Por primera vez en meses, la incertidumbre geopolítica se coloca por encima de la sanitaria, y su afectación a la economía. Los atentados terroristas de ayer en Kabul agravan la situación en el país asiático. Esto no es algo desconocido, pues en el pasado hemos vivido muchas tensiones político-territoriales, en este caso Occidente se retira de Afganistán y queda una sensación amarga de los recursos humanos y económicos que se han dejado atrás durante los últimos 20 años.
La corrección en los índices a nivel global ha sido muy contenida, de hecho el S&P 500 sigue muy cerca de sus máximos históricos (a menos de 30 puntos).
Gráfico S&P 500 últimos 5 años.
Las declaraciones del presidente de la Reserva Federal en Dallas, Rob Kaplan en cuanto a que prefiere que se anuncie el comienzo del taper (reducción de los paquetes de compras de deuda) en la próxima reunión de la Fed en Septiembre, sorprendieron por su contundencia ayer, cree que la variante Delta no afectará a la economía americana.
En este mes de agosto de volúmenes en Bolsa muy bajos los índices bursátiles han terminado subiendo en torno a un 1%.
Gráfico mes de Agosto del EuroStoxx 50 (+1,01%).
Gráfico mes de Agosto del IBEX35 (+0,72%).
La Fed y el Banco Central Europeo deben marcar la senda del otoño y su posición tanto en los volúmenes de recompras como en la política de tipos de interés es ahora la piedra angular de los mercados. Los mercados (tanto de renta variable como de deuda como de divisa) están a la espera de poder interpretar si las esperadas subidas de tipos son inmediatas o si por el contrario los bancos centrales esperaran mediante estrategias de recompras con objeto de reactivar la economía real más y más. Estamos en un compás de espera indefinido, pero con unas posibles repercusiones relevantes y que afectarán a las curvas de tipos, flujos de inversión y reposicionamiento de los agentes intervinientes en los mercados financieros.
El contrapunto sigue siendo la inflación que poco a poco arroja datos cada vez más altos y que no deja de ser una muestra muy fiable de la reactivación económica. Algunos analistas apuntan a que esa recuperación adolece aún de un componente claro, y no es otro que el crecimiento salarial y que debe venir acompañando buenos resultados empresariales.
Los datos económicos presentaron una foto más bien mixta la semana pasada. Las ventas minoristas en Estados Unidos fueron débiles, pero la cifra de solicitudes de subsidio de desempleo semanales alcanzó un mínimo después de la pandemia. La producción industrial fue más fuerte de lo esperado, mientras que los datos de la Universidad de Michigan sobre el sentimiento del consumidor reflejaron que este se desplomó hasta casi el nivel más bajo en una década. Por otra parte, las ventas minoristas en el Reino Unido también fueron débiles y la inflación no cumplió con las expectativas tanto a nivel general como subyacente.
Importante esta semana:
Las Actas del Banco Central Europeo publicadas ayer reflejan el carácter marcadamente cauto (dovish) de su discurso, no existiendo intención alguna en el caso europeo, por el momento, de empezar a retirar los estímulos monetarios, e incluso estando dispuesto el BCE a tomar medidas para evitar impacto de las decisiones de tapering de la Fed. Estas Actas siguen poniendo de relieve las diferencias entre las estrategias de la Fed y del BCE.
Esta semana la atención está en Jay Powell y en su discurso de Jackson Hole, el mercado espera que nos dé pistas sobre el calendario y el tipo de reducción que la Reserva Federal de Estados Unidos está planeando. La comparecencia de Jerome Powell, tendrá lugar hoy viernes a las 16:00h. Toda la atención estará en cualquier anticipo sobre cuándo y cómo se producirá el tapering, cuyo anuncio oficial podría no obstante tardar algo más en llegar, a la vista del avance de la variante Delta, que está provocando cierta moderación en los últimos indicadores adelantados de ciclo, y que incluso ha provocado modificaciones en la organización del simposio (mascarillas, mayor distancia social). El hecho de que Powell realice su discurso en formato virtual (y no presencial) hace también dudar de importantes anuncios en este simposio.
La Fed podría esperar así a su siguiente reunión oficial, 21-22 de septiembre, con actualización de sus previsiones macroeconómicas, para dar mayor información respecto al inicio de la reducción de las compras de deuda (actualmente 120.000 millones de dólares al mes), pudiendo llegar el anuncio formal del inicio del tapering en noviembre diciembre y comenzar el proceso durante el último trimestre del 2021 y primer trimestre del 2022. En cuanto a cuál sería el tamaño de reducción de las compras se especula con que pueda ser de 15.000 millones al mes, pudiendo acabar entonces en un periodo de 8 meses. En cualquier caso, será muy dependiente de la recuperación del mercado laboral (todavía incompleta) y se «telegrafiará» al mercado, más si cabe tras la mala acogida de las actas de la Fed la semana pasada, permitiendo a los agentes económicos adaptarse de forma progresiva al nuevo entorno monetario.
También hemos conocido los últimos datos de los PMI de todo el mundo.
Este miércoles el Banco de España publicó los datos provisionales en los que se conocía que la morosidad de los préstamos concedidos por el total de entidades de crédito a empresas y particulares se redujo en junio al 4,4%, frente al 4,55% de mayo y el 4,67% de un año antes.
Se trata de su nivel mínimo desde abril de 2009, un año en el que la ratio de mora inició su escalada como consecuencia de la crisis financiera. La caída de la morosidad en el mes de junio es consecuencia de un aumento del crédito del sector y de una disminución del volumen de créditos dudosos. Por un lado, el crédito total del sector se incrementó un 1,62% en el sexto mes del año, hasta situarse en 1,2324 billones de euros. Este dato es un 0,72% inferior al de junio de 2020. Por su parte, los créditos dudosos cayeron un 1,76% en el mes de junio, hasta los 54.218 millones de euros, lo que además supone un descenso del 6,47% respecto a la cifra del mismo mes de 2020.
Las cifras incluyen el cambio metodológico en la clasificación de los Establecimientos Financieros de Crédito (EFC), que desde enero de 2014 dejaron de ser considerados dentro de la categoría de entidades de crédito. Sin incluir el cambio, la morosidad se situaría en el 4,51%, puesto que el saldo de crédito fue de 1,202 billones de euros en junio, al excluirse el crédito de los EFC.
Los datos desglosados reflejan que también disminuyó la ratio de dudosos del conjunto de entidades de depósito (bancos, cajas y cooperativas), que pasó del 4,48% en mayo al 4,34% en junio.
El Dow Jones y el S&P 500 cerraron ayer marcando nuevos máximos históricos a pesar de que la expansión del coronavirus en Asia continúa empeorando, con las autoridades japonesas diciendo que el brote en Tokio se encuentra fuera de control y urge a tomar nuevas medidas de restricción de la movilidad. Mientras en Australia el cierre de sus dos principales ciudades podría extenderse, y en China se ha cerrado su principal puerto de contenedores.
La temporada de resultados empresariales del segundo trimestre del 2021 está llegando a su fin, con casi la totalidad de las empresas del S&P 500 habiendo publicado y más del 80% del Stoxx 600, con una lectura muy positiva. En el S&P 500, las ventas han superado en un 5% las estimaciones del consenso y crecen cerca de un +28% en el año, mientras que el BPA ha aumentado un 100% y se ha situado un 17% por encima del consenso. Mientras en Europa, las ventas superan en un 3% las estimaciones y presentan un avance del +28% mientras que el BPA lo hace a ritmos del +249% superando el consenso de analistas de mercado en un 28%.
Según un análisis de la firma Crescat Capital los repuntes de inflación llevarán de nuevo a una “gran rotación” que hará que los inversores vendan los sectores y compañías más sobrevaloradas “growth” y compren sectores y compañías más infravaloradas y la gestión “value”.
El petróleo se hunde un 10% en agosto por las variantes del coronavirus, aunque entre ayer y hoy ha recuperado casi un 4%.
Precio petróleo Brent últimos 12 meses.
El precio del petróleo vuelve a caer con fuerza ante el aumento de los contagios de coronavirus y la propagación de nuevas variantes, que están llevando a la introducción de nuevas cuarentenas y la paralización de numerosas industrias en muchos países, especialmente en Asia, así como a constantes alertas sobre el turismo, con el cierre de mercados tan importantes como Estados Unidos. Todo ello está golpeando duramente a la demanda lo que, junto con la progresiva apertura del grifo del crudo, está lastrando la cotización del petróleo. Así, el Brent, de referencia en Europa, cayó el lunes pasado un 2,2%, hasta los 69,2 dólares por barril, lo que supone un retroceso acumulado de más de 10% en poco más de una semana.
El precio del petróleo se ha visto arrastrado a la baja principalmente por la caída de las expectativas de demanda para los próximos meses, como resultado de la propagación de las nuevas variantes del coronavirus, especialmente en aquellos países donde la vacunación va más retrasada y donde el principal método de control de la pandemia es el aislamiento. Por ejemplo, Filipinas ha puesto su capital, Manila, bajo confinamiento, tras la rápida propagación de la variante Delta, China se enfrenta a un nuevo rebrote en 17 provincias y afronta la peor situación desde la estabilización de la enfermedad el año pasado y otros países de la zona, como Vietnam, Tailandia, Bangladesh o Malasia están viviendo récords de nuevos contagios.
Todo ello es especialmente preocupante para la recuperación de la actividad económica y, por lo tanto, para la demanda de petróleo, porque Asia es la gran fábrica del mundo y gran parte de los productos se elaboran, al menos parcialmente, en esta zona. De ahí que la suspensión de la actividad en algunas fábricas de Vietnam, entre otros países, esté golpeando duramente el comercio mundial y, como resultado, la demanda de petróleo. “La propagación de la variante Delta y las restricciones que conlleva, especialmente en China, están causando verdadera preocupación. Estamos viendo repuntes en diversos países que probablemente pesarán sobre la recuperación en los próximos meses, justo cuando empezaba a coger ritmo”, advierte Craig Erlam, analista de mercado senior de mercados emergentes en Oanda.
Y a eso hay que sumar la incertidumbre provocada también por el coronavirus en el turismo internacional, ya que la quinta ola ha llevado al lanzamiento de alertas por parte de numerosos países, lo que conlleva protocolos que, en muchas ocasiones, son tan estrictos que disuaden a los visitantes internacionales. El caso más paradójico es el de Estados Unidos, uno de los principales destinos, donde se impide la entrada de turistas, a pesar de la gran libertad de movimiento dentro del territorio y la falta de restricciones, lo que está provocando una nueva oleada de contagios. Además, otros grandes mercados emisores, como Reino Unido, imponen cuarentenas a muchos turistas que van hacia el exterior, lo que supone un freno añadido.
Todo ello está lastrando fuertemente los precios del petróleo, algo que contrasta con la situación que se vivía hace apenas un mes, cuando el gran temor de los mercados era que una recuperación económica vigorosa llevase a que la demanda desbordase al suministro de crudo. De hecho, cuando la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus socios acordaron elevar la oferta de petróleo en 400.000 barriles al día cada mes hasta final de año, el incremento pactado era inferior a la mitad del aumento del consumo previsto por la OPEP, lo que llevaba a muchos analistas a apostar por mayores subidas del petróleo en los próximos meses, hasta el entorno de los 100 dólares por barril. De hecho, si en muchas ocasiones las grandes voces discordantes en el cártel eran quienes querían congelar la producción, en este caso ha sido Emiratos Árabes Unidos quien alzó la voz en contra del consenso y lo hizo para reclamar un mayor incremento del suministro mundial para evitar que la escasez de crudo ahogara la recuperación económica mundial.
El otro gran problema de la situación actual es la volatilidad, debido a la dificultad para anticipar una demanda que depende de las restricciones sanitarias en países muy diferentes y con distintos ritmos de contagios. Y eso ha llevado a constantes vaivenes en los precios, que se mueven fuertemente tanto al alza como a la baja conforme aumenta el temor a que las nuevas restricciones ahoguen la demanda de crudo o conforme se eleva la incertidumbre sobre si el suministro previsto será suficiente para responder a las necesidades del mercado. Y todo ello, además, aderezado con la escasez de inversiones en terceros países durante los últimos años, que hace que el mercado dependa enormemente de los grandes productores de petróleo.
Con todo, la rebaja del petróleo supone un cierto alivio para los países consumidores, como es el caso español.
Ayer la Agencia Internacional de la Energía revisó a la baja la demanda esperada de petróleo para 2S21 en 500.000 barriles al día (vs -120.000 barriles en 1S21) como consecuencia de las restricciones impuestas tras la expansión de la variante Delta. La AIE afirma en su boletín mensual que el mercado petrolero puede volver a registrar superávit en 2022 si la OPEP+ continúa deshaciendo sus recortes y los productores que no participan en dicho acuerdo aumentan su oferta en respuesta a unos precios más altos. Un llamamiento a una reducción de precios que contrasta con la visión más positiva de la OPEP que en su informe mensual ha mantenido sin cambios el incremento esperado de demanda de 6 millones de barriles diarios en el año 2021 y 3,3 millones en el año 2022 superando los 100 millones de barriles al día.
Esta semana hemos conocido también que el Banco de Inglaterra espera que la inflación del país termine el año en el 4%, aunque prevé que después caiga rápidamente, los analistas de Bloomberg sin embargo esperan que esa caída de la inflación, sin embargo, sea más lenta. Bloomberg también ha elevado sus previsiones de inflación para Inglaterra del 3,20% al 4%.
Del informe mensual de ACACIA Inversiones rescato un gráfico que me parece muy interesante, en el cuadrante inferior izquierdo (azul) observamos sectores que presentan valoraciones atractivas frente a su historia reciente y frente al mercado:
• Defensivas: telecos, inmobiliario y utilities. Y en el cuadrante gris pero prácticamente en el azul, sanidad y consumo
• Valor: energía, banca, mineras, autos.
Fuente: BrightGate Advisory.
Importante esta semana:
Ayer conocimos datos económicos en Estados Unidos, que mostraron que los precios pagados a los productores (PPI final demand) aumentaron en julio más de lo que pronosticaba el consenso (un 7.8% frente un 7.2% estimado). Los mayores costes de producción, los cuellos de botella de suministro y las presiones inflacionistas, son variables que tienen que soportar las empresas. Las solicitudes iniciales de desempleo (continuing claims) cayeron por tercera semana y los precios de las viviendas aumentaron.
También en Estados Unidos se publicó el miércoles el dato de inflación de julio se mantuvo en el 5,4% (el mercado esperaba un 5,3%) donde los precios de la energía contribuyeron en un 1,7% en la subida y su contribución debería moderarse durante el 3T21 por la dilución del efecto base de 2020. Por su parte, la subyacente se moderó hasta el 4,3% en línea con lo esperado, queda por ver si esto sirve como escusa a la Fed para posponer el tapering aunque, otro miembro más de la Fed, E. George, apuntó a que se debe seguir adelante con la reducción del estímulo monetario. El mercado seguirá pendiente de la reunión anual de política económica que se celebrará en Jackson Hole a finales de agosto y de la reunión de la Fed prevista para finales de septiembre y de las declaraciones de sus miembros más representativos.
En China el jueves el Consejo de Estado anunció que continuará aumentando la legislación empresarial en sectores como la alimentación y la tecnología por motivos de seguridad nacional en un plan de reformas de cinco años.
El Senado de Estados Unidos aprobó el martes un paquete de 1,2 billones de dólares para infraestructuras que busca reactivar la economía del país a la vez que fortalece la presencia de los Estados Unidos en el panorama global.
La decisión favorable al presidente Biden, y que supone su principal victoria legislativa desde que llegó al poder el pasado enero, cosechó el respaldo de 69 votos a favor y 30 en contra en un Senado que se encuentra dividido 50-50.
En total fueron 19 los senadores republicanos, entre ellos el líder de la minoría republicana, Mitch McConnell, quienes junto a los demócratas apoyaron la Ley de Empleos e Inversión en Infraestructura presentada por Biden y que ha sido calificada como el mayor paquete de apoyo a las infraestructuras del país en décadas.
Aunque la propuesta inicial del plan del mandatario norteamericano era de 2,25 billones de dólares, en el transcurso de la discusión del proyecto de ley con los republicanos, Biden se vio obligado a desistir de incluir en este proyecto algunas iniciativas como los apoyos a programas sociales e incluso el paquete presupuestario destinado a la lucha contra el cambio climático.
Durante las horas previas a la votación final y después de que culminaran las negociaciones finales, el expresidente republicano Donald Trump calificó el hecho de que algunos de sus colegas de partido votaran a favor la ley de Biden como “una vergüenza” y aseguró que “‘el plan de infraestructura de Joe Biden será usado en contra del partido Republicano en las próximas elecciones de 2022 y 2024”, haciendo referencia a las elecciones de noviembre del próximo año donde se definirá el control del Capitolio hoy regido por los demócratas y las presidenciales de 2024, en las que no se descarta su candidatura.
La Ley de Empleos e Inversión en Infraestructura apuesta por la creación de millones de empleos y la recuperación de la infraestructura vial y ferroviaria del país. Además, busca poner nuevamente a Estados Unidos en la cima de la economía mundial para hacer contrapeso a la pujanza de la economía china que ha cobrado un papel determinante a escala global. Asimismo, el proyecto de ley está encaminado a fortalecer la respuesta de Estados Unidos frente al cambio climático e involucrará a todos los sectores de la economía norteamericana.
Dentro de los 1,2 billones de dólares se incluyen 550.000 millones en nuevos gastos federales en carreteras, puentes y transporte que deberán ser ejecutados en los próximos cinco años que deberán ser repartidos de la siguiente manera: 110.000 millones en carreteras, puentes y grandes proyectos; 66.000 millones en trenes de pasajeros y carga, (incluido Amtrak); 65.000 millones para reconstruir la red eléctrica; 65.000 millones para expandir el acceso a Internet de banda ancha en la zona rural del país; 39.000 millones para modernizar y expandir los sistemas de transporte; 7.500 millones para construir una red nacional de infraestructura de carga para vehículos eléctricos; 47.000 millones para atender incendios, sequías y olas de calor y 55.000 millones para infraestructura de agua, de los que se destinarán 15.000 millones al reemplazo de tuberías de plomo.
Frente a la financiación de los fondos, la ley busca reutilizar los fondos de presupuestos no asignados a la atención de la pandemia, recortes de gasto público y flujos de ingresos.
De hecho, uno de los principales reparos de los Republicanos ha sido que la legislación puede aumentar los déficits en la próxima década en 256.000 millones, de acuerdo con lo presupuestado por la Oficina de Presupuesto del Congreso.
De momento, el proyecto de ley aprobado por el Senado norteamericano deberá volver a la Cámara Baja cuando ésta vuelva a funciones en septiembre, donde le espera un complicado camino.
En Estados Unidos el viernes de la semana pasada conocimos la tasa de desempleo estadounidense de Julio, que se situó en 5.4%, dato mejor de lo esperado. Dato que avivó las expectativas de que el banco central comenzará a reducir los estímulos a la vez que está luchando con la inflación. El presidente de la Fed de Dallas, Robert Kaplan, se sumó a la especulación el viernes, diciendo que apoyaría ajustar las compras pronto, pero de forma gradual, también habló el presidente de la Fed de Atlanta, Bostic, que sin embargo apuntó a un inicio del tapering en otoño, y a un ritmo mayor que en ocasiones anteriores. Como consecuencia de estas declaraciones de miembros de la Fed el dólar ha seguido apreciándose, actualmente cotiza a 1,17 dólares por cada euro. El tipo de cambio en junio ha estado en 1,20 dólares por cada Euro, en Julio ha llegado a 1,18 y ahora en agosto se sitúa más fuerte en 1,17.
Euro/dólar últimos 12 meses.
En Alemania el martes se publicó el índice ZEW de agosto que descendió más de lo previsto por el deterioro de la partida de expectativas y pone en riesgo el crecimiento del PIB del 3,7% interanual esperado por el consenso de mercado en el 3T21. El ZEW no sólo descendió más de lo esperado si no que supone acumular 3 meses consecutivos a la baja en línea con el creciente miedo sobre una desaceleración en el crecimiento económico, y el riesgo para la economía alemana de la posibilidad de una cuarta ola en otoño o el menor crecimiento de la economía china.
El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, señaló esta semana al diario alemán Welt am Sonntag que el Banco Central Europeo (BCE) deberá subir los tipos de interés si necesita contrarrestar las presiones inflacionistas. El también miembro del Consejo de Gobierno de la autoridad monetaria europea, que ya mostró su disconformidad con el compromiso de la institución de no subir las tasas hasta que los precios se eleven al objetivo del 2% de forma consistente, indicó que lo que ocurra con los costes de la deuda de los diferentes países no deberían frenar su mano. “El BCE no está aquí para responsabilizarse de la protección de la solvencia de los Estados”, insistió el banquero central alemán. La institución que preside Christine Lagarde actualizó su estrategia monetaria en julio y entre otros elementos, modificó su objetivo de estabilidad de precios, una decisión que se ha traducido en que los tipos permanecerán en negativo más tiempo del previsto.
Referente a las subidas de inflación que estamos viviendo y su duración esta semana el gigante de la alimentación Tyson Foods advirtió que está sufriendo una inflación de costes sin precedentes, y anunció que continuarán subiendo precios para mantener sus márgenes.
El Indicador Adelantado Compuesto de la OCDE se eleva en 34 centésimas para España en el mes de Julio, el triple que el resto de los grandes países desarrollados. Sin embargo, todavía sigue por debajo de los 100 puntos que marcan la media a largo plazo.
España sigue atravesando la crisis del coronavirus con el pie cambiado, aunque esta vez, para bien. El país es la gran economía desarrollada que más se acelera en el último mes, de acuerdo con los indicadores adelantados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), algo que contrasta con el resto de grandes economías avanzadas. Sin embargo, a pesar del avance de agosto y de los meses anteriores, España sigue por detrás de la media y ahora, además, encara una nueva incertidumbre, la de si esta aceleración se podrá mantener cuando sus principales socios comerciales y mercados turísticos están frenando.
El Indicador Adelantado Compuesto de la OCDE (un índice que utiliza el club de los países desarrollados para tratar de anticipar la tendencia de la economía en el futuro próximo, gracias a datos como los nuevos pedidos o la contratación) “arroja signos de moderación del crecimiento en la mayor parte de las grandes economías”, advirtió ayer la OCDE. En concreto, el Indicador apenas avanzó 0,14 puntos el último mes en el conjunto de la Organización y 0,11 enteros en el G7, mientras que España triplica este incremento, registrando un avance de 0,34 puntos. Con todo, España sigue estando más rezagada que el resto de los países desarrollados, ya que queda en 99,8 puntos, todavía por debajo de los 100 enteros que marcan la frontera de la tendencia en el largo plazo, mientras que la OCDE se estabiliza, pero por encima de esta cifra, en 100,8 puntos.
De hecho, la recuperación de la economía española estos últimos meses ha sido muy significativa, ya que ha ganado 3,8 puntos en nueve meses, cuando el resto de Europa quedaba mucho más golpeada por la segunda ola del coronavirus.
China registra un avance firme del indicador, alcanzando los 102,4 puntos, mientras India mantiene un crecimiento estable y Brasil se empieza a frenar, si bien lo hace después de alcanzar los 102,3 puntos, muy por encima de la media. Dentro de los pequeños países, en cambio, Islandia refleja el mayor avance de toda la OCDE, sumando 1,11 puntos, seguida de Estonia (0,58). Con todo, hay que tomar estas cifras con cierta cautela porque, aunque ciertos indicadores puedan apuntar a un mayor crecimiento en el medio plazo, la tendencia se puede romper rápidamente si el país se ve obligado o adoptar duras restricciones a la actividad para frenar una ola de contagios.
AB InBev (Tenemos una exposición del 2,38% en la SICAV):
Esta semana el bróker independiente Kepler Cheuvreux, que sigue muy bien la compañía, ha actualizado su valoración de AB InBev con un precio objetivo por acción de 77 euros.
Desde la presentación de resultados del 2T21 la acción ha caído un 10% sin ningún motivo, de hecho, la empresa, de acuerdo con el análisis de Kepler, ha fortalecido su posición competitiva, principalmente a través de la innovación y la digitalización, y es un excelente momento para comprar la acción con un potencial de casi el 50%.
La compañía ofrece un FCF Yield del 7% para el 2022 (de acuerdo a las estimaciones de Kepler).
VIATRIS (Tenemos una exposición del 3,39% en la SICAV):
Esta semana publicó resultados del 2T21, muy por encima de lo esperado por los analistas (subió un 6% el día de publicación de resultados), y hemos aprovechado para actualizar nuestra valoración, en la que todavía estimamos un potencial de revaloración por encima del 60%, aplicando unos parámetros bastante exigentes, debido al ratio de deuda de la compañía, por encima de los comparables y de sus ratios de apalancamiento históricos. La compañía aumentó sus previsiones de ingresos para el final del 2021 a entre 17.500 y 17.900 millones de dólares, también aumentó sus previsiones de EBITDA al rango de 6.150 a 6.450 millones de dólares.
LOGISTA (Tenemos una exposición del 3,09% en la SICAV):
También hemos actualizado nuestra valoración de Logista, ajustando el coste de capital, y se lo hemos subido al 10%, nos sigue dando un potencial de revaloración de la acción de más del 40%.
GRIFOLS (Tenemos una exposición del 3,39% en la SICAV):
Grifols publicó resultados del 2T21 el jueves 29 de julio antes de apertura.
Estos resultados han supuesto claro punto de inflexión con respecto al 1T21, que fue el suelo en resultados, y que también esperamos que mejoren los resultados del 4T20, con una recuperación de los ingresos, en línea con la recuperación de las donaciones, un margen bruto aún presionado y en línea con el 1T21, unos mayores gastos de I+D consecuencia de las adquisiciones (GigaGen y Alkahest) y una reducción del OPEX que contribuya a la mejora del EBITDA.
Grifols obtuvo un beneficio neto de 266,8 millones de euros en el primer semestre del año, un 22,3% más respecto al mismo periodo de 2020.
La cifra de negocio fue de 2.536,6 millones de euros (+2,3% interanual), en un semestre con una progresiva recuperación de donaciones de plasma, con la reducción de deuda y con «un importante esfuerzo inversor para seguir potenciando los niveles de suministro de plasma y la innovación», destacó la compañía.
Los ingresos en el segundo trimestre aumentaron un 5,3%, hasta 1.352 millones de euros, por la evolución de las divisiones Bioscience, Diagnostic y Hospital.
Los ingresos de la División Diagnostic se han situado en 395,5 millones de euros en los seis primeros meses de 2021, mostrando un aumento del 22,9%. Desde Grifols destacan que es por la contribución de las ventas del test molecular por TMA (Transcription-Mediated Amplification), para la detección del virus SARS-CoV-2 y por el crecimiento subyacente de soluciones por tecnología NAT para el análisis virológico de sangre y plasma.
Por tercer trimestre consecutivo, los ingresos de la División Hospital recogen el impacto de la normalización de las inversiones y tratamientos hospitalarios. Las ventas mejoran en el primer semestre hasta 67,7 millones de euros, con un incremento operativo del +19,5%.
La División Bio Supplies registra ventas de 107,3 millones de euros, que suponen un descenso del -8,5% motivado, principalmente, por las menores ventas de plasma a terceros en la línea de negocio de Bio Supplies Commercial.
Por su parte, el margen bruto se sitúa en el 43,9% en la primera mitad de 2021 comparado con el 38,8% reportado en el mismo periodo de 2020. El margen bruto del segundo trimestre asciende al 43,0%.
Mientras que el EBITDA se sitúa en 634,5 millones de euros (337,7 millones de euros en el segundo trimestre), con un incremento del +9,4% en el semestre. El margen EBITDA se sitúa en el 25,0% de los ingresos (25,1% en el primer trimestre).
La deuda financiera neta se ha situado en 6.475,5 millones de euros. En los últimos trimestres, el ratio de apalancamiento ha aumentado debido a las adquisiciones estratégicas realizadas por valor de 1.000 millones de dólares, pero aun así la compañía ha logrado una reducción del endeudamiento hasta 4,9x DFN/EBITDA (vs 5,1x a 1T21). Grifols confirmó además que el acuerdo con GIC, que implicaba la inyección por parte de GIC (fondo soberano de Singapur) de 1.000 millones dólares a cambio de una aportación minoritaria en la sociedad BIomat (100% GRF) y que daba a GIC derechos económicos pero no de voto en la misma, lo que reducirá el endeudamiento en un -0,6x adicional.
Tenemos un precio por acción objetivo de en torno a 33 euros, con lo que seguimos muy cómodos con nuestra posición.
Fuente: Renta 4 Banco.
MERLIN PROPERTIES (Tenemos una exposición del 2,67% en la SICAV):
Publicó resultados del 2T21 ayer por la tarde cumpliendo expectativas y esperando un rebote importante en ingresos en el segundo semestre del año.
Fuente: Bestinver.
Los resultados de Merlin Properties han estado totalmente en línea con las estimaciones del consenso de analistas tanto en ingresos por rentas, que caen un -3% interanual, como en EBITDA recurrente, que se reduce en la misma proporción y crece un +14% en 2T21 vs 2T20. El beneficio operativo supera los 129 millones de euros, -3,8% interanual, lo que supone un FFO de 0,27 euros por acción, 0,26 eur/acc.en términos ajustados, bien encaminado para cumplir con la guía para final de año de 0,56 euros por acción.
Las bonificaciones por Covid-19 alcanzan 19,6 millones de euros, en línea con la guía de la Compañía, mientras el nivel de cobros se mantiene en niveles muy elevados: 99% en oficinas, 100% en logística, 100% en net leases y 72% en centros comerciales, donde el 24% se ha acogido a la política de bonificaciones y solo el 3% está pendiente de cobrar.
En términos de activos, las rentas caen un 3% LfL en oficinas, con la ocupación estabilizándose. Se mantiene prácticamente constante en Madrid (86,8%) y Lisboa (99,5%) y cae ligeramente en Barcelona (91,6% 1S21 vs 93,1% 1T21). Se espera una recuperación en la segunda parte del año. Por su parte los release spreads registran +6,8% con Barcelona y Lisboa en doble dígito.
En logístico, sin sorpresas +1% LfL, continúa mostrando un comportamiento sólido, recuperando ocupación (96% 1S21 vs 94,7% 1T21) gracias al impulso en Madrid (97,9% 1S21 vs 95,2% 1T21) aunque cayendo en Barcelona (91,7% 1S21 vs 93,2% 1T21), con un release spread del +3%.
En centros comerciales, la caída en rentas es del -2% LfL, con una caída en afluencia y ventas del -30% vs 2019 y donde la tasa de esfuerzo se mantiene en niveles sostenibles (12,7%). La ocupación muestra una ligera mejoría (93,3% 1S21 vs 92,9% 1T21).
En cuanto al valor bruto de los activos (GAV), alcanza 12.893 millones de euros, +0,6% frente al 2020, con logística, +4%, y oficinas, +0,4%, creciendo en términos comprables mientras los centros comerciales caen un -1,5%. De este modo, el valor neto de los activos asciende a 7.304 millones de euros, lo que supone un NTA (Net Tangible Assets) de 15,55 euros por acción (la acción cotiza a 9,45 euros, 4.425 millones de capitalización bursátil), +0,6% frente al 2020. Durante el trimestre la Compañía emitió un bono de 500 millones de euros a 9 años para repagar un bono con vencimiento en 2022 y logrando un ahorro de unos 100 pbs. Además, ha repartido 0,3 euros por acción en dividendo. Con todo ello, el LTVaumenta ligeramente hasta 40,5% (vs 39,9% 2020).
Creemos que la acción cotiza con un descuento muy atractivo (cotiza con un descuento frente a NAV del 40% frente al 20-25% de descuento al que históricamente ha cotizado), nosotros le estimamos un valor intrínseco a la acción de unos 12 euros por acción, con lo que el potencial desde el nivel de cotización de mercado es muy elevado, y sobre todo el ratio riesgo/beneficio es de los más altos que encontramos en el entorno actual en el que una posible presión por subida de precios e incremento de inflación debería presionar las rentas de alquiler al alza.
FAES FARMA (tenemos una exposición del 2,25% en la SICAV):
Publicó el martes resultados del 2T21 por encima de lo esperado por los analistas, con un Ingresos Netos de 97 millones de euros (+11% interanual frente al +8% que esperaban los analistas de mercado que cubren la compañía) y un EBITDA de 33 millones de euros (-10% interanual) y alcanzan un margen EBITDA del 34%. Con todo el Beneficio Neto de la compañía en el 2T21 ha sido de 26 millones de euros (+4% interanual). Faes ha publicado una posición neta de caja de 66 millones de euros, lo que ha supuesto una generación de caja neta de 10 millones de euros en este segundo trimestre del año.
JBcapital ha actualizado su valoración y estima un valor de 3,9 euros por acción (+19% de potencial desde el nivel de mercado), nosotros somos algo más optimistas porque estimamos un crecimiento para el periodo 2023-2025 en ingresos superior por un crecimiento en ventas de Bilastina, y tenemos un precio objetivo de en torno a 4,20 euros por acción.
VISTA ALEGRE (Tenemos una exposición en la SICAV del 2,19%):
El pasado 23 de Julio la compañía se reunió con sus bonistas para renegociar una excepción (waiver) al covenant que tenía su bono que vence en Octubre del 2024 (45 millones de euros). Ya el año pasado renegociaron el covenant al ratio de deuda neta/EBITDA para que los bonistas no exigiesen el rapago total del bono. Después de esta negociación el ratio de DN/EBITDA para la compañía a Diciembre del 2021 se eleva a 5x, y se sube el nivel del ratio hasta Diciembre del 2023.
Esta semana JBCapital ha actualizado su valoración tras esta negociación y después de una valoración mediante suma de partes obtienen un precio objetivo de 1,1 euros por acción (potencial del 16% desde el nivel de mercado), es una valoración muy conservadora, en nuestra opinión, para nosotros la compañía tendría un valor intrínseco de entre 1,20 y 1,30 euros por acción.
ACS (Tenemos una exposición del 2,34% en la SICAV):
Publicó el lunes después del cierre de mercado unos resultados mejores en EBITDA y en generación de caja operativa que lo esperado por los analistas de mercado, donde gran parte de los mismos ya eran conocidos tras la publicación de los resultados de Hochtief (50,4% ACS, 80% EBITDA si excluimos Servicios Industriales). Estos resultados están impactados por las desinversiones del 50% de Thiess (en Diciembre) y Servicios Industriales (en Marzo del 2021).
Las ventas han estado planas frente al 1S20 comparable (ajustadas por tipo de cambio) y en línea con lo esperado (+2% vs -1% consenso), mientras el EBITDA se sitúa un +8% por encima de la estimación del consenso de mercado alcanzando los 736 millones de euros(+15% vs 1S20 en comparable), lo que supone un margen del 5,5%.Toda vez que los resultados de Hochtief ya eran conocidos la mejora respecto a las estimaciones proviene de una mayor aportación de los activos energéticos no vendidos a Vinci, una mayor contribución de Abertis (31 millones de euros) y una mayor contribución de los activos concesionales de Iridium. El EBITDA de Dragados y Servicios (Clece) estuvo en línea con lo esperado por los analistas.
El Beneficio Después de Impuestos del semestre (impactado negativamente por los derivados sobre acciones propias como esperado)se incrementa un +5% y se sitúa por encima de lo esperado (351 millones de euros vs 337 consenso), en parte gracias a una tasa fiscal efectiva inferior a la esperada.
En cuanto a la generación de caja, el estado de flujos no ha sido ajustado por el cambio de perímetro, por lo que incluye la división de Servicios Industriales vendida a Vinci, lo que dificulta la comparativa. No obstante, el flujo de caja de las operaciones (antes de CAPEX no operativo) mejora en el semestre, situándose -216 millones de euros (vs -407 en 1S20), en su mayor parte por el mejor comportamiento del circulante (mejora 362 millones ajustado por factoring; mientras que empeoró -136 millones de euros en 1T21) y las menores inversiones operativas, y a pesar de la reducción del factoring (-259 millones). La mejora se produce tanto en Hochtief como en ACS exHochtief. Con todo, la Compañía destruye caja, situándose la deuda neta en 2.976 millones de euros (2.679 millones en Diciembre del 2020 ajustado por Servicios industriales) aunque mejora frente al 1T21 (3.691 millones a cierre del trimestre). No obstante, damos más importancia a la mejora operativa que a la posición final de deuda, dado que ésta está impactada por múltiples partidas (dividendos y recompra de acciones por ejemplo) y ajustes. En cualquier caso el apalancamiento a cierre del semestre no es relevante, dada la previsible recuperación del circulante en próximos trimestres y que una vez ejecutada la operación con Vinci, ACS ingresará unos 5.000 millones de euros. La cartera se sitúa en 63.993 millones, lo que supone un crecimiento del +3,3% vs 1S20 (ajustada por tipo de cambio).
FCC (Tenemos una exposición del 2,40% en la SICAV):
Publicó también unos resultados muy fuertes el pasado martes. Con un Beneficio Neto en el 1S21 de 232 millones de euros frente a los 76 millones del 1S20 y por encima de lo esperado por los analistas que esperaban 200 millones. FCC tuvo unos ingresos en el semestre de 3.168 millones de euros (+12% internual) con una muy positiva evolución en todas las divisiones. El área medioambiental alcanzó los 1.565 millones de euros de ingresos (+13% de crecimiento anual). El EBITDA alcanzó los 529 millones de euros (+22% vs 1S20) y muy por encima de los 493 millones que esperaban los analistas.
Los analistas de JBCapital actualizaron su valoración tras estos resultados tan positivos y han incrementado su precio objetivo a 12,3 euros por acción, muy en línea con nuestra valoración que le estima un valor intrínseco a la acción en un rango entre 12,5 y 13 euros por acción, con un gran potencial desde los 9,5 euros por acción a los que cotiza en mercado
SANTANDER (Tenemos una exposición del 2,67%):
Publicó el martes resultados mejores de lo esperado en todos los márgenes de actividad y con mayor calidad, más Márgenes de Intereses y comisiones que crecen un +7% y +15% vs. 2T20 , respectivamente y vs +4% y +11% esperado,impulsados por Reino Unido, Estados Unidos, Brasil y Chile, especialmente. Además es reseñable la tracción comercial en casi todas las geografías según se han ido abriendo las diferentes economías. Ello ha permitido el progreso del Margen de Intereses en un +2% orgánicamente vs 1T21 y situar las comisiones en niveles Pre Covid-19, especialmente por el impulso en España y Reino Unido. Los costes crecen un +3% frente al 2T20 en línea con el mayor dinamismo comercial, explicado especialmente en Suramérica y Norteamérica. Dicho esto, hay que mencionar que en España y Reino Unido se constata la reducción de costes frente al 1T21 (-2% y -1%, respectivamente) y a pesar de la mayor actividad desarrollada. Se está por tanto materializando gradualmente la reducción de los mismos anunciada en Europa (-1.000 millones de euros, 12% de los costes de 2020 de la división, 4,5% a nivel de Grupo) y que se cristalizará en el periodo 2021-2022.
El CoR se ha situado por debajo de 100 p.b. con un pequeño repunte de NPLs, y explica la reducción en provisiones en un -44% frente al 2T20. Es especialmente reseñable la reversión de provisión en Estados Unidos y en Reino Unido, dado que los modelos anticipaban un escenario macroeconómico peor al actual y que no está por tanto aconteciendo.
Todo ello, le permite reafirmar su Beneficio Después de Impuestos Operativo “estructural” por encima de los 2.000 millones euros por trimestre (un +20% frente al consenso de analistas) y abre puerta a revisión de BPA al alza, que,de forma preliminar todo apunta a un +10% en el BDI operativo de consenso que se sitúa en la actualidad en unos 6.700 millones de euros.
El CET1 alcanza referencia del 12,11% y 12,26% en 1T21 pero porque se contabilizan finalmente los -24 p.b. de regulatorios pendientes. En nuestra valoración más consevadora la acción del Santander debería valor cerca de 4 euros (potencial +26,65%).
ENCE (Tenemos una exposición del 2,43% en la SICAV):
El miércoles por la tarde republicó al cierre cifras operativas del 2T21 (no financieras, publicará resultados definitivos el 28 de septiembre) que según nuestros cálculos situarían el EBITDA del trimestre por encima de las estimaciones de los analistas (+8%) aunque fundamentalmente por factores no directamente relacionados con la producción.
En el negocio de celulosa la producción estuvo en línea con las estimaciones (+4% interanual), así como el precio neto de venta (+26%), siendo ligeramente inferior el cashcost (-2% interanual). La principal diferencia frente a las estimaciones de los analistas vendría por el lado de otros ingresos y gastos no incluidos en el cashcost, que tuvieron un impacto positivo de 900.000 euros.
Por el lado de la generación de caja, la deuda neta se situaría en 206 millones de euros (incluyendo 45 millones de IFRS16 a cierre del 1T21) mejorando los 220 millones euros de las estimaciones, aunque no se aporta detalle de los flujos de caja ni saldo de factoring al cierre.Los datos aportados muestran que la Compañía se habría comportado en el 2T21 en línea con lo esperado desde un punto de vista operativo. En cuanto a la mejora en el saldo de Deuda Financiera Neta, en la medida que no tenemos detalle de los flujos ni del saldo de factoring no podemos sacar conclusiones definitivas. Seguimos pensando que la compañía cotiza muy barata, descuenta un escenario muy negativo en un momentum para el sector muy positivo, con el precio de la celulosa cerca de máximos históricos.
AB InBev (Tenemos una exposición del 2,38% en la SICAV):
Publicó el miércoles 2T21 mixtos con una positiva evolución en ventas (+28% LfL en 2T21 vs +24% consenso) pero peores en EBITDA donde, si bien se acelera el crecimiento orgánico hasta el +31%, éste es inferior a lo previsto (+34%). Además, a nivel reportado el EBITDA incluye un “ingreso no recurrente” en Brasil de 226 millones de dólares. Ajustado por esto, el EBITDA se situaría un -3% frente a lo previsto. Por regiones, este comportamiento más discreto en EBITDA proviene de Estados Unidos (33% EBITDA, -1% en 2T21), donde ya a nivel de ventas el crecimiento es ligeramente más discreto de lo esperado (e inferior al mercado) y además se ve penalizada por mayores costes en la cadena de aprovisionamiento (no compensados por el mix de ventas más favorable).
Para 2021 indican que crecerán en EBITDA a una tasa del +8%/+12% y que este ritmo será inferior al crecimiento LfL en ventas por mayor equilibrio en volúmenes/precios y mayores costes de materias primas.
Con todo, la buena evolución en ventas queda deslucida por Estados Unidos Esto, unido a las indicaciones de mayor presión en costes en el 2S21 (aunque mantienen el guidance) podría presionó a la acción, a pesar de estar en cierta medida descontado por el mercado vista la evolución en este último mes (-5%).Seguimos viendo un potencial a la acción de mínimo un 20% y en un escenario conservador la compañía debería cotizar a unos 70 euros por acción frente a los 55 euros actuales.
De los comentarios de la conference call para analistas los principales puntos que destacaría son:
Evolución en Estados Unidos: a pesar de la positiva evolución en ingresos, el deterioro del margen EBITDA en este mercado se debe al aumento de costes (packaging) por el cambio en el mix de ventas una vez se eliminan las restricciones de movilidad y se empieza a normalizar el “consumo out-of-home” y al aumento de compensaciones variables tras el fuerte crecimiento en EBITDA del trimestre. En ambos casos, cabría esperar una normalización en los próximos trimestres a medida que se “estabiliza” la demanda por segmento de consumo y que la comparativa empieza a ser más exigente en resultados.
Costes de materias primas e inflación: AB InBev tiene coberturas en costes a 12 meses por lo que tienen tiempo para tomar medidas (aumento en precios de forma selectiva por mercados y productos) y amortiguar en la medida de lo posible dicho impacto.
En general, en el conference call no hubo grandes novedades donde el centro de atención recayó en la evolución en márgenes, principal punto de decepción de los resultados del 2T21 y por lo que la acción cayó un 6%. Y en este sentido, el nuevo CEO no ha transmitido un mensaje contundente al respecto (sobre todo de recuperación a medio plazo), centrándose en la conference más en el aspecto comercial y en la iniciativas necesarias para mantener el positivo momentum en ventas. Esto explicaría que el valor no redujera las caídas tras la conference y terminara con un -6%. Hoy rebota ligeramente.
MELIÁ HOTELS (Tenemos una exposición del 2,41% en la SICAV):
Los resultados de Meliá incluyen la venta y contrato de gestión de 8 hoteles anunciado a finales de junio que ha aportado 74,5 millones de euros en ingresos y +64 millones en EBITDA. Excluyendo estos impactos, tanto los ingresos como el EBITDA superaron previsiones de los analistas, Ingresos (+17% vs +9% vs consenso y 32% ingresos 2T19) y EBITDA -11,3 millones de euros (vs -34 millones de euros que esperaba el consenso y desde 124 millones en 2T19). En Hoteles, ingresos 150 millones de euros (-70% vs 2T 19) con Propiedad y Alquiler 128 mln eur (-69% interanual), Gestión 19 millones de euros (-76% interanual) y otros 3 millones (15 millones 2T19). La deuda neta se amplió en 21 millones de euros frente al 1T21 hasta 2.768 millones de euros (+8% vs +2% consenso) teniendo en cuenta la operación de venta y contrato de gestión de 8 hoteles con un impacto en caja neta de 175 millones de euros. Destaca favorablemente que el consumo de caja mensual se ha reducido en el 2T21 hasta -12,5 millones, si bien en 2T21 Meliá recibió 18,7 millones por parte del gobierno alemán. La compañía cuenta con una liquidez de 405 millones de euros a finales de junio, similar a marzo (230 millones) excluyendo la entrada de 175 millones en caja por la venta de activos. La directiva ya ha refinanciado los vencimientos de deuda del 2021, aunque tendrá que refinanciar los de 2022 (119 millones).
En cuanto a expectativas, la visibilidad sigue siendo muy reducida. El ritmo de recuperación se está produciendo a ritmos distintos por geografías y tipo de hotel (vacacional o urbano) y
dependen de los contagios y de la vacunación. Esperan que la temporada de verano sea “larga” y un mejor comportamiento de los hoteles vacacionales que urbanos.
Comienzan a verse los primeros signos de recuperación y aunque la visibilidad es reducida la acción cotiza con un descuento y a unos múltiplos muy atractivos.
En la conferencia para analistas de después de resultados la compañía se mostró muy optimista, los principales puntos fueron:
Esperan reservas 3T21 -30% frente al 3T19 en Resorts (60% total hoteles), con gran comportamiento en los hoteles Premium y peor evolución en hoteles que necesitan mayor masa crítica de viajeros. Mejor comportamiento de los hoteles del Caribe, siendo Estados Unidos el principal país emisor.
Meliá ha firmado 12 hoteles nuevos en 1S21 afiliados a la marca Meliá. 11 están en el Mediterráneo (3 en Grecia, 3 en Malta, 2 en Sicilia, uno en Mallorca, otro en Avilés y otro en Benidorm) y uno en China. La compañía se aprovecha de su inversión en digitalización, que le permite sortear la caída del tráfico de los touroperadores de los últimos trimestres y afiliar otros hoteles a su marca con menor capacidad de conseguir reservas.
Todavía no han decidido cómo van a reducir la deuda de forma inorgánica. La decisión se tomará en los próximos meses. Las principales opciones serían una emisión de convertibles, ampliación de capital o venta de activos con contrato de gestión (similar al acuerdo firmado en junio con Bankinter).
Meliá.com, el canal directo, centralizó el 53% del total de reservas en 2T21, el nivel más elevado de su historia.
EBITDA positivo (excluyendo extraordinarios) en junio, primer mes desde el inicio de la pandemia.
La recuperación de los hoteles urbanos (40% del total) es más lenta e irregular.
Se muestran más optimistas en cuanto a que el ritmo de recuperación se acelere si bien hay que seguir muy atentos a nuevos brotes, decisiones sobre restricciones a la movilidad y ritmos de vacunación.
NOVABASE (tenemos una exposición del 2,19% en la SICAV):
Publicó resultados del 2T21 ayer después del cierre de mercado.
Pese a los buenos resultados la acción cae algo más de un 4% después del buen comportamiento que lleva en lo que va de año (+38% YTD vs +3,68% YTD del PSI 20 portugués), en lo que entendemos como una toma de beneficios.
La compañía ha publicado unos datos de crecimiento de EBITDA muy positivos (+15% interanual), impulsado por la mejora de márgenes en el segmento Next-Gen al 8,20% desde el 6,60% en el 1S20 o el 8% del anterior trimestre, y continúa hacia el objetivo que se fijó la compañía de llegar a un margen EBITDA del 9,7% en 2023.
La compañía sigue teniendo una fuerte generación de caja (FCF Yield del 8,50%), con una posición neta de caja de 51,9 millones de euros (36% de su capitalización bursátil), y paga un dividendo de 0,425 euros por acción (9,20% de rentabilidad por dividendo). Cotiza a 7,8x EBITDA frente al múltiplo de 18,6x que cotizan los comparables.
Las ventas del 1S21 crecieron un 6,20% interanual impulsado por el Next-Gen y por la demanda de automatización debido a la pandemia. La compañía quiere crecer fundamentalmente en países de Europa del este y de Oriente Medio, principalmente a través de crecimiento inorgánico, mediante compras de compañías más pequeñas.
Los analistas de JBCapital hacen una valoración mediante suma de partes (la compañía tiene dos principales áreas de negocio: Value Portfolio y Next-Gen), y obtienen una valoración de 5,50 euros por acción (20% de potencial al nivel actual de mercado). La valoración la consideramos conservadora ya que el coste medio ponderado de capital que aplican nos parece algo elevado. Lo interesante de la compañía es que tiene una posición de caja de casi 52 millones de euros, lo que supone el 40% de su capitalización, lo cual le da un riesgo muy limitado de caídas, de hecho caídas de la acción nos harán incrementar la posición que tenemos en la SICAV.
Los mercados despiden Julio con la mayoría de las bolsas americanas y europeas con comportamiento ligeramente positivo, siendo el IBEX español de las pocas excepciones (el IBEX 35 en Julio cae en torno a un 1,50% vs +0,50% del EuroStoxx 50). El aumento de la confianza y el consumo después de las medidas restrictivas están tomando forma en los datos macroeconómicos. El análisis de datos de consumo y pedidos, junto con unos niveles de vacunación con pauta completa que rondan el 57% de forma global, hacen que los mercados de acciones se tornen optimistas. Las nubes en el horizonte vienen de la parte de las materias primas y la ruptura de stocks que pueden poner presión adicional a los índices de precios.
Hoy las Bolsas caen, y el Nasdaq corrige después de marcar máximos históricos, una vez más, esta semana, ante débil guía de previsiones de ingresos que publicó anoche Amazon (la acción cae un 7% en after hours) y persistentes temores en torno a China y su presión regulatoria. En este contexto, las rentabilidades de los bonos soberanos se mantienen presionadas a la baja (Bono a 10 años americano 1,25% y el alemán -0,45%).
Esta semana el protagonista ha sido la Bolsa China, que ha tenido unas sesiones con muchísima volatilidad. El gobierno chino siembre el desconcierto en los mercados desde hace unas semanas y sus decisiones golpean a las bolsas asiáticas, que en dos días recortan más del 6,6% (el martes el CSI 400 de China bajó más del 3% y el Hang Seng de Hong Kong superó el 4%) para que el jueves el CSI 400 subiese un 2% y el Hang Seng un 3%.
¿Por qué caen las Bolsas chinas? Los mercados sufren la incertidumbre que genera la regulación del gobierno de Pekín. La cruzada que libra contra las grandes tecnológicas del país, en especial con las que cotizan fuera de sus fronteras, no cesa desde hace meses. La salida a Bolsa de la plataforma de transporte china Didi en Wall Street aceleró la presión y a principios de julio provocó el desplome de las acciones tras el veto del Gobierno chino. En los últimos días, las restricciones o amenazas regulatorias de las autoridades chinas se han extendido a sectores como el inmobiliario y el de educación. El viernes las acciones de TAL Education, cotizada en EEUU, se derrumbaron un 70% y el lunes los títulos de New Oriental Education se hundieron un 47% ante el hachazo regulatorio propuesto por Pekín, que plantea restringir las salidas a Bolsa en el sector y prohibir la inversión extranjera en estas firmas.
¿Qué temen los inversores? No están seguros de si habrá más cambios de política para las fintech, plataformas de redes sociales, de venta de alimentos y de transporte de pasajeros. Se ha instalado un miedo a mayor y más extensa regulación, lo que siembra el pánico y ventas indiscriminadas en las Bolsas asiáticas.
Las caídas en las bolsas chinas anticipan que las empresas asiáticas pueden verse penalizadas en sus negocios y que esto pueda afectar al crecimiento económico del gigante asiático y, por ende, al crecimiento económico mundial. De ahí que las bolsas europeas se vean en parte afectadas. Pero de momento, la situación no está siendo preocupante ni aquí ni en EEUU. Entre las más penalizadas destaca Prosus, que cotiza en Ámsterdam y controla un 28% de la asiática Tencent. Esta última tiene prohibido ahora incorporar nuevos miembros en el país a su popular red de mensajes WeChat. Prosus ha llegado a perder 20.000 millones de capitalización en dos días y a caer más del 16%.
Las autoridades chinas están haciendo esfuerzos para comunicar a la comunidad inversora internacional que los recientes cambios regulatorios que han afectado al sector de la enseñanza privada deben entenderse como un hecho aislado, y que no deben temerse actuaciones similares en otros sectores. Estas iniciativas tuvieron su reflejo anoche en las subidas de las bolsas locales.
El bono a 10 años americano se ha ido a mínimos de rentabilidad del año al ser activo en el que los inversores buscaron refugio tras la fuerte corrección de la Bolsa china.
El interés de la deuda estadounidense, que se mueve de forma inversamente proporcional a su precio, coquetea con los mínimos ante este nuevo apetito inversor. El Tesoro norteamericano paga apenas un 1,23% por su deuda a 10 años, 50 puntos básicos menos que en febrero, cuando se desató la tormenta de la que era el epicentro. Entonces, los analistas barajaban la posibilidad de que la rentabilidad escalase incluso hasta el 2% en el corto plazo. Los motivos: la recuperación económica por el progreso en la vacunación, unido al billonario estímulo fiscal desplegado por Joe Biden propulsarían al crecimiento y a la inflación hasta el punto de forzar a la Reserva Federal a comenzar a retirar su expansión monetaria, incluido el programa de compras de deuda que afecta de forma directa a estos bonos.
Ha sido también una semana muy intensa de publicación de resultados, más de 125 empresas del S&P 500, ya han publicado resultados empresariales. El 87% ha batido las expectativas, mostrando un crecimiento medio del beneficio del 78% (frente al 66% que se esperaba). Esto permite rebotes fuertes de las bolsas tras la caída de la semana pasada por la variante delta.
Importante esta semana:
Esta mañana se ha publicado el dato de PIB en España del segundo trimestre del año, que creció un 2,8% frente al 2,10% que esperaba el consenso de analistas de mercado. Las cifras superan las estimaciones por consenso de analistas y deberían marcar un punto de inflexión, tras cinco trimestres de descensos interanuales. La vacunación sigue avanzando, lo que debería permitir la continuación de esta tendencia a la recuperación intertrimestral. Además, en el segundo semestre comienza el desembolso del recientemente aprobado Plan de Recuperación de España (9.000 millones de euros en las próximas semanas y 10.000 millones a finales de año). Las estimaciones actuales apuntan a un crecimiento del PIB del +5,9% interanual para el 2021 y +5,7% para el 2022.
Spain GDP Economic Forecast 2021 (5,9%)
Spain GDP Economic Forecast 2022 (5,7%)
Crecimientos del PIB español trimestral.
PIB español internual últimos 5 años.
Ayer en España también se publicó la tasa de paro del 2S21 se redujo algo menos de lo esperado y se mantiene por encima del 15,2% mientras que la inflación preliminar de julio se aceleró más de lo previsto y se sitúa en niveles de Febrero del 2017.
Ayer en Alemania también se publicó el desempleo de julio que salió mejor de lo previsto y la tasa de paro descendió al 5,7% mientras que la inflación que en julio escaló por encima de lo esperado hasta el 3,8% (máximos desde 2008).
En la Eurozona el índice de clima económico de julio mejoró más de lo esperado por el buen desempeño del sector manufacturero.
En Estados Unidos el PIB del 2T21 que se publicó ayer quedó por debajo de lo previsto, el PIB de Estados Unidos creció un 6,5% durante el segundo trimestre del año en tasa anualizada, como decía, sensiblemente por debajo de lo esperado (+8%). Sin embargo, el análisis de sus componentes dejó buenas sensaciones en cuanto a la evolución de la economía. Para empezar, el consumo privado (que representa dos tercios de la demanda agregada) creció a un ritmo extraordinario del 11,8%, mientras que la inversión no residencial (termómetro de la confianza empresarial) lo hizo a una tasa del 8%. Los componentes que lastraron el dato conjunto fueron la inversión residencial, el gasto público y la variación (negativa) de inventarios, aspecto este último que suele significar que en los meses siguientes haya que incrementar la producción para reponer el nivel natural de existencias.
En Japón la producción industrial de junio preliminar salió por encima de lo esperado.
La reunión de la Fed del miércoles se saldó sin cambios en política monetaria (tipos 0-0,25% y compras mensuales de 120.000 millones de dólares) y apuntando a que se está empezando a considerar el tapering (reducción de los programas de compra de deuda) aunque sin prisas, hasta que vean un progreso sustancial hacia su doble objetivo de pleno empleo (aun más de 6 millones de desempleados por encima de niveles pre-Covid) y estabilidad de precios ya que el actual repunte de inflación sigue considerándose transitorio. Próximas citas, Jackson Hole, el 26 de agosto y reunión del 22 de septiembre, donde la Fed actualizará el cuadro macro, y donde veremos si hay más detalles sobre el ritmo de retirada de los estímulos.
El Fondo Monetario Internacional publicó esta semana su informe de Perspectivas Económicas Globales y rebajó el crecimiento de España para el 2021 aunque subió el de 2022.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) empeora sus previsiones de crecimiento para España en dos décimas, hasta el 6,2% este año, y retrasa buena parte de la recuperación a 2022, debido a las sombras que se ciernen sobre la temporada turística y el retraso en la reapertura completa de la economía. El organismo dirigido por Kristalina Georgieva actualizó este martes sus pronósticos en el informe Perspectivas Económicas Globales. El Fondo recortó el avance del PIB español hasta el 6,2% en este ejercicio, dos décimas menos de lo que recogía en abril. Para 2022 mejora sus cifras 1,1 puntos hasta una expansión del 5,8%.
Eso sí, el FMI es bastante menos optimista en sus previsiones que el Gobierno español, que espera una subida del 6,5% en 2021 y del 7% en 2022. El organismo explicó que el empeoramiento de las previsiones para España se debe a la vuelta a las restricciones por el aumento de casos de Covid, pero espera que el impulso sea mayor a finales de este año y se traslade al siguiente a medida que avance la vacunación y la economía se reabra completamente. El FMI apuntó que este patrón se repetirá también en otros países de nuestro entorno, como Francia, Italia y Alemania, así como en Japón, donde también ha recortado previsiones.
El organismo revisó también sus previsiones de déficit para España hasta el 8,6%, cuatro décimas menos del que apuntaba en su informe de abril (-9%). Sin embargo, el freno al crecimiento hará que esta mejoría no vaya acompañada de una revisión en el mismo sentido de la deuda pública, que escalará hasta el 120,1% del PIB, 1,8 puntos más de lo estimado en la anterior publicación. De esta forma, las cifras que maneja el FMI son algo peores que las incluidas por el Ejecutivo español en su última actualización del Cuadro Macroeconómico. Con todo, la nota positiva es que España será el país europeo que más crezca en 2022, aunque eso se debe en gran medida al efecto rebote, porque también es el que sufrió una mayor caída el pasado ejercicio (10,8%).
Por otra parte, el Fondo augura que la eurozona crecerá un 4,6% este año y un 4,3% el siguiente. Entre las principales economías del área, Francia avanzará un 5,8% en 2021, seguida de Italia (4,9%) y Alemania (3,6%). La locomotora alemana registrará el crecimiento más modesto, pero hay que destacar que también fue la que mejor aguantó los peores momentos de la pandemia en 2020 y sólo se contrajo un 4,8% (por debajo de la media de la zona euro, que cayó un 6,5%). Mención especial merece también Estados Unidos, que con un crecimiento del 7% este año revierte el doble de la caída sufrida en 2020, si bien lo hace a costa de un enorme paquete de estímulos. También China, que crecerá un 8,1% este año después de haber sido el origen de la pandemia en 2020 y el único gran país que no sufrió un descalabro económico ese año, frenando únicamente su avance al 2,3%. Además, otros países emergentes, como Brasil o India también recuperarán este año con creces las cifras de PIB previas al coronavirus, a pesar del enorme impacto de la pandemia en sus territorios.
Por otra parte, el FMI alertó de que “las perspectivas económicas han divergido aún más entre países desde las Perspectivas de la economía mundial de abril de 2021” y explicó que “el acceso a las vacunas ha surgido como la principal falla a lo largo de la cual la recuperación global se divide en dos bloques: aquellos que pueden esperar una mayor normalización de la actividad a finales de este año (casi todas las economías avanzadas) y aquellos que aún enfrentarán el resurgimiento de infecciones y el aumento del número de muertes por Covid”. No obstante, subrayó que “la recuperación no está asegurada incluso en países donde las infecciones son actualmente muy bajas siempre que el virus circule en otros lugares”, por lo que reclamó una mayor cooperación internacional, tal como venía pidiendo en los últimos meses.
Esta diferencia queda de manifiesto cuando se observa que el crecimiento entre los países desarrollados y los emergentes prácticamente se iguala para este año y el próximo, cuando en años precedentes lo normal era que las economías emergentes crecieran el doble, debido a la pujanza demográfica y las bases económicas más bajas del tercer mundo. En concreto, las economías desarrolladas crecerán un 5,6% este año (medio punto más de lo esperado en abril) frente a los países emergentes, que crecerán un 6,3% (cuatro décimas menos de las anteriores previsiones). Y para el próximo año el gap se estrecha en otras seis décimas, también a favor de los países desarrollados.
Por otra parte, el Fondo aseguró que los riesgos a nivel global “son a la baja”, lo que podría llevar a un recorte del crecimiento. El informe puso el foco en la vacunación y alertó de que “una extensión de la vacuna más lenta de lo previsto permitiría que el virus pudiera mutar más”. Además, “las condiciones financieras podrían endurecerse rápidamente, por ejemplo, a partir de una reevaluación de las perspectivas de la política monetaria en las economías avanzadas en caso de que las expectativas de inflación aumenten más rápidamente de lo previsto”. El Fondo alerta de que esto supondría “un doble golpe para los mercados emergentes debido al empeoramiento de la dinámica de la pandemia y el endurecimiento de las condiciones financieras externas”.
Esta misma semana el Gobierno español presentó sus previsiones de crecimiento para este año y mantuvo el 6,50% de crecimiento del PIB para España en 2021, por encima de lo que esperan todos los organismos (Banco de España, FMI, Funcas…). Al final del mail adjunto un artículo de José María Rotellar analizando las previsiones del gobierno. Como digo, el Gobierno mantuvo ayer sus previsiones de crecimiento para este año en el 6,5% en su nuevo Cuadro Macroeconómico, a pesar de considerar que los indicadores adelantados del turismo apuntan a la recuperación del sector, gracias a la vacunación y al crecimiento internacional, y de que la liberación de la demanda embalsada está tirando del consumo. Todo ello ha quedado opacado por la subida de los precios del petróleo, que drena la demanda interna. Con todo, llama la atención el optimismo del Ejecutivo al mantener una previsión por encima del 75% de los analistas que conforman el consenso de Funcas, además de otros organismos económicos. De hecho, muchos economistas alertan de numerosos riesgos, como es el caso de las nuevas variantes del coronavirus, la subida de los precios del petróleo, la incertidumbre sobre el turismo internacional o el impacto de los fondos europeos.
La economía crecerá un 6,5% según señaló la ministra de Economía y vicepresidenta primera, Nadia Calviño, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, seguida de un incremento del 7% en 2022. Con ello, la actividad recuperará el tamaño previo a la crisis ya el próximo año, aunque el empleo seguirá todavía por debajo de las cifras de 2019. Calviño señaló que el consumo privado, el gran motor de la economía, avanzará un 7,3%, la misma cifra esbozada en mayo, y también el gasto público se mantiene en el 2,5%, gracias a los fondos europeos. Los grandes cambios se encuentran en la construcción (que se frena 2,4 puntos, hasta el 6,1%) mientras que las exportaciones y la inversión en bienes de equipo ganan tracción impulsados por el turismo y el mayor optimismo de las empresas. Con todo, aunque Calviño elevó 8 décimas las ventas al exterior, hasta el 10%, y celebró el buen ritmo del turismo, también rebajó sus expectativas respecto al turismo internacional al admitir que las llegadas serán “ligeramente inferiores” al 50% de las cifras previas al coronavirus.
Todo ello permitirá que el número de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo aumente un 4% en el conjunto del año, una cifra que supone una recuperación muy parcial tras el descenso del 7,5% en 2020. Sin embargo, esto se debería en gran medida, según Calviño, a que el crecimiento se ha demorado hasta la segunda mitad del año. “Los trabajadores cubiertos por los ERTE se han ido reduciendo de forma sostenida” y “si la tendencia se mantiene, a final del verano se podrían recuperar los niveles de empleo de febrero de 2020”, algo que abriría la puerta a una subida del salario mínimo. Sin embargo, estas cuentas encierran una trampa, ya que la afiliación a la Seguridad Social suele tocar su suelo anual en febrero y su techo, en octubre, con cerca de medio millón de afiliados más. De hecho, las propias cifras del Cuadro Macroeconómico indican que el empleo en 2022 seguirá un 1,2% por debajo de las cifras de 2019. Esto es, todavía faltarían unos 200.000 empleos para la recuperación completa.
Por otra parte, el Gobierno sí esboza un cambio muy importante, al elevar las previsiones de inflación del 0,9% al 1,9%. Esto se debe al incremento de la factura del petróleo, que se infiltra en numerosos productos, dado que el transporte es un componente esencial del coste de muchos bienes y servicios. Esto supone un mazazo para la demanda interna, ya que cada punto adicional drena cerca de 6.000 millones al consumo, de acuerdo con los cálculos de Funcas, y más en un contexto donde es complicado subir los salarios. Además, una inflación elevada también se traduce en mayores gastos, en el caso de que el Ejecutivo quiera evitar que funcionarios y pensionistas pierdan poder adquisitivo.
Un gasto estructural desmedido. José María Rotellar.
El Gobierno de la Nación presentó ayer sus nuevas previsiones económicas, con la aprobación de unos nuevos cuadro macroeconómico y techo de gasto, que constituirán la base de la elaboración del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el año 2022, que el Ejecutivo está diseñando. De su lectura sólo se puede concluir que supone una completa irresponsabilidad e insensatez. En primer lugar, sigue manejando unas previsiones de crecimiento del PIB que son optimistas respecto al conjunto de estimaciones de distintos organismos. En segundo lugar, el gasto lo mantiene elevado de manera exponencial, con casi la misma cifra que en 2021, a la que le añade 45 millones de euros hasta llegar a los 196.142 millones de euros, con un récord de gasto que compromete, claramente, la sostenibilidad de la economía española. El Gobierno se vanagloria de aprobar el mayor techo de gasto de la historia cuando eso sólo debería ser una señal de preocupación por la inestabilidad que generará en el medio y largo plazo.
Prevé, sin embargo, una reducción del déficit público desde el 11% de 2020 hasta el 8,4% en 2021 y el 5% en 2022, elementos difíciles de alcanzar, en primer lugar, por el gran componente estructural del incremento de gasto, que se quedará de forma permanente; en segundo lugar, porque el incremento cuasi confiscatorio de los impuestos no logrará alcanzar la recaudación que pretende, al lastrar la actividad económica y el empleo; y en tercer lugar, porque simplemente el déficit estructural se elevará al 5,2% en 2021, según distintas previsiones, que necesitaría de un crecimiento muy intenso para compensarlo, además de que el déficit coyuntural sólo aportase 3,2 puntos más en 2021 y que la coyuntura mitigase el estructural en dos décimas en 2022, algo que resulta difícil de creer.
Contempla, asimismo, un escenario de fuerte recuperación, en el extremo más optimista de las previsiones. Todo tiene que salir bien, todo a un mismo tiempo y con un componente de profundidad estructural que no tienen las medidas del Gobierno. El mantenimiento de la estimación de crecimiento del PIB del 6,5% para 2021 y del 7% para 2022, sin tener en cuenta las repercusiones que pueden tener ciertas cancelaciones en el sector turístico derivado de algunas nuevas restricciones recuperadas por la variante Delta del coronavirus. En lugar de ser cauto, se muestra, de esa manera, imprudente. Todo ello, en un entorno en el que la tasa de paro que estima el propio Ejecutivo se mantiene en niveles muy altos: 15,2% en 2021 y 14,2% en 2022.
El Gobierno se mantiene, así, ajeno a la realidad que tenemos encima de nosotros, por mucho que trate de camuflarlo con el rebote fuerte de la economía que se está produciendo en el corto plazo, pues sabe muy bien que si no acomete reformas profundas –como le pide la UE, por cierto– el recorrido de la recuperación puede quedarse en el corto plazo, por más que emplee los fondos europeos que reciba –computa 26.355 millones de dichos fondos–, ya que hay dudas sobre cómo lo va a hacer y qué efectividad van a tener en la estructura económica española. Un elemento claro de desequilibrio es la transferencia que habrá de hacer a la Seguridad Social por importe de 18.396 millones de euros, un 32,1% de incremento sobre la transferencia de 2021, que irá a más si se empeña en olvidarse para siempre del factor de sostenibilidad.
En resumen, un techo que consolida un gasto estructural desmedido, con una Seguridad Social con crecientes números rojos –pese a la transferencia desde la Administración General del Estado–, un déficit gigante, con especial preocupación en su parte estructural, y unas previsiones optimistas. En lugar de este acto de autocomplacencia y abultados gasto, déficit y deuda, el Gobierno debería emprender reformas estructurales, pero no hay nada de eso. Mal presagio de lo que será el proyecto de Presupuestos Generales del Estado.
No podemos gastarnos lo que no tenemos, porque, al hacerlo, estaremos comprometiendo nuestra prosperidad, nuestro futuro, nuestra fortaleza como economía. La responsabilidad debería imperar. Por su parte, la sociedad debería entender definitivamente que nada es gratis, que cada vez que un político anuncia un gasto, está anunciando, simultáneamente, mayor deuda y mayores impuestos, y que no podemos seguir viviendo por encima de nuestras posibilidades, o pasaremos, si no se corrige, a vivir mucho peor. Eso es lo que hay que hacer si queremos mantener nuestra economía a flote en el medio y largo plazo, pero el Gobierno va por otro camino, el de la ruina de España.
El principio de semana tuvimos un lunes de fuerte aversión al riesgo en los mercados ante el miedo a que la propagación de la variante Delta provoque un alto en el proceso de crecimiento global. Las bolsas retrocedieron el lunes con fuerza (Stoxx600 -2,3%, S&P500 -1,6%), la deuda de gobierno disminuyó rentabilidad (Bund -3,2 pb, US10y -10 pb), el dólar, y las monedas refugio, se apreciaban y las materias primas caían (el petróleo cayó el lunes un 7%).
El lunes además fue el “Día de la Liberación” de todas las restricciones Covid en Reino Unido, las autoridades sanitarias americanas lanzaban una alerta sobre los viajes al país, recomendando usar siempre mascarilla y mantener la distancia social, incluida aquellas personas ya vacunadas, dado el riesgo de contagio y propagación del virus.
Junto a la evolución de la variante delta, el avance y efectividad de los procesos de inmunización y el grado de reapertura efectivo de las economías en los próximos meses, la atención también continúa centrada en la tendencia futura de los niveles de precios. En este sentido, la inflación ha continuado su senda al alza, explicada desde comienzos de año por el incremento de los precios de la energía, al mismo tiempo que se moderan los de los alimentos. Paralelamente, han ganado peso las tensiones inflacionistas por el lado de la oferta asociadas a la escasez de suministro de componentes intermedios, a los problemas de capacidad productiva y al aumento del coste de las materias primas básicas y del transporte de mercancías. Un conjunto de circunstancias que podrían acentuarse ante la situación epidemiológica en Asia y su impacto sobre la normalización de las cadenas de valor globales.
A su vez, la evolución de la inflación sigue mostrando un patrón heterogéneo, ampliándose la diferencia entre EEUU y la Eurozona. En concreto, en junio repuntó a un 5,4% anual en la economía estadounidense, mientras que en el caso de la zona monetaria europea se redujo ligeramente a un 1,9% anual. Sin embargo, la inflación subyacente de la Eurozona se mantuvo moderada (0,9% anual), frente a un 4,5% anual en EEUU impulsada nuevamente por el incremento del coste de los vehículos de segunda mano y el avance de los precios del transporte de pasajeros y alojamiento ante la reapertura y el aumento de la demanda.
Se hunden las rentabilidades de la deuda soberana hasta mínimos de febrero. Se descuenta que el crecimiento económico se verá penalizado por la variante Delta, a la vez que se teme que la máxima velocidad de crecimiento postcovid ya se haya registrado, especialmente tras las cifras de PIB chino conocidos la semana pasada y los datos de coyuntura del último mes en Estados Unidos, que si bien positivos, anticipan un crecimiento menos vigoroso. Caen tanto las expectativas de inflación como las rentabilidades reales en un movimiento generalizado global. En Estados Unidos, el bono a 10 años americano redujo su Rentabilidad en -10 puntos básicos hasta el 1,19%, ahora está en el 1,29%. En Europa, el bono a 10 años alemán (Bund) cayó -3,2 pb en rentabilidad hasta el -0,39%. La prima de riesgo de la periferia soberana se ve penalizada por el movimiento de aversión al riesgo y se incrementa. España +2,1 pb, Italia +3,7 pb. No obstante, tanto la curva del Euribor como del US Libor se mantienen ancladas sin apenas variaciones ante el elevado exceso de liquidez del mercado.
Bono a 10 años americano +1,30% YTD:
Bund (Bono a 10 años alemán) -0,40% YTD:
Una de las correlaciones más estables en el mercado de capitales nos dice que los precios de los bonos caen a medida que los precios al consumo suben (más inflación conlleva mayores tipos de interés para compensar) y, sin embargo, con una inflación haciendo máximos, nos encontramos a los tipos de interés a 10 años en mínimos de 5 meses. Pese a la sorpresa que parece estar generando, la explicación más razonable sería que se está dando una consolidación de mitad de ciclo. Los inversores creen que el máximo de crecimiento ya ha pasado, como demuestra que las encuestas empresariales se estén moderando desde máximos, y el hecho de que la Reserva Federal adelantase la primera subida de tipos de interés a 2023 ha hecho confiar en que no va a perder el control sobre la inflación.
Es posible que dicha situación dure hasta el comienzo de 2022, siendo más relevante que es lo que va a pasar a partir de entonces. Cada vez son más los analistas que piensan que el repunte de la inflación es temporal, tal y como apuntan los bancos centrales, lo que necesariamente lleva a preguntar: ¿cuánto tiempo es exactamente “temporal”? Eso dependerá de los efectos inflacionarios de segunda ronda: las subidas salariales ante la escasez de mano de obra, principalmente, pero también la disrupción de cadenas productivas en mercado emergentes provocada por el virus y el precio de los alquileres, supone un 20% de la cesta de inflación subyacente en Estados Unidos y, aunque de momento siguen por debajo del nivel pre-pandemia, los precios de las casas se dispararon un 15% en abril.
Sabiendo que ha aumentado el riesgo de que el periodo definido como “temporal” sea más largo de lo esperado inicialmente estamos aumentando la exposición en compañías de crecimiento de alta calidad y defensivas.
Fuente: Mutuactivos.
La reunión de Julio del Banco Central Europeo será probablemente más animada de los esperado, después de la reunión de esta semana y del cambio en el foward guidance (comentado más adelante).
La semana pasada los bancos estadounidenses presentaron unos resultados mucho mejores de lo esperado y, sin embargo, acabaron perdiendo un 2% de media en bolsa. La explicación está en los detalles, los buenos resultados se deben a la liberación de reservas y menores provisiones por impagos, pero el crecimiento de préstamos no termina de despegar y el margen de intereses tampoco. Esta normalización está por llegar de aquí a final de año, por lo que es probable que el sector lo haga mejor en Bolsa este segundo semestre del año.
Renta Variable Emergente: la Amenaza del Covid-19. Las mutaciones del virus y el lento proceso de vacunación mantienen viva la amenaza del virus y las restricciones asociadas. A esto hay que sumar nuestra visión negativa sobre los precios de las materias primas, lo que supone un obstáculo añadido para estos países, que son eminentemente exportadores.
En 2021 el sector de Recursos Básicos del EuroSTOXX acumula una subida del +16,3% frente al +11,1% del EuroSTOXX y, desde los mínimos de la pandemia en 2020, lleva 15 meses de avances con una subida acumulada del +115%. Teniendo en cuenta que desde 2000 el sector ha tenido 8 períodos alcistas con una duración media de 32 meses y un avance medio del +154% en dichos períodos, le quedaría cierto margen de revalorización adicional a medio plazo. Sin embargo, la rapidez de la subida abre también la puerta a toma de beneficios a corto plazo. Además, si bien la mayoría de los metales han mantenido el elevado momentum en los últimos meses, esquivando en parte las turbulencias provenientes desde China, beneficiándose por la demanda ante los planes de estímulos y, en algunos casos, de las distorsiones de oferta, seguimos viendo a corto plazo riesgos de reversión de las subidas de los metales ante las constantes limitaciones por parte de China y la depreciación del yuan por el posible tapering de la Fed
Importante esta semana:
En Europa lo más importante de la semana fue la reunión del Banco Central Europeo de ayer, que se desarrolló más o menos en línea con las previsiones de los analistas de mercado, al menos en los temas que iban a sufrir variaciones. De esta manera, los programas de compra de activos no fueron tocados y las novedades vinieron de la mano del comunicado oficial y, sobre todo, del nuevo Forward Guidance. En este último punto, el Consejo planteó que los tipos se mantendrán en los niveles actuales o más bajos hasta que se vean los siguientes requisitos:
1) Que las perspectivas de inflación alcancen el 2.0% bastante antes del final del horizonte de proyección que maneja la Autoridad Monetaria.
2) Que, además, la previsión para la parte final de dicho horizonte de previsión se mantenga en el 2.0%.
3) Que la evolución de la inflación subyacente esté en línea con una estabilización de los precios en el 2.0% a medio plazo.
Todo ello también podría implicar un periodo transitorio de lecturas de IPC moderadamente superior al objetivo.
A la hora de establecer las implicaciones prácticas de todo ello, lo primero que hay que tener en consideración es que el BCE suele trabajar con un horizonte temporal de proyección de 3 años (el actual más los dos siguientes). Con el Forward Guidance pasado, donde se buscaba un contexto de precios compatible con lecturas un poco por debajo del 2.0% en el medio plazo, las estimaciones que tenían más relevancia para el mercado eran las del último año (2023 en el caso actual, aunque a partir de diciembre será 2024). Con el cambio el punto medio del rango ganará mayor relevancia y, junto al mismo, las expectativas de IPC subyacente del último ejercicio.
A efectos prácticos, hay que tener presente que las proyecciones de inflación presentadas por el staff técnico del BCE en junio plantean lecturas del 1.5% para el 2022 y del 1.4% para el 2023. De esta manera, si nos acogemos a la literalidad del nuevo Forward Guidance, para abrir la veda de la subida de tipos no será suficiente con que en diciembre el BCE plantee una proyección de IPC del 2.0% para el 2024, ya que el primer requisito no se cumpliría y, por lo tanto, habría que esperar que la estimación de inflación del 2023 mejorase de manera notabilísima (poco probable en estos momentos) o que la visión del 2025 confirmase dicha lectura. Los analistas de Dunas Capital entienden que el nuevo mensaje de la Autoridad Monetaria sería compatible con un mantenimiento de tipos hasta 2025.
Según Bloomberg, Weidmann, presidente del Bundesbank y Wunsch, gobernador del banco central belga, se opusieron al nuevo Forward Guidance. Otros lo apoyaron bajo la condición de que el mismo sólo afectase a los tipos y no a la QE. Por otro lado, el Financial Timesn publica que otro miembro del BCE, Knot, quería recortar el vínculo entre las compras de activos y los tipos del interés.
La reacción inicial del euro fue irse por encima de 1,18 dólares por euro, para luego volver a bajar al rango mínimo de los últimos días:
Gráfico eurodólar últimos 10 días.
Esta semana se publicó un informe de Funcas en el que se analizaba que los analistas están revisando al alza sus previsiones del PIB de España hasta el 6,1%. Catorce de las veinte casas de análisis mejoran sus perspectivas de crecimiento económico para este año, por la mayor rapidez con la que se está liberando la demanda embalsada.
La economía vive un renovado optimismo, al calor del avance de la vacunación, la liberación de la demanda embalsada durante el año pasado y la próxima llegada de los fondos europeos. Catorce de las veinte casas de análisis recogidas en el Consenso de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) revisaron al alza en los dos últimos meses sus previsiones de crecimiento para este año, mientras que las otras seis no las tocaron ni en un sentido ni en otro. Con ello, el consenso de analistas apunta a un crecimiento del 6,1% en 2021, tres décimas más que lo previsto hace apenas dos meses, de acuerdo con el informe publicado el martes por la Fundación. Y algunos servicios de estudios son todavía más optimistas, como es el caso de Intermoney, que apuesta por un avance del 6,8%, Oxford Economics (6,6%) o BBVA Research (6,5%).
Este avance se sustancia fundamentalmente sobre una liberación más rápida de la demanda embalsada durante el confinamiento, gracias al levantamiento de las restricciones de la actividad. Así, el consenso de analistas anticipa un crecimiento del consumo del 6,6% este año, cuatro décimas más que en mayo, y la buena noticia es que este incremento no supone únicamente traer al momento presente el crecimiento previsto para 2022, sino que se sumaría este año sin detraerse el próximo, frente a las advertencias de algunos economistas. Este optimismo ha contagiado también a las empresas, donde la inversión en maquinaria y equipo se acelera medio punto, hasta el 12,2%. Y esto es enormemente positivo, tanto por el efecto arrastre que supone sobre otros sectores como por el hecho de que abre la puerta a que las empresas contraten más en el futuro. Y este impulso, además, se mantiene en el próximo ejercicio, para cuando se prevé un avance del 8,6%, seis décimas más que en mayo.
La recuperación de la demanda global también está apoyando este crecimiento, como prueba que las ventas al exterior ganen dos décimas respecto a las previsiones de hace dos meses, hasta el 11,9%. Con todo, este indicador arroja un resultado confuso, ya que muchos analistas valoran positivamente la recuperación económica global, pero otros han recortado sus previsiones por el elevado peso del turismo en las ventas al exterior, temerosos de que el auge de las nuevas variantes del coronavirus provoque una escalada de nuevas restricciones a la movilidad internacional que arruine la temporada turística de verano, clave para el sector tras un año terrible. Además, no todas las cifras son positivas, ya que los analistas han recortado ligeramente sus previsiones de gasto público, por el retraso en la llegada de los fondos europeos y de inversión en construcción, además de incrementar los pronósticos de inflación para el conjunto del año en tres décimas, al 1,9%, lo que reduce la capacidad de compra. Y esta subida del IPC es todavía más significativa, de 1,1 puntos, si se compara con la situación hace seis meses.
Por último, los analistas también elevan la creación de empleo hasta el 4,7%, ocho décimas más que lo previsto en mayo, lo que supondría la generación de unos 600.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo (entre el aumento de las jornadas de quienes las tenían reducidas y los nuevos empleos). Y esto, a su vez, hará que la tasa de paro se reduzca hasta el 15,7%, medio punto más de lo esperado anteriormente pero todavía 1,6 enteros (o 370.000 parados) por encima de las cifras previas a la crisis. Sin embargo, los salarios se mantendrán prácticamente estancados, con un incremento medio del 0,6%, lo que implica una pérdida de poder adquisitivo cercana al 1,3% en el conjunto del año.
LOGISTA (Tenemos una exposición del 2,87%):
Logista publica resultados del Tercer trimestre del 2021 el 26 de Julio.
Esta semana JBCapital ha publicado un informe analizando los resultados que publicará. Los analistas de JBCapital esperan una positiva evolución de los volúmenes de tabaco con una subida interanual del 9% en Iberia. JBCapital prevé un incremento en ventas del 7% interanual y el EBIT ajustado subiría un 18%. JBCapital incrementa sus previsiones de EBIT para 2021-2023 un 4,6% y suben su precio objetivo a 24 euros por acción (tenían 23 euros antes). El potencial de la acción sería de casi un 40% al precio objetivo de JBCapital y al nuestro, nosotros somos menos conservadores y tenemos un rango de valoración de entre 25 y 26 euros por acción.
Tanto nosotros como los analistas que cubren la compañía esperan unos excelentes resultados por encima del guidance dado por la compañía para el conjunto del año (crecimiento del EBIT ajustado a doble dígito bajo) gracias principalmente a la extraordinaria gestión de la compañía durante la pandemia y efecto comparativo positivo frente al 3T20 por menores gastos relacionados con el Covid (11 millones de euros en 3T20 frente a 0 en 3T21). Además, en España seguiremos viendo una excelente evolución del sector farmacéutico y comercio electrónico y una recuperación de paquetería industrial y transporte de larga distancia en línea con la recuperación económica. Los analistas esperan una nueva mejora del guidance antes estos buenos resultados.
El mercado estará atento al impacto del recrudecimiento de la pandemia en las líneas de negocio de la compañía, a las medidas que la compañía esté llevando a cabo para reducir el impacto de la crisis actual, especialmente en la división de otros productos en Francia, y dados los buenos resultados se espera una mejora del guidance de cara al conjunto del año, también habrá que estar pendiente a noticias sobre posibles operaciones de M&A.
PROSEGUR (Tenemos una exposición en la SICAV del 2,66%):
Publicará resultados del segundo trimestre del 2021 el 30 de Julio, los analistas esperan unos resultados débiles con los ingresos subiendo un 6% interanual, y con el negocio de seguridad subiendo un 11%, los analistas esperan que el negocio de alarmas se incrementen los ingresos un 12%. La compañía cotiza a 6,7x EV/EBITDA 2021 esperado, además el negocio de Prosegur Cash se espera una recuperación en V una vez que la pandemia se haya superado. Se espera una fuerte generación de caja en la división de alarmas.
ENCE (Tenemos una exposición del 2,28% en la SICAV):
Tras el fallo de la Audiencia Nacional, favorable al recurso presentado por el Ayuntamiento de Pontevedra y Greepeace contra la prórroga de la concesión sobre los terrenos en los que se asienta su fábrica de Pontevedra, y después de que la acción corrigiese un 20% en 2 días, Ence mantuvo conferencia con analistas e inversores para confirmar su intención de seguir luchando por la legalidad de la misma y su continuidad en la ubicación actual hasta el año 2073, defendiendo que su actividad no puede tener una localización distinta de su actual emplazamiento.
La alternativa propuesta por la Compañía ante la posibilidad de cierre radica en relanzar las inversiones programadas en Navia, consistentes en la instalación de una línea swing con capacidad de hasta 340.000 toneladas anuales de fibra corta o 200.000 toneladas anuales de viscosa. Esta posibilidad se valorará una vez aceptado o rechazado el recurso, a final de año, y supondría una inversión de unos 460 millones de euros, con un plazo de montaje de dos años.
Por el contrario, no se plantean el traslado de la fábrica y solo consideran viables algunas localizaciones al norte de Portugal, pero no es su prioridad, y supondría un coste cercano a los 700 millones de euros. En este sentido, resaltaron que la mejor opción para compensar la pérdida de una fábrica de 515.000 toneladas al año sería la ampliación en Navia, que es una fábrica más eficiente, rentable y con menor cash cost, lo que permitiría compensar la pérdida de Pontevedra.
En conclusión, en vista de los argumentos esgrimidos por la Audiencia Nacional, una sentencia favorable a los intereses de la Compañía en el Supremo se antoja muy improbable y tanto los analistas como la propia compañía estiman el cierre definitivo de la fábrica en 2024, con el mencionado impacto en caja de 74 millones de euros y sin incorporar posibles indemnizaciones ni la ampliación de Navia.
De este modo, valorando la fábrica de Pontevedra prácticamente a 0 euros mientras que la de Navia alcanzaría un EV de 640 millones de euros (valor terminal 260 millones), lo que unido a los 400 millones de euros que valdría el negocio energético que se mantienen en Ence después de la venta del 49% resulta en un valor estimado de los fondos propios de unos 950 millones de euros, equivalentes a un valor intrínseco de en torno a los 4 euros por acción, por lo que las fuertes caídas vistas en las últimas sesiones constituirían una oportunidad de compra, por supuesto, no exenta de volatilidad, por lo que hemos incrementado nuestra posición ligeramente.
Ence publica los resultados correspondientes al 2T21 el día 28 de julio de 2021 tras el cierre del mercado, y celebrará conference call el día 29 a las 16.00n.
Los analistas estiman que las cifras de resultados del 2T20 muestren la recuperación en los precios de la celulosa, aunque registrando importantes impactos derivados de las coberturas tanto sobre los precios de la pulpa, como sobre los precios de la energía.
Así, se espera que las ventas del negocio consolidado crezcan cerca de un +10-15% interanual, apoyadaspor los mayores precios de venta en ambos negocios, mientras que los volúmenes vendidos se mantendrán prácticamente constantes en celulosa y caerán más de un 10% interanual en energía por la avería en la planta de Huelva 50MW y la desconsolidación de la termosolar de Puertollano.
A nivel consolidado, se prevé un EBITDA en torno a 42 millones de euros, +120% interanual, con cierta mejora de márgenes en ambos negocios.
En la conferencia de resultados el mercado prestará especial atención a las expectativas sobre el mercado de la celulosa tras las fuertes subidas que hemos visto en la primera mitad del año, a las guías sobre la depreciación del activo (150 millones de euros) derivada de la resolución judicial de la planta de Pontevedra, y también a la evolución y perspectivas del cash cost y a las novedades sobre el plan de inversiones en el negocio renovable.
Los analistas de JBCapital valoran 3 posibles escenarios: en el primero que sería si Ence gana el recurso ante el Tribunal Supremo que la acción tendría un valor de 5,5 euros, en el escenario 2 que sería que la fábrica de Pontevedra operase hasta el 2033 (25% de probabilidades) la acción valdría 4,7 euros, y en el escenario 3 que supone cerrar la fábrica de Pontevedra en 2024 la acción valdría 3,8 euros, a lo que habría que sumar 0,4 euros por los 130 millones de capex que invirtieron y que tendrían que compensarles.
AB InBev (Tenemos una exposición del 2,36% en la SICAV):
Publica resultados del 2T21 el 29 de Julio donde los resultados mostrarán fuertes crecimientos en volúmenes/ingresos y expansión en márgenes. Esto, unido a indicaciones positivas sobre la evolución en cuota en sus principales mercados, debería más que compensar la incertidumbre sobre el impacto que a corto plazo pueda tener la variante delta, máxime tras las correcciones del último mes (-12% frente al -1% resto sector y -4% EuroStoxx 50).
VISTA ALEGRE (Tenemos una exposición del 2% en la SICAV):
Esta semana el bróker CaixaBank BPI ha publicado un informe de Vista Alegre muy positivo después de ver la evolución de las ventas de la compañía tan positivo. Tienen un rango de precio objetivo de entre 1,27 y 2,31 euros por acción (cotiza a 1 euro), nosotros tenemos un precio medio de compra de 0,90€.
Según el informe la recuperación de las ventas está siendo muy potente después del lock-down en Portugal. Después del difícil periodo entre Diciembre del 2020 y Febrero del 2021 la compañía ha superado los niveles de venta del 2019 el pasado mes de Mayo.
Las ventas de Junio del 2021 han superado las ventas de Diciembre del 2019, lo que había sido el mejor dato de ventas del 2019.
El próximo 23 de Julio tendrán la reunión con los bonistas, como ya hicieron el año pasado para negociar un waiver para el 2021 hasta las 4x la Deuda Neta/EBITDA, el covenant estaba en 3x DN/EBITDA, no creemos que vaya a haber problema, los analistas de BPI tampoco lo creen, fundamentalmente porque la mayoría ed los bonistas son también accionistas, y ya el año pasado no tuvieron demasiados problemas en acceder a ese waiver. Vista Alegre tiene 32 millones de liquidez, lo cual cubre sus necesidades de financiación para los próximos 3 años.
El rango que establecen los analistas de BPI de entre 1,27 y 2,31 euros por acción se debe a los diferentes escenarios que manejarían. Ese 1,27 euros por acción sería el valor intrínseco de la compañía en el peor escenario.
La reunión del consejo del Banco Central Europeo (BCE) del día 22 va a ser una piedra de toque del grado de unidad de criterio de sus miembros tras la reciente aprobación de la nueva estrategia de política monetaria hecha pública hace diez días, que establece como nuevo objetivo que la inflación en la zona euro se sitúe en el 2%, pero siendo una meta simétrica, eliminando el automatismo e introduciendo flexibilidad a la hora de tomar la decisión de modificar los tipos de interés.
La nueva estrategia exige cambios relevantes en la comunicación de las decisiones y en la guía de actuaciones futuras del BCE para adaptarse a la realidad cambiante, de forma que ésta acabe sirviendo de orientación a los mercados.
Hasta ahora, con un objetivo de inflación “cercano, pero por debajo del 2%”, se daba por supuesto que el BCE actuaría sobre los tipos de interés en el momento en que los precios se acercaran al objetivo y, en todo caso, que se haría si se superara ese umbral inconcreto de estar algo por debajo del 2%.
Incluso manteniendo esta misma estrategia de política monetaria, en las circunstancias actuales de la pandemia, con una recuperación económica todavía incierta y unos tipos de interés nominales en sus niveles más bajos posibles, había responsables del BCE que tenían claro que, aunque los precios se acercaran al objetivo, ello no debía implicar una subida de los tipos porque las consecuencias económicas de esa decisión serían muy contraproducentes.
Con la nueva ‘constitución’ del BCE, en la que se consagra la flexibilidad a la hora de modificar la política de los tipos de interés, al tiempo que se incorporan los instrumentos no convencionales que se han venido utilizando hasta ahora para sortear las dos últimas crisis, este automatismo desaparece.
La cuestión es en qué medida la nueva definición del objetivo debe influir en lo que trasmita el BCE para que los mercados tengan claro a qué atenerse sobre el futuro y de qué forma la nueva realidad debe llevar a modificar las expectativas.
En la actualidad, el mercado estima que el BCE podría empezar a elevar los tipos de interés en 2023, al tiempo que sus expectativas de inflación en la eurozona para 2025 se sitúan en el 1,6%/1,7%, claramente por debajo del objetivo perseguido.
Todo indica que existe una contradicción entre las expectativas y lo que establece la nueva estrategia de política monetaria, contradicción que debe ser resuelta por las autoridades clarificando que, si se mantienen las circunstancias, no habrá subida de los tipos de interés en el momento que esperan los mercados sino que, previsiblemente, se retrasará aún más.
Éste es, en última instancia, el mensaje que Christine Lagarde, presidenta del BCE, lanzó hace unos días al complementar su intervención para anunciar la nueva estrategia de política monetaria, señalando que tras la reunión del próximo 22 habría sorpresas en la comunicación del BCE.
Como paso previo a esta modificación tendrá lugar una discusión en el seno del consejo del banco en el que es probable que asomen las diferencias entre quienes, con reticencias, han aceptado el cambio de la estrategia y quienes lo consideraban absolutamente necesario.
Detrás de la discusión se mantienen las diferencias entre los que entienden que debería actuarse de forma rápida ante los atisbos temporales de tensiones inflacionistas y aquellos que consideran que la introducción de la flexibilidad como concepto a la hora de actuar permite ser menos mecanicistas y adaptarse mucho mejor a las circunstancias cambiantes que pueden producirse.
El grado de discusión y la lejanía de las posiciones lo dará el que la nueva comunicación se decida por unanimidad, como suele ser habitual, o por mayoría.
Lo que sí parece un hecho cierto es que habrá nuevos textos que fijen horizontes más amplios que los actuales.
Ayer tanto la FED como el BCE volvieron a la carga con sus mensajes “tranquilizadores”. Powell mando un nuevo mensaje comentando que el momento de la retirada de estímulos, no será antes de lo previsto, defendiendo una postura acomodaticia del banco central frente a la alta inflación. Esperan un incremento coyuntural de las presiones sobre los precios, a medida que la reapertura postpandemia se vaya produciendo. En cuanto al BCE comento la probabilidad de limitar en su política monetaria, dejando las decisiones sobre la compra de bonos en el futuro hasta que se aclaren las perspectivas económicas. Los “policy-makers “tendrán que adaptar su lenguaje sobre tipos, compra de activos y otras herramientas a una nueva estrategia de inflación que permita que los precios crezcan moderadamente más rápido que el 2%, el objetivo en el futuro, durante algún tiempo. Mas madera y más liquidez al mercado.
El martes conocimos el dato de inflación mensual de Estados Unidos y es el más alto desde 2008. +0,9% mensual que llevado a la serie anual arroja un nada despreciable +5,4% interanual.
Con este dato de inflación el pensamiento dominante es: ¿Cuánto tiempo puede permanecer la FED en formato mantener los estímulos en la economía? La incertidumbre sobre esto ha provocado caídas tanto en las bolsas asiáticas como en las rentabilidades de la deuda americana y promete ser uno de los temas clave de los próximos meses.
El dato de inflación en Reino Unido también sorprende al mercado con una lectura del 2,5% interanual frente a unas estimaciones de 2,2%. Este dato pondrá presión al Banco de Inglaterra para subir tipos quizás tan pronto como el año próximo. Claramente la inflación se presenta como el gran test para los bancos centrales.
El bono americano cede en rentabilidadhasta niveles de 1,395% y lejos queda el 1,70% al que cotizaba a mediados del mes de mayo. El resto de los bonos soberanos de referencia ceden también algo en precio y como consecuencia aumentan en rentabilidad.
Esta semana una de gestoras más grandes del mundo, PIMCO, ha publicado su informe de mitad de año con su visión y sus perspectivas, adjunto pantallazo con su visión por tipos de activos (Asset Allocation), están positivos en Renta Variable (principalmente Estados Unidos) y negativos en tipos de interés y en dólar.
Importante esta semana:
En China, la recuperación económica parece un hecho, los datos del 2T21 son positivos en cuanto a producción industrial y ventas retail, esto da bastante soporte a la recuperación a nivel global, a cierre de 30 de junio el PIB chino creció un 7,9% en tasa interanual y un 5,5% si lo ajustamos con respecto a dos años antes, para dulcificar el efecto base de la pandemia.
Las relaciones entre China y Estados Unidos siguen tensas y Estados Unidos reiteró que no tenía planes de reactivar las relaciones con el país asiático tras la suspensión del diálogo entre ambos países en la administración Trump.
La Unión Europea pisa el acelerador en la revolución verde, prohibirá vender coches gasolina, Diesel e incluso híbridos a partir de 2035, La Comisión Europea dejaría abierta una puerta para flexibilizar sus exigencias, y modificar los plazos si los fabricantes de automóviles no son capaces de alcanzar sus objetivos, toda esta transición vendrá apoyada por los fondos de recuperación EU Next Generation, por ejemplo Volkswagen ha anunciado que creará en España una mega fábrica de baterías para coches eléctricos.
El petróleo está ahora por debajo de los 73 dólares el barril (West Texas en 72,50$). Estados Unidos ha acumulado inventarios de combustible y se espera un acuerdo entre los miembros de la OPEP+ para el aumento de la producción. El Oro aumentó con las declaraciones de Powell por la preocupación de los inversores por la inflación y por el mantenimiento de las compras de activos.
Algunos de los principales mensajes del gobernador de la Fed, Jerome Powell, ante el House Financial Services Committee fueron que «la inflación se mantendrá elevada unos meses antes de moderarse» y que «hay un largo camino por recorrer en la recuperación”. También se publicó el Libro Beige de la Fed sin cambios: la economía se sigue fortaleciendo, el empleo mejora y los precios se incrementan a ritmos por encima de la media.
El IPC americano de junio escaló en su tasa general al +5,4% (vs +5% anterior, su mayor nivel desde 2008) y la subyacente al +4,5% YoY (vs +3,8% anterior, su mayor nivel desde 1991) impulsado, además de por la energía ( +24,5% YoY vs +28,5% anterior) por aquellos elementos más relacionados con la reapertura postcovid (restauración, tarifas aéreas) o que sufren una especial carestía de materiales (microchips en la industria del automóvil, madera en la industria de materiales), exacerbando el debate sobre la sostenibilidad de esta alta inflación. Especialmente al coincidir con una encuesta sobre el optimismo de la Pyme que siguió subiendo, en la que destaca el mayor deseo de contratar trabajadores pero que no puede ser correspondido ante la falta personal cualificado, lo que está empujando a las empresas a elevar salarios e impulsa, a máximos de 1981, la intención de subir tarifas. Adicionalmente, en China, las cifras de comercio exterior de junio fueron mejores de lo esperado, tanto desde la perspectiva exportadora (+32% YoY vs +28% anterior) como importadora (+41% YoY vs +26% anterior). En Europa, los IPCs definitivos de junio de Alemania (+2,3% YoY vs +2,5% anterior) y Francia (+1,5% YoY vs +1,4% anterior) confirman que la senda de incremento de los precios no es tan pronunciada como en USA, dando argumentos al BCE para mantener una política monetaria expansiva.
Ibex / Euro Stoxx 50
¿Es una locura invertir en las tecnológicas chinas? ¿Y en las occidentales? Alex Fusté Chief Global Economist Andbank.
Hasta hace poco pensaba que el laxante más eficaz del mundo era una llamada de Recursos Humanos un viernes por la tarde. Ahora sé que invertir en una tecnológica china puede ser más peligroso.
Viendo las decisiones que ha venido tomando el gobierno de Pekín, mi sensación es que los buenos tiempos para invertir en empresas tecnológicas chinas han quedado definitivamente atrás. Primero, el Partido Comunista Chino (PCC) fue a por las Fintech. Después vinieron las investigaciones anti-trust para todas las compañías de internet. Después vino la ofensiva contra las empresas de educación privada. Ahora es el turno de Didi Chuxing (el Uber chino), quien está sufriendo la ira del gobierno tras ver como la empresa continuó adelante con su oferta de venta en acciones en los EUA; desoyendo las advertencias de Pekín y sus preocupaciones sobre el posible acceso de fuerzas extranjeras a datos de usuarios chinos. La reacción del Partido no se hizo esperar. Prohíbe a la compañía registrar nuevos usuarios y la obliga a retirar su app de las stores online. Un torpedo en la línea de flotación. Pero no sólo para Didi, también para todas las empresas chinas que aspiren a internacionalizar sus fuentes de financiación vía IPOs en el exterior. En la medida que el gobierno de Pekín “castigue” a las tecnológicas chinas que decidan vender sus acciones en el exterior, ignorando las señales del Partido, eso va a garantizar el descarrilamiento de otras IPOs que están por venir.
Soy de los que piensa que pequeños cambios graduales en las causas provocan pequeños cambios graduales en los efectos. En este caso, los cambios son sustantivos, y pueden imaginarse lo que pienso sobre los efectos derivados. Añado, además, que tal represión de Pekín sobre su sector tecnológico viene en el peor momento. Coincide con la decisión del US Public Company Accounting Oversight Board de eliminar de su lista a aquellas empresas que no cumplan con los estándares de auditoría de los EUA. Esto incluye a todas las empresas chinas que cotizan en el mercado USA, ya que, al parecer, Pekín les prohíbe compartir detalles de auditoria con el regulador de los EUA. Dicho de otro modo. Además de las embestidas del Partido en territorio doméstico, las tecnológicas chinas deben ahora adaptarse a una regulación internacional permanente y más estricta, lo que conlleva la difícil tarea de convencer a Pekín para compartir datos internos de las compañías. La alternativa es dejar de cotizar en mercados internacionales, lo que de facto supone la insignificancia financiera. Un riesgo muy real, considerando lo anterior.
Como homo investor, me pregunto sobre las razones aparentemente suicidas del gobierno chino para reprimir a su sector tecnológico, convirtiéndolo en algo difícilmente invertible. ¿Desea acaso Pekín vengarse de sus tecnológicas por ignorar estas las consignas del estado? Si es así, las autoridades deberían recordar lo que dijo
Confucio: “Antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas”. Mi particular forma de pensar encuentra respuestas inquietantes a la pregunta que formulo. Pekín “estrecha la correa” con la que sujeta a sus empresas tecnológicas, bien sea porque realmente le preocupa una brecha en la seguridad nacional (por acceso potencial a los datos de usuarios domésticos), o también porque le preocupa la escala que estas empresas puedan alcanzar, favoreciendo el desarrollo masivo de fenómenos “indeseados” para el partido, como puede ser la libre expresión. Parece bien cierta una frase que leí hace unos días, y que decía: “Pekín puede convivir con negocios disruptivos, pero no con individuos disruptivos”.
Pero si en el ajedrez el adversario más peligroso es uno mismo (como decía, Vasily Smyslov), en los mercados financieros no es diferente. Cuidado, pues, con las primeras impresiones y las decisiones precipitadas. Para una mente clásica como la mía, lo escrito hasta aquí podría suponer un argumento suficiente para olvidarse del sector tecnológico chino y desestimar cualquier inversión relacionada. Sin embargo, al tomar esta decisión (aparentemente buena), podrías estar convirtiéndote en tu peor enemigo. Debemos considerar la posibilidad de que esta regulación hostil contra las tecnológicas no sea una exclusiva del Partido Comunista de China. También en los EUA y Europa, las empresas relacionadas con la tecnología de la información están bajo el microscopio del regulador, y lo que es peor, del legislador. Ya sea por su tamaño descomunal, el uso irresponsable de los datos del consumidor, o por las supuestas prácticas anticompetitivas. No deja de ser una posibilidad que, transcurrido el tiempo, observemos atónitos que la única diferencia entre China y las potencias occidentales era que el sistema de gobierno de China permitió actuar más rápidamente. En tal caso, la incertidumbre que hoy golpea a las tecnológicas chinas podría repetirse con la misma furia en sus pares occidentales.
De lo comentado hasta ahora, podemos extraer una conclusión. A las empresas de information technology les espera un mayor escrutinio y una regulación menos favorable en todo el mundo. Quizás las grandes tecnológicas americanas puedan disfrutar algún tiempo más del favor de los inversores, especialmente tras la desestimación en junio de dos demandas antimonopolio presentadas contra Facebook por la Comisión Federal de Comercio y unos cuantos estados. Quizás ello explique los nuevos máximos históricos marcados en julio por Apple, Amazon, Google y Facebook. Sin embargo, la desestimación de estas demandas no ha intimidado ni a los legisladores ni a la Casa Blanca. Lejos de desanimarse, 36 estados lanzaron la semana pasada una demanda en un tribunal federal contra Google. Mientras, la Casa Blanca emitió el viernes una orden ejecutiva destinada a debilitar el control de las empresas dominantes en el sector de la tecnología de la información. La campaña legal y legislativa contra las Big Tech adopta un nueva (y mayor) intensidad, y esto puede derivar en un amplio espectro de consecuencias. Desde la división y separación forzosa de sus líneas de negocio (un escenario muy extremo), hasta el bloqueo de nuevas adquisiciones, limitando el crecimiento futuro. Se impone la cautela.
En cuanto a las tecnológicas chinas, la conclusión es más fácil. A corto y medio plazo, los inversores no encontrarán ningún factor que neutralice el oscuro horizonte que enfrentan hoy. Buscar señales claras de entrada en estos títulos es una cosa. Encontrarlas, es otra. Va a ser muy difícil mientras dure este entorno de represión por parte de Pekín.
El tapering americano (reducción del nivel del programa de compras de deuda por parte de la Reserva Federal) estaba previsto para el año que viene, cuando se esperan avances económicos significativos. Por lo general, algunos miembros de la Reserva Federal opinan que las condiciones económicas que forman los objetivos del Comité se deberían cumplir antes de lo previsto inicialmente. A corto plazo, el gran reto de la Fed será resolver la escasez de mano de obra y los cuellos de botella de la oferta. Es de destacar que los rendimientos de la deuda americana bajaron esta semana tras alcanzar mínimos de febrero en pocas horas. El del bono a 10 americano se situó por debajo del 1,30% (1,276%) por primera vez desde febrero. El Bono a 10 años alemán (Bund) también alcanzó mínimos desde abril y cotiza a -0,315%. El bono británico ha ido por la misma senda (0,598%).
En Europa, la variante Delta amenaza retrasar la recuperación económica mundial, las autoridades económicas prevén un riesgo de inflación con la retirada de las restricciones pandémicas y el aumento de la demanda. Se espera que la inflación toque niveles del 1,95% frente al 1,70% previsto para este año.
El petróleo bajó en medio de la crisis de la OPEP+. Los miembros de la OPEP+ siguen sin querer aumentar la producción de crudo. El barril West Texas se situó en 71,72 dólares (está ahora a 73,81$) el barril y el Brent en 73,17 dólares el barril (Ahora está cotizando a 74,80$).
Precio del petróleo Brent últimos 12 meses.
El creciente nerviosismo de los inversores por la fortaleza de la recuperación de la Bolsa de EEUU ha provocado una carrera para comprar derivados, los seguros que protegen de los picos de turbulencias, elevando uno de los indicadores del miedo financiero a un nivel récord.
El índice S&P 500 ha subido más del 16% en 2021, extendiendo sus ganancias desde el inicio del coronavirus del año pasado al 92%. Pero hay temor a las sacudidas que pueden estallar durante los meses de verano, cuando el volumen de negociación es escaso. Como resultado, el índice Skew, que mide la diferencia entre el coste de los derivados que protegen contra las grandes caídas del mercado por un lado y el derecho a beneficiarse de un repunte por el otro (diferencia entre el precio de las opciones PUT y las opciones CALL), ha alcanzado niveles récord.
El índice Skew sube cuando el miedo supera a la codicia.
“Demuestra que la gente no está completamente desconectada”, dice Andrew Sheets, jefe de estrategia de activos cruzados de Morgan Stanley. “Existe una narrativa de que los mercados son complacientes, pero si miras los mercados de opciones, puedes ver que la gente está pagando por la protección”. Aunque la economía mundial se ha recuperado con fuerza, los inversores se preocupan por si los bancos centrales reducen su estímulo extraordinariamente agresivo o por la propagación de la cepa Delta altamente infecciosa de Covid-19.
“Para argumentar que las valoraciones de acciones son atractivas, hay que basarse en la idea de que no hay alternativa práctica”, apunta Rob Sharps, director de inversiones del grupo en T Rowe Price.
El índice Skew, que se compone con las de opciones de la Bolsa de Chicago Cboe, indica que los inversores están pagando para protegerse contra los shocks. El índice se ha movido hacia arriba durante la última década, pero ha subido de manera particularmente pronunciada el último mes.
Richard Bernstein, analista veterano de Wall Street, opina que la Bolsa de EEUU tiene todas las características de una burbuja. “La diferencia entre la mera especulación y las burbujas es que la especulación reside dentro de los mercados financieros, pero las burbujas invaden la sociedad”, dice en una nota. “Hoy en día, la especulación financiera está dominando claramente la sociedad”. Sin embargo, muchos inversores permanecen firmemente posicionados para que continúe la carrera alcista del mercado. La encuesta entre gestores de Bank of America indica que apenas tienen en liquidez el 3,9% de las carteras, mínimos de la década. Y el índice Vix, la medida del miedo que usan los inversores en derivados, ha caído a los niveles más bajos desde febrero de 2020.
El índice Skew hace un mal trabajo al predecir las calamidades del mercado, y factores técnicos como el retiro de los grandes vendedores de opciones a raíz de la agitación de marzo de 2020 pueden estar ayudando a subirlo. Pero los analistas siguen diciendo que es un indicador decente de la fuerza del miedo y la codicia entre los inversores.
De lo cara que está la Bolsa americana se hace eco el indicador creado por Warren Buffett:
Fuente: ACACIA Inversiones.
Sigue habiendo dificultades en el mercado laboral americano para encontrar personal cualificado:
Bono a 10 años americano últimos 12 meses.
Importante esta semana:
El Banco Central Europeoelevó esta semana su objetivo de inflación al 2%. La decisión supone un cambio significativo con respecto al anterior objetivo de “por debajo, pero cerca, del 2%”, que algunos miembros del consejo de gobierno consideraban demasiado vago. Según Bloomberg, el consenso surgió el miércoles en una reunión especial celebrada para concluir la primera revisión de la estrategia del BCE en casi 20 años, que el banco central hizo pública ayer. La nueva estrategia podría suponer la justificación para mantener una política ultra laxa durante más tiempo, ya que, según los expertos, el anterior objetivo podría haber lastrado el potencial económico de la zona euro. También será crucial para orientar las acciones del banco central a medida que la economía se recupera de la pandemia. Se espera que los miembros del consejo debatan después del verano cómo comenzar a retirar los estímulos de emergencia, que incluyen una compra de bonos extraordinaria por valor de 1,85 billones de euros (2,2 billones de dólares). Al final del mail adjunto un artículo de Expansión de hoy analizando este nuevo movimiento del BCE.
Según fuentes del mercado, el objetivo de inflación era el núcleo central de la reunión en la que se atajaba la revisión de la estrategia del banco central. Si bien se prevé que la inflación se sitúe muy por encima del objetivo hacia finales de este año, la presidenta del organismo Lagarde y otros miembros del BCE han dicho en repetidas ocasiones que esperan que se reduzca por debajo del objetivo a medio plazo. Esta revisión de la estrategia del BCE, la primera llevada a cabo por la institución desde 2003, dio comienzo a principios de 2020, pero tuvo que ser aplazada por el impacto de la pandemia.
Entre las cuestiones que han sido abordadas por el BCE, además de un nuevo enfoque de la definición del objetivo de estabilidad de precios del banco central, se espera que haya una toma de posición respecto a cuestiones como el cambio climático y la desigualdad.
La institución europea sigue la estela de la Reserva Federal, pero opta por una fórmula de actuación más libre y, por lo tanto, impredecible. La autoridad perseguirá ahora que los precios se sitúen en el 2%, pero, lo que es más importante, permitirá periodos en los que la cota se supere si el movimiento al alza llega como consecuencia de una política monetaria expansiva tras años de intentos de acabar con una inflación demasiado débil. La autoridad monetaria europea, tras 18 meses de estudio y de poder ver cómo funciona la nueva estrategia de la Fed en directo antes de tomar su propia decisión, ha optado por otro acercamiento. Mientras que el banco central estadounidense apuesta por llevar la inflación, de media, al 2% compensando con años de precios algo más elevados los ejercicios en los que se han quedado cortos, el BCE no trazará medias ni tendrá que compensar unos años con otros. En su lugar, garantiza un margen de tolerancia para los precios sin entrar en demasiados detalles sobre cómo cuantificarlo o dónde está el límite.
La Fed podría reducir las compras antes de lo previsto. Varios miembros del banco central mantuvieron un intenso debate en la última reunión de política monetaria. La retirada de estímulos por parte de la Reserva Federal aún no tiene una fecha concreta. Así se refleja en las Actas de la última reunión que el banco central estadounidense mantuvo los días 15 y 16 de junio y que se dieron a conocer el miércoles.
Varios miembros del Comité Federal de la institución apuntaron en el encuentro que las condiciones para reducir las compras de activos “se cumplirían un poco antes de lo que habían anticipado”, aunque la mayoría de los integrantes defendió que la economía aún no ha ofrecido datos lo suficientemente sólidos como para iniciar una reducción en el programa de compras, que actualmente alcanza los 120.000 millones de dólares mensuales.
Por tanto, los participantes en la reunión abogaron por esperar a que la economía estadounidense registre “progresos sustanciales adicionales”. No obstante, coincidieron en señalar que será necesario “estar bien posicionados” para acometer los ajustes que sean necesarios en la actual política acomodaticia.
La última reunión de la Fed tuvo lugar poco después de que los datos de inflación en EEUU creciera a un ritmo interanual nunca visto desde 2008, un escenario sensiblemente diferente al actual, en el que la variante Delta del coronavirus amenaza con frenar la recuperación económica.
El propio presidente del banco central, Jerome Powell, señaló tras el encuentro, en el que sí se apuntó a 2023 para dos subidas de los tipos de interés, que los participantes mantuvieron sus primeros debates sobre la opción de reducir el ritmo de compra de activos.
La Comisión Europea mejoró el crecimiento de España hasta el 6,2% este año, aunque rebaja al 6,3% el de 2022. Sería el país con más crecimiento el próximo año. Estas proyecciones son inferiores a las del Gobierno, que prevé 6,5% y 7%..
La previsiones económicas de verano que anunció el miércoles la Comisión Europea constatan que la actividad rebota con brío tras la recaída sufrida en el primer trimestre por la segunda ola de la pandemia, y pisa el acelerador a medida que se van levantando las restricciones a las que ha obligado el Covid-19 y avanza la campaña de vacunación.
La rapidez con la que las economías se están reactivando y los mejores datos de lo esperado en el desempeño económico en los primeros meses del año, han llevado al Ejecutivo comunitario a mejorar sensiblemente sus previsiones económicas para el conjunto de la UE para este año. Así, ahora espera que la UE crezca un 4,8% en 2021, seis décimas más que lo pronosticado en sus anteriores previsiones.
“Para 2021 es la mayor revisión al alza de nuestras previsiones en más de diez años”, destacó ayer el comisario económico, Paolo Gentiloni. El Ejecutivo comunitario, que también mejoró su pronóstico para 2022 en dos décimas, hasta el 4,5%, prevé que la mayoría de países recuperen su nivel de actividad prepandémica ya a finales de este año, aunque algunos países, como Italia o España, aún tendrán que esperar hasta el tercer trimestre del año que viene para superar el bache dejado por la pandemia.
Bruselas coloca a España a la cabeza del crecimiento de las grandes economías europeas. La nueva previsión del brazo ejecutivo de la UE mejora el crecimiento del PIB de nuestro país en 2021 hasta el 6,2%, tres décimas más que lo pronosticado en sus anteriores previsiones de primavera. El ritmo es mayor que el que pronostica para Alemania (3,6%), Francia (6%) e Italia (4,2%), países a los que también ha mejorado su previsión, mientras que sólo Rumanía (7,4%), Irlanda (7,2%) y Hungría (6,3%) serán los países que crecerán más que España este año.
“Esperamos que fortalezca la inversión pública y privada, brindando un nuevo impulso a la recuperación económica, particularmente en 2022”, señaló Gentiloni.
El informe de los técnicos comunitarios sobre España señala que otros indicadores también mejoran de forma constante, como la confianza de las empresas y los consumidores, así como el aumento del consumo privado, consolidando la recuperación.
Además, el análisis destaca la mejora en el mercado laboral, con un mayor ritmo de creación de empleo y la salida de parte de los trabajadores que se encontraban en ERTE.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos señaló esta semana que España no recuperará el nivel de empleo previo a la crisis hasta pasado 2023.
España se enfrenta a una recuperación en forma de raíz cuadrada, donde la primera fase de la recuperación (el rebote desde los mínimos del confinamiento del año pasado) ha sido vertiginosa, pero donde la segunda (la recuperación de todos los indicadores hasta las cifras anteriores a la crisis) se antoja mucho más farragosa. Es el caso del mercado laboral, que no alcanzará el tamaño previo a la llegada del coronavirus hasta pasado 2023, de acuerdo con los cálculos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Con ello, España, uno de los países donde el empleo se ha visto más golpeado por la crisis, se convierte también en uno de los que más tardarán en salir del túnel.
El empleo se ha quedado muy golpeado en todos los países desarrollados a raíz de la pandemia, hasta el punto de que la OCDE prevé que el mercado laboral no recupere de forma sostenida los niveles de 2019 hasta el tercer trimestre de 2023, según el informe Las perspectivas del empleo 2021, publicado el miércoles por la Organización. Y el proceso tardaría todavía más en España ya que, aunque el estudio no desglosa el dato de este país en particular, sí que señala que la mercado laboral español es uno de los más rezagados del mundo en la salida de la crisis. En concreto, a finales del próximo año, España todavía tendrá un desempleo de más de seis décimas por encima de las cifras de 2019 (esto es, 140.000 parados más que antes de la crisis), un incremento ampliamente superior a la OCDE y que contrasta con países como Australia, Corea del Sur, Dinamarca, Italia, Noruega, Finlandia, Hungría, Portugal o Alemania, que para entonces ya habrán recuperado las cifras de 2019.
Esto significa que, a pesar de que la crisis del coronavirus prometía ser relativamente breve en un primer momento –un parón temporal y un reinicio en cuestión de meses–, los efectos se pueden prolongar a lo largo de 4 o incluso 5 años, en el caso de países como Israel, Islandia, República Checa o Chile, que son los que más tardarán en volver a la normalidad en el mercado laboral. Aunque el texto es optimista, porque señala que la absorción de las reducciones de jornada precede a “la creación de empleo a gran escala”, también advierte de que esta fecha de la recuperación completa es muy incierta, ya que “gran parte de ello dependerá de la habilidad para crear un nuevo encaje” en el mercado laboral a aquellas personas que hayan perdido su empleo.
En concreto, el texto alerta de una elevada incertidumbre, porque “solo cuando el mercado laboral deje de estar en riesgo de constricción por las restricciones a la actividad, el cierre de escuelas o el temor a la infección será posible entender por completo la extensión de la recuperación necesaria”, ya que “la forma y la velocidad” de esta mejoría vendrán determinadas por la destrucción o no de los empleos que ahora están “sobre una capa de hielo”, además de “la facilidad con la que aquellos que se han desplazado a la inactividad puedan reincorporarse al mercado laboral” y “las nuevas oportunidades de empleo para acomodar” a los desempleados. Así, el informe señala que, a pesar del fuerte crecimiento que está experimentando la economía global por el avance de la vacunación y el levantamiento de las restricciones sanitarias, “el mercado laboral de los países de la OCDE todavía afronta numerosos desafíos”, como es el caso de volver a dar entrada a “un número sin precedentes” de personas que han estado sin trabajar o con jornadas muy reducidas durante más de un año.
El Secretario de Transporte de Reino Unido, Grant Shapps, confirmó esta semana en el Parlamento inglés los rumores y los comentarios de las últimas semanas. Así, los vacunados con pauta completa podrán viajar sin restricciones, a países de la lista verde y ámbar (prácticamente toda Europa y Estados Unidos) a partir del próximo 19 de julio sin tener que hacer cuarentena a la vuelta. Los menores de 18 años, que no han sido vacunados todavía, tampoco estarán obligados a hacer dicha cuarentena. Según las últimas cifras de Our World in Data, cerca de 34 millones de británicos están completamente vacunados. Los países en la lista roja continuarán con las restricciones actuales.
Aunque era una noticia esperada (esto es la confirmación) se trata de una muy buena noticia para los valores turísticos, especialmente IAG (que cotiza -60% por debajo de los niveles pre Covid y lleva una caída del -18% desde máximos de 2021). Para Meliá, el impacto del turismo británico a nivel de EBIT es de cerca del 14%.
PROSEGUR (Tenemos una exposición del 2,51% en la SICAV):
El mercado aplaude la nueva estrategia de Prosegur y sube un 15% en ocho sesiones.
Prosegur ha dado en las últimas semanas un paso de gigante para recuperar por completo el castigo que ha infringido la pandemia de Covid-19 a la cotización de la compañía. Desde el pasado 23 de junio, el valor acumula una subida del 15,59% que eleva la revalorización en lo que va de año en el 20,43%. Aún le queda avanzar un 16% para reconquistar los niveles de febrero del año pasado, previos a la crisis bursátil derivada de la sanitaria.
Detrás de este despegue, que ha colocado la cotización de Prosegur en máximos desde el 6 de marzo del año pasado, está el plan estratégico presentado la semana pasada. En él, la compañía dio unos objetivos por encima de lo que espera el consenso de mercado, pero su mensaje ha convencido.
En resumen, Prosegur potenciará el segmento de alarmas y ciberseguridad, así como su plan para crecer en Estados Unidos. El peso de la división estadounidense en los ingresos pasaría del 4% actual al entorno del 15%, porcentaje en el que se incluiría la aportación de futuras operaciones corporativas.
Una decisión que es bien recibida por los analistas de Goldman Sachs, que opinan que reducir el peso de los mercados latinoamericanos en la cuenta de resultados “tiene sentido”, ya que le permite “construir una mejor resistencia contra la volatilidad de estas economías. Esto facilita tanto a una mayor estabilidad del modelo de negocio de Prosegur como la evolución de su cotización en Bolsa”. Además, sus planes de crecer en sectores de mayor valor añadido supone compensar el riesgo derivado del menor uso del efectivo a raíz de la pandemia de Covid-19.
Como complemento de este catalizador, Prosegur ha contado a su favor con un mejor momento en el mercado de divisas. Si se prolonga la revalorización de las monedas latinoamericanas, los analistas no descartan elevar su precio objetivo de 3,3 euros al alza.
Prosegur goza de una alta confianza por parte de los analistas, ya que, de 14 recomendaciones emitidas para el valor por parte de los expertos del consenso de Bloomberg, un total de 13 aconsejan comprar. Además, el precio objetivo medio de 3,57 euros supone un potencial de revalorización del 21% desde los precios actuales de mercado.
Recientemente, CaixaBank BPI mejoró su valoración de 2,7 a 3,5 euros, y Mirabaud realizó un movimiento similar: pasó su precio objetivo de 3,02 a 3,3 euros.
El BCE se da margen para mantener sus estímulos y los tipos de interés bajos. Andrés Stumpf.
NUEVO OBJETIVO DE INFLACIÓN EN EL 2%, CON POSIBILIDAD DE SUPERARLO/ La institución monetaria cambia su definición de la estabilidad de precios y se libra del corsé que suponen los repuntes puntuales de la inflación para desarrollar su política.
Fin de una era. El Banco Central Europeo (BCE) ya no perseguirá que la inflación se sitúe cerca, pero por debajo del 2%. La institución culminó ayer una revisión histórica de la estrategia de su política monetaria, la primera desde 2003, y decidió redefinir su objetivo de estabilidad de precios, es decir, su guía de actuación.
“El Consejo de Gobierno considera que la mejor forma de mantener la estabilidad de precios es teniendo un objetivo de inflación del 2% a medio plazo. Su compromiso con este objetivo es simétrico, en el sentido de que considera que las desviaciones al alza y a la baja son igualmente indeseables”, aseguró el organismo europeo en el comunicado.
La institución que preside Christine Lagarde abre también la puerta a que los precios se eleven temporalmente por encima de esa cota, si es necesario, tras periodos en los que, como ha ocurrido en los últimos años, se haya situado por debajo del 2% de forma persistente. La presidenta argumenta que eso es necesario porque, cuando la inflación se aleja con fuerza del objetivo, “es necesaria una actuación contundente y persistente para recuperar el paso”, lo que puede dar lugar tolerar esos episodios de inflación más elevada.
El impacto
Las implicaciones de lo que podría parecer un matiz en el objetivo del BCE son muy relevantes para el futuro cercano de la política monetaria.
Aunque la institución no relaciona directamente la revisión de sus metas con su política actual –el cambio de estrategia comenzó a cimentarse antes de la pandemia–, lo cierto es que esta modificación llega en un momento muy oportuno. El nuevo marco permitirá al BCE mantener su elevada expansión monetaria sin estar constreñido por las expectativas de inflación, que en las últimas fechas había repuntado con la reapertura de las economías.
La modificación del objetivo de inflación parece diseñada expresamente para lidiar con la situación actual. Con la nueva estrategia, que en la última década se haya producido el periodo de baja inflación que describe el banco central habilita ahora al organismo que preside Christine Lagarde a dejar correr la inflación por encima del 2% sin entrar en contradicción con su estrategia.
“Hemos ganado flexibilidad”, reconoció Lagarde, en un mensaje que muchas casas de análisis interpretan como un anticipo de que el BCE no tendrá prisa en retirar sus estímulos. De hecho, algunos analistas como los de MFS IM o Monex van más allá y barajan incluso que el organismo europeo tendría capacidad para anunciar nuevas medidas de apoyo.
El ejemplo de la Fed
Con este cambio, el BCE sigue la estela de la Reserva Federal, que terminó su revisión estratégica el pasado agosto. Su acercamiento a la inflación es una versión algo menos radical que el de la Fed, que busca que los precios se sitúen en el 2% de media a medio plazo y no como un objetivo inmediato, lo que da lugar a mayores desviaciones potenciales porque tiene que compensar con fases de alta inflación los años de precios bajos.
El cálculo de la inflación
Además del cambio en el objetivo de inflación, el BCE también ha anunciado que solicitará al Eurostat que incluya el precio de la vivienda en el cálculo de la inflación. De este modo, el seguimiento del aumento de los precios sería más realista y supone una concesión a los halcones de la institución, los banqueros centrales menos afines a la expansión monetaria. Pero los datos no se incluirán de inmediato, pues existen enormes dificultades técnicas. El propio BCE reconoce que será “un proyecto a varios años” y que, hasta entonces, trabajará con modelos internos y otras aproximaciones.
Según diferentes expertos consultados, añadir el coste de la vivienda en propiedad podría elevar la tasa de inflación entre 10 y 30 puntos básicos, lo que no supondría un cambio radical para la política monetaria.
“Teniendo presente el mandato primordial del BCE de mantener la estabilidad de precios, la revisión nos ha permitido cuestionar nuestra forma de pensar, escuchar a muchas partes interesadas, reflexionar, debatir y lograr un entendimiento común sobre cómo adaptar nuestra estrategia. La nueva estrategia es un pilar sólido que nos guiará en la ejecución de la política monetaria en los próximos años”, señaló Christine Lagarde, presidenta del BCE.
La institución reafirmó los tipos de interés como el principal instrumento de política monetaria, junto a las compras de deuda y el resto de mecanismos presentes, en situaciones en las que no se alcanza el objetivo de precios. Lagarde también detalló la hoja de ruta en materia climática.
Ejercicio periódico
El BCE concluyó ayer un ejercicio que comenzó en enero de 2020 y que tuvo que retrasar a causa de la pandemia. La actualización de la estrategia monetaria es la primera que realiza el banco central en casi dos décadas. Y ayer confirmó que éste no será el final de los ejercicios de introspección y reflexión a los que se ha sometido el BCE. Según asegura el comunicado publicado ayer, el BCE convertirá la revisión estratégica en una actividad de cierta periodicidad. La fecha para la próxima actualización se ha fijado para 2025.
Esto dará más dinamismo a los objetivos, aunque algunos expertos aseguran que si se cambian demasiado los parámetros se puede dañar la credibilidad.
La subida de los alimentos provocará revueltas sociales. Ignacio de la Torre
En el año 2011 los países emergentes estaban de moda. Subían rápido, impulsados por una creciente clase media, y los mercados los favorecían, especialmente frente a los países occidentales, muchos de ellos sumidos en lo peor de la crisis financiera que se había iniciado cuatro años antes. A modo de ejemplo, el riesgo de quiebra (credit default swap) de Egipto se situaba por debajo del de España en 2011. Y eso a pesar de que España era una democracia liberal con clase media constituida, y el Egipto de Mubarak no dejaba de ser una satrapía con una clase media poco representativa.
Pero el mercado ignoraba esta geopolítica realidad. Una noche de noviembre de ese año, la “Primavera Árabe”, que se había iniciado unos meses atrás en Túnez cuando un mercader se quemó vivo para protestar contra el régimen opresivo de Ben Ali y su asfixiante situación económica, eclosionó con toda su crudeza en Egipto. Una multitud tomó la céntrica plaza Tahrir (que irónicamente se traduce como “liberación”) de El Cairo y exigió el final del régimen de Mubarak. De repente, el mercado se dio cuenta de un plumazo de que Egipto no era un paraíso emergente, y el nivel de riesgo de quiebra se duplicó en apenas dos días. Egipto pasaba a ser más arriesgado que España.
¿Qué hubo detrás de la “Primavera Árabe”? Muchos pensamos que se trataba de un movimiento de diferentes pueblos pidiendo libertad, bien en Túnez, en Egipto, en Siria, o en Libia, con diferentes resultados. En parte, es cierto, pero la falta de libertad había ocurrido durante muchos años. ¿Por qué levantarse en 2011? El catalizador fue el nivel disparado de los precios de los alimentos de ese año, en el que una serie de factores restringieron la oferta, lo que provocó subidas abultadas de insumos básicos para una gran parte de la población.
Esta “revuelta” provocada por la carestía de precios de los alimentos no es nada nueva en la historia. Todos estudiamos cómo la Revolución Francesa de julio de 1789 ocurrió tras varios años de unas subidas asfixiantes del precio del trigo, incrementos que provocaron hambruna entre la gente humilde de Francia, que representaba la inmensa mayoría del país. A su vez, las románticas revoluciones de 1848 ocurrieron justo tras importantes subidas de los precios de los alimentos acaecidas unos meses antes, y un proceso parecido tuvo lugar con la revolución de 1917 que acabó con la Rusia zarista, como bien señala Jim Reid, el economista de Deutsche Bank.
Pues bien, la subida de los precios de los alimentos de 2021, que supone ya incrementos superiores al 40% (ver gráfico), presentará también importantes consecuencias en formas de revueltas. Podemos pensar que el auge de las protestas indígenas en Colombia, Perú o Chile se deben a ideas políticas de “identidad”, o bien entender que han cristalizado como consecuencia de la subida de los precios alimenticios.
Peligroso cóctel
Tengamos en cuenta que en los países occidentales el peso de la alimentación en la cesta de la compra oscila entre un 10% y un 15% del total del consumo, asumiendo un consumidor medio. Para un consumidor que vive en el cuartil con menos ingresos, este porcentaje es bastante superior, luego subidas de precios acaban suponiendo enormes esfuerzos para hacer frente al mes. En muchos países emergentes esta ratio suele ser el doble, y en algunos se llega a niveles superiores al 40%, que en los casos de la gente con menos ingresos representa porcentajes todavía más escandalosos. Una situación de crisis económica generada por una epidemia, paro al alza, ingresos a la baja y coste de la comida disparada en muchos de sus componentes conforma un cóctel demasiado peligroso.
El año 2021 será histórico en crecimiento económico. Hablamos posiblemente del mejor nivel de crecimiento desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, también se dará otro hecho insólito: los países occidentales crecerán más que el conjunto del mundo, y éste más que los países emergentes, situación completamente inédita. Si en Occidente se ha acudido a una política fiscal sin precedentes para poder paliar las caídas de ingresos provocadas por el Covid, en muchos países emergentes no se dispone de esta capacidad, bien porque se ha abusado de la deuda pública en los años “buenos”, bien porque su banco central no puede monetizar el déficit público debido a la espiral inflacionista que tradicionalmente genera, lo que a su vez provoca la fuga de capital extranjero, pudiendo sumir a un país en una crisis de balanza de pagos.
Situaciones históricas requieren también de remedios históricos. Reconstruir nuestro mundo pasa porque Occidente distribuya a los países emergentes los excesos de vacunas de los que se van a disponer en grandes cantidades desde septiembre. También por maximizar los mecanismos de ayudas (incrementando la capacidad de asistencia del FMI y del Banco Mundial) a los países emergentes para que puedan hacer frente a la actual debacle económica. Por último, canalizar sistemas de solidaridad para que el acuciante incremento de los precios de un bien básico como la comida no degenere en hambre y violencia.
Todos estaremos muy orgullosos si nos lo proponemos y lo ejecutamos.