Comentario de mercado viernes 6 de Septiembre del 2024.

Empezaré el mail con un pequeño resumen del mes de agosto que ayude a poner en contexto dónde nos encontramos de cara al último trimestre del año, os deseo a todos un buen comienzo de curso. Como resumen del mes de Agosto los ganadores han sido los metales industriales, la renta fija y el oro. No obstante, lo que empezó como un gran susto para la bolsa terminó siendo uno de los mejores agostos desde 2021, el índice MSCI global subió en el mes un 1,6%. El Ibexfue uno de los mejores índices entre los países desarrollados, y en sectores y estilos destacó la caída de las pequeñas compañías (small caps) tanto en Europa como en Estados Unidos después de haber tenido un muy mes de Julio, mientras que el sector de crecimiento (growth) español lideró las subidas. Por sectores, los defensivos lo hicieron mejor, aunque de forma más marcada en Estados Unidos que en Europa donde vimos una recuperación de éstos en la segunda quincena.

Por el lado macro, los datos en Estados Unidos de julio de inflación, y sobre todo los de empleo no agrícola, desataron los miedos de recesión el lunes 5 de agosto, provocando una severa reversión en el yen carry trade (Yen-Dólar) que afectó notablemente a los activos de riesgo, el VIX supero 60% en el intradía, como consecuencia de la fuerte caída en las expectativas de tipos de la Fed. No obstante, los datos macro han ido demostrando que la economía americana sigue relativamente sólida. En cualquier caso, la Fed ha girado su discurso a graduales bajadas de tipos al mostrarse más preocupada por el empleo que por la inflación, veremos lo que dice el dato de hoy.  

En renta fija, las rentabilidades soberanas estrecharon durante el mes de agosto, especialmente en Estados Unidos, al aumentar la probabilidad de ver bajadas de tipos apoyadas en un mercado laboral más débil y también por el tono más promercado (dovish) de Powell en la reunión de Jackson Hole. En crédito, el mes termina con apetito por el riesgo, ligeros repuntes en diferenciales de crédito, pero con retornos positivos, especialmente en el High Yield y en AT1 euro.

En divisas destacó la apreciación del euro frente al dólar alcanzando niveles cercanos a los 1,12 dólares por euro en respuesta a una Fed dispuesta a empezar a bajar tipos en septiembre. Por otro lado, el peso mexicano fue el que más sufrió la reversión del carry trade vivido a comienzos de mes del que hablé en mi último mail.

Eurodólar últimos 12 meses:

En agregado, el índice de materias primas registró ligeras caídas mensuales (-1,7%), aunque se fueron disipando las dudas sobre el crecimiento y la depreciación del dólar ayudó a los metales. Destacó el buen comportamiento del gas natural (+13%) tras el ataque de Ucrania, el aluminio (+11%) por la caída de inventarios y el oro (+3,7%) tras el episodio de aversión al riesgo. El crudo se desplomó más de un -4,0%.

Más de dos años después de que la pendiente de la deuda americana 10 años-2 años iniciase la inversión, es decir que la rentabilidad del bono soberano a 2 años sea mayor que el tipo a 10 años, esta semana la referencia estadounidense presenta por primera vez una pendiente positiva. En este caso, la inversión de la curva ha durado 26 meses, siendo el periodo más largo desde los años 80. Históricamente, las últimas seis recesiones han venido precedidas de una inversión de la curva, aunque en dos ocasiones esto no ha sucedido (1988 y 1998) ofreciendo falsas señales. Por ello, la inversión de la curva es una condición necesaria, pero no suficiente para la llegada de una recesión. En el hipotético caso de estar atravesando una en estos momentos, nos encontraríamos en la de mayor decalaje frente al inicio de la inversión, 26 meses frente a los 11 meses de mediana desde 1980.  Por otro lado, la referencia 10–3 meses sigue manteniendo una fuerte pendiente negativa (-132 puntos básicos), lo que contradice la señal enviada esta semana por el par 10–2 años, ya que la desinversión es precisamente el momento más cercano a la recesión. Esto sucede porque el mercado espera unas fuertes bajadas de tipos (126 puntos básicos) en los próximos seis meses.

Probabilidades de recesión en Estados Unidos según diferentes indicadores:

Hoy es el día más importante de la semana para los mercados ya que conoceremos los datos de empleo del mes de agosto en Estados Unidos. El consenso espera una recuperación en la creación de empleo hasta los 165.000 nuevos puestos en el mes de agosto y que la tasa de paro baje una décima hasta el 4,2%. De cumplirse las expectativas, serían unos datos suficientes para calmar a los mercados y apuntarían a una rebaja de 25 puntos básicos en los tipos oficiales en septiembre (reunión la próxima semana). Cabe recordar algunas peculiaridades del informe de empleo de julio, como el elevado crecimiento de los despidos temporales (+30%), algo que debería revertirse en el mes de agosto, o las distorsiones provocadas por el huracán Beryl. 

Los mercados de tipos ahora mismo tienen en precio una probabilidad de 31% de un recorte de tipos de 50 puntos básicos en Septiembre, pero más de 50% de probabilidad de recorte de 50 puntos en diciembre.

Estas son las previsiones de Goldman Sachs sobre tasa de desempleo y cuánto esperaría de recorte de tasas:

4,19% de desempleo o menos implicaría un recorte de 25 puntos básicos siempre que las nóminas sean positivas

4,20-4,29% de desempleo implicaría un recorte de 25 puntos si las nóminas son superiores a 150.000, recorte de 50 puntos si las nóminas son inferiores a 150.000.

4,30% o más de tasa de desempleo sería un recorte de 50 puntos.

Fuente: Andbank.                                                                                                                        

Fuente: Andbank.                                                                                                                        

La volatilidad ha vuelto esta semana a los mercados en Estados Unidos, después de que el lunes fuese festivo. Unos datos macroeconómicos que siguen mostrando debilidad en el lado industrial estadounidense, con un dato de ISM (47,2) en terreno de contracción por quinto mes consecutivo, junto con cierta ralentización en el crecimiento de los agregados globales de ventas de semiconductores (+2,7 % mensual en julio, el crecimiento más bajo en dos meses) ha desatado las preocupaciones en la industria de semiconductores, siendo este el principal detractor en las bolsas globales, Nvidia cayó un 9,5% el martes.

VIX últimos 12 meses:

El martes fue la mayor caída del sector de semiconductores desde el 2020:

La semana pasada estuvo marcada por unos datos macroeconómicos favorables tanto en Estados Unidos como en Europa, con una economía estadounidense que sigue mostrando un crecimiento sólido y la región europea encaminada hacia sus objetivos de inflación, con un último dato del 2,2%. En la bolsa americana todas las miradas estuvieron puestas en Nvidia que, pese a unos beneficios y ventas récord, las elevadas expectativas sobre los beneficios de la compañía hicieron que cayese un -6,4% el jueves, con correcciones al cerrar la semana en torno al -7,7%.

En Estados Unidos se revisó al alza el dato de PIB del segundo trimestre del año, así como la inflación, medida por el PCE, que no mostró sobresaltos. El PIB estadounidense creció un +3% interanual, dos décimas por encima del dato preliminar, principalmente impulsado por un consumo que avanzó en mayor medida a lo publicado anteriormente. En cuanto a la métrica de precios favorita de la Fed, se mantuvo en línea con las expectativas y el dato del mes anterior, tanto en términos interanuales como mensuales. Así, el índice subyacente de PCE permanece en niveles del +2,6% por tercer mes consecutivo y el general en 2,5%. Por componentes, la mayor contribución al crecimiento de los precios continúa de la mano de los servicios (+2,3%), en concreto de los alquileres imputados (+1%).

Las bolsas asiáticas se han resentido esta semana tras casi cuatro meses de subidas al ver que China no acaba de fraguar un crecimiento sostenido y las medidas gubernamentales parecen no tener mucho calado de momento. Promotores inmobiliarios como New World Development han caído hasta un -14% al presentar las primeras pérdidas anuales en dos décadas. Hay esperanzas, no obstante, de que China tenga un buen cuarto trimestre, pues la demanda interna va incrementándose poco a poco, pero las medidas gubernamentales no surten el efecto deseado. Septiembre ha sido históricamente un mes de volatilidad para los mercados financieros y será interesante ver el desarrollo, más tras uno de los peores meses de agosto de los últimos años desde el punto de vista de los activos de riesgo. Hoy conocemos un muy importante informe de empleo en Estados Unidos que puede ser muy determinante en la cuantía de la bajada prevista por la Fed y cómo pueden ser sus siguientes movimientos de tipos. Según dijo Jerome Powell en Jackson Hole recientemente, ‘las acciones de la Reserva Federal no pueden suponer un debilitamiento en el mercado laboral’.

En Europa, el Banco Central Europeo vio cómo algunos de los miembros de su órgano de control respaldan una bajada de tipos en septiembre si los datos de inflación siguen en la actual senda de descensos. Es noticia en Alemania donde la extrema derecha gana en dos elecciones regionales y la victoria se interpreta como un castigo al canciller Olaf Scholz. Si bien las victorias tienen poca repercusión práctica, al ser improbable que puedan formar gobierno, el hecho no ocurría desde la Segunda Guerra Mundial.

Europa y China están en problemas y muestran poca determinación para superarlos. Los europeos ven cómo el modelo alemán exportador apoyado en la industria se tambalea. Los últimos datos publicados muestran una caída del crecimiento y de la inflación, lo que aumenta las expectativas de que el Banco Central Europeo (BCE) venga al rescate después de haber terminado con el entusiasmo postpandémico con el ciclo de subidas de tipos. De hecho, en su último informe estratégico Julius Bäer prevé un recorte de tipos para cada una de las tres reuniones que quedan hasta final de año, y creen que el BCE solo dará pequeños pasos y no bajará tipos con la suficiente determinación para estimular con fuerza el crecimiento, a fin de cuentas, como dicen los analistas de Julius Bäer, los bancos centrales siempre conducen mirando al retrovisor por lo que todavía ven los datos de inflación algo elevados aunque en retroceso. En cuanto a China, todos los inversores de fuera del país han capitulado ante la idea de que la política haga su trabajo y resuelva la crisis inmobiliaria, esto puede ser favorable para los mercados en el corto plazo, ya que las medidas políticas sólo pueden sorprender de forma positiva.

La menor inflación en Alemania y en el conjunto de la eurozona se explica por una demanda más débil, que impide que los precios aumenten y tiene un impacto negativo en el mercado laboral. Esta combinación de débil crecimiento e inflación más baja otorga al BCE un amplio margen para relajar su política monetaria. La mayoría de los analistas prevén un nuevo recorte del tipo de referencia en la próxima reunión del Consejo de Gobierno el 12 de septiembre, y muchos esperan una bajada del tipo oficial en cada una de las tres reuniones restantes del BCE hasta final de año, lo que reduciría el tipo de depósito al 3,00% desde el 3,75% actual. Estos nuevos recortes del BCE de 75 puntos básicos estarían en línea con las expectativas de bajada de tipos por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos, si los mercados se sorprenden por los nuevos recortes de tipos del BCE y una menor flexibilización de la política monetaria en Estados Unidos, el eurodólar podría corregir a medida que el dólar se fortalezca.

La evolución de los precios en la economía china está siendo muy moderada. El índice de precios al consumo apenas subió un 0,13% en el primer semestre del año y la inflación subyacente, que excluye los elementos más volátiles como energía y alimentos fue del 0,7%. La dinámica de precios en el sector manufacturero contribuirá a mantener baja la inflación en los próximos meses. Los últimos indicadores adelantados sugieren que el riesgo de crecimiento y deflación persistirán fruto de la desaceleración del mercado inmobiliario y la débil demanda interna. Debido a la continuada debilidad de la economía china, se han intensificado los rumores sobre un mayor apoyo de la política económica. Informaciones recientes apuntan a que las autoridades chinas estarían considerando permitir a los propietarios de viviendas refinanciar sus hipotecas para reducir su coste de financiación. Si bien esta medida sería bienvenida para aliviar la carga financiera de los hogares, es probable que su efecto sobre el consumo sea limitado dada la preocupación sobre los ingresos y el empleo.

En el Informe mensual de los flujos de mercado del mes de Agosto de Kepler Chevreux siguen destacan los flujos compradores (inflows) en Renta variable, con la entrada de 86,7 billones de dólares frente a los flujos vendedores en el mes en Renta Fija de -41,6billones.

El Flujo comprador destaca en cuatro regiones principalmente +46,4 billones en Estados Unidos, +21,9 billones en ETFs de Mercados Emergentes, +1,6 billones en Europa y +3,4 billones en Japón. Los flujos compradores en emergentes siguen muy concentrados en China (+17,1 billones de dólares) y resto de Asia (Taiwan +4,2 billones e India +600 millones)

El precio del petróleo ha caído más de un 7% esta semana, las razones que argumentan el sell off del crudo pueden ser varias, aunque un elemento que probablemente tuvo un peso específico importante fue la posibilidad de que Libia normalice la producción de la materia prima en un corto periodo de tiempo. El peso específico del país dentro de la OPEP no deja de ser bastante reducido, entorno a un 1.0%, y, por lo tanto, se puede plantear una cierta sobrerreacción por parte del mercado.

Precio del barril de Brent últimos 12 meses:

La Asociación de Inversores Minoristas de Americana (AAII) publicó su encuesta mensual donde se observa todavía una exposición (allocation) muy alto a Renta Variable con niveles de efectivo (cash) bajos. Además, la encuesta semanal de sentimiento de mercado alcistas-bajistas (Bulls minus Bears) sigue estando en la parte alta del rango (https://www.aaii.com/assetallocationsurvey).

AAII monthly survey. Renta Variable (linea blanca), Efectivo (verde), Renta Fija (amarilla):

AAII Bulls minus Bears Index

Importante esta semana:

Kamala Harris, en un mitin el lunes, expresó su oposición a los planes de compra de United States Steel por parte de la japonesa Nippon Steel a pesar de que la operación fuese aprobada de forma unánime por los consejos de administración de las dos compañías. Esto traslada un mensaje intervencionista que no suele gustar al mercado. Además, sugirió el miércoles un impuesto del 28% a las ganancias de capital para las personas que ganan 1 millón de dólares o más.

El Libro Beige de la Fed planteó que la actividad en Estados Unidos se mantuvo estancada o cayó ligeramente en la mayoría de los distritos. En lo que al empleo se refiere hubo estabilidad o ligera subida. En este sentido, no se apreciaron grandes señales de despidos, aunque las horas medias trabajadas cayeron. Por último, los precios y salarios subieron modestamente.

Mary Daly, presidenta de la Fed de San Francisco, señaló que se necesita un recorte de tipos para mantener el mercado laboral saludable, aunque aún no tiene clara la cuantía de este. Bostic, presidente de la Fed de Atlanta, por su parte, planteó que, en estos momentos, los precios y el empleo se encuentran en equilibrio, aunque todavía no se puede cantar victoria respecto al primer punto.

La OPEP+ anunció ayer que retrasa hasta diciembre su plan gradual de aumentar la producción en 2,2 millones de barriles diarios. El cártel del petróleo ha decidido esperar a revertir los recortes voluntarios introducidos en noviembre de 2023. Actualmente, los recortes del cártel ascienden a 5,86 millones de barriles diarios (5,7% de la demanda global), de los cuales 3,66 millones pertenecen a la reducción obligatoria y 2,2 millones a un ajuste voluntario. En el primer caso, los 3,66 millones no expirarán hasta finales de 2025, mientras que el recorte voluntario estaba previsto ser restituido de manera mensual, comenzando en octubre de 2024 hasta noviembre del 2025. Así lo anunciaron en junio, cuando los países miembros tenían intención de reestablecer 180.000 barriles diarios entre los meses de octubre y noviembre, con un horizonte de un año hasta reponer los 2,2 millones de barriles en el mercado. Sin embargo, unos datos desfavorables para la economía China, que es el principal importador de petróleo del mundo, junto con las expectativas de la resolución de la disputa en Libia, llevaban el precio a niveles de 72,7 dólares el barril a cierre de la sesión de ayer, el menor nivel desde mediados de 2023. 

Precio del barril de Brent último mes:

En la eurozona se publicaron este lunes las cifras de confianza empresarial manufacturera que confirmaron la debilidad del sector. En el caso agregado, la lectura definitiva de agosto sitúa al indicador en niveles del 45,8 por tercer mes consecutivo, por lo que aún permanece en territorio de contracción. A nivel país, únicamente España logra superar el umbral de expansión (50,5), seguido de Italia (49,4), Francia (43,9) y Alemania (42,4).

Los miembros del Banco Central Europeo ven la inflación en el camino correcto, aunque difiere la determinación a rebajar tipos en la próxima reunión. Joachim Nagel, gobernador del Bundesbank alemán, indicaba esta semana que no debemos cantar victoria en la batalla sobre la inflación y no tomará una decisión hasta llegada la semana que viene, cuando disponga de una visión completa de los datos. Por su parte, el miembro del Comité Ejecutivo, Piero Cipollone, hizo hincapié en las consecuencias adversas de mantener los tipos de interés en niveles elevados durante demasiado tiempo. Tal y como señaló, la demora en la bajada de tipos nos situaría en una desventaja competitiva, al requerir “desesperadamente” de inversión y crecimiento en Europa. “Los tipos tienen que reducirse porque gran parte del problema inflacionista se ha resuelto”. Además, mostró calma ante la posibilidad de un aumento de los salarios a mayor ritmo que la inflación, al contrario de lo que ha venido pasando, tratándose de una “puesta al día” de la economía. 

El miércoles destacó la publicación de los PMIs de servicios y compuestos de China y la Eurozona. Los primeros mostraron un menor ritmo de expansión del sector servicios ante la debilidad del consumo, de forma que el ritmo de crecimiento del país se acerca al estancamiento. En la eurozona, el PMI de servicios, en cambio, aceleró su ritmo de expansión gracias a una mayor demanda, principalmente por Francia. De esta forma, la economía de la eurozona consigue acelerar su ritmo de crecimiento a pesar de la profunda recesión industrial de Centroeuropa. Respecto de España, el PMI de servicios volvió a acerarse, permitiendo que el país lidere el crecimiento económico.


Lecciones de la gran inflación. Martin Wolf. Financial Times.

El discurso de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, en el Simposio Económico de Jackson Hole el mes pasado, fue lo más parecido a un himno a la victoria que podría pronunciar un sobrio banquero central. “La inflación ha disminuido significativamente”, señaló. “El mercado laboral ya no está sobrecalentado, y las condiciones son ahora menos restrictivas que las que prevalecían antes de la pandemia. Las limitaciones de la oferta se han normalizado”. Y añadió que, “con una reducción adecuada de la restricción política, hay buenas razones para pensar que la economía volverá a una inflación del 2%, manteniendo al mismo tiempo un mercado laboral fuerte”. Así pues, ¡tiempos felices!

El resultado es mejor de lo que yo y muchos otros esperábamos hace dos años. De hecho, el éxito en la reducción de la inflación con sólo un modesto debilitamiento de la economía real es una grata sorpresa. El desempleo, señaló Powell, era del 4,3%, “todavía bajo en términos históricos”. En la eurozona y Reino Unido, las perspectivas son menos halagüeñas. Pero también allí las perspectivas son de tipos de interés más bajos y una demanda más fuerte. Como señaló, una de las razones de este éxito ha sido la estabilidad de las expectativas de inflación a largo plazo. Eso es lo que se suponía que debía conseguir el régimen de “objetivos flexibles de inflación media”. Pero también cabe añadir que hubo algo de suerte, sobre todo en lo que respecta a la oferta de mano de obra.

A pesar de estos resultados, es necesario extraer lecciones, porque algunas de las historias que se cuentan sobre este episodio no son correctas. Se han cometido errores al entender las cuestiones económicas que han rodeado al Covid.

También se han cometido errores al atribuir la subida de los precios únicamente a los shocks imprevistos de la oferta. La demanda también desempeñó un papel. Es muy probable que vuelvan a producirse grandes perturbaciones de la oferta, al igual que habrá nuevas crisis financieras. Los bancos centrales deben aprender de estas experiencias aunque crean que este episodio no ha acabado tan mal.

Un punto importante es que resulta más útil considerar lo ocurrido como un choque a nivel general de precios que como un salto en las tasas de inflación. Así, entre diciembre de 2020 y 2023, el índice general de precios al consumo subió cerca de un 18% en EEUU y la eurozona, y un 21% en Reino Unido. Esto está muy lejos del 6% que supuestamente era el objetivo a tres años vista. No es de extrañar que tantos reconozcan una “crisis del coste de la vida”. Además, se trata de un salto permanente. En el marco de los objetivos de inflación, se trata de choques pasados. Esto no significa que vayan a olvidarse pronto.

Lo más importante es que los shocks temporales de la oferta no causan por sí mismos saltos permanentes en el nivel general de precios. La demanda debe al menos acomodarse, y es más probable que lo haga, a los aumentos permanentes de los precios. En este caso, las respuestas fiscales y monetarias a la crisis del Covid fueron fuertemente expansivas. De hecho, se trató la pandemia casi como si fuera otra gran depresión. No es de extrañar, por tanto, que la demanda se disparara en cuanto terminó. Como mínimo, esto compensó el efecto general de las subidas de precios de productos y servicios escasos. Podría decirse que impulsó gran parte de la demanda que generó esas subidas.

Ecuación de cambio

El monetarista británico Tim Congdon advirtió de ello, como señalé en mayo de 2020. Pensemos en la famosa “ecuación de cambio” del economista estadounidense Irving Fisher: MV=PT (donde M es el dinero, V su velocidad de circulación, P el nivel de precios y T el volumen de transacciones). Entre los cuartos trimestres de 2019 y 2020, la relación entre M3 (la masa monetaria en sentido amplio) y el PIB aumentó 15 puntos porcentuales en la eurozona, 17 puntos porcentuales en EEUU, 20 puntos porcentuales en Japón y 23 puntos porcentuales en Reino Unido. Se trataba de un excedente monetario mundial. Nada, habría dicho Milton Friedman, era más seguro que la subsiguiente “escasez de oferta” y la escalada de los niveles de precios. La política fiscal echó más leña al fuego. Sí, en tiempos normales no se puede dirigir la economía con dinero. Pero un informe de Bruegel sugiere que es en condiciones inestables cuando el dinero importa para la inflación. El Banco de Pagos Internacionales ha argumentado de forma similar. Así pues, no deberían ignorarse las grandes expansiones (y contracciones) monetarias.

Esta expansión monetaria fue puntual: desde 2020, se ha permitido que las ratios volvieran a su punto de partida, mientras el PIB nominal se disparaba. Los monetaristas predijeron que la inflación iba a estabilizarse, como así ha ocurrido. Este resultado se vio favorecido por la estabilidad de las expectativas de inflación y, en algunos lugares, por la inmigración.

El hecho de que el gran salto en los niveles de precios se debiera a la interacción entre los cuellos de botella en la oferta inducidos por el periodo posterior al Covid y la guerra de Ucrania, y la fuerte demanda no significa que esta última fuera un gran error en relación con las alternativas. Una demanda más débil también habría impuesto grandes costes económicos y sociales. Pero debemos analizar con rigor estas alternativas, porque es probable que vuelvan a producirse grandes choques.

¿Y ahora qué?

Este pasado, sin embargo, ya es pasado. ¿Y ahora qué? Una gran pregunta es si la inflación se estabilizará. Otra es hasta qué punto se invertirá la subida de los tipos de interés. ¿Estamos en un mundo en el que los tipos de interés serán permanentemente más altos? De ser así, ¿ha desaparecido ya el temor al límite inferior de los tipos de interés?

El hecho de que las economías se hayan mostrado en su mayoría robustas, a pesar del ajuste monetario, sugiere que podría ser así. Pero eso crea una amenaza para la futura estabilidad financiera y fiscal: las nuevas deudas serán mucho más caras que las antiguas. Es plausible que el envejecimiento, las menores tasas de ahorro, las presiones fiscales y las grandes necesidades de inversión, sobre todo en el clima, se combinen para encarecer constantemente la deuda pública y privada. De ser así, este problema potencial de “altos durante más tiempo” podría convertirse en una pesadilla.

El régimen de objetivos de inflación se ha enfrentado ya a dos grandes pruebas: la crisis financiera y el Covid. Ha sobrevivido a ambas, por poco. Pero es posible que se produzcan nuevas crisis, algunas de ellas incluso muy pronto.


Acostumbrarse a las amenazas en los mercados tiene riesgo. Gillian Tett. Financial Times.

El mes que viene, Wilbur Ross, de 86 años, eminencia del capital privado y exsecretario de Comercio de Donald Trump, publicará una autobiografía, Risks and Returns (Riesgos y rendimientos). Los inversores deberían prestar atención.

Porque escondido en la saga de la sorprendente carrera empresarial de Ross –y su conversión de la política de izquierda a la de derecha– hay un episodio sorprendente que involucra a Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal.

En 2018, según cuenta Ross, el expresidente se enfureció tanto con la decisión de Powell de aumentar los tipos de interés que le dijo a Ross: “Por favor, llama a este idiota y explícale que repudiaré” su trabajo a menos que cambie de rumbo.

Ross se mostró reacio y respondió: “Señor presidente… No me queda claro que le convenga amenazar con reemplazar a [Powell]”. Y cuando Ross finalmente hizo una llamada, Powell insistió en que no tenía “ninguna obligación de debatir” políticas con la Casa Blanca. En otras palabras, prevaleció la independencia de la Reserva Federal.

Seis años después, esto podría parecer historia antigua. O tal vez no. Por un lado, pone de relieve los riesgos que se avecinan si Trump gana en noviembre. Pero también revela otro aspecto: hasta qué punto los mercados están ahora acosados por un fenómeno conocido como la “normalización de la desviación”.

En las últimas semanas, los precios de las acciones han subido, lo que ha llevado al Dow Jones a un máximo histórico. Esto no solo ha revertido la caída del mercado observada a principios de agosto, sino que ha proporcionado un mejor rendimiento para las acciones que casi todos los agostos recientes, como señala Zachary Karabell en su Edgy Optimist Substack .

Este desempeño del mercado refleja un creciente optimismo sobre la perspectiva de un “aterrizaje suave” para la economía estadounidense, después de que Powell señalara en Jackson Hole que se avecina un recorte de tipos en septiembre.

Pero la paradoja es que este clima positivo ha surgido mientras las nubes –es decir, los riesgos– siguen acumulándose. 

La incertidumbre

Una nueva ola de riesgos geopolíticos amenaza con –en el mejor de los casos– perturbar las cadenas de suministro y –en el peor de los casos– producir más guerras en los próximos meses. 

Mientras tanto, es muy probable que las elecciones de noviembre en EEUU produzcan –en el mejor de los casos– una profunda incertidumbre política y –en el peor de los casos– un conflicto interno.

La cuestión no es sólo lo que Trump pueda hacer con la Reserva Federal; su equipo también parece interesado en debilitar el dólar e implementar recortes de impuestos que agregarían más de 4 billones de dólares a la deuda nacional, según Penn Wharton.

Esto sería alarmante en casi cualquier circunstancia, pero ahora parece doblemente arriesgado, dado que Estados Unidos debe mantener la confianza de los inversores globales si quiere financiar su deuda creciente. Como señala Torsten Slok, de Apollo, la relación deuda/PIB de Estados Unidos está muy por encima del 100%, y el coste del servicio de la deuda ya representa el 12% de los gastos gubernamentales y un tercio (9 billones de dólares) de los bonos del Tesoro deben refinanciarse el próximo año. 

Una victoria de Kamala Harris podría traer más continuidad a las políticas. Por ejemplo, es poco probable que despida al presidente de la Fed. Pero sus planes económicos podrían aumentar la deuda en 2 billones de dólares, dice Penn, y presentan ideas poco ortodoxas, como los controles de precios.

El otro enorme riesgo es que si Harris gana por un pequeño margen, casi con certeza tendrá protestas, impugnaciones legales y posibles disturbios civiles por parte de algunos partidarios de Trump.

Nada de esto es bueno para la confianza global en Estados Unidos, pero lo más notable es que pocos de estos riesgos parecen estar incorporados a los precios de los activos (excepto el oro); en cambio, prevalece la sensación de optimismo ante un “aterrizaje suave”.

Por qué tanto optimismo

¿Por qué? Una razón es el volumen de liquidez que aún circula en el sistema financiero después de años de flexibilización cuantitativa. Otra es la creencia –o esperanza– de que los ladridos de Trump resultarán peores que sus mordidas, y que sus instintos más peligrosos seguirán controlados por personas como Ross.

Sin embargo, el tercer problema es la llamada “normalización de la desviación”, concepto desarrollado por primera vez por una socióloga llamada Diane Vaughan cuando la NASA le pidió que estudiara el desastre del transbordador Challenger en 1986.

Normalizar lo anormal

Antes del estudio de Vaughan, se suponía que la tragedia había ocurrido debido a un gran fallo de seguridad. Sin embargo, ella argumentó que la causa real fue que, antes del desastre, se habían producido numerosas pequeñas “fallas” en las normas de seguridad.

En su momento, se toleraron porque el sistema era lo suficientemente resistente como para absorberlas. Sin embargo, su impacto acumulativo fue cambiando el sentido de “normalidad” de manera lenta y sigilosa. Después de numerosas violaciones de este tipo, la desviación se normalizó y se la ignoró hasta que produjo un desastre.

Los mercados no son como los cohetes, pero en los últimos años los inversores se han enfrentado a una serie tan sorprendente de shocks nacionales e internacionales que casi han empezado a normalizarlos también. 

Hace una década, los inversores podrían haber entrado en pánico si un presidente estadounidense amenazara con destituir al presidente de la Fed o ampliar el déficit presupuestario en billones de dólares. Ahora apenas pestañean.

En cierto sentido, esto es alentador. Sin duda, demuestra lo adaptables que pueden ser los seres humanos, pero también genera un riesgo de complacencia y la presunción de que el sistema financiero siempre será capaz de absorber nuevos impactos.

De modo que, si las bolsas siguen subiendo, los inversores deberían pensar seriamente en cómo protegerse de los escenarios hipotéticos que se avecinan este otoño. Luego deben preguntarse qué amenazas anormales han aprendido a normalizar. 

Las amenazas a la independencia de la Reserva Federal pueden ser solo el comienzo.


Por qué EEUU es más rico que Europa. Ignacio de la Torre. Economista jefe de Arcano Partners. Profesor en IE Business School.

A finales de los años 1970, países europeos como Francia o Alemania disfrutaban de una renta per cápita superior a la de Estados Unidos. El diferencial se fue estrechando, y hasta la gran crisis financiera de 2007 los habitantes de la zona euro presentaban niveles parecidos de renta que la de los norteamericanos. Hoy en día la diferencia en esta magnitud, la que hasta la fecha mejor captura el nivel de vida de un ciudadano, es sorprendente. Un estadounidense produce de media 81.700 dólares al año, frente a los 44.400 de un trabajador de la zona euro. Como las poblaciones de ambas geografías son similares (335 millones en Estados Unidos frente a 346 millones en la zona euro) debido a la mayor renta per cápita de la economía norteamericana, este país presenta un PIB de 27 billones de dólares, frente a 16 de la zona euro.

¿Qué factores explican esta divergencia?

Estados Unidos ha sido capaz de conseguir incrementos de productividad sustancialmente mejores que los de Europa. Desde 1980 acumuló incrementos anuales cercanos al 1,9%, frente a niveles inferiores al 1% en el caso de la zona euro; desde la gran crisis financiera, sus incrementos han duplicado a los europeos. Si nos atenemos a los datos más recientes (segundo trimestre de 2024), la productividad en Estados Unidos crece un 2,7%, frente a una caída de un 0,4% en Europa.

Existen muchos factores detrás de esta apabullante ventaja de Estados Unidos en productividad. Por un lado, su sistema de innovación ha permitido un claro liderazgo tecnológico y en patentes, gracias a la estrecha cooperación entre investigación militar, universitaria e industrial. Ecosistemas de innovación como Stanford o el MIT apenas presentan comparables europeos. De ahí que las empresas tecnológicas estadounidenses dominen el mercado bursátil global: la Bolsa norteamericana representa el 60% de la capitalización de todas las Bolsas del mundo, en gran parte por el valor de sus principales tecnológicas, que a su vez capitalizan más que la totalidad del mercado de valores chino.

Por otro lado, un mercado grande como el de Estados Unidos genera evidentes oportunidades de escala, frente a una economía europea que, en la práctica, sigue siendo una superposición de diferentes mercados nacionales con sus idiosincráticas regulaciones, lo que dificulta las economías de escala. Además, Estados Unidos cuenta con la enorme ventaja de disfrutar de un mercado de valores (bonos y Bolsa) unificado, lo que confiere a este país un coste de capital más competitivo que el europeo, algo crítico para innovar, ya que la innovación, que genera productividad, requiere de ingentes cantidades de capital. Esto también provoca la atracción del mejor talento para innovar hacia Estados Unidos.

Aparte de mejor productividad, los norteamericanos trabajan mucho más que los europeos, lo que hace aumentar el PIB per cápita. Un norteamericano trabaja 1.800 horas al año, frente a las 1.570 de un europeo. Por eso nos perciben en “dulce decadencia”. Se podría argumentar que trabajar menos confiere más felicidad, pero los datos del World Happiness Index sobre ambas geografías no son concluyentes. Exceptuando a los países nórdicos (muchos de ellos no son miembros de la zona euro), los niveles de felicidad son similares.

En general, se puede resumir diciendo que la brecha de productividad de Estados Unidos con Europa consiste sobre todo en mayor productividad cuando se compara con los países del sur de Europa, y con más horas trabajadas cuando se compara con los países del norte de Europa, que son los que menos horas trabajan.

Es cierto que el coste de la vida puede diferir entre ambas zonas, si bien su cálculo es siempre subjetivo. Para ajustarlo, los economistas calculan el PIB per cápita “ajustado por poder de compra” (PPP, por sus siglas en inglés). Con el ajuste, el PIB per cápita PPP de un norteamericano ascendería a 81.700 dólares frente a los 62.600 de un europeo. En cualquier caso, la diferencia sigue siendo significativa.

También es cierto que Estados Unidos presenta un nivel de déficit fiscal (7% de PIB) que duplica al de la zona euro, y que, debido en parte a este factor (el otro es la mayor productividad), su economía ha crecido el doble de rápido que la europea tras el Covid. Sin embargo, éstos son elementos de corto plazo, no estructurales como los diferenciales de productividad que vienen acumulándose desde hace cuarenta años.

Por último, queda el tema de los impuestos. Aunque es cierto que los países desarrollados son capaces de recaudar más porcentaje de PIB en forma de impuestos que los países en vías de desarrollo, las diferencias entre Estados Unidos y Europa son evidentes, con un peso del sector público substancialmente mayor en el Viejo Continente. Se puede debatir qué peso queremos del sector público, con sus consiguientes impuestos y la mayor o menor eficiencia del gasto público, pero entonces tenemos que interiorizar también sus posibles consecuencias en productividad y en crecimiento.

Se atribuye a Jean-Baptiste Colbert, ministro de finanzas de Luis XIV, la comparación de los impuestos con el acto de desplumar un ganso; en su opinión, habría que obtener la mayor cantidad de plumas con el menor número de silbidos. Como sabemos, los norteamericanos iniciaron su guerra de independencia protestando frente a impuestos sobre el té aplicados por un monarca inglés no electo. Quizá los gansos de EEUU chillen más, generen menos plumas y como consecuencia, vivan con más recursos que sus parientes europeos.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 9 de Agosto del 2024.

Como comentaba el viernes pasado, Agosto se suele caracterizar por su volatilidad, y esta semana ha sido un gran reflejo de ello, el lunes vivimos un “lunes negro” (aunque al final no fue tan negro) con las Bolsas americanas cayendo un 6%, aunque la caída al cierre se quedó en un 3%, lo que se vio el lunes fue un flujo vendedor claro de sectores cíclicos y del sector tecnológico, que llevó al índice de volatilidad del S&P 500 (VIX) a niveles que no veíamos desde Marzo del 2020, llegando a marcar un 65%, aunque dos días después,el miércoles, tuvo su mayor caída desde el 2010. En lo que llevamos de mes los sectores que más han sufrido han sido el financiero y el tecnológico, del 1 al 6 de Agosto Société Générale cayó un -15,8%, Tesla un -14,3%, Nvidia un -14,1%, Monte dei Paschi un -13,9% y Amazon un -13,8%. Y ayer las Bolsas americanas tuvieron su mayor subida desde Noviembre del 2022, el Nasdaq subió un 2,87%, después de publicarse un dato de peticiones semanales por desempleo en Estados Unidos (Jobless Claims) mejores de lo esperado, cayendo desde 250.000 de Junio a 233.000 demandas de Julio, y despejando las dudas sobre el mercado laboral americano que se plantearon con el dato del viernes pasado y un posible escenario recesivo de la economía. De esta manera el “lunes negro” que vivimos esta semana ha quedado en nada… El S&P 500ha corregido apenas un 3,5% desde el dato de empleo del viernes de la semana pasada y lleva una rentabilidad en lo que va del año del 11,50%.

S&P 500 2024:

                                             VIX el pasado lunes 5 de Agosto.

VIX últimos 12 meses:

La excusa para la corrección de mercado fue un peor dato de empleo americano que se publicó el viernes pasado y que hace temer por un aterrizaje brusco de la economía, JPMorgan ahora estima una probabilidad del 35% de una recesión en Estados Unidos para finales de añoAl final de este comentario semanal incluyo un artículo muy interesante del Financial Times sobre el hecho de que el movimiento visto el viernes pasado y que continuó el lunes de esta semana se puede deber más a movimientos de flujos vendedores de inversores pasivos (ETFs) por el periodo estival y a cierres de coberturas del dólar/yen (carry trade), que genera ventas de bolsa americana, ya que inversores institucionales venden acciones compradas con yenes prestados ante las decisiones del Banco de Japón, que al hecho de que el mercado esté poniendo en precio una posible recesión en Estados Unidos. El carry trade en yenes se basa en financiarse en una moneda sometida a bajos tipos de interés y comprar activos en otra que soporte tasas más elevadas para, además de obtener la rentabilidad habitual de la operación, sumarle también el diferencial del precio del dinero entre ambas monedas. Tras años de tipos de interés negativos, Japón se había convertido en la moneda ideal en la que captar los recursos para esta operativa, especialmente cuando, con la oleada inflacionista, el resto de bancos centrales comenzó a subir los tipos de interés ampliando ese diferencial. Para ello, además, resulta beneficioso que el yen se deprecie, tal y como estaba ocurriendo. Sin embargo, el Banco de Japón ha comenzado también a elevar sus tipos. Su segundo movimiento al alza, acometido la semana pasada, coincidió con malos datos macroeconómicos que dispararon la expectativa de recortes de tipos en Estados Unidos. Esto materializó un escenario de pesadilla para el carry trade con una inesperada apreciación del yen. Muchos Hedge Fund desmantelaron las posiciones de carry trade vendiendo rápidamente sus posiciones. Tan veloz fue su reacción que causaron severas pérdidas en los mercados que, a su vez, acabaron viéndose magnificadas al activar margin calls. Con ello, los inversores tuvieron que liquidar otras posiciones para hacer frente a estas mayores demandas de garantías, amplificando las pérdidas en otros mercados que de otra forma no se habrían visto afectados por la volatilidad, como el del oro. Muchos analistas valoran que las posiciones en esta estrategia en 500.000 millones de dólares y consideran que el grueso de la operativa se desmanteló en las últimas semanas, sobre todo el lunes. Aún queda, sin embargo, pólvora para más. A pesar del menor volumen apostado ahora al carry tradecon yenes, el recuerdo de lo ocurrido el lunes puede hacer al mercado mucho más sensible a los movimientos alrededor de la divisa japonesa y los tipos de interés. Por el momento, el Banco de Japón ha priorizado calmar la situación y velar por la estabilidad financiera al señalar que no subirá los tipos mientras el mercado permanezca frágil. La menor liquidez típica de agosto tampoco ayuda a minimizar los efectos de los movimientos en el mercado de divisas.

La semana pasada estuvo marcada por la confirmación que el ciclo de bajadas de tipos oficiales se ha iniciado. El Banco de Inglaterra ha llevado a cabo el primer recorte desde 2020 y la Fed, aunque no ha movido sus fichas, ha allanado el camino para un primer recorte en septiembre. En su reunión, la Fed se mostró confiada en alcanzar a medio plazo sus objetivos de inflación y a diferencia de sus discursos previos, Powell dijo que el comité está atento a los riesgos asociados al mandato dual, inflación y empleo, mientras que, en ocasiones previas, el foco se centró exclusivamente en los precios. Más aún, Powell indicó que, si bien el nivel de desempleo continúa siendo bajo, la creación de empleo se había moderado.  En este sentido, las cifras de empleo del viernes pasado confirmaban la preocupación de Powell respecto al mercado laboral. En julio, la economía estadounidense creó 114 mil nuevos puestos de trabajo, muy por debajo de los 175 mil esperados y de los 218 mil promedio en la primera mitad del año. Este comportamiento estuvo explicado por algunos sectores cíclicos que destruyeron empleo tales como el de comunicaciones e IT, que destruyeron 20 mil empleaos frente a la creación de mil del mes pasado, y servicios financieros (-4 mil frente a los +10 mil previos), a la vez que el sector público creó menos empleo que en meses anteriores y el de la educación y los servicios de salud contribuyeron menos (+57 mil frente a los +79 mil en junio). Frente a ello, otros sectores ligados al consumo (Ocio y hostelería) siguen mostrando dinamismo y también el sector de la construcción (más ligado a tipos), aportando en conjunto 48 mil puestos (27 mil empleos más que el mes anterior) y explicando por sí solos un 42% del total del empleo creado. Por el lado de la tasa de paro, repuntó dos décimas hasta el 4,3% en parte por la menor creación de empleo, pero también por un aumento de la población activa, la tasa de participación de la economía aumentó en una décima hasta el 62,7%. Este dato de empleo supone un freno a la contratación, lo que pesaría en la evolución del consumo americano en la segunda mitad del año, lo que vuelve a traer los fantasmas de un aterrizaje brusco y una entrada en recesión de Estados Unidos.

En Japón las Bolsas vivieron su mayor corrección desde 1987 a comienzos del mes de Agosto, después de que el Banco de Japón decidiese abandonar el territorio de tipos negativo y anunciar nuevas alzas para los próximos meses, propiciando una fuerte apreciación del yen, que tras tocar mínimos de 34 años frente al dólar acumula un +12% en el último mes. Una situación que perjudica a la bolsa japonesa eminentemente exportadora y genera incomodidad ante el previsible reajuste de las estrategias de carry trade en las que, hasta la fecha, los inversores han venido utilizando el yen como base de financiación barata para invertir en activos con más riesgo en el resto del mundo. En 48 horas el Nikkei cayó un 12%, todo lo que había subido en el año, aunque en estos últimos días ya ha recuperado la mayoría de esa caída.

Nikkei últimos 12 meses:

Muchos analistas han publicado informes sobre lo ocurrido estos días, me ha gustado un informe de los analistas de Deutsche Bank en el que se preguntaban si realmente estamos viendo el final de un mercado bajista, y concluyen que es posible que se produzca una mayor volatilidad en las próximas semanas, pero no ven razones fundamentales para un mercado bajista, por un lado, los futuros recortes de los tipos de interés de los bancos centrales están sin duda sobre la mesa y, por otro, las empresas están mostrando resultados sólidos en promedio. El S&P 500 ha ganado un 38% desde finales de Octubre de 2023 hasta mediados de Julio de este año, el Nasdaq 100 un 47% y la 7 Magnificas un 67%. El mercado ha puesto en precio una economía robusta con una inflación a la baja. Las expectativas de los resultados empresariales para el segundo trimestre, eran también ambiciosas, en cualquier caso, cuando la publicación de resultados empresariales empieza a mitad del mes de Julio, la volatilidad del mercado aumenta significativamente. En el caso del S&P, con más del 80% ya publicado, el beneficio crece a doble dígito batiendo estimaciones y la ratio de sorpresas positivas supera el 80%. En Europa, mientras tanto, ha publicado ya en torno al 70% de las compañías y se confirma la vuelta al crecimiento de los beneficios (+3,6%).   

La reserva federal ha abierto la puerta para un recorte de tipos en Septiembre en su última reunión de Julio del FOMC, pero la decisión depende de los próximos datos que conozcamos tanto de inflación como del mercado laboral. En cualquier caso, las publicaciones de peticiones semanales de desempleo y el índice de sentimiento ISM del sector manufacturero, aumentaron las discusiones sobre si la Fed ha tardado demasiado en empezar con las bajadas de tipos y si la economía norteamericana podría aún llegar a caer en una recesión.

El lunes el analista técnico de Renta 4, Eduardo Faus, publicó un análisis muy interesante en el que analizaba qué le ocurría a un inversor si compraba S&P500 cuando el VIX alcanzaba niveles de 65. En el gráfico inferior mostraba en los últimos años las ocasiones en las que esto ha sucedido y las reacciones posteriores del S&P500:

Esta semana hemos vivido el mayor movimiento de flujos de sectores cíclicos a defensivos desde Marzo del 2020:

Importante esta semana:

Este lunes la presidenta de la Reserva Federal de San Francisco, Mary Daly, se une al discurso de Powell y remarca la importancia del mercado laboral en el mandato dual de la Fed. Tras las cifras de empleo del pasado viernes, Daly ha señalado que el mercado laboral está enfriándose, aunque aún no se está debilitando debido a que la economía continúa creando empleo. En este sentido, destacó la importancia de no permitir que el mercado laboral continúe deteriorándose y apuntó a que los recortes están a punto de llegar, pero evitó brindar hablar de magnitudes indicando que dependerá de la información entrante de las próximas semanas.

Trump dijo ayer que el presidente de Estados Unidos debería de tener algo que decir en materia de tipos. En este sentido, dijo que puede tener más instinto que personas que trabajar en la Fed o el propio presidente del Banco Central. La cadena ABC retransmitirá un debate entre Trump y Harris el 10 de septiembre. De igual manera, el candidato republicano quiere otros dos envites para el 4 y 25 de ese mismo mes en la Fox y la NBC respectivamente. La última encuesta de intención de voto realizada por Ipsos señala que Harris estaría por delante de Trump (42% vs 37%).

El responsable de política económica y miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, el finlandés Olli Rehn, declaró ayer que las turbulencias vistas el lunes en los mercados bursátiles globales fueron una “reacción exagerada”. Según Rehn, dicha reacción tuvo su fundamento en la incertidumbre y la escasa liquidez de los mercados durante la temporada de vacaciones, teniendo no tanto que ver por “cuestiones derivadas de los fundamentos de economía”. Para Rehn, la economía estadounidense sigue estando “relativamente fuerte”, pese a los datos recientes de empleo algo más débiles, mientras que en Europa ve posible que el BCE siga recortando tipos de interés si la confianza en la moderación de precios se refuerza.

El consejero delegado de JPMorgan, Jamie Dimon, indicó ayer que las tensiones geopolíticas y la creciente deuda estadounidense hacen que el mandato de la Reserva Federal (Fed) de devolver la inflación al 2% sea más “una esperanza” que una realidad. Dimon señaló, en una entrevista con CNBC, que JPMorgan está preparado para afrontar cualquier escenario de tipos de interés que oscile entre el 2% y el 8% “o incluso más”. El pasado mes, Dimon reconoció que en Estados Unidos se han producido “ciertos avances” en la reducción de la inflación, pero que “todavía hay múltiples fuerzas inflacionarias en el horizonte”. Lo cierto es que la inflación en Estados Unidos ha regresado a la senda a la baja y se acerca al objetivo del 2%, especialmente en lo que se refiere a la tasa subyacente, la más vigilada por la Fed. Esa mejoría es la que ha llevado al presidente de la Fed, Jerome Powell, a abrir la puerta a un recorte de los tipos en septiembre desde el 5,5% actual que marca niveles máximos de más de 20 años. JPMorgan no ha permanecido ajeno a la reciente volatilidad que se ha despertado en los mercados ante, entre otros motivos, la debilidad económica estadounidense. Como decía antes, el banco ha elevado la probabilidad de una recesión en el país hasta el 35%, desde el 25% que anticipaba el pasado mes. La agitación en el mercado ha disparado en gran parte las expectativas de recortes de tipos en Estados Unidos, donde se descontaban estos días una rebaja de 50 puntos básicos a la vuelta del verano.

Esta semana ha venido marcada por la publicación de datos de PMI, el lunes conocimos los PMIs de julio en Japón, compuesto 52,5 algo por debajo de los 52,6 esperados y preliminar y por encima de los 49,7 del mes anterior, y de servicios 53,7 frente a los 53,9 esperados y preliminar y 49,4 de Junio, también el lunes conocimos los PMIs Caixin en China, compuesto 51,2 por debajo del 52,3 esperado y de 52,8 del mes anterior, y de servicios 52,1 por encima de 51,4 esperado y 51,2 anterior.

En Europa, conocimos también los PMIs de julio, referencias finales que no depararon grandes cambios frente a los datos preliminares. En la Eurozona, compuesto 50,2 frente al 50,1 esperado y 50,9 anterior, y de servicios 51,9 en línea con lo esperado y 52,8 anterior, en Alemania, compuesto 49,1 frente al 48,7 esperado y 50,4 anterior, y de servicios 52,5 frente al 52 esperado y 53,1 de Junio, en Francia, compuesto 49,1 frente al 49,5 esperado y 48,8 anterior, y de servicios 51,9 frente al 50,7 esperado y 49,6 anterior, y en Reino Unido, compuesto 52,8 frente al 52,7 esperado y 52,3 anterior y de servicios 52,5 frente al 52,4 esperado y 52,1 anterior, también moderación en España, compuesto 53,4 frente al 55 esperado y 55,8 anterior, y de servicios 53,9 muy por debajo del 56 esperado y 56,8 del mes anterior, y en Italia, compuesto 50,3 frente al 51,1 esperado y 51,3 anterior, y de servicios 51,7 frente al 53 esperado y 53,7 anterior.

En Estados Unidos, respecto al mes de julio también tuvimos los datos finales de PMI, compuesto 54,3 por debajo del 55 esperado y de los 54,8 de Junio, y de servicios 55 también por debajo de los 56 esperados y 55,3 del mes anterior, sin embargo, la atención se centró en un positivo ISM de servicios 51,4 por encima del 51 esperado y 48,8 del mes anterior, el cual logró salir de la zona de contracción, junto a sus componentes de precios pagados 57 frente a los 55,8 esperados y 56,3 anterior, empleo 51,1 frente al 46,5 esperado y 46,1 del mes anterior, y nuevos pedidos 52,4 frente al 49 esperado y 47,3 anterior.

En Japón, después de las caídas de mercado y de la devaluación del yen, han destacado las declaraciones del Vicegobernador del Banco de Japón Sinichi Uchida advirtiendo que no llevarán a cabo subidas de tipos por la inestabilidad de los mercados. Asimismo, señaló que deben seguir con la flexibilización monetaria, y esperar a más datos. Hay que recordar que las actas de la reunión de junio del Banco de Japón mostraron la preocupación de algunos miembros el aumento de los precios de importación debido a la reciente caída del yen, niveles de 147 yenes por dólar frente a los 161 yenes por dólar de principios de julio, lo que podría representar un riesgo al alza para la inflación, y que estaría alineado con el mensaje “hawish” de la semana pasada y un mercado que descuenta otra subida de tipos de aquí a final de año. 

Yen/Dólar últimos 5 años.


Reflexiones tras las turbulencias bursátiles. Robert Armstrong. Financial Times.

La cronología es la siguiente. El informe del ISM sobre el sector manufacturero del jueves pasado y el de empleo del viernes arrojaron la sombra de la recesión sobre la economía de EEUU, que hasta entonces había estado, a ojos del mercado, planeando hacia un aterrizaje suave y perfecto. Las acciones cayeron con fuerza y los bonos del Tesoro subieron bruscamente. Durante el fin de semana, se supo que Berkshire Hathaway había vendido gran parte de su inmensa participación en Apple.

El lunes, los mercados asiáticos sufrieron ventas históricas. EEUU volvió a enloquecer y por el tono de la cobertura mediática, las acciones deberían haber caído en dos dígitos. Sin embargo, el S&P cayó solo un 5% entre el viernes y el lunes.

Los sectores defensivos clásicos y los que se benefician de tipos más bajos aguantaron mejor (bienes básicos, atención médica, servicios públicos y bienes raíces), tal como se podría esperar si lo que viéramos fuera puro miedo a la recesión.

Pero los sectores peor parados fueron el tecnológico y el consumo discrecional. ¿Los sectores industriales sensibles a la economía estarían actuando como motor si todo esto fuera una historia de crecimiento en declive?

Tres de los 7 magníficos lo están haciendo muy mal: Amazon, Tesla y Nvidia. Amazon presentó ganancias regulares. Tesla es un valor muy especulativo. Nvidia no tiene ninguna excusa en particular, aparte del hecho de que es la mascota del sector de la IA, de la que la gente quiere deshacerse de repente.

Volatilidad

Lo interesante es que el índice Vix, una medida de cuánto cuesta colocar una cobertura a corto plazo en el S&P 500, subió levemente el viernes y luego muy bruscamente el lunes (antes de bajar un poco). Esto es extraño a primera vista: no hubo muchos cambios para el S&P durante el fin de semana, aparte del descubrimiento de que Warren Buffett prefiere el efectivo en este momento y que las acciones asiáticas están experimentando un importante desmantelamiento.

Parece un poco como el miedo al miedo en sí mismo: la preocupación de que las pérdidas comiencen a alimentarse a medida que se activen los límites de posición y los requerimientos de mayor colateral en las posiciones.

Otro punto interesante: aunque la liquidación de acciones se aceleró el lunes, el movimiento hacia los bonos del Tesoro de EEUU no lo hizo. Los rendimientos terminaron sin cambios.

No estamos seguros exactamente de qué significa eso, pero no es coherente con el recorte de tasas de emergencia que algunos reclamaban al comienzo del día. La situación con los bonos corporativos fue algo diferente. Los diferenciales de alto rendimiento se ampliaron otros 21 puntos básicos el lunes, después de haber aumentado 37 el viernes. Los rendimientos de los bonos corporativos, a diferencia de los precios de las acciones, están directamente vinculados a la economía real. Si el coste de endeudarse aumenta, afectaría al crecimiento, y la Fed no tendrá más opción que tomar nota.

Los diferenciales habían sido llevados a mínimos históricos por la demanda desenfrenada de renta fija impulsada por el rápido aumento de las tasas. Ahora están volviendo a la realidad, aunque tal vez demasiado rápido para que resulte cómodo.

¿Qué cree el mercado que va a hacer la Fed? Desde el jueves, el mercado de futuros ha descontado uno o dos recortes más de 25 puntos básicos cada uno para fin de año. Una vez más, a primera vista se trata de un cambio brusco, pero que coloca las expectativas sobre los tipos en la mitad del rango que hemos visto en el último año, no en territorio de pánico. Esto significa que los mercados no tienen ninguna obligación de hacer movimientos con sentido, especialmente en un lapso de apenas unos días. Después de un shock, encontrar el nuevo equilibrio lleva tiempo.

Dicho esto, con los datos que tenemos ante nosotros, podríamos preguntarnos cuánto de la caída se ha debido a la percepción de un creciente riesgo de recesión en Estados Unidos, o el desmantelamiento del carry trade del yen a medida que se reduce el diferencial entre las tasas japonesas y estadounidenses, o una dinámica interna en un mercado dominado por el comercio de impulso, estrategias de paridad de riesgo, inversores pasivos y otros inventos perversos que suprimen la volatilidad antes de liberarla repentinamente, frente al desenlace de una operación de grandes tecnológicas muy concurrida, concentrada y sobreevaluada.

La preocupación por una recesión es claramente un factor contribuyente, pero tal vez no de forma importante. El movimiento de los bonos del Tesoro, los diferenciales de los bonos corporativos y las expectativas sobre tipos tendría que ser mayor para que concluyéramos que el temor a una recesión es el principal factor impulsor, pero los datos económicos son mixtos, y no malos.

La desintegración de las operaciones de carry tradecon yenes bien podría haber contribuido a la liquidación más amplia de activos, ya que los inversores se vieron obligados a vender títulos que habían comprado con yenes prestados. El desmantelamiento del carry tradepudo ser más importante de lo que se pensaba.

El peso mexicano y el real brasileño, dos monedas de mayor rendimiento que se compran habitualmente con yenes prestados, cayeron a mínimos de años a pesar de mantener altos diferenciales de tipos con EEUU.

¿Podrían haber sido arrastradas también las acciones? Es posible que fuera la liquidación de acciones la que puso patas arriba las operaciones de carry, borrando las ganancias obtenidas en activos pagados con préstamos en yenes cada vez más caros.

Como hemos visto con el VIX de los últimos años, los productos estructurados y los estilos de inversión cuantitativos han cambiado la forma en que funcionan los mercados. 

No estamos seguros de esto. El largo mercado alcista no ha proporcionado una muestra muy rica de eventos de impulso salvaje. Sin embargo, es posible que pronto haya más. ¿Qué sigue?

Ayer hubo algunas señales de estabilización en el mercado. El índice ISM de servicios mostró que las empresas de servicios todavía están en modo de expansión, aunque a duras penas, y su subcomponente de empleo se mantuvo firme. Los informes de ganancias del lunes no contenían sorpresas desagradables y sí una o dos positivas.

En un mercado caro en una economía en desaceleración no necesita ninguna razón particular para caer, de la misma manera que uno barato en una economía en aceleración no necesita ninguna razón especial para subir. Incluso si el espasmo salvaje ha terminado, no sería sorprendente ver que se eliminan más riesgos.


La tormenta del verano en seis gráficos.  A. Smith, R. Douglas y G.Steer. Financial Times.

Las acciones de todo el mundo se tambalean por las preocupaciones sobre el crecimiento de la economía, la venta de acciones de las grandes tecnológicas y el desmoronamiento de operaciones financieras habituales con el yen.

Se ha convertido en un inicio de verano turbulento para los mercados financieros mundiales. Los índices bursátiles de Estados Unidos y Japón se desplomaron el viernes y el lunes antes de registrar un repunte parcial, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y las monedas mundiales experimentaron fuertes oscilaciones.

Como muestra del nerviosismo de los inversores, un indicador de la volatilidad del mercado bursátil estadounidense subió a su nivel más alto desde la pandemia de Covid-19 en 2020. “Algunos de los movimientos que hemos visto en los últimos días han sido históricos”, dice Ben Powell, estratega jefe de inversiones para Apac del BlackRock Investment Institute.

Los débiles datos de empleo de Estados Unidos del viernes pasado pueden haber sido la chispa que desencadenó el nerviosismo reciente en el mercado , “pero también hubo mucha leña”, añadió.

Ascenso y caída de Japón

Japón ha estado en el ojo del huracán, en parte porque los mercados habían disfrutado de un buen desempeño este año. Hace tres semanas, el índice Topix estaba en un máximo histórico, impulsado por el renovado interés en las acciones japonesas entre los inversores internacionales.

Pero muchos de ellos se dirigieron rápidamente hacia la salida después de que el Banco de Japón elevara la semana pasada las tasas de interés al nivel más alto desde 2008, lo que desencadenó una vertiginosa subida del yen.

A medida que la moneda se fortalecía, el Topix se desplomó un 12,2 por ciento el lunes, eliminando sus ganancias del año en su caída más pronunciada desde el ‘Lunes Negro’ de octubre de 1987. El índice rebotó un 9% al día siguiente, pero sigue muy por debajo de su pico reciente.

Los siete no tan ‘magníficos’

Las acciones de las grandes tecnológicas ya estaban sufriendo durante la reciente temporada de resultados, ya que el sector ,que había impulsado la mayoría de las ganancias de Wall Street este año no logró cumplir con las altísimas expectativas de los inversores. A medida que fueron arrastrados por la reciente caída global, aproximadamente 1 billón de dólares (917.000 millones de euros al cambio de ayer) se esfumaron de la capitalización de mercado de los llamados ‘7 Magníficos’ (Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla) en dos días. “Son los mercados bursátiles, no la economía estadounidense, los que necesitan una corrección”, dijo Freya Beamish, economista jefe de TS Lombard. “La burbuja en los mercados era clara, con una enorme dependencia de unas pocas acciones de muy alta valoración”.

Todo a la vez

Las ventas del viernes y el lunes se extendieron mucho más allá del sector tecnológico y afectaron a bancos, empresas industriales, valores de pequeña capitalización y cíclicos de consumo, lo que representó una caída mucho más extendida que las anteriores correcciones del mercado este año.

Un indicador muy popular que mide el grado en que las acciones estadounidenses suben o bajan en conjunto se elevó, mientras las acciones en todo el mercado caían al unísono. Esto supuso un marcado contraste con lo ocurrido a principios del verano, cuando la correlación cayó a un mínimo histórico, lo que ayudó a amortiguar la volatilidad del mercado y adormeció a los inversores en un estado de “complacencia”, según el estratega de UBS, Gerry Fowler.

El VIX despierta

La magnitud del pánico se reflejó en el índice Vix que mide las turbulencias previstas en el S&P 500, conocido como el “indicador del miedo” de Wall Street.

La cifra se disparó a su nivel más alto desde las primeras etapas de la pandemia en 2020, ya que los inversores reaccionaron a las fuertes oscilaciones en los mercados de acciones y bonos. En un día de grandes movimientos de precios, el salto del Vix fue “particularmente violento”, dijo Guy Stear, jefe de estrategia de mercados desarrollados en Amundi.

La curva del Tesoro de EEUU

El mercado de bonos del Tesoro de Estados Unidos ha estado enviando una señal de advertencia sobre la economía durante más de dos años. La “inversión” de la curva de rendimiento –donde los costes de endeudamiento a dos años superan los costes de endeudamiento a diez años– generalmente indica que se aproxima una recesión.

Antes de que la recesión realmente llegue, la inversión generalmente se para. 

Eso ocurrió brevemente en el punto álgido de la agitación del mercado del lunes, a raíz de los débiles datos de empleo de EEUU del viernes que generaron temores de que el crecimiento se estaba desacelerando rápidamente y desencadenaron convulsiones en los bonos.

Pero, al final de la sesión del lunes, los bonos del Tesoro volvieron a donde comenzaron, mientras los mercados enviaban mensajes muy fluctuantes sobre las perspectivas de la economía más grande del mundo.

El lunes por la mañana, los bonos del gobierno estadounidense “estaban incorporando a sus precios una recesión y un recorte agresivo de la Reserva Federal”, dice Mike Zigmont, de Harvest Volatility Management. “Por la tarde, los bonos del Tesoro se comportaban como si fuera un día aburrido”.

El yen sigue en marcha

A principios de julio, el yen se encontraba en su nivel más bajo frente al dólar en más de 34 años, debido a que los tipos de interés japoneses y estadounidenses divergían, lo que alentó a los inversores a aprovechar la operativa de arbitraje de tomar prestados yenes baratos para financiar inversiones de alto rendimiento en otros mercados.

Pero el yen comenzó a recuperarse en julio y subió la semana pasada cuando el Banco de Japón aumentó los tipos de interés. Eso obligó a los operadores a liquidar sus posiciones, arrastrando a algunas monedas de mercados emergentes a la turbulencia.

“Las operaciones de carry tradefinanciadas con yenes han proporcionado una financiación significativa y dinámica para [posiciones largas] en todo el mundo”, dice Powell, de BlackRock, quien espera una mayor volatilidad si esas operaciones siguen deshaciéndose 


Feliz verano a todos!!

Comentario de mercado 2 de Agosto del 2024.

Esta semana hemos tenido fuertes caídas en las bolsas americanas, salvo el miércoles debido a un discurso más dovish de Powell, las caídas se deben a la clásica toma de beneficios previa al mes de agosto y a unos datos macro muy débiles (ISM manufacturero y desempleo semanal) que hacentemer que el esperado aterrizaje suave de la economía se convierta en un aterrizaje brusco, lo que ha llevado al bono estadounidense a 10 años (T-Bond) por debajo del 4%. El mercado descuenta más de 3 bajadas de tipos de la Fed en 2024, con un 68% de probabilidad de que la primera en septiembre sea de 50 puntos básicos. Ayer hubo mucho flujo comprador en el bono americano, sobre todo en sus tramos cortos, el bono a 2 años se ha ido a mínimos del año:

Rentabilidad del Bono a 2 años en el 2024 (último 4,13%):

A partir de Septiembre las elecciones presidenciales de Estados Unidos monopolizarán la atención del mercado, su influencia en los diferentes monitores del propio mercado ha ido aumentando desde el primer debate electoral y, tras la renuncia de Biden, continuará haciéndolo de aquí en adelante. Kamala Harris ha reducido ya a sólo dos puntos la distancia en intención de voto y ha adelantado a Trump en las casas de apuestas, según PredictIt una victoria de Kamala Harris cotiza a 53 centavos frente a los 49 de la victoria de Trump.

Lo más importante de la semana fue la reunión de la Fed del miércoles, que impulsó las Bolsas americanas (el Nasdaq subió casi un 3% el miércoles) después de dos sesiones de corrección, aunque ayer el mercado americano volvió a corregir con fuerza. El discurso más optimista y dovish de Powell impulsó los activos de riesgo. Los miembros de la Reserva Federal mantuvieron los tipos de interés en el nivel más alto en más de dos décadas, pero señalaron que están más cerca de reducir los tipos debido a una inflación moderada y un mercado laboral en enfriamiento. El Comité Federal de Mercado Abierto votó por unanimidad mantener el tipo de los fondos federales en un rango de 5,25% a 5,5%, nivel que han mantenido desde julio pasado.

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, indicó que están en camino de reducir los tipos de interés en septiembre, a menos que el retroceso de la inflación se detenga, citando riesgos de un mayor debilitamiento del mercado laboral. Sin embargo, fue cauteloso al no comprometerse a una reducción de tipos si los datos de precios no cumplen con las expectativas en los próximos meses. Aunque la inflación aumentó un 2,5% en los 12 meses hasta junio y las cifras han estado bajando, las autoridades monetarias son cautelosas ante la posibilidad de un estancamiento. Powell mencionó que podría haber desde cero hasta varios recortes durante el resto del año, dependiendo de cómo evolucione la economía.

El movimiento más agresivo, además de en las Bolsas, lo hemos visto esta semana en el bono americano que vuelve a situarse por debajo del 4%.

Rentabilidad del Bono a 10 años de Estados Unidos últimos 5 años:

Ayer también hubo reunión del Banco de Inglaterra que recortó los tipos de interés en 25 puntos básicos desde el 5,25% al 5%, en línea con lo que esperaba el consenso de analistas de mercado, pero no dio pistas sobre su hoja de ruta. La votación fue bastante más ajustada de lo esperado, con 5 votos a favor de recortar tipos y 4 en contra. El consenso de analistas recogidos por Bloomberg espera el siguiente recorte en Noviembre. El Comité de Política Monetaria (MPC) no dio detalles sobre sus previsiones de cuándo será el próximo movimiento de tipos, pero el tono de las Actas del BoE sugieren que no hay ninguna prisa en el siguiente recorte, y en línea con el resto de Bancos Centrales, irán viendo cómo van evolucionando los datos macroeconómicos, fundamentalmente la inflación del Reino Unido.

Entramos de lleno en Agosto, mes que se suele caracterizar por la alta volatilidad de las bolsas debido al menor volumen de negociación, esta semana hemos tenido muchas publicaciones macroeconómicas y reuniones de tres de los cuatro principales bancos centrales, la Fed y el Banco de Japón el miércoles y el Banco de Inglaterra ayer. De hecho en la sesión de ayer, primera de Agosto, las bolsas americanas cayeron entre un 1% y un 2% y el índice VIX (Volatilidad del S&P 500) subió ayer más de un 20% desde 16% al 19%.

                                                               VIX Index last month.

El PIB estadounidense sorprendió la semana pasada al alza gracias a un consumo privado que aún se mantiene fuerte. Más específicamente, la economía avanzó a ritmos del +2,8% trimestral anualizado en el segundo trimestre, superando las previsiones que se ubicaban en el +2% y el +1,4% del primer trimestre. A excepción del sector externo que retiró un -0,72% al dato de este trimestre, el resto de los componentes mostró un buen comportamiento. Por un lado, el consumo privado vuelve a destacar por su elevado dinamismo al crecer un +2,3% trimestral anualizado, por encima del +1,5% previo, aportando así 1,57% al crecimiento del PIB. Asimismo, también fueron positivas las cifras relacionadas con los inventarios que contribuyeron con +0,82%, la inversión que avanzaba a ritmos del +3,6% y aportaba un 0,64% y el gasto público que agregó 0,53% al dato trimestral.

En materia de precios, el viernes pasado conocimos los datos del deflactor del consumo personal de junio en Estados Unidos, un dato que es muy seguido por la Fed, que continúa su senda de moderación paulatina. En el caso del indicador general, hubo una variación +2,5% interanual y del +0,1% mensual, ambas en línea con lo esperado. Por el lado de la versión subyacente, la medida de precios preferida por Powell, los precios crecieron a ritmos del +2,6% año a año frente al +2,5% esperado mientras que, en términos mensuales, avanzaban un +0,2%. La buena noticia es que los servicios relacionados con la salud, uno de los componentes de mayor peso dentro del PCE, apenas aportaron un 0,02% al dato mensual subyacente frente al 0,10% de mayo.

Continúa la subida del precio del petróleo, aunque ayer cayó lastrado por los datos macro en Estdos Unidos, a medida que crecen las tensiones entre Israel e Irán. Después de que el líder de iraní Khamenei ordenara una serie de nuevos ataques sobre Israel, el petróleo sube esta semana un 3% y el Brent está por encima de los 80 dólares barril. Por su parte, el oro también se hace fuerte en medio del conflicto en Oriente Medio y ante una Fed que apunta a septiembre como el mes inicial del proceso de recortes. En estos momentos, el metal precioso se eleva un +3% en el cómputo semanal hasta posicionarse en 2.463 dólares la onza.

Precio del Brent últimos 12 meses.

La preocupación de las oficinas familiares y las grandes fortunas por los altos niveles de deuda pública de Estados Unidos podría haber impulsado una demanda récord de oro en el segundo trimestre del año, elevando el precio a máximos históricos, según apuntan recientes informes del sector. Las compras privadas opacas del activo refugio aumentaron hasta las 329 toneladas entre marzo y junio, casi cinco veces más que el trimestre anterior, según un informe del Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés), una asociación comercial del metal.

Esto contribuyó a elevar la demanda de oro a 1.258 toneladas en el trimestre, lo que supone su nivel más alto en el periodo de abril a junio desde que se iniciaron los registros en el año 2000 y un aumento del 4% con respecto al año anterior. El precio del oro alcanzó un máximo histórico de 2.483,60 dólares por onza troy a principios de este mes, impulsado por las crecientes expectativas de que se produzcan rebajas de los tipos de interés, que beneficiarían a los activos sin rendimiento fijo, como los lingotes, al disminuir la rentabilidad de los bonos, y la incertidumbre sobre el resultado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. John Reade, estratega jefe de mercado del WGC, señala que los datos anecdóticos sugieren que los grandes family offices de Estados Unidos son uno de los principales grupos que compran lingotes debido a la preocupación por los déficits fiscales descontrolados. Los inversores se han mostrado inquietos por el aumento de la deuda federal estadounidense, sobre todo si el candidato republicano a la presidencia, Donald Trump, gana en noviembre. La Oficina Presupuestaria del Congreso, un regulador fiscal independiente, prevé que la deuda estadounidense supere en 2029 su máximo del 106% del PIB registrado durante la Segunda Guerra Mundial. Su director advirtió a principios de este año que la carga fiscal seguía una trayectoria “sin precedentes”.

Las compras de oro en el mercado extrabursátil se han convertido en un factor cada vez más importante en el mercado del oro, aunque las transacciones son difíciles de rastrear porque la banca casa acuerdos con los compradores de forma privada.

Las compras tienden a reflejar adquisiciones para cubrir posiciones especulativas en el mercado de futuros, así como la demanda de particulares adinerados. En junio y julio se registraron cinco semanas consecutivas de entradas en contado por un total de 39 toneladas, tras dos años de ventas constantes. Las compras netas de los bancos centrales, que han contribuido a que el precio del oro suba un 33% desde principios de 2022, alcanzaron las 483 toneladas, un nivel récord para el primer semestre de un año. Sin embargo, esta cifra incluía una caída del 39% entre el primer y el segundo trimestre. Esto podría hacer menos probable que las compras de los bancos centrales superen las 1.000 toneladas este año, después de haber alcanzado este nivel los dos años anteriores.

Precio del oro últimos 5 años (último 2463,85$)

El Euribor ha vivido esta semana la mayor caída interanual en 11 años. En esta última sesión de Julio, el tipo diario del Euribor a 12 meses se precipitó hasta un nuevo mínimo anual del 3,39%. Por lo tanto, el índice hipotecario arrancará el mes de agosto desde los niveles más bajos desde enero de 2023. La media mensual de julio cerró ayer en el 3,526% frente al 4,14% del mismo mes del año pasado, y cae por cuarto mes consecutivo. Desde el 3,718% de marzo, el Euribor ha bajado algo más de un 5%.

Importante esta semana:

Powell ayer tuvo un discurso muy dovish, dijo que el recorte de tipos «podría estar sobre la mesa tan pronto como en la próxima reunión en septiembre». El comunicado oficial dice que «el aumento del empleo se ha moderado», antes decía «se mantuvo fuerte», describe la inflación como «algo elevada», antes decía «elevada», y añadió que «el Comité está atento a los riesgos para ambos lados de su doble mandato«.

Trump dijo ayer que reducirá los impuestos sobre los pagos de la seguridad social. Por su parte, el sindicato de trabajadores del sector del automóvil (UAW) apoya a Harris en su carrera presidencial. En este sentido, Harris adelanta ya a Trump en las casas de apuestas de PredictIt.

En Estados Unidos el jueves conocimos una menor creación de empleo privado en julio. Los datos de ADP quedaron por debajo de las estimaciones al mostrar una creación de empleo de 122 mil nuevos puestos de trabajo frente a las 155 mil del mes anterior y por debajo de las 150 mil esperados. Este dato es la antesala de las cifras oficiales del mercado laboral que conoceremos hoy y, según lo conocido, apunta a una cierta pérdida de dinamismo del empleo en julio. Siguiendo en Estados Unidos, conocimos también datos de ventas de viviendas pendientes, que siguen mostrando debilidad. A pesar de aumentar un 4,8% mensual, en términos interanuales, las ventas retrocedieron un 7,8%, intensificando su caída frente al -6,5% anterior.

La administración de Biden planea añadir más restricciones a las exportaciones de chips a China, a través de países aliados como Taiwán, Singapur, Malasia e Israel. Sin embargo, quedarían inmunes Japón, Países Bajos y Corea del Sur. Los principales fabricantes de equipos para chips, como ASML y Tokyo Electron no se verán afectados. Así, el gobierno estadounidense se apoya en la regla del Producto Extranjero Directo, la cual estipula que, si un producto se fabrica utilizando software o tecnología estadounidense, tiene el poder de impedir que se venda, incluidos los productos fabricados en un país extranjero. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, declaró que los esfuerzos de Estados Unidos por “coaccionar a otros países para que supriman la industria china de semiconductores” socavan el comercio mundial y perjudican a todas las partes

La estimación inicial de crecimiento del PIB americano elaborada por la Fed de Atlanta para el tercer trimestre es del 2,8%, mientras que la de la Fed de Nueva York sube ligeramente desde el 2,66% al 2,70%.

El lunes Isabel Schnabel, miembro del Consejo del Banco Central Europeo, dijo que parte de la inflación, especialmente en el sector servicios, está resultando «particularmente persistente». «Por lo tanto, un primer recorte de tipos no se traduce automáticamente en una serie de nuevos recortes«.

Los ministros del G20 ven cada vez más posibilidades de un «aterrizaje suave» y se comprometen a reducir las desigualdades económicas. Por su parte, Japón agradece que el G-20 haya reafirmado su postura sobre el tipo de cambio.

La Unión Europea anunció esta semana que prepara un plan comercial ante una posible victoria de Trump. La Comisión Europea ha comenzado la elaboración de una estrategia en dos pasos, el primero, un acuerdo rápido que permita seguir el curso actual de intercambios comerciales. El segundo, un contraataque en el supuesto de que Trump opte por imponer aranceles del 10%. La represalia consistiría en crear una lista con productos importados de Estados Unidos sobre los que podría aplicar más del 50% de aranceles. El comisario europeo de comercio declaró que “estamos listos para defender nuestros intereses de nuevo”. El mandato de la administración de Trump ya impuso en 2018 tarifas sobre las importaciones de aluminio (25%) y acero (10%) de origen europeo. La UE respondió recalibrando sus aranceles sobre 6.400 millones de euros en exportaciones estadounidenses. Se espera que, una batalla comercial, afectaría en mayor medida el PIB europeo, pero impactaría más a la inflación del país americano. 

Este miércoles se publicó el dato de inflación de Julio de la eurozona que se elevó al 2,6% por el repunte de la energía. Un repunte que aleja la posibilidad de una nueva rebaja de tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE), después del recorte de junio. Los precios en la eurozona subieron un 2,6% interanual en julio, una décima más que el mes anterior. Esta subida se debió fundamentalmente a la energía, que ha pasado de estar prácticamente estancada en junio, cuando se registró un alza del 0,2%, a encarecerse un 1,3%. Aunque parezca que este avance no es muy sustancial, se trata del mayor incremento en casi un año y medio y resulta muy significativo, ya que implica que los precios de la energía se resisten a normalizarse tras la escalada de 2022, lo que penaliza la competitividad de la industria europea.

En el resto de componentes no se observan grandes variaciones, los servicios suben un 4%, una décima por debajo del dato del mes anterior), seguidos de comida, alcohol y tabaco (2,3%, si bien los alimentos frescos en particular se moderan tres décimas, al 1%) y los productos industriales no energéticos (0,8%, una décima por encima del dato del mes anterior). Estos datos ponen de manifiesto que los servicios siguen tirando con fuerza de la inflación, haciendo que esta se mantenga enquistada en cotas superiores al objetivo del BCE (el 2% anual) porque las empresas están trasladando el coste de las subidas salariales a sus precios de venta, especialmente en los sectores más tensionados como es el caso del turismo, pero este proceso se antoja más complicado en el sector manufacturero, donde la demanda es mucho más débil y donde, por lo tanto, las empresas están contrayendo sus márgenes.

Existe una gran heterogeneidad, con seis países donde la tasa de inflación se sitúa por debajo de la cota del 2% y otros tres donde todavía rebasa el 3%, con mención especial para Bélgica (5,5%). En el primer grupo se sitúan Finlandia (con un 0,6%), Letonia (0,8%), Lituania (1,1%), Eslovenia (1,4%), Irlanda (1,5%) e Italia (1,7%). En sentido contrario, Bélgica lidera las subidas de precios, con un encarecimiento del nivel de vida a mucha distancia del resto, seguida de Países Bajos, Estonia (3,5% en ambos casos), Croacia (3,4%) y Grecia (3%).

Justo detrás de los países mencionados, y a pesar de la fuerte moderación de precios experimentada en este último mes, España queda en la sexta posición del ránking, con una subida de precios del 2,9%, empatada con Austria y Eslovaquia. Esto es, tres décimas por encima de la media europea, que coincide con el dato de Francia y Alemania. Con ello, la economía nacional sigue perdiendo competitividad respecto a sus principales socios comerciales por décimo mes consecutivo, aunque con menos intensidad que en los meses anteriores. Si bien no existe una relación directa entre los precios de consumo y los de exportación, sí es cierto que un aumento del IPC se acaba trasladando a los salarios, que a su vez acaban repercutiéndose a los costes de producción de las empresas tanto para el mercado nacional como para el extranjero.

En Japón el miércoles el Banco Central japonés finalizó su reunión con un aumento de 15 puntos básicos de los tipos de interés hasta 0,25% por 7 votos a 2, la segunda subida de tipos del año. Asimismo, anuncia una reducción en las compras mensuales de bonos (Quantitive Tightening) a la mitad, aunque apunta a que está dispuesta a dar marcha atrás en caso de repunte rápido de las rentabilidades de los bonos. El trasfondo de este tensionamiento adicional de su política monetaria es la necesidad de ir normalizando la política monetaria nipona tras su periodo ultraexpansivo. El punto de inflexión en las políticas monetarias de la Fed, con tipos a la baja, y del banco de Japón, con tipos al alza, debería seguir apoyando al Yen, que ha subido un 5% en julio frente al dólar, a medio plazo. Según fuentes de Reuters, la revisión de la política monetaria realizada por el Banco Central de Japón ayudará a argumentar que la economía puede asumir aumentos constantes de tipos, al haber ganado la batalla a la deflación.

En España la economía volvió a reeditar en el segundo trimestre del año el fuerte empuje que había registrado en el arranque del año, con un crecimiento del 0,8% entre abril y junio, de acuerdo con los datos que publicó el martes el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este avance se debió fundamentalmente al avance de la inversión inmobiliaria y de las exportaciones, frente a un consumo privado y un gasto público que crecen en el trimestre a ritmos más moderados, si bien este último es el que más ha crecido desde el estallido del coronavirus. Unas cifras que, además, se sitúan a la cabeza de los países europeos. El PIB español ha pasado de crecer a un ritmo del 2% hace un año al 2,9% en este último trimestre, tres décimas más que en el trimestre anterior. Con ello, parece muy probable que España pueda alcanzar el crecimiento del PIB previsto por el Ejecutivo para el conjunto del ejercicio (2,4%) y que incluso pueda superar esta cifra si la situación no se tuerce en la segunda mitad del año. Además, un segundo elemento muy positivo es que la economía viene impulsada fundamentalmente por la inversión y el sector exterior, unos motores que tienden a proyectarse hacia el futuro, y no tanto por el consumo o el gasto público. En concreto, la Formación Bruta de Capital Fijo crece un 0,9% respecto al primer trimestre del año, si bien este avance se ha moderado intensamente respecto al ritmo del primer trimestre (cuando alcanzó el 2,6%) y se debe fundamentalmente a la inversión en construcción (1,3%) frente a la atonía de la maquinaria y bienes de equipo (0,1%), a pesar de los fondos europeos. Esta divergencia se puede deber al elevado déficit de vivienda ya existente desde hace un tiempo y que se ha agravado con la llegada de población extranjera en los últimos años. Y, con todo, parece que estos proyectos no serán suficientes en la mayor parte de España, dada las previsiones de nuevos hogares.

En segundo lugar, las exportaciones crecen a un ritmo del 1,2% lo que, junto con un descenso del 0,2% en las importaciones, implica un fuerte avance del sector exterior, que suma medio punto de crecimiento al PIB en este segundo trimestre frente a las tres décimas de la demanda interna. Esta tendencia ya venía observándose en los trimestres anteriores, pero, al contrario que entonces, cuando las ventas de servicios (fundamentalmente el turismo, aunque también servicios corporativos) lideraban el indicador, ahora son las exportaciones de mercancías son las que más suben (1,3%) frente a un dato ligeramente más débil de las de servicios (1%). Con todo, hay que tener en cuenta que las exportaciones de servicios crecen a un ritmo interanual del 10,2% a pesar de haber superado ya con creces el nivel previo a la pandemia del coronavirus.

Estas cifras contrastan con la atonía del consumo privado (0,3%), derivada de la pérdida del poder adquisitivo de los ciudadanos (paliada, en conjunto, con el aumento del número de trabajadores) y del gasto público (0,2%), si bien hay que recordar que este componente es el que más ha crecido a lo largo de la crisis y se sitúa un 12% por encima de las cifras de 2019.

Además, otro elemento muy positivo es que casi todos los sectores se encuentran en positivo, aunque existen grandes diferencias. En concreto, el avance de la actividad económica viene liderado por comercio, transporte y hostelería (que avanza un 2,8% respecto al primer trimestre), actividades artísticas y recreativas (2,6%) y servicios financieros (1,3%), mientras que las actividades inmobiliarias caen un 2,5% (en buena medida, por los efectos de la regulación sobre el alquiler) y la agricultura retrocede un 1,3%, quedando un 14,3% por debajo de las cifras de 2019.

Estas cifras de crecimiento se ven respaldadas también por el avance del empleo y la productividad, si bien el aumento de los costes laborales compromete futuros avances. El número de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo se incrementó un 2% respecto al año pasado, mientras que la productividad creció un 0,9% en lo que supone la primera mejora en un año. Sin embargo, al mismo tiempo los costes laborales unitarios (esto es, por unidad de PIB producida) se han incrementado un 3,5% anual y un 24,9% desde que Pedro Sánchez llegó al Gobierno, lo que se traduce en una pérdida de competitividad para las empresas españolas.

China se han conocido esta semana los PMIs oficiales de julio, con lecturas en torno a 50 que apuntan a cierto estancamiento de su economía, el PMI manufacturero fue del 49,4, en línea con lo esperado y frente 49,5 anterior, el PMI de servicios 50,2, también en línea con lo previsto y frente al 50,5 previo, y el PMI compuesto 50,2 frente 50,5 anterior. Estos datos muestran tercer mes de manufacturas en contracción y servicios estancados, lo que apunta a la necesidad de nuevos estímulos económicos.

El miércoles por la noche también se conoció el PMI manufacturero de Caixin de julio cae 2 puntos hasta los 49,8 por debajo de los 51,5 que esperaba el consenso, lo que supone niveles compatibles con la contracción de la actividad en el sector. El gobierno dice que China expandirá activamente la demanda interna con el fin de lograr el objetivo de crecimiento del conjunto del año.


Elegía a Venezuela. Tom Burns Marañón.

El autor y columnista irlandés Fintan O’Toole, que no es conocido aquí, pero es un intelectual público con bastante visibilidad en la anglo esfera, propone lo que llama la “Prueba de Yeats”, en referencia a su paisano, el gran poeta y premio Nobel William Butler Yeats, para medir el grado de caótica distopía al cual ha llegado un mundo supuestamente civilizado. El examen es muy sencillo: cuanto más se cite El Segundo Advenimiento, la elegía más clásica de cuantas escribió Yeats, peor están las cosas. En Venezuela se estará citando más que en otros lugares.

Yeats escribió El Segundo Advenimiento en un estado de shock tras la Gran Guerra del Catorce, la Insurrección en su Irlanda natal y la Revolución Bolchevique. Desde hace casi una década, un número creciente de comentaristas en los medios y de gente que tiene cosas que decir y las cuelgan en las redes acuden una y otra vez al tremebundo poema. Esto es lo que le intriga a O’Toole.

El poema de la prueba, bien traducido por Bárbara Míguez Adeliño, comienza así: “Planeando ampliamente en derredor/El halcón ya no escucha al cetrero/Todo se derrumba, no existe ya el centro./La anarquía se desata…”. Las primeras líneas ya descolocan al lector y las siguientes dos le sacuden la conciencia: “Los mejores carecen de convicción y a los peores/Les sobra intensidad vehemente”. ¿Nos reconocemos en ellas? ¿Hablan de nosotros y de las circunstancias de nuestro entorno?

Estas dos líneas se citan mucho porque pululan los peores de intensidad vehemente: Vladímir Putin, Nicolás Maduro, Hamas y Hezbolá, los proxies de Irán. Y se transcriben mucho porque los que deberían ser los mejores titubean a la hora de alinearse con quienes realmente lo son: Volodímir Zelenski, los liberales venezolanos, Israel. Lo más preocupante es que en los hábitats que se dicen guiar por los valores de los mejores, es decir en el reducido número de democracias liberales que hay en el mundo, los hay que, al carecer de convicciones, apoyan de manera descerebrada a los hombres fuertes que se burlan de las urnas y a los fanáticos terroristas que practican el holocausto entre “el río y el mar”.

Según el estudioso yeatsiano O’Toole, las búsquedas de El Segundo Advenimiento en Internet empezaron a multiplicarse cuando Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos en 2016 y, desde entonces, no han dejado de aumentar. Hoy se cita a Yeats más que cuando ganó el Nobel hace un siglo. No hay que darle muchas vueltas para explicar este sugerente dato.

Si avanza el populismo nacionalista e identitario, si se polariza el medio ambiente político, si las fake news se hacen virales, entonces resulta que Yeats se anticipó a la condición humana actual cuando escribió: “No existe ya el centro./la anarquía se desata”. Se recurre a El Segundo Advenimiento porque hay conciencia de que una caótica distopía se nos echa encima. Y esto, en esencia, es de lo que va la ‘Prueba de Yeats’.

Entre la élite de políticos populistas, polarizados y propagadores de falsedades destaca el venezolano Maduro cuya corrupta incompetencia y cruel despotismo ha empobrecido vilmente a la mayor parte de su pueblo y ha provocado en los últimos años el mayor desplazamiento humano –casi 8 millones han abandonado Venezuela, población de 26 millones– que se ha registrado en Latinoamérica. El pasado domingo Maduro robó las elecciones presidenciales al candidato de una plataforma, muy unida y muy centrada, de partidos opositores a su régimen.

El hurto de las papeletas del voto por este amenazante gigantón, que grita en lugar de hablar y que más que gritar, ladra, ha desencadenado el caos en la muy castigada sociedad venezolana y su fraude electoral ha sido condenado por la gran mayoría de los líderes regionales. La del ultraliberal argentino Javier Milei era esperada, pero no tanto la del izquierdista Gabriel Boric, presidente de Chile. Pero, a Maduro la crítica le resbala. Presume de haber “parado el fascismo” que es algo que les gusta mucho decir a los dictadores progresistas cuando ordenan disparar a manifestantes que corean “libertad” y secuestrar a sus dirigentes.

Puede que, por aquello de la carencia de convicción, el marrullero y matón de Maduro siga en el poder. Ha sobrevivido grandes protestas públicas en el pasado y lleva años machacando impunemente a sus compatriotas con intensa vehemencia. Puede, aunque es improbable porque ese flanco lo tendrá bien cubierto, que los militares le apeen de la presidencia. Así suelen terminar las carreras de los tiranos cuando acaban totalmente aislados.

Reacción

Más verosímil es que soldados y policías se harten de reprimir a la población, depositen sus armas ante los manifestantes, se quiten los uniformes y cambien de bando. Las dictaduras son contra natura en este mundo globalizado y no son eternas. Pero no lo es menos que si la protesta se prolonga y aumenta la violencia, difícilmente aguantará el pacífico centrismo de la plataforma opositora.

En España se sigue el desarrollo de los acontecimientos en Venezuela con mucho más interés que en cualquier otro país. En nuestro entorno europeo la noticia del pisoteo de derechos humanos en Latinoamérica despierta cierto hastío: ¿Ah sí? Cuéntame algo nuevo. Aquí inquieta porque se trata de un país hermano que en su momento acogió a muchos españoles y, siendo reciproca la hospitalidad, porque casi medio millón de venezolanos se han mudado a España en los últimos años. En el primer trimestre de 2024 constituyeron la tercera nacionalidad por número de llegadas a España, según el Instituto Nacional de Estadística, con 22.600 migrantes, por detrás de la marroquí y la colombiana.

Sin embargo, el interés que la suerte de Venezuela despierta en España responde, por encima de todo, a un contenido y contexto político que es muy evidente. El expresidente del Gobierno socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, es el principal apologista del régimen de Maduro en Occidente y Sumar, el socio de Pedro Sánchez, el actual presidente socialista, en el gobierno de coalición, da por buenos los resultados escandalosamente tramposos de las presidenciales del pasado domingo que consolidan el poder de Maduro. Un comunista, igual que un perro, no muerde a otro comunista. Prácticamente la única voz crítica entre los progres españoles ha sido la de Felipe González.

Y hay más. Si cae Maduro, ¿cuánta desfachatez del sanchismo pasará a ser de dominio público? Es de rigor que un gobierno democrático en Venezuela ordene una minuciosa auditoria de la gestión de la Administración Pública por el régimen chavista. Se buscará por debajo de las proverbiales alfombras. Y se sabrá, más bien antes que después, de qué iba, por ejemplo, ese misterioso vuelo procedente de Caracas que aterrizó a medianoche en Barajas, por qué hubo una reunión secreta a bordo del avión entre altos cargos del gobierno de Maduro y del de Sánchez y qué contenían esas decenas de maletas que se descargaron en la pista de aterrizaje del aeropuerto madrileño. Se sabrán, a la vez, los detalles de la financiación de la ultraizquierda española.

Nada de esto se le escapa a la derecha española. La obsesión con la fachoesfera de Sánchez recuerda a la de Maduro. La de los bulos mediáticos también. A Maduro no le gusta nada la independencia judicial. A Sánchez tampoco. Se trata de hombres altivos y ásperos, enamorados de su persona y del poder omnipotente. Para los “conspironaicos” de la “derechona” el discurso de la deriva chavista del sanchismo se escribe solo. Y, a la vez, el del desvío hacia el kichnerismo por el “no-caso” de Begoña Gómez.

Malestar generalizado

No son discursos agradables, dañan a España y no consuela que el malestar esté generalizado, puesto que en todos lados los extremos ganan terreno y el centro se bate en retirada. En Estados Unidos se teme a partes iguales tanto el triunfo de Trump como la reacción del demagogo republicano si pierde las elecciones presidenciales del próximo 5 de noviembre. Con el permiso de Venezuela, mayor distopía no cabe.

La ‘Prueba de Yeats’ es la constatación del extendido desasosiego. Si aumentan exponencialmente los que beben de las fuentes de El Segundo Advenimiento por algo será. Al atiborrarse de las imágenes que crea el poeta pueden creer, como creyó Yeats, que se está ante el Apocalipsis que lo finiquita todo: “Sé que acerca la Revelación/Sé que acerca la Parusía”. Cuando las cosas se tuercen muchísimo, se invoca la Parusía, el Advenimiento glorioso de Jesucristo al fin de los tiempos. Pero la vuelta es, en principio, aterradora. El poeta está atrapado en una pesadilla que le sitúa entre las arenas del desierto donde aparece ante sus ojos una bestia que tiene el cuerpo de un león, la cabeza de un hombre y la “mirada vacía, inmisericorde como el sol”.

El Segundo Advenimiento concluye con un apogeo de metales y de tambores digno de un Wagner perdido en la Biblia: “La noche cae de nuevo, pero sé/Que veinte siglos de pétreo letargo/se enajenaron en pesadilla por el mecer de su cuna/Y que la bestia, al fin presta a retornar./Se arrastra hacia Belén para ser alumbrada”. Uno se alegra por los que se someten a la “Prueba” en estos días agosteños de asueto y ven esperanza en la cuna.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 19 de Julio del 2024.

Ayer fue el turno del Banco Central Europeo, el Consejo del BCE anunció un mantenimiento de los tipos de referencia, como era esperado, dejando el de las operaciones principales de financiación en el 4,25% y el de la facilidad de depósito en el 3,75%. En materia de inflación, el comunicado siguió poniendo de manifiesto en el hecho de que el Consejo se encuentra cómodo con la evolución mostrada por los datos de IPC, al considerar que la mayor parte de los componentes de la referencia subyacente, o se han mantenido estables o han experimentado un comportamiento a la baja en el mes de junio, tras el repunte registrado en mayo como consecuencia de ciertos “factores de carácter transitorio”. En este sentido, el BCE destacó que la noticia negativa sigue viniendo de unos servicios que continúan creciendo de forma intensa, en gran parte como consecuencia del “elevado crecimiento de los salarios”. De hecho, como mencionaba Inverseguros en su informe sobre la reunión del BCE, si analizamos la evolución del componente de servicios desestacionalizado, observamos que en junio se encontraban más de un 12% por encima de su tendencia anterior a la pandemia, y no parece encontrar un techo, de todos modos, el BCE matizó que este efecto se está viendo compensado por unas empresas que están absorbiendo parte del aumento de los costes laborales, con el correspondiente efecto negativo en sus cuentas de resultados. El BCE dijo que es probable que la inflación general continúe por encima del objetivo del 2% hasta bien avanzado el próximo año y que para alcanzar dicho nivel mantendrá una política monetaria restrictiva durante el tiempo que sea necesario. Con lo que el BCE seguirá tomando decisiones dependiendo de los datos macroeconómicos y reunión a reunión, con el fin de determinar el nivel de restricción y su duración apropiada, por lo que no se compromete de antemano con ninguna senda concreta de tipos.

En la comparecencia posterior a la reunión del Banco Central Europeo su presidenta, Christine Lagarde, pareció más reacia a abrir la puerta a una bajada adicional de tipos por parte del BCE en el mes de septiembre, afirmando que la reunión estaba “muy abierta”, mostrando, por lo tanto, un sesgo algo más cauto (hawkish) del habitual. En este sentido, hizo mucho hincapié en el enfoque data dependent del Banco Central y en la gran cantidad de datos de relevancia que se conocerán de aquí a la próxima reunión, que servirán para confirmar o desmentir si la economía de la zona euro se encuentra en la senda de desinflación que se requiere para llevar a cabo una nueva acción en materia de tipos. Así, Lagarde dijo que estarán especialmente atentos a la evolución registrada por los salarios, por la productividad y por los resultados empresariales.

Después del intento de asesinato a Donald Trump del fin de semana pasado parece que se han reforzado en mayor medida, si cabe, las perspectivas de una victoria del candidato republicano, valorando en este momento una probabilidad del 65% (https://www.realclearpolling.com/betting-odds/2024/president).

Esta semana ha surgido un nuevo término en los mercados, para calificar el hecho de posicionarse estratégicamente, que es el Trump trade, generando una nueva narrativa, que está impulsando a ciertos sectores relacionados tradicionalmente con el lado republicano, como energía y negocios financieros, lo que ha llevado esta semana, de nuevo, al S&P 500 hasta nuevos máximos de todos los tiempos. En el lado de la renta fija, se ha acelerado la desinversión de la curva 10–2 años, pues la llegada de Trump y los republicanos al poder traería un recorte de impuestos, generando un mayor déficit, lo que mantendría los tipos largos estables, mientras que la política monetaria empujaría hacia abajo los tipos a corto plazo.  

El eurodólar cotiza en el entorno del 1,09 y hemos tenido un comienzo de la segunda mitad del año con cierta debilidad del dólar marcado por eventos políticos en Europa y en Estados Unidos y la evolución de los datos macro. La volatilidad sigue baja en términos de niveles históricos. Tenemos un apetito por el riesgo sólido que se refleja en el comportamiento de la bolsa estadounidense y que sigue favoreciendo a ciertas divisas del G10 como es el caso de la libra.

En la última semana hemos tenido datos a la baja de inflación en Estados Unidos lo que ha ayudado a empujar a la curva de deuda americana a la baja lo que ha ayudado al cruce a romper por encima de 1,09. En su informe semanal BBVA Research esperan ver niveles de 1,10. Sin embargo, el ruido de la llegada de extremismos políticos al gobierno francés tras la primera vuelta de las elecciones pesó al euro en un principio, aunque posteriormente no se produjo la victoria de Le Pen en Francia y eso en cierto modo favorecía al euro en las dos últimas semanas.

Eurodólar últimos 6 meses.

El viernes pasado comenzó la temporada de presentación de resultados del segundo trimestre del año, empezaron los bancos de inversión americanos, JP Morgan superó las expectativas de beneficios en un 5% impulsado por la división de banca de inversión. Citigroup publicó resultados en línea con lo esperado. El mismo día, Wells Fargo se quedó algo por debajo de lo previsto. Por el momento los ingresos por la parte de banca de inversión están resultando muy buenos, mientras que el margen por intereses tiende a ser menos espectacular. Goldman Sachs ha sorprendido debido a los fuertes ingresos transaccionales y del áresa de mercado de capitales, apoyado por un estricto control de costes. En cuanto a Morgan Stanley, cabe destacar que se está beneficiando sustancialmente del aumento de los ingresos vinculados a la gestión de patrimonios y activos, favorecido ​​por la tendencia alcista de los mercados de acciones y bonos. Hoy publicarán datos American Express y American Airlines Group.

Las acciones que componen el índice americano de pequeñas compañías (Russell 3.000) han subido de media un 11% en la última semana, es un dato muy llamativo que refleja la rotación que está habiendo en mercado desde el sector tecnológico a sectores que cotizan más baratos como el de medianas y pequeñas compañías. El miércoles el Nasdaq cayó casi un 3%, sobre todo destacaron las caídas de las compañías de semiconductores que han sido las que más han subido en los dos últimos años. El sector para equipos de comunicaciones se dejó un notable -7,5% liderado por Advanced Micro Devices (-10,2%), Applied Materials (-10,4%), Qualcomm (-8,6%), Broadcom (-7,9%) y Nvidia (-6,6%). Al menos en Estados Unidos tras 2 meses de buenos datos de inflación que abren la puerta al inicio del ciclo de bajadas de tipos de la Fed y unos recientes datos de actividad que alejan, de momento, las dudas sobre el dinamismo de la economía americana. Las pequeñas compañías tienen mucho potencial alcista frente al S&P 500 tras el peor comportamiento acumulado en los últimos años y por valoración ante la recuperación prevista de beneficios. Pero el camino será sinuoso al tener que enfrentar todavía obstáculos como el previsible renacer de la inflación, la presión en márgenes y mayores costes de refinanciación en 2025 y 2026. El Russell 2000 esta semana ha subido más de un 7% sobre todo impulsado por la banca regional americana. Ayer se produjo el cuarto mejor comportamiento del Russell 2000 frente al Nasdaq de la historia (Russell 2000 +3,60% vs Nasdaq -2,20%).

De todos modos, la corrección de estos dos días del sector tecnológico y en concreto del sector de semiconductores no deja de ser algo testimonial dentro de un comportamiento del sector en niveles récord, tanto en términos absolutos como en relativo frente al S&P 500.

La euforia por la Inteligencia Artificial para muchos analistas empieza a recordar peligrosamente a otras burbujas bursátiles vividas en la historia, como analizaba Bank of America esta semana:

Importante esta semana:

Trump anuncia que mantendrá a Jerome Powell como líder de la Fed hasta que concluya su mandato en mayo de 2026. De este modo, se retracta de las declaraciones de febrero, en las que afirmó que no volvería a nombrar al presidente de la autoridad monetaria. Además, advierte que la Fed no debería comenzar los recortes de tipos de interés antes de noviembre, el mes de elecciones. Su argumento radica en que implicaría un “empujón” a la economía y a la administración de Biden. Por otro lado, adelantó las medidas en el ámbito impositivo, bajando el tipo máximo para las empresas del 21% actual a un 15% (en 2016 lo redujo de un 35% a un 21%). Además, pretende imponer un 10% de aranceles sobre todo producto procedente del exterior (incluidas los de origen europeo), así como unas tarifas de entre un 60% y 100% a las importaciones procedentes de China.

En Estados Unidos, esta semana ha arrancado la Convención Republicana, con Trump proclamando al senador de Ohio, J.D. Vance como vicepresidente. El encuentro ha culminado con la nominación oficial de Trump como candidato republicano. Tras el mal desempeño de Biden en el debate presidencial de hace dos semanas y el intento de asesinato a Trump el sábado pasado, su popularidad va en aumento. A este optimismo, se añade la desestimación de la justicia estadounidense en el caso criminal de los documentos clasificados que Trump conservó al dejar la Casa Blanca. La jueza Aileen Cannon, dictaminó que el fiscal fue designado de manera ilegal y carecía de autoridad para dirigir la investigación. Esto supone una nueva victoria judicial para Trump, después de que el mes pasado el Tribunal Supremo le concediera inmunidad “parcial” por los intentos de anular las elecciones de 2020.  

El presidente de la Fed, Powell y la gobernadora de la Fed de San Francisco,  Mary Daly, presentan más confianza de que la inflación se dirige al objetivo del 2%. En su aparición este lunes, Powell mantuvo un mensaje semejante a su comparecencia ante el Congreso la semana pasada. El líder de la autoridad monetaria indicó que existe un mejor equilibrio entre los dos mandatos, la estabilidad de los precios y el pleno empleo, y que, de ahora en adelante, mirarán por ambos. Asimismo, Powell anunció que la tasa neutral de interés es superior a los periodos “entre crisis”, de manera que los tipos serán más elevados. Por su parte, Mary Daly declaró que es probable que se realice algún ajusto de los tipos de interés, sin especificar más. En cuanto al mercado laboral, comentó que se aproxima a un punto de inflexión, en el que un mayor debilitamiento podría crear un aumento en el desempleo

Siguiendo en Estados Unidos los datos del mercado laboral conocidos ayer decepcionaron, aunque estuvieron afectados por eventos particulares. En concreto, conocimos las peticiones de subsidio por desempleo semanales que se elevaron hasta las 243 mil peticiones desde las 223 mil previas y muy por encima de las 229 mil esperadas. No obstante, este dato probablemente estuvo afectado por los efectos del paso del huracán Beryl y cierres anuales de las fábricas de automóviles. Por ello, deberemos esperar a las cifras de las próximas semanas para dilucidar si este empeoramiento del mercado laboral continúa.

En China los datos publicados esta semana confirman la debilidad del crecimiento y el PIB creció tan solo un 4.7% en el segundo trimestre del año (+0,70% intertrimestral), el dato más bajo de los últimos 5 trimestres. El dato está por debajo del 5,10% que esperaban los analistas del mercado. El dato del PIB se ha visto lastrado por la debilidad del consumo interno, afectado por la situación del mercado inmobiliario, en el que se acelera la caída de la actividad y los precios de la vivienda. Un mejor comportamiento del sector industrial y exportador no consigue compensarlo.

De hecho, esta noche hemos tenido caídas en las Bolsas Chinas (Hang Seng -1,81% y ya sólo sube un 2,39% en lo que va de año) después de que haya concluido el Tercer Pleno del Partido Comunista sin estímulos para impulsar su débil economía, especialmente en lo que respecta a demanda doméstica y sector inmobiliario, y con su único punto fuerte en exportaciones, que crecen en volúmenes a costa de precios más bajos, con la consiguiente creciente respuesta (aranceles, restricciones) del resto del mundo. Se ofrece tan sólo un comunicado muy general que habla de reformas por el lado de la oferta para conseguir un desarrollo de alta calidad y economía socialista de alto nivel para 2035. No se anuncia por tanto ninguna medida para reforzar la actividad económica a corto plazo, ni siquiera para estabilizar el sector inmobiliario. Veremos si en los próximos días se ofrece algún detalle adicional.

Esta noche también hemos conocido datos de inflación en Japón con menor repunte de lo esperado, IPC general 2,8% frente al 2,9% esperado y 2,8% anterior y subyacente 2,2% en línea con lo previsto y frente al +2,1% anterior, que moderan las expectativas de normalización de tipos, reduciéndose las probabilidades de una segunda subida de tipos por parte del Banco de Japón en su reunión del 31 de julio de 50% a 42%.


Los tres riesgos clave que deben monitorizar los inversores en el segundo semestre. William Davies. Columbia Threadneedle Investments.

Después de un primer semestre en el que bancos centrales y mercados han tomado una dirección diferente a la que anticipaban los inversores a principios de año, ¿qué cabe esperar para el segundo semestre de 2024? Respecto a la política de los bancos centrales, creo que el hecho de que los bancos estén actuando juntos y al unísono, y compartan políticas, da algo de respaldo a los mercados y podría reducir la volatilidad. No obstante, si se empieza a constatar una dispersión en el calendario de los recortes de tipos de interés o hasta dónde llegarán, los tipos de interés podrían cambiar, lo que podría derivar en una volatilidad algo más elevada.

Por lo general, si analizamos los recortes de tipos de interés, vemos que podrían respaldar o ayudar al sector de las compañías más pequeñas. Si nos fijamos en lo que ha impulsado los mercados en los últimos 18 meses más o menos, sin duda varias de esas grandes compañías, las de megacapitalización, han cosechado mejores resultados. Si miramos hacia 2024 y 2025, creo que resulta muy posible, incluso probable, que asistamos a una ampliación del mercado.

De cara al futuro, a medida que bajen los tipos de interés, aunque no tan rápido como algunos podrían haber previsto, observamos también resiliencia en la economía mundial, lo que, a mi parecer, respalda la renta variable. Esto implica que es muy posible que veamos nuevas subidas bursátiles en el resto del año.

Ahora, veamos qué puede suceder con la trayectoria de la inflación. Pienso que ésta se situará en cotas más altas en años venideros respecto de las que vimos en la década de 2010 y de los 2000, cuando se hallaba, por lo general, por debajo del 2%. Ahora bien, ¿consideramos que vamos a volver a los niveles de entre el 5% y el 9%? Por supuesto que no. Pero esa última caída del 3% al 4% en EE. UU. hasta el 2%, creo que va a ser difícil de conseguir.

En el apartado de riesgos, el siguiente de la lista es la geopolítica, que sigue generando inquietud. Hablamos de las guerras en Ucrania y en Oriente Próximo, que pueden ser desestabilizadoras e incrementar la volatilidad. No cabe duda de que esto constituye un riesgo de cara al futuro.

Al igual que analizamos la geopolítica, también pienso que es necesario analizar el estado actual de los déficits fiscales en todo el mundo. En Europa, rondan el 4%, mientras que en Estados Unidos se sitúan en el 5%-6%. Sin embargo, si los tipos de interés son cercanos a cero, el coste del servicio de esta deuda no tiene por qué ser tan elevado. Habida cuenta de unos tipos de interés de alrededor del 5%, el coste de servir la deuda es mucho mayor de lo que sería en otras circunstancias. Lo que se necesita es que estos déficits fiscales empiecen a bajar con el tiempo. Bajo un prisma político, resulta mucho más fácil incrementar el gasto, reducir los impuestos y ver cómo se incrementan estos déficits, antes que revertir la situación. Eso en sí mismo es un riesgo, porque, si nos fijamos en muchos países de Europa, ese déficit total en relación con el PIB ronda el 100% —un poco menos en Alemania—, pero ha superado el 100% en Estados Unidos, por lo que el coste del servicio de esa deuda resulta bastante elevado. Por eso creo que representa un riesgo de cara al futuro.

Me gustaría poner de manifiesto una última cosa. Hemos presenciado un descenso de la inflación desde el 5%-9% hasta el 2%, 3% y 4%. Si viéramos un resurgimiento de la inflación —podría ser por razones geopolíticas o de otro tipo— y surge la amenaza de unos tipos de interés más altos en lugar de más bajos, generaría una sacudida para los mercados que no creo que estos se tomaran bien. Así que, por concluir, los tres riesgos clave serían el geopolítico, los déficits fiscales y un repunte en la inflación, y en esos tres riesgos deberían enfocarse los inversores durante los próximos seis meses.


Gane quien gane las elecciones. Jesús Sánchez-Quiñones. Consejero Ejecutivo Renta 4 Banco.

 

A partir de ahora y hasta el 5 de noviembre, abundarán los análisis sobre las consecuencias de los resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Aunque numerosas variables oscilarán en función de quien sea el ganador de las elecciones, Trump o Biden (si es que finalmente es él el candidato demócrata), hay elementos que son casi una certeza sea quien sea el nuevo presidente de los Estados Unidos.

Para poner la situación en contexto, la Oficina de Presupuestos del Congreso estadounidense (CBO: Congressional Budget Office) espera que el déficit presupuestario estadounidense en los próximos diez años se acercará al 6%, o incluso lo superará. Este cálculo considera que en la próxima década no habrá ningún año de recesión que, de producirse, aumentaría la cifra del desequilibrio fiscal. El déficit previsto de este año 2024 es del 6,3%.

Ninguno de los dos candidatos, ni Trump ni Biden, tienen la menor intención de acometer un ajuste de las cuentas públicas. Más bien al contrario, ambos apuntan a un incremento del déficit, incluso en mayor cuantía en el caso del candidato republicano.

La deuda pública estadounidense ya alcanza los 35 billones de dólares (trillones americanos). La CBO espera un déficit adicional de al menos otros 22 billones de dólares en la próxima década. Solo este año 2024, el Tesoro estadounidense tiene que refinanciar 6 billones de dólares de deuda que vence, adicionales a la financiación del déficit de 1,9 billones.

Una de las razones de por qué la economía estadounidense parece tan sólida, a pesar de la fuerte subida de tipos de interés desde el 0% al 5,25%, es la cantidad de liquidez inyectada a través del ingente gasto público. En la lucha contra la inflación la Reserva Federal sorbe, subiendo tipos de interés, y el gobierno federal sopla, manteniendo muy elevados déficits públicos.

A pesar de las mejoras en el nivel de la inflación, desde niveles superiores al 10% a niveles del 3% de junio pasado, los factores que produjeron el alza de la inflación siguen latentes. Entre ellos: los altos déficits públicos, los aranceles y las limitaciones al comercio, la necesidad de un fuerte gasto militar a nivel global, y las inversiones requeridas para la ansiada transición energética.

Los déficits públicos se generan por un exceso de los gastos sobre los ingresos públicos. Los déficits implican la inyección de liquidez en el sistema que presionan la inflación al alza.

La intensificación de la guerra comercial a la que estamos asistiendo, con implantación de fuertes aranceles, es inevitablemente inflacionista. Los productos importados, antes más económicos, ya no están disponibles para los consumidores a dichos precios. El consumidor es el que acaba pagando el incremento de precio provocado por los aranceles.

La necesidad de un mayor gasto en defensa a nivel global es un consenso generalizado. Dedicar más recursos al sector de defensa implica desplazarlo desde otras opciones más productivas. Adicionalmente, requiere un aumento considerable del gasto público que, de nuevo, tiene que ser financiado.

Las inversiones requeridas para hacer frente a los compromisos internacionales de transición energética son astronómicas. Se estiman en 18 billones de dólares hasta 2030 a nivel global. Otro factor inflacionista.

En este escenario la Reserva Federal tendrá que priorizar entre luchar contra la inflación o primar la estabilidad financiera y la financiación del gasto público. Claramente se inclinará por la segunda opción, aunque esto a su vez genere más inflación.

Gane quien gane las elecciones en Estados Unidos, algunas cosas parecen inevitables. Entre ellas, la dinámica de deuda estadounidense y la necesidad de la Reserva Federal de evitar fuertes subidas de los tipos de interés de los bonos del Tesoro ante la avalancha de emisiones en los próximos años. Para ello, tendrá que intervenir comprando directamente o financiando a la banca para que lo haga. Solo es cuestión de tiempo.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 12 de Julio del 2024.

Ayer se publicó un buen dato de inflación en Estados Unidos, cayendo desde el 3,30% del mes anterior hasta el 3% de Junio, por debajo del 3,10% que esperaba el mercado, lo que impulsó la cotización de los bonos tanto en Estados Unidos como en Europa, lo que llevó los tipos a 10 años en Estados Unidos a sus niveles más bajos desde finales marzo y en Alemania se rompió de nuevo el nivel del 2,5%. Asimismo, los futuros de tipos de interés elevan hasta el 90% las posibilidades de recortes de tipos por parte de la Fed en el mes de septiembre, dándola prácticamente por segura.

Bono a 10 años Estados Unidos.

Bono a 10 años alemán.

Hasta tres miembros de la Fed realizaron declaraciones ayer, todos celebrando el camino de la inflación hacia el 2%, aunque unos más optimistas que otros. Golsbee, gobernador de la Fed de Chicago, calificaba de “excelente” el dato de variación de precios, más concretamente la desaceleración de los costes de la vivienda, que decía ser “profundamente alentadora”. En cuanto al mercado laboral, lo define como “bastante sólido”, aunque le preocupa que la tasa de desempleo haya aumentado a 4,1%, desde mínimos del 3,4% en abril de 2023. No obstante, el mercado laboral no indica que la economía se precipite a una recesión “así que no tenéis que entrar en pánico”. Golsbee opina que las condiciones financieras son “bastante restrictivas” y está abierto a un primer recorte de tipos pronto, seguido de una pausa o una serie de reducciones, dependiendo de los datos de inflación. Por su parte, Mary Daly, gobernadora de la Fed de San Francisco, afirmó que, a la vista de los últimos datos sobre empleo e inflación, crecimiento del PIB y perspectivas de crecimiento es probable que se justifique algún ajuste de los tipos de interés, aunque se abstuvo de ofrecer un calendario concreto para los recortes. Asimismo, indicó que ha quedado claro que el riesgo de asegurar los objetivos de estabilidad de precios y de pleno empleo ha pasado a un mejor equilibrio. Por último, Alberto Musalem, gobernador de la Fed de San Luis, se desmarcaba en cierta medida, al defender que la política monetaria actual es “restrictiva, pero no en exceso”. Tal y como dijo, el nivel actual de los tipos presenta el nivel adecuado para la coyuntura actual.

Jerome Powell compareció esta semana en el Congreso de los Estados Unidos y esta semana que está satisfecho con la marcha del mercado laboral, que no está sobrecalentado y que las condiciones actuales se acercan mucho a las de antes de la pandemia global. Desde la Fed ven moderación en precios, pero quieren ver más evidencia empírica para poder bajar los tipos. Advierten también que el desempleo sube por tercer mes consecutivo en Estados Unidos. El máximo responsable de la Reserva Federal recalcó ante el Congreso los peligros de anticiparse o retrasarse en una medida así y pidió que se respetasen sus tiempos pues los análisis del órgano gobernante son precisos y mantienen una vigilancia férrea de todo el panorama micro y macroeconómico.

Después del dato de inflación americano de ayer también llamó la atención en mercado el hecho de que se produjo la mayor caída diaria en las 7 Magníficas (-4.3% ayer) desde verano 2023 y la mayor subida intradía del índice Russell 2000 (pequeñas compañías americanas) desde finales del 2023. Podría ser el inicio del cambio de rotación en mercado, o simplemente un ajuste después de los excesos del sector tecnológico americano, y el mal comportamiento de las pequeñas y medianas compañías, sobre todo en relativo.

Magnificent 7 Index. 1day % change

Russell 2000 Index. 1day % change

Después de las elecciones en Europa la atención de los inversores está ahora en las elecciones estadounidenses, pero ya a la vuelta del verano. Los franceses han optado por la parálisis frente a los disturbios, lo que hace probable unas nuevas elecciones en septiembre de 2025. En el Reino Unido, en cuanto al gobierno se refiere la situación sólo puede sorprender positivamente, aunque hay que considerar lo limitado del margen presupuestario con el que contará el nuevo gobierno. En Estados Unidos pinta un panorama completamente diferente, todavía tenemos unas elecciones por delante, pero los analistas y los medios de comunicación siguen debatiendo sobre la aptitud de Biden. Como resultado del primer debate, ha aumentado la probabilidad de que Trump arrase al 45%, es decir, que los republicanos ganen tanto la presidencia como el control del Congreso. Hoy comienza la publicación de resultados del segundo trimestre del año, que se espera que sean sólidos. Las expectativas son optimistas y los datos macroeconómicos cada vez se muestran más débiles en Estados Unidos, lo que podría dar lugar a alguna decepción.

En Estados Unidos varios indicadores del mercado laboral estadounidense sugieren que se está enfriando, lo que reduce el riesgo de inflación, pero apunta a un menor crecimiento. Una vez ha comenzado el ajuste del mercado laboral estadounidense rara vez se detiene a mitad de camino y a menudo pasa rápido del sobrecalentamiento a la debilidad. La disminución del riesgo de inflación hace más probable un primer recorte de tipos por parte de la Reserva Federal en septiembre. Si el desempleo siguiera aumentando en los próximos meses, se pondría en duda el crecimiento económico y haría más probable nuevos recortes de tipos. La mayoría de los analistas creen que la Reserva Federal recortará otra vez tipos en su reunión de diciembre y tres veces más en 2025.

En Francialas elecciones en segunda vuelta del pasado domingo reflejaron un cambio del resultado de la primera vuelta con el triunfo del bloque de la izquierda, con 181 escaños y sin mayoría para gobernar, seguido de Macron (166) y de Le Pen (143). Se abre ahora, por tanto, una situación de incertidumbre, con tres bloques políticos enfrentados y ninguno con mayoría (289 diputados) para gobernar. Las opciones que se abren desde hoy son insólitas, sin que Francia haya tenido una situación parecida antes. El Primer Ministro, Gabriel Attal, presentó su dimisión a Macrón. No hay fecha establecida para formar gobierno y ya se está pidiendo al Presidente que forme una alianza entre partidos que no incluya ni a Le Pen ni a Francia Insumisa, el partido de Melenchón.

En un informe de esta semana Bank of America dice que la señal de mercado bajista aún no se ha activado en la Bolsa americana (S&P 500), aunque se va acercando al punto peligroso:

El precio de las materias primas podría repuntar cuando la Fed empiece a bajar tipos, como pasó en la época 1995-1996.

Bloomberg Commodities Index 1993-1997 Vs 2022-Actualidad (MUFG Research).

Esta semana empieza la temporada de resultados del segundo trimestre del año en Estados Unidos, el consenso de analistas apenas ha revisado a la baja expectativas de beneficios para el S&P 500, https://insight.factset.com/analysts-made-smaller-cuts-than-average-to-eps-estimates-for-sp-500-companies-for-q2.

En Europa el consenso de analistas ha bajado mucho las estimaciones de Beneficio Por Acción para esta temporada de resultados del segundo trimestre del año, de +3% de crecimiento interanual que se esperaba en Mayo a +0,8% que espera ahora (https://lipperalpha.refinitiv.com/wp-content/uploads/2024/07/TRPR_83201_555.pdf).

En la Bolsa americana la concentración del sector tecnológico y en concreto de los siete magníficos sigue en máximos, desde 1990 está en máximos el relativo entre el índice S&P500 y el S&P EQUALWEIGHT (11%). El peso del S&P Technology en el S&P es ya del 32%.

Los índices de euforia vuelven a máximos, el índice Alcistas menos bajistas vuelve a la parte alta del rango (https://www.aaii.com/sentimentsurvey).

AAII Bulls minus Bears

Otro índice de sentimiento inversor, como es el índice Miedo/Euforia de la CNN vuelve a estar en niveles de euforia, por primera vez desde el 22 de Mayo.

Además, hay otro indicador que nos hace estar con cierto miedo en cuanto a los niveles de la Bolsa, es el indicador de sorpresas económicas en Estados Unidos, que está en niveles mínimos históricos. El índice de Bloomberg de sorpresas económicas se define como la diferencia porcentual entre las previsiones de los analistas y el valor de los datos económicos de Estados Unidos publicados. Los elementos sorpresa de las publicaciones de datos económicos semanales y mensuales que se informan periódicamente se suavizan a lo largo de un período de seis meses, dándole más peso a las publicaciones recientes. Los elementos sorpresa se normalizan y luego se agregan, normalizándose nuevamente el índice agregado. Por lo tanto, los valores del Economic Surprise Indez se traducen como el número de desviaciones estándar que las expectativas de los analistas se encuentran por encima o por debajo de los niveles de sorpresa normales. Esto incluye indicadores económicos, sus valores más recientes y la relación a corto y largo plazo entre las sorpresas económicas y los precios de los activos.

Bloomberg ECO US Surprise Index since 2000.

Importante esta semana:

Esta semana lo más importante ha sido el dato de IPC en Estados Unidos publicado ayer. La inflación en Estados Unidos ha dado un respiro a la Reserva Federal al protagonizar en junio una caída mucho mayor de lo esperada por los analistas. Tras un recorte de tres décimas, el Índice de Precio de Consumo (IPC) terminó el mes pasado en el 3% (frente al 3,10% esperado por los analistas), su nivel más bajo de los últimos doce meses, según se desprende de los datos publicados ayer por la Oficina de Estadísticas Laborales. La cifra ha disparado las previsiones de que la Reserva Federal realice su primer recorte de tipos de interés el próximo mes de septiembre, en lugar de tener que esperar hasta diciembre. La probabilidad de que la rebaja se materialice al final del verano se disparó ayer por encima del 80%, según las estadísticas que maneja CME Group.

Los economistas también llamaron ayer a la prudencia a la hora de interpretar el dato, ya que no es la primera vez que la inflación da muestras de desaceleración a las puertas del verano, para luego volver a escalar en julio y en agosto al calor del mayor gasto estival, que impulsa los precios al alza. Es justo lo que ocurrió en 2023, cuando en junio la inflación se situó en el 3% y terminó escalando hasta el 3,7% en agosto y septiembre.

Aun así, se espera que en esta ocasión el dato sea más consistente y el IPC mantenga su senda descendente hasta el objetivo del 2% que se ha fijado la Reserva Federal, de forma que se confirme ese recorte en los tipos en septiembre. Hay que tener en cuenta que el banco central estadounidense solo contempla a día de hoy una rebaja este año, pero el mercado confía en que si la inflación sigue esta tendencia existe la posibilidad de que la Fed revise su hoja de ruta y protagonice un segundo recorte a finales de año, con los tipos terminando 2024 en la franja comprendida entre el 4,75% y el 5%, frente al tramo de 5,25%-5,5% actual, máximo de las últimas dos décadas. Llama al optimismo el dato de la inflación subyacente, que no incluye en la ecuación los elementos más volátiles, como la energía y los alimentos frescos, y es el dato de referencia preferido por la Fed. Este indicador se situó en junio en el 3,3% en términos interanuales, lo que supone un descenso de una décima respecto a la cota alcanzada en mayo. Además, si se analiza en términos mensuales, los precios subyacentes solo aumentaron un 0,1% entre mayo y junio, el incremento más moderado registrado en lo que va de año. En junio, han dado un respiro los precios relacionados con la vivienda (principalmente alquiler), que representan un tercio del IPC y hasta ahora han sido el gran motor de la inflación, junto a la energía y la cesta de la compra, que también se han moderado, mientras que repunta el coste de los viajes.

La Casa Blanca negaba el martes el informe del New York Times de que Biden haya sido tratado por Parkinson. Por su parte, el demócrata clave de la Cámara de Representantes, Adam Smith, dice que Biden debería hacerse a un lado. Mientras, el presidente envió una carta a los demócratas del Congreso diciendo que está «firmemente comprometido» a permanecer en la carrera presidencial.

Siguiendo con Estados Unidos hemos conocido esta semana que la confianza de las pymes mejora en junio. El índice realizado por el NFIB superó las expectativas al repuntar hasta niveles de 91,5 desde el 90,5 previo y por encima de las estimaciones (90,2). Esta es la tercera mejora consecutiva de la confianza de las pymes tras tocar mínimos desde 2012 en el mes de marzo. Una recuperación que apunta a una mejora de la actividad doméstica, aunque desde niveles de confianza todavía deprimidos. Por componentes, cabe señalar que el número de empresas que tienen la intención de elevar los precios se incrementó en 2 p.p. hasta el 27%, y, además, el 21% de los encuestados sigue apuntando la inflación como su principal preocupación. Por el lado del empleo, el número de empresas que indican dificultades en cubrir sus vacantes se redujo en 5 p.p. hasta el 37%, el menor nivel desde 2021.

NFIB Small Business Optimism Index since 2015.

La inflación se frenó en Junio en China y apunta a la necesidad de nuevos estímulos monetarios. En junio, el crecimiento de los precios al consumo decepcionó al registrarse un aumento del IPC del +0,2% interanual, una décima por debajo del mes previo y dos décimas menos que las expectativas. Con este dato se vuelve a mostrar una demanda interna débil a la vez que siguen presentes en la economía las presiones deflacionistas. Entre los principales componentes, los precios de los alimentos fueron los contribuidores más significativos a este freno de la inflación al registrar un retroceso del -2,1% interanual. Además, también los precios de los bienes duraderos cedieron un -1,3% interanual, destacando una caída de los precios de automóviles del -5,3% frente al -4,7% del mes previo. Finalmente, por el lado de los servicios, también se ha frenado la inflación: los precios avanzaron un +0,7% interanual, una décima menos que en el mes anterior. 

Siguiendo en China y con datos relacionados con la inflación, conocimos también este miércoles que los precios de producción industrial cayeron en junio un -0,8% interanual, una moderación en el ritmo de caída (en mayo retrocedieron un -1,4%), pero acumulando ya 21 meses consecutivos de caída de los costes industriales.

El ‘somos más’ de Starmer. Tom Burns Marañón.

Ahora que empieza la era sir Keir Starmer ¿qué cambio se espera en el Reino Unido? ¿Cuál es el change que han votado los electores desorientados de una democracia avanzada cuya economía está estancada? ¿Qué análisis se ha de hacer y qué lecciones extraer de las elecciones británicas?

Son preguntas válidas porque se ha abusado del término avalancha. En estos tiempos cuando la derecha populista parece llevarse todo por delante, se han echado muchas campanas al vuelo para festejar la abultada victoria de lo políticamente correcto. Sin embargo, propiamente hablando, avalancha laborista solo la hubo en cuanto a escaños ganados y esto no necesariamente implica un inapelable mandato para gobernar de una determinada manera.

Tampoco se produjo un expectante entusiasmo generalizado a la hora de acudir a los colegios electorales. Tras una campaña aburrida y carente de chispa al estar descontado el resultado, la participación, el 60%, fue la más baja en lo que va de siglo.

El partido de Starmer solo ganó un tercio del voto popular, pero pudo hacerse con dos tercios de los escaños en la Cámara de los Comunes, 410 de los 650, debido al doble efecto de la peculiaridad del sistema electoral británico –gana el candidato más votado en circunscripciones unipersonales– y de un catastrófico cisma en el campo conservador.

La ley electoral penaliza las escisiones de una manera letal y el protagonizado por Reform, la derecha “patriótica” que lidera Nigel Farage, el fanático de Brexit y el fustigador de la inmigración, tanto de la ilegal como de la legal, ha conducido a los Tories directamente al cadalso parlamentario. Han pasado de 372 diputados a 121.

El sistema electoral no favoreció, mientras tanto, a los escindidos porque su apoyo está muy repartido y con un 14% del voto Reform solo obtuvo cinco escaños. Por contra, los Liberalesdemócratas, el eterno e intrascendente partido bisagra en el Reino Unido, ganaron 71 escaños con el 12% del voto, porque su voto está concentrado en el próspero suroeste del país.

Los ocupantes de las bancadas en la Cámara de los Comunes son otros, pero si algo han demostrado los comicios en el Reino Unido es que los británicos no desean para nada una transformación social y política. De anhelarlo se hubieran volcado con Starmer, pero no lo hicieron.

Starmer tomará buena nota de que el voto laborista solo creció en un 1,6% frente al que obtuvo en las elecciones generales de 2019 –cuando el partido fue duramente derrotado– y que este mísero aumento se registró mayoritariamente en Caledonia, donde el secesionista Partido Nacional de Escocia se hundió.

Los veinte puntos de ventaja que las encuestas daban al Labour Party sobre los Tories resultaron ser diez y los votos del Partido Conservador más los de Reform, sumaron el 38% de quienes acudieron a las urnas frente al 34% que votó al Partido Laborista.

Más que ganar las elecciones el Partido Laborista, el Conservador las perdió por culpa de las mendacidades del fatuo Boris Johnson, las extravagancias financieras de la efímera Liz Truss y las desventuras de Rishi Sunak que colaboró con el primero y sucedió a la segunda. Y por culpa de Reform, claro. Pero Starmer habla de cambio.

Si Starmer no repitió la palabra talismán veinte veces en los nueve minutos que habló ante sus militantes para festejar su victoria electoral, no la nombró una sola vez. A la vez reiteró que el éxito se debía a los cambios que él ha ido introduciendo en el laborismo desde que en 2020 fue elegido líder de un partido inelegible porque viraba hacia el chavismo y el socialismo del siglo XXI. Como un disco rayado, Starmer se refirió una y otra vez al changed Labour Party.

Uno a uno, célula a célula, Starmer fue expulsando a los social comunistas del Labour Party y su limpieza ideológica lo ha convertido en la imagen y semejanza de moderación y prudencia que él representa. Ese es el cambio.

Starmer ahora lidera un partido no muy distinto al centrista Conservador de los consensos socialdemócratas que existía antes de que Margaret Thatcher le inyectara neoliberalismo. Eso sí, Starmer y su guardia pretoriana no proceden de las élites patriarcales que nutren las bancadas Tory.

Que nadie crea que, con una aplastante mayoría laborista en la Cámara de los Comunes, los bárbaros bolcheviques están apaleando las puertas de la ciudad. Que pierdan toda esperanza los igualitarios que quisieran estatalizar la economía. Starmer es la Inglaterra profunda del té a las cinco de la tarde y la pinta de cerveza templada. Solamente quiere que el Reino Unido funcione sin estridencias.

Starmer dice que lo primero es el país y luego está el partido. Es espléndidamente normal. Habla de responsabilidades, de obligaciones, de fronteras seguras, de fair play y, como jurista que es, del imperio de la ley.


Geopolítica: encrucijadas y desafíos, con foco en la deuda (pública). Jose Manuel Amor. Socio director de Análisis Económico y de Mercados de Afi.

La geopolítica ha vuelto a irrumpir con fuerza en nuestras vidas tras los choques provocados por la pandemia y la guerra en Ucrania. Esta influencia se entrelaza con la geoestrategia y la geoeconomía, afectando directamente la política económica y las dinámicas globales. En este contexto, una deuda pública en niveles históricamente elevados en la mayoría de las economías plantea grandes desafíos para la sostenibilidad fiscal y el equilibrio macroeconómico a medio plazo.

Contexto geopolítico global.

En los últimos tres años, la atención sobre la escena geopolítica global ha aumentado significativamente. La geopolítica, que estudia la influencia de factores geográficos en la política y las relaciones internacionales, permite identificar y comprender las grandes tendencias que definirán el futuro económico, político y social global. Este análisis es crucial en un contexto de cambio de orden global económico y geopolítico. Tras la Segunda Guerra Mundial, el capitalismo democrático, liderado por Estados Unidos y apoyado por instituciones internacionales como el FMI y el Banco Mundial, estableció un orden mundial que ha sido cuestionado desde la crisis financiera de 2008 y la emergencia de China como una alternativa al liderazgo global de Estados Unidos.

Actualmente, nos encontramos en la confluencia del final de un período de globalización liderada por Occidente y de un orden unipolar dirigido por Estados Unidos. El cambio climático emerge como una disrupción transversal en todas las dimensiones geopolíticas. La transición hacia un nuevo orden puede llevarnos a un escenario marcado por el conflicto y la fragmentación económica, o a otro de cooperación a nivel multipolar.

Los frentes abiertos en la escena geopolítica actual son múltiples y, por lo general, interconectados entre sí. Entre los más relevantes se encuentran:

  • Conflictos bélicos. La guerra en Ucrania, la inestabilidad en Oriente Medio y la posibilidad de un conflicto entre Estados Unidos y China por Taiwán.
  • Cambios en alianzas y esferas de influencia. La creciente polarización de preferencias de modelo económico, valores fundamentales y sistemas políticos
  • Fragmentación económica y financiera. La creciente polarización de preferencias de modelo económico, valores fundamentales y sistemas políticos.
  • Supremacía tecnológica. La competencia entre Estados Unidos y China, en desarrollo militar e inteligencia artificial, con la industria de semiconductores en el epicentro, además de en la industria automotriz y de soluciones para la transición verde.
  • Uso de las materias primas como arma económica. Ejemplos recientes incluyen el gas y el petróleo rusos, así como la creciente importancia de los minerales críticos para la transición energética y el desarrollo tecnológico.
  • Movimientos disruptivos internos. Las elecciones presidenciales de 2024 en Estados Unidos, donde una vuelta de Trump es -con las últimas encuestas en la mano- el escenario más probable, y el auge de opciones euroescépticas en la UE – en primera plana con las elecciones legislativas francesas, en plena resaca de las elecciones al Parlamento Europeo – pueden dificultar la cooperación y elevar la tensión.

Estos factores no solo alteran el equilibrio geopolítico, sino que también impactan en la economía global y las finanzas públicas. Preocupa, en especial, la posible disrupción a medio plazo asociada a niveles de endeudamiento público muy elevados.

Deuda pública: niveles históricamente elevados y retos futuros.

La deuda pública se ha incrementado a niveles sin precedentes en casi todas las economías, impulsada por la pandemia y la guerra en Ucrania. Las proyecciones para lo que resta de la década no son alentadoras: se espera que la ratio de deuda sobre el PIB aumente del actual 110% al 127% en economías avanzadas y del 69% al 80% en economías emergentes. Este aumento está liderado por países como Estados Unidos y China. La inflación elevada y volátil y las crecientes necesidades de gasto público derivadas de una población envejecida y un bajo crecimiento de la productividad, sumado a un complejo panorama geopolítico, plantean serias preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda pública a medio plazo.

El rol de los tipos de interés y la política monetaria.

Los tipos de interés son cruciales para definir el coste de la deuda. Entre 2014 y 2021, los tipos históricamente bajos permitieron a los gobiernos financiar su déficit y refinanciar la deuda con relativa facilidad. Sin embargo, esta facilidad se está agotando. Se anticipan niveles de equilibrio más elevados para los tipos de interés reales, una inflación más elevada y volátil, y crecientes necesidades de gasto público. La estructura de tenedores de deuda también está cambiando: los inversores oficiales no residentes están reduciendo su rol, mientras que los inversores privados con mayor sensibilidad al precio, como los hedge funds y fondos de pensiones, ganan protagonismo en la determinación del coste de la deuda.

La influencia de la geopolítica en la deuda pública

El entorno geopolítico referido anteriormente influye de forma relevante en la deuda pública. El aumento del gasto en defensa y la transición energética son solo algunos de los factores que incrementan la presión sobre las finanzas públicas. La posibilidad de una prima de riesgo fiscal más alta y volátil puede incidir de forma recursiva sobre el coste de financiación de la deuda. La capacidad de la deuda pública para preservar su valor en términos reales podría ponerse en entredicho, especialmente si las pérdidas acumuladas desde 2021 en bonos a largo plazo continúan erosionando la confianza en estos activos.

Medidas necesarias y retos políticos

Frente a este complejo panorama, los gobiernos deben actuar con decisión y celeridad. Las acciones necesarias incluyen ajustes fiscales graduales pero firmes, reformas estructurales que contengan la presión del gasto en sanidad y pensiones, mayor transparencia y políticas fiscales orientadas a la innovación y el crecimiento de la productividad. Un mayor crecimiento económico es esencial para reducir la carga de la deuda a largo plazo. Sin embargo, estas decisiones requieren valentía política y pueden ser impopulares, especialmente en ausencia de crisis inmediatas.

La inacción puede aumentar la presión de los inversores si se pierde la confianza en la capacidad de los gobiernos para refinanciar la deuda. Las soluciones temporales y los parches pueden agravar la erosión de la deuda como depósito de valor estable, reduciendo el rango de posibles soluciones no radicales.

Conclusión

Entrelazar el análisis geopolítico con la macroeconomía y las finanzas es hoy crucial.  Ilustrar y enriquecer el debate para mejorar la toma de decisiones de hogares, empresas, gobiernos, bancos centrales e instituciones internacionales es una necesidad. Solo a través de una comprensión profunda de los desafíos a los que nos enfrentamos y de la toma de acciones decididas podremos navegar hacia un futuro más estable y próspero.


Buen fin de semana!!

Comentario viernes 5 de Julio del 2024.

Esta semana ha seguido protagonizada por la política, en Reino Unido, los laboristas consiguieron ayer una victoria aplastante, obteniendo, según las estimaciones actuales, 405 de los 650 escaños. Por su parte, los conservadores obtendrían tan sólo 154, seguidos de los liberaldemócratas que subirían a 56 y el partido Reformar UK, del populista Nigel Farage, a 4, Rishi Sunak ha anunciado esta mañana que dimitirá como líder del partido conservador en un futuro próximo. En Francia, la última encuesta de Elabe proyecta entre 200 y 230 escaños para el partido de Le Pen, Agrupación Nacional (Rassemblement National), muy por debajo de los 289 necesarios para la mayoría absoluta.

El mercado ha estado esta semana pendiente de lo que sucedía en la localidad portuguesa de Sintra, donde estos días se ha celebrado el foro de bancos centrales que organiza cada año el Banco Central Europeo (BCE). En el resort de cinco estrellas Penha Longa, las mayores autoridades monetarias, de la supervisión bancaria y del mundo académico se reúnen para tratar los acontecimientos más acuciantes del panorama económico y de los tipos de interés. En esta suerte de Jackson Hole Europeo, iniciado por el expresidente Mario Draghi hace diez años, se debaten estudios que miran al futuro y al pasado de las últimas decisiones del BCE y que son más relevantes que nunca. Porque la autoridad monetaria no ha estado ni mucho menos parada. A lo largo de los últimos dos años, la institución que preside Christine Lagarde ha llevado a cabo la subida de los tipos de interés más rápida e intensa de la historia. Desde el pasado mes, el BCE ha iniciado el camino a la baja para sus tasas, recortando el precio del dinero hasta el 4,25%. En su discurso de apertura del foro, la presidenta optó por un enfoque mucho más cauto que en pasadas intervenciones recientes al señalar que “un aterrizaje suave de la economía todavía no está garantizado”. El debate sobre el riesgo de causar un daño económico excesivo por los altos tipos de interés parece haber cuajado en el Consejo de Gobierno del BCE. La inflación, tras haber descendido desde más del 10% hasta el 2,6%, ya no es la única variable que miran los banqueros centrales a la hora de tomar sus decisiones. Y eso resulta extremadamente relevante en un momento en el que los mercados se debaten sobre si el BCE bajará una o dos veces más las tasas este año. Sabiendo que el crecimiento de los precios se acercará al objetivo del 2%, pero sin llegar a alcanzarlo hasta la segunda mitad del año que viene, una mayor atención a las perspectivas de crecimiento puede, junto a la evolución de los salarios, centrar las discusiones sobre cuándo volver a bajar los tipos de interés. “La fortaleza del mercado laboral implica que podemos tomarnos tiempo para recopilar nueva información, pero también debemos ser conscientes del hecho de que las perspectivas de crecimiento siguen siendo inciertas”, apuntó Lagarde, abrazando un debate que con la inflación elevada sólo era considerado por el ala más cauta del banco central. Ahora, si el BCE detecta un daño excesivo a la economía, que no contempla en su escenario central, podría reducir el tiempo de pausa entre las bajadas de los tipos de interés y acelerar el ritmo de relajación. Pese a que se refuerza el foco sobre la situación macroeconómica, el BCE está satisfecho con el coste asumido hasta la fecha en su batalla contra la inflación. En su discurso, Lagarde señaló que “hay análisis que reflejan que, si no hubiéramos subido los tipos, el riesgo de desanclar las expectativas de inflación del objetivo del 2% hubiera estado por encima del 30%”. Un golpe para la credibilidad del que los bancos centrales tardan mucho en recuperarse. Según indicó, “si los tipos se hubieran quedado el 2%, ese riesgo se habría situado cerca del 24%”, por lo que la respuesta debía ser contundente si el BCE deseaba preservar su capacidad de acción sobre la inflación a largo plazo.

El sector de small caps europeo sigue estando muy barato, tanto en términos absolutos como relativos, esta semana Kepler Chevreux publicaba un informe en el que seguían reflejando su sobreponderación en pequeñas compañías europeas, y ven que está empezando a crecer el interés de los inversores.

Esta semana me ha llamado la atención el informe mensual de Pictet, que es una de las primeras gestoras de fondos grandes que rebaja su recomendación sobre el sector tecnológico americano, desde COMPRAR a NEUTRAL, además suben su recomendación sobre el Oro a COMPRAR, lo que supone un posicionamiento bastante defensivo, que sorprende dentro de una industria que parece haberse olvidado de los fundamentales y que sigue el momentum y el flujo de mercado…

El viernes pasado tuvimos un repunte en el tipo de cambio yen-dólar hasta 167 yenes por dólar (actualmente está a 160,86 yenes por dólar), mínimo de los últimos 37 años. El factor predominante de la debilidad del yen sigue siendo el importante diferencial de tipos de interés entre estos mercados. Si bien el Banco de Japón no parece tener planes inmediatos para ajustar significativamente las tasas de interés, parece dispuesto a modificar sus compras de bonos gubernamentales.

YenDólar desde Julio de 1985:

Después de publicar resultados de ventas por encima de lo esperado Tesla lleva una subida de más de un 20% en lo que llevamos de Julio, rompiendo la tendencia bajista que llevaba desde el 2021 y en niveles de sobrecompra máximos.

Un dato que llama mucho la atención esta semana es el nivel en el que se encuentra la volatilidad de la Renta Fija (Move Index), tanto en términos absolutos como relativos frente a la volatilidad de la renta variable (VIX, volatilidad del S&P 500).

Sobre las elecciones francesas esta semana publicaba un informe Inverseguros analizando los posibles resultados en la segunda vuelta y sus consecuencias, las conclusiones del análisis son que el resultado de la primera vuelta de las elecciones legislativas en Francia, pese a no ser del todo negativo para los intereses del mercado, no despejó todas las dudas que existían en un inicio. La retirada de hasta 130 candidaturas para la votación de este domingo, pone cuesta arriba la posibilidad de ver un gobierno de Agrupación Nacional con mayoría absoluta, pero tampoco podemos hablar de una probabilidad cero. Lo más razonable pasaría por un gobierno en minoría de Le Pen o un Parlamento colgado, lo cual se podría ver como un mal menor desde un punto de vista presupuestario. Un gobierno de mayoría absoluta de Agrupación Nacional tendría implicaciones negativas, pero siempre existe la posibilidad de ver una “Melonización” que rebaje la ansiedad. Probablemente un gobierno de izquierdas tendría implicaciones teóricas algo más desfavorables que el anterior, pero, de igual manera, en este caso siempre existe la posibilidad de “endulzar” las políticas, especialmente si estamos hablando de un ejecutivo en minoría.

En el informe mensual de análisis de flujos en ETFs de Kepler Chevreux se observa como en Junio hay flujo comprador de inversores (inflows) en todos los activos, entran 86 billones de dólares en Renta Variable, 32 billones en Renta Fija y 1,4 billones en Commodities. En Renta Variable hay flujo comprador en todas las regiones salvo en Japón. Vuelve fuerte interés comprador en mercados emergentes con el mayor flujo comprador de los últimos 4 meses (17 billones de dólares) gracias a la entrada de 10 billones en China, 4 en Taiwán y + 1,4 en India. Sigue entrando dinero en tecnología (3,4 billones de dólares en Junio) aunque Kepler también vio interés comprador en Utilities (1,2 billones), Infraestructuras (1,1 billones) y Financieras (1,1 billones).

Importante esta semana:

El miércoles se publicaron las Actas de la Fed sonaron algo más moderadas (dovish) de lo esperado con la mayoría de los miembros reconociendo que la actividad estaría enfriándose. Con todo, y aunque se mantiene el discurso de Jerome Powell de Sintra de que se necesita más tiempo, y datos, para asegurar que la inflación se está moderando, existen discrepancias sobre cuánto tiempo deberán mantenerse los tipos en niveles elevados. Esta división ya fue aparente con la publicación del último gráfico de las estimaciones de los miembros de la Fed sobre el nivel de tipos a distintos plazos (dots), donde la mediana pasó de tres a sólo un recorte en 2024, 4 miembros no esperaban recortes frente a 8 que pronosticaban 2. Así, mientras algunos miembros destacaron la necesidad de tener paciencia, la mayoría se muestra preocupada por la debilidad del mercado laboral, que podría acabar generando un mayor desempleo. Las Actas también dejan la puerta abierta a que la tasa de equilibrio a largo plazo actualmente sea más alta que en el pasado por la fortaleza de la economía estadounidense.

Esta semana el presidente de la Fed Jerome Powell indicó en Sintra que los datos económicos más recientes apuntan a que la inflación está retomando una tendencia a la baja, aunque destacó que los funcionarios del banco central necesitan más pruebas antes de reducir los tipos de interés. Aunque Powell evitó especificar cuándo podría darse la primera disminución de los tipos, admitió que la Reserva Federal ha avanzado significativamente en la reducción de la inflación. El presidente de la Fed añadió que espera que ese avance continúe.

En Estados Unidos el lunes decepcionó el dato de confianza de los empresarios, con las manufacturas señalando contracción de la actividad. En junio, el ISM manufacturero retrocedió dos décimas hasta niveles de 48,5, siendo este el tercer mes consecutivo de descenso de la confianza y con ello manteniéndose por debajo del umbral de expansión (50 puntos). La lectura de los principales componentes fue mixta dado que, por el lado negativo, retrocedió el subíndice de empleo situándose en 49,3 desde el 51,1 anterior, mientras que mejoró el subíndice de nuevos pedidos al repuntar hasta 49,3 desde el 45,4 anterior. Esta mejora de los nuevos pedidos sería acorde con una cierta estabilización de la confianza en los próximos meses. Finalmente cabe destacar que, por el lado de los precios pagados, los empresarios señalaron menores presiones inflacionistas al situarse este componente en 52,1 por debajo del 57 anterior y ya muy alejado de los niveles de 92 registrados en 2021 cuando la crisis de suministros disparó la inflación. Además, esta es la segunda bajada consecutiva del subíndice de precios pagados, lo que adelantaría un freno en la inflación de los bienes manufacturados en los próximos meses.

Siguiendo en Estados Unidos el mismo lunes conocimos también los datos de gasto en construcción, que en mayo cayeron más de lo previsto al retroceder un -0,1% mensual. No obstante, por el lado contrario, se revisaron al alza los datos del mes previo, mostrando ahora un crecimiento del +0,3% frente al -0,1% publicado en la primera estimación.

Esta semana hemos conocido que continúa la fortaleza de las cifras del mercado laboral de Estados Unidos. En mayo las vacantes sin cubrir superaron las expectativas y repuntaron más de lo esperado. En concreto la encuesta JOLTS mostró que las vacantes subieron hasta los 8,14 millones frente a los 7,92 millones del mes previo. Este aumento de las vacantes fue una sorpresa positiva y tras dos meses de descenso superaron las estimaciones. Con estos datos, el ratio de vacantes sobre desempleados se sitúa en 1,2 veces un dato que ratifica un mayor equilibrio en el mercado laboral y una normalización desde los elevados niveles de 2 veces que llegó a registrarse en 2022, uno de los factores de preocupación para la Fed por el tensionamiento en los salarios. Otro ratio relevante es la tasa de abandono que se mantuvo estable en 2,2%, mínimos desde 2020, reflejando una menor confianza de los trabajadores en mejorar sus condiciones ante un cambio de empleo. En conjunto, los datos de vacantes siguen mostrando un mercado laboral, pero que gradualmente se va equilibrando, lo que debería permitir menores presiones inflacionistas.

En Francia, LeMonde informaba que 210 candidatos (131 del Nuevo Frente Popular y 80 del partido de Macron) han optado por no presentar la documentación requerida antes de la fecha límite de las 18:00 horas del martes para presentarse a la segunda vuelta de las elecciones, con el fin de dificultar la obtención de mayoría absoluta para LePen.

La European Banking Authority (EBA) dice que los bancos se enfrentan a una «elevada incertidumbre» por factores geopolíticos y que algunos bancos son vulnerables a las «grietas» en el mercado de Commercial Real Estate.

La inflación continúa moderándose en la zona euro. El dato preliminar del IPC de junio cumplió las expectativas en términos de tasa general que moderó su crecimiento hasta el +2,5% interanual, una décima menos que el mes anterior y 3% por debajo de los niveles de junio del año pasado (+5,5%). Por su parte, la tasa subyacente muestra una mayor resistencia a la normalización y en junio repitió niveles de crecimiento del +2,9% interanual. Por componentes, destacar que la energía por segundo mes consecutivo tuvo una aportación nula a la inflación frente a la contribución negativa de los meses previos. Por otro lado, las tensiones en los precios de los alimentos se están moderando y también la contribución de los precios de los bienes fue modesta, aportaron 0,5% y 0,2% a la inflación respectivamente. Frente a ello, los precios de los servicios repitieron un aumento de +4,1% interanual siendo así el principal contribuidor a la inflación al aportar 1,8% al IPC, explicando el 72% de la inflación de la región.

También se publicaron cifras de confianza de los empresarios de las manufacturas en la zona euro, el dato final del PMI manufacturero de la zona euro se revisó al alza y en junio se situó en 45,8. A pesar de esta revisión, el dato sigue siendo negativo dado que confirma el retroceso frente al 47,3 del mes previo. Entre las principales economías de la región, empujaron a la baja la confianza los datos de Alemania con el PMI manufacturero en 43,5, el de Francia en 45,4 e Italia en 45,7. Frente a ello, en España la confianza también retrocedió, pero se mantuvo en terreno expansivo, en 52,3 frente a los 54 del mes anterior.

Esta semana también conocimos que la inflación en Alemania retrocedió impulsada por los componentes energéticos. Los precios se moderaron hasta niveles del +2,2%, dos décimas menos que el mes pasado, y una décima menos de lo esperado por el consenso.

En España el martes conocimos que el empleo alcanzó nuevos máximos. Los datos de afiliación a la Seguridad Social fueron alentadores y en junio el empleo aumentó en 71.095 trabajadores, cifra superior al mismo mes del año pasado (+54.541) y cercana al promedio registrado en los cinco años previos a la pandemia (+74.123). En términos acumulados, la cifra total de afiliados asciende a 21.392.889, un nuevo máximo histórico que supone un incremento de 522.949 mil personas en los últimos doce meses, lo que sitúa el crecimiento interanual de la afiliación en +2,5%, una décima por encima del mes anterior).

En China, el PMI de servicios Caixin cae mucho más de lo previsto al pasar de 54.0 a 51.2 (53.4 esperado), lo que hace que la referencia composite también descienda pasando de 54.1 a 52.8.

A partir de hoy, los vehículos eléctricos importados de China presentarán aranceles de entre un 17,4% y un 38% (sumados al 10% actual) en Europa. Esta medida temporal, vencerá en cuatro meses. Durante este plazo, los Estados miembros de la UE deberán someter a votación la prolongación de estos aranceles, de manera que se aplicarían durante un período de 5 años. La tasa que se aplica sobre cada compañía depende de la cooperación que haya aportado a la investigación iniciada por la UE como consecuencia de los subsidios gubernamentales recibidos por las productoras de coches en el país asiático. La marca SAIC estará sujeta al arancel máximo establecido de un 38,1% además del 10% que ya se venía aplicando. Otras marcas chinas como Geely y BYD serán sometidas a un cargo adicional del 20% y 17,4%, respectivamente.  


Un hecho histórico en la economía española. Ignacio de la Torre. Economista jefe de Arcano Partners, profesor en IE

Sócrates afirmó que el conocimiento comienza en el asombro. Me quedé ciertamente asombrado al conocer que, por primera vez en la historia económica reciente de nuestro país, las exportaciones de servicios no turísticos han superado a las de servicios turísticos.

España desarrolló su potencial turístico en la década de 1970, algo que cimentó que este sector llegara a contribuir hasta casi un 13% del PIB, del que la mitad viene representada por turismo nacional y la otra mitad por visitas de turistas extranjeros; visitas que permitieron a España exportar un 6% del PIB en servicios turísticos. A su vez, el país exportó un 7% en exportaciones de servicios no turísticos, un hito en toda regla, ya que supera a las exportaciones de turismo. Dentro de la categoría de servicios no turísticos, la economía española exporta fundamentalmente servicios informáticos, consultoría, servicios financieros o ingeniería. En agregado, exporta servicios equivalentes a un 13% del PIB, a lo que hay que sumar otro 26% del PIB en forma de bienes.

Globalmente, la evolución del comercio internacional muestra desde hace unos años un hecho cierto: crece más la exportación de servicios que la de bienes. En la última década las primeras han subido un 60%, hasta alcanzar los 8 billones (españoles) de dólares, equivalente a un 7,4% del PIB mundial. La exportación de bienes, aunque superior en valor (23 billones) ha experimentado un crecimiento cercano a cero en porcentaje del PIB durante los últimos diez años. De estas cifras se deduce que España es un caso de éxito, ya que exportamos en servicios casi el doble, en porcentaje de PIB, que el conjunto de la economía mundial.

La exportación de servicios no turísticos es muy estratégica para un país, ya que presenta menor elasticidad que la de bienes o la de servicios turísticos. Esto quiere decir que, por ejemplo, ante subidas del tipo de cambio, un producto elástico es sustituido por otro de un país cuyo tipo de cambio se haya depreciado en términos relativos. Por ejemplo, una devaluación del dinar de Túnez podría inducir que un turista norteamericano acuda a las playas de este país en vez de viajar a las de Canarias. Algo parecido puede ocurrir con segmentos importantes de la exportación de bienes. Sin embargo, los servicios no turísticos suelen presentar elasticidades bajas; es decir, que fluctúan menos ante movimientos del tipo de cambio. Por ejemplo, si una firma española de ingeniería diseña una central energética en un país como Noruega, que el euro se aprecie frente a la lira turca no provocará directamente que el cliente noruego reemplace su firma española de ingeniería por una compañía turca.

Turismo y energía

España obtiene unos 95.000 millones de euros cada año exportando servicios no turísticos. Sólo con este concepto puede hacer frente a la importación neta de energía, concepto en el que nos gastamos unos 65.000 millones al año. En conjunto, las exportaciones totales de la economía española, que representan como hemos visto un 39% del PIB, nos permiten acumular un superávit por cuenta corriente, superávit que se acerca al 3% (el que España entrara en superávit de cuenta corriente en 2013 por primera vez en varias décadas también supuso otro hecho histórico), y que contribuye a que el país siga reduciendo su posición deudora internacional (diferencia entre cuánto debemos a extranjeros frente a cuánto nos deben los extranjeros a los españoles), posición que llegó a alcanzar peligrosos niveles cercanos al 98% y que, a fecha de hoy, se acerca al 50%.

Este aspecto confiere al país estabilidad financiera, factor que, entre otros, se traduce en el hecho de que la prima de riesgo actual de España sea significativamente inferior a la de hace una década.

Que España se haya convertido en una gran potencia exportadora, tanto en bienes como en servicios, está relacionado con su competitividad, entendida fundamentalmente como el binomio entre costes laborales y productividad. Con todo, sería deseable que aumentara la productividad, con el objetivo de que también lo hicieran los salarios. Ese proceso conlleva necesariamente políticas que permitan ganar tamaño a las empresas.

Oscar Wilde afirmó “un pesimista se queja del ruido que genera la oportunidad”. Aprovechemos el hito histórico comentado en esta columna para que vertebre la muy necesaria mejora de productividad que necesita nuestra economía.


Francia: todos los escenarios apuntan a una prima de riesgo mayor a largo plazo. Frederik Ducrozet y Alan Lemangnen. Frederik Ducrozet, director de análisis macroeconómico; Alan Lemangnen, economista en Pictet WM.

En las elecciones legislativas francesas los escenarios más plausibles conllevan importantes riesgos fiscales y financieros, incluyendo un gobierno de extrema derecha, con o sin mayoría absoluta, o un Parlamento sin mayoría absoluta por el ascenso de la izquierda. Una coalición centrista encargada de aprobar un presupuesto sería el escenario más favorable para los mercados, pero es posible que sólo pueda surgir si hay un bloqueo y, en todo caso, probablemente será inestable, generando nuevas elecciones en el plazo de un año. Alternativamente, un gobierno tecnócrata puede ser considerado neutral para los mercados, pero no abordaría los problemas presupuestarios. Aunque la coalición de izquierda Nuevo Frente Popular parece frágil, un resultado muy amplio a su favor sería el peor resultado para los mercados y aumentaría los temores a un “momento Liz Truss”; es decir, una situación que sumiera a este país en una crisis de deuda.

De momento, el partido ultraderechista Reagrupamiento Nacional puede quedar en primer lugar, aunque su número de escaños es incierto. Una mayoría absoluta le permitiría gobernar en solitario, mientras que una relativa requeriría coaliciones ad hoc. Si son menores los escaños necesarios, puede entrar en coalición con parte de los conservadores, Los Republicanos. Una victoria de la alianza de izquierdas, Nuevo Frente Popular, parece menos probable. Si ganara, sería difícil su mayoría absoluta y muy difícil su gobierno en minoría. Por otra parte una mayoría centrista parece muy poco probable. En caso de punto muerto, podría formarse una coalición temporal de moderados, al menos para hacer frente a las emergencias presupuestarias, pero requiere que a Renacimiento le vaya mejor y sería muy inestable, lo que probablemente conduciría a nuevas elecciones en un año. Aunque el presidente Emmanuel Macron descartó la opción de dimitir, la presión aumentaría y, a pesar de las disposiciones de la Constitución para preservar la continuidad institucional, la incertidumbre probablemente desencadenaría otra ronda de tensión hasta unas próximas elecciones.

Prioridades a corto plazo

El caso es que en la extrema derecha, los líderes de Reagrupamiento Nacional, divididos entre la ruptura con el pasado y es deseo de parecer “responsables” ante la comunidad empresarial, han dado marcha atrás a medidas como el restablecimiento de la edad de jubilación a los 60 años y la reducción del IVA de los productos básicos. Su líder, Jordan Bardella, ha insinuado priorizar algunas medidas y posponer otras. Se centraría en aumentar el poder adquisitivo y los salarios reales (con reducción del IVA a los productos energéticos, reducción de impuestos sobre las rentas o exención de contribuciones sociales a empresas que aumenten los salarios). En todo caso, ha condicionado gran parte del programa a una auditoría de las finanzas públicas. En la izquierda, el Nuevo Frente Popular distingue también entre prioridades a corto plazo y largo plazo, incluyendo aumentos significativos de impuestos y de gastos. Algunas de sus principales promesas incluyen la edad mínima de jubilación a los 60 años, un fuerte aumento de los salarios, mayores intervenciones estatales y revisión de los impuestos sobre la renta, a las empresas y un impuesto solidario sobre el patrimonio. También buscaría medidas de emergencia para congelar los precios de la energía y de los bienes básicos. En el centro y el centroderecha, las medidas propuestas están en línea con lo que se puede esperar, especialmente en ahorro presupuestario y reducción del papel del Estado en la economía, con menor carga fiscal y gasto público.

Las estimaciones del coste de estos programas se basan en las elecciones de 2022 y deben tratarse con cautela. Además, hay incertidumbre. Dicho esto, los programas del Nuevo Frente Popular y de Reagrupamiento Nacional implican un gran coste fiscal. El coste es menor en el caso del centro y el centroderecha, pero también desafiante dada la precaria situación presupuestaria de la economía francesa. Independientemente del resultado, el próximo gobierno tendrá que tomar decisiones muy difíciles los próximos meses. En 2023 el déficit se alcanzó el 5,5% del PIB, frente al 4,9% presupuestado, siendo razón principal para la rebaja de calificación de la deuda de Francia por S&P a AA- el pasado mayo. Los datos del Ministerio de Hacienda sugieren que la situación no ha mejorado en el primer cuatrimestre.

Ya se esperaba un presupuesto correctivo con la nueva senda fiscal enviada a Bruselas en abril. La reducción del déficit por debajo del 3% sobre el PIB hasta 2027 implicaría una gran consolidación fiscal de alrededor del 1% del PIB en 2025. Por su parte, la Comisión Europea ha abierto un procedimiento de déficit excesivo contra siete países europeos, incluyendo a Francia e Italia. Dependiendo de los resultados de las elecciones y de las medidas del nuevo gobierno, el país puede verse obligada a modificar de nuevo su senda fiscal de medio plazo y presentarla en septiembre a Bruselas. Los Estados miembros también tienen que presentar a mediados de octubre planes presupuestarios para 2025 y la nueva Comisión hará una primera evaluación en el mes de noviembre.

Nuestro escenario base es que un gobierno liderado por Reagrupamiento Nacional puede tratar de evitar la confrontación con Bruselas y con los mercados financieros simplemente porque no sería de su interés a largo plazo. Sin embargo, hay margen para el estrés, con riesgo real de malestar social. Pero somos escépticos ante la idea de la ‘melonización’ de este partido. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, y sus aliados ya tenían experiencia de gobierno y trato con la comunidad empresarial antes de ganar las elecciones en 2022. No es el caso de los líderes de Reagrupamiento Nacional, quienes no tienen relaciones sólidas con las empresas francesas y poca influencia en los círculos europeos.

La reacción inmediata del mercado dependerá de que el nuevo Gobierno tenga mayoría y de su voluntad y capacidad para responder a los desafíos fiscales. Un Parlamento sin mayoría probablemente prolongaría la incertidumbre de la economía y los mercados financieros franceses. Los escenarios más plausibles apuntan a una prima de riesgo estructuralmente más alta para los bonos y los activos de riesgo franceses.


El cordón sanitario de Europa contra la extrema derecha puede no funcionar. Martin Sandbu. Financial Times.

Un fantasma recorre Europa: el fantasma de la extrema derecha. La fortaleza de las fuerzas populistas, nacionalistas y antiliberales en las elecciones al Parlamento Europeo y en las legislativas francesas en curso ha provocado angustia en todo el espectro político. En Francia, especialmente, cunde el pánico por la Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen. Pero el miedo y la aversión, por comprensibles que sean frente a partidos con un legado de retórica de odio, no son respuestas políticas adecuadas.

La mayor parte de la corriente política dominante en Europa ha redoblado el cordón sanitario, el ostracismo de los representantes electos a la derecha de los partidos conservadores tradicionales. En las campañas esto implica pintar a esos partidos no sólo como adversarios políticos, sino como amenazas para la propia democracia. Una vez conocidos los resultados, el cordón sanitario descarta la colaboración parlamentaria, por no hablar de la coalición de gobierno con ellos.

Ya es hora de admitir que este planteamiento a veces puede hacer más mal que bien. Es evidente que no ha impedido a la derecha nacionalista europea aumentar su apoyo electoral en las últimas décadas.

Describir a un partido como tan ajeno a las normas políticas de una comunidad que no se le puede permitir acercarse al poder puede resultar contraproducente. Refuerza la sensación entre sus votantes de que las élites tradicionales los tratan con desprecio y negligencia, que es en parte lo que atrae en primer lugar a la gente a los movimientos de protesta. Idear formas de marginarlos también puede socavar el respeto por las normas democráticas. Si siempre se impide a un partido, con independencia de su éxito, su conducta y su programa, influir en la política, ¿cómo se supone que sus votantes van a pensar que la democracia tendrá debidamente en cuenta sus quejas? ¿Qué interés tiene ese partido en las normas?

Demonizar a los partidos que trabajan para desintoxicarse (y hay muchos) es arriesgado. Durante algún tiempo, Reagrupamiento Nacional ha reprimido a sus elementos racistas más extremos y ha mostrado su mejor comportamiento en la legislatura francesa saliente. Eso da a Le Pen cierta credibilidad cuando presenta a la formación como el actor más responsable de la escena política. Para muchos votantes apolíticos, las advertencias de pánico de otros políticos resultarán histéricas y sólo harán que se inclinen más hacia este partido.

Noruega y Finlandia

Algunos países han abandonado el cordón sanitario. Las experiencias noruega y finlandesa de admitir a populistas de derechas en coaliciones de centro-derecha son instructivas. El hecho de darse cuenta de que era posible compartir el poder, y el foco público sobre ellos una vez que lo poseían, les indujo a pulir algunas de sus aristas más ásperas y a alcanzar compromisos para conseguir que se promulgaran algunas de sus preferencias. El curioso resultado en Noruega fue un auge de la construcción de carreteras combinado con impuestos sobre el carbono altos y crecientes.

En Suecia, un pacto de apoyo parlamentario rompió el cordón sanitario contra los Demócratas Suecos. Era y sigue siendo un partido más desagradable que sus homólogos nórdicos, pero la perspectiva de una influencia real motivó un cambio desde la agresión racista hacia la responsabilidad democrática. Por otro lado, Suecia y Finlandia contrarrestaron la tendencia al avance de la extrema derecha en las elecciones de la UE. También el partido de la líder italiana Giorgia Meloni ha demostrado ser más pragmático de lo esperado una vez en el poder.

Esto no siempre funciona. El Partido de la Libertad austriaco no parece haberse suavizado tras una etapa en el gobierno empañada por escándalos de corrupción e influencia rusa en los servicios de inteligencia. El húngaro Viktor Orbán y el polaco Jaroslaw Kaczynski utilizaron el poder para socavar las instituciones democráticas. Ni hablemos de Trump.

Pero lo cierto es que los partidos de extrema derecha europeos son muy heterogéneos. Por eso están por debajo de su peso en el Parlamento Europeo. Su falta de coherencia ha permitido al centro ignorarlos, pero también ignorar erróneamente la diversidad política que crea esta debilidad. Hay una diferencia entre perseguir políticas desagradables y aspirar a subvertir la democracia.

En los países nórdicos, fue bueno para la democracia recompensar a los partidos marginales de derechas en su camino hacia la respetabilidad. Pero no debe hacerse lo mismo con partidos claramente antidemocráticos como Alternativa para Alemania. En este caso, los argumentos a favor del cordón sanitario siguen siendo sólidos.

¿Qué hay de Reagrupamiento Nacional? El intento de dédiabolisation de Le Pen y la frenética marcha atrás del partido en sus promesas sugieren un interés en tener éxito dentro del sistema más que en derribarlo. La mayoría de la élite francesa no lo cree, y puede que tenga razón. Quizá la propia Le Pen no lo sepa.

Los europeos deben preguntarse hasta qué punto creen en el poder civilizador de sus instituciones. A la vista de la evolución de las encuestas, confiar en los efectos moderadores de la democracia puede ser nuestra mejor esperanza.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 28 de Junio

Estas semanas están protagonizadas por los eventos políticos, anoche debate presidencial americano, este fin de semana primera vuelta de las elecciones francesas, la semana que viene elecciones en Inglaterra… Anoche en Estados Unidos fue el debate televisivo organizado por la CNN entre Biden y Trump, en el que se observó un candidato demócrata débil y en numerosas ocasiones perdido. De hecho, según el Financial Times, los demócratas piden al presidente que detenga su candidatura a la reelección. Por su parte, Trump se mostró agresivo acusando a China de «matarnos como país» y diciendo que los términos de Putin para poner fin a la guerra de Ucrania no son aceptables. Según una encuesta elaborada por la CNN, el 67% de los encuestados considera que Trump ganó el debate. La intención de voto a Biden se ha desplomado, y las probabilidades que dan las casas de análisis a que gane un segundo mandato han caído del 48% al 37%. (https://www.realclearpolling.com/betting-odds/2024/president).

El mercado da por descontado que Trump ganará las elecciones, y después del debate ha habido pocos movimientos en bolsas, bonos o divisa, el dólar sigue fuerte frente a la mayoría de divisas y cotizando en torno a 1,07 dólares por euro.

El consenso de analistas de mercado sigue esperando crecimientos de Beneficios Por Acción del S&P 500 superiores al 10% para 2024 y 2025 pero, con mucha dispersión por sectores (https://insight.factset.com/analysts-project-sp-500-to-report-double-digit-earnings-growth-for-2024-and-2025)

En Francia, Macron advertía esta semana que los partidos extremistas podrían desencadenar una «guerra civil». Por su parte, Tanguy, de Reagrupación Nacional (RN), reitera su compromiso de respetar los objetivos de déficit y añadió que Liz Truss «cavó su propia tumba». Por otra parte, nuevas encuestas de intención de voto elaboradas por Ifop y Harris recogen cómo el movimiento de Macron pierde terreno, mientras que RN y Nuevo Frente Popular ganan ligeramente. Según la última encuesta Ipsos del 22 de junio, el RN de Marine Le Pen-Bardella se mantiene a la cabeza de las encuestas (Rassemblement National 35,5%), seguida por la izquierda NPF (Nuevo Frente Popular 29,5%) y la coalición centrista de Macron (19,5%). Aunque se prevé que el RN consiga la mayoría, no se espera que ésta sea absoluta (289). En caso de cohabitación (Macron y primer ministro de otro partido), Macron sería responsable de Asuntos Exteriores y Defensa, mientras que sobre el primer ministro recaería la responsabilidad de la política doméstica. Según declaraciones de Tanguy, el más probable candidato a hacerse con el Ministerio de Finanzas en caso de victoria de Le Pen, apuntan a su compromiso con el respeto a las reglas fiscales europeas, intentando calmar a un mercado que teme una menor disciplina fiscal en caso de victoria tanto del RN como del NPF, a añadir a una situación fiscal ya de por sí complicada, en 2023, déficit público del 5,5%, deuda pública 111% y apertura de Procedimiento de Déficit Excesivo. En este contexto, la prima de riesgo francesa ha repuntado 30 puntos básicos, hasta niveles de 80 puntos, desde que Macron convocó elecciones anticipadas.

Varias gestoras grandes siguen muy positivas en la narrativa de Inteligencia Artificial, y por tanto en Bolsa americana, esta semana en su comentario semanal Blackrock (https://www.blackrock.com/corporate/literature/market-commentary/weekly-investment-commentary-en-us-20240624-sticking-with-us-tech-surge.pdf) dicen que sigue positivos en renta variable de Estados Unidos para los próximos 12 meses, desde un punto de vista táctico, y en Inteligencia Artificial como tema. Consideran que las compañías tecnológicas seguirán batiendo estimaciones en ingresos y seguirán liderando el mercado en términos de márgenes sobre beneficios.

Importante esta semana:

Varias noticias de la semana que han pasado desapercibidas pero que a mí me parece que tienen relevancia: El Banco Norinchukin, uno de los más antiguos de Japón, debe liquidar alrededor de 63 mil millones de dólares en bonos del Estado, una situación no muy conocida a pesar de su potencial perturbador, las ventas de autos eléctricos usados se desploman, mientras que los compradores se inclinan hacia los híbridos, los hábitos de consumo de los estadounidenses están cambiando, lo que podría llevar a una recesión y Bank of America prevé que el oro podría llegar a los 3000 dólares en 18 meses.

En Estados Unidos se frena la confianza de los consumidores. El índice de la Conference Board bajó en junio, aunque algo menos de lo esperado, en concreto, este indicador se situó en 100,4 desde el 101,3 anterior y ligeramente por encima del 100 previsto. Esta menor confianza vino principalmente explicada por el descenso del componente de expectativas (73 vs. 74,9 previo), dado que la lectura de la situación actual mejoró (141,5 vs. 140,8 previo).

Conference Board Consumer Confidence últimos 5 años.

Siguiendo en Estados Unidos, conocimos también el índice S&P Case-Shiller de evolución de los precios de la vivienda en las principales 20 ciudades del país que aumentaron un +0,4% mensual en abril, lo que sitúa el ritmo de crecimiento interanual en el +6,3%.

                S&P Case-Shiller (línea azul) Vs S&P 500 (línea blanca) 2024.

Mary Daly, presidenta de la Fed de San Francisco, advierte que el mercado laboral se aproxima a un punto de inflexión, según ha indicado, hasta ahora el mercado laboral se ha ajustado lentamente y la tasa de desempleo ha subido poco a poco, pero Daly ha expresado su preocupación de que un resultado favorable podría ser menos probable. Así, considera que la inflación no es el único riesgo al que se enfrentan. Daly cree difícil saber si la economía realmente está en la trayectoria hacia la estabilidad de los precios, siendo necesaria una contracción de la demanda para devolver la inflación al objetivo del 2%. 

También en Estados Unidos, la revisión final del PIB del 1T24 deja pocas novedades en término de la tasa general, que avanza un +1,4% trimestral anualizado, una décima por encima del dato preliminar. Lo más destacado vino por el lado de los componentes, con un consumo privado menos dinámico al crecer un +1,5% trimestral anualizado frente al +2% publicado anteriormente. Con este dato, la contribución del consumo privado al PIB se situó en un 1%, que si sumamos a la contribución de la inversión (1,2%) y del gasto público (0,3%), observamos que la demanda interna de la economía estadounidense aportaría un crecimiento del +2,5%. Por el lado negativo, los inventarios (-0,4 p.p.) y el sector exterior (-0,65 p.p.), fueron los componentes que detrajeron crecimiento e impidieron un mayor dinamismo del PIB en los primeros meses del año. Por otro lado, las peticiones de subsidio por desempleo publicadas ayer se situaron en la última semana en 233 mil desde las 239 mil previas, alcanzando las solicitudes continuas su mayor nivel desde 2021. También fueron débiles los pedidos de bienes duraderos que aumentaron un +0,1% mensual frente al +0,2% anterior (dato revisado a la baja) y, si retiramos los componentes más volátiles como gasto en defensa y aviones, los pedidos de bienes duraderos registraron una contracción inesperada al caer un -0,6% mensual. En el sector inmobiliario, las cifras de ventas pendientes de vivienda retrocedieron nuevamente en mayo al caer un -2,1% mensual, confirmando que los elevados tipos de interés hipotecarios están frenando las transacciones.

Olli Rehn, Gobernador del Banco de Finlandia, y miembro del Banco Central Europeo, hacía unas declaraciones esta semana en las que considera que las expectativas del mercado de 2 recortes adicionales en 2024 son «razonables», y que un nivel de llegada entre el 2,25-2,50% es «justo». Añadió que las acciones en materia de política monetaria deberían ser posibles en cualquier reunión

La representante alemana en el Comité Ejecutivo del BCE, Isabel Schnabel, ha minimizado esta semana la posibilidad de que la senda de tipos que emprenda el BCE y la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) diverjan de forma considerable y que, de hacerlo, sería una diferencia “ligera” y “temporal”.

“Hasta ahora esto no ha dado mucho de sí”, sostiene. “La macroeconomía no es tan parecida, pero, del lado de la inflación, en realidad no somos tan distintos”, añade. Según, Schnabel incluso aunque haya una cierta brecha entre las políticas monetarias de ambos institutos emisores, esta será solo “contenida” y “temporal”. En cualquier caso, la alemana no “está tan segura” de que finalmente se vaya a materializar, por lo que “no está muy preocupada”. Los mercados han apuntado a una posible disparidad de políticas monetarias a ambos lados del Atlántico, especialmente tras las últimas lecturas de inflación en Estados Unidos. De hecho, las previsiones del último dot plot de la Reserva Federal arroja un solo recorte de tipos de interés para este año. La mayoría de los inversores descuentan como mucho un movimiento más del precio del dinero en la eurozona este año, en septiembre o diciembre, tras la reducción de 25 puntos básicos acometida en junio.

Esta semana conocimos en Alemania que en junio el índice IFO de clima empresarial cayó inesperadamente al retroceder hasta 88,6 desde el 89,3 anterior y por debajo del 89,6 esperado por los analisyas. Un dato que apunta a un freno en las expectativas de mejora de la actividad y que señala que la reactivación de la economía germana será lenta. Por componentes, este retroceso se explicó por la caída del sub-índice de expectativas, 89 frente al 90,3 anterior, mientras que el sub-índice de situación actual se mantuvo sin cambios en niveles de 88,3.

En España, el martes se publicó la revisión del PIB del 1T24 que muestra un mayor dinamismo de la economía. En los tres primeros meses del año, la economía española creció un +0,8% trimestral, una décima por encima del dato publicado anteriormente. Con ello, el ritmo de crecimiento interanual se elevó hasta el +2,5%, por encima del +2,1% anterior. En este caso, la demanda nacional portó 2,3 puntos mientras que la demanda externa contribuyó con 0,2 puntos. Desde la óptica de la oferta, todos los grandes sectores de actividad presentaron tasas interanuales positivas, el valor añadido bruto de la industria fue del +2,3% y, dentro de las mismas, la industria manufacturera se incrementó un +3,4%. El valor añadido bruto de la construcción creció +3,3% respecto al mismo trimestre de 2023 y los servicios un +2,7%. Por su parte, las ramas primarias quedaron rezagadas con un crecimiento del +1%.

Esta mañana, también en España, hemos conocido el dato de inflación que se ha moderado en junio. Según el indicador adelantado del INE, el IPC registraría un crecimiento en junio del +3,4% interanual, dos décimas menos que en el mes previo. Aunque todavía no se han publicado los componentes, según adelanta el INE, esta evolución se explica principalmente por la bajada de los precios de los carburantes, frente a la subida de junio de 2023. También, el aumento de los precios de la alimentación fue menor que en el mismo mes del año pasado. En sentido contrario, destaca la influencia al alza de ocio y cultura, cuyos precios suben más que en junio del año pasado. Con todo ello, la tasa de inflación subyacente (índice general sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) se mantiene en el +3% interanual, la misma que la registrada en mayo.

En China el bono a 10 años baja a su nivel más bajo en una década y alcanza el 2.2%. Las referencias de 20 y 50 años marcan también mínimos mostrando por tanto muchas reticencias y preocupaciones con la marcha de la economía y la falta de medidas de estímulo de las autoridades chinas. Las expectativas para los próximos meses son buenas no obstante pues el consumo privado sube a nivel global y eso debería estimular la demanda y producción de bienes de manera significativa.

                                                                              Bono soberano chino a 10 años.

Esta semana hemos tenido en Francia debate político entre los tres principales partidos políticos, a cuatro días de la primera ronda de elecciones legislativas. El debate fue protagonizado por Gabriel Attal, primer ministro y representante del partido de centro, Jordan Bardella, perteneciente al partido de ultraderecha AN y Manuel Bompard, de la alianza de izquierdas NFP. Entre los temas a tratar, destacaron la edad de jubilación, la inmigración y los impuestos. En este sentido, Attal y Bardella se comprometieron a no subir los impuestos, mientras que Bompard dijo que se aumentarían los gravámenes para las personas que ganan más de 4.000 € al mes. Un motivo de disputa fue el controvertido aumento que implementó Macron en la edad de jubilación (de 62 a 64 años). Attal defendió la decisión, mientras que Bompard prometió revocarla y Bardella la modificará a 62 años. En las encuestas, todo apunta a una victoria de la ultraderecha, pero sin mayoría absoluta, seguida de la alianza de izquierdas y el partido de centro en tercer lugar. 


Francia podría provocar la próxima crisis del euro. Gideon Rachman

“Europa es mortal, puede morir”, advertía Emmanuel Macron a finales de abril. Quién iba a decir que apenas unas semanas después el presidente de Francia se dispondría a poner a prueba sus declaraciones, convocando unas elecciones anticipadas que amenazan con sumir a toda la UE en una crisis potencialmente mortal. En estos momentos, la atención mundial se centra en la crisis política inmediata de Francia. La primera vuelta de las elecciones tendrá lugar el 30 de junio. La extrema derecha de Reagrupación Nacional lidera actualmente las encuestas. El Nuevo Frente Popular, una coalición dominada por la extrema izquierda, ocupa el segundo lugar.

En el mejor de los casos, un Parlamento dominado por los extremos políticos sumiría a Francia en un periodo de inestabilidad prolongada. En el peor, llevaría a la adopción de políticas derrochadoras y nacionalistas que desencadenarían en una crisis económica y social en Francia. La crisis francesa se convertiría rápidamente en un problema de la UE. Habría dos mecanismos principales de transmisión. El primero, a nivel fiscal y, el segundo, a nivel diplomático.

Francia tiene problemas financieros. La deuda pública asciende al 110% del PIB y el Gobierno actual registró un déficit presupuestario del 5,5% el año pasado. Tanto la ultraderecha como la extrema izquierda han prometido grandes aumentos del gasto y recortes fiscales que inflarían la deuda y el déficit, al tiempo que violarían las normas de la UE. Bruno Le Maire, ministro de Economía, ha advertido de que la victoria de cualquiera de los dos extremos podría provocar una crisis de la deuda en Francia y la supervisión de las finanzas del país por el FMI o la Comisión Europea. Le Maire ha recordado la reacción al mini presupuesto del Ejecutivo Truss en Reino Unido, para subrayar lo rápido que los mercados pueden volverse contra un gobierno imprudente con sus finanzas. En realidad, una crisis fiscal francesa podría ser peor que la aventura británica de Liz Truss. En Reino Unido, existía un mecanismo para destituir rápidamente a Truss y restablecer un gobierno racional. Esa tarea sería mucho más difícil en Francia, donde la extrema derecha y la extrema izquierda tienen liderazgos bien consolidados y no cuentan con políticos más prudentes y realistas.

La segunda gran complicación es que Francia es uno de los 20 países que utilizan la moneda única. ¿Qué pasaría si la prima de riesgo de los bonos franceses se disparara? La UE dispone de mecanismos para intervenir mediante la compra de bonos. Pero ¿estarían Bruselas o Berlín dispuestas a aceptar tal medida si la crisis hubiera sido provocada por un enorme nivel de gasto no financiado? El Gobierno alemán está haciendo esfuerzos por ahorrar miles de millones de dólares a nivel nacional. ¿Por qué iba a aprobar el rescate de una Francia dispuesta a derrochar?

La extrema derecha y la extrema izquierda francesas también son profundamente euroescépticas, y ya se están quejando de los dictados de Bruselas y expresando hostilidad hacia Alemania. El programa electoral de RN habla de una “divergencia profunda e irreconciliable” entre las visiones del mundo de Francia y Alemania. Jordan Bardella, que seguramente será el candidato de RN a primer ministro, amenazó hace poco con recortar la contribución de Francia al presupuesto de la UE en 2.000-3.000 millones de euros al año.

Durante la crisis de la deuda griega, que duró casi una década, el desafío de Atenas a la UE se vio superado en última instancia por la amenaza de expulsar a Grecia del euro, una medida que habría destruido el valor de los ahorros griegos. Pero expulsar a Francia del euro, o de la propia UE, es casi inconcebible. Todo el proyecto europeo se ha construido en torno al tándem franco-alemán desde la década de 1950. Es mucho más probable que Francia permanezca en la UE y en la moneda única, pero dando la lata. Eso acabaría con la cohesión y la estabilidad europeas, en un momento en que la UE intenta mostrar cohesión ante la amenaza de Rusia. A menos que Macron dimita (lo que parece poco probable), seguirá representando a Francia en las cumbres internacionales y las reuniones de la UE. Pero, salvo un vuelco de última hora en las encuestas, es probable que el presidente francés salga muy tocado de estas elecciones. Puede que algunos de los homólogos europeos de Macron disfruten en silencio del espectáculo de la humillación de Júpiter. Pero el impacto general en Europa de una Francia enfadada sería devastador. El instinto de RN sería plantar cara a Bruselas en nombre de la soberanía francesa. Sin embargo, los líderes de la extrema derecha han mostrado cierta conciencia en los últimos años de que el euroescepticismo de línea dura puede asustar y alienar a los votantes y a los mercados. Tras perder las elecciones presidenciales de 2017, el RN abandonó discretamente su discurso de abandonar el euro.

Una crisis económica –sumada a una confrontación con Bruselas y Berlín– podría llevar a RN a reafirmarse en sus instintos nacionalistas y de confrontación. Otra posibilidad es que la realidad del Gobierno le obligue a llegar a un acuerdo con la UE. Quienes tengan más edad y buena memoria recordarán la crisis económica de Francia a principios de los años ochenta, cuando un Ejecutivo socialista intentó aplicar un programa radical de izquierdas. Aquella crisis propició el ascenso de Jacques Delors, primero como ministro de Economía francés y luego como presidente de la Comisión Europea. En Bruselas, Delors impulsó avances espectaculares en la integración europea y el lanzamiento de la moneda única.

Aunque es poco probable que la historia se repita del mismo modo, décadas de experiencia sugieren que es un error apostar en contra de la capacidad de la UE para superar amenazas que parecen mortales.


La falta de sinceridad y las elecciones británicas. Martin Wolf. Financial Times.

Las elecciones generales son el acontecimiento político más importante de una democracia. Unas elecciones libres y justas dan lugar a un gobierno que el electorado acepta como legítimo. Permite a los votantes deshacerse de un gobierno que ha perdido su confianza, sin violencia, asegurando así la bendición de una sociedad pacífica y ordenada. Todos ellos son enormes beneficios de la democracia.

En todos estos aspectos, las elecciones generales británicas están ofreciendo lo que deberíamos desear. Después de ver cómo Donald Trump intentaba anular los resultados de las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos (EEUU), no deberíamos dar por sentadas estas bendiciones. Pero unas elecciones democráticas deberían ofrecer mucho más que esto, especialmente para un país en la difícil situación actual de Reino Unido: deberían iniciar un debate sobre las opciones a las que se enfrenta el país. La democracia debería ser algo más que un cínico ejercicio de relaciones públicas. Desde este punto de vista, estas elecciones son un fracaso.

La dificultad es evidente: seguir como hasta ahora no va a funcionar. Reino Unido se enfrenta a retos fundamentales. ¿Cómo puede reactivar el crecimiento? ¿Cómo va a hacer frente a las presiones fiscales de una sociedad que envejece y con unos servicios públicos ya bajo presión? ¿Cómo va a aumentar la inversión pública y privada y cómo va a generar los ahorros necesarios para financiarla? ¿Cómo va a llevar a cabo la transición ecológica? ¿Cómo va a financiar un mayor gasto en defensa? ¿Qué tipo de sistema fiscal necesita para financiar el gasto público de forma justa y eficaz?

Si las cosas fueran bien, no tendríamos que plantearnos estas cuestiones. Pero no es así. Así que tenemos que hacerlo.

La última evaluación de la economía llevada a cabo por el Fondo Monetario Internacional (FMI) pone de relieve dos hechos simples y deprimentes. En primer lugar, señala que “la caída del crecimiento de la productividad laboral, motor clave del nivel de vida, de alrededor del 2% [antes de la crisis financiera mundial] a alrededor del 0,5% después, ha sido notablemente mayor que en otras economías avanzadas”. Dicho sin rodeos, la economía de Reino Unido ya no es una economía de crecimiento.

En segundo lugar, las previsiones fiscales en las que se centran las elecciones son una fantasía o, como se dice en la jerga del FMI: “Sin un gran impulso al crecimiento potencial, estabilizar la deuda a medio plazo implicará probablemente algunas decisiones difíciles”. Sí, para estabilizar la deuda pública a medio plazo será necesaria alguna combinación de subida de impuestos, tasas a los usuarios y recortes en el gasto previsto. ¿Cómo afrontar estos retos, económicos y políticos? ¿Qué le puede pasar al país si el próximo Gobierno tampoco los aborda?

La propuesta laborista

El Partido Laborista es el gran favorito para hacerse con el poder en las elecciones. Así que, si las encuestas no se equivocan, pronto tendrá que abordar estas cuestiones. Su manifiesto tampoco es un documento terrible. 

Tiene razón, por ejemplo, al insistir en la necesidad de estabilidad y de reformar la planificación. Los conservadores fracasaron en lo segundo y se han burlado de lo primero. Sería bueno que un Gobierno laborista pusiera remedio a estos fallos.

Pero tampoco sería ni de lejos suficiente. Para entender por qué, basta con leer la excelente “respuesta inicial” del Instituto de Estudios Fiscales sobre el manifiesto laborista. Llega a la conclusión de que, a pesar de reconocer tanto el estado calamitoso de los servicios públicos como la situación fiscal, los laboristas no tienen planes creíbles para hacer frente a ninguna de las dos cosas.

Merece la pena citar esta demoledora sentencia: “El aumento del gasto en servicios públicos prometido en la tabla de costes es minúsculo, casi trivial. Las subidas de impuestos, más allá de la inevitable reducción de la evasión fiscal, son aún más triviales. El mayor compromiso, el tan cacareado “plan de prosperidad verde”, no supera los 5.000 millones de libras (5.900 millones de euros) al año, financiados en parte con préstamos y en parte con “un impuesto extraordinario a los gigantes del petróleo y el gas”.

“Más allá de eso, casi nada en forma de promesas concretas sobre el gasto, a pesar de que los laboristas han diagnosticado problemas profundamente arraigados en la pobreza infantil, la falta de vivienda, la financiación de la educación superior, la atención social de adultos, las finanzas de los gobiernos locales, las pensiones y mucho más. Promesas concretas, pero de no hacer cosas. No aumentar la deuda al final de las previsiones. No aumentar los impuestos a los trabajadores. No aumentar los tipos del impuesto sobre la renta, la seguridad social, el IVA o el impuesto de sociedades”.

Esta es la política de la evasión. Detrás hay una teoría de la política democrática: no reconocer nunca la verdad. Como forma de ganar elecciones, puede tener sentido. Pero, como enfoque de gobierno, es un claro peligro, ya que no prepara a nadie para lo que hay que hacer. Como forma de tratar a la propia democracia, es aún peor. Al tratar a los votantes como meros niños, sólo puede garantizar un cinismo cada vez mayor sobre nuestra política. Si no podemos admitir ante los votantes las duras realidades a las que nos enfrentamos, desconfiarán cada vez más de los políticos y, por tanto, de nuestra propia democracia.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 21 de Junio del 2024.

El movimiento más fuerte de la semana viene en el mercado de divisas con el euro depreciándose frente al dólar, sobre todo hoy después de unos datos de PMI en Europa mas flojo de lo esperado, que ha hecho que el euro pierda el nivel del 1,07, actual en 1,0677, a comienzos de Junio el euro estaba a 1,09 dólares, en menos de un mes se ha depreciado más de 2 figuras.

Eurodólar últimos 12 meses con los niveles de Fibonacci, siguiente nivel de retroceso 1,0643 (23,6%).

Vuelve a haber mucho optimismo, sobre todo en Estados Unidos con nuevos máximos históricos de sus índices bursátiles, por la solidez de los resultados empresariales, y las perspectivas de recortes de tipos que, aunque inciertas aun en su número parecen cada vez más probables y cercanas. En China crece la presión arancelaria contra la Unión Europea tras los aranceles impuestos desde Bruselas para la importación de coches chinos. La dinámica que tome esta conversación será muy determinante hasta para el desarrollo de las elecciones presidenciales americanas que se celebrarán en noviembre.

En Francia, la última encuesta de Ifop da a Agrupación Nacional un 33% de la intención de voto, al partido de Macron un 18% y a la Alianza de Izquierdas un 28%. En este sentido, según el Financial Times, los directivos de grandes corporaciones están más alarmados por la agenda fiscal de la izquierda que por las promesas de la extrema derecha. Este martes destacaron las declaraciones de Le Pen, indicando que su partido no pedirá la dimisión de Macron en caso de ganar las elecciones, junto con las palabras del presidente de la Agrupación Nacional, Jordan Bardella, señalando que mantendrá la responsabilidad fiscal en caso de vencer en los comicios, lo que ha permitido contener los temores en los mercados europeos. La prima de riesgo francesa se mantiene por debajo de los 80 puntos básicos y el CAC40 rebotó un +0,9%. No obstante, la incertidumbre se mantendrá, al menos, hasta las elecciones francesas. El CAC Francés es el peor índice europeo en lo que va del año con un comportamiento plano frente al +8% del EuroStoxx 50.

En el Banco Central Europeo después de su primer recorte de los tipos de interés, con los tipos de interés al 4,25% y unos datos de inflación peores de lo esperado, un nuevo descenso en la reunión de julio está descartado. Pese a ello, la puerta todavía está abierta para la cumbre de septiembre. La incertidumbre es total y el Consejo de Gobierno de la autoridad monetaria está comprometido a dejar que sean los datos los que dicten sus decisiones. El objetivo es limitar la información que trasladan al mercado para evitar atarse las manos con cualquier movimiento. Sin embargo, Christine Lagarde, presidenta del BCE, en una entrevista reciente indicó que “necesitaremos más datos, entre ellos datos sobre salarios, sobre cómo los beneficios unitarios están aumentando y absorbiendo parte de los costes laborales, y sobre productividad. Son factores importantes que afectan a la inflación de los servicios, que es nuestro punto débil”.  Según los expertos en política monetaria, Lagarde, con sus palabras, ha telegrafiado los tres datos macroeconómicos que la autoridad monetaria vigilará más de cerca a la hora de decidir si vuelve a bajar los tipos de interés o mantiene su actual nivel de restricción monetaria a la vuelta del verano. Los datos sobre negociaciones salariales, que se publican el 22 de agosto, los datos sobre productividad, que saldrán a la luz el 14 de ese mismo mes, y los datos sobre los costes laborales unitarios y los márgenes empresariales, que podrán consultarse desde el 6 de septiembre, serán los pilares sobre los que se asiente el debate del Consejo de Gobierno. Todos ellos se conocerán antes de la cumbre monetaria de Fráncfort, que se celebra el 12 de septiembre. Estas mismas indicaciones las corroboró también Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, al apuntar en un evento organizado en Londres por MNI que vigilarán “muy de cerca los salarios, productividad y beneficios empresariales”. La parte negativa, según los analistas, es que la fecha de cierre de las nuevas proyecciones macroeconómicas llegará antes de que el banco central conozca toda la información vital para tomar sus decisiones. De esta forma, si la perspectiva vuelve a ensombrecerse en el camino a la cumbre, podría complicar una bajada de tipos incluso aunque los datos relacionados con los salarios y los márgenes empresariales sean positivos. El BCE no volverá a bajar los tipos de interés si se ve forzado a revisar nuevamente al alza sus proyecciones de inflación. A ello hay que sumar los riesgos para la inflación que el BCE no puede controlar. Los elementos que afectan de forma exógena a la economía siguen más vivos que nunca y se incorporarán al debate monetario, pero resulta difícil anticiparse a ellos hasta que se materializan. “Los elementos que pueden hacer descarrilar nuestro pronóstico están ahí, como las sorpresas geopolíticas o incluso sorpresas políticas que puedan producirse”, advirtió Guindos. Por el momento, todas las opciones están sobre la mesa, incluida la posibilidad de no modificar el precio del dinero durante varias reuniones consecutivas, tal y como explicó Lagarde. Los futuros sobre los tipos de interés conceden una probabilidad del 70% a que se recorten las tasas en septiembre, lo que refleja que los inversores son bastante optimistas. Sin embargo, este optimismo se ha reducido desde el casi 100% que manejaban en las últimas semanas. Por su parte, los expertos en política monetaria se inclinan más por una probabilidad del 50%.

Desde el 2018 el Nasdaq no estaba en el nivel de sobrecompra actual:

Pero la subida del sector tecnológico no es igual para todas las compañías, el diferencial entre el Nasdaq y las pequeña compañías tecnológicas es el mayor que se ha dado nunca:

Las tres compañías más grandes del S&P 500, NVIDIA, Microsoft y Apple representan un 21% del total del índice, récord histórico en términos de concentración.

Importante esta semana:

Esta mañana se han publicado los datos de PMI en la Unión Europea. El PMI Preliminar de Junio de la IE se desaceleró al pasar de 52,2 a 50,8 por debajo del nivel de 52,5 estimado por el consenso de analistas, frenando el comportamiento al alza que venía registrando desde los mínimos de Octubre del año pasado. Se trata del registro más bajo de los últimos tres meses. Aún así el PMI aguanta por encima del nivel de 50 puntos con lo que sigue marcando un periodo expansivo. La desaceleración del PMI vino liderada por el comportamiento del sector manufacturero que pasó de 47,3 a 45,6, lo que supuso un registro por debajo de lo esperado por el consenso y el resultado más bajo de los últimos 6 meses. Por su parte, el PMI de servicios, a pesar de caer, lo hizo de forma algo más moderada, pasando de 53,2 a 52,6 por debajo del 53,4 esperado. Estos datos ponen de manifiesto un parón en la recuperación económica de la zona euro al cierre del segundo trimestre del año. Destaca el hecho de que los nuevos pedidos disminuyeron por primera vez en cuatro meses, lo que se tradujo en expansiones más moderadas de la actividad empresarial y del empleo. Por países Alemania registró un ligero incremento de la actividad total, al mantenerse algo por encima de los 50 puntos, mientras que Francia tuvo un dato más negativo, con una disminución de la actividad total por segundo mes consecutivo. El resto de la zona euro siguió manteniéndose en zona de expansión, aunque al ritmo de crecimiento más moderado de los últimos 4 meses. Es posible que la incertidumbre en Francia con las próximas elecciones siga repercutiendo en los datos macroeconómicos europeos.

En Estados Unidos Patrick Harker, gobernador de la Fed de Filadelfia, piensa que sería apropiado una bajada de tipos a final de año si todo acontece según lo previsto. No obstante, tampoco descarta dos recortes o incluso ninguno según la dirección que tomen los indicadores económicos. Harker, quien no tiene derecho a voto este año, opta por esperar a ver más datos durante los próximos meses que se muevan en la dirección correcta para tomar acción, sin embargo, dice no encontrarse en ese momento y prefiere adoptar un enfoque más prudente. También ha indicado mantener la mente abierta a otra trayectoria, dependiendo de la información, debido a la alta incertidumbre actual. El gobernador de Filadelfia prevé una ralentización del crecimiento económico y un moderado repunte de la tasa de desempleo. 

Esta semana conocimos que los costes laborales aumentaron en la zona euro en el 1T del año, los costes laborales se aceleraron y crecieron un +5,1% interanual, dos décimas por encima del dato preliminar. Se confirma así un fuerte repunte desde el +3,4% anterior, volviendo a niveles similares a los observados en el 3T de 2023 (+5,2%) y más cerca de máximos (+5,9% registrados a finales de 2022). 

En el caso de España, el dato de costes laborales sorprendió, al registrarse un aumento inferior al dato previo de +3,9% interanual, hasta 3.009,87 euros por trabajador y mes. Este incremento se explicó tanto por una subida del coste salarial del +3,7%, hasta 2.206,06€, como de los otros costes con un +4,2%, las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social, principal componente de los otros costes, crecieron un +4,1%. Por otro lado, las vacantes de empleo sin cubrir siguen elevadas y, en el 1T, alcanzaron las 149.962, un nivel que representa 317 vacantes más que en el mismo periodo del año anterior, acercándose a máximos del 3T de 2023 cuando se situaron en 155.797. Cabe señalar que el 87% de las actuales vacantes disponibles se encuentran en el sector de los servicios. 

En la eurozona, se confirmaba esta semana el repunte de los precios en Mayo. El martes conocimos los datos finales de mayo que muestran un repunte hasta el +2,6% para la inflación general y el +2,9% para la subyacente, en ambos casos dos décimas por encima de la lectura de abril. Por componentes, los precios de la energía han escalado un +0,3% interanual, por lo que ha dejado de contribuir al descenso de la inflación por primera vez desde abril de 2023. Asimismo, con un incremento del +4,1% y una contribución de 1,8%, los servicios continúan siendo el principal obstáculo en la batalla para alcanzar el +2%. No obstante, es importante señalar mayo ha sido un mes con ciertas singularidades que no se mantendrán en los próximos meses. Una de ellas se trata de los precios del transporte en Alemania, que se vieron influidos por la entrada el año pasado del “ticket Alemania”, que ya no empuja a la baja la comparativa interanual por un efecto base. Por último, los precios de los alimentos cedieron dos décimas y desaceleraron su aumento hasta el +2,6% interanual, contribuyendo en 0,5% a la lectura del mes. 

Reino Unido sí que ha conseguido en Mayo alcanzar el objetivo de inflación del +2%, apoyado principalmente por la moderación en los costes energéticos, que se reducen un 5% desde el año pasado. A pesar de las buenas noticias, el efecto de la energía es transitorio, lo hemos vivido en la eurozona a finales del año pasado, y la inflación subyacente sigue siendo elevada situándose aún en niveles del +3,5%, al igual que la inflación de servicios que se sitúa en el +5,7%. Acorde a este escenario, el mercado sigue descontando una bajada de tipos para 2024, que se produciría en la reunión de noviembre o diciembre. 

La Unión Europea amonestó a 7 países, Francia, Italia, Bélgica, Malta y Eslovaquia dentro de la Eurozona, Hungría y Polonia de fuera, por sus elevados déficits fiscales. Esto supone una vuelta a la disciplina fiscal tras abandonar las reglas fiscales con motivo del Covid, para después recuperarlas con cierta flexibilidad para adaptarlas a la situación actual de mayor gasto, por ejemplo, en Defensa. Esto supone abrir Procedimiento de Déficit Excesivo, lo que sucede cuando el déficit está por encima del 3% del PIB o la deuda pública supera el 60% del PIB sin visos de ir reduciéndose a un ritmo razonable, e implica la exigencia de adoptar medidas correctivas, exponiéndose a multas en caso de incumplimiento, aunque éstas nunca se han llevado a efecto. Destacan los casos de Italia y Francia, mientras que España se libra porque se espera que su déficit público sea inferior al 3% a finales del 2024. En el caso francés, la preocupación es mayor por cuanto el nuevo gobierno que surja de las elecciones legislativas anticipadas podría aumentar aún más el gasto público. Una vez que el Consejo Europeo formalice el Procedimiento de déficit excesivo a mediados de julio, los países deberán presentar sus medidas correctivas antes del 20 de septiembre, fijando un techo para el crecimiento del gasto. El riesgo sería que algún país no siguiera las indicaciones de Bruselas y pusiese en riesgo la sostenibilidad fiscal, lo que podría seguir presionando al alza las primas de riesgos y obligar al BCE a intervenir.

La economía japonesa se contrajo en el primer trimestre menos de lo estimado inicialmente, gracias a las revisiones de los datos sobre el gasto del capital y los inventarios. Una nueva estimación mostró que el PIB del país se contrajo un 1,8% anualizado, ligeramente menos que la contracción del 2% comunicada anteriormente. Los datos se sumaron a las expectativas de que el Banco de Japón podría volver a subir los tipos de interés este año después de ajustar su política en marzo, mantuvo los tipos sin cambios en su reunión de política monetaria de la semana pasada, pero manifestó que esbozaría un plan detallado para empezar a reducir las compras de bonos en su reunión de julio. Los mercados esperaban una orientación en la reunión de junio, por lo que el retraso sugiere que el Banco de Japón sigue conservando la prudencia en lo que respecta a nuevos ajustes de la política monetaria. 

Buen fin de semana!!

Comentario de mercado viernes 14 de Junio del 2024.

Lo más importante de la semana ha sido el dato de inflación en Estados Unidos y la reunión de Reserva Federal. De la reunión de la Fed del miércoles se desprendió que solo habrá una bajada de tipos en Estados Unidos este año. Cuatro de los miembros de la Fed no esperan bajadas, mientras que siete han apuntado que rebajarían los tipos una vez este año. Los ocho restantes estarían a favor de dos recortes. Por lo tanto la mediana sobre los tipos apunta a una bajada de 25 puntos básicos.

Estas son las conclusiones que se desprenden de la revisión trimestral del cuadro de previsiones que publicó la Fed, tras decantarse por la séptima pausa consecutiva, con la que mantiene los tipos en máximos de los últimos 23 años, en la franja comprendida entre el 5,25% y el 5,5%. El anuncio llegaba pocas horas después de conocerse el dato del IPC de mayo, que se ha recortado una décima, hasta el 3,3%, un dato mejor de lo esperado (3,4% esperado) que alentó a que las Bolsas americanas alcanzaran nuevos máximos históricos

El sentimiento de mercado es el del miedo a perderse las subidas, la mayoría de los fondos de gestión activa llevan mucho tiempo haciéndolo peor que las Bolsas con lo que se ha instalado en mercado ese sentimiento de miedo a seguir estando fuera de la Bolsa, perdiéndose la subida (FOMO, Fear Of Missing Out), que ha hecho que la aversión al riesgo esté en mínimos:

S&P 500 (línea morada) y la inversa de la aversión al riesgo (línea naranja) medida como un menor coste de opciones PUTs del S&P 500, que es indicativo de cómo los inversores no están cubriendo sus carteras por el temor a perderse subidas del mercado.

El presidente de la Fed, Jerome Powell, dejó claro esta semana que “necesita más pruebas de que la inflación sigue descendiendo” y que hasta ahora el progreso ha sido “modesto”, sobre todo tras los repuntes que experimentaron los precios en el primer trimestre. De hecho, pese a la buena evolución de abril y mayo, el IPC sigue todavía por encima del 3,1% que se logró en enero y lejos del objetivo del 2% que se ha fijado como meta el banco central. Eso explica el endurecimiento en las previsiones que maneja ahora la Fed, con un calendario mucho más restrictivo que el que se manejaba marzo, cuando las voces que apuntaban a que no habría recortes en 2024 eran minoritarias. Ahora, esa posibilidad gana peso, aunque la tendencia mayoritaria apunta a protagonizar al menos un recorte este año, terminando con los tipos en el 5,25%

Los analistas no terminan de estar de acuerdo con la hoja de ruta de la Fed y creen que estas previsiones no tienen en cuenta las estadísticas sobre precios publicadas esta semana, algo que el propio Powell reconoció en la rueda de prensa posterior. Si bien hace unos días en el mercado de futuros se creía que la probabilidad de dos recortes este año era del 52%, el miércoles ese porcentaje se disparó hasta el 70%, ante la confianza de que la inflación siga bajando a lo largo del verano. Se trata de unas expectativas mucho más optimistas que las que maneja la propia Fed. Solo unos datos de IPC mucho mejores de lo previsto para este verano podría hacer cambiar de opinión al banco central.

Powell dejó claro que todas las posibilidades están sobre la mesa, pero insistió en que quedan muchos retos. “Las decisiones se tomarán en cada reunión” y según cómo evolucionen los principales datos macroeconómicos. Por tanto, no cierra la puerta a un primer recorte en septiembre, aunque las probabilidades parecen bajas. Es más, el presidente de la Fed cree que la economía de Estados Unidos, cuando se analiza en conjunto, sigue siendo lo suficientemente fuerte como para mantener los tipos en máximos más tiempo. El PIB creció un 3,4% en el último trimestre de 2023 y aunque se ha ralentizado hasta el 1,6% entre enero y marzo de este año, se espera que vuelva a acelerarse en el segundo trimestre. En cuanto al mercado laboral, Powell insistió ayer en que la tasa de desempleo sigue “históricamente baja”, aunque haya escalado hasta el 4%. Con este escenario, y si finalmente no hay ningún recorte en septiembre, los analistas creen que el inicio de la desescalada de tipos no llegará ya hasta diciembre. La Fed se reunirá también a principios de noviembre, coincidiendo con las elecciones de Estados Unidos, por lo que se espera que en esa ocasión no haya cambios en la política monetaria.

El principal foco en el que está centrada la atención de los mercados sigue siendo la lentitud con la que va remitiendo la inflación. Aunque el proceso se está haciendo largo cada vez estamos más cerca de la meta y algunos bancos centrales ya han comenzado a bajar tipos. Las subidas de las Bolsas pueden continuar considerando la decisión del Banco Central Europeo y las medidas adoptadas por las autoridades chinas, los inversores ven la oportunidad de aprovechar cualquier corrección para ampliar la exposición a Europa y, tácticamente, a China.

El incremento del empleo en Estados Unidos fue en mayo mayor de lo esperado, pero la tasa de desempleo también aumentó. A pesar de esta aparente contradicción, la evolución del mercado laboral sigue moderándose. Es probable que se esté sobreestimando el aumento del empleo, ya que los datos de altas y bajas en empresas utilizadas para calcular la variación de las nóminas no agrícolas pueden estar desactualizados. La brecha entre el aumento de las nóminas no agrícolas y los nuevos empleos según la encuesta alternativa que se realiza a los hogares se ha ampliado a más de un millón en 2024. La encuesta a los hogares se utiliza para calcular la tasa de desempleo, que aumentó hasta el 4% en mayo. Menos ofertas de empleo y menos renuncias voluntarias son señales adicionales de que el mercado laboral estadounidense se está frenando. A pesar del enfriamiento del mercado laboral, los aumentos salariales han continuado, lo que favorece el incremento de la renta disponible.

El fin de semana comenzó con las elecciones al Parlamento Europeo y terminó con el anuncio de elecciones anticipadas en Francia. A nivel europeo, las elecciones dieron un previsto espaldarazo a la extrema derecha, mientras que los Verdes y el partido centrista “Renew” del presidente francés Macron fueron los grande damnificados. Macron reaccionó a los resultados disolviendo la Asamblea Nacional y convocando elecciones anticipadas.

La nueva configuración del Parlamento Europeo tendrá un impacto marginal, debido a los límites de su margen de actuación y a la renovada mayoría del Partido Popular Europeo, que aupará a un segundo mandato como presidenta de la Comisión Europea a Ursula von der Leyen. El resultado electoral refleja las tendencias nacionales, y la consecuencia política que se ha producido en Francia es buen ejemplo de ello. De forma similar, el gobierno alemán se verá debilitado por los resultados electorales. Con los Verdes perdiendo apoyos, la mayoría de los analistas ven más retrasos en las iniciativas para la transición energética. Para el mercado de renta fija estos resultados hacen más complicada la integración, temas como la unificación del mercado de capitales o la emisión de deuda a nivel europeo no serán fáciles dadas las diferentes prioridades en cuanto a las necesidades de gasto.

Las acciones europeas tienen una menor capitalización, están menos concentradas sectorialmente y son más baratas que las estadounidenses. Un informe de esta semana de Julius Bäer que analiza ciclos pasados ​​de recortes de tipos, ha concluido que los mercados bursátiles europeos subieron el 82% de las veces 12 meses después de la primera bajada de tipos y se revalorizaron una media del 20%. La mayoría de los ciclos de recortes de tipos anteriores se caracterizaron por una recesión económica, pero esta vez los mercados están en una fase de reducción de la inflación y mejora de las expectativas de crecimiento. Las acciones europeas ofrecen actualmente una mejor relación rentabilidad/riesgo y una diversificación más barata que el mercado estadounidense, aportando una mayor exposición cíclica.

El dólar repuntaba esta semana tras el sorprendente aumento del empleo en Estados Unidos. El dólar cerró la semana pasada con importantes ganancias frente a todas las divisas del G10 gracias a las cifras de empleo no agrícola americano. El empleo total no agrícola aumentó en 272.000 en mayo, frente a 180.000 de consenso, superando todas las estimaciones tras la sorpresa negativa de abril. Los datos de la encuesta mostraron un avance mensual promedio de 232.000 durante los 12 meses anteriores y suponen una señal renovada de la salud del mercado laboral estadounidense. Es importante destacar que el salario promedio por hora de todos los empleados aumentó un 4,1% interanual, frente al 3,9% de consenso, mientras que la semana laboral promedio de todos los empleados se mantuvo sin cambios en 34,3 horas. La variación del empleo total no agrícola de los dos meses anteriores se revisó una vez más a la baja, pero solo en 15.000. Por su parte, la encuesta de hogares mostró que la tasa de desempleo se mantuvo sin cambios en mayo en el 4,0% (un año antes, la tasa de desempleo era del 3,7%), mientras que la tasa de participación de la fuerza laboral disminuyó al 62,5% (desde el 65,7%). 

El dólar y los tipos del Tesoro estadounidense subieron tras el sólido informe que reduce la probabilidad de recorte anticipado de tipos y ayudó a revertir la reciente corrección a la baja tanto en la curva de tipos estadounidense como en el dólar. En su último informe los analistas del BBVA comentaban que hay que seguir de cerca los próximos datos, pero según BBVA Research la actividad económica de Estados Unidos seguirá mostrando signos de debilidad en el futuro, como hemos visto últimamente excluyendo los datos del Nonfarm Payrolls del viernes pasado, lo que, en su opinión, favorecerá que la Fed inicie el ciclo de flexibilización en septiembre y limitará el potencial alcista del dólar en los próximos meses.

Las elecciones al parlamento europeo tienen implicaciones internas para Francia, el jueves pasado, después de la reunión del BCE, el eurodólar se mantuvo estable, pero el viernes cayó sustancialmente como resultado de los robustos datos de empleo americano. Este lunes, el euro cedió frente al dólar hasta niveles cercanos a 1,07 como consecuencia de las elecciones parlamentarias celebradas el domingo en la UE, cuyos resultados han tenido implicaciones internas para Francia. El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció el domingo que disolverá la asamblea nacional después de que su partido sufriera una severa derrota y convocó elecciones legislativas anticipadas que se llevarán a cabo en dos rondas, el 30 de junio y el 7 de julio. Las próximas elecciones presidenciales en Francia serán en 2027 y, aunque todavía falta tiempo, podrían ser más importantes para el euro. 

Según BBVA Research la mayor convergencia del crecimiento entre Estados Unidos y la zona euro este año, y el inicio de la flexibilización por parte de la Fed, debería favorecer que el eurodólar alcance el nivel de 1,10 en la segunda mitad del año.

Las 10 principales compañías del índice americano S&P 500 ya suponen un peso del 35% del total del índice, lo que supone una concentración no vista en la historia:

Importante esta semana:

En Estados Unidos según la última encuesta de la Fed de Nueva York sobre las expectativas de precios de los consumidores del mes de mayo, las mismas disminuyeron ligeramente en el horizonte temporal de un año hasta el 3,2% (3.3% anterior), manteniéndose sin cambios las relativas a 3 años vista en el 2,8% y aumentando hasta el 3,0% (2.8% anterior) en el horizonte temporal de cinco años.

La presidenta del Banco Central Europeo, Lagarde, dijo esta semana que «los tipos no están en una senda de descenso lineal». Añadió que «puede haber periodos con tipos sin cambios» y admitió que la inflación de los servicios es “nuestro punto débil».

El martes publicaba el Financial Times que la Comisión Europea notificaría a los fabricantes de automóviles que aplicará, de forma provisional, aranceles adicionales a los vehículos eléctricos chinos importados, de hasta el 25%, a partir del próximo mes. La Unión Europea decidió el jueves aumentar provisionalmente los aranceles entre un 17,4% y un 38%, que se sumarán al 10% actual, sobre los vehículos eléctricos importados de China. Los aranceles vigentes son del 10% y, a partir del 4 de julio, se aplicarán las tasas adicionales. Todo ello según la cooperación que las compañías hayan aportado a la investigación iniciada en octubre del año pasado por la UE como consecuencia de los subsidios gubernamentales recibidos por las productoras de coches en el país asiático. De este modo, SAIC, propietaria de marcas como MG, estará sujeta al arancel máximo establecido de un 38,1% además del 10% que ya se venía aplicando. Otras marcas chinas como Geely y BYD serán sometidas a un cargo adicional del 20% y 17,4%, respectivamente. Pero esta medida no solo afecta a los fabricantes chinos, sino también a empresas europeas y estadounidenses que tienen plantas de producción en China, como Tesla, BMW y Renault. 

Se prevé que los aranceles recorten las importaciones europeas de vehículos eléctricos chinos en un 25%. El ministro de Comercio de China se ha pronunciado, manifestando que la UE ignora las normas de la Organización Mundial de Comercio. Asimismo, Pekín ya anunció el pasado 21 de mayo que está preparado para imponer aranceles del 25% sobre vehículos de gasolina y SUV con motores superiores a 2,5 litros importados de Europa y EE.UU. Alemania, Suecia y Hungría han anunciado su oposición a esta postura por temor a las represalias. Para anular la decisión de la Comisión Europea, se requeriría la objeción de otros once países. El próximo 2 de noviembre se someterá a votación la imposición de estas tasas con carácter definitivo, y generalmente se prolongan durante un plazo de 5 años

En Francia el partido Agrupación Nacional de Le Pen lidera las encuestas electorales con un 34%, por delante de los partidos de izquierdas (22%) y del grupo de Macron (19%). Le Pen anunciaba esta semana a Jordan Bardella (28 años) candidato a primer ministro.

Banco de España mejoraba al 2,3% el crecimiento del PIB en España para este año, pero avisaba de una inflación resistente. Pablo Hernández de Cos, que el lunes se despidió de su mandato de seis años al frente del Banco de España reclamando “ambición y grandes acuerdos políticos” para que España converja en renta per cápita con el resto de socios europeos y sin que el Gobierno haya designado aún a su sucesor, ya anticipó semanas atrás que la institución revisaría al alza la previsión de crecimiento para este año. Lo hizo tras conocerse el dato de PIB del primer trimestre, que arrojó un inesperado avance del 0,7%, frente al 0,3% que creció la zona euro y el 0,4% que pronosticaba el propio supervisor. Este martes, el Banco de España materializó ese ajuste, revisando al alza por segundo trimestre consecutivo sus proyecciones para la economía española. Si en marzo elevó al 1,9% la previsión de PIB para 2024, tres décimas más que en su informe de diciembre, esta semana su revisión fue aún mayor, de cuatro décimas, aupando hasta el 2,3% su pronóstico para el ejercicio. El Banco de España se alinea así con otros organismos económicos nacionales e internacionales, que han ido ajustando al alza sus vaticinios sobre la economía nacional hasta situarlos por encima del 2% para este año. El pasado 6 de junio lo hizo el FMI, que mejoró sus perspectivas para España hasta el 2,4%. Estos pronósticos superan el 2% que sostiene el Gobierno, que dice sentirse cómodo con esa previsión. Gran parte de la mejora anunciada esta semana por el BdE para 2024 se explica por “el efecto arrastre positivo” del acelerón registrado por el PIB entre enero y marzo de este año, mayor al esperado, y en menor medida por los ajustes al alza efectuados por el INE en las tasas de crecimiento de los últimos trimestres de 2023. De hecho, el supervisor avisa de que las tasas de crecimiento que estima para los próximos trimestres “no son muy diferentes de las que se contemplaron en marzo, y se prevé que éstas converjan paulatinamente hacia aquellas acordes con la capacidad de crecimiento potencial de la economía española”. Esto es, la economía española crece con fuerza, pero podría no lograr mantener el ímpetu del primer trimestre, cuando el crecimiento se vio espoleado sobre todo por las exportaciones de servicios, fundamentalmente turísticos. Es más, el Banco de España estima que el PIB crecerá un 0,5% intertrimestral entre abril y junio, aun así, un ritmo de crecimiento “apreciable”. En este escenario, en el que la institución augura que el crecimiento se moderará a lo largo del horizonte de sus proyecciones, con un avance del 1,9% en 2025 y del 1,7% en 2026 (las mismas previsiones que en marzo), a corto y medio plazo la inflación sigue siendo un problema no del todo resuelto. De hecho, el Banco de España ha empeorado su pronóstico sobre los precios para este año, con un IPC medio del 3% frente al 2,7% que auguraba en marzo. El renovado encarecimiento de los precios energéticos, capitaneados por el repunte del petróleo en los últimos meses, y el “inesperado dinamismo que la actividad turística ha mostrado recientemente, una parte del cual se mantendría de cara al futuro y supondría ciertas presiones inflacionistas adicionales”. Esto es, la buena marcha del sector servicios, y en particular del turismo, está tirando al alza del PIB pero también está generando renovadas presiones sobre los precios. La buena noticia es que el Banco de España cree que el repunte actual será un fenómeno transitorio y el IPC bajará al 2% en 2025 y al 1,8% en 2026.

El principal combustible del avance del PIB en 2024 será la demanda interna, gracias a la gradual recuperación del consumo de los hogares, que “mostrará un dinamismo creciente a futuro” de la mano de la mejora de las rentas reales por el buen comportamiento del empleo, la subida de los salarios, la relativa moderación de los precios y una mayor confianza de las familias. Un cóctel de factores que, sin embargo, no será suficiente para que el consumo per cápita recupere los niveles prepandemia, algo que, según el Banco de España, no sucederá hasta 2025. Todo ello en un contexto en el que el mercado laboral seguirá creando empleo, pero a un ritmo menor que en trimestres anteriores, lo que ralentizará la reducción de la tasa de paro, que, según las proyecciones de la institución, no bajará del 11% de aquí a 2026. A cambio, esa moderación en la creación de puestos de trabajo permitirá “una cierta recuperación de la productividad”, una de las grandes asignaturas pendientes de la economía española.

El supervisor confía en que también la inversión, que en los últimos tiempos ha flaqueado, salga del letargo propulsada por la ejecución de los proyectos vinculados a los fondos europeos, que ganarán tracción este año y el que viene, así como por el inicio de las bajadas de los tipos de interés, proceso que alumbrará “una cierta mejoría en las condiciones de financiación”, pero que será más lento de lo que se preveía por la resistencia de la inflación a bajar. Aun así, será una mejora acotada. De hecho, no impedirá que la inversión sea “el componente de la demanda que presente un menor crecimiento acumulado desde 2019”. En la actualidad, se encuentra 2,2 puntos porcentuales por debajo de los registros previos al Covid.

El jueves conocimos en España esta mañana los datos finales de inflación de mayo que confirmaron la cifra preliminar. El IPC general repunta tres décimas frente a abril y avanza a ritmos del +3,6% interanual afectado principalmente por el efecto base de los precios de la electricidad, mientras que la tasa subyacente también aumentó una décima, pero se encuentra contenida en niveles de crecimiento del +3% interanual. Por componentes, el mayor empuje al alza de la inflación vino por el grupo de precios relacionados con Vivienda, cuya tasa anual aumentó un +5,2%. Este comportamiento fue debido a la subida de los precios de la electricidad, frente a la bajada en mayo del año pasado. También el Transporte, que situó su tasa en el +3,8%, nueve décimas por encima de la del mes pasado, un incremento explicado en gran parte por los precios de los carburantes que bajaron menos que en el mismo mes de 2023. Por el lado de la moderación de los precios, este mes destacaron Alimentos y bebidas no alcohólicas, cuya tasa anual disminuyó tres décimas, hasta el +4,4%. Este descenso se debió, en su mayor parte, a que el incremento de los precios de las frutas y la carne fueron menores que en el mismo mes de 2023, así como a la bajada de los precios de los aceites y grasas, frente a la subida en mayo del año anterior.

Por el contrario, en Francia el Banco de Francia recortó sus previsiones de crecimiento para los próximos dos años, con un PIB para 2025 que cae en 3 décimas hasta el 1,2% y el de 2026 desciende en una décima hasta el 1,6%. El motivo que se argumenta es la subida de los precios de la energía y a los recortes del gasto. Por su parte, el ministro de economía, Le Maire, declaró que no buscará la reelección y advierte de una posible crisis de deuda si gana el partido de Le Pen, ya que considera que un escenario como el sucedido en Reino Unido con Liz Truss “es posible».

En China, la inflación sigue en niveles muy bajos. Este miércoles conocimos el IPC, que repitió niveles de crecimiento del +0,3% interanual, situándose una décima por debajo de las previsiones, pero manteniéndose por cuarto mes consecutivo por encima del 0% y alejándose poco a poco del terreno de deflación. Esta tendencia también se vio en los precios de producción industrial, que continúan retrocediendo en mayo al caer un -1,4% interanual frente al -2,5% previo y mejorando en una décima las previsiones. Con ello, desde octubre de 2022 los costes de producción siguen en terreno negativo, pero la caída de mayo es la menor desde febrero del año pasado.


Matizando la desglobalización. Jesús Sánchez Quiñones. Consejero Ejecutivo Renta 4 Banco.

Con las últimas noticias de los aranceles impuestos por la UE a los vehículos eléctricos (VE) chinos de hasta el 46%, siguiendo los pasos de los aranceles aplicados por Estados Unidos a los VE y otros productos chinos fundamentales para la transición energética de hasta el 100%, es lógico concluir que la desglobalización es un hecho.

Christine Lagarde ya advertía el año pasado de la fragmentación del mundo en dos bloques geopolíticos y económicos liderados por EE. UU. y China. Explicaba la conveniencia de trasladar las cadenas de suministros y la producción de productos estratégicos a países “amigos” (friend-shoring). A pesar de las palabras de Lagarde y de la aplicación de aranceles es necesario matizar el concepto de desglobalización.

La globalización de la economía se ha llevado a cabo durante décadas. Una parte relevante de la fabricación de productos se trasladó a China y a otros países de Asia, en detrimento de la fabricación en los países occidentales. China, y en menor medida algunos países como India, se han convertido en las fábricas del mundo. Durante estas décadas de globalización las grandes empresas han primado la rentabilidad a la seguridad del suministro.

La llegada de la pandemia de 2020 puso de manifiesto los problemas de la interdependencia económica y de la fabricación con el concepto “just in time”, minimizando los inventarios. Las cadenas de suministro se vieron seriamente afectadas y, desde entonces, se ha pasado del “just in time” al “just in case. En otras palabras, ahora las empresas priman la seguridad en la cadena de suministros aun a costa de asumir unos mayores costes de inventarios y sufrir una merma en su rentabilidad. 

A pesar de lo anterior, la desglobalización total de la economía es una quimera. La realidad es que el mundo depende cada vez más de la producción china, a la vista de su superávit manufacturero en comparación con los de Alemania y Japón, las otras dos potencias manufactureras.

Se suele indicar como comienzo de la desglobalización la imposición de fuertes aranceles a los productos chinos por parte de Trump que tuvieron lugar a partir de 2018. La realidad es que, aunque las exportaciones chinas a Estados Unidos se han reducido desde entonces, las exportaciones del gigante asiático a los países que a su vez han incrementado sus exportaciones a EE. UU. se han incrementado significativamente.

Las cadenas de suministro se han alargado, pero la dependencia de China no se ha reducido, sino que se han introducido países intermedios en la cadena: de China a un tercer país, y de este tercer país a Estados Unidos. Algunos de estos países son Malasia, Tailandia o Vietnam.

La introducción de los aranceles de Estados Unidos no ha conseguido frenar el incremento de la fabricación de bienes manufacturados chinos. De hecho, desde la introducción de los aranceles en 2018 hasta el fin de 2023 la producción china se incrementado un 40%, mientras que durante los cinco años anteriores a 2018 su producción sólo se incrementó en un 15%.

Teniendo en cuenta los compromisos de los países occidentales con la transición energética y la enorme dependencia de China en este ámbito, es materialmente imposible avanzar mínimamente en este ámbito sin contar con los suministros procedentes de China.

Por su parte, China ha invertido de forma intensiva durante la última década en sectores como el VE, las baterías o los paneles solares. Ahora China puede ofrecer en los mercados internacionales estos productos a unos precios sin competencia.

Estados Unidos y Europa dependen enormemente de las materias primas procedentes de terceros países.  

Por su parte, los países no occidentales siguen dependiendo de forma considerable de la tecnología estadounidense, aunque estén reduciendo dicha dependencia a pasos agigantados: la nube sigue dominada por tres empresas estadounidenses (Amazon, Microsoft y Alphabet) con una cuota cercana al 60%; los sistemas operativos siguen dominados por Microsoft (74% de cuota) y las grandes bases de datos por Oracle, IBM y Microsoft (80% cuota).  

A su vez, tanto China como Estados Unidos y Europa dependen de los semiconductores fabricados en Taiwán, origen del 70% de los semiconductores a nivel mundial. 

En definitiva, el aumento de los aranceles, el acercamiento de producciones o de cadenas de suministros a países amigables y confiables o las sanciones a países como Rusia o China en su caso son factores inflacionistas que alargan las cadenas de suministro, pero en ningún caso conducirán a una desglobalización intensa, aunque será distinta.


Buen fin de semana!!

Comentario de mercado Viernes 7 de Junio 2024

Como se esperaba, ayer el Banco Central Europeo bajó 25 puntos básicos los tipos de interés en Europa, aunque rechazó comprometerse con una senda de bajadas concretas. A pesar de los progresos realizados en los últimos trimestres la institución volvió a advertir que las presiones inflacionistas siguen siendo intensas, sobre todo por el lado de los servicios y los salarios. En la conferencia de prensa posterior, Christine Lagarde insistió en que la política monetaria seguirá siendo restrictiva y que las decisiones futuras de tipos dependerán de las dinámicas en la inflación y la transmisión de política monetaria, indicando una y otra vez en la necesidad de más datos. Lo más importante de la reunión de ayer fue el hecho de que las últimas proyecciones de IPC elaboradas por el staff técnico del BCE fueron revisadas al alza, principalmente de cara a 2024. Así, ahora se prevé que la inflación se sitúe, en promedio, en el 2,5% en 2024, el 2,2% en 2025, manteniéndose sin cambios en el 1,9% de cara a 2026. Por su parte, la referencia subyacente también fue revisada al alza en el ejercicio actual y el próximo, manejando niveles del 2,8% en 2024, del 2,2% en 2025 y quedándose estable en el 2,0% en 2026. Pese a la evolución de los precios en los últimos trimestres, las presiones inflacionistas siguen siendo intensas como consecuencia del elevado crecimiento de los salarios, por lo que es probable que la inflación continúe por encima del objetivo del 2% durante un periodo de tiempo muy prudente. El BCE retrasa le fecha en la que se alcanzará el objetivo del 2% de inflación del Tercer Trimestre del 2025 al segundo trimestre del 2026. En materia de crecimiento, las cifras también se revisaron al alza para este año, anticipando un crecimiento del 0.9% frente al 0.6% anterior. Más adelante, se espera que la economía crezca un 1,4% en 2025, lo que supone una décima menos de lo estimado en marzo, y un 1,6% en 2026, impulsado inicialmente por el consumo y, posteriormente, también por la inversión. La comparecencia de Lagarde estuvo marcada por las continuas explicaciones de la presidenta sobre la decisión de bajar tipos, en un contexto en el que las proyecciones macro en materia de IPC habían sido revisadas al alza. En este sentido, Lagarde dijo que la inflación había seguido disminuyendo a lo largo de este año. Recordó que, desde los máximos de octubre de 2022, donde los precios crecían al 10.6%, los mismos se fueron moderando de forma importante hasta un 5.2% en septiembre de 2023 y un 2.6% en la actualidad. Lagarde dijo que espera que la inflación fluctúe en torno a dichos niveles durante lo que queda de año para, posteriormente, reducirse durante el segundo semestre como consecuencia de los menores crecimientos de los costes laborales, de los efectos de la política monetaria restrictiva y del desvanecimiento del impacto de la crisis energética y la pandemia.

Según la mayoría de los analistas la volatilidad en los datos macroeconómico, sobre todo en los datos de inflación, continuarán en el corto plazo, pero no alterarán la senda de la moderación de precios paulatina. Dos factores permitirán menores presiones al alza sobre la inflación de servicios, en Estados Unidos, los “alquileres imputados”, un componente que pesa cerca de un cuarto de la cesta de la compra y que avanza a ritmos del +5,8%, tarde o temprano, terminará acercándose a los “alquileres reales” observados (+3,6%), lo que, a doce meses vista, atenuará la inflación hasta niveles del +2,5%. En la zona euro, aunque los salarios por convenio se han acelerado en abril, se trata de un indicador retrasado y merecen más importancia los salarios ofertados en plataformas de contratación que, en abril, se han moderado ya hasta el +3%, alejando temores a posibles nuevos repuntes sostenidos de la inflación.

Ha sido el mejor mes de mayo del S&P 500 en performance de los últimos 15 años, con una subida del 4,80%.

Uno de los datos que más me han llamado la atención esta semana es el hecho de que China está acumulando grandes cantidades de materias primas. Según Bloomberg diversos intermediarios que se dedican a la compraventa diaria de oro, petróleo, plata o cobre aseguran que las compras del «gigante asiático» son extraordinariamente altas, especialmente considerando que su economía está perdiendo fuerza, así como su sector inmobiliario, un gran consumidor de metales, está prácticamente paralizado. Todo parece indicar el ir en una misma dirección que China se está preparando para enfrentar un posible shock externo duradero. No necesariamente tiene que ser una posible guerra armada, podría tratarse de un aumento drástico de aranceles desde Occidente (guerra comercial), sobre todo si Trump sale elegido en Noviembre presidente de Estados Unidos, una mayor intervención de los bancos centrales en la economía (guerra de divisas) o, aunque menos probable, un conflicto bélico (como una invasión a Taiwán o algún otro conflicto que provoque un aumento en los precios de las materias primas), que sería el peor de los escenarios. Acumular materias primas ahora ayudaría a China a resistir y, posiblemente, a salir fortalecida de cualquiera de estos conflictos.

Precios del contado del oro (línea blanca), cobre (línea amarilla) y plata (línea verde) últimos 12 meses.

Según encuesta de AAII (American Association of Individual Investors), los inversores en Estados Unidos siguen subiendo peso en Renta Variable y bajando peso en cash y Renta Fija. La exposición de los inversores a Renta Variable (69,4%) se acerca a máximos de 2021 poco a poco, parece que los inversores están descontando un escenario de Goldilocks con crecimiento económico a nivel global. (https://www.aaii.com/latest/article/212505-aaii-sentiment-survey-optimism-falls).

AAII Index (el índice refleja el sentimiento de los inversores individuales americanos para los próximos 6 meses). Allocations Renta Variable (linea amarilla), cash (blanca), Renta Fija. (verde)

En materias primas después de las caídas del precio del petróleo de las últimas sesiones el Brent está dando señales de sobreventa. Las dudas que están generando los datos macro de Estados Unidos en materia de crecimiento ayudan a intensificar el efecto de caída del precio del petróleo, pero todo parece indicar que el resultado de la reunión de la OPEP+ de hace unos días y, sobre todo, la decisión de extender los recortes de producción voluntarios sólo hasta el tercer trimestre del año también estaría ayudando, ya que la retirada de estos límites podría justificar un contexto de sobreoferta, aunque más para el 2025 que otra cosa. En cualquier caso, la dinámica del petróleo está alimentando la retórica desinflacionista, precipitando una caída importante de los breakeven que, claro está, acaba impactando en las rentabilidades de gobierno nominales.

 

                               Precio del petróleo Brent desde Enero del 2019 (RSI señal de sobreventa).

Por otro lado, lo que está dando señales de sobrecompra claros es Nvidia, que ha llevado al índice de semiconductores a niveles históricos.

Importante esta semana:

En Estados Unidos la estimación de PIB de la Fed de Nueva York rebajó el crecimiento del 2T24 desde el 2,04% hasta el 1,76%. De la misma forma, la Fed de St. Louis también rebajó sus estimaciones del 2T desde el 1,42% hasta el 1,18%.

Esta semana decepcionó la confianza de los empresarios de las manufacturas en Estados Unidos. El índice ISM manufacturero cayó inesperadamente en mayo y continúa en terreno de contracción económica. Además, indicadores adelantados como el subcomponente de nuevos pedidos se derrumbó al retroceder hasta 45,4 desde el 49,1 anterior, lo que apunta a una mayor debilidad de la actividad industrial en los próximos meses. Por el lado más positivo, el componente de empleo superó las expectativas y se elevó hasta niveles de 51,1 desde el 48,6, volviendo así a terreno de expansión y señalando una creación de empleo sólida para los próximos meses. Asimismo, por el lado de los precios, se frenan las presiones inflacionistas con el componente de precios pagados bajando hasta 57 desde el 60,9 previo. En conjunto, este indicador apunta a un menor dinamismo de la actividad industrial, pero también a menores presiones inflacionistas, dentro de un ciclo en el cual la creación de empleo se mantiene sostenida. Sin embargo, cabe destacar que otro indicador que también trata de medir la confianza de los empresarios y que es realizado por Markit (PMI manufacturero) dejó una lectura más positiva al revisarse al alza la cifra de mayo y situar ahora la confianza de los empresarios en 51,3, niveles acordes con expansión de la actividad.

Siguiendo con otros datos de Estados Unidos, conocimos este martes el gasto en construcción, que se contrajo por segundo mes consecutivo al retroceder un -0,1% mensual en abril. Por otro lado, en la industria automovilística, las ventas de coches se aceleraron hasta niveles de 15,9 millones de unidades anualizadas en mayo, situándose por encima de las 15,74 del mes anterior.

El miércoles se publicó dato de empleo americano con una reducción de las vacantes de empleo en Estados Unidos, lo que apunta a un menor dinamismo del mercado laboral. La encuesta JOLTS mostró que en abril las ofertas de empleo sin cubrir se frenaron hasta las 8,06 millones de vacantes situándose en su menor nivel desde febrero de 2021. Por sectores, el freno de las ofertas de empleo fue generalizado, siendo el sector salud el más destacado, pues las vacantes sin cubrir se situaron en mínimos de tres años, mientras que en la industria manufacturera bajaron a mínimos desde 2020. También se percibió una ralentización en las ofertas sin cubrir de empleo público. Por otro lado, tanto la tasa de contratación como a la de despidos se mantuvo sin cambios relevantes, lo que desde nuestro punto de vista muestra un mercado laboral menos dinámico, pero que está avanzando hacia un equilibrio, con descenso de las vacantes y un freno en el ritmo de crecimiento de los salarios, sin que ello conlleve una fuerte destrucción de empleo.

US Job Openings by Industry Total.

En la zona euro, también se publicaron los datos finales de confianza de los empresarios de las manufacturas, con una ligera revisión a la baja del PMI manufacturero. En mayo se situó en 47,3, siendo este su vigesimotercer mes consecutivo en terreno de contracción, pero mostrando una importante mejora frente al mes anterior (+1,5 puntos desde niveles de 45,7 de abril). Entre las cuatro grandes economías de la región, destacó positivamente la mejora de la confianza de la industria española que se elevó hasta 54 desde el 52,2 anterior, mientras que decepcionan los datos de Italia al caer hasta 45,6 desde el 47,3 previo.

Según la encuesta de intención de voto YouGov, el Partido Laborista del Reino Unido ganará las elecciones del próximo 4 de julio, con una mayoría de 194 escaños.

Continúa la fortaleza del mercado laboral en España, esta semana se publicó récord de afiliados y paro en mínimos desde 2008. Sin embargo, los datos desestacionalizados muestran un menor dinamismo. Este martes conocimos las cifras de afiliación a la Seguridad Social, que muestran un mercado laboral sólido, con la afiliación media superando los 21,3 millones de personas, lo que representa 220.289 ocupados más que en abril y 506.395 trabajadores más que hace un año (+2,4% interanual de crecimiento del empleo). Por su parte, el número de parados registrados bajó 58.650 personas respecto a abril, impulsado sobre todo por el sector servicios. En total, el número de desempleados se situó en 2,61 millones personas, su cifra más baja en un mes de mayo desde 2008. Mayo es un mes estacionalmente bueno para el empleo y este año no ha sido una excepción, aunque si miramos los datos retirando los efectos estacionales los datos fueron menos dinámicos, la afiliación aumentó en el mes en 62.505 afiliados (+0,3%), mientras que el desempleo registró un incremento en términos desestacionalizados de 4.485 personas, el quinto mes consecutivo de incremento.

S&P rebajó la calificación crediticia de Francia hasta AA-/Estable por «deterioro de la posición presupuestaria», también rebajó la calificación de Letonia a A/estable, Lituania a A/estable y Estonia a A+/estable. Fitch subió a Irlanda a AA/estable, afirmaba el rating de Grecia en BBB-/estable.

El martes en China conocimos cifras de confianza empresarial, que superaron ligeramente las expectativas, el PMI manufacturero privado realizado por Caixin subió en mayo hasta niveles de 51,7, tres décimas por encima del mes previo y superando las estimaciones (51,6). Un dato que apunta a que la mejora de la actividad global estaría también favoreciendo la industria de China

Y el miércoles conocimos un dato que confirma la mejora la confianza de los empresarios en China. Datos que muestran un repunte del índice PMI compuesto de confianza empresarial privada realizado por Caixin. En mayo, este indicador subió hasta niveles de 54,1 desde el 52,8 anterior, impulsado por la importante mejora de la confianza de los servicios que subió hasta 54 desde el 52,5 previo. Cifras positivas, que apuntan a un mayor dinamismo de la economía interna del gigante asiático

Y ayer, también en China, conocimos que el sector exterior chino sigue fuerte. En mayo el superávit comercial se incrementó con fuerza al situarse en niveles de 82.620 millones de dólares frente a los 72.350 millones previos y superando ampliamente las expectativas. Esta evolución se explicó por una aceleración de las exportaciones que se incrementaron un +7,6% interanual desde el +1,5% anterior, mientras que las importaciones se frenaron hasta un avance del +1,8% interanual desde el +8,4% previo. 

En Japón el ministro de finanzas del país dijo que se había intervenido de manera eficaz en el mercado de divisas para contrarrestar los movimientos excesivos y especulativos del tipo de cambio. Adicionalmente, comentó que la hoja de ruta a largo plazo del gobierno para el contexto macro del país pasa por una recuperación moderada, aunque con un consumo estancado. El Gobernador del Banco Central Japonés, Ueda, dijo que el BoJ no financiará el gasto fiscal y que será el mercado el que fije las tasas del largo plazo.

En India los resultados de las elecciones nacionales sorprendieron al no conseguir el partido BJP, del actual presidente Modi, una mayoría suficiente (273 de un total de 543 asientos) por sí solo. Esto contrasta con las expectativas, que apuntaban a que el BJP podría superar su anterior resultado (303 escaños). De hecho, perdió terreno en muchos estados clave que se consideraron “seguros”. Pese a ello, junto con sus socios de coalición, La Alianza Democrática (NDA), que asegura un total de 292 asientos, el BJP seguirá formando el próximo gobierno. Es importante tener en cuenta además que el BJP sigue siendo el grupo más grande del parlamento indico, con 240 asientos y, por lo tanto, por sí solo, ganó más escaños que toda la oposición (234). En resumen, según un informe de Deutsche Bank que analizaba esta semana las elecciones, la economía de la India se ha visto impulsada por varias reformas revolucionarias durante más de una década. Temas como la digitalización, la urbanización y el acceso a la financiación se mantendrán, con independencia de quien esté en el gobierno. Este fuerte impulso de crecimiento mantendrá a la India como la economía del G20 que crece más rápido. Por lo tanto, sigue siendo un mercado que ofrece “oportunidades en las caídas”, con oportunidades de crecimiento de dos dígitos en los próximos años.

En España el FMI elevaba ayer medio punto el PIB español, al 2,4%, pero alertaba de la atonía inversora. Las perspectivas pintan cada vez mejor para la economía española, después del buen arranque del año que ha tenido lugar en el primer trimestre, con un crecimiento del PIB del 0,7% entre enero y marzo, lo que está provocando una cascada de revisiones al alza entre los principales centros de análisis. El último en sumarse a esta ola, por el momento, es muy probable que el Banco de España haga lo propio la semana que viene, es el Fondo Monetario Internacional, que ayer elevó medio punto sus previsiones de crecimiento para la economía nacional este año, hasta el 2,4%, si bien también alertó de que la inflación se resiste a moderarse y de que la atonía de la inversión y las rigideces del mercado laboral podrían lastrar la evolución en el medio plazo.

El Fondo señaló en su Artículo IV, publicado ayer, que esta revisión al alza se debe principalmente a que el comportamiento de las exportaciones de servicios ha sido “sólido” y que, junto al consumo público, han sido los principales motores del crecimiento reciente. Por su parte, el mercado de trabajo ha mantenido sus “buenos resultados” gracias a la “afluencia de inmigrantes”, que habrían supuesto dos terceras partes de los nuevos empleos en los últimos años, según un reciente informe de Fedea, y al aumento de la tasa de actividad, con un avance del 3,1% en puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, lo que alimentará el consumo en los próximos meses, si bien no se puede esperar que el ritmo de los nuevos empleos se mantenga en el futuro, a pesar de la fortaleza del PIB, el empleo frenará al 1,3% este año.

El Fondo Monetario Internacional fundamentó esta mejora de perspectivas en la fortaleza de la demanda interna, apoyada por una “normalización gradual” de la tasa de ahorro, esto es, una reducción progresiva, y un “firme incremento” del poder adquisitivo de los salarios, pero a renglón seguido advirtió de que los riesgos “están inclinados a la baja para el crecimiento y al alza para la inflación”. En particular, la inflación se resiste a ceder y se mantendrá en el 2,9% en el conjunto del año, quedando por encima del objetivo del BCE del 2% también el próximo ejercicio, pero podría haber una desviación al alza. Entre los riesgos que podrían reavivar la espiral inflacionista, el texto menciona un rebote de los precios globales de la energía y un incremento más rápido de lo esperado de los costes laborales.

Es más, el informe alerta de varios elementos que podrían generar un cuello de botella en el crecimiento económico, y todos ellos podrían formar un círculo vicioso. Por un lado, el FMI recuerda que “la inversión todavía sigue por debajo de los niveles de 2019, y esta debilidad ha contribuido al bajo crecimiento de la productividad”. Por otro, habla de un “rígido mercado laboral”, que es propenso a las subidas de costes laborales. Y ambos elementos, combinados con la reducción de la jornada laboral que prevé el gobierno, podrían llevar a un aumento de los costes laborales por unidad de PIB. Hay que señalar que, durante los últimos años, el avance del PIB se ha sostenido por el aumento de las horas trabajadas y no por la mayor productividad de cada una de ellas por lo que, si este crecimiento se frena, tanto por las horas trabajadas como por la dificultad que ya encuentran muchas empresas para incorporar nuevos profesionales, y no se produce un mejora de la productividad, el avance del PIB también se verá muy tocado. Por último, el FMI también prevé que, a pesar del crecimiento, el déficit se mantenga estancado en torno al 3% del PIB en los próximos años, lo que haría que la deuda deje de ajustarse en los próximos años y se enquiste en torno al 104% del PIB, lo que podría elevar los riesgos en caso de que se endurezcan las condiciones financieras.


El BCE abre nueva etapa con un movimiento monetario sin precedentes. Andrés Stumpf. Financial Times.

Momento histórico. El Banco Central Europeo recortó ayer los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta el 4,25%, en un movimiento clave no sólo porque inicia el camino a la baja de las tasas o porque no ocurriera desde marzo de 2016, sino porque supone adelantarse a la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed).

No hay precedentes en la historia de la política comunitaria europea de recortes en los tipos de interés en los que el BCE haya llegado antes que la Fed. Sin embargo, la divergencia entre ambas economías –con Estados Unidos mucho más fuerte– ha llevado a Fráncfort a tomar la delantera mientras Washington todavía espera.

No dependemos de lo que haga la Fed”, ha reiterado Christine Lagarde, presidenta del BCE en reuniones anteriores. Con la rebaja de los tipos de interés de ayer lo confirma, pero hay una gran diferencia entre sufrir dependencia y ser completamente ajeno a lo que ocurre al otro lado del Atlántico.

La Fed sigue siendo el banco central más influyente del mundo y sus decisiones marcan la evolución de la política económica global y, con ello, también los movimientos del resto de autoridades monetarias. Por más que el BCE haya acometido un movimiento valiente e histórico al adelantarse con su rebaja del precio del dinero, si la institución que preside Jerome Powell opta por mantener sus tasas en el 5,5% actual lo que resta del año, la zona euro tendrá problemas para seguir relajando su política monetaria.

Especialmente porque al proceso desinflacionario del BCE también se le han visto ligeramente las costuras. El mayor crecimiento salarial ha provocado una revisión al alza de las proyecciones de la inflación. El BCE no cumplirá el objetivo de estabilidad de precios hasta finales del próximo año.

Si la Fed mantiene el rumbo y el BCE sigue bajando sus tipos, el euro podría depreciarse con fuerza y estimular la inflación. Esto es especialmente relevante en un momento de rebote del precio de las materias primas y la energía, que se denominan en dólares en el mercado internacional.

La bajada de tipos por parte del BCE es un punto de inflexión. Según señaló Lagarde, se ha pasado a una nueva etapa tras un periodo en el que se subieron las tasas de forma rápida e intensa y otro en el que, durante nueve meses, se mantuvo el precio del dinero en máximos. Ahora se reduce algo la restricción.

Incertidumbre

Sin embargo, en el banco central nadie sabe todavía cuánto se quiere reducir esa restricción monetaria ni a qué ritmo. Lagarde no quiso comprometerse a “un camino preestablecido”, sino que irán realizando ajustes en función de los datos. 

Lo cierto es que la incertidumbre es demasiado elevada. Otros jugadores –la Fed– todavía no han movido ficha y cada miembro del Consejo de Gobierno tiene su propio punto de vista respecto al futuro cercano de los tipos de interés. Eso hace realmente imposible predecir los siguientes movimientos.

El punto de inflexión, además, parece llegar también a las relaciones entre los representantes del BCE. Si bien había consenso respecto al recorte de hoy, las posturas son tremendamente divergentes en relación con el futuro cercano. 

De hecho, ni siquiera la decisión de ayer fue unánime, pues Robert Holzmann, gobernador del Banco de Austria, votó sorpresivamente en contra de la bajada de tipos. Tras un periodo en el que todos han remado en la misma dirección para facilitar la toma de decisiones, Lagarde afronta el papel clave de ser capaz de gestionar las distintas visiones y crear consensos para decidir en cada reunión si es adecuado o no bajar los tipos.

Al fin y al cabo, tal y como reflejaba el colgante que decidió lucir ayer la presidenta en la rueda de prensa, es ella la que está “a cargo”.


Actualización macroeconómica mundial. Paul Doyle. Director Renta Variable Europea (ExUK) Columbia Threadneedle.

  • La inflación es un problema persistente en Estados Unidos debido a la escasez de mano de obra, pero en Europa es un factor mucho menos importante
  • La actividad europea está átona, pero seguramente se recuperará dado que el consumo está bien respaldado
  • China es barata, pero sigue siendo problemática dados los retos del mercado inmobiliario

Las expectativas económicas han mejorado desde que el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, adoptó una postura más acomodaticia en diciembre del año pasado, lo que llevó a una relajación de las condiciones financieras. Sin embargo, ahora se prevé una mayor inflación: los márgenes empresariales se encuentran bajo presión, por lo que los precios están subiendo, mientras que el crecimiento salarial se mantiene persistentemente elevado. El tipo de los swaps de inflación ha vuelto a su máximo de octubre de 2023. La última vez que se situó en este nivel tan alto, el S&P 500 estaba en 4.200 puntos; ahora se encuentra en 5.200.

Hay una desconexión entre el mercado y los futuros de los fondos federales. La política monetaria estadounidense está tardando más tiempo en surtir efecto (gráfico 1), debido a las hipotecas fijas y la deuda empresarial a largo plazo, así como a la generosidad fiscal. No obstante, los altos tipos de interés acabarán teniendo una incidencia. El crecimiento del crédito es débil tanto en EE. UU. como en Europa. Las tasas de impago de los créditos al consumo e hipotecas de EE. UU., así como los recortes de personal, están repuntando (gráfico 2). Los beneficios del primer trimestre, excluidos los Seis Magníficos, cayeron un 11% interanual.

La prima de riesgo de la renta variable rara vez había sido tan baja. Los mercados se han anticipado a las acciones de la Fed. El mercado de opciones indica que la probabilidad de una caída del 20% o más es la más baja de la historia. El indicador de probabilidad de recesión de JP Morgan está en mínimos históricos. El diferencial entre el crédito de calificación BBB y el B está en su nivel más bajo desde 2007, lo que sugiere un exceso de optimismo.

Para que se produzca una recesión, es necesario que la oferta de mano de obra se contraiga (algo improbable dada la inmigración) o que su demanda caiga tan bruscamente que se reafirme la relación normal entre la oferta y la demanda. Si la demanda de mano de obra sigue debilitándose, no será como en una recesión: una caída de la demanda implica que los beneficios se ven bajo presión, pero si va acompañada de una moderación de la inflación salarial, es posible que los márgenes no resulten afectados. Esto sugiere que el mercado de renta variable oscilará dentro de un rango o bajará moderadamente tras el repunte reciente. La euforia por la tecnología y la IA ha sido de tal magnitud, que cualquier decepción podría tener peores consecuencias.

La escalada de la inflación de 2022 no puede repetirse sin que se integre en las expectativas. Por este motivo, la Reserva Federal debe pecar de prudente. El deflactor del gasto en consumo personal (PCE) ha vuelto al nivel en el que se encontraría si la inflación se hubiera situado en una media del 2% desde la crisis financiera (antes de la pandemia estaba por debajo). Por tanto, la Reserva Federal ya ha agotado sus municiones, porque no logró que la inflación llegara a su objetivo durante mucho tiempo y después se pasó de la raya tras la pandemia. Ahora debe conseguir que las expectativas de inflación vuelvan a situarse en el 2%.

La subida de la renta variable y de los precios de la vivienda está impulsando la riqueza de los hogares y la confianza de los consumidores. La política fiscal sigue siendo laxa: el déficit presupuestario estadounidense superó el 6% del PIB el año pasado. Gracias a las relocalizaciones, el gasto de capital está en auge en el sector manufacturero, que se está estabilizando. Sin embargo, tanto el IPC como el IPP están sorprendiendo al alza, por lo que la Fed debe permanecer atenta. Sin embargo, el crecimiento salarial se sigue moderando y las ofertas de empleo, la tasa de abandono y la disponibilidad de mano de obra se están enfriando. Las empresas dejan de contratar personal antes de empezar los despidos y la tasa de contratación está en su nivel mínimo de los últimos seis años. El empleo temporal es un indicador adelantado de las intenciones laborales y ha vuelto a los niveles de 2010 (gráfico 4). El crédito bancario está ralentizando, la oferta monetaria se está reduciendo y las quiebras empresariales están repuntando.

Mientras tanto, la morosidad de las tarjetas de crédito y de los préstamos para automóviles ha aumentado hasta sus máximos desde 2012, algo sorprendente teniendo en cuenta que entonces el desempleo superaba el 8%, frente al 3,9% actual. El motivo es que el tipo de interés medio de la deuda de las tarjetas de crédito es del 21%, el más alto de la historia, por lo que los saldos se encuentran un 15% por encima del nivel de hace un año; y el 40% de los ingresos de los compradores recientes de vivienda se destina al pago de hipotecas, el porcentaje más alto en 40 años. La tasa de ahorro personal ha caído al 3,8%, la mitad que en 2019.

Europa

En Europa, el PIB real fue plano en el cuarto trimestre y apenas subió en 2023. De hecho, el PIB alemán se contrajo; el abandono del gas ruso barato y la introducción de políticas de cero emisiones netas han tenido un precio. Al sur de Europa le ha ido mejor. La industria manufacturera está mejorando (gráfico 5). Sin embargo, la mayoría de los datos siguen siendo desiguales. El indicador ZEW de confianza económica de Alemania está mejorando y la encuesta empresarial IFO ha tocado fondo, mientras que el índice de confianza económica de la UE oscila en un rango cercano.

Aunque la inflación europea ha decepcionado, ha seguido bajando y ha mejorado los salarios reales y la confianza de los consumidores. Mientras que los consumidores estadounidenses ya se han gastado su excedente de ahorro de la pandemia, los consumidores europeos aún mantienen el suyo, lo que presenta un potencial alcista del gasto de consumo en Europa.

Pero no todo es de color de rosa: los bancos han endurecido las condiciones crediticias, la oferta monetaria se está contrayendo y el impulso del crédito sigue siendo negativo. El sur de Europa ha registrado el mejor comportamiento últimamente, pero en los próximos 12 meses dos tercios de los préstamos de esta área vencerán y se revisarán al alza, comparado con un 30% para el conjunto de Europa. Tampoco cabe contar con que la política fiscal acuda al rescate, como ocurrió en EE. UU. Europa está sufriendo un ajuste fiscal del 1% este año, con un endurecimiento aún mayor en Alemania. A pesar de que el PIB no creció en la zona euro, el desempleo descendió al 6,4% el año pasado; sin embargo, las ofertas de empleo ahora están disminuyendo. La situación del Reino Unido es peor: las ofertas de empleo han caído un 30% desde mediados de 2022.

La moderación de la inflación y la mejora del impulso del crédito (el flujo de nuevos créditos emitidos por el sector privado en porcentaje del PIB) respaldarán la actividad europea, por lo que es posible que el Banco Central Europeo (BCE) no recorte tanto los tipos como querrían los inversores. El impulso del crédito pasó del 3,2% de 2022 a un desastroso -5% en 2023. No es de extrañar que Europa haya pasado un año de capa caída. Es improbable que el impulso del crédito se desplome de nuevo, por lo que incluso un movimiento hasta cero del crédito incremental será bienvenido. Esto significa que el crecimiento del PIB real pasará a ser positivo este año. A medida que bajan los precios (la inflación media en Europa ahora es del 2,4%), los salarios reales aumentan. La subida de los rendimientos de la renta fija contribuyó a que el impulso del crédito pasara a ser negativo. En consecuencia, dicho impulso debería repuntar a medida que los rendimientos se moderen, lo que relajaría las condiciones crediticias. La Encuesta sobre Préstamos Bancarios en la zona euro muestra que las condiciones crediticias ya no se endurecen más y que el proceso de desapalancamiento se está ralentizando.

Aunque nada de esto lleva a un panorama alcista, es positivo en términos incrementales, a pesar del empeoramiento del lastre fiscal de Europa, del 0,4% de 2023 al 1% en 2024. La mejora de las condiciones mundiales y el impulso del crédito compensan con creces este lastre. Europa parece presentar una buena valoración de 13,5 veces los beneficios, frente a las más de 21 del S&P 500. El Viejo Continente se encuentra por debajo de la valoración media de los últimos 10 años, mientras que EE. UU. está un 70% por encima de su media. El consenso prevé unos menores beneficios en Europa este año, frente a un crecimiento en EE. UU., pero las revisiones de beneficios están mejorando en el primero. La relación entre capitalización bursátil y oferta monetaria se sitúa en un máximo histórico de 2,4 veces en EE. UU., pero solo 0,6 veces en la zona euro, la más baja de todos los grandes mercados. Además, la prima del precio de la energía en relación con EE. UU., debido a la guerra de Ucrania, se disipará. Las existencias de gas de Europa están en niveles récord, la energía nuclear francesa se encuentra en línea y se está exportando, las energías renovables siguen creciendo y el gas natural licuado se enfrentará a un exceso de oferta, lo que ayudará a la industria y los consumidores europeos. Europa ha rendido un 15% menos que EE. UU. desde el pasado mes de mayo.

La mitad de la rentabilidad de la renta variable mundial desde noviembre de 2022 ha procedido de los denominados «Siete Magníficos» estadounidenses. Dado el mal comportamiento de Tesla este año 2024, ahora se habla de los «Seis Magníficos». El S&P 500 cotiza a menos de 19 veces excluyendo estos seis valores. Sin embargo, las ganancias de las 494 acciones restantes cayeron durante 2023, así que existen motivos para que sean más baratas. Es posible que un valor estrella como Nvidia evite los peligros de la euforia del mercado. En 2000, Cisco era la empresa cotizada más valiosa del mundo, en 37 veces sus ventas (como Nvidia hoy en día). Desde entonces, Cisco ha multiplicado por diez sus beneficios por acción, pero su cotización sigue siendo un 40% inferior a la de marzo de 2000. Europa se ha rezagado con respecto a EE. UU. debido a su baja productividad: unos gastos de capital insuficientes y mal asignados. Esto no va a cambiar pronto mientras siga la trayectoria hacia las cero emisiones netas. Por tanto, Europa sigue siendo una apuesta cíclica por China, el comercio mundial y los precios relativos de la energía, con la expectativa de que los beneficios se rezaguen con respecto a los de EE. UU. Los valores cíclicos europeos se han comportado mejor este año y su precio se encuentra en una desviación típica entera por encima de los defensivos. El posicionamiento en futuros de renta variable estadounidense se encuentra en el extremo superior de su rango reciente. China está barata.

China

El país está inundando el mercado de vehículos eléctricos y ahora es el mayor exportador de automóviles. El dumping, por el que los fabricantes exportan un producto a otro país a un precio inferior al normal, acentuará las tensiones comerciales entre China y EE. UU. La construcción de viviendas nuevas en China sigue cayendo en picado: la superficie iniciada se ha desplomado un 61% desde marzo de 2021 (gráfico 6) y las ventas de viviendas se han reducido a la mitad. La intervención del Gobierno evitará una crisis, por lo que los precios de las viviendas nuevas solo han bajado un 3%. No obstante, el mercado secundario ha caído un 20% en algunas ciudades. Se trata de un problema a corto y a largo plazo, ya que los factores demográficos de China son muy desfavorables: la población activa podría descender un 60% de aquí a 2099. China está cayendo en deflación: el deflactor del PIB cayó un 1% en el cuarto trimestre; los precios de exportación han bajado un 11%; el salario mensual de los trabajadores recién contratados viene descendiendo desde el pasado mes de junio; y el índice de precios de producción ha retrocedido un 2,7% interanual. Todo esto está haciendo subir los tipos de interés reales. El Gobierno está inyectando liquidez en la economía, pero menos que durante otros episodios de estímulo, como en 2009, 2012, 2016 y 2020.

Oriente Próximo

La situación se ve agravada por los acontecimientos de Oriente Próximo, de donde procede un tercio de la producción mundial de petróleo. El precio del crudo ha subido debido a la solidez de la economía estadounidense, el hecho de que el sector manufacturero mundial haya tocado fondo, la disciplina de la producción de petróleo de la OPEP y el intento de Rusia de impulsar las posibilidades electorales de los republicanos. Una crisis del petróleo causada por una guerra entre Israel e Irán provocaría una recesión. Incluso una pequeña crisis del petróleo suscita problemas inflacionistas


Buen fin de semana!!