Comentario de mercado del viernes 24 de Octubre del 2025.

Esta semana ha seguido siendo protagonista el oro, esta vez por caer un 6% desde el lunes (máximo del lunes 4.356,30$ frente a la cotización de 4.089,27$ actual), en un contexto geopolítico incierto ante la negativa de Trump a reunirse con Putinnuevas sanciones a Rusia en crudo y amenazas de restricciones adicionales a exportaciones de tecnología a China, probablemente en coordinación con el G7, como vía de presión para suavizar los controles chinos sobre las tierras raras. Trump confirmó ayer que se reunirá con el presidente chino, Xi Jinping, en la cumbre anual del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que se celebrará la próxima semana, en un intento por rebajar la tensión tras meses de amenazas arancelarias cruzadas, y aseguró que “todos quedarán muy satisfechos”. Según Reuters, la administración Trump estudia imponer restricciones amplias a las exportaciones a China de productos fabricados con software estadounidense. El petróleo ha subido con fuerza esta semana un 6% hasta niveles cercanos a 67 dólares por barril el Brent, tras el anuncio de Estados Unidos de sanciones a los mayores productores rusos (Rosneft y Lukoil, que suponen la mitad de las exportaciones del país), en un intento de forzar a Putin a negociar la paz en Ucrania. En caso de producirse la reunión Trump-Xi, también se podría aprovechar para presionar a China con aranceles secundarios, igual que ha hecho con India, para que deje de comprar crudo ruso.

Trump sigue con su guerra comercial, anoche daba por finalizadas las negociaciones comerciales con Canadá ante lo que califica como “comportamiento atroz” de su vecino por la campaña de publicidad canadiense contra los aranceles de Estados Unidos, comprometiendo una de las relaciones comerciales bilaterales más importante a nivel global, aunque probablemente estemos una vez más ante su peculiar forma de negociación. Además, Trump amenazaba ayer con operaciones terrestres en Venezuela en su lucha contra el narcotráfico.

La administración americana sigue cerrada, pero al menos las autoridades han reconocido que los datos de inflación del tercer trimestre son necesarios para calcular los beneficios de la seguridad social para el próximo año, por eso que algunos funcionarios públicos, que llevan parados durante más de tres semanas debido al cierre, han sido llamados a la Oficina de Estadísticas Laborales para que al menos proporcionen esta cifra hoy, que acaba de ser publicada, por debajo de lo esperado por el mercado, lo que está impulsando las bolsas y depreciando el dólar (+0,20% inflación mensual frente al +0,30% esperado, 3% interanual frente al 3,1% esperado y 2,90% del mes anterior). Los datos de inflación de septiembre deberían haberse publicado el 15 de octubre. Esto tiene efecto en la Fed, que al menos tendrá disponibles los datos para la toma de decisiones la semana que viene, ya que podrían proporcionar una indicación de hasta qué punto los aranceles han hecho subir los precios al consumidor, estos datos de inflación que acabamos de conocer respaldan que la Fed lleve a cabo ese recorte de tipos.

IPC Estados Unidos interanual (3% el de Septiembre):

Previsiones sobre el eurodólar- los analistas esperan de media que cierre el año en el 1,20:

Sube el apetito por el riesgo ante el tono de compromiso mostrado por Trump de cara a las futuras negociaciones con China y los favorables resultados trimestrales que se están conociendo. De las agresivas declaraciones de Trump a principios de mes se ha dado paso a mensajes más conciliadores, en los que sugiere que podría alcanzarse un acuerdo entre Estados Unidos y China durante la reunión prevista para finales de mes en Corea del Sur. Además, ha anunciado su intención de visitar territorio chino el próximo año. Estados Unidos busca reducir su dependencia de China en lo que respecta a las tierras raras, dado que cerca del 80% del consumo doméstico de estos materiales proviene del extranjero, principalmente del país chino. Esta semana Trump ha firmado un tratado con Australia para invertir en proyectos de extracción y refinamiento de tierras raras. El acuerdo contempla una inversión conjunta de 1.000 millones de dólares en los próximos seis meses, destinada a iniciativas tanto en suelo australiano como estadounidense, como parte del pacto, el Pentágono se ha comprometido a colaborar en la construcción de una planta de extracción de galio en el oeste de Australia, lo que pone de manifiesto la relevancia estratégica y militar de algunos de estos elementos. Australia ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en reservas de tierras raras, precedida por China, Brasil e India, y es la sede de la única empresa fuera de China que produce tierras raras pesadas, Lynas Rare Earths Ltd. Además, Trump ha incluido en el acuerdo un incremento en la compra de equipamiento militar, como drones submarinos y helicópteros de combate, con el objetivo de que el país oceánico eleve su gasto en defensa del 2% sobre el PIB actual al 3,5%. 

Un síntoma claro de la concentración de mercado es el porcentaje de compañías batiendo al índice S&P 500 en el año vuelve a caer por debajo del 50%, tanto la concentración de los índices como la correlación a la temática de IA está en niveles extremos. Según JPMorgan un 46% de las compañías del índice están relacionadas con la IA y las 10 compañías más grandes representan un 40% del S&P500, en el último pico (.com) era un 27%.

La rentabilidad a seis meses de las compañías de calidad comparada con la rentabilidad del índice está en niveles del 1999, burbuja de las .com, las compañías con crecimiento a un precio razonable comparado con las altamente especulativas y de baja calidad están en mínimos. Mucho de este comportamiento está explicado por el flujo comprador de ETFs, la demanda por parte de los inversores minoristas, así como la inversión a través de préstamos y en ETFs apalancados están en máximos.

Este último mes está habiendo noticias muy positivas en el sector lujo, sector en el que tenemos una apuesta muy fuerte y hemos estado muy positivos desde finales del año pasado, la semana pasada subió con fuerza LVMH después de una ventas mejores de lo esperado por el mercado, sobre todo en China, donde el mercado esperaba un escenario más negativo, esta semana Kering ha subido con fuerza (lleva una subida cercana al 70% desde el nombramiento de su nievo CEO, Luca De Meo) tras conocerse la venta de su división de belleza a L´Oréal por 4.000 millones de euros (múltiplo de 10x Ventas). El acuerdo incluye a su marca enseña Creed e implica también una licencia exclusiva durante un periodo de 50 años para la creación, el desarrollo y la distribución de productos de perfumería y de belleza de Gucci, que empezará en cuanto llegue a su término la licencia actual con Coty. Kering otorgará igualmente licencias exclusivas para la creación, desarrollo y distribución de otros perfumes y productos de belleza para sus marcas Bottega Veneta y Balenciaga. La operación podría quedar lista en el primer semestre de 2026.

Siguiendo en el lado corporativo, esta semana también ha sido noticia el anuncio del nuevo buscador de OpenAI que marca el inicio de una nueva línea de negocio para la compañía y abre una carrera renovada por el dominio del mercado de búsquedas en internet. Actualmente, Chrome, el navegador de Alphabet, lidera ampliamente este sector con una cuota cercana al 90%, seguido por Bing de Microsoft, con un 3,4%. La propuesta de Sam Altman busca aprovechar los modelos de inteligencia artificial para enriquecer y ampliar las capacidades de navegación, haciendo del buscador una herramienta más proactiva, capaz de ofrecer alternativas, realizar reservas y brindar recomendaciones personalizadas, todo ello mediante la interacción en lenguaje natural.

El precio del oro frenó en seco su rally este martes. Su cotización llegó a caer un 6,3%, hasta los 4.082 dólares (cerca del nivel de hoy), su mayor descenso desde 2013, después de que en la madrugada del lunes al martes tocara máximos históricos de 4.375 dólares. La onza moderó su desplome tras el cierre de los mercados europeos al 5,6%, lo que situó su valor en los 4.109 dólares. Aun así, fue su peor día desde agosto de 2020, en plena pandemia del Covid-19. Los analistas atribuyen estas pérdidas al reciente repunte del dólar y a la ausencia de datos clave por el cierre del Gobierno estadounidense. Esto último provoca que no se publique el informe semanal de la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), de gran utilidad para los operadores, pues muestra cómo operan los fondos de cobertura y otros gestores en sus inversiones en futuros de oro y plata en Estados Unidos.  Por otra parte, ha finalizado la temporada de compras en India, el segundo mayor consumidor de este metal. La plata, que se dispara un 63% en lo que va de año, también se vio arrastrada por la caída del oro, pues se dejaba un 7,59%, hasta los 48,46 dólares, este martes. El pasado viernes también cerró en números rojos, lo que para Julius Baer marcaba el inicio de una posible fase de consolidación, no de corrección.

Importante esta semana:

Este miércoles el gobierno americano cancelaba el encuentro previsto entre Donald Trump y Vladimir Putin, por la negativa del líder ruso de un alto el fuego. La reunión prevista en Budapest fue suspendida y, según informó la Casa Blanca, no existen planes inmediatos para que ambos mandatarios se encuentren próximamente. El anuncio se produjo tras una conversación telefónica entre el secretario de Estado de Estados Unidos y el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, en la que Moscú insiste en la cesión de territorios ucranianos como condición previa para una tregua. Putin busca el control total de la región del Donbás, compuesta por las provincias de Luhansk, ya bajo dominio ruso, y Donetsk, de la cual controla aproximadamente el 75%. Este nuevo revés diplomático se suma al fracaso de la última reunión entre Trump y Putin, celebrada en agosto en Alaska, donde las conversaciones no lograron avances significativos en el proceso de negociación.

Por el contrario, Trump se mostró más optimista respecto a la próxima reunión con el mandatario chino, Xi Jinping, en la que espera alcanzar un “buen acuerdo” comercial, aunque reconoció que el encuentro podría no llevarse a cabo. Trump destacó su buena relación con Xi y subrayó la necesidad de que el acuerdo sea justo para ambas partes. La reunión está prevista para finales de mes en la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico en Corea del Sur, aunque aún no se ha confirmado la fecha

El gobierno de Estados Unidos evalúa lanzar una oferta pública de las agencias hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac a finales de 2025, sería un paso histórico hacia su reprivatización tras haber sido nacionalizadas en la crisis de 2008, y podría generar importantes ingresos públicos.

Según la última encuesta de Bloomberg, el consenso de analistas espera que el tipo de depósito del Banco Central Europeo se sitúe en el 2% durante los próximos dos años. Sin embargo, el 66% de los participantes cree que el próximo movimiento será un recorte.

Esta semana comenzamos el lunes conociendo buenos datos en China que superan expectativas, pero muestran una economía aún lastrada por su sector inmobiliario y la falta de un sólido consumo, el PIB del Tercer Trimestre del 2025 subió un 1,1% trimestral frente al +0,8% esperado por el mercado y el +1% anterior, y +4,8% interanual por encima del +4,7% esperado por el mercado, la producción industrial de septiembre subió un +6,5% mejor que el +5% esperado y +5,2% anterior, las ventas minoristas +3% en línea con lo esperado y por debajo del +3,4% previo e inversión inmobiliaria -13,9% frente al -13,1% esperado y -12,9% anterior. Asimismo, China ha optado por mantener los tipos sin cambios tanto a 1 como a 5 años, en 3% y 3,5% respectivamente. 

Francia el viernes pasado sufrió una revisión a la baja del rating por parte de S&P a A+ desde AA-, por sorpresa, la cita estaba programada para el 28 de Noviembre, ante la preocupación sobre la capacidad de sacar los PGE 2026 adelante. Esto supone la segunda pérdida del rating doble A en dos de las 3 mayores agencias de rating en poco más de un mes y podría presionar TIR y prima de riesgo al alza.

En Japónvictoria para Sanae Takaichi, líder conservadora y pro-estímulo fiscal, que se convierte en la primera ministra en sustitución de Ishiba (237 votos en la Cámara Baja, 4 más de los necesarios para la mayoría) tras el acuerdo LPD-Japan Innovation Party que sigue al abandono de la coalición por parte de Komeito y que llegó a cuestionar las posibilidades de éxito de Takaichi. El mercado descuenta un ritmo lento de subidas de tipos por parte del Banco de Japón, sólo 50 puntos básicos de subida en los próximos 12 meses hasta niveles del 1%. Sanae Takaichi, anunció que prepara un paquete económico para mitigar el impacto de la inflación, con medidas de apoyo a hogares y pymes, así como incentivos a la inversión doméstica.

En Europa esta mañana hemos conocido datos de PMIs, el PMI composite de octubre del conjunto de la UME mejoró de forma relevante respecto al mes anterior al pasar de 51,2 a 52,2, lo que supuso un resultado mejor de lo esperado por el consenso (51,1 esperado por el consenso) y un máximo de los últimos diecisiete meses. El PMI de servicios aumentó ligeramente desde 49,8 hasta 50,0 (49,8 esperado) mientras que el manufacturero lo hizo desde 51,3 a 52,6 (51,2 esperado), lo que supone un máximo en más de un año. En cuanto a la composición del dato, las empresas reforzaron su actividad empresarial en respuesta a un aumento más intenso de los nuevos pedidos que registraron el ritmo de crecimiento más elevado desde abril de 2023. De esta forma, el empleo también mejoró, volviendo a terreno de crecimiento después de la caída marginal registrada en septiembre. Por su parte, la tasa de inflación de costes se atenuó y fue más débil que el promedio de la serie, mientras que los precios cobrados aumentaron al ritmo más intenso de los últimos siete meses. Por geografías Alemania fue el principal motor de crecimiento en el mes de octubre, registrando un aumento desde 52,0 a 53,8 lo que supone el ritmo de crecimiento más rápido en más de dos años. En contraposición, en Francia, la actividad total se redujo por decimocuarto mes consecutivo, al ritmo más intenso desde el febrero pasado, al pasar de 48,1 a 46,8.

En Reino Unido el miércoles tuvimos publicación del IPC correspondiente a septiembre, que sorprendió positivamente al mantenerse sin cambios respecto al mes anterior en el 3,8% interanual frente al 4,0% esperado, evitando así el repunte previsto hasta máximos del año. Además, la inflación subyacente se moderó una décima hasta el 3,5% por debajo del 3,7% estimado, mientras que la inflación en servicios, indicador clave para el Banco de Inglaterra se mantuvo elevada, pero por debajo de lo previsto (4,7% frente al 4,8% esperado). En conjunto, el dato refuerza la idea de que el pico inflacionista ha quedado atrás y de que las presiones de precios podrían seguir moderándose en los próximos meses.

Esta tarde, después del cierre del mercado europeo se publicarán revisiones de rating, destacando la de Francia por parte de Moodys y la de Bélgica por parte de S&P. Moody’s podría rebajar a Francia a la categoría A, pese a mantener una perspectiva estable, dada la combinación de elevada deuda pública, bloqueo político y reversión de reformas estructurales. Por su parte, Bélgica se enfrenta a riesgos similares, con un déficit estructural elevado y la ausencia de un plan de consolidación creíble que también hacen probable una rebaja desde AA a A, en un contexto en el que la perspectiva por parte de la agencia de calificación está en negativo.


Viviendas para las Fuerzas Armadas. Ignacio de la Torre (Reflexiones Arcanas El Mundo de hoy). Economista jefe en Arcano Partners.

Los errores son portales del descubrimiento», escribió Joyce en Ulises. Tras cometer varios errores, España afronta una emergencia nacional ante la ausencia de vivienda. Los precios suben un 12%, según el INE, y se acumula un déficit de 700.000 casas, según Banco de España. Ambos factores están relacionados. El déficit se explica porque la demanda (impulsada por el crecimiento poblacional, sobre todo por inmigración) genera una formación anual de unos 160.000 hogares, y la oferta apenas cubre algo más de la mitad. Esta brecha se debe, entre otras razones, a las trabas e ineficiencias administrativas en la producción de suelo finalista. Cuando la demanda es superior a la oferta, los precios suben.

Nuestro mundo asiste al derrumbe del orden internacional tejido tras la II Guerra Mundial. Este colapso trae consigo un aumento de las tensiones geopolíticas, que derivan en un mayor gasto en defensa, otro frente en el que España tampoco ha hecho los deberes. España abolió el servicio militar obligatorio hace más de 20 años, pero no dotó a las Fuerzas Armadas de un nivel presupuestario acorde con la profesionalización del Ejército. Nuestro país es reprendido internacionalmente por mantener niveles de gasto e inversión en defensa inferiores a los de nuestros aliados y a los compromisos asumidos por ellos.

Nuestra prioridad como nación debe centrarse en buscar soluciones, los «portales del descubrimiento» a los que aludía al principio. En esta columna planteo una solución que podría hacer aumentar la demanda de reclutas en nuestras Fuerzas Armadas, demanda totalmente imprescindible en el contexto de nuestras alianzas, y que, al mismo tiempo, abordaría el otro problema reseñado en este artículo: la dificultad para acceder a una vivienda asequible.

La propuesta consiste en establecer mecanismos de colaboración público-privada por los cuales el Ministerio de Defensa pueda ceder suelo finalista en desuso bajo un derecho de superficie, de forma que el sector privado construya viviendas en régimen de alquiler destinadas a militares en servicio activo.

Como el suelo representa el 28% del precio de una casa, un proyecto de este tipo podría permitir ofrecer vivienda en alquiler a precios un 28% inferiores a los de mercado. Al finalizar el derecho de superficie, tanto las viviendas como el uso del suelo revertirían a Defensa. El modelo no exige desembolsos de dinero público, con lo que no se tensiona el déficit, y podría aumentar la demanda de plazas en los ejércitos. El régimen de alquiler facilitaría la movilidad de nuestros profesionales.

Este punto es importante ya que la transferencia de destinos que afronta el personal de las FFAA durante su carrera no tiene parangón. Si actualizáramos la parcialmente obsoleta Ley de Tropa y Marinería de 2006 para adaptarla a las necesidades del mundo actual, podríamos hacer frente a una situación geopolítica mucho más amenazante frente a la época en la que tejieron nuestras pretéritas normas.

Según el Informe Anual del Observatorio de la Vida Militar, la vivienda es uno de los principales inconvenientes de los traslados. Los modestos sueldos que cobran las Fuerzas Armadas provocan esta situación. Parte de la solución pasa por aumentar las retribuciones, pero es posible combinar estas medidas con la propuesta planteada, de forma que resulten en una demanda de efectivos más acorde a los convulsos tiempos que acechan.

Esta medida se ha aplicado con éxito en Australia (Defence Housing Australia) desde 1988, con 18.000 viviendas en régimen de alquiler asequible. También en EEUU, donde desde 1996 se han promovido medidas similares, conservando el Departamento de Guerra la propiedad de las bases, pero cediendo al sector privado concesiones para construcción y gestión del parque de vivienda para el personal militar. Esto ha permitido gestionar 200.000 viviendas en 150 emplazamientos, movilizar 32.000 millones de inversión residencial privada con soluciones de movilidad.

Friedman advirtió que «sólo una crisis, real o percibida, produce cambio real. Cuando una ocurre, las acciones que se tomen dependen de las ideas que subyacen en la sociedad». Ojalá que debatir ideas para generar vivienda asequible a los profesionales que garantizan nuestra defensa nos permita afrontar el mundo cada vez más inseguro en que nos adentramos.


Por qué el oro y las acciones están de fiesta juntos. Ruchir Sharma. Financial Times.

Se está produciendo un giro extraño en los mercados globales. El oro está en pleno boom, como ocurrió en 1979, y las acciones también, como ocurrió en 1999.

Pero esas dos épocas no podrían haber sido más diferentes: la primera estuvo marcada por una inflación galopante y gran agitación geopolítica y la segunda por la fiebre puntocom y una relativa calma.

La mayoría de los analistas cree que el oro se está disparando, coincidiendo con un nuevo boombursátil porque los inversores quieren protegerse de la creciente incertidumbre política, especialmente en Estados Unidos.

Sin embargo, esta teoría implica que los inversores globales tienen una extraordinaria tolerancia a la disonancia cognitiva al abrazar el optimismo impulsado por la inteligencia artificial sobre las acciones estadounidenses y la cautela asociada con el oro.

También parece una elección sencillamente extraña: ¿por qué protegerse comprando oro en un momento en que las formas de protección más directas (como la compra de opciones de venta sobre acciones) son más baratas?

Creo que hay otra explicación para el dúo formado por el oro y las acciones: la enorme liquidez. Los gobiernos y los bancos centrales inyectaron billones de dólares en estímulos durante y después de la pandemia. Gran parte de este dinero aún circula en el sistema y continúa impulsando el dinamismo de las operaciones en numerosos activos, como las acciones y el oro. Como resultado, la cantidad que los estadounidenses tienen en fondos de inversión del mercado monetario se disparó después de la pandemia y ahora asciende a 7,5 billones de dólares, más de 1,5 billones de dólares por encima de la tendencia a largo plazo.

Política de la Fed

Aunque la Reserva Federal afirma que su política es “algo restrictiva”, lo cierto es que los tipos de interés nominales aún están por debajo de la tasa de crecimiento del PIB nominal, lo que mantiene las condiciones financieras laxas. Los gobiernos están haciendo su parte, con Estados Unidos a la cabeza, que acumula el mayor déficit del mundo desarrollado. La otra cara de un enorme déficit es un enorme superávit del sector privado (como muestra la ecuación de Kalecki-Levy).

La liquidez también depende del apetito por el riesgo de los inversores. Cuanta más confianza tengan en el potencial alcista de los activos financieros, más dinero estarán dispuestos a invertir en los mercados. Los hogares estadounidenses han incrementado su exposición a acciones y otros activos de riesgo en los últimos años, confiados ante la alianza entre el Gobierno y el banco central para proteger los mercados.

Los inversores se han acostumbrado a esperar un rescate estatal ante el menor indicio de problemas. Al reducir drásticamente la prima de riesgo, el apoyo estatal abre las compuertas de la liquidez. Para los inversores, las desventajas parecen estar protegidas y las ventajas no tienen límite. La hiperfinanciarización también está impulsando la liquidez. La proliferación de nuevas aplicaciones de trading y vehículos de inversión exóticos, en gran medida sin comisiones, facilita la compra de activos financieros, canalizando la liquidez hacia múltiples segmentos del mercado.

El torrente de liquidez ayuda a explicar el nuevo vínculo entre el oro y los precios de las acciones. Históricamente, la correlación entre ellos era cero. En la fiebre del oro de la década de 1970, las acciones estaban estancadas; en el boom bursátil de la década de 1990, los precios del oro estaban cayendo. Ahora están subiendo juntos en una marea de liquidez. Llevo mucho tiempo defendiendo el optimismo sobre el oro, especialmente después de 2022, cuando Estados Unidos utilizó el dólar como arma con sus sanciones a Rusia y los bancos centrales extranjeros comenzaron a comprar oro como alternativa. Ahora me preocupa que no haya ninguna buena noticia que el exceso de dinero no pueda estropear.

El foco de la compra se ha desplazado de los bancos centrales a los ETF de oro. La participación de los fondos cotizados en Bolsa (ETF) en la demanda de oro se ha multiplicado por nueve este año, hasta alcanzar casi el 20%. El tercer trimestre registró los flujos trimestrales de ETF hacia el oro más altos de la historia. Las principales explicaciones sobre la influencia de la IA en el oro pasan por alto otros precios del mercado. Por ejemplo, la idea de que el oro esté subiendo por el temor a la “devaluación del dólar” tiene sentido a largo plazo, pero no explica por qué está teniendo su mejor año desde 1979. El dólar se ha mantenido estable en los últimos meses mientras el oro se disparaba. De hecho, muchos activos no reflejan los temores de la década de 1970, incluido el de la inflación. Si la inflación es la preocupación, esto debería reflejarse en los rendimientos de los bonos a largo plazo y las coberturas clásicas contra la inflación, como los bonos del Tesoro protegidos contra la inflación. Esto no está sucediendo. Las señales del mercado de bonos sugieren que los inversores esperan que la inflación se mantenga por debajo del 2,5 % a largo plazo.

Mientras tanto, las materias primas que no son coberturas típicas, como la plata y el platino, también escalan. Por su parte, los activos de alto riesgo, que son básicamente lo opuesto a las coberturas seguras, también han subido considerablemente. Estos incluyen los ETF apalancados, las acciones de tecnológicas que no son rentables y los precios de los bonos de empresas de baja calidad.

La Fed ignora la inflación de los precios de los activos. No obstante, si la inflación tradicional de los precios al consumidor se acelera aún más y el banco central se ve obligado a endurecer sus políticas, la situación terminará con una sorpresa desagradable para muchos.

Los inversores que compraron el metal precioso como cobertura van a descubrir que no ha servido para nada, ya que el oro cae junto con las acciones de IA.


Materias primas en vilo: el oro rompe récords y el petróleo se atasca. Kerstin Hottner. Directora de ‘commodities’ y gestora de carteras en Vontobel.

La desconexión entre los precios del oro y del petróleo ha llamado la atención de los mercados en las últimas semanas. La relación entre ambos activos se sitúa en niveles históricamente extremos, solo superados en 2020, cuando el crudo llegó a cotizar en negativo por un día. Mientras el oro continúa marcando máximos históricos casi a diario, el petróleo se mantiene atascado entre 60 y 70 dólares por barril. Esta divergencia, que refleja la creciente aversión al riesgo de los inversores y una desaceleración del crecimiento, podría ampliarse aún más los próximos meses.

La única manera de revertir esta tendencia sería un repunte del ciclo industrial global, con un crecimiento económico acelerado que devuelva protagonismo a la demanda de energía. En tal caso, el oro perdería atractivo como refugio y el petróleo volvería a ganar tracción. Sin embargo, el escenario base apunta a un “aterrizaje suave” hacia fin de año: desaceleración sí, pero sin una caída brusca.

Dentro de este complejo escenario, otras materias primas como el cobre también están siendo afectadas, sobre todo por la política comercial de Estados Unidos. El pasado 31 de julio se anunció que no se aplicarían aranceles sobre el mineral ni el concentrado de cobre, solo sobre productos procesados como alambres o varillas. Este anuncio, inesperado por el consenso, llevó a una oleada de envíos de cobre a Estados Unidos para adelantarse a eventuales subidas de precios. El resultado fue un mercado muy ajustado en Europa, con aumentos en los diferenciales del cobre en la Bolsa de Metales de Londres (LME).

Aunque estas distorsiones son temporales, hay efectos más persistentes. Uno es la destrucción de demanda provocada por el encarecimiento de los productos importados, que enfrentan aranceles del 50%, incluyendo el cobre, el aluminio y el acero. Esta presión de precios debería incentivar una mayor oferta, pero aumentar la capacidad de extracción y de refinación es un proceso lento. Mientras tanto, los consumidores afrontan mayores costes, lo que afecta a su consumo y, en última instancia, a la demanda global.

Mayor atractivo

Pese a estas tensiones, el oro se mantiene como uno de los activos más sólidos en los últimos impases del año, especialmente si la Reserva Federal norteamericana continúa recortando sus tasas. Al no generar rendimiento, el oro gana atractivo en un entorno de tasas bajas. También el platino podría ser interesante: el mercado está en déficit y su demanda es diversa, desde joyería hasta aplicaciones con hidrógeno o vehículos. Aunque su precio actual incluye cierto riesgo arancelario, si Estados Unidos decide no aplicar tarifas, algo probable, ya que es importador neto, el platino podría corregir y ofrecer una oportunidad de entrada.

En el otro extremo, algunos metales industriales parecen sobrevalorados. Aunque se anticipaban debilidades para la segunda mitad de 2025 por la desaceleración del comercio global y mayores aranceles, los precios han seguido fuertes. Un dólar débil, interrupciones en la oferta y los bajos inventarios en Europa han sostenido las cotizaciones. Aun así, se prevé una corrección en los próximos meses.

El caso del zinc es llamativo: la demanda está limitada por la baja actividad en construcción en China, mientras la oferta minera sigue creciendo. Esto lo convierte en un candidato claro para posiciones bajistas.

El petróleo también podría perder terreno. Pese a los esfuerzos de la OPEP+, el mercado muestra señales de sobreoferta: aumentan los inventarios en tránsito, crece la producción fuera de la OPEP y se reincorporan barriles al mercado. Si los inventarios en los países de la OCDE comienzan a crecer sostenidamente, los precios podrían resentirse todavía más, profundizando la brecha con el oro.

Geopolítica y bancos centrales

En paralelo, las tensiones geopolíticas siguen sumando presión. China, que domina gran parte del mercado de tierras raras, impuso nuevas restricciones a las exportaciones de tecnología de procesamiento, apuntando a usuarios extranjeros en defensa y semiconductores. En respuesta, Donald Trump amenazó con más aranceles y canceló una posible reunión a final de mes con Xi Jinping. Esto aleja cualquier expectativa de acuerdo comercial cercano. Además, tanto China como Estados Unidos, y otros países, están acumulando materias primas estratégicas como oro, petróleo y minerales críticos, en un contexto creciente de “nacionalismo de recursos”.

El tipo de cambio es otro factor clave. Un dólar más débil ha impulsado el rendimiento de los metales preciosos e industriales, al hacerlos más accesibles para compradores en otras monedas. Si esta debilidad persiste, seguiría dando soporte a estos mercados.

Las decisiones sobre los tipos de interés influirán de forma indirecta en las materias primas. Salvo el oro, la mayoría de las materias primas no se ven directamente afectados por las tasas, pero sí por su impacto en la demanda. Si la Fed recorta proactivamente para evitar una recesión o para estimular el crecimiento en 2026, esto podría activar nuevamente la demanda industrial y beneficiar a materias primas como el petróleo y los metales.


Buen Fin de Semana!

Comentario de mercado viernes 17 de Octubre del 2025.

Esta semana las Bolsas han estado impulsados por las declaraciones del presidente de la Fed, Powell, avalando futuros recortes de tipos ante la desaceleración del mercado laboral y a pesar de la ausencia puntual de datos relevantes por el “shutdown”, y con la intención de acabar con la expansión monetaria (Quantitive Easing) en los próximos meses, reducción de balance que se aplica desde 2022 y que ya se frenó a principios de año. La expectativa de una política monetaria expansiva sigue impulsando el precio del oro, que esta semana marcó nuevos máximos cotizando a 4.300 dólares la onza (+60% en 2025). Pese a las correcciones de las bolsas americanas ayer por las turbulencias en la banca regional el S&P 500 lleva una subida en la semana de más del 1%, y el Nasdaq de más del 1,50% (+16,84% en el 2025 en dólares, y +3,24% en euros).

También hemos conocido la última actualización de previsiones de crecimiento del Fondo Monetario Internacional, que revisó al alza el crecimiento mundial esperado hasta el +3,2% para el 2025 frente al +2,8% que estimaba en Abril y +3% en Julio, y +3,1% para 2026 frente al +0,1% que esperaba en Abril, con un crecimiento del +3% a medio plazo. El FMI espera que las economías avanzadas crezcan +1,6% en 2025 y 2026, y las emergentes un +4,2% y +4% respectivamente. Por regiones, prevé que Estados Unidos crezca +2% en 2025 y +2,1% en 2026 frente al +0,1% que esperaba en julio en ambos casos, mientras que la Eurozona lo haría un +1,2% y +1,1% respectivamente frente al +0,2% y -0,1% de Julio, con España liderando el crecimiento, el FMI espera un crecimiento del PIB del +2,9% en 2025 frente al +2,5% en Julio y +2% en 2026 por encima del +1,8% que esperaba en julio, frente a Alemania que esperaba un crecimiento del +0,2% en 2025 y +0,9% en 2026 o Francia (+0,7% 2025 y +0,9% 2026) cuyas revisiones frente a las estimaciones de julio han sido mínimas. Asimismo, el FMI estima que la economía de China continuará desacelerándose, espera un +4,8% en 2025 y +4,2% 2026, sin cambios en las estimaciones frente a las de julio. El FMI mantiene que a pesar de que las posiciones extremas respecto a la imposición de aranceles se han moderado, gracias a los acuerdos y replanteamientos posteriores, el entorno general sigue siendo volátil y la incertidumbre persiste al igual que factores adversos como el aumento del proteccionismo o los shocks de oferta que podrían reducir el crecimiento. Por lo que respecta a la inflación prevén que seguirá disminuyendo a nivel mundial, esperan un +4,2% en 2025 y +3,7% en 2026 muy por encima del +0,1% que esperaba en julio, aunque con grandes diferencias entre países, destacando Estados Unidos que estiman se situará por encima del objetivo +2,7% en 2025 y +2,4% en 2026, con riesgos de que sea aún mayor, frente a la Eurozona, +2,2% en 2025 y +2% 2026 o China +0% 2025 y +0,7% 2026. Por otra parte, el FMI se muestra preocupado por las finanzas públicas dado que sus previsiones apuntan que la deuda pública mundial superará el 100% del PIB en 2029 impulsado tanto por las economías desarrolladas como emergentes, y apunta a que la consolidación fiscal es necesaria para una reducción significativa del déficit sea posible.

Mientras prosigue el cierre del Gobierno en Estados Unidos, con al menos cinco votaciones infructuosas para reabrirlo, pero con la voluntad de alcanzar un acuerdo, Donald Trump incrementaba el viernes pasado la incertidumbre en el frente comercial. Y es que la Casa Blanca amenazada con aranceles generalizados adicionales del 100% a las importaciones chinas (las Bolsas llegaron a caer un 4% y el Bitcoin un 10% tras el anuncio), subida sustancial frente al 55% actual vigente, en respuesta al endurecimiento de controles de exportación chinos sobre tierras raras y el anuncio de investigación antimonopolio sobre Qualcomm, quedando en niveles similares a lo que se impuso en el Día de la Liberación. Pekín, por su parte, amenazó con represalias, defendiendo la legitimidad de sus controles y activando además licencias y nuevas restricciones que abarcarán materiales y equipos a partir del 1 de diciembre. Aunque Trump ha ido rebajando las tensiones con China con declaraciones más favorables a alcanzar un acuerdo, aunque sólo ligeramente, puesto que China ha respondido a las últimas amenazas de Estados Unidos imponiendo nuevas restricciones a buques americanos con potencial impacto en el comercio marítimo global. En las próximas semanas el mercado estará pendiente de cómo avanzan las negociaciones, fecha límite de la tregua actual, 10 de noviembre, y si finalmente se produce la esperada reunión Trump-Xi que está previsto que coincida con la cumbre de la APEC, del 31 de Octubre al 1 de Noviembre en Corea del Sur. Según el Wall Street Journal, China mantiene una postura firme convencida de que la economía estadounidense no resistirá una guerra comercial prolongada. Washington acusa a Pekín de dejar de comprar soja deliberadamente, y Trump estudia medidas de represalia. Por su parte, Hassett, asesor económico de la Casa Blanca, añadió que Estados Unidos tiene “mucho poder de negociación” y que China debe sentarse a negociar. Este jueves, Scott Bessent, secretario del Tesoro y figura clave en las negociaciones comerciales durante los meses de verano, ha insinuado la posibilidad de extender la tregua arancelaria con China por más de tres meses, a cambio de que el gigante asiático revierta las restricciones sobre la exportación de tierras raras. El plan anunciado la semana pasada establece que cualquier empresa internacional necesitará autorización explícita de la Administración china para exportar productos que contengan tierras raras, Estados Unidos importa el 80 % de su consumo de estos materiales, siendo China su principal proveedor. Bessent también ha señalado que la respuesta a estas restricciones sería coordinada a nivel internacional, dado su impacto potencial en las cadenas de suministro globales. Por su parte, China presiona para que se flexibilicen las limitaciones sobre los semiconductores, con vistas a la próxima Cumbre de Cooperación Asia-Pacífico en Corea del Sur, con la posible reunión Trump-Xi Jinping. Las negociaciones podrían generar volatilidad en los mercados. Como señaló Trump este miércoles, “estamos en una guerra comercial”. Sin embargo, a estas alturas del año, el patrón parece claro, confrontación, negociación y eventual acuerdo. Tras la cortina de humo de la semana pasada, las conversaciones podrían avanzar en la reunión prevista para finales de mes. Cabe recordar que la actual tregua arancelaria con China expira el 11 de noviembre. 

Precio del Bitcoin el viernes pasado (10 de Octubre):

Semana negra para la banca regional estadounidense, Zions Bancorp y Western Alliance Bancorp han caído más de un 10% en bolsa, tras revelar, ambos bancos, pérdidas ligadas a préstamos afectados por un presunto fraude. Ambos bancos habían prestado dinero a fondos que invertían en hipotecas comerciales en dificultades, y ahora se enfrentan a pérdidas significativas tras descubrirse irregularidades en las garantías que respaldaban esos créditos. Estos incidentes se suman a quiebras recientes, como la de Tricolor Holdings, entidad financiera que concedía préstamos para la compra de vehículos a clientes con bajo perfil crediticio, o la del proveedor de autopartes First Brands, que provocaron pérdidas en bancos de mayor tamaño como JPMorgan y Fifth Third. Para bancos grandes, estos casos son absorbibles, pero para bancos regionales como Zions o Western Alliance, las pérdidas tienen un impacto proporcionalmente más fuerte sobre sus balances y generan dudas sobre la solidez del sector. Aunque es de esperar que se trate de eventos puntuales, lo cierto es que han sido suficientes para reactivar la desconfianza de los inversores en la calidad de los activos de los bancos regionales estadounidenses.

Acción de Zion Bancorp últimos 12 meses:

Acción de Western Alliance últimos 12 meses:

El precio del oro sigue marcando nuevos máximos históricos, esta fiebre por el oro también se ha trasladado al público general. En las últimas semanas se han visto imágenes de largas colas frente a varios Bullion exchanges de todo el mundo, con inversores minoristas comprando tanto oro como plata. Este 2025 los dos activos refugio por excelencia (los Bonos soberanos estadounidenses y el oro) han experimentado movimientos divergentes. Este año, el oro ha revertido la correlaciónque mantenía frente a los bonos del Tesoro, lo que podría estar marcando el inicio de una nueva era o un cambio de paradigma en la percepción de los activos refugio. El ratio Oro-MSCI World está rompiendo máximos, coincide curiosamente con un fuerte repunte en los índices de volatilidad del oro, como apunta un informe de Harvey Campbell. (https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=5525138).

Ratio Gold-MSCI World

Gold VIX Index (índice de volatilidad del precio del oro).

Precio del oro últimos 12 meses:

En el plano micro, esta semana comenzó la publicación de resultados 3T25, han destacado los resultados de Taiwan Semiconductors, batiendo estimaciones de beneficios, es uno de los grandes ganadores del gasto en IA, los de ASML que subió un +3% el día de la publicación, con sus resultados apoyados por el boom de la IA, y confirmando guías a pesar de un menor negocio esperado en China. A destacar también, en positivo, las cuentas presentadas el miércoles por Louis Vuitton su cotización subió un 12% ante la vuelta al crecimiento orgánico de ventas, una muestra de la recuperación de la demanda de lujo más sólida de lo esperado, incluida China, Bank of America (+4%) y Morgan Stanley (+5%).

El desequilibrado acuerdo comercial rubricado entre la Unión Europea y Estados Unidos, con efectos desde el pasado 1 de agosto y que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó en su momento como un mal menor frente al riesgo de una guerra comercial a gran escala con la Administración Trump, ha pasado su primera factura al sector exterior europeo. Y no es precisamente pequeña. Las exportaciones de la UE al mercado estadounidense se desplomaron en agosto un 22,2%, hasta los 32.898 millones de euros, según datos publicados ayer por Eurostat. Es con diferencia la cifra mensual más baja de los últimos años. De hecho, desde finales de 2023 las ventas mensuales a Estados Unidos nunca se habían situado por debajo de la barrera de los 40.000 millones, con la única excepción de diciembre de 2023, cuando fue de 39.357 millones, aun así muy por encima del volumen actual. En febrero y marzo, cuando Trump ya amagaba con lanzar su andanada de misiles arancelarios, la anticipación de compras por parte del mercado estadounidense disparó las exportaciones europeas hasta los 51.992 y 71.770 millones de euros, respectivamente. Desde entonces, las ventas comunitarias al otro lado del Atlántico han dibujado una curva claramente descendente que, previsiblemente, irá a más en el futuro.

Importante esta semana:

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el de Rusia, Vladímir Putin, mantuvieron ayer una conversación telefónica en la que acordaron emplazarse a una nueva reunión en Budapest para negociar el fin de la guerra de Ucrania. Dicho encuentro, que todavía no cuenta con una fecha concreta, se anunció apenas unas horas antes de que Trump reciba, durante la jornada de hoy, al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en la Casa Blanca, y tras las advertencias del Kremlin para que Washington no ejecute la entrega de misiles tomahawk a su adversario. Tras la llamada, la séptima entre el presidente de Estados Unidos y el de Rusia sobre este asunto, Trump afirmó que la conversación “fue muy productiva”. Según relató, “el presidente Putin me ha felicitado por conseguir el gran acuerdo de paz en Oriente Medio. Creemos que este éxito nos ayudará en la negociación para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania”. Trump también desveló que ambos presidentes hablaron sobre un acuerdo de comercio entre Rusia y Estados Unidos cuando la guerra finalice. A última hora de ayer, el presidente ucraniano afirmó que Putin “seguramente no es más valiente que Hamás o cualquier otro terrorista”, en un ataque directo al presidente ruso. En su opinión, y al igual que ha ocurrido en Gaza, “el lenguaje de la fuerza y la justicia también funcionará seguro con Rusia”, escribió antes de viajar a Washington. “Ya estamos viendo cómo Moscú se apresura a renovar el diálogo tras oír tomahawks”, abundó el jefe de Estado ucraniano, aludiendo a que uno de los temas de la cita con Trump son esos sistemas militares que permitirían, en manos del ejército de Ucrania, atacar en profundidad en territorio ruso. “Ahora que Rusia está recurriendo al terror contra nuestro sistema energético infligiendo ataques diarios, estamos trabajando en la resiliencia de Ucrania”, finalizó Zelenski, refiriéndose a los últimos ataques rusos. De la reunión que mantendrá hoy con Zelenski en el Despacho Oval, el presidente norteamericano adelantó que “discutiremos mi conversación con el presidente Putin y mucho más. Creo que hemos hecho un gran progreso con la llamada de hoy”, finalizó Trump en un mensaje publicado en su red social, Truth Social. Tras el anuncio, el presidente de Hungría, donde presuntamente se celebrará la reunión entre Estados Unidos y Rusia, Viktor Orbán, afirmó que su gobierno está preparado para organizar el encuentro en Budapest. Algo que celebró como “una gran noticia para los amantes de la paz en todo el mundo”. El encuentro entre Trump y Putin será el segundo entre ambos mandatarios durante el segundo mandato del estadounidense, tras la cumbre celebrada el pasado 15 de agosto en Alaska, que finalizó sin avances significativos sobre un hipotético proceso de paz entre Rusia y Ucrania. Orbán es un cercano aliado tanto de Trump como de Putin y varios ministros de su Gobierno ya habían propuesto a Budapest como posible sede de negociaciones entre los dos mandatarios.

El libro Beige de la Reserva Federal revelaba esta semana que la actividad económica en Estados Unidos se mantuvo prácticamente sin cambios en las últimas semanas, aunque comienzan a surgir signos de debilitamiento. Este documento, que recoge entrevistas y encuestas a empresas en los 12 distritos en los que hay sedes de la Fed, sirve como referencia clave para los responsables de política monetaria especialmente en un contexto de menor disponibilidad de publicaciones oficiales como consecuencia del cierre de Gobierno. La actividad económica cambió poco en términos generales desde el informe anterior, con tres distritos reportando un crecimiento leve o moderado, cinco sin cambios, y cuatro señalando una ligera desaceleración. En varios distritos, las empresas han reducido sus plantillas mediante despidos, citando una menor demanda, incertidumbre económica y mayor inversión en tecnologías de inteligencia artificial. Mientras tanto, sectores como la hostelería, la agricultura y la construcción enfrentan escasez de mano de obra, atribuida en parte a cambios en las políticas migratorias. Por otro lado, el consumo privado “descendió levemente”, especialmente en bienes minoristas, con los hogares de ingresos medios y bajos mostrando mayor sensibilidad a la inflación. 

En materia comercial, Trump afirmó que Estados Unidos y China están “ya en una guerra comercial”. Por su parte, el Secretario del Tesoro, Bessent, planteó la posibilidad de suspender los aranceles a las importaciones si Pekín levanta los controles sobre tierras raras. Además, Trump anunció que India ha aceptado dejar de comprar petróleo ruso.

En Alemania las expectativas de los inversores y analistas dejaban señales mixtas este martes, por el lado más optimista, el índice ZEW de expectativas se elevaba hasta el 39,3 desde el 37,3 previo, aunque no lograba cumplir con las expectativas que se situaban en niveles de 41,1. En cambio, el componente de situación actual cayó hasta el -80 desde el -76,4 correspondiente a septiembre.

En Francia el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, logró superar con éxito las dos mociones de censura celebradas ayer, lo que abre el camino a las negociaciones para aprobar los Presupuestos de 2026. La primera moción, impulsada por la izquierda radical de La Francia Insumisa, obtuvo 271, quedando a solo 18 de los 289 necesarios para destituir al gobierno. La segunda, presentada por la extrema derecha de Agrupación Nacional, fue rechazada por un margen más amplio al lograr solo 144 votos. Aunque partidos como La Francia Insumisa, Agrupación Nacional, los comunistas y los verdes votaron en contra del gobierno, los socialistas se desmarcaron tras obtener una importante concesión como fue la suspensión de la reforma de pensiones hasta enero de 2028, una vez que se hayan celebrado las próximas elecciones presidenciales de 2027. La reforma en cuestión, aprobada en 2023, elevaba la edad mínima de jubilación de 62 a 64 años. Lecornu se vio obligado a elegir entre la estabilidad de su gobierno y el aumento del déficit. La concesión a los socialistas evitó la caída del gobierno, pero tendrá un coste fiscal de 400 millones de euros en 2026 y 1.800 millones en 2027. A pesar de haber superado las mociones, la posición del primer ministro sigue siendo frágil, los socialistas ya han puesto sobre la mesa una nueva exigencia, incluir en el presupuesto de 2026 el llamado impuesto Zucman, que gravaría con un 2% el patrimonio de quienes poseen más de 100 millones de euros. Ante este panorama, el debate sobre los Presupuestos comenzará el lunes en el comité de finanzas del Parlamento, con el objetivo de aprobarlos antes de que finalice el año.


La economía mundial atraviesa una etapa de desorden. Martin Wolf. Financial Times.

Cómo se encuentra la economía mundial? La respuesta, como señaló hace poco mi colega Tej Parikh, es que confusa. Esto no debería sorprender. Más allá de algunas incertidumbres evidentes a nivel macroeconómico –tendencias inquietantes en los déficits fiscales y la deuda en muchos países importantes, por ejemplo–, estamos presenciando dos acontecimientos trascendentales: la abdicación de Estados Unidos como potencia hegemónica mundial y la irrupción descontrolada de lo que podría ser la más importante de las innovaciones tecnológicas de la humanidad: la inteligencia artificial. No es de extrañar que estemos confundidos. Sin embargo, cabe destacar la capacidad de la economía mundial para afrontar las crisis y hacer frente a la incertidumbre, al menos hasta ahora.

Este es un tema central tanto del discurso de Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), en las reuniones anuales de este año en Washington, como en el informe sobre las últimas Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés). La gran conclusión es que el FMI prevé una ralentización del crecimiento relativamente pequeña este año y el próximo. Huelga decir que cualquier conclusión de este tipo es en sí misma muy incierta. Pero es coherente con lo que ha sucedido en lo que va de año, a pesar de las turbulencias. ¿Por qué la economía mundial ha sido relativamente robusta? Georgieva ofrece cuatro explicaciones: resultados arancelarios menos severos de lo temido; adaptabilidad del sector privado; condiciones financieras favorables; y mejores fundamentos de política económica.

En primer lugar, es cierto que los aranceles han resultado algo menos elevados de lo que se indicó inicialmente el 2 de abril de 2025, el Día de la liberación de Donald Trump. Al final, argumenta Georgieva, “la tasa arancelaria ponderada por el comercio de Estados Unidos ha caído del 23% en abril al 17,5% actual”. Además, ha habido sorprendentemente pocas represalias. Sin embargo, estos aranceles siguen siendo elevados.

En segundo lugar, el sector privado ha respondido relativamente bien, sobre todo a corto plazo. Así, señala el WEO, “los hogares y las empresas adelantaron su consumo e inversión en previsión a los aranceles más altos”. Además, los retrasos en la implementación permitieron a las empresas posponer los cambios de precios. Los exportadores e importadores absorbieron parte de los aumentos de precios. Sin embargo, se está produciendo una repercusión. Los aranceles son un impuesto perjudicial: a la larga, distorsionarán la estructura y el crecimiento de la producción mundial.

En tercer lugar, las bolsas mantiene su racha alcista y las condiciones financieras son favorables en general. Parte de la razón de esto, especialmente en EEUU, es el boom de la inversión en IA. Se desconoce si esto tiene sus raíces en la realidad o se trata del tipo de burbuja que con demasiada frecuencia ha acompañado a dicha innovación.

La cuarta característica parece ser especialmente cierta en las economías emergentes. Muchas han aprendido de difíciles experiencias pasadas y, por lo tanto, han aplicado políticas fiscales y monetarias más disciplinadas que antes. Este es el tema del que habla el capítulo dos del informe WEO. El problema radica en que es poco probable que las condiciones externas mejoren para muchas de ellas. China se enfrenta a la hostilidad estadounidense y a las debilidades internas. Brasil e India se han visto afectados por unos aranceles de EEUU extremadamente altos, del 50%. En el caso de Brasil, esto se debe en gran medida a que sus tribunales han condenado a su aspirante a dictador, Jair Bolsonaro, a 27 años de prisión. Cabe preguntarse por qué Trump debería detestar tanto esta decisión.

En un momento como este, cuando el sistema mundial se está transformando, resulta peligroso confiar en el futuro. Como señala el FMI, existen varias debilidades, sobre todo en lo relativo a los déficits y las deudas fiscales. Señala, por ejemplo, que se prevé que la ratio entre el saldo fiscal y el PIB del Gobierno estadounidense se contraiga en 0,5 puntos porcentuales en 2026, debido principalmente a la aprobación de la Grande y Hermosa ley fiscal (OBBBA, por sus siglas en inglés) y a pesar de una compensación de aproximadamente 0,7 puntos porcentuales del PIB por los ingresos arancelarios proyectados.

Desequilibrios

Esto también hace bastante improbable que se produzcan grandes reducciones en los desequilibrios de la cuenta corriente mundial, aunque el FMI prevé reducciones modestas. Esto, a su vez, anticiparía más desencuentros en la guerra comercial mundial, sobre todo entre EEUU y China.

Más allá de la tendencia de Trump a pensar que cualquier superávit comercial bilateral es una prueba de que su socio está estafando a Estados Unidos, China también se considera un competidor estratégico integral.

Estados Unidos está especialmente molesto por el uso que China hace de su poder comercial. Scott Bessent, secretario del Tesoro de EEUU, ha acusado a China de intentar perjudicar la economía mundial después de que Pekín impusiera amplios controles a la exportación de tierras raras y minerales críticos.

Entonces, ¿cómo cree Bessent que se sienten las víctimas estadounidenses ante la guerra comercial que se está librando?

Las reuniones del FMI y el Banco Mundial brindan una oportunidad no solo para considerar el estado general de la economía mundial y los riesgos más importantes de nuevas perturbaciones, sino también para centrarse especialmente en la situación de los países y las personas más pobres.

El informe WEO señala que “las economías más pobres del mundo, incluidas las que son víctimas de conflictos prolongados, corren un riesgo de sufrir una ralentización del crecimiento”. Una de las razones son los recortes en las subvenciones y los préstamos concesionales. El cierre abrupto de USAID probablemente tenga un impacto significativo en la salud. Un estudio publicado en The Lancet concluye que el desmantelamiento del organismo “podría resultar en más de 14 millones de muertes adicionales para 2030”.

El FMI y el Banco Mundial se crearon en 1944 para establecer el principio de la cooperación económica mundial. Su necesidad, sin duda, no ha cesado. Es alentador que Estados Unidos siga siendo miembro. Los desafíos futuros son enormes, en concreto la necesidad de mantener el progreso económico en un momento de tantas turbulencias geopolíticas. Ningún país, por poderoso que sea, será inmune si el sistema económico global explota.


 

Un premio Nobel para Schumpeter. Francisco Cabrillo. Catedrático emérito de Economía en la Universidad Complutense. Fundación Civismo.

La concesión del premio Nobel de Economía correspondiente al año 2025 a Philippe Aghion y a Peter Howitt ha vuelto a poner de actualidad una idea muy importante en el pensamiento económico del último siglo : la destrucción creativa, término que acuñó y desarrolló el gran economista austriaco –y catedrático en la Universidad de Harvard durante muchos años– Joseph Schumpeter en su libro “Capitalismo, socialismo y democracia”, publicado en 1942. La idea es bastante simple, pero muy importante. El desarrollo económico tiene como uno de sus motores fundamentales la creación de nuevos productos y la incorporación de nuevas tecnologías a los procesos productivos. En su modelo, es el empresario quien desempeña esta función, al mismo tiempo innovadora y destructiva. Las nuevas industrias crean riqueza, pero desplazan a las viejas, que quedan obsoletas y deben abandonar el mercado. Esto tiene, naturalmente, un coste para los empresarios y los trabajadores de las industrias que desaparecen. Pero el resultado final es positivo, ya que los beneficios que a la sociedad ofrecen los nuevos sectores y técnicas son muy superiores a los inconvenientes que genera el cierre de las empresas que han quedado anticuadas; como muestra el enorme progreso del mundo occidental desde los años de la primera revolución industrial.

Lo que hicieron medio siglo más tarde Aghion y Howitt en su conocido articulo de 1992 (“Un modelo de crecimiento mediante la destrucción creativa”) y en diversos trabajos posteriores fue incorporar estas ideas a los modelos modernos de crecimiento endógeno que habían empezado a elaborar Paul Romer y Robert Lucas en la década de 1980. En éstos, la generación endógena de tecnología desempeña un papel muy relevante en el crecimiento de la economía, por lo que tiene sentido combinar ambos enfoques.

En sus más de treinta años de vida, la “nueva” teoría de la destrucción creativa ha analizado multitud de problemas que afectan al crecimiento y al desarrollo económico, como son los aspectos internacionales del fenómeno, las políticas de competencia, la existencia de derechos de propiedad y su defensa efectiva, las inversiones en educación y la desigualdad que la innovación tecnológica genera, por mencionar sólo los más relevantes. Muchos de estos temas habían sido ya abordados por el propio Schumpeter. Y la idea de que el progreso económico no está garantizado, en la que los galardonados han insistido, fue objeto también de muchas reflexiones en la obra del profesor austriaco. Schumpeter era un firme defensor del sistema capitalista; pero, al mismo tiempo, tenía dudas sobre su futuro. En su opinión, estos procesos de incorporación de nuevas tecnologías a las actividades productivas habían sido protagonizados en la historia por empresarios creativos. Pero pensaba que, probablemente, en el futuro las grandes empresas serían capaces de generar dentro de su propia estructura los mecanismos de destrucción creativa; lo que nos llevaría a modelos sociales diferentes de los del capitalismo tradicional.

Factores necesarios para el desarrollo

El desarrollo económico es un fenómeno muy complejo, que resulta imposible explicar con teorías simplistas. Son muchos los factores necesarios para que una determinada sociedad dé el salto adelante y avance por un camino sostenido de prosperidad; y entre ellos se encuentran diversos requisitos sociales y políticos que facilitan el progreso técnico y el crecimiento. En esta línea, el tercer galardonado con el Nobel de 2025, Joel Mokyr, es un historiador de la economía, que se ha centrado precisamente en determinar cuáles han sido las circunstancias que han determinado que el progreso económico del mundo occidental haya sido muy superior al del resto de los países. En sus trabajos ha incluido variables sociales y culturales, en una línea que siguen hoy también economistas como D. McCloskey, por citar sólo un ejemplo relevante.

Otorgar el premio Nobel a un especialista en estos temas plantea siempre la cuestión de hasta qué punto la historia económica puede servir no sólo para explicar el pasado, sino también para prever lo que puede suceder en el futuro a un país determinado en función de características como su situación geográfica, estructura social, nivel tecnológico, marco jurídico o las políticas económicas que se apliquen. También en este punto podemos recordar a Schumpeter. El profesor austriaco abordó numerosos aspectos de las ciencias económicas; y defendió con firmeza la economía matemática. Pero, al final de su vida, dijo que, tras haber trabajado en campos muy diversos, si tuviera que elegir sólo uno de ellos se inclinaría por la historia económica; ya que nadie –en su opinión– puede entender de forma adecuada los problemas económicos del momento actual sin tener una visión clara de lo que sucedió en el pasado; y porque muchos de los errores que cometen los economistas se deben más a una falta de conocimientos históricos que a una insuficiencia en el dominio de las técnicas modernas de su disciplina. Lo dijo hace más de setenta años… pero sus palabras merecen una reflexión de los economistas de nuestros días.


Buen Fin de Semana!

Comentario de mercado viernes 10 de Octubre del 2025.

Sorprendentemente el mercado se mantiene ajeno al cierre del Gobierno americano, mientras que las negociaciones para su reapertura no muestran avances significativos, a medida que se prolongue esta situación, el impacto económico podría intensificarse. Por ello, consideramos que las conversaciones deberían empezar a dar frutos la próxima semana. De no ser así, podríamos estar acercándonos al cierre gubernamental total más prolongado de la historia estadounidense. El S&P 500 ha estado plano en la semana con una subida del 0,29% a cierre de ayer, y el Nasdaq ha subido un 1% en la semana. Mientras que las Bolsas europeas han caído en torno a un 0,50%, con el CAC francés recuperándose de las caídas del lunes y martes y cayendo en la semana únicamente un 0,33%.

Esta semana se ha abierto una nueva etapa en el proceso de pacificación de Gaza. Dos años después del mayor atentado terrorista de Hamás contra Israel, se ha alcanzado un acuerdo para el intercambio de rehenes y prisioneros, con Donald Trump como mediador. Como parte del entendimiento, Israel se comprometería a replegar sus tropas hasta una línea acordada, en lo que se considera un primer paso hacia un alto al fuego sostenible. No obstante, aún quedan aspectos críticos por resolver tales como la desmilitarización de Gaza y el futuro político del territorio. Con todo esto, Trump declaró en una entrevista que podría viajar a Egipto este fin de semana para asistir a la firma oficial del acuerdo y también a Israel, planteando la posibilidad de hablar ante el Parlamento del país aliado. Sin duda se trata de una victoria diplomática significativa para el presidente norteamericano, especialmente a menos de un año de las midterm elections. Este logro, cobra especial relevancia en un momento en el que el capital político de la Administración se encontraba erosionado tras la prolongada guerra tarifaria y el actual cierre del Gobierno. Anoche el gobierno israelí aprobó el marco del acuerdo de rehenes con Hamás. Donald Trump declaró que espera que las liberaciones comiencen el lunes o martes, lo que marcaría un paso crucial hacia el fin de la guerra en Gaza.

Esta semana hemos seguido con noticias corporativas en el sector tecnológico con una nueva operación en la IA, con OpenAI tomando una participación del 10% en AMD y un acuerdo para el suministro de procesadores para sus centros de datos, lo que impulsó la cotización de la acción de AMD +24% el lunes.  Las bolsas se encaminan a la recta final del año en un ejercicio que se recordará como de los mejores del siglo en cuanto a performance. Donald Trump y su política arancelaria, las actuaciones de los bancos centrales, la inflación aún persistente, los conflictos abiertos en Europa del Este y las crisis políticas como las de Francia o Reino Unido, han sido algunos de los factores a los que se han tenido que enfrentar los mercados y las empresas. Pero la decisión de los inversores ha sido unánime, hacer caso omiso y seguir comprando. Los grandes bancos de inversión tampoco creen que esta racha vaya a romperse en los próximos meses. Los analistas de JPMorgan han elevado a sobreponderar la Renta Variable Europea, alegando que vuelven a cotizar con descuentos frente a sus homólogas estadounidense, “mientras que el mercado se ha vuelto demasiado cauteloso con respecto a catalizadores como el estímulo alemán, las perspectivas de China y los recortes de tipos del BCE”. Aunque JPMorgan ve un potencial riesgo en Francia, recomienda aprovechar la debilidad del mercado para comprar. Por sectores, se decantan por la industria, materiales de construcción y servicios públicos, por las perspectivas de gasto de capital y electrificación que los apoyarán, mineras, aseguradoras, telecomunicaciones, inmobiliario y software. Los analistas de Goldman Sachs declaran que las empresas estadounidenses están llamadas a vivir otra temporada de resultados mejor de lo esperado, sustentadas por la solidez que presenta la economía de Estados Unidos y las buenas perspectivas de la IA, que han provocado que las previsiones para las firmas “parezcan demasiado bajas”. Las estimaciones de consenso para el próximo trimestre son ahora “demasiado conservadoras a la luz de los datos económicos del trimestre”, según Goldman Sachs, que también esperan que los Siete Magníficos marquen un nuevo trimestre récord, superando las proyecciones del mercado y apoyando la continuidad de las subidas de las tecnológicas en Bolsa. Desde Morgan Stanley, añaden que un posible retorno de la inflación en Estados Unidos puede impulsar el poder de fijación de precios de las empresas y esto será constructivo para las ganancias norteamericanas en 2026. “La inflación está correlacionada positivamente con el crecimiento de los ingresos y los beneficios, y es probable que la versión de 2026 de la Reserva Federal sea más tolerante con ese resultado”. En cuanto a renta fija, Pimco está sobreponderado en duración y, para los próximos meses, se decanta por los bonos con vencimientos cortos e intermedios que podrán “respaldar unos fuertes rendimientos”. Opta por la diversificación global endeuda para lograr una rentabilidad superior, señalando a Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Sudáfrica como sus regiones favoritas.

La proporción del dólar estadounidense en las reservas mundiales de divisas está disminuyendo lentamente. Los últimos datos trimestrales del Fondo Monetario Internacional sobre las tenencias de reservas de divisas acaban de publicarse y muestran otro pequeño descenso en la participación del dólar estadounidense: del 57,79% al 56,32%. Esto representa una caída de unos 10 puntos en una década y de 20 puntos en dos décadas, aunque la proporción sigue siendo mucho mayor que la del euro, que ocupa el segundo lugar con aproximadamente un 20%.

La temporada de resultados en Estados Unidos del tercer trimestre de 2025 comenzará a mediados de octubre (el próximo martes), lo que supondrá otra prueba crucial de la solidez corporativa. Para finales de mes, alrededor del 68% de las empresas del S&P 500, que representan el 72% de la capitalización bursátil total, habrán publicado sus resultados. El consenso anticipa un crecimiento de los beneficios de aproximadamente el 8% interanual, un parón respecto al 11% del segundo trimestre. Esta desaceleración muestra que los impulsos derivados de la depreciación del dólar, el aumento de los aranceles y la ausencia de beneficios extraordinarios que había impulsado los resultados del trimestre anterior se agotan. La atención de los inversores volverá a centrarse en el ciclo de inversión en IA, el consenso prevé que el gasto de capital en “hyperscalers” aumente un 75% interanual en el tercer trimestre, antes de moderarse drásticamente hasta el 42% en el cuarto trimestre y alrededor del 20% en 2026. Nunca tantas compañías del sector S&P500 TECHNOLOGY habían dado un “guidance” trimestral tan positivo de Beneficio Por Acción para un Tercer Trimestre (https://insight.factset.com/record-high-number-of-sp-500-technology-companies-issuing-positive-eps-guidance-for-q3). 112 compañías del S&P 500 han publicado previsión de beneficios para el tercer trimestre del 2025, de las cuales 56 han publicado una previsión (guidance) negativa y 56 uno positivo. El número de compañías que han publicado un guidance negativo está por debajo de la media de los últimos 5 años (58) y de los últimos 10 años (60 compañías). Por el otro lado el número de compañías que han publicado un guidance positivo está por encima de la medida de los últimos 5 años (43) y de los últimos 10 (39).

Siguiendo con noticias corporativas esta semana destacó la caída de ayer del 15% de Ferrari, su mayor caída en una sola sesión desde su salida a bolsa en 2006. El grupo decepcionó con sus previsiones, en donde preocupa la estimación de beneficios y que incluye un recorte en su estimación de ventas de coches eléctricos hasta 2030. En España, hoy acaba el plazo para acudir a la opa de BBVA sobre Sabadell, con dudas en torno al porcentaje de aceptación, los analistas estiman un porcentaje inferior al 50%. El presidente de BBVA, Carlos Torres, apunta hoy en prensa a que BBVA podría renunciar a lanzar una segunda opa, en el caso de que el porcentaje de aceptación resulte entre el 30% y 50% del capital, si la CNMV le obligara a mejorar el precio, añadiendo incertidumbre sobre la operación.    

Importante esta semana:

Las Actas de la última reunión de la Fed publicadas este miércoles reflejan que la mayoría de los miembros sigue preocupada por los riesgos inflacionistas al alza, la Actas de la Fed anticipan más recortes de tipos este año, aunque reflejan una división de prioridades entre sus miembros: algunos están más preocupados por el mercado laboral, mientras que otros se centran en la persistencia de la inflación. Estas actas corresponden a la reunión de septiembre, en la que se decidió reducir los tipos de interés en 25 puntos básicos, situándolos en el rango del 4%-4,25%, debido al debilitamiento del empleo. En el otro lado de la balanza, varios miembros se mostraron cautelosos ante una inflación que aún no alcanza el objetivo marcado por la autoridad monetaria. La mayoría considera adecuado seguir flexibilizando la política monetaria en lo que queda de año, aunque el momento y el ritmo de los próximos movimientos siguen siendo objeto de debate. Las proyecciones macroeconómicas revelan la división entre los 19 oficiales, únicamente 12 tienen voto, nueve prevén dos recortes adicionales, Miran anticipa varios más, y los otros nueve esperan solo uno o ninguno.

Bessent, secretario del Tesoro, completó la primera ronda de entrevistas para elegir al próximo presidente de la Fed, según el Financial Times, los principales candidatos que emergen son Warsh (exgobernador de la Fed durante la crisis financiera), Waller (actual miembro de la Junta) y Hassett (asesor económico de Trump).

En Japón el Nike hizo esta semana nuevos máximos históricos (el lunes subió un 5%) tras ser elegida Sanae Takaichi como nueva líder del LDP en sustitución de Ishiba, y por tanto, su previsible sucesora como primera ministra. La bolsa japonesa lee en positivo el sesgo fiscal más expansivo de Takaichi. Asimismo, la expectativa de más estímulo fiscal en Japón ha presionado las rentabilidades de su deuda al alza (TIR del bono a 40 años subió 14 puntos básicos) ante la expectativa de mayor emisión de deuda para financiar recortes de impuestos que estimulen la economía, el Yen cayó el lunes un 3% (a 150 yenes por dólar) ante la previsión de más estímulo fiscal y la reducción de probabilidades de subidas de tipos por parte del Banco de Japón a corto plazo (probabilidad de subida de 25 puntos básicos el 30 de Octubre se han reducido del 57% al 25%). El Nikkei lleva una subida en el año del 20,54%.

Nikkei 225 Index últimos 5 años:

En cuanto al precio del petróleo Brent subió 1% tras la decisión de la OPEP+, el pasado domingo, de devolver al mercado únicamente 137.000 barriles al día en noviembre, en línea con el mes anterior y mucho más moderado que los 500.000 barriles al día que se rumoreaba la pasada semana con el fin de recuperar cuota y que provocaron una caída semanal del 8% en el precio del crudo, como comenté en mi email del viernes pasado, y que limitarán el exceso de oferta previsto para 2026.

En Europa Lagarde reafirmó que el BCE ya ha hecho gran parte del trabajo en materia de tipos y está en una “buena posición”, lo que sigue planteando la idea de ver un mantenimiento de tipos prolongado. Lagarde ha reiterado ante el Parlamento Europeo que el BCE se encuentra en una “posición cómoda”, es decir, con tipos de interés alineados con la convergencia hacia el objetivo de inflación del 2%. Al mismo tiempo, ha mostrado especial atención al debate sobre el uso de los activos rusos congelados, subrayando que el BCE vigilará cuidadosamente cómo se gestionan estas medidas para no generar distorsiones financieras.

En Francia, Lecornu dimitió este lunes, 26 días después de su nombramiento y sólo un día después de que Macron designase un gobierno prácticamente sin cambios respecto al anterior de Bayrou (12 de los 18 ministros repetían), una visión continuista y falta de renovación que recibió el inmediato rechazo de la oposición y que habría puesto al primer ministro al borde de una moción de confianza, haciendo imposible el avance en la aprobación de los PGE 2026. Es el tercer primer ministro en un año y el quinto en el segundo mandato de Macron. La Agrupación Nacional (Bardella, Le Pen) pide la disolución de la Asamblea Nacional y nuevas elecciones, aunque éstas no resolverán el problema fiscal, Francia tiene el déficit público más alto de la Eurozona y con presión al alza sobre su deuda, lo que se está traduciendo en rebajas de sus ratings, teniendo en cuenta la dificultad de alcanzar acuerdos dada la elevada fragmentación del Parlamento. Las últimas noticias apuntan a que Macron habría dado 48 horas a Lecornu para intentar llegar a un acuerdo con la oposición, el “deadline” era el miércoles por la noche.

El ministro de Finanzas de Francia reafirmó ayer que el país cumplirá sus compromisos presupuestarios con la Unión Europea, a pesar de que se prevén ajustes fiscales más moderados. El déficit estimado para 2025 se sitúa en el 5,4% del PIB, y deberá reducirse progresivamente hasta quedar por debajo del 3% en 2029, conforme a los objetivos con la Unión Europea. Para 2026, el plan inicial del ex primer ministro François Bayrou proponía una reducción al 4,6%, pero su sucesor, Sébastien Lecornu, elevó ese objetivo al 4,7% y posteriormente lo ha flexibilizado aún más, sugiriendo que el déficit se mantenga “por debajo del 5%”. En este contexto, el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy, subrayó la necesidad de cumplir con los compromisos europeos y advirtió que el déficit no debería superar el 4,8% en 2026.

En Europa conocimos una ligera mejora en la confianza de los inversores de la zona euro, en octubre, el índice Sentix superó las expectativas al situarse en niveles de -5,4, por encima del -7,7 previsto y el -9,2 previo. No obstante, la confianza acumula ya tres meses en terreno negativo.

Pekín ha anunciado nuevas restricciones a la exportación de materiales de tierras raras alegando motivos de “seguridad nacional”. Se trata de recursos estratégicos para la producción de componentes electrónicos, baterías y tecnologías verdes.


 

Lo que está pasando en Francia puede no quedarse en Francia. Mohamed El-Erian. Financial Times.

La salida de otro primer ministro de Francia agrava las desalentadoras perspectivas económicas del país. El detonante inmediato de la decisión fue un desacuerdo público sobre la composición del Gabinete. Pero la causa subyacente es la persistente incapacidad del Gobierno para asegurar una mayoría parlamentaria operativa para la tan necesaria consolidación fiscal. Francia registra un elevado déficit presupuestario superior al 5% del PIB, y su deuda nacional se acerca al 114% del PIB. Ambos datos son elevados según los estándares históricos, especialmente para un país del “núcleo” de la eurozona. El impacto de la dimisión de Sébastien Lecornu, tras menos de un mes como primer ministro, en el mercado de bonos del Estado fue inmediato. El rendimiento de los bonos del Estado franceses (OAT) subió tanto en términos absolutos como en relación con sus pares de la eurozona. El mercado de bonos incorpora ahora una prima de riesgo de gobernanza sustancial para Francia.

Cabe destacar que el rendimiento del OAT francés de referencia a 10 años supera ahora el de su par italiano (BTP), una inversión antes impensable. Esta penalización financiera coloca a la segunda economía más grande de la eurozona por detrás de un mercado a veces caracterizado en el pasado como una de las economías “periféricas” del bloque. Esto es más que un indicador de desequilibrio fiscal; es una pérdida de confianza en la capacidad del sistema político francés para gobernar con decisión.

Mientras tanto, el diferencial soberano entre el bono francés a 10 años y el Bund alemán de referencia se ha ampliado drásticamente, superando los 0,85 puntos porcentuales.

Esto no sólo hace más difícil moverse por la cuerda floja fiscal francesa: complica las perspectivas políticas del Banco Central Europeo. El BCE ya está intentando la difícil tarea de equilibrar la necesidad de contener la inflación persistente, que sigue siendo algo rígida en el sector servicios, con la creciente preocupación por el anémico crecimiento económico en la eurozona.

Diferencial

La ampliación del diferencial entre los bonos franceses y alemanes amenaza la capacidad del BCE para garantizar que su política monetaria única se transmita adecuadamente a todo el bloque. Cuando aumenta la dispersión de los rendimientos, se corre el riesgo de que se produzca una fragmentación y tensión del mercado que podría convertirse en una amenaza sistémica. El mensaje actual del mercado es claro: si persiste, la parálisis política de Francia podría convertirse en un dolor de cabeza financiero para la eurozona.

La inestabilidad de Francia también tiene implicaciones para Reino Unido. Podría ser tentador ignorar esta realidad dado que el país se encuentra fuera tanto de la eurozona como de la UE. Sería un grave error.

Un impacto inmediato ya es visible: mayores rendimientos de los bonos del Estado británicos, ya que Reino Unido, al igual que Francia, compite en los mercados de capital globales para obtener financiación. De hecho, el aumento de los rendimientos de los bonos del Estado como reacción a las noticias francesas superó al del resto de grandes economías europeas. Además, con todo lo vulnerable que parece Francia en este momento, podría decirse que su situación sería menos grave que la de Reino Unido si los mercados de bonos realmente perdieran la paciencia con los países con políticas fiscales laxas.

Francia cuenta con un sólido respaldo potencial en el BCE. La promesa en 2012 del entonces presidente del BCE, Mario Draghi, de hacer “lo que sea necesario” fue fundamental para calmar la crisis de deuda europea. El mercado creyó que el banco central utilizaría su ilimitado poder financiero, un mecanismo de defensa que aún ofrece a Francia una mayor protección, aunque sea políticamente delicado.

El Banco de Inglaterra también podría intervenir si la confianza en los bonos se deteriora significativamente en Reino Unido. Después de todo, jugó un papel fundamental durante la crisis del presupuesto de Liz Truss de 2022. Sin embargo, la perturbación subyacente en aquel entonces —un shock derivado de recortes de impuestos sin financiar— era más fácil de revertir que la que afecta a Reino Unido hoy.

Una intervención de emergencia del Banco de Inglaterra, a diferencia de la defensa del BCE, correría el riesgo de ser interpretada por los mercados de capitales internacionales como una monetización de los persistentes déficits fiscales de Reino Unido. Esto conlleva un mayor riesgo de socavar la credibilidad inflacionaria del banco central, lo que resultaría en consecuencias más problemáticas para la libra y los tipos de interés británicos a largo plazo.

Por lo tanto, el peligro es que lo que está pasando en Francia no se quede en Francia, especialmente si el presupuesto británico de noviembre resulta decepcionante a la hora de ofrecer no sólo consolidación fiscal, sino también perspectivas de mayor productividad y crecimiento.

Para Reino Unido, este episodio debería servir como un poderoso recordatorio de que el presupuesto de noviembre pondrá a prueba si Londres puede ofrecer lo que París no está logrando proporcionar. Los mercados de bonos están perdiendo la paciencia ante la parálisis política.


China planifica, EEUU reacciona. Stephen S. Roach. Profesor de la Universidad de Yale y expresidente de Morgan Stanley Asia.

Los dirigentes chinos se esfuerzan para dar los últimos retoques al XV Plan Quinquenal del país. Mientras tanto, desde el inicio de su segundo mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido la cifra récord de 205 órdenes ejecutivas y sólo ha firmado un puñado de proyectos de ley. La comparación es sorprendente: mientras que China cuenta con un proceso de planificación estratégica, Estados Unidos no tiene ni plan ni estrategia.

El ejercicio de planificación es un pilar fundacional de la República Popular China. El primer plan se extendió desde 1953 hasta 1957 y estuvo fuertemente influenciado por la relación posrevolucionaria de Mao Zedong con Joseph Stalin. En los años siguientes, los planes se volvieron más elaborados, al igual que el proceso de preparación.

La Comisión Estatal de Planificación que fijaba objetivos industriales siguiendo el estilo soviético a principios de la década de 1950 fue sustituida finalmente por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC). Además de seguir las directrices del Partido Comunista de China y basarse en la experiencia de los ministerios que componen el Consejo de Estado, la NDRC consulta con académicos y líderes industriales externos. El periodo de gestación del proceso de planificación chino es largo: tan pronto como la Asamblea Popular Nacional aprueba un plan quinquenal, se inicia la elaboración del siguiente.

Los planes quinquenales de China distan mucho de ser perfectos. Los cuatro primeros fueron desastres sin paliativos, dominados por el fanatismo ideológico y la extralimitación de Mao. Con el segundo plan (1958-62) se produjo el catastrófico Gran Salto Adelante, mientras que el cuarto (1971-75) estuvo marcado por la desastrosa Revolución Cultural.

Fue ya con el quinto plan (1976-80), que introdujo las reformas post-Mao de Deng Xiaoping y abrió la economía, cuando el proceso de planificación se volvió más proactivo y se centró en impulsar el crecimiento y la prosperidad. El noveno plan (1996-2000) desencadenó una oleada de reformas para sanear las empresas estatales. Los planes undécimo (2006-10) y duodécimo (2011-15) sentaron las bases de la estrategia china de reequilibrio impulsada por el consumo, un punto inconcluso de la agenda que muchos esperan que se perfeccione en el decimoquinto (2026-30).

En cambio, Estados Unidos aborrece la planificación. Es la “mano invisible” del mercado, y no los objetivos y directrices del Gobierno, la que asigna los escasos recursos del país. En teoría, los responsables de la política monetaria y fiscal pueden orientar e intervenir en la economía estadounidense, ayudados por la interacción entre la autoridad ejecutiva y la del Congreso sobre el presupuesto federal. Pero en la práctica, ese proceso prácticamente se ha roto debido a la intensificación de la polarización política.

En las últimas tres décadas, las batallas partidistas sobre los recortes del gasto (en la era Clinton), la atención sanitaria (en la era Obama) y el muro fronterizo (en el primer mandato de Trump) han provocado una serie de cierres del Gobierno. Ahora, se avecina otra lucha en torno a los recortes de gasto de la Gran y Hermosa Ley y los billones de dólares que sus recortes fiscales añadirán al déficit.

La política industrial difumina la distinción entre la planificación central al estilo chino y la mano invisible. En China, la política industrial es una extensión lógica del establecimiento de objetivos a largo plazo y ha incluido recientemente el programa Made in China 2025, el Plan de Acción Internet Plus, el Plan de Desarrollo de la Inteligencia Artificial de Nueva Generación y el reciente Plan IA Plus. En comparación, la política industrial estadounidense es reactiva: aborda las prácticas competitivas supuestamente desleales de otros países en sectores que los políticos estadounidenses juzgan de suma importancia.

La política industrial de Trump, impulsada por los acuerdos y las transacciones, ha llevado a muchos a preguntarse si se ha convertido en un capitalista de Estado. Después de todo, ha intervenido en apoyo de Intel, US Steel y la empresa de tierras raras MP Materials; ha negociado un recorte de las ventas de chips de Nvidia y AMD a China; y ha establecido exenciones arancelarias ventajosas para Apple y TSMC. En cierto modo, estas iniciativas son una secuela de las políticas industriales de su predecesor Joe Biden, que incluían ayudas directas a infraestructuras, semiconductores y tecnologías de energía verde. Pero Trump sigue un enfoque menos estratégico y más de intrusión directa en la toma de decisiones específicas de las empresas.

Trump y Biden no fueron los primeros presidentes estadounidenses en adoptar la política industrial. En 1961, un mes después de que la Unión Soviética completara el primer vuelo espacial tripulado, John F. Kennedy se fijó el objetivo de llevar un hombre a la Luna a finales de la década, algo que Estados Unidos consiguió. Y el Departamento de Defensa estadounidense creó la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) como mecanismo interno de política industrial para apoyar la investigación puntera que dio lugar a tecnologías transformadoras, como Internet, los semiconductores, la energía nuclear, los materiales avanzados y la navegación por GPS.

China y Estados Unidos no son los únicos que recurren a la política industrial. Tras la II Guerra Mundial, Japón adoptó el modelo de “Estado desarrollista planificado y racional”. Francia optó por la planificación indicativa, y el Wirtschaftswunder de Alemania Occidental fue impulsado en parte por una política industrial dirigida a apoyar a las pequeñas y medianas empresas.

Pero las medidas occidentales, incluidas las anteriores políticas industriales japonesas, no pueden compararse con el planteamiento estratégico y global de “todo el Gobierno” de China, que compite en una liga propia. El Gobierno chino aprovecha el excedente de ahorro interno del país para centrarse en las industrias del futuro, al tiempo que moviliza todos los recursos de la NDRC, las empresas estatales, los bancos dirigidos por el Estado y los fondos de inversión respaldados por el Estado.

Las intervenciones transaccionales de Trump no sólo carecen de una estrategia global, sino que su alcance se verá limitado por una economía estadounidense con escasez de ahorro interno, cada vez más cargada de grandes y feos déficits presupuestarios federales. Además, en medio de un auténtico brote de sinofobia, existe una fuerte aversión bipartidista a todo lo que se parezca a un socialismo de mercado al estilo chino.

A pesar de todos los mensajes sobre la entrada de Estados Unidos en una nueva edad de oro, la Trumponomics hará poco por la competitividad estadounidense a largo plazo. De hecho, los recortes de financiación propuestos por la Administración para la investigación básica corren el riesgo de desperdiciar las capacidades de innovación de Estados Unidos.

El enfoque de Trump sobre la gobernanza –que favorece la formulación de políticas a través de órdenes ejecutivas, en lugar de medios legislativos– refleja una tendencia autoritaria de extralimitación ejecutiva que recuerda los caóticos planes quinquenales de la era Mao. Del mismo modo que esos errores condujeron a la Revolución Cultural china, muchos (entre los que me incluyo) han argumentado que puede haber razones para temer una agitación comparable en Estados Unidos.


¿Son sociales las redes sociales? Ignacio de la Torre. Economista Jefe, Arcano Partners

Montaigne afirmaba que el mayor enemigo de la verdad no es la mentira, sino la ilusión de saber la verdad. Tras más de diez años de eclosión de las redes sociales creo que corresponde abrir un debate sobre el impacto que están teniendo en nuestras, cada vez menos, sociales sociedades.

Hace año y medio escribí una columna titulada “Impacto de las redes sociales en la salud mental de los adolescentes”, en la que me hacía eco de las investigaciones de Jonathan Haidt, profesor de la NYU Stern, que relacionaba el uso de las redes sociales con una menor socialización física, lo que se traducía en mayores niveles de ansiedad, depresión y suicidio, sobre todo entre mujeres adolescentes. Como seres humanos, estamos programados para la interacción física, y el abuso de las redes sociales, según Haidt, nos está volviendo menos sociables, de lo que se derivan los trastornos psicológicos señalados.

Las consecuencias en otros ámbitos sociales son también muy relevantes. The Economist exponía hace unas semanas cómo afrontamos una “recesión sexual”, mostrando estudios sobre una intensa caída (50%) en las relaciones sexuales de jóvenes universitarios estadounidenses durante los últimos veinte años, tendencia que se prolongaba al segmento de población entre 25 y 35 años con formación universitaria. Uno de los factores aducidos era el aumento del tiempo dedicado a las pantallas, en especial el teléfono móvil y las redes sociales, que puede suponer ya una media de dos horas y veinte minutos diarios según Smart Insights, dato casi coincidente con el de Twin Strata. Afortunadamente, parece que el uso diario alcanzó máximos hace dos años y estamos experimentando ligeras caídas.

En el ámbito político se ha escrito profusamente sobre cómo la política es un reflejo de la forma que tenemos de comunicarnos. La lectura de medios de comunicación tradicionales está ligada a visiones políticas más moderadas, ya que, incluso cuando se consume un medio afín a la propia ideología, las múltiples columnas o editoriales ofrecen puntos de vista que contrastan con nuestras ideas preconcebidas, lo que favorece posiciones más centradas. Como señalaba Manuel Conthe hace unos días, esa mayoría social concentrada en la moderación política se ha ido volviendo extremista a medida que cambiamos nuestra forma de comunicarnos, señalando la introducción de la televisión por cable como ejemplo y el fenómeno Fox News en Estados Unidos. Datos más recientes de John Burns Murdoch en Financial Times muestran cómo la comunicación vía redes sociales nos hace aún más extremistas que la televisión por cable, debido a que el algoritmo detecta cómo pensamos y sólo nos envía hilos de comunicación que refuerzan nuestra tesis previa, lo que conlleva más polarización; y de esos polvos, vienen estos lodos políticos. El mismo autor citaba al profesor Brian Klaas, para el cual la irrupción de la imprenta, los periódicos, la radio y la televisión mantuvieron una característica común: ampliaban la audiencia a la que hacer llegar la información, pero ésta seguía siendo producida por un grupo relativamente pequeño y homogéneo. Las redes sociales, en contraste, han cambiado las reglas de juego, factor del que se alimenta el populismo.

Criterios de objetividad

En este contexto, el consumo de información online, a menudo filtrada convenientemente por los algoritmos de las redes sociales, no responde a criterios de objetividad en los que los seres humanos busquemos racionalmente la verdad. Análisis relevantes como Negativity drives online news consumption (Nature Human Behaviour, 2023) muestran que mantenemos un importante sesgo cognitivo hacia la negatividad: son las informaciones con carga negativa las que captan nuestra atención y las que más consumimos. Como resultado, terminamos generando una realidad paralela no coincidente con la verdadera y basada en dicho sesgo cognitivo, afianzando la maldición de Montaigne que encabeza este artículo.

Por último, la combinación de la IA con la información ha disparado la proliferación de noticias falsas a través de las redes sociales, en parte en connivencia con “potencias” extranjeras, con el objetivo de movilizar al electorado en asuntos muy relevantes, como la falsa inseguridad de la energía nuclear. El periódico alemán Süddeutsche Zeitung llevó a cabo una investigación resaltada en un paper de la NBER (1). Los lectores, expuestos tanto a noticias e imágenes falsas generadas por IA como a contenidos reales, acababan confiando menos en las noticias. Sin embargo, esa exposición aumentó su propensión a consumir información procedente de medios tradicionales, que les inspiraban mayor confianza a la hora de buscar la verdad.

André Malraux escribió que “el hombre no es lo que cree ser, es lo que oculta”. Es hora de debatir como sociedad si para volver a ser sociales tenemos que afrontar las ocultas implicaciones de las redes “sociales”.

(1) “Genai misinformation, trust, and news consumption: evidence from a field experiment”, NBER, agosto 2025.


Buen Fin de Semana!

Comentario de mercado viernes 3 de Octubre del 2025.

Lo de cada viernes… nuevos máximos históricos de las Bolsas americanas ayer lideradas por el índice tecnológico Nasdaq (+18,30% en el año) que ayer subió impulsado por las alianzas en Inteligencia Artificial, el jueves se publicó un acuerdo de OpenAI con fabricantes de chips de Corea del Sur, y ayer GIP, BlackRock, anunció negociaciones avanzadas para adquirir Aligned Data Centers…

El S&P 500 cotiza a 22,9 veces beneficios (Forward P/E), su múltiplo más alto desde el 2020, aunque realmente la concentración que existe en el índice de unos pocos valores hace que si sacamos del índice Tesla, Palantir y Nvidia el múltiplo al que cotizaría el S&P 500 sería de 20 veces beneficios, en línea con su media histórica, y si eliminamos las 4 compañías que cotizan a múltiplos más altos y que se han unido al índice recientemente (Newcomers) (Tesla 194,9x PER, Palantir 223,1x PER, AXON Enterprise 92,4x PER, CrowdStrike Holdings 109,6x PER…) la cotización del S&P 500 sería de 19x beneficios. Con lo que el índice, salvo un puñado de valores, cotiza a múltiplos razonables.

Nasdaq Composite últimos 5 años:

El gobierno estadounidense entró este martes en cierre parcial tras el fracaso del Senado en aprobar un presupuesto temporal, lo que implica la suspensión de sueldo a unos 750.000 empleados federales y genera incertidumbre económica y política en torno a la financiación pública. Los impactos económicos dependerán de la duración del “shutdown”, el impacto será limitado si son 1 ó 2 semanas, aunque una mayor duración implicaría mayor impacto, se estima repunte de tasa de paro de 4,3% a 4,6%-4,7% en caso de más de 3 semanas, especialmente si las suspensiones de funcionarios se convierten en despidos. Este miércoles Renta 4 publicaba un análisis técnico en el que mostraba las reacciones del S&P500 a los últimos cuatro cierres de Gobierno americano (shutdown), el último de ellos, el más largo de la historia bajo la propia administración de Trump y uno de los más alcistas para el índice. Paradójicamente estos últimos cuatro eventos han tendido a ser alcistas para el índice americano. Un memorando de la Casa Blanca estima que el cierre de gobierno resta alrededor de 15.000 millones de dólares al PIB cada semana. Mientras tanto, el vicepresidente Vance señaló ayer que no espera que el cierre se prolongue demasiado, aunque el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, dijo que hay división interna sobre la duración del mismo.

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, aseguró la semana pasada que las acciones cotizadas en Bolsa están “bastante altamente valoradas”. No es una expresión tan rotunda como la de su antecesor Alan Greenspan en 1996, cuando habló de la “exuberancia irracional” en los mercados. Pese a utilizar un tono menos cáustico, las palabras del actual líder de la principal autoridad monetaria del mundo han creado cierto debate entre los inversores, al llegar en un momento en el que muchos miran con temor a la posible formación de una burbuja en Wall Street. Para determinar si las palabras de Powell pueden ser una premonición del pinchazo, JPMorgan ha estudiado las reacciones del mercado a advertencias similares realizadas por los presidentes de la Fed durante los últimos 30 años, desde la famosa frase de Greenspan hasta otros comentarios de Ben Bernanke, Janet Yellen y el propio Powell en el pasado. Su conclusión principal es que, a simple vista, los inversores parecen hacer oídos sordos a las advertencias, en buena parte porque suelen producirse “en periodos de política monetaria acomodaticia”, por lo que la Bolsa sigue subiendo tras las declaraciones. Pero sí se percibe cierta cautela. De media, en los seis meses previos a las ocho advertencias de presidentes de la Fed analizadas por JPMorgan, el índice S&P 500 subió un 13,7%. Pero en el mes posterior, solo avanzó un 0,8%. Luego, el mercado se fue olvidando de las precauciones, ya que se revalorizó un 8,5% en el semestre posterior y un 12,9% en los 12 meses. En el caso de la burbuja puntocom, que algunos comparan con el actual periodo de euforia por la inteligencia artificial, las acciones siguieron disparadas durante más de 3 años tras el discurso de la exuberancia irracional de Greenspan (ganaron un 27% el año posterior a este aviso). De momento, como en 1996 y pese a las palabras de Powell, los inversores siguen aferrados al boom tecnológico.

S&P 500 desde Enero del 2007 hasta el 30 de Septiembre del 2025:

En cuanto a la guerra comercial esta semana destacaron unas declaraciones de Scott Bessent, Secretario del Tesoro, de ayer en las que espera grandes avances en las próximas negociaciones comerciales con China, la tregua de 90 días que se acordó en agosto finaliza el 10 de Noviembre.

Este lunes el Financial Times publicaba un artículo en el que, para el diario británico, “España es un caso fuera de lo común entre las economías europeas que, por lo demás, presentan un desempeño decepcionante”, destacando que, desde principios de 2024, la economía española ha crecido a una tasa anual promedio del 3%, en comparación con poco más del 1% de la eurozona. Así lo refleja el FT en un editorial en el que recuerda que S&P Global mejoró el ráting de España dos semanas atrás, el viernes pasado lo hicieron también Fitch y Moody’s, y que el Banco de España elevó su previsión de PIB para 2025 al 2,6%, “lo que subraya la posición del país como la economía principal de mayor crecimiento de Europa y una de las más sólidas del mundo desarrollado”. El diario británico enumera los factores que han llevado a la economía española al liderazgo de Europa, entre los que figuran la recuperación del turismo tras la pandemia, la mejora de las infraestructuras con fondos europeos, el atractivo de la energía renovable para la inversión extranjera o la reforma laboral de 2021. No obstante, a juicio de FT, “el principal motor de España ha sido la inmigración”, señalando que mientras que “otros países europeos se han empeñado en reforzar sus fronteras, España ha adoptado un enfoque más liberal”. Esto ha permitido que la creciente demanda de mano de obra haya “impulsado el empleo a máximos históricos y ha ayudado a España a evitar la grave escasez de mano de obra cualificada que ha afectado a sus homólogos europeos”. No obstante, el rotativo advierte de que “el auge del crecimiento impulsado por la inmigración debe gestionarse con cuidado” en un contexto en el que el PIB per cápita crece a un ritmo inferior al del PIB real debido a que los inmigrantes suelen cubrir los empleos de menor valor añadido. También subraya la necesidad de mejorar el lento crecimiento de la productividad, recordando que “la tasa de desempleo de España sigue siendo la más alta de la UE”. Y avisa de que “el fragmentado entorno político español será un gran obstáculo para consolidar su progreso económico”.

El Ibex 35 coronó esta semana el noveno mes del año con un espléndido palmarés. Su revalorización desde el 2 de enero al 30 de Septiembre asciende al 33,46%, la mayor de los principales índices bursátiles del mundo y su mejor resultado anual (a falta de completar el último trimestre) desde 1998. Es también el indicador con mejor marcador en septiembre entre los más relevantes de Europa, con un ascenso del 3,61%. El selectivo español ha encadenado tres meses al alza, cosechando unas ganancias del 10,6% en el periodo. Acabó la última sesión del mes en 15.475 puntos (actualmente está en 15.594 puntos), el nivel más alto desde diciembre de 2007, y cotiza a sólo un 2,25% de su máximo histórico de cierre, los 15.945,7 puntos que alcanzó el 8 de noviembre del mismo año. Cinco de los valores que integran el Ibex 35 finalizaron septiembre en precio récord (ajustado por dividendos). Tres de ellos son bancos: Bankinter, Santander y CaixaBank. Y es que el sector está viviendo un ejercicio brillante en Bolsa (particularmente en la europea), favorecido por una amalgama de vientos en cola, y está actuando como un formidable propulsor para el IBEX. También terminaron máximos históricos (ajustados) Mapfre, que ya había roto su techo el día anterior, y Endesa, que pulverizó su récord del pasado 1 de julio. Ferrovial y BBVA se situaron a menos del 1% de sus cotas más altas, que datan del 18 de septiembre y el 15 de agosto, respectivamente. Más allá de este grupo de valores que destacan por las alturas a las que han escalado sus cotizaciones, el año está siendo muy bueno para una amplia mayoría de compañías cotizadas españolas. Los títulos de más de una docena de las que integran el Ibex 35 se aprecian más que el propio índice, con ascensos que oscilan entre el 34,73% de Grifols y el 123,07% de Indra, el valor estrella de 2025 al verse favorecido por el fuerte empuje de las empresas relacionadas con la industria de Defensa en un contexto geoestratégico muy complejo y con las perspectivas de un creciente gasto militar de los gobiernos. Otros ocho valores del Ibex superan el 20% de subida en lo que va de año. Apenas del 20% de todas las compañías que se negocian en la Bolsa española ceden terreno en 2025. Y es que los inversores están poniendo en valor las buenas perspectivas de la economía nacional, mejores a las del resto de países vecinos. Los analistas destacan que España ha crecido por encima de la media de la zona euro, tiene la inflación controlada y un mercado laboral en mejoría. Con estos mimbres, el Ibex 35 ha conseguido sobrepasar ampliamente los marcadores de sus homólogos tras ir muy a la zaga durante años. 

El precio del oro ha terminado en positivo los tres trimestres del año, hasta firmar una revalorización desde enero del 44% a cierre del mes de Septiembre. Marcaba el enésimo récord este año en 3.844 dólares por onza al cierre de los mercados europeos ayer y enfila su mejor ejercicio desde que en 1979 se disparase un 136% como colofón a diez años marcados por la inflación, los desequilibrios económicos y la crisis del petróleo a mitad de la década. El contexto es distinto en 2025 y el oro se beneficia de las bajadas de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal y la debilidad del dólar estadounidense, que, además, abarata la compra del metal porque los metales están referenciado a esta divisa, la arbitrariedad de las políticas de Donald Trump, con el intento de injerencia en la Fed como punta de lanza para el metal precioso, las tensiones geopolíticas, con las guerras en Europa y Oriente, las compras de los bancos centrales, que son el gran sostén de los precios de la materia prima, la demanda de desde Asia, principalmente de China, y más recientemente un importante incremento de la compra de oro a través de ETF referenciados a la materia prima. El oro ha pulverizado la mayoría de las previsiones de las firmas de inversión para este año. Pero cada vez son más los expertos que no descartan que alcance los 4.000 dólares por onza a cierre de año porque los vientos a favor permanecen prácticamente intactos y sin visos de que cambien. “El oro es una reserva de valor que no solo depende de la confianza institucional”, asegura Goldman Sachs. La entidad estadounidense prevé que cotizará sobre los 4.000 dólares por onza a mediados de 2026, pero no descarta que, incluso, pueda llegar a los 5.000 dólares por onza. El precio promedio para las mismas fechas de Deutsche Bank también son los 4.000 dólares por onza y el banco alemán considera que es “más probable que haya un mayor repunte que una corrección a la baja”.

Precio del oro últimos 12 meses:

El mercado estará atento este fin de semana a la reunión de la OPEP+ de este domingo, en la que podría acelerar la devolución de oferta al mercado (500.000 barriles al día en los próximos tres meses frente a los +137.000 en octubre) con el fin de recuperar cuota, una posibilidad que ha pesado sobre el precio del Brent a lo largo de esta semana, que ha caído un 8%, puesto que, de materializarse este rumor, incrementaría el exceso de oferta previsto para 2026, especialmente en un contexto de debilidad de la demanda.

Precio del Brent últimos 12 meses:

Importante esta semana:

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respaldaba este lunes el plan de paz de 20 puntos para Gaza propuesto por Trump, alineándose con Estados Unidos en la búsqueda de una salida negociada al conflicto, aunque reina el escepticismo de su viabilidad al no considerar a Hamás en la elaboración del acuerdo. Por su parte, Hamás deberá liberar a los rehenes israelíes en un plazo de 72 horas para garantizar el cese inmediato de las hostilidades. Este plan, contempla otras cláusulas relevantes: 

–  Ayuda humanitaria inmediata.

–  Desmilitarización de Gaza: Gaza quedará libre de terrorismo, los miembros de Hamás que entreguen las armas recibirán amnistía y no podrán ejercer ningún papel en la gobernanza de Gaza.

–  No ocupación ni anexión: Israel no ocupará ni anexionará Gaza y, en el futuro, podrán crearse las condiciones para la creación de un Estado palestino.

–  Intercambio de prisioneros: una vez liberados los rehenes israelíes –se estima que son una veintena–, Israel procederá a liberar a más de 1.700 detenidos gazatíes.

Según el Financial Times, la Casa Blanca mantendrá el tope del 15% sobre importaciones farmacéuticas de la UE y Japón, mientras la UE planea duplicar al 50% los aranceles al acero británico y recortar a la mitad las cuotas del acuerdo post-Brexit. Por otra parte, según Reuters, Trump estudia nuevos gravámenes a dispositivos electrónicos extranjeros en función del número de chips que contengan.

En cuanto a datos macroeconómicos en Estados Unidos esta semana hemos tenido datos mixtos. Por el lado negativo, la confianza de los consumidores bajó más de lo esperado al retroceder en septiembre hasta 94,2 desde el 97,8 anterior y por debajo del 96 previsto. Con esta caída, la confianza se sitúa en mínimos desde abril tras el Liberation Day. Además, este descenso vino tanto por el lado de las expectativas al bajar hasta 73,4 desde el 74,7 anterior, como de la situación actual que retrocedió hasta 125,4 desde el 132,4 previo. Por el lado positivo, señales de fortaleza del mercado laboral, con las vacantes sin cubrir repuntando ligeramente y situándose en 7,23 millones de personas frente a 7,21 millones previos, un dato que además se revisó al alza. Con esto, el ratio de vacantes/desempleados se sitúa en niveles de 0,98x, aún por encima del 0,93x promedio previo a la pandemia. Unido a esta cifra, también conocimos que los despidos bajaron en el mes hasta 1,72 millones, de manera que la tasa de despido sigue estable en niveles muy reducidos del 1,1%. Esto que confirma que atravesamos un periodo de menor creación de empleo, pero con los despidos contenidos. 

Siguiendo en Estados Unidos los datos de creación de empleo privado de la consultora ADP siguen apuntando a un enfriamiento del mercado laboral. Esta publicación, aunque no suele coincidir con las cifras que publica el Bureau of Labor Statistics (BLS), cobra especial relevancia en esta ocasión ante el cierre de Gobierno, hoy deberían publicarse los números oficiales, algo que se pospondrá hasta la reapertura de la Administración. En números, en septiembre se destruyeron -32 mil puestos de trabajo según ADP, muy por debajo de los +51 mil previstos por los analistas y de los -3 mil correspondientes a agosto (dato que se revisó a la baja considerablemente). 

Trump volvió a atacar a Powell, llamándole “obstruccionista” y diciendo que reacciona demasiado tarde en política monetaria (“Powell too late”). Por otra parte, la Casa Blanca acepta el fallo del Tribunal Supremo que rechaza la petición de Trump de destituir inmediatamente a la gobernadora Lisa Cook.

En Francia, el Primer Ministro, Lecornu, descartó medidas de austeridad drásticas y propuso solo pequeños ajustes a los objetivos presupuestarios, manteniendo la prioridad de reducir el gasto en general pero con más fondos para pensiones y sanidad, la senda oficial apunta a bajar el déficit del 5.4% en 2025 al 4.7% en 2026, ligeramente menos ambicioso que el plan de Bayrou que planteaba un 4.6% en el próximo año. Lecornu iniciará una ronda de reuniones con los grupos parlamentarios en busca de apoyos para los presupuestos de 2026. Estas conversaciones, las últimas antes de la presentación oficial del borrador el próximo 13 de octubre, son clave para la supervivencia del Gobierno, que se enfrenta a una posible moción de censura si no logra consensos suficientes

Villeroy, gobernador del Banco Central de Francia, afirmó que el principal problema económico del país es el endeudamiento y el déficit, alertando de que la deuda puede llegar a asfixiar la economía. En este sentido, según prensa, el gobierno estudia aumentar el impuesto único a las rentas del capital, para reforzar ingresos fiscales. Este impuesto se introdujo en 2018 y consiste en aplicar un tipo fijo del 30% a la mayoría de rendimientos del capital mobiliario (dividendos, intereses, plusvalías mobiliarias…).

En Europa el miércoles conocimos datos de inflación, muy en línea con las estimaciones del consenso, donde en términos generales todas las economías mostraron un comportamiento similar, en el que la mayor parte del repunte proviene de la energía y de efectos temporales, con la inflación subyacente mostrando más persistencia, especialmente en servicios. El dato preliminar de inflación correspondiente al mes de septiembre se saldó con una aceleración de la referencia general desde el 2,0% hasta el 2,2% interanual, en línea con las estimaciones del consenso. Por su parte, la referencia subyacente se mantuvo estable en el 2,3% por quinto mes consecutivo.

Según Reuters, la OPEP prepara un nuevo aumento de producción de 137.000 barriles diarios a partir de noviembre, lo que ha generado ventas en el petróleo a medida que los inversores digieren ese probable aumento de la producción y el fin del conflicto armado en Gaza. De esta manera, las preocupaciones ante un posible exceso de oferta, 1,6 millones de barriles diarios para 2026 según la EIA, siguen penalizando a la cotización. Con todo esto, la referencia Brent ha caído cerca de un -6% esta semana al situarse cerca de los 65 dólares barril.

En España el lunes conocimos datos de inflación, el dato avanzado de la inflación del mes de septiembre arroja una aceleración que amenaza con impregnar las lecturas del Índice de Precios de Consumo (IPC) de aquí a final de año. En el avance publicado esta semana por el Instituto Nacional de Estadística (INE) la inflación general registra un avance del 2,9% interanual, lo que se traduce en el mayor incremento de los precios de consumo desde el pasado mes de febrero (+3%). La subida registrada tiene su origen, según explica el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, en los precios de los carburantes y la electricidad que bajaron menos que en el mismo mes de 2024. Con este repunte de dos décimas en el noveno mes del año, el IPC interanual retorna a las subidas después de que en agosto se mantuviera en el 2,7%, la misma tasa registrada en julio. El INE incorporó igualmente en el avance de datos del IPC una estimación de la inflación subyacente (sin alimentos no elaborados ni productos energéticos), que en septiembre disminuyó una décima, hasta el 2,3%. Con este descenso, la inflación subyacente rompe con dos meses consecutivos de alzas interanuales. Aquí, los expertos anticipan que la tendencia la puede haber marcado una moderación de los precios de los servicios turísticos, si bien habrá que esperar a conocer el desglose de la cesta de la compra que el INE publicará el próximo 15 de octubre. En términos mensuales (septiembre sobre agosto), el IPC bajó un 0,4%, su mayor descenso mensual desde septiembre de 2024, cuando disminuyó un 0,6%. Por su parte, el IPC armonizado (IPCA) elevó tres décimas su tasa interanual en septiembre, hasta el 3%, y subió un 0,1% en valores mensuales. Mientras que la inflación subyacente del IPCA se estima en un 2,4% para el noveno mes del año, según apunta Estadística.

En China, el PMI manufacturero repuntó más de lo previsto en septiembre, de 49,4 a 49,8 frente al 49,6 esperado, aunque se mantiene en terreno de contracción de la actividad, Por su parte, la referencia de servicios bajó de 50,3 a 50 frente al 50,2 esperado, indicando debilidad en servicios. Por su parte, los PMI’s privados de RatingDog superaron las expectativas, con la referencia composite pasando de 51,9 a 52,5.


Sillas musicales, edición IA: ¡escuchen con atención! Sumant Wahi, gestor de carteras del sector tecnológico en Man Group.

Con la avalancha de dinero que se invierte en todo lo relacionado con la IA, cabe preguntarse cuántos centros de datos necesita realmente el mundo. ¿Llegará un momento en que la música se detenga? Nadie toca la campana cuando el mercado alcanza su punto álgido, pero vale la pena estar atento a las señales de advertencia.

La durabilidad del ciclo de gasto de capital en IA es la cuestión más importante para los inversores en renta variable (especialmente en EE. UU.) durante los próximos años. Las estimaciones actuales sugieren que la construcción de centros de datos podría estar apuntalando la economía estadounidense frente al debilitamiento del mercado laboral y, como mínimo, está contribuyendo de manera significativa al crecimiento económico.

Sin embargo, el auge de la IA ha creado una economía circular en la que los mayores ganadores están financiando esencialmente a sus propios clientes, y cuando este juego de sillas musicales termine, podría arrastrar consigo a casi una cuarta parte del S&P 500.

El mayor ganador hasta ahora es Nvidia. Tras el momento ChatGPT, los chips avanzados de Nvidia se han vendido como pan caliente y los ingresos trimestrales de la empresa se han disparado de 5 000 a 50 000 millones de dólares en unos dos años, con márgenes impresionantes.

Figura 1. Nvidia es la gran ganadora del auge de la IA


Fuente: Bloomberg, a 26 de septiembre de 2025.

Con una capitalización bursátil que supera los 4 billones de dólares, los inversores de Nvidia esperan que el crecimiento continúe sin cesar durante los próximos años. Y, hasta ahora, todo parece ir según lo previsto. Los hiperescaladores siguen aumentando sus compromisos de inversión y ningún competidor en el sector de los chips avanzados ha conseguido (¿todavía?) una cuota de mercado significativa.

Estancamiento del flujo de caja

Pero, ¿en qué momento esperarán los accionistas de los hiperescaladores obtener un rendimiento de su inversión? En Microsoft, Meta, Alphabet y Amazon, los gastos de capital han crecido significativamente más rápido que los flujos de caja, y en los cuatro casos, el flujo de caja libre se ha estancado desde 2021 y se espera que siga así este año y el próximo.

El último en incorporarse al sector, Oracle, que se ha reinventado por completo en los últimos años, ha pasado de ser una fuente de ingresos a registrar su primer déficit de flujo de caja libre desde el 1990 (!). Esto, junto con el enorme aumento previsto en los gastos de capital durante los próximos años, puede explicar su reciente emisión de bonos por valor de 18 000 millones de dólares.

Figura 2. La gran contracción del flujo de caja tras la fiebre inversora en IA de las grandes tecnológicas


Fuente: Datos de la empresa, Bloomberg, a 26 de septiembre de 2025.

Por supuesto, ¿a quién le importan realmente los aburridos datos de los estados financieros? ¡La oportunidad que se nos presenta es enorme! Pero la creciente circularidad de la economía de la IA podría ser una señal de alarma. Está bien documentado que muchos de los Magnificent 7 son los mayores clientes de Nvidia : Microsoft, Meta, Amazon y Alphabet representaron recientemente más del 40 % de sus ingresos.

Hace unas semanas, Oracle anunció que sus proyecciones de facturacion habían aumentado un 359 %, hasta alcanzar los 455 000 millones de dólares, impulsadas por múltiples contratos de miles de millones de dólares. Pero resultó que 300 000 millones de dólares procedían de OpenAI, que actualmente no tiene acceso a esa cantidad de capital.

De hecho, OpenAI ha elevado recientemente su estimación de consumo de efectivo entre ahora y 2029 de 35 000 millones de dólares a 115 000 millones (podemos suponer que parte de esa cantidad corresponde al contrato con Oracle). Y el consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, ha dicho que quiere gastar billones invirtiendo en este ámbito, lo que parece ambicioso dada su tasa de consumo actual y el hecho de que la empresa ha alcanzado recientemente los 12 000 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales. ¿Quién podría acudir al rescate?

La enredada red

Por suerte, Nvidia acaba de anunciar una financiación de capital de hasta 100 000 millones de dólares para OpenAI (repartida a lo largo de varios años) con el fin de construir centros de datos de IA que, atención, albergarán los chips de IA de Nvidia.

Para ser justos, Nvidia está generando tanto dinero que realmente puede permitirse esta inversión. Pero la imagen que da deja un poco que desear. Y puede que Nvidia alquile los chips a OpenAI, lo que podría exponer a Nvidia a un mayor riesgo desde el punto de vista de la depreciación.

Además, Nvidia ya ha invertido en CoreWeave y Lambda, empresas que alquilan capacidad de IA que utiliza chips de Nvidia. Sin embargo, la magnitud de esas inversiones fue un orden de magnitud menor que la inversión en OpenAI. CoreWeave ha ampliado recientemente su relación con OpenAI, lo que es bueno para ellos, ya que Microsoft es actualmente responsable del 71 % de sus ingresos. Esto se está convirtiendo en una red bastante enredada y es difícil seguir el hilo de todas las conexiones, pero tal vez no haya nada que ver aquí.

Sam Altman, de OpenAI, dijo recientemente: «A medida que la IA se vuelva más inteligente, el acceso a ella será un motor fundamental de la economía y tal vez, con el tiempo, algo que consideremos un derecho humano fundamental». Si la IA se convierte realmente en un derecho humano fundamental, tal vez ninguna cantidad de capital sea excesiva para asegurar esta tecnología para nuestro futuro.

Por supuesto, una hipótesis alternativa podría ser que se ha desarrollado un ecosistema de defensores de la IA para justificar que los inversores se desprendan de su capital ganado con tanto esfuerzo. Curiosamente, al parecer estas dos hipótesis no son mutuamente excluyentes, ya que Altman también ha dicho que «alguien va a perder una cantidad fenomenal de dinero».

Las cinco acciones de la figura 2 representan actualmente el 24,4 % del S&P 500. Cuando la música se detenga, el impacto será más amplio que el de los inversores dedicados a la IA. La pregunta del billón de dólares es si tendremos que preocuparnos por esto en 2026 o si tenemos un poco más de tiempo.


La paradoja de la U. Manuel Conthe (Expansión 1 de Octubre)

En su artículo “El Rey me representa” (El Mundo, 26 de septiembre), el gran periodista y analista político Ignacio Torreblanca formuló una paradoja política que, de mucha actualidad, trasciende nuestras fronteras y parte de esta constatación:

“Las estrategias políticas de hoy tienen como objetivo radicalizar a los votantes para que, pase lo que pase en su mitad, nunca crucen las líneas partidistas y se vayan al otro lado. Los votantes no anclados, que inclinando su voto a uno u otro lado cambiaban el sentido de una elección, están en extinción o viven en la orfandad que les provoca ver a partidos y líderes desplazarse hacia los extremos”. 

Teorema del votante en la mediana. La certera afirmación de Torreblanca muestra que en muchos países –Estados Unidos, con Trump y su MAGA, o España, con el PSOE de Sánchez y el Vox de Abascal– desde hace algunos años no resulta ya aplicable el llamado “teorema del votante en la mediana” (median voter theorem).

Ese teorema, enunciado por el matemático estadounidense Duncan Black en 1947, y al año siguiente por el economista Kenneth Arrow (premio Nobel de Economía 1972), fue popularizado por el también economista estadounidense Anthony Downs en “Una teoría económica de la democracia” (1957). En su influyente libro, Downs pronosticaba que si la ideología política de los votantes se distribuye según cierto eje (por ejemplo, izquierda-derecha) con un “único pico” (single-peaked) –tiene, por ejemplo, forma de campana, con muchos votantes agrupados en una única posición central–, los dos grandes partidos políticos convergerán hacia el centro y adoptarán programas que reflejen el punto de vista del votante situado en el medio de la distribución ideológica (es decir, el “votante mediano”, aquel que tiene un 50% de los votantes a su izquierda y otro 50% a su derecha). A conclusión parecida había llegado en los años 20 el matemático estadounidense Harold Hotelling al analizar un mercado con dos únicos fabricantes (duopolio): así, si los bañistas en una playa se distribuyen de forma uniforme a lo largo de ella y hay dos únicos vendedores de helados, estos plantarán sus carritos justo en el centro de la playa, para atender cada uno a la mitad más próxima de la clientela. No tendrán otra alternativa, porque si uno se mueve hacia un extremo, el otro se le acercará y logrará ampliar su clientela, al quedarse con la mitad más próxima de la clientela entre ambos carritos. 

El resultante “principio de diferenciación mínima” enfadará a quienes, situados en los extremos de la playa, tengan que andar mucho para comprar un helado.

La Transición española, aunque multipartidista, reflejó en gran medida ese “modelo Hotelling-Downs” de convergencia hacia el centro: en el año 1976 Adolfo Suárez plantó su “carrito” (UCD) en el centro político y logró una mayoría suficiente para ser investido; y, a partir de 1982, el PSOE de Felipe González logró sucesivas mayorías gracias a un programa socialdemócrata liberal y moderado (yo todavía lo añoro). Otro tanto ocurrió durante décadas en Estados Unidos, cuna del modelo Hotelling-Downs.

La paradoja del tonto útil. Desde hace años, sin embargo, muchos líderes políticos han descubierto que si logran enardecer las pasiones e impulsos más tribales y primitivos de sus votantes –como el nacionalismo, el miedo a los inmigrantes, el rechazo a la libre empresa o la hostilidad al mérito y a quienes triunfan–, sus esfuerzos podrán granjearles una mayoría absoluta –como ha logrado Trump–; votos suficientes para alcanzar y mantenerse en el poder –como ha conseguido Sánchez–; o escaños suficientes para tener protagonismo público e incluso influir en quienes necesitan su apoyo –como Abascal–. En presencia de múltiples partidos, podrá surgir otra paradoja, la del “tonto útil”: en efecto, un partido extremo y sus votantes –como, en España, Vox–, al enardecer a los votantes de un político que abominan, pueden, paradójicamente, hacer que se mantenga en el poder, y convertirse, en la práctica, en su mejor aliado.

La paradoja de la polarización se manifiesta también en los medios de comunicación, como explica Torreblanca cuando describe la estrategia del cofundador y presidente de Fox News, la cadena de noticias ultraconservadora estadounidense: “La estrategia de Roger Ailes, sin la cual no se puede explicar la división en dos mitades que sufren nuestras democracias, aspiraba a darle la vuelta a esa campana para estrujarla y convertirla en una U, donde todo el mundo se agrupara en los extremos, no dejando a nadie en el centro”.

En mi opinión, la manifestación tristemente cotidiana de esa estrategia de polarización que, con mayor o menor intensidad, impulsan muchos políticos y medios la describió el gran escritor británico George Orwell en su obra 1984: el ritual diario de los “dos minutos de odio” (two minutes hate), en el que el Gran Hermano atiza a través de una gran pantalla el odio de las masas hacia el enemigo público del partido y el irrefrenable deseo de destruirlo.

La paradoja de Torreblanca. Como le ocurre a Ignacio Torreblanca, yo también valoro “el esfuerzo del Rey por encontrar el tono y las palabras para dirigirse y hacerse escuchar por esa parte (mayoría, espero) de la ciudadanía que rechaza la política de trinchera y sin espacio para los matices que nos anega”. Y comparto su paradójica conclusión, que en el título de esta columna he llamado “paradoja de la U”, pero que bien podríamos llamar “paradoja de Torreblanca”: “Cuando escucho el discurso del Rey sobre Gaza en Naciones Unidas y lo sumo a otros pronunciados recientemente, pienso: la Jefatura del Estado, definida por su carácter no electivo, es, paradojas de la vida, la institución que mejor me representa”.

He ahí, en esencia, esa gran paradoja política: en aquellas democracias en las que los partidos adoptan una estrategia de polarización, luchan de forma cainita por llevar a los votantes a sus trincheras y evitan todo consenso, puede ser un cargo público no electo –como Don Felipe–, precisamente porque ese carácter no electivo le aleja de la refriega política, quien mejor representa el punto de vista de la amplia franja de ciudadanos que detestamos la polarización.


Europa, alternativa de inversión frente al imprevisible EEUU. Chris Iggo. Cio Axa Investment Managers (BNP Paribas)

El mundo está cambiando y los inversores deben tener una visión clara de cómo y qué significa en nuestro caso.

Europa es un bloque económico importante con una influencia política sustancial en el escenario mundial. Sin embargo, la narrativa sobre las perspectivas europeas es menos clara. Se ha avanzado mucho en la creación de una economía europea unificada: el mercado único es un éxito, al igual que el euro. Sin embargo, la unificación de la banca y los mercados de capitales es dolorosamente lenta.

Con demasiada frecuencia se considera que la regulación está frenando la innovación. Varios miembros de la UE se enfrentan a decisiones fiscales difíciles, en un contexto de fragmentación política. Externamente, el conflicto de Ucrania crea una frágil situación de seguridad en el Este del continente.

Desde la victoria de Friedrich Merz en las elecciones federales alemanas en febrero han aumentado las expectativas de un impulso significativo a la economía europea a partir de sus planes para aumentar el gasto en defensa e infraestructura.

Dichos planes están ampliamente alineados con las recomendaciones del informe Draghi, incorporando la digitalización, la modernización de la red eléctrica y un mayor gasto en seguridad.

Otros Estados miembros se han comprometido a aumentar el gasto en defensa. Existe un claro potencial para aumentar la producción de varias industrias en las cadenas de suministro de los sectores de defensa, infraestructura, energía y comunicaciones. Esto ha respaldado el desempeño de las Bolsas en 2025.

Adicionalmente, Europa sigue siendo líder en sostenibilidad, con el Pacto Verde impulsando la transición energética y la actividad de inversión europea regida por factores ambientales y sociales en mucha mayor medida que en otras regiones. Junto con el apoyo gubernamental, esto también debería respaldar el crecimiento de la productividad a largo plazo. Un ejemplo de ello es el mercado de bonos verdes, que ha demostrado cómo los mercados financieros europeos pueden contribuir significativamente a la financiación de la transición.

Con las fortalezas existentes de Europa en áreas como energías renovables, servicios digitales y financieros y la tecnología, las oportunidades potenciales para los inversores de renta variable a largo plazo son claras. El hecho de que las empresas europeas tiendan a pagar más en dividendos también es atractivo.

Sin embargo, a corto plazo hay desafíos. Europa llegó a un acuerdo comercial con Estados Unidos a finales de julio, pero es una economía más abierta que la norteamericana o la china y, como tal, corre el riesgo de cualquier cosa que socave la competitividad de sus exportaciones o ponga barreras al comercio.

Por ahora, la esperanza es que una mayor claridad en el comercio limite la desventaja del crecimiento económico.

Otra preocupación son las perspectivas fiscales en algunos países. La de Francia es especialmente preocupante, dados los recientes fracasos políticos para avanzar en la consolidación fiscal. Sin embargo, en conjunto, las perspectivas se comparan bien con las de Estados Unidos, lo que debería significar menores rendimientos reales de los bonos y menos volatilidad del mercado.

Rendimiento de la deuda

Los diferenciales entre los rendimientos de los bonos soberanos de la zona euro son bajos y más estables que en cualquier otro momento desde la crisis de deuda europea hace más de una década, gracias a un mejor crecimiento y consolidación fiscal en países del sur como España, Italia y Portugal.

La renta variable europea debería seguir ofreciendo un atractivo equilibrio entre crecimiento y rentabilidad de los ingresos en el próximo año. El contexto de débil crecimiento del PIB no ha impedido que las ganancias corporativas crezcan a un ritmo alto de un dígito. Mientras tanto, las empresas europeas se están adaptando a las oportunidades que brinda la inteligencia artificial.

Por el lado de la renta fija, los bonos de alto rendimiento han sido gratificantes, mientras que los diferenciales de crédito europeos reflejan la salud de los balances corporativos. En última instancia, Europa puede ofrecer una opción diferente para los inversores, dada la creciente imprevisibilidad de Estados Unidos y los destinos más desafiantes políticamente en otros lugares. Si los mercados europeos continúan prosperando, el euro tendrá un buen desempeño, y los inversores a largo plazo deberían ser recompensados con rendimientos saludables a medida que el crecimiento se vuelva más sostenible en la región.


Buen Fin de Semana!

Comentario de mercado viernes 26 de Septiembre del 2025.

Lo que más impacto ha tenido esta semana en los mercados ha sido el dato de PIB americano conocido ayer, que sorprendió al alza e hizo que las Bolsas cayeran, que el dólar se apreciase con fuerza y que el Bono americano a 10 años volviese a tocar el 4,20%… El Gobierno de Estados Unidos anunció ayer una revisión al alza del Producto Interno Bruto del segundo trimestre hasta el 3,8%, frente al 3,3% anterior. Según la tercera estimación difundida por la Oficina de Análisis Económico, Estados Unidos creció a ritmo anualizado medio punto más entre abril y junio de lo que se estimaba inicialmente, además de un 0,9% más respecto a los tres primeros meses del año. El ajuste refleja una corrección importante en el gasto de los consumidores, que se revisó desde un crecimiento del 1,6% hacia un 2,5% en términos anualizados. Además, las “ventas finales al sector privado nacional”, una métrica clave para medir la demanda subyacente, pues excluye comercio exterior, inventarios y gasto público, se elevó un 2,9%, frente al 1,9 % estimado anteriormente. Sin embargo, los analistas recuerdan que este resultado al alza debe interpretarse con cautela, ya que detrás de la aparente fortaleza estructural del consumo, se aprecia el efecto distorsionado de las cifras vinculadas al comercio internacional y la primera etapa de la entrada en vigor de algunos de los aranceles que entraron en vigor en el segundo trimestre del año. De hecho, la cifra publicada ahora choca también con los datos del primer trimestre, cuando la economía estadounidense registró una caída del 0,6% como resultado de un frenético adelantamiento de importaciones antes de que entraran en vigor los aranceles. Durante los siguientes tres meses, esa dinámica se revirtió, las importaciones se desplomaron un 30%, lo que, al restarse del cálculo del PIB, contribuyó artificialmente al crecimiento agregado. Aun así, el motor del ajuste al alza ha sido el gasto de los hogares, que mostró un desempeño más vigoroso del estimado en encuestas previas. En concreto, el repunte del gasto en servicios (transporte, seguros y servicios financieros) fue uno de los grandes protagonistas. Además, el alza en las ventas finales al sector privado sugiere que empresas y hogares destinaron más recursos a inversión y consumo del que se pensaba inicialmente, una señal que pone de manifiesto la fortaleza de la demanda interna, pese a las turbulencias del comercio internacional. Por el contrario, el gasto público figura entre las partidas que más se resintió, con una contracción del 0,1% (frente al 0,2% estimado anteriormente). Aun así, la inversión privada en algunos capítulos, como el residencial, aún muestra debilidad, a la espera de que los tipos de interés se moderen, algo que la Reserva Federal empezó a hacer este mes de septiembre, por lo que su efecto todavía no se aprecia en estas estadísticas. Precisamente, para la Fed este dato se convierte en un nuevo quebradero de cabeza, justo ahora que había retomado los recortes de tipos. Un alza tan fuerte en la revisión del PIB del segundo trimestre da argumentos a su presidente, Jerome Powell, para volver a frenar la desescalada en el precio del dinero, justo en contra de los deseos de la Casa Blanca. El riesgo geopolítico se mantiene alto, llevando al precio del petróleo Brent cerca de 70 dólares por barril (+4,5% en la semana) y al oro a nuevos máximos históricos, lleva una subida del 2% en la semana, y del 43% en 2025.

Precio del oro en el 2025:

Estas semanas está muy movido el mercado de deuda soberana, en Europa por la difícil situación de Inglaterra y Francia. En el caso británico, la última subasta de bonos a 30 años registró una demanda inferior a la esperada, marcando el nivel más bajo en los últimos dos años. La incertidumbre en torno a la renovación presupuestaria prevista para noviembre mantiene a los inversores con muchas dudas respecto a la deuda inglesa. Inesperados giros presupuestarios y un aumento en los costes financieros dejan un agujero en las cuentas públicas que solamente una nueva subida de impuestos podría solucionar. Todo ello en medio de una economía que no acaba de despegar (último dato del 2T25 +0,30%). Por su parte, en Francia, Marine Le Pen está intensificando la presión sobre el Gobierno de Emmanuel Macron para que convoque elecciones anticipadas, aprovechando la debilidad institucional tras la dimisión del ex primer ministro Bayrou. Aunque Le Pen ha manifestado tener una relación cordial con el nuevo primer ministro Lecornu, ha dejado claro que difícilmente respaldará una ley presupuestaria que siga la línea de la anterior Administración, lo que complica las negociaciones con el principal partido de la Asamblea Nacional de cara a la aprobación de los nuevos presupuestos. La situación política condiciona profundamente la agenda económica. La compleja tarea de equilibrar las cuentas públicas mediante medidas impopulares paraliza a los Gobiernos de ambas naciones, especialmente en Francia, donde el partido en el poder no cuenta con mayoría parlamentaria. Además, el elevado endeudamiento, que se extiende en buena parte de los Gobiernos occidentales, genera un efecto contagio en los mercados.

Rentabilidad del Bono a 10 años Francés (línea amarilla) y del Bono a 10 años británico (línea blanca) durante los últimos 5 años.

Esta semana también ha tenido un movimiento fuerte el dólar, que capitaliza tanto las mayores rentabilidades de su deuda, un dato fuerte del PIB que complica más bajadas de tipos, y el menor apetito por el riesgo derivado de la retórica militar en la Europa del Este, con lo que se ha apreciado contra todas las monedas del G-10.

Eurodólar último mes:

Esta semana Estados Unidos rebajaba los aranceles a los automóviles europeos al 15% con efectos retroactivos desde el 1 de Agosto, también se hacían efectivos unos menores aranceles en farma, metales y aeronaves a partir del 1 de Septiembre, pero ayer Trump anunció aranceles del 100% a productos farmacéuticos a partir del 1 de Octubre, a menos que la compañía esté construyendo una planta en Estados Unidos. Se estima que podría aumentar el arancel medio en un 3%, desde actual 18%, aunque buena parte se podría compensar con las exenciones. Los países más afectados serían Singapur y Suiza. En las próximas semanas podrían anunciarse aranceles a semiconductores y minerales críticos, aprovechando la Sección 232 (aranceles sectoriales) para compensar la potencial invalidación de los aranceles recíprocos, el Tribunal Supremo se pronunciará el próximo 5 de Noviembre.

En el mundo corporativo Nvidia sigue siendo noticia, tras anunciar la semana pasada la adquisición de 5.000 millones de dólares en Intel para formalizar una alianza entre ambas compañías, este lunes comunicó un acuerdo con OpenAI, en el que invertirá 100.000 millones de dólares destinados al desarrollo de nuevos centros de datos para el entrenamiento y evolución de modelos de próxima generación. Se prevé que el despliegue de estos centros requerirá una potencia eléctrica de 10 GW, equivalente al consumo de una ciudad de ocho millones de habitantes. La primera fase empezará el año que viene y servirá de estreno para su nuevo chip Rubin, que vendrá acompañado por una nueva arquitectura de servidores llamada Vera Rubin. La inversión será paulatina, reservándose el derecho de continuar si OpenAI no crece al ritmo esperado, y el despliegue total del proyecto llevará varios años. Además, parte del acuerdo incluye que la compañía fundada por Sam Altman compre chips de centros de datos de Nvidia y que esta obtenga una participación en OpenAI, aunque sin control mayoritario, por otro lado, OpenAI podrá seguir ganando capacidad computacional ante un negocio cuyos ingresos se están incrementando, aunque todavía resultan insuficientes para las ambiciones de la organización. Este nuevo proyecto permitirá reducir sus costes de capital, complementando la iniciativa Stargate respaldada por Softbank y Oracle, además del apoyo estratégico de Microsoft. Con este movimiento, Nvidia no solo aspira a mantenerse como el principal facilitador de la infraestructura de inteligencia artificial, sino que también busca involucrarse activamente en el despliegue tecnológico y en el desarrollo práctico de los modelos de IA. El CEO de Nvidia ha subrayado en varias ocasiones que la compañía pretende ser mucho más que un simple fabricante de semiconductores. Además, OpenAI planea invertir 400.000 millones de euros en la construcción de cinco nuevos centros de datos en Estados Unidos junto con Oracle y Softbank. El proyecto refleja la magnitud de la apuesta por la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial generativa, y supone uno de los anuncios de inversión más ambiciosos en este sector, con implicaciones tanto tecnológicas como energéticas.

Acción Nvidia últimos 5 años:

En los últimos días se ha visto el mayor flujo comprador intradía en ETFs de Oro de los últimos 3 años, lo que podría explicar la subida del precio del oro de esta última semana.

Importante esta semana:

La Reserva Federal vive un intenso debate interno sobre la dirección de la política monetaria, el recientemente nombrado gobernador de la Fed y simultáneo consejero de la Administración de Trump, Stephen Miran, defiende bajadas de 50 puntos básicos en las dos reuniones restantes del año, mientras que el resto de los gobernadores abogan por un enfoque más prudente. Miran advirtió que la política actual es demasiado restrictiva y pidió bajar los tipos de interés de forma más agresiva para evitar un aumento del desempleo, argumentando que el tipo neutral ha caído por factores como los aranceles y los cambios fiscales. Considerando que el nivel actual de tipos se encuentra en el 4-4,25%, el gobernador estima la tasa neutral en aproximadamente el 2,5%, inferior a la mediana del 3% de la Fed. Por el contrario, el presidente de la Fed de Saint Louis apoyó el último recorte como medida preventiva, pero considera que hay poco margen para más bajadas debido a la persistencia de una inflación elevada, y sólo respaldaría nuevas reducciones si el mercado laboral muestra mayor debilidad y la inflación se mantiene controlada. La presidenta de la Fed de Cleveland señaló que deberían ser más prudentes, considerando que aún hay señales de robustez en el empleo, con despidos y tasa de desempleo bajos, pero la inflación podría permanecer por encima del objetivo del +2% durante los dos próximos años. Por su parte, el presidente de la Fed de Atlanta sólo prevé un recorte de tasas para este año, ya que persisten sus preocupaciones sobre la inflación. Según sus proyecciones, la inflación subyacente cerrará el año en +3,1% y el desempleo aumentará hasta el 4,5%, sin que la inflación regrese al objetivo de la Fed antes de 2028.

En una intervención esta semana del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, reiteró los riesgos que enfrenta tanto el mercado laboral como la inflación, en línea con sus declaraciones anteriores. Durante la sesión de preguntas, minimizó el papel de la inteligencia artificial en la desaceleración de la contratación, atribuyéndola principalmente al impacto de los aranceles. Powell señaló que los importadores estadounidenses están absorbiendo la mayor parte de las tarifas, aunque considera que este efecto será transitorio, sin precisar un horizonte temporal claro. Sin implicaciones monetarias de gran calado, la rueda de prensa sirvió para estructurar la visión de Powell sobre los aranceles, basada en quién asume el coste del impacto tarifario, si lo hacen los consumidores, se incrementa la inflación, si lo hacen los importadores, se resiente el empleo. En ambos casos, se mantiene la perspectiva de que este shock será temporal.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, declaró que Washington está dispuesto a realizar una intervención “grande y contundente” para estabilizar los mercados argentinos.

Trump cambió nuevamente de postura esta semana afirmando que Ucrania estaría en condiciones de recuperar todo el territorio perdido frente a Rusia. Por otra parte, el Presidente rechazó reunirse con los demócratas para tratar de evitar el inminente cierre del gobierno.

Nagel, presidente del Bundesbank y miembro del Banco Central Europeo, señaló que no le preocupan las valoraciones actuales del euro. Añadió que la moneda necesita un papel global más fuerte, aunque admitió que no puede sustituir al dólar como divisa de reserva principal.

En Alemania, el Ministerio de Finanzas reconoce que la economía no mostrará un repunte significativo a corto plazo, reflejando la persistencia de un crecimiento débil. No obstante, según el boletín fiscal de agosto la recaudación tributaria registró un aumento del 2% interanual, lo que ofrece cierto alivio en las cuentas públicas pese a la falta de impulso económico

También en Alemania conocimos el miércoles una moderación en septiembre de todos los componentes de la confianza empresarial alemana IFO, tanto situación actual como expectativas frente a las expectativas de ligera mejora. Este empeoramiento se produce tras un PIB del segundo trimestre débil (-0,1%) ante la menor demanda de Estados Unidos tras la acumulación de inventarios en el primer trimestre (PIB +0,3%) para adelantarse a la implantación de aranceles. El menor optimismo, más allá del impacto de aranceles y un euro fuerte, podría achacarse a la falta de concreción de reformas necesarias para aumentar la competitividad y permitir que Alemania salga de 3 años de estancamiento. De hecho, los principales institutos económicos esperan un crecimiento del PIB para este 2025 del +0,2%, y no será hasta 2026-2027 cuando se produzca la aceleración a +1,3% y +1,4% respectivamente con el apoyo de mayores inversiones en infraestructuras, unos 500.000 millones de euros, siempre y cuando éstas se destinen a su objetivo y no a cubrir agujeros presupuestarios.

En Europa el martes se publicó el PMI composite de septiembre del conjunto de la Unión Europea que mejoró ligeramente respecto al mes anterior al pasar de 51 a 51,2, en línea con lo esperado por el consenso (51,1). La referencia afianza su posición por encima del nivel de neutralidad que marcan los 50 puntos que se viene observando desde principios de este año, lo que sigue siendo compatible con un escenario de crecimiento moderado de la actividad. Por sectores, se observa un retroceso del sector manufacturero que vuelve a situarse por debajo de los 50 puntos, al pasar de 50,7 a 49,5, con una producción aumentando, pero a un ritmo moderado, después de la fuerte expansión, máximo en casi tres años y medio registrada en agosto. Por su parte, los servicios mejoraron al pasar de 50,5 a 51,4 superando las estimaciones del consenso (51,4) y registrando un máximo de los últimos 9 meses. En cuanto a la composición del dato, los nuevos pedidos no registraron cambios en septiembre, después de señalar su primer aumento en quince meses en agosto. De esta forma, el empleo también se mantuvo estable en septiembre, poniendo fin a una secuencia de seis meses de creación de puestos de trabajo. Por su parte, las presiones inflacionistas se atenuaron y tanto los costes de los suministros como los precios cobrados aumentaron a ritmos más débiles al final del tercer trimestre que en meses anteriores. Por geografías Alemania fue el principal motor de crecimiento en el mes de septiembre, registrando un aumento desde 50,5 a 52,4 lo que supone el ritmo de crecimiento más rápido en lo que va de año. Por el contrario, en Francia, la actividad total se redujo por decimotercer mes consecutivo, al ritmo más intenso desde abril pasado, al pasar de 49,8 a 48,4.

La OCDE revisó este martes al alza su pronóstico de PIB mundial en 2025, hasta el 3,2%, 3 décimas más de lo que preveía en junio (2,9%), aunque una décima menos de lo que creció en 2024. Así lo recoge en su informe de Perspectivas Económicas Intermedias presentado esta semana, en el que justifica su ajuste al alza por la solidez mostrada por muchas economías, en especial las emergentes, gracias a que la industria y el comercio se anticiparon al golpe arancelario que se avecinaba. La OCDE admite que los “efectos completos” del mazazo arancelario “aún no se han sentido” porque las empresas los están absorbiendo inicialmente a costa de sus márgenes, pero advierte de que su influjo se hace cada vez más visible en las decisiones de gasto, en los mercados laborales, que se enfrían, y en los precios que paga el consumidor. En otras palabras, la revisión al alza obedece esencialmente a esa anticipación en las exportaciones, pero la OCDE ya alerta de que los aranceles, junto a la elevada incertidumbre política, irán frenando el comercio y la inversión, reduciendo el crecimiento al 2,9% en 2026.

La OCDE, que en junio rebajó al 2,4% su previsión para el PIB español ha vuelto ahora a revisarlo al alza, hasta el 2,6%, en línea con otros organismos como el Banco de España, ambos menos optimistas que el Gobierno de Pedro Sánchez, que la semana pasada mejoró su pronóstico al 2,7%. El club de los países industrializados también avisa de un gradual enfriamiento del crecimiento español, aunque de forma más moderada que el Banco de España. Así, pronostica un avance del PIB del 2% en 2026, frente al 1,8% que augura el supervisor español.

España crecerá más del doble que el conjunto de la zona euro (un 2,6% frente el 1,2% estimado para el bloque de la moneda única), casi nueve veces más que Alemania, que después de dos años consecutivos en recesión apenas crecerá un 0,3% este año, y más del cuádruple que Francia e Italia, que apenas lo harán un 0,6%, la primera sumida en una grave crisis política, y la segunda bajo la presión y el lastre de sus males endémicos, entre ellos un grueso endeudamiento y una productividad pobre y estancada. Este escenario se repetirá en 2026, cuando la zona euro frenará al 1%, la mitad de lo que crecerá España, aunque Alemania acortará distancias tras sacudirse la debilidad de los últimos años con un alza del 1,1% (aun así, una décima menos de lo que la OCDE estimaba en junio), y Francia repuntará hasta el 0,9%. Italia, por contra, repetirá en el 0,6%, una décima menos de lo augurado antes de verano.

En esta línea esta mañana en España se ha revisado al alza el PIB del Segundo Trimestre del año. La economía nacional se aceleró un +0,8% trimestral, lo que elevó el ritmo de crecimiento frente al año pasado hasta el +3,1%. La fortaleza de la demanda interna empuja al alza el crecimiento, con el consumo de los hogares creciendo un +3,4% interanual y la inversión (Formación Bruta Capital Fijo) un +5,4%. En conjunto la demanda interna crece a ritmos del +3,5%.

Hoy tendremos revisión del rating soberano de España por parte de Moody´s y de Fitch, después de que hace dos semanas S&P lo elevara a A+ con perspectiva estable, tras 6 años sin cambios. Teniendo en cuenta que los ratings de Moody´s y Fitch se sitúan por debajo del de S&P y ya tienen el rating de España en perspectiva positiva, podríamos ver mejora, utilizando argumentos similares, mayor crecimiento que la Eurozona y una razonable situación fiscal.

En Italia, según el Financial Times, Meloni estudia congelar la edad de jubilación en 67 años, eliminando el mecanismo por el cual dicha edad queda ligada a la evolución de la esperanza de vida y que hace que, si los italianos viven más, la edad mínima de jubilación suba automáticamente cada cierto periodo. En paralelo, el ministro de Finanzas Giorgetti señaló que es “absolutamente necesario” que los bancos aporten más ingresos al presupuesto.


La Fed se equivocó. Michael R. Strain. Project Syndicate. Director de Estudios de Política Económica, American Enterprise Institute.

Como muchos esperaban, la Reserva Federal de Estados Unidos bajó 25 puntos básicos (hasta 4%-4,25%) la tasa de referencia. Una ligera mayoría del Comité Federal de Mercado Abierto a cargo de la decisión prevé nuevos recortes en las reuniones de octubre y diciembre; y se prevé que la flexibilización monetaria continuará en 2026. Pero la Fed ha optado por una política demasiado laxa y corre riesgo de tener que volver a subir las tasas el año que viene.

El argumento a favor de iniciar un ciclo de flexibilización monetaria se basó en tres apreciaciones. En primer lugar, que el deterioro de la mejora en la creación de empleo (en los últimos tres meses, la economía estadounidense creó una media de sólo 29.000 puestos de trabajo netos al mes, y el empleo se contrajo en junio) es un fuerte indicio de debilitamiento del mercado laboral. En segundo lugar, que la inflación subyacente va camino de regresar a la meta de la Fed, aunque de forma gradual. Y, en tercer lugar, que hay una distancia considerable entre la tasa de referencia de la Fed y el tipo de interés en el cual ya no estaría frenando el crecimiento económico. Según la autoridad monetaria norteamericana, este tipo neutral se sitúa en el 3%.

Pero la Reserva Federal se equivoca en los tres ítems.

Las cifras de empleo son difíciles de interpretar, como resultado de cambios súbitos en las pautas de inmigración. Es probable que la creación neta de empleo necesaria para seguir el ritmo de crecimiento de la población sea de menos de 50.000 puestos al mes. Incluso es concebible que futuros cambios en los flujos migratorios netos lleven el nivel neutral de creación mensual de empleo a territorio negativo: puede ocurrir que para que el mercado laboral estadounidense se mantenga a la par de los cambios demográficos haya que reducir puestos de trabajo.

Rigidez laboral

La mejor medida de rigidez del mercado laboral suele ser la tasa de desempleo (un cociente que tiene en cuenta los cambios migratorios tanto en el numerador como en el denominador); y adquiere importancia adicional que esos cambios dificultan la interpretación de las estadísticas de empleo. La tasa de desempleo en agosto fue del 4,3%, una cifra bastante baja que sólo ha crecido diez puntos básicos en el último año.

Los salarios cuentan la misma historia que la tasa de desempleo: muestran un crecimiento firme, que se va enfriando lentamente, e indica que las estadísticas de empleo nos dicen más sobre la oferta de trabajadores que sobre la demanda por parte de las empresas.

Un deterioro notable del mercado laboral como el que insinúa la Fed sería muy difícil sin un aumento de la cantidad de despidos. Pero durante el último año la cifra se mantuvo estable (alrededor de 1,8 millones de despidos al mes, más o menos el mismo nivel que en 2019, con un mercado laboral caliente).

En cuanto a la inflación subyacente, estoy más preocupado de lo que parece estar la Fed. Aunque durante 2021 ésta demoró reconocer la amenaza inflacionaria, su decidida respuesta en 2022 llevó a que la inflación subyacente empezara a reducirse en la segunda mitad del año. La inflación núcleo, medida por el deflactor del gasto en consumo personal (GCP), se redujo tres puntos porcentuales entre la primera mitad de 2022 y la primera mitad de 2024.

Pero en el último año, la inflación núcleo de GCP no mejoró, ya que entre abril de 2024 y abril de 2025 cayó sólo 28 puntos básicos. Y lo más inquietante es que después de eso aumentó, llegando al 2,9% en julio, muy por encima del objetivo de la Fed, yendo en la dirección equivocada.

Puede que esta aceleración de la inflación subyacente obedezca a subidas de precios por única vez como resultado de los aranceles de Trump. Pero el gasto en consumo (principal motor de la demanda agregada) se mantiene firme. Los datos de ventas minoristas de agosto sorprendieron a los analistas (que esperaban cifras menores), con un fuerte incremento interanual del 5%.

Esta fortaleza se refleja en los pronósticos a muy corto plazo. Los economistas de Goldman Sachs están previendo un crecimiento anualizado de la economía del 2,5% este año, y los cálculos de la Reserva Federal de Atlanta apuntan a un 3,3% en el trimestre actual. Las dos estimaciones superan el potencial subyacente sostenible de la economía, lo que implica presión alcista sobre los precios.

Tipo neutral superior

A juzgar por el mercado laboral, la inflación de precios, el gasto en consumo y la actividad económica general, no parece que una tasa de referencia del 4,4% haya puesto un freno significativo a consumidores y empresas. El cálculo que hace la Fed del tipo neutral está equivocado. La tasa de referencia necesaria para que la Fed ponga freno a la demanda parece ser superior al 4%. Pero la Fed tiene intención de bajarla al 3,6% este año, y un recorte adicional en 2026. Es probable que esto genere escasez de mano de obra en un mercado laboral que ya está tenso, y puede provocar una aceleración de la inflación. En tal caso, la Fed habrá bajado los tipos este año sólo para tener que volver a subirlos en 2026.

Si a esto se le añaden las continuas amenazas del presidente Trump a la independencia política de la Fed, la situación se torna todavía más preocupante. Un miembro de la autoridad monetaria prevé cinco bajadas adicionales antes de final de año, lo que situaría la tasa de referencia por debajo de 3%. Si algunos de sus colegas tienen ideas similares, es posible que la presión inflacionaria crezca todavía más y aumente la probabilidad de que la Fed tenga que subir los tipos el año que viene.

A veces los generales pierden la guerra actual porque están peleando la guerra anterior. Y en el caso de la Fed, parece que está mirando dos guerras atrás, a la debilidad del mercado laboral que siguió a la crisis financiera de 2008 y el bajo tipo de interés neutral de aquellos años. Pero la economía actual es muy diferente, y la Fed todavía no ganó la guerra más reciente contra el regreso de la inflación.

Qué preocupa a Trump sobre la inflación. Alan Beattie. Financial Times.

Los expertos en comercio y macroeconomía del mundo tienen un nuevo y emocionante drama para analizar. ¿Cuándo se trasladarán los aranceles de Trump a los consumidores estadounidenses en forma de precios más altos? ¿Se asemejará la inflación de los aranceles a la descripción del poeta Richard Armour de agitar una botella de kétchup: “Al principio no sale nada, y luego llega todo de golpe”? ¿O será el Godot de Samuel Beckett, en el que siempre se espera, pero nunca llega? ¿Acaso la Corte Suprema, como grupo de vigilantes que luchan para contener la inflación, frenará las subidas de precios desmantelando los aranceles por inconstitucionales?

Dejando a un lado la economía, la inflación arancelaria podría no ser la mayor preocupación política de Trump. Actualmente, las subidas de precios más destacadas se concentran en un servicio de producción nacional: la energía eléctrica. Trump puede ser menos responsable de la inflación en los servicios que en los bienes importados, pero como Joe Biden podía decir sobre el precio de los huevos, no siempre es necesario que se demuestre la culpa para sufrir daños políticos.

Hasta ahora, según el análisis de los economistas Alberto Cavallo, Paola Llamas y Franco Vázquez, basado en un rastreador de precios arancelarios, las tarifas de Trump no han tenido un gran impacto inflacionario. En comparación con el año pasado, los precios al consumidor de los bienes importados son sólo una fracción más altos que los de producción nacional, mucho menores que el aumento de los ingresos arancelarios. Dado que los precios de los exportadores no han caído mucho, las empresas estadounidenses en la cadena de suministro nacional están absorbiendo la mayor parte del impacto arancelario.

Menos muñecas

Una reducción sostenida de las ganancias provocará daños, ya que las empresas se contraerán o cerrarán. Pero políticamente eso será menos relevante para los votantes que la inflación que hace que los niños estadounidenses, como el propio Trump predijo extrañamente, solo tengan acceso a dos muñecas cada uno.

Las perspectivas de repercusión siguen siendo inciertas. Trump amenazó con imponer la mayoría de los aranceles denominados “recíprocos” a principios de año, pero no se aplicaron hasta el mes de agosto. Es posible que los minoristas estén esperando a ver si los aranceles superan el desafío legal antes de subir los precios.

Ni siquiera es seguro que los consumidores vayan a asumir la mayor parte del coste. Las estimaciones sugieren que los impuestos del primer mandato de Trump se repartieron entre los hogares y las empresas, a través del aumento de los precios al consumidor y la reducción de los márgenes, respectivamente.

En aquel momento, Trump predijo erróneamente que las empresas extranjeras se verían afectadas al reducir los precios. Sin embargo, los académicos Mary Amiti, Stephen Redding y David Weinstein afirmaron en un estudio que tal resultado fue sorprendente. En el pasado, las empresas extranjeras, presumiblemente para preservar su participación de mercado norteamericano, han respondido a las fluctuaciones cambiarias recortando ligeramente los precios de exportación, lo que mitiga el impacto en los precios en Estados Unidos.

Sin embargo, gran parte de la acción puede estar en los servicios, a los que generalmente se les presta mucha menos atención de la que justifica su peso económico. Los bienes duraderos representan menos del 11 % de las ponderaciones utilizadas para elaborar el índice de gasto en consumo personal, mientras que los servicios, incluso excluyendo la vivienda, ascienden a alrededor del 50 %. La atención médica por sí sola representa el 17 %.

En lo que va de año, el aumento de la inflación de los precios de los bienes se ha visto compensado por una caída en los servicios. Esto enmascara al menos un aumento de precios de alto perfil: el de la electricidad. Las tarifas eléctricas para los hogares son un 7% más altas que en esta misma época el año pasado. Las causas son complejas. Una de ellas es el aumento de la demanda de los centros de datos relacionada con el boom de la inteligencia artificial. Pero otra se deriva de la retirada de los subsidios otorgados bajo la Ley de Reducción de la Inflación de Biden. Trump intentó hace poco cancelar un proyecto de energía eólica en Nueva Inglaterra que ya estaba completado en un 80%, aparentemente por simple despecho.

Los demócratas más perspicaces han aprovechado esto como argumento de ataque, lo cual sin duda es mejor que desear que los precios de los huevos se vuelvan a disparar. Rahm Emanuel, jefe de gabinete de Barack Obama, argumenta que los demócratas deberían criticar duramente a Trump por los precios de la energía con una estrategia que se base en dar “prioridad al contribuyente”, apoyando la generación de energía renovable como un bien económico en sí mismo, en lugar de solo para combatir el cambio climático.

Los demócratas ya han comenzado a criticar a Trump por la atención médica. Es probable que los precios de los seguros médicos suban drásticamente, en parte porque éste está cambiando los requisitos para acceder a la Ley de Asistencia Asequible.

Servicios vulnerables

Hay otros servicios vulnerables a la inflación cuyo encarecimiento podría atribuirse al presidente. Los precios de los seguros de hogar han aumentado drásticamente y, en ocasiones, la cobertura se ha retirado por completo en estados como Florida y California, propensos a fenómenos extremos como huracanes e incendios forestales. Los seguros están regulados a nivel estatal, no federal, pero los ciudadanos podrían llegar a la conclusión de que el gran problema es el cambio climático, que según Trump no existe.

Otro es el coste de la educación superior, donde Trump está aboliendo un programa de Biden para facilitar a los graduados la gestión de la deuda. Además, las causas del problema de Estados Unidos con la falta de vivienda asequible son muchas, pero junto al aumento del coste de los materiales de construcción importados está la vil campaña de Trump para expulsar a inmigrantes, incluidos trabajadores de la construcción.

Trump es experto en culpar a cualquiera de los problemas económicos. Para él, los precios de los seguros de hogar son culpa de los ambientalistas progresistas que no talan los bosques; la atención sanitaria refleja la especulación de las compañías farmacéuticas; los precios de la electricidad suben porque las energías renovables desplazan a los combustibles fósiles estadounidenses.

Pero nadie sabe si esas excusas servirán de algo. Sería extraño que las subidas de precios en el sector de los bienes, con el que Trump está tan obsesionado, le perjudicaran menos que los servicios que parecen importarle mucho menos. Podrían ser, por supuesto, ambas cosas.


Más allá de las megacaps estadounidenses: ¿dónde está el futuro del alfa tecnológico? Sumant Wahi, gestor de carteras del sector tecnológico en Man Group.

La prohibición de China a sus empresas tecnológicas de utilizar los chips de IA de NVIDIA no es solo otro golpe en la guerra comercial, es una prueba más del cambio fundamental que está transformando la forma en que los inversores deben empezar a pensar en la asignación incremental de tecnología.

Por ahora, el espectacular auge del sector tecnológico estadounidense sigue reportando excelentes beneficios, pero el excepcionalismo de Silicon Valley y el monopolio de California en la generación de beneficios extraordinarios podrían empezar a desvanecerse.

Con los aranceles estadounidenses como arma contra los chips y las patentes, el resto de países y regiones están construyendo ecosistemas paralelos de primera clase en sus áreas de especialización.

Gráfico 1. Valoraciones tecnológicas por región: Asia lidera en “growth” y “value”


Fuente: Bloomberg, a 22 de septiembre de 2025.

Se trata de un cambio global más importante que una “mera” guerra de chips entre China y Estados Unidos, y cambia radicalmente décadas de filosofía de inversión. Las carteras tecnológicas globales se centraban en un 80% en Estados Unidos porque el modelo era sencillo: la innovación se producía en Silicon Valley, la fabricación en Asia y las ventas en todo el mundo. El 20% restante apoyaba el ecosistema tecnológico estadounidense o replicaba los modelos estadounidenses en otros lugares.

Esta concentración tenía sentido. El “venture capital” y la capacidad de investigación de EE. UU. eran inigualables y la estabilidad normativa permitía a los inversores respaldar la innovación a largo plazo sin riesgo político. Cuando Intel, Microsoft o Apple realizaban cambios de diseño, los fabricantes de componentes chinos y las empresas europeas de semiconductores sentían los efectos de forma inmediata.

¿Por qué esta vez es diferente?

La China actual cuenta con los elementos necesarios para llevar a cabo su prohibición de NVIDIA. Más de la mitad de los científicos que investigan en IA en el mundo son ahora chinos, y es probable que esta cifra aumente, dado que China produce el doble de graduados de secundaria que Estados Unidos en la actualidad. Por cierto, la India produce cuatro veces más.

Si bien la utilización de los aranceles tecnológicos como arma, como los aranceles a China, Japón y Europa, o la propuesta de aumentar a 100 000 dólares la tasa del visado H1B, que afecta de manera desproporcionada a los servicios informáticos indios, fractura las relaciones anteriormente estables, el statu quo tecnológico y acelera el impulso hacia la soberanía tecnológica.

Implicaciones para la inversión

China ya está muy por delante del resto del mundo en tecnologías de energía limpia y vehículos eléctricos (VE) y ahora está redoblando sus esfuerzos en la fabricación y el diseño de semiconductores.

La India ha pasado de ser el centro mundial de externalización de IT a innovar en tecnología financiera, al tiempo que ha creado una saludable industria de comercio electrónico autóctona para servir a su economía impulsada por el consumo. Japón sigue consolidando su dominio en robótica. En biotecnología y tecnología “wearable”, como relojes o gafas inteligentes, el liderazgo de Europa se refleja en las asociaciones tecnológicas con EE. UU. y en los flujos de financiación de capital riesgo.

Dado que Europa mantiene una posición más neutral en las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, puede beneficiarse de la demanda de sus herramientas de precisión y, al mismo tiempo, servir de mercado final para coches eléctricos, teléfonos inteligentes y robótica a precios competitivos y sin aranceles de ambas partes.

El sector tecnológico estadounidense ha gozado históricamente de valoraciones elevadas, en parte debido a su estable contexto macroeconómico. La elevada prima sin riesgo de Estados Unidos estaba respaldada por políticas comerciales, políticas y normativas predecibles, esenciales para la innovación tecnológica a largo plazo sin incertidumbre política. La reciente volatilidad política ha erosionado esta prima, mientras que otras regiones ofrecen ahora entornos políticos más predecibles.

Esto plantea la pregunta: ¿por qué debería Estados Unidos mantener su ventaja en cuanto a la prima libre de riesgo?

Para los inversores, esto invita a pasar de una asignación centrada en Estados Unidos a identificar a los líderes regionales. La cuestión no es si diversificar más allá de Silicon Valley, sino qué ventajas regionales se expandirán primero a nivel mundial.


Buen Fin de Semana!

Comentario de mercado viernes 19 de Septiembre del 2025.

La noticia del recorte de tipos por parte de la Fed estaba más que descontada por el mercado, los movimientos más significativos de las últimas sesiones se experimentaron en la renta fija de Estados Unidos con el bono a 10 años cotizando al 4% de rentabilidad, aunque se ha recuperado en estas dos últimas sesiones se la semana y cotiza a 4,13%. Esto se tradujo en que el bono a 10 años acumula ganancias por precio (subida del precio, bajada de rendimiento) alrededor de un 2,90% en los últimos 30 días y por encima del 4% en 2025, rompiendo con la racha bajista de los últimos años, el precio del papel llegó a perder casi un 17% en 2022.

Rentabilidad del Bono a 10 años de Estados Unidos último mes (-2,88%):

En Europa la decisión del presidente francés Emmanuel Macron de convocar elecciones parlamentarias anticipadas en 2024 ha sido calificada como un error, su partido centrista fue aplastado entre la izquierda socialista y la extrema derecha de Marine Le Pen. Desde entonces, ha nombrado tres primeros ministros, siendo el último su aliado desde hace tiempo, Sébastien Lecornu. Las decisiones de Macron han provocado un nivel de agitación política no visto desde la fundación de la Quinta República en 1958. Los números parlamentarios no han cambiado, por lo que aprobar un presupuesto creíble para 2026 que reduzca el déficit será complicado. La parálisis política no suele ser buena receta para la disciplina fiscal. Fitch ha rebajado la calificación soberana de Francia de AA- a A+, justificando su decisión por el deterioro de las perspectivas fiscales y del perfil de deuda del país. Los mercados están cotizando la deuda francesa e italiana como inversiones equivalentes en el tramo a 10 años, cotizando ambos bonos en torno al 3,49%, cuando hace un año el bono a 10 años francés estaba al 2,82%.

Bono a 10 años Italiano (línea verde) Bono a 10 años Francés (línea blanca) últimos 12 meses.

Mientras el S&P 500 y el Nasdaq 100 van de récord en récord, el índice Russell 2000 también ha marcado un máximo histórico, atravesando un periodo de casi mil días desde que marcara su anterior máximo, al final de 2021. Este índice bursátil, que agrupa a cotizadas estadounidenses de mediano y pequeño tamaño, alcanzó los 2.442 puntos el 8 de noviembre de 2021, y luego comenzó un declive ante el inicio de una etapa de subidas de tipos de interés. Pero ahora, precisamente ante la expectativa de que la Reserva Federal bajase el precio del dinero, el Russell 2000 ha repuntado ha superado esos niveles. Ayer cerró la jornada en 2.467,70 puntos. En el último mes, de manera sorprendente, han conseguido incluso batir a las grandes empresas, el Russell 2000 gana más del 8,5%, el doble que el S&P 500. Además, el Russel puede beneficiarse si se produce un auge de las fusiones y adquisiciones, que en el último mes se ha animado bastante. Más del 45% de la deuda de pequeña capitalización es a corto plazo o a tipo de interés flotante, con lo que los recortes de tipos les benefician mucho.

Russell 2000 último mes.

La política monetaria ha sido el centro de atención esta semana, la avalancha de reuniones de los bancos centrales del G10 comenzó el 11 de septiembre, con el BCE manteniendo su postura expectante. La estabilidad económica y algunos datos positivos no favorecen el cambio de la política monetaria desde una postura neutral a una abiertamente laxa. Julius Bäer publicó esta semana una nota en la que mantenía su proyección de un nuevo recorte de 25 puntos básicos en diciembre por parte del BCE, bajando el tipo de interés de depósito al 1,75%. Más allá de eso, la probabilidad de una mayor flexibilización de la política monetaria está disminuyendo. En Estados Unidos datos recientes, como el estancamiento del mercado laboral, han confirmado la desaceleración económica que equilibra la presión inflacionista derivada del aumento de aranceles. De hecho, los datos de inflación del 10 de septiembre mostraron una escasa repercusión de los aranceles en los precios al consumidor, mientras que el IPC subyacente subió ligeramente, como se esperaba, hasta el 3,1 % interanual. La Reserva Federal interpreta el aumento de la inflación como temporal y podrá pasar de una postura restrictiva a una más neutral. En Estados Unidos Julius Bäer prevé un total de cinco bajadas de tipos hasta finales del primer trimestre de 2026, lo que reducirá el rango del tipo oficial al 3% – 3,25%.

La renta variable sigue alcanzando nuevos máximos históricos, incluso mientras los inversores se preocupan por el crecimiento y la geopolítica. Sin embargo, el sentimiento de mercado es de todo menos eufórico. El indicador alcista-bajista ha vuelto a caer en territorio negativo, mientras que los inversores que lo hacen a través de mandatos discrecionales han pasado de una posición neutral a ligeramente infraponderada en renta variable. Este posicionamiento cauto indica que ante cualquier retroceso probablemente se encontrarán compradores. En este contexto, es natural que resurja la preocupación sobre las valoraciones. El S&P 500 cotiza a aproximadamente 21 veces beneficios del próximo año, un nivel que suena elevado e invita a una corrección. Sin embargo, la historia ofrece una conclusión más matizada. Los múltiplos precio-beneficio elevados, por sí solos, tienen poco poder predictivo de la rentabilidad a corto plazo. Lo que impulsa los mercados en horizontes cortos son el crecimiento de los beneficios y la trayectoria de la política monetaria. Las valoraciones elevadas no son un catalizador de una recesión inminente. Mientras los beneficios sigan creciendo y la política monetaria se vuelva más expansiva, las acciones pueden mantenerse arriba más tiempo. La cotización de Lyft, un operador de transporte urbano de pasajeros, llegó a subir el miércoles un 25% en el Nasdaq tras anunciar un acuerdo con Google para introducir taxis sin conductor en la localidad estadounidense de Nashville. Aunque la revalorización se moderó conforme avanzaba la sesión bursátil, esa subida vertical confirma el nivel de exuberancia que rodea a algunas acciones en Wall Street, y en general, a buena parte del mercado.

Así también lo refleja el indicador de euforia bursátil (EEI) creado por Barclays a partir de los datos de volatilidad y actividad en el mercado de opciones y futuros. Esta semana, los analistas de Barclays han actualizado esa referencia y su conclusión es que está a punto de entrar en un territorio que normalmente presagia una corrección. Así, un 11,9% de los 1.500 valores de la Bolsa estadounidense incluidos en el índice se encuentran en estado de euforia, estadísticamente, el EEI solo ha superado el 12% en un 5% del tiempo de la serie, coincidiendo con grandes eventos para el mercado como la burbuja puntocom, el auge de las acciones meme y el reciente boom de la inteligencia artificial (IA). Su nivel actual sitúa el mercado cerca de ese umbral crítico. Según Barclays el S&P 500 siempre ha bajado en el mes posterior a un EEI por encima del 12%.

AAII US Bulls Minus Bears Index desde 2015.

Este sentimiento más cauto en Bolsa también se vio esta semana en la última encuesta elaborada por Bank of America que tiene en cuenta la opinión de alrededor de un centenar de gestores europeos, con un patrimonio conjunto de 207.000 millones de dólares, que muestra, en todo caso que, los niveles de inversión en Bolsa europea todavía son elevados, impulsados por las perspectivas de buenos beneficios empresariales. Los grandes inversores comienzan a revisar su apuesta por Europa. Los gestores de fondos dudan ahora sobre el excepcionalismo de la Unión Europea, tras meses de mucho optimismo, y han empezado a rebajar su sobreponderación a la Bolsa europea en cartera. La brecha entre la sobreponderación de Europa y la infraponderación en renta variable estadounidense se ha estrechado al nivel más bajo desde febrero. En el conjunto del año, el índice americano S&P 500 sube alrededor de un 12%, mientras que el Euro Stoxx 50 avanza un 9,76%.

Los grandes fondos de inversión, que hasta ahora han mantenido una fuerte convicción en los sectores más cíclicos, están ahora preocupados por no tener suficiente exposición a activos defensivos ante un aumento de perspectivas de desaceleración del crecimiento económico. El sector financiero, que mantiene su rally en Bolsa, sigue siendo el favorito de los fondos de inversión, y es la apuesta favorita de los gestores desde hace diez meses de manera ininterrumpida, si bien tras la fuerte escalada de los grandes bancos europeos en los últimos años, los gestores comienzan a hablar de que los potenciales podrían estar llegando a su fin. Junto al sector financiero, el sector de la salud es el que mejores perspectivas de revalorización muestra. El 19% cree que será el mejor sector en Bolsa de los próximos doce meses, frente al 4% del mes pasado. Por otra parte, industria, utilities, valores ligados a la construcción y tecnología se encuentran entre los más sobreponderados en las carteras las últimas semanas. Mientras que, por el lado contrario, la energía y el sector de la automoción siguen estando entre los sectores que los gestores miran con recelo. La tecnología sigue teniendo un peso relevante en las carteras de los gestores europeos, según se desprende de la encuesta, pese a que los grandes inversores todavía ven a los grandes valores tecnológicos como las compañías más sobrevaloradas del mercado.

En cuanto a las posibles amenazas sobre la estabilidad de los mercados, los gestores siguen preocupados por el estado de salud del mercado laboral de Estados Unidos, mientras que miran de cerca los movimientos en materia de política monetaria y la inestabilidad geopolítica. En Europa, Francia centra el foco de los grandes inversores. Los fondos de inversión vigilan de cerca la crisis política que protagoniza el país, y Francia ha superado a Suiza en las últimas semanas como el mercado peor valorado por los gestores. Por el contrario, Alemania es el país preferido de los inversores institucionales.

En cuanto a los mercados emergentes, el índice MSCI de Mercados Emergentes lleva un +23% en lo que va de año, superando el nivel de 1.300 puntos por primera vez en cuatro años. Sin embargo, el repunte está muy concentrado, con un puñado de empresas asiáticas relacionadas con la tecnología y la IA explicando casi la mitad de la rentabilidad. Diez empresas de las casi 1.200 del universo de los mercados emergentes, explican el 48,4% de la subida de este mercado. Las estimaciones del beneficio por acción de los mercados emergentes en general han disminuido desde el verano, sin embargo, las revisiones de las empresas tecnológicas asiáticas se mantienen en positivo. Cabe destacar que Taiwán y Corea del Sur se han convertido en los principales beneficiarios de la demanda impulsada por la IA, mientras que China se beneficia de forma más selectiva y otras regiones siguen rezagadas.

Esta semana llegaba desde Kepler Chevreux un estudio muy interesante analizando las tendencias de uso de ChatGPT. A julio del 2025 ChatGPT había sido usado semanalmente por más de 700 millones de usuarios, los cuales enviaron más de 2,5 billones de mensajes al día (29.000 mensajes por segundo). El 70% de las cuestiones no estaban relacionadas con temas laborales, y aunque las preguntas o cuestiones relacionadas con temas laborales se han ido incrementando las que tienen que ver con temas no-laborales se han incrementado más rápido. Las tres conversaciones más comunes con ChatGPT tenían como temas búsquedas, cuestiones de escritura o guías prácticas, siendo el 78% de los mensajes (https://www.nber.org/papers/w34255).

Importante esta semana:

Lo más importante de esta semana han sido las reuniones de varios Bancos Centrales, tras la del BCE la semana pasada:

Empezando en Estados Unidos, tras más de 270 días, la Reserva Federal se movió. La autoridad monetaria estadounidense anunció este miércoles un recorte de los tipos de interés de 25 puntos básicos, un ajuste que lleva el precio del dinero al 4,25%. Es el primer descenso de tasas que anuncia la institución con sede en Washington desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. El ajuste, según ha reconocido en numerosas ocasiones el presidente de la Fed, Jerome Powell, hubiera llegado antes de no haber sido por la guerra arancelaria desatada por el país y que auguraba fuertes presiones inflacionistas que congelaron los movimientos del banco central. Finalmente, el rebote en los precios no ha hecho acto de presencia. Estados Unidos ha sido capaz de encajar la incertidumbre comercial sin sufrir un nuevo repunte de la inflación y esto, unido al enfriamiento de su mercado laboral, ha acabado por convencer a la Fed. “En vista del cambio en el equilibrio de riesgos, el Comité decidió reducir el rango objetivo para la tasa de los fondos federales en un cuarto de punto porcentual”, señaló Powell. A diferencia de otros, como el Banco Central Europeo, la Fed tiene un mandato dual que le fuerza a preservar la estabilidad de precios, una inflación que se sitúe en el 2% a medio plazo, y también el pleno empleo. Los datos laborales recientes en Estados Unidos mostraron en agosto una desaceleración general, con una tasa de desempleo que subió al 4,3%, su nivel más alto desde finales de 2021. Además, el crecimiento de las nóminas se ralentizó, creando la menor cantidad de empleos desde la pandemia. “Aunque el desempleo sigue siendo bajo, ha rebotado y se han materializado algunos riesgos. Al mismo tiempo, la inflación ha subido recientemente y permanece en niveles algo elevados”, detalló Powell, que aseguró que “esta es una situación inusual” porque habitualmente cuando el empleo se debilita la inflación cae. Al tomar los dos objetivos de la Fed direcciones diferentes, el presidente señaló que “lamentablemente no habrá un camino sin riesgo”, pues la inflación podría rebotar si afloja los tipos de interés para sostener el mercado laboral y, al contrario, si decide mantener alto el precio del dinero. En cualquier caso, el cambio de ciclo llega en un momento en el que Trump ha redoblado la presión sobre la Fed para que inicie un gran descenso del precio del dinero, por lo que existe cierto temor a que se puedan ver los recortes de tipos como una cesión. De hecho, la mano del presidente de Estados Unidos ya se dejó notar en esta cumbre. El nuevo miembro de la Fed, Stephen I. Miran, se desmarcó del consenso a pesar de llevar apenas un día en el cargo. Según revela el comunicado de la institución estadounidense, el representante avalado por Trump (y muy afín a los tipos de interés bajos) hubiera preferido acometer un recorte de 50 puntos básicos que habría dejado el precio del dinero en el 4%. En septiembre la Fed acostumbra a arrojar nueva información sobre los movimientos previstos por el banco central a través del famoso dot plot, un instrumento que revela de forma anónima el nivel en el que cada miembro cree que finalizarán los tipos de interés en cada año. En la nueva actualización se aprecia un claro ajuste del consenso, que pasa a anticipar dos recortes de las tasas ya en 2025. Esto, presumiblemente, anticiparía otro movimiento en las citas de finales de octubre o principios de diciembre. Este dot plot, sin embargo, apunta a una importante división en el órgano de decisión de la Fed, con hasta seis miembros considerando que los tipos de interés deberían permanecer en el 4,25% actual. A largo plazo, la Fed no espera embarcarse en un agresivo proceso de recortes del precio del dinero y apunta a que las tasas descenderán hasta, como mucho, la zona del 3% a lo largo de los próximos tres ejercicios. Pese a todo, un representante se desmarcó completamente del resto al considerar que el precio del dinero podría acabar el año en el 3%, lo que implicaría asumir recortes de más de 50 puntos básicos en al menos una de las dos cumbres que quedan en el ejercicio. Aunque estos datos son completamente ciegos y no se suelen exponer los votos de los representantes monetarios, todo apunta a que ese pronóstico tan poco común cuenta con el sello de Miran. Las proyecciones macroeconómicas, también actualizadas una vez cada trimestre, no apoyan una revolución de tal calibre. Según las estimaciones realizadas por la plantilla de la Fed, el crecimiento será más elevado de lo esperado al revisarse hasta el 1,6% para este año, frente al 1,4% anticipado en junio. La economía estadounidense eleva su fortaleza también para los ejercicios siguientes y, si se cumplen las proyecciones de la Fed, el PIB avanzará un 1,8% en 2026 y un 1,9% en 2027, dos y una décima más que en junio. En cuanto a los elementos que más afectan a la toma de decisiones de la institución dirigida por Jerome Powell, la inflación y el desempleo, ambos se mantuvieron sin cambios en esta actualización. La Fed anticipa que el paro se quedará en un saludable 4,5% este año y que el crecimiento de los precios seguirá en el 3%. Esta última variable, que todavía sigue un punto porcentual por encima del objetivo de estabilidad de precios de la Fed, el 2%, debería impedir que la autoridad monetaria sea muy agresiva con sus recortes de tipos. De hecho, las proyecciones muestran que no se espera alcanzar la meta hasta 2027.

Siguiendo con las reuniones de los bancos centrales, el Banco de Japón ha mantenido tipos (0,5%) en línea con lo esperado, pero anuncia que empezará a vender sus tenencias de ETFs y J-REITs a un ritmo anual ETFs de 620.000 millones de yenes. El Banco de Japón se convirtió en 2020 en el mayor tenedor de bolsa japonesa tras la implementación de su política monetaria ultraexpansiva. En julio finalizó las ventas de las acciones adquiridas a la banca en problemas durante la crisis de los 2000, tardado 18 años en completar dicha venta, desde su inicio en Octubre del 2007. Se calcula que el valor de mercado de sus ETFs sería de 75 billones de yenes, valorado a Marzo del 2025, y mayor desde entonces, ya que el Nikkei ha seguido avanzando. En cuanto a las expectativas de tipos de intervención, tras el IPC de agosto (+2,7% frente al +3,1% anterior), y con un aumento de la presión dentro del Banco de Japón para seguir subiendo tipos (2 votos de 9 a favor), el mercado aumenta la probabilidad de que la próxima subida sea este mismo año, en octubre o diciembre, una vez se haya resuelto la incertidumbre sobre el futuro electoral del país.

Por su parte, el Banco de Inglaterra cumplió ayer también con lo previsto al mantener tipos sin cambios por 7 a 2 votos en el 4%, tras la bajada de tipos de 25 puntos básicos del pasado 7 de agosto y ante una inflación alta (general 3,8%, aunque esperando pico 4% en septiembre, subyacente 3,6% y servicios 4,7%). El Banco de Inglaterra reiteró su prudencia respecto a futuros movimientos de tipos. Asimismo, y tal y como se esperaba, el BoE ralentiza el ritmo de su QT desde los 100.000 millones de libras anuales de los últimos tres años hasta 70.000 millones de libras tras la reciente volatilidad vista en los mercados de bonos. Los movimientos futuros de política monetaria dependerán del comportamiento del mercado laboral, así como del próximo presupuesto, el consenso de analistas no descuenta bajadas adicionales hasta 2026.

En cuanto al Banco de Noruega recortó los tipos de interés en 25 puntos básicos a 4%, aunque fue un recorte agresivo con el que no parecen sentirse cómodos dado que se produce en un contexto de sólido crecimiento económico e inflación que supera su objetivo. El Banco central noruego revisó el crecimiento del PIB esperado hasta +2% (por encima de potencial) a la vez que la inflación subyacente se mantiene alta, 3,5% frente al objetivo del 3,1%.

A nivel comercial, Trump y Xi Jinping hablarán hoy después de alcanzarse un acuerdo para que TikTok siga funcionando en Estados Unidos, además el martes entró en vigor el arancel del 15% impuesto por Estados Unidos a los automóviles japoneses, lo que supone un golpe a la competitividad de Toyota, Honda y otros fabricantes en el mercado estadounidense.

Siguiendo en Estados Unidos el Senado confirmó a Miran para cubrir de forma temporal el puesto en la Junta de la Reserva Federal que dejó vacante Adriana Kugler tras su salida. Al mismo tiempo, un tribunal de apelaciones bloqueó provisionalmente el intento de Trump de destituir a Lisa Cook, manteniéndola en su cargo. Además, el ex presidente de la Fed de St. Louis, James Bullard, reveló que ha mantenido conversaciones con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, sobre la posibilidad de ser candidato a la presidencia de la Fed en el futuro.

El viernes pasado la revisión a la baja del rating de Francia por parte de Fitch (de AA- hasta A+, con perspectiva estable), ya esperada ante el deterioro de las finanzas públicas (mayor déficit público de la Eurozona, 5,4% esperado en 2025 frente al objetivo de 3% en 2029, que Fitch ve improbable de cumplir, estimando que siga superando el 5% en 2026-2027) y la inestabilidad política que complica la necesaria consolidación fiscal. La prima de riesgo se mantiene en torno a 80 puntos básicos, a la espera que el nuevo primer ministro Sebastien Lecornu sea capaz de sumar apoyos para sacar adelante los PGE 2026 (que pretenden recortar el déficit público al 4,6% del PIB) y evite nuevas elecciones anticipadas que piden tanto la derecha como la izquierda, si bien la tarea se anticipa complicada ante un parlamento altamente fragmentado (desde las últimas elecciones anticipadas, a mediados de 2024, Francia ha tenido 3 gobiernos distintos).

España, por el contrario, vio el viernes de la semana pasada cómo la agencia S&P revisaba al alza su rating por primera vez desde 2019, de A a A+, alegando que la economía española seguirá creciendo claramente por encima de la Eurozona (+2,6% esperado en 2025, el triple que la media de la Eurozona, apoyada por una sólida demanda interna, inversión privada y los fondos europeos Next Generation, así como por un mercado laboral apoyado por migración) y apenas sufrirá por los aranceles de Estados Unidos, las exportaciones de bienes a Estados Unidos suponen menos del 5%, a la vez que se beneficia de un notable desapalancamiento del sector privado en la última década. En negativo valora el hecho de que no haya presupuestos, el gasto indexado a la inflación y las tensiones dentro de la coalición gobernante, que limitan una consolidación fiscal más ambiciosa.

Esta semana hemos conocido numerosos datos de agosto en China, que se han situado en todos los casos por debajo de lo esperado, con un sector manufacturero debilitándose ante el entorno arancelario y un consumo privado que empeora, con la crisis inmobiliaria de fondo. Las ventas al por menor subieron un +3,4% frente al +3,8% esperado y +3,7% anterior, la producción industrial +5,2% por debajo del +5,6% esperado y +5,7% anterior e inversión en propiedades -12,9% lo que supone una caída mayor que el -12,5% esperado y -12% anterior, con precios de la vivienda nueva -0,30% frente al -0,31% anterior y usada -0,58% frente al -0,55% anterior. Tras los malos datos de julio, el empeoramiento adicional en agosto muestra una creciente debilidad de la economía china que precisará de nuevos estímulos si quiere cumplir con el objetivo de crecimiento del PIB (+5%).

En Alemania, las elecciones municipales de Renania del Norte-Westfalia, volvieron a dar como vencedor a la CDU que siguió siendo partido más votado (34.2%), seguido por el SPD (22.6%). Los Verdes fueron los grandes perdedores mientras que el partido ultraderechista AfD triplicó sus votos respecto a la anterior cita local hace 5 años.

En Europa conocimos esta semana que el superávit comercial de la zona euro repuntó en julio, pero sigue en niveles bajos acusando el deterioro de las relaciones comerciales con Estados Unidos. En concreto, en julio el saldo positivo de comercio de bienes exterior de la región se situó en 5.300 millones de euros, un dato por encima del mes previo (3.700 millones) pero muy inferior a lo esperado (12.000). Por destino de las exportaciones, destacó el fuerte retroceso de las ventas a Estados Unidos que cayeron un -4,4% interanual pero también llamó la atención que las ventas a China bajaron en mayor cantidad (-6,6%). Por el lado de las importaciones, crecieron las provenientes de esas dos grandes regiones, las compras a Estados Unidos se aceleraron un +10,7% interanual y un +3,9% en el caso de China. Con ello, el superávit comercial con la economía estadounidense se redujo hasta los 13.000 millones de euros frente a los 18.000 millones del año pasado, mientras que con China siguió incrementándose el déficit hasta -30.700 millones de euros frente a los -27.600 millones del año pasado.

En España esta semana ha habido revisiones de perspectivas del crecimiento de PIB por parte del Gobierno y del Banco de España. El Gobierno se adentró esta semana en el terreno del optimismo económico al elevar sus previsiones de crecimiento por encima de las de la mayoría de analistas privados y organismos nacionales e internacionales. El Consejo de Ministros aprobó así un nuevo cuadro de previsiones macroeconómicas que eleva en una décima el avance del PIB previsto para este año, hasta el 2,7%, como marco que sustentará el proyecto presupuestario para el próximo ejercicio. El informe de situación económica impulsado por el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, sustenta fundamentalmente esta mejora en “el dinamismo del empleo, la positiva evolución del consumo de las familias y un comportamiento mejor de lo esperado tanto de la inversión como del sector exterior”. Los datos en tiempo real recopilados por Economía le llevan a concluir que el crecimiento del tercer trimestre fue del 0,7%, replicando el del segundo, y superando el 0,6% del primero. A partir de ahí, el Ministerio estima un incremento de 1,4 puntos de la inversión empresarial, hasta el 5,7% este año y el 5,1% el próximo, un avance del consumo privado del 3,1% en 2025 y el 2,4% en 2026, apoyado en la creación de empleo y el aumento de los salarios. En este sentido, el Gobierno cuenta con la creación de unos 480.000 empleos anuales, hasta rozar los 23 millones de ocupados en 2026, permitiendo que la tasa de paro caiga este año al 10,3%, baje al 9,6% el próximo ejercicio y culmine 2028 en el 8,7%, en niveles inéditos desde el estallido de la burbuja inmobiliaria.

Lo cierto es, sin embargo, que la mejora del PIB aprobada este martes resitúa las proyecciones oficiales del Gobierno por encima de las previsiones de la mayoría de analistas. De hecho, el cuadro macro supera la estimación de crecimiento publicada también este martes mismo por el Banco de España, que elevaba el avance esperado del PIB en 2025 del 2,4% al 2,6%, en línea con el panel de expertos de Funcas, que refleja el consenso de los principales analistas del país.

Se trata, en todo caso, de un marco que ampara el techo de gasto expansivo para las cuentas de 2026 que Hacienda aspira a aprobar para finales de mes en paralelo a la senda fiscal.

Por su parte el Banco de España ha subido sus previsiones de crecimiento del PIB de 2025, pero avisa de un gradual enfriamiento. Aún en plena reorganización de su servicio de estudios, a la espera de que David López Salido, procedente de la Fed de Estados Unidos, asuma el próximo 1 de octubre su cargo como nuevo director general de Economía, el Banco de España presentó también este martes sus nuevas proyecciones macro, que muestran una economía sólida en un contexto internacional difícil, con luces a corto plazo pero también con importantes sombras a medio. El BdE elevó al 2,6% su pronóstico de PIB para este año, dos décimas más que en junio, cuando lo había recortado en tres décimas por la incertidumbre comercial. Ahora, el acuerdo sellado entre Estados Unidos y la UE si bien no ha despejado todas las dudas, al menos sí parece haber conjurado “los escenarios más extremos de incremento de aranceles y de represalias comerciales entre las economías implicadas”. Lo que no quita que, con ese pacto, España se enfrente a unos aranceles efectivos superiores al 15%. El Banco de España justificó la revisión al alza de su previsión para este año por “la fortaleza que muestran los indicadores coyunturales más recientes”, que apuntan a “un crecimiento robusto” de entre el 0,6% y el 0,7% en el tercer trimestre. Sin embargo, junto a esos destellos luminosos aparecen zonas de penumbra, entre las que sobresalen los mayores precios de la energía y los tipos de cambio que, según la institución, frenarán parcialmente la actividad. El resultado final es una revisión al alza de dos décimas y un crecimiento notable del PIB este año, en línea con el 2,6% que vaticina el panel de Funcas, publicado la víspera, pero un pronóstico menos optimista que el del Gobierno.

En este escenario y pese a la revisión al alza, el Banco de España alerta de que su pronóstico para los próximos trimestres “contempla una desaceleración gradual de los ritmos de avance del PIB hacia tasas compatibles con el crecimiento potencial de la economía española, estimado ligeramente por debajo del 2% al final del horizonte de proyección”. Esa zona de penumbra en el horizonte se deja notar con claridad en el medio plazo, donde la economía española dibuja una parábola descendente en 2026 y 2027, con crecimientos del 1,8% y 1,7%, respectivamente, esto es, inferiores en 8 y 9 décimas al previsto para 2025, que a su vez estará claramente por debajo del 3,2% registrado el año pasado. De hecho, el Banco de España admite que su pronóstico para el año que viene “enmascara una ligera revisión al alza por el efecto arrastre del mayor crecimiento proyectado para 2025”, en un contexto en el que augura “un empeoramiento en el entorno exterior” por los mayores precios de la energía, la apreciación del tipo de cambio del euro frente al dólar y las dudas sobre los mercados de exportación, de los que anticipa “una desaceleración significativa” para España en 2026.

Todo ello sin olvidar, ni descartar, posibles shocks en el futuro y aderezado por la baja productividad de la economía en un contexto de continuado incremento de los costes laborales (acumulan 18 trimestres al alza, según el INE), tendencia que, de mantenerse, “podría afectar negativamente a la competitividad externa de la economía española y dificultar el proceso de desinflación”. Para el Banco de España, estos factores constituyen una de “las principales fuentes de riesgo de origen interno”, a los que se añade la persistencia de “dudas relevantes sobre el desarrollo de la guerra comercial”, alertando de que “es posible que la incertidumbre llegue a tener un impacto más acusado sobre la economía española que el experimentado hasta el momento”.

A más corto plazo, serán el consumo privado y la inversión los que tirarán del carro del crecimiento este año, gracias en buena medida al abaratamiento de la financiación. Según el supervisor, el gasto de los hogares aumentará un 3,1% en 2025, aunque perderá fuelle en 2026 y 2027, mientras que el consumo público contribuirá en mucha menor medida que en 2024 (crecerá un 1,9% este año frente al 4,1% del pasado) y también irá a menos. Pero aún más relevante será la contribución de la inversión, que este año se disparará un 5% (frente al 1,9% de 2024) gracias al “despliegue” de los fondos europeos, a “unas condiciones de financiación propicias” y al “dinamismo de la inversión residencial”, que, no obstante, se desacelerará en los próximos meses. Esto es, será la demanda nacional la que impulsará la llama del crecimiento, ya que la aportación del sector exterior será negativa tanto este año como el que viene, con una contracción del 0,5% y el 0,2%, respectivamente.


La muerte del dólar ha sido predicha muchas veces. César Pérez. Director global de inversiones en Pictet WM.

La muerte del dólar ha sido predicha muchas veces. Sin embargo, ni el fin del patrón oro en 1973, ni la gran crisis financiera mundial han acabado con su dominio.

Históricamente la moneda de reserva ha servido de unidad de cuenta, medio de pago y depósito de valor, reflejo de fuerza militar y política, la mayoría en patrón metálico, típicamente oro. Unas pocas han sido fiduciarias, como las de ciudades-estado italianas y el florín holandés en los siglos XIV y XVII. El dólar es el único ejemplo moderno de moneda fiduciaria internacional cuyo estatus depende completamente de la credibilidad y autoridad de su Estado emisor.

El caso es que el papel dominante del dólar en el sistema financiero mundial ha sido cuestionado repetidamente, especialmente por el yen japonés en la década de 1980 y el euro de 2000. Pero la burbuja económica de Japón estalló en los años 1990 en un doloroso y largo período de desapalancamiento deflacionario de bajo crecimiento. Además, la crisis de deuda 2009-2012 puso de manifiesto que la zona euro carece de integración económica y fiscal para hacer frente a sus grandes desequilibrios internos. Su mercado de bonos sigue fragmentado, con divergente riesgo crediticio.

De manera que Estados Unidos logró restaurar su liderazgo económico tras la gran crisis financiera mundial, recapitalizando su sistema bancario. Su liderazgo en renta per cápita y tecnológico se ha ampliado desde entonces. El 96% del comercio en América Latina es en dólares, el 74% en Asia-Pacífico y el 79% en el resto del mundo. Los préstamos bancarios en dólares representan el 51% del total en moneda extranjera, la moneda más negociada. La Reserva Federal estimaba en más de un billón de dólares los billetes en manos de extranjeros a finales de 2022, aproximadamente la mitad del total. El dólar lidera el mercado global de bonos soberanos, 14 billones de dólares, mientras el de la zona es de 7,2 billones de dólares y el de Japón 6,4 billones. De 12 billones de dólares en reservas mundiales alrededor del 60% se mantiene en dólares –aproximadamente la mitad entre aliados de Estados Unidos y regímenes menos amigables con superávit por cuenta corriente como China, Rusia y Arabia Saudita–.

Las principales razones del dominio del dólar están en la profundidad, amplitud y liquidez de los mercados de capitales de Estados Unidos y la protección que su ley y tribunales brinda a los tenedores extranjeros, aunque el país ha utilizado sanciones contra países extranjeros para sus objetivos geopolíticos.

La alternativa china

Con el surgimiento del Sur Global y la invasión rusa de Ucrania, los bancos centrales han trasladado reservas a otras monedas y oro. China promueve pagos comerciales en renminbi. La errática política de la Administración Trump ha hecho mella en la confianza en el dólar. El desarrollo de monedas digitales, patrocinadas oficial o privadamente, implica más alternativas. De manera que la proporción de reservas en dólares en poder de los bancos centrales ha disminuido del 75% en 1999 al 57%, lo que ha beneficiado a la libra y el euro, además del franco suizo, entre otras.

Esta diversificación no refleja falta de utilidad del dólar como medio de intercambio, sino más bien renuencia de ciertos países a la influencia política de Estados Unidos. La imposición de sanciones tras la invasión rusa de Crimea en 2014 llevó a Rusia a cambiar reservas de dólares por euros, renminbi y oro, creando el sistema alternativo de pagos Mir, aceptado por países “amigos” de América Latina, el Cáucaso y Asia Central. Rusia lanzó el Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros, a la que están conectados 20 países según su banco central. Sin embargo, está lejos de ser un competidor del sistema Swift de 11.000 bancos corresponsales en 200 países. Por su parte, el renminbi de China carece de ventajas. Su tipo de cambio no es de mercado y China mantiene controles de capital. En 2015 estableció el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos en renminbi con participantes en 119 países. Pero estas transacciones representan sólo el 3% del global. Aunque hay planes para la creación de una moneda compartida por países BRIC (Brasil, Rusia, India y China), ninguno está adoptando el renminbi. Una alternativa puede ser la Central Bank Digital Currencies si las monedas de los participantes estuvieran conectadas a un sistema de pagos centralizado directamente en monedas digitales. Pero es probable que la plena interoperabilidad, marcos de gobernanza y mecanismos de adjudicación tarden en desarrollarse.

En el período de posguerra Estados Unidos ha proporcionado paz y protección militar para Europa y partes de Asia, al tiempo que brindado prosperidad económica a cambio de influencia política, con una red de aliados que ayuda a contener a adversarios ideológicos. Pero Estados Unidos es el país con mayor déficit por cuenta corriente del mundo, una brecha anual de un billón de dólares, el 4% de su PIB, como destino de exportación clave para países con superávit, para los que reducir sus reservas de dólares implica reducir flujos comerciales e incluso un ajuste doloroso de su demanda interna.

Los bancos centrales han aumentado sus compras de oro hasta llegar al 20% del total de activos extranjeros, nivel del patrón oro de 1973, con una subida de precio del 227% del metal amarillo, sin riesgo crediticio ni geopolítico, en la última década. Además, el público lo utiliza como cobertura contra la inflación e inestabilidad financiera. Pero es probable que haya un límite a la cantidad de oro en reservas de los bancos centrales. Puede superarse si se tokenizara y liberara de control físico, con titulares anónimos.


Trump, como un capo de la mafia. Rafael Pampillón Olmedo. Catedrático en la Universidad CEU San Pablo y en el IE Business School.

La política estadounidense ha conocido presidentes polémicos, presidentes imprevisibles y presidentes impopulares. Pero pocos han generado un consenso negativo tan amplio en la academia, la diplomacia y el mundo de los negocios como Donald Trump. Su estilo no se parece al de un estadista, sino al de un capo de la mafia. La diferencia es que, en lugar de negociar en callejones oscuros de Queens o clubes privados en Sicilia, Trump despliega su poder desde la Casa Blanca. Y transforma la primera potencia mundial en un espacio en el que las reglas del juego cambian al antojo de un solo hombre.

Instituciones: la clave del progreso

Los economistas Daron Acemoglu y James Robinson sostienen en su influyente obra ¿Por qué fracasan los países? que la prosperidad no depende únicamente de los recursos naturales, la geografía o el talento de la población. Lo decisivo son las instituciones. Que deben crear incentivos para la innovación, la inversión y la competencia. Cuando esas instituciones son inclusivas (pluralistas, transparentes, sujetas a controles y equilibrios), las naciones prosperan. Cuando, en cambio, se convierten en extractivas (capturadas por élites que utilizan el poder para enriquecerse y perpetuarse), las naciones terminan en el estancamiento. Y, a la larga, en la decadencia.

Trump representa una deriva hacia esas instituciones extractivas. Su estilo de gobierno se asemeja al del capo que reparte favores y castiga a quienes no se pliegan a su voluntad. En este esquema, la lealtad personal importa más que la productividad, y el miedo sustituye a la certeza.

Capitalismo de Estado con rostro mafioso

Estados Unidos ha presumido siempre de ser el bastión del libre mercado frente a modelos intervencionistas como China o Rusia. Sin embargo, con Trump, esa narrativa se resquebraja. Sus decisiones en política comercial no se orientan por criterios de eficiencia o de seguridad nacional, sino por la lógica del chantaje.

Los aranceles a productos europeos o chinos se utilizan no como herramientas técnicas, sino como instrumentos de negociación. Trump ha persuadido también a las grandes corporaciones tecnológicas. El pacto con Silicon Valley se basa en amenazas, contratos públicos y promesas de grandes beneficios. El mensaje no puede ser más claro: quien rinde pleitesía obtiene protección; quien no lo hace paga un precio elevado. Estamos ante un sistema de extorsión en el que las empresas y los países deben comprar seguridad política, del mismo modo que un comerciante paga a la mafia para evitar que su negocio arda en llamas.

La corrupción, en este contexto, deja de ser un fenómeno moral o anecdótico para convertirse en un problema estrictamente económico. Cuando el acceso a los mercados o a la protección del Estado depende de favores personales, la productividad pierde peso frente a la cercanía al poder.

Si las empresas saben que su supervivencia depende más de una cena con Trump que de invertir en tecnología, la innovación se frena. Los costes de transacción aumentan, la competencia se distorsiona y los proyectos a largo plazo pierden atractivo.

Estados Unidos, que durante décadas ofreció un marco de seguridad jurídica y de reglas estables, comienza a parecerse a un país en el que las decisiones se toman en función de los caprichos personales de su Presidente. Y, en un entorno de incertidumbre, el capital busca refugios más predecibles.

Democracia a prueba

El estilo mafioso de Trump no se limita a la economía. También amenaza los cimientos institucionales. Los ataques a la Reserva Federal, la presión sobre los jueces, las destituciones de funcionarios y los embates contra los medios de comunicación forman parte de un patrón: debilitar los contrapesos para concentrar más poder.

En Europa lo hemos experimentado: firmamos acuerdos comerciales bajo presión, confiando en asegurarnos su apoyo en la guerra de Ucrania. Pero pronto descubrimos que las promesas de Trump eran volátiles, lo que reforzó la percepción de que negociar con él equivale a aceptar un trato que no se sabe si luego se va a cumplir.

El legado económico del capo

El impacto de esta dinámica se percibe en dos niveles. A corto plazo, las medidas de Trump le permiten presentarse como defensor del pueblo frente a las élites y los extranjeros. Esa retórica nacionalista le da réditos políticos inmediatos.

Pero, a medio y largo plazo, los daños son significativos:

– Incertidumbre crónica: ni gobiernos aliados ni empresas saben qué exigirá Trump al día siguiente.

– Debilitamiento de la confianza internacional: la percepción de que Estados Unidos incumple compromisos erosiona su papel como socio comercial fiable.

– Fragilidad interna: los déficits públicos en ascenso y una inflación persistente, avivada por los aranceles, continúan presionando a la economía sin dar tregua. La mafia tradicional ofrecía al menos un mínimo de previsibilidad: protección a cambio de obediencia. Con Trump, ni siquiera eso está garantizado.

La teoría de Acemoglu y Robinson encuentra múltiples ejemplos históricos: desde el Zaire de Mobutu hasta la Unión Soviética. En todos los casos, las élites utilizaron el poder político para saquear recursos, bloquear la innovación y sofocar la competencia. El resultado fue siempre el mismo: decadencia económica y pérdida de poder internacional.

Donald Trump, al llevar la lógica mafiosa al corazón del Estado, se arriesga a reproducir esos patrones en Estados Unidos. La potencia que en el siglo XX fue un ejemplo de instituciones inclusivas empieza a parecerse a aquellos sistemas en el que el botín se reparte en el entorno del poder, mientras se destruye el tejido productivo.

Conclusión

Donald Trump no inventó el capitalismo de Estado ni la corrupción política. Pero sí ha transformado la presidencia en un escenario en el que las reglas cambian constantemente. Y las instituciones, en lugar de ser un freno al poder personal, se convierten en herramientas de extorsión.

La metáfora del capo de la mafia responde a esa lógica: favores a cambio de lealtad, amenazas contra quien se resiste, promesas que a veces no se cumplen. La diferencia es que aquí no se juega en Queens, sino con la estabilidad de la primera economía mundial.

El precio de esta deriva lo pagan, los ciudadanos estadounidenses, sus empresas, sus aliados. En última instancia, el propio sistema democrático. Y si algo nos enseña la historia de las instituciones extractivas es que, tarde o temprano, ese precio resulta demasiado alto.


La batalla por la Fed va más allá de los tipos. Gillian Tett. Financial Times.

Cuando Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, quiere enviar un mensaje a los mercados, suele recurrir a un programa de televisión de negocios o a un foro mediático amistoso. De ahí su aparición en Fox TV el miércoles pasado, pidiendo a la Reserva Federal que baje los tipos en su reunión de esta semana.

Esta vez Bessent también se ha adentrado en un terreno inesperadamente complejo: hace dos semanas una publicación especializada llamada International Economy publicó un extenso ensayo que escribió esta primavera, en el que describe su crítica a la Fed.

Esto resulta sorprendente dado que, antes de la reunión de la Fed, el presidente Donald Trump ha exigido no sólo recortes de tipos, sino también la expulsión de Lisa Cook, miembro de la junta directiva, por presunto fraude. Y más aún si tenemos en cuenta que Jerome Powell, presidente de la Fed, lucha por proteger la independencia de la institución y un tribunal ha frenado los esfuerzos para destituir a Cook.

Pero lo más notable de la diatriba intelectual de Bessent es que no se centra en absoluto en los tipos de interés. En su lugar, critica a la Fed por supuestamente enturbiar su misión, al politizarse en su forma de participar en la regulación financiera y de aplicar la relajación cuantitativa.

Bessent es muy mordaz con la relajación cuantitativa, que considera que tiene “fundamentos teóricos inciertos y consecuencias económicas problemáticas”, ya que distorsiona los mercados y aumenta la desigualdad de ingresos (al inflar los activos de los ricos). Por lo tanto, quiere que la Fed adopte un “mandato limitado”, sin compras de activos, para “ofrecer mejores resultados económicos y salvaguardar la independencia del banco central”. Y subraya que dicha independencia “es fundamental para el éxito económico de Estados Unidos”. Sí, en serio.

Bessent no es el único que opina así. Kevin Warsh, uno de los principales candidatos a la Presidencia de la Fed, transmitió un mensaje similar en un contundente discurso a finales del mes de abril. Lo mismo hizo Stephen Miran, asesor de la Casa Blanca que (de forma controvertida) se incorpora a la junta directiva de la Fed, en un ensayo del que es coautor. Kevin Hassett, otro asesor de Trump y principal candidato a suceder a Powell, también manifestó su oposición a la relajación cuantitatica en una carta abierta hace muchos años.

La camarilla de Trump

En suma, existe una camarilla en torno a Trump que quiere que la Fed limite su misión. En otras palabras, la interminable palabrería sobre la bajada de los tipos de interés es sólo una parte de la historia.

¿Qué deberíamos concluir? La verdad es que simpatizo con algunas de las críticas. Si bien la relajación cuantitativa tuvo sentido durante la crisis financiera de 2008 (y a principios de 2020, con la pandemia), su posterior uso excesivo distorsionó los mercados financieros y tuvo un impacto económico desigual. Además, pedir una revisión de la regulación financiera y del papel de la Fed en ella no es una locura, dado que el marco actual está extremadamente fragmentado.

Pero detesto la idea de que la Casa Blanca intente controlar la regulación financiera, aborrezco los ataques vengativos de Trump a Powell y temo que el ataque del presidente a la independencia de la Fed pueda destruir la credibilidad monetaria.

Hay otras objeciones a Bessent. Por ejemplo, el economista Paul Krugman, partidario de la relajación cuantitativa, detesta que el secretario del Tesoro utilice la llamada analogía de “ganancia de función” del Covid para fundamentar sus argumentos, ya que esto está vinculado a las teorías de la conspiración que fascinan a muchos en la base MAGA (Make America Great Again).

Interrogantes en el mercado

En cualquier caso, a medida que se intensifica la difamación monetaria los inversores se plantean al menos cuatro preguntas. Una: si la supuesta creencia de Bessent, Hassett, Warsh y Miran en la independencia de la Fed puede sobrevivir a los ataques despreocupados de Trump.

La segunda es si Bessent realmente puede detener o reducir las compras de activos, dado que la Fed ha sido un gran comprador de bonos del Tesoro, y que se necesitarán más compradores en el futuro. Cuanto más crezca el déficit estadounidense, mayor será la presión para el dominio fiscal (gestionar la política monetaria para gestionar la deuda). De hecho, es algo que ya está pasando: Trump justificó recientemente su petición de una bajada de tres puntos porcentuales de los tipos de interés señalando que esto “nos ahorraría un billón de dólares al año” en pagos de intereses.

Una tercera pregunta es cómo podrían encajar las opiniones de Bessent sobre la compra de activos con los tipos. Si Warsh, por ejemplo, sucede a Powell, ¿podría rebajar ligeramente los tipos para complacer a Trump, pero al mismo tiempo reducir el balance para satisfacer sus propios instintos de línea dura? Parece bastante probable.

Una cuarta y última pregunta se refiere al impacto para otros bancos centrales. La Fed no es la única que se enfrenta a preguntas sobre el supuesto desvío de la misión y el balance hinchado: por ejemplo, un drama alarmante se está gestando actualmente en el banco central de Nueva Zelanda.

Sin embargo, no esperen que estos cuatro temas salgan a la luz en la reunión de esta semana. Estará dominada por el debate sobre los tipos. Y mi propia apuesta es que la Fed aplicará un ligero recorte, pero luego no actuará durante un tiempo, para observar si los aranceles afectan (o no) a la inflación, sobre todo teniendo en cuenta las noticias sobre la subida de los precios.

La clave es que estos dramas sobre los tipos de interés no son lo único en juego; la batalla por el balance general y la misión de la Fed también importa. Y si la deuda sigue aumentando, la lucha se intensificará aún más. Prepárense: la gran batalla en torno a la Fed apenas ha comenzado.


El día en el que Sánchez se puso al frente de los violentos en Madrid. Javier Ayuso. Expansión 16 de Septiembre.

De tanto doblar el espinazo ante los golpistas catalanes y los herederos de ETA, Pedro Sánchez ha debido llegar a la conclusión de que la violencia es una herramienta eficaz en política. Este domingo, emulando a los defensores del procés cuando jaleaban los disturbios callejeros (“apreteu”, que decía Quim Torra), o a EH Bildu y sus homenajes a los asesinos, el presidente del Gobierno decidió ponerse al frente de las manifestaciones violentas propalestinas para boicotear La Vuelta ciclista a España en Madrid. El resultado fue el caos en la capital, grave peligro para los ciclistas, 22 policías heridos y un descrédito para nuestro país.

Después de veinte etapas en las que han intentado frenar la competición ciclista por la participación de un equipo de Israel, los manifestantes recibieron el apoyo implícito del líder socialista en un mitin en Málaga. “Mi admiración a los que están protestando”, afirmó; “España brilla como ejemplo en el mundo”. Era un mensaje claro: apretad, que la policía os va a dejar reventar la última etapa. Y así fue.

El ministro del Interior, Fernando Grande Grande-Marlasca, que ya había demostrado su desprecio a la ley al dejar escapar a Carles Puigdemont en su última incursión a Barcelona, desistió de controlar los disturbios públicos en la capital de España y dejó que sus policías fueran heridos por los manifestantes. El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, llegó a celebrar públicamente el fracaso operativo de seguridad en La Vuelta y afirmó que la ciudad “ha sido ejemplo de dignidad”, por unas protestas que a su juicio no han causado “incidentes graves”.

Ese es el relato que han querido contar desde La Moncloa y desde Ferraz, con la colaboración de innumerables ministros, dirigentes socialistas y periodistas con la bufanda del PSOE. Probablemente, cuestionados por la presión de los políticos de Podemos, que llevan varias semanas liderando lo que consideran “desobediencia civil”, los socialistas han dado un paso más hacia la izquierda radical y han jaleado a esa minoría violenta dispuesta a todo. Sánchez fue este domingo un pirómano que dejó vendidos a los deportistas y a las fuerzas y cuerpos de seguridad.

No pongo en tela de juicio el derecho a los ciudadanos a manifestarse públicamente contra la masacre que está cometiendo el Estado de Israel contra la población palestina en Gaza y en otros territorios ocupados. Ya muy pocos dudan de que la respuesta de Benjamin Netanyahu ante el terrorismo de Hamás está siendo absolutamente desproporcionada y que la palabra genocidio es aplicable a la matanza de más de 60.000 personas, 20.000 de ellos niños, en la franja. Hay que combatirlo, por supuesto, pero no de esa forma.

De qué sirve lanzar a los violentos contra unos deportistas que se limitan a cumplir su trabajo, mientras se sigue comerciando con armas con Israel. Por mucho que lo nieguen, la realidad es que España compra y vende armamento al Estado israelí y mantiene las relaciones diplomáticas y comerciales. Defender el reconocimiento del Estado palestino es un paso importante (que, por cierto, está cundiendo entre nuestros socios europeos), pero si Sánchez quiere que nuestro país sea “un ejemplo de dignidad”, no hay que jalear a los violentos, sino actuar diplomáticamente con lo que consideran un Gobierno genocida.

Pero no nos equivoquemos. El movimiento de los socialistas este fin de semana va mucho más allá de la protesta contra Israel. Se trata de un plan estratégico para ocupar el espacio a su izquierda, en un momento en el que la lucha entre Sumar y Podemos divide a sus votantes. El presidente ha iniciado su larga marcha hacia la radicalidad, con vistas hacia las próximas citas electorales. Andalucía y Castilla León irán a las urnas de 2026 y no hay que descartar, cada vez menos, unas elecciones generales anticipadas.

Lo preocupante de este movimiento estratégico no es la posición ideológica que quiera ocupar Pedro Sánchez. Lo grave es cómo pretende hacerlo. No hay que descartar que tengamos un otoño caliente en las calles, promovido por los socialistas en contra de los que consideran la “extrema derecha y la derecha extrema”. La polarización y el frentismo le ha dado buenos resultados en el pasado y seguro que lo volverán a hacer. De hecho, ya lo están haciendo.

Una operación en la que ayuda mucho el radicalismo de Vox y la falta de respuesta por parte del PP. Este fin de semana, Santiago Abascal ha movilizado a miles de seguidores y a algunos de los más importantes líderes mundiales de la ultraderecha para el inicio de una campaña populista y xenófoba contra la inmigración ilegal. Un apoyo inestimable a la política que ha puesto en marcha el PSOE.

En su día, Mariano Rajoy pensó que fomentar el crecimiento de Podemos le ayudaría en su batalla contra el PSOE. Y el resultado fue que entre la formación morada y los socialistas, con la ayuda de los independentistas, le sacaron del poder con una moción de censura. Ahora desde Ferraz ayudan a crecer a Vox, incluso a través de las pseudoencuestas del CIS de Tezanos, con la esperanza de restar votos a Alberto Núñez Feijóo.

El curso político ha comenzado más polarizado que nunca, en un mundo lleno de odio y de violencia. Si los líderes españoles, de un lado y de otro, siguen alentando esos movimientos violentos nos va a quedar un país irreconocible. En esta lucha a bastonazos, Feijóo debería aprovechar para ocupar ese espacio de centro y de centro derecha que le están dejando libre Sánchez y Abascal.

 

Buen Fin de Semana!

Comentario de mercado viernes 12 de Septiembre del 2025.

A nivel geopolítico, esta semana la atención se centró en el ataque de Israel en solitario a líderes de Hamas en Qatar, aumentando el temor a un recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio. En lo que respecta al plano comercial, Trump anunció que está preparado para imponer aranceles secundarios a China e India, a la que ya se los duplicó hasta el 50% este verano, por seguir comprando crudo ruso, siempre y cuando la Unión Europea también lo haga, y como forma de presión para que Rusia acabe con la guerra de Ucrania, una vez que ha finalizado el plazo que Trump dio a Putin para sentarse a negociar con Zelensky. Asimismo, esta semana Polonia (OTAN) ha derribado tres drones lanzados por Rusia hacia Ucrania, declarándolo “acto de agresión” y obligando al cierre temporal de parte del espacio aéreo polaco, posteriormente restablecido.

El dólar cae esta semana frente al euro pese al embrollo político que se vive en Francia tras la moción de confianza a Bayrou. Las expectativas de recortes de tipos oficiales en Estados Unidos siguen pesando con fuerza sobre el billete verde.

Eurodólar últimos 6 meses:

A medida que el precio del oro sigue subiendo los rendimientos de los bonos soberanos han caído tras los datos económicos débiles de Estados Unidos y las discusiones en curso sobre la independencia de la Reserva Federal. El oro sigue alcanzando máximos históricos en términos de precio. Aunque tradicionalmente se considera una cobertura contra la inflación, realmente lo que consideran la mayoría de analistas es que en la última década la compra de oro por parte de los bancos centrales globales ha sido impulsada por tensiones geopolíticas. El historiador de Princeton Harold James sostiene que el papel del oro va más allá de lo meramente monetario, señala que, a medida que se acercaba la Segunda Guerra Mundial, la razón para mantener reservas de oro se volvió cada vez más importante para Polonia y otras naciones fronterizas con la Alemania nazi. No era solo una base de la moneda nacional, sino un medio para defender tanto el presente como el futuro del Estado nación. En 2018, el banco central de Polonia tomó la decisión estratégica de duplicar sus reservas de oro comprando 126 toneladas, tras la invasión rusa de Ucrania, el gobernador del banco central polaco explicó que unas reservas de oro grandes y en crecimiento hacían de Polonia un país más creíble. Los bancos centrales de Hungría y República Checa también han realizado importantes aumentos en sus reservas de oro, ya que la sombra rusa en Europa del Este se ha vuelto más amenazante.

El Banco Central Europeo anunció ayer que los tipos de interés se mantienen en el 2%, el BCE considera que se encuentra en un buen punto para navegar las incertidumbres y dejó sin cambios el precio del dinero por segunda cumbre consecutiva. Se trata de algo que no pasaba desde mayo de 2024, justo antes de iniciar el periodo de recortes de los tipos, y que confirma el cambio de ciclo iniciado por el BCE. Ya quedan atrás los agresivos movimientos, tanto al alza como a la baja, que experimentaron sus tipos de interés en estos últimos años. “Seguimos en una buena posición. La inflación está donde queremos que esté”, aseguró Christine Lagarde, presidenta del banco central. Con la inflación en el 2%, el BCE disfruta del objetivo conquistado de la estabilidad de precios tras años de lucha. Aunque vigila de cerca los riesgos a los que se enfrenta la zona euro, puede permitirse el lujo de tomarse más tiempo para fundamentar con datos sus decisiones monetarias. Las amenazas, además, son ahora menores. La firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos en unos términos ligeramente peores a los recogidos en el escenario base, pero mucho más positivos que los contemplados en el adverso, retira elementos de incertidumbre económica. Algunos miembros del Consejo de Gobierno llegaban a la nueva cumbre abiertos a la opción de acometer un nuevo recorte de los tipos de interés, pero finalmente el consenso fue total respecto a que la mejor opción para esta cita era no hacer cambios. “Fue una decisión unánime”, se limitó a confirmar Lagarde. La gran novedad de la cumbre estuvo en las perspectivas sobre los futuros movimientos. Sin comprometerse a adoptar un camino predeterminado, Lagarde sí que alejó las posibilidades de un nuevo recorte de los tipos de interés al señalar que “el proceso desinflacionario se ha acabado”. Con ello Lagarde parece indicar que, más que una pausa en el nivel actual, el 2% puede ser el final de la senda de bajadas. Pese a ello, por cautela, evitó referirse a ello en esos términos. La tesis de que no habrá más bajadas de tipos también se vio reforzada por la lectura que hizo Lagarde de las nuevas proyecciones macroeconómicas. La presidenta del BCE desdeñó el hecho de que en 2026 y en 2027 la inflación se situará por debajo del objetivo del 2% al señalar que “nuestra nueva estrategia nos permite obviar pequeñas desviaciones”. Realmente, los nuevos cálculos ofrecen una de cal y otra de arena. La inflación esperada para 2026 escala al 1,7% dejando atrás ese 1,6% que tanto preocupaba a los banqueros centrales más cautos. Sin embargo, para el año siguiente también se queda por debajo del objetivo, dando síntomas de una debilidad algo persistente. En esa revisión mixta, el hecho de que Lagarde, en nombre de la mayoría del Consejo de Gobierno, recalque la visión que reforzaría no bajar más los tipos se percibe en el mercado como toda una declaración de intenciones. El crecimiento económico, además, se ha revisado al alza para este año del 0,9% al 1,2% pese a que el acuerdo comercial firmado entre Estados Unidos y la Unión Europea es menos benigno que el recogido en el escenario base. El avance del PIB se frena después al 1% el próximo año, dejando el avance en niveles muy similares a los contemplados en la cumbre de junio y muy lejos de cualquier riesgo de una potencial crisis, lo que elimina urgencias.

Cuando los bancos centrales suben con fuerza los tipos de interés, como lo hizo el BCE entre 2022 y 2023, suelen acabar rompiendo algo en la economía y provocando algún tipo de crisis para contener la inflación, sin embargo, el BCE ha conseguido cerrar el círculo de un periodo de enorme volatilidad en el precio del dinero, 450 puntos básicos de subida y 250 puntos básicos de bajada, manteniendo la estabilidad financiera y un crecimiento frágil, pero positivo, en todo momento pese a las amenazas. Es el famoso aterrizaje suave de la economía, un objetivo que todas las autoridades persiguen, pero que muy pocas logran.

En cuanto a los índices de sentimiento de mercado, aunque el S&P500 cotiza en máximos históricos el sentimiento es bastante cauto y la euforia no está presente en los inversores, el índice miedo/euforia de la CNN (Fear&Greed Index) está en 53 frente al 75 que estaba al inicio de Julio, el índice alcistas menos bajistas (AAII Bulls Minus Bears) vuelven a ver más bajistas que alcistas, más de 10 puntos de diferencia. Y en la encuesta NAAIM los gestores bajan en la semana 10 puntos de exposición a la renta variable.

Importante esta semana:

El dato más importante de la semana fue el de inflación de Estados Unidos publicado ayer que no deparó sorpresas, el IPC estadounidense del mes de agosto se saldó con una aceleración de la referencia general de dos décimas hasta el 2,9%, en línea con lo esperado. Por su parte, el dato subyacente se mantuvo sin cambios en el 3,1% también en línea con las estimaciones del consenso. En términos mensuales el dato general se aceleró en dos décimas hasta el 0,4% frente al 0,3% estimado, mientras que el subyacente se mantuvo sin cambios en el 0,3%, en línea con lo manejado por el consenso. Esta última referencia, más relevante para valorar la inflación de fondo, confirma que la aceleración de precios está vinculada en parte a productos importados que siguen encareciéndose, si bien es cierto que todavía de forma moderada, reflejando cada vez más el impacto de los aranceles. Todo apunta a que en la reunión de la Reserva Federal de la próxima semana se anunciará un recorte de tipos de 25 puntos básicos, en un contexto en el que la Autoridad Monetaria está priorizando la evolución del mercado laboral, y su impacto en materia de actividad. 

En Estados Unidos según Wall Street Journal, la Casa Blanca estaría preparando un informe sobre las estadísticas laborales publicadas por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), lo que apunta a una posible disputa política en torno a la fiabilidad de los datos de empleo.

También en Estados Unidos este martes un juez dictaminó que Lisa Cook puede continuar en su puesto como gobernadora de la Fed mientras avanza el proceso legal que cuestionaba su nombramiento, así que continuará en su puesto por el momento. Por otra parte, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, criticó que los tipos de interés actuales están “ahogando el crecimiento” y pidió una recalibración tras la revisión a la baja de las cifras de empleo.

Polonia informó este miércoles que sus fuerzas armadas derribaron drones rusos que violaron el espacio aéreo polaco, lo que incrementa la tensión en la frontera oriental de la OTAN.

Las expectativas de inflación de los consumidores americanos siguen subiendo y según la encuesta de la Fed de Nueva York en agosto se elevaron hasta el +3,2% a 12 meses vista, un repunte desde el nivel del +3,1% anterior y vuelven a su mayor nivel desde mayo tras el anuncio de la subida de aranceles del Día de la Liberación. Por otro lado, aumenta la concesión de crédito para el consumo y en julio el flujo de incremento de crédito alcanzó los 16.010 millones de dólares frente a los 9.613 millones del mes anterior y un ritmo de crecimiento interanual del +3,8%.

En cuanto a los datos macroeconómicos americanos, que guiarán a la Fed en las próximas decisiones de tipos de interés destacan los datos de empleo, este martes conocimos una fuerte revisión a la baja de las cifras de creación de empleo en Estados Unidos, que mostrarían ahora un menor dinamismo del mercado laboral que lo publicado anteriormente. En la revisión preliminar de los datos históricos de creación de empleo para el periodo comprendido entre abril 2024 y marzo 2025, se rebajaron en términos acumulados en 911 mil personas, una media de 76 mil empleados menos al mes frente al dato publicado previamente. Estas cifras serán revisadas nuevamente a comienzo del próximo año y solamente ahí pasarán a formar parte de la serie histórica. Este es el segundo año consecutivo donde las estadísticas de empleo sufren fuertes revisiones, siendo esta la mayor en al menos los últimos 25 años y refleja, entre otras cosas, la menor tasa de respuesta que está teniendo el Bureau of Labour Statistics en sus encuestas, que son la base para la confección del dato de creación de empleo. Habitualmente, en años anteriores, la revisión final ha sido algo menos negativa que la preliminar, publicada este martes. Por ejemplo, el año pasado pasó de -811 mil empleos hasta -598 mil. También conocimos esta semana una mejora de la confianza de las pymes estadounidenses, que en agosto se elevó a su mayor nivel desde enero y apunta a una reactivación de la actividad interna. En concreto, el índice realizado por el NFIB subió cinco décimas hasta 100,8 y superó las expectativas. Esta mejora vino impulsada por un aumento de las expectativas de ventas en los próximos meses, un 12% de los empresarios espera este mes un incremento de sus ventas futuras, el doble de lo visto en julio. Sin embargo, menos positivo es el hecho de que continúa reduciéndose las intenciones de inversión de las pymes, un 21% frente a la media del 26% de los últimos 25 años, una muestra de que la incertidumbre sobre la política económica está pesando en el ánimo de los empresarios.

El déficit presupuestario estadounidense alcanzó un récord de 345.000 millones de dólares en agosto, ligeramente por encima de lo esperado (340.000 millones), a pesar de los ingresos récord por aranceles, que sumaron 30.000 millones.

En Europa según fuentes de Bloomberg y Reuters, el BCE considera que no se necesitan más recortes de tipos para alcanzar el objetivo del 2% en materia de inflación, aunque sus nuevas proyecciones muestren una leve desviación a la baja. En este sentido, Lagarde minimizó la relevancia de la ligera revisión a la baja de la inflación prevista para 2027 (1,9% IPC general y 1,8% IPC subyacente), argumentando que se trata de una desviación técnica vinculada a la apreciación del euro.

En Francia la moción de confianza en Francia se saldó este lunes con la caída del gobierno de Bayrouen línea con lo esperado, y supondrá el tercer cambio de gobierno en poco más de un año, una señal de la elevada fragmentación política y dificultad de acuerdos. La búsqueda de apoyo a sus medidas de reducción del déficit público, en 44.000 millones de euros en 2026 hasta 4,6% esperado en 2026 frente al 5,4% en 2025, sin estas medidas, el déficit público se elevaría a 6,1%, recibió 364 votos en contra frente a 194 a favor. Bayrou presentó el lunes formalmente su dimisión al presidente Macron, que nombrará un nuevo primer ministro para evitar la convocatoria de nuevas elecciones. Un primer ministro que podría salir de los partidos de centro y buscando acuerdos con los Socialistas, en la medida en que la derecha ha rechazado la posibilidad de un gobierno dirigido por los socialistas. No hay un plazo definido para el nombramiento del nuevo primer ministro, Macron tardó algo más de una semana en nombrar a Bayrou y dos meses en hacerlo con Barnier, que sólo duró 90 días en el cargo, aunque la necesidad de aprobar los Presupuestos Generales del Estado 2026 apremia. El Presidente Macron nombra a Sébastien Lecornu, fiel macronista y actual ministro de Defensa, como nuevo primer ministro. La elección sorprende a la izquierda ya que Lecornu es un viejo miembro de Los Republicanos, por lo que el nombramiento es interpretado como un giro a la derecha a la hora de buscar pactos parlamentarios.

El IPC chino cayó un -0,4% interanual en agosto, por debajo de lo esperado (-0.2% interanual), mientras que los precios de producción se mantuvieron en 2,9%, en línea con las previsiones. Los datos confirman la debilidad de la demanda interna y los riesgos deflacionistas, lo que podría presionar a Pekín a intensificar medidas de estímulo económico en los próximos meses.

Según la NBC, un grupo de políticos estadounidenses de ambos partidos viajará a China este mes, en lo que será la primera visita oficial de este tipo desde 2019.


Esperanza en las OPV de EEUU. Lex Column. Financial Times.

La gran oleada de ofertas públicas de venta de 2025 –esa que nunca se materializó, a pesar de la gran expectación– ha vuelto. Varios nombres de alto perfil saldrán al mercado en los próximos días. Algunos intentaron, sin éxito, debutar antes del anuncio de aranceles del presidente Donald Trump en abril.

Entre ellos se encuentran Klarna, la empresa sueca especializada en la compra al instante y el pago posterior, que fijó el precio de su OPV en una valoración de 15.000 millones de dólares (12.800 millones de euros), y la plataforma de compraventa de entradas StubHub. Entre los debutantes figura Gemini Space Station, la plataforma de negociación de criptomonedas. Juntas, las tres firmas representan más de 25.000 millones de dólares de capitalización de mercado en el extremo superior de sus rangos de precios indicados.

La opinión generalizada es que, una vez que algunas emisiones se desarrollen sin contratiempos, la llamada ventana de OPV permanecerá abierta durante un tiempo. Esto facilitaría el regreso a los niveles anteriores: según LSEG, este año solamente se han recaudado 22.000 millones de dólares mediante OPV en EEUU, un 9% menos que en el mismo período de 2024, y muy por debajo del récord de 151.000 millones de 2021.

Las condiciones son bastante atractivas. Las bolsas están en máximos históricos o cerca de ellos, y el mercado cuenta con una alta probabilidad de que la semana que viene se rebajen los tipos de interés. Inversores y empresas parecen haberse resignado a que la volatilidad relacionada con los aranceles de Trump sea la nueva normalidad. Renaissance Capital estima que entre 40 y 60 OPV en EEUU podrían recaudar aproximadamente 10.000 millones de dólares entre septiembre y finales de año.

En el caso de Klarna, una valoración razonable debería ser beneficiosa. En 40 dólares, el precio de la acción se fijó por encima de su rango objetivo, pero un 66% por debajo de su valoración máxima de 2021, cercana a los 46.000 millones de dólares. También parece barata en comparación con su rival estadounidense, Affirm. Suponiendo que Klarna siga creciendo al ritmo actual, estaría valorada en 4,5 veces los ingresos del próximo año. Affirm, con una valoración de mercado de casi 29.000 millones de dólares, cotiza a un múltiplo de más de siete veces.

Los defensores del mercado estadounidense de OPV apuntarán al índice de OPV de Renaissance, que rastrea la evolución de las emisiones durante los dos años siguientes a su debut en Bolsa. El índice ha subido un 17% en lo que va de año, superando el alza del 11% del S&P 500, lo que sugiere un fuerte interés por los nuevos valores.

Pero gran parte de esa cifra se debe a los sólidos debuts en Bolsa de empresas de sectores en auge, como Circle Internet Group, emisor de la stablecoin USDC, el operador de centros de datos de inteligencia artificial CoreWeave, y el fabricante de software Figma.

Klarna y StubHub pondrán a prueba el interés del mercado por valores que, a pesar de su matiz tecnológico, están expuestos a la economía en general –préstamos al consumo en el caso de Klarna y gasto en entretenimiento en el de StubHub–, así como por aquellos que aprovechan el auge de la IA y las criptomonedas. Un mercado de OPV con mucha actividad es una cosa; uno sano y diverso es aún mejor.


El asesinato de Charlie Kirk y la “violencia despreciable” de la política de EEUU. James Politi y Lauren Fedor. Financial Times.

Parecía el tipo de evento que llevó al joven influencer Charlie Kirk a lo más alto de la política y lo convirtió en una figura clave para la reelección de Donald Trump el año pasado. Una carpa, un micrófono en mano y un grupo de estudiantes deseosos de hablar sobre política bajo el sol con una estrella del movimiento Maga de Trump. Esta fue la primera parada de Kirk en una nueva gira para convencer a los jóvenes de la visión del presidente de Estados Unidos. Duró solo unos minutos. Una bala impactó a Kirk en el cuello, acabando con su vida, provocando un gran desconsuelo entre los votantes conservadores y otro impactante acto de violencia política en Estados Unidos.

Spencer Cox, gobernador republicano de Utah, calificó el asesinato de Kirk de “asesinato político”. “Nuestra nación está rota… nada de lo que diga puede unirnos como país”, declaró Cox en una emotiva declaración en una rueda de prensa el miércoles. La sangrienta brutalidad se volvió aún más extrema por el contexto, un evento para estudiantes que acudieron a un acto a participar en un discurso político civil.

En la Casa Blanca, el duelo se mezcló con una sensación de rabia. Al anunciar su muerte en Truth Social, Trump calificó a Kirk de “grande e incluso legendario”, y añadió que “nadie comprendía ni tenía el corazón de la juventud de Estados Unidos mejor que Charlie”. El presidente canceló una cena en el Jardín de las Rosas prevista para el miércoles y ordenó que las banderas estadounidenses ondearan a media asta hasta el atardecer del domingo.

Horas después, Trump publicó un vídeo en Truth Social culpando a la “izquierda radical” de la muerte de Kirk y señalando que su administración estaba decidida a erradicar la violencia política contra sus correligionarios conservadores. “Mi administración encontrará a todos los que contribuyeron a esta atrocidad y a otros actos de violencia política, incluyendo a las organizaciones que la financian y apoyan, así como a quienes persiguen a nuestros jueces, fuerzas del orden, funcionarios y a todos los que mantienen el orden en nuestro país”, declaró Trump en el vídeo grabado en el Despacho Oval.

Añadió que “la violencia política de la izquierda radical ha herido a demasiadas personas inocentes y se ha cobrado demasiadas vidas”.

Horas antes, los principales demócratas se habían unido para condenar el asesinato del hombre de 31 años, padre de dos hijos, que era un ferviente crítico de la política progresista.

“Todavía no sabemos qué motivó a la persona que disparó y mató a Charlie Kirk, pero este tipo de violencia despreciable no tiene cabida en nuestra democracia”, escribió el expresidente Barack Obama en X.

Gavin Newsom, el gobernador demócrata de California, que elogió a Kirk en su podcast a principios de este año, calificó el ataque de “repugnante y vil”. Por su parte, el expresidente republicano George W. Bush declaró que “la violencia debe ser erradicada de la esfera pública. Los miembros de otros partidos políticos no son nuestros enemigos; son nuestros conciudadanos”. Pero la indignación y la enorme polarización política del país no tardaron en hacer acto de presencia, no solo en el Despacho Oval. En la Cámara de Representantes, la tensión se desató después de que el presidente Mike Johnson presidiera un minuto de silencio en memoria de Kirk, y Lauren Boebert, republicana de Colorado, pidiera una oración. Ante la protesta de los demócratas, la polémica derivó en una discusión a gritos en la Cámara. Anna Paulina Luna, republicana de Florida, exclamó: “¡Ustedes han provocado esto!”.

Nancy Mace, republicana de Carolina del Sur, declaró a la prensa que “los demócratas son responsables de lo ocurrido hoy”, incluso antes de que se identificara a un sospechoso. Fuera de Washington, Elon Musk aseguró que “la izquierda es el partido del asesinato”. Katie Miller, esposa de Stephen Miller, asesor cercano de Trump, escribió que los liberales tenían “sangre en sus manos”.

Los asesinatos selectivos han formado parte de la vida política estadounidense durante generaciones, desde el de Abraham Lincoln en 1865 hasta los asesinatos de John F. Kennedy, su hermano Robert F. Kennedy y el líder de los derechos civiles Martin Luther King Jr. en la década de 1960. Ronald Reagan también sufrió un intento de asesinato en 1981.

Violencia creciente

Pero en los últimos años la violencia política ha ido a más en Estados Unidos, junto con la creciente polarización del país y la laxa legislación sobre armas. Gabrielle Giffords, entonces legisladora demócrata por Arizona, recibió un disparo durante un mitin con sus electores en 2011. Steve Scalise, miembro republicano de la Cámara de Representantes por Luisiana, recibió un disparo en un partido de béisbol del Congreso en 2017. Una serie de ataques más recientes han conmocionado a la nación. Esto incluye el violento asalto al Capitolio por parte de seguidores de Trump en 2021 y los dos intentos de asesinato contra él durante la campaña electoral del año pasado. Uno de ellos hirió a Trump y mató a un espectador en un mitin en Butler, Pensilvania.

En abril, Josh Shapiro, gobernador demócrata de Pensilvania, fue blanco de un incendio provocado en su residencia en plena noche. El pasado junio, Melissa Hortman, representante demócrata de Minnesota, fue asesinada en su domicilio junto con su esposo en un asesinato con motivos políticos. El temor ahora es que, en un país demasiado acostumbrado a episodios violentos que desgarran la vida política, el asesinato de Kirk provoque una reacción más violenta en lugar de un ejercicio de introspección o una desescalada de la retórica política que ha dominado el país en los últimos años.

Algunos líderes electos afirmaron que se necesitaba un cambio en la cultura política. “Debemos apelar a un sentimiento común de humanidad y aceptar nuestras diferencias. Eso es lo que significa vivir en una sociedad pluralista”, sentenció David Holt, alcalde republicano de Oklahoma City, escenario del peor acto de terrorismo interno en la historia de Estados Unidos, cuando una bomba destruyó un edificio del gobierno federal, acabando con la vida de 168 personas.


Buen Fin de Semana!

Comentario de mercado viernes 5 de Septiembre del 2025.

Esta semana las Bolsas americanas han vuelto a marcar nuevos máximos históricos ante la perspectiva de que la Reserva Federal empezará a bajar tipos tan pronto como este mismo mes de septiembre, unos peores datos del mercado laboral americano cimentan esta idea…

S&P 500 desde 1926:

Este mes de Agosto no se ha producido la corrección de mercado que muchos analistas anticipaban y que suele producirse todos los años, como resumen del mes tuvimos fuertes avances de las compañías de pequeña capitalización americanas, el oro volvió a ser uno de los mejores activos, y en cuanto a índices el Nikkei japonés y el Ibex fueron los mejores entre los países desarrollados, mientras que China y Brasil tuvieron un agosto muy positivo entre los emergentes. Por sectores, los cíclicos ex financieros lo hicieron mejor en Europa, tras un final de julio muy malo, y muchos de los sectores más penalizados rebotaron en Agosto dentro del STOXX 600, como por ejemplo Autos, Recursos Básicos, Bienes de consumo y Químicas.

Índices Russell 2000 (engloba las 2.000 compañías más pequeñas del Russell 3000 americano) en Agosto (+9,21%):

IBEX 35 durante del mes de agosto (+3,75%):

Nikkei 225 japonés Agosto:

La subida del precio del oro de los últimos tres años tiene una característica especial que sorprende a algunos analistas. La continua subida del precio de la onza en este periodo ha roto su tradicional correlación negativa con el nivel de los tipos de interés. Históricamente, las subidas de tipos deprimían el precio del oro, al aumentar el coste de oportunidad de tener lingotes, que no dan intereses a diferencia de la renta fija. Pero en los últimos años, el precio del dinero subió, y también lo ha hecho el del oro. Como explicación alternativa, los analistas explican la fuerte revalorización por dos factores principales. Por un lado, las intensas compras de oro por parte de bancos centrales, especialmente de países emergentes, que tras las sanciones a Rusia por la invasión de Ucrania buscan reservas alternativas al dólar. El segundo elemento es la búsqueda de refugio por los inversores, que cubren sus posiciones en Bolsa y bonos con oro, inmune normalmente a las correcciones. Gracias a ello, la onza ha pasado de unos 1.600 dólares al inicio de 2022 a los 3.600 dólares actuales. Hay analistas que le siguen viendo recorrido a esta subida, Goldman Sachs maneja los 4.000 dólares como escenario central para 2026, sobre todo por la expectativa de que los inversores tomen el relevo a los bancos centrales como grandes compradores de oro, Goldman ve posible una subida hasta casi los 5.000 dólares, para lo que bastaría que un 1% del mercado de bonos estadounidenses se pasara al metal. Ese escenario podría producirse, según Goldman, en caso de “daños a la independencia de la Fed”. ya que llevaría a “una inflación más alta, tipos de interés a largo más altos (precios de los bonos a la baja), acciones a la baja y una erosión del estatus de reserva del dólar”.

Precio del oro en máximos históricos (3.561 dólares la onza):

El aumento del coste de la deuda a 30 años en Estados Unidos, Japón, Reino Unido y Francia empieza a poner nerviosos a los inversores y a trasladarse a otros activos como pasó esta semana con la caída de las bolsas de comienzo de semana. Los inversores están pidiendo más rentabilidad a los países con mucha deuda pública y con fuerte inestabilidad política por el avance de tendencias populistas. En Estados Unidos con Donald Trump, el actual Ejecutivo francés está a punto de caer, la coalición japonesa acaba de perder su mayoría en el Senado y en Reino Unido un partido de extrema derecha lidera las encuestas. Como está demostrando Trump con su presión a la Fed, una de las estrategias de este tipo de políticos es presionar a los bancos centrales para que bajen los tipos de interés. Esto puede estimular el crecimiento inicialmente, pero a largo plazo puede llevar a más inflación y obligar a fuertes subidas de tipos de ahí el repunte del coste de la deuda a 30 años. Esta semana un informe de los analistas de Deutsche Bank alertaba que estamos viendo un círculo vicioso en cámara lenta, la mayor preocupación por la deuda eleva las rentabilidades, y a su vez empeora la dinámica fiscal, lo que hace subir más el coste. Société Générale, decía el martes en un informe que “la independencia de la política monetaria afronta un gran desafío, no solo en Estados Unidos, por el populismo político y la creciente presión fiscal”. También en Europa, señala el banco francés, ya que podría ponerse en cuestión el objetivo de inflación del 2% del BCE. Incluso la deuda alemana a 30 años se está encareciendo. El problema para la Bolsa, especialmente en Estados Unidos y sus tecnológicas, es que las elevadas valoraciones necesitan unas bajas tasas de descuento. Por tanto, si no se calman los tipos a largo plazo, puede agudizarse la corrección bursátil.

“Hay varios factores que influyen, desde los habituales, como la inflación y las preocupaciones fiscales, dados los elevados niveles de deuda de algunas economías importantes, hasta la inquietud por la independencia de la Reserva Federal y el repunte de la emisión de deuda tras las vacaciones de verano“, explicaba esta semana en un informe de análisis de renta fija de Julius Baer.

– Las tensiones en Estados Unidos. En Estados Unidos, la política arancelaria de Donald Trump generará inflación en el largo plazo, lo que ha llevado a los inversores a exigir mayores retornos en los bonos de largo vencimiento, como a 30 años. Además, esta misma semana, la justicia de Estados Unidos ha declarado ilegales la mayoría de los aranceles impuestos, lo que podría truncar los planes de reducir el elevado déficit fiscal del país. A todo ello, se suman algunos datos macroeconómicos que están comenzando a mostrar cierta debilidad (como el mercado laboral), así como el empeño de Trump de controlar la Fed.

Francia y Reino Unido, bajo la lupa. El 8 de septiembre, el primer ministro francés, François Bayrou, se someterá a una cuestión de confianza, ante la fuerte oposición a los presupuestos para 2026. Unos obstáculos políticos que están dificultando la urgente consolidación fiscal del país, que posee una de las deudas más altas de la UE (de casi el 114% del PIB). En Reino Unido, el mercado está en alerta ante los presupuestos de otoño y la deuda a 30 años ha tocado niveles de 1998 ante las dudas sobre las medidas fiscales.

Japón también inquieta. El mercado de bonos también se ha tensado tras la escasa demanda de las últimas subastas del Banco de Japón, a lo que se suma la incertidumbre política sobre la continuidad del primer ministro y su potencial sustituto, que podría aumentar el gasto fiscal.

Principales afectados. Las carteras de bonos de bancos y aseguradoras y los fondos de renta fija son los principales afectados por el repunte de las rentabilidades, que dejan caídas en el precio. También los valores muy endeudados que ven una amenaza en los tipos más altos.

Los riesgos. La continuidad de altas rentabilidades de la deuda a largo plazo podría activar los temores de crisis. Si los rendimientos de los bonos a largo plazo se mantienen altos durante más tiempo, esto afectará gradualmente al coste que supone para un gobierno pedir dinero prestado. Eso, junto con cualquier deterioro de las economías, podría significar un círculo vicioso en el que los niveles de deuda aumenten aún más.

Las recomendaciones de los analistas. La mayoría de analistas recomiendan bonos de vencimiento intermedio ya que se benefician de curvas más pronunciadas, tienen suficiente duración para aprovechar los rendimientos más bajos y tienen carry para amortiguar los movimientos adversos de los tipos.

Rentabilidad del Bono del Tesoro americano a 30 años desde el 2020:

Desde Columbia Threadneedle llegaba esta semana una referencia a un estudio de Paul Temperton, de la consultora económica TIER, que ha elaborado un gráfico muy interesante que muestra una historia de 5.000 años de los tipos de interés, comenzando en la época babilónica. Durante los últimos más de 300 años, el proxy del G7 está representado por el tipo del Banco de Inglaterra. El gráfico destaca que el período de tipos de interés extraordinarios fue el de tipos cero, o cercanos a cero, que se mantuvieron entre la crisis financiera global (2008) y la fase de recuperación posterior al Covid (2022). La tasa media del Banco de Inglaterra desde 1694 es del 4,5%, lo que significa que la tasa actual del 4% podría considerarse históricamente acomodada.

Tipos de interés desde la época babilónica:

El mes de septiembre comienza cargado de publicaciones macroeconómicas relevantes, en Estados Unidos destacan las referencias del mercado laboral con el negativo precedente de la cuantiosa revisión a la baja de la creación de empleo en los dos meses previos que conocimos con el dato de julio, -258.000, y que ha sido el que ha provocado el giro de Powell a un tono más acomodaticio en cuanto a política monetaria. Se espera relativa estabilidad en la tasa de paro (4,3% esperado por los analistas frente al 4,2% del mes anterior) y en salarios (+3,7% esperado frente al +3,9% previo). Hoy tendremos datos de payrrolls y la tasa de Paro.

El mercado está muy pendiente de la situación política en Francia, donde esta semana el primer ministro Bayrou se ha reunido con los partidos de la oposición para intentar salvar la moción de confianza que se celebrará el 8 de Septiembre, algo que parece improbable.

En el terreno comercial las últimas noticias son que la Unión Europea sigue sin estar dispuesta a ceder en la tasa a servicios digitales tal y como demanda Trump, a la vez que amenaza con nuevos aranceles. Asimismo, la administración americana tiene la intención de ampliar en los próximos meses la lista de productos sujetos a aranceles sectoriales (sección 232) con el fin de compensar el posible bloqueo legal de los aranceles recíprocos. Se podrían ampliar así los importes afectados en acero y aluminio, a la vez que anunciar aranceles a otros sectores como semiconductores, productos farmacéuticos, minerales críticos, etc. Todo esto se añade a las recientes amenazas de aranceles del 200% a China si no facilita la exportación de imanes de minerales raros y del 50% a India (incrementado desde 25%) por continuar comprando crudo ruso.

En su informe de estrategia de comienzo de curso Julius Bäer espera que la Fed bajará los tipos un 0,25% 3 veces de aquí a final de año, ya que los tipos de interés se encuentran en territorio muy restrictivo teniendo en cuenta la pérdida de dinamismo de la economía estadounidense. Aunque los analistas de Julius Bäer dudan que esa sea la solución a todos los problemas, tal y como demostró el ciclo de subidas la economía estadounidense se ha vuelto relativamente inmune a los tipos de interés. El bajo endeudamientos del sector privado (empresas y familias), refinanciado además a tipos mínimos en el Covid, hizo posible que la economía no entrase en recesión ante la mayor y más rápida subida de tipos de interés por parte de la Fed (2022). De manera análoga, no debería ser el mayor de los estímulos cuando lleguen las bajadas. Los menores tipos de interés son muy necesarios para que el gobierno estadounidense pueda refinanciarse a tipos más favorables. De ahí la presión sobre la Fed para que empiece con las deseadas bajadas. La Fed se resiste, pues aún no tiene suficiente visibilidad sobre el impacto que los aranceles puedan tener sobre una inflación que no baja del 3%. Unos precios industriales altos y mayores de lo esperado (+3,7%, sin energía ni alimentos) no apuntan a nada bueno cuando las empresas empiecen a trasladar costes al consumidor y, por tanto, se refleje en la inflación. El indicador clave no son los tipos a corto plazo, consigo o no consiga la presión política hacer que la Fed los baje, sino los tipos a largo plazo. El tipo a 30 años americano es al que se referencian las hipotecas y este si podría tener un impacto importante a la hora de darle un respiro al consumidor. Sin embargo, precisamente por las dudas sobre la inflación provocadas por la propia política comercial de Trump, no parecen bajar del 4,90%.

En cuanto a flujos de los inversores en el informe mensual de Kepler Chevreux de Agosto lo más destacado son los fuertes flujos de compra en Renta Fija, especialmente crédito Investment Grade y deuda soberana de países emergentes. El flujo comprador en Renta Fija por primera supera los 60 billones de dólares mensuales. También destaca en Agosto el flujo comprador de ETFs de oro y plata y el flujo vendedor en ETFs de tecnología.

Importante esta semana:

Xi Jinping, en un desfile militar junto a Putin y Kim Jong Una, presentó a China como una potencia “imparable”. Trump, en paralelo, acusó a Xi de conspirar junto con Rusia y Corea del Norte en contra Estados Unidos, aunque restó importancia a esa alianza.

En Estados Unidos, Daly, presidente de la Reserva Federal de San Francisco, señaló que “pronto será el momento de recalibrar la política monetaria”, lo que apoya la idea de que la Reserva Federal podría empezar a bajar tipos en septiembre, también destacó que el impacto inflacionista derivado de los aranceles probablemente será transitorio, restando importancia al riesgo de que estos impulsen un repunte duradero de precios.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que espera que el Tribunal Supremo confirme la legalidad de los aranceles impuestos por Trump, aunque aseguró tener un plan alternativo en caso contrario. Recalcó que el presidente tiene “un respecto increíble por la Fed” y restó importancia al impacto en los mercados de deuda tras el intento de destituir a la gobernadora Cook. Por otra parte, adelantó que el Gobierno abordará la escalada de precios de la vivienda y podría declarar una emergencia nacional de vivienda este otoño.

Los modelos de previsión de la Fed muestran una mejora notable en las expectativas de crecimiento del PIB para el tercer trimestre. Así, el indicador de la Fed de Nueva York subió al 2,2% (desde 2,0%), mientras que el de la Fed de Atlanta sorprendió al aumentar hasta el 3,47% (desde 2,18%).

Un tribunal federal de apelaciones confirmó la semana pasada que los aranceles globales de Trump se emitieron de manera ilegal bajo la ley de emergencias, respaldando una decisión previa de la Corte de Comercio Internacional. Esto supone un revés legal para la administración Trump y abre interrogantes sobre la validez de ciertas medidas comerciales en vigor. A partir de aquí los aranceles se mantendrán hasta el 14 de octubre para permitir que la Administración Trump presente una apelación ante el Tribunal Supremo que decidirá si deben detenerse de forma permanente y, en caso afirmativo, si el gobierno debe reembolsar lo recaudado.

Tras la compra de una participación del 10% de Intel por parte del gobierno americano, Estados Unidos anunció esta semana que revocará la autorización a Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC) para enviar tecnología de chips a China a partir de finales de año. El Gobierno estadounidense ha decidido retirar el estatus de “usuario final validado” (VEU) a TSMC, una designación que permitía a la empresa taiwanesa exportar con agilidad equipos y tecnologías controladas por Estados Unidos a su planta en Nanjing, China. La pérdida de este estatus obligará a TSMC a solicitar licencias individuales para cada envío, lo que aumentará la carga burocrática y generará mayor incertidumbre operativa. Aunque la planta de Nanjing representó solo el 2,4 % de los ingresos totales de TSMC en 2024, la medida se enmarca en una política más amplia que también afecta a otras compañías con mayor presencia en China, como Samsung y SK Hynix.

En Francia, de cara a la moción de confianza del próximo lunes, el primer ministro Bayrou advirtió que el verdadero tema en juego no es su cargo, sino “el destino de Francia”. En entrevistas televisivas reconoció que el acuerdo “es algo bonito”, pero dudó de que sea posible ante la falta de disposición de la oposición, cuyas declaraciones del fin de semana pasado refuerzan la expectativa de que no le darán apoyo. El partido de Marine Le Pen (Agrupación Nacional) se prepara para unas elecciones anticipadas, convencido de que los intentos del primer ministro Bayrou de reunir apoyos esta semana fracasarán. Sin embargo, según prensa, Les Républicains se muestran divididos ante la moción de confianza, con varios diputados que podrían optar por la abstención, lo que podría hacer que la moción de confianza no consiga la mayoría absoluta necesaria para que salga adelante, por lo que Bayrou seguiría en pie.

Este martes conocimos el dato de inflación de la eurozona de Agosto, que vuelve a repuntar por encima de la cota del 2%, después de tres meses contenida en el umbral fijado por el Banco Central Europeo o por debajo de él. El Índice de Precios de Consumo en la unión monetario repuntó una décima en agosto, hasta el 2,1% anual. Con ello, eleva la presión a Fráncfort para que retrase o evite nuevas rebajas de tipos, algo de lo que el BCE ya está bastante convencido debido al muy probable efecto inflacionario de la guerra arancelaria desatada por Estados Unidos contra sus socios comerciales. Este repunte se debió fundamentalmente a los precios de la energía, que cayeron un 1,9% anual, seis décimas menos que el mes pasado, además de a los alimentos frescos, que se encarecieron un 5,5% respecto a agosto del año pasado, una décima por encima del dato del mes anterior. En cambio, los bienes industriales mantuvieron un ritmo estable, con un alza interanual del 0,8%, los alimentos procesados se moderaron una décima, al 2,6%, y los servicios hicieron lo propio, hasta el 3,1%. Con ello, la tasa subyacente (la que excluye del cálculo los alimentos y la energía, por tratarse de elementos muy volátiles, se mantiene en el 2,3% anual.

Por países hay grandes diferencias. Así, Estonia lidera las subidas de precios, con 6,2% anual, seguida de Croacia (4,6%), Eslovaquia (4,4%), Austria, Letonia, (4,1% en ambos casos), Lituania (3,6%), Grecia (3,1%), Eslovenia (3%), Luxemburgo (2,8%), España (2,7%), Bélgica, Malta (2,6%), Portugal (2,5%), Países Bajos (2,4%), Finlandia (2,2%) y Alemania (2,1%), con lo que 16 de los 20 países de la eurozona quedan por encima del objetivo del BCE. En cambio, los precios bajaron un 0,1% en Chipre y se elevaron más moderadamente en Francia (0,8%), Italia (1,7%) e Irlanda (1,8%).

S&P mejoró la calificación de Portugal desde A/positivo a A+/estable, destacando la sólida trayectoria fiscal que está permitiendo reducir la deuda pública. Además, S&P reafirmó la nota AAA de Sajonia, aunque con perspectiva negativa.

En la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, Xi Jinping advirtió que la situación internacional es cada vez más “caótica e interconectada” y pidió avanzar “de la mano hacia la modernización”.

En España esta semana hemos conocido que el mercado laboral cerró agosto con la pérdida de 199.300 afiliados a la Seguridad Social, hasta los 21.666.203 trabajadores, de acuerdo con los datos que publicó este martes el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Este retroceso estuvo marcado por la habitual destrucción de empleo durante la temporada estival, especialmente intensa en educación, pero también por un mucho más inusual frenazo en la hostelería, que avanza este verano a su menor ritmo en esta época del año desde 2013. Al mismo tiempo, el número de desempleados se ha incrementado en 21.905 personas, hasta los 2.426.511 desempleados, según las cifras del Ministerio de Trabajo y Economía Social. En el mes de agosto se perdieron 199.300 puestos de trabajo respecto al mes anterior. Una cifra algo superior a la media de los diez últimos años (155.498 personas). Si bien es cierto que en agosto habitualmente se produce un fuerte retroceso del empleo, y que este se concentra en ciertos sectores, como la educación (que pierde 77.636 afiliados), las actividades administrativas (19.283 afiliados, fundamentalmente los dedicados a las actividades de recursos humanos), la industria (17.571), la agricultura (16.916), las actividades recreativas (16.381) o la construcción (16.085), también lo es que la hostelería experimenta un ligero retroceso de 979 ocupados en plena temporada estival, lo que muestra que el turismo está teniendo un empuje mucho menor que en años precedentes. De hecho, la hostelería apenas ha creado 36.842 puestos de trabajo este último año, la menor cifra durante la época de verano desde el año 2013, con la excepción de los meses más duros de la pandemia del coronavirus. Con ello, la hostelería, incluyendo tanto restauración como alojamiento, ha crecido en este último ejercicio menos de la mitad del promedio de los diez últimos años, cuando sumaba más de 82.000 puestos de trabajo cada ejercicio. Este frenazo se debe a la dificultad para contratar a determinados profesionales, a la fuerte ralentización de la llegada de turistas, al acortamiento de las visitas, al descenso de las pernoctaciones por parte de los propios españoles y a la moderación del gasto por parte de los turistas, ante las fuertes subidas de precio en el sector. De hecho, la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat) advirtió la semana pasada de que, a falta de que concluya la temporada estival, “todo parece indicar que la bonanza, o el maná, se está moderando y no lentamente”.

Por otro lado, agosto se saldó con la llegada de 21.905 personas a las listas del paro, hasta los 2.426.511 desempleados registrados en los servicios públicos. Con ello, el paro se reduce en 145.610 personas respecto al mismo mes del año pasado y se sitúa su nivel más bajo en este mes desde 2007. Sin embargo, estas cifras también apuntan a una cierta debilidad del mercado laboral, ya que hace falta crear tres nuevos puestos de trabajo para sacar a un solo desempleado de las listas del paro, lo que indica que hay un cierto desajuste entre las ofertas laborales y la capacitación de los parados, además de que la creación de empleo tiene un gran atractivo para los inmigrantes, lo que dificulta el ajuste del paro estructural.


Intel y el nuevo intervencionismo norteamericano. Jordi Canals. IESE Center for Corporate Governance.

La reciente decisión del Gobierno norteamericano de adquirir un 10% de las acciones de Intel es un punto de inflexión. A diferencia de la política industrial europea, muy intervencionista hasta los años 1990, el gobierno norteamericano ha evitado participar en el capital de las empresas por diversos motivos. En primer lugar, las razones ideológicas en un país que defiende la libre iniciativa empresarial y la propiedad privada. En segundo, evitar el posible abuso de la libre competencia que surge cuando una empresa de un sector recibe subsidios directos o capital por parte del gobierno. El tercero, respetar el papel de los órganos de gobierno y la responsabilidad de los accionistas de una empresa privada.

Después de varias semanas de intensos rumores, la Administración Trump anunció a finales de agosto que invertiría 8,9 billones de dólares en el capital de Intel. Esta cifra coincide con el volumen de ayudas que la Administración Biden prometió a Intel en el marco de la CHIPS Act de 2022, un programa de política industrial cuestionado por Trump, que ha amenazado con cancelarlo. Trump sigue las pautas de Joe Biden, y su decisión marca un retorno a la participación del sector público en el capital de las empresas en el mundo occidental.

La entrada del Gobierno en el capital de Intel tiene varias dimensiones. La más importante es el papel crecientemente relevante de la industria de semiconductores (chips) ante la digitalización acelerada y la explosión de la inteligencia artificial. A pesar de que la industria de chips se creó y desarrolló en Estados Unidos, durante los años 1990 y 2000 las empresas norteamericanas se deshicieron de la capacidad de fabricación, que subcontrataron a empresas asiáticas, como TSMC (Taiwán) y Samsung (Corea del Sur), para convertirse en empresas fabless, sin fábricas. De un sector con empresas verticalmente integradas se pasó a un sector con empresas especializadas, con la capacidad de fabricación en manos de empresas asiáticas como TSMC. Esta es una empresa manufacturera, una foundry, con una enorme sofisticación tecnológica, que se ha convertido en el subcontratista principal de las empresas norteamericanas para fabricar los chips más avanzados.

En el otro extremo de la cadena de valor del sector de chips se encuentran Nvidia y AMD, dos empresas norteamericanas especializadas en el diseño de los chips más sofisticados, pero sin capacidad de fabricación. Su liderazgo tecnológico les ha permitido aprovechar la explosión de la IA para acelerar el desarrollo de chips con una capacidad de computación mayor. Son empresas que han llevado la globalización al extremo: diseño de chips en Estados Unidos y fabricación subcontratada principalmente a TSMC en Asia para servir de nuevo a Estados Unidos, el mercado con una mayor demanda. Sin embargo, las crecientes disrupciones políticas, el futuro de la relación entre Taiwán y China, y el enfrentamiento entre Estados Unidos y China son riesgos importantes que planean sobre esas empresas líderes.

Integrada verticalmente

A diferencia de las anteriores, Intel es una empresa verticalmente integrada, que diseña y fabrica semiconductores que vende a clientes finales, como los fabricantes de PC. También fabrica chips subcontratados por otros fabricantes. Intel se sitúa entre TSMC (que es un fabricante) y Nvidia (que solamente diseña chips). La integración vertical y las fábricas que posee en Estados Unidos deberían suponer una combinación ganadora para Intel. Sin embargo, desde hace años, no es excelente en ninguna de las dos actividades. A pesar de su tradición innovadora y su gran expansión con el crecimiento de la industria del PC en los años 1990 y 2000, Intel perdió la batalla del diseño de chips para los smartphones y, más recientemente, se ha comprobado que no está preparada para diseñar los chips necesarios en IA.

En la fabricación de semiconductores tampoco es excelente y genera pérdidas. Su anterior CEO, Pat Gelsinger, apostó por la renovación de la capacidad de fabricación de chips, con escaso éxito. Lip-Bu Tan, el nuevo CEO, ha asumido una tarea que parece imposible: combinar el diseño de chips de última generación como Nvidia y desarrollar las capacidades de fabricación únicas que tiene TSMC.

Ante la relevancia máxima de los chips en el desarrollo de la AI, y sus aplicaciones a la industria de la defensa y otros sectores relevantes, el Gobierno norteamericano ha impulsado la inversión de capacidad de fabricación de chips por parte de TSMC en Estados Unidos. Quiere asegurar que Intel no dejará de fabricar chips en su país, aunque esta actividad genere pérdidas cuantiosas. La lógica de esta decisión no está en razones económicas, sino políticas. Esta es una lección importante para las empresas: los riesgos geopolíticos no deben ser evaluados solamente por su coste económico, sino comprendiendo los criterios políticos de los gobiernos. En otras palabras, estamos en una época de ideologías fuertes que utilizan el poder ejecutivo para tomar decisiones consideradas estratégicas, muchas veces con escaso debate, y dejando de lado la razonabilidad de los argumentos.

¿Será eficaz esta decisión para salvar Intel? En un sector muy competitivo como el de semiconductores, la inyección de capital público en una empresa puede suponer una ayuda temporal para acelerar ciertas inversiones y enviar una señal a los mercados de que cuenta con el apoyo del gobierno. Sin embargo, estas ayudas no son críticas. Lo que resulta decisivo es que Intel sea capaz de diseñar los semiconductores más avanzados y competir con Nvidia y AMS; y que tenga la capacidad de fabricar los chips con la misma eficacia TSMC. Para ello debe desarrollar capacidades que hoy no tiene. La experiencia muestra que la ayuda pública en un sector con ganadores claros puede ser irrelevante.

Más allá del dudoso éxito de la intervención del Gobierno para transformar Intel en un campeón nacional, esta decisión plantea algunos retos de gobierno corporativo importantes. Primero, el papel del consejo de administración. El Gobierno ha anunciado que renuncia a estar presente en el consejo de Intel, pero se ha convertido en su accionista de referencia y cualquier decisión que tome tendrá un impacto decisivo en la opinión del consejo. El papel de los consejeros independientes en este caso queda en entredicho. El segundo es el conflicto entre los intereses del gobierno norteamericano y los de los accionistas actuales de Intel. Si finalmente su consejo llegara a la conclusión de que, para la supervivencia de la empresa, la actividad de fabricación no debería continuar, el conflicto potencial entre el Gobierno y la empresa es enorme. Intel entra en una era de mayor turbulencia.

Más allá de la racionalidad de la decisión para el futuro de Intel, los gobiernos no deberían olvidar que vivimos en un época de recursos públicos limitados y con altos niveles de deuda pública, que ponen en riesgo la estabilidad financiera. Además, la experiencia de las últimas décadas –en particular, en Europa– muestra que los riesgos geopolíticos no se resuelven con empresas intervenidas y narcotizadas con recursos públicos. Se afrontan con empresas dinámicas, una mayor inversión privada y pública en educación e innovación, y unas instituciones y reglas de juego estables y predictibles.


La quita ‘erga omnes’ dañará la credibilidad fiscal de España. Manuel Sanchis i Marco.

La quita erga omnes a las comunidades autónomas anunciada por el presidente Sánchez no es un mero apunte contable de 83.252 millones de euros, tampoco una simple reasignación de pasivos entre regiones y gobierno central. Supone una media de condonación del 19,33% para las comunidades de régimen común, que entrañará un quebranto para el gobierno central al reducir de forma sustancial su capacidad recaudatoria. La situación se agravará cuando los pactos de investidura de Sánchez (PSOE-ERC y PSOE-Junts) e Illa (PSC-ERC) relativos a la financiación singular se traduzcan en textos legales. Estipulan la cesión del 100% de los tributos (PSOE-Junts) y la asunción del 20% de la deuda catalana con el Estado (PSOE-ERC), hoy valorada en 17.104 millones, sin olvidar otros 1.550 millones en ahorro de intereses.

El pacto PSC-ERC cede a Cataluña la plena soberanía fiscal en capacidad normativa, de gestión, recaudación, liquidación e inspección de todos los impuestos generados en Cataluña. Asimismo, establece que las inversiones públicas del Estado en esa comunidad autónoma se ajusten al peso de su economía en el PIB nominal español, un 19% en la actualidad. Dado que la UE negocia con los Estados, y no con las regiones, es legítimo preguntarse si será Cataluña quien ingrese al Presupuesto de la UE la cuota-parte del 0,3% del IVA generado en Cataluña que hasta ahora realizaba España.

A lo anterior cabe añadir el principio de ordinalidad que contiene el pacto PSC-ERC, cuyo coste para las autonomías perjudicadas ha estimado Fedea en 4.800-6.100 millones. Reza así: ordenadas las comunidades en sus contribuciones fiscales, en escala de mayor a menor, deben mantener invariable ese mismo orden tanto en la escala de lo que contribuyen como en la de lo que reciben. Es decir que, en cuanto receptoras, no pueden recibir menos de lo que reciba aquella comunidad que se encuentre inmediatamente después en la escala de comunidades autónomas contribuidoras.

Aunque es políticamente legítimo, como principio económico despide un aroma reaccionario al establecer que quien más contribuye, normalmente las comunidades más ricas, no pueda recibir menos que la siguiente en el orden de comunidades contribuidoras. Estamos ante un utilitarismo atrincherado, una especie de thatcherismo solapado del tipo I want my money back. Thatcherismo que el argumento de las balanzas fiscales es incapaz de justificar porque éstas sólo recogen una parte, y no la más importante, de las transferencias financieras, económicas y de rentas interregionales. La UE nunca ha aplicado este principio en la distribución de fondos estructurales entre Estados miembros.

Por otra parte, la aportación a la solidaridad de la Generalitat con las demás comunidades está condicionada a que éstas realicen un esfuerzo fiscal similar al realizado por aquélla, lo que contradice el soberanismo fiscal que instituye el pacto PSC-ERC. Es incomprensible que la Generalitat lo propugne para sí pero lo rechace para las demás autonomías al convertirlo en imperialismo fiscal entrometiéndose en las competencias fiscales de las demás comunidades.

La juridificación de lo referido en los párrafos anteriores dañará la credibilidad fiscal del gobierno y la calificación crediticia de riesgo país para España a medio plazo, con el consiguiente coste asimétrico entre distintas comunidades autónomas.

Daño a la deuda soberana

Como es sabido, éstas se financian mediante transferencias del gobierno central, impuestos privativos, y emisiones de deuda subsoberana. Cuando no tienen acceso a los mercados, o corren riesgo de impago –como el que se evitó in extremis en plena vorágine independentista, gracias a la reunión de emergencia entre Junqueras y De Guindos en el aeropuerto de El Prat–, se pueden financiar con créditos del Fondo de Liquidez Autonómica y del Fondo de Facilidad Financiera. El gobierno central, mediante emisiones de deuda soberana, allega recursos para dotar dichos fondos. Si la quita erga omnes prospera, estos créditos y deudas desaparecerán como pasivos para las comunidades, pero pasarán de ser activos contingentes a pasivos del gobierno central, lo que dañará la calidad de la deuda soberana en esa magnitud.

En cuanto a la condonación de intereses, supondrá un lucro cesante para el gobierno central, cuyo coste fiscal y financiero se redistribuirá de forma asimétrica entre todas las autonomías. En el ámbito fiscal, el gobierno central tendrá que corregir ese lucro cesante bien mediante una mayor presión fiscal, bien mediante menores inversiones públicas, bien con emisiones adicionales de deuda. Aunque habría que analizarlo caso por caso, el coste de estas medidas debería recaer en mayor proporción sobre las autonomías que hayan gestionado mejor sus finanzas, y afronten menores pagos por intereses; mientras que aquellas con mayor stock de deuda subsoberana (Andalucía, Cataluña, Valencia, Madrid) deberían salir más beneficiadas. Además, esta asimetría fiscal entre autonomías se exacerbará, a favor de Cataluña, porque los pactos de investidura PSOE-Junts y PSC-ERC ceden soberanía fiscal plena a Cataluña e impiden que la inversión pública en Cataluña sea inferior al peso de su economía en el PIB nacional.

En su vertiente financiera, la condonación de deuda autonómica y sus intereses consiguientes no afectará a la ratio de deuda soberana, puesto que la deuda condonada forma parte del stock de deuda viva de las Administraciones Públicas. Pero su aplicación reflejará el fracaso del Estado en su gestión y cambiará su papel como garante latente de la deuda subsoberana convirtiéndolo en garante explícito. El azar moral que introducirá esta quita erga omnes no sólo aumentará el coste de tomar prestado para España sino que creará incentivos para que, en el futuro, las autonomías se comporten de forma imprudente en materia fiscal y financiera.

Asimismo, tendrá un impacto financiero negativo y asimétrico porque al comprimir el riesgo intrínseco –el de cada comunidad valorada de forma autónoma– mejorará artificialmente el balance de aquellas en peor situación; mientras que deteriorará el riesgo sistémico del soberano, que afecta a todas las autonomías por igual. A corto plazo, el impacto negativo sobre el rating soberano se verá mitigado por factores de contexto económico como el actual crecimiento robusto, la mejora relativa en la consolidación fiscal, etc. A medio plazo, sin embargo, una quita erga omnes reducirá la credibilidad fiscal del Gobierno y repercutirá negativamente en la capacidad de financiación del Estado.

Durante la eurocrisis, las agencias de rating lo rebajaron substancialmente para España; después todos los países de la zona euro recuperaron la calificación crediticia menos Portugal y España, que presentan curvas de evolución temporal del rating con pendientes ligeramente positivas o casi planas; España, en particular, debido al lastre de los riesgos políticos asociados al secesionismo. La relajación cuantitativa del BCE ha contribuido a reducir sustancialmente los costes de financiación, pero la incertidumbre que planea sobre la posibilidad de que los pactos de investidura PSOE-Junts, PSOE-ERC, y PSC-ERC tenga fuerza de ley pesa como una losa sobre el rating.

La calificación crediticia de Moody’s para España, como las de S&P y Fitch, apenas ha mejorado durante el gobierno de Sánchez (Baa1 estable, 2018; Baa1 positivo, 2024); pero lo más grave es que Moody’s asigne hoy una mejor calificación a países que estaban por detrás como Eslovenia (2017) y Portugal (2023). La normalización monetaria del BCE ha llegado, pero la normalización política y financiera de España ni está ni se la espera en tanto continue enquistada la cuestión separatista y el aire de corrupción que circunda a Sánchez le haga barbear las tablas.


Sobre la corrección de las tecnológicas ligada a las inversiones en IA. Ignacio de la Torre. Economista jefe, Arcano Partners.

DeepMind anunció recientemente que su IA había conseguido el oro en la Olimpiada Internacional de Matemáticas. En un mundo en el que se realizan quinielas sobre qué profesiones van a desaparecer a consecuencia de la IA y cuáles van a permanecer, un reciente informe de Microsoft realiza escalofriantes cálculos al respecto. Entre las cuarenta profesiones más amenazadas en EEUU figuran, en los primeros puestos, intérpretes y traductores, historiadores, vendedores, escritores y autores (un ejemplo llamativo: una de las bandas más escuchadas en Spotify este verano, The Velvet Sundown, en realidad no existe, sino que fue creada artificialmente), servicios de atención al cliente, programadores, operadores telefónicos, agentes de viaje, DJs, periodistas, matemáticos y profesores de economía. Tras el anuncio de DeepMind, los matemáticos se sintieron algo menos seguros. A pesar de esta proeza, el sector tecnológico experimentó una relevante corrección durante el mes de agosto. ¿Qué está ocurriendo?

Durante los últimos años, las grandes tecnológicas han incurrido en un frenético ritmo inversor en infraestructura ligada al procesamiento de datos para alimentar modelos más avanzados de IA. Este año se invertirán unos 400.000 millones de dólares en dicha infraestructura, cantidad que podría alcanzar los siete billones de dólares acumulados hasta 2030, en base a estimaciones de McKinsey. Casi la mitad del crecimiento económico de Estados Unidos en el segundo trimestre provino de las inversiones en procesamiento de información. En este contexto, las grandes tecnológicas han pasado de ser empresas asset light a ser más intensivas en balance. Además, si en el pasado las tecnológicas financiaban sus ingentes inversiones mediante su también ingente nivel de flujo de caja operativo libre, en la actualidad esas inversiones exceden su flujo de caja, por lo que han tenido que acudir a diversas fórmulas de apalancamiento (en especial, al crédito privado) para cubrir el diferencial. Esta situación lleva a los inversores a vigilar de cerca si el retorno obtenido será suficiente para compensar el creciente capital asignado.

A medida que los modelos avanzan, cada nuevo progreso resulta más costoso y el ritmo de mejora es cada vez menos evidente. La decepción que supuso el lanzamiento de Chat GPT 5 este verano, con errores como cometer faltas ortográficas al deletrear los estados de Estados Unidos en un mapa, puso a los inversores sobre aviso. El volumen de datos disponibles para entrenar los modelos se va reduciendo, y la creciente capacidad de computación, sostenida sobre los chips más avanzados (y caros) de Nvidia, como Blackwell, parece estar sometida también a la ley de rendimientos marginales decrecientes.

A su vez, las inversiones en infraestructura de las grandes tecnológicas dependen de que las inversiones en IA acometidas por las empresas “normales” acaben generando retornos en forma de productividad, retornos que se traducirán en más y más demanda de infraestructura de IA proporcionada por las tecnológicas, configurando así un círculo virtuoso. En este contexto, durante el verano, el centro Nanda del MIT emitió un informe en el que se acentuaba que el 95% de las inversiones en inteligencia artificial realizadas por las empresas (unos 30.000 a 40.000 millones de dólares este año en Estados Unidos) fracasaban en obtener retornos con impacto en la cuenta de pérdidas y ganancias. La difusión de dicho titular provocó una la corrección entre los “siete magníficos”, tecnológicos.

Ciclo de inversión tecnológica

Aunque pueda haber ruido de fondo, conviene entender si el catalizador es suficientemente fundamental. Un informe de Arcano Technology Research señala las limitaciones del estudio de Nanda. Entre otras, destaca que mide el retorno en un horizonte de sólo seis meses, periodo ostensiblemente insuficiente para analizar un ciclo de inversión tecnológica. Además, la metodología está basada en 52 entrevistas y en 153 encuestas, una base limitada, en especial si tenemos en cuenta que las empresas que han adoptado la IA y han reportado aumentos de productividad en una publicación científica muestran mejoras de doble dígito.

En cualquier caso, el informe subraya que el éxito de las inversiones está muy ligado a la capacidad de muchas empresas para integrar la IA y desarrollarla dentro de su marco estratégico. Por el contrario, los proyectos que suelen fracasar son aquellas experiencias piloto adoptadas sin coherencia con el plan estratégico ni con la formación humana pertinente.

La realidad es que está afectando cada vez más al mundo laboral, como señalaban los investigadores de Microsoft. El porcentaje de universitarios en paro en Estados Unidos alcanza ya su mayor nivel en diez años, síntoma de que la inteligencia artificial está poco a poco desplazando el trabajo de los profesionales con menos experiencia.

Montaigne escribió que “el mayor enemigo de la verdad no es la mentira, sino la ilusión de saber la verdad”. Ya veremos si a medio plazo tienen más razón Microsoft y DeepMind que el centro Nanda.


Buen Fin de Semana!

Comentario de mercado. Feliz Verano!!

Hoy es 1 de Agosto, la fecha que fijó Trump para la imposición de sus nuevos aranceles, y anoche el presidente de los Estados Unidos anunció que los países sin acuerdo tendrán aranceles del 30% desde hoy

Ayer Trump firmó una directiva que establece un arancel base universal del 10% para las importaciones a partir del 7 de agosto, con aranceles más elevados, que partirán del 15%, para aquellos países que mantengan superávits comerciales con Estados Unidos, de esta forma, Canadá se enfrenta a un 35%, aunque los bienes amparados por el USMCA quedan exentos, Suiza tendrá un arancel especialmente elevado (39%) y Taiwán ha calificado el arancel del 20% que se le plantea como «temporal».

Empezamos la semana con el anuncio sorpresa por parte de Trump, a solo cinco días de la fecha límite de hoy, de un acuerdo con la Unión Europea que plantea un arancel del 15% sobre las exportaciones europeas, incluidos los automóviles y posiblemente productos farmacéuticos, aunque se seguirán aplicando aranceles del 50% al acero y aluminio. El pacto, anunciado por Trump y Ursula von der Leyen en Escocia, llegaba después de 3 meses de negociaciones y evita la aplicación de tarifas aún más severas que amenazaban con perjudicar de forma importante el comercio transatlántico. La UE abre su mercado a Estados Unidos, con aranceles 0% a todos los productos estadounidenses, a la vez que se compromete a invertir 750.000 millones de dólares en energía, 600.000 millones de dólares en inversiones adicionales en Estados Unidos y compras de equipo militar. Acero y aluminio mantienen arancel del 50%, con un sistema de cuotas, mientras los aranceles a las compañías farmacéuticas serán del 15%. Quedan por definir los aranceles a semiconductores, vino y bebidas alcohólicas. Aerospacial se mantiene en el 0% a la espera del resultado de la investigación (Sección 232). Europa consigue evitar una guerra comercial y Estados Unidos logra acceso al mercado europeo sin aranceles e inversiones en su país. La UE y Estados Unidos emitirán una declaración conjunta el 1 de agosto, que detallará los principales elementos del acuerdo. Este miércoles el Secretario del Tesoro americano, Scott Bessent, advirtió que los 600.000 millones de dólares en inversiones comprometidos por parte de la Unión serán vigiladas de cerca, insinuando que podría haber represalias arancelarias si los compromisos no se cumplen y ayer la Secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que las inversiones prometidas por la UE llegarán «antes de que termine 2028» y que las relaciones con China están «avanzando en la dirección correcta». Por su parte, el Secretario de Comercio, Howard Lutnick, anunció que México ha accedido a eliminar barreras comerciales no arancelarias. Trump se desdice una vez más y ahora declara que el reconocimiento de Palestina por parte de Canadá “no es un obstáculo” para seguir negociando acuerdos comerciales. Por último, Japón presiona a Estados Unidos para que reduzca rápidamente los aranceles sobre automóviles al 15% tal y como se había acordado.

Donald Trump calificó este miércoles los aranceles de India como «excesivos», y anunció acuerdos con Corea del Sur (arancel del 15%), Tailandia y Camboya, además pospuso una semana la entrada en vigor del arancel del 50% sobre Brasil. También declaró esperar un acuerdo «muy justo» con China tras finalizar las negociaciones de esta semana. Sin embargo, afirmó que la posición de Canadá sobre Palestina dificulta un pacto comercial. Trump ha cerrado ya siete acuerdos comerciales, con la Unión Europea, China, Japón, Reino Unido, Filipinas, Indonesia y Vietnam, que en conjunto aglutinan el 44% de las importaciones estadounidenses totales, con lo que, los peores escenarios observados en el Liberation Day comienzan a quedar atrás a medida que la incertidumbre sigue disipándose.

Imagen que contiene Gráfico

Descripción generada automáticamente
Inflación y precios de producción en Estados Unidos

El acuerdo entre Estados Unidos y la UE pone en riesgo una parte de las ventas y los planes de expansión de las empresas españolas. Aunque todavía es complicado hacer un balance exacto del alcance de los aranceles, los cálculos de la Cámara de Comercio de España apuntan a que los gravámenes del 15% impuestos a las exportaciones comunitarias podrían eliminar de golpe hasta el 13,1% de las ventas de las empresas españolas en Estados Unidos, lo que supondría alrededor de 2.375 millones de euros anuales, si bien en este cálculo se incluyen las exportaciones de productos químicos, que finalmente no estarán sujetas a los impuestos de entrada. En el mejor de los casos, Cámara de Comercio de España cifra en el 7,2% la caída de las ventas de las empresas en EEUU tras la entrada en vigor de los aranceles, lo que supondría alrededor de 1.307 millones de euros. Tras el acuerdo firmado el pasado domingo entre Donald Trump y Ursula von der Leyen, el Banco de España publicó este lunes una radiografía sobre el comercio de España con Estados Unidos, uno de los primeros balances de la nueva situación. La principal conclusión del informe es que “los aranceles tendrán un cierto impacto negativo sobre la economía española, aunque más reducido que en la eurozona, pues tenemos menos exposición comercial con Estados Unidos y nuestro comercio bilateral está más orientado a los servicios que el de la zona euro”. Prueba de ello es que las exportaciones de servicios a Estados Unidos representaron en 2024 el 1,2% del PIB, frente al 1% que supusieron las ventas de bienes, según los datos del supervisor. Respecto al resto de países de la eurozona, el Banco de España considera que el país se encuentra en una posición relativamente cómoda. Mientras que el comercio con Estados Unidos en el bloque comunitario, importaciones y exportaciones, ascendió al 10,1% del PIB el año pasado, en España representó menos de la mitad, un 4,4%. Asimismo, el mercado norteamericano representa el 6% del conjunto de las ventas exteriores de España, mientras que en el resto de la eurozona alcanzan el 10%. A tenor de estos datos, concluye el Banco de España que, a pesar de que los aranceles se aplican al conjunto de la UE, “la caída del PIB prevista en el conjunto del área es cuatro veces mayor que en España, el aumento estimado de la inflación es muy reducido en ambos casos y también menor en España. No obstante, estos efectos negativos palidecen con los estimados para la economía de Estados Unidos”. A pesar de ello, el BdE advierte de riesgos en las cadenas globales de valor, a través de los socios de España en la UE. Por ejemplo, en áreas como los componentes de automóviles “que exportamos a la eurozona para formar parte de sus productos exportados a Estados Unidos”.

El impacto de los aranceles en las exportaciones españolas será más acusado en algunos sectores y territorios. Según las estimaciones de la Cámara de Comercio de España, el sector más damnificado por el gravamen del 15% será el de máquinas, aparatos mecánicos, aparatos y material eléctrico, que podría perder hasta el 22,7% de las ventas en Estados Unidos, mientras que los productos farmacéuticospodrían perder hasta el 11,2% de las ventas. En la categoría de productos alimenticios y tabaco, las exportaciones al país norteamericano podrían reducirse alrededor de un 2,6%. Un impacto moderado debido a que “ya enfrentaban un arancel medio del 7,45%”, explican desde la Cámara, si bien pueden existir algunos productos específicos que experimenten un impacto mayor, como el aceite de oliva o el vino. Además de estas categorías, los últimos datos de la Secretaría de Estado de Comercio, correspondientes a mayo, ya muestran la caída de las ventas antes del acuerdo entre Estados Unidos y el bloque comunitario. En concreto, las ventas españolas de productos energéticos cayeron un 60% interanual en el quinto mes del año, mientras que las del sector del automóvil o las manufacturas de consumo, que representan en su conjunto alrededor del 10% del total de las exportaciones a Estados Unidos, descendieron alrededor de un 18,5%. Atendiendo al reparto por comunidades autónomas, los datos muestran una situación peculiar. A pesar de que Cataluña o la Comunidad Valenciana se encuentran entre las regiones que más exportan a Estados Unidos, las ventas se han resentido más en otros territorios. Una cuestión importante, teniendo en cuenta que el plan de apoyo a las empresas afectadas por la guerra arancelaria anunciado por el Gobierno incluye una disposición forzada por Junts para que el reparto de las ayudas tenga en cuenta la distribución territorial del total de las ventas en Estados Unidos. En mayo, las comunidades peor paradas por la guerra arancelaria fueron Galicia, con una caída de las ventas hacia Estados Unidos del 52%, Andalucía, que registró un descenso del 40,9%, Cantabria (-39,6%), y Asturias (-35,6%), algo directamente relacionado con el tipo de productos que exportan estas regiones. Por el contrario, en Cataluña sólo se redujeron un 3,3% y en la Comunidad Valenciana incluso crecieron una décima respecto a la cifra registrada en el mismo mes de 2024.

A raíz del acuerdo de Estados Unidos y la Unión Europea el dólar recuperaba terreno y tuvo este lunes su mejor jornada desde mayo frente al euro. La incertidumbre que viene pesando sobre el dólar comenzó a ceder esta semana, permitiendo que el cruce eurodólar corrija esta semana un -2% y se sitúe en el nivel actual de 1,14.

Eurodólar últimos 6 meses:

Gráfico, Gráfico de líneas

Descripción generada automáticamente

También ha subido esta semana el precio del petróleo impulsado por las nuevas amenazas de Trump sobre Rusia. En esta ocasión, el mandatario estadounidense dio un ultimátum al Kremlin para alcanzar una tregua con Ucrania y le concede sólo 10 días, hasta el 8 de agosto, frente a la fecha original del 2 de septiembre, para pactar una tregua con Ucrania, bajo la amenaza de sanciones económicas a Moscú, gravámenes secundarios del 100% a países que compran productos rusos, especialmente crudo, siendo China e India los principales afectados. Putin no parece dispuesto a ceder, mientras que Trump no muestra preocupación por el potencial impacto en el mercado del petróleo, el Brent subió un 6% en dos días, la mayor subida en 6 semanas, hasta los 73 dólares por barril, al considerar que la producción estadounidense podría aumentarse para contrarrestar el efecto de un menor crudo ruso.

Precio del petróleo Brent últimos 6 meses:

Gráfico, Histograma

Descripción generada automáticamente

En el frente empresarial la publicación de resultados del Segundo Trimestre del 2025 avanza a buen ritmo, dejando en conjunto positivas sensaciones. Esta semana ha destacado la gran tecnología, con las publicaciones de Microsoft, Meta y Apple ayer después del cierre de mercado, que batían de largo las previsiones de mercado. Las sorpresas positivas en resultados, frente a las estimaciones de consenso están en máximos, sobre todo en Estados Unidos. En Europa han publicado resultados el 44% de las compañías del STOXX 600, y el 53% han batido las expectativas de mercado, en línea con su media histórica, aunque ligeramente por debajo de los resultados del primer trimestre. En Estados Unidos los resultados están siendo muy buenos, con uno 84% de las compañías del S&P 500 superando las expectativas del mercado, por encima de su media histórica del 76%. Los sectores financieros y el tecnológico fueron los que presentaron mejores números comparado con las expectativas de los analistas, tanto en Europa como en Estados Unidos.

Importante esta semana:

La Reserva Federal mantuvo este miércoles los tipos de interés en la franja comprendida entre el 4,25% y el 4,5%, tramo en el que quedaron fijados en diciembre, cuando el banco central hizo su última rebaja en el precio del dinero, justo antes de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, jurara el cargo. Desde entonces, la Fed ha mantenido una estrategia de “esperar y ver”, convencida de que la guerra comercial es la responsable de que “la inflación siga alta” y quiere conocer el impacto real de los aranceles sobre la economía del país antes de retomar la desescalada en los tipos. En la rueda de prensa Powell tuvo un duro discurso sobre futuros recortes. Lo cierto es que la economía del país dio muestras de una mayor resistencia de lo esperado, con un avance del PIB del 3% en el segundo trimestre del año, frente a una contracción del 0,5% entre enero y marzo. Powell definió ayer esta evolución como “irregular”. El cambio tan drástico se debe a la guerra comercial, que ha distorsionado las estadísticas de crecimiento. Powell celebró que Estados Unidos esté ultimando acuerdos por todo el planeta, incluyendo el tratado con la Unión Europea, que “mantiene el tipo efectivo (de los aranceles) sin muchos cambios”; pero al mismo tiempo, reconoció que “todavía sigue habiendo mucha incertidumbre”. Luces y sombras en los datos que ponen a la Fed en una situación casi imposible. Por un lado, la inflación volvió a repuntar en junio, hasta el 2,7%. Lo hizo al ritmo más rápido de los últimos doce meses, respaldando las tesis más pesimistas del banco central. Y el PIB disparado en el 3%, lo que demuestra que la economía está lejos de enfriarse, escenario que justificaría una rebaja de tipos. Por el contrario, las últimas cifras también hablan de un parón en el mercado de la vivienda a consecuencia de los altos tipos de interés y un desplome en el último trimestre de la inversión empresarial, tanto por el alto coste del dinero como por la incertidumbre comercial. Los índices de paro todavía no preocupan y se consideran bajos, pero lo cierto es que la tasa de desempleo ya se ha afianzado por encima del 4% y crece mes a mes, situándose en su nivel más alto desde 2021, en plena crisis pospandemia.

Aunque la Reserva Federal no ha dado pistas de cuál será su hoja de ruta para después del verano, los analistas creen que en septiembre se producirá el primer recorte de tipos de este año, aunque Powell insistió ayer en que “no hemos tomado una decisión todavía sobre qué ocurrirá en septiembre”. Lo que sí dejó claro es que serán los datos y no la política los que guíen sus pasos: “Asegurar un banco central independiente es un pacto institucional que ha servido bien a los ciudadanos hasta ahora; nos tenemos que guiar por los datos, no por aspectos políticos”. La cita de septiembre será especialmente importante, ya que también está previsto que los gobernadores actualicen entonces sus previsiones de cara a los próximos meses.

La reunión de la Fed de esta semana fue la primera vez en tres décadas que el comité de política monetaria de la Reserva Federal toma una decisión con más de un gobernador en contra. Que haya una voz discordante no es raro, pero que haya más de una es algo que no ocurría desde 1993. En general, el mandato de Jerome Powell ha destacado por tomar las decisiones sobre política monetaria por unanimidad. Cierto es que, en las últimas, Christopher J. Waller ya se venía desmarcando a favor de adelantar un recorte de un cuarto punto. No es de extrañar que él sea, precisamente, uno de los candidatos en la lista corta de Donald Trump para sustituir a Powell. Otro nombre en la agenda del presidente de Estados Unidos es Michelle W. Bowman, que este miércoles también votó en contra de la opinión mayoritaria de los otros nueve gobernadores de la Fed, incluyendo al propio Powell, faltó a la reunión Adriana Kugler, que decidieron mantener los tipos sin cambios. La disidencia en el seno de la institución es una muestra del efecto que está teniendo la campaña orquestada por la Casa Blanca contra el presidente de la Reserva Federal, con ataques constantes liderados por el propio Trump. A pesar de la incertidumbre que rodea a Powell y los rumores sobre su posible destitución o dimisión, los analistas apuestan a que resistirá en el cargo hasta que venza su mandato en mayo del próximo año.

Captura 2025-07-31 a las 7.25.14.jpeg

Continuando en Estados Unidos, este miércoles se publicó el dato de PIB del segundo trimestre del año. La economía estadounidense vuelve a crecer con fuerza entre abril y junio al registrar una expansión del 0,7% respecto al primer trimestre y del 3% en tasa anualizada, situándose muy por encima de las previsiones que manejaban los analistas, que esperaban alrededor de un 2,3%. La mejora del PIB estadounidense se debe, en buena parte, a la evolución del comercio exterior, aunque persisten signos de debilidad estructural, especialmente en lo que se refiere a inversión empresarial, según se desprende de los datos publicados esta semana por el Departamento de Comercio. El crecimiento anualizado del segundo trimestre contrasta con la contracción del 0,5% registrada entre enero y marzo. Esta montaña rusa en las estadísticas tiene su origen en la guerra comercial impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump. La amenaza arancelaria disparó las importaciones en el primer trimestre para aumentar los inventarios antes de la entrada en vigor de las tarifas. Ese fenómeno, unido a la aplicación de aranceles globales del 10%, hundió las importaciones de Estados Unidos entre abril y junio cerca de un 30%, impulsando así el PIB con un dinamismo inusual. En el conjunto del primer semestre de 2025, el crecimiento económico acumulado fue del 1,2% anualizado, una cifra considerablemente inferior al ritmo del 2,5% registrado en 2024. Este enfriamiento refleja la incertidumbre provocada por las políticas comerciales del Gobierno, que ha disparado la volatilidad en la confianza del consumidor, además de las repercusiones derivadas de las deportaciones de trabajadores ilegales. El consumo, principal motor de la economía estadounidense, creció un 1,4% en el segundo trimestre. Las familias mantuvieron su capacidad de gasto, apuntalada por un desempleo bajo, aunque algunas señales sugieren ya que los hogares empiezan a mostrar síntomas de contención de cara a la segunda mitad del año, con la inflación escalando de nuevo. Lo que más preocupa a los analistas es que la inversión empresarial retrocedió en el segundo trimestre, lastrada por una menor inversión en equipos y construcción, a la espera de que se concreten los aranceles finales que Estados Unidos empezará a aplicar a partir de mañana. Este clima de incertidumbre se refleja en un indicador clave para medir la salud de la demanda interna, que excluye componentes volátiles como el comercio exterior, las reservas de inventario y el gasto público. Se trata de las ventas finales a compradores privados nacionales, que apenas avanzaron un 1,2% en el segundo trimestre, frente al 1,9% registrado entre enero y marzo. El miércoles, Trump celebró el dato del 3% y aprovechó para presionar nuevamente a la Fed a través de un mensaje en sus redes sociales: “¡Sin inflación! ¡Dejen que la gente compre y refinancie sus casas!”, escribió, en referencia a su insistente demanda de que se reduzcan los tipos de interés. Sin embargo, el dato del PIB, lejos de apoyar sus intereses, reafirma la postura de la Fed de “ver y esperar” hasta después del verano, porque lo que menos le interesa al Banco Central es recortar tipos en medio de una economía con una fuerte expansión y el IPC en ascenso, por mucho que el presidente norteamericano se empeñe en negar que en junio la inflación no solo subió, sino que además lo hizo al ritmo más alto de los últimos doce meses.

Captura 2025-07-31 a las 7.28.01.jpeg

También se publicó el PIB de la zonaeuro, la guerra arancelaria iniciada el 2 de abril por Donald Trump ha asestado un duro golpe al crecimiento de la economía de la eurozona. El PIB de la zona euro apenas creció un 0,1% entre abril y junio respecto al trimestre anterior, en plena crisis para el comercio mundial tras el llamado Día de la Liberación. Los datos provisionales publicados este miércoles por Eurostat muestran una ralentización del crecimiento en prácticamente todos los países de la zona euro, que creció un 1,4% en términos interanuales durante el segundo trimestre del año. Grandes economías europeas como Alemania o Italia incluso facturaron menos que entre enero y marzo, registrando caídas del 0,1%. El dato es especialmente relevante para la economía española, que a pesar de liderar el crecimiento de la eurozona en el segundo trimestre (con un crecimiento del PIB del 0,7%), podría experimentar una caída en la demanda de componentes y bienes que exporta a Alemania. Sobre todo, los relacionados con la industria del automóvil. A tenor de estos datos, desde la firma de análisis Oxford Economics valoran que, “si bien la desaceleración es en gran medida consecuencia de una cifra engañosamente saludable en el primer trimestre, la debilidad generalizada en los datos nacionales indica que la economía carece de impulso y que sólo un puñado de países están impulsando su crecimiento.” El PIB de la eurozona podría incluso haber caído en el segundo trimestre, de no ser por el crecimiento de la demanda interna, que “ha mantenido a flote la economía, mientras que el comercio internacional ha sido un lastre”, explican. Prueba de ello son los datos de PIB publicados por la Oficina Federal de Estadística alemana, Destatis, que muestran que las inversiones en equipamiento y construcciones cayeron en el país respecto al trimestre anterior, mientras que los gastos de consumo públicos y privados aumentaron. Ante estos datos, la ministra de Economía y Energía, Katherina Reiche, reconoció que los datos del primer trimestre “eran un efecto del adelanto de exportaciones antes de la entrada en vigor de los aranceles”. La tendencia podría persistir tras el acuerdo arancelario alcanzado el domingo entre la Unión Europea y Estados Unidos. El análisis de la evolución del PIB de la eurozona, no obstante, debe tener en cuenta que muchas empresas anticiparon operaciones en el primer trimestre ante la aplicación de los aranceles, impulsando exportaciones para evitar los gravámenes que Donald Trump llevaba anunciando desde su toma de posesión en la Casa Blanca el pasado enero. España y Portugal lideraron el crecimiento del PIB de la zona euro en el segundo trimestre del año, con ascensos del 0,7% y del 0,6% respecto a los tres meses anteriores, respectivamente. En el lado opuesto, Irlanda, con una caída del 1% intertrimestral, superó la contracción de las economías de Alemania e Italia, que registraron una caída del 0,1%. En el resto del mapa de la eurozona, y sin llegar a cifras negativas, destaca la ralentización del crecimiento en grandes economías como Países Bajos, donde el PIB creció un 0,1% en el segundo trimestre o Francia, que creció tres décimas.

Captura 2025-07-31 a las 8.05.28.jpeg

Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China concluyeron en Estocolmo sin un acuerdo formal, pero con un tono constructivo. China anunció prematuramente una extensión de la tregua arancelaria, aunque el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, aclaró que la decisión final está pendiente de aprobación por parte del presidente Trump. El posible acuerdo extendería la suspensión de aranceles por 90 días más, con el objetivo de celebrar una cumbre entre Trump y Xi Jinping a finales de octubre.

El FMI revisó esta semana al alza sus previsiones de crecimiento para la economía mundial. El organismo presidido por Kristalina Georgieva revisó ayer al alza en dos décimas, hasta el +3%, su previsión de crecimiento de la economía global en 2025 frente a las estimaciones de abril. Esta revisión, ligada a la prórroga impulsada por Estados Unidos en la guerra comercial, se basa en un arancel global “mínimo” del 10% aplicado hasta ahora, por lo que los anuncios de acuerdos comerciales a tipos más elevados podrían suponer “un crecimiento menor” a partir del mes de agosto. De cara a 2026, las previsiones apuntan a un ligero repunte del PIB esperado, hasta el +3,1%, y en cualquier caso por debajo del crecimiento promedio histórico prepandemia del +3,7% y del +3,3% registrado el año pasado. 

El ministro de Comercio de Japón, Kenji Muto, ha instado a Estados Unidos a implementar cuanto antes el acuerdo alcanzado del 15% además de avanzar hacia una reducción más profunda de esos aranceles en el futuro. Por su parte, el ministro de Finanzas, Shunichi Kato, ha sugerido que Japón debería conseguir una orden ejecutiva estadounidense que respalde formalmente el pacto alcanzado actualmente.

Donald Trump ha dicho que solo visitará China si recibe una invitación oficial del presidente Xi Jinping, descartando por ahora una cumbre. Por otra parte, según el Financial Times, Estados Unidos habría congelado las nuevas restricciones a las exportaciones tecnológicas hacia China con el fin de facilitar el cierre de un acuerdo comercial. Howard Lutnick, secretario de Comercio, adelantó que Trump podría anunciar nuevas medidas comerciales esta semana y que es probable una prórroga de 90 días en la actual tregua comercial con China.

Estados Unidos y la India están negociando contrarreloj, aunque la posibilidad de cerrar un acuerdo antes del 1 de agosto parece diluirse. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, reconoció que se requerirán “más negociaciones” para evitar la entrada en vigor de los aranceles del 26% en los próximos días, destacando la histórica postura proteccionista del país asiático. En este sentido, las barreras en sectores como la agricultura y los productos lácteos continúan siendo líneas rojas para la India.

En Alemania ayer conocimos datos de IPC, donde la inflación general se mantuvo estable en el 2,0% interanual en el mes de julio, al igual que la referencia subyacente que se situó en el 2,7%. De esta, forma no hubo grandes sorpresas más allá del repunte en términos mensuales del dato general que aumentó un 0,3% respecto al mes anterior (0.2% estimado). Un análisis algo más en detalle pone de manifiesto que la presión sobre los precios en el sector servicios sigue reduciéndose debido, probablemente, a un menor crecimiento de los costes salariales y a que las empresas están encontrando más dificultades para trasladar sus mayores costes a los consumidores. Sin embargo, a pesar de todo, la inflación subyacente sigue siendo superior al 2% objetivo.

En España el Instituto Nacional de Estadística publicó el dato de crecimiento del PIB del segundo trimestre, que subió un 0,7%, debido al tirón de la inversión y el consumo entre abril y junio. En términos interanuales, el PIB creció un 2,8% en el segundo trimestre, lo que supone mantener el ritmo de crecimiento de la economía española registrado entre enero y marzo. No obstante, se trata de cinco décimas por debajo de la tasa de variación interanual registrada en el mismo periodo del año pasado, lo que confirma la ralentización del crecimiento. A tenor de estos datos, desde la Cámara de España mantienen sus previsiones de crecimiento en el 2,4% del PIB para este año, y del 1,9% para 2026, si bien los aranceles del 15% para las exportaciones a Estados Unidos, que tendrán efectos más allá de sobre las propias ventas en el país, “podría restar alguna décima al crecimiento esperado.” Apunta la Cámara de España que, en aras de garantizar un crecimiento sostenible en el medio y largo plazo, la economía española debe ser capaz de “mitigar parcialmente el efecto de la convulsa situación internacional”. Para ello, destacan la urgencia de mejorar la productividad, después de encadenar dos trimestres consecutivos de descensos interanuales en la productividad del factor trabajo. “Sin incrementos de productividad, el crecimiento económico será insuficiente para generar los ingresos necesarios sin recurrir a mayores niveles de endeudamiento o incremento de impuestos”, advierten. Por su parte, desde BBVA Research atribuyen el buen dato de PIB del segundo trimestre al repunte de la demanda privada interna, frente a la reducción de la demanda externa, que cae seis décimas en términos interanuales. En este sentido, las exportaciones crecieron un 1,1% respecto al primer trimestre, un dato llamativo en plena guerra comercial y que supera de forma considerable las previsiones de la entidad, que apuntaban a un incremento del 0,3%. Y, “en sintonía con las sorpresas en la demanda final, el crecimiento de las importaciones (1,7% intertrimestral) fue superior a lo proyectado” por BBVA Research. El crecimiento del PIB en el segundo trimestre se debe, en gran medida, al incremento de la demanda interna, que aporta 0,9 puntos, frente a la caída del 0,1% en la demanda externa. El consumo de los hogares creció un 0,8%, dos décimas menos de lo registrado en el trimestre anterior, lo que podría indicar cierto estancamiento en este apartado. Por su parte, la inversión se incrementó un 2,1% en el segundo trimestre, mientras que “la formación bruta de capital fijo creció un 5,6% interanual, acelerándose un punto porcentual respecto al dato precedente”, destacan desde Cámara de España. Por sectores de actividad, destaca el crecimiento de la inversión en bienes de equipo y maquinaria, que ya asciende al 11% interanual, y la inversión en bienes de equipo, que se aceleró tres décimas en el segundo trimestre, hasta el 2,1%, mientras que la inversión en construcción moderó sus crecimiento hasta el 1,6%, frente al 2,4% del trimestre anterior.

En paralelo a los datos de PIB, el INE publicó el martes las cifras de comercio minorista correspondientes a junio, donde se aprecia un buen comportamiento del consumo de los hogares durante el sexto mes del año. Las ventas minoristas se incrementaron un 6,2% respecto al mismo mes del año pasado, lo que supone el mayor incremento desde noviembre de 2021 y el duodécimo mes al alza, coincidiendo con el comienzo de las rebajas de verano y el arranque de la temporada alta del turismo, que sigue presentando cifras récord. Respecto al mes anterior, los datos publicados ayer por el INE muestran que las ventas del comercio minorista crecieron en junio un 1,1%, ocho décimas más que en mayo.

En Francia también se publicó el PIB del segundo trimestre del año, que creció un 0,3%, superando las expectativas del consenso, que anticipaban solo un 0,1%.


Las razones para la cautela frente al triunfal ascenso del mercado estadounidense. Mohamed El-Erian, Presidente de Queens’ College, Cambridge, y asesor de Allianz y Gramercy. Financial Times.

El mercado bursátil estadounidense ha experimentado un ascenso extraordinario, impulsado por la confianza de los inversores en los sólidos balances corporativos, el aumento de las ganancias y la visión de futuros incrementos de la productividad.

Esta exuberancia se ha visto respaldada por una economía que ha demostrado una notable resistencia frente a la inusual volatilidad inducida por las políticas. Sin embargo, con la mayoría de los indicadores de valoración tradicionales parpadeando en ámbar, el camino a seguir depende de una delicada interacción de influencias económicas y financieras.

Esta semana, el S&P 500 ha marcado otro máximo histórico, el decimoquinto del año, en una escalada que ha registrado la recuperación más rápida de una corrección del mercado de más del 15%, según Goldman Sachs. Si bien una parte importante de esta ganancia se ha atribuido a un puñado de empresas tecnológicas conocidas, el mercado en general también ha registrado rentabilidades respetables.

Gran parte del capital que fluye hacia la renta variable estadounidense refleja una renovada apuesta por el excepcionalismo económico estadounidense, aunque con un enfoque más centrado en favorecer a las empresas estadounidenses, alejándose de la deuda soberana. Muchos analistas del mercado podrían dudar de la sostenibilidad de dicha separación, pero ha permitido que el mercado bursátil prospere incluso cuando el oro, un indicador tradicional de la aversión al riesgo, ha alcanzado repetidamente nuevos máximos históricos.

Los inversores se sienten cómodos con la idea de que una tríada excepcional (ganancias sólidas, fácil acceso a la financiación e innovaciones muy prometedoras), para las empresas tecnológicas en especial, protegerá las valoraciones de fuerzas más negativas. Estas últimas incluyen la instrumentalización de los aranceles. Con ello, las valoraciones del mercado han alcanzado niveles que normalmente justificarían la cautela.

Por supuesto, ninguna métrica de valoración por sí sola ofrece una imagen fiable. Sin embargo, el entorno actual se caracteriza por la amplitud de indicadores que señalan cautela. La ratio Cape de Shiller ajustada al ciclo del S&P 500 se sitúa actualmente justo por debajo de 40, más del doble de su media a largo plazo y cerca al pico de 44 de la burbuja tecnológica. La ratio precio-expectativas de beneficio se sitúa en 22, notablemente por encima de su media a largo plazo, al igual que la ratio precio-ventas. El indicador favorito de Warren Buffett, la capitalización total del mercado respecto del PIB, está en un máximo histórico y la rentabilidad por dividendo en EEUU ha caído a casi el 1%.

Quienes descartan estas señales de advertencia suelen apoyarse en dos argumentos. El primero se resume en el dicho del mercado de que “la tendencia es tu amiga”. Sus defensores argumentan que los inversores deberían seguir adoptando un enfoque de “alto riesgo” hasta que haya pruebas contundentes de que la tendencia se está rompiendo. El segundo argumento es más profundo, anclado en el optimismo tecnológico, o lo que Nouriel Roubini denominó “la tecnología lo supera todo”: las empresas tecnológicas dinámicas y bien financiadas impulsarán legítimamente los mercados hacia valoraciones cada vez más altas.

Todo esto contrasta con la economía en general, donde prevalece una actitud más de “esperar y ver”. Datos recientes sugieren cierta reversión a las tendencias de dispersión evidentes en años anteriores: una economía en forma de K, donde los ricos acumulan más mientras que los hogares con ingresos más bajos pasan apuros; crecimiento de los servicios frente a la presión sobre la manufactura; y perspectivas de financiación significativamente más favorables para las grandes empresas en comparación con las pequeñas.

Estos contrastes subrayan por qué los inversores en renta variable deben mantenerse alerta, vigilando de cerca el equilibrio de fuerzas que probablemente tardará meses, si no trimestres, en definirse. El factor más potente capaz de impulsar las valoraciones es la difusión rápida y generalizada de las innovaciones en toda la economía. Significativamente, no se trata de una nueva ola de descubrimientos aún más emocionantes, aunque estos son muy probables, especialmente en inteligencia artificial, ciencias de la vida, robótica y, eventualmente, computación cuántica. Se trata, más bien, de ganancias en productividad y crecimiento derivadas de la amplia difusión de la tecnología ya introducida.

Como contrapartida, existen factores negativos. El primero es la creciente preocupación por el exceso de deuda pública en muchas economías avanzadas, incluido EEUU. Esto corre el riesgo de dar pie a tipos de interés notablemente más altos y a un aumento más pronunciado de los rendimientos de los bonos, desde la deuda a corto plazo a los títulos con vencimiento más largo. Tal escenario reduciría la rentabilidad corporativa, tensaría los presupuestos familiares y complicaría las finanzas públicas. El segundo factor negativo potencial es el riesgo de que el emergente régimen arancelario global se desintegre en una guerra comercial en lugar de estabilizarse tras los recientes acuerdos. Esto podría implicar medidas de represalia generalizadas que sofoquen la actividad económica y afecten aún más las cadenas de suministro globales.

Como muchos, espero que la difusión amplia e inclusiva de las innovaciones prevalezca, con un auge de la IA que beneficie a todos los ciudadanos. Sin embargo, esto dista de ser una apuesta segura ante una volatilidad tan inusual inducida por las políticas.


Europa suaviza el golpe económico, pero sale geopolíticamente tocada. Federico Steinberg. Catedrático Príncipe de Asturias en la Universidad de Georgetown e Investigador del Real Instituto Elcano.

Cada vez quedan menos certezas en la economía global. Pero una de ellas es que Trump ha decidido dinamitar el sistema multilateral de comercio y está decidido a situar el arancel medio estadounidense alrededor (o por encima) del 15%.

Aunque algunos sectores puedan beneficiarse, esto va a ser malo a nivel agregado para Estados Unidos porque, tarde o temprano, los aranceles generarán inflación (hay amplia evidencia de la primera Administración Trump de que los importadores terminaron trasladando el coste de los aranceles al consumidor final). También va a ser malo para los exportadores europeos (y de otros países) que venden a Estados Unidos porque los mayores precios harán que caiga la demanda de sus productos. Por último, los aranceles pueden ayudar un poco a financiar –de forma muy ineficiente y regresiva– la enorme y creciente deuda pública estadounidense, que tras la aprobación de la One Big Beautiful Bill de Trump, aumentará la friolera de más de 5 billones de dólares durante la próxima década.

La pregunta a la que se han tenido que enfrentar todos los países con los que ha negociado Estados Unidos en los últimos meses, incluida la Unión Europea, es qué hacer ante esta desagradable nueva situación, en la que el resultado de la negociación es necesariamente peor para todas las partes. Y es en ese contexto en el que se ha cerrado un acuerdo entre Bruselas y Washington, que además ha tenido una puesta en escena humillante para Europa al haberse firmado en un club de golf propiedad de Trump en Escocia, al que se ha tenido que trasladar la presidenta de la Comisión Europea.

La Unión Europea ha aceptado que Estados Unidos imponga a las exportaciones europeas aranceles del 15% (unos diez puntos más de lo que pagaban hasta ahora, y hasta el 50% para el acero y el aluminio). También ha acordado que los productos estadounidenses entren en el mercado europeo sin pagar aranceles (hasta ahora pagaban una media de menos del 3%). Y lo ha hecho sin establecer medidas compensatorias: no ha activado el paquete de más de 90.000 millones de euros en gravámenes sobre las importaciones estadounidenses que tenía preparado y tampoco ha optado por activar su mecanismo anticoacción, considerado como el bazuca comercial de la Unión, que le hubiera permitido establecer impuestos sobre las empresas estadounidenses o tomar otro tipo de medidas de retorsión. Además, la Unión Europea se ha comprometido a que sus empresas inviertan 600.000 millones de dólares en Estados Unidos, a comprar 750.000 millones de dólares en gas natural norteamericano en tres años y a adquirir grandes cantidades de armamento a empresas americanas. Sin embargo, la UE mantiene los impuestos con los que algunos de sus estados miembros gravan a las grandes empresas tecnológicas (en su mayoría estadounidenses) y, como era evidente, no ha eliminado el IVA de los productos estadounidenses como pedía Washington. Finalmente, y como también era de esperar, no hay tratamiento especial para los productos españoles a pesar de la negativa del Gobierno a elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB.

Dos lógicas

A la hora de evaluar el acuerdo, pueden utilizarse dos lógicas diferentes: la geopolítica y la económica. Y no coinciden. La UE sale mal parada en términos geopolíticos porque se ha mostrado débil y no ha sido capaz de liderar una coalición internacional de países afines para plantar cara de forma conjunta a los abusos de Trump. Esto es especialmente negativo dado que la Unión es el principal bloque comercial y que China, el otro gran gigante, sí plantó cara a Trump, aunque pudo hacerlo con mayor confianza porque puede amenazar a EEUU con dejar de venderle algunos minerales críticos clave para la producción de automóviles o de la industria tecnológica.

Además, si la UE piensa que con este acuerdo se ha acabado la incertidumbre, probablemente se equivoque. Cuando un abusón de patio de colegio consigue algo sin que se le ofrezca resistencia, suele volver a por más. Seguramente, en otoño, la Administración Trump argumente que, por motivos de seguridad nacional, los aranceles al sector farmacéutico (de gran importancia en España) tengan que subir todavía más. Y cuando Trump vuelva a sentirse agraviado por algo, se saltará su propio acuerdo y amenazará con subir más los aranceles. Por último, no responder al elevadísimo arancel al acero y al aluminio ahonda en la percepción de que Europa es un vasallo de EEUU, idea que ya cristalizó en la cumbre de la OTAN del mes de junio en la que los europeos aceptaron aumentar su gasto en defensa hasta un 5% del PIB cuando a Estados Unidos le basta con gastar el 3,38% para ser la gran superpotencia militar global.

Pero desde el punto de vista económico, y dejando claro que este acuerdo es negativo porque destruye comercio y hará daño a algunos sectores exportadores europeos (sobre todo alemanes, italianos y de otros países del centro y el norte de Europa, aunque también españoles), la Unión Europea ha hecho lo que dicen los manuales de economía que hay que hacer: no responder con aranceles ante la imposición de aranceles estadounidenses; es decir, no pegarse un tiro en el pie simplemente porque al otro lado del Atlántico no hayan entendido la teoría de la ventaja comparativa del comercio internacional.

En esta decisión también ha pesado el interés de la industria alemana, mucho más expuesta al mercado estadounidense que la de otros países, y cuyas empresas veían con terror la posibilidad de una guerra comercial. De hecho, los coches europeos, entre los que destacan los alemanes, entrarán al mercado estadounidense con un arancel del 15% cuando en los últimos meses habían estado gravados al 25%, y todos los productos europeos tendrán aranceles iguales o más bajos que los de los demás países del mundo, salvo los de Reino Unido que logró un acuerdo algo mejor hace unos meses. Como una vez más la Unión Europea ha hecho un esfuerzo de solidaridad con Alemania, ya va siendo hora de que los alemanes arrimen el hombro cuando sea necesario, por ejemplo, con emisiones conjuntas de eurobonos para financiar los necesarios bienes públicos europeos.

En todo caso, hay que recordar que la no respuesta europea, aunque inadecuada bajo la lógica de la geopolítica, evitará que los precios suban en Europa. Esto permitirá que el BCE mantenga bajos los tipos de interés, de forma que parte del arancel pueda compensarse con cierta depreciación del euro.

Por último, los compromisos de compra europea de gas, inversiones y gasto en defensa no son concesiones importantes y, además, podrían quedar en papel mojado. Ni la Comisión Europea ni los Estados miembros pueden dictarle a sus empresas dónde invertir, la UE ya está comprando cada vez más gas estadounidense y Europa necesita comprar armamento a Estados Unidos para seguir apoyando a Ucrania. Pero como ha quedado claro que Estados Unidos ya no es un aliado fiable, sería importante que la Unión aumentaran rápidamente sus capacidades militares. Esto debería combinarse con nuevos acuerdos de libre comercio y con un compromiso firme de aumentar las inversiones y reducir las trabas al mercado interior.

En síntesis, en la negociación comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, Bruselas ha tenido que elegir entre lo malo y lo peor. Este acuerdo dará un respiro transitorio a la tensión comercial que las capitales europeas deberían aprovechar para dar pasos decididos hacia una autonomía estratégica real, sobre todo en el campo de la defensa. Sólo así se podrá alejar el temible fantasma del vasallaje.

¿Qué han acordado EEUU y la UE en materia comercial?. Alice Hancock, Paola Tamma, Aime Williams y Emily Herbert. Financial Times.

La Unión Europea y EEUU han cerrado un acuerdo comercial que aplicará un arancel del 15% a la mayoría de las importaciones europeas y exigirá al bloque invertir cientos de miles de millones de euros en productos energéticos y armas estadounidenses para evitar una guerra comercial con la Administración Trump. El acuerdo significa que la UE ha evitado el arancel del 30% con el que amenazó el presidente Donald Trump si no se llegaba a un pacto antes del 1 de agosto. “Tengo plena confianza y estoy 100% seguro de que este acuerdo es mejor que una guerra comercial total”, afirmó ayer el comisario de Comercio de la UE, Maros Sefcovic. Sin embargo, el acuerdo sigue situando los aranceles estadounidenses en su nivel más alto en décadas.

¿Qué abarcarán los aranceles?

El arancel del 15% cubrirá aproximadamente el 70% de las exportaciones de la UE, incluidos los productos farmacéuticos y los semiconductores, que antes no estaban sujetos a gravámenes, aunque Trump había iniciado investigaciones sobre ambos sectores. El arancel del 15% también se aplica a los automóviles, que estaban sujetos a un arancel del 27,5% antes del acuerdo. Según la Comisión Europea, esto representa un total de aproximadamente 780.000 millones de euros de actividad comercial. Las importaciones estadounidenses a la UE no se enfrentarán a cambio a aranceles más altos.

Alemania, que presionó específicamente para conseguir aranceles bajos para automóviles y productos farmacéuticos, calificó el acuerdo de “aceptable” en circunstancias de negociación difíciles, según un funcionario. La ministra de Economía alemana, Katherina Reiche, afirmó que el pacto representaba un “desafío para nuestra economía”, pero que era “importante que algunos sectores hayan sido excluidos”. “Hemos trabajado mucho para lograrlo”, añadió.

En Francia, el mayor productor agrícola de la UE, las reacciones han sido menos positivas a medida que los funcionarios asimilan el impacto de la apertura del mercado a más productos agrícolas estadounidenses. El primer ministro François Bayrou calificó el acuerdo de capitulación, afirmando que era un “día negro” para el bloque.

¿Qué sucederá con el acero y el aluminio?

Una de las mayores incógnitas es la relativa a las exportaciones de acero y otros metales de la UE a EEUU. Trump afirmó el domingo que EEUU mantendría un arancel del 50% sobre las importaciones de acero y aluminio. Funcionarios de la UE declararon el lunes que ambas partes habían acordado un cupo basado en los niveles históricos de importación, por encima del cual se aplicaría el tipo del 50%. Sin embargo, funcionarios estadounidenses señalaron que, si bien se estaba negociando un cupo arancelario más bajo, aún no se había acordado nada. “Intentaron incluir el acero, y el presidente dijo que no, que no estaba dispuesto a incluirlo en este acuerdo. Y lo aceptaron”, declaró un funcionario. “Aún hay diversidad de cosas que se pueden añadir al acuerdo con el tiempo”, afirmó.

¿Qué sectores tendrán arancel ‘cero’?

Ambas partes acordaron, sin embargo, reducir a cero ciertos aranceles, que abarcarían unos 70.000 millones de euros de actividad comercial. Esto incluía “todas las aeronaves y sus componentes, ciertos productos químicos, ciertos genéricos, equipos de semiconductores, ciertos productos agrícolas, recursos naturales y materias primas críticas”, explicó la presidenta de la comisión, Ursula von der Leyen. Los parámetros exactos de los aranceles cero por cero aún no se han determinado. Ayer lunes, aún no estaba claro si el vino y las bebidas espirituosas se incluirían en la parte libre de aranceles del acuerdo, ya que las negociaciones seguían en curso.

Expertos en comercio advierten que el trato preferencial sin aranceles para EEUU podría contravenir las normas de la Organización Mundial del Comercio.

“Todos estos métodos son claramente incompatibles con la OMC, pero no sería el primer caso”, afirma Ignacio García Bercero, exfuncionario de comercio de la UE experto en las normas de la OMC.

¿Qué ha prometido comprar la UE?

Como parte del acuerdo, la UE se ha comprometido a comprar productos energéticos estadounidenses por valor de 750.000 millones de dólares (650.000 millones de euros), incluyendo gas, petróleo y combustible nuclear, según explicaron funcionarios de la UE.

Esto equivaldría a 250.000 millones de dólares anuales durante el resto del mandato presidencial de Trump, según indicó Von der Leyen, lo que supone un aumento significativo de las importaciones de energía de EEUU por parte del bloque.

En 2024, la UE importó productos energéticos por valor de 375.900 millones de euros de todo el mundo. Las exportaciones totales de energía de EEUU a la UE ascendieron a unos 75.000 millones de euros el año pasado, según Eurostat. La Comisión Europea también se ha comprometido a invertir 600.000 millones de dólares en la economía estadounidense, así como a comprar armamento por un importe indefinido.

Sin embargo, la UE no tiene la capacidad legal para realizar estas promesas, por lo que “no se trata de compromisos legales”, declaró un funcionario de la UE.

“Podemos identificarnos con la reindustrialización de la economía estadounidense, ya que nosotros perseguimos el mismo objetivo”, afirmó Sefcovic.

¿Qué sucederá a continuación?

La UE y EEUU emitirán una declaración conjunta el 1 de agosto, que detallará los principales elementos del acuerdo. Los funcionarios de la UE esperan que Trump firme una orden ejecutiva que implemente el arancel del 15% ese mismo día. Bruselas tendrá que convertir la declaración conjunta en términos legalmente vinculantes, lo que requerirá el respaldo de una mayoría de los países de la Unión Europea.

Si el acuerdo fracasa, algo que los diplomáticos han dicho que es improbable, la UE aún podría tomar represalias. Von der Leyen afirmó que esperaba que el acuerdo se mantuviera vigente durante el resto de la presidencia de Trump.

Sefcovic declaró ayer lunes que esperaba que el acuerdo fuera un “paso hacia un acuerdo de inversión comercial más amplio entre la UE y EEUU en el futuro”.

En qué se equivocó el mundo con respecto a los aranceles. Ruchir Sharma. Financial Times.

A principios de año, el mundo coincidía de forma llamativa en un punto: si Donald Trump seguía adelante con los aranceles, el dólar se fortalecería y provocaría una estanflación. Consejeros delegados, inversores y comentaristas, todos coincidieron. Los economistas estimaron que cada punto porcentual de aumento en la tasa arancelaria restaría un 0,1% al crecimiento de EEUU y añadiría un 0,1% a la inflación. Pero hasta ahora, las consecuencias han sido mucho menos disruptivas de lo que casi todos esperaban.

Algunos analistas aún creen que esto se debe a que las amenazas de Trump han sido principalmente postureo. Pero el tipo arancelario efectivo de EEUU ya ha aumentado del 2,5% al 15%. Los ingresos por aranceles ascienden a una tasa anual superior a los 300.000 millones de dólares (257.500 millones de euros), aproximadamente cuatro veces el nivel del año pasado por estas fechas.

Muchos economistas habían asumido que, al reducir las importaciones, los aranceles fortalecerían el dólar casi automáticamente, como identidad contable. En cambio, sufrió su peor caída en el primer semestre de un año desde principios de la década de 1970.

Este giro inesperado se atribuye ahora a que el dólar comenzó el año históricamente sobrevalorado. Muchos extranjeros estaban muy expuestos a activos en dólares. Últimamente, han cubierto esos riesgos e invertido más fuera de EEUU. Muchos países son lugares cada vez más atractivos para invertir, en parte porque las amenazas arancelarias los empujaron a impulsar reformas económicas y cerrar acuerdos comerciales con socios no estadounidenses.

El mayor misterio es por qué el impacto estanflacionario de los aranceles aún no se ha materializado en los datos agregados. ¿Disfruta realmente EEUU de barra libre, recibiendo 300.000 millones de dólares al año en ingresos arancelarios sin ninguna de las repercusiones negativas esperadas? Según algunas estimaciones, los exportadores extranjeros están absorbiendo el 20% de los costes, un porcentaje mucho mayor que la que recibieron en respuesta a los aranceles durante el primer mandato de Trump. Sin embargo, el 80% restante se sigue cobrando en proporciones prácticamente iguales de las empresas y los consumidores estadounidenses.

La respuesta probable es que el efecto económico negativo de los aranceles está siendo contrarrestado por otras fuerzas, como la obsesión por la inteligencia artificial y un mayor estímulo gubernamental. Desde enero, las estimaciones de lo que las grandes empresas tecnológicas invertirán este año en el desarrollo de la infraestructura de IA han aumentado de 60.000 a 350.000 millones de dólares. Las empresas más pequeñas también se esfuerzan por sumarse a la tendencia, impulsando aún más el crecimiento. Y todo este entusiasmo neutraliza el temor de que la incertidumbre sobre la política comercial ahogue los instintos animales y congele las nuevas inversiones de capital.

El optimismo motivado por la IA también está impulsando el crecimiento al mantener unas condiciones financieras flexibles, incluso con tipos de interés más altos. Según un nuevo índice de la Reserva Federal, estas condiciones serían neutrales, no flexibles, de no ser por el mercado bursátil, que ha seguido subiendo este año debido principalmente a los valores de IA.

Mientras tanto, la promesa de desgravación fiscal facilita que las empresas estadounidenses absorban una proporción mayor de la prevista de los costes arancelarios, en lugar de repercutírselos íntegramente a los consumidores. Se espera que la “gran y hermosa ley” de Trump ahorre a las empresas estadounidenses alrededor de 100.000 millones de dólares este año y más de esa suma en 2026, principalmente en exenciones fiscales.

Esto no significa que los aranceles no tengan un efecto económico negativo. De hecho, los costes están empezando a reflejarse en un aumento de los precios de los grandes electrodomésticos, los artículos deportivos y los juguetes.

Sin embargo, la tasa de inflación general se ha mantenido bajo control gracias a la caída de los alquileres y los precios de otros tipos de bienes, como los automóviles de segunda mano y la energía. Y esos precios están bajando por razones no relacionadas con los aranceles: los precios de los automóviles de segunda mano siguen retrocediendo desde los máximos a los que dieron lugar los problemas de suministro durante la pandemia.

Así que los economistas no se equivocaron del todo con respecto a los aranceles. Y la estanflación aún podría materializarse, sobre todo si la tasa efectiva promedio continúa escalando. Pero hasta ahora, ni siquiera una tasa mucho más alta ha sido suficiente para superar las fuerzas que sustentan el crecimiento y contienen la inflación.

En cierto modo, lo que estamos viendo es una repetición de 2023. Ese año también, muchos esperaban un gran shock (por entonces, principalmente por las subidas de tipos de la Fed) que ralentizaría drásticamente el crecimiento estadounidense, sólo para ver cómo el impacto se veía contrarrestado por el auge del gasto en IA y la capacidad aparentemente ilimitada del Gobierno estadounidense para seguir distribuyendo apoyo fiscal.

La equivocación que cometió el mundo, entonces y ahora, nace de sus marcos mentales. El error recurrente de emplear modelos simples, en los que una variable A que ocupa los titulares conduce directamente al resultado B, se ha visto enormemente magnificada por la obsesión global con Trump. Él es la única variable que cualquiera se interesa en analizar ya. Pero las economías complejas rara vez están condicionadas por un solo factor, ni siquiera por un shock tan grande como los aranceles de Trump.


Feliz Verano!!