Comentario de mercado viernes 5 de Septiembre del 2025.

Esta semana las Bolsas americanas han vuelto a marcar nuevos máximos históricos ante la perspectiva de que la Reserva Federal empezará a bajar tipos tan pronto como este mismo mes de septiembre, unos peores datos del mercado laboral americano cimentan esta idea…

S&P 500 desde 1926:

Este mes de Agosto no se ha producido la corrección de mercado que muchos analistas anticipaban y que suele producirse todos los años, como resumen del mes tuvimos fuertes avances de las compañías de pequeña capitalización americanas, el oro volvió a ser uno de los mejores activos, y en cuanto a índices el Nikkei japonés y el Ibex fueron los mejores entre los países desarrollados, mientras que China y Brasil tuvieron un agosto muy positivo entre los emergentes. Por sectores, los cíclicos ex financieros lo hicieron mejor en Europa, tras un final de julio muy malo, y muchos de los sectores más penalizados rebotaron en Agosto dentro del STOXX 600, como por ejemplo Autos, Recursos Básicos, Bienes de consumo y Químicas.

Índices Russell 2000 (engloba las 2.000 compañías más pequeñas del Russell 3000 americano) en Agosto (+9,21%):

IBEX 35 durante del mes de agosto (+3,75%):

Nikkei 225 japonés Agosto:

La subida del precio del oro de los últimos tres años tiene una característica especial que sorprende a algunos analistas. La continua subida del precio de la onza en este periodo ha roto su tradicional correlación negativa con el nivel de los tipos de interés. Históricamente, las subidas de tipos deprimían el precio del oro, al aumentar el coste de oportunidad de tener lingotes, que no dan intereses a diferencia de la renta fija. Pero en los últimos años, el precio del dinero subió, y también lo ha hecho el del oro. Como explicación alternativa, los analistas explican la fuerte revalorización por dos factores principales. Por un lado, las intensas compras de oro por parte de bancos centrales, especialmente de países emergentes, que tras las sanciones a Rusia por la invasión de Ucrania buscan reservas alternativas al dólar. El segundo elemento es la búsqueda de refugio por los inversores, que cubren sus posiciones en Bolsa y bonos con oro, inmune normalmente a las correcciones. Gracias a ello, la onza ha pasado de unos 1.600 dólares al inicio de 2022 a los 3.600 dólares actuales. Hay analistas que le siguen viendo recorrido a esta subida, Goldman Sachs maneja los 4.000 dólares como escenario central para 2026, sobre todo por la expectativa de que los inversores tomen el relevo a los bancos centrales como grandes compradores de oro, Goldman ve posible una subida hasta casi los 5.000 dólares, para lo que bastaría que un 1% del mercado de bonos estadounidenses se pasara al metal. Ese escenario podría producirse, según Goldman, en caso de “daños a la independencia de la Fed”. ya que llevaría a “una inflación más alta, tipos de interés a largo más altos (precios de los bonos a la baja), acciones a la baja y una erosión del estatus de reserva del dólar”.

Precio del oro en máximos históricos (3.561 dólares la onza):

El aumento del coste de la deuda a 30 años en Estados Unidos, Japón, Reino Unido y Francia empieza a poner nerviosos a los inversores y a trasladarse a otros activos como pasó esta semana con la caída de las bolsas de comienzo de semana. Los inversores están pidiendo más rentabilidad a los países con mucha deuda pública y con fuerte inestabilidad política por el avance de tendencias populistas. En Estados Unidos con Donald Trump, el actual Ejecutivo francés está a punto de caer, la coalición japonesa acaba de perder su mayoría en el Senado y en Reino Unido un partido de extrema derecha lidera las encuestas. Como está demostrando Trump con su presión a la Fed, una de las estrategias de este tipo de políticos es presionar a los bancos centrales para que bajen los tipos de interés. Esto puede estimular el crecimiento inicialmente, pero a largo plazo puede llevar a más inflación y obligar a fuertes subidas de tipos de ahí el repunte del coste de la deuda a 30 años. Esta semana un informe de los analistas de Deutsche Bank alertaba que estamos viendo un círculo vicioso en cámara lenta, la mayor preocupación por la deuda eleva las rentabilidades, y a su vez empeora la dinámica fiscal, lo que hace subir más el coste. Société Générale, decía el martes en un informe que “la independencia de la política monetaria afronta un gran desafío, no solo en Estados Unidos, por el populismo político y la creciente presión fiscal”. También en Europa, señala el banco francés, ya que podría ponerse en cuestión el objetivo de inflación del 2% del BCE. Incluso la deuda alemana a 30 años se está encareciendo. El problema para la Bolsa, especialmente en Estados Unidos y sus tecnológicas, es que las elevadas valoraciones necesitan unas bajas tasas de descuento. Por tanto, si no se calman los tipos a largo plazo, puede agudizarse la corrección bursátil.

“Hay varios factores que influyen, desde los habituales, como la inflación y las preocupaciones fiscales, dados los elevados niveles de deuda de algunas economías importantes, hasta la inquietud por la independencia de la Reserva Federal y el repunte de la emisión de deuda tras las vacaciones de verano“, explicaba esta semana en un informe de análisis de renta fija de Julius Baer.

– Las tensiones en Estados Unidos. En Estados Unidos, la política arancelaria de Donald Trump generará inflación en el largo plazo, lo que ha llevado a los inversores a exigir mayores retornos en los bonos de largo vencimiento, como a 30 años. Además, esta misma semana, la justicia de Estados Unidos ha declarado ilegales la mayoría de los aranceles impuestos, lo que podría truncar los planes de reducir el elevado déficit fiscal del país. A todo ello, se suman algunos datos macroeconómicos que están comenzando a mostrar cierta debilidad (como el mercado laboral), así como el empeño de Trump de controlar la Fed.

Francia y Reino Unido, bajo la lupa. El 8 de septiembre, el primer ministro francés, François Bayrou, se someterá a una cuestión de confianza, ante la fuerte oposición a los presupuestos para 2026. Unos obstáculos políticos que están dificultando la urgente consolidación fiscal del país, que posee una de las deudas más altas de la UE (de casi el 114% del PIB). En Reino Unido, el mercado está en alerta ante los presupuestos de otoño y la deuda a 30 años ha tocado niveles de 1998 ante las dudas sobre las medidas fiscales.

Japón también inquieta. El mercado de bonos también se ha tensado tras la escasa demanda de las últimas subastas del Banco de Japón, a lo que se suma la incertidumbre política sobre la continuidad del primer ministro y su potencial sustituto, que podría aumentar el gasto fiscal.

Principales afectados. Las carteras de bonos de bancos y aseguradoras y los fondos de renta fija son los principales afectados por el repunte de las rentabilidades, que dejan caídas en el precio. También los valores muy endeudados que ven una amenaza en los tipos más altos.

Los riesgos. La continuidad de altas rentabilidades de la deuda a largo plazo podría activar los temores de crisis. Si los rendimientos de los bonos a largo plazo se mantienen altos durante más tiempo, esto afectará gradualmente al coste que supone para un gobierno pedir dinero prestado. Eso, junto con cualquier deterioro de las economías, podría significar un círculo vicioso en el que los niveles de deuda aumenten aún más.

Las recomendaciones de los analistas. La mayoría de analistas recomiendan bonos de vencimiento intermedio ya que se benefician de curvas más pronunciadas, tienen suficiente duración para aprovechar los rendimientos más bajos y tienen carry para amortiguar los movimientos adversos de los tipos.

Rentabilidad del Bono del Tesoro americano a 30 años desde el 2020:

Desde Columbia Threadneedle llegaba esta semana una referencia a un estudio de Paul Temperton, de la consultora económica TIER, que ha elaborado un gráfico muy interesante que muestra una historia de 5.000 años de los tipos de interés, comenzando en la época babilónica. Durante los últimos más de 300 años, el proxy del G7 está representado por el tipo del Banco de Inglaterra. El gráfico destaca que el período de tipos de interés extraordinarios fue el de tipos cero, o cercanos a cero, que se mantuvieron entre la crisis financiera global (2008) y la fase de recuperación posterior al Covid (2022). La tasa media del Banco de Inglaterra desde 1694 es del 4,5%, lo que significa que la tasa actual del 4% podría considerarse históricamente acomodada.

Tipos de interés desde la época babilónica:

El mes de septiembre comienza cargado de publicaciones macroeconómicas relevantes, en Estados Unidos destacan las referencias del mercado laboral con el negativo precedente de la cuantiosa revisión a la baja de la creación de empleo en los dos meses previos que conocimos con el dato de julio, -258.000, y que ha sido el que ha provocado el giro de Powell a un tono más acomodaticio en cuanto a política monetaria. Se espera relativa estabilidad en la tasa de paro (4,3% esperado por los analistas frente al 4,2% del mes anterior) y en salarios (+3,7% esperado frente al +3,9% previo). Hoy tendremos datos de payrrolls y la tasa de Paro.

El mercado está muy pendiente de la situación política en Francia, donde esta semana el primer ministro Bayrou se ha reunido con los partidos de la oposición para intentar salvar la moción de confianza que se celebrará el 8 de Septiembre, algo que parece improbable.

En el terreno comercial las últimas noticias son que la Unión Europea sigue sin estar dispuesta a ceder en la tasa a servicios digitales tal y como demanda Trump, a la vez que amenaza con nuevos aranceles. Asimismo, la administración americana tiene la intención de ampliar en los próximos meses la lista de productos sujetos a aranceles sectoriales (sección 232) con el fin de compensar el posible bloqueo legal de los aranceles recíprocos. Se podrían ampliar así los importes afectados en acero y aluminio, a la vez que anunciar aranceles a otros sectores como semiconductores, productos farmacéuticos, minerales críticos, etc. Todo esto se añade a las recientes amenazas de aranceles del 200% a China si no facilita la exportación de imanes de minerales raros y del 50% a India (incrementado desde 25%) por continuar comprando crudo ruso.

En su informe de estrategia de comienzo de curso Julius Bäer espera que la Fed bajará los tipos un 0,25% 3 veces de aquí a final de año, ya que los tipos de interés se encuentran en territorio muy restrictivo teniendo en cuenta la pérdida de dinamismo de la economía estadounidense. Aunque los analistas de Julius Bäer dudan que esa sea la solución a todos los problemas, tal y como demostró el ciclo de subidas la economía estadounidense se ha vuelto relativamente inmune a los tipos de interés. El bajo endeudamientos del sector privado (empresas y familias), refinanciado además a tipos mínimos en el Covid, hizo posible que la economía no entrase en recesión ante la mayor y más rápida subida de tipos de interés por parte de la Fed (2022). De manera análoga, no debería ser el mayor de los estímulos cuando lleguen las bajadas. Los menores tipos de interés son muy necesarios para que el gobierno estadounidense pueda refinanciarse a tipos más favorables. De ahí la presión sobre la Fed para que empiece con las deseadas bajadas. La Fed se resiste, pues aún no tiene suficiente visibilidad sobre el impacto que los aranceles puedan tener sobre una inflación que no baja del 3%. Unos precios industriales altos y mayores de lo esperado (+3,7%, sin energía ni alimentos) no apuntan a nada bueno cuando las empresas empiecen a trasladar costes al consumidor y, por tanto, se refleje en la inflación. El indicador clave no son los tipos a corto plazo, consigo o no consiga la presión política hacer que la Fed los baje, sino los tipos a largo plazo. El tipo a 30 años americano es al que se referencian las hipotecas y este si podría tener un impacto importante a la hora de darle un respiro al consumidor. Sin embargo, precisamente por las dudas sobre la inflación provocadas por la propia política comercial de Trump, no parecen bajar del 4,90%.

En cuanto a flujos de los inversores en el informe mensual de Kepler Chevreux de Agosto lo más destacado son los fuertes flujos de compra en Renta Fija, especialmente crédito Investment Grade y deuda soberana de países emergentes. El flujo comprador en Renta Fija por primera supera los 60 billones de dólares mensuales. También destaca en Agosto el flujo comprador de ETFs de oro y plata y el flujo vendedor en ETFs de tecnología.

Importante esta semana:

Xi Jinping, en un desfile militar junto a Putin y Kim Jong Una, presentó a China como una potencia “imparable”. Trump, en paralelo, acusó a Xi de conspirar junto con Rusia y Corea del Norte en contra Estados Unidos, aunque restó importancia a esa alianza.

En Estados Unidos, Daly, presidente de la Reserva Federal de San Francisco, señaló que “pronto será el momento de recalibrar la política monetaria”, lo que apoya la idea de que la Reserva Federal podría empezar a bajar tipos en septiembre, también destacó que el impacto inflacionista derivado de los aranceles probablemente será transitorio, restando importancia al riesgo de que estos impulsen un repunte duradero de precios.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que espera que el Tribunal Supremo confirme la legalidad de los aranceles impuestos por Trump, aunque aseguró tener un plan alternativo en caso contrario. Recalcó que el presidente tiene “un respecto increíble por la Fed” y restó importancia al impacto en los mercados de deuda tras el intento de destituir a la gobernadora Cook. Por otra parte, adelantó que el Gobierno abordará la escalada de precios de la vivienda y podría declarar una emergencia nacional de vivienda este otoño.

Los modelos de previsión de la Fed muestran una mejora notable en las expectativas de crecimiento del PIB para el tercer trimestre. Así, el indicador de la Fed de Nueva York subió al 2,2% (desde 2,0%), mientras que el de la Fed de Atlanta sorprendió al aumentar hasta el 3,47% (desde 2,18%).

Un tribunal federal de apelaciones confirmó la semana pasada que los aranceles globales de Trump se emitieron de manera ilegal bajo la ley de emergencias, respaldando una decisión previa de la Corte de Comercio Internacional. Esto supone un revés legal para la administración Trump y abre interrogantes sobre la validez de ciertas medidas comerciales en vigor. A partir de aquí los aranceles se mantendrán hasta el 14 de octubre para permitir que la Administración Trump presente una apelación ante el Tribunal Supremo que decidirá si deben detenerse de forma permanente y, en caso afirmativo, si el gobierno debe reembolsar lo recaudado.

Tras la compra de una participación del 10% de Intel por parte del gobierno americano, Estados Unidos anunció esta semana que revocará la autorización a Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC) para enviar tecnología de chips a China a partir de finales de año. El Gobierno estadounidense ha decidido retirar el estatus de “usuario final validado” (VEU) a TSMC, una designación que permitía a la empresa taiwanesa exportar con agilidad equipos y tecnologías controladas por Estados Unidos a su planta en Nanjing, China. La pérdida de este estatus obligará a TSMC a solicitar licencias individuales para cada envío, lo que aumentará la carga burocrática y generará mayor incertidumbre operativa. Aunque la planta de Nanjing representó solo el 2,4 % de los ingresos totales de TSMC en 2024, la medida se enmarca en una política más amplia que también afecta a otras compañías con mayor presencia en China, como Samsung y SK Hynix.

En Francia, de cara a la moción de confianza del próximo lunes, el primer ministro Bayrou advirtió que el verdadero tema en juego no es su cargo, sino “el destino de Francia”. En entrevistas televisivas reconoció que el acuerdo “es algo bonito”, pero dudó de que sea posible ante la falta de disposición de la oposición, cuyas declaraciones del fin de semana pasado refuerzan la expectativa de que no le darán apoyo. El partido de Marine Le Pen (Agrupación Nacional) se prepara para unas elecciones anticipadas, convencido de que los intentos del primer ministro Bayrou de reunir apoyos esta semana fracasarán. Sin embargo, según prensa, Les Républicains se muestran divididos ante la moción de confianza, con varios diputados que podrían optar por la abstención, lo que podría hacer que la moción de confianza no consiga la mayoría absoluta necesaria para que salga adelante, por lo que Bayrou seguiría en pie.

Este martes conocimos el dato de inflación de la eurozona de Agosto, que vuelve a repuntar por encima de la cota del 2%, después de tres meses contenida en el umbral fijado por el Banco Central Europeo o por debajo de él. El Índice de Precios de Consumo en la unión monetario repuntó una décima en agosto, hasta el 2,1% anual. Con ello, eleva la presión a Fráncfort para que retrase o evite nuevas rebajas de tipos, algo de lo que el BCE ya está bastante convencido debido al muy probable efecto inflacionario de la guerra arancelaria desatada por Estados Unidos contra sus socios comerciales. Este repunte se debió fundamentalmente a los precios de la energía, que cayeron un 1,9% anual, seis décimas menos que el mes pasado, además de a los alimentos frescos, que se encarecieron un 5,5% respecto a agosto del año pasado, una décima por encima del dato del mes anterior. En cambio, los bienes industriales mantuvieron un ritmo estable, con un alza interanual del 0,8%, los alimentos procesados se moderaron una décima, al 2,6%, y los servicios hicieron lo propio, hasta el 3,1%. Con ello, la tasa subyacente (la que excluye del cálculo los alimentos y la energía, por tratarse de elementos muy volátiles, se mantiene en el 2,3% anual.

Por países hay grandes diferencias. Así, Estonia lidera las subidas de precios, con 6,2% anual, seguida de Croacia (4,6%), Eslovaquia (4,4%), Austria, Letonia, (4,1% en ambos casos), Lituania (3,6%), Grecia (3,1%), Eslovenia (3%), Luxemburgo (2,8%), España (2,7%), Bélgica, Malta (2,6%), Portugal (2,5%), Países Bajos (2,4%), Finlandia (2,2%) y Alemania (2,1%), con lo que 16 de los 20 países de la eurozona quedan por encima del objetivo del BCE. En cambio, los precios bajaron un 0,1% en Chipre y se elevaron más moderadamente en Francia (0,8%), Italia (1,7%) e Irlanda (1,8%).

S&P mejoró la calificación de Portugal desde A/positivo a A+/estable, destacando la sólida trayectoria fiscal que está permitiendo reducir la deuda pública. Además, S&P reafirmó la nota AAA de Sajonia, aunque con perspectiva negativa.

En la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, Xi Jinping advirtió que la situación internacional es cada vez más “caótica e interconectada” y pidió avanzar “de la mano hacia la modernización”.

En España esta semana hemos conocido que el mercado laboral cerró agosto con la pérdida de 199.300 afiliados a la Seguridad Social, hasta los 21.666.203 trabajadores, de acuerdo con los datos que publicó este martes el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Este retroceso estuvo marcado por la habitual destrucción de empleo durante la temporada estival, especialmente intensa en educación, pero también por un mucho más inusual frenazo en la hostelería, que avanza este verano a su menor ritmo en esta época del año desde 2013. Al mismo tiempo, el número de desempleados se ha incrementado en 21.905 personas, hasta los 2.426.511 desempleados, según las cifras del Ministerio de Trabajo y Economía Social. En el mes de agosto se perdieron 199.300 puestos de trabajo respecto al mes anterior. Una cifra algo superior a la media de los diez últimos años (155.498 personas). Si bien es cierto que en agosto habitualmente se produce un fuerte retroceso del empleo, y que este se concentra en ciertos sectores, como la educación (que pierde 77.636 afiliados), las actividades administrativas (19.283 afiliados, fundamentalmente los dedicados a las actividades de recursos humanos), la industria (17.571), la agricultura (16.916), las actividades recreativas (16.381) o la construcción (16.085), también lo es que la hostelería experimenta un ligero retroceso de 979 ocupados en plena temporada estival, lo que muestra que el turismo está teniendo un empuje mucho menor que en años precedentes. De hecho, la hostelería apenas ha creado 36.842 puestos de trabajo este último año, la menor cifra durante la época de verano desde el año 2013, con la excepción de los meses más duros de la pandemia del coronavirus. Con ello, la hostelería, incluyendo tanto restauración como alojamiento, ha crecido en este último ejercicio menos de la mitad del promedio de los diez últimos años, cuando sumaba más de 82.000 puestos de trabajo cada ejercicio. Este frenazo se debe a la dificultad para contratar a determinados profesionales, a la fuerte ralentización de la llegada de turistas, al acortamiento de las visitas, al descenso de las pernoctaciones por parte de los propios españoles y a la moderación del gasto por parte de los turistas, ante las fuertes subidas de precio en el sector. De hecho, la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat) advirtió la semana pasada de que, a falta de que concluya la temporada estival, “todo parece indicar que la bonanza, o el maná, se está moderando y no lentamente”.

Por otro lado, agosto se saldó con la llegada de 21.905 personas a las listas del paro, hasta los 2.426.511 desempleados registrados en los servicios públicos. Con ello, el paro se reduce en 145.610 personas respecto al mismo mes del año pasado y se sitúa su nivel más bajo en este mes desde 2007. Sin embargo, estas cifras también apuntan a una cierta debilidad del mercado laboral, ya que hace falta crear tres nuevos puestos de trabajo para sacar a un solo desempleado de las listas del paro, lo que indica que hay un cierto desajuste entre las ofertas laborales y la capacitación de los parados, además de que la creación de empleo tiene un gran atractivo para los inmigrantes, lo que dificulta el ajuste del paro estructural.


Intel y el nuevo intervencionismo norteamericano. Jordi Canals. IESE Center for Corporate Governance.

La reciente decisión del Gobierno norteamericano de adquirir un 10% de las acciones de Intel es un punto de inflexión. A diferencia de la política industrial europea, muy intervencionista hasta los años 1990, el gobierno norteamericano ha evitado participar en el capital de las empresas por diversos motivos. En primer lugar, las razones ideológicas en un país que defiende la libre iniciativa empresarial y la propiedad privada. En segundo, evitar el posible abuso de la libre competencia que surge cuando una empresa de un sector recibe subsidios directos o capital por parte del gobierno. El tercero, respetar el papel de los órganos de gobierno y la responsabilidad de los accionistas de una empresa privada.

Después de varias semanas de intensos rumores, la Administración Trump anunció a finales de agosto que invertiría 8,9 billones de dólares en el capital de Intel. Esta cifra coincide con el volumen de ayudas que la Administración Biden prometió a Intel en el marco de la CHIPS Act de 2022, un programa de política industrial cuestionado por Trump, que ha amenazado con cancelarlo. Trump sigue las pautas de Joe Biden, y su decisión marca un retorno a la participación del sector público en el capital de las empresas en el mundo occidental.

La entrada del Gobierno en el capital de Intel tiene varias dimensiones. La más importante es el papel crecientemente relevante de la industria de semiconductores (chips) ante la digitalización acelerada y la explosión de la inteligencia artificial. A pesar de que la industria de chips se creó y desarrolló en Estados Unidos, durante los años 1990 y 2000 las empresas norteamericanas se deshicieron de la capacidad de fabricación, que subcontrataron a empresas asiáticas, como TSMC (Taiwán) y Samsung (Corea del Sur), para convertirse en empresas fabless, sin fábricas. De un sector con empresas verticalmente integradas se pasó a un sector con empresas especializadas, con la capacidad de fabricación en manos de empresas asiáticas como TSMC. Esta es una empresa manufacturera, una foundry, con una enorme sofisticación tecnológica, que se ha convertido en el subcontratista principal de las empresas norteamericanas para fabricar los chips más avanzados.

En el otro extremo de la cadena de valor del sector de chips se encuentran Nvidia y AMD, dos empresas norteamericanas especializadas en el diseño de los chips más sofisticados, pero sin capacidad de fabricación. Su liderazgo tecnológico les ha permitido aprovechar la explosión de la IA para acelerar el desarrollo de chips con una capacidad de computación mayor. Son empresas que han llevado la globalización al extremo: diseño de chips en Estados Unidos y fabricación subcontratada principalmente a TSMC en Asia para servir de nuevo a Estados Unidos, el mercado con una mayor demanda. Sin embargo, las crecientes disrupciones políticas, el futuro de la relación entre Taiwán y China, y el enfrentamiento entre Estados Unidos y China son riesgos importantes que planean sobre esas empresas líderes.

Integrada verticalmente

A diferencia de las anteriores, Intel es una empresa verticalmente integrada, que diseña y fabrica semiconductores que vende a clientes finales, como los fabricantes de PC. También fabrica chips subcontratados por otros fabricantes. Intel se sitúa entre TSMC (que es un fabricante) y Nvidia (que solamente diseña chips). La integración vertical y las fábricas que posee en Estados Unidos deberían suponer una combinación ganadora para Intel. Sin embargo, desde hace años, no es excelente en ninguna de las dos actividades. A pesar de su tradición innovadora y su gran expansión con el crecimiento de la industria del PC en los años 1990 y 2000, Intel perdió la batalla del diseño de chips para los smartphones y, más recientemente, se ha comprobado que no está preparada para diseñar los chips necesarios en IA.

En la fabricación de semiconductores tampoco es excelente y genera pérdidas. Su anterior CEO, Pat Gelsinger, apostó por la renovación de la capacidad de fabricación de chips, con escaso éxito. Lip-Bu Tan, el nuevo CEO, ha asumido una tarea que parece imposible: combinar el diseño de chips de última generación como Nvidia y desarrollar las capacidades de fabricación únicas que tiene TSMC.

Ante la relevancia máxima de los chips en el desarrollo de la AI, y sus aplicaciones a la industria de la defensa y otros sectores relevantes, el Gobierno norteamericano ha impulsado la inversión de capacidad de fabricación de chips por parte de TSMC en Estados Unidos. Quiere asegurar que Intel no dejará de fabricar chips en su país, aunque esta actividad genere pérdidas cuantiosas. La lógica de esta decisión no está en razones económicas, sino políticas. Esta es una lección importante para las empresas: los riesgos geopolíticos no deben ser evaluados solamente por su coste económico, sino comprendiendo los criterios políticos de los gobiernos. En otras palabras, estamos en una época de ideologías fuertes que utilizan el poder ejecutivo para tomar decisiones consideradas estratégicas, muchas veces con escaso debate, y dejando de lado la razonabilidad de los argumentos.

¿Será eficaz esta decisión para salvar Intel? En un sector muy competitivo como el de semiconductores, la inyección de capital público en una empresa puede suponer una ayuda temporal para acelerar ciertas inversiones y enviar una señal a los mercados de que cuenta con el apoyo del gobierno. Sin embargo, estas ayudas no son críticas. Lo que resulta decisivo es que Intel sea capaz de diseñar los semiconductores más avanzados y competir con Nvidia y AMS; y que tenga la capacidad de fabricar los chips con la misma eficacia TSMC. Para ello debe desarrollar capacidades que hoy no tiene. La experiencia muestra que la ayuda pública en un sector con ganadores claros puede ser irrelevante.

Más allá del dudoso éxito de la intervención del Gobierno para transformar Intel en un campeón nacional, esta decisión plantea algunos retos de gobierno corporativo importantes. Primero, el papel del consejo de administración. El Gobierno ha anunciado que renuncia a estar presente en el consejo de Intel, pero se ha convertido en su accionista de referencia y cualquier decisión que tome tendrá un impacto decisivo en la opinión del consejo. El papel de los consejeros independientes en este caso queda en entredicho. El segundo es el conflicto entre los intereses del gobierno norteamericano y los de los accionistas actuales de Intel. Si finalmente su consejo llegara a la conclusión de que, para la supervivencia de la empresa, la actividad de fabricación no debería continuar, el conflicto potencial entre el Gobierno y la empresa es enorme. Intel entra en una era de mayor turbulencia.

Más allá de la racionalidad de la decisión para el futuro de Intel, los gobiernos no deberían olvidar que vivimos en un época de recursos públicos limitados y con altos niveles de deuda pública, que ponen en riesgo la estabilidad financiera. Además, la experiencia de las últimas décadas –en particular, en Europa– muestra que los riesgos geopolíticos no se resuelven con empresas intervenidas y narcotizadas con recursos públicos. Se afrontan con empresas dinámicas, una mayor inversión privada y pública en educación e innovación, y unas instituciones y reglas de juego estables y predictibles.


La quita ‘erga omnes’ dañará la credibilidad fiscal de España. Manuel Sanchis i Marco.

La quita erga omnes a las comunidades autónomas anunciada por el presidente Sánchez no es un mero apunte contable de 83.252 millones de euros, tampoco una simple reasignación de pasivos entre regiones y gobierno central. Supone una media de condonación del 19,33% para las comunidades de régimen común, que entrañará un quebranto para el gobierno central al reducir de forma sustancial su capacidad recaudatoria. La situación se agravará cuando los pactos de investidura de Sánchez (PSOE-ERC y PSOE-Junts) e Illa (PSC-ERC) relativos a la financiación singular se traduzcan en textos legales. Estipulan la cesión del 100% de los tributos (PSOE-Junts) y la asunción del 20% de la deuda catalana con el Estado (PSOE-ERC), hoy valorada en 17.104 millones, sin olvidar otros 1.550 millones en ahorro de intereses.

El pacto PSC-ERC cede a Cataluña la plena soberanía fiscal en capacidad normativa, de gestión, recaudación, liquidación e inspección de todos los impuestos generados en Cataluña. Asimismo, establece que las inversiones públicas del Estado en esa comunidad autónoma se ajusten al peso de su economía en el PIB nominal español, un 19% en la actualidad. Dado que la UE negocia con los Estados, y no con las regiones, es legítimo preguntarse si será Cataluña quien ingrese al Presupuesto de la UE la cuota-parte del 0,3% del IVA generado en Cataluña que hasta ahora realizaba España.

A lo anterior cabe añadir el principio de ordinalidad que contiene el pacto PSC-ERC, cuyo coste para las autonomías perjudicadas ha estimado Fedea en 4.800-6.100 millones. Reza así: ordenadas las comunidades en sus contribuciones fiscales, en escala de mayor a menor, deben mantener invariable ese mismo orden tanto en la escala de lo que contribuyen como en la de lo que reciben. Es decir que, en cuanto receptoras, no pueden recibir menos de lo que reciba aquella comunidad que se encuentre inmediatamente después en la escala de comunidades autónomas contribuidoras.

Aunque es políticamente legítimo, como principio económico despide un aroma reaccionario al establecer que quien más contribuye, normalmente las comunidades más ricas, no pueda recibir menos que la siguiente en el orden de comunidades contribuidoras. Estamos ante un utilitarismo atrincherado, una especie de thatcherismo solapado del tipo I want my money back. Thatcherismo que el argumento de las balanzas fiscales es incapaz de justificar porque éstas sólo recogen una parte, y no la más importante, de las transferencias financieras, económicas y de rentas interregionales. La UE nunca ha aplicado este principio en la distribución de fondos estructurales entre Estados miembros.

Por otra parte, la aportación a la solidaridad de la Generalitat con las demás comunidades está condicionada a que éstas realicen un esfuerzo fiscal similar al realizado por aquélla, lo que contradice el soberanismo fiscal que instituye el pacto PSC-ERC. Es incomprensible que la Generalitat lo propugne para sí pero lo rechace para las demás autonomías al convertirlo en imperialismo fiscal entrometiéndose en las competencias fiscales de las demás comunidades.

La juridificación de lo referido en los párrafos anteriores dañará la credibilidad fiscal del gobierno y la calificación crediticia de riesgo país para España a medio plazo, con el consiguiente coste asimétrico entre distintas comunidades autónomas.

Daño a la deuda soberana

Como es sabido, éstas se financian mediante transferencias del gobierno central, impuestos privativos, y emisiones de deuda subsoberana. Cuando no tienen acceso a los mercados, o corren riesgo de impago –como el que se evitó in extremis en plena vorágine independentista, gracias a la reunión de emergencia entre Junqueras y De Guindos en el aeropuerto de El Prat–, se pueden financiar con créditos del Fondo de Liquidez Autonómica y del Fondo de Facilidad Financiera. El gobierno central, mediante emisiones de deuda soberana, allega recursos para dotar dichos fondos. Si la quita erga omnes prospera, estos créditos y deudas desaparecerán como pasivos para las comunidades, pero pasarán de ser activos contingentes a pasivos del gobierno central, lo que dañará la calidad de la deuda soberana en esa magnitud.

En cuanto a la condonación de intereses, supondrá un lucro cesante para el gobierno central, cuyo coste fiscal y financiero se redistribuirá de forma asimétrica entre todas las autonomías. En el ámbito fiscal, el gobierno central tendrá que corregir ese lucro cesante bien mediante una mayor presión fiscal, bien mediante menores inversiones públicas, bien con emisiones adicionales de deuda. Aunque habría que analizarlo caso por caso, el coste de estas medidas debería recaer en mayor proporción sobre las autonomías que hayan gestionado mejor sus finanzas, y afronten menores pagos por intereses; mientras que aquellas con mayor stock de deuda subsoberana (Andalucía, Cataluña, Valencia, Madrid) deberían salir más beneficiadas. Además, esta asimetría fiscal entre autonomías se exacerbará, a favor de Cataluña, porque los pactos de investidura PSOE-Junts y PSC-ERC ceden soberanía fiscal plena a Cataluña e impiden que la inversión pública en Cataluña sea inferior al peso de su economía en el PIB nacional.

En su vertiente financiera, la condonación de deuda autonómica y sus intereses consiguientes no afectará a la ratio de deuda soberana, puesto que la deuda condonada forma parte del stock de deuda viva de las Administraciones Públicas. Pero su aplicación reflejará el fracaso del Estado en su gestión y cambiará su papel como garante latente de la deuda subsoberana convirtiéndolo en garante explícito. El azar moral que introducirá esta quita erga omnes no sólo aumentará el coste de tomar prestado para España sino que creará incentivos para que, en el futuro, las autonomías se comporten de forma imprudente en materia fiscal y financiera.

Asimismo, tendrá un impacto financiero negativo y asimétrico porque al comprimir el riesgo intrínseco –el de cada comunidad valorada de forma autónoma– mejorará artificialmente el balance de aquellas en peor situación; mientras que deteriorará el riesgo sistémico del soberano, que afecta a todas las autonomías por igual. A corto plazo, el impacto negativo sobre el rating soberano se verá mitigado por factores de contexto económico como el actual crecimiento robusto, la mejora relativa en la consolidación fiscal, etc. A medio plazo, sin embargo, una quita erga omnes reducirá la credibilidad fiscal del Gobierno y repercutirá negativamente en la capacidad de financiación del Estado.

Durante la eurocrisis, las agencias de rating lo rebajaron substancialmente para España; después todos los países de la zona euro recuperaron la calificación crediticia menos Portugal y España, que presentan curvas de evolución temporal del rating con pendientes ligeramente positivas o casi planas; España, en particular, debido al lastre de los riesgos políticos asociados al secesionismo. La relajación cuantitativa del BCE ha contribuido a reducir sustancialmente los costes de financiación, pero la incertidumbre que planea sobre la posibilidad de que los pactos de investidura PSOE-Junts, PSOE-ERC, y PSC-ERC tenga fuerza de ley pesa como una losa sobre el rating.

La calificación crediticia de Moody’s para España, como las de S&P y Fitch, apenas ha mejorado durante el gobierno de Sánchez (Baa1 estable, 2018; Baa1 positivo, 2024); pero lo más grave es que Moody’s asigne hoy una mejor calificación a países que estaban por detrás como Eslovenia (2017) y Portugal (2023). La normalización monetaria del BCE ha llegado, pero la normalización política y financiera de España ni está ni se la espera en tanto continue enquistada la cuestión separatista y el aire de corrupción que circunda a Sánchez le haga barbear las tablas.


Sobre la corrección de las tecnológicas ligada a las inversiones en IA. Ignacio de la Torre. Economista jefe, Arcano Partners.

DeepMind anunció recientemente que su IA había conseguido el oro en la Olimpiada Internacional de Matemáticas. En un mundo en el que se realizan quinielas sobre qué profesiones van a desaparecer a consecuencia de la IA y cuáles van a permanecer, un reciente informe de Microsoft realiza escalofriantes cálculos al respecto. Entre las cuarenta profesiones más amenazadas en EEUU figuran, en los primeros puestos, intérpretes y traductores, historiadores, vendedores, escritores y autores (un ejemplo llamativo: una de las bandas más escuchadas en Spotify este verano, The Velvet Sundown, en realidad no existe, sino que fue creada artificialmente), servicios de atención al cliente, programadores, operadores telefónicos, agentes de viaje, DJs, periodistas, matemáticos y profesores de economía. Tras el anuncio de DeepMind, los matemáticos se sintieron algo menos seguros. A pesar de esta proeza, el sector tecnológico experimentó una relevante corrección durante el mes de agosto. ¿Qué está ocurriendo?

Durante los últimos años, las grandes tecnológicas han incurrido en un frenético ritmo inversor en infraestructura ligada al procesamiento de datos para alimentar modelos más avanzados de IA. Este año se invertirán unos 400.000 millones de dólares en dicha infraestructura, cantidad que podría alcanzar los siete billones de dólares acumulados hasta 2030, en base a estimaciones de McKinsey. Casi la mitad del crecimiento económico de Estados Unidos en el segundo trimestre provino de las inversiones en procesamiento de información. En este contexto, las grandes tecnológicas han pasado de ser empresas asset light a ser más intensivas en balance. Además, si en el pasado las tecnológicas financiaban sus ingentes inversiones mediante su también ingente nivel de flujo de caja operativo libre, en la actualidad esas inversiones exceden su flujo de caja, por lo que han tenido que acudir a diversas fórmulas de apalancamiento (en especial, al crédito privado) para cubrir el diferencial. Esta situación lleva a los inversores a vigilar de cerca si el retorno obtenido será suficiente para compensar el creciente capital asignado.

A medida que los modelos avanzan, cada nuevo progreso resulta más costoso y el ritmo de mejora es cada vez menos evidente. La decepción que supuso el lanzamiento de Chat GPT 5 este verano, con errores como cometer faltas ortográficas al deletrear los estados de Estados Unidos en un mapa, puso a los inversores sobre aviso. El volumen de datos disponibles para entrenar los modelos se va reduciendo, y la creciente capacidad de computación, sostenida sobre los chips más avanzados (y caros) de Nvidia, como Blackwell, parece estar sometida también a la ley de rendimientos marginales decrecientes.

A su vez, las inversiones en infraestructura de las grandes tecnológicas dependen de que las inversiones en IA acometidas por las empresas “normales” acaben generando retornos en forma de productividad, retornos que se traducirán en más y más demanda de infraestructura de IA proporcionada por las tecnológicas, configurando así un círculo virtuoso. En este contexto, durante el verano, el centro Nanda del MIT emitió un informe en el que se acentuaba que el 95% de las inversiones en inteligencia artificial realizadas por las empresas (unos 30.000 a 40.000 millones de dólares este año en Estados Unidos) fracasaban en obtener retornos con impacto en la cuenta de pérdidas y ganancias. La difusión de dicho titular provocó una la corrección entre los “siete magníficos”, tecnológicos.

Ciclo de inversión tecnológica

Aunque pueda haber ruido de fondo, conviene entender si el catalizador es suficientemente fundamental. Un informe de Arcano Technology Research señala las limitaciones del estudio de Nanda. Entre otras, destaca que mide el retorno en un horizonte de sólo seis meses, periodo ostensiblemente insuficiente para analizar un ciclo de inversión tecnológica. Además, la metodología está basada en 52 entrevistas y en 153 encuestas, una base limitada, en especial si tenemos en cuenta que las empresas que han adoptado la IA y han reportado aumentos de productividad en una publicación científica muestran mejoras de doble dígito.

En cualquier caso, el informe subraya que el éxito de las inversiones está muy ligado a la capacidad de muchas empresas para integrar la IA y desarrollarla dentro de su marco estratégico. Por el contrario, los proyectos que suelen fracasar son aquellas experiencias piloto adoptadas sin coherencia con el plan estratégico ni con la formación humana pertinente.

La realidad es que está afectando cada vez más al mundo laboral, como señalaban los investigadores de Microsoft. El porcentaje de universitarios en paro en Estados Unidos alcanza ya su mayor nivel en diez años, síntoma de que la inteligencia artificial está poco a poco desplazando el trabajo de los profesionales con menos experiencia.

Montaigne escribió que “el mayor enemigo de la verdad no es la mentira, sino la ilusión de saber la verdad”. Ya veremos si a medio plazo tienen más razón Microsoft y DeepMind que el centro Nanda.


Buen Fin de Semana!

Comentario de mercado. Feliz Verano!!

Hoy es 1 de Agosto, la fecha que fijó Trump para la imposición de sus nuevos aranceles, y anoche el presidente de los Estados Unidos anunció que los países sin acuerdo tendrán aranceles del 30% desde hoy

Ayer Trump firmó una directiva que establece un arancel base universal del 10% para las importaciones a partir del 7 de agosto, con aranceles más elevados, que partirán del 15%, para aquellos países que mantengan superávits comerciales con Estados Unidos, de esta forma, Canadá se enfrenta a un 35%, aunque los bienes amparados por el USMCA quedan exentos, Suiza tendrá un arancel especialmente elevado (39%) y Taiwán ha calificado el arancel del 20% que se le plantea como «temporal».

Empezamos la semana con el anuncio sorpresa por parte de Trump, a solo cinco días de la fecha límite de hoy, de un acuerdo con la Unión Europea que plantea un arancel del 15% sobre las exportaciones europeas, incluidos los automóviles y posiblemente productos farmacéuticos, aunque se seguirán aplicando aranceles del 50% al acero y aluminio. El pacto, anunciado por Trump y Ursula von der Leyen en Escocia, llegaba después de 3 meses de negociaciones y evita la aplicación de tarifas aún más severas que amenazaban con perjudicar de forma importante el comercio transatlántico. La UE abre su mercado a Estados Unidos, con aranceles 0% a todos los productos estadounidenses, a la vez que se compromete a invertir 750.000 millones de dólares en energía, 600.000 millones de dólares en inversiones adicionales en Estados Unidos y compras de equipo militar. Acero y aluminio mantienen arancel del 50%, con un sistema de cuotas, mientras los aranceles a las compañías farmacéuticas serán del 15%. Quedan por definir los aranceles a semiconductores, vino y bebidas alcohólicas. Aerospacial se mantiene en el 0% a la espera del resultado de la investigación (Sección 232). Europa consigue evitar una guerra comercial y Estados Unidos logra acceso al mercado europeo sin aranceles e inversiones en su país. La UE y Estados Unidos emitirán una declaración conjunta el 1 de agosto, que detallará los principales elementos del acuerdo. Este miércoles el Secretario del Tesoro americano, Scott Bessent, advirtió que los 600.000 millones de dólares en inversiones comprometidos por parte de la Unión serán vigiladas de cerca, insinuando que podría haber represalias arancelarias si los compromisos no se cumplen y ayer la Secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que las inversiones prometidas por la UE llegarán «antes de que termine 2028» y que las relaciones con China están «avanzando en la dirección correcta». Por su parte, el Secretario de Comercio, Howard Lutnick, anunció que México ha accedido a eliminar barreras comerciales no arancelarias. Trump se desdice una vez más y ahora declara que el reconocimiento de Palestina por parte de Canadá “no es un obstáculo” para seguir negociando acuerdos comerciales. Por último, Japón presiona a Estados Unidos para que reduzca rápidamente los aranceles sobre automóviles al 15% tal y como se había acordado.

Donald Trump calificó este miércoles los aranceles de India como «excesivos», y anunció acuerdos con Corea del Sur (arancel del 15%), Tailandia y Camboya, además pospuso una semana la entrada en vigor del arancel del 50% sobre Brasil. También declaró esperar un acuerdo «muy justo» con China tras finalizar las negociaciones de esta semana. Sin embargo, afirmó que la posición de Canadá sobre Palestina dificulta un pacto comercial. Trump ha cerrado ya siete acuerdos comerciales, con la Unión Europea, China, Japón, Reino Unido, Filipinas, Indonesia y Vietnam, que en conjunto aglutinan el 44% de las importaciones estadounidenses totales, con lo que, los peores escenarios observados en el Liberation Day comienzan a quedar atrás a medida que la incertidumbre sigue disipándose.

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Inflación y precios de producción en Estados Unidos

El acuerdo entre Estados Unidos y la UE pone en riesgo una parte de las ventas y los planes de expansión de las empresas españolas. Aunque todavía es complicado hacer un balance exacto del alcance de los aranceles, los cálculos de la Cámara de Comercio de España apuntan a que los gravámenes del 15% impuestos a las exportaciones comunitarias podrían eliminar de golpe hasta el 13,1% de las ventas de las empresas españolas en Estados Unidos, lo que supondría alrededor de 2.375 millones de euros anuales, si bien en este cálculo se incluyen las exportaciones de productos químicos, que finalmente no estarán sujetas a los impuestos de entrada. En el mejor de los casos, Cámara de Comercio de España cifra en el 7,2% la caída de las ventas de las empresas en EEUU tras la entrada en vigor de los aranceles, lo que supondría alrededor de 1.307 millones de euros. Tras el acuerdo firmado el pasado domingo entre Donald Trump y Ursula von der Leyen, el Banco de España publicó este lunes una radiografía sobre el comercio de España con Estados Unidos, uno de los primeros balances de la nueva situación. La principal conclusión del informe es que “los aranceles tendrán un cierto impacto negativo sobre la economía española, aunque más reducido que en la eurozona, pues tenemos menos exposición comercial con Estados Unidos y nuestro comercio bilateral está más orientado a los servicios que el de la zona euro”. Prueba de ello es que las exportaciones de servicios a Estados Unidos representaron en 2024 el 1,2% del PIB, frente al 1% que supusieron las ventas de bienes, según los datos del supervisor. Respecto al resto de países de la eurozona, el Banco de España considera que el país se encuentra en una posición relativamente cómoda. Mientras que el comercio con Estados Unidos en el bloque comunitario, importaciones y exportaciones, ascendió al 10,1% del PIB el año pasado, en España representó menos de la mitad, un 4,4%. Asimismo, el mercado norteamericano representa el 6% del conjunto de las ventas exteriores de España, mientras que en el resto de la eurozona alcanzan el 10%. A tenor de estos datos, concluye el Banco de España que, a pesar de que los aranceles se aplican al conjunto de la UE, “la caída del PIB prevista en el conjunto del área es cuatro veces mayor que en España, el aumento estimado de la inflación es muy reducido en ambos casos y también menor en España. No obstante, estos efectos negativos palidecen con los estimados para la economía de Estados Unidos”. A pesar de ello, el BdE advierte de riesgos en las cadenas globales de valor, a través de los socios de España en la UE. Por ejemplo, en áreas como los componentes de automóviles “que exportamos a la eurozona para formar parte de sus productos exportados a Estados Unidos”.

El impacto de los aranceles en las exportaciones españolas será más acusado en algunos sectores y territorios. Según las estimaciones de la Cámara de Comercio de España, el sector más damnificado por el gravamen del 15% será el de máquinas, aparatos mecánicos, aparatos y material eléctrico, que podría perder hasta el 22,7% de las ventas en Estados Unidos, mientras que los productos farmacéuticospodrían perder hasta el 11,2% de las ventas. En la categoría de productos alimenticios y tabaco, las exportaciones al país norteamericano podrían reducirse alrededor de un 2,6%. Un impacto moderado debido a que “ya enfrentaban un arancel medio del 7,45%”, explican desde la Cámara, si bien pueden existir algunos productos específicos que experimenten un impacto mayor, como el aceite de oliva o el vino. Además de estas categorías, los últimos datos de la Secretaría de Estado de Comercio, correspondientes a mayo, ya muestran la caída de las ventas antes del acuerdo entre Estados Unidos y el bloque comunitario. En concreto, las ventas españolas de productos energéticos cayeron un 60% interanual en el quinto mes del año, mientras que las del sector del automóvil o las manufacturas de consumo, que representan en su conjunto alrededor del 10% del total de las exportaciones a Estados Unidos, descendieron alrededor de un 18,5%. Atendiendo al reparto por comunidades autónomas, los datos muestran una situación peculiar. A pesar de que Cataluña o la Comunidad Valenciana se encuentran entre las regiones que más exportan a Estados Unidos, las ventas se han resentido más en otros territorios. Una cuestión importante, teniendo en cuenta que el plan de apoyo a las empresas afectadas por la guerra arancelaria anunciado por el Gobierno incluye una disposición forzada por Junts para que el reparto de las ayudas tenga en cuenta la distribución territorial del total de las ventas en Estados Unidos. En mayo, las comunidades peor paradas por la guerra arancelaria fueron Galicia, con una caída de las ventas hacia Estados Unidos del 52%, Andalucía, que registró un descenso del 40,9%, Cantabria (-39,6%), y Asturias (-35,6%), algo directamente relacionado con el tipo de productos que exportan estas regiones. Por el contrario, en Cataluña sólo se redujeron un 3,3% y en la Comunidad Valenciana incluso crecieron una décima respecto a la cifra registrada en el mismo mes de 2024.

A raíz del acuerdo de Estados Unidos y la Unión Europea el dólar recuperaba terreno y tuvo este lunes su mejor jornada desde mayo frente al euro. La incertidumbre que viene pesando sobre el dólar comenzó a ceder esta semana, permitiendo que el cruce eurodólar corrija esta semana un -2% y se sitúe en el nivel actual de 1,14.

Eurodólar últimos 6 meses:

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También ha subido esta semana el precio del petróleo impulsado por las nuevas amenazas de Trump sobre Rusia. En esta ocasión, el mandatario estadounidense dio un ultimátum al Kremlin para alcanzar una tregua con Ucrania y le concede sólo 10 días, hasta el 8 de agosto, frente a la fecha original del 2 de septiembre, para pactar una tregua con Ucrania, bajo la amenaza de sanciones económicas a Moscú, gravámenes secundarios del 100% a países que compran productos rusos, especialmente crudo, siendo China e India los principales afectados. Putin no parece dispuesto a ceder, mientras que Trump no muestra preocupación por el potencial impacto en el mercado del petróleo, el Brent subió un 6% en dos días, la mayor subida en 6 semanas, hasta los 73 dólares por barril, al considerar que la producción estadounidense podría aumentarse para contrarrestar el efecto de un menor crudo ruso.

Precio del petróleo Brent últimos 6 meses:

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En el frente empresarial la publicación de resultados del Segundo Trimestre del 2025 avanza a buen ritmo, dejando en conjunto positivas sensaciones. Esta semana ha destacado la gran tecnología, con las publicaciones de Microsoft, Meta y Apple ayer después del cierre de mercado, que batían de largo las previsiones de mercado. Las sorpresas positivas en resultados, frente a las estimaciones de consenso están en máximos, sobre todo en Estados Unidos. En Europa han publicado resultados el 44% de las compañías del STOXX 600, y el 53% han batido las expectativas de mercado, en línea con su media histórica, aunque ligeramente por debajo de los resultados del primer trimestre. En Estados Unidos los resultados están siendo muy buenos, con uno 84% de las compañías del S&P 500 superando las expectativas del mercado, por encima de su media histórica del 76%. Los sectores financieros y el tecnológico fueron los que presentaron mejores números comparado con las expectativas de los analistas, tanto en Europa como en Estados Unidos.

Importante esta semana:

La Reserva Federal mantuvo este miércoles los tipos de interés en la franja comprendida entre el 4,25% y el 4,5%, tramo en el que quedaron fijados en diciembre, cuando el banco central hizo su última rebaja en el precio del dinero, justo antes de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, jurara el cargo. Desde entonces, la Fed ha mantenido una estrategia de “esperar y ver”, convencida de que la guerra comercial es la responsable de que “la inflación siga alta” y quiere conocer el impacto real de los aranceles sobre la economía del país antes de retomar la desescalada en los tipos. En la rueda de prensa Powell tuvo un duro discurso sobre futuros recortes. Lo cierto es que la economía del país dio muestras de una mayor resistencia de lo esperado, con un avance del PIB del 3% en el segundo trimestre del año, frente a una contracción del 0,5% entre enero y marzo. Powell definió ayer esta evolución como “irregular”. El cambio tan drástico se debe a la guerra comercial, que ha distorsionado las estadísticas de crecimiento. Powell celebró que Estados Unidos esté ultimando acuerdos por todo el planeta, incluyendo el tratado con la Unión Europea, que “mantiene el tipo efectivo (de los aranceles) sin muchos cambios”; pero al mismo tiempo, reconoció que “todavía sigue habiendo mucha incertidumbre”. Luces y sombras en los datos que ponen a la Fed en una situación casi imposible. Por un lado, la inflación volvió a repuntar en junio, hasta el 2,7%. Lo hizo al ritmo más rápido de los últimos doce meses, respaldando las tesis más pesimistas del banco central. Y el PIB disparado en el 3%, lo que demuestra que la economía está lejos de enfriarse, escenario que justificaría una rebaja de tipos. Por el contrario, las últimas cifras también hablan de un parón en el mercado de la vivienda a consecuencia de los altos tipos de interés y un desplome en el último trimestre de la inversión empresarial, tanto por el alto coste del dinero como por la incertidumbre comercial. Los índices de paro todavía no preocupan y se consideran bajos, pero lo cierto es que la tasa de desempleo ya se ha afianzado por encima del 4% y crece mes a mes, situándose en su nivel más alto desde 2021, en plena crisis pospandemia.

Aunque la Reserva Federal no ha dado pistas de cuál será su hoja de ruta para después del verano, los analistas creen que en septiembre se producirá el primer recorte de tipos de este año, aunque Powell insistió ayer en que “no hemos tomado una decisión todavía sobre qué ocurrirá en septiembre”. Lo que sí dejó claro es que serán los datos y no la política los que guíen sus pasos: “Asegurar un banco central independiente es un pacto institucional que ha servido bien a los ciudadanos hasta ahora; nos tenemos que guiar por los datos, no por aspectos políticos”. La cita de septiembre será especialmente importante, ya que también está previsto que los gobernadores actualicen entonces sus previsiones de cara a los próximos meses.

La reunión de la Fed de esta semana fue la primera vez en tres décadas que el comité de política monetaria de la Reserva Federal toma una decisión con más de un gobernador en contra. Que haya una voz discordante no es raro, pero que haya más de una es algo que no ocurría desde 1993. En general, el mandato de Jerome Powell ha destacado por tomar las decisiones sobre política monetaria por unanimidad. Cierto es que, en las últimas, Christopher J. Waller ya se venía desmarcando a favor de adelantar un recorte de un cuarto punto. No es de extrañar que él sea, precisamente, uno de los candidatos en la lista corta de Donald Trump para sustituir a Powell. Otro nombre en la agenda del presidente de Estados Unidos es Michelle W. Bowman, que este miércoles también votó en contra de la opinión mayoritaria de los otros nueve gobernadores de la Fed, incluyendo al propio Powell, faltó a la reunión Adriana Kugler, que decidieron mantener los tipos sin cambios. La disidencia en el seno de la institución es una muestra del efecto que está teniendo la campaña orquestada por la Casa Blanca contra el presidente de la Reserva Federal, con ataques constantes liderados por el propio Trump. A pesar de la incertidumbre que rodea a Powell y los rumores sobre su posible destitución o dimisión, los analistas apuestan a que resistirá en el cargo hasta que venza su mandato en mayo del próximo año.

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Continuando en Estados Unidos, este miércoles se publicó el dato de PIB del segundo trimestre del año. La economía estadounidense vuelve a crecer con fuerza entre abril y junio al registrar una expansión del 0,7% respecto al primer trimestre y del 3% en tasa anualizada, situándose muy por encima de las previsiones que manejaban los analistas, que esperaban alrededor de un 2,3%. La mejora del PIB estadounidense se debe, en buena parte, a la evolución del comercio exterior, aunque persisten signos de debilidad estructural, especialmente en lo que se refiere a inversión empresarial, según se desprende de los datos publicados esta semana por el Departamento de Comercio. El crecimiento anualizado del segundo trimestre contrasta con la contracción del 0,5% registrada entre enero y marzo. Esta montaña rusa en las estadísticas tiene su origen en la guerra comercial impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump. La amenaza arancelaria disparó las importaciones en el primer trimestre para aumentar los inventarios antes de la entrada en vigor de las tarifas. Ese fenómeno, unido a la aplicación de aranceles globales del 10%, hundió las importaciones de Estados Unidos entre abril y junio cerca de un 30%, impulsando así el PIB con un dinamismo inusual. En el conjunto del primer semestre de 2025, el crecimiento económico acumulado fue del 1,2% anualizado, una cifra considerablemente inferior al ritmo del 2,5% registrado en 2024. Este enfriamiento refleja la incertidumbre provocada por las políticas comerciales del Gobierno, que ha disparado la volatilidad en la confianza del consumidor, además de las repercusiones derivadas de las deportaciones de trabajadores ilegales. El consumo, principal motor de la economía estadounidense, creció un 1,4% en el segundo trimestre. Las familias mantuvieron su capacidad de gasto, apuntalada por un desempleo bajo, aunque algunas señales sugieren ya que los hogares empiezan a mostrar síntomas de contención de cara a la segunda mitad del año, con la inflación escalando de nuevo. Lo que más preocupa a los analistas es que la inversión empresarial retrocedió en el segundo trimestre, lastrada por una menor inversión en equipos y construcción, a la espera de que se concreten los aranceles finales que Estados Unidos empezará a aplicar a partir de mañana. Este clima de incertidumbre se refleja en un indicador clave para medir la salud de la demanda interna, que excluye componentes volátiles como el comercio exterior, las reservas de inventario y el gasto público. Se trata de las ventas finales a compradores privados nacionales, que apenas avanzaron un 1,2% en el segundo trimestre, frente al 1,9% registrado entre enero y marzo. El miércoles, Trump celebró el dato del 3% y aprovechó para presionar nuevamente a la Fed a través de un mensaje en sus redes sociales: “¡Sin inflación! ¡Dejen que la gente compre y refinancie sus casas!”, escribió, en referencia a su insistente demanda de que se reduzcan los tipos de interés. Sin embargo, el dato del PIB, lejos de apoyar sus intereses, reafirma la postura de la Fed de “ver y esperar” hasta después del verano, porque lo que menos le interesa al Banco Central es recortar tipos en medio de una economía con una fuerte expansión y el IPC en ascenso, por mucho que el presidente norteamericano se empeñe en negar que en junio la inflación no solo subió, sino que además lo hizo al ritmo más alto de los últimos doce meses.

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También se publicó el PIB de la zonaeuro, la guerra arancelaria iniciada el 2 de abril por Donald Trump ha asestado un duro golpe al crecimiento de la economía de la eurozona. El PIB de la zona euro apenas creció un 0,1% entre abril y junio respecto al trimestre anterior, en plena crisis para el comercio mundial tras el llamado Día de la Liberación. Los datos provisionales publicados este miércoles por Eurostat muestran una ralentización del crecimiento en prácticamente todos los países de la zona euro, que creció un 1,4% en términos interanuales durante el segundo trimestre del año. Grandes economías europeas como Alemania o Italia incluso facturaron menos que entre enero y marzo, registrando caídas del 0,1%. El dato es especialmente relevante para la economía española, que a pesar de liderar el crecimiento de la eurozona en el segundo trimestre (con un crecimiento del PIB del 0,7%), podría experimentar una caída en la demanda de componentes y bienes que exporta a Alemania. Sobre todo, los relacionados con la industria del automóvil. A tenor de estos datos, desde la firma de análisis Oxford Economics valoran que, “si bien la desaceleración es en gran medida consecuencia de una cifra engañosamente saludable en el primer trimestre, la debilidad generalizada en los datos nacionales indica que la economía carece de impulso y que sólo un puñado de países están impulsando su crecimiento.” El PIB de la eurozona podría incluso haber caído en el segundo trimestre, de no ser por el crecimiento de la demanda interna, que “ha mantenido a flote la economía, mientras que el comercio internacional ha sido un lastre”, explican. Prueba de ello son los datos de PIB publicados por la Oficina Federal de Estadística alemana, Destatis, que muestran que las inversiones en equipamiento y construcciones cayeron en el país respecto al trimestre anterior, mientras que los gastos de consumo públicos y privados aumentaron. Ante estos datos, la ministra de Economía y Energía, Katherina Reiche, reconoció que los datos del primer trimestre “eran un efecto del adelanto de exportaciones antes de la entrada en vigor de los aranceles”. La tendencia podría persistir tras el acuerdo arancelario alcanzado el domingo entre la Unión Europea y Estados Unidos. El análisis de la evolución del PIB de la eurozona, no obstante, debe tener en cuenta que muchas empresas anticiparon operaciones en el primer trimestre ante la aplicación de los aranceles, impulsando exportaciones para evitar los gravámenes que Donald Trump llevaba anunciando desde su toma de posesión en la Casa Blanca el pasado enero. España y Portugal lideraron el crecimiento del PIB de la zona euro en el segundo trimestre del año, con ascensos del 0,7% y del 0,6% respecto a los tres meses anteriores, respectivamente. En el lado opuesto, Irlanda, con una caída del 1% intertrimestral, superó la contracción de las economías de Alemania e Italia, que registraron una caída del 0,1%. En el resto del mapa de la eurozona, y sin llegar a cifras negativas, destaca la ralentización del crecimiento en grandes economías como Países Bajos, donde el PIB creció un 0,1% en el segundo trimestre o Francia, que creció tres décimas.

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Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China concluyeron en Estocolmo sin un acuerdo formal, pero con un tono constructivo. China anunció prematuramente una extensión de la tregua arancelaria, aunque el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, aclaró que la decisión final está pendiente de aprobación por parte del presidente Trump. El posible acuerdo extendería la suspensión de aranceles por 90 días más, con el objetivo de celebrar una cumbre entre Trump y Xi Jinping a finales de octubre.

El FMI revisó esta semana al alza sus previsiones de crecimiento para la economía mundial. El organismo presidido por Kristalina Georgieva revisó ayer al alza en dos décimas, hasta el +3%, su previsión de crecimiento de la economía global en 2025 frente a las estimaciones de abril. Esta revisión, ligada a la prórroga impulsada por Estados Unidos en la guerra comercial, se basa en un arancel global “mínimo” del 10% aplicado hasta ahora, por lo que los anuncios de acuerdos comerciales a tipos más elevados podrían suponer “un crecimiento menor” a partir del mes de agosto. De cara a 2026, las previsiones apuntan a un ligero repunte del PIB esperado, hasta el +3,1%, y en cualquier caso por debajo del crecimiento promedio histórico prepandemia del +3,7% y del +3,3% registrado el año pasado. 

El ministro de Comercio de Japón, Kenji Muto, ha instado a Estados Unidos a implementar cuanto antes el acuerdo alcanzado del 15% además de avanzar hacia una reducción más profunda de esos aranceles en el futuro. Por su parte, el ministro de Finanzas, Shunichi Kato, ha sugerido que Japón debería conseguir una orden ejecutiva estadounidense que respalde formalmente el pacto alcanzado actualmente.

Donald Trump ha dicho que solo visitará China si recibe una invitación oficial del presidente Xi Jinping, descartando por ahora una cumbre. Por otra parte, según el Financial Times, Estados Unidos habría congelado las nuevas restricciones a las exportaciones tecnológicas hacia China con el fin de facilitar el cierre de un acuerdo comercial. Howard Lutnick, secretario de Comercio, adelantó que Trump podría anunciar nuevas medidas comerciales esta semana y que es probable una prórroga de 90 días en la actual tregua comercial con China.

Estados Unidos y la India están negociando contrarreloj, aunque la posibilidad de cerrar un acuerdo antes del 1 de agosto parece diluirse. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, reconoció que se requerirán “más negociaciones” para evitar la entrada en vigor de los aranceles del 26% en los próximos días, destacando la histórica postura proteccionista del país asiático. En este sentido, las barreras en sectores como la agricultura y los productos lácteos continúan siendo líneas rojas para la India.

En Alemania ayer conocimos datos de IPC, donde la inflación general se mantuvo estable en el 2,0% interanual en el mes de julio, al igual que la referencia subyacente que se situó en el 2,7%. De esta, forma no hubo grandes sorpresas más allá del repunte en términos mensuales del dato general que aumentó un 0,3% respecto al mes anterior (0.2% estimado). Un análisis algo más en detalle pone de manifiesto que la presión sobre los precios en el sector servicios sigue reduciéndose debido, probablemente, a un menor crecimiento de los costes salariales y a que las empresas están encontrando más dificultades para trasladar sus mayores costes a los consumidores. Sin embargo, a pesar de todo, la inflación subyacente sigue siendo superior al 2% objetivo.

En España el Instituto Nacional de Estadística publicó el dato de crecimiento del PIB del segundo trimestre, que subió un 0,7%, debido al tirón de la inversión y el consumo entre abril y junio. En términos interanuales, el PIB creció un 2,8% en el segundo trimestre, lo que supone mantener el ritmo de crecimiento de la economía española registrado entre enero y marzo. No obstante, se trata de cinco décimas por debajo de la tasa de variación interanual registrada en el mismo periodo del año pasado, lo que confirma la ralentización del crecimiento. A tenor de estos datos, desde la Cámara de España mantienen sus previsiones de crecimiento en el 2,4% del PIB para este año, y del 1,9% para 2026, si bien los aranceles del 15% para las exportaciones a Estados Unidos, que tendrán efectos más allá de sobre las propias ventas en el país, “podría restar alguna décima al crecimiento esperado.” Apunta la Cámara de España que, en aras de garantizar un crecimiento sostenible en el medio y largo plazo, la economía española debe ser capaz de “mitigar parcialmente el efecto de la convulsa situación internacional”. Para ello, destacan la urgencia de mejorar la productividad, después de encadenar dos trimestres consecutivos de descensos interanuales en la productividad del factor trabajo. “Sin incrementos de productividad, el crecimiento económico será insuficiente para generar los ingresos necesarios sin recurrir a mayores niveles de endeudamiento o incremento de impuestos”, advierten. Por su parte, desde BBVA Research atribuyen el buen dato de PIB del segundo trimestre al repunte de la demanda privada interna, frente a la reducción de la demanda externa, que cae seis décimas en términos interanuales. En este sentido, las exportaciones crecieron un 1,1% respecto al primer trimestre, un dato llamativo en plena guerra comercial y que supera de forma considerable las previsiones de la entidad, que apuntaban a un incremento del 0,3%. Y, “en sintonía con las sorpresas en la demanda final, el crecimiento de las importaciones (1,7% intertrimestral) fue superior a lo proyectado” por BBVA Research. El crecimiento del PIB en el segundo trimestre se debe, en gran medida, al incremento de la demanda interna, que aporta 0,9 puntos, frente a la caída del 0,1% en la demanda externa. El consumo de los hogares creció un 0,8%, dos décimas menos de lo registrado en el trimestre anterior, lo que podría indicar cierto estancamiento en este apartado. Por su parte, la inversión se incrementó un 2,1% en el segundo trimestre, mientras que “la formación bruta de capital fijo creció un 5,6% interanual, acelerándose un punto porcentual respecto al dato precedente”, destacan desde Cámara de España. Por sectores de actividad, destaca el crecimiento de la inversión en bienes de equipo y maquinaria, que ya asciende al 11% interanual, y la inversión en bienes de equipo, que se aceleró tres décimas en el segundo trimestre, hasta el 2,1%, mientras que la inversión en construcción moderó sus crecimiento hasta el 1,6%, frente al 2,4% del trimestre anterior.

En paralelo a los datos de PIB, el INE publicó el martes las cifras de comercio minorista correspondientes a junio, donde se aprecia un buen comportamiento del consumo de los hogares durante el sexto mes del año. Las ventas minoristas se incrementaron un 6,2% respecto al mismo mes del año pasado, lo que supone el mayor incremento desde noviembre de 2021 y el duodécimo mes al alza, coincidiendo con el comienzo de las rebajas de verano y el arranque de la temporada alta del turismo, que sigue presentando cifras récord. Respecto al mes anterior, los datos publicados ayer por el INE muestran que las ventas del comercio minorista crecieron en junio un 1,1%, ocho décimas más que en mayo.

En Francia también se publicó el PIB del segundo trimestre del año, que creció un 0,3%, superando las expectativas del consenso, que anticipaban solo un 0,1%.


Las razones para la cautela frente al triunfal ascenso del mercado estadounidense. Mohamed El-Erian, Presidente de Queens’ College, Cambridge, y asesor de Allianz y Gramercy. Financial Times.

El mercado bursátil estadounidense ha experimentado un ascenso extraordinario, impulsado por la confianza de los inversores en los sólidos balances corporativos, el aumento de las ganancias y la visión de futuros incrementos de la productividad.

Esta exuberancia se ha visto respaldada por una economía que ha demostrado una notable resistencia frente a la inusual volatilidad inducida por las políticas. Sin embargo, con la mayoría de los indicadores de valoración tradicionales parpadeando en ámbar, el camino a seguir depende de una delicada interacción de influencias económicas y financieras.

Esta semana, el S&P 500 ha marcado otro máximo histórico, el decimoquinto del año, en una escalada que ha registrado la recuperación más rápida de una corrección del mercado de más del 15%, según Goldman Sachs. Si bien una parte importante de esta ganancia se ha atribuido a un puñado de empresas tecnológicas conocidas, el mercado en general también ha registrado rentabilidades respetables.

Gran parte del capital que fluye hacia la renta variable estadounidense refleja una renovada apuesta por el excepcionalismo económico estadounidense, aunque con un enfoque más centrado en favorecer a las empresas estadounidenses, alejándose de la deuda soberana. Muchos analistas del mercado podrían dudar de la sostenibilidad de dicha separación, pero ha permitido que el mercado bursátil prospere incluso cuando el oro, un indicador tradicional de la aversión al riesgo, ha alcanzado repetidamente nuevos máximos históricos.

Los inversores se sienten cómodos con la idea de que una tríada excepcional (ganancias sólidas, fácil acceso a la financiación e innovaciones muy prometedoras), para las empresas tecnológicas en especial, protegerá las valoraciones de fuerzas más negativas. Estas últimas incluyen la instrumentalización de los aranceles. Con ello, las valoraciones del mercado han alcanzado niveles que normalmente justificarían la cautela.

Por supuesto, ninguna métrica de valoración por sí sola ofrece una imagen fiable. Sin embargo, el entorno actual se caracteriza por la amplitud de indicadores que señalan cautela. La ratio Cape de Shiller ajustada al ciclo del S&P 500 se sitúa actualmente justo por debajo de 40, más del doble de su media a largo plazo y cerca al pico de 44 de la burbuja tecnológica. La ratio precio-expectativas de beneficio se sitúa en 22, notablemente por encima de su media a largo plazo, al igual que la ratio precio-ventas. El indicador favorito de Warren Buffett, la capitalización total del mercado respecto del PIB, está en un máximo histórico y la rentabilidad por dividendo en EEUU ha caído a casi el 1%.

Quienes descartan estas señales de advertencia suelen apoyarse en dos argumentos. El primero se resume en el dicho del mercado de que “la tendencia es tu amiga”. Sus defensores argumentan que los inversores deberían seguir adoptando un enfoque de “alto riesgo” hasta que haya pruebas contundentes de que la tendencia se está rompiendo. El segundo argumento es más profundo, anclado en el optimismo tecnológico, o lo que Nouriel Roubini denominó “la tecnología lo supera todo”: las empresas tecnológicas dinámicas y bien financiadas impulsarán legítimamente los mercados hacia valoraciones cada vez más altas.

Todo esto contrasta con la economía en general, donde prevalece una actitud más de “esperar y ver”. Datos recientes sugieren cierta reversión a las tendencias de dispersión evidentes en años anteriores: una economía en forma de K, donde los ricos acumulan más mientras que los hogares con ingresos más bajos pasan apuros; crecimiento de los servicios frente a la presión sobre la manufactura; y perspectivas de financiación significativamente más favorables para las grandes empresas en comparación con las pequeñas.

Estos contrastes subrayan por qué los inversores en renta variable deben mantenerse alerta, vigilando de cerca el equilibrio de fuerzas que probablemente tardará meses, si no trimestres, en definirse. El factor más potente capaz de impulsar las valoraciones es la difusión rápida y generalizada de las innovaciones en toda la economía. Significativamente, no se trata de una nueva ola de descubrimientos aún más emocionantes, aunque estos son muy probables, especialmente en inteligencia artificial, ciencias de la vida, robótica y, eventualmente, computación cuántica. Se trata, más bien, de ganancias en productividad y crecimiento derivadas de la amplia difusión de la tecnología ya introducida.

Como contrapartida, existen factores negativos. El primero es la creciente preocupación por el exceso de deuda pública en muchas economías avanzadas, incluido EEUU. Esto corre el riesgo de dar pie a tipos de interés notablemente más altos y a un aumento más pronunciado de los rendimientos de los bonos, desde la deuda a corto plazo a los títulos con vencimiento más largo. Tal escenario reduciría la rentabilidad corporativa, tensaría los presupuestos familiares y complicaría las finanzas públicas. El segundo factor negativo potencial es el riesgo de que el emergente régimen arancelario global se desintegre en una guerra comercial en lugar de estabilizarse tras los recientes acuerdos. Esto podría implicar medidas de represalia generalizadas que sofoquen la actividad económica y afecten aún más las cadenas de suministro globales.

Como muchos, espero que la difusión amplia e inclusiva de las innovaciones prevalezca, con un auge de la IA que beneficie a todos los ciudadanos. Sin embargo, esto dista de ser una apuesta segura ante una volatilidad tan inusual inducida por las políticas.


Europa suaviza el golpe económico, pero sale geopolíticamente tocada. Federico Steinberg. Catedrático Príncipe de Asturias en la Universidad de Georgetown e Investigador del Real Instituto Elcano.

Cada vez quedan menos certezas en la economía global. Pero una de ellas es que Trump ha decidido dinamitar el sistema multilateral de comercio y está decidido a situar el arancel medio estadounidense alrededor (o por encima) del 15%.

Aunque algunos sectores puedan beneficiarse, esto va a ser malo a nivel agregado para Estados Unidos porque, tarde o temprano, los aranceles generarán inflación (hay amplia evidencia de la primera Administración Trump de que los importadores terminaron trasladando el coste de los aranceles al consumidor final). También va a ser malo para los exportadores europeos (y de otros países) que venden a Estados Unidos porque los mayores precios harán que caiga la demanda de sus productos. Por último, los aranceles pueden ayudar un poco a financiar –de forma muy ineficiente y regresiva– la enorme y creciente deuda pública estadounidense, que tras la aprobación de la One Big Beautiful Bill de Trump, aumentará la friolera de más de 5 billones de dólares durante la próxima década.

La pregunta a la que se han tenido que enfrentar todos los países con los que ha negociado Estados Unidos en los últimos meses, incluida la Unión Europea, es qué hacer ante esta desagradable nueva situación, en la que el resultado de la negociación es necesariamente peor para todas las partes. Y es en ese contexto en el que se ha cerrado un acuerdo entre Bruselas y Washington, que además ha tenido una puesta en escena humillante para Europa al haberse firmado en un club de golf propiedad de Trump en Escocia, al que se ha tenido que trasladar la presidenta de la Comisión Europea.

La Unión Europea ha aceptado que Estados Unidos imponga a las exportaciones europeas aranceles del 15% (unos diez puntos más de lo que pagaban hasta ahora, y hasta el 50% para el acero y el aluminio). También ha acordado que los productos estadounidenses entren en el mercado europeo sin pagar aranceles (hasta ahora pagaban una media de menos del 3%). Y lo ha hecho sin establecer medidas compensatorias: no ha activado el paquete de más de 90.000 millones de euros en gravámenes sobre las importaciones estadounidenses que tenía preparado y tampoco ha optado por activar su mecanismo anticoacción, considerado como el bazuca comercial de la Unión, que le hubiera permitido establecer impuestos sobre las empresas estadounidenses o tomar otro tipo de medidas de retorsión. Además, la Unión Europea se ha comprometido a que sus empresas inviertan 600.000 millones de dólares en Estados Unidos, a comprar 750.000 millones de dólares en gas natural norteamericano en tres años y a adquirir grandes cantidades de armamento a empresas americanas. Sin embargo, la UE mantiene los impuestos con los que algunos de sus estados miembros gravan a las grandes empresas tecnológicas (en su mayoría estadounidenses) y, como era evidente, no ha eliminado el IVA de los productos estadounidenses como pedía Washington. Finalmente, y como también era de esperar, no hay tratamiento especial para los productos españoles a pesar de la negativa del Gobierno a elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB.

Dos lógicas

A la hora de evaluar el acuerdo, pueden utilizarse dos lógicas diferentes: la geopolítica y la económica. Y no coinciden. La UE sale mal parada en términos geopolíticos porque se ha mostrado débil y no ha sido capaz de liderar una coalición internacional de países afines para plantar cara de forma conjunta a los abusos de Trump. Esto es especialmente negativo dado que la Unión es el principal bloque comercial y que China, el otro gran gigante, sí plantó cara a Trump, aunque pudo hacerlo con mayor confianza porque puede amenazar a EEUU con dejar de venderle algunos minerales críticos clave para la producción de automóviles o de la industria tecnológica.

Además, si la UE piensa que con este acuerdo se ha acabado la incertidumbre, probablemente se equivoque. Cuando un abusón de patio de colegio consigue algo sin que se le ofrezca resistencia, suele volver a por más. Seguramente, en otoño, la Administración Trump argumente que, por motivos de seguridad nacional, los aranceles al sector farmacéutico (de gran importancia en España) tengan que subir todavía más. Y cuando Trump vuelva a sentirse agraviado por algo, se saltará su propio acuerdo y amenazará con subir más los aranceles. Por último, no responder al elevadísimo arancel al acero y al aluminio ahonda en la percepción de que Europa es un vasallo de EEUU, idea que ya cristalizó en la cumbre de la OTAN del mes de junio en la que los europeos aceptaron aumentar su gasto en defensa hasta un 5% del PIB cuando a Estados Unidos le basta con gastar el 3,38% para ser la gran superpotencia militar global.

Pero desde el punto de vista económico, y dejando claro que este acuerdo es negativo porque destruye comercio y hará daño a algunos sectores exportadores europeos (sobre todo alemanes, italianos y de otros países del centro y el norte de Europa, aunque también españoles), la Unión Europea ha hecho lo que dicen los manuales de economía que hay que hacer: no responder con aranceles ante la imposición de aranceles estadounidenses; es decir, no pegarse un tiro en el pie simplemente porque al otro lado del Atlántico no hayan entendido la teoría de la ventaja comparativa del comercio internacional.

En esta decisión también ha pesado el interés de la industria alemana, mucho más expuesta al mercado estadounidense que la de otros países, y cuyas empresas veían con terror la posibilidad de una guerra comercial. De hecho, los coches europeos, entre los que destacan los alemanes, entrarán al mercado estadounidense con un arancel del 15% cuando en los últimos meses habían estado gravados al 25%, y todos los productos europeos tendrán aranceles iguales o más bajos que los de los demás países del mundo, salvo los de Reino Unido que logró un acuerdo algo mejor hace unos meses. Como una vez más la Unión Europea ha hecho un esfuerzo de solidaridad con Alemania, ya va siendo hora de que los alemanes arrimen el hombro cuando sea necesario, por ejemplo, con emisiones conjuntas de eurobonos para financiar los necesarios bienes públicos europeos.

En todo caso, hay que recordar que la no respuesta europea, aunque inadecuada bajo la lógica de la geopolítica, evitará que los precios suban en Europa. Esto permitirá que el BCE mantenga bajos los tipos de interés, de forma que parte del arancel pueda compensarse con cierta depreciación del euro.

Por último, los compromisos de compra europea de gas, inversiones y gasto en defensa no son concesiones importantes y, además, podrían quedar en papel mojado. Ni la Comisión Europea ni los Estados miembros pueden dictarle a sus empresas dónde invertir, la UE ya está comprando cada vez más gas estadounidense y Europa necesita comprar armamento a Estados Unidos para seguir apoyando a Ucrania. Pero como ha quedado claro que Estados Unidos ya no es un aliado fiable, sería importante que la Unión aumentaran rápidamente sus capacidades militares. Esto debería combinarse con nuevos acuerdos de libre comercio y con un compromiso firme de aumentar las inversiones y reducir las trabas al mercado interior.

En síntesis, en la negociación comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, Bruselas ha tenido que elegir entre lo malo y lo peor. Este acuerdo dará un respiro transitorio a la tensión comercial que las capitales europeas deberían aprovechar para dar pasos decididos hacia una autonomía estratégica real, sobre todo en el campo de la defensa. Sólo así se podrá alejar el temible fantasma del vasallaje.

¿Qué han acordado EEUU y la UE en materia comercial?. Alice Hancock, Paola Tamma, Aime Williams y Emily Herbert. Financial Times.

La Unión Europea y EEUU han cerrado un acuerdo comercial que aplicará un arancel del 15% a la mayoría de las importaciones europeas y exigirá al bloque invertir cientos de miles de millones de euros en productos energéticos y armas estadounidenses para evitar una guerra comercial con la Administración Trump. El acuerdo significa que la UE ha evitado el arancel del 30% con el que amenazó el presidente Donald Trump si no se llegaba a un pacto antes del 1 de agosto. “Tengo plena confianza y estoy 100% seguro de que este acuerdo es mejor que una guerra comercial total”, afirmó ayer el comisario de Comercio de la UE, Maros Sefcovic. Sin embargo, el acuerdo sigue situando los aranceles estadounidenses en su nivel más alto en décadas.

¿Qué abarcarán los aranceles?

El arancel del 15% cubrirá aproximadamente el 70% de las exportaciones de la UE, incluidos los productos farmacéuticos y los semiconductores, que antes no estaban sujetos a gravámenes, aunque Trump había iniciado investigaciones sobre ambos sectores. El arancel del 15% también se aplica a los automóviles, que estaban sujetos a un arancel del 27,5% antes del acuerdo. Según la Comisión Europea, esto representa un total de aproximadamente 780.000 millones de euros de actividad comercial. Las importaciones estadounidenses a la UE no se enfrentarán a cambio a aranceles más altos.

Alemania, que presionó específicamente para conseguir aranceles bajos para automóviles y productos farmacéuticos, calificó el acuerdo de “aceptable” en circunstancias de negociación difíciles, según un funcionario. La ministra de Economía alemana, Katherina Reiche, afirmó que el pacto representaba un “desafío para nuestra economía”, pero que era “importante que algunos sectores hayan sido excluidos”. “Hemos trabajado mucho para lograrlo”, añadió.

En Francia, el mayor productor agrícola de la UE, las reacciones han sido menos positivas a medida que los funcionarios asimilan el impacto de la apertura del mercado a más productos agrícolas estadounidenses. El primer ministro François Bayrou calificó el acuerdo de capitulación, afirmando que era un “día negro” para el bloque.

¿Qué sucederá con el acero y el aluminio?

Una de las mayores incógnitas es la relativa a las exportaciones de acero y otros metales de la UE a EEUU. Trump afirmó el domingo que EEUU mantendría un arancel del 50% sobre las importaciones de acero y aluminio. Funcionarios de la UE declararon el lunes que ambas partes habían acordado un cupo basado en los niveles históricos de importación, por encima del cual se aplicaría el tipo del 50%. Sin embargo, funcionarios estadounidenses señalaron que, si bien se estaba negociando un cupo arancelario más bajo, aún no se había acordado nada. “Intentaron incluir el acero, y el presidente dijo que no, que no estaba dispuesto a incluirlo en este acuerdo. Y lo aceptaron”, declaró un funcionario. “Aún hay diversidad de cosas que se pueden añadir al acuerdo con el tiempo”, afirmó.

¿Qué sectores tendrán arancel ‘cero’?

Ambas partes acordaron, sin embargo, reducir a cero ciertos aranceles, que abarcarían unos 70.000 millones de euros de actividad comercial. Esto incluía “todas las aeronaves y sus componentes, ciertos productos químicos, ciertos genéricos, equipos de semiconductores, ciertos productos agrícolas, recursos naturales y materias primas críticas”, explicó la presidenta de la comisión, Ursula von der Leyen. Los parámetros exactos de los aranceles cero por cero aún no se han determinado. Ayer lunes, aún no estaba claro si el vino y las bebidas espirituosas se incluirían en la parte libre de aranceles del acuerdo, ya que las negociaciones seguían en curso.

Expertos en comercio advierten que el trato preferencial sin aranceles para EEUU podría contravenir las normas de la Organización Mundial del Comercio.

“Todos estos métodos son claramente incompatibles con la OMC, pero no sería el primer caso”, afirma Ignacio García Bercero, exfuncionario de comercio de la UE experto en las normas de la OMC.

¿Qué ha prometido comprar la UE?

Como parte del acuerdo, la UE se ha comprometido a comprar productos energéticos estadounidenses por valor de 750.000 millones de dólares (650.000 millones de euros), incluyendo gas, petróleo y combustible nuclear, según explicaron funcionarios de la UE.

Esto equivaldría a 250.000 millones de dólares anuales durante el resto del mandato presidencial de Trump, según indicó Von der Leyen, lo que supone un aumento significativo de las importaciones de energía de EEUU por parte del bloque.

En 2024, la UE importó productos energéticos por valor de 375.900 millones de euros de todo el mundo. Las exportaciones totales de energía de EEUU a la UE ascendieron a unos 75.000 millones de euros el año pasado, según Eurostat. La Comisión Europea también se ha comprometido a invertir 600.000 millones de dólares en la economía estadounidense, así como a comprar armamento por un importe indefinido.

Sin embargo, la UE no tiene la capacidad legal para realizar estas promesas, por lo que “no se trata de compromisos legales”, declaró un funcionario de la UE.

“Podemos identificarnos con la reindustrialización de la economía estadounidense, ya que nosotros perseguimos el mismo objetivo”, afirmó Sefcovic.

¿Qué sucederá a continuación?

La UE y EEUU emitirán una declaración conjunta el 1 de agosto, que detallará los principales elementos del acuerdo. Los funcionarios de la UE esperan que Trump firme una orden ejecutiva que implemente el arancel del 15% ese mismo día. Bruselas tendrá que convertir la declaración conjunta en términos legalmente vinculantes, lo que requerirá el respaldo de una mayoría de los países de la Unión Europea.

Si el acuerdo fracasa, algo que los diplomáticos han dicho que es improbable, la UE aún podría tomar represalias. Von der Leyen afirmó que esperaba que el acuerdo se mantuviera vigente durante el resto de la presidencia de Trump.

Sefcovic declaró ayer lunes que esperaba que el acuerdo fuera un “paso hacia un acuerdo de inversión comercial más amplio entre la UE y EEUU en el futuro”.

En qué se equivocó el mundo con respecto a los aranceles. Ruchir Sharma. Financial Times.

A principios de año, el mundo coincidía de forma llamativa en un punto: si Donald Trump seguía adelante con los aranceles, el dólar se fortalecería y provocaría una estanflación. Consejeros delegados, inversores y comentaristas, todos coincidieron. Los economistas estimaron que cada punto porcentual de aumento en la tasa arancelaria restaría un 0,1% al crecimiento de EEUU y añadiría un 0,1% a la inflación. Pero hasta ahora, las consecuencias han sido mucho menos disruptivas de lo que casi todos esperaban.

Algunos analistas aún creen que esto se debe a que las amenazas de Trump han sido principalmente postureo. Pero el tipo arancelario efectivo de EEUU ya ha aumentado del 2,5% al 15%. Los ingresos por aranceles ascienden a una tasa anual superior a los 300.000 millones de dólares (257.500 millones de euros), aproximadamente cuatro veces el nivel del año pasado por estas fechas.

Muchos economistas habían asumido que, al reducir las importaciones, los aranceles fortalecerían el dólar casi automáticamente, como identidad contable. En cambio, sufrió su peor caída en el primer semestre de un año desde principios de la década de 1970.

Este giro inesperado se atribuye ahora a que el dólar comenzó el año históricamente sobrevalorado. Muchos extranjeros estaban muy expuestos a activos en dólares. Últimamente, han cubierto esos riesgos e invertido más fuera de EEUU. Muchos países son lugares cada vez más atractivos para invertir, en parte porque las amenazas arancelarias los empujaron a impulsar reformas económicas y cerrar acuerdos comerciales con socios no estadounidenses.

El mayor misterio es por qué el impacto estanflacionario de los aranceles aún no se ha materializado en los datos agregados. ¿Disfruta realmente EEUU de barra libre, recibiendo 300.000 millones de dólares al año en ingresos arancelarios sin ninguna de las repercusiones negativas esperadas? Según algunas estimaciones, los exportadores extranjeros están absorbiendo el 20% de los costes, un porcentaje mucho mayor que la que recibieron en respuesta a los aranceles durante el primer mandato de Trump. Sin embargo, el 80% restante se sigue cobrando en proporciones prácticamente iguales de las empresas y los consumidores estadounidenses.

La respuesta probable es que el efecto económico negativo de los aranceles está siendo contrarrestado por otras fuerzas, como la obsesión por la inteligencia artificial y un mayor estímulo gubernamental. Desde enero, las estimaciones de lo que las grandes empresas tecnológicas invertirán este año en el desarrollo de la infraestructura de IA han aumentado de 60.000 a 350.000 millones de dólares. Las empresas más pequeñas también se esfuerzan por sumarse a la tendencia, impulsando aún más el crecimiento. Y todo este entusiasmo neutraliza el temor de que la incertidumbre sobre la política comercial ahogue los instintos animales y congele las nuevas inversiones de capital.

El optimismo motivado por la IA también está impulsando el crecimiento al mantener unas condiciones financieras flexibles, incluso con tipos de interés más altos. Según un nuevo índice de la Reserva Federal, estas condiciones serían neutrales, no flexibles, de no ser por el mercado bursátil, que ha seguido subiendo este año debido principalmente a los valores de IA.

Mientras tanto, la promesa de desgravación fiscal facilita que las empresas estadounidenses absorban una proporción mayor de la prevista de los costes arancelarios, en lugar de repercutírselos íntegramente a los consumidores. Se espera que la “gran y hermosa ley” de Trump ahorre a las empresas estadounidenses alrededor de 100.000 millones de dólares este año y más de esa suma en 2026, principalmente en exenciones fiscales.

Esto no significa que los aranceles no tengan un efecto económico negativo. De hecho, los costes están empezando a reflejarse en un aumento de los precios de los grandes electrodomésticos, los artículos deportivos y los juguetes.

Sin embargo, la tasa de inflación general se ha mantenido bajo control gracias a la caída de los alquileres y los precios de otros tipos de bienes, como los automóviles de segunda mano y la energía. Y esos precios están bajando por razones no relacionadas con los aranceles: los precios de los automóviles de segunda mano siguen retrocediendo desde los máximos a los que dieron lugar los problemas de suministro durante la pandemia.

Así que los economistas no se equivocaron del todo con respecto a los aranceles. Y la estanflación aún podría materializarse, sobre todo si la tasa efectiva promedio continúa escalando. Pero hasta ahora, ni siquiera una tasa mucho más alta ha sido suficiente para superar las fuerzas que sustentan el crecimiento y contienen la inflación.

En cierto modo, lo que estamos viendo es una repetición de 2023. Ese año también, muchos esperaban un gran shock (por entonces, principalmente por las subidas de tipos de la Fed) que ralentizaría drásticamente el crecimiento estadounidense, sólo para ver cómo el impacto se veía contrarrestado por el auge del gasto en IA y la capacidad aparentemente ilimitada del Gobierno estadounidense para seguir distribuyendo apoyo fiscal.

La equivocación que cometió el mundo, entonces y ahora, nace de sus marcos mentales. El error recurrente de emplear modelos simples, en los que una variable A que ocupa los titulares conduce directamente al resultado B, se ha visto enormemente magnificada por la obsesión global con Trump. Él es la única variable que cualquiera se interesa en analizar ya. Pero las economías complejas rara vez están condicionadas por un solo factor, ni siquiera por un shock tan grande como los aranceles de Trump.


Feliz Verano!!

Comentario de mercado viernes 11 de Julio del 2025.

Ayer el S&P 500, el Nasdaq y el Bitcoin cerraron en nuevos máximos históricos, esta mañana hemos amanecido con el anuncio de Trump de imponer un arancel a las importaciones provenientes de Canadá del 35% a partir del 1 de agosto, según una fuente oficial aplica a productos que no están bajo el amparo del USMCA ni productos energéticos cuya tasa es del 10%, desde el 25% actual y adicionales a las específicas a sectores como acero y aluminio. La crisis del fentanilo y unos aranceles de hasta el 400% que impone Canadá a los productos lácteos estadounidenses han sido los principales factores que han provocado la decisión. Estas tarifas son revisables si Canadá coopera en la disminución del flujo de fentanilo a Estados Unidos. Además, Trump anunció que la Unión Europea recibirá su carta, con el anuncio de las condiciones comerciales entre ambos bloques tan pronto como hoy o mañana. Los titulares del día de ayer también apuntaban a que la idea del mandatario estadounidense es de aumentar los aranceles universales, ahora situados en el 10% hasta el 15-20%.

Bitcoin-Dólar últimos 5 años:

Esta semana se ha dado el hito de la primera empresa que alcanza una capitalización bursátil de 4 billones de dólares (4 trillones americanos), Nvidia capitalizaba ayer al cierre 4,004 billones de dólares. Más impresionante que su capitalización total son sus múltiplos de valoración. En el ejercicio concluido en enero de 2025, la empresa generó un beneficio neto por acción de 2,9 dólares, por lo que su cotización de 162 dólares implica un PER de casi 56 veces. Si se toman las ganancias esperadas para el año en curso, esa referencia desciende a 37 veces. La misma ratio para el conjunto del S&P 500 está por debajo de las 30 veces. Pero quizá lo más llamativo es que el rally de Nvidia se produce después de la corrección sufrida por el lanzamiento de la aplicación china de inteligencia artificial DeepSeek y de los planes arancelarios de Donald Trump. Desde el 4 de abril, fecha de los mínimos tras el Día de la Liberación, la cotización de Nvidia sube un 68%, muy por encima del resto de los 7 Magníficos de la Bolsa. Meta avanza un 45%, Microsoft un 40%, Amazon un 29%, Tesla un 27%, Alphabet un 19% y Apple un 13%. Según los analistas, el liderazgo de Nvidia sobre ese pelotón de valores se explica porque la batalla por dominar las aplicaciones de la IA se produce entre el resto de los magníficos y la propia DeepSeek (en áreas como las búsquedas o la creación de contenidos), y todo ello redunda en una mayor demanda de los chips de Nvidia. Según los analistas de Citi, la cotización de Nvidia puede subir otro 17%, hasta 190 dólares, ya que la demanda de semiconductores para centros de datos de IA disparará sus ventas hasta los 293.611 millones de dólares en 2027, más del doble que en 2025. Su beneficio por acción llegará a 6,37 dólares, haciendo su PER más razonable. El principal riesgo, dice Citi, es que el proteccionismo de Trump siga cerrando otros países a Nvidia, además del bloqueo en China.

Cotización Nvidia desde su salida a Bolsa en Enero de 1999:

Este miércoles, 9 de Julio, venció la prórroga de 90 de días para llegar a acuerdos comerciales con Estados Unidos, pero que tal y como dio a conocer el gobierno americano en los últimos días se ha postpuesto al 1 de agosto, día que Trump anunció, al contrario de lo que afirmará tan solo un día antes, será definitivo para la entrada en vigor de los aranceles impuestos el pasado 2 de abril en el caso de no llegar a nuevos acuerdos que fijen otras condiciones. Las noticias sobre las futuras relaciones comerciales de Estados Unidos con el resto de países siguen marcando la agenda económica y la evolución de los mercados. Trump ya ha enviado cartas a unos 14 países, la mayoría de ellos asiáticos y africanos, en el que se detallan los aranceles que el gobierno americano impondrá a la importación de sus productos a partir del 1 de agosto a no ser de plegarse a sus condiciones antes de esa fecha. Los mercados son optimistas con la posibilidad de alcanzar acuerdos antes de la fecha del 1 de agosto. Este pasado martes la administración de Trump anunció la posible implementación de aranceles de hasta el 50% a la importación de cobre, lo que provocó una subida de cerca de 100 dólares en el precio del metal, también amenazó con un arancel del 20% a los productos farmacéuticos, eso sí dando un plazo de gracia de 18 meses para poder adaptar la producción interna, así como aranceles a los semiconductores y otro arancel adicional a los BRICS, de los que afirma, conspiran para destruir el dólar.

Precio del Cobre últimos 12 meses:

El impacto de la noticia del arancel al cobre se ve minimizado si tenemos en cuenta que supone sólo el 0,5% de la cifra total de importaciones para Estados Unidos, pero sería muy gravosa para países como Chile, cuyo metal supone el 45% del total de sus exportaciones de bienes.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, aseguró que los países que no firmen pactos comerciales para el 1 de agosto verán reactivados en esa fecha los aranceles anunciados en abril y consideró que está presión ayudará a que se alcancen “muchos acuerdos rápidamente”. Bessent recordó que el presidente Donald Trump ha firmado cartas que se han comenzado a enviar a una docena de países esta semana y que incluyen dicha amenaza y detallan los niveles arancelarios que se implementarán, algunos de hasta el 70% según dijo el mandatario. “Estamos cerca de varios acuerdos. Como siempre, hay mucha lentitud por parte de la otra parte”.

En Estados Unidos los ingresos derivados de los aranceles en Estados Unidos se cuadruplicaron respecto al año anterior, alcanzando la cifra récord de 24.200 millones de dólares en mayo, el primer mes completo en el que estuvo en vigor el arancel global del 10% del presidente Trump. La cifra representó un incremento de más del 25% con respecto al mes anterior, mientras que el valor total de las importaciones de productos estadounidenses se mantuvo prácticamente sin cambios desde abril. De estos datos se desprende que la guerra comercial del presidente podría dar un impulso muy necesario a las arcas públicas de Estados Unidos, mientras los congresistas republicanos aprobaron la reforma fiscal. Se prevé que el proyecto de ley, que amplía los recortes fiscales de la primera administración de Trump, pero introduce fuertes recortes a la atención médica pública para los estadounidenses de bajos ingresos, añadirá 3,4 billones de dólares al déficit público durante la próxima década. Pero los datos también subrayaron el potencial de sus agresivos aumentos arancelarios para distorsionar los flujos comerciales globales. Las importaciones a Estados Unidos desde China cayeron a 19.300 millones de dólares, un descenso del 21% con respecto al mes anterior y del 43% en comparación con el mismo mes de 2024. Trump ha insistido en que los ingresos generados por los aranceles pueden reducir la dependencia del impuesto sobre la renta. Sin embargo, a pesar del aumento en las sumas recaudadas, los ingresos representaron solo alrededor del 7,7% del déficit federal de mayo, de 316.000 millones de dólares. Hay que tener en cuenta que la cifra del déficit fluctúa de un mes a otro. La suma recaudada en mayo equivalió a aproximadamente el 14,5% del déficit típico de 166.000 millones de dólares entre el gasto y los ingresos federales del último año.

El euro se ha apreciado casi un +15% frente al dólar en 2025, y un +6% frente al conjunto de divisas de los principales socios comerciales. De cara a los resultados de las compañías europeas del segundo trimestre que están a punto de empezar a publicarse el euro se ha apreciado de media un 5% frente al dólar comparado con el segundo trimestre de 2024, esto contrasta con la depreciación interanual del -3% que vimos en el primer trimestre de este año. La fortaleza del euro y la evolución del tipo de interés real de largo plazo son los principales factores que han tensionado las condiciones monetarias y financieras en la eurozona. El EuroSTOXX 50 lleva una subida del +10% en el año frente al +6,78% del americano S&P 500. Históricamente el índice europeo ha mostrado una elevada correlación (negativa) con la cotización del euro, la Bolsa baja con un euro revalorizándose, incluso superior a la correlación positiva que manifiesta con el precio de los metales industriales) lo que explica en parte su peor evolución en las últimas semanas. Mientras, el beneficio estimado para 2025 del Euro STOXX 50 se ha revisado un -5,3% a la baja en los últimos seis meses, y un -4,1% en los últimos tres, debido a su exposición a las ventas en Estados Unidos, que suponen un 21% del total. En cuanto a la exposición a ventas en Estados Unidos de los sectores del STOXX 600 (índice bursátil europeo que engloba a más compañías, también de Reino Unido y Suiza) se puede observar que hay una relación directa entre su mayor exposición a dólar y la revisión a la baja de beneficios que han sufrido este año. Esta se vuelve bastante más notoria y lineal al excluir los casos “especiales” de Energía y Recursos Básicos (que esta vez se han visto penalizados por la caída del crudo y de los metales aparte de la depreciación del dólar) y Autos (afectados además por aranceles y competencia china). Teniendo en cuenta que la debilidad macro en Estados Unidos va a continuar durante unos meses será difícil ver una apreciación del dólar de forma sostenida (incluso aunque deberíamos estar cerca de un suelo) lo que todavía podría llevar a nuevas revisiones de beneficios la baja. Del análisis sectorial se deprende que existe riesgo de peor evolución en sectores como alimentación, químicas e industria teniendo en cuenta su exposición a dólar, su evolución en Bolsa en 2025 y las rebajas de beneficios que ya se han visto hasta la fecha. Por el lado positivo podríamos encontrar a Viajes y Ocio, donde sobre todo las aerolíneas se benefician de la situación actual de precio del petróleo y dólar más barato. Por compañías en el EuroSTOXX 50 las 10 compañías que presentan mayores ventas en dólares (por encima del 25% del total) serían Ahold, Deutsche Telekom, Essilor, SAP, Air Liquide y Nokia. De estas, las que presentan mayor riesgo de peor evolución a corto plazo teniendo en cuenta la subida que llevan acumulada en 2025 y las revisiones de beneficios vistas hasta la fecha son Ahold, Deutsche Telekom, SAP, Air Liquide y AB-Inveb. Por su parte, a pesar de tener una exposición en ventas en Estados Unidos superior al 20%, compañías como LVMH, Pernod Ricard, Sanofi o Schneider parecen tener todo lo malo descontado. Por último, en España las 10 compañías con mayor exposición a Estados Unidos, con ventas allí que representan más de un 25% del total, serían Acerinox, ACS, Grifols, Fluidra, Ferrovial, Ebro Foods, OHLA, Cie Automotive, Viscofan o Arcelor Mittal.

El presidente Trump promulgó la ley «One Big Beautiful Bill Act» (OBBBA) el 4 de julio, Día de la Independencia, que convierte en permanentes los recortes fiscales temporales de 2017 e introduce otros nuevos, como la exención de impuestos para las horas extras y las propinas. Aproximadamente un tercio de las disposiciones fiscales se compensará con recortes del gasto en programas como Medicaid. Es probable que los ingresos arancelarios mitiguen, al menos parcialmente, el déficit de ingresos públicos. En términos económicos, la ley no impulsará significativamente el crecimiento, sino que ayudará a evitar el colapso fiscal, ya que se prevé que el déficit fiscal se mantenga en torno al 6% durante los próximos años. Las preocupaciones fiscales no desaparecerán pronto, dados los continuos y elevados déficits y la sustancial carga de intereses que conlleva el volumen de deuda y los tipos más altos. La mayoría de analistas de Renta Fija creen que el mercado de bonos ya ha descontado una trayectoria menos favorable, como se refleja en mayores rentabilidades exigidas y mayor prima por plazo.

La temporada de resultados del segundo trimestre está a punto de comenzar, con los grandes bancos estadounidenses publicando la semana que viene. Las expectativas de consenso han disminuido significativamente desde el anuncio de aranceles a principios de abril, lo que se refleja en previsiones más cautas. El crecimiento de los beneficios del índice S&P 500 se prevé ahora en un 5,9%, frente a casi el 10% de hace tres meses, mientras que, en Europa, las estimaciones para el índice Stoxx 600 han caído desde alrededor del 8% a tan solo el 1,2%. Los sectores responsables de estas revisiones a la baja son los relacionados con las materias primas, en particular el petróleo y el gas y los materiales, así como los más cíclicos, como los de consumo y los industriales, que están particularmente expuestos a los aranceles. La revisión a la baja de las expectativas aumenta el margen para sorpresas positivas, especialmente en sectores con mayor capacidad de fijación de precios o control de costes. Una vez más, la mayor parte del crecimiento previsto de los beneficios se concentra en el sector tecnológico, especialmente en las grandes tecnológicas.

De cara a las próximas publicaciones de resultados, la atención de los inversores se centrará en las previsiones y en la capacidad de las empresas para gestionar el incremento de costes relacionados con los aranceles. Según una encuesta reciente de la Reserva Federal, las empresas prevén absorber aproximadamente la mitad de la carga arancelaria, mientras que Goldman Sachs espera que solo absorban el 30%, y que el resto se traslade a los consumidores. Muchas empresas parecen haber acumulado inventarios antes de la implementación de los aranceles, lo que podría servir como colchón para los márgenes a corto plazo. En definitiva, esta temporada de resultados proporcionará información sobre cómo se desenvuelven las empresas en un entorno político cada vez más complejo.

Las Actas de la reunión del Banco Central Europeo de junio destacaron el riesgo de un euro fuerte, mientras que varios altos funcionarios llamaron la atención sobre el riesgo de no alcanzar el objetivo de inflación, mientras el precio del oro y la plata siguen muy fuerte, ambos han subido más del 25% en lo que va de año:

La inflación anual de la zona euro subió al 2% en junio, el objetivo del BCE, desde el 1,9% en mayo, de acuerdo con una estimación preliminar oficial, esta primera subida desde enero reflejó las presiones persistentes y subyacentes sobre los precios, especialmente en el sector servicios, en el que la inflación aumentó del 3,2% al 3,3%. La inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos, la energía, el alcohol y el tabaco se mantuvo sin cambios en el 2,3%. En el Foro sobre Bancos Centrales del Banco Central Europeo en Sintra, celebrado la semana pasada, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, afirmó que los responsables políticos seguirán «atentos» y seguirán tomando decisiones sobre política monetaria reunión a reunión.

Desde Kepler Chevreux llegaba esta semana una reflexión bastante interesante, sobre cómo se ha producido una fuerte desconexión entre las expectativas de mercado sobre los tipos de la Fed y la fuerte rotación sectorial en la bolsa americana hacía compañías cíclicas frente a defensivas, sobre todo en el último mes.

Importante esta semana:

Las Actas de la Fed mostraron una mayoría de miembros predispuestos a bajar tipos en 2025 pero no en la reunión de julio. A pesar de lo anterior, algunos miembros advirtieron sobre la posibilidad de un impacto más persiste de los aranceles sobre la inflación lo que puede terminar desanclando las expectativas, pero en general se lanza un mensaje de elevada incertidumbre respecto al impacto final en los precios. Por otro lado, los miembros en general coincidieron en que los riesgos sobre un crecimiento a la baja persisten, pero que se han reducido.

Trump ha amenazado con imponer un arancel del 50% a Brasil, presionando al país para que abandone los cargos judiciales contra Bolsonaro, su aliado ideológico. Además, ha anunciado nuevos aranceles a países como Filipinas e Irak, cuyas exportaciones conjuntas a Estados Unidos fueron relativamente pequeñas (menos de 30.000 millones de dólares en 2024), lo que pone de manifiesto una política de confrontación que no atiende a razones puramente comerciales sino más bien geopolíticas, que podrían generar tensión diplomática.

Trump promete una «declaración importante» sobre Rusia el próximo lunes. Además, ha declarado que Estados Unidos enviará armas a Ucrania, pero que será la OTAN quien pague «el 100%» de ese apoyo. Esta postura busca reducir la carga financiera americana en el conflicto, en línea con su discurso de que los aliados europeos deben asumir más responsabilidad en defensa.

Un estudio de la Fed de Dallas advierte que las restricciones migratorias impuestas por Trump restarán un punto porcentual al crecimiento económico de Estados Unidos este año, reflejando el impacto negativo de la menor oferta laboral.

Trump mantiene la presión sobre Powell, instándolo a bajar tipos y a dimitir “inmediatamente” si se confirman las acusaciones de haber engañado al Congreso. En este sentido, según WSJ, Kevin Hassett, Director del Consejo Económico Nacional, se ha reunido con el presidente al menos dos veces el mes pasado sobre el puesto en la Fed, mientras que Trump ha elogiado públicamente a Bessent como posible candidato.

China ha impuesto nuevas medidas que limitan el acceso de empresas europeas al mercado chino de dispositivos médicos. Esta decisión llega en medio de una escalada de tensiones comerciales, donde Pekín y Bruselas se acusan mutuamente de prácticas desleales. El ministro francés de Finanzas, Bruno Lombard, ha pedido una defensa más contundente del tejido industrial europeo y un uso más amplio de mecanismos de protección comercial contra las importaciones chinas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acusó al gigante asiático de inundar los mercados globales con productos subvencionados para eliminar la competencia y de limitar el acceso de empresas europeas a licitaciones públicas. Según Von der Leyen, los bienes y servicios fabricados en China automáticamente obtienen una ventaja del 20% en precio en las licitaciones públicas. En cuanto a sectores estratégicos cuyas empresas son subvencionadas por el Gobierno chino, la UE impuso el año pasado aranceles de hasta el 45% a vehículos eléctricos fabricados en China. A todo ello se añade que, en los últimos meses, Pekín ha impuesto controles a la exportación de tierras raras, afectando a las empresas europeas. Como muestra de las crecientes tensiones, el Gobierno chino decidió reducir de dos a un solo día la cumbre prevista con los líderes de la Unión Europea este mes.


Los mercados no creen a Trump sobre los aranceles. Robert Armstrong. Financial Times.

La fecha límite para los aranceles, para sorpresa de nadie, no era una fecha límite en absoluto. Se suponía que los países debían negociar un acuerdo comercial con Estados Unidos antes de hoy 9 de julio, o se enfrentarían a los aranceles recíprocos detallados en el famoso cartel de abril. La gran fecha se ha pospuesto al 1 de agosto. O podría ser otra [aunque Trump dijo ayer que no habrá nuevas prórrogas]: el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, cuya principal función es convertir los pronunciamientos en políticas, a menudo menciona la fecha del 1 de septiembre. Al igual que el propio presidente, las fechas límite de la Administración norteamericana deben tomarse en serio, pero no de manera literal. “En serio”, porque si Trump decidiera cumplir una fecha límite, el impacto podría ser devastador. “No literalmente”, porque probablemente no lo haga.

¿Cómo serán las próximas tres semanas y media (y probablemente más)? Tuvimos un anticipo este lunes cuando el presidente de Estados Unidos anunció que Japón y Corea del Sur enfrentarían aranceles del 25% a partir de primeros de mes, sujetos a cambios “dependiendo de nuestra relación con su país”. Esto suena aterrador. Ambos son los mayores socios comerciales del país después de Canadá, México y la UE. Representaron casi el 9% de las importaciones y el 7% de las exportaciones estadounidenses en 2024.

Pero el mercado, en lugar de entrar en pánico, prácticamente reaccionó encogiéndose de hombros. El S&P 500, que ya mantenía una tendencia bajista cuando se hizo ese anuncio, cayó otro 0,5%. El dólar se fortaleció un 0,7% frente al won coreano y un 1% frente al yen. En Tokio y Seúl, las acciones abrieron al alza: el índice Kospi coreano subió más del 1,4% en las primeras dos horas de negociación, mientras que la ganancia del índice Nikkei 225 japonés fue más moderada, del 0,4%. Estos modestos movimientos son perfectamente racionales. Para empezar, los nuevos aranceles no aumentarían mucho el arancel efectivo de ninguno de los dos países. Paul Ashworth, de Capital Economics, explica en una nota a sus clientes que las nuevas tasas “no se aplican a los bienes sujetos a los aranceles específicos de Trump, como los automóviles, que representan el 34% de las importaciones de ambos países y ya están sujetos a un impuesto del 25% que Trump ha amenazado en más de una ocasión con elevar al 50%. Si a esto le sumamos que los productos electrónicos y farmacéuticos están exentos… si cumple Trump su amenaza, el arancel efectivo general sobre las importaciones estadounidenses aumentaría del 15,5% al 16,6%”.

Futuras negociaciones

¿Y por qué habrían de entrar en pánico los mercados ante cualquier pronunciamiento de la Administración en este momento? Incluso los acuerdos ya alcanzados parecen estar completamente abiertos a futuras negociaciones. Como explica Liz Ann Sonders, de Charles Schwab, en su mayoría “son marcos, no acuerdos comerciales”. Históricamente, los acuerdos comerciales han tardado 18 meses en firmarse bilateralmente, y otros 40 ó 45 meses en implementarse. El “acuerdo” sobre las exportaciones de tierras raras con China fue, en realidad, sólo una desescalada: la Administración Trump no ha publicado ningún detalle del pacto, y China sigue reteniendo las exportaciones a empresas estadounidenses, según Wall Street Journal.

Es cierto que las negociaciones con China son un caso especial. Los acuerdos con Reino Unido y Vietnam podrían revelarnos más sobre lo que pueden esperar otros países. Pero, una vez más, el acuerdo entre Estados Unidos y Reino Unido fue sólo un marco. Rebajó los gravámenes a los fabricantes de automóviles británicos y eximió de los aranceles a los productos aeroespaciales, a cambio de un aumento de las importaciones de carne de vacuno, etanol y productos industriales.

Alan Beattie lo explicó de la siguiente manera: “Desde el punto de vista político, es comprensible que una economía relativamente pequeña y abierta con dependencia militar y de seguridad de Estados Unidos se arriesgue con un acuerdo legalmente no vinculante, y sacrifique algunas cuotas más bien pequeñas de carne de vacuno y bioetanol a cambio de proteger a sus exportadores de automóviles y acero, que tienen una presencia de nicho pero son políticamente relevantes”.

Sin embargo, el acuerdo transmite una señal. Estados Unidos tuvo un superávit comercial con Reino Unido el año pasado, y aun así, el acuerdo no eliminó el arancel universal del 10%. Así que otros países deberían esperar que el nivel mínimo no baje del nivel de un 10%.

El reciente acuerdo con Vietnam es lo más cercano que tenemos a un acuerdo “real”: un arancel directo del 20% a las exportaciones vietnamitas, cero impuestos a las exportaciones estadounidenses, y una tasa del 40% a las mercancías transbordadas, dirigida a China. La salvedad es que la economía vietnamita es muy diferente a las de Corea del Sur y Japón. Es más pequeña y más pobre, y sólo importó 13.000 millones de dólares (11.120 millones de euros) en productos estadounidenses el año pasado. En cambio, Corea del Sur y Japón son más ricos y representaron una mayor proporción de las exportaciones estadounidenses; la suma de cada país por sí sola es más de cinco veces la de Vietnam. Esto, y las importantes alianzas militares de Estados Unidos con cada país, les otorga una posición negociadora más sólida.

El juego arancelario, en resumen, todavía está, de alguna manera, en una fase preliminar. Comienza en serio sólo cuando se alcanzan acuerdos con grandes socios comerciales que el mercado cree que persistirán; el mercado responde a esos acuerdos; y el presidente responde a la respuesta del mercado. Nuestra tesis ha sido durante mucho tiempo que Trump se retractará de cualquier arancel que genere una respuesta negativa sostenida de los mercados. Sólo cuando los mercados estén convencidos de que un acuerdo determinado va a mantenerse, le someterán a presión. Aún estamos muy lejos de ello.

Los mercados de acciones y bonos estadounidenses parecen haber llegado a la conclusión de que unos aranceles moderados –del 10% para todos los socios comerciales, y un poco más para China y algunos sectores específicos– no tendrán mucha repercusión en el crecimiento económico ni en las ganancias, o se suavizarán si la tienen. Y simplemente han ignorado las constantes amenazas de Trump de imponer aranceles más severos. La gran pregunta, entonces, es si los inversores se han preparado para una gran decepción cuando Trump, envalentonado por la indiferencia de los mercados y la resistencia de la economía, de repente muestre determinación.

Sonders, de Charles Schwab, se pregunta si, además del Trump put, podría haber también un Trump call: “Con un mercado que se ha comportado tan bien desde el 9 de abril, con datos económicos y de inflación que quizás aún no muestran el pleno efecto de los aranceles, pero que no ha implosionado en absoluto… ¿Es ese el contexto para la disposición de la Administración a seguir presionando desde la perspectiva arancelaria?” Creemos que es algo de lo que merece la pena preocuparse.

¿Puede realmente el euro desafiar el dominio del dólar en los mercados mundiales? Kristina Hooper, Estratega Jefe de Mercado, Man Group.

Esta semana en Views from the Floor, analizamos dos desarrollos clave que están dando forma a los mercados globales. Primero, examinamos las ambiciosas declaraciones de Christine Lagarde sobre el potencial del euro para desafiar el dominio del dólar como moneda de reserva mundial, evaluando tanto las fortalezas como las significativas debilidades que Europa debe superar para hacer realidad esta visión. Segundo, revisamos cómo el sólido informe de empleo estadounidense de junio ha prácticamente cerrado la puerta a cualquier recorte de tasas de interés por parte de la Reserva Federal en julio, con implicaciones importantes para la política monetaria en los próximos meses.

La declaración de la Presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, en el Financial Times el 17 de junio sobre el momento del «euro global» en Europa marcó un ambicioso discurso sobre el futuro del euro como moneda de reserva global.


El dominio del dólar puede haber mostrado grietas, ya que la inflación persistente, la inestabilidad monetaria y la militarización del dólar mediante sanciones han llevado a algunos países a explorar alternativas. Pero la desdolarización es un proceso lento. El billete verde ha seguido beneficiándose de la profundidad de los mercados financieros, de su rentabilidad y de su condición de valor refugio mundial. Para que el euro aproveche estas grietas, Europa debe abordar primero sus propias deficiencias.

Los puntos fuertes

La ambición del BCE se asienta sobre tres pilares: geopolítico, económico y jurídico.

  • Desde el punto de vista geopolítico, Europa ha acelerado los acuerdos comerciales con Canadá, la ASEAN y Mercosur para integrar el euro en el comercio mundial. La ampliación de la OTAN, las iniciativas de unión militar y los acuerdos sobre seguridad de las materias primas pretenden convertir a Europa en un actor geopolítico de confianza, requisito clave para ser moneda de reserva.
  • Económicamente, la UE impulsa una mayor integración a través de la Unión de Mercados de Capitales y aspira a canalizar hasta 10 billones de euros en depósitos bancarios hacia inversiones estratégicas muy necesarias.
  • Desde el punto de vista jurídico, la independencia institucional de Europa y sus sólidos procesos de toma de decisiones proporcionan estabilidad y observancia del Estado de Derecho, aunque con lentitud.

Los puntos débiles

Pero las debilidades de la región siguen siendo evidentes. La falta de una unión fiscal, activos seguros comunes y un sistema bancario unificado limita su capacidad para competir con el dólar. Los motores económicos tradicionales del bloque – Alemania, Francia e Italia – están lidiando con el estancamiento, el envejecimiento de la población y las cargas de deuda. La fragmentación política y el creciente nacionalismo en los países miembros complican aún más la integración. Mientras tanto, las vulnerabilidades geopolíticas de Europa, desde los países bálticos hasta los Balcanes, exponen grietas en su estructura de seguridad.

Desde la perspectiva de los mercados de capitales, la liquidez en los mercados denominados en euros es un obstáculo importante. Los mercados de capitales han permanecido fragmentados por líneas nacionales, con actividad paneuropea limitada. Por ejemplo, para los principales índices bursátiles de Europa Occidental como el CAC 40 o el DAX 40, entre el 56% y 68% de las operaciones aún tienen lugar en bolsas nacionales, mientras que solo el 3% o menos ocurre en otras bolsas, según un informe del BCE. Esta fragmentación ha reducido la liquidez, especialmente en las bolsas más pequeñas, y disminuye el atractivo de los mercados de la UE para emisores e inversores. La Tabla 1 muestra cómo los volúmenes promedio diarios de negociación para acciones de gran y mediana capitalización en la UE van significativamente por detrás de Estados Unidos.

Cuadro 1: Estadísticas sobre profundidad y liquidez de los mercados de valores de la UE y EE.UU.


Precios de las materias primas


Las materias primas plantean otro obstáculo. Sin una cuota de mercado significativa en la producción nacional, incluidas las energías renovables y el reciclaje, creemos que es improbable que el euro se convierta en una referencia sólida para la fijación de precios de las materias primas. Algunos acuerdos comerciales acelerados con países ricos en recursos como Canadá, México, Chile e Indonesia pretenden integrar el euro en los flujos comerciales. Aunque prometedores, estos acuerdos no llegan a cuestionar el dominio del dólar en los mercados mundiales de materias primas.


Las lecciones de la historia subrayan estos riesgos. Las ambiciones del euro antes de la crisis de la eurozona de 2010-2012 estaban respaldadas por un crecimiento económico más fuerte y menos fracturas políticas. Pero la crisis puso de manifiesto debilidades críticas -desde problemas fiscales hasta mercados de capitales fragmentados- que siguen sin resolverse. En la actualidad, la apuesta por el euro se enfrenta a retos aún mayores, con la intensificación de la competencia mundial de China y Estados Unidos.


Europa puede estar haciendo progresos, pero el tiempo no está de su lado. El entorno geopolítico es volátil, el crecimiento económico escaso y el liderazgo político carece de la aprobación pública. Incluso la probable adhesión de Bulgaria a la eurozona -una señal positiva en general- conlleva riesgos, dados sus problemas de corrupción y Estado de Derecho.


La apuesta de Lagarde por un «euro global» es ambiciosa, aunque los datos actuales muestran que los inversores prefieren el oro a las perspectivas de una ampliación del papel internacional del euro.

El sólido informe de empleo sugiere que es poco probable que la Fed recorte los tipos en julio

En nuestra opinión, el informe de empleo de EE.UU. de la semana pasada cerró efectivamente la puerta a un recorte de tipos en julio. Existían algunas débiles esperanzas de que si las cifras eran lo suficientemente débiles, la Reserva Federal (Fed) podría ceder.

En junio se crearon 147.000 puestos de trabajo, cifra muy superior a la estimación de 106.000 del consenso de Bloomberg. El desempleo se mantuvo prácticamente sin cambios. La creación de empleo en los dos meses anteriores se revisó al alza en 16.000 puestos netos.

Aunque los titulares parecen positivos, hay algunas áreas de verdadera debilidad en el informe. En primer lugar, sólo 74.000 de los 147.000 empleos creados proceden del sector privado. La mitad de los puestos de trabajo creados en junio, 73.000, eran empleos públicos (más concretamente, empleos estatales y locales, ya que el gobierno federal sigue recortando puestos de trabajo). Y de los empleos del sector privado, el sector sanitario fue responsable de la creación de 39.000 puestos de trabajo. El aumento del empleo se produjo en hospitales (16.000) y residencias (14.000). Es importante tener esto en cuenta, dadas las previsiones de que la nueva legislación presupuestaria (OBBBA) ejercerá una enorme presión fiscal sobre los hospitales rurales y las residencias de ancianos.


Es importante señalar que en la conferencia de prensa de junio, el presidente de la Fed, Jerome Powell, reiteró que un amplio conjunto de indicadores sugiere que el mercado laboral está en equilibrio. Volvió a señalar que la creación de empleo es baja, pero también lo son los despidos. Pero si vemos un repunte de los despidos, eso podría ser problemático, ya que la creación de empleo es baja; probablemente se reflejaría en un aumento de los parados de larga duración. Por lo tanto, habrá que seguir de cerca este indicador.


En el gráfico de puntos de junio, la Reserva Federal sólo aumentó ligeramente las expectativas de desempleo para 2025. Esto parece apropiado por ahora, pero no me sorprendería ver un deterioro significativo del mercado laboral a medida que avance el año.


El crecimiento de los ingresos medios por hora cayó a un muy discreto 0,2% intermensual y un 3,7% interanual. Se trata de una buena noticia, ya que el motor más potente de un aumento sostenido de la inflación suele ser el elevado coste de la mano de obra, y eso no es lo que estamos viendo ahora.


Buen fin de semana.

Comentario de mercado viernes 4 de Julio del 2025.

Récords históricos del S&P 500 y del Nasdaq 100 (hoy los mercados americanos estarán cerrados por la festividad del 4 de Julio), en una semana de mucha volatilidad por dudas sobre la aprobación de la Ley fiscal de Trump y las nuevas negociaciones comerciales de cara al próximo 9 de Julio. EL Dow Jones también está cerca de sus máximos. Las Bolsas americanas se vieron ayer impulsadas por la publicación del informe mensual de empleo, mejor de lo esperado, dando muestras de una economía sólida y de paso ofreciendo argumentos a la Fed para no recortar tipos en julio.

S&P 500 desde 1999:

Nasdaq Composite desde 1999:

A los analistas (aunque no parece a los inversores) les preocupa la nueva política fiscal americana que ha aprobado por poco esta semana la administración Trump, ayer la Ley Big Beatiful Bill se aprobó en la Cámara de Representantes por 4 votos (218 a favor 214 en contra), y se firmará hoy 4 de Julio, Día de la Independencia, por el presidente de los Estados Unidos, dicha ley fiscal podría llevar el déficit público a niveles difíciles de controlar, ya que supone un paquete fiscal de 3,4 billones de dólares (11,6% del PIB), que incluye extensión de recorte de impuestos y reducción de gastos y permite elevar el techo de deuda, más otros 700.000 millones (2,4% del PIB) en intereses. Esta nueva Ley Fiscal extiende las disposiciones de la reforma fiscal del anterior mandato de Trump (TCJA 2017) que iban a expirar este año, e incluye aumentos en el gasto destinado a defensa y control de la inmigración ilegal. No obstante, la ley no incorpora una de las principales promesas de campaña de Trump como era la reducción del tipo impositivo máximo para sociedades del 21% al 15%. Irónicamente, el texto final es aún más deficitario que el borrador anterior, elevando la deuda del gobierno americano para 2034 en un 10%, hasta un 127%, frente al 7% anterior.

Déficit de Estados Unidos desde 1969 (Actual 6,66% de déficit del Tesoro Americano sobre el PIB):

En el frente comercial, ayer Trump anunció que desde hoy hasta el 9 de Julio irá enviando cartas a los socios comerciales fijando unilateralmente los aranceles a cobrar a partir del 1 de Agosto, que estarán entre el 10% y el 70%, en una clara presión para alcanzar acuerdos antes de la fecha límite del próximo miércoles, cuando se cumplen los 90 días de tregua durante los cuales el arancel se ha limitado al 10%. La presión esta semana recaía sobre Japón, Trump ha amenazado con imponer aranceles del 30% o incluso del 35% sobre productos japoneses, superando el 24% establecido en la tabla del Liberation Day. El primer ministro japonés advirtió que prefiere no alcanzar un acuerdo antes que aceptar uno desfavorable, y fijó como línea roja la eliminación o reducción de los aranceles del 25% sobre los automóviles, una demanda que no parece estar contemplada en la agenda negociadora americana. Además, el presidente estadounidense reiteró que no habrá prórroga para la moratoria, como se había especulado semanas atrásPor su parte, la Unión Europea parece cada vez más cerca de alcanzar un acuerdo marco con Estados Unidos, que posiblemente impondrá un arancel del 10 % sobre todos los bienes, aunque se negocia excluir de ese porcentaje a sectores como el farmacéutico, alcohol, semiconductores y aeronáutico. El miércoles Trump anunció un acuerdo comercial con Vietnam que impone un arancel del 20% a sus exportaciones hacia Estados Unidos, mientras que los productos estadounidenses quedan exentos de aranceles por parte de Vietnam, eso beneficia a compañías como Nike, Lululemon y otras empresas que fabrican parte de sus productos en Vietnam, estos aranceles finales comparan con el 46% del Día de la Liberación y el 10% de arancel universal que se baraja en las negociaciones con otros socios comerciales. Este acuerdo, que se une al ya alcanzado con Reino Unido y China, supone un paso más antes de que concluya la moratoria del 9 de julio. No obstante, este nuevo pacto tampoco debe sobreestimarse ya que Vietnam no tiene la importancia de grandes bloques como la UE, Canadá, México o Japón, con los que prosiguen las negociaciones a golpe de amenazas. En cualquier caso, conviene considerar que la fecha del 9 de julio es autoimpuesta y podría variar si Estados Unidos lo decide, aunque la presión es real y Trump necesita acuerdos cerrados con los que seguir alimentando su narrativa.

Esta semana ha sido también noticia el mercado inglés, el Parlamento británico rechazó el plan de recortes sociales del Ministerio de Finanzas, poniendo en cuestión el proceso de consolidación presupuestaria del país. Como consecuencia subieron con fuerza las rentabilidades de su deuda y se depreció la libra.

Rentabilidad del Bono a 10 años británico:

El mercado seguirá pendiente de varias referencias de interés, primero del cumplimiento del alto el fuego entre Israel e Irán, segundo del desarrollo de los acuerdos comerciales que vaya firmando Estados Unidos a la espera del 9 de julio, fecha límite para todos los países en general, y 12 de agosto para China, además esta semana se celebró la reunión de banqueros centrales en Sintra (Portugal), donde el Banco Central Europeo ha asumido la llegada de tiempos de extrema incertidumbre y se compromete a actuar sobre los grandes shocks inflacionarios de forma “especialmente contundente o persistente” para evitar que el crecimiento de los precios se descontrole. Este mensaje se traducirá en subidas de tipos de interés más rápidas y potentes ante situaciones en las que la inflación se eleve de forma considerable y amenace con volverse persistente. Este enfoque se adoptará independientemente de cuál sea el origen de la inflación. Tradicionalmente, el banco central optaba por no elevar sus tasas en situaciones de incrementos de la inflación temporal por cuestiones exógenas, como una guerra comercial o una crisis energética. Esa hipótesis se basaba en que se trataba de episodios temporales y que actuar implicaba llegar tarde y generar una volatilidad adicional, pues la política monetaria suele calar en la economía con un retraso de algo más de año. Sin embargo, ahora la situación ha cambiado y la nueva estrategia monetaria le servirá al BCE para modificar cómo afronta estas situaciones. “La posibilidad de que grandes desviaciones de la inflación respecto de la meta se consoliden y desestabilicen las expectativas de inflación a largo plazo es un factor clave que limita el argumento a favor de no actuar sobre los shocks, explicó esta semana Lagarde. El banco central considera que “puede ser necesario tomar medidas preventivas para evitar que las expectativas de inflación se desanclen del objetivo del 2% porque es muy costoso contrarrestar esa situación una vez que se ha producido”. La tesis que maneja el BCE para adoptar su nueva estrategia de política monetaria se basa en los grandes shocks sobre la inflación dejan huella en los consumidores y las empresas, lo que supone que responden de forma amplificada cuando se enfrentan a nuevos episodios de este tipo. Esto, a su vez, puede derivar en una inflación más persistente y debilita las razones para que la política monetaria lo pase por alto. “Vemos cada vez más evidencia de que las interrupciones más regulares del suministro están llevando a las empresas a ajustar los precios con mayor frecuencia, lo que contribuye a una mayor volatilidad de la inflación”, aseguró Lagarde en su discurso de la inauguración de la duodécima edición del Foro de Bancos Centrales que se celebra cada año en Sintra, Portugal. El BCE toma nota de lo sucedido desde 2021, fecha de la última actualización de su estrategia monetaria, para adaptarse a las nuevas corrientes. Para Lagarde, “el tema central de nuestro trabajo ha sido actualizar el marco para que la política monetaria pueda seguir brindando estabilidad de precios ante los nuevos tipos de shocks que estamos enfrentando”. “Si bien las expectativas de inflación a largo plazo en la eurozona no se desanclaron durante el aumento de la inflación [de 2022 hasta ahora], el análisis de la plantilla sugiere que habrían surgido riesgos significativos en ausencia del enérgico ajuste de la política monetaria”, analiza el BCE. Lagarde considera que había un 30% de probabilidades de que se perdiera la confianza en la capacidad de la autoridad monetaria de controlar la inflación, algo intolerable. Considerando todos los cambios introducidos en la revisión de la estrategia monetaria, el resultado es un banco central aparentemente mucho más duro que el que salió del último ejercicio similar presentado en 2021, cuando la inflación era mínima. “Nuestra estrategia de política monetaria también se encuentra en una buena posición: fortalecida por la experiencia y mejor preparada para los desafíos del futuro”, aseguró la presidenta. Teniendo en cuenta los grandes cambios estructurales que afronta la economía, como el envejecimiento de la población, la digitalización y el cambio climático, el BCE se compromete a revisar nuevamente su estrategia en 2030.

En Sintra Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, ha deslizado que podría retomar las bajadas de los tipos de interés en la segunda mitad de año desde el 4,5% actual. “Una mayoría de los miembros de la Fed consideramos que será apropiado volver a bajar los tipos en algún momento de lo que queda de año”, indicó el banquero central estadounidense en su intervención en el panel monetario del Foro de Bancos Centrales que organiza cada año el Banco Central Europeo (BCE) en Sintra, Portugal.  La Fed recortó los tipos de interés desde el pico del 5,5%, pero ha optado por mantener sus tasas inalteradas desde el pasado diciembre, coincidiendo con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, ante las dudas sobre el impacto económico que podría causar la guerra comercial con el resto del mundo. Ahora, sin embargo, con la fecha para cerrar acuerdos comerciales ya a la vuelta de la esquina y sin nuevas tensiones aparentes en la inflación, la situación comienza a cambiar y el banco central toma nota de ello y se prepara para volver a moverse. Todo dependerá de los datos que vayan llegando y de que los acuerdos se materialicen de forma que el impacto inflacionario de los aranceles sea mínimo, pero con esos condicionantes, la cita de la Fed en septiembre se coloca en posición ventajosa para llevar a cabo el primer recorte de las tasas tras el parón. Pese a esa aparente preferencia, Powell no cerró la puerta a afrontar la bajada de tipos de interés incluso antes, en la cumbre que celebrará el 30 de julio. “Va a depender de los datos. Decidimos reunión a reunión y no querría poner o quitar el foco de ninguna específicamente”. Powell, sin embargo, no parece anticipar un camino muy largo de descensos de los tipos de interés. Según señaló, la política monetaria en Estados Unidos se encuentra ahora en terreno “moderadamente restrictivo”, pero no de forma exagerada como muestra el hecho de que “el crecimiento se mantiene sólido y el mercado laboral está fuerte”. Con ese diagnóstico, y teniendo en cuenta que Estados Unidos no tiene necesidad de adoptar estímulos monetarios de momento, se puede anticipar que la Fed no llegará a acercarse al nivel neutral manejado por el BCE y que se sitúa alrededor del 2%. En su caso, después de los episodios de alta inflación, los tipos podrían alcanzar su suelo en algún punto entre el 3% y el 4%, lo que garantizaría entre dos y cinco bajadas de los tipos de interés como máximo si no se producen nuevos shocks. El presidente de la Fed, urgido por Donald Trump hasta la extenuación para que recorte las tasas, considera que la postura adoptada de esperar a ver cómo los efectos de la guerra comercial a la inflación ha sido la correcta. Powell defiende que la economía estadounidense está en una muy buena situación, con una inflación del 2,3% y una tasa de desempleo del 4,2%, algo que le permite mantener el compás de espera. Powell, de hecho, trasladó a Trump la culpa de que la Fed no haya podido seguir bajando los tipos de interés en sintonía con el resto de bancos centrales al indicar que decidieron pausar en el momento en el que conocieron el tamaño de los aranceles.

El índice del dólar, que mide la fortaleza de la moneda frente a una canasta de otras seis, entre ellas la libra, el euro y el yen, se ha desplomado más de un 10% en lo que va de 2025, el peor comienzo de año desde el fin del sistema de patrón oro de Bretton Woods, en 1973, cuando cayó un 15%. Las políticas comerciales de Trump impulsan a los inversores globales a repensar su exposición a la moneda. “El dólar se ha convertido en el chivo expiatorio de las políticas erráticas de Trump 2.0”, decía esta semana un informe de estrategia de ING, que decía que la guerra arancelaria intermitente, las enormes necesidades de endeudamiento de Estados Unidos y las preocupaciones sobre la independencia de la Fed han socavado el atractivo del dólar como refugio. Se espera que esta histórica legislación añada 3,2 billones de dólares a la deuda de Estados Unidos en la próxima década y ello alimenta las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda del país, provocando un éxodo del mercado de bonos del Tesoro de Estados Unidos, la rentabilidad vive la mejor racha alcista en cinco años. En cambio, el euro, que varios analistas predecían que caería a la paridad con el dólar en 2025, ha subido un 13,5% por encima de los 1,18 dólares, al descontar los riesgos de crecimiento en Estados Unidos, mientras que ha aumentado la demanda de otros activos seguros, como el bono alemán. El euro avanza el 13,5% en el año frente al dólar, lo que supondría a estas alturas su mejor balance del año contra la divisa estadounidense desde que en 2017 se revalorizase un 14%. La arbitrariedad de las políticas de Donald Trump, con la guerra comercial como epicentro, y sus intentos de injerencia en las decisiones de política monetaria del banco central estadounidense, la Reserva Federal, unido a los ataques a su presidente, Jerome Powell, refuerzan al euro. La mayoría de analistas estiman que, si la guerra comercial se recrudece, la economía estadounidense se debilita más y la Reserva Federal acelera las bajadas de los tipos de interés el euro tiene mimbres para alcanzar los 1,2 dólares al cierre de año. El mercado comienza a especular, incluso, con la posibilidad de que la moneda única gane posiciones como divisa referencia de reserva, una característica que solo tiene el dólar y que le ha servido tradicionalmente para actuar como refugio ante las incertidumbres. Este hecho no ha sucedido este año por las estrategias de Trump. Según fuentes del Financial Times, varios funcionarios del BCE están empezando a cuestionarse si la reciente fortaleza del euro podría estar yendo demasiado lejos. Un euro más fuerte encarece las exportaciones del bloque y podría obstaculizar el crecimiento, especialmente en un entorno global más proteccionista bajo la administración Trump, que puede añadir presión sobre la política monetaria del BCE.

La caída del índice del dólar es uno de los mayores de la última década, y el DXY se acerca a niveles de sobreventa en RSI. En estos niveles debería estabilizarse y el flujo vendedor de dólares debería parar, en nuestra opinión es una presión vendedora de cara al deadline del 9 de Julio, que luego debería aflojar.

DXY Drawdowns

DXY RSI

Índice dólar últimos 5 años (-12% en el 2025).

En cuanto al sentimiento de mercado empieza a verse un optimismo inversor, con el índice Alcistas menos Bajistas (Bulls minus Bears) repuntando.

AAII Bulls – Bears

Importante esta semana:

Ayer se publicó el dato de empleo en Estados Unidos, la economía estadounidense creó 147.000 puestos de trabajo en el mes de junio, lo que supuso un dato considerablemente por encima del esperado por el consenso (106.000). Además, las referencias de los dos meses anteriores fueron revisadas al alza en 16.000 puestos de trabajo, lo que incrementa el sesgo positivo del dato. Por sectores, destacó el sector público que creó 73.000 puestos de trabajo, lo que contrasta con los 7.000 del mes anterior. Así, el sector privado tan sólo creó 74.000 empleos frente a los 137.000 en mayo, centrado especialmente en el sector sanitario. La tasa de paro se desaceleró en una décima hasta el 4,1%, lo que supone un dato mejor al de las estimaciones del consenso que esperaban un deterioro de la referencia hasta el 4,3%. En materia de precios las ganancias medias por hora se desaceleraron en términos interanuales un 3,7%, una décima por debajo de lo esperado por el consenso, siendo la variación mensual del 0,2%, también una décima por debajo de lo esperado, lo que sugiere presiones salariales contenidas.

Ayer la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó ayer, por un estrecho margen de 218 a 214, la polémica ley fiscal “Big Beautiful Bill”, después de que el Senado también la aprobase el martes», en una todavía más ajustada votación de 51-50, donde tres republicanos votaron en contra. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, criticó el hecho de que el Senado modificase el proyecto “más de lo deseado”. De esta forma, la Cámara votó el miércoles el texto definitivo. Aunque el miércoles, a pesar de su mayoría republicana, la Cámara de Representantes bloqueó temporalmente el avance del nuevo paquete fiscal impulsado por la Casa Blanca, después de que cinco republicanos rompieran filas y votaran en contra. Este revés muestra las fracturas internas dentro del propio partido de Trump y plantea dudas sobre la viabilidad de su agenda económica, especialmente en temas sensibles como recortes fiscales o incentivos a la inversión.

El Presidente de la Fed de Atlanta y miembro de la Reserva Federal, Raphael Bostic, advirtió que el impacto inflacionista de los aranceles será lento pero persistente, manifestando que las empresas están trasladando paulatinamente los costes, y que es sólo cuestión de tiempo hasta que se refleje totalmente en los precios.

Trump envió este lunes una nota manuscrita a Powell donde le acusa de ser “demasiado tardío” y de causar enormes pérdidas al país, afirmando que “debería avergonzarse”, al igual que toda la Junta, por no bajar tipos.

Además, Trump se mostró «muy decepcionado» con su reciente conversación con Putin, al considerar que el presidente ruso no tiene intención de poner fin a la guerra en Ucrania. Por su parte, Zelenski mantendrá una llamada con Trump para discutir la paralización de entregas de armas estadounidenses.

En materia comercial, Trump dijo que no espera extender la fecha límite del 9 de julio. Por su parte, Bessent dijo que sí podría haber algunas extensiones para cerrar los principales pactos antes del festivo del Día del Trabajo (Labor Day) en septiembre. Por su parte, Canadá retiró este lunes su impuesto a los servicios digitales, que afectaba a grandes tecnológicas estadounidenses como Meta y Alphabet, con el fin de relanzar las negociaciones comerciales con Estados Unidos.

En Europa la inflación general en la zona euro se aceleró en una décima hasta el 2,0% en junio, en línea con el objetivo del Banco Central Europeo, impulsada por un repunte temporal en los precios del petróleo a mediados de mes debido a las tensiones geopolíticas entre Israel e Irán. Sin embargo, dada la posterior caída del petróleo, se espera que la referencia pueda volver a situarse por debajo del 2% en los próximos meses. Por su parte, la inflación subyacente se mantuvo estable en el 2,3%, reflejando cierta resistencia, con los servicios acelerándose en una décima hasta el 3,3%, 0,7% en términos mensuales, si bien es cierto que manteniéndose mucho más contenidos que en meses anteriores. De esta forma, la expectativa de un crecimiento salarial más moderado y el desvío de bienes chinos hacia Europa como consecuencia de los aranceles de Estados Unidos podrían empujar la referencia core hacia el objetivo del BCE.

El canciller alemán Friedrich Merz advirtió, el fin de semana pasado, a los líderes de la UE sobre el creciente riesgo de una nueva crisis financiera, provocado por el aumento simultáneo de la deuda pública y privada en Europa. Aunque reconoció que no existe un peligro inminente, dejó claro que se trata de una tendencia preocupante.

En China, el PMI manufacturero privado elaborado por Caixin dejaba señales positivas en junio. En números, el indicador escaló hasta 50,4, muy por encima del 49,3 estimado y del 48,3 anterior.

En Reino Unido ha sido una semana turbulenta políticamente hablando, aunque al final el primer ministro británico Keir Starmer reafirmó públicamente que Rachel Reeves seguirá como Ministra de Finanzas «durante muchos años», con el objetivo de calmar a los mercados tras una jornada de fuerte volatilidad provocada por rumores sobre su posible salida.

En España, el empleo mantiene un visible dinamismo en junio. El número de afiliados a la seguridad social aumentó en junio en 76.720 personas, un aumento mayor que el mismo mes en 2024 y 2023, permitiendo que la cifra total de afiliados ascienda hasta niveles de 21.861.095. Asimismo, en el mes de junio, crece especialmente el empleo entre los menores de 30 años y los mayores de 55 (+27,9% y +24% respectivamente), muy por encima de la media (+12,1%). Por sectores, la mayoría ganan afiliados, con especial intensidad en la agricultura (+2,8%) por razones estacionales. Pasando al desempleo registrado, se reduce en junio en 48.920 personas hasta un total de 2.405.963 personas, la cifra más baja desde junio de 2008. En el acumulado de los últimos 12 meses, el número de parados cede en 155.104 personas (-6,1% interanual).


Triple factura de la gran reforma fiscal de Trump.

“EEUU perdió la triple A, pero ahora tiene la triple B. ¿Quién necesita solvencia cuando puedes imprimir deuda?” En Wall Street, empiezan a abundar los chistes fáciles que ironizan sobre la rebaja en la calificación crediticia de la deuda soberana de la mayor economía del planeta mientras el presidente del país, Donald Trump, consigue sacar adelante su titánico plan presupuestario, bautizado como ‘Big, beautiful bill act’, o BBB. Con muchos detractores, incluso entre las propias filas conservadoras, el plan no solo hipoteca las finanzas del país, sino también la identidad política del Partido Republicano en EEUU. Otro chiste: “Perder la calificación AAA es una tragedia, pero mira el lado bueno. Ahora tenemos la BBB: ¡Por fin un downgrade que viene con recortes fiscales para los ricos!Trump ha logrado sacar adelante el proyecto tras una intensa semana de duras y largas negociaciones en la colina del Capitolio, donde ha tenido que recurrir a amenazas y chantajes para que los suyos votaran a favor del proyecto que aglutina, aunque descafeinadas, gran parte de sus grandes promesas electorales. El Gran y bonito proyecto legal viene acompañado de un triple coste: político, porque amenaza con fracturar la base electoral republicana; económico, porque incrementa la desigualdad y la deuda del país; y social, porque sacrifica programas vitales que protegen a los sectores más vulnerables, con un recorte sin precedentes en sanidad pública y en ayudas a programas de alimentos y atención asistencial.

Los analistas no tienen duda. Hay consenso a la hora de señalar que, a corto plazo, Trump puede capitalizar el apoyo de las élites económicas y reforzar la narrativa del “milagro fiscal”. Es más, las rentas altas son las grandes beneficiadas de ‘la triple B’. Sin embargo, a medio y largo plazo, pone en riesgo la sostenibilidad fiscal y la cohesión social del país, y puede convertirse en un boomerang electoral para el Partido Republicano en 2026, cuando se celebren los comicios a mitad de mandato para renovar el Congreso. Ese ha sido el gran problema que ha tenido el plan presupuestario y fiscal de Trump para salir adelante y que ha obligado al presidente a intervenir en persona para lograr los apoyos necesarios. Incluso con amenazas e insultos públicos. Victoria por la mínima, porque varios congresistas republicanos se han negado a apoyar la iniciativa, conscientes del coste político en algunos estados, donde la población depende en mayor medida de los fondos federales para acceder, por ejemplo, al sistema sanitario. Los recortes del borrador inicial ya suponían dejar sin cobertura sanitaria a cerca de 9 millones de estadounidenses, además de reducir los beneficios para quienes no cuentan con seguro privado -alrededor del 8% de la población-. Tras las enmiendas introducidas a lo largo de su tramitación parlamentaria, el presupuesto para sanidad pública se ha rebajado aún más, disparando la cifra de afectados hasta cerca de 18 millones, que podrían perder la protección de Medicaid, según los cálculos de la Oficina Presupuestaria del Congreso.

Hay muchos otros recortes, por ejemplo, en incentivos a renovables, aunque ese no ha sido un punto de fricción entre los congresistas, como tampoco lo han sido las exenciones fiscales a las propinas, las horas extras o las pensiones de la Seguridad Social. Es el regalo de Trump a los contribuyentes y fue también uno de sus reclamos electorales más populares, aunque hay letra pequeña, ya que se establen por tramos y no son deducciones universales. Aumentan también las desgravaciones por hijos. Sin embargo, ni tipo de Sociedades al 15% para pymes (se mantiene en el 21%) ni grandes rebajas fiscales a las clases bajas como también prometió en campaña. De hecho, según los expertos, el plan de Trump prioriza los recortes de impuestos al 10% de los contribuyentes más ricos, así como a las grandes multinacionales (que además ya están exoneradas de tributar al 15% mínimo, tal y como preveía el acuerdo de la OCDE que EEUU rubricó en su día, pero del que Trump se ha desmarcado).

Las estimaciones iniciales hablan de que para los hogares más pobres supondrá un aumento de la factura fiscal promedio de 1.600 dólares anuales, mientras que para los más ricos sumará un ahorro de 12.000 dólares al año. Aun así, el mayor golpe se lo llevarán las cuentas públicas. Según el Comité para un Presupuesto Federal Responsable, el plan supondrá un aumento de la deuda para el Tesoro estadounidense de 4,1 billones de dólares hasta 2034, una vez descontadas ya las últimas enmiendas introducidas antes de su aprobación final. La cifra podría ascender hasta los 5,5 billones si las reformas se hacen permanentes. El efecto sobre el déficit crónico de las finanzas estadounidenses no solo está relacionado con la caída de los ingresos tributarios, que además Trump espera compensar en parte con su guerra arancelaria, sino también por el disparado gasto que contempla. Llama la atención, por ejemplo, los más de 150.000 millones de dólares para construir un escudo antimisiles que cubra todo el territorio nacional. O una partida de casi 70.000 millones para aumentar el control migratorio en las fronteras. Entre los detractores de tanto gasto, nada menos que el hombre más rico del mundo, Elon Musk, que ha pasado de ser el escudero y mano derecha de Trump, a ser su mayor crítico. Incluso después de firmar la paz tras un agrio enfrentamiento en redes sociales que selló su divorcio en el poder, han vuelto a enfrentarse públicamente estos últimos días.

Trump sigue aplaudiendo su gran proyecto, con el que confía que pasará a la historia como el mejor presidente de EEUU. De ahí el empeño en tenerlo listo para el 4 de julio, Día de la Independencia. Sin embargo, su nivel de aceptación entre los votantes es mínimo. Según las últimas encuestas, solo 3 de cada diez estadounidenses aprueban la BBB, un nivel inusitadamente bajo para una ley estrella. Precisamente por eso, ni siquiera gusta entre las filas republicanas, donde se teme que se vuelva en su contra y se repita lo que vivió George W. Bush tras su intento fallido de privatizar la Seguridad Social en 2005, o incluso algo que ya sufrió el propio Trump, cuando en 2017 se planteó derogar el Obamacare. Ahora, aunque no acaba con el sistema de salud pública en sentido estricto, en la práctica lo deja tiritando. Paradójicamente, los principales damnificados son los propios votantes de Trump: desde 2009, el Partido Republicano ha pasado a controlar más de la mitad de los distritos más pobres y más dependientes de Medicaid.


La maldición de Tutankamón. Ignacio de la Torre. Economista Jefe – Arcano Partners.

Hace unos días, un periódico escribió acerca de las misteriosas muertes de los arqueólogos que abrieron la tumba de Tutankamón en noviembre de 1922, provocadas supuestamente por un “hongo misterioso”. Yo también recuerdo haber escuchado de niño esa historia, edulcorada por supuestos avisos que, en jeroglífico, figuraban en la tumba del faraón: “No me toquéis”. Al no respetar los avisos, los “hongos” acabaron con la vida de los científicos, cumpliéndose así la “maldición”.

En realidad, se trata de una patraña. Ninguno de los arqueólogos que abrió la celebérrima tumba murió de ninguna infección asociada a la momia ni similar. El financiador de la expedición, Lord Carnarvon, falleció a los cinco meses al picarle un mosquito, y afeitarse posteriormente la herida con una navaja, lo que le generó una infección mortal en una época en la que no se disponía de antisépticos. El arqueólogo principal, Howard Carter, murió de un linfoma 16 años después de haberse enfrentado a la momia, y el resto de los arqueólogos tuvieron vidas longevas. En total, accedieron a la tumba 25 personas en 1925, y según analizó más tarde el British Medical Journal, su longevidad fue acorde con la esperanza de vida de entonces. En palabras de Ceram, autor del famoso libro Dioses, tumbas y sabios: “La leyenda se convirtió en un sensacionalismo mediático, particularmente después de la muerte de Lord Carnarvon. A pesar de la superstición generalizada, Carter refutó estas afirmaciones, enfatizando una perspectiva racional sobre los eventos y desacreditando la narrativa de maldiciones dentro de la cultura egipcia antigua”.

La maldición de Tutankamón se reduce a rumores desatados por la prensa amarilla, rumores que, mantenidos durante décadas a pesar de la evidencia, han creado una posverdad hasta el punto de que la patraña se sigue repitiendo 103 años después.

Cuando analizamos cómo esta maldición afecta a la toma de decisiones políticas nos encontramos con múltiples ejemplos:

Si se debate sobre la energía nuclear, muchos políticos apelan a su “falta de seguridad” esgrimiendo ejemplos como el accidente de Fukushima, ejemplos que mucha gente asocia a un elevado número de víctimas mortales, cuando la realidad es que no se registraron fallecimientos en dicho evento (según la información disponible, tan solo siete personas han muerto en accidentes nucleares en todo Occidente desde 1961). El debate se lleva hacia la “energía verde”, que presenta sus limitaciones de inercia, como demostró el apagón del pasado 28 de abril, y obvia el hecho de que la nuclear no emite dióxido de carbono.

Si se discuten políticas para solucionar la carestía de vivienda, surgen ideas mágicas como “limitar precios”, ideas que la experiencia y el mundo académico han demostrado que no funcionan. Por el contrario, tienden a reducir la oferta disponible y posteriormente, a encarecerla y a expulsar del mercado a las familias más humildes, ya que la oferta restante de casas se canaliza hacia personas con menos riesgo de impago, que son los de mayor renta. Al menos desde el Imperio romano, los políticos han buscado la “limitación de precios” como forma de solucionar el problema de la inflación. Del hecho de que estas regulaciones se hayan repetido a lo largo de la historia se muestra su total fracaso. Los precios altos se solucionan con más oferta, da igual que se trate de casas o de café.

Si la decisión sin debate establece duplicar el gasto militar para cumplir con las obligaciones de la alianza a la que un país pertenece, suele afirmarse que dicho aumento se realizará “sin recortar ni un céntimo el gasto social”. En otras palabras: se financia a través de un aumento de la deuda pública, que será pagada por nuestros hijos, quienes hoy no pueden votar ni expresar su posición ante esa decisión, como tampoco ha podido pronunciarse formalmente el Parlamento a través del marco presupuestario, que hoy parece objeto de reliquia democrática y constitucional. Si se defiende la opción de no aumentar aún más el gasto militar con lo comprometido con el resto de los aliados bajo el argumento de que un país es “soberano”, entonces la decisión lógica debería ser la soberana retirada de la alianza para no pagar.

Se puede ser socio de una piscina y pagar, no pretender seguir disfrutándola sin pagar la cuota acordada por el resto de los socios.

Hace tiempo, el Gobierno británico, quizás escaldado por el Brexit (otro lamentable ejemplo de la maldición), propuso una iniciativa, conocida como evidence-based policy, para crear políticas basadas en evidencia, no en falsos hongos asesinos. Esta iniciativa devino en el repositorio What Works Network, sencillamente, para evaluar qué funciona y qué no funciona para, sobre ello, hacer política. Datos frente a hongos. Creo que emular esta idea haría mucho bien.

Heródoto, en el siglo V antes de Cristo, afirmó que la nobleza persa educaba a sus hijos en dos máximas: la primera es no mentir, la segunda, no incurrir en deudas, porque el que incurre en deudas, acaba mintiendo. Por desgracia, la maldición de Tutankamón engarza deudas y mentiras 2.500 años después.


¿Huyendo del dólar? Rafael Pampillón Olmedo. IE Business School y Universidad CEU San Pablo.

Recuerdo bien la primera vez que alguien me explicó por qué los bonos del Tesoro de Estados Unidos eran el activo más seguro del mundo. Fue durante una clase de la asignatura Organización Económica Internacional. Con ese tono casi reverencial que se reserva para hablar de cosas incuestionables: la gravedad, el sol saliendo por el este y los bonos americanos como el refugio universal para los ahorradores en épocas de crisis económicas. Desde entonces, esa idea se me quedó grabada: en un mundo lleno de incertidumbres, Estados Unidos siempre era el ancla.

En consecuencia, la relación del euro con el dólar es uno de los indicadores más observados de la economía global. No solo refleja la confianza relativa en las economías de la Eurozona y Estados Unidos, sino que también influye directamente sobre el comercio internacional, el crecimiento económico y la competitividad internacional. Ayer, el tipo de cambio se situó en torno a 1,18 dólares por euro, consolidando una tendencia de apreciación del euro frente al dólar. Algo que se observa desde comienzos de año, cuando estaba a 1,02 dólares por euro: una depreciación del dólar de más de un 15% frente al euro.

No es un refugio seguro

Algo está cambiando. Los inversores están abandonando los bonos estadounidenses a largo plazo. Y no es un movimiento puntual es algo mucho más profundo: la desconfianza en la capacidad del gobierno americano para mantener el timón firme en medio de una tormenta provocada por políticas fiscales, laborales y arancelarias equivocadas.

Porque una cosa es emitir deuda cuando tu credibilidad resulta incuestionable y otra muy distinta es hacerlo cuando tus inversores empiezan a desconfiar. Estados Unidos cruzará este año la barrera del 125% de deuda pública sobre el PIB, y su déficit presupuestario superará el 6%. Se trata de niveles que no se veían fuera de contextos de guerra o recesiones profundas. Entre otros motivos porque la política fiscal sigue desbocada.

La propuesta fiscal de Trump, presentada con el entusiasmo grandilocuente que le caracteriza, promete recortes de impuestos que se financiarían, en gran parte, con aranceles y con más deuda. La Casa Blanca defiende que el crecimiento económico compensará el agujero fiscal. Pero ésa es una apuesta arriesgada, sobre todo cuando los mercados ya están empezando a mostrar signos de nerviosismo.

Ese nerviosismo se traduce en elevadas ventas de bonos a largo plazo, que hasta hace poco eran el termómetro de la confianza internacional en EEUU. Ya no lo son. Ahora, paradójicamente, el mercado los percibe como unos activos de riesgo. El mensaje es claro: si quieres que te prestemos a largo plazo, tendrás que compensarnos más. En el fondo, lo que se está poniendo en duda no es la solvencia inmediata de Estados Unidos, sino su fiabilidad futura.

Esta situación ha llevado a una reducción en la calificación crediticia del país, la más reciente por parte de Moody’s, que retiró la última calificación AAA que Estados Unidos aún conservaba entre las principales agencias calificadoras.

Malas instituciones

La correlación tradicional entre el dólar y los rendimientos de los bonos también se ha roto. Antes, cuando los tipos subían, el dólar se fortalecía. Actualmente, en cambio, los rendimientos suben y el dólar se deprecia. ¿La lectura? Los inversores están empezando a percibir un riesgo sistémico: se paga más por la deuda debido al deterioro institucional, fiscal y geopolítico de la primera potencia mundial. Pero, sobre todo, porque el dólar ha dejado de ser, por momentos, lo que era: un refugio. ¿Por qué? Porque el respaldo institucional que garantizaba su valor ya no parece tan sólido

Sé que ésta no es la primera vez que se cuestiona el liderazgo del dólar. Ya ocurrió en los años 70, y luego en la gran crisis financiera. Pero hay algo distinto esta vez. La erosión no viene solo por el lado económico, sino también por el institucional. La Reserva Federal está bajo presión política. Las decisiones fiscales parecen guiadas más por objetivos electorales que por la sostenibilidad de las finanzas públicas. Incluso se empieza a jugar con la idea de devaluar el dólar como herramienta comercial. Trump y sus asesores económicos, como Peter Navarro, han acusado a otros países, sobre todo a China, de manipular el tipo de cambio. Y han pedido públicamente que el dólar fuera más débil para reducir el déficit comercial.

Y no nos engañemos. Un mundo sin una moneda de reserva fuerte, segura y estable genera incertidumbre. El yuan carece de convertibilidad plena. El oro es volátil. Las criptomonedas, aún más. Quizá el euro sea la única moneda que pueda tomar el relevo.

En el fondo, la pregunta que flota en el aire es ésta: ¿puede una economía seguir siendo el eje del sistema financiero global cuando no cuida su propia estabilidad? Hasta ahora, la respuesta había sido sí, pues EEUU tenía crédito político, institucional, económico. Hoy, ese crédito empieza a reducirse.

No se trata de una rebelión abierta, aún no. Pero sí de un murmullo creciente. Y en los mercados, los murmullos a menudo anuncian terremotos.

Trump abre otro frente contra la economía global. Financial Times.

Era solo cuestión de tiempo antes de que la guerra de Donald Trump contra lo que solíamos conocer como la economía global se extendiera del comercio a otras áreas. Aunque su guerra comercial está programada para entrar en una nueva fase la próxima semana –cuando se supone que entrará en vigor el programa arancelario del Día de la Liberación del presidente de EEUU–, acabamos de presenciar la primera escaramuza en el segundo frente, el de los impuestos.

En 2021, los países liderados por el G7 y la OCDE alcanzaron un acuerdo sobre cómo reformar las normas fiscales para las empresas internacionales. La falta de actualización de una antigua serie de tratados fiscales bilaterales destinados a evitar la doble imposición había conducido, con demasiada frecuencia, a una situación de doble no imposición, con lagunas legales que permitían con demasiada facilidad a las empresas simular que sus beneficios se obtuvieron en jurisdicciones con impuestos bajos o nulos. Al final, los esfuerzos de “erosión de la base imponible y traslado de beneficios” dieron como resultado, en gran parte gracias al primer secretario del Tesoro de Trump, Steven Mnuchin, nuevas normas que permiten a los países gravar a las empresas que operan en sus jurisdicciones si estas reciben una tributación inadecuada en otros lugares. Pero conceder a otros países el derecho a gravar las ganancias de las empresas estadounidenses nunca fue del agrado del presidente. La insistencia en la soberanía fiscal de Estados Unidos y la oposición a la extraterritorialidad por parte de otros países son un asunto bipartidista en Washington. Dado el pugilismo de Trump, era inevitable que se produjera un conflicto. La pregunta es cómo responderán otros países.

El sábado, otros países del G7 aceptaron la exigencia de EEUU de que sus empresas queden exentas de dos normas que considera especialmente injustificables. A cambio, Washington ha gestionado la eliminación del artículo 899 del “grande y hermoso” plan fiscal. Este artículo, que podría haberse insertado precisamente para generar influencia y forzar este resultado, habría impuesto nuevos impuestos estadounidenses a las empresas de países que se considera que discriminan a las empresas estadounidenses. La OCDE ha acogido con satisfacción el acuerdo. Es probable que ceder ante Estados Unidos no haya sido la decisión más inteligente. Después de todo, ha demostrado que el chantaje puede funcionar. Al mismo tiempo, la administración Trump nunca tiene claro qué compromisos mantendrá. En este caso, el primer secretario del Tesoro estadounidense ha asegurado a sus homólogos que está comprometido a abordar cualquier riesgo “sustancial” de traslado de beneficios dentro de su sistema nacional, siguiendo el plan internacional al que otros se han adherido en su totalidad. Sin embargo, no queda claro cómo se dará seguimiento y se hará cumplir este compromiso.

Sin embargo, los demás países del G7 podrían haber llegado a la conclusión de que, entre muchas batallas, esta no era la mejor. Esto fue especialmente cierto en el caso de Canadá, que se rindió en otra batalla fiscal. Retiró rápidamente un impuesto a los servicios digitales después de que Trump cancelara las negociaciones comerciales y amenazara con aranceles más altos a los productos canadienses. Los impuestos especiales de venta (DST) también podrían generar fricciones con los países europeos: Reino Unido, Francia, España e Italia tienen sus propias versiones de este impuesto. Aunque el DST británico sobrevivió a los primeros anuncios comerciales con EEUU, podría seguir en la mira de Washington. A los países de la UE, protegidos por el tamaño de su gran bloque comercial, debería resultarles más fácil resistir. Mientras buscan una solución a las negociaciones comerciales con Trump, deberían resistir cualquier presión para comprometer la soberanía fiscal a cambio de un acuerdo rápido.

Lo que está claro es que las empresas no salen beneficiadas de este tipo de conflictos. En lugar de un acuerdo difícilmente alcanzado, algunas multinacionales tendrán que enfrentarse ahora a un sistema dual más complejo que seguramente recaude un nivel de impuestos equivalente. El hecho mismo de que las normas fiscales se hayan convertido en objetivos legítimos de coerción económica añade más incertidumbre política. Con independencia de que sea o no intención de Trump, el precio de hacer negocios transfronterizos ha aumentado aún más.

Buen fin de semana.

Comentario de mercado viernes 27 de Junio del 2025.

Tras el alto el fuego entre Israel e Irán, y con los mercados en modo complaciente, el Nasdaq y Nvidia han marcado esta semana nuevos máximos históricos, la atención de los mercados gira hacia varias citas clave, primero serán las fechas límite de las negociaciones comerciales, 9 de Julio en general y 12 de Agosto para China, aunque anoche hubo novedades en estas últimas, además la Casa Blanca espera que próximamente se firmen acuerdos con JapónCorea del Sur y Vietnam, veremos si hay acuerdos, fijación de aranceles de forma unilateral por Estados Unidos, o nuevas prórrogas… El segundo hito del que estará pendiente el mercado en el corto plazo es la aprobación de la “Big Beautiful Bill Act” de Trump, el 4 de Julio es la fecha autoimpuesta para su aprobación en el Congreso, previa votación en el Senado, probablemente hoy viernes, y que según el economista jefe de la Casa Blanca, Miran, contribuirá a reducir el déficit público entre 8,5 y 11 billones de dólares en la próxima década (calcula una reducción de 3-5 billones por mayor crecimiento ante recorte de impuestos y desregulación, y otros 3 billones en recaudación por aranceles), lo que contrasta con las estimaciones de la Oficina Presupuestaria del Congreso de incremento de déficit en 2,8 billones de dólares, y el tercer catalizador de mercado serán los datos macro especialmente importantes por sus implicaciones en las decisiones de tipos de la Fed, el informe de empleo que se publica el 3 de Julio y el de IPC el 15 de Julio, además el 15 de Julio da inicio la temporada de resultados del segundo trimestre del año, comienza a presentar sus números la banca de inversión americana.

Las tensiones en Oriente Medio parecen llegar a una pausa con el alto el fuego entre Irán e Israel, anunciado en la madrugada del lunes, según el Wall Street Journal, los mediadores de Israel y Hamás podrían reunirse pronto en Egipto, además Trump dice que Estados Unidos hablará con Irán la próxima semana y podría firmar un acuerdo nuclear. Esta semana se ha celebrado una importante cumbre de la OTAN, en la que se exigió a los países miembros destinar un 5% del PIB a gasto en defensa. España, por su parte, ha declarado que dedicará solo un 2,1%, mientras que Mark Rutte, secretario general de la OTAN, afirma que España alcanzará el 3,5%…

Lo más destacado de la semana ha sido la depreciación del dólar, que perdió ayer niveles de 1,17 dólares por euro, niveles no vistos desde Septiembre del 2021. La novedad reside en que el mercado apuesta ahora por recortes de tipos en Estados Unidos antes de lo esperado, tras las declaraciones de Trump que apuntan a que estaría ya buscando reemplazo para Jerome Powell al frente de la Fed, el WSJ estaría barajando como candidatos a Kevin Warsh (ex miembro de la Fed) y Kevin Hasset (actual director del consejo económico nacional). El cambio, según prensa estadounidense, podría llegar en septiembre u octubre de este mismo año pese a que el mandato de Powell deberá concluir en mayo de 2026. El miércoles Powell volvía a comparecer, esta vez ante el Senado, en donde comentó a sus miembros que “es muy difícil predecir” los efectos de la inflación, lo que justificaría en su opinión el “esperar y ver” puesto en marcha y que asegura tipos oficiales estables durante el verano. La voz discordante dentro de la Fed llegó con las declaraciones de los gobernadores Waller y Bowman, ambos dispuestos a recortar tipos incluso en julio si los datos de inflación siguen mostrando contención. El dólar se ha depreciado contra todas las monedas del G-10 y la mayoría de las emergentes ante los peores datos macro y la caída de rentabilidades de su deuda.

La predicción de los analistas de la divisa norteamericana para los próximos meses es que continúe débil a costa del caos comercial provocado por la Casa Blanca y los riesgos geopolíticos internacionales. Y, aunque tanta incertidumbre pesa sobre el billete verde a corto y medio plazo, al mismo tiempo este escenario blinda su futuro como moneda de referencia mundial. Todo, gracias al efecto conocido como sonrisa del dólar. El padre de esta teoría es Stephen Jen, execonomista de Morgan Stanley, que defiende que el dólar tiende a fortalecerse en dos escenarios extremos, de ahí la forma que dibuja el gráfico, similar a una sonrisa. Ahora la divisa se encuentra en algún punto del valle de la gráfica, pero nadie duda de su remontada, posiblemente después del verano. Julio será un momento determinante para conocer el futuro de la guerra arancelaria, mientras que las tensiones geopolíticas, sobre todo en Oriente Medio, mantienen a los inversores en alerta. Aunque el escenario de debilidad es predominante en estos momentos, el efecto sonrisa del dólar “está lejos de haber muerto”, según Goldman Sachs Asset Management, a corto plazo, Goldman Sachs espera que “el dólar se siga debilitando”, pero al mismo tiempo apuntó a que gran parte de la presión sobre la divisa ha desaparecido. Su predicción es que continuará el ajuste de “las ratios de cobertura en las carteras”, pero para ver un nuevo descenso pronunciado será necesario que la Reserva Federal retome la desescalada en el precio del dinero, posiblemente ya en septiembre. Además, de cara al futuro también juega a favor del dólar que, junto a los bonos del Tesoro de Estados Unidos, sigue manteniendo su rol de activo refugio tradicional, a pesar de los desafíos que plantean hoy en día tanto la economía como la política estadounidense, según los analistas de Goldman. Ahora bien, eso no quita para que el escenario actual presione contra el dólar, a favor de otras divisas y, sobre todo, de otros mercados. Un billete verde más débil reduce la prima de la renta variable estadounidense frente a otras bolsas más atractivas, como Europa o Japón, que son los grandes beneficiados de la situación actual. Desde Goldman reconocen que en los últimos meses los inversores han diversificado geográficamente mucho más su cartera, en particular alejándose de la renta variable de Estados Unidos, los bonos del Tesoro y, también, del dólar.

También ha sido una semana volátil para el precio del petróleo, el martes, tras decir Trump que Israel e Irán habían acordado un alto al fuego, todo ello después de que Irán atacase el lunes por la tarde bases americanas en Qatar, con preaviso a Estados Unidos, ataque simbólico, dejando un “tablero empatado” que lleva a Trump a afirmar que “es tiempo para la paz”. Las bolsas acogieron los últimos acontecimientos con subidas ante la probabilidad de una pausa duradera en el conflicto de Oriente Medio. Esta nueva situación provocó una fuerte caída en el precio del petróleo, el precio del Brent llegó a caer un 15% desde máximo del lunes, hasta 69 dólares por barril, niveles previos al ataque de Israel a instalaciones nucleares iraníes el 12 de Junio. Ya antes del alto al fuego el petróleo se había mostrado tranquilo al intuirse que no había una intención clara por parte de Irán de cerrar el Estrecho de Ormuz, con los problemas que esto hubiese acarreado sobre la oferta del crudo, la inflación y las bajadas de tipos. La atención se centra en el estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio energético global, por el que transita el 30% del comercio mundial de petróleo y el 20% del gas natural licuado (GNL). Asia es el principal destino del GNL que cruza el estrecho, absorbiendo el 80% del volumen total, mientras que Europa recibe el 20% restante. En cuanto al petróleo, en el primer trimestre de 2025 Asia también lidera con un 90% del total, siendo China el mayor receptor, con un 38%. Aunque el Parlamento iraní ha aprobado el cierre del estrecho, la medida aún requiere del visto bueno del Consejo Nacional de Seguridad y del líder supremo, Alí Jamenei. Dado que China, aliado estratégico de Irán, sería el país más perjudicado por un eventual cierre, surgen dudas sobre si Teherán se atreverá a dar ese paso. Aunque el cierre del Estrecho parece bajo, ya que Irán depende de esta ruta para exportar su propio petróleo. Cerrarlo distanciaría a todos los compradores de petróleo, incluido China, y probablemente desencadenaría una reacción militar feroz y devastadora, no solo por parte de Estados Unidos.

Precio del petróleo Brent último mes (de 64$ a comienzo de Junio a 79,15$ el 23 de Junio y 68$ actual):

De los más de ochenta acontecimientos de carácter geopolítico (guerras, ataques terroristas y crisis políticas y económicas) ocurridos desde 1930, la media de rentabilidad del S&P 500 fueron caídas del 8% al 10% en el primer mes desde que se originaron, aunque a 3, 6 y 12 meses después de la fecha del inicio del evento, la rentabilidad media fue del 2%, 5% y 10% respectivamente. La rentabilidad anualizada del S&P 500 desde 1930 es superior al 8%.

La moderada reacción del mercado ante una nueva escalada del conflicto en Oriente Medio demuestra que los inversores han comprado el concepto de, lo que llaman algunos analistas, un “mundo multipolar”, esto significa que los conflictos armados se consideran más comunes, pero menos disruptivos, en comparación con la época de la Guerra Fría, por ahora los mercados están atentos al flujo de noticias en el ámbito geopolítico antes de reasignar fondos. Europa podría ser la primera beneficiaria de una vuelta a la normalidad. Por el momento la reacción del mercado ha sido moderada, con el petróleo como único activo repuntando con fuerza. Los analistas de Julius Bäer prevén que los precios puedan subir en el corto plazo hasta por encima de los 80 dólares el barril, sin embargo, la tendencia a largo plazo se mantiene intacta. El mercado petrolero sigue una senda hacia la abundancia, lo que debería presionar los precios hacia los 60 dólares el barril, según los analistas de Julius Bäer, siendo la geopolítica solo una distracción en este camino.

Tanto la Reserva Federal como el Banco de Japón esperan mayor claridad sobre el impacto del shock comercial causado por el fuerte aumento de los aranceles en el crecimiento y la inflación. Los riesgos inflacionarios impiden que la Reserva Federal reanude los recortes de tipos, mientras que los riesgos de crecimiento impiden que el Banco de Japón los suba. Las proyecciones actualizadas del FOMC pronostican mayor inflación y menor crecimiento. Si bien muchos de los partícipes del mercado coinciden en que en 2025 serán necesarios recortes de tipos de hasta 50 puntos básicos, un número creciente de miembros del FOMC considera que mantener sin cambios el tipo de referencia es la estrategia monetaria adecuada para en este momento.

El Banco Central Europeo expresó su preocupación por el mercado del oro, en relación con la negociación de derivados y las dislocaciones físicas. En cuanto a la negociación de derivados, el BCE advierte que el valor nominal negociado en mercado de los futuros del oro supera la cantidad disponible de oro físico. En cuanto a las dislocaciones físicas, el BCE cita la reciente divergencia en el mercado del oro debido a la expectativa de que Estados Unidos también impusiera aranceles a su importación. Si bien conceptualmente es correcto, muchos analistas creen que el BCE exagera los riesgos considerando el alto grado adaptabilidad del mercado del oro a las condiciones cambiantes del mercado.

La gran rotación de Estados Unidos a Europa, como resultado de la esperada huida de los inversores de las políticas de Donald Trump, ha entrado en barrena. En el último mes, el S&P 500 avanza un 2,7%, mientras que el Euro Stoxx 600 pierde un 1,7%. Un motivo de esa recuperación de los índices americanos, que en los primeros meses de año fueron muy castigados, es el denominado Taco Tradelos inversores asumen que Trump nunca va a llegar a cumplir sus peores amenazas económicas en asuntos como los aranceles, el castigo fiscal a la inversión extranjera o la presión a la Reserva Federal de Estados Unidos. Pero existe un motivo adicional, según comentaban dos informes publicados esta semana por UBS y Goldman Sachs. Los grandes fondos y patrimonios estadounidenses muestran un apetito muy limitado o nulo por mover sus carteras desde Estados Unidos a Europa. Los analistas de UBS no ocultan su decepción en una nota tras su Tesis por Europa, informe en el que aboga por una gran revalorización de los parqués del Viejo Continente por la llegada de 1,2 billones de dólares de nuevo dinero. “En el márketing reciente hay diversos grados de acuerdo (en su mayor parte escepticismo) con esta tesis, incluso en Europa. Fuera de Europa hay menos entendimiento sobre los factores detrás del optimismo, más allá del estímulo alemán y el mayor gasto en Defensa, y nos quedamos con la impresión de que la mayoría están mirando a Europa con el rabillo del ojo y con cautela”. Los analistas de Goldman Sachs, explica que “los inversores son escépticos con Europa por dos razones. Primero, por la aparente ausencia de catalizadores que impulsen la trayectoria de la Bolsa a corto plazo. Y en segundo lugar, la falta de crecimiento”. En el primer aspecto, Goldman considera que el próximo final del plazo otorgado por Trump para negociar acuerdos comerciales (vence el 9 de julio) frena en parte la llegada de nuevos flujos inversores a la Bolsa europea. Otro factor negativo es el miedo a que caiga el Gobierno francés y haya nuevas elecciones al Parlamento galo. En cuanto a las perspectivas de crecimiento, Goldman prevé un incremento nulo de las ganancias de las cotizadas en el Euro Stoxx en 2025, y del 4% en 2026. “La fortaleza de las divisas, un débil crecimiento económico y unos bajos precios del petróleo (hasta el último repunte) son rémoras para los beneficios europeos”. Dicho esto, hay sectores que sí atraen dinero americano. Según UBS, “los hedge fund estadounidenses han sido activos desde el final del año pasado al comprar acciones europeas de defensa, industria y banca”. Por el contrario, “en casi ninguna reunión, con inversores americanos, apareció interés proactivo por el sector del lujo o por ASML, que tradicionalmente eran activos de interés para los inversores internacionales”. En el mundo de las divisas, de acuerdo con esas conversaciones, los inversores americanos sí anticipan una mayor apreciación del euro frente al dólar. Este factor tampoco es muy positivo para la Bolsa europea, al tener muchos grandes exportadores. En un alarde de optimismo, UBS hace al final una lectura positiva de ese muro de pasividad americana. “Los inversores a largo plazo no han movido sus carteras. Esto refuerza la posibilidad de que, si las cosas siguen bien en Europa en 2026, podrían llegar flujos significativos. Primero, los inversores deberían posicionarse para un euro a 1,2 dólares”.

EuroStoxx 50 Vs S&P 500 en 2025:

Los mercados se han movido del MAGA al TACO en los últimos meses. Las estrategias del presidente de Estados Unidos marcan el ritmo de los mercados financieros, según los expertos de WisdomTree, que explican que la Bolsa americana ha pasado del optimismo que generó el MAGA de Make America Great Again al giro satírico de MAGA como Make America Go Away y de MEGA, Make Europe Great Again. Y más recientemente TACO, Trump Always Chickens Out. Esta visión satírica resume el comportamiento de los flujos de inversión este año, que han preferido los activos europeos, en detrimento de los americanos, según los analistas de WisdomTree. TACO describe el patrón del presidente Trump de hacer anuncios políticos audaces, como imponer aranceles o amenazar a la Reserva Federal de Estados Unidos, para luego retractarse y suavizar las medidas. Esto se ha traducido en una importante volatilidad en el mercado. Para los inversores del índice americano Nasdaq 100, TACO ha supuesto una montaña rusa, con cotizaciones que han sufrido sacudidas a golpe de anuncio. Durante una serie de días notables en los que el presidente Trump hizo anuncios de línea dura la reacción típica del Nasdaq 100 ha sido negativa, y en los que posteriormente se retractó de esas posiciones, es positiva. WisdomTree repasa en un informe las oscilaciones del Nasdaq 100 en 2025 en torno al comercio TACO y señala que la trayectoria puede dar idea de lo que podría deparar el futuro. Con este patrón, comprar tras los anuncios y vender una vez que se suavizan ofrecería una estrategia rentable. No obstante, el efecto TACO puede haber perdido brío porque los mercados se han vuelto inmunes a nuevos y atrevidos anuncios del presidente Trump. Los inversores saben que Trump amenaza y luego retrocede o al menos atenúa el mensaje. Si los mercados anticipan esta pauta, los nuevos anuncios arancelarios dejan de tener efecto de choque. Si finalmente el foco de atención se desvía de los aranceles, WisdomTree contempla que vuelvan al primer plano los beneficios y los datos económicos. Quizá entonces vuelvan a estar de actualidad los acrónimos clásicos, como FOMO, (Fear of Missing Out), TINA (There Is No Alternative) y RINO, (Recession in Name Only).

Con todos estos movimientos esta semana el Nasdaq 100 y Nvidia han alcanzado nuevos máximos históricos. El sector tecnológico vuelve a máximos principalmente por las fuertes revisiones de sus rentabilidades esperadas por parte de los analistas frente al resto de sectores. Con un 28% de ROE estimado para el sector para los próximos años no hay señales de reversión a la media.

Informacion Technology US Index.

Nasdad últimos 5 años:

Precio acción Nvidia desde su salida a Bolsa (1998):

Importante esta semana:

Ayer el secretario de Comercio americano, Lutnick, ha confirmado la firma del acuerdo alcanzado el mes pasado en Ginebra con China para reactivar los envíos de tierras raras a Estados Unidos. Una vez se cumpla este compromiso, Estados Unidos levantará sus contramedidas comerciales. Por otra parte, se está a punto de cerrar un acuerdo comercial con India que, según Lutnick, está “cerca de cruzar la línea de meta” y se suma a otros diez pactos comerciales que estarían “inminentes”. Respecto al plazo del 9 de julio, Leavitt lo calificó como “no crítico”, argumentando que Trump podría ofrecer acuerdos directamente si esos países no cumplen el calendario. Paralelamente, Bessent solicita al Congreso eliminar la controvertida sección 899 del proyecto fiscal, conocida como “impuesto de venganza”, que otorgaba poderes para gravar a inversores extranjeros hasta un 20% si se considera que discriminan fiscalmente a empresas estadounidenses.

Powell mantiene la cautela y declara que no tiene prisa por recortar tipos, mientras la economía se mantenga sólida. El Presidente de la Fed señaló esta semana que esperan observar los efectos completos de los recientes aranceles, que podrían aumentar la inflación este verano, antes de decidir sobre ajustes monetarios, sin embargo, si la inflación se mantiene contenida, los recortes llegarán “más pronto que tarde”. En esta línea, Powell también destacó que el dólar sigue siendo la principal moneda refugio y mencionó que cambios en los coeficientes de apalancamiento podrían beneficiar los mercados de Treasury.

Un informe de inteligencia revela que los bombardeos estadounidenses sobre las instalaciones nucleares iraníes probablemente solo retrasaron el programa atómico de Irán por unos pocos meses, en lugar de destruirlo por completo. Por su parte, el enviado especial Steve Witkoff calificó de “completamente ridículo” que se diga que Estados Unidos no cumplió sus objetivos, y defendió que la operación fue un éxito rotundo.

La Unión Europea advierte de aranceles de represalia si Estados Unidos insiste en un acuerdo desigual e incluso si se mantiene el arancel base del 10% sobre las importaciones europeas.

En cuanto a la cumbre de la OTAN, Tusk se mostró «un poco frustrado porque no todo el mundo estaba entusiasmado» con el compromiso del 5%. En este sentido, según fuentes de Bloomberg, había una sensación general en la cumbre de que España no estaba haciendo el esfuerzo necesario en defensa.

En la zona euro, el lunes conocimos las cifras de confianza empresarial de Junio que decepcionaron ligeramente, el PMI compuesto repitió los niveles de mayo al situarse en 50,2, apenas por debajo del 50,4 previsto. Por componentes, mientras que los servicios escalaron hasta niveles de 50 frente al 49,7 previo, las manufacturas repitieron el dato de mayo de 49,4, tres décimas por debajo de lo estimado.

En Estados Unidos, las cifras preliminares de confianza empresarial de junio dejaban señales mixtas. En concreto, el indicador compuesto se situó en 52,8, por encima del 52,2 previsto, aunque dos décimas por debajo del dato de mayo. A nivel componentes, las manufacturas repitieron el número de mayo de 52, un punto por encima del consenso, mientras que los servicios se posicionaron en 53,1, muy por debajo del 53,7 del mes previo.

También en Estados Unidos, la confianza de los consumidores se deteriora en junio, con la guerra arancelaria como protagonista y unos acuerdos que no acaban de cerrarse. En concreto, el índice elaborado por la Conference Board cayó hasta niveles de 93 muy por debajo del 98,4 registrado el mes previo. Este peor comportamiento vino explicado tanto por el componente de situación actual (129,1 vs. 135,5 en mayo) como el de expectativas (69 vs. 73,6). En conjunto, se trata de unas cifras que destacan la inquietud del consumidor norteamericano frente a la incertidumbre generada por la guerra tarifaria.

En Alemania la confianza empresarial (IFO) mejoró en junio y por encima de lo esperado, tanto en la valoración de la situación actual como especialmente, en la valoración de la situación económica a medio plazo.

En España el dato final del primer trimestre del PIB cumplió las estimaciones tanto en tasa trimestral, con un crecimiento del 0,6% en línea con lo esperado y con el dato preliminar (+0,6%), frente al +0,7% anterior, como en interanual +2,8% frente al +2,8% esperado y preliminar y +3,3% anterior.

El sector exportador español ha vuelto a dar muestras de preocupación después de que Trump haya señalado directamente a España por el rechazo de Sánchez a cumplir el compromiso de invertir un 5% del PIB en Defensa que él mismo rubricó en la cumbre de la OTAN. “Vamos a negociar un acuerdo comercial con España; les vamos a hacer pagar el doble”, afirmó el miércoles el presidente norteamericano, que ha convertido la amenaza en su principal estrategia negociadora, sino la única. Sus palabras, con independencia de que en los próximos días (u horas) puedan ser matizadas, para mejor o para peor, han disparado la tensión y la incertidumbre entre las empresas exportadoras españolas, que se juegan unas ventas anuales a Estados Unidos próximas a los 18.200 millones de euros (en 2024) si Trump impone aranceles específicos adicionales a productos españoles. Entre los sectores españoles más expuestos y, por ende, más preocupados por esta nueva escalada en la guerra comercial, figuran los fabricantes de bienes de equipo y, en concreto, los de máquinas y aparatos mecánicos, así como dispositivos y material eléctrico (motores eléctricos agrícolas, componentes eléctricos para renovables, máquinas herramienta de precisión…), que en conjunto exportaron 4.013 millones de euros a Estados Unidos en 2024, aunque con una caída del orden del 8% sobre 2023. A continuación, se sitúan productos agroalimentarios como el aceite de oliva y grasas vegetales como la soja o la margarina, que por sí solos vendieron más de 1.246 millones al otro lado del océano, aunque el grueso (1.013 millones) correspondió al aceite de oliva. En conjunto, el sector agroalimentario español exportó a Estados Unidos bienes por 3.609 millones en 2024, un 21,4% más que el año anterior. El vino es otro de los productos amenazados expresamente por Trump. Sus ventas al mercado estadounidense (incluidos vino y mosto) ascendieron a 334,8 millones en 2024, un 2,8% menos, aunque las de legumbres y hortalizas en conserva se dispararon un 23,7%, hasta los 247 millones. Otros de los sectores más expuestos al eventual arancel extra de Trump son los combustibles y aceites minerales (España importa petróleo crudo y luego lo exporta refinado), que el año pasado sumaron 1.218 millones tras caer un 51%, y el de los productos farmacéuticos, con unas ventas españolas a Estados Unidos de 1.095 millones, casi el doble que el año anterior. Aunque el Gobierno se apresuró a recordar que la UE es un territorio aduanero único y que el marco de la negociación comercial es entre Bruselas y Estados Unidos, no es la primera vez que la Administración estadounidense impone aranceles a productos y países específicos, puede que Trump no pueda teóricamente gravar todos los productos españoles, pero sí una amplia lista de bienes (en 2021, por la tasa Google, fueron más de una treintena) que dañen a diferentes sectores productivos nacionales y acaben dejando fuera de aquel mercado a muchos de sus productos.


Problema doble: Ahora con EEUU y en 2029 con la OTAN. Carlos Segovia.

Con la presentación política para consumo interno que ha hecho Pedro Sánchez de sus compromisos con la OTAN desata un doble problema económico: uno, inmediato con la primera potencia mundial que es Estados Unidos; y otro, con la Alianza Atlántica en 2029 «a más tardar». Todo arranca de lo mismo, que Sánchez ha querido exhibir la flexibilidad que otorga la OTAN a todos en su comunicado como si fuera algo exclusivo de España y ha desatado con ello el enfado de importantes socios, particularmente el del presidente de EEUU, Donald Trump, pese a que él mismo también tiene intención de aprovechar esa manga ancha del acuerdo. 

El tono pistolero de Trump, insólito entre aliados, puede traducirse no en aranceles específicos para España, sino en que su Administración intente que los productos españoles resulten particularmente castigados en una eventual guerra comercial con la Unión Europea. Y, sobre todo, Trump señala a España como a un socio no fiable con lo que eso puede suponer de efecto arrastre en multinacionales estadounidenses que puedan elegir otros países europeos como Italia para inversiones en la UE o para contratos del Pentágono. La primera potencia económica mundial tiene instrumentos para ejecutar la tremenda frase que lanzó Trump, tan propia de una novela de Mario Puzo: «La economía española está muy bien y podría venirse abajo de golpe si algo malo sucediera, ya saben».

Todo porque Sánchez presume de que sólo va a gastar el 2,1% en Defensa en la próxima década, cuando puede ser más. Y ahí viene el segundo problema, pero en este caso para el que esté en Moncloa en 2029. En ese año, según recordó el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, se hará una evaluación a fondo de si los gobiernos aliados están alcanzando los objetivos de capacidades militares prometidos con el gasto que hacen. Sánchez está convencido de que con el 2,1%, España llegará a ese año con los deberes de compra de armamento y equipamiento hechos, pero si, como sospecha Rutte, se queda corto, 2029 será el momento en que la Alianza exija que España eleve su esfuerzo para cumplir su promesa. Si Rutte acierta, el que gobierne ese año ya no tendrá que destinar unos 33.000 millones al año en Defensa, sino unos 56.000 con varapalo de déficit y deuda. 

Trump no entra en estas sutilezas, pero sí el canciller alemán, Friedrich Merz. Pasó más inadvertido, pero, al terminar la cumbre, dijo. «A más tardar en 2029 se producirá una revisión y se verá si España puede cumplir su compromiso con menos esfuerzo de financiación». El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aseguró en Radio Nacional que, si fuera el caso de que hay que poner más dinero, «España estará a la altura». Alude así al último intercambio de cartas con Rutte en el que Sánchez ata a sus sucesores comprometiéndose a que España se dotará de las capacidades acordadas, aunque superen el 2,1%. 

Por todo esto no se ve ni rastro de una supuesta cláusula de escape española en el punto tres de la declaración final aliada. Con el sí del actual Gobierno español de coalición, lo que allí figura es un salto histórico de la Alianza en gasto militar. Del 2 % del PIB nacional hasta la fecha se pasa a un «al menos el 3,5% del PIB, basado en la definición acordada de gasto de Defensa de la OTAN para 2035, a la financiación de las necesidades básicas de Defensa y al cumplimiento de los Objetivos de Capacidad de la OTAN». Sin hacer el ruido de Sánchez, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, dijo: «Estoy convencida de que los nuevos objetivos son sostenibles, hay total flexibilidad». Eso por ahora, pero Sánchez también aceptó esto: «La trayectoria y el equilibrio del gasto de este plan se revisarán en 2029». ¿Lo habría firmado si estuviera convencido de que seguirá él ese año?


La geopolítica llega para quedarse. Miguel Jiménez González-Anleo, David Sarasa-Flores y Alfonso Ugarte Ruiz. BBVA Research.

El impacto de los riesgos geopolíticos en los fenómenos económicos es indudable, y la demanda de análisis es cada vez mayor por parte de gobiernos, reguladores, sector privado e instituciones multilaterales. Basta pensar en los aumentos de los extremismos y populismos en las últimas dos décadas, las guerras recientes en Ucrania y Oriente Medio, la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China, o la tendencia a incrementar el gasto militar, para imaginar escenarios de riesgo geopolítico que empresas e instituciones tienen que anticipar para desarrollar sus estrategias a largo plazo. Incluso la amenaza, ya casi realidad, del proteccionismo desde Estados Unidos, se puede ver desde el prisma de la geopolítica.

Sin embargo, medir los riesgos geopolíticos no es fácil. En los últimos años se ha hecho principalmente mediante indicadores de datos masivos que captan el sentimiento en los medios sobre determinados fenómenos de raíz geopolítica. Muchos bancos centrales y organismos internacionales utilizan, por ejemplo, un índice elaborado por dos investigadores de la Fed (Caldara y Iacoviello, 2022), que recoge bien dichos fenómenos desde los años 1900. Pero son indicadores volátiles, que fluctúan rápidamente, revirtiendo a una media estable, reflejando así la atención transitoria de los medios a eventos específicos, y necesitan ser complementados por otros más estructurales, que muestren bien las tendencias a largo plazo.

Hay una larga tradición de indicadores de este tipo (del Banco Mundial o del World Economic Forum, por ejemplo) que comparan distintos países midiendo fenómenos como el nivel de democracia, la calidad de las instituciones, la polarización política, la desigualdad, etc. También existen medidas de gasto militar, que aproximan directamente el riesgo geopolítico. Todas ellas se pueden combinar para elaborar diferentes rankings.

Hemos intentado ir más allá, utilizando ese tipo de indicadores no solamente para un país dado, sino añadiendo un componente externo que mide el riesgo que ejercen sobre él todos los demás países del mundo, ponderado por distintas medidas de distancia física o ideológica (medida en este caso con la coincidencia o no en las múltiples votaciones de las ONU). Por ejemplo, el tener vecinos con un gasto militar elevado, o con “rivales ideológicos” con una calidad democrática deficiente, supondría tener un mayor riesgo geopolítico que si se tuviese otros, poco armados y más democráticos.

Así, podemos dibujar un mapa de riesgo geopolítico que evoluciona desde los años 1960 para países, regiones y globalmente, y utilizarlos para afinar el análisis de tendencias y elaborar escenarios.

Evolución de los riesgos

Una primera observación de este análisis es que el riesgo global descendió a partir de los años 1980 (final de la Guerra Fría), tocó suelo alrededor de la crisis financiera, y ha vuelto a aumentar desde principios de la década pasada, coincidiendo con el fin de la globalización. Otro hecho interesante es que el componente interno del indicador (el que corresponde a situación política y gasto militar de los propios países) empezó a deteriorarse antes que el externo (el de los “rivales” geoestratégicos), lo que podría apuntar a una difusión desde la expansión de populismos y autoritarismos hacia mayores tensiones externas.

Otros resultados confirman la evolución regional de estos indicadores que cabría esperar. Las zonas de Asia Occidental (que incluyen Oriente Medio) han sufrido un estrés geopolítico muy elevado prácticamente en todo el período, mientras que en Europa del Este fue alto durante la Guerra Fría, cayó en los años 1990 y ha vuelto a aquellos niveles recientemente. Quizás menos recordado es que en los países del sur y centro de África el riesgo geopolítico ha caído fuertemente en las últimas dos décadas, pero no en el norte, donde continúa siendo relativamente elevado. En Sudamérica hay poco riesgo geopolítico, pero sí en Norteamérica, donde ha aumentado en la última década por la rivalidad creciente con China, aunque no está en los niveles de la Guerra Fría (el indicador no recoge aún datos del gobierno Trump).

Parece que la creciente preocupación geopolítica en medios e instituciones va a estar presente en muchos análisis económicos y estratégicos de cara al futuro, por razones obvias derivadas de los conflictos armados recientes y por la constatación de que estamos en un mundo cada vez más transaccional y menos basado en reglas multilaterales.

 

Buen fin de semana.

Comentario de mercado viernes 20 de Junio del 2025.

Los mercados hoy están más tranquilos tras la noticia de que Trump decidirá en las próximas dos semanas sobre qué hacer con Irán, suavizando los temores a una respuesta inmediata y abriendo la opción de una solución diplomática. En el conflicto entre Israel e Irán será especialmente relevante la reunión de hoy de los ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin) que aborda, entre otros temas, la lenta ejecución del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, cuyos desembolsos están por debajo de lo previsto debido a retrasos en los proyectos y a la cercanía del plazo límite de 2026. Ante este panorama, la Comisión Europea plantea permitir a los Estados miembros redirigir los fondos no utilizados del plan Next Generation EU hacia el nuevo fondo de apoyo a la industria de defensa europea (EDIP), en un momento clave antes de las próximas cumbres de la OTAN y la UE. Sin embargo, existe el riesgo de que la financiación total de la UE en la segunda mitad del año sea menor a lo previsto inicialmente, lo que podría generar tensiones en los diferenciales de deuda entre los países del bloque.

Estamos a mitad de año y, sin embargo, da la impresión de que no hemos avanzado mucho desde enero. La Reserva Federal ha mantenido los tipos sin cambios por cuarta reunión consecutiva, en el rango de 4,25%–4,50%, y Jerome Powell ha vuelto a ofrecer un discurso prudente y poco claro. Se siguen proyectando dos bajadas de tipos en 2025, pero sin mucha convicción, de hecho, los miembros del comité están profundamente divididos, la mayoría prevé, como mucho, una sola bajada, o ninguna. El propio Powell reconoció que nadie en la Fed tiene mucha confianza en estas previsiones. Al mismo tiempo, las tensiones geopolíticas y las políticas comerciales de Trump continúan alimentando la incertidumbre. El riesgo de una especie de estanflación suave va tomando forma, con una inflación subyacente (PCE) ahora estimada en 3,1% para finales de 2025 y un crecimiento del PIB revisado a la baja, al 1,4%. También se prevé un aumento del desempleo hasta el 4,5%.

Como digo, la guerra entre Israel e Irán acapara los titulares y alimenta los temores de los inversores. Ante la creciente tensión geopolítica, el petróleo reaccionó en consecuencia con un aumento de precio. El mercado de petróleo se mantiene relativamente estable, y hasta el momento los precios no han superado los 80$ el barril. Se necesitarían interrupciones significativas en el suministro para que cambiara la dinámica y los precios alcanzase los niveles que alcanzó el año pasado. El almacenamiento es suficiente, tanto en occidente como en China. Los países productores de petróleo, en particular Arabia Saudí, cuentan con abundante capacidad disponible y la están incorporando al mercado. La tendencia fundamental a largo plazo se mantiene sin cambios, y el mercado petrolero continúa en un camino tortuoso hacia la sobreoferta, con precios en torno a los 60 dólares por barril según la mayoría de analistas. Una de las mayores crisis de los mercados en la historia reciente fue la que desató el embargo petrolero de octubre de 1973, consecuencia del castigo árabe a los países occidentales por su apoyo a Israel en la Guerra del Yom Kipur. Ese bloqueo disparó el precio del crudo y desató una espiral inflacionista, dando lugar a una severa corrección bursátil, según recuerda Deutsche Bank en un informe de esta semana, las bolsas cayeron un 17% en apenas 27 sesiones, y no se recuperaron hasta 1.475 jornadas después. Con este precedente, los analistas siempre miran de cerca cualquier escenario de tensión en Oriente Próximo, como el que se está produciendo ahora. Sin embargo, tras el repunte inicial del precio del barril la semana pasada, los mercados parecen estabilizados. El Brent ronda los 75 dólares, un nivel en el que teóricamente no debería dispararse la inflación ni los costes de las empresas consumidoras de energía. Según los analistas de Citi, “el estudio de acontecimientos similares refleja que una subida del crudo de ese calibre tiene un impacto mínimo en los mercados macro. De 20 casos pasados, subidas del 10% del petróleo en tres días llevaron luego a una estabilización”. Goldman Sachs, al repasar sus previsiones para el petróleo, introduce una pequeña “prima de riesgo geopolítica” para este verano, situando su expectativa de precio para el tercer trimestre en los 63 dólares (frente a los 61 dólares anteriores). Pero de cara a 2026, Goldman contempla una caída del barril a los 56 dólares, conforme aumente la producción doméstica en Estados Unidos. Todos estos cálculos se basan en que la escalada bélica en Oriente Próximo será contenida, y no afectará al bombeo y exportación de hidrocarburos iraníes. Pero los propios analistas de Goldman ven dos escenarios más peligrosos. En el primero, el petróleo se dispara hasta los 90 dólares, en caso de que la guerra afecte a instalaciones iraníes y su producción caiga a 1,75 millones de barriles diarios, la mitad que ahora, durante 6 meses. Buena parte de esta menor oferta, según el banco, sería cubierta con un aumento del bombeo en Arabia Saudí y Abu Dabi. Un segundo escenario, más peligroso, es que las hostilidades se extiendan y acabe produciéndose el cierre del estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte de la producción global de petróleo. Goldman cree que, si se llega a este extremo, el crudo superaría los 100 dólares por barril. Los analistas de Deutsche Bank manejan sus propias hipótesis. En principio, consideran que una disminución de las exportaciones desde Irán puede ser manejable para el mercado energético. De hecho, estiman que el precio actual de en torno a los 75 dólares ya estaría descontando una interrupción de la mitad del suministro de ese país. Pero nuevamente, Deutsche también destaca el peligro de un bloqueo de Ormuz. “Un cierre deliberado del estrecho por parte de Irán, utilizando una combinación de minas, patrulleras, aviones, misiles de crucero y submarinos diésel podría llevar a una distorsión de 21 millones de barriles diarios por dos meses”, apunta Deutsche. El crudo se dispararía a 124 dólares por barril. A este nivel, todos los mercados sufrirían ya que el efecto inflacionista no solo elevaría los costes para empresas y consumidores, sino que además afectaría a la política de tipos de interés de los bancos centrales. Nadie parece pensar en lo sucedido en 1973.

A primera vista, parece razonable suponer que el aumento de los precios del petróleo supondrá un duro golpe para el crecimiento mundial. Si bien Irán sólo produce unos 3,3 millones de barriles al día, según S&P, alrededor del 3% del total mundial, la verdadera amenaza radica en que, si un nuevo conflicto cierra el Estrecho de Ormuz , se verá afectado el transporte marítimo. De hecho, ING Barings prevé que, en el peor de los casos, un bloqueo prolongado del estrecho, los precios del petróleo podrían duplicarse hasta alcanzar un récord de 150 dólares a finales de este año. La historia del siglo XX ha demostrado lo perjudiciales que pueden ser las subidas repentinas del precio del petróleo. Y dado que el Banco Mundial acaba de recortar su previsión de crecimiento global en casi medio punto porcentual, hasta el 2,3 %, el nivel más bajo desde 2008, este es mal momento para otra crisis.

Precio del petróleo últimos 12 meses:

Los gestores de fondos infraponderan el dólar estadounidense como nunca en los últimos 20 años, según se la última encuesta mensual de Bank of America a inversores profesionales de todo el mundo. La decisión de los inversores de evitar tomar posiciones en la divisa estadounidense se produce pese a que su optimismo respecto a los mercados ha vuelto al nivel previo al día calificado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como el Día de la Liberación, el 2 de abril, cuando declaró la guerra comercial al resto del mundo. BofA matiza que la mejora del sentimiento inversor no es “preocupantemente alcista”. La encuesta se realizó después de conocerse las negociaciones y acuerdos arancelarios entre Estados Unidos y China, por lo que la preocupación de los inversores por la guerra comercial se ha reducido considerablemente y el temor a una recesión se ha desplomado.

El mayor optimismo ha provocado que los gestores roten sus carteras desde las posiciones más defensivas, como los servicios públicos, los productos básicos o la atención médica, hacia los mercados emergentes, la energía, los bancos y los valores industriales. La menor aversión al riesgo y la mayor claridad sobre la guerra comercial no se traduce en una mayor predilección de los inversores profesionales por la Bolsa estadounidense. La mayoría de los gestores cree que las acciones de fuera de Estados Unidos serán las que mejor se comporten los próximos cinco años, seguidas por los valores estadounidenses.

Luego se sitúan el oro y los bonos, después de que la expectativa de mayores rendimientos de los bonos, que se comportan de forma inversa al precio, alcance el mayor nivel desde agosto de 2020, según recoge la encuesta de BofA. Destaca el hecho de que el porcentaje de inversores que piden a las compañías que devuelvan el efectivo a los accionistas (a través de recompras, pago de dividendos, fusiones y adquisiciones financiadas con efectivo o deuda) alcanza el porcentaje más alto desde julio de 2013, el 35%. Con todo, la mayoría de los inversores profesionales están sobreponderados en Bolsa europea, en niveles próximos a un máximo de hace cuatro años, e infraponderados en la estadounidense, cerca del máximo de hace dos años. La encuesta especifica a los gestores de fondos europeos, y refleja, un mes más, que confían sin fisuras en la renta variable del continente, mientras se diluye el pesimismo, a pesar de los riesgos arancelarios. El 75% de los encuestados, mismo porcentaje récord que en la edición de febrero, espera que las acciones europeas suban durante los próximos 12 meses. El 61% cree además que el beneficio por acción se elevará, el 38% más que en el estudio del mes pasado. Un 43% considera que reducir demasiado la exposición a la renta variable y, por tanto, perderse un posible aumento adicional de la renta variable es el mayor riesgo al tomar decisiones sobre la cartera en estos momentos. Por países, Alemania continúa siendo el favorito de los inversores al calor de su plan de estímulo. Le sigue Italia. España se coloca como la tercera geografía donde los gestores creen que la Bolsa subirá más durante los próximo 12 meses. En la encuesta anterior infraponderaban a España. La banca es el sector más sobreponderado, seguido por los servicios públicos y seguros. En cambio, automóviles, productos químicos y comercio minorista son los más infraponderados. El estudio, realizado entre el 6 y el 12 de junio, no recoge el aumento del riesgo geopolítico en Oriente Medio iniciado por los ataques de Israel a Irán.

Importante esta semana:

Este miércoles se dio la cuarta pausa consecutiva. La Reserva Federal ignoró las amenazas de Donald Trump y dejó los tipos sin cambios en la franja comprendida entre el 4,25% y el 4,5% desde finales del año pasado. Para el banco central norteamericano todavía hay muchas dudas sobre el impacto real de la política arancelaria de la Casa Blanca. Tantas, que también han empeorado de forma significativa las previsiones que maneja de cara al resto del año. Si bien es cierto que todavía hay un mayor número de gobernadores que confía en que este año pueda haber dos recortes, se dispara el número de quienes creen que es posible que el ejercicio termine sin ningún recorte o, en el mejor de los casos, solo uno. Si bien la puerta a dos recortes sigue abierta, la percepción es que se va cerrando. No solo se trata de las dudas arancelarias. Ahora se suma también la presión de la agresiva política migratoria de Trump, con las primeras alertas del coste para la economía de los programas de deportaciones ante la escasez de mano de obra en muchos sectores, como el agrícola. Las tensiones en Oriente Medio también aumentan la presión inflacionista ante la amenaza de un aumento del precio del petróleo. La inflación, principal indicador que maneja la Fed para definir su hoja de ruta, ya se encuentra en los niveles que buscaba el banco central. Sin embargo, tampoco consolida una tendencia clara a la baja. Es más, en abril repuntó ligeramente hasta el 2,4%. Fue solo una décima más, pero aun así ha servido para poner en guardia a los gobernadores del banco central. Powell alertó de que “la presión inflacionista podría ser más persistente de lo esperado, de ahí la necesidad de actuar con cautela”. Para Trump, sin embargo, no hay dudas: “La Fed debería bajar los tipos un punto entero”, tal y como aseguró hace unos días, cuando se publicó el último dato del IPC. Después, incluso amenazó con la posibilidad de intervenir el banco central, aunque sin entrar en detalles.

En juego, entre 600.000 millones y 800.000 millones de dólares de coste extra en los próximos vencimientos de deuda pública de Estados Unidos. Tras la decisión de esta semana, es de esperar que Trump no solo vuelva a insultar al presidente del banco central, al que se ha referido en varias ocasiones como “loco”, “estúpido” o “perdedor”, sino que plantee algún tipo de medida para forzar una rebaja de tipos en la próxima reunión. Precisamente, es ahí donde los analistas no se ponen de acuerdo. Hasta este miércoles, una gran parte se inclinaba por un primer recorte de tipos este año en julio, pero tras la publicación de las nuevas previsiones ganan peso las voces de quienes apuestan a que habrá que esperar hasta septiembre, en la medida en que sea necesaria una mayor claridad sobre el efecto de los aranceles. Aunque muchos han entrado ya en vigor, los constantes giros de guion de Trump en este ámbito han retrasado su puesta en marcha y, a día de hoy, se mantienen abiertas las negociaciones con cerca de medio centenar de países, con el calendario para firmar la mayoría de los acuerdos en las dos primeras semanas de julio, aunque no se descartan prórrogas hasta después del verano. Powell apuntó que, “en términos globales, la economía se está enfriando muy poco a poco”, por lo que hay margen. Aun así, aseguró que están pendientes de la evolución de las cifras “en tiempo real y listos para actuar cuando sea necesario”.

En la actualización de su cuadro macro, la Fed revisó a la baja del crecimiento del PIB para este 2025 hasta +1,4% desde el +1,7% anterior, y revisó al alza en la inflación del 2025 hasta el +3% frente al +2,8% previo. Su “dot plot” mantiene la previsión de recorte de tipos de 50 puntos básicos en 2025, hasta 3,9%, en línea con las previsiones de marzo, con cierto tono más “hawkish” en la medida en que ya son 7 los que no ven ningún recorte en 2025 mientras que sólo 4 tenían esa visión en marzo, a lo que se suma que ahora esperan menos recortes de tipos para 2026, solo 1 hasta 3,6% frente a 2 esperados en marzo, y 2027 mantiene 1 recorte, pero hasta un nivel más alto, 3,4%, sin cambios en el largo plazo (3%). Las bajadas de tipos, a pesar de la revisión al alza de la inflación, se justifican por la expectativa de que el repunte de precios sea temporal, con moderación prevista en 2026 (2,4%) y 2027 (2,1%), y por cierto repunte esperado en la tasa de paro (4,5% a fin de año frente 4,4% en marzo). A la vez, el crecimiento esperado es relativamente sólido a pesar de las revisiones a la baja en 2025 y 2026 (-2 décimas a +1,8%), sin cambios para 2027 y largo plazo (+1,8%). El mercado sigue descontando 2 recortes de 25 puntos básicos después del verano. 

Trump se retiró anticipadamente de la cumbre del G7 debido a la intensificación del conflicto entre Israel e Irán. Antes de marcharse, respaldó el comunicado conjunto del G7 que califica a Irán como “fuente principal de inestabilidad” regional, reafirma el derecho de Israel a defenderse y hace un llamado a la desescalada, incluyendo un alto el fuego en Gaza. Además, los líderes del G7 acordaron una estrategia conjunta para asegurar el suministro de minerales críticos, esenciales en el contexto de la transición energética y tecnológica. Paralelamente, Trump insinuó que ya no impondrá nuevas sanciones a Rusia, argumentando que las sanciones han sido costosas para Estados Unidos y cuestionando la efectividad de excluir a Rusia de la alianza.

El martes se publicaron las Ventas al por menor de mayo en Estados Unidos que se saldaron con un descenso del -0,9%, lo que supuso un resultado tres décimas por debajo de lo esperado, cuyo dato fue además revisado a la baja en dos décimas hasta el -0,10%. Esto suponen dos meses consecutivos de contracción. El informe de ventas al por menor indica que los consumidores, tras adelantar compras en marzo por temor a los aranceles impulsados por Trump, están ahora moderando sus gatos. De hecho, el consumo en restaurantes y bares, único sector de servicios cubierto por este informe experimentó descensos (-0,9%), después de dos meses consecutivos al alza, lo que apoya la percepción de cautela por parte de los consumidores que se puede desprender del agregado del dato.

En materia comercial, Trump y el primer ministro británico Keir Starmer firmaron durante el G7 un acuerdo comercial bilateral que reduce los aranceles a la importación de automóviles (del 27,5% al 10% hasta 100.000 unidades anuales) y elimina los gravámenes sobre productos aeroespaciales, aunque todavía no se concretan las cuotas para acero y aluminio. Trump enfatizó que el Reino Unido está “muy bien protegido” contra futuros aranceles “porque me caen bien”. Por su parte, el primer ministro japonés Ishiba no logró cerrar un acuerdo con Trump sobre la eliminación de aranceles al automóvil (25%) y otros productos, aunque se comprometieron a continuar negociando, con nuevas rondas previstas para el próximo mes en la cumbre de la OTAN en La Haya. Además, el primer ministro canadiense Mark Carney anunció que conversó con Trump sobre un posible tratado económico y de seguridad entre Canadá y Estados Unidos, con la intención de concretarlo en los próximos 30 días, aunque aún persisten discrepancias. En paralelo, Trump discutió sobre aranceles con Macron, aunque los detalles no se han divulgado.

En Europa, Dombrovskis, Comisario Europeo de Comercio, afirmó que las negociaciones comerciales con Estados Unidos “están avanzando”, el periodo de 90 días que Trump concedió para negociar acuerdos comerciales expira el próximo 9 de julio, si bien es cierto que la Administración Trump podría extender esos plazos para países que estén negociando “de buena fe”.

La presidenta del Banco Central Europeo, Lagarde, declaró que el BCE está muy cerca del objetivo de inflación del 2%, y que la incertidumbre por los aranceles de Estados Unidos está frenando las inversiones mundiales. La Presidenta dijo textualmente: «es una situación en la que todos pierden«. Lagarde declaró que la actual reconfiguración del orden económico global representa una oportunidad estratégica para que Europa impulse el papel del euro como moneda internacional. Sin embargo, ese protagonismo debe ser ganado activamente. Para ello, Europa debe fortalecer tres pilares fundamentales, credibilidad geopolítica, resiliencia económica e integridad institucional. Esto implica completar el mercado único, crear una verdadera unión de mercados de capitales, emitir más activos seguros y reformar las estructuras de decisión de la UE para ganar eficacia y unidad. De Guindos dijo que el riesgo de no alcanzar el objetivo de inflación es muy limitado, y que los riesgos para la inflación están equilibrados. Una encuesta de Bloomberg a economistas plantea un recorte final por el BCE de tipos de 25 puntos básicos en septiembre.

En China esta semana hemos conocido importantes datos de mayo que muestran mejora en el consumo privado, pero debilidad en manufacturas y sector inmobiliario, las ventas al por menor subieron un 6,4% frente al +4,9% esperado y +5,1% anterior, las producción industrial subió un +5,8% por debajo del +6,0% esperado y +6,1% anterior, y la inversión en propiedades cayó un -10,7% algo más que el -10,5% esperado por el mercado y -10,3% anterior, mientras que los precios de viviendas aceleraron su caída, tanto nuevas como usadas. Sin embargo, el avance en consumo podría deberse a factores no sostenibles, como el adelanto de festival de compra y las subvenciones al consumo, por lo que habrá que esperar a próximos datos para confirmar esta mejora.

Siguiendo con China en un importante foro financiero celebrado en Shanghái, el Banco Central de China, anunció que van a probar nuevas herramientas para ayudar a la economía sin tener que bajar tipos. Este plan piloto se centrará en Shanghái y busca impulsar el crecimiento, modernizar el sistema financiero chino y abrirlo más al exterior. Las dos medidas principales son, impulsar el yuan digital con el fin de que el yuan tenga más peso a nivel global y depender menos del dólar. Para ello se creará un centro internacional para gestionar su moneda digital oficial (el e-CNY) desde Shanghái, y la segunda medida sería emitir bonos chinos negociados libremente en el exterior para lo que se lanzarán nuevos bonos llamados “offshore bonds”, que estarán denominados en yuanes y se podrán comprar y vender libremente fuera del sistema financiero chino tradicional favoreciendo que las empresas chinas consigan financiación más barata desde el extranjero.

Esta semana hemos tenido reuniones de varios Bancos Centrales, además de la Fed:

El Banco de Inglaterra mantuvo los tipos de interés en el 4,25% a la espera de que la moderación en el crecimiento salarial se traduzca en una menor presión inflacionaria. La autoridad monetaria continúa defendiendo una estrategia de recortes graduales y prudentes. Por su parte, los mercados descuentan dos recortes adicionales de 25 puntos básicos en lo que resta del año. El Banco de Inglaterra trata de equilibrar un mercado laboral menos dinámico, un crecimiento económico débil y una inflación elevada. Sus previsiones adelantan una tasa de inflación para la segunda mitad del año en torno al +3,5% y un crecimiento del PIB de solo el +0,25%. El análisis del Comité adoptó un tono menos pesimista en lo referente al potencial impacto de los aranceles estadounidenses. Sin embargo, la subgobernadora expresó preocupación por el conflicto en Oriente Medio y el mayor coste energético, expresando que su evolución será monitoreada de manera minuciosa. 

El Banco Nacional Suizo (SNB) recortó su tasa de interés al 0% en un intento por frenar la apreciación del franco suizo, que ha ganado fuerza como refugio ante la incertidumbre global. Esta es la sexta reducción consecutiva del banco suizo, que además dejó la puerta abierta a nuevos recortes si fuera necesario, incluso hacia tasas negativas. El presidente Martin Schlegel justificó la medida por la baja presión inflacionaria y reafirmó la disposición del banco a intervenir en el mercado de divisas si es preciso. La tasa de inflación de mayo (-0,1%) fue negativa por primera vez en cuatro años. A pesar del recorte, el SNB mantuvo su previsión de crecimiento económico entre el +1% y el +1,5% para 2025, aunque revisó a la baja sus proyecciones de inflación, anticipando un promedio de solo +0,2% este año.

El Banco de Japón deja los tipos sin cambios, como se esperaba, y anuncia que a partir del año fiscal 2026 reducirá más lentamente sus compras de JGBs, pasando de recortes trimestrales de 400.000 millones ¥ a 200.000 millones ¥. Para el tercer trimestre de este año fiscal (julio-septiembre de 2025), el BoJ continuará reduciendo sus compras principalmente en bonos de corto y medio plazo (1-10 años), mientras que mantendrá sin cambios las compras de bonos a más de 10 años.


Shocks geopolíticos. Ignacio De La Torre. Economista Jefe de Arcano Partners y profesor del IE Business School.

En el siglo V a.C., el filósofo militar chino Sun Tzu escribió en su Arte de la Guerra la siguiente máxima: «El arte supremo de la guerra consiste en dominar a tu enemigo sin necesidad de luchar». Observando la situación tan traumática que se está viviendo actualmente en Oriente Próximo, todo parece indicar que la aplicación de esta máxima se sitúa en las antípodas de la realidad. Con todo, aunque la inestabilidad geopolítica a todos nos preocupa, creo que conviene reflexionar sobre los mecanismos de transmisión entre los shocks geopolíticos, los mercados financieros y la economía mundial.

El apetito de riesgo es un indicador crucial que debemos seguir en los mercados. En general, nos indica si están abiertos para financiar a empresas, ya sea a través del mercado de bonos o de acciones. Está también muy correlacionado con los volúmenes de fusiones y adquisiciones, la financiación bancaria y la voluntad de invertir orgánicamente en las empresas. Este último factor está, a su vez, concatenado con la creación de empleo y, por ende, con el consumo. Por eso, resulta tan fundamental seguir de cerca la evolución del apetito de riesgo. En términos generales, los mercados utilizan como proxy el llamado «índice del miedo»: la volatilidad de la bolsa de EEUU. Cuanto mayor es la volatilidad, mayor es el miedo, y viceversa. El miedo y la valentía son fenómenos globales, «espíritus animales» y cuando uno u otro sube o baja, se traslada automáticamente a los mercados. Pues bien, si la volatilidad histórica anual se sitúa en torno a un 20% podemos comparar cómo otros shocks han afectado a tan importante indicador.

El jueves negro de octubre de 1929, en la antesala de la Gran Depresión, llevó la volatilidad a niveles cercanos al 90%. La conquista de Francia por la Wehrmacht de Hitler en mayo de 1940, al 40%. El lunes negro de la bolsa en 1987 hizo que se disparara hasta el 91%. La invasión de Kuwait por Irak en 1991, hasta el 35%. La caída de Lehman Brothers en 2008 la situó en niveles cercanos al 89%. La crisis Covid, en marzo de 2020, al 85%. La invasión rusa de Ucrania, en 2022, al 32%.

¿Qué nos indican estos datos? Que los shocks geopolíticos afectan menos al apetito de riesgo que los económico-financieros. De aquí se deduce que para entender cómo un evento geopolítico puede afectar a la economía y a los mercados mundiales tenemos que entender cómo funcionan los mecanismos de transmisión. Estos pueden ser directos o indirectos. Un mecanismo de transmisión directo sería por ejemplo el hecho de que una subida del barril de petróleo de unos 10 dólares drena el crecimiento económico de EEUU en un 0,4% y aumenta su inflación en un 0,3%, generando un espectro de «estanflación». Un mecanismo indirecto sería el riesgo de que el temor a nuevas subidas del crudo afecte negativamente a decisiones de inversión, contratación y consumo, dañando al conjunto de la economía.

Por ejemplo, la invasión rusa de Ucrania provocó que el precio del gas europeo (TTF) aumentara desde los 25 euros por megavatio hora hasta los 325 euros en el verano de 2022. Como consecuencia, los precios de la electricidad mayorista en Alemania pasaron de unos 40 euros por megavatio hora a una media de 400 durante el tercer trimestre de 2022. Rusia eligió el momento de la invasión coincidiendo con niveles de almacenamiento de gas europeos bajos, con el objetivo de intentar amilanar a la población europea, y a través de ésta, a sus dirigentes. No es de extrañar que la confianza del consumidor se hundiera en Europa ese año a niveles inferiores a los registrados durante el Covid: los europeos no solo contemplaban una guerra en el Este de Europa, sino una inflación superior a la subida de sueldos, casas bajando y tipos de interés subiendo. La consecuencia fue un consumo deprimido que se ha mantenido hasta hace poco. Es el mecanismo de transmisión de una guerra. Por suerte, los inviernos de 2022 y 2023 fueron cálidos, Europa pudo reemplazar el gas ruso por gas licuado, se aminoró el precio de la electricidad, la inflación se controló y la situación se enderezó, pero estuvo en el filo de la navaja durante un tiempo.

Israel ha elegido un momento determinante para atacar a Irán: los inventarios de petróleo se situaban en niveles más altos de los normales, y existía capacidad ociosa de importantes países productores que podían reaccionar al shock aumentando su producción, para estabilizar el precio del crudo. Así, a pesar del ataque, el barril de petróleo solo subió seis dólares, limitando los efectos directos. Sobre los indirectos, el ataque aéreo israelí ha llevado la volatilidad a un nivel del 22%, frente a un 17% observado hace una semana, mitigando la repercusión.

Sun Tzu afirmó también aquello de «conócete a ti mismo, conoce a tu enemigo y tendrás en cien batallas cien victorias». A pesar de que Oriente Próximo arda en llamas, parece que el arte del conocimiento ha jugado un papel importante a la hora de limitar los mecanismos de transmisión de un daño geopolítico hacia un daño económico global.


¿Podrían los ataques a Irán provocar un desastre nuclear? Michael Peel. Financial Times.

Los ataques aéreos israelíes contra el programa nuclear de Irán han suscitado el temor a que se produzca contaminación por radiación y sustancias químicas tóxicas. El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el regulador mundial, ha calificado de “profundamente preocupante” el ataque contra la infraestructura nuclear. La escalada militar “aumenta las posibilidades de una fuga radiológica con graves consecuencias para las personas y el medio ambiente”, declaró el martes Rafael Grossi. Los ataques a instalaciones nucleares plantean riesgos evidentes para la seguridad, pero los llevados a cabo por Israel parecen haber evitado los objetivos más peligrosos, como las centrales eléctricas, afirman los científicos. Esto es lo que sabemos hasta ahora.

¿Han provocado los ataques aéreos contaminación nuclear?

El ataque a las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Natanz ha provocado radiactividad localizada, según las autoridades nucleares iraníes e internacionales, pero no parece grave. El OIEA ha explicado en dos evaluaciones realizadas esta semana que los ataques de Israel han dañado tanto las salas de enriquecimiento subterráneas de Natanz como instalaciones en superficie, incluida una planta piloto de enriquecimiento de combustible. Grossi explicó que estos daños habían provocado cierta contaminación.

Pero los niveles de radiación fuera del complejo de Natanz se mantuvieron sin cambios y en niveles normales, lo que indica que no se ha producido “ningún impacto radiológico externo para la población o el medio ambiente”, afirmó Grossi el lunes. La contaminación radiactiva en la instalación se compone principalmente de partículas alfa, que según Grossi pueden “gestionarse eficazmente” con la protección adecuada, como dispositivos respiratorios.

La radiación alfa puede causar graves daños en los tejidos vivos internos si la fuente se inhala o penetra en el cuerpo a través de una herida. Pero los efectos de las partículas alfa son de muy corto alcance, por lo que si permanecen fuera del cuerpo suelen ser bloqueadas por la piel humana. Los niveles de radiación fuera del emplazamiento tampoco variaron en la central nuclear de Isfahán tras el ataque del viernes, según Grossi. No se ha informado de daños en la planta de enriquecimiento de combustible de Fordow ni en el reactor de agua pesada en construcción en Khondab, añadió.

¿Podría producirse una contaminación por radiación más grave, especialmente si continúan los ataques aéreos?

El uranio en sí es poco radiactivo. Es mucho más peligroso cuando sufre una reacción de fisión, como en un reactor nuclear o una bomba, que libera grandes cantidades de energía y otras sustancias químicas radiactivas. El lunes, la OIEA explicó que ni la central nuclear de Bushehr ni el reactor de investigación situado en Teherán habían sido blancos de los ataques israelíes. Fuera de las condiciones que se dan en los reactores nucleares o en las instalaciones de reprocesamiento de residuos, haría falta mucho uranio enriquecido para producir problemas de radiactividad significativos, según los expertos. “La contaminación radiactiva muy grave suele estar asociada a otros elementos, como el yodo radiactivo o el radiocaesio, que son los productos de la fisión nuclear”, afirma Jim Smith, profesor de la Facultad de Medio Ambiente y Ciencias de la Vida de la Universidad de Portsmouth. Estos productos de fisión son especialmente peligrosos porque se infiltran en la cadena alimentaria y se acumulan en el organismo de los animales, incluidos los humanos. Los productos de fisión fueron los responsables de gran parte de las devastadoras secuelas de la explosión de 1986 en la central nuclear de Chernóbil en Ucrania, entonces bajo dominio soviético.

¿Existen otros riesgos a tener en cuenta en relación con Natanz u otras instalaciones?

Otra razón por la que complejos como Natanz y Fordow pueden plantear riesgos de radiación externa relativamente bajos es que sus núcleos están enterrados bajo tierra. Esto significa que para destruirlos se necesitaría una potencia de fuego de una intensidad quizá superior incluso a la de las armas más potentes de Israel. Según Simon Bennett, director de la unidad de seguridad civil de la Universidad de Leicester, incluso las municiones más potentes tendrían que asestar varios impactos para “penetrar completamente un búnker subterráneo reforzado” como el de Natanz.

“Es improbable que se produzca una contaminación significativa más allá de los confines del emplazamiento, por la sencilla razón de que la instalación de enriquecimiento o el reactor estarían enterrados en toneladas de tierra y hormigón”, afirma Bennett. “Además, quienes dirigen el emplazamiento habrían recibido formación en técnicas de control y mitigación de la radiación”.

Un ataque contra los almacenes de uranio altamente enriquecido que se cree que se encuentran en Isfahán podría crear un riesgo de contaminación medioambiental, según los expertos. Los daños en Isfahán afectaron al laboratorio químico central, una planta de conversión de uranio, una planta de fabricación de combustible para reactores y una instalación de procesamiento de metales en construcción, según el OIEA.

¿Podría la campaña de ataques aéreos crear otros problemas de seguridad?

La contaminación química puede ser el principal problema provocado por los ataques que se han producido hasta la fecha y los que están por venir, advierten los científicos. “La principal preocupación es química, y en menor medida radiológica”, afirma Kenneth Petersen, presidente en 2023-24 de la Sociedad Nuclear Americana, organización sin ánimo de lucro que representa a los especialistas en la materia. Uno de los peligros es la posible liberación de hexafluoruro de uranio utilizado en el enriquecimiento de combustible y presente en instalaciones como Natanz y el almacén de Isfahán.

El hexafluoruro de uranio presenta un riesgo limitado si se manipula con cuidado a temperaturas ambientales normales. Pero en contacto con el agua, incluso el presente en el aire, puede liberar fluoruro de hidrógeno tóxico. Éste puede propagarse en forma de gas y es potencialmente letal si se inhala, ya que forma ácido fluorhídrico altamente corrosivo al entrar en contacto con el agua en el organismo. Es posible que el hexafluoruro de uranio, el fluoruro de uranilo y el fluoruro de hidrógeno se hayan dispersado en el interior de las instalaciones de Natanz, según informó el lunes el OIEA. En 1986, una explosión accidental en una planta de conversión de uranio en Oklahoma mató a un trabajador y liberó hexafluoruro de uranio, contaminando el suelo y el agua en varios kilómetros a la redonda.

¿Existen normas internacionales sobre los ataques a instalaciones nucleares?

El OIEA ha condenado en el pasado los ataques armados y las amenazas contra instalaciones nucleares dedicadas a fines pacíficos. La conferencia general de los 180 Estados miembros del organismo, entre los que se encuentran Israel e Irán, ha afirmado que esas acciones infringen sus propias normas, los principios de la Carta de la ONU y el derecho internacional. Israel sostiene que Irán intenta construir un arma atómica, lo que Teherán niega. La Junta de Gobernadores del OIEA declaró el jueves que Irán había incumplido sus obligaciones de no proliferación nuclear por primera vez en dos décadas. En 2022, Rusia atacó y luego ocupó la central nuclear ucraniana de Zaporiyia como parte de su invasión total del país. El OIEA advirtió que el incidente suponía “la primera vez que se produce un conflicto militar en las instalaciones de un gran programa de energía nuclear establecido”.


¿Por qué no sube el precio del petróleo? Robert Armstrong y Aiden Reiter. Financial Times.

El ataque de Israel contra las instalaciones nucleares iraníes se ha intensificado con intercambios de lanzamientos que continúan mientras escribimos. Hay mucho en juego. Los mercados, como siempre, se centran en lo que pueden cuantificar más fácilmente: el precio del petróleo. El consenso, que nos parece sensato, es que, aunque los precios podrían subir a partir de este punto, la posibilidad de una gran espiral alcista es bastante baja. “Lo que veo en mis canales no es que el precio más alto se haya alcanzado ya, sino que la mayoría de la gente está vendiendo los grandes máximos, los riesgos del estilo del cierre del Estrecho de Ormuz”, afirma Rory Johnston, fundador de Commodity Context.

Las razones para creer que se mantendrá la contención en el conflicto están bien ensayadas: Irán se encuentra en una posición débil, Israel cuenta con el apoyo tácito de EEUU, etcétera. La historia reciente del precio del petróleo ofrece un contexto útil. Con la excepción de la invasión rusa de Ucrania, las grandes oscilaciones sostenidas del precio del petróleo desde el cambio de milenio han estado impulsadas por tendencias geoeconómicas más amplias, no geopolíticas.

¿Por qué este conflicto no es como la guerra de Ucrania? Porque Rusia es un productor de petróleo y gas mucho mayor que Irán, y porque la dependencia concentrada de Europa del suministro ruso exigía una gran reorganización de las cadenas de suministro. Además, la economía mundial estaba cogiendo impulso en aquel momento, lo que se traducía en una mayor demanda de petróleo; actualmente, se prevé que la economía mundial se ralentice.

Dicho esto, los acontecimientos geopolíticos suelen provocar alteraciones a corto plazo en el precio del petróleo, aunque a veces la dirección del cambio puede ser contraria a lo que dicta el sentido común. Como nos recuerda Hunter Kornfeind, de Rapidan Energy, la invasión estadounidense de Irak hizo bajar momentáneamente el precio del petróleo en marzo de 2003, en lugar de impulsarlo al alza, aunque después volvió a subir.

Pero, por lo general, los acontecimientos inestables en Oriente Próximo, sobre todo los que afectan directamente a la producción o exportación de petróleo, hacen subir el precio del crudo. Uno de los mayores movimientos intradía de la historia reciente se produjo en 2019, cuando los ataques con drones iraníes alcanzaron yacimientos petrolíferos y enormes instalaciones de procesamiento de petróleo en Arabia Saudí, dejándolos fuera de servicio durante varios días y haciendo mella en el suministro mundial.

En 2023, cuando Hamás atacó el sur de Israel, el precio se disparó, ya que la gente temía una escalada regional total. Pero no se produjo.

Desde entonces, el mercado ha aprendido a ignorar el aumento de las tensiones en la región. Cuando Irán e Israel entraron en conflicto en abril de 2024 y octubre de 2024, los movimientos diarios fueron más bien moderados.

Pero los acontecimientos de esta semana son claramente diferentes y, aunque parece probable que se contengan las subidas de precios, no hay que ignorar las consecuencias de baja probabilidad y alto impacto, los riesgos de cola. Johnston destaca una posibilidad: que Israel, provocado por los ataques a sus ciudades, ataque las principales instalaciones de exportación de petróleo de Irán en la isla de Kharg (hasta ahora, los ataques de Israel sólo han tenido como objetivo la economía petrolera nacional de Irán). Una vez que su capacidad de exportación se vea comprometida, Irán tendrá menos que perder minando el Estrecho de Ormuz, y podría empezar a atacar las instalaciones petrolíferas regionales de otros países, en una repetición de los ataques de 2019. Podría desencadenarse una guerra más amplia. “Una vez que la situación escala, todos los riesgos de cola entran en juego a la vez”, afirma. “No son riesgos independientes. Así que incluso un aumento del 1-2% en la probabilidad de que se produzca un escenario así podría mover el precio del petróleo dramáticamente”.


Los costes de la corrupción para la economía española. Rafael Pampillón Olmedo. IE Business School y Universidad CEU San Pablo.

Si algo nos enseñan las grandes obras de la ciencia económica, como ¿Por qué fracasan los países?, de Daron Acemoglu y James Robinson (premios Nobel de Economía en 2024), es que el progreso de una nación se construye, fundamentalmente, sobre la calidad de sus instituciones. Y no cualquier tipo de instituciones, sino aquellas que garantizan el pluralismo político, la independencia de los jueces, la alternancia en el poder, la seguridad jurídica, el Estado de derecho, el respeto a la ley y la igualdad de oportunidades.

Cuando esas estructuras se pervierten y dan paso a instituciones extractivas (como la corrupción), el país empieza a deslizarse por una pendiente que siempre desemboca en el mismo lugar: la decadencia.

El escándalo de corrupción en el seno del PSOE que ha salido a la luz en España la semana pasada no es un hecho aislado ni un accidente. Se trata según se desprende del informe de la UCO de una red organizada durante por parte de quienes formaban parte del núcleo duro del aparato socialista, presuntamente dedicada a cobrar comisiones por adjudicaciones públicas, e implicando a figuras como José Luis Ábalos, Koldo García y Santos Cerdán, este último hasta la semana pasada secretario de organización del PSOE y número tres del partido.

¿Se ha hecho una mínima autocrítica sobre la estrategia de descrédito contra la Guardia Civil (UCO), los jueces, los periodistas y todo aquel que se atreviera a contar la verdad? Ésa es la verdadera señal de alarma: hablamos de un poder que ha capturado las instituciones y que ha convertido al Estado en una herramienta de autoprotección.

No caigamos en la trampa de pensar que la degradación institucional es un fenómeno que afecta únicamente a la vida política. Nada más lejos de la realidad. El deterioro institucional tiene implicaciones muy directas en la actividad económica de un país. Cuando las instituciones dejan de funcionar correctamente –cuando pierden su neutralidad, su capacidad de hacer cumplir las reglas y su vocación de servicio público–, la economía entera se resiente. Veamos cómo:

1. La inversión extranjera se retrae. La llegada de capital foráneo no es un acto de fe, sino una decisión racional basada en la previsibilidad, la seguridad jurídica y la estabilidad normativa. Cuando un país muestra signos de debilidad institucional –cuando los contratos dependen de la cercanía al poder político, y cuando los organismos reguladores actúan no con criterios técnicos, sino según las conveniencias de quienes gobiernan–, se envía una señal a los inversores internacionales. Éste no es un terreno seguro. En consecuencia, las inversiones se reducen y se desvían hacia países más dignos de confianza.

2. La innovación se ahoga. La innovación florece en entornos donde hay certidumbre y protección legal. Cuando las reglas son opacas o cambiantes, y cuando el éxito de un proyecto depende más de las relaciones con el poder político que de su viabilidad técnica o económica, los emprendedores pierden el incentivo para arriesgar. En resumen, el país pierde dinamismo y se condena a reproducir modelos económicos caducos.

3. La productividad se estanca. Una economía que premia a las empresas por su lealtad política por encima de la eficiencia y la competencia está destinada a funcionar por debajo de su potencial. Cuando las adjudicaciones públicas se hacen favoreciendo a los amigos del poder o a quienes mejor se acomodan al discurso oficial, los que ofrecen mejores soluciones se quedan fuera del sistema. Esto genera un círculo vicioso donde la calidad de los bienes y servicios se deteriora, los costes aumentan por una mala asignación de los recursos productivos. No es una economía meritocrática, sino un mercado de favores, donde la eficiencia deja de importar.

4. El gasto público se despilfarra. La corrupción institucionalizada no es solo una cuestión ética, sino una verdadera catástrofe económica. Cuando los contratos públicos se inflan para beneficiar a ciertos actores, o cuando se emprenden obras innecesarias únicamente por motivos clientelares o electoralistas, o cuando se compran apoyos políticos con el presupuesto del Estado, los recursos públicos se desvían de sus fines esenciales.

En resumen, si España no consigue aumentar su renta per cápita ni mejorar su productividad al mismo ritmo que los países de su entorno, no es porque carezca de talento, ni porque le falten recursos materiales o humanos, ni mucho menos por razones geográficas. Es porque estamos erosionando, de forma imperceptible, pero constante, las bases institucionales que permiten que una economía crezca de forma sostenida y que el bienestar de los ciudadanos se incremente.

Esto no es un análisis pesimista. Es una alerta. No importa si se es votante de izquierda o de derecha. Lo que debería preocupar al ciudadano es que el sistema podría dejar de funcionar para la mayoría y pase a funcionar para unos pocos.

Cuando el poder ya no respeta los límites morales y cuando los organismos que deberían fiscalizarlo se pliegan ante él, cuando se produce un deterioro tan grave de las instituciones la economía deja de ser libre y se convierte en una red clientelar de distribución de rentas, favores y silencios.

España no necesita más líderes carismáticos. Necesita instituciones fuertes, con credibilidad, independientes y al servicio de todos.

La regeneración institucional no es una cuestión estética, ni una moda democrática. Es la única vía para mejorar el bienestar económico de la ciudadanía, recuperar la confianza en las instituciones y construir un país donde el esfuerzo cuente más que la cercanía al poder.

Como advirtió Daron Acemoglu: “El desarrollo no es una cuestión de geografía, de cultura o de política. Es una cuestión de instituciones.” Y, para terminar, una referencia literaria, escuchando los audios de Cerdán, Ábalos y Koldo, no puedo evitar que me venga a la cabeza el artículo de Mariano José de Larra, “¿Entre qué gente estamos?”.


¿Para quién gobierna Trump? Martin Wolf. Financial Times.

¿A los intereses de quién sirve Trump? Como ha señalado Ivan Krastev, sirve a sus propios intereses de forma grotesca. Pero, ¿qué pasa con los demás? Por el brutal cierre de USAID sabemos que los pobres en el extranjero no le importan nada. ¿Pero muestra preocupación por los estadounidenses de a pie que votaron por él? La gran y hermosa ley que se abre paso en el Congreso demuestra que la respuesta es “no”. Es un claro ejemplo de plutopopulismo (“populismo plutocrático”), como lo llamé por primera vez en 2006. Los ricos se llevan la mayor parte de los beneficios; los pobres se empobrecen aún más; y el déficit fiscal sigue siendo enorme.

Los aranceles son un impuesto a las ventas de bienes importados, que también tenderá a aumentar los precios de los sustitutos nacionales. En general, las personas más pobres gastan una mayor proporción de sus ingresos en bienes en comparación con los más ricos, que gastan una mayor proporción en servicios o ahorran gran parte de sus ingresos. Por tanto, los aranceles son regresivos, como argumentan Kimberly Clausing y Mary Lovely, del Instituto Peterson de Economía Internacional. Esto podría explicar en parte por qué le encantan a Trump. Mientras tanto, sus rebajas fiscales benefician sobre todo a los ricos.

El Laboratorio de Presupuesto de Yale ha calculado el impacto de los aranceles implementados a partir del 1 de junio de 2025 y la ley fiscal, aprobada por la Cámara de Representantes. Es probable que esta última cambie. Pero el simple hecho de que la Cámara de Representantes la haya aprobado es sorprendente. En resumen, la combinación de aumentos arancelarios con la ley “reduciría, de media, los ingresos después de impuestos y transferencias del 80% más pobre de los hogares estadounidenses. El 10% más pobre de los hogares experimentaría una reducción media de más del 6,5% en sus ingresos, mientras que los más ricos experimentarían un aumento de casi el 1,5%”.

Además, según Yale, según la evaluación convencional, la ley fiscal cuesta 2,4 billones de dólares en su forma actual (que ascendería a cuatro billones de dólares si las disposiciones temporales se vuelven permanentes). Los aranceles implementados a partir del 1 de junio recaudarían 2,4 billones de dólares. Si esta evaluación fuera incoherente (sospecho que los aranceles no recaudarán tanto dinero), la conclusión de Clausing y Lovely de que “como política fiscal, la agenda de Trump se reduce a rebajas de impuestos regresivas, solo parcialmente financiadas por aumentos de impuestos regresivos”, sería correcta.

En su Substack, Paul Krugman concluye que tiene “una visión bastante cínica de las intenciones [republicanas]. Pero este proyecto de ley es tan regresivo que me impactó incluso a mí”. En mi opinión, también tiene grandes dosis de cinismo.

Según una carta de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), una entidad independiente, el número de personas sin seguro médico podría aumentar en 16 millones para 2034, como resultado de los cambios propuestos. También se prevén recortes al programa de cupones de alimentos. No es incorrecto afirmar que muchos morirán para poder permitirse grandes rebajas fiscales para los multimillonarios.

Efecto en el crecimiento

Si asumimos que los Trumponomics prácticamente no tendrán ningún efecto en el crecimiento económico de EEUU, el efecto neto en la posición fiscal de los aranceles más la ley fiscal parece ser una continuación de las tendencias fiscales anteriores. Por lo tanto, los déficits fiscales se mantendrán elevados y la deuda aumentará en relación al PIB. En la Perspectiva Presupuestaria a Largo Plazo 2025-55, la CBO calculó que la proporción de deuda federal pública con respecto al PIB aumentaría del 100% este año al 118% en 2035.

En su libro, Ray Dalio, de Bridgewater, argumenta que la reducción del déficit debe ser del 3%–4% del PIB para estabilizar la ratio de deuda. ¿Es necesario este tipo de ajuste ahora mismo? La respuesta honesta es que nadie lo sabe. Estados Unidos es la economía más grande y dinámica del mundo y emite la moneda de reserva mundial. Esto le otorga un amplio margen de maniobra. Pero nada es eterno. Si la gente pierde la confianza en EEUU, podría verse obligado a refinanciar la deuda en condiciones cada vez más desfavorables. En última instancia, gran parte de esta podría volverse a corto plazo y, por lo tanto, a tipos de interés fijados por la Reserva Federal.

La Fed se vería entonces presionada para mantener bajos los tipos de interés. El impacto de dicha monetización de la deuda, sumada a la represión financiera, podría ser altamente desestabilizador. Como dijo una vez Rudiger Dornbusch, del MIT: “En economía, las cosas se mueven a un ritmo más lento de lo que se cree, y luego ocurren más rápido de lo que uno imagina”.

Decisión sensata

Por lo tanto, la decisión sensata es cambiar de rumbo antes de que sea demasiado tarde. Esto cobra aún más sentido si se ha decidido librar una amarga guerra comercial contra casi todos los acreedores: la dura experiencia de la presidencia de Trump seguramente transformará la percepción mundial de EEUU.

En general, el populismo debería definirse como una forma de política que enfrenta al pueblo contra las élites. Los populistas pueden ser de izquierda o de derecha. El populismo de Trump es evidentemente de derecha, ya que hace hincapié en la cultura, la etnicidad y la nacionalidad. Esto ofrece una excelente excusa para políticas que benefician a la élite plutocrática por encima de casi todos los demás. Pero en un excelente artículo de 2023, Líderes populistas y la economía, Manuel Funke, Moritz Schularick y Christoph Trebesch llegan a dos conclusiones que se pueden aplicar tanto a los populistas de derecha como a los de izquierda: primero, ambos tienden a infligir un daño duradero a la propia democracia; y, segundo, su imprudencia, nacionalismo y ataques a las instituciones tienden a imponer grandes costes económicos.

En Estados Unidos, los dos grandes partidos coinciden en la poca importancia de la prudencia fiscal. Sin duda, los demócratas ya no le ven muchos beneficios, ya que con frecuencia ha propiciado recortes fiscales regresivos.

Por lo tanto, es lógico suponer que el endeudamiento estadounidense seguirá aumentando. Las advertencias de Dalio son, por lo tanto, proféticas. Como dijo el difunto Herbert Stein: “Si algo no puede durar eternamente, se detendrá”. La pregunta es cuándo y a qué precio.


Buen fin de semana.

Comentario de mercado viernes 13 de Junio del 2025.

Vuelve la volatilidad hoy al mercado tras el ataque anoche de Israel a instalaciones nucleares y balísticas de Irán, que promete represalias contra Israel y Estados Unidos, aunque esta última afirma no estar involucrada y advierte a Irán sobre ataques a intereses americanos. El ataque de Israel fue justificado por el país como “necesidad operativa inmediata” ante la aceleración del programa atómico iraní y el anuncio de una nueva planta de enriquecimiento de uranio. Esta ofensiva israelí tuvo una respuesta contundente por parte de Irán, que habría enviado unos 100 drones a Israel a lo largo de la noche. Veremos si después de esto se mantiene la reunión programada para el domingo entre Estados Unidos Irán en la que se iba a negociar sobre el programa nuclear iraní. Esta escalada de tensiones en Oriente Medio provoca fuerte alzas en el precio del petróleo, el Brent sube un 8% hasta 75 dólares el barril, aunque ha llegado a superar los 78 dólares, y esta presión al alza sobre los costes energéticos podría complicar la evolución de la inflación y con ello las actuaciones de los bancos centrales.

Ayer, la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), una agencia de supervisión nuclear ligada a Naciones Unidas, aprobó una resolución en contra de Irán. El documento señala el hallazgo de restos de uranio enriquecido al 60%, cuando para uso civil basta con un 4%, y para uso militar se requiere un 90% en instalaciones no declaradas. Esta es la primera resolución de este tipo en dos décadas. Ante esta evidencia, el director del organismo, Rafael Grossi, ha declarado que no puede confirmar que el programa nuclear iraní tenga fines exclusivamente pacíficos.

Precio del barril de Brent últimos 12 meses:

Esta semana hemos tenido nuevas tensiones en el circo de Trump, tras la amenaza del presidente americano de enviar cartas a sus socios comerciales en las próximas semanas fijando aranceles de forma unilateral, antes de la fecha límite de las negociaciones del 9 de Julio. Este nuevo incremento de las tensiones comerciales, que entiendo que lo que pretende es acelerar el cierre de acuerdos, presionó a las Bolsas, a la vez que provocó subidas del precio del oro, y caídas del dólar. A la amenaza de Trump se sumaron las declaraciones de Lutnik, Secretario de Comercio americano, de que el acuerdo con la UE será de los últimos en firmarse, mostrando su frustración ante el limitado avance de las negociaciones. Todo ello después de que Estados Unidos y China llegasen este miércoles a un acuerdo sobre la forma de implementar la desescalada arancelaria decidida el mes pasado en Ginebra. Aún así, ambos presidentes, Trump y Xi, deben aún firmar el acuerdo, que implica confirmar un 10% de arancel a productos americanos y un 55% a productos chinos (10% base + 20% fentanilo + 25% de aranceles pre-existentes). Dentro del acuerdo, China permitirá la reanudación de exportaciones de minerales raros a Estados Unidos, aunque solo de forma temporal (durante 6 meses), con el fin de tener margen de negociación. El arancel medio efectivo de Estados Unidos se sitúa en torno al 15% (el más alto desde 1937), a la vez que quedan por concretar acuerdos con el resto de los socios comerciales.

Eurodólar últimos 5 años:

La Unión Europea cree que las negociaciones comerciales con Estados Unidos podrían extenderse más allá de la fecha límite del 9 de julio impuesta por el presidente Donald Trump, a pesar de que las conversaciones se han acelerado durante la última semana. La UE considera que alcanzar un acuerdo sobre los principios de un pacto para el 9 de julio es el mejor escenario posible, lo que permitiría nuevas conversaciones para resolver los detalles, según publicaba Bloomberg esta semana. Se espera que Estados Unidos responda a la última ronda de negociaciones en los próximos días y aclare los próximos pasos. Los aliados transatlánticos se quieren apresurar a cerrar un acuerdo antes de la fecha límite de julio, cuando Washington aplicará un arancel del 50 % a casi todas las exportaciones del bloque, lo que probablemente desencadenará represalias. La UE estima que los aranceles adoptados por Trump ahora cubren 380 000 millones de euros, o alrededor del 70 %, de sus exportaciones a Estados Unidos. Lagarde, en un discurso en el Banco Central de China, dijo que el aumento de las fricciones geopolíticas y comerciales actuales amenaza con erosionar el comercio global y las cadenas de suministro. Así, la Presidenta del BCE abogó por soluciones cooperativas y multilaterales, en lugar de políticas coercitivas, con el fin de evitar una fragmentación.

Al mismo tiempo, Estados Unidos y México están cerca de cerrar un acuerdo para reducir los aranceles al acero y limitar las importaciones. El tribunal de apelaciones de Estados Unidos dice que los aranceles de Trump pueden permanecer en vigor hasta, al menos, el 31 de julio de 2025, fecha en que se realizarán las audiencias definitivas.

La Bolsa británica ha alcanzado nuevos máximos históricos, superando los niveles que alcanzó en Marzo (antes del Día de la Liberación de Trump), y aunque es de los índices europeos que menos ha subido en el año (el FTSE 100 lleva un +8,51% en 2025) pero ha superado niveles históricos.

La guerra comercial emprendida por Donald Trump a su regreso a la Casa Blanca ha desencadenado una oleada de rebajas de las previsiones de crecimiento económico internacional que ha terminado por afectar a España, sujeta ya a un enfriamiento generalizado de las proyecciones de avance de PIB. A las recientes revisiones a la baja de las estimaciones económicas oficiales del Banco de España o la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), se les suman ahora las correcciones aplicadas por los analistas de los principales servicios de estudios del país.

Así lo refleja el Pulso Económico Trimestral de EY Insights en su edición de primavera de 2025 que da cuenta de las valoraciones de los responsables de una quincena de las principales casas de análisis del país, incluyendo los de Funcas, Fedea, el Círculo de Empresarios, la Empresa Familiar, CEOE, la banca (BBVA Research, Santander, CaixaBank o Singular Bank), firmas como Arcano, escuelas de negocio (Esade o el IE Business School), e instituciones como Orfin, CEPS o el Real Instituto Elcano. En concreto, EY destaca que la “principal conclusión de esta edición” es “el enfriamiento del optimismo sobre las previsiones de crecimiento, con un 56% de los expertos estimando ahora un crecimiento de hasta 2,5% anual, 24 puntos porcentuales menos que en la edición de invierno”. En este sentido, destaca EY, “la política arancelaria de la nueva Administración estadounidense irrumpe como el principal riesgo para la economía española, ya que se percibe únicamente de forma negativa” por el 100% de los encuestados, desbancando incluso a la fragmentación política nacional como principal amenaza para el crecimiento económico. Con todo, la inestabilidad parlamentaria nacional se mantiene como una fuente de grave preocupación para el 87% de los expertos consultados. En cualquier caso, el foco está puesto ahora en el impacto de los aranceles recíprocos anunciados por Trump, que ascienden al 20% en el caso de la Unión Europea (y que se negocia para rebajar antes de la fecha límite del 9 de julio), la tasa mínima global del 10% que ya opera, o los aranceles específicos del 25% sobre aluminio, acero o automóviles que también ha comenzado a aplicar Estados Unidos. Pese a la elevada incertidumbre que impera sobre los aranceles definitivos que acabarán aplicándose tras las negociaciones abiertas, o sobre su futuro ante la Justicia (el Tribunal de Comercio de Estados Unidos tumbó las tasas generales, pero Trump logró su reactivación en apelación), la convicción generalizada es que habrá un impacto costoso a medio plazo para el conjunto de la Unión Europea. Ocho de cada diez analistas consultados prevén un impacto negativo de las políticas comerciales de Estados Unidos en el PIB europeo, que siete de cada 10 sitúa en una rebaja de hasta un punto porcentual anual durante los próximos cinco años, lo que supone 10 puntos más que en la edición anterior del estudio. El Informe de EY “confirma que las tensiones comerciales y la política arancelaria de Estados Unidos son el mayor desafío para Europa” actualmente, aunque los datos del informe aún arrojan “una nota de optimismo” en cuanto a las previsiones de inversión y consumo. La creciente preocupación entre los analistas coincide en el tiempo con la que vienen demostrando los principales organismos supervisores del país. Esta misma semana, el Banco de España rebajaba en tres décimas su previsión de crecimiento económico para 2025, del 2,7% al 2,4%, y reducía en otra décima la de 2026, al 1,8%, fundamentalmente por el efecto de las políticas comerciales de Trump. De hecho, el BdE considera que la situación es susceptible de empeorar, y baraja un escenario alternativo que implica que, si la UE no logra rebajar los nuevos aranceles estadounidenses del 20% con el que amenaza la Casa Blanca, el avance del PIB español podría frenarse hasta el 2% este año y el 1,1% en 2026. La veda de las correcciones a la baja en las proyecciones económicas la abrió, sin embargo, la Autoridad Fiscal, que ya rebajó en mayo su previsión de crecimiento para 2025 del 2,5% al 2,3%, y la de 2026 del 2% al 1,7%, por el impacto de los aranceles estadounidenses.

Previsión de crecimiento del PIB español para el 2025:

Según el Banco Central Europeo, el oro ya es el activo con mayor peso en los Bancos Centrales después del dólar, sobrepasando el peso en el euro. La cantidad de oro en balance de los bancos centrales se está acercando a su nivel máximo histórico después de Bretton Woods. (https://www.ft.com/content/0d175cad-db7c-4dc2-83a8-90736f96f198).

Importante esta semana:

El dato más importante de la semana se publicó el miércoles, que fue el IPC americano del mes de Mayo, la inflación en Estados Unidos muestra señales de moderación en mayo, desafiando las previsiones de los analistas, que pronosticaban una fuerte presión al alza de los precios a consecuencia de la guerra arancelaria impulsada por el presidente, Donald Trump. El IPC interanual cerró el pasado mes en el 2,4%, solo una décima más que en abril. Si bien es cierto que se rompe así con la tendencia a la baja que se anotaba desde enero, se sitúa muy cerca del mínimo del año, que fue el registro del 2,3% del pasado mes de abril, cifra más baja también de los últimos cuatro ejercicios, según se desprende del último informe de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos. Y aunque las empresas norteamericanas llevan meses insistiendo en que trasladarán a los consumidores el coste adicional de la guerra comercial, la realidad es que en mayo algunos productos sometidos a tarifas desde hace dos meses, como los coches, incluso han visto disminuido el precio, al igual que otros artículos, como la ropa. Se espera un mayor impacto de cara a los próximos meses ya que, en mayo, sí subió algo más de un 1% el coste de los componentes de automoción, que a la larga impactará en el precio final de los coches, que el mes pasado bajaron un 0,5%. Por el contrario, ha subido más de un 4% los electrodomésticos, que se han apreciado tras el aumento del coste del acero, sobre el que Estados Unidos aplica un arancel del 50% a nivel global. El nuevo dato del IPC pone en duda las previsiones de muchos organismos, incluida la propia Reserva Federal, que alertaba ya de una mayor presión inflacionista de los aranceles a estas alturas. De hecho, una cifra más baja de lo esperada podría acelerar los recortes de tipos. El propio Trump apostó el miércoles por esta idea, al asegurar que “¡se trata de unos números fantásticos! La Fed debería bajar los tipos un punto entero”. Si bien una rebaja de este calibre no entra dentro de los planes del banco central, los analistas ya apuestan por una rebaja de tipos en la reunión de los gobernadores de la próxima semana.

Trump dijo el domingo pasado que pronto se anunciará el próximo presidente de la Fed. Además, según NBC, el Presidente dijo que su relación con Musk está terminada y advierte de «consecuencias» si decide respaldar a los demócratas. Según fuentes de Bloomberg, Bessent, actual secretario del Tesoro, aparece como posible sucesor de Powell.

El Secretario del Tesoro, Bessent dijo que la reunión con China «fue buena» mientras que el Secretario de Comercio, Lutnick califica las conversaciones de «fructíferas». Estados Unidos señaló su voluntad de eliminar las restricciones a algunas exportaciones de tecnología a cambio de que China relaje los límites que impone a la exportación de tierras raras.

Trump cree que el proyecto de ley presupuestario «One Big Beautiful Bill Act» que se está debatiendo actualmente en el Senado se aprobará «bastante rápido», aunque también admite que no sería un problema si toma un poco más de tiempo que el objetivo previsto. La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) ha advertido que Estados Unidos podría alcanzar el techo de deuda entre mediados de agosto y finales de septiembre.

Las protestas por las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Los Ángeles han escalado hasta el punto de que el gobierno federal ha desplegado intervención militar, primero la Guardia Nacional y luego 700 marines, lo que ha desatado un grave enfrentamiento político y legal entre los gobiernos federal y estatal.

El Banco Mundial bajó sus previsiones de crecimiento mundial esta semana al 2,3% para este año como consecuencia de los mayores aranceles y la elevada incertidumbre. El 70% de los países sufrieron recortes de sus previsiones, incluidos Estados Unidos, China y la eurozona. El economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, escribía en el prólogo del informe que la «discordia» que existe a nivel internacional, «en particular en torno al comercio» ha trastocado muchas de las certezas políticas «que ayudaron a reducir la pobreza extrema y a expandir la prosperidad tras la Segunda Guerra Mundial» y avisó de que, de no producirse un «cambio de rumbo rápido» el impacto sobre el nivel de vida de las personas «podría ser profundo». En el informe el Banco Mundial apunta a que el crecimiento de Estados Unidos y del mundo podría reducirse todavía más si los aranceles se incrementan todavía más desde los niveles que había a finales del mes de mayo, que es lo que podría suceder si se aplicasen los aumentos anunciados por Donald Trump el 2 de abril y luego pausados durante 90 días para establecer el periodo de gracia para las negociaciones bilaterales que todavía se están llevando a cabo. En este sentido, los economistas del Banco Mundial calculan que, si los aranceles creciesen otros 10 puntos porcentuales, el crecimiento económico mundial se frenaría hasta un tibio 1,8% este año y un 2% el próximo. Ante este escenario, advierten que una escalada en las barreras comerciales provocaría que el comercio global «se paralice» en la segunda mitad del año. Una parálisis, dicen, que vendría acompañado de «un colapso generalizado de la confianza, una creciente incertidumbre y turbulencias en los mercados financieros»

En Europa, las declaraciones de los diferentes miembros del Banco Central Europeo coinciden en que el ciclo de recortes de tipos está llegando a su fin. Así, Lagarde volvió a recalcar que el BCE ha «alcanzado una buena posición» en materia de tipos y está «bien posicionado para afrontar momentos que serán delicados y muy inciertos». Por su parte, Schnabel, Miembro del Consejo del BCE, dijo que no espera un «desacople sostenido» entre la Fed y el BCE, ya que la divergencia en la inflación es «cuantitativamente bastante pequeña», por otra parte, ve una «ventana de oportunidad» para aumentar el papel internacional del euro. Nagel, Gobernador del Banco Central Alemán y miembro del BCE, declaró que el BCE tiene la máxima flexibilidad en materia de tipos mientras que Vujčić, Gobernador del Banco Central de Croacia, dijo estar de acuerdo en que el BCE ha «casi acabado» y que no debería reaccionar de forma exagerada si la inflación cae por debajo del 2%. Por último, Escrivá, Gobernador del Banco de Espala, dijo ver un menor margen para una flexibilización de la política monetaria.

En España este lunes el Banco de España presentó el Informe Anual 2024 en plena controversia por la dimisión del todavía director general de Economía del Banco de España, Ángel Gavilán (su marcha es con efectos de este próximo jueves día 12), y entre conjeturas sobre una posible dilución del peso de la Dirección General de Economía en la estructura del Banco. En un contexto que el Gobernador del BdE definió de máxima incertidumbre y “extraordinariamente complejo” avanzó que el Banco de España ha revisado significativamente a la baja su pronóstico para el PIB español en 2025, hasta el 2,4%, tres décimas menos que en el informe de marzo, y en una décima el de 2026, que ahora se sitúa en el 1,8%. El propio gobernador ya había anticipado el 9 de abril que “tendremos que revisar a la baja las previsiones de crecimiento” por el órdago arancelario lanzado por Trump. El supervisor sigue así la estela de organismos como la OCDE, que el pasado 3 de junio recortó también al 2,4% su previsión de crecimiento para España, o la Airef, que, algo más pesimista, la rebajó al 2,3%. Así, las previsiones se sitúan ya varias décimas por debajo del 2,6% que todavía sostiene el Gobierno para 2025. El tijeretazo del Banco de España se produce después de que el dato de PIB del primer trimestre avanzado por el INE corroborase la desaceleración del ritmo de crecimiento, con un avance trimestral del 0,6% entre enero y marzo, frente al 0,7% de los dos trimestres anteriores. Un enfriamiento que estaría teniendo continuidad en el segundo trimestre por efecto esencialmente de “la menor contribución del sector exterior”, que ha provocado que el ritmo de crecimiento se haya desacelerado desde tasas superiores al 3% a una “tasa cercana al 2,5% en el primer semestre”, señaló el Gobernador del BdE, Escrivá. Esto es, aunque la exposición comercial directa de España a Estados Unidos es acotada, los efectos indirectos pueden ser notables por la vía del castigo que la guerra arancelaria de Trump puede infligir a sus socios comerciales, a lo que se añade el posible impacto combinado de la elevada incertidumbre y de un posible contagio y amplificación de los daños a través del canal financiero. De hecho, el recorteaplicado por el Banco de España a sus proyecciones macro se refieren al escenario central, ya que la situación podría ir a peor en caso de una escalada arancelaria prolongada con tarifas elevadas, en la que se produzcan represalias cruzadas y la incertidumbre comercial se prolongue.

En el supuesto de ese escenario más adverso, el Banco de España advierte de que el crecimiento de España este año podría menguar hasta el 2%, mientras que el impacto sería aún mayor en 2026, cuando el avance del PIB podría hundirse hasta el 1,1%, siete décimas menos de lo contemplado en el escenario central (esto es, con aranceles del 10% y sin represalias). Todo ello en un contexto en el que por primera vez los activos estadounidenses han dejado de ser un activo refugio en una crisis.

Pese a este horizonte turbulento y del zarpazo al crecimiento que sufrirá la economía española por la contienda comercial, el supervisor mantiene la mayoría de sus previsiones en materia de empleo, inflación, déficit y deuda, aunque todo envuelto en una densa niebla de incertidumbre. Así, aunque Escrivá reconoció que “no estamos nada seguros de lo que va a pasar con la inflación”, que podría subir si se producen disrupciones en las cadenas de suministros pero que también podría bajar si se encoge la demanda, el Banco de España prevé un IPC medio del 2,4% este año, una décima menos que en marzo, y del 1,7% en 2025. Aunque alerta de que la inflación subyacente, que es la que mira con lupa el BCE de cara a sus ajustes de política monetaria, podría auparse este año hasta el 2,6%, cuatro décimas más de lo augurado tres meses atrás.

Las amenazas externas tampoco han alterado sustancialmente su pronóstico sobre la tasa de paro, que mantiene en el 10,5% para 2025 pero la empeora en dos décimas para el año que viene, al 10,2%, mientras que su previsión de déficit se mantiene inalterada en el 2,8% este año y en el 2,6% el que viene. Y otro tanto sucede con el endeudamiento, que prevé adelgace tibiamente este año, hasta el 101,4% del PIB, apenas cuatro décimas menos que en 2024, ratio en la que se estancaría en 2026. En este punto, Escrivá admitió ayer de que España sigue teniendo una de las ratios de deuda más abultadas de la eurozona, lo que restringe su margen de respuesta ante nuevos shocks, volviendo a reclamar, como ya hizo en el Informe Anual, una estrategia de consolidación fiscal creíble a medio plazo.

Sobre el desajuste entre oferta demanda en el mercado de la vivienda, el gobernador del Banco de España avisó de que la escasez de stock de inmuebles para afrontar el alto ritmo de creación de hogares puede convertirse en un lastre y un cuello de botella para la economía.

En Japón, el gobernador del banco central, Ueda, provocó esta semana una caída del Yen al afirmar que el objetivo de inflación subyacente aún no está cercano, lo que apunta a que la próxima subida de tipos podría tardar algo en llegar (el mercado la descuenta para finales de año), moderando el riesgo de repatriación de capitales del resto del mundo.

Pedro (Ed) Wood. Víctor M. Sunkel (Expansión de hoy).

Les iba a hablar de “Uno de los nuestros” (Estados Unidos, 1990) y de su aparente y sorprendente semejanza con lo descrito en el informe de la UCO dado a conocer ayer.

Porque la UCO atribuye al hasta ayer secretario de organización del Partido Socialista, Santos Cerdán, el papel de Paulie Cicero; es decir, el de quien favoreció la introducción de Koldo en el círculo del Ministerio de Transportes. Porque se dice que Koldo franqueó la puerta a Cerdán, quien se convirtió en apariencia en el “conseguidor” de la trama, transmutando en botín los contratos de emergencia conseguidos durante la pandemia. Y porque la UCO ha cercado de tal forma la corrupción (digan lo que digan algunos) que lo único que le queda a Henry Hill (alias Cerdán, Koldo, Ábalos, o quien sea) es tirar de la manta y aguardar que las reglas de la ley del silencio no se le apliquen jamás, y, por tanto, que todos nosotros conozcamos la verdad.

Pero no; no vengo a hablarles de esa película que, por otro lado, resulta parecer demasiado simple de ser bien traída a estas líneas. La verdad es que, si hay que echar mano de un paralelismo cinematográfico, lo de ayer merecería ser titulado como cualquiera de los filmes rodados por el controvertido director norteamericano Ed Wood (1924-1978).

El director de marras (catalogado como el peor de la historia) se caracterizó por producir, editar, hacer los guiones y dirigir sus propias películas de clase B, que no cosecharon éxito alguno en las salas de cine hasta que, en 1994, el famoso director Tim Burton decidió rodar una cinta sobre su vida.

Con el contenido del informe 96/2025, sobre presuntas irregularidades en contratación pública, de 5 de junio de 2025 emitido por la UCO en funciones de policía judicial, queda claro, de momento y por supuesto en apariencia, que la dirección de este país ha estado al mando de un Ed Wood cualquiera, incapaz de reparar en que la edición, producción y guión del filme que está intentando hacernos pasar por bueno no es más que un bodrio incomestible que, quizás y solo quizás, alguien tenga el valor de narrar en el futuro en clave de humor, al estilo de Tim Burton.

De momento, sabemos que el dimitido Santos Cerdán pudo ser el responsable, entre otros comportamientos, de gestionar pagos de más de 620.000 euros provenientes, según la UCO, de adjudicaciones públicas, o del amaño en las primarias del PSOE del año 2014.

Podríamos hablar de delitos de cohecho, de organización criminal, de corrupción entre particulares, de falsedad documental, y otros, pero eso sería entrar en lo específico; en lo particular.

Porque, en general, el Derecho Penal, y las penas que comporta, tiene como una de sus bases primordiales la de la prevención general; esto es, enviar a la sociedad el mensaje, simple y claro (y de manera coloquial), de “¡el que la hace la paga!”. Y, además, que el Estado de Derecho, al que le hemos cedido una parte importantísima de nuestra libertad individual, garantizará nuestros derechos, personales y patrimoniales, a través de una administración de Justicia ágil, con recursos y, sobre todo, que sea independiente.

Mensajes al pueblo

Desgraciadamente, y ya hace algún tiempo, el Ejecutivo sólo envía mensajes al pueblo español completamente contradictorios con lo anterior, pues, de una parte –con los indultos y con la amnistía–, nos escupe a la cara a los ciudadanos recordándonos que no todos somos iguales ante la Ley (pues basta una necesidad política para que los pecados judiciales sentenciados por todo un Tribunal Supremo se eliminen por parte del Tribunal Constitucional). Y, de otra, que el sistema judicial, aunque no sea cierto, está al servicio del lawfare (cuando de causas judiciales contra el Gobierno se trata) o de la ultraderecha franquista judicial (si el proceso afecta personalmente al presidente del Gobierno).

Y no hablemos si el Tribunal Supremo entiende que debe juzgarse al fiscal general del Estado por el grave delito de revelación de secretos. Entonces resulta que toda la carrera judicial está podrida y, por ello, hay que modificar a conveniencia del que ahora gobierna todo el sistema de elección de jueces y de la instrucción de las causas criminales.

Ed Wood aspiraba a hacerse famoso; a ser recordado por siempre como unos de los mejores directores de la historia. Desconozco cuáles son las aspiraciones históricas de este Gobierno. Pero si pudiera hacer una crítica cinematográfica a Ed Wood le diría, sin duda, que el desprestigio al que está sometiendo a nuestras instituciones, en particular al Poder Judicial (al que atacan sus ministros ferozmente día tras día), es demasiado chusco. Que aquellos que aún creemos en la Administración de Justicia y en la independencia judicial (y los méritos que supone llegar a administrarla) no llegaremos jamás a hacer una crítica mínimamente positiva al dantesco espectáculo al que nos están obligando a asistir.

Los tipos de interés son normales, el mundo no. Martin Wolf. Financial Times.

El tipo de interés, real y nominal, de los activos seguros a largo plazo es quizás el precio más importante en una economía capitalista. Indica la confianza en los gobiernos y la economía. En los últimos años, estos precios se han normalizado. La era de tipos de interés ultrabajos que comenzó en 2007-2009, con las crisis financieras, parece haber terminado. Parecía que regresaba una era de normalidad. ¡Viva! Pero el mundo no parece muy “normal”. ¿Deberíamos esperar nuevas y grandes crisis?

El gobierno del Reino Unido ha estado emitiendo bonos del Estado indexados desde la década de 1980. La trayectoria de sus rendimientos nos da tres grandes historias de la evolución de las tasas de interés reales durante cuatro décadas. La primera es la de un enorme declive secular. En la década de 1980, los rendimientos a vencimiento de los bonos del Estado indexados a 10 años rondaban el 4%. Durante la pandemia y ante sus consecuencias inmediatas, los tipos cayeron al -3%.

La oscilación total entonces fue de 7 puntos porcentuales. La segunda historia es la de cómo la recesión económica posterior a la crisis financiera condujo a un período extraordinariamente largo de tasas de interés reales bajo cero. La tercera es la de un rápido aumento de estos rendimientos a la zona del 1,5% desde principios de 2022.

El largo período de caída de las tasas de interés reales que culminó en esas tasas reales negativas ahora parece haber terminado. Estamos en un mundo nuevo y mucho menos extraño. Los datos sobre los rendimientos de los títulos del Tesoro estadounidense protegidos contra la inflación a 10 años (Tips) ofrecen una imagen similar, pero estas estadísticas solo están disponibles desde principios de la década de 2000.

Desde 2013, las dos series han divergido, con rendimientos generalmente más altos en la versión estadounidense. La diferencia puede deberse en parte a la regulación de las pensiones en el Reino Unido, que en la práctica impuso fuertes límites a los planes de pensiones de beneficios definidos. Los tipos de interés reales de los Tips también aumentaron drásticamente desde el mínimo alcanzado durante la pandemia, pero no tanto como los de los bonos del Estado indexados. Como resultado, estos tipos convergieron. Por lo tanto, los rendimientos de los Tips han rondado recientemente el 2% y los de los bonos del Estado indexados cerca del 1,5%. Estos niveles también se acercan a los previos a la crisis financiera. En estos términos, hemos vuelto a la normalidad. Pero si nos remontamos aún más al pasado, observamos que incluso hoy en día los rendimientos indexados del Reino Unido son bastante bajos: en la década de 1980, los tipos eran más de 2 puntos porcentuales superiores a los actuales. Estas cifras no revelan ninguna crisis. Los mercados de activos seguros no están anunciando que se acerca el impago. Ni, en realidad, están anunciando que se acerca la hiperinflación (o una inflación alta). La forma más sencilla de analizar esto último es en términos de las tasas de inflación de equilibrio: la diferencia entre los rendimientos de la deuda indexada y la deuda convencional con el mismo vencimiento.

En EEUU, este diferencial ronda el 2,3%, apenas por encima del promedio del 2,1% desde enero de 2003. En el Reino Unido, es del 3,3%, apenas por encima del promedio del 3% posterior al año 2000. Dado el shock inflacionario de los últimos años y, por consiguiente, la mayor relevancia del riesgo inflacionario, el aumento de esta diferencia es mínimo. Los mercados parecen sorprendentemente confiados en que se alcanzarán los objetivos de inflación en un período de 10 años. La historia de los rendimientos de los bonos convencionales en otros países de altos ingresos es consistente con el patrón de EEUU y Reino Unido y, en su mayoría, mejor. Entre el 1 de enero de 2021 y el 28 de mayo de 2025, el rendimiento de los bonos nominales a 10 años aumentó 4,5 puntos porcentuales, hasta el 4,7 %, en el Reino Unido, 3,6 puntos porcentuales, hasta el 3,2 %, en Francia, 3,6 puntos porcentuales, al 4,5 % en EEUU. En Alemania 3,1 puntos porcentuales, hasta el 2,5 %, 3 puntos porcentuales, hasta el 3,6%, en Italia y 1,5 puntos porcentuales, hasta el 1,5 %, en Japón. Estos niveles son modestos para los estándares anteriores a 2008. Dado esto, una reversión brusca parece improbable sin otro gran shock negativo para la producción. En este momento, al menos el mundo de tasas de interés ultrabajas de 2008-21 parece haber terminado. ¿Es concebible otra gran conmoción? Sí. La extraordinariamente caótica formulación de políticas de la administración Trump podría generar un shock para el espíritu ‘animal’ y, por lo tanto, en la inversión. De hecho, es sorprendente la rapidez con la que las Previsiones de Consenso han ido disminuyendo para el crecimiento de EEUU en 2025.

Tal vez, la humillación induzca a Donald Trump a refutar lo que Robert Armstrong ha llamado el comercio del Taco (Trump Siempre se Acobarda).

Una vez más, los niveles generales de endeudamiento son altos según los estándares históricos, con ratios de deuda del sector público sobre PIB en los países de altos ingresos cercanos a los niveles de 1945. EEUU también se está embarcando en la desregulación financiera en un momento de alto apalancamiento y asunción de riesgos financieros. Además, continúa con altos déficits fiscales mientras ataca a sus acreedores mediante la política comercial y fiscal. Incluso una normalización de los tipos de interés tras un período tan prolongado de tipos ultrabajos podría resultar excesiva. Un punto obvio aquí se refiere a la prima de riesgo de la renta variable. Una forma de medirla es mediante la diferencia entre la rentabilidad ajustada cíclicamente de las acciones estadounidenses (la inversa del PER –precio/beneficio– ajustada cíclicamente ) y el tipo de interés real. La última vez que la diferencia (que indica el exceso de rentabilidad a largo plazo esperado de las acciones sobre los bonos del Tesoro) fue tan baja como ahora fue en junio de 2007. No es una idea muy alentadora.

No menos importante, como señala Paul Krugman, es la frivolidad del proceso político en los Estados Unidos contemporáneos. En algún momento, figuras relevantes podrían decidir que Estados Unidos ya no es de fiar.

Flujo de capitales

Entre esas personas, podrían estar los estadounidenses. Entonces podríamos sufrir una gran crisis, esta vez con capitales que se alejan de Estados Unidos, no que se dirigen hacia él. Dada toda esta fragilidad, es concebible que se produzcan shocks recesivos o inflacionarios, o incluso ambos a la vez.

Los rendimientos de los instrumentos financieros más importantes se han normalizado. Pero los tiempos son anormales en muchos aspectos. La realidad podría confirmar estos precios o, por desgracia, hacerlos estallar. En cualquier caso, la realidad o estos rendimientos deben ajustarse.

De la periferia a la centralidad de Europa. Rafael Pampillón Olmedo. IE Business School y Universidad CEU San Pablo (Expansión 12 de Junio).

Hoy se cumplen cuarenta años desde la firma del tratado de adhesión de España a las Comunidades Europeas. Desde entonces, el país ha recorrido un proceso de transformación económica e institucional sin precedentes. La entrada formal en la actual Unión Europea (UE), el 1 de enero de 1986, marcó el inicio de una etapa histórica en la que España experimentó una modernización acelerada, la consolidación de la democracia y la convergencia con algunos estándares europeos.

La adopción del euro, por ejemplo, ha contribuido a la estabilidad monetaria y ha elevado la credibilidad internacional del país. Además, formar parte de la UE ha facilitado el poder participar activamente en decisiones económicas de alcance mundial. Finalmente, ha propiciado avances significativos, especialmente en infraestructuras y en el acceso a los mercados internacionales de bienes y servicios y financieros.

– La divergencia con Europa. Hoy en día tras esos cuarenta años, España debería desempeñar un papel central en el liderazgo del proyecto europeo. Sin embargo, su evolución reciente muestra una trayectoria divergente en términos de renta per cápita, productividad e innovación, que le restan credibilidad. Durante las dos primeras décadas tras su adhesión al club europeo el país experimentó un notable proceso de convergencia económica. Entre 1986 y 2005, el PIB per cápita español pasó de representar el 75% al 91% del promedio de la UE.

No obstante, desde entonces esta tendencia se ha revertido. En 2024, según datos del Fondo Monetario Internacional, el PIB per cápita de la Unión Europea ascendía a 43.206 euros, mientras que el de España se situaba en 32.638 euros. Esto equivale al 75,6% de la media comunitaria. Si se ajustan estas cifras según el nivel de precios de cada país, mediante la paridad de poder adquisitivo (PPA), el PIB per cápita español alcanzaba en 2024 un 92% de la media de la UE (datos de Eurostat).

España sigue manteniendo una distancia considerable respecto al promedio europeo, tanto en términos nominales como ajustados por PPA. Hay factores estructurales que continúan limitando el proceso de convergencia y que deben ser abordados con políticas sostenidas y eficaces. Nos referimos a cuestiones como la baja productividad, las rigideces del mercado laboral, la reducida Formación Bruta de Capital Fijo y la insuficiente inversión en innovación. En el caso de la inversión en investigación y desarrollo (I+D), representa el 1,5% del PIB, lejos del objetivo del 3% establecido por la UE.

– Los Fondos Europeos. La evidencia empírica, acumulada a lo largo de estas décadas, confirma que la integración de España en la Unión Europea ha sido decisiva para su desarrollo económico y social. El país ha pasado de ser una economía periférica, con notables déficits estructurales, a ocupar una posición central en el entramado económico continental. Este progreso está estrechamente vinculado a la recepción sostenida de los Fondos Europeos (Estructurales, de Cohesión y, más recientemente, los asociados al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia). Entre 1986 y 2025, han entrado a España, por esta vía, más de 460.000 millones de euros.

Estos recursos han permitido reducir desigualdades regionales, modernizar infraestructuras clave y transformar el tejido productivo nacional. Las inversiones en redes de transporte, energía y tecnología siguen siendo pilares de la competitividad territorial. A ello se suma el impacto de la Política Agraria Común, que ha contribuido a la estabilidad y modernización del sector primario.

El Plan de Recuperación y Resiliencia dotó a España con 163.000 millones de euros, de los que hasta ahora la Comisión Europea solo ha desembolsado 48.000.

– La mejora de las instituciones. Los recursos del NextGenerationEU han tenido un impacto positivo, aunque su ejecución ha sido más lenta que la de los Fondos Estructurales tradicionales. Pese a estar correctamente orientados hacia la doble transición –digital y ecológica– la complejidad administrativa y la limitada capacidad de absorción han dificultado su despliegue.

En este sentido, en España se deben solventar los problemas relacionados con la eficiencia administrativa, la transparencia y la independencia de las instituciones regulatorias. Tenemos un exceso de normativa, lo que supone un impacto económico, con un coste estimado de 60.000 millones de euros al año. Se ha llegado a un punto en el que el entorno regulatorio y también el fiscal resulta asfixiante: trámites innecesarios, duplicidades legales, retrasos administrativos y barreras a la producción de bienes y servicios. Y a ello se suma el intervencionismo del Gobierno en la vida económica y en las decisiones empresariales, que no favorece la confianza de los inversores en nuestro país.

Las recomendaciones más recientes de Bruselas apelan a una segunda modernización, para acometer retos tales como la sostenibilidad fiscal, la cohesión territorial y la mejora de la productividad.

– Una potencia media con aspiraciones globales. España es la cuarta economía de la eurozona y de la UE. Su potencial económico, diplomático y geopolítico le otorgan un margen de actuación que debe aprovechar. Aunque no cuenta aún con el peso político de Francia, Italia o Alemania, su capacidad de influencia puede incrementarse si fortalece su economía y su gobernanza.

Uno de sus activos distintivos es la conexión privilegiada con América Latina, que posiciona a España como puente natural entre continentes. En un mundo cada vez más multipolar, esta relación puede generar valor añadido para toda la UE en comercio, seguridad, cultura e innovación.

Para desempeñar ese papel protagonista, España debería abordar con urgencia sus debilidades estructurales. La baja productividad sigue siendo el gran freno al crecimiento de los salarios y la competitividad. Pero tenemos más problemas:

a) La tasa de paro sigue siendo la más alta de Europa, con un paro efectivo (personas registradas en el SEPE y que no están ocupadas) que se situó en abril de 2025 en 3,7 millones de personas, mientras que en diciembre de 2019 era de 3,5 millones de personas.

b) El envejecimiento demográfico tensiona el sistema de pensiones; la proporción de personas mayores de 65 años aumentará del 20,5% en 2024 al 30% en 2050, mientras que la población en edad de trabajar disminuirá del 65% al 57% en el mismo período. Aunque la inmigración ha contribuido a mitigar algunos efectos, se requieren políticas adicionales.

c) Más del 50% de la recaudación fiscal se concentra en impuestos sobre el trabajo, muy por encima de la media europea. Mientras que la tributación sobre el consumo está muy por debajo de la media europea. De ahí que la Comisión Europea venga insistiendo en la necesidad de reequilibrar la carga fiscal. No se trata solo de recaudar más, sino de recaudar mejor.

d) El acceso a la vivienda se ha convertido en un factor crítico de cohesión social, con un déficit en la oferta estimado de 600.000 viviendas. La vivienda se ha convertido en un privilegio. España supera la media europea en esfuerzo económico de los inquilinos, lo que limita la movilidad y aumenta las brechas sociales. El diagnóstico europeo es claro: garantizar vivienda digna es condición necesaria para cualquier proyecto de desarrollo humano.

– El futuro de Europa, también en español. La integración de España en la UE ha traído consigo importantes beneficios, incluyendo mejoras en infraestructuras, acceso a mercados y estabilidad macroeconómica. Sin embargo, la convergencia real con los países más avanzados de la UE se enfrenta a obstáculos significativos como productividad, innovación y calidad institucional.

Los cuarenta años de integración europea no marcan un final, sino un punto de inflexión. España ha sabido modernizarse, ahora debe asumir un papel más ambicioso en la construcción de una Europa fuerte, justa y unida.

Porque el futuro de Europa, en gran medida, también debería escribirse en español.

Una economía mundial cada vez más arriesgada. Martin Wolf. Financial Times.

Estamos viviendo las primeras etapas de una revolución: el intento de convertir la república estadounidense en una dictadura arbitraria. Todavía no está claro si Donald Trump tendrá éxito en ese intento. Pero lo que quiere hacer parece evidente. Su forma de gobernar –sin ley, impredecible, antiintelectual, nacionalista– tendrá su mayor impacto en Estados Unidos. Pero, inevitablemente, también tendrá un enorme impacto en el resto del mundo, dado su papel hegemónico desde la Segunda Guerra Mundial. Ningún otro país o grupo de países puede, o quiere, ocupar su lugar. Esta revolución amenaza con el caos global.

Es aún demasiado pronto para saber cuáles serán sus consecuencias. Pero no para hacer conjeturas informadas sobre algunos aspectos, en particular la imprevisibilidad y la consiguiente pérdida de confianza que está creando la guerra arancelaria de Trump. Sin políticas predecibles, una economía de mercado no puede funcionar bien. Si la incertidumbre proviene de la potencia hegemónica, la economía mundial en su conjunto tampoco funcionará bien.

En sus últimas Perspectivas Económicas, el Banco Mundial ha analizado precisamente esto. Sus conclusiones son inevitablemente provisionales, pero la dirección de la marcha debe ser correcta. Parte del supuesto de que los aranceles vigentes a finales de mayo se mantendrán a lo largo de su horizonte de previsión. Esto podría ser demasiado optimista o demasiado pesimista. Nadie, quizá ni siquiera Trump, lo sabe. “En este contexto”, juzga, “se prevé que el crecimiento mundial se ralentice notablemente hasta el 2,3% en 2025 [0,4 puntos porcentuales por debajo de la previsión de enero], el ritmo más lento desde 2008, aparte de los dos años de clara recesión mundial en 2009 y 2020. En 2026-2027 se espera que un repunte de la demanda interna eleve el crecimiento mundial a un todavía débil 2,5%, muy por debajo de la media del 3,1% de la década previa a la pandemia”.

Riesgos a la baja

Todo esto ya es suficientemente malo. Pero los riesgos parecen abrumadoramente a la baja. Así, la incertidumbre creada por la guerra comercial de Trump podría provocar caídas del comercio y la inversión mucho mayores de lo previsto. Ciertamente, será difícil confiar en cualquier supuesto “acuerdo” ahora anunciado. Una vez más, un menor crecimiento aumentará la fragilidad social, política y fiscal, elevando así la percepción de riesgo en los mercados. Esto podría crear un círculo vicioso, en el que los mayores costes de financiación aumenten el riesgo y reduzcan el crecimiento. Los prestatarios débiles, privados y públicos, podrían verse abocados al impago. Las crisis provocadas por catástrofes naturales o conflictos serían entonces aún más perjudiciales desde el punto de vista económico.

Es posible imaginar ventajas. Podrían alcanzarse nuevos acuerdos comerciales, en los que muchos podrían, valientemente, confiar. El polvo mágico de la IA podría provocar un aumento de la productividad y la inversión mundiales. También podría calmarse todo. Algo que dificulta esto es que el shock de Trump actual llega después de casi dos décadas de shocks: crisis financieras globales y de la zona euro; pandemia; inflación pospandemia; y la guerra Ucrania-Rusia. Los instintos animales deben haberse visto afectados.

Por desgracia, como acentúa en su prólogo Indermit Gill, economista jefe del Banco Mundial, “los países más pobres serán los que más sufran”. “En 2027, el PIB per cápita de las economías de altos ingresos estará más o menos donde se esperaba que estuviera antes de la pandemia del Covid-19”. Pero las economías en desarrollo saldrán peor paradas, con niveles de PIB per cápita un 6% más bajos”. Salvo China, estos países podrían tardar dos décadas en recuperar sus pérdidas de la década actual.

Esto no es sólo resultado de los recientes shocks. “El crecimiento de las economías en desarrollo ha seguido una senda descendente durante tres décadas consecutivas: de una media del 5,9% en la década de 2000, al 5,1% en la de 2010, y al 3,7% en la de 2020”. Esto replica la disminución del crecimiento del comercio global, que ha pasado de una media del 5,1% en la década de 2000 al 4,6% en la de 2010 y al 2,6% en la de 2020. Mientras, la deuda aumenta. A largo, tampoco ayudará que Trump insista en que el cambio climático es un mito.

Entonces, ¿qué se debe hacer? En primer lugar, liberalizar el comercio. Aunque los países en desarrollo se han liberalizado sustancialmente en los últimos años, la mayoría de ellos siguen teniendo aranceles mucho más elevados que las economías de renta alta. La promoción selectiva de industrias en sus primeras fases de desarrollo puede funcionar. Pero si un país tiene poca influencia internacional, la mejor política sigue siendo la del libre comercio, unida a las mejores políticas posibles para atraer inversiones, mejorar el capital humano y preservar la estabilidad económica. En un entorno desfavorable, como el actual, esto es aún más importante que en uno benigno.

Desequilibrios macro

Las opciones para las grandes potencias –China, la UE, Japón, India, Reino Unido y otras– son más complejas. También necesitan mejorar sus propias políticas en la mayor medida posible. Necesitan, además, cooperar para intentar mantener las normas mundiales entre ellas, sobre todo en materia de comercio. Algunas potencias tienen que reconocer que los desequilibrios mundiales son, en efecto, un problema importante, aunque no se refieran a la política comercial, sino a los desequilibrios macroeconómicos mundiales.

Esto no es ni mucho menos todo. Mientras Estados Unidos abandona su papel histórico, a otros se les impone la grandeza. De estas potencias depende que se siga avanzando para afrontar los retos del cambio climático y el desarrollo económico. Hace falta una mejor manera de resolver el endeudamiento excesivo. Es necesario ir en contra de la tendencia actual a sospechar cada vez más los unos de los otros.

Es posible, incluso probable, que estemos presenciando el debilitamiento de un gran esfuerzo para promover un mundo más próspero y cooperativo. Algunos dirán que tal final señalaría un “realismo” saludable. Pero sería un sinsentido: compartimos un planeta; y, por lo tanto, nuestros destinos están ligados. La tecnología moderna ha hecho esto inevitable. Nos encontramos en un punto de inflexión: tenemos que escoger sabiamente.

Buen fin de semana.

Comentario de mercado viernes 6 de Junio del 2025.

Empezamos la semana con volatilidad tras recrudecerse los aranceles, ya que Trump elevó el fin de semana pasado del 25% al 50% los aranceles a aluminio y acero, y tras ensombrecerse las negociaciones con China, el fin de semana pasada hubo acusaciones mutuas de violar la tregua arancelaria. En redes sociales Trump acusó a China de violar el reciente acuerdo de Ginebra que había reducido los aranceles y traído algo de alivio a los mercados, y es que parece que China ha seguido restringiendo exportaciones de tierras raras a Estados Unidos y, por lo tanto, incumpliendo el mencionado acuerdo desencadenando así nuevas tensiones. Aunque ayer se produjo una “llamada productiva” con avances “muy positivos” entre Trump y Xi Jinping. Según el presidente norteamericano, él hizo hincapié en desbloquear las exportaciones de tierras raras de China hacia Estados Unidos. “Eso no debería volver a ser un problema”, señaló de manera genérica. Por otra parte, Trump también aseguró que Xi Jinping le ha invitado tanto a él como a la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, a visitar China. Gesto que el mandatario estadounidense también tuvo con su homólogo chino, trasladándole una invitación a la Casa Blanca. De hecho, no descarta una reunión en persona en el futuro si las negociaciones avanzan por buen camino. Sin embargo, el Gobierno chino transmitió una visión menos entusiasta de la conversación. La agencia oficial Xinhua anunció ayer que Xi pidió a Trump la eliminación completa de todas las “medidas negativas” que, en su opinión, han perturbado el comercio bilateral. El comunicado chino no hizo mención directa a las tierras raras, lo que plantea el interrogante sobre qué acuerdos se han alcanzado realmente. Lo único en lo que ambas partes coinciden es en que los dos líderes han acordado que sus respectivos equipos retomarán pronto las negociaciones comerciales. Al frente de la delegación china está el viceprimer ministro, He Lifeng, mientras que Estados Unidos enviará al secretario del Tesoro, Scott Bessent, al de Comercio, Howard Lutnick y al representante comercial, Jamieson Greer, este último se encarga también de las negociaciones con el resto de países, incluida la UE.

Finalmente, el martes Trump firmó la orden ejecutiva que duplica los aranceles sobre el acero y el aluminio hasta el 50%, con una exención para el Reino Unido con la que ya había alcanzado un acuerdo comercial. Elon Musk, calificó este miércoles el nuevo paquete fiscal impulsado por el presidente Trump, como “una abominación repugnante”, y fue el primer capítulo de la nueva guerra surrealista entre Trump y Musk, que provocó que Tesla cayese ayer un 14% (lleva una caída del 29,50% en el año). Además, cuatro senadores estadounidenses también han expresado su preocupación por el proyecto de ley y han exigido que se realicen cambios antes de que sea aprobado. De esta forma, se pone de manifiesto la división dentro del propio Senado lo que puede dificultar su aprobación o impulsar cambios significativos en la propuesta para que pueda ser aprobada.

El Gobierno Americano ha fijado una fecha límite exacta para concluir las negociaciones comerciales, el 9 de Julio. Quedan 30 días por tanto para negociar. Recordamos que ya se firmó un acuerdo con Reino Unido y que habría conversaciones avanzadas con la Unión Europea, volverán a reunirse los negociadores de la UE y de Estados Unidos la próxima semana, India y Japón. Como trasfondo, la UE afirma estar preparada para imponer nuevas sanciones contra Trump por el aumento de aranceles del 25% al 50% al acero y al aluminio desde el pasado 4 de Junio. Por otra parte, y a pesar del incremento de tensiones entre Estados Unidos y China, la Casa Blanca afirma que probablemente haya una conversación directa Trump-Xi estos días.

Para rizar el rizo ayer la Casa Blanca anunció que prohibía completamente la entrada a Estados Unidos de ciudadanos de 12 países, entre los que se encuentran Afganistán o Irán, alegando preocupaciones de seguridad nacional y deficiencias en los procesos de verificación de antecedentes. Además, Trump firmó una orden ejecutiva que prohíbe la entrada de estudiantes extranjeros a Harvard. Además Trump dijo que cree que debería eliminarse el límite del techo de deuda, es decir, que el Gobierno pueda endeudarse según lo que apruebe el Congreso cada año. Por su parte, la CBO (Oficina de Presupuesto del Congreso) dijo que la “Big Beautiful Bill” de Trump añadirá 2,4 billones de dólares a la deuda de Estados Unidos de cara a 2034, mientras que los aranceles reducirían el déficit en 2,8 billones de dólares en los próximos 10 años. Sin embargo, también podría tener efectos negativos en la economía, como mayor inflación y menor crecimiento.

El dólar ha seguido sufriendo esta semana por la posibilidad de que Estados Unidos ponga un impuesto a los inversores internacionales (Sección 899 en la “Big Beautiful Bill”), que podría ser de hasta el 20% sobre los residentes, tanto públicos como privados, de cualquier país que utilice impuestos discriminatorios contra Estados Unidos. Entre estos podría estar el Impuesto a los Servicios Digitales, que actualmente se aplica en varios países europeos, así como en India o Taiwan. El impuesto se aplicaría sobre intereses, dividendos y royalties a partir de 2026 si el proyecto fiscal se aprueba en el Congreso. De llevarse a efecto, este impuesto podría ejercer presión adicional sobre los activos de Estados Unidos.

Eurodólar últimos 5 años:

Tres noticias me han llamado la atención esta semana y que me parecen muy representativas del momento actual que estamos viviendo:

  1. China está considerando realizar un pedido de cientos de aviones Airbus tan pronto como el próximo mes, con deliberaciones en curso con aerolíneas chinas sobre el tamaño del pedido potencial. El acuerdo podría involucrar alrededor de 300 aviones, incluyendo modelos de fuselaje estrecho y fuselaje ancho, con la posibilidad de que el pedido varíe entre 200 y 500 aviones. El pedido sería una victoria significativa para Airbus, que ha ganado ventaja en el mercado chino debido a las tensiones comerciales y los problemas que afectan a su competidor Boeing.
  1. Los bancos centrales están comprando oro a un ritmo récord, acumulando alrededor de 80 toneladas métricas por mes, lo que equivale a unos 8.500 millones de dólares a los precios actuales. También está habiendo un flujo importante de compras en plata. La verdadera magnitud de sus compras es desconocida, pero está impulsada por preocupaciones sobre la dominancia del dólar estadounidense y las tensiones geopolíticas, con China y otros compradores no identificados realizando compras significativas. Se espera que esta oleada de compras continúe, ya que muchos bancos centrales planean aumentar sus reservas de oro, lo que podría hacer que los precios del oro suban a 3,700 dólares la onza o incluso 6,000 dólares la onza para 2029 según las previsiones de muchos analistas. Además el precio de la plata ha alcanzado máximos de los últimos 13 años.

Precio del oro últimos 5 años

Precio de la plata desde Enero del 2012

  1. Según un informe publicado esta semana casi 50 millones de americanos tienen Bitcoin. Estados Unidos tiene una cuota de mercado enorme en cualquier segmento de población sobre el Bitcoin: https://river.com/learn/files/river-america-report-2025.pdf?ref=blog.river.com

En Mayo se vio el mayor flujo comprador (inflow) mensual histórico en el ETF de iShares sobre el Bitcoin, 6,35 billones de dólares de flujo comprador del ETF subiendo su patrimonio bajo gestión a 71 billones de dólares.

El mes de mayo que ha terminado esta semana ha sido muy positivo para los activos de riesgo en general, y con las subidas de Mayo el mercado ha borrado en menos de dos meses todas las caídas provocadas por los aranceles anunciados el 2 de abril (“Liberation Day”) en lo que ha dado en llamarse “TACO Trade” (“Trump Always Chickens Out”, es decir, Trump siempre termina echándose para atrás). El propio Trump ha hecho algún comentario al respecto de este fenómeno, sin que pareciera hacerle mucha gracia, reconociendo que es parte de su estrategia negociadora, pedir la luna e ir rebajando después.

 Índice S&P 500 últimos 6 meses. Caída desde el Liberation Day -12%, rebote desde entonces (TACO Trade) +19%.

El mercado si está reflejando esa incertidumbre aumentada, con una volatilidad del S&P 500 media por el índice Vix que se mantiene en niveles cercanos al 20% después de la subida y que ha estado en una media de 25% los 3 últimos meses frente a 15% el año anterior. Visto así, el retorno acumulado por el S&P 500 en el año (+0,92%) parece una pobre recompensa para el riesgo que ha habido que sumir.

Índice VIX (Volatilidad del S&P 500) últimos 5 años (19% actual):

Según el último informe de estrategia de Julius Bäer, desde un punto de vista de sentimiento y comportamiento del inversor, el “TACO trade” no se corresponde con lo que suele ocurrir cuando un mercado hace suelo. Tras caídas tan potentes como las que hemos visto, el S&P 500 cayó de máximo a mínimo un -19% en dólares, -25% en euros, el mercado tiende a hacer suelo cuando las noticias son especialmente malas y los inversores, sobre todo minoristas, han capitulado. En esta ocasión, en cambio, las subidas se han producido de la mano de posibles noticias positivas (esperanza sobre acuerdos comerciales que aún no se han producido) y con los inversores minorista liderando las compras en todo momento, mientras que los institucionales se habrían perdido gran parte de la subida, por supuesto, la historia nunca se repite de manera idéntica y bien podría haber sido el suelo de merado, pero para los analistas de Julius Bäer esta situación es compleja y genera incertidumbre.

En renta fija, en cambio, hay una parte del mercado que parece seguir muy preocupada por la situación. Los bonos del gobierno estadounidense en plazos largos se mantienen cerca de niveles históricamente altos, el bono a 10 años en 4,5%, el bono a 30 años en el 5%, reflejando dudas sobre el efecto que los aranceles puedan tener sobre la inflación y sobre una senda de déficit que no parece enderezarse, el borrador de presupuesto aprobado por la cámara de representantes y que ahora se discutirá en el senado aumentará del endeudamiento entre 3 y 4 trillones en los próximos 10 años. Los diferenciales de crédito, por su parte, si se han normalizado considerablemente después del susto, pero no han vuelto a mínimos.

El dólar estadounidense tampoco se ha subido al “TACO trade”, reflejando quizá un menor apetito inversor por activos estadounidenses. La depreciación de la divisa añade riesgos inflacionarios a la economía y, en caso de deberse efectivamente a una menor demanda de activos, puede suponer un problema a medio plazo, el mejor comportamiento de las bolsas del mundo frente a las bolsas americanas, respaldaría también este argumento, el MSCI World ex US acumula un +14%en el año frente al +4% del MSCI World normal, donde Estados Unidos pesa un 70%.

DXY Index (Índice dólar frente al resto de divisas) últimos 5 años:

En cuanto a los flujos inversores del mes de Mayo en el informe de Kepler Chevreux destaca que pese a las subidas de las Bolsas (MSCI Wold +5,74% en el mes de Mayo) el flujo comprador (inflow) en Renta Variable fue de 46,3 billones de dólares, el menor flujo de los últimos 12 meses. En Renta Fija sin embargo y que el flujo comprador es muy fuerte, con 57,8 billones de dólares de compras, cerca de los máximos históricos. En Renta Variable sí hubo bastante dinero en Europa (+8,2 billones de dólares), en Estados Unidos hubo en le nos flujo comprador del último año (22,1 billones de dólares), en Japón se produjo la mayor salida de dinero de la historia (-9,2 billones de dólares).

Parte del rebote del sector tecnológico en la bolsa americana se explica por los buenos resultados de los 7 Magníficos, a 31 de Marzo el consenso de analistas esperaba que el Beneficio por Acción de las 7 Magníficas tuviese un crecimiento del +16% en el Primer Trimestre del año, finalmente publicaron un crecimiento del BPA del 1T25 del 27,7%, muy por encima del resto del índice S&P 500, lo que impulsó las acciones de las 7 compañías.

Índice Bloomberg Magnificent 7 Total Return Index durante el 2025 +28% desde el Día de la Liberación:

Importante esta semana:

Ayer finalmente se produjo la llamada telefónica entre los mandatarios de Estados Unidos y China. La conversación telefónica duró hora y media y, según Trump, se centró exclusivamente en temas comerciales, tras la tregua de 90 días acordada el 12 de mayo en Ginebra, se aplazaron las subidas de los aranceles, pero en las últimas jornadas está creciendo la tensión con acusaciones cruzadas de incumplimiento de los acuerdos por ambas partes. Estados Unidos acusa a China de estar restringiendo las exportaciones de “tierras raras”, mientras que el gigante asiático trata de conseguir concesiones en los controles a las exportaciones desde Estados Unidos de semiconductores de última generación y también se muestra molesta con la retirada de visados a estudiantes chinos. Según varios medios citando canales “oficiales”, el presidente Trump parece que visitará China en respuesta a la invitación de Xi Jinping y ambos líderes acordaron iniciar una nueva ronda de negociaciones lo antes posible. Mirando al pasado, las negociaciones entre las dos potencias suelen extenderse en el tiempo y además están habitualmente marcadas por avances y retrocesos, en 2018 durante el primer mandato de Trump, las negociaciones se extendieron 18 meses hasta que se cerró la firma de la Fase 1 del acuerdo comercial ya en 2020.

El Banco Central Europeo bajó ayer 25 puntos los tipos de interés por séptima vez consecutiva, y los sitúa en el 2,00%, en una decisión que no fue unánime, de nuevo un miembro del BCE se mostró contrario a la bajada. Los buenos datos de inflación y la incertidumbre sobre el crecimiento económico han justificado esta decisión, dejando además la puerta abierta a más recortes si fuera necesario. Los economistas del BCE han revisado a la baja sus previsiones de inflación general para los años 2025 y 2026, situándolas en el 2% y el 1,6%, respectivamente. También han revisado ligeramente a la baja las previsiones de crecimiento del PIB para el 2026. En la conferencia de prensa Christine Lagarde insistió que tras este recorte el final del ciclo de bajadas estaría cerca, dejando en el aire una adicional. No obstante, la Presidenta reconoció que la apreciación del euro y la evolución de la inflación ha dejado margen de actuación y que en todo caso el BCE se encuentra en una buena situación para gestionar cualquier otro shock de oferta (guerra de Ucrania, fragmentación comercial…). Según fuentes de Bloomberg, los miembros del Consejo del BCE prevén una pausa en julio, y «algunos» ven el ciclo de recortes ya terminado, mientras que otros aún respaldan otro movimiento, probablemente en septiembre. Por su parte, según fuentes de Reuters una «clara mayoría» prefiere tipos estables en julio y «algunos argumentaron a favor de una pausa aún más larga».

El Libro Beige de la Fed pone de manifiesto que en Estados Unidos la actividad económica ha disminuido, mientras que los precios aumentaron a un ritmo «moderado». Las expectativas de aumento de costes y precios son generalizadas, y algunas regiones esperan que sean «fuertes, significativas y sustanciales».

En China, el lunes conocimos el PMI manufacturero sube de 49,0 a 49,5 en línea con las expectativas, mientras que el PMI de servicios cae en una décima hasta los 50,3 puntos (frente al 50,5 estimado).

También en China conocimos el martes el PMI Caixin manufacturero, sorprendentemente débil en mayo, y volviendo a contracción, 48,3, por primera vez en 8 meses (frente al 50,8 esperado y 50,4 anterior), aún a pesar de la tregua en las negociaciones Estados Unidos y China hasta el 14 de Agosto. Este dato apoya, una vez más, la necesidad de nuevos estímulos económicos por parte del gobierno chino.

En Japón conocimos el PMI final manufacturero de mayo 49,4 frente al 49,0 preliminar y 48,7 anterior.

También se publicaron los PMIs finales manufactureros de la Eurozona 49,4 en línea con el 49,4 esperado y preliminar y 49,0 anterior) y distintos países europeos, España 50,5 mejor que el 48,5 esperado y 48,1 anterior, Italia 49,2 frente al 49,6 esperado y 49,3 anterior, Alemania 48,3 frente al 48,8 esperado y preliminar y 48,4 anterior, y Francia 49,8 frente al 49,5 esperado y preliminar y 48,7 anterior, y por último Reino Unido 46,4 mejor que el 45,1 esperado y preliminar y 45,4 anterior.

En Estados Unidos también conocimos el PMI final manufacturero 52,0 peor que el 52,3 esperado y preliminar y subiendo desde el 50,2 anterior, además del ISM manufacturero 48,5 fue peor que el esperado en 49,5 y 48,7 anterior.

Según el Financial Times, el Gobierno alemán está considerando aprobar un proyecto de ley que contempla reducciones de impuestos para las empresas, por un total de 46.000 millones de euros hasta 2029. Esto significa que, si se aprueba, las empresas alemanas tendrán un alivio fiscal significativo durante los próximos cuatro años, lo que podría fomentar la inversión y el crecimiento económico. Los medios alemanes ya habían informado anteriormente sobre esta propuesta de ley, que debería ser aprobada hoy mismo por el Gobierno alemán.

En Europa el martes conocimos los datos de inflación de Mayo, el dato preliminar de inflación se salgó con una desaceleración de la referencia general de tres décimas hasta el 1,90%, lo que supuso un registro por debajo de lo esperado (2%). La inflación subyacente experimentó el mismo comportamiento, pasando del 2,7% hasta el 2,3%, también por debajo de lo esperado (2,4%). Lo que más impulsó la inflación a la baja en Mayo fue el componente de energía, que cayó un 3,6%, frente a la aceleración de los alimentos que crecieron un 3,3%. Fue relevante el comportamiento de los servicios que se desaceleraron en 8 décimas hasta el 3,2%, después de la aceleración que se vio en Abril como consecuencia de la Semana Santa, que encareció los precios. Se trata de un dato de inflación que sorprende positivamente, además la composición tiene un sesgo positivo, en le medida que la referencia de servicios, que es el componente más fuerte se ha desacelerado de manera importante. Este dato de IPC apoya el argumento del Banco Central Europeo de que el proceso de desinflación sigue vigente, respaldando el recorte de tipos que llevó a cabo esta semana.

Variación mensual del IPC de la Eurozona desde el 2019:

La Unión Europea anunció este martes que prohibirá la participación de empresas chinas en licitaciones públicas de dispositivos médicos para contratos superiores a cinco millones de euros durante los próximos cinco años. La decisión se basa en una investigación efectuada por el bloque comunitario, que concluyó que las empresas europeas no gozan de un acceso equitativo al mercado chino. Según los hallazgos, las autoridades del país asiático favorecen a proveedores nacionales, con restricciones a productos extranjeros en el 87% de las licitaciones analizadas. Pekín expresó su “profunda decepción” ante la medida y advirtió que podría agravar las tensiones comerciales entre ambas potencias.

Han pasado menos de tres meses desde que la OCDE publicó su anterior informe de perspectivas y el deterioro del escenario resulta ya evidente como consecuencia de la guerra comercial declarada por Donald Trump, que ha provocado el caos y el desconcierto entre inversores y agentes económicos, poniendo en jaque el crecimiento global. “Se espera que el aumento de los aranceles bilaterales y la elevada incertidumbre política afecten al crecimiento de la inversión empresarial y al comercio”, advirtió esta semana la OCDE. La OCDE ha revisado a la baja su pronóstico de crecimiento del PIB mundial en 2025, hasta el 2,9%, dos décimas menos de lo que vaticinaba en marzo, cada vez más lejos del 3,3% que preveía en diciembre y el crecimiento más débil desde la pandemia, cuando la economía planetaria se contrajo un 3%.

Entre los principales damnificados sobresale Estados Unidos, que este año apenas crecerá un 1,6%, seis décimas menos de lo augurado en marzo y 1,2 puntos por debajo del crecimiento registrado en 2024. La situación no mejorará en 2026, año en el que el PIB norteamericano solo avanzará un 1,5%. China, la segunda mayor economía del planeta, resistirá mejor que la economía estadounidense, con un avance del PIB previsto del 4,7% en 2025 frente al 4,8% estimado hace tres meses, tasa de crecimiento que mermará hasta el 4,3% en 2026.

La OCDE, por contra, ha mejorado sus previsiones para México, una de las economías más directamente expuestas a los vaivenes de la política económica norteamericana, con una previsión de PIB del 0,4% para este año, en contraste con la contracción del 1,3% augurada meses atrás. Y también las de Canadá, que ahora crecerá un 1%, frente al 0,7% estimado en marzo.

Las expectativas de inflación han aumentado sustancialmente en varios países”, advierte la OCDE. Esto, a su vez, repercutirá negativamente en el gasto de los consumidores, que la organización prevé que se modere “en la mayoría de las economías”, fruto de una confianza ya frágil y que se debilita por momentos, factores a los que, en determinados países, se sumará la pérdida de fuelle de sus mercados laborales. La Organización pronostica una inflación media del 4,1% para el conjunto de los países de la OCDE, tasa que en el caso de Estados Unidos será del 3,2%, 4 décimas más que en marzo y más de un punto por encima de lo pronosticado a finales de 2024. Serán los efectos secundarios de su propia medicina arancelaria.

Para España la OCDE ha recortado su previsión de crecimiento en 2025 hasta el 2,4%, dos décimas menos que en marzo, enfriamiento que en 2026 reducirá el avance económico al 1,9%, también dos décimas menos. Lo hará con una inflación contenida, del 2,4% en 2025 y del 1,9% en 2026. Aunque los analistas de la OCDE atisban una demanda interna sólida en España, gracias a un “mercado laboral sólido” que, junto a la moderación de los precios y el incremento de los ingresos reales, respaldará el consumo privado, la institución avisa de que el motor de las exportaciones españolas se desacelerará como consecuencia del previsible debilitamiento de la demanda de sus socios, “la creciente fragmentación comercial y el efecto moderador de los aranceles estadounidenses”. En otras palabras, los riesgos para la economía española se inclinan a la baja en un contexto de “escalada de las tensiones geopolíticas y comerciales, nuevos aumentos arancelarios a las exportaciones de la UE, el incremento de la incertidumbre y el endurecimiento de las condiciones financieras mundiales”.

Para la zona euro la OCDE ha decidido mantener el crecimiento del PIB en el 1% para este año. Alemania todavía renqueante que avanzará apenas un 0,4%; Francia, cuyo PIB se enfriará al 0,6%, dos décimas menos de lo pronosticado en marzo, e Italia, que crecerá también un 0,6%, una décima menos de lo anticipado. Esto es, la OCDE ha recortado las previsiones de tres de las cuatro mayores economías de la moneda única (ha mantenido la de Alemania), al tiempo que se ha convertido en el primer gran organismo internacional que ha aplicado un recorte a las perspectivas del PIB español, situándose dos décimas por debajo del objetivo que aún defiende el Gobierno de Pedro Sánchez: 2,6%.

En España el mercado laboral da muestras de una ralentización paulatina, debido tanto a las turbulencias en la economía global como a la dificultad para cubrir determinadas vacantes. Y ello, a pesar de que el Gobierno insiste en que España vive en una “primavera” para el empleo y trata de alejar la idea de un enfriamiento. En el mes de mayo se crearon 195.736 puestos de trabajo respecto a abril, hasta alcanzar los 21.784.375 empleos, de acuerdo con los datos publicados este martes por el Ministerio de Seguridad Social, Inclusión y Migraciones, una cifra que podría parecer muy positiva pero que es la segunda peor de los últimos doce años. Al mismo tiempo, el desempleo se redujo en 57.835 personas el último mes, hasta los 2.454.883 parados, según los datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social. En mayo se generaron 195.736 puestos de trabajo respecto a abril, gracias fundamentalmente al empujón de la hostelería, que aportó 78.476 afiliados a la Seguridad Social. Sin embargo, esta cifra fue inferior a la de los meses de mayo de los once años anteriores, cuando se llegaron a generar hasta 237.207 empleos, con la única excepción de un dato muy tibio en 2020, cuando la economía se estaba viendo extremadamente castigada por el coronavirus y las restricciones a la actividad para frenar la pandemia. Además, hay dos datos que también apuntan a un cierto enfriamiento: el crecimiento interanual del empleo (462.581 nuevos afiliados, cuando hace unos meses se superaba el medio millón) y la evolución mensual desestacionalizada (20.790 empleos, la mitad que la media en los doce meses anteriores). Por ello, la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) señala que “la creación de empleo se ralentiza” este año, con un 8,1% menos de nuevos empleos entre enero y mayo que en los cinco primeros meses del año pasado.

La Reserva Federal afronta unos meses muy exigentes. Mohamed El-Erian. Financial Times.

No se suponía que fuera así. A estas alturas, la Reserva Federal debería haber podido declarar “misión cumplida”, poniendo fin a un período en el que la inflación de EEUU fue más alta y prolongada de lo debido. Y podría haber destacado su éxito al evitar la “dificultad” económica que advirtió en agosto de 2022 al abordar el aumento de precios.

En cambio, tendrá que afrontar un verano en el que sus objetivos gemelos —baja inflación y máximo empleo— se verán amenazados. Seguirá defendiéndose de los ataques de la Casa Blanca, sobre todo ahora que ha señalado que es improbable que haya un recorte de tipos antes de septiembre. Y este año se ha comprometido a implementar un nuevo marco de política monetaria que a muchos recordará las importantes deficiencias del actual.

Los desafíos

La lista de desafíos no termina aquí. La Reserva Federal opera en un entorno inestable donde las relaciones económicas históricas que inspiran la formulación de sus políticas son más inestables. El banco central debe vigilar de cerca el dólar: su reciente debilidad plantea algunas preguntas incómodas sobre su papel histórico en la economía global y sobre el de los mercados financieros estadounidenses como receptores indiscutibles del ahorro externo. A esto se suma la preocupación periódica por el mercado de bonos del Tesoro de EEUU. En defensa de la Fed, muchos de los desafíos se deben a factores ajenos a su control. Cuatro, en particular, han contribuido a lo que, en mi opinión, pasará a la historia como un período extraordinario de incertidumbre económica.

El primero es la turbulencia sobre los aranceles. El uso de esta herramienta de política económica como arma ha generado confusión sobre las prioridades de la administración Trump. ¿Se trata de “escalar para desescalar”, donde el aumento de aranceles busca garantizar un sistema comercial más justo que probablemente sea temporal? ¿O se trata de un nuevo modelo de aranceles de larga duración para impulsar los ingresos presupuestarios y relocalizar la actividad manufacturera?

El segundo factor es la incertidumbre sobre las políticas de la administración en general, y en particular sobre su enfoque de las finanzas públicas. Aún no se han percibido todas las implicaciones del proyecto de ley de presupuesto que se tramita en el Congreso.

Tampoco está claro cómo evolucionará el restablecimiento del empleo y los contratos gubernamentales. Y aún no se conoce con claridad la magnitud, la forma ni el calendario de los planes de desregulación de la Casa Blanca.

El tercer factor es el conjunto de inconsistencias inusuales en los datos. Los datos que reflejan la percepción de las empresas y los hogares, han estado dando señales de alerta durante meses, advirtiendo de menor crecimiento y mayor inflación. Y los datos que se relacionan con su actividad, aún no han confirmado ninguna de estas dos cosas.

El cuarto factor es mucho más positivo: el potencial de mejora de la productividad que ofrecen las innovaciones, en particular la inteligencia artificial. Sin embargo, y es importante destacar, no hay consenso sobre la magnitud ni el momento oportuno de tales avances.

Todo esto dificulta la capacidad de la Fed para pronosticar y actuar en un momento en que la estanflación se ha convertido en un riesgo creciente. Esto también se ve dificultado por la erosión de la credibilidad de la política monetaria de la Fed, un factor esencial para una orientación eficaz de la política monetaria a futuro.

Dado lo que está en juego, el banco central no tiene más remedio que dedicar gran parte de este verano a la defensiva. Sin embargo, no debería limitarse a esto. También necesita pasar a la ofensiva con un marco de política monetaria más creíble, incluyendo las recomendaciones de un reciente grupo de trabajo del G30 del que, para mayor información, formé parte. Estas incluyen mejorar la comunicación con medidas como la creación y publicación de una estructura formal para el uso de la orientación prospectiva sobre política monetaria; la publicación de las previsiones del personal técnico; la orientación explícita sobre las compensaciones entre empleo e inflación; y el desarrollo de un marco transparente para evaluar los programas de expansión cuantitativa y ajuste.

La Fed también debería ser más receptiva a utilizar diversos análisis de escenarios, como plantean el expresidente de la Reserva Federal de Nueva York, Bill Dudley, y otros. Y debería mejorar su comprensión detallada del impacto de las fuerzas económicas en los hogares y las empresas.

Finalmente, la Fed debería tener otra consideración estratégica este año: revisar su objetivo de inflación del 2%. Sin duda, esto requiere consideración dados los cambios estructurales de la economía. Sin embargo, la Fed ya lo ha descartado explícita y reiteradamente. En estas circunstancias, podría parecer una medida defensiva obvia, pero podría ser una oportunidad perdida.

La oportunidad del euro. Ignacio De la Torre. Economista jefe, Arcano Partners.

Milton Friedman afirmó que “solamente una crisis, real o percibida, genera cambios duraderos. Cuando esa crisis ocurre, las acciones que se toman dependen de las ideas que en ese momento imperan”.

El dólar ha disfrutado de su condición de divisa de reserva de una forma incontestable desde 1945. Una divisa de reserva viene definida, entre otros factores, porque se usa preeminentemente en el comercio internacional, especialmente entre naciones que no son las que la emiten. Hasta 1914 estaba respaldada por la emisión de monedas de alta calidad (contenido de plata o de oro); a partir de 1945, por una moneda con credibilidad convertible en oro; y desde 1971, por una moneda con cierta credibilidad sin respaldo en metales preciosos. Esta credibilidad se construye sobre factores como la independencia del banco central (a veces volátil), el imperio de la ley, la facilidad de convertibilidad y la liquidez de su mercado de capitales.

El desplazamiento de una divisa de reserva por otra es un proceso muy gradual. El ducado veneciano desempeñó ese papel entre los siglos XIV y XV. El real de a ocho español, acuñado principalmente en la ceca de México, lo asumió entre los siglos XVI a XVIII, sobre todo en el comercio en Asia y América, y en los intercambios entre ambos continentes. La libra esterlina fue preponderante en el XIX y hasta la Primera Guerra Mundial, tras la cual fue progresivamente desplazada por el dólar en el periodo de entreguerras.

La Administración Trump y, en menor medida, la de Biden han tomado decisiones que pueden socavar el futuro del dólar como divisa de reserva. Entre otras, señalaría: i) usar la divisa como herramienta geopolítica para imponer o amenazar con imponer sanciones; ii) aumentar la inestabilidad fiscal de EEUU, que se ha visto agravada tras promover una reforma que, de pasar el filtro del Senado, podría elevar la deuda pública al 129% del PIB en 2034, según el Congressional Budget Office, frente al máximo histórico del 106% registrado tras la Segunda Guerra Mundial; de hecho, el riesgo de quiebra actual del país (CDS) es coherente con una calificación crediticia (BBB+) muy inferior a la actual (AA); iii) amenazar con imponer impuestos discrecionales a extranjeros con activos en EEUU, a tenor del artículo 899 de la nueva iniciativa fiscal “Big, Beautiful”, como la denomina Trump; esta disposición autoriza a aplicar un impuesto de hasta un 20% a los tenedores de activos norteamericanos “si el país de origen del poseedor practica una política fiscal discriminatoria”, interpretación que se deja al arbitrio de la arbitraria Administración doméstica; y iv) generar dudas sobre el imperio de la ley y la independencia de las instituciones de EEUU, en especial del banco central.

Los pasos a dar con el euro

Estas políticas socavan la demanda del dólar. Aunque se ha debatido mucho sobre su futuro como divisa de reserva, el proceso será muy gradual, al no existir a fecha de hoy alternativas creíbles. En este contexto, la zona euro debería abrir un debate sobre las medidas necesarias para que el euro pueda sentar las bases que le permitan posicionarse, a medio plazo, como alternativa parcial. Entre otras medidas: i) aumentar las emisiones conjuntas de deuda, con el objetivo de fijar una curva de tipos de la zona euro con más liquidez que la actual; ii) aumentar las importaciones denominadas en euros hacia los Estados miembros, siguiendo el ejemplo de lo que se ha hecho con el gas licuado (TTF); iii) proporcionar préstamos (swaps) de euros a otros bancos centrales para facilitar su uso en transacciones internacionales; iv) completar la arquitectura financiera europea ejecutando la Unión de Ahorro e Inversiones y la Unión Bancaria; y v) impulsar el desarrollo del euro digital para promover su uso en plataformas de pago internacionales.

Aunque no llegue a desplazar al dólar como principal divisa de reserva, un uso más generalizado del euro en el comercio internacional abarataría los costes de financiación asociados a las mayores inversiones a acometer en defensa y, en el caso de Alemania, en infraestructuras. A fecha de hoy, ya podemos observar cifras muy impactantes. EEUU se financia a 10 años al 4,5%, frente a toda una Grecia, que lo hace al 3,3%, con Alemania al 2,5%. Estos diferenciales reflejan un mayor riesgo percibido en Estados Unidos en inflación, política fiscal y term premium, o prima de riesgo asociada a poseer bonos de mayor duración.

David Hume escribió en 1752: “El dinero no es, propiamente hablando, uno de los sujetos del comercio; sino el instrumento a través del cual los seres humanos se ponen acuerdo para facilitar el intercambio de un bien por otro. No es la rueda del comercio, sino el aceite que permite que el movimiento de la rueda sea liso y fácil”.

Ahí reside la gran oportunidad del euro.

La disciplina de mercado prevalecerá en Estados Unidos. Nouriel Roubini. Asesor principal de Hudson Bay Capital Management LP y profesor emérito de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York.

Desde la elección del presidente estadounidense, Donald Trump, el año pasado, he sostenido que al menos algunas de sus políticas, con el tiempo, conducirán a un mayor crecimiento y a una menor inflación. Esto se aplica a su apoyo a la innovación de la industria tecnológica, a la desregulación, a tasas impositivas más bajas sobre el trabajo y las corporaciones, a una producción de energía mejorada y a recortes de un gasto público despilfarrador. Otras políticas de Trump, sin embargo, son estanflacionarias. El proteccionismo y los aranceles ralentizarán el crecimiento y harán subir los precios, al igual que la mano dura de su administración contra la inmigración, los recortes a la financiación de la investigación científica, los ataques a las instituciones académicas, el apoyo a los déficits presupuestarios sin financiación, las amenazas a la independencia de la Reserva Federal, los intentos desordenados por debilitar el dólar, los ataques al estado de derecho y el comportamiento corrupto. La marca Estados Unidos ha resultado muy dañada, y eso tendrá costes.

Aun así, he sostenido que la disciplina de mercado (sobre todo por parte de los vigilantes de bonos) y una Reserva Federal todavía independiente limitarían estas políticas estanflacionarias, dando ventaja a los asesores económicos moderados de Trump y produciendo una desescalada de las fricciones comerciales a través de las negociaciones. Eso es lo que ha ocurrido. Y ahora que los republicanos del Congreso están negociando un proyecto de ley presupuestaria que aumentará aún más los déficits y las ratios de deuda, la presión del mercado (a través de mayores rendimientos de los bonos a largo plazo) aumentará. Trump puede cambiar de rumbo o enfrentarse a un aumento repentino de los rendimientos de los bonos que provocará una recesión políticamente perjudicial.

Vale la pena recordar que los primeros ataques de Trump a la independencia de la Fed ya resultaron contraproducentes. Las acciones estadounidenses se hundieron, los rendimientos de los bonos se dispararon y Trump dejó de amenazar con despedir al presidente de la Fed, Jerome Powell. Aunque podrá sustituir a Powell en 2026, la Fed seguirá siendo independiente, porque su presidente es primus inter pares (primero entre iguales), y no un monarca absoluto. La postura general del Comité Federal de Mercado Abierto seguirá reflejando las opiniones de sus miembros.

Por ahora, Powell le está haciendo un favor a Trump al no recortar los tipos de interés. La Fed está anclando de forma creíble las expectativas de inflación ante las presiones sobre los precios inducidas por los aranceles. Al abstenerse de recortar las tasas ahora, la Fed conserva la opción de recortarlas cuando la economía se debilite hacia finales de año. Trump no tiene motivos para atacar a Powell, salvo para catalogarlo como el chivo expiatorio de una posible recesión que él mismo ha provocado (igual que culpará de la inflación a la tozudez del presidente chino, Xi Jinping).

Restricción a la inmigración

Las restricciones de la administración a la inmigración –y, por tanto, a la oferta de mano de obra– también serán contraproducentes. El período 2023-24 trajo consigo un crecimiento robusto y una caída de la inflación debido a un gran aumento de la oferta de mano de obra a través de la inmigración (en parte indocumentada). Con un mercado laboral tenso, las políticas que reduzcan la oferta de trabajadores impulsarán el crecimiento salarial y la inflación, dañando la economía y la posición política de Trump (el mismo efecto que la inflación de la era pandémica tuvo sobre Joe Biden).

Estados Unidos necesita un flujo constante de inmigrantes (preferiblemente documentados). Trump ya se puso del lado de Elon Musk en la cuestión de los visados H-1B para trabajadores calificados (un programa del que Silicon Valley depende fuertemente). Al desafiar a su base nativista MAGA, demostró que no está del todo desorientado sobre la necesidad de atraer talento extranjero. A pesar del daño más amplio que Trump le está provocando a la marca estadounidense, Estados Unidos sigue siendo el principal destino para el 10% de los investigadores científicos y talentos empresariales de todo el mundo, debido a la prima de compensación tres a cinco veces superior ofrecida en Estados Unidos.

Recortes en investigación

Pero recortar la financiación de la investigación y permitir una fuga de cerebros no es coherente con el mantenimiento del dominio estadounidense en IA y otras industrias del futuro. También en este caso, las reacciones de la industria y la disciplina del mercado apoyarán a los asesores de Trump, que tienen la cabeza más fría. Asimismo, los crecientes desafíos legales a las deportaciones de la administración pueden finalmente empujarla hacia políticas de inmigración más sensatas. De lo contrario, la disciplina de mercado volverá a pegar con fuerza.

Los esfuerzos de la administración Trump para impulsar la competitividad de Estados Unidos y reducir el déficit comercial a través de un dólar más débil quizá también sean contraproducentes. Cuando los aranceles del Día de la Liberación anunciados el 2 de abril, las amenazas de despedir a Powell y la anticipación de mayores déficits fiscales hicieron que el dólar comenzara a caer, pronto se produjo una fuerte corrección de los precios de la renta variable y un repunte de los rendimientos de los bonos y los diferenciales de crédito. Trump se echó atrás debidamente con los aranceles y con Powell, y la misma disciplina forzará un ajuste fiscal –como hemos visto en otras economías avanzadas y mercados emergentes en los últimos años–.

La idea de un “Acuerdo de Mar-a-Lago” para orquestar un debilitamiento ordenado del dólar es descabellada, rozando la locura. Los principales socios comerciales –sobre todo China– nunca se unirían, y los propios amigos y aliados de Estados Unidos se opondrían. Cuanto más esperen los mercados una repentina devaluación del dólar, más se dispararán los rendimientos de los bonos. Las propuestas de convertir las tenencias del Tesoro a corto plazo de los no residentes en valores a largo plazo ni siquiera funcionarían en teoría, mucho menos en la práctica. Debilitar el dólar mediante controles de entrada de capitales –un impuesto sobre las tenencias extranjeras de bonos del Tesoro– hará subir casi con seguridad las tasas a largo plazo y debilitará la economía. Los vigilantes del mercado simplemente no permitirán que se sigan aplicando políticas tan insostenibles durante mucho tiempo.

Por último, si bien el ataque de la administración al estado de derecho ha sido bastante agresivo, las instituciones democráticas estadounidenses –empezando por los tribunales y los jueces independientes– y la sociedad civil siguen siendo sólidas, y deberían ser capaces de limitar las políticas más extremas. Una vez más, no hay que subestimar aquí el poder de la disciplina de mercado. En otros países –como Turquía– donde los autócratas han socavado el estado de derecho, la reacción de los mercados de bonos y otros mercados ha sido implacable.

En última instancia, o Trump da marcha atrás en sus políticas estanflacionarias para concentrarse en medidas favorables al crecimiento, o la tensión financiera y una recesión harán que el Partido Republicano pierda las elecciones de mitad de mandato en 2026. Es de esperar que Trump haga caso al mercado y deje de actuar según sus peores instintos. Debería reconocer que las innovaciones tecnológicas de cosecha propia prometen aumentar sustancialmente el crecimiento potencial de Estados Unidos. Lo único que le queda por hacer es apartarse de su propio camino.

¿Tranquilidad? Man Group (3 de Junio)

¿Es la inquietante calma de los mercados la calma que precede a otra tormenta, o simplemente agotamiento tras cinco meses de volatilidad incesante y un panorama geoeconómico cambiante?

A falta de una bola de cristal, el examen de regímenes de mercado pasados mediante el análisis de los factores de riesgo y la dinámica sectorial constituye una valiosa herramienta para navegar por la incertidumbre. La historia no se repite, pero a menudo surgen patrones que nos ayudan a anticipar cómo podrían interactuar las condiciones macroeconómicas actuales con la evolución política.

Macroscope, nuestro modelo propio de régimen macroeconómico, considera que el entorno de mercado actual se encuentra entre la fragilidad y una tímida estabilización. Presenta grandes similitudes con finales de 2010 y mediados de 2020, periodos definidos por la incertidumbre y las frágiles recuperaciones de grandes crisis. Octubre de 2012 también destaca como periodo comparable, cuando las intervenciones de los bancos centrales apuntalaron un optimismo cauto, estabilizaron los rendimientos de los bonos y respaldaron los activos de riesgo en medio de las tensiones geopolíticas.
Aunque los mercados se han recuperado del desplome de abril tras el alivio inicial de las tensiones comerciales, los inversores mantienen la cautela ante el creciente déficit de EE.UU., la incertidumbre política y el debilitamiento de las perspectivas económicas. La mayor economía del mundo se contrajo un 0,2% anualizado en el primer trimestre, según mostró una segunda estimación la semana pasada. Ello provocó apuestas por una relajación más rápida de la política monetaria, a pesar de que la inflación se mantiene obstinadamente por encima del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal.

A pesar de que las similitudes macroeconómicas se mantienen prácticamente sin cambios desde justo antes del Día de la Liberación, el 2 de abril, el posicionamiento de Macroscope, que refleja los cambios en la dinámica del mercado y el sentimiento de los inversores, ha pasado a favorecer a los valores con mayor sensibilidad a los movimientos del mercado (beta más alta), lo que refleja un renovado apetito por el riesgo. Se trata de un giro brusco con respecto a su postura más defensiva de abril. Entre los factores de estilo, el crecimiento ha superado al valor como inclinación preferida del modelo, lo que indica una visión más optimista de la dinámica del mercado. Sin embargo, los valores de calidad siguen ocupando un lugar destacado, en consonancia con la perspectiva prudente pero oportunista del modelo.

Gráfico 1: Cambio del mercado hacia un mayor riesgo


Fuente: Man Numeric, MSCI Barra a 28 de mayo

Por sectores, las industrias cíclicas como el software de Internet y la biotecnología han repuntado, impulsadas por una tímida confianza en la estabilización de los mercados. Sin embargo, los sectores sensibles al comercio, como los semiconductores, siguen bajo presión, lo que refleja la continua cautela en torno a la dinámica del comercio mundial.

Gráfico 2: Repunte de las industrias cíclicas


Fuente: Man Numeric, MSCI Barra a 28 de mayo

¿Trato o no trato?

Se suponía que las fusiones y adquisiciones (M&A) volverían con fuerza este año. Después de dos años tranquilos, una administración republicana favorable a las empresas y la relajación de los obstáculos reglamentarios hacían esperar a muchos un frenesí de operaciones en Estados Unidos. Pero a medida que nos acercamos al ecuador del año, la actividad aún no ha despegado. De hecho, el volumen de fusiones y adquisiciones en EE.UU. en el primer trimestre de 2025 ha descendido un 33% en comparación con el mismo periodo del año anterior, con sólo 111.000 millones de dólares en operaciones anunciadas.
No es sorprendente que la principal razón por la que las empresas retrasan las operaciones sea la actual incertidumbre y volatilidad macroeconómicas. Dicho esto, siguen dándose muchas de las condiciones necesarias para impulsar la actividad de fusiones y adquisiciones (apetito, liquidez, demanda reprimida). Este es un breve avance de nuestro informe “M&A in 2025: Deal or No Deal ”, en el que se describen las principales oportunidades que vemos una vez que disminuya la volatilidad y vuelva la confianza.

Niebla macroeconómica y volatilidad
Las empresas y los fondos de capital riesgo están dispuestos a gastar. Hay mucho dinero en efectivo al margen, pero la imprevisibilidad macroeconómica mantiene el freno.
No se trata de necesitar una economía en auge -los negociadores pueden trabajar con un menor crecimiento o incluso con algunos aranceles-, sino que necesitan estabilidad. Sin ella, los consejos son reacios a asumir grandes compromisos.
¿Las buenas noticias? El panorama normativo está mejorando. Tras años de duras políticas antimonopolio bajo la presidencia de Joe Biden, la administración Trump ha introducido un enfoque más indulgente. Por ejemplo, la adquisición de Discover Financial Services por 35.300 millones de dólares por parte de Capital One -con sus solapamientos en tarjetas de crédito de alto riesgo- probablemente no se habría aprobado bajo el mandato de Biden. Aunque no todos los acuerdos se aprobarán (el intento de fusión de HPE con Juniper fue bloqueado por ser anticompetitivo), se ha producido un claro cambio en la velocidad y la probabilidad de las aprobaciones.

Mercados privados: La batalla por financiar grandes operaciones
Los mercados privados cuentan una historia ligeramente diferente. Sin la distracción de los movimientos del precio para los accionistas, las operaciones privadas suelen ser más fáciles de negociar. Recientes megaoperaciones como la adquisición de Wiz por parte de Alphabet (32.000 millones de dólares) y la compra de una unidad de Global Payments por parte de Worldpay (24.000 millones de dólares) ponen de manifiesto esta tendencia.
Los fondos de crédito privados también están ofreciendo a los grandes prestatarios más opciones de financiación. El auge de los préstamos privados para operaciones del mercado medio alto (empresas con un EBITDA superior a 100 millones de dólares) ha creado una nueva dinámica. Mientras que las empresas más pequeñas siguen dependiendo de los mercados privados, las más grandes tienen ahora la flexibilidad de elegir entre préstamos sindicados públicos y crédito privado.
¿Cuál es el resultado? Los precios y las condiciones del crédito privado se han vuelto más competitivos, creando un terreno fértil para las fusiones y adquisiciones privadas.

Instantáneas del sector: ¿dónde está la acción?
Algunos sectores están especialmente maduros para las operaciones:

  • Sanidad: Las empresas farmacéuticas ricas en efectivo, como Pfizer, con abundantes ingresos por la vacuna COVID, están ansiosas por desplegar capital. Mientras que la política de la era Biden limitaba la consolidación a gran escala, es más probable que la administración de Trump dé luz verde a los servicios sanitarios y a las adquisiciones de grandes farmacéuticas.
  • Tecnología: El crecimiento sigue siendo el principal motor. Aunque las grandes tecnológicas (por ejemplo, Alphabet y Amazon) pueden enfrentarse a obstáculos normativos, hay mucho apetito entre los gigantes tecnológicos más pequeños. La reciente adquisición de Hashicorp por IBM demuestra que incluso las grandes empresas tecnológicas pueden utilizar las fusiones y adquisiciones para reactivar el crecimiento.
  • Europa y Japón: Más allá de EE.UU., el impulso a los cambios normativos en Europa y las reformas empresariales en Japón están creando oportunidades. Los bancos europeos buscan la consolidación en para crear «campeones paneuropeos», mientras que los cambios favorables a los accionistas en Japón han atraído el interés del capital riesgo en sectores como la fabricación y los servicios.

Oportunidades de riesgo
Un aspecto positivo inesperado es el aumento de las operaciones hostiles o no solicitadas. Pueden ser arriesgadas para los inversores, sin garantías de cierre y con la posibilidad de contraofertas, pero a menudo crean atractivas oportunidades de arbitraje de fusiones. Los diferenciales más amplios y los riesgos más elevados han sido especialmente atractivos en el ámbito de las compras apalancadas.

Reflexiones de despedida
Las piezas para un resurgimiento de las fusiones y adquisiciones están en su sitio: regulación menos restrictiva, niveles récord de capital riesgo y oportunidades sectoriales. Pero la clave para liberar este potencial es la estabilidad macroeconómica. Por ahora, las empresas esperan a que se calmen los ánimos.

Europa se enfrenta a la triple amenaza de Trump: Ucrania, OTAN y comercio. Henry Foy. Financial Times.

Los gobiernos europeos se preparan para unas negociaciones de alto riesgo con el presidente de EEUU, Donald Trump, que pondrán en la cuerda floja la defensa, la economía y la seguridad del continente. Los grandes proyectos para construir “una Europa independiente” están en suspenso mientras los funcionarios se esfuerzan por mantener el apoyo de Trump durante cinco semanas de negociaciones cruciales sobre Ucrania, el comercio transatlántico y el compromiso de EEUU con la OTAN. A los negociadores europeos les preocupa cada vez más que el presidente estadounidense exija concesiones en un área a cambio del apoyo en otra, obligando a la UE a sacrificar sus valores fundamentales o a aceptar una ruptura firme con Washington.

“Todas estas crisis, todas a la vez: es la tormenta perfecta”, afirma Josep Borrell, exjefe de la diplomacia de la UE, que dejó el cargo en noviembre. “Podría intentar apretarnos, y podría arrinconarnos desde las tres direcciones”. “Podría decirnos: ‘Si no me dais un buen acuerdo comercial, no apoyaremos a Ucrania’. O: ‘Si me presionáis para que apoye a Ucrania, entonces aumentaremos [nuestras exigencias para que aumentéis] vuestro gasto militar para la OTAN’, por ejemplo”.

Altos funcionarios de la UE han debatido los peores escenarios posibles en los tres apartados. Incluyen la suspensión total del apoyo estadounidense a Ucrania, cortando la inteligencia e impidiendo que los países europeos suministren armas compradas a EEUU; una guerra comercial a gran escala con consecuencias desgarradoras para el crecimiento económico; y la rápida retirada de Europa de las tropas y capacidades militares estadounidenses. “Esto ha pasado de buscar el mejor de los escenarios al control de daños”, explica un alto funcionario de la UE. “En comercio, defensa y Ucrania, la elección es entre un mal resultado y un muy mal resultado”.

Trump se enfrentará por primera vez a los líderes europeos en la cumbre del G7 que se celebrará en Canadá dentro de 10 días, donde los funcionarios esperan que el presidente estadounidense aclare su apoyo a Ucrania y su plan de sanciones a Rusia. Las capitales europeas quieren que Trump se comprometa a seguir apoyando a Kiev, pero temen que quiera un acuerdo de paz que haga a Ucrania, y al resto de Europa, vulnerable a futuras agresiones rusas. Una semana después, los líderes de la OTAN se reunirán en La Haya, y las capitales europeas esperan que sus promesas de aumentar el gasto en defensa convenzan a Trump de mantener el apoyo estadounidense a la defensa europea y le disuadan de recortar sus despliegues de tropas y armamento.

Dos semanas de vértigo

Al día siguiente, los líderes de la UE se reunirán en una cumbre en Bruselas sabiendo que tienen menos de dos semanas para negociar un acuerdo comercial con Trump para evitar aranceles del 50% que podrían devastar la economía del continente. “Vemos [Ucrania, la defensa europea y el comercio] como cuestiones separadas, pero para Trump, él sólo ve las mismas caras que le plantean varias preguntas molestas. No las va a tratar de forma distinta en contextos diferentes”, afirma un alto diplomático de la UE.

“Así que estamos esencialmente a un mensaje [en las redes sociales] o a un comentario en rueda de prensa de la calamidad en tres cuestiones existenciales para Europa: defensa, economía y seguridad”, añade. “Y por esa razón todo el mundo está tan tenso”. Diplomáticos y funcionarios explican que la preocupación más acuciante de Bruselas es ese temor a que Trump agrupe los temas en una sola negociación, y utilice la falta de avances en un área para castigar al bloque en otra. Las reuniones de los embajadores de los 27 Estados miembros de la UE en las últimas semanas han estado marcadas por la preocupación por la falta de opciones de que dispone el bloque, según funcionarios al corriente de las conversaciones. La firmeza en un ámbito corre el riesgo de provocar reacciones adversas en otro, señalan.

“[Las conversaciones] son surrealistas”, afirma uno de los funcionarios. “La respuesta a todos los grandes problemas a los que nos enfrentamos es: EEUU. Y se supone que EEUU es nuestro aliado más cercano”. Las tradicionales presiones de Francia para que Europa adquiera una mayor independencia de EEUU han ganado muchos más partidarios desde la reelección de Trump el pasado noviembre. “Nuestra próxima gran era, el próximo gran proyecto unificador, es la construcción de una Europa independiente”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un discurso la semana pasada.

Sin embargo, en privado, los diplomáticos de los Estados miembros y los funcionarios de la UE están profundamente preocupados por cómo las vulnerabilidades de la región pueden dividir a los países que apoyan la llamada autonomía estratégica de los que creen que la relación transatlántica debe defenderse a toda costa.

“La relación con EEUU es fundamental… para preservar la fortaleza de Occidente. Nuestros destinos están entrelazados”, declaró la semana pasada la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quizá la aliada política más cercana de Trump en Europa. “[El diálogo con Washington] debe llevarse a cabo con sabiduría y sentido común, y con un enfoque más político que burocrático”, dijo Meloni.

Alexandra de Hoop Scheffer, presidenta del German Marshall Fund, afirma que las capitales europeas tienen ahora un enfoque “mucho más realista” sobre la relación transatlántica. Pero añade: “¿Cuáles son nuestros intereses comunes? La verdad es que nunca hemos tenido esa conversación… La oferta, la propuesta, tendrá que venir de Bruselas, y en ese sentido todavía no están preparados”. Las posiciones cambiantes de Trump han hecho aún más compleja la coordinación de las respuestas entre los 27 Estados miembros sobre las tres cuestiones. Los indicios de que Trump se está impacientando con Vladímir Putin han suscitado esperanzas de que incluso podría apoyar más sanciones a Moscú. Ha elogiado los esfuerzos de los socios de la OTAN para aumentar el gasto, pero también ha amenazado con retirar tropas de Europa. Y sus múltiples cambios de opinión sobre las amenazas arancelarias han hecho que muchos se pregunten hasta qué punto hay que tomárselo en serio. “No podemos permitirnos… caer una vez más en la falacia de que la tormenta pasará”, afirmó Von der Leyen en su discurso de la semana pasada. “Que las cosas volverán a ser como antes: si tan sólo terminara la guerra, o se llegara a un acuerdo arancelario, o las próximas elecciones arrojasen un resultado distinto. No, no lo harán”.

Aunque el objetivo a largo plazo de una Europa más autónoma pueda estar extendiéndose por las capitales europeas, la respuesta a corto plazo a cómo mantener fuera a EEUU mientras el continente desarrolla su futuro alternativo se demuestra complicada. “¿Estamos en problemas”, pregunta un alto funcionario de la UE implicado en las negociaciones. “Sí. Estamos en problemas”.

Buen fin de semana.

Comentario de mercado viernes 30 de Mayo del 2025.

Esta semana seguimos de vuelta con los aranceles, el miércoles se produjo el bloqueo a algunos aranceles de Donald Trump por parte del Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos, la administración actual tiene 10 días para eliminar dichos aranceles, pero ayer el Tribunal de Apelaciones restableció temporalmente, hasta el 5 de Junio, los aranceles de Trump. Trump espera que la Corte Suprema actúe con rapidez para restablecer definitivamente estos aranceles. Su administración está considerando imponer aranceles de hasta el 15% durante 150 días a un gran número de productos importados. La Administración Trump sostiene que el caso debería elevarse al Tribunal Supremo, evitando así decisiones judiciales regionales contradictorias. El Secretario del Tesoro Scott Bessent ha afirmado que sería necesaria una conversación entre Trump y Xi para dar un impulso a las negociaciones entre Estados Unidos y China. A la espera de una sentencia, las negociaciones comerciales con los diferentes países se deben acelerar, pues el fallo del Tribunal de Apelación podría llegar en pocas semanas. En este sentido, palabras de optimismo con el acuerdo con Japón, que podría llegar este fin de semana ya que la comitiva japonesa se reunirá con el secretario del Tesoro hoy. En contraste, algo más de cautela con China, Bessent indicó que las conversaciones están “algo estancadas”. Además, Washington ha introducido nuevas restricciones a las ventas software de diseño de chips a China, también bloqueos a la venta de algunas partes de aviones a propulsión y un bloqueo global a Huawei para vender chips de IA. Pese a todo este ruido judicial, los aranceles siguen en vigor, y las negociaciones deben avanzar a un mayor ritmo para que el Gobierno evite posibles contingencias en el mes de junio. En caso de que el enredo judicial continue hasta el Tribunal Supremo, existen alternativas (la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 o la imposición de aranceles dirigidos a productos o países través de la Sección 232 de la Ley de Comercio de 1962 o la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974).

Además, Elon Musk confirmó que pronto dejará el DOGE (Departamento de Eficiencia), sin cumplir las ambiciosas, y poco creíbles, promesas. Musk había establecido un objetivo de recorte de gasto en 2 billones de dólares y, más adelante, redujo este objetivo a 1 billón de dólares. El propio DOGE estima que los ahorros representan apenas 175 mil millones de dólares, muy lejos de los objetivos iniciales. Los objetivos eran muy increíbles desde el principio, ya que la partida de gasto discrecional sobre la que podía incidir es de aproximadamente 1,8 billones, y gran parte de ese presupuesto financia áreas esenciales como la educación, la investigación médica, la justicia y el transporte. En abril, Elon Musk ya había anunciado en una conferencia que reduciría significativamente su participación en el gobierno para centrarse en sus negocios. Su salida coincide con el reciente avance de la demanda presentada por 14 estados contra Elon Musk y las acciones del DOGE, bajo la premisa de que el empresario no podía ejercer una autoridad comparable a la de funcionarios del gabinete sin haber sido confirmado por el Senado… 

El mercado esta semana ha puesto el foco en las negociaciones entre la Unión Europea y Estados Unidos, donde el tono se ha suavizado significativamente desde el viernes a raíz de la ampliación por parte de Trump del plazo para negociar hasta el 9 de Junio. El negociador europeo, Sefcovic, considera que la UE podría convencer a Estados Unidos comprando Gas Natural Licuado americano y algunos productos agrarios, aunque mantendrá su propuesta de rebajar a 0 los aranceles recíprocos a productos industriales y no está dispuesta a ceder a la petición de eliminar la tasa digital y reducir los estándares alimenticios. Destacaron las declaraciones de Elon Musk, mostrando su descontento con la “Big, Beautiful Bill” de Trump, en la medida en que presiona al alza el déficit público de Estados Unidos frente a la intención de reducirlo a través del departamento de eficiencia (DOGE) que dirige Musk.

Empezábamos la semana con fuertes rebotes en las bolsas recuperando las caídas del viernes pasado ante la amenaza de Trump de imponer un arancel del 50% a todos los productos de la Unión Europea a partir del 1 de Junio y tras suavizar el domingo su postura ampliando el tiempo de negociación hasta el 9 de Junio tras una conversación entre el presidente estadounidense y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. La decisión de Trump de imponer este arancel del 50% se basa en unas negociaciones en su opinión enquistadas ante una Unión Europea que se beneficia de su posición comercial con Estados Unidos. Esto indica que la propuesta revisada de la UE a Estados Unidos en las negociaciones que estaban en marcha, con un arancel inicial del 20%, posteriormente reducido al 10% hasta que concluyesen las negociaciones entre las partes, no ha sido del agrado de la administración americana. Trump busca la reducción o eliminación de otras barreras al comercio, más allá de los aranceles, habrá que ver cómo evolucionan las negociaciones hasta el 9 de Julio, que en caso de no resultar exitosas podrían dar paso a represalias por parte de la UE hacia Estados Unidos, y que afectarían a 107.000 millones de dólares de exportaciones americanas. El objetivo de Estados Unidos es también conseguir que las empresas trasladen su producción al país, de hecho, el mismo viernes amenazó con aranceles del 25% a compañías que fabriquen móviles fuera de Estados Unidos, como Apple o Samsung. La amenaza de Trump de un tono más duro en las negociaciones comerciales ha aumentado ligeramente las expectativas de recorte de tipos del BCE, pero a la vez debilita al dólar ante la inseguridad que crean sus formas a la hora de negociar.

Un mercado que está teniendo una volatilidad muy elevada es el de la Renta Fija, y concretamente el de los Bonos Soberanos. Moody’s rebajó la calificación crediticia de la deuda soberana estadounidense a Aa1, citando un aumento proyectado del déficit fiscal hasta el 9,4 % del PIB en 2035, desde el 6,4 % en 2024, aunque esta rebaja tiene poco impacto práctico, llega justo cuando el proyecto de ley ‘One Big Beautiful Bill Act’ del presidente Trump podría incrementar la deuda nacional en 3,3 billones de dólares en la próxima década. Con los pagos de intereses acercándose al billón de dólares anuales, y sin señales claras de disciplina fiscal, el mercado de bonos podría terminar imponiendo sus propias condiciones a la política fiscal estadounidense. Aunque los rendimientos aún se mantienen contenidos, el riesgo de que se disparen y generen tensiones en los activos de riesgo está latente, y podría afectar al apetito inversor global.

Rentabilidad del Bono a 10 años americano durante los últimos 5 años:

Durante las últimas semanas, las rentabilidades exigidas por los inversores a la deuda japonesa a largo plazo han repuntado con fuerza. El bono a 30 años ha llegado a máximos de los últimos 25 años, por encima del 3%…

La Unión Europea y Estados Unidos se han comprometido esta semana a impulsar con mayor rapidez las conversaciones comerciales. Según aseguró la portavoz de la UE, Ursula von der Leyen, y el presidente Donald Trump se mantendrán en contacto de manera regular. Este acercamiento se produce después de la amenaza lanzada el pasado viernes, cuando Trump advirtió sobre la posibilidad de imponer aranceles del 50 % a productos europeos a partir del 1 de junio. En medio de intensas gestiones telefónicas, con la primera ministra italiana Giorgia Meloni actuando como mediadora entre von der Leyen y Trump, el mandatario estadounidense accedió a respetar la tregua comercial vigente hasta el 8 de julio. Por su parte, la UE ha comunicado que no ha presentado nuevas propuestas, manteniendo firmes sus líneas rojas, preservar los estándares de calidad alimentaria, sancionar a las empresas tecnológicas estadounidenses que infrinjan las normativas europeas y garantizar la continuidad del IVA. En caso de que las conversaciones no den los resultados esperados, la UE tiene listo un paquete de aranceles sobre importaciones estadounidenses valorado en 21.000 millones de euros, que entraría en vigor el 14 de julio. Además, se está trabajando en un segundo paquete de medidas, valorado en 95.000 millones de euros, que está en consulta con los estados miembros

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, reconocía este lunes los riesgos para la economía europea, dada su elevada dependencia del comercio global, aunque también considera que pueden surgir oportunidades, el euro adquiriendo un papel más relevante a nivel internacional, aunque para ello sería necesario realizar avances en temas importantes (alianzas militares, completar el Mercado Único, mayor apoyo a start-ups, reducción de la regulación, financiación conjunta de la defensa).

En el lado empresarial lo más relevante de la semana fue que Nvidia publicó resultados del primer trimestre del 2025 este miércoles después de que cerrase Wall Street, la compañía facturó en su primer trimestre fiscal de este año 44.100 millones de dólares, lo que supone un incremento del 69% respecto al mismo trimestre del año anterior, superando así las previsiones que manejaba el mercado. El beneficio aumentó un 26%, hasta los 18.775 millones de dólares, en comparación con el mismo periodo del pasado ejercicio. Sin embargo, lo que más preocupa a los analistas es la caída del 15% en el beneficio de este trimestre si se compara con el inmediatamente anterior, lo que confirmaría gran parte de los temores de los analistas sobre la ralentización del negocio ligado a la inteligencia artificial. La parte más positiva se encuentra en la buena evolución del negocio de centros de datos, que avanzó en el primer trimestre un 73%, hasta los 39.100 millones de dólares. Nada más conocerse los resultados, tras el cierre oficial de las bolsas, los títulos del grupo saltaron más de un 4% en la sesión posterior, al superar todas las previsiones. Aunque ya se esperaba un sólido crecimiento de ingresos, el ánimo con el que el mercado ha recibido estos resultados es más cauto que en trimestres anteriores, precisamente por la ralentización que se aprecia. El motivo principal es China y la guerra comercial de Trump. Para cualquier otra compañía, crecer un 69% en ventas sería un desempeño notable. Para Nvidia, sin embargo, se trata de una desaceleración respecto a los crecimientos a triple dígito a los que había acostumbrado al mercado en ejercicios anteriores. Lo mismo ocurre con su beneficio, muy discreto para los números que suele presentar. De cara a los próximos tres meses, las previsiones que maneja la compañía sitúan los ingresos en alrededor de 45.000 millones de dólares, lo que apenas supondría un incremento del 2% respecto a los tres primeros meses del ejercicio. Las dudas están puestas en el mercado chino, el cuarto más importante para el gigante tecnológico por volumen de ventas. A comienzos de abril, el Gobierno de Estados Unidos impuso nuevas restricciones a la exportación de chips diseñados específicamente para China, lo que según los analistas puede suponer un impacto negativo en las cuentas de Nvidia de alrededor de 5.500 millones de dólares para este ejercicio. En función de cómo se concreten todas las medidas proteccionistas impulsadas por Estados Unidos, estaríamos hablando de la mayor pérdida de inventario en la historia de la industria de semiconductores. Según datos de BNP Paribas el golpe potencial sobre los ingresos proyectados a 12 meses podría ascender a los 15.000 millones de dólares. Hay que tener en cuenta que durante los últimos años Nvidia había mantenido una posición dominante en China con una cuota de mercado cercana al 95% en el segmento de unidades de procesamiento gráfico (GPU). Sin embargo, esa cifra ha descendido ya hasta el 50%. Los analistas temen que las restricciones de Estados Unidos sigan restando protagonismo a Nvidia fuera de sus fronteras nativas. El fundador y consejero delegado de la compañía, Jensen Huang, ha advertido que restringir las exportaciones de chips solo incentivará a China a desarrollar su propio ecosistema de semiconductores, acelerando la competencia y debilitando el liderazgo tecnológico de Estados Unidos. Los analistas de Morgan Stanley advierten que los riesgos sobre el futuro de las exportaciones a China siguen vigentes, a pesar de que se ha producido cierto alivio regulatorio y Washington y Pekín avanzan en las negociaciones para definir una tregua comercial. Los chips están en el centro de las conversaciones como arma política.

NVIDIA Forward P/E since 2023.

Esta semana hay señales contrarias en los indicadores de sentimiento de los inversores, el índice miedo/codicia (Fear & Greed index) sigue en territorio de codicia (Greed) (https://edition.cnn.com/markets/fear-and-greed), mientras el índice Alcistas menos bajistas (Bull minus Bears) sigue en territorio Neutral…

AAII Bulls – Bears

Importante esta semana:

Ayer se celebró una reunión entre Trump y Powell, en la que se ha hablado de crecimiento, empleo e inflación, pero no de política monetaria, más que para que el presidente de la Fed reiterara que la evolución de los tipos de interés dependerá totalmente de los datos macro que vayamos conociendo, y buscando cumplir con su doble objetivo de máximos empleo y estabilidad de precios.

El martesDonald Trump dijo que representantes de la Unión Europea habían pedido «fijar rápidamente» una fecha de la reunión en la que se intente alcanzar un acuerdo comercial tras la amenaza de imponer al bloque comunitario un arancel del 50% por no ver un avance en las negociaciones. «Me acaban de informar de que la UE ha llamado para fijar rápidamente las fechas de la reunión. Este es un evento positivo, y espero que, finalmente, al igual que mi exigencia a China, abran las naciones europeas al comercio con Estados Unidos de América», escribió Trump en su plataforma Truth Social.

Trump advirtió el pasado viernes de que impondrá un arancel del 50% a la UE a partir de junio por considerar que las conversaciones bilaterales no estaban «yendo a ninguna parte». También afirmó que se librarían del impuesto aquellas empresas que fabriquen sus productos en Estados Unidos. Sin embargo, el domingo el mandatario norteamericano acordó en una llamada por teléfono con la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, prorrogar el plazo hasta el 9 de julio. «Me sentí sumamente satisfecho con la asignación del 50% del arancel a la UE, especialmente porque estaban siendo “lentos” (¡por decirlo suavemente!) en nuestras negociaciones con ellos. Recuerden, tengo la facultad de “llegar a un acuerdo” para el comercio con Estados Unidos si no logramos llegar a un acuerdo o si recibimos un trato injusto», dijo Trump esta semana en Truth Social. Desde su regreso al poder, Trump ha adoptado medidas arancelarias contra sus socios comerciales, varias de las cuales puso en suspenso temporalmente hasta el próximo 9 de julio, en medio de la reacción negativa de los mercados. Entre las que están en vigor se incluyen aranceles del 25% sobre el acero, el aluminio y sus derivados, del 25% sobre los automóviles y determinadas piezas de coches importados, junto a un arancel de base del 10% aplicable a todos sus socios comerciales. En el caso de la UE, ese arancel del 10% podría llegar al 20% una vez que expire en julio el actual aplazamiento. Tras la imposición de los aranceles, Estados Unidos ya ha alcanzado acuerdos comerciales con el Reino Unido y China para rebajar los gravámenes.

Como decía al comienzo del email, el tribunal de comercio internacional en Estados Unidos ha bloqueado algunos de los aranceles impuestos recientemente por la administración Trump (incluye los aranceles base, el arancel al fentanilo a China y los aranceles al fentanilo, suspendidos, a Canadá y México, aunque no se extiende a los aranceles sobre acero, aluminio y automóviles que han sido aprobados en leyes de comercio separadas), argumentando que el presidente ha excedido los límites legales de su autoridad para imponer esos impuestos a las importaciones, ya queconsidera que la invocación de Emergencia nacional no permite a Trump imponer aranceles a prácticamente todos los países y que es el Congreso el que debe regular el comercio según la Constitución. Así, el tribunal le ha dado al gobierno 10 días para eliminar esos aranceles. Es una medida legal bastante inusual, que refleja la gravedad con la que el tribunal ve el uso del poder presidencial en este caso. La administración Trump, sin embargo, no está de acuerdo con la decisión y ha anunciado que va a apelar.

Este lunes tuvimos duras críticas de Trump a Putin tras el mayor ataque aéreo sobre Ucrania desde la invasión de 2022, aunque también criticó a Zelensky por no rebajar la tensión verbal. Por su parte, y ante la ausencia de avances en las negociaciones de paz, la UE está barajando nuevas alternativas, que incluyen la compra de armamento a Estados Unidos para proporcionárselas a Ucrania si la ayuda estadounidense se frena, o el anuncio de nuevas sanciones contra bancos rusos así como nuevos “caps” al precio del crudo.

La Reserva Federal estadounidense espera que haya “uno o dos recortesde tipos de interés de este año, según se desprende de las Actas publicadas este miércoles de la última reunión del banco central, celebrada a principios de mayo y en la que decidió mantener el precio del dinero entre el 4,25% y el 4,5%. Se trata de la tercera pausa que hace este año, pero todo indica que la Fed tiene pensado reactivar los recortes una vez despejadas las dudas sobre la política comercial de la Casa Blanca. El presidente de la Fed, Jerome Powell, señaló entonces que, aunque es “probable” que los aumentos arancelarios provoquen un incremento de la inflación, una desaceleración del crecimiento económico y un alza del desempleo si prosiguen, de momento la economía sigue en buena forma. La Reserva Federal cree que recortar “una o dos veces las tasas en 25 puntos básicos hasta finales de año” es también consistente con lo que indican los precios de los futuros sobre tipos. Al mismo tiempo, las actas también reflejan que “los anuncios arancelarios han provocado un deterioro significativo en la percepción global del riesgo”. Sin embargo, estas previsiones podrían haber quedado ya desactualizadas, en la medida en que días después de la reunión Donald Trump inició la desescalada de las tensiones comerciales, abriendo un diálogo con China que podría culminar en una tregua en los próximos meses. La próxima reunión de la Fed será a finales de junio.

Según el Financial Times este lunes, Masayoshi Son, fundador de SoftBank, ha propuesto la creación de un fondo soberano conjunto entre Estados Unidos y Japón, destinado a invertir en grandes proyectos de tecnología e infraestructura en territorio estadounidense. Este fondo se presenta como una alternativa para generar ingresos gubernamentales sin aumentar impuestos.

El martes conocimos una importante mejora de la confianza de los consumidores de Estados Unidos, la tregua arancelaria también impulsa la recuperación del ánimo de los consumidores americanos. En concreto, el índice de la Conference Board mostró en mayo un notable repunte de la confianza, al subir en un solo mes más de 12 puntos. Un cambio mensual solamente superado en episodios como la salida de la crisis financiera de 2009, tras el huracán Katrina o tras el final de la primera Guerra del Golfo. Con ello, y tras alcanzar su menor nivel desde la pandemia, la confianza de los consumidores escaló desde los 85,7 puntos hasta ahora situarse en 98, un nivel que si miramos este indicador con perspectiva significaría que la confianza de los consumidores vuelve a recuperar cotas por encima del promedio histórico (95,7). Además, hay que señalar que la mejora de la confianza vino principalmente explicada por el componente de expectativas que se elevó hasta 72,8 desde el 55,4 previo.

En Europa esta semana las buenas noticias llegaban desde Alemania ante un repunte mayor del esperado en el índice de confianza IFO y una revisión al alza del PIB del Primer Trimestre del 2025. Con relación a este último, la economía creció a ritmos del +0,4% trimestral, dos décimas por encima de las cifras preliminares. Además, la lectura por componentes fue muy positiva, con el consumo privado creciendo un +0,5% trimestral y la inversión un +0,9%, prácticamente duplicando el crecimiento del trimestre previo en ambos casos.

Además, el canciller alemán Friedrich Merz ha anunciado que quiere tomar medidas rápidas para impulsar la economía del país. Espera que las mismas estén en marcha antes de las vacaciones de verano. Entre esas medidas, destaca la intención de reducir los precios de la energía para la industria, permitir nuevas ventajas fiscales para las empresas, como opciones especiales de depreciación. Esto significa que las empresas podrían deducirse más rápidamente el valor de sus inversiones (como maquinaria o tecnología) de sus impuestos, lo que les daría un incentivo para invertir más.

Siguiendo en Europa, esta semana hemos tenido declaraciones de miembros del Banco Central Europeo, Nagel, Gobernador del Banco Central Alemán y miembro del BCE, dijo que es demasiado pronto para decir si el BCE recortará tipos el próximo mes. En este sentido, enfatizó la incertidumbre en torno a la previsión de inflación, aunque admitió que el objetivo de inflación del 2% está al alcance. Por su parte, Lane, economista jefe del BCE, dijo que la tarea de devolver la inflación al 2% está casi terminada y espera que los precios ronden este nivel durante el resto del año. Además, planteó una zona neutral aproximadamente entre el 1,5% y el 2%.

En Japón la subasta de bonos del gobierno japonés a 40 años de este miércoles tuvo, de nuevo, una débil demanda, con el rendimiento del bono a 40 años subiendo hasta 9 puntos básicos y alcanzando el 3,375%. La baja participación se atribuyó a la alta volatilidad imperante y al hecho de que el nominal real de emisión no se reducirá hasta dentro de un mes, lo que hace que los inversores sean reacios a asumir riesgos. El pobre desempeño de la subasta podría llevar al gobierno japonés a ajustar sus emisiones de bonos a muy largo plazo mediante algún mecanismo de quantitative tightening.

Bono a 40 años Japonés desde el 2013.

La sentencia judicial debería impulsar a los socios comerciales a desafiar a Trump. Alan Beattie. Financial Times.

Ha sido todo un shock. La sentencia dictada el miércoles por el Tribunal de Comercio Internacional que establece que Donald Trump ha utilizado arbitrariamente la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para imponer aranceles a voluntad a sus socios comerciales parece puro sentido común. Pero dado el grado en que los tribunales suelen ceder ante el ejecutivo en cuestiones de seguridad nacional, se trata de una interrupción dramática y en gran medida inesperada de una de sus políticas más elementales.

Por supuesto, esto no supone el final de todo. Los llamados aranceles de la sección 232 sobre automóviles y acero no se ven afectados por la sentencia. Trump recurrirá esta decisión ante el tribunal federal de circuito; además, tiene un Tribunal Supremo dócil esperándole si es necesario; hay otras oscuras piezas de legislación de hace décadas que puede desempolvar para reanudar su campaña arancelaria. Pero la situación subraya que la política comercial del presidente no sólo es ridícula en esencia, sino vulnerable a los acontecimientos, ya sean los tribunales o los mercados financieros, o en este caso los dos trabajando al unísono. Los futuros de las acciones se dispararon al conocerse la decisión.

El momento elegido por el Tribunal es inmejorable. Se produce cuando la UE ha entrado en una intensa fase de conversaciones con Trump. Bruselas intenta evitar un arancel general del 50% con el que el presidente les amenazó el viernes a menos que cerrasen un acuerdo comercial antes del 1 de junio. Tras una conversación el fin de semana con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente aplazó el día del ajuste de cuentas al 9 de julio.

¿Parpadeó Trump al retrasar el plazo o se acobardó Von der Leyen al aceptar intensificar las conversaciones? Quizá ambas cosas. El hecho de que Trump haga marchar a sus tropas arancelarias hasta la cima de la colina y las haga bajar de nuevo es ya una maniobra familiar, sobre todo teniendo en cuenta que el viernes afirmó inicialmente que no quería un acuerdo con la UE. Su respuesta a la idea de que siempre se echa atrás con las subidas de aranceles por los movimientos adversos de los mercados financieros no hace que deje de ser cierta.

Aun así, la amenaza de Trump obligó a Bruselas a comprometerse como es debido y, aparentemente, a preparar una retirada en lugar de mantenerse al margen de las conversaciones con teatral desdén. FT informa de que la Comisión ha previsto abandonar su insistencia en que Trump suprima el arancel “recíproco” básico del 10% –en cualquier caso ahora invalidado por esta sentencia judicial– y ofrecer en su lugar concesiones unilaterales. Von der Leyen ha recibido presiones de los gobiernos de la UE, en particular de Italia, cuya primera ministra Giorgia Meloni tiene su base electoral en el norte industrial del país, orientado a la exportación.

Por razones de credibilidad y sustancia, incluidas las implicaciones para lo que queda del sistema de comercio mundial basado en normas del que afirma ser guardián, sería un resultado nefasto para la UE que un acuerdo con Trump acabara pareciéndose en algo a sus endebles pactos provisionales con Reino Unido o China. Tras criticar a Reino Unido por su acuerdo no vinculante –todavía no hay una fecha límite para que EEUU elimine los aranceles sobre el acero y los automóviles que Reino Unido supuestamente negoció–, la UE quedaría en ridículo haciendo concesiones unilaterales en un pacto sin validez legal.

El fallo judicial brinda una excelente oportunidad para que la UE se reagrupe, se arme de valor y reconozca que Trump es mucho más vulnerable de lo que sugieren sus bravatas. Mejor el desafío que tratar de proteger los soportes de los Estados miembros del bloque y de los grandes exportadores, que instintivamente prefieren difuminar las brillantes líneas del derecho comercial internacional antes que permitir que sus ventas al exterior se vean perjudicadas.

Hay en juego cosas más importantes que las exportaciones de bolsos y coñac, o incluso de coches. La UE siempre estuvo destinada a ser el socio negociador más difícil de Trump. Exfuncionarios de la Administración Trump afirman que la UE encarna todo a lo que el presidente tiene aversión por instinto: el liberalismo woke, el apego al proceso y a las normas supranacionales y la incapacidad de doblegarse ante el poder bruto de la supremacía estadounidense. Siendo imaginativos, incluso se podría ver a la UE de Von der Leyen frente a los EEUU de Trump como un choque elemental del orden contra el caos o de lo correcto contra la fuerza.

El fallo del tribunal creará, como mínimo, semanas o meses de caos y confusión mientras la Administración de Trump lucha por recuperar sus competencias arancelarias al tiempo que los mercados financieros amenazan con recordarle la insensatez de hacerlo. Lo mejor para la UE y el sistema de comercio mundial sería que Bruselas evitara hablar de concesiones unilaterales y, como mucho, insistiera únicamente en acuerdos recíprocos significativos sobre productos como los automóviles, mientras señala de vez en cuando con sorna a los mercados y firma acuerdos en otros lugares.

Un acuerdo comercial largamente demorado con el bloque sudamericano Mercosur, por ejemplo, espera su ratificación. Dejemos que Trump rabie contra los jueces y se preocupe por el mercado del Tesoro mientras el resto del mundo sigue comerciando.

Con frecuencia, las negociaciones comerciales son tanto luchas entre grupos de interés nacionales como entre países. Un acuerdo débil con Trump impulsado por el mercantilismo conveniente entre los gobiernos de la UE sugeriría que el bloque no puede hacer los sacrificios necesarios para convertirse en una potencia geopolítica de peso que defienda el Estado de derecho. Recientemente, esa ambición recibió otro golpe con la restricción por parte de la UE de las importaciones de grano, aves de corral y azúcar procedentes de Ucrania a instancias de los agricultores polacos y franceses, a pesar del imperativo de respaldar a su vecino y aspirante a miembro contra la agresión rusa.

El resto del mundo debería esperar que la UE, de entre todas las potencias comerciales, pueda hacer frente a Trump. Los gobiernos europeos llevan mucho tiempo queriendo reivindicar el liderazgo mundial. Han declarado antes que había llegado la “hora de Europa” y luego han fracasado. El comercio es un área en la que la UE tiene indiscutiblemente la legitimidad para actuar colectivamente y el tamaño y la resiliencia económica para resistir la intimidación de Trump. El Tribunal de Comercio Internacional de EEUU ha dado a Bruselas una excelente oportunidad para hacerlo. Debería aprovecharla.

 

Alemania: La Gran Coalición, ¿más de lo mismo?. Rafael Pampillón Olmedo/Rafael Moneo Abreu. Universidad CEU San Pablo e IE Business School.

En otras épocas, sería impensable ver un resultado electoral tan pobre para los dos partidos principales de Alemania: la CDU (Unión Demócrata Cristiana) y el SPD (Partido Socialista). Hace no tanto, ambos partidos juntos solían superar el 80% de los votos. ¡Pero esos tiempos ya son parte del pasado! Hoy en día, las encuestas muestran que entre ambos partidos apenas llegan al 40%. Mientras tanto, Alternativa por Alemania (AfD) se ha convertido en la fuerza política con mayor intención de voto, incluso por encima de la CDU. Los democristianos han perdido un 8% de apoyo en comparación con las elecciones generales de febrero de este año. Por su parte, el SPD sigue cayendo, con un histórico 15% de los votos, su peor resultado hasta la fecha.

De una mayoría exigua a una coalición poco efectiva.El actual pacto de coalición entre la CDU, liderada por Friedrich Merz, y el SPD no está a la altura de lo que Alemania realmente necesita para recuperar su capacidad industrial y su competitividad. El país atraviesa una crisis estructural grave, consecuencia de políticas erróneas que han sido aplicadas en los últimos años. Ya sea en las dos grandes coaliciones bajo Angela Merkel o en el fallido experimento del tripartito anterior, Alemania se ha quedado atrás.

Cuando se enfrentan crisis estructurales, hay ejemplos de reformas que podrían inspirar una solución. En 2002, el canciller Gerhard Schröder, contra el consenso de su propio partido, aplicó un conjunto de políticas que fueron imprescindibles para reformar el Estado del bienestar: la famosa Agenda 2010. Optó por un modelo de economía de oferta, que resultó tener éxito en su momento. Sin embargo, la situación actual es aún más grave. La producción industrial ha disminuido considerablemente y hay amenazas internacionales más marcadas, especialmente en forma de conflictos comerciales globales que afectan a economías exportadoras como la alemana.

Pero, frente a este panorama, el pacto de coalición CDU/SPD sigue prolongando políticas intervencionistas clásicas de izquierda, lejos de un enfoque más conservador que podría haber reorientado la economía. Es incomprensible que el SPD, con solo un 15% de los votos, continúe dictando las políticas económicas, especialmente con el ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, que es conocido por su propuesta de aumentar los impuestos.

El pacto contempla, además, un gasto público masivo en infraestructuras y Defensa de más de 900.000 millones de euros. Este gasto podría llevar a una deuda pública insostenible, especialmente cuando la inversión no parece tener un retorno claro en términos de crecimiento y productividad. En un continente europeo ya ahogado en deuda pública, este tipo de medidas podrían ser una receta para el desastre.

Migración: una luz al final del túnel.La política migratoria podría ser un área de esperanza. Antes de las elecciones, el actual canciller, Friedrich Merz, dejó claro que un Gobierno bajo su liderazgo reduciría drásticamente la inmigración ilegal. Queda por ver cómo se implementarán las “devoluciones en caliente” y si estas cumplen con el derecho de asilo actual. Sin embargo, parece que el nuevo Gobierno sigue optando por una política intermedia e indefinida frente al problema migratorio. Además, se están implementando medidas más estrictas en cuanto a la nacionalización y la reunificación familiar. A pesar de todo, se echa en falta una estrategia migratoria más clara, similar a la de Dinamarca, en la que las necesidades laborales del país receptor son la prioridad.

Demasiados años con la Gran Coalición SPD/CDU.El programa de gobierno actual ha generado poco entusiasmo. Desde acusaciones al CDU de engaño electoral por haber abandonado parte de su programa, hasta dudas sobre cómo dos programas tan opuestos pueden funcionar juntos. Con mucho descontento por parte de muchos votantes de la CDU. Algunas cuestiones claves, como la política energética, siguen sin respuesta. Por ejemplo, ¿cómo alcanzará Alemania una política energética eficiente? No se menciona una posible vuelta a la energía nuclear que resulta barata, sincrónica y constante, y el cierre de las últimas plantas nucleares sigue sin ser revertido, a pesar de las evidentes ventajas económicas y energéticas que tendría.

Otras cuestiones fundamentales como el salario mínimo o la reducción del Impuesto de Sociedades, que son clave para fomentar la inversión, también se han dejado de lado.

Después de doce años de Große Koalition (2005-2009 y 2013-2021), la confianza del electorado en esta fórmula de gobierno es muy baja. Un pacto excepcional no debe convertirse en la norma. El consuelo de un supuesto consenso político ha acabado por reforzar a los mismos partidos, lo que lleva a que los alemanes perciban que, independientemente de a quien voten, los partidos tradicionales parecen intercambiables. Y si no hay una mayoría clara, siempre hay espacio para los pactos entre ellos.

– ¿Qué futuro le espera a la coalición de gobierno?Con un pacto entre la CDU y el SPD tan dispar, cualquier cosa puede pasar. Los socialdemócratas podrían derrocar a un canciller Merz, con una popularidad muy baja, en cualquier momento. La estrategia de Merz tras las elecciones ha sido arriesgada y podría traerle consecuencias negativas. En las elecciones, muchos veían con mejores ojos una mayoría absoluta entre la CDU y Alternativa por Alemania (AfD), pero al optar por una coalición con el SPD, la CDU ha perdido la oportunidad de integrar a AfD en la normalidad política en un momento en que los moderados de este partido estaban ganando terreno.

Es importante aclarar que Alternativa por Alemania no debe ser considerada un partido nazi. A pesar de sus ideas controvertidas, no ha tenido un papel de gobierno significativo y no plantea una reversión del orden constitucional. Se puede discutir sobre algunas de sus propuestas, pero no son suficientes para calificar al partido como xenófobo o radical.

Si Merz fracasa en su arriesgada apuesta, AfD podría convertirse en la principal fuerza política dentro de unos años, lo que podría hacer el país ingobernable. En tal caso, la CDU podría verse relegada a un papel secundario en una coalición liderada por Alice Weidel de AfD. Esto podría transformar profundamente el sistema político alemán en 2029.

En resumen, el futuro es incierto, y la promesa de Merz de que “Alemania ha vuelto” podría ser más difícil de cumplir de lo que parece.

¿Quién tiene razón sobre la inflación?. Frédéric Leroux. Carmignac.

En los últimos cuatro años, las principales tendencias estructurales que influyen en los precios a largo plazo se han invertido simultáneamente. Desde 2021, y durante varios años, han supuesto un viento de cola para la inflación después de haber sido un poderoso viento en contra durante 40 años. El análisis más extendido y consensuado, basado en el estudio del ciclo económico, concluye, por el contrario, que es probable que la inflación vuelva de forma sostenible al objetivo del 2% en las principales zonas económicamente avanzadas, aunque la política arancelaria de Trump debilite temporalmente esta lectura al menos para Estados Unidos.

Pero, ¿es analizar el ciclo económico a corto plazo la forma correcta de anticipar la dinámica de los precios a largo plazo? En 2021, Jerome Powell nos dijo que la inflación -que no había visto venir- sólo sería transitoria. El argumento era que la perturbación de las cadenas de producción provocada por los cierres de Covid, agravada después por los problemas de abastecimiento energético vinculados a la guerra de Ucrania, se absorbería y permitiría a la economía volver a la sacrosanta inflación del 2%. El presidente de la FED se equivocó un poco sobre la magnitud del aumento de los precios, que alcanzó casi el 10%, y sobre la duración del repunte inflacionista.


El verano pasado, cuando la inflación estadounidense volvió al objetivo, Powell reiteró su análisis 2021-2022 sin añadir la menor referencia al impacto de las fuerzas estructurales. Parece que cuatro décadas de desinflación han creado una fuerte convicción en la capacidad permanente de la economía y de los banqueros centrales para producir un crecimiento decente, sin inflación.

El shock Trump, más allá de sus efectos inflacionistas que deberían concentrarse a corto plazo en Estados Unidos, tendrá sobre todo efectos recesivos, y por tanto desinflacionistas a largo plazo. Quienes se basan en el ciclo económico a corto plazo para predecir la inflación futura están tanto más convencidos de ello cuanto que los productos que dejarán de estar disponibles en Estados Unidos tendrán que venderse a bajo precio en todas partes. Si añadimos a esta lectura los efectos deflacionistas percibidos de la inteligencia artificial que, a través de despidos masivos, pronto se manifestarán, la conclusión es clara: la inflación ya no es un problema.

Este enfoque tiene sus méritos y no puede descartarse de plano. Pero este tipo de análisis se basa exclusivamente en el corto plazo. Lo que significa que rara vez es eficaz para anticipar el futuro régimen de inflación. Tuvimos un atisbo potencial de ello con la visión equivocada de los banqueros centrales en 202. Tuvimos otro, durante la era de Alan Greenspan. El padre de banca central moderna, habló de un «enigma» para expresar su incomprensión de la inflación y los bajísimos tipos de interés en la segunda mitad de los 90. En estos dos casos emblemáticos de incomprensión, o incluso de mal juicio, el error fue probablemente centrarse en el corto plazo y descuidar las grandes fuerzas estructurales «por encima» del ciclo económico.

En la década de 1990, cuando la inflación en Estados Unidos y Europa alcanzó su punto máximo tras 15 años de subida cíclica de los precios, al menos cinco grandes fuerzas actuaban conjuntamente para limitar la inflación. Por primera vez, se trataba de una tendencia demográfica importante.

La primera fue una importante tendencia demográfica que, al aumentar cada año el peso de los ahorradores en la economía de los principales países, incrementó el capital disponible para la inversión y el aumento de la productividad. La segunda fuerza fue la de una geopolítica pacífica muy favorable a las empresas, que amplificó el desarrollo de la globalización iniciado al final de la Segunda Guerra Mundial y permitió la desinflación ricardiana. La tercera fue el fuerte y continuo crecimiento de la producción energética, muy favorable al crecimiento económico tras dos crisis del petróleo con efectos estanflacionarios. La cuarta fuerza fue una sociología muy favorable a la eficacia económica tras el choque provocado por quince años de inflación. Por último, la quinta fue una pirámide de edad china que inundó el mundo de productos baratos fabricados por una mano de obra joven y pletórica.

Estas grandes tendencias han sofocado la inflación, hasta que la reapertura económica posterior a la crisis de la COVID proporcionó la chispa inflacionista que la inversión simultánea de estas cinco fuerzas probablemente alimentará durante muchos años. Veámoslas en orden. Un cambio demográfico está reduciendo la proporción de ahorradores en la población (menos capital disponible para la inversión y la productividad). La geopolítica es tensa por todas partes y se muestra cada vez menos propicia a la desinflación a través del comercio. La Energía se encarece por efecto de la transición energética y de las tensiones geopolíticas. Una nueva sociología cada vez más ajena al valor del trabajo. Y, por último, la ausencia de un sustituto organizado de China que lastre los salarios mundiales.

¿No serían estos factores a largo plazo más adecuados para anticipar la inflación a medio plazo que un análisis del ciclo económico a corto plazo? La inflación de la que hablamos alcanzó su primer pico a finales de 2022 en Europa y Estados Unidos. La segunda oleada probablemente ya ha comenzado en Estados Unidos y es peligroso creer que se limitará allí o que no irá seguida de otras oleadas. En efecto, las tendencias estructurales a largo plazo se imponen en todas las economías avanzadas y más allá, como los aranceles de Trump, que son una consecuencia y una aceleración de la inversión de la tendencia geopolítica (y comercial) estructural hacia la desglobalización inflacionista.

Este enfoque casi determinista de la inflación no es ni convencional ni consensuado, pero su racionalidad intrínseca parece suficientemente convincente para que lo integremos, al menos en cierta medida, en nuestra estrategia de inversión. El retorno estructural de la inflación tendría tal efecto en la valoración de todos los activos que este enfoque tampoco puede descartarse de plano.

Buen fin de semana.

Comentario de mercado viernes 23 de Mayo del 2025.

Continúa la volatilidad en los mercados con la duda sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas americanas como protagonista esta semana, la Cámara de Representantes aprobó ayer por la mínima un paquete fiscal que elevará el déficit en 3,8 billones de dólares durante la próxima década. Cerramos la semana pasada con la noticia de la rebaja por parte de Moody’s de la calificación crediticia de Estados Unidos, lo que ha provocado un repunte en la rentabilidad del 10 años estadounidense que cotiza por encima del 4.50%. Aunque las otras dos principales agencias de rating ya habían hecho recortes similares, esta rebaja sirvió para volver a poner encima de la mesa los crecientes desafíos fiscales a los que se enfrenta el país y podría acentuar el incremento de pendiente de la curva de gobierno.

Las bolsas europeas están teniendo un comportamiento muy plano esta semana, aunque comenzó la semana subiendo los peores dato macro de confianza empresarial de Mayo han llevado a que las bolsas europeas vayan a cerrar a los mismos niveles que el viernes pasado,  salvo el IBEX, que superado el nivel de los 14.000 puntos la semana pasada está peleando con los 14.300 y sube un 1,43% en la semana y ha alcanzado niveles que no veíamos desde el 2008:

IBEX desde el 23 de Mayo del 2007:

El S&P 500 chocó con el nivel de los 6.000 puntos al alcanzar un nivel de sobrecompra importante:

Aunque hay señales en el mercado que indican que el rebote de mercado podría continuar. El índice de Bank of America Global Equity Risk-Love se sitúa en zona neutral desde niveles de pánico que vimos en Abril. “Un sentimiento de desánimo, seguido de una marcada mejora en el sentimiento del mercado en un contexto de flexibilización monetaria, se ha asociado históricamente con la continuación o la formación de un nuevo mercado alcista. Si bien la historia no es una guía infalible, la evidencia sugiere que los mercados podrían seguir subiendo” según el informe de BofA:

Siguiendo con el sentimiento de mercado el índice alcistas menos bajistas (Bulls minus Bears) vuelve a territorio neutral.

AAII Bull- Bears Index.

Una señal muy preocupante desde el punto de vista de la estabilidad de la deuda soberana son las menores demandas que está habiendo en las subastas de deuda, el miércoles una subasta decepcionante de bonos americanos a 20 años por parte del Tesoro obligó a ofrecer un rendimiento del 5,047%, por encima del umbral psicológico del 5%, lo que generó una ola de ventas tanto en renta fija como en renta variable, el bono a 10 años repuntó a 4,595% y el 30 años superó el 5,08%, niveles no vistos desde octubre pasado. También la rentabilidad del Bono japonés a 30 años ha subido esta semana hasta alcanzar el 3,19% ayer, el nivel más alto desde que comenzaron los registros en 1999, después de la demanda más débil en una subasta de deuda gubernamental en más de una década, Noguchi, del Banco Central japonés, dijo este jueves que el Banco de Japón no debería intervenir directamente para fijar o limitar los tipos a largo plazo, sino dejar que la oferta y demanda en el mercado las determinen de forma natural, lo que contrasta con las políticas anteriores del BoJ, que durante años controló los tipos para estimular la economía. Añadió que no ve razones para modificar el ritmo del tapering que está llevando a cabo y que el tipo de interés de llegada no debe estar prefijado de antemano.

Rentabilidad del Bono a 30 años americano en los últimos 12 meses.

Rentabilidad del Bono a 30 años japonés desde 1999.

En cuanto al culebrón de las negociaciones comerciales de Estados Unidos con sus socios, el vicepresidente JD Vance se mostró optimista respecto a un acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea, mientras que Scott Bessent, Secretario del Tesoro, advertía que todos aquellos países que no negocien de “buena fe” verán impuestos los aranceles anunciados el 2 de abril. Con todo, se sigue avanzando en posibles acuerdos. India espera alcanzarlo antes de julio, y está previsto que Japón mantenga estos días la tercera ronda de negociaciones. Por su parte, la UE estaría preparando una propuesta comercial revisada que permita avanzar en las conversaciones con la administración americana. Una propuesta que podría incluir reducción de aranceles a productos agrícolas e industriales y colaboración entre ambos países en distintos ámbitos, incluyendo comercio digital, estándares medioambientales o seguridad económica. Asimismo, podrían incluirse áreas de inversión mutua y cooperación estratégica en sectores como la energía, la IA y la infraestructura digital. Por otra parte, y para el caso de que las negociaciones no sean fructíferas, la UE estaría preparando una lista de represalias contra los aranceles que ha impuesto Estados Unidos a acero y aluminio y los que podría imponer a futuro (automóviles, semiconductores, farma). Lagarde calificaba ayer de «delicada» la cuestión relativa al impacto de los aranceles en la inflación y argumenta que «el comercio internacional nunca volverá a ser el mismo». Por su parte, De Guindos dijo que la Autoridad Monetaria alcanzará el objetivo del 2% «relativamente rápido». Según fuentes de Market News, la probabilidad de recortes por debajo del 2% está aumentando a medida que el Consejo se convence más de la caída de la inflación en la Zona Euro.

En el Financial Times se publicaba esta mañana que Estados Unidos está presionando a la Unión Europea para que realice reducciones arancelarias unilaterales o se enfrente a un arancel recíproco del 20%.

El daño causado por políticas comerciales y fiscales erráticas y arbitrarias de Trump inevitablemente resultará en una desaceleración del crecimiento económico a corto plazo. Julius Bäer publicaba esta semana un informe en el que estimaba una probabilidad del 50% de una recesión causada por un shock político exógeno. Sin embargo, en ausencia de grandes desequilibrios internos, cualquier desaceleración económica no debería ser duradera. Las empresas están posponiendo sus planes de inversión y contratación a la espera de mayor claridad, lo que está suavizando las perspectivas de crecimiento de Estados Unidos, según el informe de Julius Bäer. Un posible aumento del desempleo impactaría negativamente el consumo estadounidense, que se ha elevado en los últimos años gracias al sólido crecimiento de los ingresos y las ganancias de capital. Los niveles de deuda pública y déficit en Estados Unidos son excepcionalmente altos en comparación con los de Europa. El resto del mundo responde principalmente a la guerra comercial con Estados Unidos con medidas de estímulo, en vez de con represalias. La situación fiscal en la mayoría de los países europeos es lo suficientemente sólida como para impulsar el gasto público tras años de disciplina fiscal. Al mismo tiempo, el impulso para flexibilizar la regulación y reducir la burocracia para las empresas parece excepcionalmente elevado en Europa, donde el marco normativo se cita con mucha frecuencia como un problema a la hora de hacer negocios. Los analistas de Julius Bäer prevén que la debilidad del crecimiento a corto plazo haga que Europa redoble los esfuerzos para reducir la carga regulatoria y aumentar el gasto fiscal, mientras que los bajos niveles de utilización de la capacidad instalada impedirán que este estímulo acelere la inflación. Es probable que un mayor comercio, en particular el redireccionado entre China y Estados Unidos, cree las condiciones para una política monetaria más flexible al reducir la inflación.

El déficit americano, como porcentaje del PIB está por encima del 7% niveles alcanzados sólo en la crisis financiera y en el Covid-19:

De lo más llamativo del comienzo de la semana fue la subida el miércoles del 2% del precio del petróleo, el Brent subió por encima de los 66 dólares por barril tras los rumores, después de un informe de la CNN (basado en inteligencia estadounidense), de que Israel estaría preparando un potencial ataque sobre las instalaciones nucleares iraníes. Un ataque que dificultaría las actuales negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear iraní y que podría generar tensiones en el resto de Oriente Medio, de donde procede en torno a un tercio de la producción mundial de crudo. Pero estos dos últimos días de la semana está volviendo las caídas en el crudo frente a la posibilidad de que la OPEP+ incremente su producción más de lo esperado a partir de julio. Aunque aún no hay un acuerdo definitivo, los miembros del cártel están considerando un aumento de 411.000 barriles diarios en julio, lo que supondría triplicar la cantidad prevista inicialmente, con lo que el precio del petróleo va a terminar las emana con un retroceso superior al -2%.

Precio del petróleo Brent últimos 12 meses.

En cuanto al famoso “Sell in May and go away” esta semana Deutsche Bank publicaba un informe en el que se decía “Se puede vender en mayo, pero también se podría lanzar una moneda al aire y las posibilidades de éxito serían las mismas”. Actuar según el dicho de ‘Vender en mayo y marcharse’ para volver en septiembre no casa del todo con el comportamiento histórico de la Bolsa, según un estudio de la entidad. Su equipo de análisis ha constatado que la estrategia falla tanto si se vende a finales de abril como a principios de mayo. El estudio refleja que en 24 de los últimos 30 años el inversor que hubiese ejecutado la estrategia habría obtenido un rendimiento inferior a la opción de “comprar y mantener”. A más corto plazo, solo en 3 de últimos 10 años el “Sell in may” habría salido bien. El análisis también arroja que el inversor que la hubiese ejecutado desde 1987 en la Bolsa europea (Euro Stoxx 600), año en el que arranca el análisis, habría logrado una rentabilidad anualizada del 9%, frente al 7,4% que se hubiese logrado con ‘comprar y mantener’. La diferencia de rentabilidad ascendería a poco más 1%. Pero el dato, señala Deutsche Bank, es engañoso porque el rendimiento está distorsionado por las excepcionalidades de alta rentabilidad en 1998, 2001 y 2002. “Es decir, para confiar en esta estrategia hay que creer en que se repetirán estas excepcionalidades. Sin tenerlas en cuenta, se habrían obtenido peores resultados”. La investigación refleja que sucede lo mismo si en vez de quedarse en liquidez los inversores compran renta fija. Se hubiese ganado más siguiendo la estrategia, pero dejando de lado los tres años que rompen la estadística. “La estrategia depende en gran medida del momento concreto del mercado”, según Deutsche. La proporción de aciertos en Estados Unidos es incluso peor que en Europa con los bonos. Solo ha funcionado en 22 de los últimos 52 años. El S&P 500 se revalorizó un 10% en mayo y septiembre en 2024 y los bonos del Tesoro de Estados Unidos rindieron un 6%.

Los inversores que se agarran al refrán convertido en estrategia de inversión tienen a su favor el histórico de rentabilidad en Bolsa antes y después del mes de mayo. Un estudio de Mirabaud WM recoge que, desde 1990, el S&P 500 ha arrojado una rentabilidad media del 6,3% de noviembre a abril, frente al 3% de rentabilidad anualizada para el periodo de mayo a octubre.

Goldman Sachs publicaba esta semana un informe en el que ve probable que los Siete Magníficos (Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla) acaben el año con un mejor rendimiento que el resto del S&P 500 gracias al crecimiento de sus beneficios. Hasta la fecha, las big tech de Wall Street que han ofrecido sus cuentas del primer trimestre de 2025 y las perspectivas para el resto del año han convencido con creces a los inversores. Las cifras publicadas hasta marzo, junto con los objetivos, han provocado que el índice que las aglutina haya reducido las pérdidas hasta el 4,53% en lo que va de año, mientras que el conjunto del S&P 500 se anota un 1,39% en el mismo periodo. Los analistas de Goldman Sachs consideran que los Siete Magníficos pueden terminar el año con un mejor comportamiento que el S&P 500, porque su prima de valoración respecto a las otras 493 cotizadas, que está en su nivel más bajo desde 2019, y las estimaciones de beneficios juegan a su favor. La proyección de unos resultados favorables para los gigantes de Wall Street solo se vería empañada, señalan los analistas, por la guerra comercial entre Estados Unidos y China o las leyes antimonopolio que pudiesen aplicar otros países. Por el momento, los Siete Magníficos disfrutan en Bolsa la relajación de la guerra comercial. El índice que aglutina a los siete valores se revaloriza más de un 28% desde el mínimo previo, marcado pocos días después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declarase la guerra comercial al resto del mundo a principios de abril.

La Bolsa española vive un año histórico. En menos de cinco meses el IBEX 35 sube un 23% a día de hoy, un hito que no conseguía desde 1998, cuando se disparó más del 35,5% en este periodo. Indra, los seis bancos cotizados y Mapfre brillan en 2025 con subidas de entre el 41% y el 86% en 2025 y suman un peso en el Ibex del 37%. Este tirón de la Bolsa española cuenta con algunos de los protagonistas que ya deslumbraron en 1998, como Santander y BBVA, que pesaban entonces más del 11% y se dispararon más del 55%.  Este año, Santander ocupa la primera posición por peso y BBVA la cuarta y están entre los más alcistas del Ibex también. Indra, líder en 2025, no estaba en el Ibex entonces, ya que realizó su OPV en 1999 y no entró en el índice hasta ese mismo año, según los registros de Bolsas y Mercados Españoles (BME). El sector financiero ha sido crucial en el tirón de este año. Los seis bancos cotizados registran alzas de entre el 42% y el 55% desde enero y su peso en el índice ha pasado del 28,99% con el que cerraron en 2024 al 35,34%. Han sumado 86.460 millones de capitalización bursátil, de los que más de 37.500 millones han sido para Santander, que está en récord y ha superado los 105.200 millones de valor en Bolsa, tras dispararse más del 55%. Las subidas de 2025 han calado en 28 de los 35 valores del Ibex y, en conjunto, las empresas del índice más representativo de la Bolsa española han sumado más de 142.100millones de capitalización bursátil. Rondan ya los 881.000 millones de euros de valor en Bolsa total.

Interesante reflexión que llegaba esta semana desde Kepler Chevreux, el número de compañías del S&P500 que ha mencionado la palabra “incertidumbre” (381 compañías) en las llamadas de resultados del primer trimestre del 2025 es el mayor desde los resultados del primer trimestre del 2020 (393 compañías mencionaron la palabra “incrertidumbre”). Curiosamente el sector Salud (Healthcare) es donde menos se menciona “incertidumbre”, pese a ser un sector muy penalizado estos últimos días por el riesgo de bajada de precios en los medicamentos con la que ha amenazado Trump, los sectores donde más se ha pronunciado la palabra “incertidumbre” han sido el industrial (69) y el financiero (68), y en términos porcentuales han sido el financiero (el 96% de las compañías han hecho mención a la incertidumbre) y el inmobiliario (93% de las compañías). (https://insight.factset.com/highest-number-of-sp-500-companies-citing-uncertainty-on-earnings-calls-since-2020).

Importante esta semana:

Trump dijo este jueves que está «considerando muy seriamente» la posibilidad de hacer públicas a Fannie Mae y Freddie Mac. Estas dos entidades, bajo control gubernamental desde la crisis financiera de 2008, respaldan aproximadamente el 70% de las hipotecas estadounidenses. Trump argumenta que ambas están generando «mucho efectivo» y que es un buen momento para privatizarlas. Sin embargo, una privatización sin una reestructuración adecuada podría incrementar los tipos hipotecarios y generar inestabilidad en el mercado de la vivienda.

Esta semana se han publicado varias referencias macro en China, los datos, correspondientes al mes de abril, han mostrado cierta solidez a pesar de la escalada en la guerra comercial con Estados Unidos que se produjo en dicho mes y que supuso la imposición de aranceles al gigante asiático del 145%. Así, la producción industrial creció 6,1% interanual (frente al 7,7% en marzo), gracias en buena parte a un desvío de exportaciones hacia mercados no estadounidenses, como Sudeste Asiático y la UE, que sirvieron para compensar la caída del 21% en las exportaciones a Estados Unidos. Por otra parte, las ventas al por menor crecieron un 5,1% interanual (5.9% anterior), apoyadas por programas de estímulo al consumo por parte del gobierno chino. Sin embargo, la debilidad en los PMI’s de servicios y el enfriamiento del mercado inmobiliario, con caída del 7% en ventas de viviendas, reflejan un consumo interno aún frágil. Además, la inversión en activos fijos se desaceleró al 3,5% (4.3% en marzo) y los precios al consumidor (-0.1% interanual en abril) y productor (-2.7% interanual) siguieron en terreno de contracción. De esta forma, aunque el reciente alivio temporal de aranceles por parte de Estados Unidos junto con los recortes de tipos y del coeficiente de reservas por parte del Banco Popular de China podrían dar soporte a la economía en los próximos meses, lo cierto es que persiste la incertidumbre sobre la sostenibilidad de esta mejora más allá del periodo de tregua de 90 días.

En Europa ayer conocimos unos malos datos de PMI, el PMI composite de Mayo europeo descendió desde el 50,4 al 49,5 en mayo (zona de contracción), lo que implica una reducción de la actividad total del sector privado. Lo positivo de los datos de ayer fue que el sector manufacturero volvió a mejorar por tercer mes consecutivo (pasa de 49 a 49,4), mientras que el sector servicios entra en contracción (pasa de 50,1 a 48,9) por primera vez desde Noviembre del 2024. Se observó una disminución de la actividad total en Alemania, después de haber aumentado en cada uno de los cuatro primeros meses del año. La referencia alemana se situó en terreno de contracción (48,6) al igual que la francesa (48), cuya actividad total marcó su noveno mes consecutivo de declive.

El Banco Central Europeo reconoce un mayor riesgo de recesión en la zona euro y en Estados Unidos, según las actas de su última reunión de política monetaria, celebrada el pasado 17 de abril y publicadas ayer. En esa cumbre, en la que la institución presidida por Christine Lagarde recortó los tipos de interés 25 puntos básicos, hasta el 2,25%, los miembros del Consejo de Gobierno apuntaron que “la probabilidad de una recesión durante los próximos cuatro trimestres en la zona del euro y Estados Unidos había aumentado de forma apreciable”. Los banqueros centrales mencionan el impacto directo sobre el comercio de una economía como la europea, muy volcada en las exportaciones. Sin embargo, los datos todavía no reflejarían ese debilitamiento que sí comienza a apreciarse por el impacto indirecto a corto plazo a través de la factura que puede haber dejado el estallido de la guerra arancelaria en términos de confianza de las empresas y los hogares. Los banqueros centrales consideran que la situación de tensión respecto a Estados Unidos y las pérdidas económicas derivadas de ello han llegado para quedarse. Según señalan las actas, los miembros del Consejo de Gobierno consideran “poco probable que se produzca un giro total en la política arancelaria” de Trump y, además, aseguran que, incluso en el caso de que esto sucediera “es cuestionable que la economía pudiera volver a su estatus quo anterior”. La situación es todavía menos predecible en el campo de la inflación. Sin embargo, por el momento, el BCE puede tener clara la necesidad de seguir bajando los tipos de interés pues, según reconocen las actas, la desaceleración prevista en las últimas proyecciones macroeconómicas “se mantuvo incluso sin la apreciación del euro o la caída de los precios del petróleo y de las materias primas” que tuvieron lugar el anuncio de aranceles generalizados por parte de Estados Unidos. De hecho, la situación se ha vuelto ahora incluso delicada, pues diferentes miembros del Consejo de Gobierno señalaron en la última reunión de política monetaria que “los riesgos para la estabilidad de precios podrían ahora inclinarse hacia una baja inflación, especialmente en el corto plazo”. El BCE cuenta con el mandato de mantener la inflación en el 2% de forma simétrica, lo que significa que debe evitar que se desvíe tanto al alza como a la baja. Si esto ocurriera, la autoridad monetaria tendría que recortar más el precio del dinero. Pese a ello, algunos miembros del ala dura del BCE advierten de que a más largo plazo la inflación podría volver a repuntar, especialmente si la Unión Europea impone aranceles en respuesta a los de Estados Unidos que encarecen el precio de las importaciones.

Este martes los 27 países miembros de la UE han dado su aprobación inicial al fondo conjunto de 150.000 millones de euros en infraestructura y armamento militar. El programa fue propuesto por la Comisión Europea en marzo y, se espera que la iniciativa reciba la aprobación formal la semana que viene. Los requisitos del fondo exigen que el 65% de los bienes adquiridos tengan como origen la UE, Noruega, Islandia, Liechtenstein, Suiza o Ucrania. La orden de compra bajo estos préstamos tendrá que provenir de al menos dos o más países elegibles, uno de los cuales debe ser de la UE. Esta parte del gasto se financiará a través de préstamos respaldados por los presupuestos comunitarios. 

Este lunes conocimos datos mixtos de inflación en la zona euro, la tasa general repitió niveles del +2,2% interanual en abril situándose ya en niveles cercanos al objetivo del BCE, pero repuntó la tasa subyacente al avanzar un +2,7%. Este dispar comportamiento se explicó por los componentes, siendo los precios de la energía contrapeso a la evolución de los precios al retroceder en abril un -3,6% interanual y con ello retirar cuatro décimas al IPC. Frente a ello, los precios de los servicios repuntaron al crecer un +4% interanual y explicaron un 1,8% de la inflación (tres décimas más que en el mes previo). Finalmente hay que destacar también la inflación de los bienes no-energéticos que se mantuvieron estables en el mes de abril al crecer un +0,6% interanual y con ello aportaron una décima a la inflación general. En conjunto, unas cifras que muestran que los menores precios energéticos actuarán ahora de freno a la inflación, mientras que consideramos que el repunte de los precios de los servicios no continuará en los próximos meses, dado que ya se está apreciando una desaceleración en el ritmo de aumento de los salarios.

También en Europa la Unión Europea planea imponer una tasa de 2€ sobre todo pedido de bajo valor, en su mayoría procedentes de China, como artículos de Temu, Shein, Aliexpress. La Comisión Europea ha circulado la propuesta ante la presión de los países miembros, cuyas autoridades aduaneras, están desbordadas. Para las compras directamente entregadas a domicilio, la tarifa será de 2€, mientras que los envíos a almacenes se tasarán con 0,50€. Los ingresos obtenidos se emplearán para cubrir los costes de control de aduanas y lo restante, se dirigirá a los presupuestos de la UE. En esta línea, la conferencia del G7 ha comenzado a debatir la posibilidad de establecer aranceles a productos de bajo valor de origen chino.  Dentro de la agenda de los ministros de finanzas, uno de los puntos es coordinar acciones para abordar el exceso de oferta de este tipo de bienes. Estados Unidos es el mayor mercado para estos paquetes low cost, representando aproximadamente una cuarta parte de los 94 mil millones de dólares de exportaciones chinas de este segmento. Trump ya tomó la iniciativa de tarificar este tipo de artículos, que anteriormente se encontraban exentos de aranceles.  Además, en lugar de someter a este tipo de importaciones procedentes de China al 0,30% adicionales actuales tras la moratoria arancelaria, su gravamen es de 0,54% cuando el envío sea directo al consumidor a través de la vía postal.

España esquiva el varapalo arancelario y la Comisión Europea elevaba esta semana su crecimiento al 2,6%, tres décimas por encima de lo que contemplaba para el mismo periodo en su anterior actualización, publicada en otoño de 2024. La fuerte demanda interna seguirá siendo el principal motor del crecimiento español, apuntan las previsiones de primavera elaboradas por la plantilla del Ejecutivo comunitario. Según la Comisión, la “fortaleza sostenida del mercado laboral” explica el robusto consumo privado del país, al que ahora se une la perspectiva de un fortalecimiento en la inversión gracias, en parte, a los fondos europeos. Bruselas también ve noticias positivas en el campo del empleo. Aunque España sigue siendo líder en la Unión Europea en lo que respecta al paro, con cifras superiores al 11%, las dinámicas positivas de los últimos años se prolongarán este ejercicio para llevar a un crecimiento del empleo del 2,1% en 2025, según las previsiones de la Comisión. “Se crearán más puestos de trabajo y se moderará el crecimiento de la población activa” por una fuerza migratoria menor a la registrada hasta la fecha. Con ello, la tasa de desempleo se reducirá progresivamente para acabar 2026 por debajo del 10%, un nivel desconocido desde antes del estallido de la crisis financiera global, en 2007. Pero no todo son buenas noticias. España, como el resto de Europa, también se ve afectada por las tensiones globales, especialmente en lo relativo a los efectos derivados de la guerra comercial desatada por Donald Trump. La incertidumbre respecto a la relación con Estados Unidos y la aplicación de aranceles lleva a que la Comisión Europea anticipe para España “una contribución de las exportaciones netas negativa tanto para 2025 como para 2026”. El impacto de la guerra comercial en España no es tanto directo como derivado de la potencial pérdida de dinamismo económico de otros socios comerciales que sí se encuentran más expuestos a la economía estadounidense. En ese sentido, la Comisión advirtió ayer de “efectos colaterales negativos” sobre la actividad en España al señalar que la guerra comercial “podría provocar una reacción negativa en las empresas y en los hogares, que podrían retrasar sus inversiones y mantener la tasa de ahorro por encima de la media histórica ante la incertidumbre, golpeando a su vez al consumo”. En el modelo manejado por Bruselas, se asume que los aranceles sobre las importaciones estadounidenses de bienes procedentes de la Unión Europea se mantendrían en el 10%, el nivel aplicado tras la tregua declarada por Trump el pasado 9 de abril, con la excepción de los aranceles sobre el acero, el aluminio y los automóviles, que se elevan al 25%. Además, se asume que los aranceles bilaterales entre Estados Unidos y China serán inferiores a los aplicados el 9 de abril, pero lo suficientemente altos como para provocar una reducción significativa del comercio bilateral de bienes entre ambos países. “Una mayor fragmentación del comercio mundial podría reducir el crecimiento del PIB y reavivar las presiones inflacionarias”, aseguró esta semana la Comisión, que, sin embargo, también reconoció que “una mayor reducción de las tensiones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos, o una expansión más rápida del comercio de la UE con otros países, por ejemplo mediante la ratificación de nuevos acuerdos de libre comercio, podrían sostener el crecimiento de la UE”.

En cualquier caso, las nuevas previsiones de la Comisión vuelven a situar a España a la cabeza de las grandes economías de la región en términos de crecimiento, a excepción de Irlanda, cuyo PIB avanzará este año un 3,4%. España, con estas expectativas, más que duplica la media de la Unión Europea, que se situaría en el 1,1%.  A diferencia del año pasado, cuando hasta cinco países mostraban crecimiento negativo, en esta ocasión las previsiones de la Comisión Europea sólo mantienen a Austria en terreno de contracción. Tras dos años de crecimiento negativo, la situación apenas mejora y la economía alemana seguirá sin despertar este año, según las previsiones de primavera de la Comisión Europea, que arrojan un crecimiento nulo para la primera potencia del bloque comunitario. Tras años afectada por el encarecimiento de la energía tras la invasión de Rusia a Ucrania, la atonía alemana se prolonga ahora por su exposición a Estados Unidos, más severa que en otros países del continente como España. De esta forma, la guerra comercial desatada por Donald Trump se ceba especialmente con las exportaciones de Alemania.

Como decía antes, esta semana también fue noticia Japón que tuvo la menor demanda en una subasta de bonos soberanos desde 2012. Como consecuencia los bonos del gobierno japonés se ampliaron hasta el 1,525%, mientras que las referencias a 20 y a 30 años batían récords relativos no vistos en más de 20 años. Las autoridades del Banco de Japón se plantean un ‘Quantitave Tightening’ ahora para tener las rentabilidades de los bonos bajo control y esta misma semana se reunirán con bancos y actores del mercado para buscar una solución que limite la escalada incontrolada de los rendimientos de la deuda.

Se publicó el dato de inflación en el Reino Unido que subió al 3,5%, su nivel más alto en más de un año, debido a aumentos en los precios de la energía, el agua y otros precios regulados. La inflación en los servicios se aceleró al 5,4%, por encima de la tasa esperada del 5% por el Banco de Inglaterra, reflejando mayores costes en gas, electricidad, agua, tarifas de tren y tasas impuestas por las autoridades locales. El Banco de Inglaterra espera que la inflación alcance un pico del 3,7% en septiembre, pero los responsables de la política monetaria creen que este repunte será temporal y están optando por un enfoque gradual para recortar los tipos de interés.

La Fed podría estar corriendo un riesgo de estanflación, ya que la política de inmigración añade riesgo de inflación. Man Group.

El mayor riesgo para la economía estadounidense es la estanflación, lo que plantea un difícil dilema a la Reserva Federal (Fed). Como subrayó su presidente, Jay Powell, en la rueda de prensa de la semana pasada, hacer frente a la inflación y al lento crecimiento exige respuestas políticas opuestas.

Los mercados esperaban que la Fed se cruzara de brazos en la reunión de la semana pasada, por lo que la decisión de mantener los tipos no fue una sorpresa. Sin embargo, el tono agresivo de Powell, a pesar de la falta de acción, fue notable. Utilizó alguna versión de la palabra «esperar» 22 veces durante sus declaraciones. El mensaje es claro: la Fed no actuará de forma preventiva.

Powell parece asumir que los aranceles volverán a tener solo impactos inflacionarios transitorios, como lo hicieron durante la primera administración Trump, y eso es probablemente correcto. Pero hay una advertencia: estas medidas son mucho más amplias esta vez y podrían mantenerse durante mucho más tiempo. Además, aunque es la política comercial la que domina los titulares, el riesgo más significativo para la inflación radica en las políticas de inmigración de Estados Unidos. Si la política de inmigración es lo suficientemente agresiva, podría dar lugar a una reducción de la mano de obra en determinadas industrias que podría crear presiones inflacionistas mucho más sostenibles que las causadas por los aranceles.

Las expectativas de inflación se disparan

Las expectativas de inflación de los consumidores estadounidenses ya están en rojo. La última Encuesta de Consumidores de la Universidad de Michigan muestra un aumento de las expectativas de inflación a un año vista hasta el 6,5%, frente al 5,0% registrado en 1981. Son ya cuatro meses consecutivos de aumentos inusuales. Las expectativas a más largo plazo también están aumentando, con un incremento de las expectativas de inflación a cinco años del 3,2% en enero al 4,4% en abril, un salto muy significativo en un corto periodo de tiempo.

Gráfico 1 Las expectativas de inflación se han disparado desde principios de año


Fuente: Universidad de Michigan, a 1 de abril de 2025.

La Reserva Federal suele desdeñar las expectativas de inflación a corto plazo y se centra en si las expectativas a largo plazo están «bien ancladas». Pero podría decirse que las expectativas a largo plazo están cada vez menos ancladas, aunque otras encuestas, como la de la Fed de Nueva York, aún no han confirmado este aumento.

Y aunque esta amenaza inflacionista se cierne sobre nosotros, tampoco debemos ignorar el riesgo para el crecimiento. El impacto de los aranceles, los recortes del gasto de la DOGE y otras políticas estadounidenses pendientes de aplicación, aún no se ha dejado notar en los datos económicos, pero es probable que repercutan negativamente en el crecimiento económico. Y si EE. UU. entrara en un entorno de estanflación, sería difícil de gestionar para la Fed: la inflación y la ralentización del crecimiento requieren respuestas fundamentalmente diferentes.

¿Bajada de tipos en julio?

Es poco probable que la Reserva Federal recorte los tipos antes de julio, a menos que el informe de empleo de mayo sea terrible, e incluso entonces, la mayoría de los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) podrían argumentar que un informe débil no es prueba suficiente de debilidad económica material. Las probabilidades actuales del mercado reflejan esta indecisión, y la herramienta FedWatch de CME muestra sólo un 20% de probabilidades de un recorte de tipos de 25 puntos básicos en la reunión de junio, lo que supone un fuerte descenso desde el 55% de hace sólo una semana.
En estos momentos, la Fed parece relativamente irrelevante para los mercados; el foco de atención se ha desplazado hacia la política de la Administración Trump, especialmente los aranceles. Pero la incertidumbre y la volatilidad actuales pueden acabar forzándoles la mano.


Valores europeos curtidos en mil batallas que no sólo sobreviven, sino que prosperan

Los periodos de mayor volatilidad suelen traer consigo cambios en el liderazgo del mercado, impulsados más por los cambios en el sentimiento de los inversores que por los fundamentos subyacentes de las empresas.

Hasta el «Día de la Liberación» de abril, la renta variable europea se había visto impulsada por el repunte de los valores más baratos de la región, ya que los inversores trataban de aprovechar la diferencia de valoración entre Europa y Estados Unidos. Los valores del sector de defensa también ganaron tracción, ya que el anuncio de Alemania de aumentar el gasto militar despertó el interés en todo el sector y provocó compromisos similares por parte de otros miembros de la UE. En general, los ganadores del primer trimestre en Europa estuvieron más condicionados por factores externos que por mejoras específicas de las empresas.

Aunque el repunte inicial estuvo impulsado por el factor estilo, el entorno actual, más incierto, exige un enfoque más selectivo. En nuestra opinión, los inversores deben centrarse en empresas que puedan prosperar y no sólo sobrevivir en el nuevo orden geopolítico. Estas empresas tienen poder de fijación de precios, son muy rentables, ágiles y no dependen de vientos favorables globales para prosperar.

Forjados por la crisis

Las turbulencias geopolíticas y macroeconómicas que ha sufrido la región en las últimas décadas han forjado una cohorte de empresas curtidas en mil batallas y líderes mundiales, desde Copenhague hasta París. Es importante destacar que estas empresas no se concentran en una sola industria, sino que operan en un amplio espectro de sectores, como la moda, la industria farmacéutica, la automoción y las aerolíneas.

A diferencia de las regiones que se benefician de un crecimiento económico dinámico, las empresas europeas han tenido que compensar la falta de crecimiento cerca de casa destacando en los mercados mundiales. La eurozona proporciona una base amplia e integrada, mientras que la relación abierta de Europa con Asia y Estados Unidos diversifica aún más su alcance.

Esta historia ha dado forma a las empresas que favorecemos. Destacan por su sólida rentabilidad, su fuerte flujo de caja y la fortaleza de su balance. Muchas operan con deuda neta cero, manteniendo deliberadamente colchones de contingencia que les permiten no sólo capear los temporales, sino también aprovechar las oportunidades que éstos crean. Por ejemplo, la mayor aerolínea europea por número de pasajeros tiene la fortaleza de balance necesaria para aprovechar el bajo precio actual del petróleo durante mucho más tiempo que sus competidores con balances más débiles.

Poder de fijación de precios en un mundo con aranceles

El poder de fijación de precios es otro rasgo definitorio, sobre todo ante el aumento de los aranceles estadounidenses a la importación. Los aranceles se aplican al valor de transferencia de las mercancías importadas en Estados Unidos. Las empresas con márgenes brutos elevados -normalmente aquellas con bajos costes de los bienes vendidos en relación con sus precios de venta finales- pueden defender sus beneficios con mayor eficacia. Las empresas con poder de fijación de precios sólo necesitan modestas subidas de precios para compensar los aranceles, especialmente cuando la demanda es inelástica.

Tomemos como ejemplo una de las marcas europeas de artículos de lujo de más éxito: con un margen bruto superior al 70%, su coste de los bienes vendidos es inferior al 30%. Esto se traduce en un aumento de precios proporcionalmente menor impulsado por los aranceles en comparación con sus homólogos más genéricos. Esta capacidad de absorber los choques externos sin alienar la demanda es crucial en el entorno actual.

Alcance mundial y agilidad

En un mundo impredecible, las empresas necesitan amplitud y equilibrio globales para triunfar. Muchas de las principales empresas europeas evitan depender excesivamente de una sola región y obtienen sus ingresos de una amplia base geográfica. Este alcance mundial refleja las ventajas estructurales que sustentan su competitividad. Esta escala global no es sólo un atributo defensivo, sino un reflejo de sus puntos fuertes competitivos. La flexibilidad de sus cadenas de suministro y un enfoque ágil de la publicidad, refuerzan aún más su capacidad para adaptarse a condiciones volátiles. Por ejemplo, una empresa europea de belleza destina el 32% de sus ingresos a publicidad y promoción y, como la mayor parte de este gasto es ahora digital, tiene la capacidad de cambiar rápidamente su enfoque hacia mercados nuevos y más rentables.

La lección de los últimos meses es clara: la incertidumbre está aquí para quedarse. Para los inversores que buscan diversificarse de Estados Unidos, Europa sigue siendo una apuesta estratégica, siempre que se adopte un enfoque disciplinado a la hora de elegir a los ganadores.

La Fed tiene las manos atadas. Juan Pedro Marín Arrese. Economista.

Lo anecdótico son las embestidas a la independencia de la Fed desde la llegada a Washington de un auténtico sheriff, en feliz expresión de JD Vance. Desde ásperas recriminaciones a Jerome Powell por no plegarse a bajar tipos hasta amago de cese fulminante que sólo la abrupta reacción de los mercados consiguió frenar. Asusta pensar qué ocurrirá cuando, el próximo año, Trump elija un nuevo gobernador a su medida. Si el futuro presagia negros nubarrones, las políticas de Trump ya han cercenado de facto el margen de maniobra de la Reserva Federal. Debe lidiar, según su propio análisis, con dos riesgos fundamentales para la economía: un repunte de la inflación y el debilitamiento de la actividad, provocados por la ofensiva comercial del inquilino de la Casa Blanca contra el resto del planeta. Ni son los únicos, ni siquiera los más inquietantes.

A corto, un retorno de las hostilidades, tras la tregua forzada por los mercados, amén de impulsar un incremento de precios, se saldaría con otro episodio de súbita estampida y venta masiva de activos fiduciarios. Desde acciones a títulos del Tesoro, forzando a la Fed a operar otro rescate para evitar una hecatombe financiera. Posibilidad bastante plausible por más que la Bolsa pretenda ignorarla de momento. No se antoja fácil que Trump renuncie sin más a su mesiánico designio autárquico. Fue demasiado lejos en el Día de la Liberación como para plegar del todo velas ahora. En las próximas semanas se comprobará la extensión de los daños que tiene la intención de infligir a propios y extraños.

No le anda a la zaga el riesgo de acentuar el desequilibrio en las finanzas públicas de no remediarlo la firme oposición de una parte de su propio partido. El plan fiscal de Trump incrementaría en flecha el déficit y el endeudamiento en los próximos años, arrojando crecientes dudas sobre la sostenibilidad de la deuda soberana. Moody’s se ha sumado ya a las restantes agencias crediticias retirando la máxima calificación a los T-bonds. De proseguir esta deriva, la Fed se vería forzada a convertirse en banquero de último recurso del Tesoro, absorbiendo su balance los crecientes excesos de oferta. Un panorama que condicionaría la política monetaria, imprimiéndole un sesgo inequívocamente expansivo.

Ante este oscuro panorama, poco puede hacer la Fed más allá de adoptar una postura pasiva, bajo el respetable ropaje de la estrategia del wait-and-see. Aunque se cure en salud restando importancia al riesgo inflacionista, calificado de fenómeno temporal por su efecto one-off, la realidad es que carece de margen efectivo para afrontarlo. Es consciente de la escasa eficacia de la política monetaria para frenar un súbito encarecimiento por el lado de los costes. Subir tipos, lejos de frenar la escalada de precios, sólo podría acentuar el riesgo de recesión. El propio mercado ya se encarga, sin mediar la Fed, de traducir en un sensible encarecimiento del crédito los superiores niveles de riesgo e incertidumbre que acarrea la política de Trump.

Progresivo enfriamiento de la economía

La Fed sólo moverá ficha en los tipos de constatar un sensible deterioro en el mercado de trabajo. Si resulta improbable que se produzca una recesión, a menos que la contienda comercial acabe en guerra abierta, se asistirá a un progresivo enfriamiento de la economía. Todo dependerá de cómo se salde la actual ronda para adaptar el plan de aranceles recíprocos. De mantenerse un suelo arancelario del 10%, en línea con lo acordado con Reino Unido, el PIB y el empleo no deberían sufrir en exceso. Equivaldría a un gravamen indirecto de moderada cuantía sobre los productos importados.

Pero cabe temer un trato menos benevolente a quienes no se plieguen a las maximalistas exigencias estadounidenses, alimentando una concatenación de medidas de retorsión. Sobre todo, por la incapacidad de la Administración Trump de formular demandas coherentes en la mesa de negociación. Pretender imponer un modelo de equilibrio bilateral carece del más mínimo sentido económico. Ni implica un grado de proteccionismo capaz de atraer parte de la producción deslocalizada, ni aporta ingresos significativos a las arcas públicas. Con tales mimbres, cabe anticipar que se produzcan nuevos sobresaltos.

Por más que la inflación repunte, la Fed se verá obligada tarde o temprano a adoptar una postura más acomodaticia ante el retraimiento de la demanda, aquejada de una creciente falta de confianza y la merma de la capacidad efectiva de gasto, con impacto directo en la actividad y el empleo. Eso, si no se ve obligada a arbitrar inyecciones masivas de liquidez para paliar una crisis de alcance. No le queda otra opción mientras Trump se mantenga en sus trece.

Crecimiento económico español: fortalezas y debilidades. Rafael Pampillón Olmedo. Universidad CEU San Pablo e IE Business School.

España ha sido la economía avanzada con el mejor desempeño en 2024. Ha tenido un crecimiento del PIB del 3,2%, un porcentaje notablemente superior al de países como Alemania, Francia o Italia. Este crecimiento robusto ha sido el principal motor de la economía de la eurozona, ya que representó cerca del 40% de su crecimiento total. En efecto, España ha mostrado una notable capacidad de resistencia y adaptabilidad. Y todo ello a pesar de una serie de sucesos imprevistos: apagones eléctricos, caos ferroviario, tensiones geopolíticas y aranceles de Trump.

Este dinamismo se ha reflejado principalmente en la expansión de la demanda agregada, que ha sido impulsada por el aumento del gasto público y del consumo privado. Pero, especialmente, por el turismo y las exportaciones de servicios no turísticos.

Lo que va bien…

Uno de los sectores clave de este crecimiento ha sido los servicios no turísticos, que han tenido un papel fundamental en la expansión económica de España. Entre 2013 y el primer trimestre de 2025, España ha experimentado una notable expansión en las exportaciones de estos servicios, que han crecido más de un 90%. Estamos hablando de sectores como el transporte, los seguros, la banca, la distribución comercial, la ingeniería, la gestión de infraestructuras (aeropuertos, autopistas, etc.), los servicios de agua y recogida de basura, la distribución de energía, la consultoría, las energías renovables, las telecomunicaciones, la informática y la propiedad intelectual.

Este crecimiento ha estado impulsado por la digitalización y la adopción de tecnologías innovadoras, que han permitido a estos sectores aprovechar nuevas oportunidades en los mercados internacionales. Durante el primer trimestre de 2025, el crecimiento económico de los servicios no turísticos continuó con un aumento intertrimestral del 4,6%, consolidando aún más su importancia para la economía española.

La fortaleza competitiva de España, que se apoya en costes relativamente bajos y en una infraestructura avanzada, ha favorecido la expansión de estos servicios en mercados internacionales. De esta manera, nuestro país se ha convertido en un actor clave en el comercio global de servicios no turísticos. Gracias también al apoyo de los fondos europeos Next Generation EU, se espera que la expansión de los servicios mencionados continúe, lo que posicionará bien a España en el ámbito de la innovación tecnológica y la sostenibilidad.

Lo que no va tan bien…

A pesar de estos logros, la economía española se enfrenta a retos importantes, especialmente en términos de oferta productiva. Aunque el empleo ha crecido (especialmente entre los inmigrantes), gran parte de los puestos creados están asociados con sectores de baja productividad, como la agricultura, la pesca, la construcción, el servicio doméstico, la restauración y el turismo. Estos sectores, que tienen bajos niveles salariales, e incluso recurren a la economía sumergida, hacen bajar la renta per cápita, que sigue siendo inferior a la de otras economías avanzadas.

Por otro lado, estos sectores de baja productividad invierten poco en tecnología, lo que limita su potencial de crecimiento y la mejora de su productividad. Además, el bajo porcentaje que supone el sector industrial en la economía española agrava aún más esta situación. La industria (incluida la energía) representa solo un 17% del PIB. Ésta es una de las razones por las que España ha experimentado, históricamente, una falta de inversión en investigación y desarrollo (I+D), una insuficiente inversión en bienes de equipo y una carencia de capital humano altamente cualificado en muchas áreas productivas. Todo esto restringe la capacidad de innovación y crecimiento de la economía, ya que la industria y los sectores intensivos en tecnología son fundamentales para fomentar la competitividad y la productividad a largo plazo.

Para que España pueda acercarse más a las economías avanzadas, será necesario un cambio en su modelo de crecimiento. En lugar de basarse en la cantidad de mano de obra, el crecimiento debe centrarse en la productividad, la inversión en tecnología y el capital físico. En cuanto a la formación de capital físico (Formación Bruta de Capital), que incluye la inversión en activos fijos, construcción y maquinaria, su comportamiento ha sido menos dinámico en comparación con otras áreas de la economía española en los últimos años.

Para avanzar hacia una economía más competitiva será esencial aumentar la formación de los trabajadores, adaptándola a las necesidades del tejido productivo. Con este fin debe incentivarse la colaboración de empresas y centros de formación.

Sin embargo, la mayor parte de nuestras empresas se concentran en sectores con baja productividad, lo que explica la falta de convergencia de la renta per cápita de España con respecto a otros países de Europa.

En resumen, aunque la economía española ha mostrado un crecimiento robusto y una transformación significativa en sectores como los servicios no turísticos, sigue siendo urgente abordar los obstáculos que limitan la inversión en tecnología, el desarrollo industrial y la mejora del capital humano. En este sentido la reforma de la estructura productiva, dotando de mayor peso a la industria manufacturera y los sectores TIC (Tecnologías de la Información y del Conocimiento), debe ser una prioridad. Solo así se podrá construir una economía más equilibrada y sostenible, capaz de garantizar un aumento en la renta per cápita y en la satisfacción y el bienestar de la población a largo plazo.

Lo que debería ir mejor: la vivienda

Tal como hemos señalado, el crecimiento económico de España ha sido impulsado, en buena medida, por el aumento de la población nacida en el extranjero. Desde 2017, nuestro país ha experimentado un fuerte crecimiento demográfico, pasando de 46,6 a 49,1 millones de personas, con una notable contribución de la migración. Efectivamente, la población nacida en el extranjero se ha incrementado, también desde 2017, de 6 a 9,5 millones, lo que ha generado una creciente presión sobre la demanda de vivienda.

Sin embargo, la oferta de vivienda no ha crecido al mismo ritmo. En los últimos años la construcción de nuevas viviendas ha alcanzado sus niveles más bajos en 20 años, con una caída mucho más drástica que en otros países como Alemania o Francia. Esta escasez de oferta, frente a una creciente demanda, ha llevado a un aumento significativo en los precios de compra y de alquiler.

El desarrollo urbanístico en España está siendo lastrado por múltiples obstáculos: trámites burocráticos complejos, fiscalidad elevada, normas urbanísticas rígidas y una gran incertidumbre legal, lo que desincentiva a promotores y constructores. Además, el encarecimiento de los materiales de construcción está elevando los costes finales de las viviendas.

La inseguridad jurídica, como la lentitud en los desalojos, también limita la inversión en el sector. Por ello, se requiere un marco legal más estable y eficiente para garantizar un desarrollo urbanístico más dinámico.

Insisto, el problema de la vivienda en España es principalmente un problema de oferta, agravado por una creciente demanda. Para resolverlo, se necesitan políticas públicas integrales y una estrategia nacional que facilite la construcción, reduzca barreras administrativas, incentive la inversión privada y garantice la seguridad jurídica.

Un peligro: la inflación

Afortunadamente, el crédito, también para los promotores inmobiliarios, se está abaratando. El Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido un ciclo de relajación monetaria tras el pico inflacionario de 2022-2023. Esto le ha llevado a recortar los tipos de interés oficiales hasta el 2,25%, desde el 4,5% alcanzado a finales de 2023. Esta moderación de la política monetaria responde a la desaceleración de la inflación en la eurozona y a señales de debilidad económica.

En abril de 2025, el dato de inflación de la zona euro fue del 2,2% interanual. Sin embargo, la tasa subyacente (que excluye los precios más volátiles como la energía y los alimentos frescos) aumentó 3 décimas, alcanzando el 2,7%, rompiendo la tendencia de moderación que se había registrado durante este año. El sector servicios fue el principal responsable de este aumento, sus precios pasaron de crecer el 3,5% anual en marzo al 3,9% en abril.

Ante esta situación, surge la pregunta: ¿Debería el BCE actuar con cautela para evitar un rebrote inflacionario? Muchos analistas y organismos internacionales aconsejan prudencia. El FMI, por ejemplo, ha considerado adecuado haber reducido, hasta ahora, gradualmente los tipos de interés, pero resalta que la política monetaria debe seguir siendo ágil y orientada a lograr el objetivo de estabilidad de los precios de forma duradera. El FMI recomienda que el BCE baje los tipos hasta el 2% y luego mantenga esa tasa de forma permanente.

A pesar del éxito en reducir la inflación, el BCE debe proceder con cautela, ya que las tensiones globales podrían provocar un repunte en las expectativas inflacionarias. Si se afloja demasiado pronto la política monetaria, choques geopolíticos o aumentos en los precios de las materias primas (energía, alimentos) podrían reactivar la inflación. Por tanto, aunque la bajada de tipos del 4,5% al 2,25% ha sido posible gracias a la moderación de la inflación, conviene pausar o evaluar cuidadosamente los próximos recortes. Para asegurarse de que la inflación, especialmente la subyacente, sigue una trayectoria sostenida hacia el 2%.

Lo que se debe cambiar…

Para garantizar que el crecimiento económico se sostenga en el medio y largo plazo, España debe seguir una estrategia económica equilibrada. Es decir, combinar prudencia macroeconómica con reformas estructurales. Aunque el país está cumpliendo con el objetivo de déficit, el nivel de deuda pública, que asciende al 103% del PIB, sigue siendo elevado. Mantener un marco fiscal sólido resulta crucial para evitar vulnerabilidades futuras. El FMI sugiere que España aproveche esta fase cíclica expansiva para adelantar el ajuste fiscal, lo que permitiría crear espacio para aplicar políticas anticíclicas en futuras crisis. Esto implicaría controlar el crecimiento del gasto corriente y mejorar la eficiencia en todas las Administraciones Públicas. Por ejemplo, reduciendo la tasa de reposición de los cuerpos de funcionarios.

Además, se deben tomar medidas para abordar la brecha entre el gasto en pensiones y los ingresos de la Seguridad Social, provocada por el envejecimiento de la población. Es necesario profundizar en los incentivos para retrasar la edad efectiva de jubilación y ajustar las pensiones, disminuyendo la tasa de reemplazo, que en España es del 80%. En efecto, un jubilado español recibe una pensión que supone en torno al 80% de su último sueldo. Un porcentaje significativamente superior al de la media de la UE (que ronda el 52%).

La encrucijada histórica de España

España se encuentra en una encrucijada crucial, enfrentando desafíos demográficos y estructurales que no pueden ignorarse. Sin embargo, también se presenta una oportunidad única para consolidar un modelo de crecimiento económico más equilibrado y diversificado.

Para materializar este potencial, el país debe priorizar la innovación, la formación del capital humano y la construcción, tanto de viviendas como de instalaciones industriales, con el fin de satisfacer la creciente demanda y potenciar el desarrollo económico. Aumentar la oferta de viviendas aliviará la presión sobre el mercado inmobiliario, mientras que las inversiones en estructuras productivas fortalecerán el sector industrial. Ambas inversiones generarán más empleo y favorecerán la estabilidad económica.

El fomento de la investigación, la digitalización y el capital humano, junto con un impulso decidido a la inversión empresarial, respaldados por los fondos europeos y reformas estructurales, tienen el poder de encauzar a España hacia un crecimiento sostenido y sostenible. Como señaló Peter Drucker, uno de los grandes referentes de la Administración de Empresas, “la mejor manera de predecir el futuro es crearlo”. España debe ser ambiciosa y buscar reinventarse, apostando por la innovación, el fortalecimiento del capital humano y los sectores con alto valor añadido.

 El ataque de Trump al dólar global. Martin Wolf.

¿Está a punto de desaparecer el dominio del dólar? Donald Trump insiste en que “si perdiéramos el dólar como moneda mundial, eso equivaldría a perder una guerra”. Sin embargo, él mismo podría estar detrás de esa pérdida. La dependencia de una moneda extranjera depende de la confianza en su propia solidez y liquidez. La confianza en el dólar se ha ido evaporando lentamente. Ahora, con Trump en la Presidencia, Estados Unidos se ha vuelto errático, indiferente e incluso hostil: ¿por qué confiar en un país que ha lanzado una guerra comercial contra sus aliados?

Sin embargo, aunque los extranjeros podrían querer diversificar sus inversiones para alejarse del dólar, carecen de una opción convincente. Entonces, ¿qué alternativa podría acabar con su hegemonía?

El dólar ha sido la moneda líder del mundo durante un siglo. El propio dólar reemplazó a la libra esterlina después de la Primera Guerra Mundial, a medida que Reino Unido perdía poder y riqueza. Objetivamente, Estados Unidos no está en declive como lo estaba Reino Unido en aquel momento: según el FMI, su participación en el PIB nominal mundial fue del 26% en 2024, frente al 25% en 1980. No está mal, teniendo en cuenta el crecimiento de la economía china durante ese período. Estados Unidos también se mantiene a la vanguardia del desarrollo tecnológico mundial y es la principal potencia militar. Sus mercados financieros siguen siendo, con mucho, los que gozan de mayor liquidez. Además, en el cuarto trimestre del año pasado, el 58% de las reservas mundiales estaban en dólares, una cifra inferior al 71% del primer trimestre de 1999, pero muy por encima del 20% del euro. Según MacroMicro, el 81% de la financiación del comercio, el 48% de los bonos internacionales y el 47% de los activos bancarios transfronterizos siguen estando en dólares.

Cabe preguntarse, por tanto, qué podría salir mal. En su obra sobre el sistema internacional, Charles Kindleberger argumentó que la estabilidad de una economía mundial abierta dependía de la existencia de una potencia hegemónica que fuera capaz de ofrecer bienes públicos esenciales: mercados abiertos para el comercio; una moneda estable; y un prestamista de última instancia en caso de crisis. Reino Unido proporcionó todo esto hasta 1914. Estados Unidos lo haría después de 1945. Pero durante ese intervalo, Reino Unido no pudo –y Estados Unidos no quiso– ofrecer estos bienes. El resultado fue catastrófico.

La era de la hegemonía del dólar ha experimentado varios sobresaltos. La recuperación de Europa y Japón tras la guerra socavó el sistema de tipo de cambio fijo acordado en Bretton Woods en 1944. En 1971, Richard Nixon, el presidente más parecido a Trump, devaluó el dólar. Esto, a su vez, provocó una alta inflación, que duró hasta la década de 1980. También condujo a la fluctuación de los tipos de cambio y a la creación del mecanismo cambiario europeo y, posteriormente, del euro. Aunque los economistas tendían a pensar que las reservas de divisas dejarían de ser importantes en un mundo de tipos de cambio flotantes, una serie de crisis financieras y monetarias, sobre todo la crisis asiática de finales de la década de 1990, demostraron lo contrario. Los préstamos de la Reserva Federal también demostraron su importancia, sobre todo durante la crisis financiera de 2008-2009.

Las condiciones de Kindleberger siguen vigentes. También es relevante la idea de que las externalidades de red favorecen el surgimiento y la sostenibilidad de las monedas globales dominantes, ya que todos los usuarios se benefician del uso de la misma moneda que otros y seguirán haciéndolo si pueden. Pero, ¿qué sucede si la potencia hegemónica utiliza todos los recursos económicos a su alcance, incluidas las sanciones financieras, para salirse con la suya? ¿Qué sucede si amenaza con invasiones de países aliados y alienta incursiones de países amigos por parte de déspotas? ¿Qué sucede si la potencia hegemónica socava su propia estabilidad fiscal y monetaria y las bases institucionales de su éxito económico? ¿Y si su líder es un abusón sin principios?

Alternativas peores

Entonces, tanto los países como los individuos se plantearán alternativas. La dificultad radica en que, por insatisfactoria que sea la potencia hegemónica, las alternativas parecen peores. El yuan podría ser la mejor moneda para comerciar con China. Pero China tiene controles de capital y mercados de capital internos ilíquidos. Esto, además, refleja la prioridad estratégica del Partido Comunista Chino, que es el control, tanto económico como político. Es muy probable que el gigante asiático también utilice la coerción económica. Por lo tanto, China no puede proporcionar los activos líquidos y seguros que históricamente ha ofrecido Estados Unidos.

El euro no sufre los inconvenientes del yuan. Entonces, ¿no podría reemplazar al dólar, al menos en parte, como argumenta Hélène Rey, de la London Business School? Sí, podría. Pero también tiene sus desventajas. La zona euro está fragmentada porque no tiene una unión política, sino un club de Estados soberanos. Esta fragmentación política también se refleja en la falta de cohesión financiera y económica, que limita la innovación y el crecimiento. Sobre todo, la UE no es una potencia hegemónica. Su atractivo puede superar al de Estados Unidos en un momento como éste, pero no está a la altura de Estados Unidos en su mejor momento.

Nos encontramos, por tanto, ante una competencia entre tres alternativas, con otras opciones –una moneda global o un mundo basado en criptomonedas– seguramente inconcebibles. La primera opción sería la transformación de China o de la zona euro y, por consiguiente, el surgimiento de una de ellas como emisor de una moneda hegemónica. La segunda sería un mundo con dos o tres monedas que compitan entre sí, cada una dominante en diferentes regiones. Pero los efectos de red crearían equilibrios inestables en un mundo así, ya que la gente cambiaría rápidamente de una moneda a otra. Se parecería más a las décadas de 1920 y 1930 que a cualquier otra situación posterior. El tercero sería un continuo dominio del dólar.

¿Qué tipo de hegemonía del dólar podría ser esta? En un mundo ideal, Estados Unidos volvería a ser un país en el que poder confiar. Pero esto es cada vez más improbable, dado el daño que se está causando tanto interno como en el extranjero. En el reino de los ciegos, el tuerto es el rey. Incluso una moneda vigente defectuosa podría seguir dominando el mundo monetario, dada la falta de sustitutos que estén a la altura. A Trump le gustaría este mundo. A la mayoría de nosotros, no.

Buen fin de semana.