PIB durante el primer año, si se impusiese una tasa de 25% sobre las importaciones estadounidenses procedentes de la eurozona. En caso de represalias por parte del conjunto comunitario, el crecimiento sería -0,5% menor. Por su parte, el presidente del Banco de Italia, Fabio Panetta, advirtió que la lucha por controlar la inflación no ha terminado y que, factores como los aranceles de Estados Unidos, requieren de un enfoque prudente en los recortes de los tipos oficiales.

También en Europa ayer conocimos las Actas de la reunión del 6 de Marzo, en la que el BCE recortó 25 pun tos básicos, y en las que se respira una elevada incertidumbre en torno a la evolución de la inflación, que podría moverse en cualquier dirección, a la baja por el impacto negativo de los aranceles en crecimiento y apreciación del euro, al alza por posibles represalias y estímulo fiscal. Actualmente el mercado descuenta entre 2 y 3 bajadas adicionales de tipos del BCE en 2025, con un 70% de probabilidad de recorte de 25 puntos en la reunión del 17 de Abril, lo que supone una ligera moderación frente al 75% previo al anuncio de aranceles.

Según fuentes de Bloomberg, la UE está trabajando en planes para proteger la economía de los aranceles estadounidenses. En este sentido, Von der Leyen dijo que «la economía mundial sufrirá masivamente», por lo que intentó mantener un discurso conciliador diciendo que «no es demasiado tarde» para las negociaciones aunque manteniéndose firme y recordando que la UE impondrá contramedidas si las negociaciones fracasan.

Villeroy, Presidente del Banco Central Francés y miembro del BCE, dijo que los aranceles estadounidenses no deberían descarrilar el proceso de desinflación en Europa. Así, añadió que la ralentización de la inflación puede dar confianza para otro recorte de tipos «pronto». Por su parte, otro miembro del BCE, Holzmann, dijo que la guerra comercial puede requerir políticas monetarias no convencionales.

En Francia, Marine Le Pen, líder de Reagrupamiento Nacional, inhabilitada durante 5 años, lo que le impediría presentarse a las elecciones presidenciales de 2027, a la cabeza de las encuestas, 37%, el Tribunal de Apelación espera pronunciarse sobre el caso a mediados de 2026, lo que abriría la puerta, en caso de resolución favorable, de que pueda presentarse a las elecciones de 2027. Trump calificó el caso de Le Pen como una «caza de brujas» y «malo para Francia».

En China, se publicó este lunes el PMI manufacturero de Caixin que superó las expectativas al pasar de 50,8 a 51,2 frente al 50,6 estimado. Además, el gobierno chino lanzó ejercicios militares alrededor de Taiwán.

Reino Unido ha propuesto esta semana a la Unión Europea la creación de una institución supranacional que incluya un fondo conjunto para financiar proyectos de defensa. El documento se trata de una propuesta informal redactada por el Ministerio de Hacienda británico. La próxima semana, los ministros de finanzas de la UE, sus homólogos de Reino Unido y Noruega se reunirán para debatir la financiación del gasto en defensa. En la propuesta británica, el equipo comprado se registraría en el balance de la institución supranacional, evitando que el capital inicial se contabilice en los presupuestos de los países. Las naciones pagarían al fondo y lo contabilizarían en sus presupuestos una vez que reciban el equipo militar. Algunos miembros de la UE se muestran escépticos, al declarar que puede requerir de mucho tiempo o que su enfoque se asemeja al fondo de defensa ya aprobado de 150.000 millones de euros para conceder préstamos a los países de la UE.

En España esta semana conocimos que el empleo mantiene su dinamismo. En marzo, el número de afiliados a la Seguridad Social aumentó en 161.492 personas y se situó en 21,4 millones de trabajadores. De esta manera, en el agregado de los últimos 12 meses la afiliación se incrementó en 455.679 personas, lo que equivale a una tasa de crecimiento del +2,2% interanual, ligeramente por debajo del +2,4% observado en los últimos meses. En términos desestacionalizados, el empleo se anotó una subida de 23.079 afiliados. En cuanto al desempleo, en marzo cayó en -13.311 personas, situando al número total de parados en 2.580.138, el nivel más bajo en un mes de marzo desde 2008. El desempleo cayó en -146.865 personas interanual (-5,4%).


Desconcierto entre los economistas por la ‘fórmula’ para los aranceles. Peter Foster/ Sam Fleming. Financial Times.

Los economistas especializados en comercio han criticado duramente la rudimentaria metodología empleada por Donald Trump para calcular la lista de aranceles globales “recíprocos” impuestos por su Administración. Según el plan del presidente estadounidense se aplicará un arancel base del 10% a todas las importaciones de todos los países, excepto Canadá y México. Los países con mayores déficits comerciales con Estados Unidos recibirán cifras mucho mayores.

La fórmula utilizada para calcular los aranceles, publicada por el representante de Comercio de Estados Unidos, toma el déficit comercial de bienes estadounidenses con cada país como indicador de presuntas prácticas desleales y lo divide entre la cantidad de bienes importados a Estados Unidos desde ese país.

El arancel resultante equivale a la mitad de la ratio entre ambos, lo que ha derivado en que países como Vietnam y Camboya, que envían grandes cantidades de productos manufacturados a Estados Unidos, pero importan sólo pequeñas cantidades de allí, reciban aranceles punitivos del 46% y el 49%, respectivamente. En cambio, Reino Unido, con el que Estados Unidos registró un superávit anual en el comercio de bienes el año pasado, solo se verá afectado por el arancel base del 10% que se aplica a todos los países, excepto Canadá y México.

Los economistas argumentan que la metodología de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) presenta graves deficiencias económicas y no logrará su objetivo declarado de “reducir a cero los déficits comerciales bilaterales”. Añaden que, a pesar de las afirmaciones de la Casa Blanca de que “los aranceles funcionan”, las balanzas comerciales se basan en una serie de factores económicos, no simplemente en los niveles arancelarios.

Thomas Sampson, profesor asociado de economía en la London School of Economics, afirma que la fórmula es “una tapadera para la errónea obsesión de Trump con los desequilibrios comerciales bilaterales” y que no existe “ninguna justificación económica” para los aranceles. En términos más generales, Sampson sostiene que los aranceles no eliminarán el factor macroeconómico subyacente del déficit comercial estadounidense. Mientras Estados Unidos no ahorre lo suficiente para financiar su propia inversión, tendrá que endeudarse con el resto del mundo. Y eso le obliga a incurrir en un déficit comercial. Los aranceles no cambian esa lógica”.

Los cálculos de la USTR aparentemente también ignoran sugerencias previas de la Administración de que basaría sus aranceles recíprocos en evaluaciones exhaustivas de las relaciones comerciales bilaterales, incluyendo impuestos, regulación y otras barreras no arancelarias al comercio.

En su lugar, según George Saravelos, jefe de análisis de divisas de Deutsche Bank, la decisión de aplicar aranceles más altos a los países con mayores déficits comerciales nominales es “muy mecánica” y probablemente conducirá a negociaciones “libres y abiertas” con la Administración, a medida que los países intenten negociar la reducción de sus aranceles en los próximos meses.

Los economistas también critican la obsesión de Trump por reducir a cero los déficits comerciales bilaterales, calificándola de analfabeta desde el punto de vista económico, ya que siempre habrá productos que sea imposible o económicamente inviable que los países cultiven o fabriquen por sí mismos: por ejemplo, Estados Unidos no puede cultivar sus propios plátanos a una escala significativa.

Oleksandr Shepotylo, econometrista de la Universidad de Aston, Birmingham, que recientemente elaboró un modelo de los efectos de una guerra comercial global, afirma que el uso de fórmulas económicas simplemente da al documento de la USTR “la impresión de estar vinculado a la teoría económica”, pero la verdad es que está divorciado de la realidad de la economía comercial.

“Objetivo absurdo”

“La fórmula… establece un nivel de arancel que reduciría el déficit comercial bilateral a cero. Este es un objetivo absurdo. No hay ninguna razón económica para tener un comercio equilibrado con todos los países”, sostiene. “Por lo tanto, en este sentido, esta política es muy poco ortodoxa y no puede defenderse en absoluto”.

El resultado de los aranceles, añade John Springford, economista comercial del think-tank Centre for European Reform, no será eliminar los déficit comerciales, sino perjudicar tanto a los países más pobres como a los consumidores. La fórmula arroja resultados muy dispares según la magnitud de los superávits y déficits comerciales de los países con Estados Unidos. Vietnam recibe un arancel adicional del 46%, mientras que Australia, que reporta un déficit con Estados Unidos, está, al igual que Reino Unido, sujeta sólo al tipo mínimo del 10%.

“Es una receta para perjudicar a los países más pobres con grandes superávits comerciales con Estados Unidos, no para eliminar los déficit comerciales de Estados Unidos con ellos. Sus superávits se trasladarán a otros países pobres que fabrican camisetas y electrónica de consumo”, señala Springford.

“También perjudicará a los consumidores estadounidenses, porque las repercusiones de los aranceles son mayores de lo que afirma la USTR. Y la apreciación del dólar tenderá a compensar los efectos, perjudicando las exportaciones estadounidenses. En resumen, esto es absurdo y destructivo”.

Innes McFee, de la consultora Oxford Economics, coincide: “Los aranceles no son una buena manera de reducir el déficit comercial de ningún país. Lo único que lograrán es afectar a los ingresos reales de los consumidores estadounidenses”, afirma.

Al intentar encontrarle un método al enfoque de la Administración, Barret Kupelian, economista jefe de la consultora PwC, afirma que la “fórmula” simplemente refleja el deseo de Trump de aumentar la base manufacturera estadounidense y de reducir la dependencia de las importaciones de productos manufacturados.

Señala: “La pregunta es si Trump está siendo transaccional o transformacional: ¿está realmente preparado para soportar los perjuicios transitorios de la decisión o se trata simplemente de una herramienta transaccional para obtener concesiones de sus socios comerciales?”.


Guerra arancelaria global, caótica, unilateral y sin precedentes. Pablo Gil. Economista, analista de mercados y experto en geopolítica (Expansión de hoy).

Donald Trump ha vuelto a dinamitar el comercio internacional. El 2 de abril proclamó el “Día de la Independencia Económica” de Estados Unidos, anunciando una ola de aranceles sin precedentes a casi todos sus socios comerciales. Las cifras asustan: 20% a la Unión Europea, 54% a China, 24% a Japón, 26% a India, 46% a Vietnam… Una lista arbitraria que no distingue entre aliados o rivales. Curiosamente, ni Rusia ni Bielorrusia aparecen en estas sanciones. Tampoco se explican las motivaciones técnicas o jurídicas tras esta omisión, lo que ha generado sospechas sobre posibles segundas intenciones geopolíticas.

El sistema de cálculo es delirante. La Casa Blanca ha estimado los aranceles en base a una “fórmula” que consiste en dividir el déficit comercial con cada país entre el volumen total de importaciones, ignorando por completo los servicios (uno de los puntos fuertes de Estados Unidos). Luego, aplican la mitad del resultado como arancel “recíproco”. Una pseudomatemática sin rigor ni base económica, como si cada compra que Estados Unidos no logra vender fuera equivalente a un impuesto comercial. Lo más alarmante es que esta “receta” se presenta como un acto de generosidad, cuando en realidad se trata de una represalia disfrazada. Además, se incorporan factores como el IVA europeo o impuestos nacionales que no tienen relación directa con el comercio internacional.

Omisiones

Lo que Trump omite en su análisis es fundamental. No tiene en cuenta la fortaleza estructural del dólar, que encarece las exportaciones estadounidenses y abarata las importaciones. Tampoco considera la elevada renta per cápita de sus ciudadanos y trabajadores, que se traduce en costes laborales más altos y precios de venta menos competitivos. En otras palabras, muchos productos de Estados Unidos no se venden fuera porque simplemente son más caros, no por culpa de aranceles o barreras. A pesar de todo, el país mantiene un superávit comercial de servicios superior a 300.000 millones de dólares anuales gracias a sectores como tecnología, finanzas, propiedad intelectual y turismo. Pero estos datos no figuran en la ecuación arancelaria de la Casa Blanca.

La decisión de Trump va mucho más allá de una simple política proteccionista. Es una declaración unilateral de guerra comercial, un golpe frontal al sistema multilateral de comercio que nació tras la Segunda Guerra Mundial. Invocando la International Emergency Economic Powers Act, una ley reservada para amenazas extraordinarias que permite imponer estas medidas sin pasar por el Congreso. Esta invocación será probablemente impugnada judicialmente, pero se estima que los tribunales tendrán poca capacidad de frenarla a corto plazo. Algunos republicanos han mostrado su preocupación, pero la mayoría guarda silencio, por cálculo electoral o por miedo a contrariar al presidente.

Las consecuencias podrían ser devastadoras. Ursula von der Leyen advirtió desde Samarcanda que esta decisión “encarecerá de inmediato alimentos, transporte y medicamentos” y representa un “duro golpe” para la economía global. La presidenta de la Comisión Europea señaló que el caos arancelario creado por Estados Unidos afectará no sólo a grandes bloques económicos, sino también a los países más pobres, que verán multiplicadas sus dificultades comerciales. La UE ya prepara contramedidas que incluirían desde aranceles equivalentes a productos sensibles hasta restricciones sectoriales en automoción, acero o productos farmacéuticos. El caos puede intensificarse si otros bloques responden con represalias. Y no se puede descartar una reconfiguración del mapa comercial global.

El proteccionismo extremo no es nuevo. En 1930, el arancel Smoot-Hawley fue presentado con argumentos similares: proteger al trabajador y a la industria estadounidenses. El resultado fue la Gran Depresión, agravada por las represalias comerciales de los socios de Estados Unidos. Ronald Reagan lo recordaba en 1988 como advertencia contra la demagogia comercial. En sus propias palabras: “Cuando el Congreso aprobó el arancel Smoot-Hawley en 1930, se nos dijo que protegería a Estados Unidos de la competencia extranjera y salvaría empleos en el país; la misma frase que escuchamos hoy. El resultado real fue la Gran Depresión, la peor catástrofe económica de nuestra historia. Nuestros socios comerciales pacíficos no son nuestros enemigos. Son nuestros aliados. Debemos tener cuidado con los demagogos que están dispuestos a declarar una guerra comercial contra nuestros amigos, debilitando nuestra economía, nuestra seguridad nacional y a todo el mundo libre. Todo ello mientras ondea cínicamente la bandera estadounidense. La expansión de la economía internacional no es una invasión extranjera; es un triunfo estadounidense, por el que trabajamos arduamente, y algo fundamental para nuestra visión de un mundo pacífico, próspero y libre”. Hoy, Trump desprecia ese legado, y en su particular versión revisionista de la historia, defiende que los aranceles son la panacea económica, pese a que el consenso entre economistas señala todo lo contrario.

Victimismo y revisionismo

La narrativa de Trump está construida sobre victimismo y revisionismo histórico. Se presenta como el salvador de una América saqueada por el mundo. En realidad, su estrategia erosiona la cooperación internacional, perjudica a los consumidores estadounidenses, y puede empujar al mundo hacia una nueva era de bloques económicos enfrentados. Además, la medida se produce en un contexto de tensiones inflacionarias internas en Estados Unidos, lo que podría agravar la presión sobre los precios y complicar la labor de la Reserva Federal. A largo plazo, estas decisiones podrían incentivar la desdolarización del comercio internacional y una aceleración en la formación de alianzas alternativas lideradas por potencias emergentes.

Las próximas semanas serán clave. Europa, China y otros socios decidirán cómo responder. El riesgo de una espiral de sanciones mutuas está sobre la mesa. Y, con ello, la amenaza de una recesión global provocada por un solo hombre convencido de que el comercio es un juego de suma cero. Las empresas multinacionales ya alertan de cancelaciones de pedidos, cambios en las cadenas logísticas y aumento de costes. El impacto en mercados emergentes, especialmente aquellos muy dependientes de las exportaciones a Estados Unidos, podría ser dramático. La historia enseña que el proteccionismo extremo no funciona. No solo no protege a largo plazo los empleos, sino que encarece la vida, castiga al consumidor y desincentiva la innovación. Lo que ocurra ahora determinará si hemos aprendido algo o si estamos condenados a repetir los errores del pasado. La pregunta que queda en el aire es si alguien, desde dentro o fuera de Estados Unidos, logrará frenar esta deriva antes de que sus consecuencias sean irreversibles.


Diez semanas que sacudieron el mundo. Edward Luce. Financial Times.

Como dijo el historiador Arnold Toynbee, las civilizaciones no mueren por asesinato, sino por suicidio. Aunque la influencia militar y la fortuna geográfica sostendrán a Estados Unidos, su república está coqueteando con la reflexión de Toynbee. Ninguna amenaza externa ni evaluación interna de costos y beneficios llevaría a un marciano a creer que la mayor potencia de la Tierra ha sido artífice de su propia crisis. Ya sea en China, Canadá o incluso en Estados Unidos, los analistas humanos no dan crédito. La velocidad del giro que ha dado Estados Unidos contra sí mismo no tiene precedentes.

Donald Trump tomó posesión del cargo hace diez semanas. Heredó una economía con inflación estable y unos tipos de interés en descenso, pero con un crecimiento proyectado que este año superará a sus principales competidores. Con cada nueva iniciativa económica de Trump, las previsiones de crecimiento de Estados Unidos se recortan. Si decide provocar más revisiones a la baja (seguramente con su “Día de la liberación” de aranceles recíprocos al resto del mundo), Estados Unidos podría entrar en recesión este año. Esta sería una recesión por elección propia; la elección de Trump.

Sin embargo, eso es lo más trivial. Un crecimiento negativo sería una mera consecuencia de un ataque más preocupante al experimento estadounidense. Lo que lo diferencia de emergencias anteriores es la falta de resistencia seria. La guerra civil de 1861-1865 fue el conflicto más mortífero de la historia del país. Pero el movimiento abolicionista fue justificadamente apasionado. La respuesta de EEUU a Pearl Harbor en 1941 despertó a una nación aislacionista. Estados Unidos compensó con determinación lo que había pasado por alto con su previsión.

Convulsiones pasadas

Desde entonces, cada una de las convulsiones internas de Estados Unidos –la lucha por los derechos civiles de la década de 1960, las divisiones causadas por la guerra de Vietnam, el Watergate de Richard Nixon e incluso la reacción a la guerra de Irak de 2003– han dado lugar a resoluciones muy reñidas, a veces positivas. Lo que falta ahora es una idea de la magnitud de lo que está en juego. Paradójicamente, los extranjeros son muy conscientes de ello. Cada vez que se niega la entrada a un científico o se detiene a un turista, la noticia salta a los titulares. Los estudiantes extranjeros viven con el temor a ser deportados arbitrariamente o incluso secuestrados en la calle por agentes enmascarados. Los que tenían en mente viajar a EEUU, están cambiando de planes.

¿Y qué pensará el mundo del 250 aniversario de Estados Unidos el próximo año? La declaración de independencia de Estados Unidos rindió “el debido respeto a las opiniones de la humanidad”. Trump muestra un ceño fruncido al mundo que, o está estafando a su país, o enriqueciéndose a costa de la generosidad estadounidense. La brutalidad es la cuestión. Cuando Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional de Trump, desfila frente a detenidos con la cabeza rapada y arrodillados, el sadismo es intencionado. Cuando el vicepresidente JD Vance se autoinvita a Groenlandia para decirle a sus ciudadanos que, de una u otra forma, se convertirán en estadounidenses, su amenaza es sincera. En muchos frentes, y con deliberada prisa, Estados Unidos está diluyendo su poder blando.

Se necesita menos de un cuarto de hora para mancillar una marca que costó crear un cuarto de milenio. ¿Cuánto tardaría en repararse? La semana pasada, Myanmar sufrió el peor terremoto en décadas. Los equipos de ayuda chinos e incluso rusos llegaron al terreno en cuestión de días. Tras desmantelar USAID, la ayuda estadounidense aún no ha llegado. En casa, Trump tiene previsto deportar a más de 300.000 refugiados venezolanos a las fauces del brutal régimen del que escaparon. Ninguna de las masas apiñadas del mundo es bienvenida en Estados Unidos, con una excepción: los sudafricanos blancos. Mientras Trump cierra agencias y consulados en todo el mundo, su Administración está creando centros para “refugiados” afrikáners blancos en Pretoria, que, en opinión de Trump, son víctimas de discriminación racial por parte del gobierno de mayoría negra de Sudáfrica. Por si alguien no lo entiende, su Administración está borrando la aportación de estadounidenses no blancos de las páginas web del Pentágono, del cementerio de Arlington y del museo Smithsonian. Martin Luther King Jr ha sido eliminado. Los nombres de generales confederados derrotados han vuelto. En los proyectos de investigación científica se buscan palabras prohibidas, como “equidad” e incluso “mujeres”.

Todo ello en nombre de la meritocracia. La nueva guardia de Estados Unidos son casi todos blancos, hombres, y en su mayoría no están cualificados para dirigir los grandes departamentos que están vandalizando. No son sólo los extranjeros los que están cambiando de planes. Los científicos estadounidenses están buscando trabajo en el extranjero. Trump ha presentado al resto del mundo una gigantesca oportunidad de caza furtiva. Por si quedaba alguna duda de que EEUU ha abrazado el brutalismo, véase la liberación en febrero de los hermanos Tate, Andrew y Tristan. Los influencers, retenidos en Rumanía, acusados de tráfico de personas y explotación sexual, fueron puestos en libertad y trasladados a EEUU. Mientras a otros se les intimida para que se autodeporten, a los hermanos se les puso la alfombra roja. Tales presagios son más graves que cualquier recesión autoinfligida.


La España real no va en el cohete de Pedro Sánchez. Ricardo T. Lucas.

La brecha entre la economía real y la que reflejan las cifras del PIB es cada vez más amplia. España volvió a liderar el crecimiento de la zona euro en 2024, al igual que en 2023, y todas las previsiones apuntan a que lo hará de nuevo este año. Sin embargo, esos grandes guarismos no se plasman en la realidad diaria de la mayoría de los españoles. Así lo muestra la evolución del PIB per cápita en paridad de poder de compra con un nivel de precios uniforme, que pasa por ser la medida más fiel para saber si la mejora de la macroeconomía alcanza a los hogares. En 2024, la economía española todavía se situó ocho puntos por debajo de la media de los Veintisiete países de la UE, una distancia que se amplía hasta los doce puntos respecto al promedio de la zona euro.

Estos datos certifican que la mayoría de los ciudadanos no ha podido subir al cohete que, según ha afirmado en reiteradas ocasiones Pedro Sánchez, es la economía española en la actualidad. La estadística elaborada por Eurostat revela que nuestro país ocupa una posición de medianía en el ránking de riqueza medida según el poder adquisitivo de sus ciudadanos y le superan todas las grandes economías del continente, así como algunas de las más dinámicas entre las de menor tamaño, como Irlanda, Malta o Chipre. En el caso de Luxemburgo, su reducido tamaño y su rol de plaza financiera distorsionan su posición de liderazgo en esta estadística, pero lo cierto es que la capacidad de compra de los españoles sigue estando muy por debajo de la de los neerlandeses, daneses, belgas o alemanes.

Lo más preocupante es que la posición de España apenas ha mejorado en esta estadística desde la salida de la crisis pandémica (en 2020 cayó a 83 puntos, para volver a 88 puntos en 2022) pese a registrar tasas de avance del PIB superiores al 3% en los tres últimos ejercicios. En 2024, el PIB per cápita en paridad de poder de compra de nuestra economía apenas avanzó un punto, desde 91 hasta 92 respecto a la media (100) de los Veintisiete países de la Unión Europea, aún por debajo de los 93 puntos alcanzados en el año 2017.

Riqueza de las familias

No obstante, el presidente del Gobierno prefiere usar otros indicadores más convenientes para su relato idílico sobre la marcha de la economía española, como es la riqueza financiera neta de las familias, que según el Banco de España marcó récord a finales del pasado ejercicio. Esta mejora se debe, sin embargo, al sostenido aumento de los precios y al efecto acumulativo, pero no a un progreso real de la capacidad económica de los hogares, como certifica la estadística de Eurostat. Lo paradójico es que según los datos exhibidos por Sánchez para tratar de demostrar la buena gestión económica del Ejecutivo sólo habría mejorado la riqueza de las familias con más recursos, que suponen apenas el 5% del total, mientras que para el resto la situación habría empeorado entre otros motivos por la política fiscal confiscatoria de PSOE y Sumar. Además, el Banco de España señala que la situación financiera de los jóvenes hoy es peor que hace dos décadas debido a la caída del porcentaje de ciudadanos con una vivienda en propiedad y el menor poder adquisitivo de los salarios que perciben frente a los habituales a principios de la década de los años 2000.

De hecho, según datos de la OCDE España es uno de los 16 países más industrializados en los que los salarios no han recuperado el poder adquisitivo anterior al Covid-19 pese al crecimiento nominal de los mismos. Un efecto provocado por el fuerte encarecimiento de la mayoría de los productos a consecuencia de la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Debido a ello, los salarios reales (descontada la inflación) son todavía un 2,5% menores a los de 2019.

Es verdad que los menores ritmos de aumento de la inflación y los mayores niveles de empleo permiten a los hogares volver a destinar más parte de sus rentas al ahorro, sin que eso haya supuesto que se resienta el consumo, pero las encuestas continúan reflejando que un considerable volumen de familias tiene dificultades para llegar a fin de mes. Según datos del INE, un 21,1% de los hogares cubre sus necesidades básicas al mes con dificultad o mucha dificultad, lo que representa sólo un punto menos frente al año 2020, en el que un 22,1% de las familias acababan cada mes con estrecheces financieras.

Se agotan los efectos positivos de la reforma laboral.

La estadística que más lacera en Moncloa es la tasa de paro. A pesar de la fuerte creación de empleo desde 2022, hasta situar en máximos el número de ocupados, el porcentaje de inactivos sobre el total de la población activa se ha reducido sólo 3 puntos desde los niveles previos a la pandemia (del 13,6% en febrero de 2020 al 10,6% del pasado diciembre) y nuestro país sufre un desempleo que duplica la media de la UE. Esto se debe al fuerte aumento de la inmigración (que en 2024 absorbió el 70% de los puestos de trabajo creados), a la persistente temporalidad (la suma de los contratos que no son indefinidos a tiempo completo supone el 58% del total) y a la baja productividad. Además, la cifra de demandantes de empleo pese a tener una relación laboral no ha dejado de crecer, lo que corrobora la precariedad de parte de los puestos de trabajo creados. De ahí que los analistas alerten de que se han agotado los efectos positivos de la última reforma laboral y urjan a implementar nuevos cambios para mejorar la productividad, aumentar la flexibilidad e incentivar la contratación a tiempo completo.


¿Día de la libertad? Ignacio de la Torre. Economista jefe, Arcano Partners. (Expansión 2 de Abril)

Montaigne escribió aquello de que “hay tanta diferencia entre nosotros y nosotros mismos como entre nosotros y los demás”. La política muchas veces busca confundir este axioma y enfrentarnos “a los demás” con el racional ánimo de movilizar al irracional tribalismo.

La actual administración presidencial de Estados Unidos ha declarado hoy 2 de abril como el “Día de la Liberación”. Conviene recordar los supuestos detrás de esta afirmación, para luego validarlos o invalidarlos, siguiendo nuestro conocimiento y raciocinio.

Desde la guerra de Vietnam, Estados Unidos fue progresivamente empeorando su balanza comercial. Parte del motivo fue la demanda agregada generada por el gasto militar ligado a dicha guerra, guerra que buscaba, entre otras cosas, “contener al comunismo”. La situación económica acabó degenerándose, hasta el punto de que Nixon tuvo que abandonar “temporalmente” el patrón oro en la conversión de divisas internacionales en 1971 (entonces una onza de oro valía 35 dólares, hoy, unos 3.200), y aprobar heterodoxas medidas como el control de precios y salarios, que, por supuesto, no funcionaron.

El dólar se había convertido en la divisa de reserva mundial, según los acuerdos de Bretton Woods de 1945, ligado a su convertibilidad en oro. A pesar de su “suspensión”, el dólar siguió siendo la divisa fundamental para el comercio y las transacciones internacionales, debido a la profundidad de su mercado de capitales. Este “exorbitante privilegio” permitió a Estados Unidos atraer capital extranjero y financiarse a un coste inferior al de otros países, lo que explicó en parte la mayor propensión al consumo de los norteamericanos frente a europeos o a asiáticos, con más inclinación al ahorro. De esta identidad surge que Estados Unidos acaban manteniendo un déficit de cuenta corriente con el resto del mundo. La teórica cura, una fuerte reducción del consumo, supondría una intensa recesión.

Desde finales de los años 1970, además, la tecnología contribuyó a reducir la mano de obra fabril. Fue la tecnología, y no China, el principal factor asociado a la reducción de estos puestos de trabajo en Estados Unidos y en Europa, lo que alienó a una parte de la clase media, que se vio desplazada por esta substitución.

Como al cerebro humano le gustan las soluciones mágicas a los problemas complejos, los aranceles (tarifas) se han presentado como dicho elixir. Según la campaña electoral, los aranceles permiten reganar los puestos de trabajo perdidos, equilibrar el comercio estadounidense y recaudar ingresos hasta el punto, se afirmó, “de no tener que pagar impuestos sobre la renta”. Ideas muy bonitas… pero falaces. Los puestos de trabajo no se recuperarán por la sencilla razón de que su demanda depende de la productividad de un humano frente a la productividad de una máquina, y la evolución es devastadora. Además, los diferenciales de costes laborales entre Estados Unidos y países como México o China son tan enormes que no resulta creíble que se pueda relocalizar una actividad manufacturera relevante.

Equilibrio imposible

El comercio de bienes no se equilibrará, en parte debido a los referidos diferenciales en los costes laborales, y en parte por las diferentes tendencias al ahorro y al consumo, también explicadas por factores demográficos. Resulta incompatible mantener al dólar como reserva mundial, mantener salarios elevados y, al mismo tiempo, aspirar a generar superávit de cuenta corriente con el resto del mundo.

Substituir impuestos sobre la renta con aranceles es la falacia más intensa. Los aranceles actúan en forma de impuestos a los consumidores o a las empresas que tienen que adquirir los productos intermedios, luego una eventual recaudación de dinero por aranceles se compensa automáticamente en forma del impuesto encubierto que supone el arancel en forma de mayores precios. La idea de que pueda substituir al impuesto sobre la renta es también falaz… la Administración calcula que en un escenario optimista “recaudaría” 0,7 billones de dólares, frente a los 2,4 que genera el impuesto sobre la renta.

Desde 1982, Estados Unidos ha mantenido déficits de cuenta corriente con el resto del mundo, lo que se ha traducido en una cuenta de capital positiva –el resto del mundo invierte más en el país de lo que este invierte fuera–, además de haber propiciado una atracción de talento sin precedentes. El resultado ha sido un crecimiento de la productividad y de la renta per cápita mayor que el de los supuestos competidores (la renta per cápita ha crecido en Estados Unidos al 1,8% desde entonces, un 20% más anualmente que en Japón o en Alemania), lo que ha cimentado el liderazgo de EEUU, hasta la fecha.

Ante las enormes dudas legales que además suscitan los aranceles (su aprobación corresponde al Congreso, salvo en caso de emergencia nacional), el presidente invocó una máxima atribuida a Napoleón: “El que salva a su país no viola ninguna ley”. Otra máxima irracional muy ligada al pensamiento ultraconservador dominante en Estados Unidos, pensamiento en ocasiones irracional que, por cierto, tiene orígenes europeos. Ya veremos si la razón, o la sinrazón, explican mejor el día de hoy, y el intenso daño que está generando al crecimiento de Estados Unidos genera libertad.

La libertad de la falacia.

 

Hoy más que nunca, Disfrutad del fin de semana.

Comentario de mercado viernes 28 de Marzo del 2025.

La política de aranceles de Trump sigue marcando el ritmo del mercado, esta semana las bolsas empezaron subiendo ante la expectativa de aranceles no demasiado agresivos, pero luego volvió la volatilidad a los mercados (de Renta Variable, Renta Fija y divisas), y los volúmenes de negociación de las Bolsas ha caído esta semana con fuerza hasta tener mayor visibilidad.

Trump anunció como el Día de la Liberación a la fecha del 2 de Abril en que se ponen en marcha losaranceles recíprocos, aunque seguiremos teniendo mucha volatilidad ante la falta de claridad, posibles exenciones, reducciones, autos, farmacéuticas…  Trump anunciaba este lunes aranceles secundarios (nuevo concepto acuñado por el presidente americano) del 25% a aquellos países que compren crudo o gas de Venezuela a partir del 2 de abril, el principal afectado sería China, pero también estarían afectados India, España… También el lunes Trump afirmó que anunciaría aranceles a automóviles en los próximos días y sobre semiconductores y madera “en el futuro”, así como que habrá exenciones/reducciones de aranceles recíprocos para determinados países. El martes se anunció también la implementación de los aranceles al cobre que podría acelerarse y tomar efecto en las próximas semanas, y el miércoles los anunciados aranceles del 25% a todos los automóviles no fabricados en Estados Unidos a partir del 3 de Abril, inicialmente 2,5% para ir aumentando hasta 25%, según el gobierno americano supondrá ingresos fiscales de cercad de 100.000 millones de dólares anuales, los más afectados serán México, Japón, Corea del Sur, Canadá y Alemania, pero también autos estadounidenses por su elevada dependencia en cadenas integradas Estados Unidos-México-Canadá, y el consumidor americano por subida de precios.

El mes pasado, Donald Trump trasladó la orden de investigación al Departamento de Comercio para tarifar en un 25% las importaciones estadounidenses del cobre, las conclusiones del informe cuentan con un plazo de 270 días, sin embargo, Trump podría estar urgiendo para acelerar el proceso y tomar acción mucho antes de este período. La implementación de aranceles al cobre con tanta prisa contrastaría fuertemente con los diez meses de investigaciones que precedieron a los aranceles al acero y aluminio impuestos por Trump durante su primer mandato. Los temores a la entrada próxima de estos gravámenes están conllevando a un “efecto antelación”, multiplicando las importaciones estadounidenses de cobre correspondientes a este mes en hasta siete veces el nivel mensual normal. En los mercados de futuros, el diferencial entre los precios de cobre de Nueva York y Londres se ha ampliado a niveles récord (1.700 dólares por tonelada tonelada), creando incentivos entre los inversores para comprar en el mercado británico y venderlo en Estados Unidos a quienes tratan de asegurar el suministro.

Xi Jinping se reúne hoy con 40 líderes de empresas globales para atraer inversiones a China y contrarrestar aranceles de Estados Unidos, mientras el precio del oro marcaba esta semana nuevos máximos, 3.084,60 dólares la onza (+17% en 2025) ante la incertidumbre sobre aranceles.

S&P 500 2025 y volúmenes de negociación:

Precio de la onza de oro último mes:

Si la administración norteamericana no rectifica, un 70% de los productos importados a Estados Unidos se verán afectados, ocasionando un fuerte shock sobre el crecimiento económico y la inflación. Como he comentado en varias ocasiones, habrá que ver en que queda esta política agresiva de aranceles propuesta por Trump, ya que su margen de actuación en este mandato es más limitado que en el anterior debido a que el déficit público se sitúa en el 6,6%, a diferencia del 2,9% de 2016, por lo que difícilmente podrá compensar con recortes de impuestos el efecto negativo de las tarifas como lo hizo en su primer mandato cuando recortó el tipo máximo de sociedades del 35% al 21%.

En cuanto a la política monetaria, esta semana destacaría las palabras de Raphael Bostic, presidente de la Fed de Atlanta, que comentó que sólo espera 1 bajada de tipos este año, frente a las 2 bajadas que esperaba anteriormente y lo que marca el dot plot de la Fed, ante impacto de aranceles en precios, y dijo que el objetivo de inflación 2% no se alcanzará hasta principios de 2027, y no ve excesiva desaceleración económica.

Esta semana ha seguido la debilidad de los indicadores macroeconómicos estadounidenses, sobre todo los relacionados con la confianza. El martes se publicó el índice de confianza de los consumidores de la Conference Board, que decepcionó al caer hasta 92,9 desde el 100,1 anterior y por debajo del 94 previsto. Con esta bajada la confianza se situó en mínimos desde enero 2021. Además, este retroceso vino explicado en gran parte por la caída del componente de expectativas, que bajó hasta 65,2 desde el 74,8 previo y se sitúa en mínimos de 12 años. En conjunto, unos datos negativos y que apuntan a una mayor preocupación de los consumidores estadounidenses sobre la inflación, la mediana de las expectativas a 12 meses para la inflación subió hasta el +5,1%, y los efectos negativos de los aranceles. Ahora bien, dentro de la encuesta, los consumidores se mostraron también más favorables a realizar compras en los próximos seis meses de bienes duraderos (televisores, electrodomésticos…) lo que podría estar apuntando a que los hogares tratarán de adelantarse al previsible incremento de los precios que traerán los mayores aranceles. También es llamativo que, en marzo, repuntaron las intenciones de tomar vacaciones en los próximos seis meses, tras la fuerte caída del mes anterior, actualmente un 43,2% de los encuestados pretende viajar, un nivel similar al promedio de los últimos 25 años (44,7%). Cifras que minoran la lectura negativa del índice general de confianza al señalar que el consumidor no estaría planteándose fuertes recortes de gasto en el corto plazo.

                                                               Conference Board Consumer Confidence.

El cambio en la política europea ya ha sucedido, aunque el impacto en el crecimiento podría no apreciarse hasta 2026. En Alemania la combinación del cambio de gobierno, los desafíos geopolíticos y el levantamiento de las restricciones al gasto han provocado un cambio significativo en la política fiscal. La ortodoxia fiscal ha quedado de lado. Simultáneamente, la victoria de Donald Trump en Estados Unidos y el consiguiente cambio de la política estadounidense, han hecho cambiar la postura de Alemania y Europa respecto al gasto en defensa. Alemania tiene pocas restricciones financieras para aumentar el gasto público, dados su bajo nivel de deuda. La modificación de límite de deuda en Alemania podría generar un estímulo fiscal de alrededor del 3 % del PIB. Dado el tiempo que lleva planificar el gasto en defensa e infraestructuras, así como el mayor déficit público, el estímulo tendrá poco impacto en el crecimiento en 2025, pero comenzará a sentirse muy positivamente a partir de 2026. Julius Bäer elevaba esta semana sus previsiones de crecimiento del PIB para Alemania al 1,6 % en 2026 y al 2 % en 2027, pero siguen esperando estancamiento en 2025.

El concepto de «Acuerdo de Mar-a-Lago» se refiere a un acuerdo político para debilitar el dólar estadounidense, similar al Acuerdo del Plaza de 1985. Este último logró una devaluación del dólar de aproximadamente el 50% y redujo el déficit comercial de Estados Unidos con Europa Occidental, pero no así con Japón. Los instrumentos políticos para debilitar el dólar mediante un acuerdo tienen limitaciones y hacen improbable un pacto internacional. Las promesas de los socios de aumentar su consumo interno para reducir su dependencia de las exportaciones son plausibles, pero requerirían medidas de política fiscal congruentes. Por lo tanto, parece más probable que el debilitamiento del dólar se logre mediante actuaciones unilaterales. Un dólar estadounidense más débil iría en sintonía con la agenda de la administración Trump, pero también podría entrar en conflicto con otros de sus objetivos políticos, como reducir la inflación o mantener el dólar como divisa de reserva. Recientemente, la errática política estadounidense ha provocado resultados similares, con el dólar estadounidense debilitándose aproximadamente un 6% desde la investidura de Donald Trump, y un 2% en el último mes.

                                                               Bloomberg Dollar Spot Index últimos 30 días.

Paridad Dólar euro desde 1984 (caída del 50% del dólar después del Acuerdo del Plaza de 1985):

El peor comportamiento de las Bolsas americanas respecto a las Bolsas europeas viene, fundamentalmente por el peor comportamiento del sector tecnológico, que era lo que había hecho que el S&P 500 tuviese mejores rentabilidades en los últimos años frente al resto de Bolsas mundiales. Las 7 Magníficas llevan una caída en el año del 12%, y si eliminamos estás 7 compañías del S&P 500, las otras 493 empresas que componen el índice llevarían una subida agregada del 0,50% frente a la caída en el año del S&P 500 del 3,5% actual.

Los inversores minoristas continúan comprando renta variable, en lo que llevamos de año los minoristas han comprado 35.000 de dólares en acciones del Nasdaq 100 y 24.000 en acciones del S&P 500, y, sorprendentemente (por el pobre comportamiento de las Bolsas) la mitad de ese flujo comprador se ha dado en Marzo. Los pequeños inversores han invertido casi 70.000 millones de dólares en renta variable estadounidense este año, mientras que los inversores profesionales están recortando su exposición al mercado por el temor a las políticas de Donald Trump. La inversión de los particulares en renta variable y fondos cotizados estadounidenses ha ascendido a 67.000 millones de dólares en 2025, una cifra sólo ligeramente inferior a los 71.000 millones del último trimestre de 2024, según el proveedor de datos VandaTrack. Esto indica que los pequeños inversores siguen siendo optimistas respecto a la renta variable de Wall Street a pesar de las intensas turbulencias de este año, desencadenadas por los erráticos planes arancelarios del presidente y la aparición de la empresa china de inteligencia artificial DeepSeek.

Datos de Goldman Sachs muestran que los inversores particulares han sido vendedores netos de acciones estadounidenses en sólo siete sesiones este año, a pesar de que el S&P 500 ha caído 25 días. Por el contrario, según Bank of America, los grandes inversores realizaron en marzo el mayor recorte de su historia en su inversión en renta variable estadounidense.

Importante esta semana:

Trump declaró el fin de semana pasado que habrá flexibilidad en los próximos aranceles del 2 de abril y recalcó que la palabra “flexibilidad” era importante. Dijo que en vez de poner aranceles sector por sector, podría anunciar un paquete más específico, aunque ajustable. El presidente llamó a ese día “Día de la Liberación”, dando a entender que lo ve como una medida para «liberar» o proteger la economía estadounidense frente a prácticas comerciales injustas. Si Estados Unidos impone esos aranceles, Francia insta a la UE a que se defienda y tome represalias.

Según fuentes de Reuters, de algunos funcionarios europeos y supervisores bancarios están empezando a preguntarse si aún pueden confiar en que la Reserva Federal Estados Unidos les provea acceso a dólares en momentos de crisis financiera o estrés en los mercados. El motivo de la preocupación es que, dada la creciente tensión geopolítica, competencia económica y cambios en la política monetaria, algunos funcionarios europeos temen que Estados Unidos pueda priorizar sus propios intereses y limitar dicho acceso.

El martes conocimos en Estados Unidos un nuevo descenso de la confianza del consumidor impactado negativamente por la incertidumbre sobre las consecuencias de los mayores aranceles, tanto en el crecimiento como en la inflación. También descendieron los PMIs de las Fed regionales de Philadelphia y Richmond. En el mercado de la vivienda los precios siguieron moviéndose al alza (+4,7% interanual frente al +4,5% anterior) y la compra de viviendas nuevas subió un +5% anual, manteniéndose en positivo por quinto mes consecutivo.

Continuando en Estados Unidos ayer se revisó ligeramente al alza el PIB cuarto trimestre del 2024. El dato final mostró un avance de la actividad del +2,4% trimestral anualizado, una décima por encima de la anterior publicación y con el consumo privado manteniéndose como el principal contribuidor al crecer a ritmos del +4% trimestral anualizado. Pasando de un dato atrasado como es el PIB a otro más coincidente con el momento actual, conocimos que, en el mercado laboral se mantienen las señales de fortaleza, con las peticiones de subsidio por desempleo semanales manteniéndose en niveles reducidos al situarse en la última semana en 224 mil peticiones frente a las 225 mil anterior. Cifras que siguen mostrando un empleo sostenido en este 1T del año.

En cuanto a la invasión de Ucrania por parte de Rusia, Estados Unidos aún espera un amplio acuerdo de alto el fuego para Semana Santa, aunque reconoce que la agenda puede retrasarse a medida que Moscú da señales de que no tiene prisa. El martes por la tarde Ucrania y Rusia anunciaban que cerraban el acuerdo de cese al fuego sobre las infraestructuras energéticas al que se ha añadido una tregua en las hostilidades en el Mar Negro, lo que permitiría agilizar y asegurar un mayor tráfico marítimo de productos agrícolas y fertilizantes. No obstante, los términos del acuerdo no son del todo claros y la parte rusa señala como condición para llevar a cabo el cese al fuego que se levanten las restricciones para el comercio de estos productos, lo que de facto sería retirar las sanciones a los bancos rusos especializados en la exportación del sector agrícola, su vuelta al sistema de pagos SWIFT y la eliminación de las limitaciones a la importación de maquinaria agropecuaria. Dichas condiciones necesitarían el visto bueno de la Unión Europea, la principal ejecutora de estas restricciones. Putin sugirió ayer la creación de un gobierno temporal en Ucrania bajo la supervisión de las Naciones Unidas. Este gobierno tendría como objetivo organizar nuevas elecciones y negociar un tratado de paz, con la participación de Estados Unidos.

El miércoles destacaron las declaraciones de Austan Goolsbee, presidente de la Reserva Federal de Chicago y miembro de la Reserva Federal, que asegura que “si se comprueba que las expectativas de inflación a largo plazo basadas en el mercado se comportan como lo han hecho estas encuestas en los últimos dos meses, podría considerarlo una señal de alerta”. La semana pasada, la Reserva Federal mejoró ligeramente sus perspectivas de inflación y rebajó su pronóstico de crecimiento, a medida que los aranceles de Donald Trump repercuten en la evolución de la mayor economía del mundo. El presidente de la Fed, Jay Powell, manifestó su confianza en que las expectativas de inflación se mantengan bajo control, citando un panorama moderado en los mercados. Goolsbee, que fue asesor económico principal del ex presidente de EEUU Barack Obama, afirma que, si las expectativas de los inversores comienzan a converger con las de los hogares estadounidenses, la Reserva Federal tendrá que actuar. “Con independencia de las circunstancias, sería necesario tomar cartas en el asunto”.

Los banqueros centrales de todo el mundo consideran que es fundamental mantener “ancladas” las expectativas de inflación a largo plazo. Si los ciudadanos pierden la confianza, podría generarse un círculo vicioso de aumentos salariales y de precios. Mantener las expectativas bajo control cobra ahora especial relevancia, en un momento en que la Fed está intentando volver a situar la inflación en su objetivo del 2% después de que la economía estadounidense sufriera el mayor aumento de precios desde la década de 1980, en parte por la falta de oferta durante la pandemia. El índice de precios del gasto en consumo personal, una de las medidas de referencia de la Fed, se situó en el 2,5% en enero. Goolsbee reconoce que el banco central ya no se encuentra en la “coyuntura perfecta” observada en 2023 y 2024, cuando la inflación parecía estar retrocediendo al 2%, sin que ello afectara al crecimiento y al empleo. En su opinión, ahora se ha entrado en un capítulo diferente, donde “hay mucha más incertidumbre”. La Reserva Federal ha reconocido que la incertidumbre generada por Trump sobre las perspectivas de inflación y el crecimiento ha obstaculizado sus planes de recortar los tipos de interés del nivel “restrictivo” actual en el 4,25 % al 4,5 %.

El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderado por Elon Musk, tiene como objetivo reducir el gasto federal en 1 billón de dólares en un plazo de 130 días, finalizando a finales de mayo de 2025. Musk ha afirmado que estos recortes no afectarán a los servicios esenciales y que los beneficiarios de la Seguridad Social recibirán mayores prestaciones.

En Japón, el presidente del Banco Central de Japón, Uchida, dijo que el BoJ ajustará el grado de flexibilización de la política monetaria si se cumplen las perspectivas económicas para alcanzar el objetivo de precios.

En Europa comenzamos la semana con la publicación de los PMIs de Francia y Alemania, algo mejores de lo esperado. Francia 47 frente al 46,1 esperado, Alemania PMI Composite 50,9 frente al 51,1 esperado, pero el manufacturero fue 48,3 por encima del 47 esperado. En la zona euro, el dato de PMI fue algo peor que la cifra esperada (50,4 frente al 50,7 que esperaba el mercado), pero mejora algo la anterior (50,2). Los PMIs ya habían subido algo en enero y febrero, y tras la aprobación del paquete fiscal en Alemania es probable que ese aumento de sentimiento venga por ese motivo, aunque realmente los efectos de dichos paquetes serán visibles dentro de unos años.

En Europa esta semana conocimos el que las ventas de coches descendieron un 3,1% con respecto al año anterior. Los cambios en la tecnología motriz, la llegada a Europa de los coches chinos y la regulación tan restrictiva en la UE están detrás de estos malos datos que ahora además tendrán que añadir el de aranceles más altos.

Esta semana en Francia, destacó la rebaja a negativa de la perspectiva de la deuda por parte de Morningstar DBRS. Mantiene el rating en AA pero alerta de un alto riesgo de ejecución en su plan de reducción del déficit hasta el 5,4% del PIB, revisado al alza desde el objetivo original del 5% ante las concesiones necesarias para su aprobación, en un contexto de elevada deuda, coste financiero al alza y dificultad para implementar las reformas estructurales necesarias ante un parlamento muy dividido. El gobierno de Bayrou sigue siendo vulnerable a nuevas mociones de censura, esta vez relacionadas con la reforma de las pensiones. A todo ello se suma la exigencia de gasto adicional en defensa, Macron apunta a 40.000 millones de euros al año (1% del PIB), para una economía con limitada capacidad adicional de endeudamiento.

En Alemania se publicó el índice de confianza económica IFO que subió en marzo auspiciado por la aprobación de la reforma constitucional que permitirá impulsar el gasto público en infraestructuras y defensa. Mejora tanto la valoración de la situación actual como futura.

Hoy se han publicado en España unos datos positivos de inflación. El IPC preliminar de marzo se modera con intensidad y se sitúa en el +2,3% interanual desde el +3% anterior. Más importante aún es la evolución de la tasa subyacente que se moderó otras dos décimas y avanza a ritmos del +2% interanual, su menor nivel desde noviembre de 2021. Al ser un indicador adelantado no conocemos todavía los componentes, pero como señaló el INE, esta moderación se explicó por menores precios de la electricidad y también de los carburantes y lubrificantes frente a una subida el año pasado. También una subida más contenida de los precios del ocio y cultura ayudaron a este freno de la inflación.

                                     Spain CPI YoY.

También en España el miércoles conocimos que el Producto Interior Bruto (PIB) creció un 3,4% anual en el cuarto trimestre del año pasado, la mayor cifra desde que se produjo el efecto rebote tras el desplome provocado por el coronavirus, y lo hizo impulsado por dos componentes clave, el consumo y la inversión. Por un lado, el consumo privado creció un 3,8% anual, nueve décimas más que en el tercer trimestre y la mayor velocidad desde el tercer trimestre de 2022, gracias a la creación de empleo y a que las familias ya están recuperando algo de poder adquisitivo frente a la inflación. Más en concreto, el consumo en bienes duraderos (esto es, coches, ordenadores, electrodomésticos) es el que más crece, con un avance del 6,9%, pero el mayor acelerón viene de los bienes no duraderos y servicios (crecen un 4%, frente al 3,1% del trimestre anterior). Esto se puede deber a que la compra de bienes duraderos se puede aplazar, y eso hicieron muchos ciudadanos en los momentos más duros de los últimos años, generando un posterior efecto rebote, mientras que los bienes y servicios no duraderos se han mantenido más estables, aunque han repuntado en los últimos meses por el alza del crédito al consumo tras las rebajas de tipos. Por otra parte, la formación bruta de capital fijo creció un 4,5%, más del doble que en el trimestre anterior (2,2%). Un acelerón que se debió fundamentalmente a la inversión en maquinaria y bienes de equipo, que pasó de crecer a un ritmo del 0,6% a otro del 6,8%, gracias en buena medida a la compra de material de transporte. Este empuje se debió al creciente optimismo entre los empresarios sobre la evolución económica, así como a las condiciones cada vez más favorables de acceso al crédito y a la llegada de fondos europeos a la economía real. En cambio, la construcción muestra un patrón muy desigual, ya que la construcción de edificios industriales e infraestructuras civiles se dispara un 7,6% mientras que la construcción de vivienda se atora en el 1,5% ante la falta de permisos y la escasez de suelo para obra nueva, a pesar de la creciente demanda.

Estos componentes del PIB se suman a otros que ya venían tirando con fuerza de la actividad, como es el caso del gasto público y las exportaciones de servicios. Así, el gasto público crece a un ritmo del 4% anual, si bien este avance es algo menor que el de trimestres anteriores. Y algo similar sucede con las exportaciones de servicios, que suben un 7,6% anual gracias a la competitividad de las empresas españolas y al atractivo turístico del país, con lo que compensan la debilidad de las ventas de bienes físicos al exterior (0,9%), aunque hay que tener en cuenta que esta cifra es algo menor que la del trimestre anterior (10,4%) y la más baja desde el primer trimestre de 2021.

Por sectores, destaca el avance del sector inmobiliario, cuya actividad se ha incrementado un 5,1% anual, seguido de comercio, transporte y hostelería (5%), la agricultura (4,2%) y la industria manufacturera (3,7%). Sin embargo, tanto la construcción (2,6%) como la mayor parte de las ramas del sector servicios registran avances inferiores a la media, como es el caso de la información y las telecomunicaciones (2,3%), la Administración pública, educación y sanidad (2,8%) o las actividades financieras (2,9%). Sin embargo, algo que da testimonio de la fortaleza de la economía española y de los distintos elementos que dan soporte a su crecimiento a medio plazo es que, por primera vez desde el primer trimestre de 2018, todos los sectores se sitúan en positivo en tasa interanual.

Reino Unido anunció esta semana que aumenta su presupuesto en Defensa, pero recorta los gastos ante las menores perspectivas de crecimiento. El organismo de control presupuestario recortó las previsiones de PIB para 2025 a tan solo un +1%, frente al +2% inicial. En un escenario de mayor debilidad económica y unos costes de endeudamiento crecientes, la ministra de finanzas británica, Rachel Reeves, actualizó los presupuestos ante la amenaza de incumplir con las reglas fiscales. Los mercados de deuda parecieron acoger con agrado el énfasis en la responsabilidad fiscal. Las medidas suponen recortes de hasta 14.000 millones de libras en el horizonte 2029-2030. Las principales reducciones se han efectuado sobre gastos sociales y bienestar, que reducirán estas partidas en 4,8 mil millones de libras. Otros 3,6 mil millones de libras se recortarán de gastos departamentales y 2,2 mil millones de la lucha contra la evasión fiscal. Además, han realizado cambios contables de 3,4 mil millones de libras, en gran parte, al trasladar gastos corrientes a proyectos de capital, exentos de la principal regla fiscal. En cuanto al mayor gasto en Defensa, el aumento será de hasta el 2,5% del PIB para abril de 2027

Esta semana también ha sido noticia Turquía, que se ha convertido en una plaza clave en los Mercados Emergentes tras la detención del principal rival del presidente Recep Erdogan, el alcalde de Estambul, Ekrem İmamoğlu, acusado de corrupción. Esto desató protestas en todo el país y desencadenó una caída de la lira turca. İmamoğlu es uno de los políticos turcos más populares y su arresto parece formar parte de la campaña de Erdogan para silenciar a la disidencia y consolidar el poder ante un posible intento de reelección, tras haber alcanzado el límite constitucional de dos mandatos en Turquía. La lira se debilitó hasta un 11,47% frente al dólar estadounidense antes de que el banco central vendiera entre 8.000 y 9.000 millones de dólares en reservas para estabilizar la moneda.


El ‘ojo por ojo’ con los aranceles hará más daño a Europa que a EEUU. El plan de China para reducir el impacto de ‘Trumponomics’. Ricardo T. Lucas.

Europa se replantea su reacción frente a las amenazas de mayores aranceles de Donald Trump. Crecen las voces autorizadas que reclaman evitar una escalada de medidas proteccionistas que podría resultar especialmente dañina para la economía del euro.

La última ha sido la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en su comparecencia trimestral en el Parlamento Europeo, alertando del riesgo de una política de ojo por ojo con Estados Unidos. Los grandes bancos centrales –incluida la Reserva Federal norteamericana– comparten el diagnóstico de que la disputa comercial a gran escala puesta en marcha por la Casa Blanca tendrá un impacto mayor sobre la economía de Estados Unidos que para las de los países castigados por Trump con aranceles más altos, al encarecer numerosos productos que los consumidores van a seguir adquiriendo por no tener alternativas accesibles. Pero una espiral de represalias que situara las tarifas aduaneras a niveles excesivos o llevase a adoptar medidas extemporáneas que supongan en la práctica la expulsión del mercado estadounidense –como el superarancel del 200% con que Trump amenaza al champagne y los vinos de Europa– provocaría que cambiaran las tornas radicalmente.

Algunos expertos consideran que llegar a ese escenario extremo sería el objetivo real de la Administración republicana con su beligerancia económica, a fin de conseguir que todas las empresas que quieran vender en Estados Unidos instalen fábricas en el país o amplíen las que ya tienen como fórmula para revitalizar el deprimido empleo manufacturero. Trump ha logrado en todas las elecciones a las que se ha presentado un enorme apoyo en los Estados con mayor peso de la industria en sus economías con la promesa de reabrir las fábricas que fueron trasladadas a otros países, pero conseguirlo no está siendo tan sencillo como él esperaba. De ahí su beligerancia con los aranceles.

Precisamente, evitar que se produzca una deslocalización a la inversa, desde Europa hacia Estados Unidos, debería estar entre los objetivos de la respuesta política que las autoridades comunitarias den a las bravatas del mandatario norteamericano. Lo cual no implica necesariamente ceder a las amenazas de Trump, sino intentar manejarlas de forma inteligente.

La disuasión puede resultar más efectiva frente a un outsider de la política tradicional como es el mandatario republicano que las represalias con aranceles, apunta Tobias Gehrke, investigador principal en el Consejo Europeo de Relaciones Internacionales, e insta a los Veintisiete a ser firmes frente a Washington pero sin cerrar la puerta a la negociación que reduzca los daños mutuos.

De momento, Bruselas ha decidido retrasar a mediados de abril la entrada en vigor de la subida de aranceles a productos norteamericanos como el bourbon, los pantalones vaqueros y las motocicletas customizadas anunciada en represalia a las mayores tarifas de Washington sobre el acero y el aluminio europeos. Una decisión acompasada del mensaje de dar más plazo a los negociadores para buscar un entendimiento que minimice los perjuicios comerciales para ambas partes.

Impacto a gran escala

Lagarde ha puesto además cifras al efecto perjudicial que tendría el hecho de que la Unión Europea entrase en otra carrera de aranceles al alza contra Estados Unidos. Ese choque elevaría la pérdida de crecimiento desde un 0,3% estimado con las mayores tarifas ya en vigor hasta un 0,8% del PIB de la zona euro en caso de una guerra sin cuartel. Es decir, un impacto que casi triplicaría los daños. En este escenario, la amenaza de la estanflación planearía nuevamete sobre la zona euro.

Porque el impacto sobre los precios sería también considerable, aunque la previsible caída de la demanda de productos comunitarios desde el otro lado del Atlántico podría atenuar el alza de la inflación, que la autoridad monetaria estima ahora en medio punto adicional, debido a un tipo de cambio del euro más débil al previsto. Para la economía estadounidense, en cambio, la Reserva Federal espera una pérdida inmediata de cuatro décimas en el PIB este año, que podría incrementar en función de dónde se sitúen finalmente los aranceles y las medidas de represalia que tomen sus socios comerciales.


Buen fin de semana.

Comentario de mercado viernes 21 de Marzo del 2025.

En los mercados de deuda la aversión al riesgo empuja las rentabilidades a la baja, a pesar de que cada vez la retórica sobre el impacto de una guerra arancelaria se amplía a la inflación, con el consiguiente riesgo de unos tipos de interés oficiales, que o bien no bajen o incluso se eleven. El mercado, tanto de renta variable como de renta fija, sigue muy de cerca los vaivenes de Trump… el presidente de Estados Unidos continúa haciendo anuncios, ayer firmó una orden para desmantelar el Departamento de Educación, que reducirá a su mínima expresión para recortar el gobierno federal y devolver las competencias de enseñanza a los estados, asimismo, anunció que invocará poderes de emergencia para impulsar la capacidad de Estados Unidos de producir minerales críticos, podría incluir carbón, con el fin de hacer al país menos dependiente de las importaciones en este terreno, firmó una orden ejecutiva que facilitará la financiación para desarrollar internamente la producción de minerales críticos y tierras raras, con el objetivo de reducir la dependencia especialmente de China, que controla el procesamiento de minerales críticos, uso principal en baterías y sistemas de defensa.

El Nasdaq 100 está cayendo un 1% y se encamina a su quinta semana consecutiva de caídas, algo que no ocurría desde Junio del 2022, arrastrado por las caídas de las empresas de gran capitalización y unas perspectivas más débiles de lo estimado por parte de las grandes compañías de diversos sectores (Fedex cae un 11%, Nike un 8%, Micron un 8% o Lennar Corp un 6%). El S&P 500 cae un 0,25% y el Dow Jones Industrial Average un 0,9%, con los inversores preparándose para una mayor volatilidad debido al vencimiento de contratos de opciones y futuros hoy (cuádruple hora bruja). A pesar de las caídas, los inversores están desestimando los riesgos de una guerra comercial a gran escala, con flujos de capital masivos que inundan los mercados bursátiles mundiales y los índices de Alemania y China en alza desde la elección de Donald Trump.

Rentabilidad del Bono a 10 años americano últimos 12 meses.

En estos primeros meses del año se está viendo un flujo inversor desde activos estadounidenses hacia activos no estadounidenses a nivel global. La baja aceptación de algunas de las políticas de Trump y el hecho de que ahora se alinee con países como Rusia, Corea del Norte, Irán o Venezuela hacen que muchos inversores den la espalda a los activos estadounidenses en favor de activos asiáticos o europeos. El sector tecnológico en China, el sector de defensa en Europa y otros vinculados a materias primas o tierras raras están atrayendo inversión de manera significativa. El enfriamiento gradual de la economía en Estados Unidos y las incertidumbres generadas por la administración Trump están siendo factores clave en este cambio de tendencia. Europa, de la mano del recién elegido canciller alemán, planea una expansión fiscal relevante, con un plan ya en marcha para fomentar la inversión en infraestructuras y defensa. Ambos sectores deberían tener un impacto muy positivo en la actividad económica de la Eurozona, que deberá enfrentar numerosas emisiones de deuda para financiarlos, aunque con una sólida fortaleza crediticia.

Así se desprende también de la última encuesta a gestores realizada durante la semana del 13 de marzo por Bank of America, que tiene en cuenta la opinión de 171 participantes con 426.000 millones de dólares en activos bajo gestión en conjunto, los grandes fondos han protagonizado en las últimas semanas “el mayor recorte de la historia” en su inversión en Bolsa estadounidense.

La caída de las Bolsas americanas en las últimas semanas, con el S&P 500 cayendo alrededor de un 10% desde sus máximos, son el resultado de los bruscos movimientos de los gestores de fondos. Según la encuesta de BoA, un 23% de los inversores infrapondera ahora las acciones estadounidenses. Se trata del porcentaje más elevado desde mediados de 2023 y representa una caída del 40% respecto al sentimiento de febrero. Hace solo cuatro semanas, se apreciaba una sobreponderación del 17% sobre este mercado. En apenas un mes, hemos vivido la rotación más pronunciada de Estados Unidos a Europa registrada en toda la serie histórica (con datos que se remontan a 1999). “La estanflación, la guerra comercial y el fin del excepcionalismo estadounidense impulsan la caída alcista en el sentimiento de los gestores de fondos, cuya velocidad es coherente con el fin de la corrección de la renta variable”, explican desde Bank of America.

Llama especialmente la atención el sentimiento de los gestores sobre la inversión en tecnología, que ha sido la gran apuesta de los grandes fondos de inversión durante más de diez años. Los gestores son muy pesimistas sobre el potencial de crecimiento de las acciones de empresas tecnológicas, y han pasado a infraponderar el sector a su nivel más bajo en los últimos dos años. Las señales de cautela son muchas y una de las más evidentes es que el nivel de liquidez en los fondos ha pasado del 3,5% en febrero al 4,1%, el mayor incremento desde 2020, el año del Covid. Bank of America asegura que este porcentaje pone fin a la señal de “venta” colgada sobre el mercado en diciembre del año pasado. Los analistas del banco creen que el deterioro de la confianza de los gestores es coherente con el final de la corrección en el mercado americano. Aunque también creen que el S&P 500 solo volverá a superar los 6.000 puntos si se suavizaban las preocupaciones sobre la guerra comercial.

La otra cara de la moneda es Europa, que está viviendo una oleada de optimismo, con Alemania y su ambicioso plan milmillonario de inversiones en defensa e infraestructura como protagonistas. La inversión en Bolsa de la zona euro es la más alta desde 2021. Dentro de Europa, los valores favoritos de los gestores de fondos son los cíclicos y también las empresas de pequeña capitalización. Un 50% de los encuestados ve un mayor potencial alcista para los valores cíclicos europeos frente a los defensivos, frente al 28% del mes pasado. Y en cuanto a las small caps, ahora hay un 37% de los gestores que espera que superen en rendimiento a las compañías de gran capitalización, la proporción más alta en más de tres años. Por sectores, los bancos y las empresas ligadas a la salud son ahora los favoritos de los grandes gestores de fondos internacionales.

Como ponía de manifiesto Man Group en su informe semanal, los mercados siguen temblando ante la perspectiva de que las tensiones geopolíticas y los aranceles aviven la inflación y ralenticen el crecimiento, mientras que los rendimientos de la deuda pública permanecen inestables. Las fuertes oscilaciones de los tipos, impulsadas por la incertidumbre sobre la respuesta de la política monetaria de la Reserva Federal, frustran a los inversores de renta fija que persiguen retornos más estables. Los retos geopolíticos y los cambios en los regímenes políticos han provocado importantes subidas de las rentabilidades (TIRs) de la deuda pública a 10 años, sin signos de estabilización. Esta volatilidad se ha extendido a los bonos con grado de inversión (Investment Grade), donde la volatilidad de los tipos a 12 meses, aproximada por el rendimiento de los swaps sintéticos, ha alcanzado niveles sólo vistos durante la crisis COVID, la crisis financiera mundial y la guerra de Irak.

Las rentabilidades (TIRs) de la deuda pública siguen subiendo.


Fuente: Man Group.

La volatilidad de los tipos sigue siendo elevada en comparación con gran parte de los últimos 20 años.

Fuente: Man Group.

La encuesta de mercados de Man Group correspondiente al mes de marzo, que se realizó del 6 al 10 de marzo, con respuestas de más de 80 profesionales de la inversión, no deparó muchas sorpresas y reflejó el azote de los mercados financieros de las últimas semanas, con una perspectiva bajista en las principales clases de activos, y en Estados Unidos en particular. El sentimiento sobre las perspectivas de las acciones estadounidenses y el dólar se desplomó, ya que la escalada de la guerra comercial del presidente estadounidense Donald Trump aumenta la preocupación por una desaceleración del crecimiento económico y la inflación pegajosa.

Los participantes en la encuesta de Man Group también mantienen su visión bajista sobre los bonos del Tesoro de Estados Unidos, esperan que suban las rentabilidades y bajen los precios, en cierto modo en contra de los recientes movimientos del mercado. El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años ha bajado desde los máximos de enero, ya que muchos inversores apuestan por que la ralentización del crecimiento obligue a la Reserva Federal a acelerar los recortes de tipos.

Como llevo comentando varias semanas, la confianza en las perspectivas de la renta variable se desplomó el mes pasado. El S&P 500 alcanzó un máximo histórico el 19 de febrero, pero desde entonces ha caído a su nivel más bajo en seis meses por la preocupación de que Estados Unidos pueda incluso entrar en recesión. El porcentaje de encuestados por Man Group que esperan una «gran subida» se encuentra en su nivel más bajo desde que comenzaron las encuestas a mediados de 2024.

Acciones estadounidenses: Sentimiento agregado


Fuente: Man Group.

El consenso sigue siendo negativo sobre los bonos a largo plazo (duración), y la mayoría espera que las rentabilidades de los bonos soberanos suban, lo que refleja probablemente el temor a que persistan las presiones inflacionistas en Estados Unidos.

                              Rendimiento del Tesoro estadounidense a 10 años: Sentimiento agregado.

Fuente: Man Group.

La encuesta de Man Group ha mantenido su postura relativamente bajista sobre el petróleo desde las elecciones estadounidenses de noviembre. El petróleo se ha desplomado desde sus máximos de mediados de enero, ya que las políticas comerciales de la administración Trump amenazan con una desaceleración económica más amplia que pesará sobre la demanda, además del hecho de que Estados Unidos pueda aumentar su oferta de petróleo.

Precio del petróleo: Sentimiento agregado

Fuente: Man Group

La confianza en el dólar estadounidense se ha desplomado y ha pasado de ser neutral el mes pasado a ser muy pesimista. El indicador Bloomberg de la salud del dólar se ha desplomado más de un 3% en lo que va de 2025, el peor resultado en lo que va de año desde 2008.


Rendimiento del Tesoro estadounidense a 10 años: Sentimiento agregado


Fuente: Man Group`

El sentimiento hacia la renta variable estadounidense se ha vuelto marcadamente negativo, alcanzando su nivel más bajista desde el inicio de la encuesta de Man Group. Por el contrario, existe un gran apetito por la renta variable europea sin Reino Unido, que ha alcanzado el nivel más alcista de su historia. Mientras tanto, la confianza en China ha repuntado hasta su nivel más optimista desde octubre de 2024. Sin embargo, la India ha experimentado un notable retroceso, con la opinión más bajista jamás registrada.

Según la encuesta de Man Group el posicionamiento también ha cambiado notablemente hacia la defensa, mostrando una significativa tendencia bajista en los valores de crecimiento, impulso y sectores cíclicos en relación con los defensivos. En consonancia con esto, la confianza en los valores de consumo discrecional ha caído a nuevos mínimos, mientras que sectores defensivos como la sanidad y los servicios públicos han demostrado resistencia. Estos cambios coinciden con una retirada generalizada de los activos de mayor riesgo y una preferencia por la estabilidad en medio de la actual incertidumbre macroeconómica.

Importante esta semana:

Según publica el Financial Times hoy, las potencias militares europeas dentro de la OTAN están trabajando en un plan a 5-10 años para reemplazar a Estados Unidos. En este contexto, la OTAN pedirá a Europa y Canadá que aumenten sus reservas de armamento y equipos en un 30% durante los próximos cuatro años.

Este miércoles hubo reunión de la Reserva Federal, y supuso la segunda pausa este año de la Fed en la desescalada del precio del dinero, que llevará más tiempo del que se preveía hace unos meses a consecuencia de la incertidumbre generada por la guerra comercial desatada por Donald Trump y sus políticas fiscales. El banco central estadounidense revisó a la baja sus previsiones de crecimiento del PIB y al alza las de la inflación. Ante este escenario, este miércoles decidió mantener los tipos de interés en el tramo comprendido entre el 4,25% y el 4,5%, nivel que fijó a mediados de diciembre del año pasado tras dos rebajas previas. Entonces, ya avisó de que ese recorte podría ser el último durante una temporada, hasta que se despejara el clima de incertidumbre generado por la guerra comercial y los aranceles. La buena noticia para los inversores es que, pese al empeoramiento del escenario económico por el impacto de la guerra comercial, la Fed mantiene su hoja de ruta para 2025, en la que una mayoría de gobernadores prevé dos recortes más de un cuarto de punto cada uno, por lo que los tipos terminarían el año por debajo del 4%. Sin embargo, el presidente de la Fed, Jerome Powell, insistió ayer en que no hay nada decidido todavía en un entorno tan incierto. De hecho, también se aprecia un empeoramiento en las previsiones de la Fed respecto a su hoja de ruta, ya que ha aumentado el número de miembros del comité de política monetaria que cree que solo habrá un recorte o, incluso, ninguno este año. Según sus propias estadísticas, queda descartado ver tres rebajas este año. Este ritmo en la relajación de la política monetaria choca con la que busca la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos ha presionado en los últimos meses a la Reserva Federal para que acelere el recorte de tipos, pero hasta ahora Powell se ha mantenido firme, “No tenemos prisa”. Y menos en un entorno inflacionista. “Es imposible predecir con certeza” el impacto final de las políticas arancelarias, llegó a reconocer esta semana. Aun así, de las nuevas previsiones trimestrales publicadas este miércoles se desprende un empeoramiento significativo de las estimaciones que hace la Fed para la primera economía del mundo respecto a las que manejaba a finales de 2024. Entonces, el organismo esperaba terminar este ejercicio con el IPC por debajo del 2,6% y encaminándose hacia el objetivo fijado del 2%. Sin embargo, ahora cree que se mantendría estancado en torno al 2,8% actual y con posibilidades de volver a recuperar la cota del 3%. Además, la Fed también ha empeorado sus previsiones para el PIB, aunque la buena noticia es que no llegaría a entrar en recesión, de ahí que Powell insista en su mensaje de que la economía es suficientemente “sólida” para resistir un periodo de tipos altos más largo del esperado inicialmente. Estaríamos hablando, según los cálculos del banco, de un crecimiento de entre el 1,6% y el 1,9% este año, frente a la previsión anterior, que lo situaba entre el 2% y el 2,3%.

De la reunión de la Fed lo que más sorprendió fue el anuncio de la ralentización en el ritmo de reducción del balance, acercándose a su objetivo, aunque ahora a ritmo más pausado, a partir de abril se reducirá a razón de 40.000 millones de dólares mensuales frente a los 60.000 millones hasta ahora, ralentización que vendrá en exclusiva aplicada por la parte de bonos del Tesoro, ahora -5.000 millones de dólares bastante por debajo de los -25.000 millones del mes previo, confirmando su objetivo de eliminar por completo de su balance las titulizaciones hipotecarias. 

La OCDE revisó esta semana a la baja en dos décimas el crecimiento mundial de 2025, ante la amenaza arancelaria. La organización internacional prevé que el crecimiento se suavice en el primer trimestre de 2025 y que se mantenga moderado a partir de entonces. Por el lado del gasto en defensa, apoyará el crecimiento a corto plazo, pero añadirá presiones fiscales en el largo. En cifras, se espera que el crecimiento mundial para este año sea del 3,1%. En Estados Unidos, la OCDE revisa las previsiones también dos décimas a la baja, a +2,2%. Los peores parados serán, según sus previsiones, México (-2,5%) y Canadá (-1,3%). Por el contrario, la OCDE incrementa sus previsiones de crecimiento de la economía china en una décima, a +4,8%. Las economías europeas experimentarán menos efectos económicos directos de las medidas arancelarias, pero es probable que la mayor incertidumbre geopolítica y política aún restrinja el crecimiento. Entre las cuatro grandes economías europeas, tan solo España se libra de los recortes, Alemania se revisa a la baja en tres décimas (+0,4%), Italia en dos (+0,7%) y una en Francia (+0,8%). España mantendrá su liderazgo con un crecimiento de hasta +2,6%, tres décimas más de lo anticipado en diciembre. Las trayectorias de inflación proyectadas son generalmente más altas de lo que se esperaba anteriormente por el impacto gradual del aumento de los aranceles en 2025, si bien en 2026 la inflación se irá conteniendo. En Estados Unidos, se espera que la inflación sea de 7 décimas más a lo anticipado previamente, un +2,8% en 2025 y pase a +2,6% en 2026. En la eurozona, las previsiones de variación de precios son de +2,2% este año y alcanzará el objetivo del +2% en el año próximo

En Alemania, tal y como se esperaba el Bundestag, la cámara baja alemana, aprobó el martes el paquete fiscal planteado por CDU/CSU y SPD con el apoyo de los Verdes y que supone la creación de un fondo especial de 500.000 millones de euros para infraestructuras y la reforma del freno de deuda. El paquete fiscal de Alemania abre la puerta a un aumento sin precedentes de la deuda pública del país, con el volumen de deuda alemana (Bund) probablemente duplicándose en los próximos doce años. Sin embargo, aunque las necesidades futuras de financiación sean enormes, no se espera que el gobierno alemán pueda aumentar rápidamente el gasto, por lo que la implementación debería ser gradual. De hecho, en 2025 se estima que se necesitarán unos 20.000 millones de euros adicionales, con un aumento más notable de las necesidades de financiación a partir de 2026.

El martes el presidente ruso y Donald Trump mantuvieron una negociación telefónica sobre un armisticio total, que ya había sido aprobado por Zelenski la semana pasada, sin embargo, el resultado quedó limitado a la detención de los ataques a la infraestructura energética durante 30 días. Tras la llamada, Putin dio la orden de pausa sobre las infraestructuras en cuestión, si bien el presidente ucraniano aseguró que el martes por la noche Rusia envió más de cuarenta drones a áreas civiles de la capital. Putin enfatizó que la condición principal para evitar una escalada del conflicto es el fin de ayuda militar extranjera a Ucrania. Por su parte, la Casa Blanca contempla como próximos pasos un posible alto al fuego marítimo en el Mar Negro, y parece que el Kremlin está abierto a continuar el diálogo sobre esta cuestión. No está claro si Ucrania participará en esas negociaciones, las cuales el enviado de Trump, Steve Witkoff, dijo que tendrían lugar en Arabia Saudita el domingo.

El miércoles Zelensky acordó con Trump pausar los ataques a infraestructura energética, en contrapartida, Trump promete enviar más defensa aérea a Ucrania.

Trump reiteraba esta semana que el 2 de abril entrarán en vigor aranceles recíprocos y adicionales específicos para cada sector, el representante comercial de Estados Unidos, Greer, quiere poner orden en los anuncios de aranceles que se den el 2 de abril, quiere evitar así que los mismos causen confusión como ya ha ocurrido en el pasado.

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, cifraba ayer en tres décimas el menor crecimiento de la eurozona si los aranceles del 25% de Estados Unidos a las importaciones europeas de acero y aluminio salen adelante. La voluntad negociadora de la eurozona es palpable, tras anunciar ayer la Comisión que retrasa los aranceles a productos estadounidenses, incluido el whisky, a la espera de nuevas negociaciones. 

Bessent, Secretario del Tesoro, dijo que las correcciones bursátiles «son saludables y normales».

Trump anunciaba esta semana que quiere comenzar inmediatamente a producir energía con «carbón limpio» para contrarrestar la ventaja energética de China. En este sentido, el presidente Xi ha dicho que visitará Washington en un «futuro no muy lejano».

El Financial Times publicaba este martes que la Unión Europea estaría valorando «iniciativas innovadoras» para aumentar colectivamente la financiación europea para la defensa mediante la incautación de activos congelados rusos. En este sentido, la holandesa Omtzigt advierte de una nueva crisis de deuda como consecuencia de la posible emisión de deuda conjunta por parte de la UE además de por la relajación del freno de deuda en Alemania.

El martes se publicó el dato de confianza empresarial en Alemania, el componente de expectativas del Zew alemán mejoró de forma muy relevante en el mes de marzo al pasar de 26 a 51,6, por encima de las estimaciones del consenso que apuntaban a un aumento más moderado (48,3 era lo estimado). Este dato supone el mayor incremento de la referencia alemana en 2 años, ante la expectativa de que se aprobase el plan fiscal que permite un importante incremento en el gasto público destinado a defensa e infraestructuras.

De Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo, dijo a comienzo de semana que la incertidumbre es ahora mayor que durante la pandemia, y que «el consumo no está repuntando«. Villeroy, presidente del Banco Central francés y miembro del BCE, declaró que el apoyo a las criptomonedas en Estados Unidos siembra semillas de futuros shocks de mercado.

Respecto al plan ReArm Europeesta semana se publicó el libro blanco de defensa europea 2030 en el que se detalla la estrategia para incrementar el gasto en defensa europeo, donde no se detalla si habrá algún tipo de financiación conjunta a nivel europeo.

En la eurozona, el dato final de inflación de febrero publicado esta semana dejó sorpresas positivas al ser revisado a la baja. En números, el IPC definitivo situó el crecimiento de los precios en niveles del +2,3% interanual, una décima por debajo de la cifra preliminar. Este mejor comportamiento vino explicado principalmente por los servicios, aportaron +1,6% en febrero frente a los +1,8% de enero, y de la energía cuya contribución fue prácticamente nula. En el caso de la subyacente, se confirma el avance del +2,6% interanual, lo cual es un dato relativamente alentador dado que llevaba cinco meses estancada en niveles del +2,7%.

El domingo pasado en China, el Gobierno divulgó un programa de hasta 30 medidas para estimular el consumo, entre las que destaca un aumento de los ingresos y nuevos subsidios al gasto familiar en educación y atención a personas mayores. También se creará un fondo de 50.000 millones de yuanes destinado a invertir en startups tecnológicas y para promover el dinamismo del sector privado.

También en China se conocieron este martes los datos de precios de Febrero de viviendas nuevas -0,14% mensual frente al -0,07% anterior, y usadas -0,34% igual que el -0,34% del mes anterior. También se publicaron los datos interanuales de producción industrial de Febrero, +5,9% mejor que el +5,3% esperado por el consenso y las ventas al por menor +4.0% también mejor que el +3,8% esperado.

Este martes Israel atacó objetivos en Gaza mientras se rompe el alto el fuego. Así, prometía luchar hasta que todos los rehenes sean liberados.

El Banco de Japón mantuvo los tipos de interés (0,50%) sin cambios en la reunión del Consejo celebrada la madrugada del martes, además, señaló que las políticas comerciales de otros países representan ahora un riesgo para su economía.

En Reino Unido, el Banco de Inglaterra decidió por mayoría de 8 a 1, mantener los tipos en el 4,5%. En este sentido, la inflación subió al 3% en enero y se espera que alcance el 3.75% en el tercer trimestre de 2025, antes de volver a bajar. Así, el Comité considera necesario mantener una política monetaria restrictiva el tiempo suficiente para asegurar que la inflación vuelva de forma sostenida al 2%, aunque señala que será flexible según cómo evolucionen la demanda, la oferta y las presiones salariales. Por su parte, el Presidente del Banco de Inglaterra, Bailey, instó a los miembros del Comité de Política Monetaria a actuar con cautela, ya que los aranceles de Trump aumentan la incertidumbre.


Donald Trump “makes the rest of de world great again”. Frédéric Leroux. Carmignac.

Al institucionalizar la incertidumbre y la inestabilidad, Trump obliga al resto del mundo a centrarse en sus propias fortalezas y soberanía

En pocos días, el mundo ha cambiado radicalmente. Cada uno puede pensar lo que quiera de Donald Trump, pero no se le puede negar objetivamente el mérito de haber obligado, aunque con brusquedad, a que se recuperara la voluntad política y ver el impacto que esto ha tenido. Este extraordinario activismo se ejerce forzando acuerdos obtenidos mediante una agresividad a la que nuestras democracias occidentales no están acostumbradas. Al institucionalizar la incertidumbre y la inestabilidad, Trump obliga al resto del mundo a centrarse en sus propias fortalezas y soberanía. Porque eso le saldrá más barato al Tío Sam.

Frente al humillado Zelenski, Trump negoció con Europa.

Todo lo que dice Trump, todas las afirmaciones y evasivas que siguen a sus declaraciones iniciales, forman parte de una negociación cuya existencia, quizás sus interlocutores ignoran, por lo que no pueden saber que están participando en ella. Dos días después de la humillación televisada de Trump al presidente ucraniano, que en el Viejo Continente se interpretó inmediatamente como que «Estados Unidos ya no es nuestro aliado», Europa se unía por fin para intentar demostrar que aún cuenta y Alemania se preparaba para anunciar un programa de inversión en defensa e infraestructuras por valor del 20% de su PIB. Al reunirse con Zelenski, con quien estaba negociando Trump era con Europa.
Tras declarar claramente a la Rusia de Putin como su nuevo enemigo y exponer la amenaza que representa para la seguridad de toda Europa Occidental, en cuestión de dos días, Europa y Alemania abandonaron la ortodoxia presupuestaria, una de sus principales señas de identidad económicas. La «amenaza rusa» lo justifica todo. Y sobre todo, permite vislumbrar al final del túnel un mayor crecimiento, al que los poderes políticos europeos habían renunciado hace tiempo, debido a su sumisión a los criterios de Maastricht y su pánico a la inflación. Al proporcionar a Europa una coartada que le permita desempeñar un papel activo en el crecimiento de la economía mundial, y al exigir al Viejo Continente una contribución sustancial al esfuerzo en defensa, como amenazó repetidamente durante su campaña presidencial, Trump «Makes Europe Great Again».

En China, las negociaciones, sin haber comenzado, ya parecen estar surtiendo efecto.

Antes incluso del inicio de las negociaciones, pero tras el aumento de los aranceles impuestos por Estados Unidos a China, este país nos comunicó a través de su primer ministro que «el consumo interno es, en adelante, una prioridad». Las negociaciones sobre los aranceles, que ni siquiera han comenzado, ya parecen estar surtiendo efecto. Que China se interese por su demanda interna sería una novedad, porque hasta ahora fomentar el consumo se consideraba en ese país un exceso malsano reservado a economías liberales necesitadas de crecimiento. Desde su adhesión a la Organización Mundial del Comercio, China ha desarrollado infraestructuras y capacidades de producción que le permiten inundar el mundo de mercancías a precios imbatibles: el gigante asiático siempre ha sido un poderoso motor de desinflación para la economía mundial. Redirigir su economía hacia el consumo sería algo inesperado, pero ahora se vislumbra dicha posibilidad. En cuanto Trump ha indicado claramente que Estados Unidos dejará de ser el comprador de última instancia de los productos de sus aliados actuales y pasados, China parece haber anticipado que se le pedirá que venda una gran parte de su producción a sus propios consumidores o a otros socios. ¿Por qué no intentarlo? Esta posible transformación —aún por confirmar— sería relevante, y sus efectos sobre el crecimiento de la demanda mundial y los precios podrían ser significativos. Tras cuatro años de debilitamiento económico deflacionista en China, ¿podemos esperar que Trump también «Makes China Great Again»?

Trump “makes America different”, aunque quizás esta frase no se convierta en un lema.

El activismo de Trump preocupa a los mercados, a los empresarios y a los consumidores estadounidenses, puesto que el secretario de Estado del Tesoro ha señalado que Main Street (la clase media) es el centro de las políticas de Trump. Si a este anuncio le siguen medidas concretas, sería también algo muy significativo. El pleno empleo y el poder adquisitivo son prioritarios. Hasta ahora, eran simplemente la consecuencia de una política que buscaba mantener la demanda estadounidense fomentando el efecto riqueza mediante un aumento de los activos financieros e inmobiliarios, garantizado por unos tipos de interés bajos. Los titulares de activos se han beneficiado de esta política, mientras que el resto ha sufrido como consecuencia de la enormemente restrictiva evolución de los salarios que la ha acompañado. La política estadounidense de reindustrialización para ayudar a Main Street debería ser inflacionista, al menos al principio, mientras que la consiguiente subida de los tipos de interés no favorecería a Wall Street. Trump trabaja para sus votantes: Trump «Makes America Different». No está claro que vaya a usar esta frase como lema en una de sus gorras.

La convergencia de las tendencias a largo plazo y la situación actual se traducirá en volatilidad para la inflación, crecimiento económico consolidado y tipos de interés a largo plazo más elevados.

Las probabilidades descritas aquí para Europa, China o Estados Unidos podrían no llegar a materializarse. Pero estas perspectivas derivadas de una geopolítica hostil y un comercio mundial menos fluido envían un mensaje similar al transmitido por la inversión de las grandes tendencias estructurales de los últimos años: una demografía menos propicia a la inversión y a la austeridad salarial, una geopolítica cada vez más belicista incluso antes del regreso de Trump, un comercio mundial que ya se estaba agotando antes de las imposiciones de aranceles y una sociología menos favorable a la productividad. Reconocer estos cambios y creer lo que vemos significa vislumbrar un régimen económico en el que la inflación vuelva a ser cíclica, en el que el crecimiento económico vuelva a ser un objetivo político declarado y en el que los tipos de interés nominales se equilibren en niveles más altos. Esta convergencia de las tendencias a largo plazo y la actualidad respalda una gran rotación gradual de la economía y los mercados financieros desde Estados Unidos hacia el resto del mundo; una transición de la era de los bancos centrales a la era de la política, de la era de los tipos de interés bajos para la bolsa a la era del poder adquisitivo para la clase media. La depreciación del dólar que resultaría de esta importante rotación permitiría a los países emergentes disfrutar de una nueva oleada de rendimiento superior tras el relativo letargo de los últimos quince años. Donald Trump «Makes the Rest of the World Great again». Quizá no sean tiempos tan sombríos después de todo.


Alemania y Estados Unidos: ¿rivales o socios?. Rafael Pampillón Olmedo y Rafael Moneo Abreu. Universidad CEU San Pablo e IE Business School.

En un mundo interconectado, Estados Unidos y Alemania, dos de las tres economías más grandes del mundo, desempeñan papeles clave en el orden económico global. Históricamente, ambos países poseen estrategias económicas distintas. Alemania ha estado orientada a la disciplina fiscal y la manufactura, mientras que Estados Unidos ha seguido un modelo basado en el consumo y la innovación tecnológica. Sin embargo, sus economías están interrelacionadas y las decisiones de uno afectan inevitablemente al otro. En este artículo, analizaremos la situación actual de ambos países y las perspectivas económicas de futuro.

Cambios radicales en Alemania

Alemania, la mayor economía de la Eurozona, ha experimentado una etapa de recesión durante los últimos dos años. Esto se ha concretado fundamentalmente en un proceso de desindustrialización. El gobierno federal aprobó ayer (18 de Marzo) un fondo multimillonario de 500.000 millones de euros, tras intensas negociaciones entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes. Su objetivo es revitalizar la economía a través de inversiones en sectores clave: defensa, infraestructuras, protección civil y tecnologías avanzadas.

Esta política ha sido posible gracias a la flexibilización del freno de la deuda, un mecanismo constitucional que limita el endeudamiento del gobierno. El mero anuncio de este plan de endeudamiento masivo generó un alza muy elevada del bono alemán a 10 años, en torno al 3%.

Sin embargo, más allá del crecimiento inicial, la verdadera preocupación reside en la sostenibilidad de estas inversiones y en su impacto a largo plazo sobre el crecimiento económico y la estabilidad fiscal. Además, se otorga al Partido Verde la posibilidad de incluir el objetivo de neutralidad climática en la Constitución. Esto implica que cualquier proyecto de inversión empresarial podría ser bloqueado según criterios políticos específicos, que no necesariamente responderán al interés general, sino a una agenda ambientalista que podría ralentizar el proceso de toma de decisiones e incluso frenar algunas inversiones, afectando negativamente el crecimiento económico de Alemania.

Este mayor gasto público alemán generará con toda seguridad más déficit, mayor endeudamiento público y una mayor inflación. La necesidad de más endeudamiento para financiar el déficit tenderá a mantener elevados los rendimientos de los bonos alemanes y ejercer presión alcista sobre el euro.

Además, el sector industrial alemán debe hacer frente a problemas estructurales, como el incremento en los costes energéticos y la competencia de China en manufacturas avanzadas. Si Alemania no encuentra formas de estimular la inversión privada y aumentar su competitividad, el crecimiento podría seguir estancado en los próximos años.

Otro problema clave para Alemania es la desaceleración del consumo interno. La inflación persistente, de los últimos años, ha reducido el poder adquisitivo de los ciudadanos, lo que impacta negativamente en sectores como el comercio minorista y la construcción. Para revertir esta tendencia, el gobierno podría considerar políticas de estímulo. Es decir, recortes fiscales selectivos o subsidios a la inversión.

Estrategia económica de EEUU

Estados Unidos, por su parte, ha tomado un camino radicalmente diferente. Con un creciente déficit fiscal y comercial, la administración de Donal Trump ha optado por una estrategia de austeridad fiscal para controlar el gasto público. En este contexto, el gobierno ha impulsado recortes significativos en agencias federales y programas sociales con el objetivo de reducir la deuda y enfriar la economía.

En este sentido un factor clave de esta estrategia estadounidense es la postura de Elon Musk, que lidera la reestructuración gubernamental a través del Department of Government Efficiency (DOGE). Su visión de una administración pública mínima ha llevado al cierre de agencias como USAID y a la eliminación de miles de empleos federales.

Este recorte en el gasto público está generando una desaceleración económica, una menor creación de empleo y una reducción de la confianza del consumidor. Sin embargo, la menor inflación que acompaña a este menor crecimiento, es decir, a una economía más débil, llevaría a menores tipos de interés y a una depreciación del dólar, lo que podría mejorar la competitividad de las exportaciones estadounidenses.

La caótica combinación de aranceles y recortes presupuestarios de la administración Trump está generando una enorme incertidumbre en una Alemania muy necesitada de exportar a EEUU en sectores clave como industria automotriz, tecnología y productos químicos.

Interconexión económica

A pesar de sus diferencias, ambas economías están profundamente interconectadas. De ahí que uno de los principales problemas para Alemania es la posibilidad de que EEUU continúe con políticas proteccionistas, como la aplicación de aranceles a productos europeos. Esto podría dificultar la recuperación alemana y aumentar las tensiones comerciales entre ambas naciones. Por otro lado, el gasto en defensa de Alemania podría beneficiar a EEUU, ya que gran parte de la tecnología militar proviene de empresas estadounidenses. Esto podría equilibrar, en cierta medida, la balanza comercial entre ambas economías.

Las proyecciones económicas para ambos países presentan desafíos significativos. En Alemania la decisión de flexibilizar el freno de la deuda pública marca un cambio de paradigma, pero su efectividad va a depender de cómo se gestionen estas inversiones. Por su parte, Estados Unidos deberá equilibrar su estrategia de austeridad con el mantenimiento de su competitividad económica. Un recorte excesivo en el gasto público podría desacelerar más su economía.

Precisamente, la OCDE acaba de revisar a la baja sus perspectivas de crecimiento económico para EEUU precisamente por las mayores barreras comerciales y la incertidumbre económica. La tasa de crecimiento anual del PIB se desacelerará al 2,2% este año y al 1,6% en 2026, frente al 2,8% de 2024.

Escenarios de cooperación

En este contexto, una solución viable podría ser una mayor cooperación entre EEUU y Alemania que sería beneficioso para ambas partes. Una economía alemana con mayor demanda interna compraría más productos a EEUU, lo que reduciría su déficit comercial sin recurrir a los aranceles.

También es posible que ambos países busquen reducir su dependencia de China, aumentando la inversión conjunta en industrias estratégicas y fomentando la producción de productos tecnológicos. Aunque la rivalidad con China genera tensiones comerciales, también puede representar una oportunidad para fortalecer la cooperación transatlántica, en áreas como inteligencia artificial, energías renovables y defensa.

En conclusión, la relación económica entre Estados Unidos y Alemania está en un punto de inflexión. Las decisiones que ambos países tomen en los próximos años podrán definir el futuro del comercio global y la estabilidad financiera internacional. En un mundo cada vez más interconectado, la colaboración y la estrategia conjunta podrían ser las claves para un crecimiento económico sostenible y equilibrado.

Antes de llegar a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump era un empresario de éxito y se consideraba, probablemente, a sí mismo como un buen negociador. Esto le llevó a escribir sus experiencias profesionales en la obra The Art of the Deal (El arte de la negociación). Sin embargo, Trump parece desconocer la primera lección de un curso de negociación: “Si las personas confían en ti, harán buenos negocios contigo” (Zig Ziglar, consultor americano).


¿Aceptará alguien un acuerdo de Mar-a-Lago?. Martin Wolf. Financial Times.

La caótica política comercial de Donald Trump sólo puede conducir al caos económico. Entonces, ¿podría la Administración Trump dar con algo más coherente y menos dañino, que aun así cumpla con los objetivos proteccionistas del presidente? Quizá. Algunos miembros, como Scott Bessent, secretario del Tesoro, y Stephen Miran, presidente del Consejo de Asesores Económicos, lo creen así.

Para comprender este enfoque más sofisticado, conviene leer la Guía del usuario para la reestructuración del sistema de comercio global de Miran, publicada en noviembre de 2024. El autor afirma que “este ensayo no es una defensa de políticas”. Pero si grazna como un pato, es un pato. De un hombre en su posición actual, esto debe interpretarse como una defensa.

El argumento de Miran se sustenta en una propuesta del economista belga Robert Triffin de principios de la década de 1960. Triffin argumentó que la creciente demanda de dólares como activo de reserva sólo podía satisfacerse mediante los persistentes déficit por cuenta corriente de EEUU. Esto, a su vez, significaba que el dólar estuviera persistentemente sobrevalorado en relación con los requisitos de equilibrio de la balanza de pagos.

Con el tiempo, argumentó, este débil desempeño comercial socavaría la confianza en el precio fijo del oro en dólares. Y así fue. En agosto de 1971, en respuesta a una venta masiva de dólares, el presidente Richard Nixon suspendió la convertibilidad del oro. Tras una ardua negociación, se llegó a un acuerdo sobre nuevas paridades del dólar frente a otras monedas importantes. Estas no perduraron. Pronto, estas nuevas paridades colapsaron. El antiguo sistema de Bretton Woods de tipos de cambio fijos, pero ajustables, fue reemplazado por los tipos de cambio flotantes actuales.

Miran aplica esta perspectiva a la difícil situación actual de Estados Unidos. Por eso, lo ocurrido en las décadas de 1960 y 1970 debería considerarse un mejor paralelismo a lo que se debate hoy en día que los Acuerdos del Plaza y del Louvre de los años 80. Estos últimos tenían como objetivo gestionar un régimen cambiario flotante en un momento de desequilibrio entre el dólar y otras monedas, especialmente el yen japonés y el marco alemán. Lo que se propone ahora es recrear un sistema global de gestión del tipo de cambio.

Moneda de reserva

La justificación, argumenta Miran, es que, al igual que en la década de 1960, el deseo de la mayoría de los demás países de mantener el dólar como moneda de reserva está impulsando su valor, generando así un enorme déficit por cuenta corriente. Esto reduce la producción de bienes comercializables, en particular manufacturas. Esto crea un dilema para Estados Unidos entre las posibilidades de financiación más barata y apalancamiento internacional, por un lado, y los costes sociales y de seguridad fundamental de un sector manufacturero más débil, por otro. Sin embargo, Trump busca proteger la industria nacional y mantener el papel global del dólar. Por lo tanto, la política monetaria debe lograr ambos objetivos.

Una posibilidad podría ser una acción unilateral por parte de Estados Unidos para debilitar el dólar. Una opción en este caso sería un ajuste fiscal combinado con una relajación monetaria. Pero eso obstaculizaría el deseo de Trump de extender sus rebajas de impuestos de 2017. Otra posibilidad sería obligar a la Reserva Federal a depreciar el dólar. Sin embargo, eso podría tener efectos devastadores sobre la inflación y la moneda, como ocurrió en los años 70. Otra posibilidad sería la aplicación únicamente de aranceles. Pero, si nada más cambia, esto llevaría a una apreciación del dólar, que perjudicaría al sector exportador estadounidense. Por lo tanto, según Miran, los aranceles también deberían utilizarse como arma en la negociación de un acuerdo global o, si se considera necesario, complementarse con dicho acuerdo.

Así pues, el objetivo de un sector manufacturero más fuerte, que se lograría mediante una combinación de aranceles y un dólar débil, requiere la cooperación global. Mi compañera, Gillian Tett, ha descrito los posibles detalles de semejante “acuerdo de Mar-a-Lago”.

Presenta dos aspectos clave. El aspecto económico consiste en liberar las restricciones mencionadas anteriormente. La manera de hacerlo, sugiere Miran, es convertir los préstamos a corto plazo en préstamos a ultralargo plazo, persuadiendo a los tenedores extranjeros de convertir sus participaciones en bonos perpetuos en dólares. Esto daría a Estados Unidos un mayor margen para lograr la combinación deseada de política fiscal y monetaria laxa. El aspecto político consiste en señalar que aceptar dicho acuerdo sería el precio de ser considerado un amigo. De lo contrario, se vería a un país como un enemigo, o en el mejor de los casos, como un indeciso. En un sentido preciso, esto podría considerarse como una “extorsión”.

Esta propuesta plantea cuatro preguntas. La primera es si el análisis de Miran sobre los vínculos entre el papel del dólar como moneda de reserva, el déficit crónico por cuenta corriente de Estados Unidos y la debilidad del empleo y la producción manufacturera es correcto. Cabe dudarlo, ya que Estados Unidos dista de ser el único país de altos ingresos con una proporción de empleo en la industria en descenso. La segunda es si el nuevo acuerdo monetario propuesto permitiría a Estados Unidos combinar la emisión de una moneda de reserva con sus objetivos sectoriales mejor que cualquier alternativa plausible. La tercera es si existe alguna probabilidad de acuerdo con Trump sobre el complejo conjunto de objetivos e instrumentos de esta propuesta. Una última pregunta es si Trump es capaz de cumplir cualquier acuerdo alcanzado. Después de todo, ha abandonado a Ucrania, ha puesto en duda su compromiso con la OTAN y ha orquestado un asalto sobre Canadá.

Los dos últimos puntos son, evidentemente, los más importantes. ¿Es esta Administración capaz de llegar a un acuerdo en el que cualquier persona o país sensato pueda confiar? Creo que no. Sin embargo, el análisis de los aspectos económicos también es importante. Planeo analizarlos la próxima semana.


Un elevado riesgo de estanflación. José María Rotellar. Profesor de Economía. Director del Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria

La errática política económica de Trump, más bien de la parte mala de su política económica, la guerra arancelaria, que, de momento, es la única que ha puesto en marcha, pues frivolidades aparte de Musk no ha acometido aún realmente una reducción profunda del gasto ni ha tomado decisiones claras en cuanto a la necesaria rebaja de impuestos, está generando una incertidumbre en la economía que puede acarrear graves consecuencias para el crecimiento económico mundial.

Trump, cuya victoria era necesaria para acabar con el wokismo y para aplicar un recorte de gasto y una bajada potente de impuestos, se ha centrado, de momento, en volver al error que supone entablar una guerra arancelaria, que sólo empobrecerá al conjunto de la economía. Sus más cercanos seguidores dicen que es una herramienta de negociación, pero algo tan serio como una parte de la política económica no puede usarse como instrumento negociador porque la política económica tiene que generar certidumbre y seguridad, sean medidas mejores o peores, pero lo que es un riesgo exponencial para la economía es que al error de la guerra arancelaria le sume incertidumbre en su aplicación.

La falta de concreción en la aplicación de dichas medidas aumenta, todavía más, el efecto negativo de dicho proteccionismo, ya que hoy parece que se aplica un 25% de aranceles a todos los bienes y servicios de México y Canadá, pero mañana se aplaza un mes; pasado se dice que al pasar dicho mes entrarán en vigor; al siguiente día se excluyen los productos del tratado de libre comercio que Trump firmó por Estados Unidos con los otros dos países norteamericanos en su anterior mandato, y así sucesivamente.

De la misma manera actúa con los anuncios arancelarios sobre determinados bienes o sectores o sobre otros países, como China o la UE, pero sin terminar de concretar nada, refiriéndolo al dos de abril o modificando cada anuncio con otro anuncio que será, a buen seguro, modificado por un tercer anuncio. Eso la economía lo nota, y junto al empobrecimiento que sufrirá Estados Unidos vía incremento de precios, la actividad económica general de dicho país se puede resentir, debido a la necesidad de aplicar una política monetaria más dura, al tiempo que las expectativas empeoran y pueden retraer la actividad, junto a la pérdida de poder adquisitivo. Es lo que ha venido a decir el presidente de la Reserva Federal, que dijo que irán adecuándose al impacto que puedan tener los aranceles en los precios.

Impacto en Europa

De la misma manera, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha mostrado su preocupación por los efectos que pueda tener la guerra arancelaria. De esta manera, prevé que la economía europea se resentirá y mermará su crecimiento en tres décimas, con un alza de la inflación media que puede llegar a ser de medio punto, aunque a medio plazo pueda moderarse por la menor actividad económica inherente al empobrecimiento arancelario. Del mismo modo, ha asegurado que si la UE responde “ojo por ojo” a los aranceles de Trump, la caída de la actividad económica en la zona euro puede ser de medio punto.

Así, a ambos lados del Atlántico se dibuja desaceleración económica –cuando no riesgos de recesión, como en Estados Unidos, México y Canadá–, junto con una elevación de los precios, todo ello fruto de la guerra comercial, que parecía superada y dejada en el pasado, que tuvo un primer intento de resucitar en 2018, en el primer mandato de Trump, y que ahora parece volver con toda su fuerza empobrecedora, amén de aplicarse con una incertidumbre creciente, como si se estuviese regateando en el rastro, impropio de la seriedad que precisa la política económica. Es cierto que nunca ha dejado de haber aranceles, pero desatar una guerra comercial como la que parece que se está gestando hacía mucho tiempo que no pasaba.

Por tanto, ese escenario es uno de los peores que puede tener la economía: bajo crecimiento que nos lleve al estancamiento o a la recesión, con alto nivel de precios, es decir, el temido supuesto de la estanflación. Si este escenario se consolida, el empobrecimiento internacional puede convertirse en estructural.


Buen fin de semana.

Comentario de mercado viernes 14 de Marzo del 2025.

A lo largo de los últimos días se ha disparado cerca de máximos históricos la incertidumbre asociada a la política comercial, Trump ha generado un auténtico caos arancelario con agresivas tarifas que, en algunos casos, tras anuncios erráticos ha terminado posponiendo, la percepción del mercado se ha agravado de manera especial a raíz de sus últimas declaraciones a la cadena Fox donde no ha descartado una recesión, que los aranceles están aquí para quedarse, y que no van a ser solo una herramienta de negociación, sino que pretende forzar a las compañías para que produzcan en Estados Unidos, sobre todo en sectores estratégicos para la seguridad nacional como semiconductores, farmacia, acero o aluminio. Mientras las Bolsas Chinas han cerrado esta noche en máximos del año ante la esperanza de nuevos estímulos económicos.

US Economic Policy Uncertainty Index.

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Hang Seng China Index últimos 12 meses.

La Comisión Europea apenas tardó unas horas este miércoles en responder a la entrada en vigor de los aranceles del 25% impuestos por Estados Unidos sobre el acero y el aluminio europeos. Bruselas anunció su decisión de castigar con un gravamen del 25% a importaciones estadounidenses por valor de 28.000 millones de dólares, la cifra no es casual, es el valor de las exportaciones de acero y aluminio de la Unión Europea que se verán afectadas por los aranceles impuestos por el presidente estadounidense, Donald Trump. Bruselas publicó una guía que añade contexto a su decisión, explica cuáles serán los productos afectados y los próximos pasos que tomarán la Comisión Europea en esta nueva guerra comercial.

Bruselas recuerda que en junio de 2018 la primera Administración Trump ya introdujo aranceles sobre el acero y el aluminio procedentes de la Unión Europea, que afectaron a 6.400 millones de euros de productos del bloque comunitario. Destaca que en enero de 2020 fueron impuestas tarifas adicionales que impactaron sobre exportaciones europeas de productos derivados del acero y el aluminio por valor de cuarenta millones de euros. Europa respondió en ambas ocasiones con contramedidas específicas que dividió en dos partes, la primera afectó a productos de Estados Unidos por valor de 2.800 millones de dólares. La segunda parte ponía el foco sobre productos valorados en 3.600 millones de dólares. Estas últimas contramedidas se debían aplicar en 2021, pero la UE las suspendió hasta el 31 de marzo de 2025 porque la Administración del entonces presidente, Joe Biden, acordó con Bruselas eliminar 232 tarifas arancelarias sobre exportaciones europeas que quedaran por debajo de una cuota determinada. Bruselas alaba el entendimiento que se logró en el terreno comercial entre Europa y Estados Unidos (al contrario de lo que está ocurriendo ahora). Asegura que “ambas partes tuvieron espacio para trabajar juntas” en la búsqueda de soluciones a largo plazo para alcanzar objetivos relacionados con la sobreproducción global y las emisiones contaminantes.

Dice Bruselas que los nuevos aranceles estadounidenses que entraron este miércoles en vigor tienen tres claves, por un lado, reinstauran las 232 tarifas suspendidas por Biden. Además, elevan los gravámenes, desde el 10% hasta el 25% y extienden los aranceles a productos elaborados con acero y aluminio, como electrodomésticos y marcos de ventana e incluso a aquellos en los que el aluminio y el acero son un componente más, como la equipación de los gimnasios o la maquinaria. Destaca la Comisión Europea que, además, la secretaría de Comercio de Estados Unidos decidirá el 12 de mayo si esa lista se amplía todavía más. Los nuevos aranceles afectarán al 5% de los productos que vende la UE a Estados Unidos. Eso quiere decir que los importadores estadounidenses tendrán que pagar un extra de 6.000 millones de dólares.

“La Comisión ha lanzado una respuesta proporcionada, diseñada para defender los intereses de los europeos”, asegura Bruselas. Esa respuesta consiste, por un lado, en la reimposición de las contramedidas de 2018 y 2020, que entrarán en vigor el 1 de abril, afectan a todo tipo de productos, desde barcos al bourbon pasando por las motos o la carne. Por otro lado, Bruselas ha añadido nuevas contramedidas, “dado que los nuevos aranceles de Estados Unidos son significativamente más extensos”, afectarán a productos por valor de 18.000 millones de dólares. La suma total de los dos tipos de contramedidas suma 28.000 millones de dólares aproximadamente. Durante dos semanas Bruselas abrirá un periodo de consultas con los socios comunitarios para determinar si las contramedidas incluyen a los productos adecuados, se quiere evitar cualquier tipo de disrupción en la cadena de suministros de las empresas europeas y que los consumidores europeos se vean perjudicados. En abril el proceso de consultas se cerrará y la lista de productos estadounidenses afectados por las contramedidas comunitarias será definitiva, por lo que entrará en vigor a efectos prácticos.

Los valores tecnológicos, especialmente los Siete Magníficos, han caído con fuerza esta semana, el Nasdaq 100 lleva una corrección del 13% desde sus máximos, el martes sufrió su peor sesión desde Septiembre del 2022 (-4%), y el Nasdaq Composite del 13,5%, Nvidia ha perdido un 28% desde enero a pesar de buenos resultados, Microsoft -18%, Meta -19%, Apple -12%, Amazon -20%, Google -19%, y Tesla -53%, con una caída del 15% este lunes tras una revisión de las previsiones de ventas por parte de UBS. Los temores de recesión en Estados Unidos aumentaron esta semana, afectando a otros sectores, los bancos sufrieron, Delta Airlines advirtió sobre la erosión de la confianza del consumidor… El S&P 500 marcó el martes señal de sobreventa en un nivel no visto desde Agosto del 2024 (con la caída después del famoso yen carry trade sell-off de comienzos de mes). Los hogares americanos son muy sensibles a la evolución de la bolsa, en la que acumulan un 26% de su patrimonio, los niveles más altos desde el 2021. Además, el 10% de los hogares de mayor renta, que acumula un 39% de todas las acciones, es responsable de casi la mitad del consumo por lo que, la prolongación o debilitamiento de la situación actual tendría consecuencias en el gasto de los hogares y mermaría la popularidad del actual presidente.

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La mayoría de analistas esperan dos recortes más de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo. “El entorno está lleno de incertidumbre. Eso nos hará estar especialmente atentos y ser ágiles a la hora de reaccionar a los datos. Bajaremos más los tipos o haremos una pausa en función de lo que requiera la situación”, aseguró la semana pasada la presidenta Lagarde. La amenaza arancelaria de Donald Trump desde Estados Unidos y la agitación en relación a la guerra entre Rusia y Ucrania, con el subsecuente anuncio del aumento del gasto en la zona euro para rearmarse, amenaza con sacudir a las economías. Sin embargo, los analistas más influyentes en el campo de la política monetaria, consultados periódicamente por el BCE, consideran que se conseguirá ejecutar las dos rebajas de tipos para dejarlos en el 2% y finalizar ahí el ciclo de relajación de las condiciones de financiación. Este nivel se encuentra en medio de las estimaciones que el banco central ha publicado sobre la famosa tasa neutral, esa referencia en la que la política monetaria no supone un lastre ni un estímulo para la inflación y que se sitúa entre el 1,75% y el 2,25%. Una vez acometidos estos dos recortes previstos por los analistas, el BCE habrá recortado sus tasas por valor de 200 puntos básicos hasta ese 2%, niveles mínimos de diciembre de 2022. Pese a todo, los tipos se quedarían 250 puntos básicos por encima del nivel que alcanzó tras la crisis de deuda soberana, en el -0,5%. Existen, sin embargo, divergencias entre los analistas monetarios consultados por el BCE. Aunque el grueso apunta a dos recortes más de los tipos, alrededor de un 25% considera que se seguirán bajando las tasas hasta en un punto porcentual, llegando al 1,5% en diciembre de este mismo año. Según estos analistas, en minoría en la encuesta del BCE, el banco central mantendría ese nivel de precio del dinero durante todo 2026. Sólo a partir del siguiente año empezaría a elevarlo de nuevo para converger, después de dos alzas de 25 puntos básicos, en el 2%, nivel en el que el consenso calcula que se mantendrán a largo plazo.

Trump está teniendo unos efectos a nivel global que pocos podían esperar cuando fue reelegido, Alemania ha dejado a un lado la austeridad fiscal y parece que Bruselas hará lo mismo, China está cumpliendo con su política de estímulo y contraataca con aranceles a la agricultura, en Estados Unidos, la economía ha empezado a aflojar ligeramente por lo que se abre la posibilidad de un recorte de tipos, la errática política estadounidense en materia de aranceles y los cambios en la administración pública han inquietado a los consumidores, que han vuelto a preocuparse por la inflación, la seguridad laboral y su renta, los temores a despidos masivos en el sector público tuvieron un impacto limitado en las estadísticas del mercado laboral de febrero, el gobierno federal informó de una pérdida neta de 10.000 puestos de trabajo, pero los gobiernos locales y estatales aumentaron las contrataciones compensando esta pérdida. La política comercial estadounidense ha suscitado temores de estanflación, mientras que el impulso fiscal europeo ha alentado las esperanzas de un repunte, reduciendo la ventaja de tipos de interés y llevando el cambio eurodólar hasta 1,09. Como resultado de estos acontecimientos, la política errática de Estados Unidos hace perder atractivo al dólar socavando su carácter de valor refugio. Al mismo tiempo, la expectativa de una nueva política fiscal europea que permita un repunte de la actividad económica hace mejorar el sentimiento del mercado respecto del euro. Con los factores de largo plazo favoreciendo al euro.

Eurodólar últimos 12 meses.

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El cambio de la política fiscal alemana provocó un movimiento histórico de 30 puntos básicos en el rendimiento del bono alemán a 10 años el miércoles pasado (5 de marzo), las medidas clave incluyen un fondo de infraestructura por valor de 500.000 millones de euros, a ejecutar en diez años, y una definición más laxa del tope de deuda para gastar en defensa. Si estas medidas logran la aprobación del parlamento y Alemania hiciera pleno uso de esta capacidad fiscal, podría resultar en un déficit presupuestario anual adicional de hasta el 2,5%-3% del PIB, lo cual es considerable. En cualquier caso, desde una perspectiva de crédito, es importante señalar que Alemania tiene margen fiscal para implementar este plan, y no debería deteriorar materialmente su perfil crediticio.

En China en la reunión anual del Congreso Nacional del Pueblo, se confirmó la postura pro-crecimiento previamente adoptada. Las políticas anunciadas son más expansionistas, pero no particularmente agresivas. Mientras tanto, Estados Unidos ha intensificado la guerra arancelaria, y China ha respondido con contramedidas específicas, sin buscar una escalada. Dada la rivalidad estratégica, es probable que las tensiones entre Estados Unidos y China persistan. A pesar del buen comportamiento reciente de los mercados emergentes, las ganancias siguen estando muy concentradas en China, con un contagio limitado a otras regiones.

                              Shanghai Stock Exchange Composite Index últimos 12 meses.

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En Renta Fija ahora mismo están todas las miradas puestas en los aumentos de los déficits tanto en Europa como en Estados Unidos, y eso ha hecho que las Rentabilidades (TIRes) de los bonos soberanos hayan subido, sobre todo en Alemania, dejando la duración como el mayor riesgo u oportunidad) ya que los spreads siguen más tranquilos, más en Europa, como ponía de relieve Columbia Threadneedle en su mail semanal.

Rentabilidad Bono a 10 años alemán (Bund) últimos 5 años.

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Pese a las últimas correcciones de las Bolsas americanas, Bloomberg ha trazado una combinación de indicadores de valoración para el mercado estadounidense desde 1900, la primera observación es que Estados Unidos nunca ha estado tan caro como ahora.

Las valoraciones siguen en máximos históricos.

Fuente: Man Group.

El punto principal, como apuntaba esta semana Man Group, es que la desconexión entre las valoraciones y el sentimiento es aún mayor, el diferencial alcista-bajista de la American Association of Individual Investors’ (AAII) sólo se ha superado dos veces en los últimos veinte años.

Inversores bajistas y valoraciones por las nubes

El diferencial alcistas menos bajistas de la AAII mide la diferencia entre el porcentaje de inversores alcistas y bajistas, ofreciendo una instantánea del sentimiento de los inversores individuales. En la última encuesta semanal, que finalizó el 6 de marzo, el sentimiento alcista, expectativas de que los precios de las acciones suban en los próximos seis meses, se sitúa en sólo el 19%, la mitad de la media histórica. Mientras tanto, el sentimiento bajista es históricamente elevado, cercano al 60%, frente a una media ligeramente superior al 30%. Con los actuales niveles de valoración y confianza, el riesgo de una corrección no es en absoluto inverosímil.

Importante esta semana:

Esta semana en Estados Unidos, en relación al riesgo de “shutdown” que podría haberse producido hoy, se aprobó en la Cámara de Representantes, con 217 votos a favor frente a 213 en contra, un parche de 6 meses, hasta el 30 de Septiembre, para autorizar el techo de gasto que evite el cierre de la administración americana y ahora deberá recibir el visto bueno del Senado, donde necesitará algo de apoyo demócrata para salir adelante. El líder de la mayoría en el Senado de Estados Unidos, Chuck Schumer, del partido demócrata, ha declarado que los republicanos no tienen los votos suficientes para aprobar, en la Cámara Alta, el proyecto de ley de financiación temporal. Esto significa que los demócratas bloquearán, en el Senado, la propuesta republicana para evitar un cierre del gobierno.

El miércoles se publicó el dato de IPC de Estados Unidos de Febrero que se saldó con una desaceleración de la referencia de dos décimas desde el 3,0% anterior hasta el 2,80%, dato mejor que el 2,90% que esperaban los analistas. El dato subyacente también corrigió desde el 3,3% del mes anterior hasta el 3,10%, una décima mejor que el 3,2% esperado por el consenso de analistas. Es un dato de inflación positivo que plantea un crecimiento de la inflación subyacente del 0,2%, lo que supone el ritmo más lento en cuatro meses. Veremos qué impacto tienen los aranceles que está implementando Trump, así que es muy probable que la Reserva Federal mantenga su postura de esperar y ver antes de tomar nuevas decisiones sobre bajadas de tipos de interés.

Ucrania aceptó este martes una propuesta de Estados Unidos para un alto el fuego de 30 días con Rusia, tras una reunión en Yeda, Arabia Saudí. Este acuerdo busca avanzar hacia una paz duradera y depende de la aprobación de Moscú para su implementación. Además, Estados Unidos reanudó la asistencia militar y el intercambio de inteligencia con Ucrania. Las autoridades rusas respondieron que cualquier acuerdo sobre Ucrania se realizará bajo sus condiciones y no bajo las de Estados Unidos. El senador ruso Konstantin Kosachev afirmó que, al tener ventaja en el campo de batalla, Rusia está en posición de imponer sus términos en cualquier acuerdo de paz. La tregua podría retrasarse, ya que el presidente Putin insiste en el cumplimiento de sus propias condiciones. Según fuentes de Reuters, Rusia exige conversaciones con Estados Unidos, que incluyan la no membresía de Ucrania en la OTAN y la ausencia de tropas extranjeras en territorio ucraniano. En este sentido, Trump dice que puede presionar a Rusia, aunque espera que no sea necesario.

Los jefes del ejército de varios países, incluidos miembros de la OTAN y la UE, además de Australia y Japón, discutieron esta semana opciones y capacidades para posibles garantías de seguridad para Ucrania. El ministro de asuntos exteriores de Rusia, Lavrov, dijo que Rusia no aceptará tropas de la OTAN en Ucrania bajo ninguna bandera.

Trump dijo el fin de semana en una entrevista que la economía se encuentra en «un período de transición» y no descarta una recesión. Le encantaría recortar el gasto en defensa «pero no ahora». Por su parte, el asesor de comercio de la Casa Blanca dijo que, a partir del 2 de abril, Estados Unidos implementará aranceles recíprocos que impondrán una tasa única por país, este miércoles, Trump intentó minimizar los temores de una recesión, afirmando que no anticipa una recesión en Estados Unidos, y anunció planes para reducir impuestos corporativos a las empresas que fabriquen en Estados Unidos. La mayoría de los analistas no otorgan una alta probabilidad a los escenarios recesionistas, ya que los datos macroeconómicos obtenidos recientemente son positivos, así como las cifras de empleo. Simplemente se observa una alta volatilidad provocada por un miedo generalizado a lo que pueda venir. Pero todo apunta hacia un aterrizaje suave de la economía americana, que es lo que el mercado esperaba.

Trump amenazó con duplicar los aranceles al acero y aluminio de Canadá al 50% en respuesta a un impuesto sobre la electricidad del 25% que Ontario planeaba imponer a Estados Unidos. Sin embargo, posteriormente el Presidente se retractó y mantuvo el 25% tras la suspensión de la medida canadiense. Los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio entran en vigor sin exenciones. De esta forma, la Unión Europea planea restaurar las contramedidas de 2018 y 2020 que entrarán en vigor en abril, apuntando a aranceles por valor de 26.000 millones de euros de exportaciones estadounidenses. Los sectores afectados serán, el acero, aluminio, textiles, productos agrícolas y electrodomésticos, además de bienes ya gravados en disputas anteriores, como Bourbon, Harley-Davidson y barcos.

China dice que ha tomado medidas enérgicas contra el comercio de fentanilo, y que Washington debería haberse mostrado agradecida. Así, insta a conversaciones sobre aranceles.

En Estados Unidos, a comienzo de Semana, el presidente de la Fed, Jerome Powell, reconoció una mayor incertidumbre en las perspectivas económicas de Estados Unidos, aunque dijo que la Fed «no necesita tener prisa». Dijo que probablemente el lower bound de la economía ya no sea el 0%, por lo que la Autoridad Monetaria no necesariamente tenga que bajar los tipos de interés hasta dicho nivel en una potencial recesión ya que el panorama de tipos ha cambiado en comparación con el pasado.

Trump amenazó el martes con duplicar los aranceles al acero y aluminio de Canadá al 50% en respuesta a un impuesto sobre la electricidad del 25% que Ontario planeaba imponer a EEUU. Sin embargo, posteriormente el Presidente se retractó y mantuvo el 25% tras la suspensión de la medida canadiense.

La estimación del PIB de la Fed de Nueva York para el primer trimestre del 2025 bajó desde el 2,94% hasta el 2,67%. En contraposición la estimación de la Fed de Saint Louis subió desde 1,49% a 2,49%.

Musk dijo que Estados Unidos debería abandonar la OTAN ya que «no tiene sentido que Estados Unidos pague por la defensa de Europa».

En Asia desde el punto de vista macro empezamos la semana con unas cifras de comercio exterior chinas que aumentarán la presión sobre la guerra comercial. Las importaciones descienden un -8% interanual ante la debilidad de la demanda. Sin embargo, las exportaciones suben un 2% anual, impulsado el superávit comercial.

Lagarde afirmaba esta semana que es previsible que se incumpla el objetivo de inflación del 2% del Banco Central Europeo más a menudo en un contexto de incertidumbre excepcionalmente alta (tensiones comerciales, incremento del gasto europeo), lo que apunta a mayor cautela respecto a nuevas bajadas de tipos, la mayoría de analistas esperan una pausa en la política de bajadas de tipos en la reunión de abril.

En Europa, Eurostat revisó al alza el crecimiento del PIB del cuarto trimestre del 2024 al +0,2% trimestral frente al +0,1% anterior.

En Alemania, los Verdes en conversaciones con la CDU/CSU y el SPD para alcanzar un acuerdo entorno a los planes fiscales anunciados la semana pasada, proponen elevar el umbral para la exención del gasto en defensa del freno de la deuda al 1,5%, y ampliar la definición de «defensa» para incluir inversiones en infraestructura y la transición hacia energías limpias. Las conversaciones de este lunes no terminaron con una declaración oficial, pero los Verdes siguen negociando y creen que aún hay margen para llegar a un acuerdo en la próxima semana.

El dato final del PIB de Japón del cuarto trimestre del 2024 se revisó esta semana a la baja en 6 décimas hasta el 2,2% trimestral anualizado.

En Portugal, el gobierno minoritario pierde la moción de censura tras 11 meses en el cargo, por lo que las elecciones anticipadas se celebrarán a mediados de mayo.

En España este martes el Banco de España subió su previsión de crecimiento del PIB al 2,7%, dos décimas más que en su informe anterior de Diciembre, pero avisó del riesgo de caídas bruscas en las bolsas mayor inflación y más gasto en pensiones. Es el pronóstico más optimista hasta la fecha, superando con holgura el 2,3% que vaticinan el FMI o la OCDE, el 2,5% que auguran la Airef o CaixaBank, e incluso el 2,6% que defiende el Gobierno tras haber actualizado su cuadro macro a principios de febrero. Así lo recoge el último informe trimestral de proyecciones macroeconómicas del Banco de España, presentado esta semana, que muestra un salto cuantitativo importante respecto a las predicciones efectuadas hace justo un año, cuando preveía un crecimiento del PIB del 1,9% para 2025, 8 décimas menos que ahora. El Banco de España prevé que entre enero y marzo el PIB crezca alrededor de un 0,6%–0,7%, aunque ya advierte de que se producirá “una ligera desaceleración en el ritmo de avance del PIB en los próximos trimestres”.

Sin embargo y, pese a esta revisión al alza, el supervisor alerta de que sus proyecciones para la economía española, “al igual que las previstas para la economía mundial y europea, están sometidas a una extraordinaria incertidumbre y presentan riesgos a la baja en términos de crecimiento económico”. De hecho, aunque sus pronósticos “no incorporan explícitamente el posible impacto adverso” del fuerte aumento de las tensiones geopolíticas y comerciales (incluidos los aranceles anunciados por Trump a la UE, o la posible flexibilización de las reglas fiscales europeas para disparar el gasto en defensa, aunque en este caso vaticina que supondría un impulso positivo sobre el PIB), el Banco de España admite que “la evidencia histórica sugiere que estas tensiones y creciente incertidumbre podrían tener un significativo efecto adverso sobre la actividad”. La institución va aún más allá y, aunque señala que el escenario central que maneja el consenso de analistas sostiene, “por el momento”, que el PIB mundial mantendrá “tasas de crecimiento razonablemente robustas”, alerta de que “no debería descartarse la posibilidad de que lleguen a producirse correcciones bruscas en la valoración de los activos financieros en los mercados internacionales, lo cual podría repercutir de forma muy adversa sobre el crecimiento económico y la confianza de los agentes”.

En este escenario será la demanda nacional la que tire del crecimiento este año, liderada por el consumo privado que, espoleado por la mejora de las rentas de los hogares, crecerá un 3,3%, y en menor medida por el público, que lo hará a tasas del 2,2%, ya que la demanda exterior restará crecimiento tanto este año como el que viene (caerá un 0,2% en 2025 y un 0,1% en 2026) por efecto del mayor crecimiento de las importaciones respecto a las exportaciones (un 4% frente al 2,9% esperado para las ventas a terceros países). El BdE también confía en un repunte significativo de la inversión tras el inesperado acelerón en el cuarto trimestre del año pasado, con un avance del 3% este año, casi el triple que en 2024, y del 2,5% en 2026. A este respecto, los indicadores cualitativos que maneja la institución apuntan a que ese proceso de recuperación proseguiría en el primer trimestre de este año, “pero a un ritmo más moderado”. De hecho, el informe advierte de que, a pesar del sorpresivo tirón reciente, la inversión privada “muestra una senda de recuperación particularmente débil”. Y aunque las expectativas en estos momentos son positivas, el Banco de España recuerda que, según experiencias previas, “la incertidumbre y las tensiones geopolíticas y/o comerciales suelen provocar que los hogares y las empresas pospongan sus decisiones de gasto e inversión”.

Además, el supervisor se pregunta hasta qué punto la economía española puede seguir manteniendo un ritmo de crecimiento sensiblemente superior al de dos de sus principales socios comerciales, Francia y Alemania. En este sentido, avisa de que ese desacoplamiento podría reducirse en el futuro ante el riesgo de “una mayor sensibilidad de la actividad en España a la debilidad económica” que padece el bloque comunitario y, en especial, ambas economías. En ese caso, el crecimiento de la economía nacional “podría ser inferior al proyectado”.

Las perspectivas para el empleo siguen siendo a priori positivas. El mercado laboral seguirá creciendo en el próximo trienio, “aunque con un vigor inferior al de los últimos trimestre”. Así, BdE prevé que la tasa de paro baje al 10,5% este año, frente al 11,3% de 2024, pero no será hasta 2027 cuando baje del doble dígito, al 9,5%.

En cuanto a la inflación el Banco de España ha revisado al alza de forma significativa su pronóstico de inflación para este año, que ahora sitúa en el 2,5%, cuatro décimas más que en su informe anterior, por efecto, fundamentalmente, de la subida de los precios energéticos en el arranque del año “y a que la senda futura prevista para los mismos es más elevada que la contemplada hace tres meses”. El repunte inflacionario hubiera sido aún mayor de no ser por la extensión hasta el mes de junio de algunas medidas públicas de estímulo, como las subvenciones al transporte público, que actúan de freno.Y todo ello en un contexto en el que “se aprecian algunas señales de estancamiento en el proceso de desinflación a escala global”.

Es más, el supervisor alerta de que el ritmo de crecimiento de los precios ha acelerado “en muchas de las grandes economías mundiales, así como las expectativas acerca de su incremento futuro”. Aunque ese rebrote está inicialmente ligado “a repuntes en los precios energéticos” y es considerado como algo “transitorio” por parte de los analistas, el Banco de España avisa de que “podrían terminar resultando más persistentes y afectando, por tanto, a las perspectivas de política monetaria de los bancos centrales”. En España, el renovado impulso inflacionario tendrá consecuencias más allá de su eventual efecto sobre el poder adquisitivo de los trabajadores (de momento, las mejoras salariales pactadas en convenio hasta febrero rondan el 3%; esto es, por encima del IPC del 2,5% previsto por el Banco de España), pero implicará “un aumento más intenso del gasto en pensiones en 2026”, que es cuando se aplicaría la subida basada en esa inflación.

Más gasto para las arcas públicas, cuyo déficit tras el impacto de la dana se situó en el entorno del 3,4% del PIB en 2024, según el supervisor, es decir, por encima de lo que marcan las reglas fiscales. A falta de ver cómo se sustancia el posible incremento del gasto en defensa, el Banco de España prevé una mejora significativa del desfase entre ingresos y gastos este año, cuando bajaría hasta el 2,8%. Gracias al crecimiento económico, el peso relativo de la deuda pública sobre el PIB adelgazaría en 2025 hasta el 101,3%, cinco décimas menos que en 2024, aunque no bajaría del 100% en todo el horizonte de proyección.


¿Qué hay detrás del drástico cambio en los mercados?. Mohamed A. El-Erian. Presidente del Queens’ College de Cambridge y asesor de Allianz y Gramercy.

El cambio repentino en las expectativas de crecimiento de los inversores para las tres mayores economías está alterando muchas recomendaciones de consenso.

Los mercados financieros han sido testigos de un drástico cambio que está revirtiendo las recomendaciones de inversión que predominaron hasta principios de febrero de este año.

Las caídas en las acciones estadounidenses y su peor comportamiento en relación con otros países reflejan un cambio notable en la confianza de los inversores sobre las perspectivas económicas para Estados Unidos y Europa, y en menor medida para China. Lo que queda menos claro es si la combinación resultante de todo esto es favorable o desfavorable a largo plazo. Y eso tiene especial relevancia para el bienestar global, la inflación y la estabilidad financiera.

Hay tres factores fundamentales que sustentan el reciente giro de 180 grados en las recomendaciones de consenso sobre acciones, bonos y divisas: las crecientes dudas sobre la economía estadounidense; un posible “momento Sputnik” en Europa propiciado por un posible cambio en Alemania en materia de política fiscal y la financiación europea; y los indicios de una respuesta política más contundente por parte de China. La creencia en el excepcionalismo estadounidense se ha deteriorado, no sólo por la caída de las acciones en Wall Street sino también por la caída de los rendimientos de los bonos debido a las preocupaciones sobre el crecimiento y la devaluación del dólar.

Después de lidiar con estos indicios que apuntan a una estanflación, los mercados tienen dudas sobre el crecimiento debido a un brote significativo de volatilidad de la política estadounidense. La incertidumbre asociada a los aranceles intermitentes sobre los principales socios comerciales y aliados de Estados Unidos, como Canadá y México, se ha visto agravada por la preocupación sobre el impacto en el empleo y los ingresos de los recortes del sector público.

Los funcionarios de la Administración estadounidense sostienen que estas “perturbaciones” son pequeñas y deben considerarse como parte de un viaje accidentado hacia un destino mucho mejor: hacia un comercio internacional más justo, una mejor eficiencia del sector público, un menor dominio fiscal y un impulso del espíritu emprendedor y la actividad del sector privado. De hecho, según ellos, es sólo cuestión de tiempo antes de que el viaje mejore debido a los precios más bajos de la energía, las rebajas fiscales y una desregulación significativa.

La preocupación es que esta accidentada aventura pueda llevar a un destino diferente y menos favorable. El reciente episodio de falta de previsibilidad de EEUU corre el riesgo de privar al país de una de sus “ventajas” importantes y diferenciadoras: la confianza de los inversores a largo plazo en el marco de políticas y la toma de decisiones.

La política estadounidense también es responsable del repentino cambio de opinión de los mercados sobre Europa, que ahora ve por fin la posibilidad de un drástico cambio de política económica. Sacudida por el desprecio de EEUU a las antiguas alianzas de seguridad y el cambio en su política sobre Ucrania, Alemania se está planteando una relajación de sus antiguas restricciones fiscales. Esto podría traducirse en un aumento del gasto en defensa, mayores inversiones en infraestructura y mayor financiación regional.

Mientras tanto, China ha mostrado su intención de adoptar una combinación más potente de estímulos y reformas. Los mercados consideran que esto es fundamental para contrarrestar la creciente amenaza de la japonización de la economía china, que volvió a ponerse de relieve en los datos del domingo, con las caídas de los precios al consumidor y al productor del pasado febrero.

En teoría, esta confluencia de factores presenta dos posibles escenarios de convergencia entre lo que antes era bueno (EEUU), malo (China) y feo (Europa) de la economía mundial. La visión optimista anticipa una convergencia ascendente del crecimiento mundial, con una aceleración de Europa y China para acercarse al comportamiento hasta ahora excepcional de la economía estadounidense. Esto se traduciría en un mayor nivel general de crecimiento mundial, ya que la ralentización de corto plazo de EEUU se vería más que compensada por la recuperación de China y Alemania.

La perspectiva más pesimista sería una convergencia a la baja con estanflación. Este escenario se debería a los retrasos en la implementación de políticas de Alemania; la continua lucha de China para equilibrar el estímulo y las reformas; y una ralentización de la economía estadounidense hacia el estancamiento en medio de una pérdida de confianza de los consumidores, inseguridad laboral, una actitud de permanecer a la expectativa por parte de las empresas en materia de inversión y las presiones de los aranceles hacia una estanflación.

Aunque se desconoce qué camino tomará la economía global, los niveles de precios absolutos y relativos en los mercados sugieren expectativas ligeramente más inclinadas hacia una convergencia favorable en el largo plazo. Esto implica creer en la capacidad de Europa para superar su inercia fiscal, la capacidad de China para sortear sus desafíos de política y la resiliencia de la economía estadounidense a pesar de sus perturbaciones actuales. La apuesta es que la economía global seguramente logre escapar de las garras de la estanflación y logre una trayectoria de crecimiento más equilibrada y sostenible. Todos deberíamos esperar que así sea.


EEUU se encamina hacia la recesión. Tej Parikh. Financial Times.

Las probabilidades de una recesión en Estados Unidos aumentaron la semana pasada, pero no es el escenario base de la mayoría de los analistas para este año. Sin embargo, estos son los motivos por los que pienso que la mayor economía del mundo sucumbirá a una desaceleración en 2025. El argumento tiene dos componentes. Primero, incluso antes de la toma de posesión de Donald Trump, la economía de Estados Unidos estaba más débil de lo que muchos pensaban. Segundo, el Trumponomics ha empañado aún más las perspectivas al introducir fuerzas estanflacionarias y riesgos para los mercados financieros. Ese es el foco de este artículo.

Empecemos por los consumidores. Un recordatorio: el alto gasto ha sido apuntalado por la deuda y el gasto en bienes esenciales como alimentos, vivienda y asistencia sanitaria. Las graves moras sobre los saldos de las tarjetas de crédito alcanzaron un máximo de 13 años a finales del año pasado, con unos altos tipos de interés que presionan cada vez más a los hogares.

La agenda de la Casa Blanca añadirá sal a la herida al sumar impuestos. Los aranceles propuestos a México y Canadá (ahora pausados), sumados a los que ya se aplican a China, elevarán la tasa arancelaria efectiva de Estados Unidos a su nivel más alto desde 1943, según el Laboratorio de Presupuestos de Yale, que calcula que unos niveles de precios más altos podrían costar a los hogares hasta 2.000 dólares (1.850 euros).

Esto es solo un anticipo; se esperan más aranceles. Y aunque el presidente tiene un don para retrasar los plazos, el impacto en el sentimiento ya es claro. La confianza se ha desplomado. Las expectativas de inflación y desempleo de los consumidores se han disparado. Es un triplete amenazante. Los hogares todavía están tratando de digerir un aumento del 20% en el nivel de precios después de la pandemia. Cabe destacar que el consumo real cayó en enero por primera vez en casi dos años. Ahora es más probable que haya un patrón de gasto prudente.

Las empresas

A continuación vienen las empresas. Las normas arancelarias y aduaneras intermitentes, la mayor volubilidad en la formulación de políticas y los problemas de los consumidores son una combinación potente. Los aranceles de importación aumentarán los costes, y las medidas de represalia ahogarán las ventas internacionales. Pero la incertidumbre radical también impide que las empresas hagan planes y se adapten.

Los efectos ya se dejan ver en los indicadores de la actividad empresarial. El Índice de Analistas de Goldman Sachs señaló una contracción de las ventas, los nuevos pedidos, las exportaciones y el empleo en las empresas manufactureras y de servicios en febrero. El gasto en construcción industrial, que aumentó con la Ley de Reducción de la Inflación y la Ley de Chips, también se ha desacelerado, y el estado de los planes no está claro bajo la nueva Administración.

Las perspectivas corporativas también se han debilitado. El indicador de intenciones de gasto de capital de BCA Research ha caído a territorio de contracción. Históricamente, eso ha señalado una desaceleración.

Los planes de contratación de las pequeñas empresas también se están reduciendo, según la última encuesta de NFIB. El rastreador Challenger de recortes de empleo planificados aumentó un asombroso 245% en febrero.

Un recordatorio: antes de que Trump llegara al poder, muchos sobrestimaron en qué medida la “fortaleza” del mercado laboral estadounidense estaba apuntalada por el dinamismo del sector privado. El Gobierno, la sanidad y la asistencia social representan dos tercios de los nuevos puestos de trabajo creados desde principios de 2023 (y la mitad de las 151.000 nóminas no agrícolas añadidas en febrero). La inmigración también ha impulsado el crecimiento del empleo desde la pandemia.

Luego vienen los objetivos de la nueva Administración. Más allá del impacto de la incertidumbre política en el sector privado, Evercore ISI estima que los esfuerzos de recortes de costes en el sector público de Elon Musk podrían eliminar un total de medio millón de puestos de trabajo en EEUU este año. En un escenario extremo, esa cifra podría llegar a más de 1,4 millones. Una ofensiva prevista contra los inmigrantes indocumentados, que representan al menos el 5% de la fuerza laboral, se sumará a las pérdidas de empleo.

Los mercados de valores

Además, esta Administración ha aumentado los riesgos del mercado de valores. Antes de que Trump llegara al poder, el S&P 500 ya se encontraba en múltiplos de valoración y niveles de concentración históricamente altos, con la capitalización de mercado de las 10 empresas más grandes en máximos de varias décadas.

Pero los mercados también habían subestimado hasta dónde llegaría el presidente con su agenda política, como ejemplifica la reciente corrección del mercado de valores de Estados Unidos hasta niveles previos a las elecciones.

En el último año, los analistas habían sugerido que las valoraciones exageradas del S&P 500 no eran demasiado preocupantes, ya que reflejaban estimaciones de ganancias más altas y la promesa de la inteligencia artificial. Pero el optimismo en torno a las ganancias disminuirá ahora. Los planes de ventas e inversión se han visto empañados por la incertidumbre, en la IA y en otros ámbitos. Muchas empresas ganan sumas significativas en el extranjero, en naciones contra las que Trump podría librar guerras comerciales. En otras palabras, los precios de las acciones tienen margen para caer.

Si el presidente realmente está “comenzando” con sus planes, su tolerancia a una mayor debilidad del mercado de valores podría ser bastante alta. Sin embargo, la amenaza de una caída del mercado tiene implicaciones económicas reales: la inversión en acciones de los hogares como proporción de sus activos totales está en un nivel récord.

Condiciones financieras

Finalmente, parece más probable que se produzcan riesgos financieros más amplios (aunque su probabilidad sigue siendo baja) y podrían impulsar un endurecimiento de las condiciones financieras. Matt King, fundador de Satori Insights, señala posibles detonantes que podrían revertir el estatus de “refugio seguro” de Estados Unidos (en el que las huidas hacia la seguridad se asocian con un dólar más fuerte y menores rendimientos de los bonos del Tesoro). “Una combinación de preocupaciones en torno a la irresponsabilidad fiscal, la independencia de la Reserva Federal y algunas de las propuestas más extremas… como parte de un acuerdo de Mar-a-Lago podría hacerlo”, dice.

Los planes de la Administración para tapar el déficit con ingresos arancelarios (en particular si son intermitentes) y el llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental son altamente cuestionables. Los costes de endeudamiento de EEUU ya son altos; la laxitud fiscal aumenta los rendimientos. La demanda de bonos del Tesoro de EEUU enfrenta otros posibles vientos en contra, como el próximo aumento de las emisiones de bonos alemanes. Ahora es más fácil imaginar que Estados Unidos quede atrapado en un círculo vicioso de mayores rendimientos y mayores previsiones de deuda.

Además, están los riesgos hacia los que se inclinan los planes de Trump: la institucionalización de las criptomonedas, la desregulación financiera aleatoria y la posible manipulación del dólar.

Los mercados no saben cómo valorar la incertidumbre, al igual que la última vez que Trump ocupó el cargo. Una rápida revaluación de los riesgos políticos podría impulsar una dinámica de liquidación en los mercados de bonos y acciones. Eso puede desencadenar después problemas de liquidez.

La Fed

Tampoco está claro cómo reaccionará la Fed. Dadas las señales subestimadas de un enfriamiento de la economía el año pasado, los tipos de interés eran demasiado restrictivos cuando comenzó el segundo mandato de Trump.

Ahora, los tipos se encuentran en modo de espera. El debilitamiento de las perspectivas de crecimiento aumenta las expectativas de recortes, pero con el aumento de las expectativas de inflación y los recuerdos recientes del crecimiento disparado de los precios, la Fed podría inclinarse por la cautela y mantener altos los tipos. En ese caso, las perspectivas de crecimiento se debilitarían aún más. De hecho, para la Fed es más difícil evaluar el equilibrio entre inflación y crecimiento, lo que aumenta el riesgo de un error.

¿El resultado? Muchos analistas están recortando sus previsiones sobre el PIB para este trimestre, motivados por las empresas que están acumulando importaciones en previsión de los aranceles. La mayoría espera que esto se revierta en el segundo trimestre (aunque los aranceles intermitentes de Trump seguirán incentivando el acopio de existencias). Incluso entonces, con la desaceleración de la actividad y el sentimiento, el aumento de los riesgos financieros y una economía ya poco dinámica, es difícil ver qué podría levantar el ánimo y estimular el crecimiento.

¿Tal vez las rebajas de impuestos y las medidas de desregulación de Trump en favor del crecimiento? En primer lugar, todavía no han comenzado. En segundo lugar, se verán contrarrestadas por los elementos anticrecimiento de su agenda política. Las rebajas de impuestos aumentarán las ganancias, pero la capacidad de las empresas para hacer algo con esos beneficios se verá limitada por la incertidumbre y los mayores costes de importación. Reducir la burocracia puede apoyar la inversión, pero monitorizar los nuevos regímenes arancelarios y las exenciones supone en sí mismo una enorme carga regulatoria adicional.

Es posible que se pueda evitar una recesión, pero eso requeriría que Trump redujera significativamente sus planes de aranceles a las importaciones y frenara su estilo de improvisación. ¿Qué probabilidades hay de que eso suceda?


El Banco de España, CaixaBank y BBVA revisan al alza sus previsiones económicas. Salvador Arancibia.

Tanto el Banco de España como los servicios de estudios de dos de los grandes bancos españoles acaban de anunciar o van a hacerlo en breve una revisión al alza de sus previsiones sobre la evolución de la economía española que hicieron hace apenas tres meses. El mantenimiento de la actividad al final del año pasado y la evolución de los datos más recientes de enero y febrero los lleva a modificar sus proyecciones en sentido positivo.

La próxima semana tanto el Banco de España como BBVA harán públicas sus nuevas estimaciones del crecimiento económico nacional para el conjunto del año. CaixaBank, en su último informe mensual, los acaba de mejorar hasta el 2,5%.

Los cálculos del Banco de España, elaborados para suministrar información al Banco Central Europeo (BCE) para que este, a su vez, publique el próximo jueves sus proyecciones sobre el conjunto del área del euro, mostrarán sin duda una mejora sobre lo que esperaba que pasaría este año cuando en diciembre hizo sus últimas previsiones.

En ese momento, los expertos de la autoridad monetaria estimaban que el PIB crecería en 2025 un 2,5%, con una clara desaceleración respecto a las cifras de 2024. BBVA y CaixaBank manejaban una cifra inferior, ya que calculaban el 2,3%.

Como todos los analistas, también en estas compañías se sorprendieron cuando el INE anunció que en el último trimestre de 2024 el PIB había seguido una línea de mantenimientos respecto al trimestre anterior y que, provisionalmente, se estimaba que había aumentado un 0,8%, con lo que la economía ese año había crecido en términos reales un 3,2%.

Esta cifra hizo que, de forma prácticamente automática, todas las casas de análisis anunciaran que sus previsiones anteriores se habían quedado desfasadas, entre otras cosas, por el llamado efecto arrastre, y que revisarían al alza sus nuevos cálculos. Había que esperar un poco para ver hasta dónde lo hacían.

Será esta semana, con esos datos más los conocidos de enero y febrero y las incógnitas que la geopolítica está generando sobre las expectativas, cuando tanto el Banco de España como BBVA oficialicen la revisión al alza.

Mejora del Gobierno

Una traslación mecánica del dato del último trimestre llevaría a incrementar en varias décimas su nueva estimación. De hecho, ya lo hizo el propio Gobierno hace algunas semanas, cuando decidió elevar su estimación (algo que no suele hacer a la espera de que la realidad sea mejor que su previsión) desde el 2,4% de septiembre al 2,6% actual. Tanto el Banco de España como BBVA estiman que esa cifra es compatible con sus nuevas estimaciones e incluso que pueden ser superiores.

Un factor que juega a favor de una mayor aceleración es la evolución del empleo, medido a través del número de afiliados a la Seguridad Social, en los dos meses transcurridos de este año.

Si en enero la afiliación, en términos desestacionalizados, habría crecido en torno a las 30.000 personas, los datos del mes de febrero muestran una clara aceleración, 59.000 más, casi doblando los del mes anterior y los correspondientes a la primera quincena de febrero, según los cálculos del BBVA.

Ello querría decir, señalan los expertos, que el ritmo de la actividad se mantendría en una banda que oscila entre las seis y las ocho décimas de punto en el primer trimestre, lo que garantizaría, sin duda, que para el conjunto del ejercicio el PIB superaría el 2,6%.

Con las cifras conocidas, el indicador de crecimiento en tiempo real que elabora la Airef lo sitúa en el 2,9% en la actualidad. Algo que corroboran también los modelos de predicción inmediata que manejan tanto el Banco de España como BBVA.

El problema, señalan en fuentes cercanas, son las incógnitas que la situación geoestratégica mundial generan. La amenaza de aranceles a los productos europeos y a otros países por parte de Estados Unidos; la evolución del conflicto generado por la invasión de Ucrania por parte de Rusia; la debilidad de la economía de la eurozona, especialmente la alemana; el programa de gobierno que finalmente pacten los conservadores alemanes con los socialdemócratas, y la evolución de la estabilidad política en Francia son algunas de las cuestiones que, sin duda, influirán sobre la marcha de la economía y sobre las que no se conoce el camino que seguirán. De ahí que posiblemente las previsiones acaben siendo algo más conservadoras de lo que los propios números permitan.


Buen fin de semana.

Comentario de mercado viernes 7 de Marzo del 2025.

Presentación de PowerPoint

Esta semana ha continuado la aversión al riesgo y la alta volatilidad ante la incertidumbre que rodea a la política arancelaria americana, a ello hay que sumar el giro en la política fiscal alemana y europea, tanto por el mayor gasto en defensa como en infraestructuras, sin que este claro su impacto tanto en crecimiento como en inflación. Además, ayer hubo reunión del BCE que se saldó con la esperada bajada de tipos (25 puntos básicos) pero también con un tono más duro de la institución.

En la última semana y media el S&P 500 ha caído un 6%, y en el año lleva una caída del 2,43% (-7% en euros, si incluimos la caída del dólar en este 2025, que ha corregido un 5% frente al euro).

S&P 500 desde finales de Enero:

Eurodólar en el 2025 (+5% el euro frente al dólar):

Comenzamos un mes de marzo muy intenso con las miradas puestas en las previsibles subidas de aranceles en Estados Unidos, pero también en la política monetaria dado que, esta semana, el BCE continuó con su proceso de bajada de tipos. Todo ello con un telón de fondo geopolítico incierto en el que, a pesar de las amenazas a Zelenski en el despacho Oval, tras la cumbre europea del fin de semana pasado parece claro que cualquier tipo de negociación siempre pasará por Estados Unidos.

El miércoles vivimos un repunte muy intenso en las rentabilidades de los bonos alemanes, Bund +40 puntos básicos a 2,9% (actualmente está en el 2,83%), su peor día desde la caída del Muro de Berlín, que se extendió al resto de países de la Unión Europea, manteniéndose los diferenciales sin apenas cambios, al interpretar el mercado que el incremento de gasto en defensa será generalizado. 

                                               Rentabilidad del Bono a 10 años alemán (Bund) últimos 12 meses.

Trump suspendió este martes toda la ayuda militar a Ucrania, un gesto que los analistas interpretan como una clara estrategia para presionar a Kiev en el proceso de paz. La decisión es más que simbólica tras la reunión celebrada el pasado viernes en el Despacho Oval de la Casa Blanca, que terminó en una bronca/espectáculo. También este martes entraron en vigor los aranceles a China, México y Canadá, la respuesta de China, medida y prudente despierta cierto optimismo entre analistas e inversores al dar una muestra inequívoca de su intención de evitar una guerra comercial, para muchos analistas, la principal preocupación de Estados Unidos no es tanto la guerra comercial sino la tecnológica. Esta semana entraron en vigor de los aranceles del 25% a Canadá y México, salvo los productos energéticos canadienses (petróleo, gas y uranio) que serán solo del 10%. Asimismo, se implementaron los nuevos aranceles sorpresivos a China del 10% extra sobre los ya impuestos a principios de febrero. Como respuesta, China implementará tarifas de hasta el 15% sobre varios bienes agrícolas y ganaderos estadounidenses, destacando principalmente el 10% sobre la soja a partir del 10 de marzo. Además, el gobierno chino ha añadido 10 nuevas empresas de defensa americanas a la lista negra de comercio. En el caso de Canadá, la respuesta será escalonada, primero, 25% de tasas sobre bienes estadounidenses por un valor de 20 mil millones de dólares que tendrán efecto inmediato y las tasas se ampliaran a bienes por valor de 85 mil millones, en el que incluyen vehículos, acero y aluminio, en tres semanas, plazo que las autoridades canadienses ofrecen para que las empresas ajusten sus cadenas de suministro. También el martes el presidente Trump defendió su plan arancelario, afirmando que generaría «billones y billones» en ingresos y reequilibraría las relaciones comerciales, a pesar de reconocer el posible impacto económico negativo. El presidente elogió sus medidas arancelarias como efectivas para traer empleos a Estados Unidos, amenazó con imponer nuevos aranceles y anunció planes para la producción de energía doméstica, así como la creación de una oficina de construcción naval en la Casa Blanca.

Luego el miércoles la Casa Blanca anunció que posponía durante un mes los aranceles a los automóviles de México y Canadá. Tan solo un día después de que entrasen en vigor los gravámenes del 25% a todos los bienes procedentes de los dos países vecinos Estados Unidos optó por aplazarlos a los vehículos y partes que cumplan las normas de origen contempladas en el tratado de libre comercio (MEC). Esta pausa llega después de que Trump hablara con los directivos de los tres grandes fabricantes de automóviles estadounidenses Ford, General Motors y Stellantis. El presidente aclaró que el período de gracia lo concede a cambio de que las compañías en cuestión trasladen y expandan su producción en Estados Unidos, donde no pagarán aranceles. No se trata del único sector en el país que ha solicitado exenciones. De hecho, la secretaria de Agricultura ha declarado que tiene esperanzas de que la administración proporcione alivio al sector agrícola y que está por determinar si productos como el potasio y los fertilizantes podrían ser excluidos. Pero esta medida solo retrasa un ajuste de cuentas más amplio que tendrá lugar el 2 de abril, cuando Trump ha programado imponer aranceles «recíprocos». 

En el escenario anterior a la llegada de Trump los tipos medios ponderados de los aranceles estadounidenses a sus importaciones eran muy inferiores a los impuestos por otros países o agrupaciones, sin ir más lejos, los tipos arancelarios de Nación Más Favorecida (MFN) de la Unión Europea superaba a los estadounidenses, lo que ha sido utilizado como argumento por parte de Trump para elevar los gravámenes comerciales. Tras las medidas aplicadas esta semana el tipo medio se habría elevado desde un 2,6% hasta un 12,5%, cifra récord en más de 60 años. Si, además, la amenaza con aranceles a la UE se termina por plasmar, el tipo medio podría elevarse hasta el 16%.

Esta semana Europa ha anunciado un aumento significativo en sus gastos militares, con pedidos dirigidos principalmente a la industria estadounidense, en respuesta a las tensiones con Rusia y con el objetivo de reforzar la defensa del continente.

En Estados Unidos, la Reserva Federal de Atlanta prevé una contracción del PIB del -1,5% para el primer trimestre del 2025, frente al crecimiento del 2,3% estimado anteriormente. Diversos indicadores económicos, como el consumo, la confianza del consumidor y las expectativas de inflación, señalan un debilitamiento de la actividad económica americana.

Pese a todo el ruido político las bolsas estadounidenses se han movido poco durante el mes de Febrero, si bien el comportamiento de los “Trump trades” (tecnología, pequeñas compañías, oro, bitcoin, el dólar) ha sido claramente negativo. Sin apuntar a nada grave de momento, los datos macro están sorprendiendo negativamente, la inflación se mantiene alta, las ventas minoristas negativas, encuestas de sentimiento empresarial flojas, confianza del consumidor deteriorándose, y eso se ha notado en la rentabilidad del bono a 10 años estadounidense que ha bajado del 4,5% al 4,2%, poniendo en precio menor crecimiento. Por la parte microeconómica, la temporada de resultados ha sido muy buena, con un crecimiento de beneficios del +13% anual, 7% mejor de lo esperado por el consenso de analistas, e incluso los resultados de Nvidia fueron sólidos.

El efecto de Deepseek sigue sobrevolando la tesis de inversión de las grandes tecnológicas, el excesivo déficit estadounidense hace difícil que podamos ver apoyo fiscal y tampoco los tipos de interés podrán venir al rescate con la inflación en el 3%. Las sorpresas positivas en Febrero se han movido a otras partes del mundo, específicamente a Europa, con buenos resultados, posible estímulo fiscal en Alemania, quizá fin de la guerra, y China ante la esperanza de un cambio de política fiscal que estimule la economía. Incluso la parte manufacturera de las economías está mostrando señales de vida después de dos años en recesión de beneficios provocada por la necesidad del limpiar el inventario acumulado post-covid. La rotación del estilo “growth” al “value” ha continuado el mes pasado y se ve en el comportamiento relativo de los activos, MSCI World Value +6% frente al -0.5% del MSCI World Growth, Dow Industrials +3% frente al -2,40% del Nasdaq y Eurostoxx 50 +11,10% frente al +1,46% del S&P 500 en los primeros dos meses del año.     

Esta semana también ha destacado la caída del precio del petróleo, el Brent ha caído por debajo de los 70 dólares por barril ante la sorpresiva decisión de la OPEP, que decidió aumentar su producción en 138 mil barriles a partir de abril con el objetivo de retomar el nivel de 2,2 millones de barriles diarios en 2026. Entre otros, una de las posibles razones que llevaron al grupo a tomar esta decisión son los comentarios de Trump quien, semanas atrás, presionó públicamente a la OPEP para recortar el precio del crudo. Por otro lado, el oro sigue haciendo máximos históricos ante la entrada en vigor de los aranceles entre Estados Unidos, Canadá, China y México, cotizando ya cerca de los 3.000 dólares la onza.

Precio del petróleo Brent últimos 12 meses.

Precio de la onza de oro últimos 12 meses.

Man Group en su informe de estrategia semanal analizaba la “capacidad de la economía china para resistir las políticas de Trump 2.0” y los factores que podrían impulsar un cambio significativo en las perspectivas de crecimiento y los beneficios de la renta variable china. A pesar de los nuevos aranceles anunciados por Estados Unidos, Man Group identifica algunas razones clave para mantener una visión optimista, desde reformas estructurales y avances tecnológicos liderados por DeepSeek, hasta la solidez de la economía china frente a un dólar más débil.

Las perspectivas económicas de China están bajo un renovado escrutinio tras el anuncio de Donald Trump la semana pasada de un nuevo arancel del 10% sobre las importaciones chinas a Estados Unidos. Los mercados observarán de cerca la reunión de la Asamblea Popular Nacional (APN), que empieza esta semana, en la que los funcionarios establecerán las prioridades económicas y los planes de gasto. Este encuentro será clave para evaluar la respuesta de China a los nuevos gravámenes y conocer sus estrategias para estimular la demanda interna. Las perspectivas de Man Group sobre la posibilidad de un aumento significativo en las expectativas de beneficios no ha cambiado, sentimiento bastante en contra al resto del mercado. El sentimiento ha sido pesimista durante algún tiempo, ya que muchos inversores han ignorado varios desarrollos positivos, incluida una señal clara de Pekín en septiembre pasado, cuando reconoció los desafíos económicos y se comprometió a tomar medidas decisivas para 2025.

La historia muestra que los mercados suelen anticiparse y revalorizarse mucho antes de que los catalizadores del crecimiento se materialicen por completo. Esperar a tener una claridad total puede implicar el riesgo de quedarse atrás como inversor.

Según Man Group cuatro son los factores para estar positivos en China:

  1. China necesita un equilibrio entre apoyo cíclico y reformas estructurales: Para evolucionar de su modelo tradicional de crecimiento basado en la inversión hacia uno impulsado por el consumo interno, China debe priorizar el aumento del gasto de los hogares y fomentar una mayor contribución al PIB de los grupos de renta más baja. Las reformas estructurales serán el motor clave del próximo ciclo de crecimiento económico y del cambio en la percepción de los inversores. Sin embargo, los detalles específicos de estas reformas podrían tardar en definirse, ya que los responsables políticos evalúan las implicaciones del regreso de Trump a la presidencia.
  2. El impacto transformador de DeepSeek en la economía de la IA: La empresa china DeepSeek ha desafiado la ortodoxia de la economía de la inteligencia artificial (IA), facilitando un despliegue más rápido y accesible de la demanda de inferencia de IA. Para los inversores, esto implica un cambio en la exposición tecnológica hacia los próximos beneficiarios de la evolución de la IA. Tras DeepSeek, el desarrollo de una IA más asequible y accesible refuerza nuestra visión positiva. Estos avances apuntan a un posible reequilibrio entre los componentes clave de la IA, lo que beneficiará de manera desproporcionada al sector tecnológico de Asia.
  3. Mayor solidez frente al impacto de Trump 2.0: La región está mejor preparada para afrontar las nuevas políticas de Trump. Aunque los últimos aranceles elevan los gravámenes sobre las importaciones chinas al 20%, esta cifra está lejos del 60% que Trump prometió durante su campaña. Además, China ha diversificado sus cadenas de suministro y reducido su exposición comercial bilateral con EE. UU., pasando de casi el 20% a finales de 2018 a menos del 15% al cierre de 2024. Trump parece adoptar un enfoque más transaccional y se ha rodeado de líderes empresariales con experiencia directa en la región, lo que podría favorecer una relación comercial más pragmática.
  4. Fortalecimiento de los lazos comerciales entre China y Estados Unidos: En las últimas semanas, se han forjado relaciones más estrechas entre empresas de ambas regiones. Por ejemplo, según informes recientes, Alibaba desarrollará un sistema de dispositivos para analizar y modificar modelos de IA para usuarios de Apple en China, mientras que Baidu se encargará de funciones como la inteligencia visual. Esto refuerza la confianza en una relación comercial más sólida, en contraste con el consenso pesimista del mercado.


Exportaciones chinas a Estados Unidos (media móvil de 12 meses como porcentaje de las exportaciones totales, miles de millones de dólares estadounidenses)

En cuanto al sentimiento de mercado estas últimas semanas ha dado un giro brutal, la semana pasada se produjo la inflexión en los flujos del inversor minorista en Estados Unidos de las últimas semanas, pasando de un flujo comprador neto cerca de máximos a finales de enero, comienzos de febrero, a un flujo neto vendedor, la última encuesta AAII de inversor minorista se ha colapsado cayendo a -41.2, la octava peor lectura desde que hay datos (1987). Es ya la undécima vez que la encuesta cae por debajo de -40, lo que históricamente ha sido una señal positiva para la Renta Variable a un mes vista, en las últimas 10 veces que hemos visto algo similar el S&P 500 subió de media un +13.6% en los siguientes 6 meses.

Importante esta semana:

En Estados Unidos Lutnick, secretario de comercio americano, ofreció esperanzas de compromiso, al decir que Estados Unidos podría alcanzar un punto de encuentro con Canadá y México y realizar un anuncia tan pronto como esta semana. En contraposición, según el New York Times Trump señaló en privado que mantendrá los aranceles. Por su parte, el ministro de finanzas de Reino Unido dijo que es necesario «dar y recibir».

Se publicaron datos macro en Estados Unidos el miércoles, por un lado,decepcionó la creación de empleo privado en febrero, pero sorprendió al alza la mejora de la confianza de los empresarios de los servicios (el sector con mayor peso dentro del empleo). El dato de nóminas privadas de ADP decepcionó al reducirse la creación de empleo hasta los 77 mil nuevos puestos de trabajo desde los 186 mil previos y muy por debajo de los 140 mil esperado. Esta cifra fue la menor creación de empleo desde julio y está por debajo de los 126 mil empleos promedio mensual desde 2023. Frente a este dato, se publicó también el ISM de servicios que fue positivo al repuntar hasta 53,5 desde el 52,8 previo. Además, también fue alentadora la lectura de los componentes al elevarse el subíndice de nuevos pedidos hasta los 52,2 puntos frente a 51,3 previo y también el de empleo (53,9 frente 52,3). Cabe también destacar que se revisó al alza otra encuesta de confianza de los empresarios de los servicios, en este caso el PMI de los servicios en su versión final de febrero se situó en 51 desde el 49,7 preliminar. Con esta revisión, la confianza de los empresarios según el PMI sigue también en expansión. Estos datos de confianza permitieron alejar los temores de recesión.

En Europa ayer como se esperaba, el BCE bajó los tipos de referencia en 25 puntos básicos en una decisión que no fue unánime, Holzmman del Banco de Austria se abstuvo. Aunque en la conferencia de prensa Lagarde se mostró algo más cauta sobre los siguientes movimientos, siguió dejando la puerta abierta a más bajadas de tipos, aunque no necesariamente en la próxima reunión de abril, en la medida que la política monetaria sigue siendo restrictiva, aunque indica que menos que hace un año. En cuanto a las proyecciones macroeconómicas, el staff técnico del Banco estima que la inflación general se situará en promedio, en el 2,3% en 2025, 1.9% en 2026 y en el 2,0% en 2027, lo que supone, una revisión al alza de 2 décimas para este año respecto a las previsiones publicadas en diciembre. Dicha revisión se debe a un mayor dinamismo esperado por parte de los precios de la energía Por su parte, se mantiene sin cambios la estimación para 2026 en el 1,9%, con una rebaja de una décima de la previsión de cara a 2027 hasta el 2.0%. Para la inflación subyacente la previsión para este año se redujo en una décima hasta el 2.2%, mientras que la de 2026 aumentó también en esa misma cuantía hasta el 2.0% manteniéndose sin cambios las previsiones de cara a 2027 en el 1.9%.

Lagarde insistió en que el proceso de desinflación se encontraba en marcha, aunque reconoció que la inflación interna seguía siendo elevada como consecuencia fundamentalmente de los salarios que a pesar de estar desacelerándose seguían manteniéndose en niveles muy elevados. Así, dijo que la Autoridad estaba comprometida con alcanzar su objetivo del 2% de forma sostenida y que para ello ajustaría su política monetaria continuando con las bajadas o pausando el proceso en el caso de ver riesgos al alza en este sentido. En cuanto a los riesgos, Lagarde señaló que nos encontramos en un momento de gran incertidumbre tanto a nivel político como económico, lo que hace que sea difícil de determinar el impacto sobre los precios de los diversos acontecimientos que se van produciendo.

El mercado sigue esperando dos recortes adicionales hasta el 2%, en un contexto de fuertes tensiones comerciales, con aranceles recíprocos que es de esperar que tengan un impacto negativo en el crecimiento económico de la zona euro. Mientras, el gasto público adicional previsto especialmente destinado a defensa, no hará más que aumentar los riesgos de inflación a largo plazo.

La cumbre extraordinaria de la Unión Europea se saldó con el compromiso por parte de los estados miembros de “acelerar la movilización de los instrumentos y financiación necesaria para reforzar la seguridad de la UE”. En cuanto a la forma de financiar dicho gasto, Macron dijo que apoya el endeudamiento conjunto en este tema, mientras que Scholz declaró que la defensa no allanará el camino para la deuda común de la UE. Otro punto de la reunión fue relativo al apoyo militar a Ucrania, en el que también se alcanzó un acuerdo si bien es cierto que en este caso no fue unánime ya que Hungría se opuso. El mismo plantea la disposición de los Estados a «contribuir a las garantías de seguridad sobre la base de sus respectivas competencias y capacidades». Meloni dice que a Ucrania se le debería conceder la seguridad de la OTAN sin ser miembro real.

También en Europa esta semanahan destacado los datos de inflación de Febrero, el dato de inflación en España arrojó una cifra ligeramente más alta de lo esperado, situándose en el 2,9% interanual interanual, la misma que en enero. En Francia, no obstante, la inflación fue del 0,9%, un 0,9% menos que en el registro de enero. Italia registró un 1,74%, mientras que Alemania el dato fue de 2,75%. Para el conjunto de la Unión Europea, la inflación se situó en el 2,59% interanual, significativamente más alta de lo esperado.

En materia de defensa europea, este martes la Unión Europea propuso un plan de 800.000 millones de euros a discutir en cumbre extraordinaria mañana, 150.000 millones euros en préstamos y 650.000 millones euros en inversiones en cuatro años, así como activar una cláusula de escape que evite la imposición de multas por infringir objetivos de déficit y deuda.

En Alemania, la CDU/CSU y el SPD acuerdan un importante paquete fiscal que deberán presentar en el Bundestag la semana que viene. El mismo plantea, que el gasto militar superior al 1% del PIB quede excluido del freno de deuda, la dotación, durante los próximos 10 años, de un presupuesto adicional de 500.000 millones de euros para infraestructuras que incluirá 100.000 millones de euros para los Länder y alivio del freno de la deuda también para los Länder. Friedrich Merz, líder del CDU, ha llamado a este plan “whatever it takes package” dejando claro su compromiso en cuanto a incrementar el gasto en defensa e infraestructuras del país. Los Verdes y el FDP no están totalmente convencidos y podrían oponerse a algunos aspectos. En este sentido, el FDP califica de “irresponsable” el incremento del gasto. La Izquierda (Die Linke) está en contra y quiere llevar el caso al Tribunal Constitucional Federal para que revise si es legal. A partir de su aprobación se planea una reforma del freno de deuda con la ayuda de una comisión de expertos antes de que termine el año. Esto podría cambiar las reglas fiscales de Alemania a largo plazo, permitiendo más gasto en ciertas áreas sin tantas restricciones.

España ha sido reconocida por ‘The Economist’ como la economía más destacada de la OCDE en 2024.

También en España se publicaron los datos de empleo de febrero, que fueron positivos. La cifra media de afiliados a la Seguridad Social aumentó en 100.340 personas y se situó en 21,2 millones de trabajadores. Con estos datos, en el agregado de los últimos 12 meses la afiliación aumentó en 487.773 personas, lo que equivale a una tasa de crecimiento interanual del +2,4% (el cuarto mes consecutivo a este ritmo de crecimiento). Además, en términos desestacionalizados, el empleo se anotó una subida de 58.735 afiliados, el más elevado desde marzo del año pasado. Con la excepción de la agricultura, los demás sectores registraron aumentos de la afiliación. Por el lado del desempleo registrado, en febrero bajó en 5.994 personas, siendo que, respecto a hace un año, los parados cayeron en 166.959 (-6% interanual). En términos desestacionalizados, el paro cae en 10.287 personas en febrero. Datos que siguen mostrando una elevada fortaleza del empleo.

El miércoles el Gobierno chino fijó el objetivo de crecimiento para 2025 en un 5%, con un aumento del déficit presupuestario hasta el 4%, desde el 3% del 2024. El documento gubernamental presentado por el primer ministro Li Qiang al parlamento, establece por tercer año consecutivo el objetivo del PIB en el 5%, un propósito exigente que requerirá de medidas de estímulos más agresivas.  El enfoque pone especial énfasis en fortalecer consumo y contrarrestar las presiones deflacionistas, el gobierno redujo su objetivo de inflación a alrededor del 2%, el más bajo desde 2003. Li anunció el plan de emitir este año 1,3 billones de yuanes (179 mil millones de dólares) en bonos especiales del tesoro ultra-largos frente a 1 billón de yuanes que se fijó en 2024, 300 mil millones de yuanes se destinarán a la financiación del programa de subsidios al consumidor, el resto del dinero se destinará a la construcción de proyectos de infraestructura y a incentivar a las empresas a actualizar su equipo. Se emitirán otros 500 mil millones de yuanes en bonos especiales del tesoro para apoyar a los grandes bancos comerciales estatales. A los gobiernos locales, se les permitirá emitir 4,4 billones de yuanes en deuda especial por encima de los 3,9 billones de yuanes de 2024.


La América que dejará Trump. Ignacio de la Torre. Economista Jefe, Arcano Partners.

Javier Ayuso publicó en los años 1980 un libro llamado La América que deja Reagan, analizando el país desde su privilegiada posición como corresponsal en Estados Unidos. Al intentar absorber el cúmulo de informaciones que nos llegan desde Washington desde que Trump fuera elegido, voy esbozando unas ideas sobre la América que puede legar el actual presidente. Me centraré siempre en la parte económica, ya que estoy menos capacitado para opinar sobre otras temáticas.

Primero, las medidas adoptadas hasta la fecha por la Presidencia afectan a la calidad de las instituciones estadounidenses, algo que, por desgracia, también genera ecos en nuestra España. Es abundante la literatura que liga la riqueza y prosperidad de las naciones a su calidad institucional. El más reciente premio Nobel de Economía, Daren Acemoglu, fue señalado por el jurado precisamente por sus investigaciones al respecto. En las últimas semanas hemos contemplado cómo un departamento, el DOGE, ha fulminado organismos como USAid o el Consumer Financial Protection Bureau, instituciones votadas por el Congreso de Estados Unidos. La degradación llega hasta el punto de que ni el Senado ni la Cámara de Representantes han formulado protesta alguna por estas acciones, a pesar de suponer una violación del poder legislativo por parte del ejecutivo. Como señaló el lunes Financial Times, los legisladores republicanos han estado ocupados realizando peticiones como añadir la imagen de Trump a la de los presidentes esculpidos en el Monte Rushmore, o incluso plantear que su fecha de nacimiento sea declarada fiesta federal. Así se degeneran las instituciones. En palabras de Acemoglu: “Así fracasan las naciones”. No es de extrañar que este autor escribiera hace poco un relato siniestro sobre el futuro de Estados Unidos, incluso planteando la posibilidad de que, en términos de PIB, se vea superado en la próxima década no por China, sino por Europa…

Segundo, si Trump heredó una economía en expansión con un ritmo cercano al 3%, los indicadores más recientes de enero apuntan a que podría estar entrando en crecimiento negativo. Obviamente, hacen falta más datos para establecer una tendencia, pero todo parece indicar que los anuncios erráticos de políticas, en muchas ocasiones contradictorias, han comenzado a hacer mella entre los consumidores en forma de menor gasto y de una caída reseñable de la confianza. La economía se está frenando.

Tercero, ante una ralentización económica, un banco central podría, en teoría, reaccionar bajando tipos para impulsar la demanda agregada. Para ello, el banco central precisaría de una inflación controlada y de expectativas de inflación de los consumidores también ancladas. Pues bien, los anuncios arancelarios están consiguiendo resultados opuestos. La inflación subyacente anualizada se sitúa por encima del 3% y, según el Conference Board, los consumidores esperan inflaciones a doce meses del 6%, el nivel más elevado desde 1995 excluyendo la pandemia. Sencillamente, la Fed no puede bajar tipos en este contexto, máxime cuando la independencia de esta institución está siendo también atacada por el presidente. El riesgo de estanflación sube.

Cuarto, la prosperidad económica de un país no sólo reside en el crecimiento, sino en la calidad de dicho crecimiento. Para ello, es esencial reducir los riesgos de inestabilidad financiera, lo que implica llevar a cabo políticas fiscales sensatas, que conduzcan a la estabilidad presupuestaria de medio plazo y a una deuda pública a la baja en proporción al PIB. Pues bien, según el Congressional Budget Office (que aún disfruta de independencia y prestigio), la política fiscal anunciada por Trump llevará al país a afrontar un déficit fiscal cercano al 9% del PIB (el triple que Europa), mientras que la deuda pública, actualmente cerca de su máximo histórico del 108% del PIB de 1945, se encamina a niveles del 130% en la próxima década. En otras palabras, Estados Unidos puede afrontar antes o después una crisis fiscal. Por si fuera poco, se anuncian políticas desregulatorias en sectores clave como la banca, políticas que pueden generar crecimiento a corto plazo, pero que provocan importantes problemas a medio. Así, durante la primera Presidencia de Trump se aplicó una desregulación en bancos medianos, y fue precisamente esa política la que provocó la quiebra del Silicon Valley Bank unos años después, quiebra que estuvo cerca de generar una crisis bancaria más generalizada. La última ocurrencia, consistente en crear una “reserva de activos digitales (sic)” para contrarrestar “la política corrupta (sic) anti-cripto de la anterior Administración”, ahondará en dicha inestabilidad financiera.

Quinto, a pesar de los aranceles, Trump no tendrá éxito en su obsesión por cerrar el déficit comercial de Estados Unidos, como no lo tuvo durante su primera Presidencia. Los norteamericanos consumen más en términos proporcionales que los asiáticos y los europeos, y el ahorro de estos últimos se canaliza hacia el consumo de Estados Unidos, en parte propiciado por disfrutar este último país de la moneda de reserva y de un mercado de bonos muy líquido. Además, pocas naciones estarán dispuestas a firmar acuerdos comerciales con Estados Unidos a futuro, a la vista del respeto que la Administración Trump ha mostrado hacia tratados como los firmados con México y Canadá.

El almirante romano Plinio se quejaba en la época de Augusto de que las conquistas romanas no habían evitado que el oro acumulado en Roma acabara en India, principal socio comercial del Imperio, debido al excesivo consumo de productos de lujo por parte de las elites romanas.

Estamos ahí, más de dos milenios después.


El coste económico del asalto de Trump al orden global. Martin Wolf. Financial Times. (6 de Marzo).

El 3 de marzo, Donald Trump tomó dos decisiones muy importantes. Una fue imponer aranceles del 25% a Canadá y México y del 10% a las importaciones chinas, además del 10% impuesto el mes pasado. Todo apunta a que también se aplicará un arancel del 25% a las importaciones de la UE. Juntas, estas cuatro economías producen el 61% de las importaciones de bienes de Estados Unidos. La otra decisión, más importante, fue suspender la ayuda militar estadounidense a Ucrania, lo que le da al asediado país lo que parece ser una elección de Hobson entre la rendición y la derrota. El amigo de Trump, Vladímir Putin, debe de sentirse extasiado: el presidente de EEUU está destrozando a Occidente ante su mirada feliz.

Se trata simplemente de dos conjuntos de decisiones dentro del torbellino que envuelve la segunda presidencia de Trump. Pero para el mundo exterior, son de enorme importancia. Representan el fin de las relaciones comerciales liberales, predecibles y regidas por reglas con el país más poderoso del mundo y también el que creó el propio sistema. También ponen de manifiesto el abandono por parte de Estados Unidos de alianzas y compromisos fundamentales en favor de una relación más estrecha con un antiguo enemigo. Sin duda, Trump piensa que Rusia es más importante que Europa.

En ambos casos, está muy equivocado. Como señala Maurice Obstfeld, ex economista jefe del FMI, los déficit comerciales de Estados Unidos no son consecuencia de los abusos de sus socios comerciales, sino del exceso de su gasto sobre los ingresos. El factor que más influye en los déficits comerciales de Estados Unidos es su abultado déficit fiscal federal, que actualmente ronda el 6% del PIB. El plan del Senado controlado por los republicanos de hacer permanentes los recortes impositivos de Trump de 2017 garantiza que este déficit persistirá al menos mientras los mercados lo financien. Dicho lo cual, los intentos de acabar con los déficits comerciales con aranceles carecen por completo de sentido.

Error macroeconómico

Para entender esto se necesitarían algunas nociones de macroeconomía que Trump desconoce totalmente. Pero este no es su único error. Trump también dice: “Seamos sinceros, la Unión Europea se creó para fastidiar a Estados Unidos. Ése es su propósito. Y lo han hecho muy bien”. Además, ha dicho de Europa que “no compran nuestros coches, ni nuestros productos agrícolas, no compran casi nada y nosotros les compramos todo”. Estas quejas son absurdas. La UE se creó para desarrollar relaciones económicas prósperas y cooperación política en un continente devastado por dos terribles guerras. Estados Unidos comprendió desde el principio y fomentó activamente esta sensata iniciativa. Pero, por desgracia, ese era un Estados Unidos muy diferente al despropósito autocompasivo en el que se ha convertido.

Además, como señala el economista danés Jesper Rangvid en su blog, Trump sólo se fija en el comercio bilateral de bienes, ignorando el comercio de servicios y las ganancias de capital y trabajo. Resulta que los ingresos que Estados Unidos obtiene de sus exportaciones de servicios, al menos a la eurozona, y los rendimientos del capital y los salarios del trabajo que ha exportado allí compensan sus déficits bilaterales de bienes. La balanza por cuenta corriente bilateral de la eurozona con Estados Unidos está cerca de cero, aunque ni siquiera esto importa. Los saldos bilaterales de bienes por sí solos son menos significativos incluso que los saldos bilaterales en su conjunto. Teniendo en cuenta cómo genera ingresos, Trump ha tenido un gran déficit de bienes toda su vida y no parece que eso le haya perjudicado.

Para México y Canadá, el coste económico de estos aranceles será alto, ya que sus exportaciones de bienes a Estados Unidos representaron el 27% y el 21% del PIB, respectivamente, en 2023. Las exportaciones de bienes de la UE a Estados Unidos representaron solo el 2,9% de su PIB en 2023. Por lo tanto, en este caso, el impacto del arancel del 25% no sería tan elevado, pero seguiría siendo un acto de guerra económica injustificable y, de hecho, analfabeto desde el punto de vista económico. La Unión Europea tendría que tomar represalias y las relaciones transatlánticas sufrirían un severo desgaste.

Emboscada

Incluso la guerra comercial, por indignante que resulte, es insignificante en comparación con la emboscada que el presidente y el vicepresidente de Estados Unidos le tendieron a Volodímir Zelenski en el Despacho Oval el viernes pasado y la posterior suspensión de la ayuda militar a Ucrania. Es probable que el objetivo sea obligar a Zelenski a firmar el acuerdo sobre las tierras raras, pero el principal problema es que Zelenski desconfía de Putin, por motivos más que justificados, y ahora tampoco tiene argumentos para confiar en Trump. Es probable que Trump quiera un “acuerdo de paz”, pero ¿por qué Putin aceptaría uno genuino si ya controla parte de Ucrania? Ambos dirigentes subestiman la voluntad de los ucranianos de ser un pueblo libre.

Pero si se quiere lograr ese objetivo, Europa tendrá que asumir la carga de asegurar su propia defensa y apuntalar la de Ucrania. Friedrich Merz, el próximo canciller de Alemania, tenía razón cuando aseguró que su “prioridad absoluta será fortalecer a Europa lo más rápido posible para que, paso a paso, podamos lograr la independencia de Estados Unidos”. Esos pasos también deben tomarse rápidamente. Una de las medidas será acelerar la transferencia a Ucrania de los más de 200.000 millones de euros de reservas rusas confiscadas. Otra será una enorme apuesta por la defensa, ahora que EEUU ha renunciado a su compromiso con la OTAN.

La población de la UE sumada a la de Reino Unido es 3,6 veces superior a la de Rusia y el PIB, en poder adquisitivo, 4,7 veces mayor. El problema, entonces, no es la falta de recursos humanos o económicos: a largo plazo, si Europa (un gran si) pudiera cooperar de forma eficaz, podría equipararse militarmente a Rusia. Pero la dificultad está en el medio plazo, ya que Europa no puede fabricar algunos equipos militares cruciales, de los que ella y Ucrania dependen. ¿Se negaría Estados Unidos a suministrar esas armas si los europeos las compraran? Semejante negativa a suministrarlas supondría un punto de inflexión.

Trump está librando una guerra económica y política contra los países aliados y dependientes de Estados Unidos. Pero la pérdida consiguiente de la confianza de los países que solían compartir sus valores terminará teniendo un enorme coste también para Estados Unidos.


Lagarde redobla su flexibilidad ante la amenaza de Trump. Andrés Stumpf. Financial Times.

En los casi 27 años de historia del Banco Central Europeo (BCE) cuesta encontrar un sólo momento en el que los representantes de la autoridad monetaria realzaran la estabilidad y la claridad con la que podían tomar sus decisiones con vistas al medio y largo plazo.

De hecho, “incertidumbre” es prácticamente la palabra fetiche de cualquier banquero central que se precie. Recurren a este término cuando prefieren no desvelar sus próximos movimientos, pero también lo hacen cuando, sencillamente, les es imposible aclarar qué rumbo van a tomar porque ni ellos mismos lo saben.

La reunión del Consejo de Gobierno del BCE de ayer fue uno de los mejores ejemplos de este segundo escenario. Con la guerra arancelaria intermitente desatada por Donald Trump, las dudas respecto a la guerra de Rusia en Ucrania y la incógnita de cómo afectarán a la economía los grandes programas de expansión fiscal de Alemania y la Unión Europea, existen demasiadas variables como para saber qué ocurrirá con la inflación en el corto plazo y, por lo tanto, también con los tipos de interés.

“Hay una enorme incertidumbre. Incertidumbre por todos los lados (…) La incertidumbre es más elevada que nunca”, relató Christine Lagarde, presidenta del BCE, en diferentes momentos de su intervención.

Pero el BCE tiene el mapa para navegar esta tormenta completamente memorizado. Lagarde aprendió hace años la lección de evitar atarse las manos con sus próximos movimientos en este entorno de enorme volatilidad geopolítica.

Porque todo el panorama puede cambiar de un día para otro y si el banco central se ha comprometido a realizar un cierta movimiento puede acabar, o bien cometiendo un error, o bien perdiendo credibilidad de cara al mercado.

“Más que nunca es necesario tomar las decisiones reunión a reunión y más que nunca es necesario depender de los datos”, aseguró la presidenta del BCE, que señaló que el Consejo de Gobierno estará “especialmente atento y serán ágiles a la hora de reaccionar a los datos”.

Fin de la inercia

Los inversores ya entendían que el BCE reaccionaba a los datos, pero, tras cinco recortes de los tipos de interés consecutivos, prácticamente se daba por sentado que seguirían encadenando rebajas hasta llegar al 2%. Sólo un giro dramático de la inflación habría hecho a los mercados reajustar sus posiciones.

Sin embargo, la postura de Lagarde de apelar con insistencia a la incertidumbre, al tiempo que destaca que la política monetaria es “considerablemente menos restrictiva”, vuelve a dejar la pelota en el tejado del BCE.

No hay mucho recorrido hasta la llamada tasa neutral, esa que ni enfría ni estimula la economía, y no hay pistas sobre lo que necesitará la zona euro una vez que ésta se haya alcanzado sin saber antes si afronta una recesión provocada por la guerra arancelaria o un rebote del crecimiento al calor de la nueva política fiscal expansiva.

Por supuesto, puede haber más recortes que se sumen al descenso de 150 puntos básicos que ya acometido la institución con sede en Fráncfort –de hecho los expertos creen que se verá un descenso adicional por más que duden sobre el segundo– pero no se decidirán hasta el último momento.


Europa ha ganado algo de tiempo para Zelenski. Gideon Rachman. Financial Times (4 de Marzo).

Tras la agresión verbal a Volodímir Zelenski por parte de Donald Trump y su vicepresidente, J.D. Vance, Ucrania se enfrentaba a la catástrofe. El riesgo evidente era que Trump colaborara con Vladímir Putin para obligar a una Ucrania aislada a aceptar una victoria rusa de facto.

Ese riesgo sigue existiendo. Pero una diplomacia muy hábil por parte del primer ministro británico Keir Starmer, en estrecha colaboración con el francés Emmanuel Macron, ha evitado lo peor por ahora. En una reunión en Londres, Zelenski fue recibido calurosamente por los líderes políticos europeos y más tarde se reunió con el rey Carlos, a quien no pareció preocuparle que el líder ucraniano no llevara traje. El mensaje era claro. Zelenski y Ucrania no están solos.

Aún más importante, Starmer y Macron pueden haber arrebatado temporalmente la iniciativa diplomática a Trump y Putin. Al anunciar que las naciones europeas trabajarán con Ucrania en una propuesta de paz, que luego se presentará a EEUU, han hecho más difícil que Trump trate la paz en Ucrania como algo que debe ser negociado sólo entre EEUU y Rusia.

En lugar de limitarse a protestar diciendo que Europa y Ucrania deben sentarse a la mesa, Starmer y Macron han dado pasos importantes para asegurarse de que así sea. Los franceses también están presionando a favor de un alto el fuego temporal, lo que subraya que están trabajando por la paz.

Pero cualquier entusiasmo por estos acontecimientos debe ser muy matizado. Sigue siendo probable que las iniciativas de paz fracasen. No hay indicios reales de que Rusia esté dispuesta a dejar de luchar. De hecho, los incentivos de Putin para llegar a un acuerdo disminuye rápidamente, ya que ahora tiene una esperanza realista de que EEUU pueda cortar pronto la ayuda militar a Ucrania.

También parece muy poco probable que EEUU acepte proporcionar un respaldo militar a una “fuerza de seguridad” anglo-francesa en Ucrania. El miedo obsesivo de Trump a una Tercera Guerra Mundial le hará extremadamente reacio a correr ese riesgo. Y, sin embargo, Starmer insiste en que ningún acuerdo puede funcionar sin un respaldo estadounidense.

Incluso si se logra un acuerdo de paz, llevará muchos meses negociarlo. Mientras tanto, es probable que Ucrania tenga que luchar contra una Rusia envalentonada. Incluso antes del enfrentamiento de la semana pasada entre Trump y Zelenski, ya era evidente que Trump no aceptaría otro paquete de ayuda estadounidense para Ucrania. Inmediatamente después de la disputa, se habló incluso de que EEUU cortaría de inmediato todos los envíos de ayuda militar a Ucrania.

Kelly Magsamen, que fue jefe de gabinete de Lloyd Austin cuando éste era secretario de Defensa de EEUU, respondió a esas informaciones comentando: “Esto podría paralizar a Ucrania en cuestión de semanas… Básicamente estaríamos entregando Ucrania a Putin”. Otro exfuncionario de Biden considera que Ucrania podría seguir luchando sin el apoyo estadounidense durante meses, pero probablemente no años.

Sin embargo, el estado de ánimo entre muchos ucranianos que participan en el esfuerzo bélico es más positivo, como descubrí en Kiev la semana pasada. No se trata de una mera bravuconada. Se basa en una evaluación razonada de cómo se está librando la guerra.

La experiencia de Ucrania en la guerra con drones, desarrollada durante tres años de combates, ha cambiado la naturaleza del conflicto. Oleksandr Khomiak, que dirige Drone Space Labs, cree que ahora sería imposible para Rusia organizar un asalto a Kiev como el que Putin intentó al principio de la guerra. Cualquier gran concentración de tropas o tanques sería diezmada por los ataques de los drones ucranianos.

El impacto de los drones, fabricados en Ucrania, explica en gran medida las escandalosas pérdidas que Rusia ha sufrido en el último año. Fuentes occidentales calculan que Rusia ha perdido 400.000 soldados muertos o heridos, y a cambio sólo ha ganado un 0,5% del territorio ucraniano.

El inconveniente es que el ejército ucraniano utiliza el servicio Starlink de Elon Musk para ayudar a conectar y hacer volar sus drones. La inteligencia estadounidense también proporciona a Ucrania información en tiempo real que ayuda a identificar objetivos. Esos servicios podrían interrumpirse. Pero Khomiak cree que, con la ayuda europea y la experiencia propia, Ucrania podría encontrar soluciones para seguir luchando.

En lugar de conquistar físicamente toda Ucrania, el resultado preferido de Rusia en este punto es probablemente la instalación de un Gobierno títere favorable a Moscú en Kiev. Por eso Putin, con el apoyo de Trump, está presionando para que se celebren elecciones en Ucrania. Pero incluso la interferencia rusa masiva podría no ser suficiente para privar a Zelenski de la victoria en unos comicios. Sin darse cuenta, Trump ha dado al presidente ucraniano un gran impulso en las encuestas de opinión.

Al enfrentarse a Trump y Vance en el Despacho Oval, Zelenski demostró una vez más que es capaz de soportar presiones que aplastarían a otros líderes. Trump y Vance disfrutaron haciéndose los duros en su propio terreno. Pero Zelenski es una persona íntegra. Permaneció en Kiev cuando las fuerzas rusas se acercaban y la ciudad estaba siendo bombardeada. Vance, por el contrario, optó por trasladarse a un lugar seguro cuando se enfrentó a las críticas de unas cuantas personas mientras esquiaba este fin de semana.

Es comprensible que la imaginación occidental, y su enfoque de la guerra, sigan viéndose perseguidos por la caída de Afganistán en manos de los talibanes en 2021. Pero Ucrania no es Afganistán y Kiev no es Kabul. La nación de Zelenski se encuentra en una situación peligrosa. Pero con la ayuda de Europa, puede permanecer en la lucha el tiempo suficiente para lograr una paz real, que garantice su independencia y soberanía.


Buen fin de semana.

Comentario de mercado viernes 21 de Febrero del 2025.

El S&P 500 y el Nasdaq 100 hicieron esta semana nuevos máximos históricos, aunque ayer corrigieran ligeramente, sin embargo, el entusiasmo es moderado y el mercado parece estar a la espera de un catalizador. En el mercado de valores, las variaciones siguen siendo moderadas. Algunos valores registran movimientos notables, no obstante, en general, la tendencia sigue siendo indecisa y el interés se concentra en algunos sectores específicos. Durante las últimas semanas, la demanda de inversores minoristas había estado apoyada sobre el argumento de una economía fuerte, optimismo hacia el nuevo gobierno y la estacionalidad positiva de inicio de año, pero esto último está a punto de acabar, al menos a nivel de valores concretos. De hecho, los valores que acumulan volumen comprador del segmento minorista suelen hacerlo peor desde final de Febrero hasta la fecha de pago de impuestos a mediados de Abril. Y este año las ganancias latentes se estima que serán superiores a las de 2024, veremos si los índices americanos son capaces de superar los nuevos máximos alcanzados esta semana.

El S&P 500 está en niveles que ha intentado romper 3 veces y no lo ha conseguido:

La reunión del martes en Riad entre Estados Unidos y Rusia para poner fin a la guerra de Ucrania se saldó con un plan con tres partes, alto el fuego, elecciones en Ucrania y la firma de un acuerdo final. Queda por ver cuál es el papel de Europa y la propia Ucrania en todo esto. Por el momento, Marcos Rubio confirmó que Estados Unidos mantiene las sanciones a Rusia. Esta semana en el informe de estrategia de Julius Bäer sus analistas creen que hay suficientes puntos en común para que se llegue a un alto el fuego entre Ucrania y Rusia gracias a la iniciativa estadounidense. Estados Unidos quiere reducir su gasto en el conflicto, mientras que Rusia ha logrado varios objetivos en Ucrania que satisfacen sus intereses geopolíticos y de seguridad, según Julius Bäer. Europa y la propia Ucrania quieren también más seguridad, lo que requiere más gasto en defensa. Reducir las operaciones de combate en Ucrania facilitaría esta su consecución. Las implicaciones a corto plazo de un alto el fuego en Ucrania incluiría que se restaure el flujo de energía y que se levantaran otras limitaciones relacionadas con las sanciones. La fragilidad estructural de un orden mundial multipolar y la idea estadounidense de utilizar todas las herramientas a su alcance para negociar acuerdos favorables a sus intereses económicos mantienen elevado el apetito por el oro como activo reserva para los bancos centrales.

Anoche Zelensky tuiteó que Ucrania está lista para un acuerdo de inversión y seguridad sólido con Estados Unidos. Dijo que la reunión con Kellogg, el enviado especial de Estados Unidos para Ucrania y Rusia, «restaura la esperanza». El Consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Waltz, instó a Zelensky a firmar un acuerdo para la cesión de minerales de tierras raras a Estados Unidos como forma de pago por el apoyo financiero estadounidense.

Precio de la onza de oro últimos 5 años:

Esta semana Donald Trump siguió con su política arancelaria, en esta ocasión, apuntando a medicamentos, coches y semiconductores, con una nueva tarifa que rondará el 25%, aunque los detalles definitivos se darán en Abril. Además, señaló que ofrece estos meses para dar tiempo a las fábricas dentro de estos sectores para que trasladen su producción a Estados Unidos con el fin de evitar las tarifas. En este caso, será interesante la vía legal que usará para imponer esta nueva ronda, ya que tanto la sección 232 como la 301 necesitan de una investigación previa que determine las razones por las que se imponen dichos aranceles que, en 2018 tardaron alrededor de un año.  Una de las regiones más afectadas será la eurozona, pues precisamente dos de los productos donde Estados Unidos mantiene un elevado déficit comercial con la región es en los medicamentos y en automóviles que representaron un 30% de las exportaciones de la UE al país americano en 2023.

La inflación estadounidense se mantiene alta, cerca del 3%, con la fuerte demanda interna impulsando el aumento de los precios. La inflación estadounidense se mantiene más cerca del 3% que del 2% que la Fed ha fijado como objetivo. Los precios al consumo aumentaron más de lo esperado en enero. Los precios de los servicios han sido revisados ​​al alza nuevamente a principios de año, y la inflación de la vivienda también aumentó. El impulso desinflacionario del precio de los bienes, excluyendo la energía y los alimentos, llegó a su fin, en línea con el contexto de una fuerte demanda interna en Estados Unidos. Como la inflación estadounidense ya no se acerca al objetivo del 2% de la Fed, el margen para reducir el tipo oficial del dinero parece muy limitado. Un mercado laboral sólido y un crecimiento económico en el rango del 2,5% son razones adicionales por las que tipos de interés más bajos no sean necesarios.

Este domingo, 23 de Febrero, se celebran las elecciones Alemania, donde persisten las dudas de si el nuevo gobierno de coalición será capaz de implementar en tiempo y forma el necesario estímulo fiscal para sacar la economía germana del estancamiento, teniendo en cuenta la previsible fragmentación del Parlamento, con el riesgo de que haya minorías de bloqueo a la hora de afrontar reformas fiscales. Las encuestas siguen encabezadas por CDU/CSU, seguido de AfD y SPD, con los modelos electorales apuntando a una más probable coalición CDU/CSU-SPD pero sin descartar una coalición a tres bandas. Lo que es más probable es que haya un cambio de gobierno, gobernando los conservadores CDU/CSU en coalición con el SPD o los Verdes. Este cambio de signo político se debe a la impopularidad de la anterior coalición tripartita y al alto nivel de preocupación por la inflación y la inmigración. Un nuevo gobierno liderado por conservadores tendría la oportunidad de abordar algunos de los problemas económicos, como la escasez de inversiones o los altos costes laborales. Los precios mayoristas de la energía en Alemania van a bajar debido a que se suavizará el precio del gas natural y al aumento de la generación eólica y solar. El rendimiento de los bonos del gobierno alemán está más vinculado a lo que haga el BCE, y otros acontecimientos mundiales, como los tipos de interés en Estados Unidos que a las expectativas de una política fiscal más laxa en Alemania. Si bien las inminentes elecciones anticipadas pueden crear incertidumbre a corto plazo, también ofrecen la oportunidad de que se produzcan cambios estructurales de mayor calado y un mayor gasto público a largo plazo.

Un giro en la política económica alemana, la reducción en los costes energéticos derivados de una posible paz en Ucrania y los menores costes de financiación tras las rebajas de tipos del BCE podrían impulsar una recuperación de la confianza de una economía alemana que lleva dos años estancada. Sin embargo, el nuevo Gobierno también se enfrentará a nuevos retos, como la entrada de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos o la reducción del apoyo militar americano en la guerra de Ucrania, que va encaminada a una paz no acordada con la UE, abriéndose la posibilidad de un despliegue de tropas europeas para garantizar el débil equilibrio en las fronteras ucranianas. En este sentido, el potencial nuevo líder alemán, Friedrich Merz, ya indicó que el aumento del gasto en defensa será una prioridad presupuestaria en su mandato.

El principal catalizador de las Bolsas en lo que llevamos de año está siendo la expansión de múltiplos, por eso las Bolsas que mejor lo están haciendo son las que cotizaban a unos múltiplos muy bajos, como el español IBEX 35 (+11,72% YTD), el índice alemán DAX (+12,34% YTD), el FTSE MIB italiano (+12,31% YTD) o el Chino Hang Seng (+17,04% YTD).

El DAX alemán está en un claro ciclo alcista muy vertical:

El sentimiento de los inversores ha cambiado de manera drástica, según el último informe de Bank of America. El fuerte impulso de la Bolsa europea en este comienzo de año ha llevado a los grandes inversores a plantearse una importante rotación de sus carteras. Quieren cambiar Bolsa americana por europea, según se desprende de la última encuesta a gestores elaborada por Bank of America y que tiene en cuenta la opinión de más de 200 inversores profesionales con un patrimonio superior a los 482.000 millones de dólares en conjunto. La exposición en acciones europeas entre los grandes inversores está en máximos de los últimos 15 años. Así, las posiciones en liquidez de las carteras de los gestores de fondos han caído al nivel más bajo desde 2010. Prácticamente el 90% de los gestores cree ahora que las acciones estadounidenses están sobrevaloradas. Se trata del porcentaje más alto desde abril de 2001. Según la encuesta, los gestores de fondos creen que el EuroStoxx va a ser el índice bursátil más rentable de 2025. Así lo ve el 22% de los gestores, frente a apenas el 10% de los inversores que confiaba en la Bolsa europea a principios de año. La segunda mejor Bolsa, a su juicio, será el Nasdaq 100. El 18% de los gestores confía en el índice americano que agrupa a las grandes tecnológicas, cuando hace apenas un mes apostaba por este índice uno de cada tres gestores. El optimismo con Europa es todavía mayor entre los gestores de fondos europeos. Un 66% de los participantes europeos de la encuesta espera más ganancias a corto plazo para la renta variable europea desde su máximo histórico actual, frente al 44% del mes pasado, y un 76% proyecta un potencial alcista para los próximos doce meses, frente al 56%. Confían en que la mejora de los beneficios de las empresas en Europa tirará de las acciones. Y en todo esto, cobra un especial protagonismo el sector bancario. Los bancos han intercambiado su lugar con los seguros para convertirse en el sector favorito de los gestores en Europa por primera vez desde julio de 2023, en pleno proceso de subidas de tipos de interés tanto en Estados Unidos como en Europa. Los gestores esperan que en 2025 el sector financiero sea el más rentable. Esta opinión ha ganado peso tras las presentaciones de resultados anuales de la banca, en las que las entidades han desvelado beneficios récord y planes para elevar la retribución al accionista.

Respecto a la concentración actual de las bolsas en pocas compañías esta semana destaca un informe de Robeco en el que analiza cómo las 10 primeras compañías del MSCI World por peso suponen ya más del 25% índice!! Y las 5 principales compañías suponen casi un 20% del índice, máximos históricos en términos de concentración (https://www.robeco.com/en-int/insights/2025/02/what-increased-index-concentration-means-for-active-investors).

Man Group también ha publicado una encuesta mensual de mercado (https://www.man.com/es/insights/views-from-the-floor-2025-february-18?utm_source=pardot&utm_medium=email&utm_campaign=vftf&utm_term=es&pcid=C000100871). La encuesta agrega nuestras diversas perspectivas en un sistema de puntuación simple, y con ocho meses de datos acumulados, ha comenzado a capturar cambios en el sentimiento y tendencias durante un período de volatilidad significativa en el mercado. Su última encuesta se realizó del 5 al 10 de febrero. Desde acciones y bonos hasta petróleo y el dólar estadounidense, esto es lo que revela la encuesta de más de 100 profesionales de inversión.

Respecto al S&P 500, el sentimiento sigue alcista, pero la confianza está disminuyendo. El sentimiento sobre las acciones sigue siendo alcista, pero ha estado disminuyendo desde octubre de 2024. El porcentaje de encuestados que espera un “gran aumento” está en su nivel más bajo desde que comenzó la encuesta a mediados de 2024. Aunque el optimismo persiste, el entusiasmo total parece estar disminuyendo.

Acciones estadounidenses: Sentimiento agregado.

En cuanto a la Renta Fija la encuesta muestra un sentimiento de los inversores bajista sobre la duración. En cuanto a los bonos, el consenso es más negativo sobre los bonos a largo plazo, con expectativas de que los rendimientos aumenten y los precios caigan. Esto probablemente refleja preocupaciones de que las presiones inflacionistas persistan en los Estados Unidos, obligando a la Reserva Federal a mantener los tipos de interés en niveles altos durante más tiempo.

Rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años: Sentimiento agregado

En cuanto al sentimiento de los inversores sobre el precio del petróleo el resultado de la encuesta es relativamente bajista. La encuesta ha revelado una postura relativamente bajista sobre el petróleo desde las elecciones estadounidenses del año pasado. En el debate sobre si las políticas de Trump son positivas para el precio del petróleo al impulsarlo mediante un aumento de la demanda o al deprimirlo mediante un aumento de la oferta, la encuesta de Man Group sugiere una inclinación hacia esta última perspectiva.

Precio del petróleo: Sentimiento agregado

Respecto al dólar la opinión de los inversores también es bajista. El sentimiento sobre el dólar estadounidense es en general neutral, aunque la encuesta apunta a una creciente inclinación bajista. La barra verde claro (que indica expectativas de una pequeña caída) ha aumentado de forma constante en los últimos meses, lo que sugiere un posible cambio en la perspectiva.

Dólar estadounidense: Sentimiento agregado

Según un artículo de Expansión de hoy que se basa en un estudio de EY, la guerra comercial de Trump arrebatará 175.000 millones anuales de PIB a la Unión Europea. La guerra comercial y fiscal abierta por Donald Trump nada más desembarcar de vuelta en la Casa Blanca no tardará en pasar una relevante factura a la economía europea. Así lo admitía ya esta semana la Comisión Europea tras las reuniones mantenidas con los ministros comunitarios de Economía y Finanzas, pronosticando un daño inminente en forma de menor crecimiento y repunte de precios. Los analistas van ahora un paso más allá y comienzan a perfilar la magnitud del impacto, la batalla arancelaria restará un punto de PIB anual al crecimiento de la Unión Europea hasta 2029, periodo en el que también provocará un incremento de un punto de inflación al año. Estas son algunas de las principales conclusiones del Pulso Económico Trimestralde EY Insights en su edición de invierno de 2025, en el que se recogen las valoraciones de los responsables de una quincena de los principales servicios de estudios del país, incluyendo los de Funcas, Fedea, el Círculo de Empresarios, la Empresa Familiar, CEOE, la banca (BBVA Research, Santander, CaixaBank o Singular Bank), firmas como Arcano, escuelas de negocio (Esade o el IE Business School), e instituciones como Orfin, CEPS o el Real Instituto Elcano. El diagnóstico se produce cuando Trump apenas acaba de cumplir su primer mes como 47 presidente de los Estados Unidos, periodo en el que ha sellado decenas de órdenes, decretos, declaraciones y publicaciones en redes sociales que han revolucionado el panorama geopolítico internacional y el comercio global. El despliegue incluye un arsenal de aranceles que abarca cargas específicas sobre acero, aluminio, automóviles, chips o productos farmacéuticos, tarifas a medida contra los productos procedentes de China, Canadá o México (en suspenso, de momento, en los dos últimos casos) o aranceles recíprocos en represalia por el IVA que aplica la Unión Europea, por ejemplo. Para una economía con un peso conjunto de más de 17 billones de euros, como es la de la Unión Europea, la previsión se traduce en la pérdida de unos 175.000 millones de euros anuales, y un total de 875.000 millones hasta el año 2029 incluido. El importe supera el crecimiento registrado en el conjunto de la UE durante el ejercicio 2024, del 0,9% según las últimas estimaciones de la Comisión Europea, a falta de datos definitivos, y dejaría anémico el avance del 1,5% inicialmente previsto por Bruselas para el año 2025. Y eso siguiendo las estimaciones compartidas por el 60% de las casas de análisis, puesto que otro 20% apunta a que impacto será superior a un punto de crecimiento anual (incluyendo a un 13% que espera que el retroceso sea el doble de grave). Otro 20%, en todo caso, confía en que la UE será capaz de capear el temporal y en que el impacto acabe siendo neutro o positivo.

El 80% de los expertos asume, en todo caso, que el primer golpe será doloroso e inflacionario. En concreto, siete de cada 10 analistas prevén un incremento de hasta un punto porcentual de media anual en los precios europeos durante los próximos cinco años a raíz de las políticas de Trump. Algunos incluso prevén dos puntos de subida ahora que países como España pugnaban por dejar atrás sus peores episodios inflacionarios en más de 40 años. En este marco, la mayoría de economistas prevé un aumento de hasta 100 puntos básicos en los tipos de interés, si bien buena parte confía en seguir viendo rebajas significativas, lo que da cuenta del grado de incertidumbre que impera en estos momentos en torno a la política monetaria. De hecho, en los últimos días los halcones del Banco Central Europeo (BCE) han comenzado a manifestar públicamente sus dudas sobre la idoneidad de proseguir con la senda de rebajas de tipos en marcha. En cualquier caso, el 94% de los economistas espera que el mandato de Trump aseste un golpe al comercio internacional (siete de cada diez analistas prevé un punto de caída), cuya degradación se ha convertido ya en el segundo factor negativo que más preocupa sobre la economía española, tras la fragmentación parlamentaria y la inestabilidad política. Aún así, la expectativa media es que la economía española logre crecer un 2,5% este año. “Si bien la economía española muestra un robusto crecimiento del PIB, la evolución de la economía europea será determinante en su continuidad, al igual que el desarrollo de las tensiones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos. Urge un posicionamiento común de los países de la UE ante este nuevo desafío”, según EY Insights.

Importante esta semana:

El miércoles se publicaron las Actas de la Fed del mes de enero pusieron de manifiesto que los miembros del FOMC están preocupados por el impacto del techo de deuda y sugieren que podría ser necesario pausar o reducir el ritmo de la reducción del balance de la Fed. De esta forma, una desaceleración significaría menos presión sobre el mercado de bonos. En materia de tipos, «muchos miembros señalaron que el FOMC podría mantener los tipos en un nivel restrictivo si la economía se mantiene fuerte y la inflación elevada«. Ayer el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, que había sido muy crítico con la política de emisión de Yellen, declaró que no aumentará todavía la emisión de bonos de largo plazo ya que la inflación sigue elevada y a la política de ajuste del balance de la Reserva Federal.

Trump dijo el martes que impondrá aranceles a los automóviles «en el entorno del 25%» a partir del 2 de abril, y añade que los aranceles sobre productos farmacéuticos y chips también comenzarían en un «25% o más». Entre los países más afectados podrían estar MéxicoCorea del Sur y Japón (autos), Malasia y Singapur (semiconductores). La Unión Europea dijo este miércoles que está dispuesta a discutir con Estados Unidos la reducción de los aranceles sobre automóviles y otros productos, en este sentido, Macron visitará Washington la semana que viene.

En Estados Unidos la estimación semanal del PIB de la Fed de Nueva York para el primer trimestre del 2025 cae al 3,02% desde el 3,12%. Por su parte, la estimación de la Fed de Atlanta cae al 2,1% en el 1T25 desde el 2,94%. La Fed de San Luis ve un 2,11%.

Trump dice que los aranceles a los automóviles podrían llegar alrededor del 2 de abril. Por su parte, el canciller alemán. Scholz dijo que la UE es lo suficientemente fuerte como para contrarrestar cualquier amenaza arancelaria de Estados Unidos, aunque «debemos reaccionar de una manera que ofrezca posibilidades de alcanzar un acuerdo».

Según fuentes de Bloomberg, la financiación conjunta para la defensa se está convirtiendo en una opción realista para una lista creciente de líderes europeos. En este sentido, el canciller alemán, dijo que apoya la relajación de las normas fiscales de la UE para permitir aumentar el gasto. Por su parte, el ministro de finanzas francés Lombard pide un mayor reparto de la UE para financiar el gasto de defensa, «es hora de tomar decisiones históricas». Por otra parte, según FT, los líderes europeos «chocan» en cuanto al envío de tropas para mantener la paz en Ucrania.

Hoy se ha publicado el dato de PMI de Enero de la Unión Europea, que se saldó con el mantenimiento de la referencia en el 50,2 que marcó el mes anterior, ligeramente por debajo del 50,5 que esperaba el consenso. El PMI se mantiene por encima de los 50 puntos que indican expansión económica. Sorprende negativamente el comportamiento de Francia, en un contexto de fuerte inestabilidad política y sin capacidad de tomar medidas económicas necesarias para sanear las cuentas públicas.

En el Banco Central Europeo destacaron las declaraciones de Schnabel, miembro del Consejo del BCE, en el FT este miércoles, que potenciaron el tensionamiento de los bonos soberanos europeos, al poner en duda un tipo de interés de llegada por parte del BCE por debajo del 2% tal y como estaba planteando el mercado recientemente. Así, Schnabel dijo no estar segura de si la política monetaria seguía siendo restrictiva y planteando que en marzo el Consejo tendrán que debatir este extremo y si, por lo tanto, hacen una pausa o ponen fin por completo al proceso de recorte de tipos iniciado en la segunda mitad del año pasado.

En Alemania el 32% de los encuestados dice que Merz, líder del CDU/CSU ganó el debate televisivo del pasado domingo, el 25% dice que Scholz y el 18% dice que los Verdes y AfD. Por otra parte, Scholz reiteró su llamamiento a una reforma del freno de deuda inmediatamente después de las elecciones. Mientras, Merz (CDU/CSU) se muestra abierto a la emisión de deuda conjunta de la UE para financiar gasto en defensa, aunque la misma tendría que cumplir una serie de condiciones y ser unánime. En este sentido, según fuentes de Bloomberg, la UE está trabajando en un nuevo paquete de medidas para aumentar el gasto en defensa y apoyar a Ucrania. Dichos planes no se anunciarán hasta después de las elecciones alemanas.

Según fuentes de Bloomberg, la Unión Europea estaría trabajando en una iniciativa para proporcionar a Ucrania un presupuesto importante en apoyo militar lo antes posible. En este sentido, se asignará a los Estados miembros una cuota financiera en relación con su PIB, que se pagará en especie o en efectivo. Por otra parte, según el Financial Times, la UE propondrá opciones de financiación para defensa a mediados de marzo. Por otra parte, Dinamarca dice estar abierta a un mayor presupuesto de defensa de la UE y a una deuda conjunta.

Además, la Unión Europea sigue presionando a Rusia, por un lado, Francia anunciaba ayer nuevas sanciones contra el petróleo ruso por la invasión de Ucrania, sin el respaldo de Washington y pese al aparente escaso efecto de las medidas similares introducidas por los países occidentales. El ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, ha recordado que Rusia obtiene 100.000 millones de euros anuales por la venta de crudo, cuando el coste total de la guerra se cifra en 140.000 millones por lo que es deseo del ejecutivo galo el “seguir endureciendo el coste de la guerra para Vladimir Putin”. 

En paralelo, la Unión Europea mantiene a Rusia en su “lista negra” de paraísos fiscales, junto a otros países como Panamá, Trinidad y Tobago, Vanuatu Fiyi, Palao o Samoa, entre otros. Esta lista, creada en 2017 y revisable cada seis meses, tiene por objeto señalar a aquellos que no cumplen los estándares europeos en la lucha contra el fraude y la evasión fiscal. En un segundo escalón, referido a aquellos países que no cumplen por completo los estándares comunitarios, figuran Turquía, Vietnam, Belice, Brunei y Seychelles, entre otros.    

Esta semana conocimos que la Unión Europea cerró un 2024 con un fuerte superávit comercial de bienes. Los datos adelantados por el Eurostat confirmaron que en diciembre la región continuó incrementando su positivo saldo comercial con el exterior, al situarse el superávit en 16.300 millones de euros frente a los 12.700 millones del mes previo y los 16.100 millones de euros de diciembre de 2023. Este comportamiento se explicó por el mantenimiento de un elevado superávit en las ventas de manufacturas (+39.900 millones frente a los +41.000 del año pasado), mientras que se redujo ligeramente el déficit por el lado de los bienes energéticos (-28.100 millones de euros frente a los -30.600 de diciembre de 2023). Por regiones, el mayor déficit comercial de la UE es con China, mientras que mantenemos un elevado superávit con Estados Unidos. Hay que destacar que, en el conjunto del año pasado, la UE alcanzó un nuevo récord en su superávit con Estados Unidos, al totalizar las exportaciones 532.000 millones de euros y lograr un saldo positivo de 199.000 millones en 2024 (descontando importaciones), lo que superó los 157.000 millones de euros de superávit de 2023.

El martes se publicó el Zew alemán del mes de febrero. En este sentido, la referencia experimentó cierta mejora, moderando el impacto negativo que los inversores estimaban para el conjunto de la Zona Euro como consecuencia de la entrada de Trump como presidente de los Estados Unidos y de sus políticas arancelarias. En cualquier caso, el contexto de fondo sigue sin haber variado en exceso, descontando un escenario de importante debilidad de la economía.

En Francia el primer ministro Bayrou sobrevive a una nueva moción de censura derivada de sus comentarios sobre la migración. En este sentido dijo que la presencia de migrantes es «positiva» para un país, «siempre que no supere una determinada proporción» y que, cuando se tiene la sensación de estar «sumergido» y de no reconocer el país, su modo de vida o su cultura, surge el rechazo.

En China, esta semana ha sido noticia la reunión del primer ministro Xi Jinping con líderes empresariales del país. En el encuentro participaron sectores como la inteligencia artificial, la automoción y la producción de chips, reflejando una alineación inusual entre el gobierno y el sector privado. Para muchos, esta reunión representa un respaldo tácito del gobierno a las empresas en previsión de los efectos negativos que podría provocar la nueva política arancelaria.

Además, en China conocimos esta semana que continúa la caída de los precios de la vivienda, en enero, los precios de la vivienda nueva bajaron un -0,07% mensual, dato similar al mes anterior, pero con retrocesos en un menor número de ciudades (42 registraron caídas del precio en enero frente a 67 ciudades que registraban bajadas hace seis meses en agosto del año pasado). Por el lado de las viviendas de segunda mano, la caída de los precios fue del -0,34% mensual, lo que sitúa el retroceso interanual en el -7,8%.

El PIB de Japón del cuarto trimestre del 2024 sorprendió este lunes al alza con una subida del +0,7% trimestral frente al 0,3% estimado.

En Australia, el banco central ha reducido nuevamente los tipos de interés hasta el 4,10 % y se mantiene prudente respecto a futuras bajadas.

En España, continúa el elevado dinamismo del mercado inmobiliario, ayer conocimos que las ventas de viviendas subieron en diciembre un +37,7% interanual, siendo que el 22,6% de las viviendas transmitidas por compraventa en diciembre eran nuevas y el 77,4% usadas. El número de operaciones sobre viviendas nuevas subió un +65,7% respecto a diciembre de 2023 y el de usadas un +31,2%. Con los datos de diciembre, el ritmo de crecimiento en el acumulado del año 2024 de las compraventas se elevó hasta el +10% frente a lo registrado en 2023. Este dato, sigue la estela de otros publicados esta semana, que mostraron que el número de hipotecas sobre viviendas inscritas en los registros de la propiedad en diciembre fue de 32.249, un 30% más que el año pasado, el importe medio de las hipotecas sobre viviendas aumentó un +8,3% hasta los 152.377 euros, con un tipo de interés medio en las nuevas hipotecas del 3,25%. En el conjunto del año 2024, el número de hipotecas sobre viviendas aumentó un +11,2% y su importe medio un +2,7%. 


Las riquezas minerales de Ucrania, en el punto de mira de Donald Trump. C. Miller/Polina Ivanova/C. Hdgson/H. Foy. Financial Times.

La oferta de “minerales a cambio de la ayuda” que Donald Trump hizo a Ucrania la semana pasada ha puesto en el punto de mira los vastos y escasos recursos minerales del país, sobre los que Washington quiere obtener derechos como pago por el apoyo militar prestado en el pasado. Ucrania tiene grandes depósitos subterráneos por valor de hasta 11,5 billones de dólares de minerales críticos, como litio, grafito, cobalto, titanio y tierras raras como el galio, que son esenciales para una serie de industrias, desde la defensa hasta los vehículos eléctricos. Pero estos yacimientos, poco comunes en Europa, no han sido objeto de una exploración o desarrollo significativos, procesos que llevan años incluso en jurisdicciones estables. También faltan datos sobre la calidad de las reservas, una información que los inversores necesitan antes de destinar millones a nuevas minas. El interés del presidente de EEUU sigue a su sonada apuesta por comprar Groenlandia, también rica en minerales esenciales. Los países occidentales se apresuran a asegurarse fuentes de tierras raras alternativas a China, que domina la cadena de suministro.

¿Qué tierras raras y minerales críticos tiene Ucrania?

Se calcula que el subsuelo ucraniano alberga el 10% de las reservas mundiales de litio, utilizado en la fabricación de baterías, según datos del Gobierno. Las reservas se extienden a lo largo de 820 km2, pero hasta ahora no se ha explotado ninguna.

Entre los minerales críticos, Ucrania cuenta con importantes reservas probadas de circonio, utilizado en motores a reacción, y escandio, ambas aún sin explotar. Algunos de sus yacimientos de tantalio, utilizado en semiconductores, niobio, que tiene propiedades superconductoras, y berilio, metal usado por el sector aeroespacial, se están extrayendo a pequeña escala, pero su potencial, según los funcionarios ucranianos, es enorme. Los funcionarios ucranianos también afirman que su país se encuentra entre los 10 primeros del mundo en reservas de titanio, utilizado para misiles, aviones y barcos. Sin embargo, sólo se está explotando el 10% de sus reservas probadas.

El primer ministro Denys Shmyhal afirmó a principios de mes que Ucrania podría sustituir las importaciones europeas de titanio ruso. Sin embargo, Roman Opimakh, ex director general del Servicio Geológico de Ucrania, declaró la semana pasada que no existía “ninguna evaluación moderna” de las reservas de tierras raras en Ucrania, y que las estimaciones se basaban en antiguos estudios de la era soviética. La retórica sobre los minerales equivale a un “fuerte postureo político… Los datos no son modernos, tenemos muy poca información sobre lo que hay”, afirma Gracelin Baskaran, director del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de EEUU.

¿Dónde se ubican los recursos naturales?

El servicio geológico ucraniano afirma que el Gobierno está preparando un centenar de yacimientos para la concesión de licencias conjuntas y la explotación, pero ha revelado pocos detalles. Los recursos minerales de Ucrania están repartidos por todo el país, pero desde la invasión total de 2022, más del 20% se encuentra en zonas bajo control ruso, según estimaciones de Kiev.

La empresa australiana Critical Metals Corp compró las licencias de dos de los principales yacimientos de litio a finales de 2021, apenas tres meses antes del inicio del asalto ruso. Uno de ellos, el yacimiento de Shevchenko, en el este, ha caído bajo control ruso, según explica su presidente Tony Sage a Financial Times. “Se ha ido. Nunca lo recuperaremos”, afirma, añadiendo que su depósito de Dobra, en el oeste, sigue siendo la “joya de la corona”. Sage, cuya empresa también tiene una licencia minera en Groenlandia, afirma estar “muy entusiasmado” con las conversaciones entre EEUU y Rusia iniciadas por Trump. “Para nuestra empresa va a ser fantástico si hay una resolución”.

¿Qué quiere EEUU?

Trump dijo la semana pasada que se le debían a EEUU 500.000 millones de dólares en recursos de Ucrania, desde yacimientos minerales a petróleo y gas, e incluso infraestructuras como puertos, a cambio de la ayuda militar prestada en el pasado para defenderse de Rusia. Esta cifra es significativamente superior al total de 69.200 millones de dólares en ayuda militar que Washington ha concedido desde 2014, según las estadísticas del Departamento de Estado. Zelenski ha rechazado la propuesta, insistiendo en que cualquier acuerdo sobre recursos minerales debe estar vinculado a garantías de seguridad estadounidenses tras el conflicto, según cuatro fuentes familiarizadas con las negociaciones. También está interesado en que la UE y otros países como Reino Unido y Canadá participen en la futura explotación de los recursos naturales.

¿Qué complicaciones hay?

Inversores y expertos afirman que existen importantes obstáculos para el rápido desarrollo de estos proyectos mineros: la compleja burocracia estatal, las normativas gubernamentales, el acceso limitado a datos geológicos y los desafíos a la hora de conseguir terrenos.

Los continuos ataques de Rusia a las infraestructuras energéticas han obligado a algunas explotaciones mineras a recurrir a generadores, elevando el coste de la extracción y el transporte de los metales minados. “Aunque Ucrania puede tener potencial minero para varias materias primas, y un sector asentado de acero y ferroaleaciones que podría resucitar, su futuro es muy incierto”, afirma Jack Bedder, fundador del grupo de inteligencia de mercado Project Blue. Esto “no es un buen augurio para la inversión en proyectos cuya financiación, desarrollo y puesta en marcha pueden llevar décadas”, señala.

El grupo suizo Ferrexpo cuenta con una gran explotación minera y de producción de mineral de hierro en Ucrania que, según analistas de Peel Hunt, requiere una “inversión sustancial” para mantener la producción “tras varios años de actividades limitadas”.

“Una vez que hayan cesado las hostilidades, sospechamos que el mayor riesgo será conseguir empleados cualificados”, añaden. Volt Resources, cotizada en Australia, detuvo la producción de su mina de grafito de Zavalievsky a finales del año pasado debido a las difíciles condiciones.

¿Se equivocó Zelenski en su propuesta a Trump?

Zelenski planteó por primera vez la idea de ofrecer derechos mineros a empresas estadounidenses como parte de un “plan de paz” que presentó a Trump el año pasado. Pero funcionarios europeos y ucranianos explican que Zelenski puede haber cometido un error estratégico al no incluir un valor global o cualquier detalle específico. “Fue redactada como un señuelo para Trump, claramente”, afirma un alto funcionario europeo involucrado en las conversaciones con Kiev. “Pero la falta de detalles permitió que Trump pudiese esencialmente poner su precio.

“Algunos en el entorno de Zelenski lamentan la forma en que se manejó… perdieron el control de la narrativa”, añade el funcionario. Un alto funcionario ucraniano afirma que Zelenski debería haber sido “meridianamente claro” acerca de que esos recursos estaban vinculados “a futuras garantías de asistencia [estadounidense] en materia de seguridad”. El equipo de Zelenski se esfuerza por presentar una contrapropuesta atractiva. El enfoque de Trump ha enfurecido a sus aliados europeos, que en la Conferencia de Seguridad de Múnich del pasado fin de semana lo compararon con “tácticas de chantaje de la mafia”, “usura” y “colonialismo”.

“Una cosa es decir que te ayudaremos a liberar tu tierra y luego explotar los recursos bajo su suelo”, apunta un segundo funcionario europeo. “Y otra es exigir: ‘Pagad esta factura por la ayuda que ya os hemos prestado’”.


¿Quién pagará la factura arancelaria de Trump a la Unión Europea? EEUU compra medicamentos y coches a la UE. Sergio Saiz (Nueva York)

Ozempic, el fármaco estrella contra la obesidad, ya cuesta 15 veces más en EEUU que en Europa y, a partir de abril, su precio podría alcanzar nuevos récord, en cuanto entren en vigor los aranceles recíprocos anunciados por Trump.

La semaglutida, el principio activo de estos medicamentos, ocupa el sexto lugar en el ránking de productos que más importa EEUU desde Europa y, por tanto, será uno de los grandes damnificados de la guerra comercial desatada por Trump. ¿Asumirán Novo Nordisk y Lilly el impacto del arancel o se lo trasladarán a los consumidores? Ninguno de los dos gigantes farmacéuticos se ha pronunciado todavía, pero los analistas no dudan en que las empresas afectadas por las políticas proteccionistas no podrán absorber los costes, que terminarán reflejándose en el precio final.

A falta de conocer las medidas exactas, los cálculos preliminares apuntarían a una hipotética factura extra de hasta 400 millones de euros al día sólo en las importaciones que hace Estados Unidos desde la Unión Europea, a falta de saber cómo responderá esta última. Si equipara el castigo, la factura se doblaría. Esta cifra, estimada por Trade Partnership Worldwide, incluye todos los aranceles anunciados hasta el momento, por lo que además de los recíprocos también tiene en cuenta las tarifas del 25% al acero y al aluminio que ya cuentan con luz verde por parte de la Casa Blanca.

A Trump le salen las cuentas. En términos generales, EEUU podría ingresar este año hasta cerca de 400.000 millones de dólares (381.000 millones de euros), gracias a la factura arancelaria, si se aplicaran todos los aranceles nuevos y amenazados. La que más sube, la cuenta de las importaciones europeas, que se dispararían en 149.000 millones de dólares o, lo que es lo mismo, 2.900 millones a la semana o 410 millones al día (391 millones de euros). Le siguen México, con 126.000 millones de dólares, y Canadá, con 103.000 millones de dólares. ¿Por qué es en la UE donde más se encarecería el comercio con EEUU si es el cuarto importador del país, por detrás de México, China y Canadá? Porque los aranceles no tienen en cuenta, o son menores, en el caso de los hidrocarburos, petróleo y gas, de los que Europa no vende a EEUU. Más bien al contrario.

Durante la Administración Biden, los ingresos federales por aranceles ascendían a menos de 80.000 millones de dólares. Trump tendría pensado multiplicarlos, al menos, por cinco, a falta de si se confirman otras amenazas, como las que pesan sobre los BRICS o un posible arancel general del 25% a la UE si no aumenta sus compras de gas y petróleo de EEUU.

Inflación y recorte del PIB

Si bien Donald Trump está convencido de que los precios no subirán en EEUU, los expertos no están de acuerdo. Y analistas a ambos lados del Atlántico creen que la factura se repartirá entre las dos partes afectadas, aunque suele ser quien impone los aranceles quien termina asumiendo la mayor parte del coste extra.

Otra cosa diferente es el impacto que tenga sobre el crecimiento de las economías afectadas y el Producto Interior Bruto (PIB) nacional. En este caso, Europa se lleva el mayor golpe, no solo por la caída esperada de las exportaciones, sino también por el coste adicional que tendrán las medidas de represalia.

Nadie gana en una guerra comercial, aunque Trump está convencido de que ésta es la única manera de crear empleo dentro de EEUU. Así que está dispuesto a pagar el precio. Mientras, da un respiro a las maltrechas cuentas públicas estadounidenses gracias a los ingresos extra.

Según los cálculos de Citi, unos aranceles medios generales del 10% tendrían un impacto a la baja de tres décimas en el PIB de la Unión Europea. Alemania se llevaría la peor parte, en la medida en que es el principal exportador comunitario hacia EEUU. En su caso, el recorte en su economía podría ser de hasta nueve décimas y abocar al país a la recesión, arrastrando así también al resto de la zona euro. La gestora Pimco advertía en un reciente informe que Europa podría caer en recesión “fácilmente” si se consuma finalmente una guerra comercial “en toda regla”.

Incertidumbre

Lo que no se sabe con seguridad es cómo quedarán los aranceles (estarán listos el 1 de abril), de ahí que los cálculos actuales que manejan los analistas sean solo estimaciones en función de los escenarios más conservadores. Según la Organización Mundial del Comercio, el tipo efectivo de unos aranceles recíprocos por parte de EEUU tendrían que situarse en el entorno del 5%, frente al 1,5% actual.

A partir de ahí, la incertidumbre es máxima y la casuística no puede ser más variada. Por eso, desde Goldman Sachs alertan de lo difícil que es calcular y aplicar unos aranceles recíprocos.

En el caso de Europa, Trump ha asegurado que el IVA que se cobra a las importaciones es “muy elevado e injusto”, pero no se ha quedado solo ahí. Durante el anuncio de los aranceles la semana pasada, definió la política comercial comunitaria como “brutal” y arremetió contra las sanciones de Bruselas a las tecnológicas estadounidenses, los impuestos específicos como la tasa Google –que se aplica en España– e incluso las tarifas aeroportuarias.

Calcular un arancel recíproco que incluya todos estos factores es muy complicado, por no hablar de su implementación, un caos en el caso de que sea país por país. Además, ni siquiera el IVA que se paga en Europa es igual para todos los productos y varía ampliamente entre el 5% y el 21% (aunque en algunos casos es más).

Un ejemplo del laberinto fiscal: los coches estadounidenses pagan un 10% de IVA en Europa, pero los del Continente europeo solo pagan un 2% en EEUU (después cada estado aplica el tipo que considera oportuno). Sin embargo, con los camiones ligeros procedentes de la UE, EEUU ya aplica desde hace tiempo un arancel del 25%.


Buen fin de semana.

Comentario de mercado viernes 14 de Febrero del 2025.

La volatilidad sube en esta primera parte del mes de febrero con la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos a México y Canadá (pospuestos por 1 mes tras concesiones) y China (pendiente conversación Trump-Xi Jinping), global a acero y aluminio y ahora a Europa… El mejor termómetro de esta incertidumbre es el precio del oro, que sube un +11% en el año, en máximos históricos, tras subir un 27% en 2024, apoyado por su perfil de activo de cobertura frente a inflación y riesgo geopolítico.

Precio del oro últimos 5 años:

El mercado aguanta fuerte, con los índices europeos subiendo más de un 10% en lo que llevamos de año a pesar del anuncio de Trump de aranceles recíprocos, en la medida en que no son inmediatos y podría haber margen de negociación, en el caso de Europa, podríamos ver acuerdos de compras de armamento militar y gas americanos. Se aplicarían a partir del 2 de abril, después de un análisis país por país (primero los de mayor déficit comercial) que se publicará el 1 de abril, y se evaluaría su efecto en los 6 meses siguientes. Tendrán en cuenta si los países utilizan otras barreras comerciales, aunque no sean aranceles (IVA), a la vez que Trump amenaza con aranceles específicos a semiconductores, autos y farmacéuticas.

Tres grandes semanas, quizá las mejores de la historia, pero hoy es el gran día: ¡Aranceles recíprocos! ¡Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo!”. Con estas palabras, y en mayúsculas, anunció ayer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una nueva batería de tarifas que aumentan la presión en la guerra comercial contra el mundo y que tiene a la Unión Europea como una de las principales damnificadas, junto a Japón y Corea del Sur. Lo hizo a través de sus redes sociales horas antes de comparecer con mucho retraso en una rueda de prensa en el Despacho Oval. Trump jugó ayer con los tiempos y la presión, facilitando información con cuentagotas, a sabiendas de que el mundo estaba ayer pendiente de sobre quién recaería esta vez el látigo arancelario de Trump. Fue especialmente duro con Europa y definió la política comercial de la UE como “brutal”. Habló del IVA a las importaciones, que previamente ya había tachado de “elevado e injusto”, pero también se refirió a las denuncias a los gigantes tecnológicos como Apple o Meta que han supuesto sanciones millonarias y criticó la tasa Google, vigente en España, entre otros países. También habló de los impuestos que “están matando” a las aerolíneas norteamericanas por volar a Europa. Trump aseguró ayer que la UE cobra un IVA del 20%. Lo cierto es que la normativa establece un tipo mínimo del 15% de forma generalizada, aunque los países de la UE también pueden utilizar tarifas reducidas, pero nunca por debajo del 5%, y solo para bienes o servicios específicos, como alimentos, agua, medicamentos o transporte de viajeros. Los tipos superreducidos inferiores al 5% quedan reservados para excepciones. A la espera de conocer todos los detalles y de que la UE valore cómo le podría afectar este nuevo anuncio, es Canadá quien se acerca al Viejo Continente en plena tormenta arancelaria en busca de nuevos aliados. La ministra de Asuntos Exteriores canadiense, Mélanie Joly, cruzó ayer el Atlántico como primera parada en una ofensiva diplomática que busca reforzar y crear nuevas relaciones, tanto políticas como comerciales, más allá de Estados Unidos, su principal socio hasta la fecha. Continúa así con el trabajo iniciado por el primer ministro, Justin Trudeau, que ha estado esta semana en París.

Lo más importante de este final de semana ha sido el inicio de negociaciones entre Trump y Putin para acabar con la guerra de Ucrania, lo que podría suavizar los riesgos sobre la oferta de crudo, y provocó que el precio del petróleo cayese más de un 3%, con lo que cae casi un 8% desde los máximos de Enero y más de un 10% desde los máximos del 2024. Donald Trump anunció este jueves una conversación «productiva» con Vladimir Putin, en la que discutieron sobre Ucrania, inteligencia artificial y energía, destacando su intención de colaborar para poner fin al conflicto. La llamada marca un giro en la política estadounidense, pues Biden cortó los lazos con Putin y hablaba exclusivamente con el mandatario ucraniano. Unas horas antes el secretario de Defensa estadounidense anunció que es irreal pensar en un acuerdo de paz en el que se barajen fronteras previas a la invasión de Crimea de 2014 y la anexión a la OTAN por parte de Ucrania, esta última, una exigencia vital para Zelenski pues garantizaría la seguridad de la zona. Ambos mandatarios han acordado verse personalmente en las próximas semanas para desarrollar más el plan de paz que discutirán profundamente ambos equipos negociadores. Finalmente, Zelenski también mantuvo una conversación telefónica con el presidente americano, indicándole sus preocupaciones y las vías de paz que propone el lado ucraniano. Asimismo, afirmó que unas conversaciones sin la parte ucraniana no tenían sentido. En Europa, las reacciones no se han hecho esperar y los ministros de exteriores de naciones como Francia, Alemania, España, Italia o Polonia han indicado que la Unión Europea debe ser parte también en las negociaciones, pues si se acordase una cesión territorial, sentaría un precedente peligroso. Indicando, además, que una paz sin Europa y el visto bueno de Ucrania no será duradera.

                                               Precio del barril de Brent últimos 12 meses.

La semana empezó con la noticia del aplazamiento a los aranceles del 25% que imponía Estados Unidos sobre los bienes procedentes de México y Canadá. Los mandatarios de ambas naciones lograron negociar con Donald Trump el retraso de un mes en la puesta en marcha de las medidas. Las conversaciones siguen abiertas, con el fin de evitar a situación más extrema. En el caso de China, no hubo prórroga, ejecutándose el incremento de 10% a lo que el gobierno chino respondió con contramedidas, aumentando los aranceles sobre maquinaria agropecuaria y productos energéticos americanos. Además, el gobierno chino inició una investigación de competencia a Google e introdujo a dos compañías estadounidenses (PVH Corp e Illumina) en la lista negra, negándoles la posibilidad de operar en el mercado chino. Pues bien, esta semana comenzamos con el anuncio de los planes arancelarios de Trump del 25% sobre todas las importaciones de acero y aluminio del país. Un anuncio que nos retrotrae a su primer mandato, a lo ocurrido en 2018 cuando impuso aranceles a las importaciones de estos dos metales y que fueron el inicio de una “guerra comercial”. Aunque por el momento se desconoce cuándo serán efectivos, los principales afectados serían Canadá, Brasil y México, que aglutinan el 50% de las importaciones de hierro y acero, mientras que las importaciones de aluminio proceden principalmente de Canadá, China y México, con el 59% del total. Otro punto relevante sobre el que Trump tampoco aclaró que ocurrirá, es como estos nuevos anuncios, se compaginarán con los aranceles específicos a Canadá y México anunciados la semana pasada, pero que finalmente se pospusieron hasta marzo a la espera de negociaciones, así como los del 10% sobre China que han entrado ya en vigor. Una llamada del primer ministro de Australia, el pasado martes, ha servido para que Donald Trump se plantee hacer una excepción sobre el acero y aluminio australiano que ya se vio excluido en la ronda de 2018.

La Unión Europea prometió tomar represalias si Estados Unidos impone aranceles sobre el acero y el aluminio al bloque comunitario. La presidenta de la Comisión Europea declaró que las tarifas injustificadas desencadenarán “respuestas firmes y proporcionadas”, sin conceder más detalles. En 2018, Trump ya tarificó el acero y el aluminio sobre unos 7.000 millones de dólares en importaciones europeas. La UE reaccionó con aranceles a una lista de productos estadounidenses, como el whisky, acero, hierro, aluminio y productos agrícolas, entre otros. Durante el mandato de Biden, las negociaciones dieron sus frutos y se paralizaron estas restricciones con vencimiento en marzo de este año. Una opción ágil consistiría en reactivar estas tarifas con el mero hecho de no prorrogarlas.

En el informe semanal de flujos de Kepler Chevreux destacan los flujos compradores (inflows) en Renta variable de 14,7 billones de dólares y en Renta Fija de 12,3 billones, se ha producido el mayor inflow semanal en Renta Variable Europea de los últimos 8 meses, desde Junio del 2024 no se veía un flujo comprador de este volumen, (1,2 billones de dólares), además destacan las compras en ETFs de oro, con 1,5 billones de dólares entrando la semana pasada.

Del informe de estrategia de Bank of America de esta semana destaco un gráfico en el que se aprecia como las últimas veces que vimos a los clientes institucionales con tan poco peso en cash (Enero 2002, Octubre 2009, Febrero 2011 y Junio 2021) coincidió con periodos de muy fuerte posicionamiento en activos de riesgo, y generalmente el mercado ha seguido subiendo.

El Ibex vive su mejor inicio de año desde 1993 y es el mejor índice europeo después del DAX (+13,17%), subiendo un 11,67%, un registro que no lograba por estas fechas desde que en 1993 avanzase el 11,86%, lo que se traduce como el segundo mejor arranque de año desde que el principal indicador de la Bolsa española echase a andar el 14 de enero de 1992. Se acerca así ya al 14,78% que avanzó en 2024. La hazaña se produce gracias al apoyo de la banca. El Ibex se afianza en niveles no vistos desde junio de 2008. El siguiente nivel de referencia a superar por el indicador son los 13.339 puntos del 5 de junio de ese mismo año, pero como primer gran objetivo se marca los 13.000 puntos. El Ibex 35 Bancos se anotó un alza del 2,17% ayer tras conocerse el informe de inflación de Estados Unidos. El mercado de swaps descontaba entre una y dos bajadas del precio del dinero este año antes de conocerse el dato. La primera sería en septiembre, pero, tras publicarse el informe, la previsión ha bajado a un único recorte que, en caso de producirse, sería en diciembre. Las estimaciones del mercado se producen también al calor de las declaraciones del presidente de la Fed, Jerome Powell, el martes ante el Senado estadounidense. El banquero central aseguró que no tiene ninguna prisa en bajar los tipos de interés dada la resistencia de la economía estadounidense y la persistencia de la inflación.

IBEX desde Enero del 2008.

En los mercados de energía esta semana el protagonismo ha girado en torno a los precios del gas en Europa, con fuertes recortes (TTF -11% en dos días) ante la expectativa de reanudación de suministro de gas ruso a Europa con el fin de la guerra en Ucrania. Cotizan en 49,55 euros el Mwh, después de que alcanzara su mayor nivel en dos años (58 euros) y con una subida del +118% respecto del año pasado. Unas menores temperaturas y una menor producción eléctrica renovable han impulsado la demanda, reduciendo de forma acelerada los inventarios, para la Unión Europea se sitúan en el 51% frente al 59% de media en los últimos 5 años y 67% el año pasado, como consecuencia se ha tensionado toda la curva de futuros ante la expectativa de una demanda elevada en verano para rellenas los almacenes, con el consiguiente impacto que tendrá en la inflación. Además, crece el riesgo de que la demanda de gas se traslade al diésel, empujando la demanda de crudo, en un momento en el que se han endurecido las sanciones a Rusia e Irán.

 Precio del Gas Natural últimos 12 meses (ICE Endex Dutch TTF Natural Gas Futures Contract).

Importante esta semana:

El dato más importante de la semana fue el IPC de Enero de Estados Unidos, conocido el miércoles, el IPC se aceleró desde el 2,90% al 3%, una décima por encima de las estimaciones del consenso. La referencia subyacente también se aceleró desde el 3,2% hasta el 3,3%, por encima del 3,10% que esperaba el consenso. En términos mensuales el dato general también se aceleró hasta el 0,50%, por encima del 0,30% esperado, mientras que el índice subyacente lo hizo en 2 décimas hasta el 0,40% también por encima del 0,30% esperado. Parte de la aceleración se vio fundamentada en el componente de energía que aumentó un 1,1% mensual, además de otras partidas de carácter más volátil, como los coches usados (+2,2% mensual) o las tasas aéreas (+1,20% mensual). En el lado positivo destaca el hecho de que la referencia de servicios se mantuvo anclada en el 0,30%. Se trata de un dato bastante negativo, en la medida que pone de manifiesto que las presiones inflacionistas persisten. Una vez conocido el dato de inflación el mercado pasó de esperar un recorte de tipos por parte de la Fed en Septiembre a esperarlo en Diciembre.

Trump anunció esta semana un arancel del 25% sobre el acero y el aluminio a partir del 4 de marzo. Dice que los aranceles a los metales «pueden subir» y señala que también estudiará los aranceles sobre los automóviles y los chips.

Ayer Trump dijo que Ucrania tendrá un asiento en la mesa en las negociaciones para poner fin a la guerra, además dijo que no se reunirá con Putin en Arabia Saudita la semana que viene y que le encantaría tener a Rusia de vuelta en el G7. Prevé que el arsenal nuclear de China se ponga al día en 4-5 años y propone reunirse con Rusia y China para discutir la reducción del gasto en defensa a la mitad.

El Presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, reiteró esta semana que la Fed no tiene prisa por bajar más los tipos y advierte que el presupuesto federal está en un camino insostenible. Por su parte, Williams, presidente de la Reserva Federal de Nueva York, dijo que la política monetaria de la Fed sigue siendo restrictiva y está bien posicionada. En este sentido ve la inflación en camino del 2%, aunque llevará tiempo hasta que se alcance el objetivo de manera sostenible

Los ministros de Defensa de la OTAN han concluido su encuentro en Bruselas, sentando las bases para futuras discusiones sobre el incremento del gasto en defensa entre los países miembros. El secretario general, Mark Rutte, ha destacado que los aliados han reconocido la necesidad de invertir “mucho más”. Solo en 2024, el gasto en defensa de los integrantes no estadounidenses alcanzó los 485 mil millones de dólares, lo que marca un incremento del 20% con respecto al año anterior, con dos tercios de los países gastando ahora al menos el 2% de su PIB en defensa. Rutte prevé más aumentos en 2025, reconociendo el progreso realizado, pero lanzó un llamamiento a todos los socios para que logren la meta del 2% antes del verano. Esta petición resulta un toque de atención a España, cuyo objetivo de alcanzar el umbral de gasto en defensa actual no se espera hasta el año 2029, según lo indicado por la ministra de Defensa. Se espera que, en la próxima cumbre de junio que se celebrará en La Haya, los aliados acuerden un nuevo objetivo que supere el 2%.

Lagarde reiteró este lunes su expectativa de que la inflación alcance el objetivo del 2% «en el transcurso de este año, con riesgos tanto al alza como a la baja». Señaló que mayores fricciones en el comercio mundial harían que las perspectivas de inflación sean más inciertas. Luis De Guindos, abordó la amenaza de aranceles más enfocada a la actividad que a los precios. El vicepresidente del BCE advirtió que las restricciones arancelarias crearán un shock de oferta que fundamentalmente afectará la expansión económica global, mientras que las consecuencias sobre la inflación son menos claras. De Guindos se posiciona a favor de una postura negociadora y enfatizó la importancia de evitar una guerra comercial.

En Alemania, Merz (líder del CDU), en un debate televisivo con Scholz, señala que está abierto a reformar el freno de la deuda y dice que el gasto en defensa «se acercará probablemente al 3%». En cuanto al resultado de dicho debate, una encuesta de ZDF dice que el 37% de los encuestados considera que ganó Scholz, mientras un 34% considera que lo hizo Merz. En materia de intención de voto, las encuestas siguen sin plantear apenas cambios. Así, la CDU tendría el 29% de la intención de voto, AfD (21%) y SPD (16%) habiendo perdido cada uno de ellos 1 punto respecto a la encuesta anterior. Los Verdes (12%) se mantienen sin cambios y la izquierda de Linke ganaría 1 punto y alcanza el umbral del 5%.

Macron califica el marco fiscal y monetario europeo de obsoleto y dice a Financial Times que Europa debe «fortalecerse» y responder al «electroshock» de Trump, además de invertir en defensa y tecnología. Trump afirma que la UE es «muy difícil con nosotros» y ha pedido a Europa y Reino Unido que compren equipos militares estadounidenses para mantener la OTAN.


El dólar frente al oro: depreciación del 98% en 50 años. Jesús Sánchez-Quiñones. Renta 4 Banco.

El oro ha sido una reserva de valor desde la antigüedad. Sus propiedades de durabilidad, escasez, aceptación global y protección frente a la inflación son únicas entre los distintos activos. El oro ni se descompone ni se corroe, su cantidad es limitada, aunque creciente, y su aceptación como reserva de valor es universal.

Hasta 1971 existía el patrón oro. Las divisas de los países desarrollados eran convertibles al dólar y, a su vez, el dólar era intercambiable por oro físico a un precio “oficial” de 35,2 dólares por cada onza. Este sistema saltó por los aires cuando Nixon acabó de “forma temporal” con la convertibilidad del dólar estadounidense en oro. Dicha temporalidad inicial dura hasta hoy.

Cuando existía el patrón oro, es decir, una relación directa entre reservas de oro y dólares en circulación, se suponía que la emisión de dólares estaba limitada. Al desaparecer el patrón oro dicha limitación también desapareció. Más de cinco décadas después, ya nos hemos acostumbrado a que los Estados emitan de forma permanente cantidades ingentes de su propia divisa sin ningún respaldo adicional. Aunque parezca que dicha decisión es inocua, la realidad es que dicha divisa cada vez vale menos. La validez del dinero fiat está basada en la confianza, y en la aceptación de dicho dinero para pagar impuestos. Ya no existe el respaldo de algún activo tangible como en el caso del patrón oro. Es cierto que los bancos centrales tienen sus reservas en diversos activos, pero estas reservas no se incrementan a la velocidad que lo hace el dinero en circulación.

Cuando prácticamente todos los países aumentan la cantidad en circulación de su divisa, se produce la apariencia de un cierto mantenimiento del valor de una divisa frente a la otra, pero no frente a activos como el oro.  El tipo de cambio del dólar frente al euro es prácticamente el mismo hoy que a principios del año 2000, 1,02 dólares por cada euro. Sin embargo, la depreciación de ambas monedas frente al oro desde entonces es del 90%. El oro ha pasado de 289 dólares la onza a 2.900 dólares.

Desde 1971 a nuestros días, el precio del oro en dólares se ha multiplicado por 76 (de 37,4 a 2.900 dólares). Dicho de otra forma, el dólar se ha depreciado frente al oro un 98,7%. Con un dólar actual solo se puede comprar el 1,3% de la cantidad de oro que se podía comprar en 1971. Del mismo modo, con un dólar (o con un euro) solo se puede comprar el 10% del oro que se podía comprar en el año 2000.

Desde 1971, la inflación acumulada en Estados Unidos es del 678%. Es decir, la cesta de la compra se ha encarecido en casi siete veces. Durante estas cinco décadas ha habido innumerables variaciones y ajustes en la forma de calcular la inflación. Llama la atención que el coste de la vida (inflación) en el periodo se haya multiplicado “solo” por 7 veces, mientras el oro se ha multiplicado por 76 veces.

En los últimos veinte años ha habido dos fuertes movimientos del precio del oro. Desde los albores de la crisis financiera en julio de 2007, cuando quebraron varios fondos de inversión del banco de inversión estadounidense Bear Sterns invertidos en hipotecas subprime, hasta marzo de 2013, el precio del oro se revalorizó un 140% pasando de 657 a 1.600 dólares la onza. Este periodo coincide con una desconfianza sobre la solvencia de los Estados ante la crisis financiera y una primera inyección de moneda (liquidez) por parte de los bancos centrales realizando cuantiosos rescates a todo tipo de instituciones financieras y a otro tipo de empresas. El segundo gran movimiento coincide con las políticas más extremas de emisión de moneda (liquidez) a través de los bancos centrales con motivo de la pandemia.

Son numerosos los factores que motivan la subida del precio del oro, pero indudablemente la desconfianza hacia las monedas tradicionales (dinero fiat) con la creación de dinero de la nada de forma creciente es uno de los principales factores.

Sin duda, la congelación y confiscación de las reservas de la Federación Rusa en dólares y euros ha llevado a la inmensa mayoría de los países no occidentales a dejar de considerar a los bonos del Tesoro estadounidense o de los distintos Estados europeos como una reserva de valor segura. Como alternativa, el aumento de las reservas de oro de los bancos centrales está siendo una constante.

Ser consciente de que el todopoderoso dólar estadounidense se ha depreciado un 98% frente al oro en cinco décadas debería ser motivo para reflexionar sobre el mantenimiento de elevadas proporciones del patrimonio personal en activos financieros de baja rentabilidad. A mayor emisión de moneda, menos valor de la moneda. En un año casi no se percibe. En muchos años el patrimonio se ve gravemente mermado.


Una Europa desdibujada. Alicia Coronil Jónsson. Economista jefe de Singular Bank y asesora del Círculo de Empresarios.

El anuncio realizado por Donald Trump del inicio de las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania representa un giro de la postura de Estados Unidos sobre el conflicto bélico, al manifestar que Ucrania debe de renunciar a formar parte de la OTAN y a recuperar sus fronteras previas a 2014, cuando se produjo la invasión rusa de Crimea, y que no se desplegarán tropas estadounidenses para garantizar el alto el fuego, sino que deberán ser en su caso las fuerzas militares de los países europeos las que realicen esta labor sin el paraguas de protección de la Alianza Atlántica.

La noticia representa una oportunidad para poner fin a una guerra que ya dura tres años con un alto coste humano y económico, pero también ha puesto en evidencia que el posible acuerdo de paz podría no garantizar la seguridad del continente a futuro, y que también podría generar divisiones en el seno de la UE ante la influencia de Rusia en alguno de sus Estados miembros, como Hungría y Eslovaquia. Un acuerdo de paz que podría no garantizar que Putin olvide sus aspiraciones territoriales en la frontera este de Europa, como han alertado los gobiernos de Polonia y de los países nórdicos y bálticos, que han visto cómo estos últimos años han aumentado las injerencias y los ciberataques de Rusia en sus infraestructuras estratégicas.

Un escenario geopolítico incierto, en el que el secretario de la OTAN ha advertido de los retos que afrontan las fronteras europeas, y que obliga a los europeos a realizar un fuerte incremento del gasto militar para garantizar la actual soberanía de los Estados miembros y defender el nuevo flanco que representa el deshielo del Ártico, por la mayor exposición del continente europeo y de Estados Unidos al abrirse una nueva ruta de acceso al Atlántico norte controlada por China y Rusia. En un momento en el que la filosofía MAGA parece dejar de lado el statu quo forjado tras la II Guerra Mundial, los Estados miembros de la OTAN tendrán que acelerar su gasto en defensa hasta alcanzar el objetivo de la Administración Trump de un 5% del PIB anual. Un esfuerzo que representaría movilizar por parte de los países europeos aproximadamente 3,1 billones de dólares en los próximos diez años (el equivalente al 18,24% del PIB de la UE), y que aumentará la compra de armamento estadounidenses y acelerará la inversión en reforzar la industria militar, aeroespacial o tecnológica en Europa.

Resistencias

Por tanto, una inversión necesaria en tiempo de grandes transformaciones geopolíticas, en las que las posiciones de seguridad estratégicas de la UE parecen diluirse frente a los nuevos intereses de la Administración Trump 2.0, de Rusia y de China. Pero que también cuenta con resistencia por parte de algunos Estados miembros que no consideran necesario reforzar e incrementar el gasto militar, como nuestro país, ni crear un ejército europeo como arma de disuasión y de protección de las democracias liberales europeas

A nivel macroeconómico, las perspectivas de un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia podrían contribuir a reducir los precios de la energía, tanto del petróleo como del gas natural, y de otras materias primas clave como el trigo, el aceite girasol, o los fertilizantes. Al mismo tiempo que también aumentará la inversión en defensa, en un intento de los europeos de salvar el papel de la OTAN, lo que beneficiará a la industria militar de Estados Unidos y europea, y, con ello, la fabricación metalúrgica, de semiconductores, sistemas de navegación y de respuesta a ciberataques. Sin olvidar que también se requerirá material médico, diseño de estructuras logística o la producción de equipos de protección y de uniformes militares, entre otros elementos. Desde la invasión de Rusia a Ucrania, el conflicto bélico ha mostrado tanto el papel de la defensa tradicional como el de nuevas tecnologías militares híbridas como el uso de los drones. Sin olvidar que en la actualidad el ejercito ucraniano es el mayor de Europa, con aproximadamente un millón de soldados, y que cuenta con experiencia bélica tras tres años de guerra, a diferencia del resto de ejércitos europeos, con la necesidad de desarrollar nuevas innovaciones que la UE debería apostar por ellas.

Por otro lado, la propuesta de Trump de paz incluye la posibilidad de que Ucrania restituya la ayuda militar y financiera recibida durante la Administración Biden con la concesión de la explotación de las tierras raras y otros minerales del país, lo que también impulsaría las necesidades de inversión en el sector, y podría romper la dependencia de Estados Unidos a la importación de estas materias primas estratégicas de China. Pero también obliga a, como ha señalado la brújula de la competitividad de la UE, repensar el papel de la minería en el continente y la necesidad de explotar los recursos existentes.

También Estados Unidos y Ucrania podrían firmar un acuerdo comercial que beneficiaría a las empresas estadounidenses de infraestructuras, constructoras, metalúrgicas, seguridad, etc., para acometer la reconstrucción de carreteras, vías férreas, puertos, edificios públicos y residenciales, etc. Al mismo tiempo que mantendría sus compras de armamento principalmente de Estados Unidos, y podrían establecerse colaboraciones en materia de defensa dado los avances tecnológicos desarrollados por el ejército ucraniano estos años de guerra.

Adicionalmente, la UE y, especialmente, los países que fueron más dependientes al suministro energético de Rusia, como Alemania, no deberían caer en la tentación de recuperar las compras de gas natural y de petróleo ruso, sino seguir acelerando el despliegue de la transición energética también con la energía nuclear. De la misma forma que, aunque se normalicen las cadenas de suministro de materias clave alimenticias o de fertilizantes, el continente europeo debería de seguir avanzando en la diversificación y seguridad apostando por el agrotech y ampliando sus acuerdos comerciales en la región Indo-Pacífico.

Inflexión Estados Unidos-China

Más allá de estas reflexiones, y el efecto positivo que tendría para la economía de Rusia, Ucrania y Europa, las futuras negociaciones de paz impulsadas por Trump, con independencia del resultado final para los ucranianos y la seguridad futura del continente europeo, también podría generar un punto de inflexión en las relaciones entre Estados Unidos y China que dé lugar a un pacto sobre el futuro orden mundial y geoeconómico, en el que, en cualquier caso, la Administración Trump tratará de reforzar su defensa y su liderazgo global en la revolución tecnológica que representa la IA.

Mientras se producen nuevos anuncios del presidente norteamericano, y el Gobierno de Xi Jinping sigue sin pronunciarse realmente y continúa su estrategia geoeconómica, las últimas semanas parecen constatar es la realidad de una Europa desdibujada en la que ha perdido incluso su rol negociador en una cuestión crítica como es el futuro de Ucrania. Lejos queda esa foto de Yalta con la presencia de un líder europeo como Churchill capaz de representar el papel de Europa para defender y proteger los valores democráticos y los intereses del continente. El anuncio de que la reunión entre Trump y Putin tendrá lugar en Arabia Saudí hace inevitable pensar que estamos ante los primeros compases de un nuevo orden mundial en el que la primera potencia mundial, Rusia y China parecen alineados para establecer hasta dónde llegará el ámbito de influencia de cada una de ellas en el mapamundi. De nada servirá la brújula de la UE si los europeos y sus líderes políticos no recuperamos el consenso, la urgencia de hacer más juntos, y nuestros intereses individuales o partidistas.


Buen fin de semana.