Comentario de mercado viernes 24 de Noviembre del 2023.

Las subidas de las Bolsas de estas semanas han llevado al Nasdaq a máximos del año (+36,30% YTD) y a sólo un 3% de sus máximos históricos,en los últimos diez días, las expectativas sobre los tipos de interés en Estados Unidos han pasado de “más altos durante más tiempo” a “bajada de tipos en mayo de 2024” después del último dato de inflación americano. En Europa el consenso de analistas se ha movido aún más rápido, fijando en el mes de marzo la expectativa del primer recorte de tipos. Los bonos a largo plazo han seguido el mismo camino, con una notable caída de las rentabilidades. Parece que a mediados de octubre de 2023 se marcó el máximo en la rentabilidad de los bonos y que el final del mismo mes marcó el mínimo del mercado de renta variable para los próximos meses. La inflación sigue cayendo, de forma más dramática en Europa, mientras que el crecimiento económico se desacelera. Los analistas ahora están muy pendientes de cómo evolucione el consumo en el inicio del periodo de compras navideñas.

Rentabilidad del bono a 10 años americano últimos 12 meses.

Los mercados dan por hecho que la Reserva Federal estadounidense y el Banco Central Europeo dan la inflación por controlada. La inflación en Estados Unidos sigue camino del 2%, con el índice general en el 3,2%, la subyacente en el 4% y la “súper subyacente” (que excluye alimentos, energía y vivienda) en el 2%. Lo mismo ocurre en la zona euro, la inflación general se sitúa en el 2,9%, la subyacente en el 4% y la inflación tendencial en el 2,5%. Ahora, como digo, se espera que la Fed empiece a recortar tipos en mayo de 2024, bajando entre 75 puntos básicos y 100 puntos a lo largo de ese año desde el actual rango del 5,25%-5,5%. En cuanto al BCE, los mercados también esperan recortes de tipos de 75 puntos básicos a 100 puntos básicos en 2024, a partir de marzo. El ajuste de las expectativas de tipos de interés supuso un considerable apoyo para los activos de riesgo, que se ha agotado en gran medida. Una inflación más baja, por sí sola, difícilmente convencerá a la Reserva Federal para que empiece a recortar los tipos tan pronto como se prevé, pese a que el crecimiento económico se enfríe y conduzca a un aterrizaje suave en 2024. Nuestra expectativa es que la Fed no empezará a bajar los tipos hasta septiembre de 2024 y sólo 50 puntos básicos ese año. La Eurozona afronta un contexto económico más complicado, nuestra previsión es que el BCE recorte tipos por primera vez en abril de 2024 y que lo haga en 75 pb a lo largo de 2024.

El ajuste de las expectativas de tipos ha tenido un impacto significativo en el mercado de divisas. El ajuste provocó un aumento del apetito por el riesgo, y los inversores abandonaron el dólar en favor de las divisas más cíclicas. Como consecuencia el dólar se ha debilitado bastante hasta situarse en 1,09 dólares por euro. Aunque los rendimientos del Bono a 10 años americano hayan caído hasta el 4,47% actual desde los máximos de octubre cercanos al 5%, el dólar sigue teniendo tipos más altos que la mayoría de las economías del G10, con las excepciones del dólar australiano y el dólar neozelandés. Simultáneamente, las divisas europeas se enfrentan a retos derivados de un contexto económico débil, con un crecimiento inferior al estadounidense. El euro podría ser vulnerable ya que ahora esperamos que el BCE empiece a recortar tipos en abril del año que viene.

La revisión del PIB alemán confirma que el país sigue sufriendo en el tercer trimestre (-0,10% de caída del PIB trimestral -0,40% en tasa interanual) y, además, el gobierno suspenderá el límite constitucional de deuda por cuarto año consecutivo. Este último anuncio elevó ayer de nuevo las rentabilidades de los bonos soberanos alemanes, con el bono a 10 años en niveles por encima del 2,6%, incluso cuando ayer el gobernador del Banco de Francia, Villeroy, señaló que difícilmente habrá nuevas subidas de tipos. En ese sentido el Banco Central Europeo contempla la posibilidad de una recesión técnica (dos trimestres consecutivos con crecimiento del PIB negativo), si bien en lo sucesivo se espera un estancamiento y no una recesión profunda. Asimismo, el BCE continúa su discurso sin novedades, al dejar las puertas abiertas a un nuevo aumento de los tipos de interés oficiales. Por su parte, los mercados apuestan en contra de una nueva subida y aumentan sus perspectivas de un primer recorte a mediados del año que viene.

En China el crecimiento de la economía siguió siendo bastante débil en octubre, con importantes divergencias entre sectores. En el lado positivo, las ventas minoristas se van recuperando y el crecimiento de la producción industrial se mantiene pese a un nuevo descenso de las exportaciones. La política de estímulo está en marcha ya que el Gobierno emitió el mes pasado la mayor cantidad de deuda en el año en curso. Es probable que el crecimiento del crédito agregado se acelere aún más en los próximos meses. En este cuarto trimestre se prevé la emisión de 1 trillón de renminbis adicional en bonos del Estado que debería traducirse en un aumento de la inversión en infraestructuras. Por el contrario, la demanda de préstamos bancarios por parte del sector privado sigue siendo escasa, reflejando el pesimismo de empresas y  hogares, y la inversión en activos fijos también se ralentizó inesperadamente en octubre. El mayor lastre sigue procediendo del sector inmobiliario, que muestra una persistente debilidad. Las ventas de viviendas y los proyectos de construcción iniciados volvieron a disminuir en octubre, y los precios de la vivienda cayeron con más fuerza que en los meses anteriores.

La deuda global ha logrado sacar la cabeza de debajo del agua, y la Renta Fija global ya está en positivo en el año. El índice agregado Bloomberg Barclays, que recoge la evolución de los bonos de todo el mundo, ha entrado en terreno positivo por primera vez desde agosto y tratará de mantener ese nivel para evitar encadenar el tercer año consecutivo de pérdidas por primera vez en su historia.

Los precios de la deuda, que se mueven de forma inversamente proporcional a su rentabilidad, han experimentado un rally en las últimas semanas que les ha valido para distanciarse de las pérdidas. La mejoría de los datos de la inflación y la debilidad económica ha llevado a los inversores a anticipar que, no sólo no habrá más subidas de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) y de la Reserva Federal (Fed), sino que incluso los recortes podrían ya estar en el horizonte.

En ese contexto, el índice de deuda global ha rebotado un 4,17% desde los mínimos de octubre. Pese a ello, el llamado a ser el activo estrella de este ejercicio apenas logra anotarse un 0,23% en lo que va de año. Si finalmente logra terminar la travesía de 2023 en positivo, habrá puesto fin a su peor racha tras perder un 16,25% en 2022 y dejarse un 4,71% en 2021.

«Las grandes economías emergentes han gestionado mejor la política monetaria que los mercados desarrollados» afirmó Robin Brooks, (Chief Economist del Instituto de Finanzas Globales), que estas fueron más rápidas para identificar la amenaza inflacionista. Estas economías elevaron los tipos más rápidamente y mantuvieron su credibilidad mejor que la FED), el Banco Central Europeo (BCE) o el Banco de Inglaterra (BOE). Brooks parece no estar solo en esta opinión pues el propio FMI en su reciente Perspectiva Económica Mundial, señaló: «La formulación de políticas monetarias en muchas economías emergentes está mejor equipada que hace 15 años para servir como ancla de estabilidad». Es imposible no llegar aproximadamente a esta conclusión cuando se analiza la respuesta de la política monetaria al shock global de inflación que comenzó a fines de 2020. Después de todo, los bancos centrales de los mercados emergentes comenzaron a aumentar los tipos de interés a principios de 2021, aproximadamente un año antes que sus homólogos más grandes a ambos lados del Atlántico. Se preocuparon correctamente por las cadenas de suministro globales, la inflación importada a medida que sus monedas se debilitaban frente a un dólar estadounidense dominante y el potencial de que los aumentos de precios temporales se convirtieran en persistentes.

El índice miedo-codicia de la CNN (Fear & Greed Index) vuelve a estar en niveles de codicia, que suele anticipar correcciones de mercado.(https://edition.cnn.com/markets/fear-and-greed)

También el índice Bulls minus Bears (inversores institucionales alcistas Vs bajistas) poco a poco está cerca de máximos. (https://www.aaii.com/sentimentsurvey)

Bulll- Bears Index.

En Estados Unidos el 2023 va camino de ser el año con menores buybacks desde 2016, mensaje de que las empresas cotizadas están siendo cautas o consideran que los niveles a los que cotizan sus acciones son exigentes.

Un gráfico que puede explicar por qué ese nivel de recompra de acciones por parte de las compañías está en mínimos podría ser este, en el que se refleja cómo el S&P 500 cotiza a unos múltiplos muy altos, con los 7 magníficos (Apple, Amazon, Alphabet, Microsoft, Nvidia, Meta y Tesla) cotizando a casi 40x PER, y el S&P 500 cotizando a 21,2x PER. El PER medio al que ha cotizado el S&P 500 desde 1989 es de 19,2x.

Esta semana salía una noticia en el Financial Times en la que se hacía eco de que los hedge fund que apuestan por una caída en las bolsas europeas y de Estados Unidos han perdido 43.000 millones de dólares (46.747 millones de euros) en sus apuestas bajistas entre el martes y el viernes de la semana pasada, según S3 Partners.

Los bajistas, muchos de los cuales habían acumulado apuestas contra empresas expuestas a mayores costes de endeudamiento durante el último año, se han visto sorprendidos por un “doloroso” rebote de las acciones de “baja calidad” este mes, según el director de acciones europeas de Barclays, Emmanuel Cau. El rally impulsado por la creciente confianza de los inversores sobre el final del ciclo de alzas de tipos de interés de la Fed. El repunte del índice S&P 500 en noviembre, que va camino de ser el mes más fuerte desde julio del año pasado, fue provocado por la reciente renuencia que se percibe en el presidente de la Fed, Jay Powell, a endurecer más la política monetaria, tras dejar los tipos sin cambios a principio de mes.

Las apuestas contra acciones de tecnología, salud y consumo discrecional han sido las más costosas para los hedge fund. Una revalorización del 14% la semana pasada de la línea de cruceros Carnival Corp, por ejemplo, costó 240 millones de dólares a los vendedores en corto. Los índices que siguen las acciones con muchas posiciones cortas se han recuperado con fuerza desde los mínimos recientes a medida que la confianza del mercado ha mejorado rápidamente. El índice de posiciones cortas de Goldman Sachs, que sigue a los 50 componentes del S&P 500 con mayor capitalización bursátil va camino a su mejor mes desde octubre del año pasado. La inmobiliaria sueca SBB es uno de los valores que más han perjudicado a los hedge fund en los últimos días. La semana pasada recuperaron un 30% la semana pasada y afectó a fondos como Samlyn Capital, Balyasny y Arrowstreet Capital.

Importante esta semana:

Continúa el deterioro de los indicadores adelantados en Estados Unidos. En octubre el índice agregado de indicadores adelantados de la Conference Board cayó un -0,8% mensual, acumulando así 19 meses de retroceso y con ello la caída en términos interanuales se sitúa en -7,6% frente al -7,8% anterior. Por contribuidores, el mayor retroceso vino por el lado de los nuevos pedidos de la industria manufacturera y también por el mal comportamiento de las bolsas registrado en octubre. Un dato que en su conjunto sigue advirtiendo de una pérdida de dinamismo de la economía en los próximos meses.

También se publicaron esta semana malas noticias en torno al sector inmobiliario de Estados Unidos. En concreto, el martes conocimos que la serie de ventas de viviendas usadas cayó en octubre al nivel más bajo en más de 13 años (-4,1%, hasta 3,79 millones anualizados de viviendas), producto de un interés hipotecario en máximos de dos décadas – el tipo fijo a 30 años se situó en el mes en el 7,79% – y por la escasez del parque inmobiliario. Dato negativo, reflejo del endurecimiento de las condiciones financieras.

En Europa esta semana hemos conocido los PMIs adelantados de la eurozona de noviembre que reflejaron contracción por sexto mes consecutivo. No obstante, el ritmo de declive se suavizó tanto en el sector industrial como en el de servicios. Aun así, la producción disminuye como consecuencia de unos menores pedidos, que a su vez provoca la primera caída del empleo desde 2021. Además, viene acompañado de un aumento de la intención de subir precios de las empresas del sector servicios en respuesta a las mayores presiones salariales.

En España Moody’s alertaba el pasado fin de semana de los efectos económicos que puede tener la condonación de deuda a Cataluña y el hecho de que a pesar de estas medidas extraordinarias la deuda seguirá siendo de las más altas de Europa. A la agencia le preocupa la desigualdad regional que pueda surgir y resalta que un catalán medio recibirá en ayudas un 120% con respecto a un ciudadano de otra CCAA. Según la agencia, el impacto para España sería reputacional. Por el lado contrario Moody’s mejoró la perspectiva (outlook) de Italia (Baa3) desde negativo a estable debido a la «estabilización de las perspectivas” además de “la fortaleza económica, la salud de su sector bancario y la dinámica de la deuda pública«. Por otra parte, esta misma agencia mejoraba el rating de Portugal en dos escalones desde Baa2/Positivo a A3/Estable.

En Estados Unidos la estimación de PIB de la Fed de Atlanta para el cuarto trimestre del año cae desde el 2,2% hasta el 1,97%, la de la Fed de Nueva York cayó desde el 2,51% al 2,45% y la de la Fed de St. Louis subió ligeramente hasta el 2,05%.


La amenaza en ciernes de crisis fiscales. Martin Wolf. Financial Times.

Durante mucho tiempo se ha dicho que FMI no significa Fondo Monetario Internacional, sino it’s mostly fiscal (es sobre todo fiscal). Desde hace algún tiempo, este epíteto parece menos apropiado. Por supuesto, el fondo ha seguido quejándose de la incontinencia fiscal de países afectados por la crisis, como Grecia o Argentina. Pero, en su supervisión más amplia, se ha mostrado relativamente relajado respecto a la política fiscal desde la crisis financiera. Sin embargo, ese era el mundo del “bajo durante mucho tiempo” o incluso del “más bajo durante más tiempo”. Este ya no es el mundo en el que vivimos. El fondo ha cambiado en consecuencia. Gita Gopinath, primera subdirectora gerente, ha dado la voz de alarma, pidiendo “un renovado foco en la política fiscal, y con él, un reajuste en el pensamiento de la política fiscal”. El FMI ha vuelto a ser “sobre todo fiscal”.

Es incuestionable que la deuda pública ha alcanzado niveles elevados en comparación con los viejos estándares. Una actualización de un gráfico del FMI publicado en 2020 muestra la relación entre la deuda pública y el producto interior bruto de los países de altos ingresos en el 112% en 2023, por debajo de un pico reciente del 124% en 2020. Esta última cifra iguala el anterior máximo alcanzado en 1946. Lo que hace que esto sea aún más notable es que el pico anterior se produjo después de la Segunda Guerra Mundial, mientras que este último pico se alcanzó en tiempos de paz. Además, la ratio de las economías emergentes ha alcanzado el 69% del PIB, un récord para estos países.

Entonces, ¿se avecina un desastre de deuda pública? Si es así, ¿habrá impagos, inflación, represión financiera (intentos forzados de mantener barata la deuda), o alguna combinación de las tres cosas? Si nada de esto ocurre, ¿qué debe hacerse?

Olivier Blanchard, ex economista jefe del FMI y actualmente en el Peterson Institute for International Economics de Washington DC, nos ha recordado la mecánica y los riesgos de la deuda en un reciente blog. En cuanto a la primera, los factores determinantes son, en primer lugar, la relación entre el tipo de interés de la deuda y la tasa de crecimiento de la economía y, en segundo lugar, la relación entre el déficit fiscal primario (el déficit antes del pago de intereses) y el PIB. En este último caso, lo más importante es que la deuda no crezca de forma explosiva. Si bien una determinada ratio de deuda no puede definirse como insostenible, por razones empíricas o teóricas, cuanto mayor sea la ratio inicial y cuanto más rápido sea probable que crezca, menos sostenible será la deuda. Blanchard sostiene que “las economías avanzadas pueden sostener una ratio de deuda más elevada, siempre que no sea explosiva”. Pero existe la probabilidad (aunque no la certeza) de que los tipos de interés suban con los niveles de deuda. De ser así, la dinámica de la deuda tenderá a hacerse explosiva.

Para que las ratios de deuda se mantengan estables, la tasa de crecimiento económico debe ser igual al tipo medio de interés, cuando el saldo primario es cero. Cuanto mayor sea el exceso del tipo de interés sobre la tasa de crecimiento, mayor deberá ser el superávit fiscal primario, y viceversa.

¿Dónde están hoy las deudas y déficits fiscales de las grandes economías de altos ingresos?

Sus ratios de deuda neta son muy superiores a las de hace dos décadas. El FMI prevé que en 2024 las ratios de deuda en relación al PIB se aproximen al 100% en Reino Unido, Francia y EEUU, al 133% en Italia y al 156% en Japón. Esto contrasta con la situación en 2001, cuando las ratios eran inferiores al 50% en Reino Unido, Francia y EEUU, al 75% en Japón y al 100% en Italia. Estos saltos se produjeron a pesar de los bajos tipos de interés. No es sorprendente, por tanto, que los déficits primarios hayan sido elevados: entre 2008 y 2023, alcanzaron una media del 5,3% del PIB en EEUU, del 5,2% en Japón, del 4,1% en Reino Unido y del 2,9% en Francia. Italia registró un déficit primario medio de sólo el 0,2% del PIB. Pero esto no fue suficiente para contener el aumento de la deuda, porque los tipos de interés estaban muy altos durante la crisis de la eurozona. Fue un castigo por el despilfarro anterior. Sin embargo, Alemania logró un pequeño superávit primario del 0,3% del PIB.

¿Cuáles son entonces las perspectivas futuras para los tipos de interés y el crecimiento económico? Los primeros han subido sustancialmente. El rendimiento de los bonos nominales del Estado a 10 años ha subido entre 3 puntos porcentuales en Canadá y 3,9 puntos en Reino Unido en los últimos tres años. Japón es, como es bien sabido, la excepción. Pero, sorprendentemente, el aumento del rendimiento real en EEUU y Reino Unido, que han ofrecido bonos indexados durante mucho tiempo, casi ha igualado el incremento del rendimiento nominal: 3 puntos porcentuales en los títulos del Tesoro estadounidense protegidos contra la inflación, frente a 3,6 puntos porcentuales en los bonos convencionales, y 3,4 puntos porcentuales en los bonos británicos indexados, frente a 3,9 puntos porcentuales en los bonos convencionales. El aumento de las expectativas de inflación a largo plazo no puede explicar en gran medida el aumento de los rendimientos nominales. Esto deja como explicaciones un desplazamiento al alza de los tipos reales de equilibrio o una política monetaria más restrictiva. Si es lo primero, los tipos reales podrían mantenerse bastante altos. Si es lo segundo, deberían bajar de nuevo cuando la política monetaria se normalice (sea lo que sea lo que eso signifique). En resumen, los tipos de interés reales podrían mantenerse permanentemente más altos que antes, aunque esto todavía no es seguro.

Por último, ¿cuáles son las perspectivas de crecimiento económico? Las previsiones del FMI para 2024-28 dan un crecimiento real medio del 1,9% en EEUU, del 1,8% en Canadá, del 1,6% en Reino Unido y Francia, del 1,4% en Alemania, del 0,9% en Italia y del 0,6% en Japón. Estas cifras son decididamente bajas en relación con los tipos de interés reales actuales.

Si los gobiernos quieren evitar los riesgos de una explosión de la deuda y tampoco van a recurrir a la inflación por sorpresa o a la represión financiera, tendrán que endurecer lo que en su mayoría siguen siendo políticas fiscales ultralaxas. Pero, ¿se atreverán a hacerlo en sociedades que envejecen, con economías que crecen lentamente y presupuestos de defensa en expansión? Un crecimiento más rápido ayudaría. Pero, como demostró el Gobierno de Truss en Reino Unido, esto no se conseguirá por arte de magia. Parece que nos aguardan dolorosas decisiones fiscales.


La decadencia económica de la España sanchista. Daniel Rodríguez Asensio. Viceconsejero de Economía y Empleo de la Comunidad de Madrid.

El Sánchez candidato aspiraba a ser el presidente que arreglara la economía española. Todos conocemos el afán de Sánchez presidente por “cambiar de opinión”, así como su gusto por la manipulación mediática. Afrontó la campaña electoral tratando de convencernos de que la economía iba como una moto, de que no iba a pactar con Bildu, y de que no iba a haber amnistía para los independentistas que han atentado contra la Constitución en los últimos años.

Las dos últimas promesas, con tan sólo unas horas con el cargo revalidado, ya las ha incumplido. ¿Qué hay de su visión económica? Ahora que comienza una nueva legislatura merece la pena repasar la situación –real– de la economía española. La situación se resume a la perfección en los siguientes cinco puntos:

1. El mayor proceso de empobrecimiento de la democracia. Mucho se ha hablado del crecimiento de España en los últimos años. Ha habido un gran debate acerca del ritmo de recuperación económica tras la pandemia, de la comparativa con Europa… Ahora bien, ¿qué dicen los datos oficiales acerca de la evolución económica de España?

Primero, que vamos mucho más lentos que nuestros socios europeos. No sólo somos la economía que más poder adquisitivo ha perdido desde la crisis del Covid 19 de toda la OCDE. También tenemos una renta per cápita en España un 15% por debajo que la media de la Unión Europea y, por primera vez desde nuestra entrada en la zona euro, somos potenciales beneficiarios de los fondos de cohesión. Seguro que habrá gente en el Gobierno a quien esto le parezca una buena noticia, pues así pueden gastar más con el dinero de nuestros socios. Pero la realidad es que recibimos esos fondos porque estamos en el vagón de cola, en el top 10 de los países más pobres de la UE. Según Eurostat, el español medio es más pobre que un ciudadano de Malta, de Chipre, de Eslovenia o de República Checa. Y eso es algo que no ocurría en 2018.

Como tampoco éramos la economía con mayor tasa de paro, ni la cuarta con mayor desigualdad de la zona euro.

O, dicho de otra manera: la mayor subida de impuestos de la historia y un gasto público desbocado –el gasto público ascendió al 52% del PIB en 2020 y al 47% en 2022, frente al 42% de 2019– solamente han generado pobreza y una evolución decepcionante en comparación con nuestros socios europeos.

2. Aislamiento internacional. La política de acoso y derribo al empresario, de minar la seguridad jurídica de nuestro país, y de amenazar sistemáticamente los pilares de la democracia liberal tiene un precio: la falta de credibilidad internacional.

España llegó a ser la octava potencia mundial a principios de los 2000; ahora es la decimocuarta. Hasta el año pasado, los inversores nos miraban con recelo. Desde la entrada en vigor de impuestos claramente confiscatorios y de dudosa constitucionalidad como es el impuesto a las eléctricas, a la banca, y el impuesto de solidaridad a las grandes fortunas, nos ven con terror.

Prueba de ello es la evolución de la inversión extranjera: en el primer semestre de 2023 España recibió menos de 12.000 millones de euros en materia de inversión extranjera. Esto es –ojo al dato– casi un 60% menos que lo recibido en los primeros seis meses de 2018, antes de que Sánchez llegara al poder.

Si a la escandalosa cifra anterior le añadimos el efecto depreciación vía inflación, la factura de los cinco años de Sánchez en La Moncloa en términos de inversión extranjera asciende a 18.000 millones de euros –casi un 2% del PIB– esfumados cada año en esta materia. En resumen: Sánchez ha provocado la evaporación de casi dos de cada tres euros de inversión extranjera en España.

3. Dependientes de la morfina europea. Y no será porque no somos dependientes del exterior. Concretamente, de la Unión Europea.

Sánchez ha endeudado a los españoles en alrededor de 200 millones de euros cada día que ha estado en Moncloa. Los niños en España ya no nacen con un pan debajo del brazo, sino con una deuda pública de más de 31.000 euros que tendrán que hacer frente con sus impuestos y con los de sus hijos.

Si nuestras finanzas públicas no están quebradas es, sencillamente, porque la Unión Europea –el primo de Zumosol– nos mantiene con vida gracias a sus mecanismos de respiración artificial.

A la mayor inversión pública de la historia –fondos Next Generation EU– debemos añadir la acción continua y silenciosa del Banco Central Europeo (BCE). No sólo es que atesore en su balance el 34% de la deuda pública de España, es que en 2020 y 2021 adquirió el 100% de nuestras emisiones netas y, si elevamos el horizonte temporal a la legislatura completa de Sánchez, nos encontramos con que uno de cada dos euros emitidos por el Tesoro en términos netos han acabado en manos del Banco Central Europeo.

¿Qué sería del Tesoro Público sin la acción del BCE? Una pista la tenemos en las últimas emisiones, en las que el máximo organismo monetario está teniendo menor impacto: El tipo de interés medio de las nuevas emisiones está en el 3,8%, una cifra no vista desde el año 2011 –lo peor de la crisis financiera– y que ya supera en 1,8 puntos porcentuales el tipo de interés de la deuda en circulación.

Por si esto fuera poco, hay más organismos que arrastran dudas en cuanto a su sostenibilidad financiera. Mientras Sánchez y su Gobierno alardean de la situación de la Seguridad Social, el agujero económico de este organismo entre 2019 y 2023 ha sido de 51.700 millones de euros –el 4% del PIB–, según Ángel de la Fuente.

No es de extrañar, por lo tanto, que nos hayamos vuelto a colar entre los países que mayor déficit y deuda pública presentamos de toda la Unión Europea, otro rasgo característico del Gobierno de Pedro Sánchez que lo diferencia de su antecesor en el cargo.

4. El achatarramiento del sector productivo. Si algo hay que reconocerle a Sánchez es su habilidad para ejecutar políticas nocivas. Dijo que subiría los impuestos “sólo a los ricos” y la realidad es que ha sido el Gobierno que más subidas impositivas ha ejecutado. Más de cuarenta, con un impacto acumulado solo desde la pandemia superior a los 39.000 millones de euros, según cálculos de Fedea.

Las familias de clase media han sido las más afectadas, sufriendo el 41,4% del incremento en la factura fiscal. Le siguen las rentas empresariales con un 21%, las cotizaciones sociales –17%– y los impuestos al consumo IVA, con otro 17%. Como consecuencia de lo anterior, la presión fiscal –ingresos públicos medidos sobre PIB– ha crecido en casi tres puntos porcentuales: diez veces más que la eurozona.

Si a una evolución económica pobre y a una situación internacional de desconfianza se le une la persecución a los creadores de riqueza y una política dedicada al expolio fiscal con motivos políticos, el resultado es evidente: España ha perdido más de 80.000 empresas desde que Sánchez es presidente y el empleo público está creciendo a un ritmo (el 12,6%) que casi duplica al privado.

5. Pérdida de credibilidad de los organismos oficiales. Si por algo se ha caracterizado el sanchismo en sus años de gobierno ha sido por maquillar los problemas en lugar de solucionarlos. Si España tiene un gasto desbocado y presenta un déficit público fuera de los márgenes marcados por Bruselas, estiramos las cifras de PIB para diluirlo y presentamos resultados de contabilidad nacional que luego tienen que ser revisados por Bruselas. Ahí están las continuas correcciones en el déficit público y una cifra, la de 2022, que ya hemos conocido que está infravalorada en al menos 1.000 millones de euros, según la intervención.

Lo mismo ocurre con los datos de paro. Si España es el país con peor evolución de toda la Unión Europea, hacemos una –no– reforma laboral y convertimos a los parados en fijos discontinuos. De esta manera, el paro registrado cae de forma continuada, que no la tasa de paro.

Hasta tal punto que Euro-stat destapa de forma constante un millón de parados ocultos y, a pesar del máximo histórico en términos de cotizantes a la Seguridad Social, el volumen de horas trabajadas en el segundo trimestre de 2023 es inferior al del primer trimestre de 2019, además de que estamos destinando a subsidios por desempleo cuantías superiores a las de 2019. O, dicho de otra manera: en la España sanchista viven en precario los desempleados, y buena parte de las personas que tienen un empleo.

A futuro: una España alejada de la realidad. A partir de la semana que viene, al nuevo Gobierno le va a tocar lidiar con un país que tiene menos credibilidad que nunca –Fitch, S&P y Moody’s ya han advertido de efectos adversos de los pactos de Gobierno sobre el ráting país–, con una factura a cuestas que superará los 100.000 millones de euros, y un Estado que se parece más a los modelos autocráticos que vemos en Hispanoamérica que a las democracias avanzadas de Europa.

Lo más flagrante de todo será la pérdida de la solidaridad interregional. No importa si Sánchez finalmente se decanta por el cupo catalán, o por la cesión del 100% de los tributos a Cataluña. El resultado de la operación con los independentistas catalanes será la desconexión de esta comunidad autónoma de la solidaridad interregional y el fin del sistema de las autonomías tal y como lo conocemos.

El profesor Utrilla, catedrático en la Universidad Complutense de Madrid, ya calculó en 2018 una factura de hasta 1.800 millones de euros para la Comunidad de Madrid en caso de avanzar hacia un cupo catalán. Esto es una subida de impuestos encubierta por valor de más de 500 euros por cada contribuyente madrileño.

Si, además, se tiene que hacer cargo del incremento de deuda pública como consecuencia de su mutualización y del enorme incentivo al despilfarro que supone hacer borrón y cuenta nueva con el FLA mientras se sigue usando como mecanismo de financiación ordinaria para conseguir los objetivos políticos del partido del Gobierno, la consecuencia es un país fracturado y quebrado.

Nunca antes en democracia se habían concedido tantos privilegios a una comunidad autónoma. Si Sánchez ejecuta los acuerdos de gobierno que ha firmado será el gobernante, junto con Franco, que más privilegios habrá otorgado a esta región. A cambio, estará acabando con una de las naciones más antiguas del mundo.

A la cabeza estará Madrid, el espejo que pone en evidencia las políticas fallidas del socialismo y demuestra que otra forma de hacer las cosas es posible. En la capital se genera el 45% de la recaudación por impuestos y se reparte más del 70% del Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales, del que se nutren la mayoría de las comunidades autónomas para pagar sus servicios públicos.

Por eso será uno de los objetivos prioritarios del nuevo Gobierno. Recuerden la hoja de ruta. 1) Empobrecer, porque a alguien que no llega a final de mes poco le importa lo que ocurra en Cataluña o en el Congreso de los Diputados. 2) Okupar las instituciones y dinamitar la convivencia, para que ni los ciudadanos ni los contrapoderes tengan a dónde ir. 3) Blanquear a los enemigos de España. Y 4) Consumar el proceso constituyente que acabe con los pilares del modelo del 78: la Constitución, la Corona y Madrid como capital.


Moody’s acredita el agravio: un 120% más a cada catalán que a la media. Carlos Segovia.

DINERO FRESCO. Cataluña es la gran ganadora del nuevo sistema incluso extendiendo el pacto con ERC a todas las CCAA, según la agencia.

La amnistía está eclipsando otro acuerdo de investidura que atenta contra la igualdad de los españoles: el que retoca ya el modelo de financiación con una condonación de deuda a Cataluña. La agencia internacional de calificación de solvencia Moody’s sí se ha ocupado, no porque entre en política, sino porque vigila la capacidad de España y sus comunidades de devolver lo que adeudan. Ha estudiado el resultado de extender la quita a todos, como promete Pedro Sánchez, y sus datos acreditan el agravio al resto de comunidades.

Se ve más claro al combinar EL MUNDO esos cálculos de Moody’s con los últimos datos oficiales de población. Se favorece claramente a una comunidad próspera que sigue siendo, pese a todo, Cataluña. El alivio financiero que recibe son 1.850 euros por catalán, un 120% más que la media. Ésta son 840 euros por habitante de las once CCAA que ha escogido la agencia con sede en Londres para este examen por ser las comunidades que sigue y califica.

A la vista de los datos es comprensible que el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, no acudiera –aunque se quede en el mero gesto– a la sesión de investidura. En cambio, es sorprendente que aplaudieran al líder socialista el presidente de Asturias, Adrián Barbón, o diputados del PSOE de ambas comunidades como Adriana Lastra Isabel Rodríguez. Todos ellos respaldan así un pacto –suscrito además con el inhabilitado por malversación Oriol Junqueras– que supone una concesión por catalán superior a los 1.050 por castellanomanchego o 170 por asturiano. Es decir, un 75% más de apoyo financiero a un catalán que a cada castellanomanchego y diez veces más que a un ciudadano del Principado.

Sánchez despachó en su discurso el acuerdo con Esquerra sin mencionar que la única comunidad que tiene ya garantizada una mejora precisa del nuevo sistema de financiación es, precisamente, Cataluña al serle perdonados «unos 15.000 millones» de deuda al Estado, un 20% de lo que adeuda.

Sánchez, que proclama que pilota «un gobierno progresista», dijo: «Vamos a continuar por esa senda de responsabilidad fiscal y de solidaridad y asumir una parte de la deuda que las comunidades autónomas contrajeron durante la etapa del Gobierno del Partido Popular. Esta medida será aplicable y extensible a todas las comunidades , con independencia de su color político y de que estén acogidas o no al Fondo de Liquidez Autonómica creado entonces por el PP».

La asociación de Inspectores de Hacienda ya había avisado de que se pueden generar «comunidades de primera y de segunda», pero Moody’s ha puesto cifras. En un informe remitido a sus clientes el pasado viernes ha calculado cómo sería ejecutar ese perdón a Cataluña «extensible» a todos incluso a los que, como Madrid o el País Vasco, no tienen deuda con el Estado a través del FLA y deben ser compensados. Teniendo en cuenta el criterio del efecto de la crisis descrito en el acuerdo y aliviando un 20% a todos Moody’s concluye que «Cataluña sería la mayor beneficiada al ser la más endeudada». Y lo basa en la cifra final indultada –que limita a 14.261 millones al usar datos homogéneos de 2022–, y en el alivio que supone para su margen operativo. Pero al completar estos cálculos con los datos de población, también lo es en la fórmula más extendida de comparar financiaciones autonómicas: la ayuda per cápita.

La que más se le acercaría es la Comunidad Valenciana con una quita que cifra en 9.197 millones, unos 1.835 euros per cápita. A Murcia la estima 1.958 millones de quita, lo que supone unos 1.300 euros por ciudadano murciano, un 30% menos que por catalán. Por cada vasco serían 752 euros y por cada andaluz, 622 y eso que en el acuerdo participó activamente la numero dos del PSOE, la sevillana María Jesús Montero.

Por su parte, el Bloque Nacionalista Galego asegura haber arrancado a Montero un compromiso de compensación equivalente al de Cataluña, pero Moody’s estima para Galicia 597 millones, 229 euros por gallego.

En cuanto a Madrid, calcula que le corresponderán 5.325 millones –788 per cápita– y al País Vasco, 1.656 millones, que son 750 por persona. ¿Y Extremadura, siempre a la cola de la renta en España? Tras el acuerdo con ERC la agencia prevé 432 millones, que son 430 euros por habitante.

Moody’s calcula que todo esto supondrá un esfuerzo para el Estado de 45.000 millones, un importante 3,3% del PIB. Y encima, con riesgo, según la agencia, de que las quitas animen a un mayor descontrol de gasto futuro a las comunidades. No cuenta tampoco si se además se cede el 100% de los impuestos a Cataluña como reclama Carles Puigdemont. De momento, no toca el rating ni siquiera a Cataluña a la que mantiene en Ba1 –bono basura– de forma «estable».


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 17 de Noviembre del 2023.

Esta semana lo más importante fue la publicación el martes del dato de IPC de Octubre de Estados Unidos, que se desaceleró décimas pasando del 3,70% al 3,20% en su referencia interanual, lo que ha animado esta semana a las Bolsas (el EuroStoxx 50 lleva una subida semanal del 3,50%, el IBEX del 3,85%, el S&P 500 del 2,11% y el Nasdaq 100 del 2%) y a los bonos soberanos, principalmente a los de largo plazo, cayendo en rentabilidad (la yield del bono a 10 años americano se ha ido desde el 4,65% que estaba el viernes pasado hasta el 4,39% actual) y depreció el dólar (el dólar se ha ido desde el 1,0686 dólares por euro que cerró el viernes pasado hasta el 1,0875 actual). El mercado ya descuenta un 0% probabilidades de más subidas de tipos por parte de la Fed al eliminar el riesgo de sorpresas al alza en la energía, marcando el ritmo las bajadas en bienes y alquileres. Ayer Walmart publicó resultados del tercer trimestre del año que a pesar de superar expectativas, avisaba de la creciente presión sobre los consumidores americanos, lo que hizo que la acción cayese un 8%. Wallmart rebajó su previsión de ventas para el cuarto trimestre del año tras el fuerte descenso registrado en la segunda quincena de Octubre en Estados Unidos. La compañía atribuyó esta bajada del consumo al aumento de tipos, la inflación y la menor capacidad adquisitiva en general, que afectará a unos meses que coinciden con eventos como el Black Friday y Navidad.

IPC de Estados Unidos desde el 2017:

De la reunión de esta semana entre Biden y Xi Jinping, se cerraron acuerdos para restaurar las comunicaciones militares y colaborar en temas como la IA, el cambio climático o el fentanilo. Sin embargo, el tono positivo de las conversaciones quedó oscurecido por las afirmaciones de Biden, que continuaron refiriéndose a Xi Jinping como un dictador. A la vez, China afirmó que seguirá adelante con la reunificación de Taiwan, mientras que Estados Unidos declaró que seguirá compitiendo con fuerza contra China.

En su informe de actualización UBS Asset Management subía esta semana su recomendación sobre la Renta Variable Europea, UBS es de las pocas gestoras globales que está sobreponderada (OW) en Renta Variable.

La actualización semanal del índice Bulls minus Bears vuelve a estar netamente optimista (net bull). La subida de la semana pasada de este indicador es uno de los mayores en los últimos años. (https://www.aaii.com/sentimentsurvey)

Este 2023 los movimientos de los mercados están siendo muy agresivos, y sobre todo muy rápidos, hace menos de un mes las Bolsas americanas, sobre todo el S&P 500 estaba dando señales de sobreventa y esta semana ya está en niveles de sobrecompra, como el Nasdaq 100:

Hay un indicador que siguen varios analistas para medir si el mercado está en modo miedo o en modo calma, que es el ratio entre el futuro del VIX (Volatilidad del S&P 500) a 2 meses y el futuro del VIX a 8 meses (VIX 2/8 month futures spread) que está entrando en terreno de complacencia, lo que podría anticipar correcciones de mercado, aunque todo apunta a que el rally de final de año puede continuar ya que ha pillado a muchos inversores infraponderados de renta variable, y se pueden ver obligados a comprar para mejorar su performance de cara al cierre del año.

Malas noticias para nuestro país con toda la incertidumbre política y los pactos indignos del Gobierno, ya que esta semana conocíamos que los gestores de fondos de inversión colocan España como último país europeo donde invertir. Los grandes gestores de fondos de todo el mundo colocan a España a la cola de la inversión en Europa, tras los últimos días de revuelo político en el país.  El acuerdo sobre la amnistía del PSOE con Junts y ERC para sacar adelante la investidura de Pedro Sánchez y la formación de gobierno han llevado a los inversores internacionales a volver a poner a España en el foco. Pero esta vez con forma de inquietud. Las gestoras de fondos con mayor patrimonio a nivel internacional, que ocupan posiciones relevantes en el accionariado de compañías nacionales, han cambiado su visión sobre el país en apenas una semana y sitúan a España como el país menos interesante para invertir en Europa. Así se desprende de la encuesta de Bank of America a grandes inversores, que el banco americano realiza cada mes a los mayores gestores de fondos , y que tiene en cuenta la opinión de 265 gestores de activos de todo el mundo, con un patrimonio en fondos conjunto de 632.000 millones de dólares. Así, en la encuesta que el banco de inversión realizó a inversores durante la semana pasada, coincidiendo con la aprobación de la amnistía, los grandes gestores de fondos, respondiendo a la pregunta de cuáles son los mercados de renta variable favoritos para invertir en los próximos doce meses, han colocado a España como la última elección.

Y esto no ha sido siempre así. En los últimos meses, los grandes gestores de fondos colocaban a Italia y Alemania, por el estado de su economía, como los peores destinos para la inversión en Europa. Y, en cambio, las perspectivas sobre la inversión en España han dado un vuelco respecto al comienzo del verano, cuando los fondos de inversión internacionales situaban a la economía española como una de las dos mejores para invertir, junto a Suiza.

Los diez principales valores del mercado americano representan cerca del 32% de la capitalización bursátil del S&P 500 (500 principales compañías de Estados Unidos), el mayor porcentaje registrado si tomamos datos hasta la década de 1970. A modo de referencia, la mediana histórica del peso de los 10 principales valores es del 21%. Estos 10 principales valores están hoy con valoraciones increíblemente elevadas si los comparamos con los restantes 490 nombres. De manera histórica, esta desviación entre los 10 principales valores y los 490 restantes cotizaba a la par, pero a cierre de septiembre de 2023 la valoración relativa se estima en un 1.76x.

Fuente: Robeco.

El petróleo se desploma un -4,6% ante el aumento de los inventarios en Estados Unidos. En la jornada de ayer, el crudo cayó hasta los 77,4 dólares por barril (78,49$ actual), que representa una caída del -20% desde los máximos de septiembre. De esta manera, el petróleo acumula cuatro semanas consecutivas a la baja. Ayer publicaba una nota el analista jefe de Andbank, Alex Fusté, sobre por qué el precio del petróleo ha caído tanto pese a las tensiones geopolíticas, y una de las razones que daba era que la demanda de China se está yendo a comprar petróleo iraní, pese a las sanciones internacionales a Irán, ya que canalizan el transporte de ese petróleo iraní vía Tailandia, es una teoría muy interesante que efectivamente podría justificar por qué el petróleo se ha ido de 100 dólares que estaba cuando Hamas atacó israelíes en Gaza, a los 77 dólares que llegó ayer.

Importante esta semana:

Según Bloomberg hoy, Estados Unidos y la Unión Europea están impulsando un plan para desplegar fuerzas de la ONU en Gaza después de la guerra.

Esta semana se ha publicado, como comentaba al inicio del email, el dato de IPC de Octubre de Estados Unidos, que subió un 3,20% interanual, una décima por debajo de lo esperado por el consenso de mercado (3,3% esperado). El IPC subyacente se desaceleró en una décima hasta el 4,0%, por debajo de las estimaciones que esperaban un 4,10%. En cuanto a la variación mensual el IPC cayó una décima hasta el 0,20%, lo que son buenas noticias, ya que de mantenerse este nivel en el tiempo supondría una normalización de los datos de inflación. La composición del IPC fue bastante positivo también, la energía cae un 2,5% mensual, pero destaca la partida de servicios que cae hasta el 0,30% desde el 0,60%. También destaca el componente de vivienda, que pesa un 30% en el dato, y que se desaceleró dos décimas hasta el 0,40%. La inflación continúa una senda muy positiva en Estados Unidos que apunta a una normalización en el medio plazo de continuar así, buenas noticias para los mercados y para la Fed.

El martes también se publicó el dato de IPC en España del mes de Octubre, el IPC subió un 5,20% interanual en línea con lo esperado, y el IPC armonizado un 3,5% en línea con el mes anterior.

El fin de semana pasado, Christine Lagarde dijo en la conferencia Global de Financial Times que la inflación de la eurozona se reducirá a su objetivo del 2% si los tipos se mantienen en los niveles actuales “el tiempo suficiente”. En octubre, el BCE dejó sin cambios su tasa de depósito, poniendo fin a una serie de 10 aumentos consecutivos que la han llevado desde un mínimo histórico de -0,5% el año pasado a un máximo histórico de 4% en un intento por controlar la inflación. Los mercados ahora valoran una probabilidad del 75% de un recorte de tipos del BCE para abril del 2024, frente a una probabilidad del 30% a principios de octubre. Lagarde dice que la inflación de la eurozona aún podría despuntar desde su reciente mínimo de dos años si hay otro shock de oferta en el sector energético. La inflación en la eurozona se desaceleró al 2,9% en octubre, por debajo de su máximo del 10,6% de un año antes. Pero la subyacente, que excluye los volátiles precios de la energía y los alimentos, se mantuvo en 4,2%, más del doble del objetivo del BCE. “No debemos dar por sentado que esta respetable tasa general del 2,9% puede darse por sentada”, dijo Lagarde. “Incluso si los precios de la energía se mantuvieran dónde están, puede haber un resurgimiento de cifras en el futuro”.  La economía de la eurozona se estancó este año, y el PIB se contrajo un 0,1% en los tres meses hasta septiembre, después de haber crecido sólo un 0,2% en los tres trimestres anteriores. Algunos economistas creen que podría contraerse nuevamente en el cuarto trimestre. Lagarde dijo: “Estamos en esta fascinante carrera contra el tiempo, en la que la calibración de nuestra política monetaria tiene que ser sostenible y sutil al mismo tiempo”. Cuando se le preguntó sobre la sostenibilidad financiera de algunos miembros muy endeudados de la eurozona, como Italia, donde los niveles de deuda superan el 140 % del PIB, dijo: “Muchos países han aprovechado los tipos de interés muy bajos para extender el vencimiento de su deuda”. Lagarde señala que el coste promedio del servicio de la deuda de los países de la eurozona es sólo del 1,7%. “Pero es un hecho que el coste irá aumentando”, añadió. A Lagarde le tranquiliza “un poco” que Alemania y Francia tengan intención de acordar nuevas reglas fiscales para la UE, algo que, según ella, es clave. El Pacto de Estabilidad de la UE, que rige el gasto y el endeudamiento nacional y que se considera ampliamente inviable, ha estado suspendido desde que estalló la pandemia en 2020, pero volverá a entrar en vigor el próximo año.

Fuente: Dunas Capital.

En Japón esta semana conocimos el dato de PIB del 3T23 que decepcionó con una contracción del -0,5% trimestral frente al -0,1% estimado por los analistas del mercado.

La Agencia Internacional de la Energía (EIA) ha aumentado sus previsiones de demanda mundial de petróleo para los años 2023 y 2024. La organización estima un nivel de demanda de petróleo de 102 millones de barriles diarios en 2023. Asimismo, las expectativas de crecimiento son de +2,4 millones de barriles por día en este año, frente a los 2,3 millones de la anterior proyección, y de +930.000 barriles al día en 2024 frente a los 880.000 de la previsión anterior. La demanda en 2023 se ha apoyado en unos valores récord en el mes de septiembre por parte de China, alcanzando valores de 17,1 millones de barriles al día. La agencia ha informado que el conflicto de Hamás continúa sin tener un impacto significativo sobre las provisiones Por su parte, se espera que el déficit consecuencia de los cortes voluntarios en la de Arabia y Rusia reviertan en superávit a comienzos del 2024.

US Crude production at all-time-high:

En China el consumo se acelera más de lo esperado en octubre. Los datos de actividad superaron ampliamente las expectativas, en particular los relacionados con el consumo, donde las ventas al por menor crecieron un +7,6% interanual frente al +5,5% anterior y por encima del +7% previsto. Además, también en el sector industrial se aceleró la actividad al crecer la producción un +4,6% interanual, una décima por encima del mes anterior. Cifras alentadoras que apuntan a que las medidas de estímulo estarían impulsando un repunte de la actividad.

En la zona euro la primera revisión del PIB confirma la contracción de la actividad, el PIB cayó un -0,1% trimestral en el 3T23, lo que frenó el ritmo de crecimiento interanual hasta el +0,1%. A pesar de este retroceso de la actividad, el mercado laboral no se deterioró. En la región la creación de empleo medida por el PIB fue del +0,3% trimestral, lo que sitúa el avance frente al año pasado en el +1,4%. Estas cifras confirman la debilidad del crecimiento de la región, aunque con un mercado laboral sostenido.

En Alemania, la confianza de los analistas aumenta por cuarto mes consecutivo. El índice ZEW de expectativas retoma el terreno positivo, situándose en valores del +9,8 frente al -1,1 anterior y por encima del +5 esperado. Estos datos apuntan a una mejora de las perspectivas económicas mientras la inflación retrocede. En lo que respecta a la situación económica actual, se mantiene estable, pero en niveles muy negativos al situarse en -79,8 frente al -79,9 previo, por debajo del -77 estimado. Los datos de noviembre muestran un sentimiento que apuntaría a que la economía estaría tocando fondo, con una lectura de la situación actual muy negativa pero una mejora de las expectativas

Bruselas recortaba esta semana dos décimas su previsión de PIB para España en 2024.

La actividad económica española ha sufrido un punto de inflexión en el tercer trimestre del año, con una fuerte ralentización del PIB, y mantendrá esta tónica en el futuro, de acuerdo con las previsiones de la Comisión Europea. “Tras un fuerte inicio del año, la actividad económica se desacelerará en la segunda mitad de 2023 y en 2024”, señaló este miércoles el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, durante la presentación de las Perspectivas Económicas de Otoño, que recortan dos décimas el avance del PIB español el próximo ejercicio, al 1,7%. Con todo, la situación no es tan mala como en el conjunto de la eurozona, para la que el recorte entre este año y el próximo ha sido de nueve décimas, si bien por lo menos parece que la eurozona sorteará la recesión este año, con un tímido crecimiento del 0,2% entre octubre y diciembre. La Comisión Europea elevó dos décimas sus previsiones de crecimiento para este año, hasta el 2,4%, gracias a la pujanza de la demanda interna este año, debido a que muchos ciudadanos han tirado de ahorros para hacer frente a la inflación, pero a cambio recortó dos décimas los pronósticos para el próximo ejercicio, al 1,7%, una “ligera desaceleración” que Bruselas atribuye a una demanda externa “débil” por el menor impulso del turismo, la ralentización de sus principales socios comerciales y el retraso en la ejecución de las inversiones europeas hasta 2025, si bien el elemento positivo es que la demanda interna se verá apoyada en la mayor renta de los hogares y unas presiones de precios que se disiparán parcialmente. Con todo ello, aunque España ha sido uno de los pocos países europeos que ha sorteado la contracción económica en el tercer trimestre del año, sí se verá arrastrado por el retroceso del resto de los países, adonde se dirigen más de la mitad de las exportaciones españolas. Sin embargo, la tónica en el cuarto trimestre del año será diferente, ya que España será, junto con Bélgica, el único país importante del euro que ahondará en su ralentización entre octubre y diciembre mientras que el resto mejoran su posición, lo que arrojará como resultado que la eurozona esquive la recesión con un crecimiento del 0,2% en el cuarto trimestre. En concreto, España y Bélgica frenarán su avance al 0,2%, de acuerdo con la Comisión Europea, lo que supone una ralentización de una y tres décimas, respectivamente, mientras que Austria reducirá a la mitad su contracción entre octubre y diciembre, al 0,3%, Alemania volverá al terreno expansivo, con un avance del 0,1%, Italia y Países Bajos saldrán del estancamiento con un avance del 0,2%, y Francia disparará el crecimiento de su PIB al 0,5% en el cuarto trimestre. Con todo, las Previsiones de Otoño suponen un mazazo para la economía europea, en tanto que implican un fuerte recorte de las expectativas de crecimiento para este año y para el próximo. En concreto, el PIB apenas crecerá un 0,6% este año en la eurozona, lo que supone un recorte de cinco décimas que deja siete países en contracción, seguido de un avance del 1,2% en 2024, cuatro décimas por debajo de las Previsiones de Primavera.


Lagarde y los inversores discrepan en las bajadas de tipos. Andrés Stumpf. Financial Times.

Nuevo desafío de los inversores al Banco Central Europeo (BCE). Los futuros sobre los tipos de interés ya descuentan recortes de sus tasas para los primeros compases del próximo año, pese a la contundencia con la que se ha pronunciado en contra Christine Lagarde, presidenta de la autoridad monetaria.

Los inversores conceden una probabilidad del 30% a que el BCE bajará el precio del dinero en marzo de 2024, mientras que elevan esa posibilidad al 50% para abril y dan por hecho que habrá llegado como tarde en junio. De hecho, apuntan a que, una vez que el banco central dé el paso, podría recortar los tipos de interés hasta llegar al 3,5% en octubre de 2024, lo que supondría una bajada de un punto respecto a los niveles actuales, del 4,5%.

Por el momento, los futuros no dejan ver más allá de esa fecha, pero la pendiente de los recortes permite anticipar que seguirían bajando en el resto del año.

Los tipos se mantendrán en los niveles actuales el tiempo suficiente para llevar la inflación al objetivo del 2%. El tiempo suficiente debe ser el tiempo suficiente. No vamos a ver cambios en el próximo par de trimestres”, aseguró la presidenta del BCE a Financial Timesla pasada semana, en un intento de evitar que los inversores descuenten antes de tiempo las bajadas de tipos.

Pero los mercados no se han amedrentado ante la fuerza de este mensaje y apuestan a que Lagarde tendrá que rectificar. La moderación de la inflación en la zona euro, que ahora se sitúa en el 2,9%, unida a las débiles proyecciones de crecimiento de la región, han llevado a que el consenso descuente que la autoridad monetaria aflojará las tuercas a la economía tan pronto como le sea posible.

Confianza

Aunque el Consejo de Gobierno del BCE tiene la última palabra, no es la primera vez que los inversores han ganado la partida al banco central en este último episodio inflacionario. Mientras Lagarde y su equipo apuntaban que no habría necesidad de elevar las tasas a lo largo de 2022, los futuros sobre los tipos de interés comenzaron a descontar el movimiento ya a finales de 2021, mucho antes de que la inflación se descontrolara.

De igual forma, los inversores supieron anticipar que el banco central tendría que ir mucho más allá con sus tasas de lo que muchos banqueros centrales plantearon. Además, en su momento, también adelantaron la llegada de la pausa. En esa ocasión el consenso sí que se adelantó a octubre, cuando finalmente se anunció.

Con estos antecedentes y los elevados niveles de incertidumbre, la capacidad reciente de la autoridad monetaria de proporcionar una guía fiel al mercado de sus expectativas se ha reducido considerablemente. El propio BCE ha promovido esa incertidumbre de forma consciente, sabedor de la constante evolución de los datos y su difícil predicción, algo que le había llevado a tener que dar giros de timón que ahora quiere evitar para preservar su credibilidad.

Una batalla vital

Pero en el BCE están dispuestos a combatir hasta el final el nuevo posicionamiento del mercado. Si bien internamente se está cómodo con la posibilidad de una bajada de tipos a partir del próximo junio, son conscientes de que una relajación prematura de las condiciones de financiación es uno de los mayores riesgos que pueden correr en su actual batalla contra la inflación.

Porque si los inversores descuentan recortes de las tasas antes de tiempo, su posicionamiento cambia para adaptarse a esa realidad, que se materializa antes de que el BCE haga oficial el anuncio. Aunque la rebaja de tipos llegase en la segunda mitad de 2024Z, si los banqueros centrales no combaten la relajación del mercado, las condiciones de financiación serán más laxas y no restringirán tanto a la economía como se espera.

El principal temor del BCE, aunque ahora también contempla la amenaza de pasarse de frenada, es permitir un rebote de la inflación que le lleve a tener que cambiar el paso y volver a subir los tipos. Ese escenario pondría en jaque su credibilidad y amenazaría con desanclar las expectativas de inflación a largo plazo, claves para garantizar la estabilidad de precios.


Momento decisivo de los bancos centrales. Martin Wolf. Financial Times.

Han tocado techo los tipos de interés de los bancos centrales en EEUU y la eurozona? De ser así, ¿con qué rapidez podrían bajar? Desde mediados de 2021, es evidente que los bancos centrales han tenido que endurecer considerablemente sus tipos de interés. Pero lo que tienen que hacer a continuación es incierto. Independientemente de lo que digan los banqueros centrales sobre lo que piensan hacer, los acontecimientos siempre tienen la última palabra. Si, como muchos esperan ahora, la inflación subyacente cae rápidamente hacia su objetivo, tendrán que relajar su política. Aunque la pérdida de credibilidad es perjudicial cuando la inflación es demasiado alta, también lo es cuando es demasiado baja. Volver a una inflación por debajo del objetivo y a una política monetaria de estímulo sería muy indeseable. El momento de responder a tales riesgos parece cercano, más cercano de lo que admiten los bancos centrales, especialmente teniendo en cuenta los retrasos en la transmisión de los anteriores ajustes.

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de EEUU, y Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, han manifestado su intención de no relajar pronto la política monetaria. Los tipos de intervención se han mantenido estables durante algún tiempo: el tipo de los fondos federales en el 5,5% desde julio y el tipo de depósito del BCE en el 4% desde septiembre. Sin embargo, Powell advirtió este mes de que la misión de devolver la inflación a su objetivo del 2% tenía un “largo camino por delante”. Del mismo modo, Lagarde declaró a FT la semana pasada que la inflación de la eurozona bajaría a su objetivo del 2% si los tipos de interés se mantenían en sus niveles actuales durante “el tiempo suficiente”. Pero “eso no quiere decir que en los próximos dos trimestres veamos un cambio”. El “tiempo suficiente” tiene que ser el “tiempo suficiente”.

Una conclusión razonable de este comportamiento es que, salvo sorpresas, los tipos han tocado techo. Pero los bancos centrales insisten al mismo tiempo en su intención de mantenerlos altos. Una justificación para hacer pública esa intención es que es en sí misma de una herramienta política. Si los mercados creen que los tipos bajarán pronto, es probable que suban los precios de los bonos, bajando así los tipos y relajando las condiciones monetarias.

Dada la incertidumbre sobre las perspectivas, los bancos centrales no desean que las estrictas condiciones financieras actuales se vean socavadas de ese modo. Preferirían preservarlas hasta tener la certeza de que sus economías ya no las necesitan.

Hasta aquí, todo comprensible. La cuestión es hasta qué punto son realmente inciertas las perspectivas. Las respuestas de los optimistas para EEUU y la zona euro son diferentes. Pero llegan a la misma conclusión: la amenaza de la inflación está pasando más rápidamente de lo que sugieren los bancos centrales. En análisis recientes, los economistas de Goldman Sachs presentan este caso con claridad.

Perspectivas

En cuanto a EEUU, sostienen que “la inflación subyacente ha caído bruscamente desde su pico en la pandemia y debería iniciar su descenso final en 2024”. Consideran que la desinflación continuará gracias al reequilibrio de los mercados automovilístico, del alquiler y laboral. Añaden que “el crecimiento salarial ha caído casi hasta su ritmo sostenible del 3,5%”. En total, la inflación subyacente de los gastos en consumo personal (PCE) debería caer hasta alrededor del 2,4% en diciembre del próximo año. En cuanto a la eurozona, Goldman espera que “la inflación subyacente se normalice en 2024. La inflación subyacente se ha enfriado más de lo esperado en los últimos meses… y el crecimiento salarial muestra claros signos de desaceleración”.

Aunque la inflación se está enfriando en ambas regiones, tanto los shocks como los resultados económicos han sido muy diferentes. La divergencia más llamativa se da en el crecimiento de este año. Las previsiones de consenso para el crecimiento de EEUU y la eurozona en 2023 se siguieron mutuamente de cerca a la baja en 2022, cayendo las previsiones para 2023 de alrededor del 2,5% en enero de 2022 a cerca de cero a finales del año pasado. Pero las previsiones para EEUU son ahora del 2,4%, mientras que las de la eurozona son de sólo el 0,5%. La combinación estadounidense de fuerte crecimiento, bajo desempleo y caída de la inflación se parece bastante a la “desinflación inmaculada” en la que yo, por ejemplo, no creía. A qué se debe es un tema para otro momento. En términos de producción, sin embargo, la desinflación parece menos inmaculada en la eurozona. No es de extrañar, ya que su inflación y débil crecimiento se vieron impulsados por elshock energético provocado por la guerra de Rusia contra Ucrania.

Ahora, miremos al futuro. Como argumenta John Llewellyn, la economía de EEUU podría ser sustancialmente más débil en 2024. En cuanto al crecimiento de la eurozona, incluso las previsiones relativamente optimistas de Goldman apuntan a un crecimiento de sólo el 0,9%. Además, incluso esto supone una relajación de la política monetaria del BCE en respuesta a la mejora de la inflación. Los bancos centrales deben mirar al futuro y recordar los desfases entre sus acciones y la actividad económica. Al hacerlo, también podrían mirar los datos monetarios. El crecimiento anual del agregado monetario (M3) es firmemente negativo. Los datos monetarios no pueden ser un objetivo, pero tampoco ignorarse.

En resumen, parece cada vez más plausible que este ciclo de endurecimiento haya llegado a su fin. También parece bastante probable que el comienzo de la relajación posterior esté más cerca de lo que sugieren los bancos centrales. De no ser así, existe el riesgo de que llegue demasiado tarde para evitar una costosa ralentización e incluso una vuelta a una inflación demasiado baja. Sin embargo, nada de esto es seguro: el diseño de políticas se encuentra ahora en un momento verdaderamente difícil del ciclo.

También debemos tomar nota de algunas lecciones. En primer lugar, la propia resistencia de las economías confirma que el endurecimiento estaba justificado: ¿cuán alta podría ser ahora la inflación estadounidense sin él? En segundo lugar, las expectativas de inflación se han mantenido bien ancladas, a pesar del enorme dato.

Así pues, el régimen de objetivos de inflación ha funcionado bien. En tercer lugar, los mercados laborales también se han comportado mejor de lo esperado. En cuarto lugar, la orientación sobre el futuro es arriesgada: los responsables políticos deberían pensar cuidadosamente antes de asumir compromisos que pronto podrían tener que romper. Por último, no deberían librar una guerra durante demasiado tiempo, sólo porque la empezaron demasiado tarde. Sí, el último kilómetro puede ser, en efecto, el más difícil. Pero hay que darse cuenta al cruzar la línea de meta.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 10 de Noviembre 2023.

Ayer volvió la volatilidad a los mercados con caídas en bolsa y en bonos, tras unas sesiones de subidas. Ayer el nerviosismo lo trajo el discurso de Powell, en un foro organizado por el Fondo Monetario Internacional. El gobernador de la Reserva Federal de Estados Unidos considera que los riesgos sobre la estabilidad de precios se han equilibrado, pero seguirán trabajando hasta “terminar el trabajo” mientras medita los próximos pasos a dar. Entre medias, Powell dejó caer el “no estar seguro” de haber subido los tipos “lo suficiente” y señaló también que “si se vuelve apropiado endurecer la política monetaria aún más, no dudaremos en hacerlo”. 

El flojo dato de empleo de la semana pasada de Estados Unidos marca el máximo en la curva de tipos de interés en 2023 y, con ella, el final de la larga corrección que han sufrido las renta variable en los últimos 3 meses. La esperada subida de bolsa de final de año parece que está empezando a producirse, aunque no será una línea recta. Unos dato de empleo y de actividad del sector servicios peores de lo esperado han aumentado la confianza de que la Reserva Federal ha terminado de subir tipos de interés. Los demás indicadores de actividad no muestra un enfriamiento significativo de la economía por lo que la mayoría de analistas siguen pensando que veremos el primer recorte de tipos de interés en septiembre de 2024.

Para la próxima reunión de la Fed del 13 de Diciembre el mercado solo pone hoy una probabilidad del 8% de subida de tipos. La Fed sigue dejando la puerta abierta a potenciales subidas pero remarcan que se basarán en los datos que vayan saliendo. Sobre la geopolítica, siguen pensando que si el conflicto en Israel no se expande a otros países no debería tener más complicaciones en el crudo aunque la dinámica actual de riesgos es más positiva para dólar que para euro.

El petróleo se dirige a cerrar su tercera semana consecutiva en rojo ante las preocupaciones por una menor demanda a nivel global. Ahora el Brent cotiza a 80,85 dólares por barril y acumula una pérdida en la semana del -5,5%.

Precio del barril del petróleo Brent desde el ataque de Hamas en Gaza (7 de Octubre).

Las últimas previsiones para el eurodólar publicadas por BBVA Research del 31 de Octubre son de 1,06 para el 31 de Diciembre del 2023 en línea con el consenso de Bloomberg de 1,06 y de 1,08 para el 31 de Marzo del 2024, el consenso de  Bloomberg está en el 1,07.

Eurodólar últimos 12 meses (1,0675 actual).

Varios factores, Banco de Japón, Fed, Tesoro y empleo, se aliaron la semana pasada para provocar una caída del tipo de interés a 10 años hasta niveles de 4,57%, nivel actual. Para que el movimiento continuase sería necesario que la Fed hablase de recorte de tipos y que la política fiscal se vuelva restrictiva. El 17 de Noviembre es necesario que se llegue a un acuerdo para mantener el gobierno americano funcionando, probablemente se consiga una extensión temporal hasta enero o abril, pese a lo cual a principios de año entrarán en vigor limites automáticos de gasto. Esto significa menor gasto fiscal y quizá podría llegar a abrir la puerta a bajadas de tipos de interés antes de lo esperado.

En cuanto a las elecciones presidenciales americanas del año que viene el nivel de aprobación de Biden no deja de caer, mientras que Trump sigue siendo popular entre su base de votantes a pesar de sus problemas legales. Las casas de apuestas aún dan como ganador a Biden, pero no es más que un reflejo de la incertidumbre alrededor de todos los juicios pendientes de Trump. Con este nivel de aprobación, Biden sería el primer presidente en ser reelegido desde Truman.

Desde el punto de vista del análisis técnico para que el rally de final de año ha comenzado en las Bolsas, el viernes pasado el S&P 500 y varios índices europeos confirmaron compras generalizadas que llevaron al 90% de las acciones a subir por encima de media de corto plazo, desde niveles muy marcados de sobreventa. Históricamente esta señal ha producido ganancias del 20% en el S&P 500 en las siguientes 52 semanas. En Europa también parece que técnicamente las Bolsas pueden seguir rebotando y confirmar un rally de final de año.

Esta semana publicaba un informe Kepler Chevreux sobre la presentación de resultados empresariales del tercer trimestre del año en Europa, el 64% de las compañías del STOXX600 han publicado ya, con el 52% de las misma superando las estimaciones en beneficios, en línea con el 2T23.

Es la Inteligencia Artificial la nueva burbuja bursátil? Muy interesante este gráfico:

Importante esta semana:

Como he comentado antes, ayer el presidente de la Fed, Powell, señaló que la Fed no dudará en subir tipos en mayor medida si ello fuese apropiado. En este sentido, también planteó que no está del todo seguro de que la restricción de la política monetaria sea lo suficientemente elevada. Barkin, por su parte, dijo que el trabajo de la Reserva Federal no había terminado y que todavía está por ver el impacto macro del grueso de las subidas de tipos. En el lado contrario, otros miembros de la Reserva Federal como Bowman y Pease respaldaron una pausa en las subidas y Bostic dijo que la restricción actual es suficiente.

La presidenta del Banco Central Europeo, Lagarde, dijo en una entrevista que la desaceleración que está experimentando la inflación está dentro de las previsiones del BCE y que según las proyecciones de la Autoridad se llegará al objetivo del 2% en 2025.

Bostic, presidente de la Fed de Atanta, dijo esta semana que la política monetaria es lo suficientemente restrictiva como para acercar la inflación al objetivo «sin ver una recesión». Añadió que es partidario de mantener los tipos estables «durante unos 8-10 meses» y que el cambio de política «tiene que ser antes» de que la inflación se sitúe en el 2%, lo que espera se produzca en el segundo semestre del próximo año. Por su parte, Kashkari (Fed hawkish) dijo que la desaceleración observada en el mercado laboral «nos da más tranquilidad de que la economía está volviendo a equilibrarse».

Las estimaciones de PIB del modelo de la Fed de Nueva York de cara al cuarto trimestre del año caen 0,4 puntos porcentuales hasta el 2,4%.

Esta semana la eurozona publicaba datos de PIB que apuntan a una recesión a final de año seguida de una estanflación. Las perspectivas económicas europeas se complican todavía más después de la contracción que la eurozona se anotó en el tercer trimestre del año, con una caída del PIB del 0,1% entre julio y septiembre. De acuerdo con las cifras del Índice de Gestores de Compras (PMI), publicadas el lunes por S&P Global, la economía europea se estaría contrayendo a su mayor ritmo en casi tres años, lo que preludia que el retroceso del tercer trimestre se convertiría en una recesión a final de año. Sin embargo, lo peor no es esto, sino la incertidumbre sobre cuánto tiempo estaremos atrapados en esta extraña zona de estanflación, con subidas de precios a pesar de la debilidad de la demanda, tras el desplome inicial. El PMI compuesto de la eurozona cayó hasta los 46,5 puntos, siete décimas menos que el mes anterior y el dato más bajo desde noviembre de 2020, cuando la segunda ola del coronavirus llevó a la necesidad de tomar duras medidas que lastraron la actividad. Una cifra de 50 puntos apunta al crecimiento económico, por debajo, contracción, y el dato registrado en octubre indica que la economía europea podría retroceder entre un 0,3% y un 0,4% en el cuarto trimestre respecto al tercero, si bien todavía es muy pronto como para poder concretar una cifra determinada. Más preocupante que la posible recesión económica en la segunda mitad del año es el hecho de que los problemas se cronifiquen y deriven hacia la estanflación el próximo ejercicio. Esto es, estancamiento económico con fuertes subidas de precios.

En China este martes se publicaban cifras mixtas del sector exterior. La nota positiva fue el repunte de las importaciones que estaría mostrando una mejora de la actividad doméstica de la economía en los últimos meses, pero la decepción consistió en una mayor caída de las exportaciones, señalando un deterioro del crecimiento mundial. En concreto, en octubre la balanza comercial de China bajó hasta 56.530 millones de dólares por debajo de los 77.830 millones del mes anterior. Este comportamiento se explicó por una aceleración de las importaciones que avanzaron un 3% interanual frente al -6,3% anterior, mientras que las exportaciones se deterioraron al retroceder un -6,4% frente al -6,2% anterior.

También en China hemos conocido esta madrugada los datos de IPC de octubre que estuvieron en línea con las previsiones-0,2% interanual frente al -0,2% esperado y el 0,0% anterior, recogiendo los descensos en los precios de los alimentos (cerdo y vegetales principalmente) así como ciertos síntomas de una ralentización en la demanda en términos más generales, mientras el IPP quedó ligeramente por encima de las expectativas -2,6% interanual frente al -2,8% esperado y -2,5% anterior, aunque también en terreno deflacionario.

En el Reino Unido se ha publicado esta mañana el dato de PIB trimestral que evitó una contracción en el tercer trimestre del año. Los datos publicados esta mañana muestran un crecimiento trimestral nulo del PIB (0,00%) en el trimestre frente al +0,2% registrado en el trimestre anterior. A pesar de este dato, la composición del PIB fue negativa al caer un -0,4% trimestral el consumo privado y un -2% la inversión, mostrando un elevado deterioro de la demanda interna en los últimos meses y apuntando a una fuerte debilidad. Con este dato, el crecimiento interanual se situó en el +0,6% repitiendo los niveles del trimestre anterior.


Siete votos a cambio de liquidar España. Iñaki Garay. (Expansión de hoy).

“España por siete votos”. No es la frase que Ricardo III acosado por las tropas de Enrique Tudor pronunció aquel 22 de agosto de 1495 en plena batalla de Bosworth. Es lo que Pedro Sánchez ha acabado ofreciendo a un prófugo de la justicia como Puigdemont para que le permita seguir presidiendo este país. Sánchez concedió ayer a Junts la liquidación de España y de todas las reglas de juego que constituyen la base de nuestra convivencia a cambio de siete votos para lograr su investidura. Todo se resume en un mero ejercicio de supervivencia personal. No hay nada más. En el acuerdo alcanzado por el PSOE y Junts no hay ni una sola medida real que se pueda apuntar en el haber del interés general. No sorprende. Conociendo el apego que el personaje le tiene al cargo y su manifiesta cintura –otros lo definen como falta de escrúpulos– para maniobrar, una vez perdido prácticamente todo el poder territorial era previsible que Sánchez entregaría cualquier cosa para encadenarse al cargo. Como el yonqui que malvende las joyas de la familia por un gramo de heroína.

Para justificar esta traición a todos los españoles y a sus propios votantes, Sánchez no ha tenido ningún reparo en tirar de eufemismos que no reflejan ninguna realidad. Dice en el documento que han firmado que se trata de procurar la plena normalidad política, institucional y social como requisito para abordar los retos del futuro inmediato. Lo cierto es que el acuerdo ha reventado la normalidad política, ha dejado embarradas las instituciones y ha dividido a la sociedad en dos bloques irreconciliables. Y todo por siete votos prestados, que ni siquiera le van a garantizar una legislatura estable. Felipe González ya le advirtió de que no merecía la pena, pero el discípulo no se fía.

Por siete votos, Pedro Sánchez amnistiará a todos los ciudadanos y políticos vinculados al procés e inmersos en procesos judiciales desde 2012 hasta hoy. Será una concesión de carácter muy amplio y a la carta, porque se encargarán los propios políticos (Sánchez y sus socios del ejército de salvación), en comisiones fabricadas a su medida, de redactar la lista de los impunes. Delincuentes autoamnistiándose desde el mismo corazón de la soberanía nacional. Serán comisiones en las cuales la mayoría cicatera que conforma el PSOE y el ejército de Pancho Villa impondrá su criterio sobre los representantes de media España, sin posibilidad alguna de contestación. No es difícil pensar que los candidatos a ser amnistiados serán todos los suyos, consolidando de esta manera una justicia a dos velocidades que destroza la igualdad de los españoles ante la ley, creando ciudadanos de primera y de segunda categoría.

Por los mismos siete votos, Pedro Sánchez cederá a la Generalitat el 100% de los impuestos que se pagan en Cataluña. Una decisión que otorga un golpe de gracia al sistema de solidaridad interterritorial en España. Si el concierto vasco es un privilegio anacrónico que se suponía había que minorar, lejos de suprimirlo el PSOE lleva camino de multiplicarlo incorporando Cataluña al modelo. Choca que la izquierda, que rellena sus discursos con promesas para cargar sobre los ricos todas sus políticas sociales, que esgrime la bandera de la progresividad fiscal y que se atribuye la representación de los más vulnerables multiplique a las primeras de cambio, y por siete votos, estos privilegios. La pregunta ahora es ¿quién va a pagar el Estado de Bienestar de las regiones más pobres en España? ¿Lo va a pagar todo Madrid? No acaba ahí la consolidación del agravio ni la humillación ante la imposición de los separatistas porque el PSOE se compromete a “apostar por medidas que permitan la autonomía financiera y el acceso al mercado de Cataluña”. Lo que se traduce en que el conjunto del Estado avalará futuros procesos de endeudamiento de Cataluña. Barra libre para pagar un supuesto déficit que los separatistas identificaban con el “España nos roba”. ¿Se imagina alguien que las 500.000 personas más ricas de España se movilizarán con el eslogan “los pobres nos roban”, simplemente porque por su condición les toca pagar más impuestos? Ningún socialista con un mínimo de dignidad lo toleraría.

Por esos siete votos, el PSOE abre la puerta a un referéndum de autodeterminación en Cataluña, amparándose en un artículo 92 de la Constitución que para nada habla ni se refiere a lo que Puigdemont desea. Sánchez confía, una vez más, en Cándido Conde Pumpido para hacerlo posible. Aunque en el acuerdo no dice si lo votarán los españoles o solo los catalanes, está de manera implícita contemplado que serán los segundos.

Por los mismos siete votos, el PSOE ha asumido el relato que los soberanistas vienen desplegando desde hace años. Desde que el independentismo ha sido arbitrariamente perseguido por el Estado, hasta que el referéndum ilegal del 2017, sin ninguna garantía ni censo válido, supuso un apoyo mayoritario a la independencia de Cataluña.

Por esos siete votos, el PSOE no ha dudado en arrastrar por el suelo la credibilidad de los jueces y del propio Tribunal Constitucional que en 2010 declaró contrarios a la Carta Magna algunos de los artículos del Estatut que llegó de Cataluña y que Zapatero de forma irresponsable dijo que aprobaría sin leerse el prospecto. De aquellos polvos vienen ahora estos lodos, aunque ayer tanto el PSOE como Junts se encargaron en su texto de culpar a los gobiernos del PP por cometer el crimen de no ceder al chantaje.

Pedro Sánchez sabe que la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles, entre los que hay que sumar varios millones de votantes socialistas que el pasado 23 de julio depositaron en él su confianza, consideran que este pacto es una traición a España y a los propios principios del Partido Socialista, pero le da igual siempre y cuando siga gobernando.

Por esos siete votos Sánchez ha admitido que los acuerdos respondan a las demandas mayoritarias del Parlament de Cataluña, desatendiendo de esta manera los intereses del resto de España y regalando al separatismo la vía unilateral. Y se ha prestado a que un árbitro o relator vigile todo el proceso, otorgando a Cataluña el mismo estatus que España.

El distinguido jurista e historiador británico Jonathan Sumption hace tiempo que pronosticó que los golpes a las democracias modernas no los perpetrarían adustos sujetos con uniforme militar sino guapos de revista a los que el traje les sienta impecable. Tipos que no llenarían las calles de tanques sino las instituciones de amigos sin principios, hasta neutralizarlas y ponerlas a su servicio. Esto en España se ha visto ya, entre otros sitios, en la Fiscalía y en el Constitucional. El separatismo no necesita ahora la vía unilateral porque Sánchez ha puesto España en liquidación. El problema vendrá cuando otro quiera meter la pasta en el tubo.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 3 de Noviembre del 2023.

Estas últimas semanas los Bancos Centrales de los países desarrollados han frenado las subidas de tipos, alimentando el optimismo del mercado de que habrían llegado a su pico en este ciclo y renovando las expectativas de que los recortes no tardarán en llegar. El mercado espera ahora en 2024 hasta tres recortes de 25 puntos básicos en Estados Unidos a partir de Junio del 2024 y un Banco Central Europeo incluso más adelantado y agresivo empezando a bajar tipos en Marzo del 2024 y llegando hasta bajar 100 puntos básicos. Creemos que el mercado está siendo muy optimista y que los Bancos Centrales no recortarán ante los primeros síntomas de una posible recesión. Hoy además está impulsando las bolsas un peor dato de empleo estadounidense, que ha publicado un dato de paro de Octubre del 3,9% por encima del 3,8% esperado por el consenso del mercado. La economía americana creó 150.000 puestos de trabajo netos en el mes de Octubre, lo que supuso un dato peor del esperado (180.000). Además este mal dato se vio incrementado por la revisión a la baja de los dos meses anteriores, con 101.000 empleos menos de los que se habían contabilizado inicialmente.

En cualquier caso, el mercado laboral americano sigue bastante tensionado, con las ganancias medias por hora por encima del 4%.

Después de la reunión de esta semana de la Reserva Federal, segunda reunión sin subida de tipos, ha quedado claro que el final de las subidas está muy próximo en Estados Unidos. Eso no implica necesariamente que las rentabilidades de la deuda soberana vayan a caer en todos los tramos de la curva, pero sí que claramente reduce el riesgo de subidas, y sigue alimentando la asimetría favorable en renta fija, mayor beneficio si los tipos caen que penalización si suben. Lo mismo sucede con la renta variable que sigue ofreciendo una valoración razonable a nivel agregado comparada con los tipos de interés y especialmente en algunas aproximaciones como los dividendos.

Rentabilidad Bono a 10 años americano últimos 6 meses.

La semana pasada pudimos conocer la primera estimación del PIB de Estados Unidos del tercer trimestre del año, la cual registró un fuerte crecimiento del 4.9% interanual que, además de superar ampliamente unas previsiones que ya se habían revisado al alza previamente, puso de manifiesto que la posibilidad de ver una recesión en el corto plazo en esta economía es bastante reducida en estos momentos. Al mismo tiempo plantea interrogantes respecto al efecto de una política monetaria de la Reserva Federal que se confirmó especialmente agresiva, llegando a aumentar tipos en más de un 5% en apenas un año y medio. Hay muchos indicadores adelantados en Estados Unidos en el que se reflejan como los elementos más relacionados con el sector privado podrían ir perdiendo algo de fuerza en el corto plazo. Aunque en el sector público va a ser más difícil de ver esa pérdida de fuerza debido a que el 2024 es un año electoral en Estados y es altamente probable que el gobierno de Biden quiera evitar escenarios macro especialmente negativos en el próximo ejercicio. Ello puede hacer que la economía entre en una fase de ralentización del crecimiento respecto al dato de PIB del 3T23, pero esto no quiere decir que se vaya a generar un escenario de recesión en la economía.

En Europa esta semana hemos conocido que la inflación en la zona del euro cayó al 2,9% en octubre, su nivel más bajo en más de dos años, lo que refuerza la expectativa de que el Banco Central Europeo no aumentará aún más las tasas de interés. Esta cifra se compara con el 4,3% registrado en septiembre y representa el crecimiento anual más lento de los precios al consumidor en la región desde julio de 2021. Esta caída de la inflación se produjo después de que la economía de la zona del euro comenzara a contraerse en el tercer trimestre debido principalmente a la disminución de los precios de la energía y la reducción de la inflación de alimentos, según Eurostat.

La caída de mercado experimentada estos dos últimos meses (Septiembre y Octubre) ha provocado la rotura de niveles técnicos relevantes, pero no creemos que elimine la posibilidad de un rally de final de año. Los resultados empresariales en Estados Unidos y en Europa están siendo buenos, en Estados Unidos tras las tres primeras semanas el consenso espera ahora un crecimiento del +2.4% de beneficios frente al -0.4% que estimaba al comienzo de la temporada de resultados, hay clara señales de sobreventa y el final del mes de octubre debería quitar presión vendedora, ya que termina el año fiscal en Estados Unidos y con él las ventas que buscan generar perdidas para compensar ganancias y pagar menos impuestos.

Las encuestas empresariales a los encargados de compras, los PMIs (Purchasing Manager Index), sólo se mantienen en niveles de crecimiento en Estados Unidos, pero siguen muy flojas en Europa y Reino Unido, tanto en servicios, como en manufacturas. La mayoría de analistas no creen que Europa vaya a entrar en recesión, pero estos datos estarían confirmando el parón en la actividad.

Con el 50% de la compañías del S&P 500 habiendo presentado resultados, el 78% han batido expectativas, por encima de la media de 10 años que se sitúa en 75%. De momento los beneficios han sido un 7,7% mejores de lo esperado, gracias sobre todas las grandes tecnológicas y las compañías de comunicaciones. En Europa, donde 40% de las compañías ya han presentado resultados, el consenso espera una caída del -7% en beneficio empresarial.

Desde el punto de vista técnico, como decía, el S&P 500 ha corregido un -10,9% desde máximos de julio y ha roto el soporte de 4.200. Pese a todo, la ventas se han ido moderando respecto a septiembre y el nivel de sentimiento está muy deprimido lo que podría provocar un rebote fuerte de final de año, impulso que parece haber comenzado en estas dos últimas sesiones.

La capacidad de los analistas del mercado de predecir las acciones de los bancos centrales es bastante baja, se ve muy claro en el gráfico que me llegaba desde Kepler Chrevreux de Man Group que compara el effective fed funds rate frente a las expectativas del mercado. Es cierto que los inversores de mercado suelen intentar anticiparse, muchas veces equivocándose, y vender o compran los bonos cuando el ciclo de subidas o bajadas de tipos todavía no ha terminado…

Según un informe de Apollo las compañías americanas empiezan a ralentizar los planes de recompras de acciones por miedo a que venga una recesión en el corto plazo.

Según EPFR (https://epfr.com/) hemos tenido el mayor flujo comprador histórico semanal de bonos americanos (5.7 billones de dólares) en la semana que terminó el 25 de Octubre (https://www.ft.com/content/57388c11-884e-46c5-b0d8-606b39c64888)

Uno de los datos que más impresiona es la caída que lleva la Renta Fija en los últimos 3 años, la mayor de la historia, tanto por su dimensión como por su duración, el índice Bloomberg US Aggregate Bond lleva una caída de más del 17% desde Agosto del 2020:

En el informe de flujos mensuales de ETFs de Kepler Chevreux se ve cómo se han ralentizado el flujo comprador de Fondos de Renta Variable en Octubre frente al flujo de Septiembre pero siguió entrando dinero en Octubre (+30,3 billones de dólares) principalmente en Estados Unidos (21 billones de dólares). Los más destacable es Emergentes donde ya no entra mucho dinero  (580 millones), llevamos 28 meses consecutivos de flujos compradores pero la tendencia es negativa. En Europa entró algo de dinero (+480 millones de dólares) tras cinco meses consecutivos de flujo neto vendedor pero el interés es muy bajo

Importante esta semana:

El miércoles  fue la segunda reunión de la Fed sin subida de tipos, pero a diferencia de la anterior esta ha sido una pausa más favorable para los mercados (dovish). Añadir al comunicado una referencia a las condiciones «financieras» además de a las «condiciones crediticias“ como posibles causas de un mayor lastre para la actividad puede ser un indicio de que las subidas de tipos podrían haber llegado al final del camino. Powell tuvo muchas oportunidades durante la conferencia de ayer de insinuar otra subida de tipos y no lo hizo. Puso el foco en las incertidumbres y en el retraso que suelen tener los efectos de las políticas monetarias y que por tanto deben ser cautos Dijo Powell que queda mucho camino por recorrer para llegar al objetivo de inflación del 2% y que la Fed sigue sin cambios en la reducción de balance y que sigue su plan. Seguirán atentos a un crecimiento económico por encima de lo esperado y a la fortaleza del mercado laboral. El presidente de la Fed no dio referencias para la reunión de diciembre, y ningún planteamiento de potenciales bajadas de tipos.

El martes se publicó el dato preliminar de inflación del conjunto de la eurozona del mes de Octubre, que se saldó con una notable ralentización del IPC general desde el 4,3% hasta el 2,9%, mejor de lo esperado por el consenso (3,10%). En cuando a la referencia subyacente también cayó aunque de manera mas moderada, pasando del 4,5% al 4,2%, en línea con lo esperado por el consenso. Gran parte del movimiento del IPC general se debió al efecto base negativo generado por el componente de energía, que cayó un 11,1% en Octubre frente a la caída del 4,6% de Septiembre.

En Alemania este lunes tuvimos datos de inflación de y crecimiento del PIB del tercer trimestre del año que se contrajo un 0,10% algo menos de lo que esperaba el mercado, además la inflación ha caído más rápido de lo esperado, llegando al 3%. Es su tasa anual más baja desde junio de 2021. Esto ha ocurrido debido a una disminución generalizada en los precios, lo que ha brindado cierto alivio a los consumidores en la economía más grande de Europa. La desaceleración en el crecimiento de los precios en septiembre, que la agencia de estadísticas federales germana señaló, se debió principalmente a la primera disminución en los precios de la energía desde principios de 2021. Esta coincidió con datos separados que revelaron que la economía alemana se contrajo algo en el tercer trimestre. La economía estancada está ayudando a que las presiones inflacionarias disminuyan rápidamente después del mayor aumento en el costo de vida en una generación en el año pasado.

También en España se publicó el indicador adelantado del IPC anual en octubre de 2023 que fue del 3,5%. De confirmarse, la tasa se mantendría estable, al haber registrado el mismo valor en el mes de septiembre. Destacan los carburantes, que disminuyen sus precios con respecto al año pasado, al contrario de lo ocurrido con los alimentos y las bebidas no alcohólicas. En lo que respecta a la inflación subyacente, disminuye -6 décimas, hasta el 5,2%.  

El Banco de Japón mantuvo esta semana los tipos en el -0,1%, y ajustó su política de control de curva al definir el nivel del 1% para las rentabilidades a 10 años como una referencia y no tanto como un techo como se consideraba hasta ahora. De esta forma, el Banco de Japón ya no realizará compras ilimitadas en dicho nivel.

En China, el PMI manufacturero de octubre perdió la referencia de los 50 puntos al pasar de 50,2 a 49,5 (frente al 50,2 estimado). Por su parte, la referencia de servicios cayó desde 51,7 a 50,6 (52,0 estimado).

También en China se publicaron datos positivos, con las ventas minoristas y la producción industrial superando las expectativas. El dato más impresionante fue el de las ventas al por menor, que se situaron en el 5,5%, frente al 4,9% previsto, lo que indica una estabilización en China tras el estancamiento de la recuperación en el primer trimestre. En cuanto al PIB, el del tercer trimestre fue del 1,3%, frente al 0,9% previsto. El mercado espera actualmente un PIB del 5% para el conjunto del año, en línea con el objetivo del Gobierno. Y esta mañana hemos conocido unos datos mixtos de confianza de los empresarios chinos. Por el lado positivo, la confianza de los empresarios de servicios medida por el índice PMI privado de Caixin repuntó ligeramente al aumentar en dos décimas hasta 50,4. Sin embargo, esta mejora no fue suficiente para paliar la caída de la confianza de las manufacturas y con ello, el PMI compuesto de la economía bajó hasta situarse en el umbral que separa expansión de contracción económica (se situó en 50 desde el 50,9 anterior y apunta a cierta debilidad en los próximos meses).

En Japón el gobierno anunció esta semana un paquete de estímulos para impulsar el crecimiento económico y afrontar la inflación. El primer ministro nipón, Fumio Kishida, informó que el gasto gubernamental del paquete consistirá en 17 billones de yenes, que representa un 3% del PIB (113 miles de millones de dólares), a partir de junio del 2024. Al sumar el gasto de los gobiernos locales y préstamos respaldados por el estado, el presupuesto ascendería a 21,8 billones de yenes. Las medidas incluirán recortes en el impuesto sobre la renta y la vivienda, ayudas a las familias de rentas bajas y subsidios a la gasolina. En un contexto de elevada inflación, los precios crecen a mayor ritmo que el ajuste de los salarios. En un intento por aliviar el descontento de la población, este paquete pretende favorecer a los hogares y permitir a las empresas subir los salarios. Las medidas no han sido carentes de críticas, al frustrar los deseos de los hogares de acción inmediata, ante una implementación tan tardía que se alargará hasta el año que viene. Los recurrentes paquetes de estímulos y medidas fiscales desde la pandemia han llevado a la deuda del país a niveles del 255% del PIB.

Ayer Schnabel, miembro del Banco Central Europeo, dijo que la Autoridad Monetaria «no puede cerrar la puerta a nuevas subidas de tipos», advirtiendo de que los últimos kilómetros hasta alcanzar el objetivo de inflación del 2% serán los más difíciles. En este sentido, añadió que nuevos shocks del lado de la oferta pueden desestabilizar las expectativas de inflación.


El disparate de la condonación de la deuda del FLA a Cataluña. José María Rotellar. Expansión hoy.

Los independentistas catalanes, en su delirio secesionista convirtieron octubre de 2017 en un auténtico intento de golpe de Estado, por el que muchos de sus dirigentes fueron condenados por el delito de sedición –luego, indultados por Sánchez, que ahora está acordando algo tan inconstitucional como una amnistía, que no tiene cabida en un régimen democrático y que vuela por los aires nuestro Estado de Derecho–, lanzan todo tipo de acusaciones contra el conjunto de España, culpando a la Nación a la que pertenecen de robarles los fondos que les corresponden por la actividad económica que generan. Todo eso es falso. El problema de Cataluña no es su financiación, que es una de las mejores, ni los objetivos que durante estos años, antes de suspenderse las reglas fiscales por la pandemia, le marcaron en el Consejo de Política Fiscal y Financiera para cumplir el déficit, que fueron de los más laxos, ni que el conjunto de España no la ayude, pues su deuda es colocada gracias al Tesoro. Son los que más han recibido del actual Sistema de Financiación Autonómica (SFA) desde su creación en 2009, con base en 2007; son los que más han tenido que financiarse a través del FLA, porque el mercado no confiaba en su gestión; son los que más tuvieron que recurrir al plan de pago a proveedores, porque su derroche desbordaba su relación de pendiente de pago con terceros. Es falsa la justificación del acuerdo entre PSOE y ERC para condonar la deuda, al referirse a que se generó como consecuencia de la crisis financiera. La economía tiene ciclos y hay que saber gestionarlos. Otras CCAA, como Madrid, trabajaron duramente y lo pasaron muy mal para poder salir adelante financiándose por sus medios, cumpliendo con el objetivo de estabilidad, dando los mejores servicios de todas las CCAA al tiempo que redujo el gasto, conteniendo la deuda y reduciendo los impuestos. Lo viví en primera persona, como viceconsejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid. Habría sido más cómodo hacer lo mismo que Cataluña: quejarnos, alargar la mano para que nos financiasen nuestra deuda e incumplir todos los ejercicios presupuestarios, pero optamos por lo responsable, que era hacerlo bien. El problema de Cataluña no es de financiación, sino de mala gestión: gasto público desmedido e impuestos altos, con creciente inseguridad jurídica que les hace perder empresas, actividad económica y empleo. Con esta medida, se premia a quien lo hace mal, se castiga a quien lo hace bien y se incentiva a que se haga mal, con el dinero de todos los españoles.

Y ahora, los independentistas obtienen de Sánchez el compromiso de la condonación del 20% de su deuda, deuda de Cataluña, no lo olvidemos, colocada por el Tesoro a través del FLA porque la pésima gestión independentista ha hecho que el mercado no confiase en ellos, considerando su calidad crediticia como bono basura. A esto se va a plegar Sánchez, además de cederles los “Rodalies”, otras mejoras en su financiación y otras cuestiones todavía mucho más graves, si cabe, como la amnistía citada y el referéndum, que de una manera u otra, disfrazándolo, terminará por conceder. Por tanto, cuando se habla de condonar la deuda del FLA, se está hablando de inyectar directamente todo ese dinero que se condone a la región o regiones a las que se le perdone.

Es una barbaridad legal, porque al realizarse al dictado de Cataluña y, específicamente, para Cataluña, se vuelve inconstitucional, porque atenta contra el artículo 138.2 de la Constitución Española, que dice que “Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales”. ¿Y qué es esta medida, sino una medida que otorga privilegios a una región? Por otra parte, el artículo 157.3 de la Constitución establece que podrá regularse mediante ley orgánica las competencias financieras de las CCAA, que son enumeradas en el artículo 157.1 de la Constitución, entre ellas, las operaciones de crédito. Y ello está regulado en la LOFCA, en el artículo 14. Del mismo modo, en dicha ley orgánica, se contempla en la DA octava la posibilidad de detraer de los recursos del SFA las cantidades necesarias para atender los mecanismos adicionales de financiación, como el FLA, si no se atienden por parte de la comunidad autónoma. Sánchez, en lugar de velar por dicho cumplimiento, lo vuela por los aires y les regala ese importe. Y aunque lo amplíen a todas las CCAA para tratar de salvar el incumplimiento del artículo 138.2 de la Constitución, antes citado, no dejará de ser un privilegio, pues se hace para beneficiar a Cataluña, porque en el propio acuerdo del PSOE con ERC se especifica que la operación supondrá la asunción del 20% de la deuda viva de Cataluña con la AGE. Por tanto, es una operación unilateral, que incumpliría la Constitución –aunque esto, a Sánchez, no le preocupará, porque más la incumplirá con la amnistía– por mucho que después pretenda extenderse al resto. Adicionalmente, se les garantiza que el FLA seguirá atendiendo el endeudamiento de Cataluña si lo precisa, quién sabe si para dentro de un tiempo condonar otra parte o la totalidad, dependiendo de lo que Sánchez necesite para seguir un tiempo más en la cabecera del banco azul.

Y también es una atrocidad económica y financiera, porque lanza una señal pésima como país: ¿qué inversor va a confiar en cualquier comunidad autónoma a la hora de financiarla, si pueden no hacerse responsables de la deuda que emitan con este sistema ideado por Sánchez para obtener los votos de los independentistas? Esto es gravísimo, porque debilita la credibilidad crediticia de todo el Reino de España, que dificultará el acceso a los mercados y el coste de financiación tanto del Tesoro como de todas las AAPP españolas.

No se puede condonar ni un céntimo de euro de deuda, ni a Cataluña ni a nadie, pero eso es lo que Sánchez está dispuesto a comprar para ser investido: el incentivo al mal gestor y el ataque a la solidaridad interregional.

Las deudas hay que asumirlas y pagarlas, no se pueden condonar, porque la distorsión económica sería muy importante, empobreciendo al conjunto de españoles, también de los catalanes, no justificado porque haya regiones que han seguido la barra libre de gasto y un endeudamiento exponencial, en lugar de preocuparse por gestionar adecuadamente y ofrecer a sus ciudadanos los mejores servicios. Es algo aberrante, intolerable y que puede causar un gran daño a la credibilidad de la economía española y, por tanto, a la actividad y al empleo, en un paso más de Sánchez para perpetuarse en el poder volando por los aires el Estado de Derecho, que ya lo hará simplemente con la amnistía. Es una medida a la que hay que oponerse de manera frontal, porque es dañina para el conjunto de la economía y el empleo.


Las consecuencias económicas de la guerra Israel-Hamás. Martin Wolf. Financial Times.

¿Qué esperaba lograr Hamás con su ataque a Israel el 7 de octubre? La respuesta es seguramente mantener la región en llamas. Era provocar la respuesta que estamos viendo, con consecuencias inevitables para la reputación global de Israel y las perspectivas de paz en la región. La estrategia, en otras palabras, es convertir en mártir a la población de Gaza por una causa mayor. Y, por desgracia, está funcionando.

El desarrollo de los acontecimientos tendrá consecuencias para las vidas humanas, el equilibrio regional del poder y quizás incluso la paz global. Pero también existen implicaciones para la economía global, que se ha visto golpeada por una serie de acontecimientos en los últimos cuatro años: el Covid-19, la inflación pos-Covid, la guerra Rusia-Ucrania y ahora esto.

Según un capítulo especial del último Informe sobre Mercados de Materias Primas del Banco Mundial, sobre Las consecuencias potenciales a corto plazo del conflicto en Oriente Medio, [Próximo para Europa] el número de personas que sufrirá una severa inseguridad alimentaria aumentó en 200 millones entre 2019 y 2021. La guerra Rusia-Ucrania ha empeorado esto considerablemente, aunque los hechos aún no están disponibles. Esto se debe en parte a su efecto directo sobre los precios de los alimentos y en parte a los precios más altos de la energía.

¿Cómo serán las consecuencias? Esto depende de la respuesta a otras dos preguntas. ¿Hasta dónde podría llegar la guerra y cuál será la extensión de sus ramificaciones políticas? ¿Cuáles podrían ser las consecuencias para la economía global, sobre todo, vía los mercados energéticos?

Gideon Rachman ha contestado a la primera pregunta. Nos recuerda que la primera guerra mundial comenzó como un conflicto entre Austria y Serbia, ambos aliados de grandes potencias. En este caso, Israel podría considerarse delegado de EEUU y Hamás e Hizbollah como delegados de Irán (que podría resultar ser delegado de Rusia o incluso China). Una cadena de desastrosos acontecimientos, señala, podría extenderse al propio Golfo. Podría incluso llevar a un conflicto entre superpotencias. Además, los regímenes de la región podrían desestabilizarse con la ira popular por la incapacidad de ayuda a Gaza. Hay que recordar que el embargo del petróleo en 1973 tan dañino no fue resultado directo de la guerra, sino una respuesta política de los productores árabes del petróleo.

¿Importa que la guerra se extienda? Sí, definitivamente. La región es claramente el productor de energía más importante del mundo: según el Informe Estadístico de Energía Mundial 2023, contiene el 48% de las reservas probadas globales y produjo el 33% del petróleo mundial en 2022. Según el departamento de información energética de EEUU, una quinta parte del suministro de crudo mundial pasó por el Estrecho de Ormuz, en la parte baja del Golfo, en 2018. Este es el cuello de botella del suministro global de energía.

El coste de los conflictos

El Banco Mundial también señala que los últimos shocksenergéticos han sido muy costosos. La invasión de Kuwait por parte de Irak en 1990 aumentó el precio medio del petróleo tres meses después en un 105%, el embargo árabe del petróleo de 1973-74 lo aumentó un 52% y la revolución iraní de 1978, lo elevó un 48%.

Hasta ahora, los efectos de los ataques de Hamás sobre Israel y la guerra en Gaza sobre los precios del petróleo han sido modestos.

En términos reales, los precios del petróleo en septiembre estaban cerca de su promedio desde 1970. En resumen, no se ha producido ningún drama hasta ahora. Además, añade el informe, el petróleo es ahora menos importante y los mercados del crudo menos vulnerables desde la década de los 70: la intensidad de la producción global del petróleo ha disminuido un 60% desde entonces; las fuentes de suministro también se han diversificado; las reservas estratégicas son mayores; y la creación de la Agencia Internacional de la Energía ha mejorado la coordinación.

No obstante, el petróleo sigue siendo un combustible vital para el transporte. El gas natural líquido del Golfo es una parte importante del suministro global de gas natural. Si hubiera problemas con estos suministros se produciría un impacto sobre los precios de la energía, la producción global y el nivel general de los precios, sobre todo los de los alimentos.

El banco prevé escenarios con disrupciones pequeñas, medianas y grandes en los suministros: las primeras reducirían la oferta en hasta dos millones de barriles diarios, las segundas en 3-5 millones de barriles diarios y las últimas la reducirían en 6-8 millones de barriles al día.

Los precios del petróleo correspondientes estarían en 93-102 dólares, 109-121 dólares y 141-157 dólares, respectivamente. Esto último llevaría los precios reales hacia su máximo histórico. Si se cerrara el Estrecho, los resultados serían peores. Todavía vivimos en la era de los combustibles fósiles. Un conflicto en la primera región de suministro de petróleo del mundo podría ser muy dañino.

La mejor forma de pensar en esto es poner énfasis en la incertidumbre. La probabilidad es que el conflicto se contenga. Pero es posible que se extienda y empeore. El malestar civil podría también obligar a los gobiernos de la región a considerar embargos. Hamás podría querer que la región siga en llamas. Pero no será en el interés de millones de personas que quieren seguir con sus vidas. Depende de los políticos de la región y también de fuera evitar los errores que han sido devastadores en el pasado.

La gran pregunta es qué va a hacer Israel. Entiendo el horror que sienten los israelíes tras el ataque y su determinación para eliminar a Hamás. Pero, ¿es esto posible militarmente? ¿Cuál es su estrategia para lograr un acuerdo con los palestinos? Y, sobre todo, ¿con qué inteligencia tendrá que comportarse tal y como quiere Hamás?

Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 27 de Octubre del 2023.

Semana en la que se mantiene un tono de aversión al riesgo y de falta de dirección en los mercados en una semana marcada por los resultados empresariales del 3T23, la reunión del Banco Central Europeo, en la que la institución mantuvo los tipos sin cambios ante la debilidad macro de la región, y por el buen dato de PIB del tercer trimestre americano, que crece a su mayor ritmo en más de dos años.

Como comentaba la semana pasada, la solidez demostrada por la economía estadounidense a pesar las agresivas subidas de tipos de interés (5,25%) respalda el hecho de que los tipos de interés se van a mantener altos durante más tiempo. Si, además, tenemos en cuenta el deterioro fiscal en Estados Unidos, que obliga a emitir volúmenes crecientes de deuda, muchos analistas creen que los tipos de interés a 10 años se van a mantener alrededor del 4,5% en los próximos 12 meses. Como decía ayer conocimos que el PIB de Estados Unidos subió en el tercer trimestre un 4,90% interanual frente al 4,50% que esperaba el consenso del mercado.

Esta semana el bono a 10 años americano ha llegado a tocar el nivel del 5,01%, su nivel más alto desde julio de 2007, extendiendo una constante reevaluación de la deuda del gobierno impulsada por datos económicos mejores de lo esperado y los vastos planes de endeudamiento que planea el gobierno de los Estados Unidos. Los bonos del Tesoro a largo plazo han aumentado sus rentabilidades desde que la Fed indicó en el denominado «punto de los puntos» de su reunión de septiembre, que los funcionarios esperaban un camino más lento hacia recortes en los tipos de interés en 2024 y 2025. El lunes varias declaraciones de inversores como Bill Ackman o Bill Gross señalaron que habían cerrado sus posiciones cortas en los bonos a más largo plazo ante la expectativa de fuerte desaceleración de la economía americana a final de año, y eso hizo que el precio de los mismos subiese y el bono a 10 años volvió a niveles del 4,80%. El movimiento tan fuerte del bono hizo que el euro ganase terreno frente al dólar, y se vaya a niveles por encima del 1,065. Bill Ackman, fundador de Pershing Square Capital Management, comentó “cubrimos nuestras posiciones cortas en bonos” “hay demasiado riesgo en el mundo para permanecer corto de bonos a los tipos actuales” “la economía se está ralentizando más rápido de lo que los datos sugieren”.

Rentabilidad del Bono a 10 años americano último mes.

                                                Eurodólar último mes.

Según Julius Baer unos tipos de interés altos esperados durante más tiempo, así como el mejor comportamiento de la economía estadounidense en relación al resto del mundo, respaldan una apreciación del dólar. Hemos visto gran parte de este movimiento y Julius Baer espera que el eurodólar se sitúe en 1,04 a 3 meses.

Con las expectativas de inflación a largo plazo razonablemente estables, son los tipos reales los que está repuntando y se sitúan en territorio marcadamente positivo. Los mayores tipos reales inevitablemente van a complicar la vida a compañías muy endeudas y pueden provocar un repunte de las tasas de default.

Pese a lo que se puede creer, las compañías del S&P 500 se están beneficiando de los mayores tipos de interés debido a que el perfil de deuda es muy sano, con un vencimiento medio en 2035 y tan sólo el 6% de la deuda está emitida a tipo flotante, y pueden invertir el exceso de liquidez a tipos de interés altos. Tras la corrección que hemos visto el sentimiento inversor está muy deprimido, mientras que las revisiones de beneficio empresarial siguen mejorando. Creemos que la Renta Variable podría tener un rebote de cara a final de año.

Es importante tener en cuenta que las alternativas a este escenario son negativas, independientemente de la dirección del movimiento,  dado el contexto actual, el tipo a 10 años podría llegar a superar el 5,5% si la situación fiscal se deteriora hasta tal punto que los inversores se nieguen a financiar al gobierno, por otro lado, para que baje del nivel del 4,5% sería necesario que estuviéramos antes un escenario de recesión económica.

Los índices de crédito están marcando máximos relativos de todo este 2023. El Itraxx Main cotiza a 475 puntos básicos alejándose del nivel medio al que ha cotizado en todo este 2023 y que ha sido de 413 puntos básicos. Las empresas europeas con perfiles de riesgo más elevado están pagando la prima más alta en siete años lo que resalta el creciente temor de que un largo período de tipos de interés elevados y una desaceleración económica puedan desencadenar más quiebras (defaults). Esto marca la mayor brecha desde junio de 2016 y supera los niveles vistos en 2020 cuando la crisis por la pandemia del Covid-19 generó temores y quiebras caóticas. El miedo a que el conflicto en Oriente Medio se agrave, las oscilaciones materias primas tan sensibles como son el petróleo y el oro, y la evolución de la economía real en la mayoría de las zonas económicas mantiene al sector inversor en un estado de cautela permanente.

iTraxx Europe Crossover Index desde Enero del 2016.

Uno de los estudios que más me han llamado la atención esta semana es un informe de Apollo en el que calcula que las pequeñas empresas en Estados Unidos ya están pagando un tipo de interés a corto plazo del 10%. Hay 33 millones de pequeños negocios en Estados Unidos, y en la encuesta mensual de NFIB (National Federation of Independent Business) se muestra que las pequeñas empresas están pagando un 10% de intereses en sus préstamos a corto plazo. https://strgnfibcom.blob.core.windows.net/nfibcom/SBET-September-2023.pdf

El índice miedo/codicia (Fear&Greed Index) de la CNN sigue en zona de miedo, suele interpretarse por el mercado como buen momento para comprar Bolsa esperando rebotes. https://edition.cnn.com/markets/fear-and-greed

De hecho una última encuesta de JPMorgan entre inversores institucionales muestra cómo la mayoría están incrementando, o planean incrementa su exposición a renta variable.

Importante esta semana:

Ayer se publicó el dato de crecimiento del PIB del Tercer Trimestre del año en Estados Unidos, que, como decía al comienzo del email, subió un 4,9% por encima de lo esperado (4,5%). Es la lectura más alta desde finales del 2021. El análisis del dato reflejó una aportación desigual entre las diferentes variables que componen la referencia. El consumo privado fue el elemento que tuvo una contribución más destacada, sumando un 2,69% y el gasto público también subió un 0,79%, entre estas dos partidas supusieron un 70% de la lectura agregada. El dato de PIB supone un crecimiento muy elevado, aunque fundamentado en el consumo. Ello era de esperar después de los registros de ventas al por menor y el informe de ingresos y gastos de ese trimestre conocidos la semana pasada.

Crecimiento trimestre del PIB americano desde el 2009:

También ayer hubo reunión del Banco Central Europeo como esperaba la mayoría del consenso de analistas, el BCE mantuvo inalterados los tipos de interés de referencia. El BCE sigue insistiendo en que mantendrá los tipos en niveles suficientemente restrictivos hasta ver signos sostenidos de convergencia de la inflación al objetivo, reaccionando por tanto en función de los datos. En este sentido Lagarde reconoció que la inflación bajará en el corto plazo, pero que las presiones inflacionistas domésticas siguen fuertes, a lo que se suma ahora el contexto geopolítico incierto. La presidenta del BCE anunció que no se ha discutido la posibilidad de adelantar el final de las reinversiones del PEPP (Programa de compra de deuda activado con la pandemia) ni alterar el coeficiente de reservas mínimas.

La rueda de prensa de Lagarde tuvo un sesgo totalmente continuista con el proporcionado en la reunión de septiembre, con una Presidenta que volvió a insistir en el objetivo de devolver la inflación a niveles cercanos al 2%. En materia de tipos, siguió dando a entender que es poco probable que el BCE siga subiendo en los próximos meses, centrando un poco más el acento en elementos vinculados al crecimiento. Ello no deja de tener algo de sentido, si tenemos presente que las estimaciones de PIB para el 2024 que maneja el staff técnico del Banco resultan un tanto optimistas, abriendo la puerta a ver revisiones a la baja en las cifras de la reunión de diciembre. En este sentido, Lagarde dijo que la situación económica de la Zona Euro, sigue siendo débil, con una producción manufacturera penalizada por una demanda externa a la baja y por el endurecimiento de las condiciones de financiación, que están lastrando cada vez más la inversión y el gasto de los consumidores.

Esta semana se han publicado PMIs, en Europa ha habido cierta sorpresa negativa ya que los PMIs preliminares de octubre de la eurozona continuaron en zona de contracción por quinto mes consecutivo, mínimos de 10 años si excluimos el periodo de pandemia, el PMI compuesto se situó en 46,5 frente al 47,4 esperado por los analistas y los 47,2 del mes anterior, lastrado por las caídas de la actividad manufacturera 43 (frente al 43,7 esperado y 43,4 anterior) y de servicios 47,8 (48,6 esperado y anterior), en Alemania, el PMI compuesto 45,8 (46,6 esperado y 46,4 anterior) y su componente de servicios 48 (50 esperado y 50,3 anterior) volvieron a caer tras el ligero repunte del mes pasado, mientras el PMI manufacturero aumentó hasta 40,7 (40,1 esperado y 39,6 anterior) alcanzando el máximo en cuatro meses, en Francia, el PMI compuesto se situó por encima de lo esperado en 45,3 (44,6 esperado y 44,1 anterior), aunque todavía en zona de contracción, igual que sus componentes, manufacturero 42,6 (44,5 esperado y 44,2 anterior) y de servicios 46,1 (45 esperado y 44,4 anterior), por último, en Reino Unido el PMI compuesto 48,6 (48,5 esperado y 48,5 anterior) y el manufacturero 45,2 (44,7 esperado y 44,3 anterior) continuaron aumentando ligeramente por tercer mes, mientras el de servicios en 49,2 (49,3 esperado y 49,3 anterior) se configuró como la cifra más débil desde el mes de enero.

Por su parte en Estados Unidos se publicaron también los datos preliminares de los PMIs de octubre, que sorprendieron positivamente, ya que se mantuvieron en zona de expansión aumentando por encima de las expectativas, dando muestras de la fortaleza de la economía estadounidense, PMI compuesto 51 (50 esperado y 50,2 anterior), PMI manufacturero 50 (49,5 esperado y 49,8 anterior) y PMI de servicios 50,9 (49,9 esperado y 50,1 anterior).

Esta semana el gobierno chino anunció que expandirá los estímulos a la economía china en el presupuesto en1 trillón de renminbis, lo que suponen un 0,8% del PIB, con un alza del déficit fiscal del +3% al +3,8%. La decisión ha sido aprobada por el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, por primera vez desde la crisis financiera asiática (1998). De este modo, la mitad será asignada a la impulsar la economía mediante inversiones en infraestructura durante el último trimestre de 2023, y la mitad restante será destinada a 2024.

Esta semana en Alemania conocimos el Índice IFO de confianza empresarial, que sorprendió aumentando más de lo esperado y marcando la primera subida en cinco meses hasta 86,9 frente al  86 esperado por el mercado y 85,8 anterior revisado al alza, debido a que las empresas se mostraron más optimistas respecto a las expectativas de cara a los próximos meses, 84,7 (83,5 esperado y 83,1 anterior revisado también al alza), así como con relación a su situación actual 89,2 (88,5 esperado y 88,7 anterior). Desde que comenzó la guerra en Ucrania, la economía alemana está atravesando un período de estancamiento. Desde el primer trimestre del 2021 la inversión en construcción ha sido la partida más contractiva junto al gasto público, mientras que la inversión en bienes de equipo ha mostrado un notable dinamismo teniendo en cuenta el contexto. El IFO de octubre sigue estancado en niveles bajos que perfilan contracción de la economía alemana para el último trimestre de este año. El sector manufacturero alemán tiene que hacer frente a la decepcionante recuperación de la economía China y a un drenaje de inventarios (tras la fuerte acumulación durante la pandemia). Sigue habiendo riesgos a la baja para el PIB alemán del año que viene 2024 donde el gasto público podría ser algo más expansivo para compensar el lastre de las subidas de tipos. A medio largo plazo Alemania seguiría teniendo grandes retos, la energía y la competencia en vehículo eléctrico desde China, que a la vez es uno de sus principales mercados para la exportación.

En España, las compraventas de viviendas cayeron con fuerza en agosto al retroceder un -14,4% interanual, lo que sitúa la caída en el acumulado del año en el -6,5% interanual. Por segmentos, cabe señalar que el 19,1% de las viviendas transmitidas por compraventa en agosto son nuevas y el 80,9% usadas. Las operaciones sobre viviendas nuevas cayeron un -7,3% interanual y el de usadas un -15,9%. Por otro lado, esta semana hemos conocido que el número de hipotecas constituidas sobre viviendas es de 28.344, una caída del -22,7% frente a agosto de 2022, siendo el importe medio de 138.171 euros, con una disminución del -4,6%. En cuanto a las hipotecas constituidas sobre viviendas, hay que señalar que el tipo de interés medio es del 3,25% (con una subida de 1,30 puntos respecto al del mismo mes de 2022) y el plazo medio de 24 años. Por tipología de hipotecas, el 42,1% se constituyó en agosto a tipo variable y el 57,9% a tipo fijo.

Este miércoles la OCDE recortó su previsión de crecimiento del PIB español al 1,5% desde el 1,90% que estimaba hace 1 mes.

La OCDE publicó el miércoles su último Estudio Económico de España. Si hace un mes preveía un crecimiento del PIB español del 2,3% en 2023 y del 1,9% en 2024, la organización ha revisado ahora sus pronósticos para la economía nacional, ofreciendo una de cal y otra de arena. De un lado, ha ajustado 2 décimas al alza el crecimiento para este año, hasta el 2,5%, fruto en esencia del ajuste automático por la revisión positiva del INE en el PIB de 2022 (+5,8%). Sin embargo, ha recortar sus estimaciones para 2024, el PIB español crecerá un 1,5%, 4 décimas menos de lo que se esperaba en septiembre y 5 por debajo del 2% trasladado por el Gobierno a Bruselas.

Es el pronóstico más pesimista hasta la fecha entre los grandes organismos económicos. Hace dos semanas, el FMI recortó al 1,7% su previsión para 2024, mientras que el Banco de España espera un alza del 1,8% y Bruselas, del 1,9%. Esto es, España seguirá siendo una de las economías que más crezca, pero en un contexto de deterioro de la actividad y en el que “se prevé que el crecimiento del PIB (español) se desacelere”, señala la OCDE. Un crecimiento menguante que se sustentará en una demanda interna en declive, con un aumento del consumo privado del 1,7% este año y del 1,6% en 2024 (lejos del 7,1% y el 4,7% que creció en 2021 y 2022), en las “importantes entradas” de fondos europeos a la economía, aunque su efecto dependerá de la velocidad a la que se ejecuten, y en la resiliencia del mercado laboral, con un crecimiento del empleo que la OCDE ve “sólido” y que permitirá reducir el paro al 11,9% en 2023 y al 11,5% en 2024. Tibia mejora que no evitará que el paro en España siga siendo “el más alto de la OCDE”.

La institución urge a España a corregir los problemas estructurales que aún aquejan al mercado de trabajo, como el desajuste entre capacidades profesionales y necesidades laborales de las empresas, unas políticas activas de empleo poco eficaces o una tasa de temporalidad aún alta. En este contexto, avisó de que las subidas del SMI (en España, se ha disparado un 47% desde 2018) deberían ir ligadas a las mejoras de productividad porque dificultan la creación de empleo, sobre todo entre jóvenes y mujeres. E instó a pactar con los agentes sociales cualquier reducción de jornada, justo lo contrario de lo que han hecho PSOE y Sumar, acordando un recorte unilateral a espaldas de la negociación colectiva.

Y si bien la OCDE es algo más optimista que otros organismos sobre la inflación, avisa de que ésta seguirá siendo elevada, con un IPC medio del 3,5% este año y un repunte hasta el 3,7% en 2024.

Con este telón de fondo, en el que el contagio de la desaceleración europea (los últimos índices PMI anticipan incluso “una recesión leve en la zona euro en el segundo semestre”) es cada vez más palpable en España, la OCDE urge al Gobierno a acelerar la reducción del déficit público, reclamándole un plan de consolidación fiscal a medio plazo, algo que considera “imperativo”. La organización prevé que el desfase entre ingresos y gastos se sitúe en el 3,8% del PIB este año, una décima menos de lo que espera el Ejecutivo español, y en el 3,5% en 2024, muy por encima del 3% que vaticina Hacienda, desviación que, de materializarse, se produciría en plena reactivación de las reglas fiscales en la UE. La losa del endeudamiento tampoco experimentará grandes mejoras. Al contrario, tras reducirse al 109,4% del PIB este año, volverá a repuntar hasta el 110% en 2024, según la OCDE.

La OCDE dio ayer otro toque de atención a España por las pensiones. Cree que las reformas del ministro Escrivá siguen sin asegurar la sostenibilidad del sistema y que serán necesarias más medidas de ajuste. Entre ellas, vincular la edad legal de jubilación a la esperanza de vida; esto es, retrasar la edad de retiro, medida que por sí sola reduciría el gasto en 1.500 millones, y/o ampliar al menos a 40 años el periodo de cálculo de la pensión (ahora, el periodo de cómputo es de 25 años con la posibilidad de ampliarlo a 29 descartando los dos peores). “A pesar de las medidas complementarias de recaudación de ingresos y los cambios para fomentar el retraso en la jubilación, habrá un aumento considerable en el conjunto del gasto en pensiones”, advirtió la OCDE , quien añadió que, si no se corrigen los desequilibrios, el mantenimiento de las pensiones se producirá “a expensas de otras prioridades y en detrimento de la generación más joven, ya desfavorecida”.


Las consecuencias de la guerra entre Israel y Hamás para el inversor global. Samy Chaar. Economista jefe de Lombard Odier.

La reacción de los activos refugio tradicionales, que suelen ser los primeros en saltar en respuesta a las grandes crisis geopolíticas, ha sido variada. El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años ha subido ligeramente. El dólar norteamericano se mantiene prácticamente sin cambios frente a una cesta de divisas, con un ligero descenso frente al franco suizo; este último ha subido en cierta medida frente al euro. El oro registró una subida más significativa, de alrededor del 8% en dólares estadounidenses.

Para los mercados financieros, lo que suceda a continuación dependerá de si el conflicto se recrudece significativamente y de si se produjeran interrupciones importantes en el suministro de energía de Oriente Medio al resto del mundo. Nuestra expectativa es que el conflicto se mantenga localizado, pero el riesgo de una escalada sigue siendo alto, y continuamos vigilando la situación muy de cerca.

La diplomacia regional, incluido el proceso de normalización de relaciones entre Israel y los Estados árabes, cualquier ampliación de los Acuerdos de Abraham, parecen congelados por ahora. Para la economía israelí, las perturbaciones en el consumo, el comercio internacional y el mercado laboral deberían provocar una contracción de alrededor del 1,0%-1,5% en el cuarto trimestre. No obstante, el país puede mantener estable su mercado financiero con unas reservas de divisas de 199.000 millones de dólares; es decir, el 38% de su Producto Interior Bruto (PIB) nominal de 2022. Sus sólidas cuentas exteriores son el resultado de dos décadas de superávit por cuenta corriente y de una política macroeconómica disciplinada.

Las economías regionales y los mercados de renta variable se verán, por supuesto, afectados por los acontecimientos sobre el terreno. La economía de Israel, con un PIB de 490.000 millones de dólares, supera a sus vecinos cercanos, como Egipto (404.000 millones), Jordania (45.000 millones), Líbano (23.000 millones) y Siria (11.000 millones). A pesar de la historia de conflictos en la región que ha afectado al comercio mundial y la inversión extranjera, el valor combinado del PIB de estos países (aproximadamente 1,1 billones de dólares) representa alrededor del 4% de la economía de Estados Unidos, lo que limita el impacto macroeconómico global.

Escenarios del petróleo

Hasta la fecha, el impacto en los precios del petróleo ha sido más directo que en los activos refugio, con una ganancia aproximada del 8%. Nuestra hipótesis de base sigue siendo que el conflicto no debería cambiar el statu quo de la producción petrolera de la región.

Vemos presiones que mantendrán los precios en torno a los 90 dólares por barril en los próximos meses, o ligeramente por encima. Esto se debe a que la oferta mundial es escasa, los inventarios bajos y la demanda resistente, con una ralentización en los mercados desarrollados compensada por la fuerte demanda de los mercados emergentes, incluida China.

Sin embargo, la producción de petróleo podría verse afectada, por ejemplo, por recortes de producción o embargos de los países productores, como sucedió en 1973. Lo vemos poco probable. Tales gestos supondrían una revisión del orden estratégico de la región. Y lo que es más importante, una gran perturbación adicional de la oferta de crudo y gas natural incentivaría a los productores estadounidenses de esquisto a ampliar sus capacidades y su cuota de mercado, lo que podría compensar solo parcialmente la perturbación inicial de volumen, al tiempo que aceleraría el cambio de la demanda mundial hacia las energías renovables y los vehículos eléctricos.

Otro posible motivo de preocupación es el mayor escrutinio y las sanciones de Estados Unidos al suministro de petróleo iraní son motivo de preocupación. En 2023, el suministro supera los 3 millones de barriles diarios (mbpd). Estas preocupaciones han impulsado los futuros del crudo al alza desde el pasado 6 de octubre. Incluso si se eliminara entre 0,5 y 1,0 millones de barriles diarios de la oferta iraní, se espera que Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, con reservas de 4 mbpd y 0,8 mbpd respectivamente, cubran el déficit, estabilizando los precios y reduciendo el riesgo de una destrucción duradera de la demanda.

Una escalada podría llevar a Irán a interrumpir el comercio a través del Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial (unos 21 mbpd) y gran parte de las exportaciones de crudo de Arabia Saudí, además del 30% del tráfico mundial de contenedores. Incidentes previos, como los ataques a petroleros en 2019, elevaron tensiones y precios. Otro punto crítico es el Canal de Suez, respecto al que las elecciones en Egipto y una crisis de refugiados podrían causar inestabilidad. Este canal maneja el 12% del comercio global y el 30% de los contenedores.

El del gas natural es otro mercado a vigilar. En 2022, Oriente Medio proporcionó alrededor del 18% del suministro global de gas, con Irán (6,3%), Qatar (5%) e Israel (0,5%) desempeñando roles significativos. Interrupciones menores ya han ocurrido, como el cierre del yacimiento de gas de Tamar en Israel por razones de seguridad, que representaba el 1,5% del gas natural licuado (GNL) mundial el año pasado. Si permanece cerrado, el suministro en el noroeste de Europa podría disminuir en casi un 3% en este cuarto trimestre, lo que haría al mercado del gas más vulnerable a crisis adicionales o un invierno más frío de lo previsto.

Cautela ante la mayor volatilidad geopolítica

No cabe duda de que los riesgos geopolíticos han aumentado como consecuencia del conflicto. Estos riesgos se suman a las presiones sobre una economía mundial en la que las cadenas de suministro y los bloques comerciales ya se estaban reconfigurando para reflejar alianzas estratégicas. En términos generales, tales acciones tienden a reducir las eficiencias obtenidas a través de la globalización, lo que se suma a las presiones inflacionistas. Seguimos vigilando estos riesgos y los acontecimientos a medida que se desarrollan.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 20 de Octubre del 2023.

Semana de subida de la volatilidad por las dudas sobre la evolución del conflicto judío-palestino, que están generando una subida de los precios del petróleo hasta los 93 dólares por barril de Brent actuales. A las preocupaciones sobre el conflicto en oriente medio se suman unas declaraciones del presidente de la Fed de ayer, que han seguido impulsando las rentabilidades de la deuda americana, el bono a 10 años americano ha llegado a tocar el 4,99%, junto con unos resultados empresariales mixtos y las dudas sobre la economía China han provocado una semana de caída de las bolsas y los activos de riesgo.

                               Precio del oro últimos 12 meses.

El repunte de estos días de las rentabilidades de los bonos soberanos viene acompañado de repunte de expectativas de inflación, a diferencia de los últimos movimientos que venían por subida de tipo real, las expectativas de inflación han aumentado esta vez al calor de la subida del precio del crudo que, esta vez sí, se mostró mucho más sensible a los acontecimientos negativos que se siguen produciendo en Oriente Medio.

10Y breakevens (línea amarilla), 5Y5Y swaps (blanca)

Como digo, en Estados Unidos, los tipos de interés de los bonos del Tesoro a 10 años subieron hasta el 5% como respuesta a mejores datos de ventas al por menor de lo esperado y a los comentarios más agresivos del presidente de la Fed. Los datos macro americanos avivan las preocupaciones sobre un posible calentamiento de la economía y por tanto un aumento de los tipos de interés por parte de la Fed para combatir la inflación.

Estas últimas semanas estamos viviendo una situación bastante anómala, y es que la volatilidad de los bonos a largo plazo americanos, medida como la volatilidad implícita del ETF de iShares sobre el bono a 20 años americano, está un 4% por encima de la volatilidad del S&P 500, medida como la volatilidad implícita del ETF SPDR del S&P 500. Históricamente la volatilidad de los bonos a largo plazo suele estar un 3% por debajo de la del S&P 500.

Como digo, la rentabilidad de los bonos sigue subiendo, con lo que su precio bajando, haciendo la renta fija más atractiva para los inversores. Por primera vez en los últimos 20 años los bonos de las empresas con menos riesgo, investment grade, americanas pagan más que las acciones. La rentabilidad por acción, ganancia por acción de la empresa dividido por valor de una acción, se sitúa actualmente por debajo de la rentabilidad o yield de sus bonos, tipo de interés del cupón del bono dividido por el precio del bono. En las circunstancias actuales si un bono de bajo riesgo paga más que una acción y además sirve de activo refugio en caso de recesión, es muy posible que se genere una corriente vendedora de renta variable y una compradora de bonos que haga caer aún más a la Renta Variable. En una situación normal la demanda adicional de bonos haría que el precio se ajustara al alza haciéndolos menos atractivos, pero en el caso de los bonos gubernamentales americanos y europeos los bancos centrales están incrementando la oferta (Quantitative Tightening) con lo que la demanda adicional va a ser satisfecha sin poner presión adicional al precio de los bonos.

En Europa, la presidenta del Banco Central Europeo, Lagarde, comentó que la inflación subyacente «sigue siendo fuerte» y que el crecimiento salarial es «históricamente alto». Añadió, que la inflación debería desacelerarse hasta niveles cercanos al 2% en 2025, aunque existiendo riesgos «en ambas direcciones». En este mismo sentido, Nagel, otro miembro del BCE, dijo que los riesgos de inflación al alza «todavía están bastante presentes», y que «la bestia de la inflación tiene que ser domada», por su parte, el Gobernador del Banco de España, Hernández De Cos dijo que la caída en el mercado de bonos liderada por Estados Unidos respalda una pausa en materia de tipos. Además, dijo que el PEPP (Programa de compra de bonos activado en la pandemia) ofrece una “primera línea de defensa”, especialmente en un contexto de ralentización del crecimiento y de tensiones en el mercado de bonos estadounidense.

Debido a los altos precios de la energía, en septiembre, la inflación se mantuvo en el 3,7% en Estados Unidos, lo que sugiere que la desinflación se ha estancado. La tendencia de los principales componentes mostraron gran divergencia, y la desinflación de bienes compensó en gran medida el aumento de los precios de la energía, alquileres y servicios. La inflación subyacente desaceleró hasta el 4,1%. Los datos preliminares sobre la confianza del consumidor correspondientes a octubre muestran un deterioro del ritmo de compra. Las expectativas de inflación de los consumidores a un año y a más largo plazo también han aumentado, lo que hace imposible que la Reserva Federal declare la victoria contra la inflación. Simultáneamente, las perspectivas sobre el precio del petróleo tras la escalada del conflicto entre Israel y Hamás aumentan la incertidumbre sobre la inflación. La expansión del conflicto a toda la región, incluido Irán, tendría un grave impacto sobre la inflación pero la mayoría de analistas asignan baja probabilidad a este escenario. El aumento de los tipos de interés a largo plazo ya ha endurecido las condiciones de financiación y esto quita presión a la Reserva Federal para que adopte políticas más restrictivas. Esta semana los estrategas de Julius Baer en su informe semanal mantenían la idea de que el tipo de los fondos federales ha alcanzado su punto máximo en el rango actual de 5,25% a 5,5%.

La trágica guerra entre Israel y Hamas está dominando los titulares. Los flujos iniciales hacia activos refugio como el oro, los bonos gubernamentales y el dólar estadounidense se han intensificado esta semana. Además la atención ha vuelto al petróleo, que es el factor que convertiría un conflicto militar regional en un desafío económico global. Rápidamente surgió el temor a una interrupción del suministro de crudo, haciendo que los precios volvieran a superar los 90 dólares por barril. La geopolítica tiende a ser un elemento que genera ruido pero sin implicaciones fundamentales duraderas. En función de la duración e intensidad del conflicto, los analistas de Julius Baer ven tres escenarios posibles:

Crisis del petróleo (<5% de probabilidad). En este escenario, el conflicto militar se extiende por la región, es decir, Irán y otros países se involucran directamente, interrumpiéndose el comercio y el flujo de petróleo. Los precios del petróleo se dispararían por encima de los 150 dólares, la inflación regresa y la economía se tambalea. Por ahora no hay indicios de una participación externa y activa en el ataque a Israel, requisito para una escalada drástica del conflicto.

Shock temporal (65% de probabilidad). El conflicto militar sigue circunscrito a Israel y sus inmediaciones. Se restablece la relación entre Israel y Palestina más allá de una acalorada retórica. La incertidumbre va desapareciendo y el incremento del precio del petróleo se revierte en cuestión de días o semanas. Los precedentes de este shock temporal son la guerra del Líbano y las guerras anteriores en Gaza. Por el momento la diplomacia estadounidense y las reacciones de los estados árabes parecen apoyar este escenario.

Cambio político drástico (30% de probabilidad). El conflicto militar se intensifica hacia Líbano y Siria. La normalización de las relaciones entre los Estados árabes que se había producido en los últimos años se estanca. Los efectos políticos se agravan, imponiéndose sanciones más estrictas a Irán o una mayor división entre Estados Unidos y Arabia Saudí. El flujo de petróleo podría frenarse parcialmente, o al menos, la política actual excesivamente restrictiva de las naciones productoras podría durar más de lo esperado. Asignamos una menor probabilidad a este escenario porque el gobierno estadounidense teme alimentar la inflación, la demanda de China es frágil y el mercado de petróleo ha desarrollado fórmulas para comercializar el crudo sancionado, lo que limita el impacto. Bajo esta hipótesis el shock sería más duradero, con los precios del petróleo revirtiéndose sólo hacia finales de año.

La temporada de resultados en Estados Unidos ha comenzado con buenos datos del sector bancario. JPMorgan y Citigroup publicaron resultados del 3T23 en los que lograron unos mejores ingresos netos por intereses (NII) (JPM: +30 %) y aumentaron todavía más las previsiones, además las pérdidas crediticias de JPMorgan disminuyeron intertrimestralmente debido a la liberación de reservas. El consenso de analistas de mercado ha puesto el listón bajo en la temporada de resultados corporativos del 3T23, y se espera que el crecimiento de los resultados sea menor del 2%. Un avance significativo podría ayudar a restablecer la confianza de los inversores, deteriorada recientemente. 116 empresas del S&P 500 habían emitido previsiones (guidance) sobre sus Beneficios Por Acción para el tercer trimestre del año (un máximo histórico), 74 fueron negativas y 42, positivas. La gran cantidad de previsiones muestra que la visibilidad de los resultados a largo plazo ha mejorado. Muchos analistas esperan que más empresas también proporcionen panoramas a más largo plazo y su perspectiva acerca del debate sobre la recesión.

El principal impulsor positivo de crecimiento interanual en Beneficio por acción del S&P 500 para este tercer trimestre es el de financieras según JPMorgan, el principal negativo es el sector energético, por el efecto base del año pasado con el precio del petróleo. (https://am.jpmorgan.com/us/en/asset-management/adv/insights/market-insights/market-updates/on-the-minds-of-investors/what-is-the-outlook-for-3q23-earnings-season/)

El ataque de Hamás a Israel abre un punto de incertidumbre muy relevante en Oriente Medio, tanto por la respuesta que el país puede ofrecer en la franja de Gaza, como por la potencial escalada internacional del conflicto que puede existir, especialmente después de que varias noticias y representantes políticos estadounidenses involucrasen a Irán en la planificación de los atentados. Todo ello en su conjunto ya está teniendo repercusiones en la cotización de las materias primas, como digo, con el futuro del Brent que ha subido esta semana más de un 5,0%, mientras que el gas sube un 11%. Irán es uno de los principales productores energéticos que existen actualmente y cualquier sanción internacional reduciría una oferta que ya se encuentra en niveles bastante reducidos en estos momentos. De hecho, tanto los inventarios de crudo, como las reservas estratégicas en Estados Unidos se encuentran en niveles muy bajos, lo que dificulta que el gobierno estadounidense pueda compensar un potencial shock en este mercado por el lado de la oferta.

La OPEP elevó sus previsiones de demanda a más largo plazo, pronosticando un aumento del 16% en el consumo de petróleo hasta los 116 millones de barriles diarios en 2045 (frente a los 110 millones anteriores). El cambio se debe al aumento previsto del consumo en los sectores del transporte por carretera, la petroquímica y la aviación. La OPEP también citó a países como el Reino Unido, que está dando marcha atrás en sus compromisos de cero emisiones netas. La OPEP sostiene que el consumo total de combustibles fósiles alcanzará su punto máximo en 2030.

Importante esta semana:

Ayer, el presidente de la Fed, Powell, participó en una jornada organizada por el Club Económico de Nueva York, en la que quedó claro que una última subida de tipos este año sigue sobre la mesa, pero más de cara a diciembre que en noviembre. Aun así, el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, no descartó ayer ninguna opción. Sin embargo, no es eso lo que llamó la atención de los inversores, acostumbrados a sus ambiguos mensajes, sino dos anuncios velados: el primero, que los tipos se mantendrán en máximos más tiempo del previsto y, en segundo, que él es partidario de alargar las pausas para coger perspectiva. “Estamos decididos a mantener una política restrictiva hasta que estemos seguros de que la inflación se encamina hacia el objetivo del 2%”, recalcó ayer Powell. En su discurso inicial, insistió en “lograr una política suficientemente restrictiva”. Powell moderó su mensaje en el turno de preguntas y llegó a mostrarse partidario de hacer pausas más largas (el organismo no subió los tipos ni en su reunión de junio ni en la de septiembre, pero sí en la de julio). Powell reconoció ayer que es consciente de que el banco central estadounidense ha protagonizado la escalada de tipos más rápida de la historia económica de Estados Unidos, hasta llevarlos a máximos del 5,5% actual, registro que no se veía desde hace 22 años. Aunque aseguró que se trata de un nivel suficientemente restrictivo, también insistió en que el trabajo todavía no está hecho, pero prometió que “procederemos con mucha cautela”.

Hizo hincapié en que la decisión final no está tomada y que hay nuevos factores a tener en cuenta, como la guerra en Gaza, que añade aún más incertidumbre a la ecuación. Por un lado, el conflicto podría acelerar una recesión en todo el mundo, también en EEUU, al tiempo que un alza en el precio del petróleo podría hacer repuntar la inflación. Powell se refirió a los últimos datos macroeconómicos: “El crecimiento económico de Estados Unidos resiste, así como la demanda de mano de obra”. Y la Reserva Federal parte de la premisa de que para controlar la inflación la economía tiene que enfriarse. No se trata de provocar una recesión, pero sí de frenar lo suficiente como para llevar la inflación hasta el 2%, frente al 3,7% actual (en septiembre, se mantuvo en este nivel, tras dos alzas consecutivas en julio y agosto). El mensaje de Powell fue inequívoco en este sentido: “Cualquier otro dato que muestre una tendencia de crecimiento en esta línea, o que ponga de manifiesto que la fortaleza del mercado laboral no se está atenuando, pondría en peligro los avances para controlar la inflación y justificarían un mayor endurecimiento de la política monetaria”. Si bien “las condiciones financieras se han endurecido en los últimos meses”, Powell no cree que de momento vaya a cambiar la hoja de ruta de la Fed, aunque aseguró que están monitorizando de cerca la evolución, por ejemplo, del rendimiento de los bonos a largo plazo, de forma que los gobernadores puedan tener en cuenta los cambios en los mercados para tomar una decisión en la próxima reunión del comité que decide la política monetaria. Ahora bien, también insistió en la incertidumbre que pesa sobre la economía y en que la Fed navega en aguas desconocidas, hasta el punto de que es imposible calcular cuál sería el nivel neutro de tipos en este nuevo contexto. “Es algo que estamos intentando averiguar”, reconoció.

La Presidenta del BCE, Lagarde, reiteraba la semana pasada, en una entrevista, su confianza en que los tipos hayan alcanzado niveles que, de mantenerse durante un tiempo suficientemente largo, contribuirán decisivamente a acercar la inflación al objetivo de la Autoridad Monetaria, lo antes posible.

En Estados Unidos las expectativas de PIB de la Fed de Nueva York aumentaron hasta el 2,5% en el 3T23 y hasta el 2,4% en el 4T23, lo que supone, en ambos casos, un incremento de 4 décimas respecto a los datos de la semana pasada.

En China se publicaba este martes el dato de PIB del tercer trimestre del año que creció más de lo esperado. Sube un 4,9% interanual frente al 4,5% esperado). Las ventas minoristas subieron un 5,5% frente al 4,9% esperado y la producción industrial 4,5% por encima del 4,4% esperado, empiezan a beneficiarse de las medidas de apoyo de las autoridades. No obstante, la inversión se sigue viendo lastrada por la debilidad del mercado inmobiliario.

Esta semana hemos conocido que la escalada de precios comienza a moderarse en prácticamente toda la eurozona, con la gran excepción de España, y eso alivia la presión sobre el Banco Central Europeo y abre la puerta a que se frenen las subidas de tipos de interés en los próximos meses. Con todo, el hecho de que la inflación se modere en Europa mientras que vuelve a incrementarse en España supone una mala noticia para la economía nacional, ya que pone fin a las ganancias de competitividad que venían observándose meses atrás.

La inflación en la eurozona se moderó en septiembre hasta el 4,3% anual, nueve décimas menos que el mes anterior y el mínimo desde hace dos años, en octubre de 2022. Con ello, el incremento de los precios encadena once meses seguidos en descenso (si se exceptúa un leve repunte de una décima en abril), con lo que la inflación se ha frenado del 10,6% en octubre del año pasado a menos de la mitad, el 4,6%, en la actualidad. Y un elemento muy positivo es que este freno de los precios ha sido generalizado entre todos los países, especialmente en Alemania y Países Bajos, ya que los precios han llegado a retroceder en este último, si bien hay que tener en cuenta el efecto escalón respecto a las fuertes subidas de los meses anteriores.

Esta moderación se debe fundamentalmente a la rebaja de la energía (4,6%), si bien hay que tener en cuenta que los precios de este componente se habían disparado el año pasado (40,7%, debido a la carrera entre los países europeos para abastecerse de gas antes de la llegada del invierno), pero también a otros elementos. Así, la alimentación, el alcohol y el tabaco moderaron sus subidas en nueve décimas, hasta el 8,8%, mientras que los servicios frenaron ocho décimas, al 4,7%, y los bienes industriales, otras seis décimas, al 4,1%. Con todo, también hay que tener en cuenta que los precios son un 18,5% más elevados que los de tres años atrás, con un alza del 26,6% en el caso de los alimentos y del 57,5% en el de la energía, lo que merma el poder adquisitivo de las familias y dificulta mayores incrementos de precios.

De hecho, detrás de esta moderación de los precios hay un segundo elemento negativo, el hecho de que el ajuste se haya producido fundamentalmente sobre los márgenes empresariales. Así, la inflación se disparó en un primer momento impulsada por el aumento de los costes de las materias primas y los cuellos de botella en la industria, que encarecían los procesos manufactureros, dando una vuelta de tuerca adicional a raíz de la subida de los precios de la energía por la caída del suministro de gas y petróleo y otra más a causa del encarecimiento de los alimentos provocado por la guerra en Ucrania y la sequía en algunos países. Y a todo ello se sumó posteriormente la subida de los salarios provocada por las reivindicaciones salariales para hacer frente a la inflación, que ocasionaron que la subida de precios se extendiera también al sector servicios. Sin embargo, ahora los precios de venta al público se frenan sin que los costes de las empresas se hayan llegado a reducir, lo que supone que los márgenes corporativos se han reducido intensamente. Algo que, además, se ve agravado por el incremento de la carga financiera a lo largo de los dos últimos años.

Con todo, un elemento muy positivo es que esta moderación de los precios ha sido generalizada en toda la eurozona, pero especialmente intensa en el centro. Es el caso de Alemania, que ha vivido un freno de los precios de 2,1 puntos en septiembre, hasta el 4,3%, pero también de Países Bajos, el primer país en registrar un retroceso durante el actual episodio inflacionista y donde los precios caen un 0,3% frente al aumento del 3,4% en el mes anterior. Por su parte, Bélgica también registra un avance muy contenido, del 0,7%, mientras que Francia e Italia registran tasas muy similares a las del mes anterior. Sin embargo, la gran excepción dentro de esta tendencia a la baja es España, donde la inflación se ha acelerado nueve décimas en septiembre, lo que reduce a apenas una cuarta parte el diferencial positivo del que disfrutaba en junio, mermando el potencial exportador.

La moderación del IPC en los últimos meses alivia la presión sobre el BCE, que en el último año y medio ha subido los tipos de interés hasta en diez ocasiones. Y este alivio puede ser crítico en un momento en el que la economía se ha frenado sustancialmente, enfrentándose a una nueva caída de la actividad económica en el tercer trimestre del año. Además, un adelanto en la reapertura del grifo del crédito puede ser crucial para reavivar la inversión privada durante los próximos años.

El FMI recortaba, la semana pasada, sus previsiones de crecimiento del PIB español al 1,7%, tres décimas menos que en su informe de Julio, en 2024 con más inflación. El Fondo Monetario Internacional mantuvo en el 2,5% su previsión de crecimiento del PIB español para este año, frente al 2,2% que vaticina Bruselas, al 2,3% que auguran la OCDE y el Banco de España, pero alertó del frenazo que viene, con una economía que en 2024 tendrá menos crecimiento y más inflación. Así lo anticipó esta semana el FMI en su último informe de perspectivas económicas.

La predicción del FMI, siete décimas inferior a la del Gobierno español en funciones (2,4%), es una de las más pesimistas entre los principales organismos económicos, contrastando, por ejemplo, con el 1,9% que proyectan la Comisión Europea o la OCDE, o el 1,8% del Banco de España. En el marco de la oleada de revisiones a la baja que se ha producido en las últimas semanas, el pesimismo es aún mayor entre algunos servicios de estudios españoles, como los de CEOE y Banco Santander, que pronostican un alza del 1,4% y el 1,3% el año que viene, respectivamente.

Además, con el riesgo añadido de una inflación que, lejos de remitir, volverá a repuntar el año que viene. El FMI sitúa el IPC medio español en el 3,5% este año y lo eleva al 3,9% en 2024, prácticamente el doble que la meta fijada por el BCE para la estabilidad de los precios (en torno al 2%). España es un país eminentemente turístico y de servicios y eso ha sido, precisamente, lo que ha mantenido viva y con cierto vigor la llama del crecimiento de este año, que el FMI visualiza en un alza del 2,5%, pero el pinchazo de la industria en los últimos meses y su contagio posterior al sector servicios lastrarán de forma significativa el avance del PIB el próximo año.

En este escenario, en el que la inestabilidad geopolítica y geoeconómica se combina con el impacto de la ofensiva de tipos del BCE, el FMI aplicó la tijera a sus pronósticos sobre la zona euro, vaticinando ahora que la economía del bloque de la moneda única crecerá un 0,7% este año, dos décimas menos de lo que preveía en julio, y un 1,2% en 2024, tres décimas por debajo de lo que se esperaba antes del verano. Entre las grandes economías, el mayor castigo será para Alemania, cuyo PIB se contraerá un 0,5% este año antes de repuntar un 0,9% el año que viene. Estos vaticinios suponen un severo tijeretazo de dos y cuatro décimas respecto a las predicciones que el FMI barajaba sobre la economía germana en julio. Francia, la mayor economía del bloque, crecerá un 1% este año y un 1,3% en 2024, muy por debajo del 2,5% que lo hizo en 2022, mientras que la tercera, Italia, avanzará un 0,7% en 2023 y otro tanto en 2024, lejos del 3,7% registrado en 2022.

Reino Unido es incapaz de impulsar el crecimiento económico. Tras haberse recuperado del golpe de la pandemia mejor de lo que se pensaba, la economía ha entrado en una fase de estancamiento y varios análisis advierten de la posibilidad creciente de una recesión a corto plazo. Transcurrido un año desde el desastroso gobierno de 44 días de Liz Truss, que hundió la libra, el ejecutivo del conservador Rishi Sunak parece haber devuelto cierta estabilidad al número 10 de Downing Street, pero no logra ganarse la confianza a la población. El deterioro económico, manifestado con el alza de los precios y del precio de los alquileres, limitan sus reducidísimas opciones de ganar en las elecciones generales, que los analistas prevén para el otoño de 2024. A una distancia de 20 puntos de los laboristas según las encuestas, todo apunta a un gobierno liderado por Keir Starmer, en solitario o en coalición con liberaldemócratas.

En julio, la economía británica se contrajo un 0,5% y en agosto subió un 0,2%. El PIB inglés no muestra una tendencia clara. “Los indicadores apuntan que la economía se debilitó en el verano, lo que refuerza la hipótesis de que el fuerte endurecimiento de la política monetaria del Banco de Inglaterra comienza a cobrarse un peaje”, según Jessica Hinds, directora de Fitch Ratings’ Economics. Un informe reciente de Nomura es explícito, “Lo peor está por venir”, en referencia al golpe en el valor de sus activos que ya sufren los hogares y el sector privado y su incidencia en una posible recesión.

Entre diciembre de 2021 y el pasado agosto, el Banco de Inglaterra elevó los tipos en 14 ocasiones, del 0,1% al 5,25% actual. En septiembre, la entidad presidida por Andrew Bailey decidió mantenerlos y hay serias dudas de que puedan producirse más alzas.

Algunos detalles muestran el estado real de la economía, en 2022 subió el importe de las extracciones en metálico de los cajeros automáticos por primera vez desde la crisis financiera, lo que se interpreta como una manera de controlar mejor el gasto. Los hipotecados esperan con algo más que preocupación la renovación de sus créditos, con intereses del 6%, el doble de lo que pagaban hasta ahora. Y el precio de la vivienda cayó en septiembre un 4,7% interanual, según Halifax.

La inflación se mantiene como uno de los principales problemas del país. En agosto se situó en un 6,7%, un dato mejor de lo esperado, si bien sigue estando muy por encima de la UE. Mientras el IPC no esté controlado, no bajarán los intereses y no volverá a ponerse en marcha el círculo virtuoso que reactive el consumo privado y reduzca la factura del Estado en el pago de la deuda. Fitch cree que esto no comenzará a ocurrir hasta agosto.

Los últimos pronósticos de la OCDE y el FMI señalan que Inglaterra crecerá este año un entre un 0,3% y un 0,5%. La previsión para 2024 es algo mejor, un alza de entre el 0,6% y el 0,8%. Reino Unido tendrá el IPC más alto y el menor crecimiento del G7.

Un reciente informe de S&P preveía que el PIB británico se contrajera un 0,4% en el tercer trimestre. Nomura espera que la contracción en Reino Unido –también en la zona euro– haya comenzado en el tercer trimestre. Fitch prevé una “suave recesión” en la segunda mitad del ejercicio en el país. “Las encuestas anticipadas a las empresas señalan una evolución débil, mientras que los datos de crédito muestran que no solo las finanzas domésticas están más ajustadas, sino que también los altos intereses están comenzando a disuadir la solicitud de préstamos”, explica la agencia.

“En resumen, parece que estamos en un periodo de estanflación”, zanjó el director de estadísticas económicas de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), Darren Morgan.

El mercado laboral es otra fuente de tensiones. Aunque el paro está en un 4,3%, la cifra se ha incrementado en 0,7 puntos en un año, con más empresas que dejan de cubrir vacantes o que realizan ajustes. Los salarios añaden tensión a la inflación con una subida interanual del 8,5%, que contrarresta la pérdida de poder adquisitivo de 2021.

Es difícil saber el impacto que ha tenido el Brexit en la situación económica actual del país, dado que sus efectos se solapan con los de la pandemia. La Oficina para la Responsabilidad Presupuestaria (OBR) considera que la salida de la UE se le comerá a largo plazo un 15% al potencial exportador de británico y reducirá un 4% la productividad.

Sunak prometió para 2023 reducir la inflación a la mitad, hasta el 5%, poner en crecimiento la economía, reducir el porcentaje de deuda sobre el PIB (98,5% en julio), recortar las listas de espera, y parar la llegada de pateras. Salvo la primera meta, el resto parecen imposibles de conseguir.

El gasto financiero del Estado en este ejercicio fiscal será entre 20.000 millones y 30.000 millones de libras superior al previsto la pasada primavera. Esta situación y la voluntad de recortar el déficit público impiden contentar al electorado conservador con recortes de impuestos, la presión fiscal llegará en 2024 al 37%, el récord desde 1948.

El ministro de Economía, Jeremy Hunt, ya advirtió el pasado viernes de que el minipresupuesto de noviembre no aliviará la carga tributaria. Sunak dice que solo bajará impuestos cuando se controle la inflación y los laboristas, empeñados en demostrar que son un partido creíble en lo económico, no prometen grandes cambios impositivos.

En este contexto, los dos temas por los que parece apostar el Gobierno para intentar revertir la derrota son el cambio climático y la inmigración. Medidas como retrasar a 2035 la prohibición de venta de coches de combustible, entre otras, con el argumento de acompasar el esfuerzo que las clases medias deben hacer en la lucha por la descarbonización, han recibido incluso las críticas de la industria porque desincentiva la inversión. El récord de inmigración neta (606.000 personas en 2022) y las 25.000 personas que han cruzado este año el Canal de la Mancha en bote (casi tantas como el año pasado, que fue de récord) no parecen una buena tarjeta de presentación para un discurso de creciente dureza contra la inmigración.

En una entrevista en el Financial Times Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, anticipa un mayor ritmo de crecimiento en la economía española que en el conjunto de la eurozona en el corto y medio plazo. De acuerdo con las proyecciones del BCE, España registrará aumentos en el PIB del 2,3% en 2023, 1,8% en 2023 y 2% en 2024 frente a la zona euro (0,7%, 1% y 1,5%, respectivamente). De Cos, enumera las diversas razones por las que el país experimenta esta aceleración con respecto a otras grandes economías europeas: la composición sectorial, en la cual los servicios suponen un importante peso en España (75%), con una menor importancia relativa de la industria manufacturera (18%). Asimismo, la menor dependencia de exportaciones clave como las exportaciones chinas y el gas ruso, han contribuido a que el lastre de la economía china y la crisis energética hayan tenido un menor impacto. En el otro lado de la moneda, los altos tipos de interés pueden suponer una carga a los hogares españoles, como consecuencia del 70% de hipotecas a tipo variable.

En Alemania, la confianza de los analistas ZEW refleja que la economía alemana está tocando fondo, aunque las expectativas para los próximos meses mejoran. Las encuestas muestran una pequeña disminución sobre la situación económica actual con respecto al mes anterior (-79,9 frente al -79,4) y se mantiene en terreno negativo desde diciembre de 2021. No obstante, las perspectivas para los próximos seis meses sugieren positivismo ante el posible final de la subida de tipos en la eurozona y el sentimiento generalizado de unas menores tasas de inflación. Las expectativas de los inversores han reflejado una mejora por tercer mes consecutivo, pasando de los dos dígitos negativos en septiembre -11,4 a -1,1 en octubre, unos resultados más favorables a lo que había sido anticipado para este mes (-9).


Las expectativas frustradas en Oriente Medio y su efecto en la energía. Gonzalo Escribano. Director del programa de Energía y Clima, Real Instituto Elcano.

Cuando abrieron los mercados el lunes siguiente al execrable ataque terrorista de Hamás del pasado 7 de octubre, el precio del petróleo Brent subió casi un 4% y los futuros del gas en el mercado holandés de referencia en Europa (TTF) un 14%. Conforme la respuesta israelí en Gaza se extendía a Líbano y Siria, la escalada ha seguido presionando los precios al alza. El 13 de octubre, el Brent cerraba la semana cerca de los 91 dólares y de sus máximos anuales de finales de septiembre, tras ganar 5 dólares en cinco días, mientras que el TTF pasaba de los 38 a los 54 euros, más de un 40% de subida, que situaba los precios del gas por encima del tope de la ‘excepción ibérica’. El espectro de la crisis del petróleo de 1973 desatada por la guerra de Yom Kippur hace ahora 50 años ha bastado para asustar a los mercados, aunque difícilmente ambas resulten comparables.

A diferencia de entonces, por el momento no hay producción en riesgo, pues ni Israel, ni la Autoridad Palestina ni Líbano producen petróleo, y la producción siria está bajo mínimos y apenas tiene incidencia en el mercado. Tampoco hay una coalición de países árabes atacando Israel, subiendo los precios oficiales del petróleo en un 70% inicial que acabaría cerca del 400%. Ningún productor árabe amenaza con un embargo de petróleo a Occidente, y no hay barriles en riesgo en el Estrecho de Ormuz ni mucho menos en el Canal de Suez. Los contextos geopolítico y energético son también diferentes. La guerra de Yom Kippur era la cuarta guerra árabe-israelí y tuvo lugar contra los ejércitos de Egipto y Siria, las dos grandes potencias militares árabes regionales atacando simultáneamente por el norte y el sur. La amenaza para Israel era existencial, a diferencia de las posteriores guerras con Líbano y la actual situación en Gaza. En lo económico, en 1973 la demanda de petróleo crecía rápidamente, la OPEP dominaba la producción mundial y el resto de productores apenas tenían margen para aumentarla; hoy el peso de la OPEP ha sido erosionado por Estados Unidos y el crecimiento de la demanda se ha ralentizado y afronta incertidumbres como la descarbonización o el coche eléctrico.

Lo que sí resulta comparable es el sufrimiento humano que causan las guerras y el terrorismo que asolan la región desde hace décadas. La escalada será difícil de contener y sus consecuencias muy severas para la estabilidad de Oriente Medio, especialmente si Israel tomara represalias contra Irán, que viene aumentando su producción de crudo tras relajación en la aplicación de las sanciones para aliviar las tensiones en los precios del petróleo. Las presiones israelíes podrían llevar a una supervisión estricta de las sanciones y retirar barriles iraníes del mercado. El caso extremo de represalias directas israelíes contra el sector energético iraní tendría un fuerte impacto, no tanto por los barriles en juego como por el drástico deterioro de la seguridad regional. Una escalada podría afectar al tráfico por el Estrecho de Ormuz, aunque Irán nunca ha hecho efectivas sus amenazas de cierre y no parece que pudiera permitirse mantener un cierre prolongado ni renunciar a sus recuperados ingresos petroleros.

También habrá consecuencias para la normalización de relaciones entre Israel y otros países árabes, cuyo gran premio era Arabia Saudí. Había negociaciones que incluían garantías de seguridad para Riad y elementos energéticos como el apoyo a su programa nuclear civil, el fin de los recortes de producción saudíes y una actitud más constructiva en la OPEP+. Esta dinámica de distensión y panorama geopolítico despejado para los mercados se completaba con la relativa normalización mediada por China entre Irán y Arabia Saudí, más difícil de mantener si Teherán vuelve al foco de las tensiones regionales.

Fin de una dinámica positiva

Como apuntaba, la subida de precios del gas está siendo más fuerte que la del petróleo, aunque coincidió con la interrupción sospechosa de un gasoducto entre Finlandia y Estonia y una huelga gasista en Australia. De hecho, las exportaciones de la región a Europa son relativamente pequeñas, por lo que el impacto consistiría sobre todo en la interrupción de una dinámica regional positiva. En el último año, los acuerdos regionales de normalización gasista también habían empezado a encajar, lentamente y tras muchas dificultades. En 2022 se firmaba un acuerdo UE-Egipto-Israel para exportar gas israelí por el gasoducto Arish-Ashkelon (EMG-Gasoducto del Este del Mediterráneo) a Egipto y ser reenviado a Europa. Se solventaba así la erosión de las exportaciones de Gas Natural Licuado (GNL) egipcias por el fuerte aumento de la demanda interna. En paralelo, y con fuerte oposición interna, Israel aprobaba este agosto un aumento de las exportaciones de gas a Egipto (efectivas desde 2026). Más importante, se cerró un acuerdo para explotar el yacimiento Qana en aguas en disputa entre Líbano e Israel de manera conjunta: Total, ENI y Qatar Energy (la empresa qatarí, en sustitución de la rusa Novatek) extraerán el gas del lado libanés, y por un acuerdo separado Total compensará a Israel por su parte. El pacto se consideró modélico, al incluir garantías de seguridad de Hezbolá y procurar una vía cooperativa a la explotación del gas del Mediterráneo Oriental. Finalmente, este junio Israel aprobaba con discreción un acuerdo para desarrollar el pequeño yacimiento de Gaza Marine situado frente a la franja, cuyo desarrollo había bloqueado durante veinte años para no ofrecer recursos a Hamás; el gas sería exportado a Egipto, garante del acuerdo.

Como los del petróleo, los precios del gas en Europa han recogido más la brusca decepción en las expectativas que un riesgo serio e inmediato de suministro. Israel ordenó cerrar el campo offshore de Tamar operado por Chevron, cercano a Gaza y atacado en otras ocasiones, que abastece el grueso del consumo nacional y a Egipto. Chevron ha recurrido a Leviathan, un campo mayor pero en estado de desarrollo más precoz, y desviado las exportaciones a Egipto a través de Jordania. Dada la evolución de los acontecimientos, el desarrollo de Gaza Marine puede quedar en el limbo (o, tal vez, el purgatorio), mientras que al desbordarse el conflicto al Líbano la explotación de Qana también puede verse afectada. Las perspectivas generales para la cooperación regional, la atracción de inversiones y el desarrollo mediante el gas, que aparentemente habían mejorado, quedan muy dañadas y afectarán al desarrollo de los recursos de gas del Mediterráneo Oriental en su conjunto.

Las tenues expectativas de distensión geopolítica en Oriente Medio, que parecían prometer una mejor digestión final de la crisis energética desatada por la invasión rusa de Ucrania, han quedado defraudadas. No será una crisis como la de 1973, pero causará demasiados muertos como para que este nuevo choque de realidad geopolítica quede sin consecuencias. En el plano energético, parece haber anclado unas expectativas de precios del gas y del petróleo altos durante más tiempo del esperado y de que la economía mundial seguirá afectada por la inflación, unos tipos de interés elevados y riesgos para el crecimiento. Como ocurrió con la invasión de Ucrania, el conflicto irresuelto entre Israel y los palestinos nos muestra que la geopolítica importa, complicando de manera imprevista (pero trágicamente previsible, tratándose de Rusia y del conflicto palestino-israelí) los escenarios energéticos y económicos europeos.


El par euro dólar se prepara para nuevos mínimos este trimestre. María Marcos. Analista de Mercado FX en Monex Europe.

El verano fue un periodo bastante volátil para los mercados de divisas. El índice DXY cayó por debajo de 100 por primera vez en 15 meses y el par euro dólar (EURUSD) alcanzó un máximo de 1,1275 a mediados de julio, antes de que se produjera un brusco cambio de tendencia.

Tras este giro, impulsado en gran medida por unos datos económicos estadounidenses excepcionales, retrasamos nuestra previsión de una caída estructural del dólar hasta después del primer trimestre de 2024, al tiempo que revisábamos al alza nuestras perspectivas a corto plazo. En cuanto al EURUSD, revisamos a la baja nuestra previsión a un mes hasta 1,07, señalando que este era el punto medio del rango en el que preveíamos que cotizase el par y que los riesgos a la baja eran prominentes en forma de débiles datos de crecimiento. De hecho, fue el aumento de la preocupación por la recesión en el continente, en contraposición con el discurso de la Fed de “más altos durante más tiempo”, lo que hizo que el par euro dólar cayera por debajo de nuestras previsiones y cerrase el mes justo por debajo de nuestra previsión en 1,06.

Como se ha mencionado, hubo dos factores que impulsaron el descenso continuado del EURUSD en septiembre. En primer lugar, el repunte de los rendimientos del Tesoro superó nuestras expectativas. Tras la última decisión de la Reserva Federal, sus previsiones para 2024 y 2025 fueron ligeramente más agresivas que nuestro escenario de referencia. Mientras, los precios del petróleo siguieron subiendo debido a la ampliación de los déficits de oferta, dando aún más credibilidad al mensaje restrictivo de la Reserva Federal.

En cambio, la evolución de los tipos de interés a largo plazo fue más sorprendente, ya que aumentaron considerablemente durante el mes. El aplanamiento de la curva de rendimientos estadounidense comenzó a pesar sobre las valoraciones de las acciones, especialmente en los sectores sensibles al crecimiento, con importantes implicaciones para las condiciones generales de riesgo. En este contexto, los flujos de aversión al riesgo hacia el dólar lograron contrarrestar cualquier efecto de la reasignación de carteras fuera de la renta variable estadounidense.

Riesgos de recesión

En segundo lugar, y en relación con lo anterior, se produjo un aumento sustancial de los riesgos de recesión. Los índices de gestores de compras de septiembre no sólo dibujaron un panorama desalentador para la zona euro, sino que el endurecimiento de las condiciones financieras por el aumento de los rendimientos y la venta masiva de acciones, junto con la subida de los precios del petróleo, también hicieron que las previsiones del BCE de estancamiento del crecimiento en el segundo semestre empezaran a parecer optimistas. Junto con las renovadas preocupaciones fiscales en algunos países mediterráneos, el euro empezó a ceder ante la presión a la baja.

Como resultado de esta dinámica, y de la ampliación generalizada de los riesgos macroeconómicos, el lado izquierdo del canal de la sonrisa del dólar volvió a abrirse en los mercados de divisas por primera vez este año, lo que le llevó a beneficiarse de la búsqueda de refugio. Unido a la posibilidad de una Fed más dura y a la creciente preocupación por la recesión en la zona euro, haría que las condiciones del mercado desde mediados de septiembre recordaran a las de finales de 2022.

La consideración clave para los mercados será el alcance de la desaceleración de la zona euro, dado que los detalles de los últimos PMI pintan un panorama mucho más sombrío para el cuarto trimestre de lo que sugieren las cifras principales. A la vista de los acontecimientos de las últimas semanas, es más probable que se produzca una recesión en Europa, lo que debería pesar aún más sobre el euro dólar y llevarlo a cotizar en la zona de 1,00-1,05.

Aunque esperamos que el EURUSD alcance el 1,03 a final de año, creemos que las condiciones en los mercados de la energía o de la renta fija deben deteriorarse aún más para que la paridad vuelva a ponerse a prueba. Esto está ganando adeptos entre la comunidad de analistas, pero es un escenario menos probable de lo que sugieren los titulares de algunos medios de comunicación.

Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 6 de Octubre del 2023.

Hemos cerrado un mes de Septiembre que ha sido el peor del año en todos los mercados, tanto renta variable como renta fija (con subidas de rentabilidad)… sólo ha subido, durante el pasado mes, el precio del petróleo…

Bono a 10 años americano desde Enero del 2007 (4,83% actual).

Bono a 10 años alemán desde Enero del 2011 (2,94% actual).

Y esta semana al petróleo le tocó corregir… Al miedo a una menor demanda por los altos tipos, se unió la reunión de la OPEP+. Trajo como novedad el dejar la puerta abierta, no solo a futuros recortes de producción para equilibrar el mercado, sino a posibles incrementos.

Las buenas noticias macroeconómicas en Estados Unidos están siendo malas noticias para la parte larga de la curva de deuda, la rentabilidad del bono a 10 años americano sigue marcando máximos no vistos desde 2007, como hemos visto antes. Toda la curva soberana americana se mueve con fuerza y el bono a 30 años repunta también esta semana hasta situarse en el 4,98%.

Bono a 30 años americano desde Enero del 2007.

Esta semana el dólar ha seguido fortaleciéndose, esta vez apoyado en las declaraciones de algunos miembros de la Fed. Loretta Mester, presidenta de la Reserva Federal de Cleveland, señalaba este martes que probablemente sea necesaria una nueva subida para este año. Por su parte, el vicepresidente de la Fed Michael Barr, movía ligeramente el foco de atención al comentar que la cuestión más importante reside en la duración de las tasas elevadas. Frente a este escenario, el eurodólar ha legado a perder el nivel del 1,05.

Eurodólar último mes.

El mercado ya prevé cierta moderación en los movimientos de las rentabilidades de los bonos soberanos, ya que es probable que el agresivo ciclo de subidas de tipos global se haga notar y, en cualquier caso, la inflación va a la baja. Uno de los riesgos clave para la moderación de los precios es el petróleo, donde el debate de los 100 dólares el barril empieza a ser tónica de todos los estrategas.

El pasado sábado el Senado americano aprobó una ley de gastos que evitó el cierre del gobierno que habría desencadenado un calamitoso efecto dominó en la población y en la política estadounidense.

Un índice bastante común para analizar el comportamiento del mercado a nivel global es ver el performance de una cartera con un 60% de Renta Fija y un 40% de exposición a Renta variable, dicha cartera ha tenido una caída del 5% en los últimos 2 meses.

La semana que viene empieza la temporada de resultados empresariales del tercer trimestre del año, las estimaciones de los analistas implican un crecimiento interanual de los resultados del 1,5% y un aumento de los ingresos del 0,5% para el S&P 500. Esto contrasta con el -2,8% y el 0,5% del 2T23. La estimación general del crecimiento de los resultados ha permanecido estable desde julio, enmascarando notables revisiones de las estimaciones sectoriales.

Mientras que los analistas han reducido sus expectativas para los sectores Materiales, Industriales y Salud, han mejorado para Consumo no cíclico, Servicios de Comunicación e IT. La energía debería de seguir siendo un lastre.

En Europa, las estimaciones implican una caída de los resultados del -11%, mientras que los ingresos deberían de descender un -8% en el STOXX 600. Esto contrasta con el -6% y el -6% respectivamente en el 2T. No obstante, estas cifras han de tomarse con cautela, ya que no se espera que todas las empresas presenten cifras trimestrales. Así pues, en las respectivas cifras generales solo se incluyen las estimaciones de 300 empresas. En general, las estimaciones han caído en los últimos 3 meses, sobresaliendo recortes en Materiales, Consumo no cíclico e IT. Consumo cíclico ha sido el único sector con mejoras.

Como decía antes, septiembre ha sido el peor mes del año en los principales índices bursátiles y sin embargo, según el último informe de Kepler de flujos, siguió entrando dinero en Renta variable (63,2 billones de dólares). La razón principal es la reaceleración de flujos de compra de ETFs en Estados Unidos (30,7 billones de dólares) gracias a la entrada de 23 billones en ETFs que replican el S&P 500. En Europa fue el quinto mes consecutivo de salida de fondos o ventas (-1,5 billones de dólares). En Mercados Emergentes volvió a entrar dinero (7,4 billones de dólares) pero menos que en los últimos meses, el interés  comprador sigue estando en China y Hong Kong.

Según los analistas técnicos de Julius Baer podría darse un rally en las Bolsas de cara a final de año. El S&P 500 ha corregido un 5% en septiembre y un 7% desde finales de julio, pero sin romper niveles de 4.200-4.180. De respetarse estos niveles, se abre la puerta a una subida de mercado de final de año, lo que vendría confirmado por el mejor comportamiento relativo frente al oro y los bonos gubernamentales.

Importante esta semana:

Esta semana hemos vivido una destitución insólita por votación del presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. McCarthy ha sido el primer líder de la Cámara cesado de su puesto tras una votación de 216 votos a favor y 210 en contra. Tan solo una votación así había tenido lugar en la historia estadounidense, en el año 1910, mediante la cual el presidente de la época (Joe Cannon) no llegó a ser suspendido. Para iniciar el proceso de moción de destitución, es suficiente con que un miembro de la Cámara presente la resolución para desbancar al líder y se someta a votación. En este caso, fue el republicano Matt Gaetz quien impulsó el procedimiento. La iniciativa surgió del descontento del ala más extrema del Partido Republicano con los pactos de McCarthy con los Demócratas para aprobar para evitar el cierre parcial de gobierno. La incertidumbre se intensifica en el seno político del país, al no ser evidente quién será el sustituto y al aproximarse la fecha límite de un nuevo cierre de gobierno si no se acuerdan unos presupuestos definitivos. Entre el 10 y el 11 de octubre los Republicanos planean debatir y votar al nuevo sucesor.

Dentro de esos mejores datos macro en Estados Unidos que comentaba al principio del email, esta semana se publicó el índice ISM manufacturero que sorprendió positivamente al repuntar más de lo esperado y elevarse hasta niveles de 49 desde el 47,6 anterior y muy por encima del 47,9 previsto. Además, también fue positiva la lectura de los componentes con el subíndice de empleo elevándose hasta 51,2 desde el 48,5 anterior, situándose así en terreno de expansión, lo que apuntaría a una mejora de la contratación en el sector. También mejoró el componente de nuevos pedidos (49,2 desde el 46,8 anterior) y por el lado de los precios pagados el subíndice mostró menores presiones inflacionistas. Siguiendo con otros datos de la economía estadounidense, en agosto el gasto en construcción continuó creciendo al aumentar un 0,5% mensual frente al 0,9% anterior. Aunque es una moderación, siguen apuntando a que la actividad del sector sigue soportada.

En la zona euro, la confianza de los empresarios de los servicios se mantiene en terreno de contracción económica. El dato final del PMI de los servicios de la confirmó la debilidad y se situó en 48,7 frente al 48,4 de la cifra preliminar. Con este dato, el PMI compuesto se revisó también una décima al alza hasta niveles de 47,2. Cifras que apuntan a que la debilidad de la actividad en la zona euro se estaría intensificando, dado que la confianza de los empresarios acumula ya cuatro meses consecutivos en terreno acorde con contracción. Además, también esta semana se publicaron datos débiles de consumo, las ventas al por menor de la región decepcionaron al caer en agosto con fuerza y retrocedieron un -2,1% interanual frente al -1% anterior. También en la zona euro, conocimos este miércoles que los precios de producción industriales repuntaron en agosto con el aumento de los costes de la energía. En concreto, el índice de precios de producción industriales creció un +0,6% mensual frente a la caída del -0,5% del mes anterior. A pesar de este repunte, si comparamos la evolución de los precios frente al año pasado, las presiones inflacionistas siguen moderándose dado que los precios de producción industriales cayeron un -11,5% interanual en agosto, frente al -7,6% del mes anterior.

En el Banco Central Europeo Luis de Guindos, en una entrevista en el Financial Times de este lunes, ha descartado la idea de recortes de tipos por parte del BCE al verlos como «prematuros», advirtiendo que los obstáculos en la «última milla» para llevar la inflación de vuelta al objetivo del 2% fijado por los responsables del BCE serán difíciles de superar. El vicepresidente del BCE, junto con otros miembros del consejo de gobierno del banco, ha estado lidiando con el aumento más pronunciado de los precios en una generación. El aumento de la inflación ha obligado a subir tipos en 10 ocasiones, alcanzando un máximo histórico del 4%. Aunque las presiones inflacionistas están ahora en su punto más bajo en dos años, De Guindos manifestó que el reciente aumento en los precios del petróleo a su nivel más alto en 10 meses «dificultaría nuestra tarea».

Bloomberg Economics Forecasts for the Euro Area.

El Congreso de Estados Unidos aprobó el fin de semana pasado un proyecto de ley bipartidista para mantener abierto el gobierno hasta el 17 de noviembre. El mismo incluye fondos para desastres naturales de 16.000 millones de dólares, pero no ayudas para Ucrania. En este sentido, S&P dijo con anterioridad que un posible cierre de gobierno amenazaría la economía estadounidense, pero no desafiaría la calificación. Las estimaciones elaboradas por la Fed de NY esperan un crecimiento del PIB del 2,1% en el 3T y del 2% en el 4T. Por su parte, las realizadas por la Fed de Atlanta ven un 4,93% en el 3T. Ambos modelos prácticamente sin cambios en comparación con la semana pasada.

BBVA Research ha recortado tres décimas el PIB español de 2024, al 1,8%. La economía nacional ha crecido a un ritmo intenso en la primera mitad del año, pero se enfrenta a un frenazo súbito en la segunda mitad del ejercicio que se extenderá hasta 2024. Esta es la hipótesis que maneja el servicio de estudios de BBVA, que este martes recortó sus previsiones de crecimiento para el próximo año al 1,8%, tres décimas menos de lo pronosticado en junio, debido fundamentalmente al incremento de los precios del petróleo y a la subida de tipos por parte del Banco Central Europeo, que cada vez tiene visos de ser más intensa y prolongada. De esta forma, BBVA Research se suma a otros grandes bancos como Santander o CaixaBank, que en las últimas semanas también han recortado sus expectativas de crecimiento para 2024, al 1,3% y al 1,7%, respectivamente. BBVA señala que el enfriamiento de la economía ya habría comenzado a producirse de forma muy abrupta este verano. De hecho, para el tercer trimestre del año, el servicio de estudios del banco prevé un crecimiento del 0,2% respecto al trimestre anterior, tres décimas menos que entre abril y junio, y espera que este ritmo débil se extienda también al cuarto trimestre del año. Este frenazo se observa perfectamente en las cifras de empleo, que se ha frenado a partir de junio. Así, el crecimiento de la afiliación a la Seguridad Social ha pasado “de 76.000 nuevos cotizantes en promedio por mes entre enero y mayo a 15.000 entre junio y agosto, descontado el componente estacional”. Una desaceleración que “ha sido de particular importancia en aquellos sectores ligados al turismo y al gasto público”. Sin embargo, las cifras para el conjunto del año actual son bastante positivas, debido al empuje de los dos primeros trimestres.


¿Por qué el crudo cae 14 dólares en una semana? Pablo Cerezal (Expansión de hoy).

Una de las cuestiones más difíciles de explicar en los mercados es por qué suben o bajan los precios, especialmente cuando pocos días antes se trataba de explicar por qué hacían lo contrario. Y más cuando los analistas apostaban por que mantendrían la tendencia y cuando no ha habido ningún cambio sustancial, por el momento, en las condiciones de la oferta ni de la demanda, que justifique el cambio. Eso es lo que puede suceder en el caso del petróleo que, después de subir un 35% entre junio y septiembre, hasta tocar los 97,7 dólares, cuando la mayor parte de los expertos daban por hecho que seguiría escalando por encima del triple dígito, se ha dado la vuelta, retrocediendo catorce dólares en apenas una semana. Y las razones radican precisamente en que los grandes productores, que son quienes habían estado detrás de la subida, han dado señales de que quizá el alza había ido demasiado lejos para lo que podía soportar la economía global, por lo que estarían dispuestos a abrir el grifo del petróleo, lo que a su vez ha espantado en tromba a muchos inversores que habían acudido al calor de lo que presuponían unas ganancias casi seguras.

El precio del barril de Brent, de referencia en Europa, había subido en los últimos tres meses impulsado principalmente por el recorte de la producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus socios (OPEP+), incluyendo el ajuste adicional de Arabia Saudí y Rusia, que había coincidido con un aumento de la demanda global por la normalización de la economía china y el mayor consumo de crudo por la industria petroquímica y la reapertura de las rutas aéreas. Y, además, el petróleo de esquisto estadounidense, que la década pasada había dado estabilidad al mercado con incrementos de la producción cada vez que el crudo superaba los 60 dólares, se ha visto en esta ocasión lastrado por el incremento de los tipos de interés y la Ley de Reducción de la Inflación, que penaliza las inversiones en combustibles fósiles y estimula las renovables. Todo ello generó un enorme desequilibrio entre la oferta y la demanda que tensionaba los precios, lo que a su vez atrajo a muchos inversores al mercado.

Sin embargo, la situación ha dado un vuelco en la última semana, cuando el petróleo ha caído en cierta medida víctima del éxito de la estrategia de los grandes exportadores. La subida de los precios del crudo durante el verano ha sido un elemento más que ha agravado la desaceleración de la economía global y ha dado un impulso añadido a la inflación, lo que ha impedido a los grandes bancos centrales soltar el pedal de las subidas de los tipos de interés, provocando un impacto añadido sobre la demanda interna. Y este frenazo se ha hecho patente de numerosas formas, como es el caso de la muy probable contracción económica de la eurozona en el tercer trimestre, la rebaja de las previsiones de crecimiento global por parte de las casas de análisis o el frenazo de las transacciones internacionales. De hecho, la Organización Mundial del Comercio (OMC) recortó ayer sus previsiones de crecimiento para el comercio global este año a la mitad, hasta el 0,8%, muy por debajo del 3% registrado el pasado ejercicio.

Una tesitura que los grandes exportadores han visto con un cierto temor, dado que el colapso de la demanda puede ser más perjudicial para ellos que los beneficios que se derivan de unos pocos meses a precios altos, motivo por el que tanto Arabia Saudí como Rusia han dado señales al mercado de que están dispuestos a elevar el suministro del mercado para evitar una crisis. Así, el ministro saudí de Energía, Abdelaziz bin Salmán, señaló este miércoles que estudiará la situación del mercado en las próximas semanas “para ver si reduce o produce más” petróleo, mientras que el vice primer ministro ruso y responsable de las negociaciones de Rusia con la OPEP+, Alexander Novak, dijo que “el próximo mes se realizará un análisis de mercado para tomar una decisión sobre si Rusia debe profundizar la reducción o por contra aumentar la producción”. Tanto Riad como Moscú se mueven por el temor de evitar al colapso de la demanda en el corto plazo, pero también por el miedo a que la subida de los precios aliente las inversiones por parte de terceros países, algo que mermaría enormemente su cuota de mercado en el medio plazo.

Con estas palabras y la consiguiente caída de precios, los dos grandes petroestados han abierto la espita que ha provocado la salida en estampida de numerosos inversores en las últimas semanas, especialmente entre aquellos más apalancados, que han tenido que optar por inyectar más dinero para cubrir sus posiciones largas o por cerrarlas y que, ante la perspectiva de tener que volver a poner más dinero en el futuro, han optado por lo segundo. De hecho, los hedge fund y otros fondos han vendido en la última semana opciones y futuros por valor de 25 millones de barriles de crudo, lo que supone la primera semana con un saldo neto negativo por primera vez desde agosto. La gran incógnita es si esta caída de los precios se prolongará en el futuro, y eso depende fundamentalmente de hasta qué punto llegará la sangría de inversores y el impacto de la ralentización económica global. Si bien la caída de la cotización por debajo de los 85 dólares ha hecho que quienes entraron en las últimas semanas puedan salir, sumado a quienes han recogido beneficios, los inversores también saben que Arabia Saudí y Rusia están dispuestos a actuar si el precio del crudo cae de forma significativa, por lo que el recorrido a la baja es limitado. Y eso puede hacer que la sangría se frene.


La IA generativa favorece a las grandes empresas. Ignacio de la Torre. Economista jefe de Arcano Partners, profesor en IE Business School.

En una investigación reciente, dos profesores de Wharton mostraron que Chat GPT 4 era mucho más potente generando nuevas ideas de negocio que los humanos cualificados. Los profesores pusieron a competir a un grupo de 200 estudiantes de su escuela de negocios, una de las más prestigiosas del mundo, contra Chat GPT 4 en la generación de nuevas ideas de negocio, diseñando nuevos productos o servicios “atractivos para estudiantes de universidad con un coste aproximado de cincuenta dólares o menos”. Según la literatura académica, la clave en la innovación reside en tres dimensiones, el número de ideas, la calidad de éstas y el número de ideas excepcionales.

Pues bien, Chat GPT 4 batió a los estudiantes en las tres. Llevó muchos días a los humanos generar 200 ideas de negocio. Chat GPT 4 generó sus 200 ideas en una hora. Para entender su calidad, se procedió a preguntar a estudiantes de universidad sobre su disposición a comprar los 400 artículos ideados. La disposición a comprar las ideas de los humanos era de un 40%; las de Chat GPT 4, un 49%. También se procedió a elegir los mejores 40 productos de la lista de 400. Cinco eran ideas de humanos, las 35 restantes de Chat GPT 4.

Las implicaciones de esta investigación pueden ser muy profundas para el futuro del emprendimiento, de la educación y del entorno competitivo entre start-up innovadoras y grandes empresas establecidas.

Se ha afirmado desde hace tiempo que los datos son “el nuevo petróleo”. Marco Polo, en su Libro de las Maravillas, del siglo XIV, menciona las columnas de fuego generadas por ese extraño líquido, el petróleo. Estuve reflexionando sobre los siglos que pasaron desde que el viajero veneciano expusiera la existencia de este material energético hasta que se decidió su utilización más o menos masiva, a primeros del siglo XX. Con los datos ha podido ocurrir un fenómeno similar. Ahora estamos acelerando una revolución que provocará profundos cambios.

Primero, si descomponemos los datos entre estructurados (como un fichero de clientes con edades y productos adquiridos) y no estructurados (como la reputación de una marca en función de miles de comentarios en redes sociales), los segundos han crecido mucho más rápidamente que los primeros. Si se analizan predicciones, es posible que el desglose entre datos estructurados y no estructurados alcance proporciones del 10% y el 90%, respectivamente.

Segundo, si la inteligencia artificial estrecha resulta clave para realizar un tratamiento de los datos estructurados, la inteligencia artificial generativa, que descansa en grandes modelos de lenguaje, resulta la tecnología óptima para tratar los datos no estructurados.

Tercero, de dicho tratamiento pueden resultar apreciables ventajas para una empresa, como la gestión de una marca, la predicción de ventas o la generación de nuevas ideas de negocio.

Cuarto, las grandes empresas establecidas disponen de muchos más datos que las empresas más recientes, y de capacidad financiera para tratarlos a través de grandes modelos de lenguaje.

Quinto, como consecuencia del punto anterior, si la combinación de datos estructurados y no estructurados y su tratamiento por parte de inteligencia artificial estrecha y generativa es el pilar para poder monetizar dicho activo, las grandes empresas presentan una gran ventaja competitiva frente a las pequeñas.

Buena ejecución

El año 2000 aprendí que Amazon no era la primera librería online. Se trataba de la tienda número cincuenta de este tipo. El profesor nos explicó que la innovación no lo es todo, ya que para conseguir el éxito la innovación precisa de una buena ejecución. Amazon había salido a Bolsa un par de años antes, con una valoración de 400 millones de dólares. Su desarrollo supuso el declive de famosas cadenas de libros, y la cultura de innovación y ejecución de la compañía le permitió afrontar más tarde el asalto a otros segmentos de negocio con mucho éxito. Aprendimos más tarde de otros famosos casos de start-up innovadoras, como Airbnb, cuya valoración había superado en poco tiempo a la de una histórica cadena hotelera como Hilton. En finanzas, resultaba icónico el caso de Ali Pay, filial financiera de la empresa china Alí Babá, que en diez años había conseguido más clientes que Citigroup en dos siglos. En el fondo, lo que subyacía a esta revolución era el éxito de modelos de negocio basados en el dato y en estructuras ligeras en activos, ámbitos explotados desde la innovación y la ejecución ya expuestas. El péndulo de la competencia favorecía a la pequeña empresa innovadora.

El advenimiento de la inteligencia artificial generativa y el consecuente tratamiento de los valiosos datos que toda empresa posee puede alterar el competitivo péndulo. Creo que a futuro las grandes empresas tendrán las mejores bazas para competir basándose en el tratamiento de dichos datos y en su capacidad para tomar decisiones en consecuencia. El hecho de que ChatGPT 4 haya batido a los estudiantes de Wharton ilustra precisamente el por qué de un cambio tan tectónico.


Alemania: recesión económica y problemas sociales. Rafael Pampillon Olmedo, Rafael Moneo Abreu.

Era el proyecto de construcción más importante de Berlín Oeste, en plena milla de oro de Kurfürstendamm. En la última transacción en 2021, se alcanzó la desorbitada cifra de 1.200 millones de euros. Pero, desde hace varios meses está parado. El complejo abarca una manzana completa de usos mixtos, 80.000 metros cuadrados. Y debería haber estado terminado en verano de 2023. Actualmente es un esqueleto de hormigón, con la promotora en quiebra.

Un síntoma más del desequilibrio económico que sufre Alemania. Y que se agrava por momentos. El sector inmobiliario está sufriendo un colapso como el de la burbuja de España en 2008. Es un sector con exceso de oferta en oficinas y locales. Y con la vivienda en propiedad a precios demasiado altos como para poder financiarse. Las quiebras inmobiliarias no dan tregua. Sólo en agosto, caían tres promotores, con proyectos en torno a los 10.000 millones de euros. El anuncio del gigante inmobiliario Vonovia de paralizar la construcción de 50.000 viviendas ha rematado a un sector que, en 2021, financiaba sus proyectos al 1%. Y que ahora, con la subida de tipos, no puede cumplir sus promesas. La demanda de casas se ha hundido y los precios de venta caen en picado. Y, junto a ello, el imparable aumento de los costes, que se han multiplicado casi por dos respecto al periodo prepandemia.

En este escenario, el debilitamiento de la economía se ha agudizado con los acontecimientos ya conocidos: crisis internacional, guerra de Ucrania y pandemia.

Inquietantes indicios antes de la pandemia

En 2018, con los primeros aranceles de Trump a China, se produjo un inequívoco enfriamiento de la economía alemana. Cuando aparecieron los primeros indicios recesivos, seguían aprobándose, por ejemplo, nuevas ayudas sociales. En 2018 había la previsión de crecer al 2,4%, y se bajó al 1,2%, lo que se interpretó como un enfriamiento sin importancia. Sin embargo, había enormes desequilibrios, creados en la etapa de Angela Merkel. Era una bonanza engañosa, en la que las finanzas públicas estaban exentas de sufragar gastos financieros (con la rentabilidad del bono alemán a 10 años incluso en negativo). Además, el presupuesto de Defensa era la mitad que ahora.

La herencia de Merkel se ha convertido en un peso insoportable. Resumiendo: enorme subida de la deuda pública, gasto social disparado, aumento generalizado de impuestos, pérdida de competitividad internacional, atraso en el proceso de digitalización, servicios públicos colapsados y un precio de la energía desbocado.

Las consecuencias de este panorama económico son: 1) la temible estanflación; 2) una dramática desindustrialización, 3) la caída de la inversión directa extranjera en Alemania. El Institut der Wirtschaft señala que, entre 2019 y 2022, se produjo un descenso de 132.000 millones de euros en la inversión extranjera neta, la mayor caída de los países europeos. A esta situación ha contribuido el aumento del coste de la energía y la inseguridad de abastecimiento, tras la guerra en Ucrania. Algo que está llevando a muchas empresas industriales a ubicar sus sedes y sus plantas de producción fuera del país. Se trata de la peor situación de la industria alemana desde los años cincuenta.

Enfrentamientos en la actual coalición federal

Las políticas del gobierno actual, compuesto por Socialistas (SPD), Verdes y Liberales (FDP), han agravado la situación.

Una coalición en la que conviven dos modelos económicos antagónicos: el de los Liberales y el del Partido Verde. Los Liberales, representados por el ministro de Finanzas, Christian Lindner, intentan salvar el modelo industrial, con la contención del gasto público y la reducción del gasto social. Sin embargo, el dinero que el Estado gasta en prestaciones sociales subió del 27%, en 2009, al 35% en 2023. Tal cifra supera ampliamente a países con tasas de bienestar social tradicionalmente altas, como Francia, Finlandia y Dinamarca. Por tanto, unos presupuestos del Estado cada vez más difíciles de cuadrar, en un contexto recesivo. Sólo el aumento de recaudación fiscal y la reducción del gasto pueden compensar los desequilibrios de las cuentas públicas. Una papeleta para Lindner.

Frente a ellos, los Verdes apuestan por un altísimo gasto público, y un modelo de energía incapaz de suministrar a la estructura industrial existente. Abogan por un modelo de economía subvencionada en el que el Estado pasa a regir las necesidades de producción de la industria, ignorado la necesidad de la economía alemana de ser competitiva en los mercados internacionales. La nueva ley de Eficiencia energética (Heizungsgesetz) es un caos normativo, mal definido y explicado, que prohíbe las calefacciones de gas a partir del año que viene. Una medida que ha chocado con la oposición de la mayoría de la población que no sabe cuánto más va a pagar por calentar su casa.

Su representante principal, el ministro de Economía y Medio Ambiente, Robert Habeck, ha declarado en un programa de televisión de máxima audiencia la siguiente necedad: “algunas empresas pueden dejar de producir, pero que eso no implica que vayan a la insolvencia”. Él es el responsable del cierre de las tres últimas centrales nucleares en Alemania el 15 de abril de 2023. Mientras tanto, se está aumentando la utilización de carbón para producir electricidad. Es el paradigma del cortoplacismo político, respaldado por una ideología radical al margen de la realidad.

Por su parte, el canciller Olaf Scholz (SPD) permanece atónito sin saber qué estrategia seguir. Una conducta diletante, insegura. Un líder sobrepasado por la guerra en Ucrania, nefasta para Alemania, pero que no tiene más remedio que apoyar.

Preocupación por la inmigración descontrolada

La percepción de la inmigración está cambiando. No se puede ignorar ya el rechazo de la población a seguir acogiendo un número de inmigrantes para los que no hay recursos. Un informe de este verano de la policía de fronteras, y filtrado al Bild Zeitung, aludía a una entrada actual media de 600 inmigrantes al día.

Los Verdes son los grandes defensores de la política iniciada por Merkel, basada en la capacidad ilimitada de Alemania de acoger a millones de inmigrantes, sin prever el coste de su mantenimiento, su escasa cualificación laboral y la falta de alojamientos. Esta demanda adicional de vivienda ha saturado el mercado de alquiler en las grandes ciudades, y dificultando al alemán de clase media el acceso a una vivienda asequible.

Sondeos electorales alarmantes

No puede sorprender que, en las últimas encuestas, se observe una tendencia imparable en el hundimiento de los actuales socios de coalición. Especialmente de los Verdes, que no superan el 15% del electorado. Posiblemente, porque los votantes perciben un grave deterioro de los servicios públicos, por la falta de inversiones y el aumento del número de usuarios. La principal empresa de ferrocarriles alemanes lleva tiempo sufriendo un ácido escarnio público, casi diario, por los problemas que sufren millones de viajeros.

Y el resultado era de esperar. Alternativa por Alemania (AfD) es ya la segunda fuerza política (24%), muy por encima del SPD (18%). Y primera en los länder del este, donde supera claramente el 30% de intención de voto. Por otro lado, la CDU (los Democristianos), primera fuerza política, se encuentra estancada en torno al 27%. Además, se cuestiona a su líder, Friedrich Merz. La pregunta es hasta cuándo se va a mantener el cordón sanitario a Alternativa, lo que ya implica una concentración del resto de partidos frente a uno, y que rozaría un escenario de ingobernabilidad.

El Instituto IFO avanza una caída del 0,4% del PIB en 2023. Los índices de confianza siguen bajando en un entorno de crecimiento negativo y con una inflación desbocada (claro síntoma de la temida estanflación). Con la pérdida de energía barata (el gas ruso), el modelo de negocio alemán ya no funciona. Y el desastre de la política energética de Merkel es ya una evidencia. Alemania resulta cada vez más cara como centro de producción, especialmente en comparación con sus dos principales competidores: EEUU y China. Las consecuencias de una ruptura abrupta del mercado inmobiliario ya las sufrimos en España en la década pasada. El Gobierno alemán ha perdido la confianza y la capacidad de abordar los problemas. No es únicamente una crisis coyuntural. Ahora está en juego Alemania como eje industrial. También su Estado del bienestar. Por tanto, la prosperidad de sus ciudadanos y de sus socios europeos. Decía Gandhi, que el futuro depende de lo que hacemos en el presente. Esperemos que, cuanto antes, los alemanes empiecen a tomar medidas.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 29 de Septiembre del 2023

Las bolsas y los bonos del gobierno de Estados Unidos se encaminan hacia su peor mes del año. Los inversores responden así al mensaje de la Fed y a las subidas del precio del petróleo. El agregado entre la escalada del precio del petróleo y que la Fed no se cierra seguir subiendo si hace falta, además de que “los tipos permanecerán altos durante tiempo”, sigue poniendo presión a los mercados de renta variable y de renta fija. Esta semana hemos visto el precio del petróleo por encima de los 97 dólares el barril hasta alcanzar un nuevo máximo de los últimos 10 meses acercándose peligrosamente a los 100 dólares. El crecimiento en el consumo de petróleo en China, unida a la reducción en la producción que hablábamos la semana pasada por parte de Rusia y Arabia Saudí, hacen que las existencias estadounidenses no consigan compensar. Además el gobernador de la Fed de Minneapolis, Neel Kashkari, esta semana dijo que el potencial “Shutdown” del gobierno americano y los efectos de la macro huelga de los trabajadores del sector del motor quizás hagan desacelerar algo la economía y que esto haga que no sean necesarios más ajustes por parte de la Fed.

Rentabilidad del bono a 10 años americano desde Enero del 2007:

Varios han sido los datos importantes esta semana, que luego pasaré a comentar, el indicador adelantado de actividad de la Comisión Europea confirma que la eurozona está en contracción, pero da señales de que se podría estar alcanzado lo peor. No obstante, la intención de subir precios de las empresas vuelve a tomar tracción cuando apenas si ha bajado la inflación. Los IPC de España (general 3,5% frente al 2,6% anterior, subyacente 5,8% frente al 6,1% anterior) y Alemania (general 4,5% vs 6,1% anterior, subyacente 4,6% vs 5,5% anterior) evolucionan en su componente estructural mejor de lo esperado (disminuye la inflación de servicios y bienes de consumo), pero la energía sigue impactando decididamente en la general, lo que eleva los riesgos ante los recientes incrementos del precio del petróleo. El mercado laboral se mantiene fuerte. En la eurozona el indicador de actividad en su componente de empleo se mantuvo sólido a pesar de estar la región en contracción. En Estados Unidos las solicitudes de subsidios de desempleo se mantuvieron en niveles bajos y equivalente a una reducida tasa de paro. La actividad en el sector inmobiliario americano, que parecía podría iniciar una recuperación, vuelve a hundirse. El mal dato de contratos de arras conocido ayer (-19% mensual) se suma las negativas cifras de compraventa de vivienda. Con todo, si bien es negativo desde la perspectiva del crecimiento, permite pensar que los precios de la vivienda podrían volver a descender, permitiendo al componente de alquileres imputados del IPC ceder más.

El movimiento más llamativo de esta semana ha sido el que ha tenido el eurodólar que ha continuado con un goteo a la baja esta semana debido en parte a la prolongación del movimiento al alza en los tipos de los bonos americanos, que están marcando máximos multianuales en la parte larga. El repunte en los precios del crudo y del gas tampoco ayudan al euro.

Según los analistas de BBVA Research estamos alcanzando niveles bastante tensionados y ven poca probabilidad de que el rally bajista se prolongue. Creen que la subida del BCE junto con la no subida por parte de la Fed deberían ser un apoyo para el euro. Es posible que no suban más los tipos pero parece que estos van a estar altos por un periodo prolongado.

Por primera vez en meses, el mercado de futuros especulativos de divisa del CME (Chicago Mercantile Exchange) volvió a estar largo en dólar tras meses en posiciones cortas. Las posiciones de largas en dólar han pasado a 3.000 millones frente a los 21.000 millones cortos que había a finales de julio y en cambio, los largos en euro se han reducido de 25.000 millones en julio a 13.500 millones largos ahora. Esto muestra que los flujos especulativos estaban claramente alcistas en euro y bajistas en dólar y ahora eso se ha revertido casi totalmente.

BBVA Research prevé una vuelta del euro a 1,10 de cara al último trimestre del año. Para ello, indican que se necesita que la publicación de datos en Europa y también de las noticias que vienen desde China no sean tan negativas como han sido en las últimas sesiones.

Del análisis del  diagrama de puntos de la Fed se extrae que sus miembros esperaban 4 recortes de tipos para 2024 en la gráfica de junio y en la última revisión de septiembre solo auguraban 2 bajadas de tipos en 2024. Ese es uno de los factores que ayudaba a impulsar la curva de la deuda americana al alza.

Dot plot de la Fed de la última reunión (verde) frente a la de Junio (gris).

El dot plot de la Reserva Federal es un gráfico que muestra dónde cree cada miembro del FOMC que estarán los tipos de interés al final del año en curso, dos o tres años adelante así como en el largo plazo. Cada punto representa la vista individual de cada miembro.

En términos fundamentales BBVA Reasearch opina que el dólar está sobrevalorado dadas las perspectivas que tienen desde el punto de vista macro, pero en términos de mercado esa sobrevaloración podría prolongarse si seguimos viendo miedo sobre la economía europea y problemas en China.

Sus últimas previsiones publicadas en Agosto son de 1,10 para Diciembre de este año (consenso de Bloomberg de 1,08) y de 1,14 para Marzo del 2024 (consenso de  Bloomberg de 1,10).

Gráfico eurodólar del último mes.

Parece que los grandes Bancos Centrales han terminado con las subidas de tipos de interés en este ciclo, aunque el miedo a que sigan subiendo tipos en un entorno de desaceleración económica ha hecho caer el sentimiento inversor a mínimos.

Como decía la semana pasada la Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin subidas, si bien dejo claro que el futuro depende de los datos que vaya conociendo y no descartó una subida adicional. Muchas analistas cree que dicha subida será innecesaria a medida que se vayan conociendo más datos, pero que los tipos se mantendrán en su nivel actual hasta septiembre de 2024, frente a julio que era la estimación anterior de muchos analistas, los estrategas de Julius Baer ya sólo ven 2 bajadas de 0,25% en 2024.

Tanto en Banco de Inglaterra, como el Banco Nacional Suizo sorprendieron la semana pasada al no subir tipos de interés (se esperaba una subida del 0,25%). En el caso del Banco de Inglaterra se debe a una inflación que había sorprendido a la baja y a una economía también más floja de lo esperado. En el caso del Banco Suizo la inflación está por debajo de objetivo y permitirá que los tipos se queden dónde están hasta finales de 2024.

Los indicadores empresariales PMI (Purchasing Manager Index: encuestas mensuales a los responsables de compras de las empresas) indican que persiste el flojo crecimiento en Europa, sobre todo en el sector manufacturero y con cierta estabilización en el sector servicios. Por países, Alemania ha publicado unos datos algo mejores  de lo esperado, mientras que en Francia el sentimiento ha sorprendido a la baja. En Estados Unidos los datos siguen apuntando a expansión económica y la sorpresa más positiva vino por el lado de Australia.

En el informe de estrategia semana de Julius Baer se analizaba que desde 1970 ha habido 11 ciclos de subidas de tipos de interés. En ocho de ellos, el comportamiento del S&P 500 fue positivo en los siguientes 12 meses y en los 3 que no fue así se debió a la entrada en recesión de  la economía de Estados Unidos. El escenario central de Julius Baer sigue siendo el de un aterrizaje sueva de la economía, gracias a un sector privado menos sensible a las subidas de tipos de interés. Tanto hogares como empresas se refinanciaron a tipos mínimos durante el Covid y, en el caso de las grandes compañías, tienen altos niveles de liquidez que pueden rentabilizar.

Unos tipos más altos durante más tiempo en Estados Unidos y un dólar más fuerte han hecho perder a la renta variable emergente todas las ganancias del año. El pesimismo es generalizado, pero las estimaciones de beneficio empresarial están empezando a mejorar y un mayor precio del petróleo debería amortiguar en parte el golpe.

El índice de miedo de la CNN (Fear & Greed Index) vuelve a zona de “Fear” tras las últimas caídas del mercado. https://edition.cnn.com/markets/fear-and-greed

También el índice Bulls Minus Bears se encuentra en territorio pesimista, aunque bastante neutral todavía, no parece que exista pánico vendedor, tampoco lo reflejan los diferenciales de crédito ni los índices de volatilidad, que siguen muy bajos.

De lo más interesante que he visto esta semana son los indicadores en tiempo real del mercado inmobiliario americano según Harvey Campbell, asesor de Research Affiliates, Man Group… que apuntan a una inflación real en Estados Unidos del 1,5% y no del 3,7%.

El error viene, según su informe, de que el Shelter reporta un incremento del IPC anual del 7,30% lo que hace que la inflación interanual se vaya al 3,7%, pero ese 7,30% no es real con la actualidad (real time) del coste de la vivienda ni del alquiler, que ya han comenzado a caer, como he comentado al principio del email. En la actualidad el índice Case Shiller del precio de la vivienda está dando una caída del 1% en el precio de la vivienda en Estados Unidos frente al 2022, lo mismo sucede con los alquileres. Este caída en precio no se ve en la inflación reportada todavía.

Importante esta semana:

En Estados Unidos se publicaron los datos de confianza de los consumidores de septiembre, que cayó más de lo esperado al retroceder hasta niveles de 103 desde el 108,7 anterior (dato que se revisó al alza). Además, esta evolución se debió a que mejoró la lectura de la situación actual, pero el componente de expectativas se deterioró con fuerza hasta 73,7 frente al 83,3 anterior. Por otro lado, en el sector inmobiliario las ventas caen, pero los precios se sostienen. En agosto, las ventas de viviendas nuevas cayeron un -8,7% mensual frente al +8% del mes previo y se sitúan ahora en niveles de 675 mil unidades anualizadas frente a las 739 mil del mes anterior. Sin embargo, en términos de precios, medidos por el índice S&P Case-Shiller de las principales 20 ciudades registraron un avance del +0,9% mensual en julio, lo que devuelve el índice a un crecimiento nominal positivo del +0,1% frente al mismo mes del año pasado.

El Banco de España ha solicitado esta semana que se implemente una política fiscal restrictiva acorde con la política monetaria. Tras las diez subidas consecutivas de tipos de interés, el BdE sugiere el apoyo de la política fiscal, en consonancia con lo marcado por el Eurogrupo en julio, para evitar que toda la acción recaiga sobre la monetaria. De este modo, pide que en 2024 se pongan fin a los beneficios fiscales sobre el IVA de la energía. A su vez, esto ayudaría a reducir el déficit y, junto con ajustes adicionales, cumplir el objetivo establecido para el año que viene.

También en España el alza de la luz y la gasolina acelera la escalada de precios al 3,5% en septiembre. La inflación vuelve a acelerarse en septiembre, impulsados por la subida de los precios de la electricidad y de los carburantes, que acumulan un alza de hasta 28 céntimos por litro en los últimos meses. El Índice de Precios de Consumo (IPC) subió a un ritmo del 3,5% en septiembre respecto al mismo mes del año pasado, de acuerdo con las cifras que publicó ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esto es, nueve décimas más que el mes anterior y casi el doble que en junio. Además, los analistas apuntan a que esta subida de los precios se seguirá intensificando en los próximos meses, hasta el entorno del 5% en diciembre. En los últimos cuatro meses, el precio de la gasolina se ha incrementado 18,3 céntimos por litro, hasta los 1,76 euros (un alza del 10,4%) y el gasóleo ha subido 27,7 céntimos por litro, hasta los 1,69 euros (un 16,4%).


El gobierno italiano adapta el impuesto extraordinario sobre la banca a petición del Banco Central Europeo. El pasado mes de agosto se presentó la primera versión del gravamen que consistía en recaudar un 40% sobre el margen de interés neto de los bancos. En su lugar, la modificación consistirá en gravar un 0,26% de los activos ponderados por riesgo de los bancos, lo cual permitirá suavizar el impacto negativo que habría tenido la primera propuesta sobre el sistema bancario italiano.


China: ¿Está en declive el gigante asiático? María Ángeles Ruiz. Profesora de EAE Business School

Si analizamos el espectacular crecimiento de China durante los últimos 10 años, llegando a situarse como segunda potencia mundial, no lejos de la primera economía, Estados Unidos, podemos considerar lógico que esa economía tienda a estabilizarse o, como mínimo, que sufra una desaceleración. Desacelerar la progresión constante de un crecimiento espectacular, como el que ha tenido China en los últimos 10 años, es algo previsible pero, en mi opinión, en modo alguno se puede hablar de declive.

Durante los últimos años, las primeras potencias de occidente han estado siempre atentas a que el gigante asiático mostrase debilidad, especialmente durante la pandemia donde su política de Covid cero y confinamientos masivos hacían creer que su economía se desplomaría.

No fue así, a pesar de ser China el país con confinamientos más severos y estrictos, no entró en recesión como sí lo hicieron algunas de las principales economías mundiales y su PIB fue creciendo durante el periodo de la pandemia y, aún ahora que se habla de declive, continúa creciendo.

Varios artículos afirman que China está iniciando su declive económico, basándose en indicadores tales como el descenso en las exportaciones, el derrumbe del mercado inmobiliario, una posible deflación y un descenso de la población, sin tener en cuenta el porcentaje de crecimiento del PIB , solo indicando que este año 2023 será menor al esperado.

El indicador más importante para el seguimiento de la economía de un país, es el incremento del PIB y de la renta per cápita y China no ha dejado, ni dejará de crecer, según previsiones de varios organismos mundiales, al menos a corto plazo.

Es cierto que Estados Unidos es la primera economía mundial ya que China no ha llegado aún a conseguir una cifra de PIB similar a la de ese país. Igualmente la renta per cápita de la aún primera economía mundial es muy superior, pero si analizamos la evolución del PIB y de la renta per cápita en ambos países, vemos que existe una evolución completamente diferente.

Previsiones

China había previsto un incremento del 6% en el PIB para este año 2023 y aunque seguramente no llegará a ese porcentaje, según datos de previsiones del PIB por países, publicado por Bankinter, China aumentará su PIB en un 5,2%, y Estados Unidos aumentará su PIB en un 1,2 %.

Eso quiere decir que ese gigante, hipotéticamente en declive, si finalmente se confirma ese incremento, crecerá en 2023 más que cualquiera de las principales economías occidentales.

Es posible que, debido a esa desaceleración, la temida superación del PIB de China con respecto al de Estados Unidos, con lo cual se situaría como primera economía mundial, no se consiga a corto plazo.

De todas formas de los análisis de la evolución de ambos PIB observamos que si el PIB de China, aún con una pequeña desaceleración, sigue aumentando anualmente en mayor proporción que el de Estados Unidos, esa superación podría todavía realizarse, aún siendo a más largo plazo.

El problema de analizar datos acontecidos en los últimos meses, a corto plazo, es que se sacan unas conclusiones inexactas. Para comprobar si esa desaceleración inicial de China persiste, se deberá esperar, como mínimo, a tener las cifras de los años 2023 y 2024.

La renta per cápita de China ha tenido también un incremento espectacular. Ese indicador se ha duplicado en 10 años, pasando de 6.300 dólares en 2012 a 12.800 dólares en 2022. Es difícil encontrar un país que haya duplicado su renta per cápita en 10 años, como lo ha hecho China.

Ello ha sido posible, en parte, por el control de la demografía. Si el PIB crece más que la población, la renta per cápita aumenta.

También se han instaurado políticas aperturistas cara al exterior y se ha promovido cada vez más la libertad comercial.

China ha conseguido crear una incipiente clase media que es lo que asegura la prosperidad económica de los países.

Clase media

Desgraciadamente occidente está destruyendo la clase media existente y creo que debería aprender la lección del gigante asiático. En los países desarrollados occidentales se están agravando las diferencias entre clases. Cada vez la riqueza está en manos de un porcentaje menor de la población, aumenta la pobreza y la clase media pierde poder adquisitivo.

Es cierto que, por primera vez en muchos años, el estricto control de la demografía y población en China ha hecho que la población del país haya descendido, pero se estima que ha descendido unos 800.000 habitantes y siendo la población actual de China de unos 1.400 millones de habitantes estamos hablando de un descenso inferior al 1 %.

Estadísticamente un 1% es un error aceptado habitualmente, con lo cual indicar que el descenso de la población de China es indicio de declive no parece tener mucho sentido si el descenso es inferior al 1%.

También es una realidad que las exportaciones de China en dólares norteamericanos han descendido un 14%, pero las importaciones han descendido también un 12% y la balanza comercial de China sigue siendo positiva.

China es el primer exportador mundial y su cifra de exportación de bienes y servicios, según datos de la OMC, es prácticamente el doble de la cifra del segundo exportador, Estados Unidos. Por otro lado Estados Unidos tiene, desde hace años, una balanza comercial negativa. Es el segundo exportador, pero el primer importador mundial. Sus importaciones son muy superiores a sus exportaciones.

La deflación en China que se aprecia como un indicador negativo, es simplemente que la oferta global, al haber descendido el comercio exterior, es superior a la demanda interna y por ello los precios se han estabilizado o han sufrido un pequeño descenso, también inferior al 1%. Ese hecho tendrá una repercusión positiva pues aumentará el poder adquisitivo de la población.

Otro punto donde se hace mucha incidencia es en la supuesta burbuja inmobiliaria existente en China que podría llevar a una crisis financiera en ese país, igual que la que se vivió globalmente en los años 2007 y 2008, pero mi opinión es que es difícil que eso suceda.

¿Burbuja?

Sin duda el sector inmobiliario en China está sufriendo una contracción, algo normal después de un crecimiento exagerado del sector. Desde el año 1990 China ha ido desarrollándose aceleradamente y urbanizando ciudades completas. Ahora bien, ya en el año 2017, cuando se observó una posible especulación en el sector inmobiliario, el Gobierno chino estableció leyes regulando la compra de suelo en zonas claves y subiendo los intereses de las hipotecas, controlando estrictamente la valoración de los inmuebles para conceder hipotecas.

Esas medidas sin duda han frenado el crecimiento del mercado inmobiliario, pero son una buena garantía de que es difícil que China sufra una crisis financiera fruto de una burbuja inmobiliaria.

Nadie puede predecir el futuro y especialmente cuando las decisiones políticas, confinamientos o guerras intervienen en los mecanismos reguladores globales de la economía pero, en mi opinión, el gigante asiático no está en declive, como mucho, se está desacelerando su crecimiento.

Además, esa tendencia detectada en los últimos meses se ha de contrastar con datos posteriores. Se debería esperar, como mínimo, a poder analizar las cifras de los años 2023 y 2024. Solo así se podrán hacer predicciones más exactas y precisas.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 22 de Septiembre del 2023.

La atención esta semana se ha centrado, de nuevo, en los Bancos Centrales, con reuniones de los Bancos Centrales de Estados Unidos, Inglaterra, Japón y Suiza.

En Estados Unidos la Fed optó por no subir tipos y mantenerlos en el rango 5,25%-5,5%, en línea con lo esperado por el mercado, pero revisó al alza el dot plot (objetivo de tipos a largo plazo) para 2024-2025 en 50 puntos básicos respecto a sus previsiones de junio. Esto supone que, tras una posible subida adicional de 25 puntos básicos en 2023(60% de probabilidad según el mercado), los tipos bajarían sólo 50 puntos básicos en 2024 frente a la bajada de un 1% en el dot plot de junio, reforzando el mensaje de tipos restrictivos el tiempo necesario para devolver la inflación al objetivo del 2%, en un contexto de aterrizaje suave de la economía. La decisión de la Fed y sobre todo su mensaje más hawkish provocó correcciones del mercado, revalorización del dólar y subida de las rentabilidades de los bonos americanos. Esta nueva visión de la Fed ha llevado el bono a 10 años americano a su nivel máximo (en términos de yield, mínimos en precio) desde el 2007.

Desde Junio el precio del petróleo ha subido más de un 30% después de las decisiones de la OPEP de seguir rebajando la producción, lo que genera nerviosismo en el mercado ante la posibilidad de que la inflación tarde en volver al objetivo de los Bancos Centrales, este movimiento está tensionando los breakevens de inflación e impulsando las rentabilidades de la deuda soberana. La rebaja de producción fijada por la OPEP justificaría un déficit de oferta bastante elevado para el último trimestre del 2023, pero además podría implicar una potencial rebaja de demanda que supondría los problemas macro que están dándose en China y en Europa, principalmente en Alemania, lo que aumenta los riesgos de recesión.

                                                               Precio del Brent últimos 12 meses.

Bono a 10 años alemán últimos 12 meses a 2,78%, su nivel más alto desde el 2011.

Bono a 10 años americano últimos 12 meses a 4,48% su nivel más alto desde el 2007.

La inflación tiende a ser normalmente persistente, como evidencia la cifra de las últimas semanas en Estados Unidos, en las que los precios subieron por segundo mes consecutivo, el mercado, con las correcciones de esta semana, parece que empieza a asimilar un periodo largo de tipos de interés e inflación altos. Está claro que el actual +3,7% no es tan impactante como las tasas del año pasado. Pero bastantes factores de la inflación escapan al control de los bancos centrales. Si la demanda global de petróleo sigue creciendo, una oferta decepcionante podría mantener los precios del crudo elevados por bastante tiempo. Aunque la Fed podría emprender sus primeros recortes en el 2024, la perspectiva de un aterrizaje suave y los riesgos del precios del petróleo mantendrán a los responsables políticos a la espera mientras tanto. Unos tipos más elevados durante más tiempo podrían ser en definitiva la vía para luchar contra la inflación de manera sostenible y los mercados se tendrán que adaptar mediante valoraciones inferiores y mayor volatilidad.

Sin embargo, si los bancos centrales ceden demasiado pronto, los mercados podrían alegrarse a corto plazo sólo para darse cuenta de que el problema de los precios puede volver a aparecer, ya sea a través de efectos de segunda ronda (salarios) o de una segunda oleada de efectos de primera ronda (petróleo o mayor demanda agregada). La pausa esperada de esta semana de la Fed quizás no debería considerarse que hayan cumplido su misión tan a la ligera.

En cuanto a la divisa hemos visto una revalorización del euro debido al rally del petróleo, aunque ha perdido entre ayer y hoy parte de esa subida. Esta semana publicaba Deutsche Bank un informe de sus analistas de divisa que estiman un cambio eurodólar en 1,12 a Septiembre del 2024. El motivo principal es que esperan que la Fed sea más agresiva que el Banco Central Europeo a la hora de rebajar los tipos. También esperan una debilidad del yen a corto plazo, pero fortaleza una vez que el Banco Central de Japón dé señales claras de cambio en su política monetaria, y esperan cierto potencial alcista a corto para la libra, ante una inflación que no da tregua en el Reino Unido, pero donde sin embargo los riesgos de recesión crecen. Y por último esperan una fortaleza del Franco Suizo que sigue aprovechando su papel como activo refugio y el control férreo del banco central de Suiza.

Fuente: Deutsche Bank.

En China empieza a haber señales de estabilización, la dinámica económica podría haber hecho suelo en este tercer trimestre a juzgar por unos datos de producción industrial y ventas minoristas mejores de lo esperado, e incluso de una cierta recuperación de la actividad crediticia. El sector inmobiliario, en cambio, sigue sin dar muestras de mejoría. Esta semana los analistas de Julius Baer mantenía su estimación de crecimiento (4.8% en 2023 y 4.2% en 2024).

Como decía antes, la menor probabilidad de recesión y los recortes de producción de petróleo por parte de Arabia Saudí han cambiado el sentimiento inversor y han llevado los precios del barril de petróleo por encima de los 90 dólares. Sin embargo, el movimiento se apoya en una narrativa de escasez de oferta que no comparten muchos analistas. La demanda está en máximos pero en proceso de estancarse, el nivel de almacenamiento está dentro del rango histórico en Europa y Estados Unidos, mientras que en China parece ser bastante amplio, la producción sigue aumentando en Estados Unidos y empieza a repuntar en algunos países como Irán y Venezuela, gracias a una menor presión internacional. Los analistas de Julius Baer publicaban en su informe semanal que en 90 dólares el barril el precio del petróleo se ha desconectado de sus fundamentales y mantienen su visión negativa de cara a final de año.

Hace varias semana que llevamos hablando de la Renta Variable de la India, estamos muy positivos en la economía India y en su mercado. El índice MSCI India acaba de marcar máximos de 52 semanas y se encamina a máximos históricos. La mejora del comportamiento relativo contra el índice MSCI World también respalda esta buena tendencia.  

El banco central de Alemania advertía esta semana que una dependencia excesiva del comercio con China es una de las principales razones por las cuales el «modelo de negocio del país está en peligro», y agrega que los altos precios de la energía y la escasez de mano de obra también están debilitando la economía y provocando que se encuentre en recesión. Las tensiones geopolíticas, los crecientes llamamientos a cambiar modelos y estudiar como rebajar depender de Pekín (recordemos la investigación en curso sobre el tema de los subsidios a los coches eléctricos chinos) aumentan la volatilidad.

Importante esta semana:

Como decía al principio del mail, la Fed ha mantenido tipos y su presidente, Powell, declara que la Autoridad Monetaria está «bastante cerca de donde necesitamos estar», y enfatiza que la economía ha sido más resistente de lo esperado. La mediana de los dots de 2023 se mantiene sin cambios en el 5,625%, la de 2024 sube en 50 puntos básicos hasta el 5,125%. En cuanto a las proyecciones, la Fed incrementa de forma importante las expectativas de crecimiento del PIB en todos los ámbitos. Habrá que esperar hasta la reunión de noviembre o diciembre para saber si se materializa esa subida, porque de momento los gobernadores de la Fed han preferido mantener la hoja de ruta fijada que ya adelantaba el mercado y hacer una pausa. Aun así, en los últimos días habían surgido dudas sobre qué paso daría finalmente, ya que la inflación tanto en julio como en agosto sorprendió a los analistas elevándose más de lo previsto y poniendo fin así a la tendencia a la moderación que se había vivido en los últimos meses. La indecisión de la Fed responde a la errática evolución de la inflación. En junio, el IPC de EEUU descendió hasta el 3%, su nivel más bajo de los últimos dos años, coincidiendo además con la primera pausa que hacía el banco central tras haber revisado los tipos al alza en las once reuniones anteriores de los últimos quince meses.

Aun así, la Reserva Federal ya preveía que el verano no iba a ser fácil y, en su reunión de finales de julio, elevó los tipos un cuarto de punto (tras la pausa de junio) y aun así, ese mes, la inflación escaló dos décimas, en agosto, se disparó medio punto, hasta cerrar en el 3,7%, encendiendo las alarmas en las Bolsas americanas, ante el temor a una respuesta más dura de la Fed. Sin embargo, no ha sido así. De hecho, cada vez hay más voces dentro del banco central que alertan de los posibles riesgos y creen que es necesario moderar la respuesta, lo que se traduce en mantener los tipos tal y como están, para empezar a recortarlos en cuanto la economía dé las primeras señales de recesión. Además, temen que seguir encareciendo el precio del dinero vuelva a desencadenar una segunda réplica de la crisis financiera que atravesó el sector bancario en primavera.

A pesar de esto, a día de hoy, la balanza se inclina hacia el bloque más duro, en el que se incluye el propio Powell, aunque con “cautela; las decisiones se tomarán reunión a reunión”, insistió esta semana. De hecho, el paro ya ha dado las primeras señales de alerta, pero todavía apoya el argumento del presidente de la Fed de que “el mercado laboral es lo suficientemente robusto” como para soportar otra alza de tipos. Pese a haber sumado alguna décima en los últimos meses, hasta situarse en el 3,8%, sigue en tasas históricamente bajas. Al igual que ya hizo a finales de agosto en Jackson Hole, Powell dejó claro ayer que si la economía no da síntomas de enfriamiento “podría poner en riesgo los avances y justificar un mayor endurecimiento de la política monetaria”. Powell aseguró que todavía hay margen para evitar una recesión, pero también reconoció que el riesgo de sobrerreacción es cada vez mayor, de ahí la decisión de hacer un alto.

La OCDE elevó el martes en su Informe de Septiembre sus previsiones de crecimiento del PIB español al 2,3% con la eurozona casi estancada (0,6%).

La OCDE incrementa sus previsiones para el PIB español debido en gran medida al avance logrado en los dos primeros trimestres del año, cuando el tirón de la demanda interna compensó con creces los problemas en la inversión y en el sector exterior derivados de la subida de tipos de interés y del estancamiento o incluso el retroceso en buena parte de Europa. Con ello, España se sitúa a la cabeza del crecimiento entre las grandes economías desarrolladas este año, por delante de Estados Unidos (2,2%), Japón, Australia (1,8%), Corea del Sur (1,5%) y Canadá (1,2%). Por debajo de estas cifras quedan las principales economías europeas, como Francia (1%), Italia (0,8%), Reino Unido (0,3%) y Alemania (que se contrae un 0,2%).

De hecho, el pequeño acelerón de España contrasta con el recorte de tres décimas para la eurozona, hasta el 0,6% en promedio. Este ajuste se debe fundamentalmente a Italia, que pierde cuatro décimas respecto a los pronósticos de junio, y a Alemania, que pasa del estancamiento previsto hace tres meses a un retroceso. En cambio, España y Francia ganan dos décimas cada uno. Esto parece indicar que buena parte de la desaceleración también se ha producido en los países pequeños y de la Europa central y oriental, que no aparecen desglosados entre las previsiones de la OCDE. Muchos de estos países han acusado un notable encarecimiento de la energía por el cierre del suministro de gas ruso, lo que ha mermado enormemente su consumo interno y su producción industrial, que en muchos casos también sufre problemas sectoriales; como es el caso de la rama automotriz.

Además, los países europeos también acusan problemas derivados de la subida de los tipos de interés, que ha pasado factura a la inversión, la construcción y el consumo. De hecho, la OCDE señala en su informe que “la incertidumbre sobre la fuerza y la velocidad de la transmisión de la política monetaria y la persistencia de la inflación son preocupaciones clave”, que “los efectos adversos de unos tipos de interés más altos podrían resultar más fuertes de lo esperado”, y que “una mayor persistencia de la inflación requeriría un ajuste adicional de los tipos que podría exponer las vulnerabilidades financieras”, pero a pesar de todo reclama mantener cerrado el grifo del crédito. “La política monetaria debe seguir siendo restrictiva hasta que haya señales claras de que las presiones inflacionarias subyacentes disminuyen de forma duradera”, sentencia.

Precisamente esta subida de tipos, junto con la ralentización en la eurozona, ha sido determinante para que la OCDE no eleve, en consonancia, el PIB español para 2024, que se mantiene en el 1,9%. Además, la situación de la economía europea contrasta con la situación algo más boyante del resto del mundo, con un crecimiento del 3% este año y del 2,7% el próximo ejercicio, gracias a la fortaleza en muchos países emergentes, que se ven impulsados por el alza de los precios de las materias primas y apenas se ven afectados por la fragmentación comercial tras la guerra en Ucrania, ya que la mayoría no han impuesto sanciones a Rusia. Con todo, hay una gran excepción, Argentina, el único país del G20 que sufrirá una recesión tanto este año como en 2024.

En España el INE revisó al alza las cifras de crecimiento del PIB de los últimos años. En su revisión anual de la contabilidad nacional, el INE ha mejorado los datos de evolución de la economía española, que en 2022 registró un avance del PIB del +5,8% interanual frente al +5,5% publicado anteriormente. Además, también se revisó al alza en nueve décimas el crecimiento del PIB en 2021 hasta un avance del +6,4%. Con esta revisión, la recuperación del PIB tras la pandemia fue algo más rápida de lo publicado anteriormente y apunta a una mejora de la inercia de crecimiento del PIB en el comienzo de este año.

Por otro lado el Banco de España recortó al 1,8% el crecimiento del PIB español para el 2024 y avisó esta semana que la inflación se está acelerando.

El Banco de España actualizó sus proyecciones macro, la buena noticia es que la institución no varió su pronóstico de crecimiento para este año, que mantiene en el 2,3% (dos décimas más que el Gobierno), estimación que no recoge las revisiones al alza del INE que comentaba antes, cuyo efecto arrastre podría dejarse sentir en el crecimiento final de este año, aunque no modifica la tendencia de fondo de la economía. Precisamente, la noticia menos buena es que la trayectoria de la economía española apunta ahora a una desaceleración en 2024.

El Banco de España recortó hasta el 1,8% su previsión de PIB para el año que viene, cuatro décimas menos de lo que vaticinaba en junio y seis décimas inferior a la previsión del Gobierno (2,4%), a caballo de un renovado “encarecimiento de la energía, un deterioro del contexto exterior y un mayor tensionamiento de las condiciones financieras”. El giro de la política monetaria, con diez subidas de tipos en quince meses, “ya está teniendo efectos sobre la actividad”, alertó el supervisor, que añadió que la retirada de las medidas anticrisis aplicadas en 2022 y 2023 también “incidirá negativamente sobre el crecimiento en 2024”, mientras que las exportaciones españolas se verán lastradas por la ralentización global, con el turismo ya en niveles prepandemia, por lo que su “contribución al crecimiento tenderá a ser cada vez más reducida”. Para 2025, la previsión de PIB es un alza del 2%, una décima menos que en junio.

Todo ello en un escenario en el que la inflación dista aún de haber sido doblegada. El Banco de España ha revisado al alza sus pronósticos tanto para este año como el que viene, con un IPC armonizado medio del 3,6% para 2023, cuatro décimas más de lo que auguraba en junio, y del 4,3% para 2024, siete décimas por encima de su estimación anterior. Habrá que esperar hasta 2025 para observar una caída significativa de los precios, hasta el entorno del 1,8%. El acelerón de los precios en lo que resta de 2023 vendrá propiciado esencialmente por el rally del petróleo

La compraventa de viviendas retrocedió con fuerza en España. En julio las transmisiones de viviendas se situaron en 48.303 unidades, lo que supone una caída del -10,5% frente al mismo mes del año pasado y que intensifica la caída de las compraventas en el acumulado del año hasta el -5,3%. Por tipología, el 17% de las viviendas transmitidas por compraventa en julio son nuevas y el 83% usadas, siendo el número de operaciones sobre viviendas nuevas un -7,4% respecto a julio de 2022 y el de usadas un -11,2%.

Spain House transactions last 10 years:

En Alemania se intensifica la caída de los costes de producción frente al año pasado. En términos interanuales, los precios de producción industriales publicados esta semana retrocedieron un -12,6% interanual desde el -6% anterior, un dato que refleja la favorable comparativa de los precios de la energía sobre de los costes de producción durante el mes de agosto.

Esta semana también hemos tenido datos mixtos del sector inmobiliario en Estados Unidos que apuntan a un freno de la actividad. En agosto los permisos de construcción repuntaron más de lo esperado al registrar un crecimiento del +6,9% mensual que los sitúa en niveles de 1,54 millones de unidades anualizadas, sin embargo, las viviendas iniciadas y, por tanto, el termómetro de la actual actividad del sector de la construcción decepcionó al caer con fuerza (-11,3% mensual) y situándose en niveles de 1,28 millones de unidades anualizadas, su menor nivel desde junio de 2020.

En Inglaterra también hubo ayer reunión del Banco Central, que mantuvo tipos en el 5,25% dejando la puerta abierta para otra subida de tipos este año, siendo la votación a favor de una pausa notablemente ajustada (5 a 4). Los otros cuatro miembros votaron a favor de un aumento de 25 puntos básicos. Esto pone de manifiesto, una vez más, la gran incertidumbre en relación con la inflación y las perspectivas económicas. El Gobernador del Banco de Inglaterra, Bailey, dijo que detrás de esta última decisión en materia de tipos estaban unas «muy buenas noticias en el frente de la inflación» aunque demasiado pronto para hablar de recortes de tipos.

Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 15 de Septiembre 2023.

Ayer hubo reunión del Banco Central Europeo en la que subió 25 puntos básicos los tipos de interés. Los tipos de las operaciones principales de financiación y el de la facilidad marginal de crédito se elevarán al 4,50% y al 4,75%, respectivamente, mientras que el tipo de interés de depósito se fijará en el 4,00%. Tanto el comunicado oficial, como posteriormente la Presidenta dieron a entender que, bajo el escenario actual, el BCE había alcanzado el pico en materia de tipos, si bien es cierto que el enfoque “data dependent” seguía plenamente vigente. Las nuevas proyecciones macro del BCE experimentaron una considerable rebaja en materia de crecimiento, mientras que en materia de inflación los cambios fueron bastante reducidos, registrando revisiones a la baja en 2025, si bien es cierto que siempre manteniéndose por encima del objetivo del 2% en todo el horizonte temporal analizado. A pesar de la subida de tipos, el mantener las expectativas de inflación sin grandes cambios junto con el mensaje de que el BCE había alcanzado el pico, tan sólo sirvió para confirmar la idea de un pivote, que se descuenta ya de cara a mediados del año que viene. Según el Financial Times de hoy varios miembros del Consejo del BCE creen que podría barajarse una subida adicional en diciembre si la Autoridad Monetaria tuviese que aumentar nuevamente sus proyecciones de inflación.

Tras la reunión del BCE, ante una mayor debilidad de la economía europea, principalmente de Alemania y el hecho de que el BCE haya dado por terminado el ciclo de subidas de tipos el euro perdió el nivel de, 1,07 dólares por euro y está en niveles que no veíamos desde Marzo:

El dato de inflación de agosto de Estados Unidos publicado esta semana reflejó una desaceleración palpable del índice subyacente que, además, convivió con unos detalles bastante constructivos en el componente de vivienda. Este último índice, como destacan los analistas de Inverseguros, es especialmente importante a la hora de medir los desarrollos de los precios al consumo, ya que tiene un peso notable en los registros de IPC (25% en el caso del OER- Owners’ equivalent rent) y, además, es claramente tendencial, lo que no deja de ser un elemento técnico a tener muy presente.

Las probabilidades de recesión en Estados Unidos se han alejado por la solidez del consumo, por lo que parece posible un aterrizaje suave. Es la principal conclusión del último informe laboral estadounidense, en el que el crecimiento del empleo se normalizó hasta 150.000 puestos de trabajo al mes y la mayor participación parece estar aliviando algo de presión en el mercado. Los analistas más seguidores de las tendencias históricas señalan a la curva de tipos, que se invirtió hace más de un año, y que estamos entrando ahora en el período más peligroso, cuando los efectos retardados de la política monetaria se pueden materializar con toda su fuerza. Por otra parte, este ciclo es probablemente diferente debido al gran impacto de la COVID-19 en la economía global y las medidas políticas subsiguientes. El incremento más reciente en los precios del petróleo complica las cosas. En consecuencia, los precios han escalado hasta su punto más elevado desde noviembre de 2022. Por consiguiente, existe la posibilidad de que la inflación siga siendo elevada. El reciente incremento de los precios del gas ya ha alimentado las expectativas de una cifra más elevada del IPC en agosto.

La cumbre del G20 refleja un mundo multipolar y en progresiva regionalización, con cada cual buscando su propio interés. La feria del automóvil de Munich confirma el ascenso de los productores de coches eléctricos chinos frente a los europeos (si bien en gran parte gracias a los subsidios estatales) y el lanzamiento del iPhone 15 nos recuerda que el principal productor de Smartphones ha ido diversificando sus centro de producción más allá de China, incluyendo a India. 

El deterioro en las perspectivas de crecimiento en Europa es evidente, con la actividad crediticia en niveles del 2008-2011. Aunque la inflación aún se mantiene en niveles muy elevados, el parón económico ayudará a contenerla.

La continua depreciación del Yuan está llevando a las autoridades chinas a intervenir en su defensa, por su parte el Yen japonés ha recuperado parte del terreno perdido después de unas declaraciones de su banquero central indicando que los tipos negativos y el control de la curva de tipos podrían acabar antes de lo esperado.

Septiembre es históricamente el peor mes del S&P 500 en lo que a rentabilidad se refiere. Ahora bien, si la tendencia es alcista, como ahora, la rentabilidad en el mes termina por ser positiva. Una tendencia similar se puede apreciar en el Nasdaq, DAX y mercado suizo, según los analistas de Julius Baer.

Uno de los gráficos que más me ha llamado la atención sobre la economía española y que refleja que nuestro país puede ser más resistente a una caída del PIB, es este sobre el gasto turístico en España, que está un 16% por encima del 2019.

Importante esta semana:

El Banco Central Europeo anunció ayer un nuevo incremento de los tipos de interés de 25 puntos básicos, un movimiento que lleva el precio del dinero hasta el 4,5%, su nivel más alto desde mayo de 2001. La institución que preside Christine Lagarde se decantó por seguir subiendo tipos para luchar contra la inflación. Dejó de lado la potencial pausa en el ciclo de alzas de tipos con la que se venía especulando desde julio y que, durante semanas, ha mantenido en vilo tanto a inversores como a expertos. Interpretamos el movimiento del Banco Central Europeo como un mensaje positivo para los mercados en general con la última subida de tipos. En Bolsa deberían hacerlo bien a medio plazo todo lo que implique duraciones largas (Socimis, Renovables…), además el hecho de que los tipos se mantengan altos durante tiempo debería ser positivo para los bancos y sus resultados de los próximos trimestres.

La inflación continúa descendiendo, pero aún se espera que siga siendo demasiado alta durante demasiado tiempo”, indicó el Banco Central Europeo en su comunicado. Aunque no se materializara ayer la ansiada pausa en el ciclo de subidas de tipos parece que está al caer. Así lo sugirió el BCE en su comunicado, señalando que “el Consejo de Gobierno considera que los tipos de interés oficiales del BCE han alcanzado niveles que, mantenidos durante un período suficientemente largo, contribuirán de forma sustancial al pronto retorno de la inflación al objetivo”. 

Este mensaje apunta directamente a que los banqueros centrales prevén que, al menos en las circunstancias actuales, no hará falta un nuevo ajuste al alza y que los tipos de interés podrían haber alcanzado ya su techo. De esta manera, se espera que el BCE mantenga los tipos de interés en los niveles actuales en la reunión del 26 de octubre, que tendrá lugar en Atenas

Lagarde reconoció que, si se mantiene el análisis actual de las condiciones macroeconómicas, algo que analizarán en cada reunión, los tipos no tendrían por qué subir más de este punto. Eso sí, la presidenta evitó señalar de forma directa que se ha alcanzado ya el techo para el precio del dinero y dejó toda su comunicación en condicional. El mercado esperaba este mensaje de cierta cautela, pues ningún banco central reconocido quiere jugarse su credibilidad en tiempos de alta incertidumbre señalando de manera rotunda que ya se ha alcanzado el pico de los tipos de interés. Con este giro en la comunicación, el BCE se deja algo de margen para actuar si la situación de la inflación empeora. Aunque ese margen, es cada vez más estrecho. 

Siendo conscientes de que la economía podría seguir frenándose en los próximos meses, en el Consejo de Gobierno ha primado el deseo de atar esta subida de tipos ante la posibilidad de no poder ejecutarla en el futuro incluso aunque fuera necesaria. 

Fueron, sin embargo, las proyecciones de inflación las que terminaron por decantar la balanza en una reunión de política monetaria marcada por una fuerte división, pero que no se ha basado en “una confrontación de adversarios”, según Lagarde.  Aunque el panorama a largo plazo mejora, el BCE revisó al alza sus estimaciones de inflación para 2023 y 2024 por encima del 3%. 

Con el nuevo incremento, el BCE acumula 10 aumentos consecutivos de los tipos de interés, un registro sin precedentes en términos tanto de duración como de intensidad en el movimiento del precio del dinero. Ha pasado poco más de un año desde que el BCE inició el camino al alza de los tipos desde la zona de mínimos históricos. Desde entonces, acumula un incremento de 450 puntos básicos. El actual ciclo de endurecimiento no tiene parangón, no ya sólo en los más de 25 años de historia del BCE, sino de todo el conjunto de Europa, incluyendo al Bundesbank, el gran baluarte de la restricción monetaria del siglo XX. 

Además, la tasa de depósito, que marca el interés que el BCE paga a los bancos por aparcar sus excesos de liquidez en Fráncfort, ha escalado por primera vez al 4%, situándose en máximos históricos

El miércoles se publicó el dato de IPC americano de agosto, el IPC general registró una subida del 3,7% interanual frente al+3,2% por encima de lo esperado por la subida de los precios de la energía,pero el subyacente moderando a +4,3% frente al +4,7% del mes anterior, en línea con lo esperado, aumenta la probabilidad de pausa por la Fed la próxima semana, los analistas sólo dan un 3% de probabilidad a una subida de 25 puntos básicos el próximo 20 de Septiembre. Se mantiene sin cambios la probabilidad (40%) de una última subida de 25 puntos básicos antes de fin de año hastael techo de tipos fijado por el dot plot de la Fed en 5,5%-5,75%.

En una encuesta elaborada por la Fed de Nueva York se pone de manifiesto una caída de las expectativas de inflación a 3 años del 2.91% al 2.79%. Además, los hogares se volvieron menos optimistas en relación a los ingresos y la situación financiera, estando más preocupados por la pérdida de empleos.

La Asociación Americana de Banqueros considera que la Fed ya ha terminado de subir tipos y espera un recorte de los mismos en aproximadamente un punto porcentual el próximo año.

También hemos conocido esta semana que en Estados Unidos se frena el crédito al consumo. En julio se concedieron 10.339 millones de dólares en préstamos al consumo un dato que queda por debajo de los 14.016 millones del mes anterior, una cifra que además se revisó a la baja. Este dato apuntaría a un cierto freno del consumo, con el crecimiento del crédito al consumo creciendo un +2,5% interanual, una moderación de nueve décimas frente al avance del +3,4% anterior. El optimismo sobre la economía estadounidense ha reducido aún más los diferenciales de crédito “high-yield” llevando la clase de activo a estar claramente cara.

El gobernador del Banco Central de Japón, Kazuo Ueda volvió a mostrar una postura más cauta y agresiva en cuanto a política monetaria (hawkish) que fortalece momentáneamente el yen, pone el bono a 10 años japonés a su nivel más alto desde el 2014 (0.644%).

La Unión Europea lanzará una investigación antidumping sobre los vehículos eléctricos chinos que según expertos están «distorsionando» el mercado europeo. Las ayudas del gobierno chino a sus productores en este sector han creado disparidad de condiciones que hacen que los productores europeos no puedan competir con paridad de armas. La magnitud de este mercado crea uno de los mayores casos comerciales de estos tiempos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció la investigación en su discurso anual ante los legisladores de la UE el miércoles, ante esta decisión anoche el ministro de Comercio chino acusaba a Europa de proteccionismo y advierte de un deterioro de las relaciones comerciales entre los dos bloques. La respuesta de China ha sido tajante. La industria del coche eléctrico podría constituir una oportunidad del gigante asiático para moderar su dependencia del sector inmobiliario. Estados Unidos ya impuso elevados aranceles a los automóviles chinos y ofrece subsidios a aquellos fabricados en el ámbito nacional, convirtiéndose Europa en su principal esperanza, ante las pocas oportunidades en territorio americano.

El enfriamiento económico es cada vez más palpable en Europa, esta semana Bruselas ha vuelto a recortar sus previsiones de crecimiento para este año. El PIB de la zona euro apenas avanzará un 0,8% en 2023, frente al 1,1% que la Comisión Europea estimaba antes del verano, lastrada por Alemania, que este año se contraerá un 0,4%, fruto de la caída del consumo privado, de la pérdida de fuelle de sus exportaciones ante el debilitamiento de la demanda externa, y de la caída de la inversión, especialmente en construcción. Así lo recoge el informe de proyecciones macro de verano publicado este lunes por el Ejecutivo comunitario, que anticipa que esta pérdida de fuelle se extenderá a 2024, ejercicio en el que la economía del euro se frenará hasta el 1,3% frente al 1,6% vaticinado en mayo. Bruselas atribuye el frenazo a la creciente “debilidad de la demanda interna, en particular del consumo”, que refleja cómo la elevada inflación, con precios todavía en aumento en la mayoría de bienes y servicios, “está cobrando un precio mayor de lo esperado en las previsiones de primavera”. Todo ello en un contexto en el que “la fuerte desaceleración en la provisión de crédito bancario a la economía muestra que el endurecimiento de la política monetaria se está abriendo camino a través de la economía”. De hecho, Bruselas reconoce que este “endurecimiento monetario puede pesar sobre la actividad económica más de lo esperado”, aunque a cambio “podría conducir a una disminución más rápida de la inflación que aceleraría la recuperación de los ingresos reales”. Sus advertencias están en línea con las del BCE, en cuyo último boletín económico ya avisaba de un debilitamiento de la demanda interna provocado en parte por el fuerte encarecimiento de la financiación y de las hipotecas, deteriorando así las expectativas de crecimiento de la zona euro. 

En contraste con la caída de la economía alemana (Alemania representa alrededor del 20% del PIB de toda la UE), España será, entre las mayores economías del bloque, la que mejor resistirá este año las embestidas de la desaceleración. De hecho, Bruselas ha revisado al alza, hasta el 2,2%, sus previsiones para el PIB español, tres décimas más que en el informe de mayo (1,9%), fruto esencialmente del efecto arrastre de 2022, “superior al previsto”, y al “sólido” comportamiento mostrado por la actividad en la primera mitad del año. 

Esto no significa que España sea ajena al enfriamiento que está sufriendo el bloque y que quedó patente en los datos publicados la semana pasada por Eurostat, cuando redujo el avance del PIB de la zona euro a un anémico 0,1% en el segundo trimestre, frente al 0,3% anticipado semanas atrás. En este escenario, la Comisión alertó ayer de que España también perderá gas de aquí a final de año, debilitamiento que “se extenderá al menos hasta la primera mitad de 2024” y que le ha llevado a recortar en una décima su pronóstico para la economía española en 2024, hasta el 1,9% desde el 2%. 

Según el informe la expansión económica en España será “más moderada en la segunda mitad de 2023” a medida que el sector turístico, uno de sus grandes motores de impulso, pierda empuje tras los buenos resultados de la temporada estival, la demanda agregada se vea golpeada por “unas condiciones de financiación más restrictivas” y el mercado laboral sometido a “una dinámica más débil”. 

España es uno de los países europeos con la tasa de inflación más baja, relajación gradual de los precios que, según la Comisión Europea, está permitiendo aliviar la presión sobre el poder adquisitivo de las familias, que también han comenzado a beneficiarse de un aumento de los salarios nominales, mitigando así “parcialmente los vientos en contra del consumo privado”. A ello se suma el menor endeudamiento del sector privado y “la solidez del sector bancario” español, factores que contribuirán a paliar los riesgos financieros.

Bruselas prevé que la inflación, que sigue siendo el gran enemigo a batir en Europa, mantendrá en España la senda de moderación de meses atrás a medida que sigan desinflándose los precios energéticos, pero aun así superará claramente el objetivo de referencia del 2% del BCE. La Comisión estima que el IPC armonizado concluirá este año en España en una tasa media del 3,6%, antes de descender al 1,9% en 2024. Mucho menos optimistas son los pronósticos para la zona euro y la UE en su conjunto, donde la inflación media cerrará este año en 5,6% y el 6,5%, manteniendo así la presión sobre la política monetaria del BCE, que este jueves mantendrá una reunión crucial para determinar si hace un alto en el camino o sigue profundizando en las subidas de tipos. 

En este escenario, las otras dos grandes economías del euro, Francia e Italia, harán una aportación desigual al crecimiento. La economía gala crecerá un 1% este año, tres décimas más de lo previsto en mayo, mientras que la italiana se desinflará hasta el 0,9%, lo que supone un tijeretazo de tres décimas sobre el 1,2% estimado meses atrás. Países Bajos sufre uno de los recortes más pronunciados, con un alza del PIB del 0,5%, muy lejos del 1,8% que Bruselas vaticinaba en primavera.

Este martes se publicó el crecimiento del IPC en España que se situó en el +2,6% interanual, tres décimas por encima del mes anterior, siendo el aumento de la inflación se debido en gran medida a la subida de los costes de los carburantes, que empujó al alza el componente de Transporte, explicando más de un 35% de la inflación general. Por el lado contrario, los precios de la electricidad fueron menores en este agosto que el año pasado, lo que permitió que los costes del apartado de vivienda bajaran un -18% interanual. En cuanto a los precios de los alimentos, estos continuaron registrando crecimientos elevados con el componente de Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentando un +10,5% interanual. Finalmente, la tasa de inflación subyacente (índice general sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) disminuyó una décima hasta el +6,1% interanual, situando su diferencia con el IPC general en tres puntos y medio y acumulando ya nueve meses consecutivos por encima de la inflación general confirmando que las presiones inflacionistas siguen elevadas.

Continuando con la economía Española, los pronósticos de los principales organismos económicos nacionales e internacionales coinciden en que España resistirá este año mejor que las otras grandes economías europeas las embestidas de la desaceleración que se atisba en el horizonte. De hecho, muchos han revisado al alza sus pronósticos para el PIB español en 2023. El pasado martes lo hizo Bruselas, que elevó hasta el 2,2% su estimación de crecimiento para este año (tres décimas más), y ayer lo hizo el panel de Funcas, que la mejoró en una décima, también hasta el 2,2%. Sin embargo, a poco más de tres meses del cierre del ejercicio, las miradas apuntan ahora a 2024, porque, y lo que preocupa ahora a los agentes económicos es lo que está por venir, que es un fuerte enfriamiento de la actividad económica en Europa al que no será ajena España. Así, el panel de Funcas, que aglutina las previsiones de los principales servicios de análisis de bancos, empresas y otros organismos económicos nacionales, augura que España crecerá un 1,8% en 2024, cuatro décimas menos que en 2023, lo que representa una notable desaceleración del PIB. 

La previsión no varía respecto al panel de julio porque los vaticinios del promedio de los panelistas ya eran entonces bastante menos optimistas que los de los principales organismos nacionales e internacionales, que veían un crecimiento próximo e incluso superior al 2% el año que viene. Desde entonces, se ha descolgado de ese cartel la Comisión Europea, que el pasado martes recortó en una décima su previsión para España en 2024, reduciendo al 1,9% el alza prevista del PIB, muy por debajo del 2,4% que augura el Gobierno en funciones y también del 2,2% que en junio proyectó el Banco de España, que la próxima semana volverá a actualizar sus estimaciones. 

Pero si bien el promedio del panel de Funcas arroja un crecimiento del 1,8% el año que viene, son muchos los participantes en la encuesta que prevén un frenazo aún mayor. Santander y la patronal CEOE son los más pesimistas, con unas previsiones de PIB que anticipan un alza de apenas el 1,3% y 1,4%, respectivamente, pronósticos que, de cumplirse, reducirían drásticamente el crecimiento respecto a este año. 

No son los únicos. La propia Funcas, el think tankeconómico de las antiguas cajas de ahorros, estima que el PIB español, envuelto en la corriente gélida que sopla cada vez con más fuerza sobre Europa, no repuntará más de un 1,6% en 2024. Y lo hará gracias al esperado esprint en el consumo de los hogares y la inversión, ya que “la aportación del sector exterior será ligeramente negativa”, mientras que “el consumo público crecerá menos que este año”, señala el informe. 

CaixaBank Research acota el crecimiento al 1,7%, el mismo porcentaje que la Cámara de Comercio de España, mientras que el servicio de análisis de Repsol lo reduce al 1,6%, en línea con Analistas Financieros Internacionales (AFI) o la propia Funcas. Se desmarca del patrón general BBVA Research, que prevé un crecimiento del 2,1%, aun así una desaceleración de tres décimas respecto al 2,4% que pronostica para 2023. 

La Comisión Europea ya advirtió el martes de que la economía española, contagiada por el resfriado que ya padece la UE, también perderá fuelle de aquí a final de año. Un debilitamiento que “se extenderá al menos hasta la primera mitad de 2024” como consecuencia de la pérdida de tracción del sector turístico tras los buenos resultados de la campaña veraniega; el impacto sobre la demanda agregada de “unas condiciones de financiación más restrictivas” (y que desde ayer lo son aún más tras la nueva subida de los tipos de interés al 4,5% por parte del BCE) y la previsible ralentización del mercado laboral. De hecho, “el ritmo de crecimiento del empleo desestacionalizado en julio y agosto fue de menor intensidad que en los meses previos de primavera, sobre todo por la pérdida de ritmo en el sector servicios”, recordó ayer Funcas. Con todo, el think tankdestacó la resiliencia mostrada por el mercado de trabajo y los panelistas prevén que la tasa de paro se reduzca ligeramente, al 12% en 2024, dos décimas menos de lo que preveían en julio. 

El rápido enfriamiento europeo ha terminado calando en la visión y perspectivas de los expertos nacionales, que ahora muestran “un mayor pesimismo en las valoraciones del panel acerca del entorno externo” y que en su práctica totalidad “vaticinan que esa situación persistirá en los próximos meses, o irá a peor”. 

En este contexto, la inflación seguirá siendo una piedra en el zapato de la economía en lo que resta de año, porque la previsión es que el repunte del IPC general registrado en los meses de julio y agosto se mantenga en lo que queda de ejercicio, dejando la media anual en el 3,6%, mientras que en 2024 la tasa de inflación media cerrará todavía en el entorno del 3%. 

Ese pronóstico está en línea con el de la Comisión Europea, que vaticina para España un descenso del IPC general hasta el 2,9% el año que viene, el mismo porcentaje que para la zona euro, tasa que, sin embargo, eleva al 3,2% para el conjunto de la Unión Europea.


¿Fin de ciclo? Sonsoles Castillo. BBVA Research.

La que parece, por ahora, la última subida de tipos de interés del Banco Central Europeo en este ciclo, ha estado rodeada de suspense hasta el último minuto. A diferencia de los movimientos anteriores, claramente telegrafiados a los mercados, en esta ocasión había bastantes dudas sobre la decisión: pausa o subida. La rueda de prensa de la presidenta Christine Lagarde, posterior a la reunión, constata que, efectivamente, la decisión ha estado dividida y la razón es obvia. 

La reciente dinámica de los indicadores económicos, apuntando a una desaceleración rápida del crecimiento frente a una inflación que sigue siendo muy elevada, alejada del objetivo y con una dinámica de convergencia al 2% mucho más lenta de lo deseado por la autoridad monetaria, complicaba la decisión del BCE. Para algunos, el banco central se enfrentaba a un dilema. 

La verdad es que, a la luz de la revisión de las previsiones económicas realizadas por el staff, un elemento clave en la toma de decisiones, no parece existir tal dilema. Es cierto que las perspectivas de crecimiento se han deteriorado a corto plazo, pero la zona euro todavía registrará tasas en el entorno del 1%, no muy alejadas del potencial; es más, las perspectivas a medio plazo se mantienen prácticamente intactas, como Lagarde se encargó de enfatizar en la rueda de prensa. En relación a la inflación, sin embargo, se revisa al alza tanto este año, hasta el 5,6%, como el que viene, hasta el 3,2%, fundamentalmente por el coste de alimentos y energía, que vuelven a ser un elemento de preocupación. Ante un escenario central en el que la desaceleración económica es gradual y transitoria, y una dinámica de desaceleración de la inflación, tras un ajuste fuerte en 2023, excesivamente lenta, la opción clara, para un banco central con el mandato único de la estabilidad de precios, era subir tipos. 

Dicho esto, los temas relevantes hacia adelante son si con esta subida se da por finalizado el ciclo y, pensando más allá, cuándo cabe esperar recortes de tipos. Respecto a la primera, la autoridad monetaria se inclina a no subir más por dos motivos. Por un lado porque, con este último movimiento, el banco central parece más confiado en conseguir el grado de tensionamiento necesario de las condiciones monetarias para que las tensiones inflacionistas se moderen y lleven la inflación al objetivo (de hecho, ahora las previsiones internas del BCE contemplan prácticamente llegar al 2% a finales de 2025). Y, por otro, porque en relación a la velocidad de transmisión de la política monetaria a la economía real, considera que en este ciclo el retardo con el que actúa la política monetaria ha sido menor que en otros ciclos alcistas; en palabras de la presidenta, la transmisión ha sido muy eficiente. 

Transmisión más lenta 

Este punto es discutible; es un tema todavía abierto a debate, y más bien el consenso parece inclinado a pensar que la transmisión podría ser en este ciclo más lenta por distintos motivos que han caracterizado este periodo post-Covid, como el ahorro acumulado. Teniendo en cuenta que las decisiones seguirán dependiendo de los datos, si hubiera sorpresas al alza de la inflación no debería haber dudas de que se producirían más subidas de tipos. 

Respecto a los recortes de tipos, la respuesta corta es que tardarán en producirse. La comunicación está siendo muy clara desde hace tiempo: alcanzado eventualmente el pico, los tipos permanecerán ahí por un periodo de tiempo prolongado. La cuestión es cómo interpretar esto. El BCE no va a dar pistas hasta que nos acerquemos a ese momento. Así es que las interpretaciones pueden ser variadas. Los mercados, más preocupados por la desaceleración cíclica, apostaban por una pausa y ven recortes a mediados del próximo año, pero lo más probable es que no se produzcan hasta finales de 2024. La inflación manda.


Alerta en EEUU por el riesgo inmobiliario de la banca regional. Sergio Saiz.

Tras la crisis de los depósitos que este año se llevó por delante a Silicon Valley Bank (SVB), generando un tsunamifinanciero que arrastró consigo a otras entidades de la talla de Credit Suisse, ahora los bancos miran con preocupación la incipiente crisis en el sector inmobiliario, que amenaza con convertirse en el último clavo de las entidades regionales en Estados Unidos, muy expuestas al ladrillo de alto riesgo.

Wall Street Journal se hacía eco estos días del caso de Bank OZK, una entidad que hace 40 años solo tenía dos sucursales en el pueblo de Little Rock (Arkansas), pero que hoy suma más de 240 oficinas y 30.000 millones de dólares en activos (28.000 millones de euros). ¿Cómo lo ha conseguido? Apostando por una mayor tolerancia al riesgo inmobiliario que los grandes bancos.

Su balance contabiliza más de 23.000 millones de dólares en préstamos, de los que una gran parte está centrada en el inmobiliario comercial. De hecho, es el principal acreedor de un rascacielos de oficinas y viviendas de lujo en el corazón de Manhattan, donde Bank OZK ni siquiera tiene red de sucursales, ya que su actividad se centra principalmente en los estados del cinturón sur del país.

Giro estratégico

La entidad, ante el peligro que ya ha advertido, ha dado un giro en su política crediticia, pero eso no aleja los fantasmas de su balance. Como muestra, a principios de este año se encontró con un préstamo fallido de 60 millones de dólares de un promotor que había puesto como garantía el terreno, entonces valorado en 139 millones. Y aunque el banco se quedó con el suelo, ahora ha tenido que revisar a la baja el valor, hasta los 100 millones y, además, afrontar que han pasado nueve meses y no encuentra comprador para el activo.

En el último mes, los títulos del banco, que cotiza en el Nasdaq, pierden ya más de 11%, desandando parte del avance que había logrado en verano tras dejarse más de un 35% de su valor en Bolsa a raíz de la crisis desatada en marzo por SVB y que afectó a todo el sector financiero.

Pero Bank OZK no ha estado solo en esta estrategia. De hecho, esa ha sido la tónica en muchos bancos medianos en los últimos años.

Sin ir más lejos, Signature Bank, la segunda entidad que quebró en marzo de este año en EEUU, colapsó precisamente por su alta exposición al crédito inmobiliario, que ya entonces estaba mostrando las primeras señales de problemas.

Según las cifras de Comisión Federal de Garantía de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), en la última década la exposición al ladrillo de la banca regional norteamericana ha crecido tan rápido que, a día de hoy, acumula en términos absolutos el doble de valor que la cartera crediticia inmobiliaria de las grandes firmas de Wall Street, que apenas concentran 500.000 millones de dólares, frente al billón de las entidades medianas.

Raíces profundas

Pero las raíces del ladrillo en el balance de los bancos estadounidenses regionales son tan profundas que incluso hay una parte que no se aprecia a simple vista en sus balances, pese a que llega a representar alrededor del 20% de sus depósitos, según WSJ.

Es una práctica habitual que los bancos presten dinero a compañías financieras (fondos de deuda o capital riesgo) que, a su vez, conceden préstamos inmobiliarios utilizando como garantía las mismas propiedades en las que invierten o emitiendo bonos que compran los propios bancos.

Los cálculos apuntan a una cifra que a día de hoy alcanzaría los 3,6 billones de dólares (3,3 billones de euros) en total en créditos inmobiliarios indirectos, una exposición que mayoritariamente se concentra en la banca regional.

Y el mercado ya da muestra de un importante deterioro.

El volumen de ventas de inmuebles comerciales en julio cayó un 74% respecto a hace un año y las ventas de edificios de oficinas en Manhattan se encuentran en su nivel más bajo de las últimas dos décadas. Mientras, los tipos no han dejado de subir desde marzo de 2022 al ritmo más rápido de los últimos cuarenta años.

Riesgo

El encarecimiento del precio del dinero ha tenido un impacto negativo en el valor de las carteras de deuda, hasta ahora centrándose principalmente en la pérdida de valor de los bonos, que fue lo que generó la caída de Silicon Valley Bank.

Sin embargo, una crisis inmobiliaria sería fatal para los créditos inmobiliarios, poniendo en jaque la liquidez de los bancos medianos en caso de que se volviera a repetir una retirada masiva de depósitos, como la que se vivió en marzo y que estuvo a punto de reeditarse en mayo, cuando First Republic fue intervenido y posteriormente rescatado por JPMorgan.


En la cuerda floja. Axel A. Weber. Expresidente del Bundesbank y miembro del consejo de administración de Flossbach von Storch.

En los últimos años, los principales bancos centrales han cometido errores y, durante mucho tiempo, no han cumplido con su mandato de garantizar la estabilidad de precios. Además, para hacer sus previsiones de inflación, han confiado en modelos que en la práctica no funcionan. Ahora les toca lidiar con una consecuencia que va para largo: el aumento considerable y, sobre todo, persistente de las tasas de inflación, un proceso doloroso para todos los implicados. 

A mi modo de ver, el problema de base radica en la propia definición de “estabilidad monetaria”, que para los bancos centrales quiere decir una inflación en torno al 2%. ¿Es realmente estable el valor del dinero si los precios suben un 2% cada año? O, dicho de otro modo: ¿qué quiere decir que los precios no suban? 

Cuando, allá por 2016, el nivel de precios no se movía dentro de la zona euro, el entonces presidente del BCE, Mario Draghi, advirtió del creciente riesgo de deflación. Yo nunca lo había visto así: para mí, los precios constantes son síntoma de estabilidad; por tanto, sólo existe riesgo de deflación cuando los precios caen de manera generalizada, algo que no sucedía en aquel momento. 

Así pues, en aquellos años los bancos centrales vieron riesgos donde no los había y, por desgracia, actuaron en consecuencia. En otras palabras: su política monetaria siempre fue más ofensiva de lo que podría –de lo que debería– haber sido. 

Lo mismo puede decirse de los años posteriores, sobre todo en el pico de la pandemia. Sin duda, el cambio de estrategia de la Reserva Federal estadounidense en 2020 fue un gran error. Con el llamado “objetivo de inflación media” (average inflation targeting), amplió artificialmente el margen para que la inflación siguiera subiendo. De repente, la estabilidad de precios se definía como un promedio: si la tasa de inflación ha estado durante varios años por debajo del objetivo del 2%, se permite que en los años siguientes aumente muy por encima de ese nivel. 

Pero, ¡se trata de una política monetaria totalmente equivocada! No es más que un late by design: siempre llega “demasiado tarde” porque está mal concebida desde el principio. 

Instrumento inadecuado 

Esto demuestra una vez más que los banqueros centrales rara vez hablan con gente “normal”. Nadie que yo conozca se alegra de que las tasas de inflación se disparen sólo porque en los años anteriores hayan estado por debajo del objetivo de inflación y, por lo tanto, en conjunto alcancen el valor promedio. En este sentido, se trata de un instrumento inadecuado por el que ahora estamos pagando un precio muy alto. 

Un vistazo al nivel de precios en el otoño de 2020 habría bastado para comprobar que ya se había producido una ruptura estructural. Hasta ese momento, los precios habían subido de media entre un 1% y un 2% anual; desde entonces, se han multiplicado varias veces. 

Pero, ¿cómo es que los precios han subido tantísimo? Por un lado, debido a una política fiscal ofensiva: en Estados Unidos y en todo el mundo se ha destinado en los últimos años entre un 20% y un 25% del Producto Interior Bruto a paliar crisis; por otro lado, la política monetaria ultraexpansiva ha estirado también los balances de los bancos centrales de todo el mundo entre un 20% y un 25%, lo que precisamente ha posibilitado y financiado esa generosa política fiscal. 

Con ello, el aumento de los ingresos se trasladó del futuro al presente mediante rentas sociales, lo que estimuló masivamente la demanda. Sin embargo, el aumento de la producción que suele ir asociado a esos ingresos y la consiguiente ampliación de la oferta de bienes no se produjeron debido a los confinamientos. A ello se suman los problemas en las cadenas de suministro causados por la pandemia, que han ahogado aún más la oferta de bienes. 

Ajustes insuficientes 

Los bancos centrales llevan desde entonces intentando corregir sus errores y ahuyentar a los fantasmas que han invocado. Sin embargo, las medidas que han puesto en marcha hasta ahora son (todavía) insuficientes para reconducir la inflación hacia el objetivo. Hace falta algo más que eso, aunque los efectos secundarios de los ajustes sean cada vez más evidentes: problemas en el sistema bancario y en el sistema financiero. 

La gran pregunta es: ¿lograrán los bancos centrales mantener el equilibrio y reducir la inflación sin correr el riesgo de que se produzcan graves daños en la economía? Por lo que respecta a la bajada de la inflación, es demasiado pronto para cantar victoria. Sí, después de que el año pasado rondara el 10%, la tasa de inflación ha bajado considerablemente tanto en la zona euro como en EEUU, pero se mantienen por encima del 2%. En este sentido, el camino de bajada está lleno de baches que, muy probablemente, vayan para largo, más de lo que muchos esperan hoy. 

Cualquiera que haya gestionado una crisis sabe que en cierto modo se parecen a un tsunami: después de una primera gran ola, el mar retrocede y, por un momento, todo parece en calma; entonces llega la segunda ola, que muchas veces es aún más destructiva que la primera. Por eso, debemos permanecer alerta.


Buen fin de semana!!