Comentario de Mercado viernes 12 de Junio del 2026.

El mercado sigue comprando TACOs… Ayer Trump amenazó con nuevos ataques aéreos contra Irán y con tomar el control de la isla de Kharg, principal terminal de exportación de petróleo iraní, que canaliza el 90% de sus exportaciones de crudo, y luego canceló dicho ataque y anunció que “hemos terminado la guerra con Irán hoy” lo que provocó el mayor rally de las bolsas desde hace dos meses y una caída del 6% del precio del Brent (actualmente está a 86,66$). Trump afirmó que JD Vance podría asistir a la firma de un acuerdo con Irán en Europa esta semana, aunque las autoridades iraníes no han confirmado este hecho (Trump says he has canceled strikes on Iran, signals move toward deal).

Precio del petróleo Brent último mes:

Movimiento del S&P 500 de ayer:

Esta semana hemos asistido a la enésima “nueva” escalada de tensiones tras lanzar Estados Unidos un ataque de precisión contra objetivos iraníes (sistemas de defensa aérea, estaciones de control terrestre y radares de vigilancia cerca del Estrecho de Ormuz), después de que Trump atribuyera a Irán el derribo de un helicóptero Apache americano que patrullaba sobre el Estrecho de Ormuz. Irán respondió con un ataque de drones contra la Quinta Flota americana en Bahréin y ataques sobre instalaciones militares americanas en Jordania y Kuwait. Aun con todo, Israel continúa sus operaciones en el sur del Líbano y Netanyahu mantiene el derecho de respuesta si Irán ataca de nuevo, mientras Irán advierte de «acciones mucho más duras» si Israel continúa atacando el Líbano. Las declaraciones el martes del secretario de energía americano, Chris Wright, afirmando que el tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz está aumentando progresivamente, fueron interpretadas por el mercado como una señal de que los riesgos de interrupción del suministro energético podrían estar disminuyendo, favoreciendo una caída del Brent y un cierto alivio en los activos de renta fija.

Los buenos datos de empleo en Estados Unidos el viernes pasado, se han llevado por delante las últimas esperanzas de recortes de tipos, y las nuevas ampliaciones de capital de Alphabet, junto con rumores de un movimiento similar por parte de Meta, además de la inminente salida a bolsa de SpaceX, han reavivado los temores típicos de las fases tardías del ciclo entre muchos analistas. Las oleadas de OPVs suelen confirmar la fortaleza del mercado más que ponerles fin. A pesar del impacto persistente del encarecimiento de la energía, por el momento no se observa un deterioro económico en Estados Unidos suficiente como para que la autoridad monetaria considere medidas de apoyo. El índice de sorpresas económicas de Citi para Estados Unidos alcanzó un nuevo máximo desde el inicio del actual ciclo de flexibilización de la Fed en 2024, lo que indica que la economía está superando claramente las expectativas. El mercado ahora se centra ahora en cómo reaccionará el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, cuya primera reunión de política monetaria tendrá lugar la próxima semana. Parte del crecimiento del PIB americano de mayo se considera transitorio por el impulso del Mundial de Fútbol, mientras que sectores como finanzas e información mostraron cierta debilidad. Aunque una inflación elevada podría generar un repunte salarial que reactive las presiones inflacionarias, los sueldos crecieron por debajo del objetivo del 3,5%, lo que es compatible con una inflación del 2%. Por ello, los analistas esperan que la Fed mantenga los tipos sin cambios ahora en Junio, aunque Warsh tendrá un importante desafío para justificar su preferencia por una política más laxa. Los analistas están dando una probabilidad de subida de 25 puntos básicos en Diciembre del 70%, hace 3 meses el mercado esperaba varios recortes de tipos durante el 2026 y principios del 2027, hace un mes esas expectativas se moderaron hasta el momento actual en el que los analistas esperan subidas de tipos para controlar la inflación, para después volver a relajarlos.

En cuanto al mercado de divisas sigue muy influenciado por la geopolítica, aunque la moderación del precio del petróleo indica que el mercado sigue descontando un escenario de paz. El dólar se ha fortalecido esta semana gracias al crecimiento económico estadounidense y a la ausencia de recortes de tipos por parte de la Fed, mientras que el euro sufre por el debilitamiento del impulso económico en la eurozona, donde un posible aumento de tipos del BCE no sería suficiente para sostenerlo. El yen continúa bajo presión por su desventaja de tipos y su sensibilidad a los precios energéticos, lo que aumenta la presión sobre el Banco de Japón para adoptar una política más agresiva.

Eurodólar últimos 6 meses:

Dólaryen últimos 6 meses:

El mercado de salidas a bolsa vive su mayor recuperación desde 2021, con 44 OPVs en Estados Unidos, más del doble que el año anterior, y con una recuperación que parece estar en sus primeras etapas. Grandes empresas privadas preparan su debut, lo que podría acelerar la actividad, aunque existen temores a un exceso de oferta de acciones. Sin embargo, las recompras por parte de las empresas superarán la emisión total en 2026 y muchas de las nuevas acciones que se emiten quedan bloqueadas tras la IPO, reduciendo la oferta inmediata. A diferencia de los excesos de 1999 o 2021, el entorno actual muestra una Fed no agresiva, beneficios corporativos sólidos y fuerte demanda por partes de los inversores.

SpaceX, el conglomerado aeroespacial, satelital y de inteligencia artificial de Elon Musk, quiere hacer historia con su salida a Bolsa hoy, que convertirá a su fundador en el primer billonario de la historia y pulverizará todos los registros de operaciones de venta de acciones. Su precio de salida a Bolsa es de 135 dólares por acción, para vender 555,6 millones de acciones de nueva, lo que suponen 75.000 millones de dólares, la demanda ha sido de 250.000 millones, lo que supone una sobresuscripción de 3 veces la oferta. La captación de fondos podría elevarse a 86.000 millones de dólares si los bancos colocadores ejercen la opción “greenshoe” para vender 83,3 millones de acciones adicionales, lo que le otorgaría un valor de mercado de 1,78 billones de dólares, más que duplica el récord de la OPV de la petrolera Saudi Aramco, que captó 29.400 millones de dólares en 2019. Sin embargo, no es la mayor recaudación de capital en Bolsa. Google acaba de protagonizar una megaemisión de acciones tras colocar 85.000 millones de dólares en plena fiebre de la IA. También es histórica su aspiración de valoración, de conseguirlo, entraría en el ránking de las diez empresas más valiosas del mundo, por encima de empresas como Meta y Tesla. La colocación ha sido liderada por un macrosindicato de 23 bancos, liderado por Goldman Sachs, Morgan Stanley, BofA, Citigroup y J.P.Morgan. Musk quiere reservar del 20% inversores minoristas (se habló esta semana de que sería el 30%), algo inusual. Los minoristas europeos pueden optar a un máximo de 55,5 millones de títulos. La demanda se canaliza en España a través de Santander, GVC Gaesco Valores, y Renta 4 Banco, y varios brókeres online como Revolut, Trade Republic, Interactive Brokeres y DeGiro. El tramo minorista general y el programa del 5% reservado para empleados y allegados quedan exentos de restricciones, lo que les permite vender desde el primer día y eleva el riesgo de volatilidad. Los accionistas actuales tienen periodos de bloqueo con un calendario de liberación progresivo. Musk, con un 82,4% de los derechos de voto, no puede vender en 366 días. SpaceX ingresó 18.674 millones de dólares en 2025, un 33% más, con un ebitda ajustado de 6.584 millones de dólares y pérdidas netas de 4.937 millones. Esto significa que busca una valoración de más de 93 veces ventas, anclada más en promesas futuras y en la figura de Musk que en negocio presente. SpaceX, que emplea a 22.000 personas, tiene 15.852 millones de dólares de caja y 29.132 millones de deuda, sobre un total de activos de 102.094 millones. Musk fundó SpaceX en 2002 con el fin último de colonizar Marte. Más allá de proyectos de ciencia-ficción, el grupo hace dinero hoy con Starlink, su negocio de comunicaciones satelitales, que es el motor de ingresos, ya que genera el 61% de la cifra de negocio, y es la única división rentable, con una ganancia operativa de 4.423 millones de dólares. El segmento de lanzamientos al espacio, cuasi monopolio mundial, es la base tecnológica de la empresa y aporta un 22% de ingresos con su actividad para clientes comerciales y gubernamentales con el cohete Falcon, y acuerdos como el de la NASA. Registró 657 millones de dólares de pérdidas operativas tras acelerar la inversión en el desarrollo de su cohete reutilizable Starship, al que destinó 3.000 millones de dólares. Tras integrar en el conglomerado en febrero xAI, que engloba su negocio de inteligencia artificial y la red social X, en una operación que valoró el grupo resultante en 1,25 billones de dólares. Esta división generó 3.201 millones de dólares de ingresos, pero perdió 6.355 millones por los enormes requerimientos de inversión en infraestructura. De hecho, el año pasado la IA aglutinó 12.727 millones de dólares de gastos de capital, el 61% del capex del grupo, y en el primer trimestre suma otros 7.723 millones. Los fondos de la colocación en Bolsa se destinarán a proyectos como ampliar esta infraestructura de computación para IA, acelerar el desarrollo de Starship y expandir la constelación de Starlink. Además, está obligada a amortizar, en un plazo máximo de seis meses, un préstamo puente de 20.000 millones de dólares, que se usó para refinanciar deudas de X y xAI tras su integración en el grupo. En la OPV cuantifica en 26,5 billones de dólares el mercado total direccionable para SpaceX en IA, el 93% del tamaño potencial del negocio donde busca competir el grupo. Goldman Sachs estima que los ingresos de IA de SpaceX llegarán a 322.000 millones en 2030, cien veces más que ahora, y dice que supondría a final de la década el 68% del negocio del grupo. La vía más visible es el alquiler de capacidad de sus centros de datos Colossus. SpaceX tiene ya contratos con Anthropic por 15.000 millones de dólares anuales y con Google, desde octubre, por 11.000 millones anuales, lo que garantiza más de 70.000 millones de ingresos por IA hasta 2029. Además, con la compra por 60.000 millones de dólares de Cursor, la herramienta de programación asistida por IA, Musk busca atacar el mercado corporativo. El grupo argumenta que ningún competidor controla a la vez infraestructura de lanzamiento, una constelación satelital global y un negocio de IA. Musk cree que su ventaja en la carrera de la IA, que requiere gran capacidad de cómputo, llegará con su plan para instalar centros de datos en órbita, alimentados por energía solar y conectados a tierra mediante Starlink. De esta forma, defiende que tendría capacidad de computación sin las restricciones de espacio y energía que limitan a los centros terrestres. El folleto de la OPV advierte de que los centros orbitales y las misiones interplanetarias y lunares podrían no ser viables y señala que un fallo o retraso en Starship comprometería muchos planes. Hay riesgos regulatorios y legales por los litigios de Grok. También de gobernanza, puesto que la compañía es altamente dependiente del liderazgo de Musk. Los estatutos blindan su control total al establecer que solo puede ser destituido como presidente y consejero delegado con el voto de la mayoría de las acciones Clase B, un paquete de títulos que él mismo posee en un 91,6%.

Esta semana publicaba un informe Jeffereis sobre la salida a Bolsa de SpaceX que compara la OPV de SpaceX con otras colocaciones bursátiles en Wall Street, el informe parece señalar que habrá inversores minoristas que acudirán con la estrategia de hacer dinero rápido esperando que la acción se dispare en su estreno. La transacción lanzada por SpaceX tiene tres características clave, una elevada proporción de las acciones va dirigida a inversores minoristas, habrá un bajo free-float, al venderse un 4% del capital y el múltiplo de valoración sobre ventas es muy alto. En el pasado, las OPV de empresas con alta presencia minorista han tenido un buen estreno bursátil, con subidas el primer día del 113% para Airbnb o del 168% para Circle Internet. Por el contrario, Robinhood y Uber bajaron un 7 y 8%. Más claros son los precedentes para las firmas que debutan con bajo free–float. Según Jefferies, las empresas que debutan en Bolsa tras vender menos del 10% del capital avanzan de media un 32,4% en la primera sesión. Y las que debutan a un precio que multiplica sus ventas por más de 40 veces, saltan un 35,4% en su primera jornada. Es decir, SpaceX podría dar una alegría en su estreno hoy por esos factores. Pero puede ser flor de un día. Según Jefferies, este tipo de OPV suele dar retornos negativos a los tres años del estreno.

Morningstar publicaba un informe esta semana en el que valoraba SpaceX en 63 dólares por acción, lo que supone un descuento del 53% respecto al precio de salida a Bolsa. De los analistas que recoge Bloomberg que han hecho públicas sus valoraciones sólo aparecen 3 y los 3 la tienen con recomendación de compra:

Según publica la cadena de televisión CNBC, SpaceX decidió reducir en el último momento la cantidad de acciones reservadas para pequeños inversores. La asignación para minoristas, que inicialmente se había planteado en torno al 30% de la oferta, se ha recortado hasta situarse en la franja baja del 20%. Sigue siendo un porcentaje muy superior a lo que suele ser habitual. En una OPV convencional, los pequeños inversores suelen recibir entre un 5% y un 10% de las acciones ofertadas. Incluso tras el recorte, SpaceX seguirá destinando más del doble de ese porcentaje al público minorista. Los defensores de la compañía sostienen que reducir SpaceX a un fabricante de cohetes es un error. Argumentan que el grupo combina tres negocios con un enorme potencial de crecimiento: los lanzamientos espaciales, la red global de internet por satélite. BlackRock ha pedido acciones por un valor de al menos 5.000 millones de dólares, según The Wall Street Journal.

El martes Open AI envió la documentación a la SEC para solicitar su salida a bolsa, si bien todavía sin una fecha concreta. Con este trámite se cumpliría el objetivo previsto de 3 de los gigantes de la IA de salir a bolsa.

La IA, las energías limpias y el gasto en defensa se refuerzan mutuamente, amplificando el potencial de inversión. La semana de la mayor OPV de la historia puede parecer un momento inoportuno para preguntarse si necesitamos más, y no menos, inversión en la economía. Muchos analistas creen que la salida a Bolsa de SpaceX podría señalar el techo de la burbuja tecnológica de los últimos años. Los mercados siempre se desinflan en algún momento. Pero si además consideramos que nos encontramos en un momento en el que no solo la IA, sino también otros sectores como la energía, la Defensa y la manufactura están creciendo en muchas partes del mundo y requieren mayores inyecciones de capital, deberíamos preguntarnos si estamos al principio, y no al final, de un nuevo superciclo de inversión. Para plantear esta pregunta, no es necesario responder a incógnitas que aún se desconocen, como si China o Estados Unidos ganarán la guerra de la IA, cómo terminará el conflicto en Irán o incluso cómo será el mundo tras el Consenso de Washington, por no hablar de las numerosas cuestiones a corto plazo relacionadas con los tipos de interés, la inflación o las últimas cifras de empleo. Basta con creer que la IA será una tecnología transformadora, que necesitará más energía para escalar, que estamos ante una revolución de la energía limpia, impulsada por China, y que prácticamente todos los sectores tendrán que invertir en la modernización de sus procesos, infraestructuras y capital humano para asimilar estos cambios. En el último informe mensual TPW Advisory, el inversor Jay Pelosky recopiló datos sobre IA, energías limpias y gasto en defensa en todo el mundo, procedentes de fuentes como Gartner, BloombergNEF (en energía), el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo y el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (en Defensa), entre otras. Hasta la fecha, se han gastado 6,9 billones de dólares a nivel mundial en estas tres áreas en 2025, y es probable que la cifra alcance los 10 billones de dólares a finales de este año y los 16 billones de dólares en 2030. Además, recuerda Pelosky, estas tres áreas se refuerzan mutuamente, amplificando el potencial de inversión. La IA necesita más energía. El avance hacia la soberanía tecnológica en Estados Unidos, China e incluso Europa incrementa la necesidad de inversión en IA y energía, mientras que la tendencia hacia una geopolítica de “esferas de influencia” más propia del siglo XIX exige un mayor gasto en defensa a nivel global. A esto se suma el deseo de las autoridades de aumentar la fortaleza de sectores críticos afectados por la concentración o la dispersión global de las cadenas de suministro, productos como semiconductores avanzados, principios farmacéuticos y baterías de litio, por ejemplo. Según el McKinsey Global Institute, que publicó recientemente un informe sobre el tema, el 25% de las importaciones de productos manufacturados en Estados Unidos presenta dos o tres de estas vulnerabilidades. Para producir estos y otros bienes altamente expuestos al comercio internacional íntegramente en Estados Unidos, se necesitarían otros 2 billones de dólares para modernizar fábricas, instalaciones e infraestructura. Puede que esto ocurra o no, pero es muy probable que la mitad de esa inversión se destine a la manufactura estadounidense, con una posible modernización también en Europa. Como señala un informe de Bank of America, “el valor de Wall Street frente al de la economía real ha alcanzado un nuevo máximo histórico” en Estados Unidos, con un valor de los activos financieros sobre el PIB de 6,5 veces. Los hogares de Estados Unidos poseían 68 billones de dólares en acciones a diciembre de 2025, lo que representa un máximo histórico del 37% de la riqueza familiar. Pero también hay 8 billones de dólares invertidos en fondos del mercado monetario. Esto significa que aún existe una gran cantidad de capital disponible para invertir. No quiere decir que no vaya a haber una escasez de capital a corto plazo, especialmente en Estados Unidos, dado el alto consumo de recursos de la IA. Se han reportado casos de viviendas que no se construyen porque el terreno se destina a centros de datos. La inflación de precios de los chips está empezando a afectar a los precios de los ordenadores y los smartphones, ya que las empresas y los consumidores deben competir por los recursos con los grandes proveedores de servicios en la nube. Mientras, muchos prefieren mantener efectivo dada la aparente concentración y volatilidad de los mercados y la geopolítica. Esto significa que los tipos de interés seguramente se mantendrán altos durante más tiempo, al menos hasta que los inversores se sientan más cómodos con la nueva y extraña era de la IA transformadora y las salidas a Bolsa históricas. Aún podría terminar mal.

Con las recientes caídas de la Bolsa el sentimiento de mercado está en territorio de miedo (Fear and Greed Index – Investor Sentiment | CNN).

En índice alcistas menos bajistas también ha caído esta semana cerca de mínimos anuales.

Bulls Minus Bears Index since 2016:

Una medida para determinar lo caro que está el S&P 500 es su rentabilidad por dividendo, que esta en el 0,97%, muy cerca de su mínimo histórico (0,94%) en Septiembre del 2000.

Más de la mitad de las compañías del S&P 500 están cotizando por encima de las 10 veces sus ventas, entre ellas Nvidia, Apple, Google, Microsoft, Broadcom, Tesla, Micron, Eli Lilly, AMD, Oracle y 57 más.

Según un análisis de Bank of America el S&P 500 está sobrevalorado frente a sus medias históricas de acuerdo a 17 de 20 métricas:

Importante esta semana:

El IPC estadounidense del mes de mayo volvió a mostrar una nueva aceleración de las presiones inflacionistas, con un avance del índice general desde el 3,8% hasta el 4,2% interanual, en línea con las expectativas del consenso y alcanzando su nivel más elevado desde comienzos de 2023. En términos mensuales, la referencia aumentó un 0,5%, también en línea con lo esperado. Sin embargo, la evolución de la inflación subyacente fue algo más favorable de lo anticipado, con un incremento del 0,2% mensual frente al 0,3% esperado, aunque la tasa interanual repuntó igualmente una décima hasta el 2,9% como consecuencia de efectos base menos favorables. Al igual que en los meses anteriores, la energía volvió a ser el principal factor responsable del repunte de la inflación. El componente energético registró un aumento mensual del 3,9%, elevando su tasa interanual hasta el 23,5%. Dentro de esta partida destacó nuevamente la gasolina, cuyos precios avanzaron un 7,0% mensual y un 40,5% interanual como consecuencia del encarecimiento del petróleo derivado del conflicto entre Irán y Estados Unidos. Asimismo, continuaron observándose presiones alcistas en componentes relacionados con el transporte, con las tarifas aéreas aumentando un 2,7% mensual y un 26,7% interanual, reflejando el impacto que el mayor coste del combustible sigue teniendo sobre diversos servicios vinculados a la movilidad. Aunque, el comportamiento de la inflación subyacente resultó relativamente más benigno que en abril. De hecho, los precios, eliminando alimentos y energía, registraron una caída del 0,1% mensual, mientras que algunos componentes tradicionalmente sensibles al ciclo mostraron una evolución moderada. Los precios de los vehículos nuevos descendieron un -0,3% mensual, los vehículos usados apenas aumentaron un 0,1% y los costes de la vivienda se desaceleraron de forma significativa, con el componente de vivienda moderándose hasta el 0,3% mensual desde el 0,6% registrado en abril. Aunque los servicios, ex energía, continuaron avanzando un 0,3% mensual y mantienen una inflación elevada, el dato plantea que, por el momento, el shock energético no se está trasladando de forma generalizada al resto de componentes de la cesta de consumo. Aunque la moderación observada en la inflación subyacente aporta cierto alivio a corto plazo, la persistencia de unos precios energéticos elevados y el riesgo de nuevas perturbaciones derivadas del conflicto en Oriente Próximo previsiblemente mantendrán a la Reserva Federal en una posición prudente, reduciendo el margen para considerar recortes de tipos en el corto plazo.

Fuente: Inverseguros.

Trump afirmó el lunes que Irán estaría dispuesto a aceptar no desarrollar armas nucleares y señaló que podría tener una decisión definitiva en uno o dos días, insistiendo además en que ambas partes están “muy cerca” de alcanzar un acuerdo sólido. Estas declaraciones llegaron después de que diversos medios informaran de que Irán e Israel habían accedido a detener temporalmente los ataques tras una advertencia directa de Trump al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Trump afirmó que no tiene intención de renovar el acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA) cuando llegue el momento de revisarlo, en Julio de este año, argumentando que Estados Unidos no necesita nada de sus dos principales socios comerciales y que ambos países deberían ofrecer condiciones más favorables a Washington.

La última encuesta de la Fed de NY muestra que los trabajadores estadounidenses perciben un mayor riesgo de perder su empleo durante los próximos meses. Sin embargo, de forma aparentemente contradictoria, también aumenta la probabilidad declarada de abandonar voluntariamente el puesto de trabajo actual. Por su parte, las expectativas de inflación apenas registraron cambios.

Esta semana conocimos el déficit comercial de Abril en Estados Unidos, que se redujo apoyado en las mayores ventas de petróleo que compensaron las mayores importaciones de productos tecnológicos y necesarios para seguir desarrollando la IA. En abril, el saldo negativo de la balanza comercial se situó en los -55.900 millones de dólares, una reducción del -1,2% mensual explicada en parte por el incremento del +7,7% de las exportaciones de petróleo que en abril registraron un volumen récord, también se dispararon los envíos de gasolina, diésel y combustible para aviones. Estos ingresos extraordinarios han ayudado a compensar un persistente aumento de las importaciones de bienes de capital vinculados a la construcción de centros de datos: en términos nominales, las importaciones de semiconductores, ordenadores y accesorios continuaron aumentando y aglutinaron cerca del 21% de todas las compras de bienes del extranjero. También esta semana, sorprendieron positivamente las ventas de viviendas de segunda mano, que crecieron en mayo más de lo esperado al acelerarse un +3,2% mensual hasta 4,17 millones de unidades anualizadas, su mayor nivel en el año. A pesar del repunte, el mercado de transacciones sigue estancado con unos precios que en promedio para las viviendas usadas aumentaron un +1,3% frente al año pasado hasta los 429.300 dólares.

También en Estados Unidos ayer se publicaron datos de precios de producción industriales repuntaron más de lo esperado en mayo y aceleraron su crecimiento hasta el +6,5% interanual desde el +5,7% anterior, situándose una décima por encima de lo previsto y en máximos desde noviembre de 2022. Además de los costes energéticos, en esta ocasión la subida de los precios industriales se está ampliando a más productos intermedios, la tasa subyacente, la que excluye los precios de la energía, alimentos y costes de trasporte, también repuntó con fuerza al elevarse hasta +5,1% frente al +4,4% previo, una señal de que esta subida de los precios intermedios pondrá presión sobre los precios al consumo en los próximos meses. Por su parte, en el mercado laboral, ayer se publicaron las peticiones de subsidio por desempleo que siguen en niveles reducidos, elevándose solamente en 4 mil personas en la semana hasta 229 mil peticiones.

En Europa, como se esperaba el Banco Central Europeo subió los tres tipos de interés oficiales en 25 puntos básicos, situando de depósito en 2,25%. La decisión viene acompañada de una revisión sustancial de las proyecciones macroeconómicas de la zonaeuro, reflejando el impacto que el prolongado encarecimiento de la energía derivado del conflicto en Oriente Próximo está teniendo sobre las perspectivas de inflación y crecimiento. El BCE reconoce que el encarecimiento de la energía ya está trasladándose parcialmente a la inflación de alimentos, bienes y servicios, y advierte de que una prolongación del shock aumentaría la probabilidad de efectos indirectos y de segunda ronda más amplios sobre los precios y los salarios. Las nuevas previsiones elevan la inflación media hasta el 3,0% en 2026 y el 2,3% en 2027, mientras que la inflación subyacente también se revisa al alza hasta el 2,5% tanto en 2026 como en 2027. Además, el BCE reconoce que el conflicto está teniendo un impacto negativo sobre la actividad económica. Las nuevas proyecciones reducen el crecimiento esperado para 2026 y 2027 hasta el 0,8% y el 1,2%, respectivamente, reflejando el efecto adverso del encarecimiento de las materias primas sobre la renta real de los hogares, la confianza y las condiciones económicas generales. De esta forma, la institución asume que el shock actual presenta cierto carácter estanflacionista, combinando mayores presiones inflacionistas con un deterioro de las perspectivas de crecimiento. No obstante, el BCE evita por el momento asumir que se haya producido un desanclaje inflacionista generalizado. El BCE insiste en que la magnitud final del impacto dependerá de la intensidad y duración del conflicto, así como de la aparición de efectos indirectos y de segunda ronda. EEl Banco Central publicaba ayer junto a las proyecciones la actualización de los dos escenarios alternativos “adverso” y “severo” que ya se plantearon en marzo junto con un escenario más positivo que tal y como reconoce la propia Lagarde, en las condiciones actuales tiene unas probabilidades reducidas de materializarse. De cara a la política monetaria, el BCE mantiene un enfoque plenamente dependiente de los datos y reunión a reunión, evitando cualquier compromiso explícito sobre futuras decisiones. Aunque, el tono del comunicado resulta más restrictivo que en reuniones anteriores, al reconocer una mayor persistencia de las presiones inflacionistas derivadas de la energía y al revisar al alza tanto la inflación general como la subyacente. La subida de ayer no puede interpretarse como un movimiento aislado, el balance de riesgos descrito por Lagarde continúa claramente sesgado al alza para la inflación, lo que sugiere que la institución sigue considerando posible la necesidad de nuevas subidas de tipos si el shock energético continúa prolongándose o se intensifica su transmisión al resto de la economía.

Tras la subida de tipos aprobada ayer por el BCE, diversas informaciones procedentes de fuentes internas muestran que la posibilidad de un nuevo incremento en julio continúa sobre la mesa, aunque no constituye actualmente el escenario central. Según Bloomberg, algunos miembros del Consejo de Gobierno no descartan actuar nuevamente ya en julio, mientras que Reuters señala que la mayoría considera más probable una pausa temporal, salvo que el petróleo vuelva a situarse claramente por encima de los 100 dólares por barril.

En Italia después de conocerse que Intesa Sanpaolo habría presentado una oferta valorada en aproximadamente 30.600 millones de euros por Monte dei Paschi di Siena, apenas un día después de que Banco BPM planteara también una operación corporativa relacionada con la entidad, el ministro de Finanzas italiano, Giancarlo Giorgetti, afirmó que el Gobierno no intervendrá en este proceso de consolidación bancaria y que el desenlace dependerá simplemente de “quién pague más”.

El martes se publicaron datos muy positivos en China, conocimos que el superávit de la balanza comercial se amplió en mayo en términos anuales hasta 105,43 mil millones de dólares, máximos desde enero, frente a los 92,3 mil millones esperados por los analistas y los 84,82 mil millones del mes anterior, impulsado por la demanda de hardware para la IA, y con sus componentes de exportaciones, que crecieron un 19,4% frente al 15% esperado y el +14,1% anterior, marcando máximos de los últimos 3 meses, e importaciones subiendo un 27,4% frente al +26% esperado y +25,3% anterior.

Fitch ha rebajado la perspectiva del conjunto de emisores soberanos mundiales desde “neutral” hasta “deteriorada”. La decisión responde principalmente al aumento de los niveles de deuda pública, al incremento de los costes de financiación y a unas perspectivas de crecimiento económico menos favorables en numerosas economías desarrolladas.

En España se publicaron datos de los precios del alquiler inmobiliario, el mercado del alquiler sigue disparado debido a la falta de oferta y los riesgos de morosidad. Sin embargo, el mapa de España no es nada homogéneo y muestra que las grandes capitales, con la excepción de Madrid y Sevilla, ya están encontrando sus límites por la falta de poder adquisitivo de la demanda, lo que desplaza las subidas de precios a capitales de menor entidad y pequeños municipios en el resto de la provincia. El precio del arrendamiento subió un 12,2% en mayo respecto al mismo mes del año pasado, de acuerdo con los datos publicados esta semana por el portal inmobiliario pisos.comUn dinamismo que se debe a que “en muchas ciudades hay cada vez más personas buscando vivienda y, al mismo tiempo, una oferta que no crece al mismo ritmo”, “los propietarios perciben que alquilar implica riesgos, lo que hace que parte de la vivienda disponible permanezca vacía o se destine a otros usos”, según el informe. El precio del alquiler se aceleró nueve décimas en mayo respecto al mes anterior, hasta el 12,2%, una cifra que es ligeramente inferior a los ritmos del año pasado, cuando se llegó a alcanzar una velocidad del 18% anual, pero que sigue siendo muy considerable y cuadruplica la inflación. Un avance que, entre las capitales, vino liderado por Sevilla (que registró un alza del 21,8%) y Madrid (18,7%), seguidas de Santa Cruz de Tenerife (7,9%), Ávila (6,6%), Huesca (5,1%) y San Sebastián (4,9%). Hay varios elementos que llaman la atención en estas cifras. El primero es que, entre las cincuenta capitales de provincia, apenas dos quedan por encima de la media y solo otras cuatro rebasan o rozan la cota del 5%, muy por debajo de este promedio, mientras que el grueso del mapa español queda por debajo del umbral del 4%. Y una de cada tres provincias se sitúa en terreno negativo, incluyendo varias capitales de cierta entidad, como Málaga, Bilbao o Alicante. Este fenómeno se explica en buena medida por el agotamiento del poder adquisitivo de la demanda después de las fuertes subidas de precios de los últimos años, que han llevado a que el alquiler ya engulla la mitad del sueldo medio en promedio en España. Estos incrementos habrían provocado que buena parte de la demanda busque refugio en los pequeños municipios en torno a las distintas capitales de provincia, menos tensionadas, trasladando a estos municipios las alzas. Un fenómeno apuntalado por el avance del teletrabajo. De hecho, los precios suben con mucha más fuerza en la mayor parte de las provincias que en sus respectivas capitales. Así, por provincias, Álava lidera las subidas de precios, con un incremento del 29,4% anual frente a una Vitoria donde los precios retroceden un 0,1%, seguida de Segovia Huesca, Teruel y Zamora (29,2% en los cuatro casos). Y en este caso solo hay tres provincias en terreno negativo, Huelva, Santa Cruz de Tenerife y Alicante, que registran caídas leves, de hasta un 2,7% anual.

Siguiendo en el mercado inmobiliario español esta semana conocimos que la inversión inmobiliaria logra un nuevo hito y supera en los seis primeros meses del año los 10.000 millones, un 50% por encima del mismo periodo del año anterior. Entre los protagonistas de 2026 destacan fondos canadienses como Brookfield, Hoopp y Omers, muy activos este año, al igual que gestoras, Socimis y firmas españolas como Azora, Criteria, Calena Partners o Atrea Real Estate. A falta de cerrar el semestre, la inversión en compra de inmuebles alcanzó los 10.052 millones, superando ya el récord de 2022, que se situó en los 10.017 millones, según los datos preliminares de JLL. Esta cifra podría elevarse además en los próximos días dado que no se incluye aquí, por ejemplo, el acuerdo alcanzado entre Nuveen y King Street para la compra de la cartera de residencias Bravo en España por 330 millones de euros. En el ránking de las cinco principales operaciones del primer semestre destacan la compra por parte de Brookfield de una cartera con 5.000 viviendas a Blackstone por 1.050 millones y el desembarco del fondo de pensiones de trabajadores sanitarios de Ontario, Hoopp, en residencial en España con la compra de una cartera a Ares por 630 millones. Le sigue la adquisición del edificio de oficinas Estel en Barcelona por parte de Criteria por 385 millones, el traspaso de una cartera residencial de Patrizia a Azora por 350 millones o Islazul (Madrid), que se integró al porfolio de activos de Castellana Properties tras desembolsar la Socimi 340 millones. Por segmentos, la inversión en el negocio residencial, incluyendo viviendas en alquiler, residencias de estudiantes y de mayores y apartamentos flexibles, alcanzó en los seis primeros meses del año los 4.375 millones, lo que supone multiplicar casi por cuatro la cifra alcanzada el pasado año por estas fechas. En residencial en renta, en concreto, se han cerrado ocho operaciones por encima de los 100 millones. Muchas de ellas implican la compra de carteras de viviendas de alquiler que pasan a manos de inversores cuyo objetivo es la segregación y posterior venta unitaria. El mercado de inversión en oficinas en España, por su parte, mantiene su tendencia alcista, con un volumen de 1.792 millones durante el primer semestre de 2026, lo que supone un incremento del 5%. El volumen de inversión en retail en España ascendió a 1.675 millones de euros de enero a junio, lo que supone un incremento del 11%. Los centros comerciales continúan liderando la inversión, con un 51% del total invertido en el año. También mantiene su dinamismo el mercado logístico, con un volumen de inversión que asciende a 779 millones de euros, un 21% más en comparación anual. La inversión en el sector hotelero en España se prevé que cierre el primer semestre de 2026 por encima de los 1.400 millones de euros, lo que supondría un descenso en torno al 14% respecto al mismo periodo del año anterior. Pese a esta corrección, los hoteles concentrarían aproximadamente el 14% de la inversión total. 


Cuando estalle la burbuja de la IA, no cuentes con el consumidor estadounidense. Matt Rowe. MAN Group.

Esta temporada de resultados ha confirmado lo que sospechábamos desde hace tiempo, pero que resultaba difícil de respaldar con datos. El consumidor estadounidense parece estar cediendo finalmente bajo el peso del aumento de los precios de la energía, el agotamiento de los ahorros y el incremento del coste de los productos de uso diario.

Aunque la atención de los inversores se centra en todo lo relacionado con la IA, la economía estadounidense sigue dependiendo de manera desproporcionada del gasto de los hogares, que representa dos tercios del producto interior bruto (PIB). Por lo tanto, si estalla la burbuja de la IA, los consumidores y las empresas que atienden al 90 % del espectro de ingresos de EE. UU. no están en condiciones de compensar la caída.

Walmart, que sigue siendo el mayor minorista físico de EE. UU., informó de que el cliente medio ahora llena el depósito con menos de 10 galones (40 litros) de combustible cada vez, una señal de tensión en el presupuesto familiar que la empresa dijo no haber visto desde 2022. Añadió que tuvo que absorber 175 millones de dólares en mayores costes de combustible en sus operaciones de distribución y logística durante el primer trimestre. Costco también informó de una elevada sensibilidad de los consumidores a los precios, con socios que utilizaban sus gasolineras por primera vez.

Dado que la resolución definitiva de la guerra con Irán sigue pareciendo frágil, es poco probable que la inflación haga otra cosa que subir, por lo que los riesgos de estanflación o de una leve recesión aumentan por momentos.

Los datos agregados no reflejan las dificultades que atraviesan los hogares

No es que esto se vea claramente en los datos oficiales del Gobierno. Sobre el papel, la economía parece estupenda. El gasto agregado de los consumidores, el desempleo y los beneficios empresariales parecen muy tranquilizadores. Los beneficios empresariales como porcentaje del PIB alcanzaron el 18,4% en el primer trimestre, la segunda cifra más alta desde que se tienen registros en la década de 1940. El S&P 500 siguió batiendo nuevos récords tras cada tropiezo.

Sin embargo, sabemos desde hace tiempo que muchas de estas cifras destacadas se ven impulsadas por un reducido grupo de hogares ricos y unas diez acciones tecnológicas de gran capitalización, lo que hace que la economía y el mercado bursátil dependan excesivamente de un pequeño grupo.

Un reciente informe de la Reserva Federal de Minneapolis analizó esta denominada economía en forma de K y descubrió que el 10 % de los hogares estadounidenses con mayores ingresos representa entre el 35 % y el 50 % del gasto total en consumo. Por su parte, los datos de la Reserva Federal (Fed) muestran que el 10 % más rico posee aproximadamente el 90 % de las acciones estadounidenses, y que estas han subido más de un 25 % en el último año.

Figura 1. Patrimonio neto de los hogares estadounidenses

Fuente: Reserva Federal, 26 de marzo de 2026. Datos hasta el 31 de diciembre de 2025.

Mientras ese grupo siga gastando gracias a las ganancias de sus activos, la cifra global se mantendrá firme casi independientemente de lo que ocurra con el 90 % restante. Si dejan de gastar, podríamos encontrarnos en una situación aún más complicada.

Las tarjetas de crédito están al límite

Sin embargo, esto no deja mucha capacidad de resistencia en el sistema si finalmente estalla la burbuja de la IA. El 90 % del mercado masivo, los consumidores de ingresos medios-bajos, parece ahora bastante arruinado. La mayor parte de este grupo ya es un usuario relativamente alto de crédito en términos proporcionales, por lo que no se trata de un nuevo recurso adicional sin explotar, como algunos han sugerido.

La tasa de ahorro personal cayó al 2,6% en abril, frente al 4,9% del año anterior, y es la más baja desde 2008, mientras que la renta personal disponible también disminuyó, ya que los hogares gastaron más en facturas. El flujo de deuda de los consumidores en mora grave aumentó del 2,45% al 2,83% en el primer trimestre, y la deuda por préstamos estudiantiles fue la que se deterioró con mayor intensidad.

Esto también deja al presidente de la Fed, Kevin Warsh, que presidirá su primera reunión la próxima semana, en una situación delicada. Los mercados están descontando ahora una probabilidad del 60% de una subida de tipos en octubre, según los mercados de futuros de los fondos federales. Si se suben los tipos para combatir la inflación, impulsada en gran medida por una crisis energética externa, la contracción del consumo se agrava. Si se mantienen, la inflación se afianza aún más.

¿Evitar a EE. UU. en su cartera?

¿En qué situación quedan los inversores? Walmart ha tenido un rendimiento un 16% inferior al del S&P 500 desde la presentación de sus resultados y es probable que las repercusiones se extiendan. El viejo consenso dicta que cuando EE. UU. estornuda, el resto del mundo se resfría.

Solo que esta vez, esto puede que ya no desencadene un contagio global automático. Quizás el resto del mundo sea más resiliente. Quizás la expansión y la colaboración lideradas por EE. UU. estén perdiendo importancia. La desglobalización y las políticas más insulares han forjado cada vez más un nuevo orden mundial. Este panorama cambiante significa que los países y las empresas de todo el mundo están aprendiendo activamente a alejarse del mercado estadounidense o a rodearlo por completo.

Para las carteras, esto significa, básicamente, aspirar a ser duraderas, defensivas y diversificadas, sin huir hacia el efectivo ni perseguir rendimientos especulativos concentrados. La mayoría de las carteras tienen demasiadas fichas en la cesta estadounidense, lo que las deja expuestas a un grupo muy reducido de consumidores acomodados. Implicaría mover activamente el capital hacia mercados desarrollados globales donde las valoraciones puedan ofrecer un mejor colchón. El rendimiento superior a largo plazo depende a menudo de incorporar este tipo de protección frente a las caídas, mediante una diversificación activa, antes de que se consolide el cambio general del mercado.

Quedarse al margen y esperar a que esto pase probablemente acabará en un desastre.


SpaceX sale a Bolsa: “Mind the Gap!”. Ángel de la Fuente. Socio en Proaltus Capital Partners y ‘trustee’ de Fundación Hermes.

Por fin llegó la hora de la salida a Bolsa de SpaceX, que empezará a cotizar en el Nasdaq a un precio fijo de 135 dólares por acción, lo cual implica una valoración de aproximadamente 1,77 billones de dólares. Por poner las cosas en contexto: la compañía generó 18.700 millones de dólares de ingresos en 2025, lo que sitúa la ratio precio/ventas implícito por encima de 90 veces. Las pérdidas se han disparado: de un beneficio de 791 millones de dólares en 2024, la compañía pasó a una pérdida de 4.900 millones en 2025, en gran parte porque el 76% de su inversión en capital (unos 40.000 millones de dólares anuales) se destina ahora a infraestructura de IA en lugar de a cohetes. SpaceX está levantando 75.000 millones de dólares y su valoración se ha más que duplicado desde diciembre.

La novedosa estructura de precio fijo resulta llamativa y merece un análisis. El book building tradicional de los IPO permite un proceso de “descubrimiento” de precio: es decir, el mercado (los inversores) le dice a la compañía cuánto vale (cuánto están dispuestos a pagar por acción). Un precio fijo no funciona así: al contrario, la compañía (en este caso, Elon Musk) le dice al mercado cuánto ha decidido que vale, e invita al público a comprar acciones pagando ese precio. Si el mercado de renta variable corrige, una operación a precio fijo conlleva más riesgo (para el comprador) del que sus defensores suelen reconocer. No hay un colchón de seguridad a la baja que permita el ajuste del precio final.

SpaceX es la primera de las tres megasalidas a Bolsa que se aproximan este año. Anthropic ha presentado una solicitud de IPO para el cuarto trimestre con una valoración que ronda los 965.000 millones de dólares, lo que implicaría haber duplicado su valoración en aproximadamente dos meses. OpenAI levantó recientemente 122.000 millones de dólares con una valoración de 852.000 millones, y también avanza hacia su IPO.

Fondos captados

En conjunto, las tres megacolocaciones podrían exigir al mercado absorber unos 200.000 millones de dólares, una cifra que supera el total de fondos captados en las IPO en Estados Unidos por todas las operaciones superiores a 50 millones de dólares entre 2022 y el primer trimestre de este año.

Cuando las compañías más valiosas del mundo están captando capital a este ritmo mediante la emisión de acciones, es razonable preguntarse qué opinan sus fundadores sobre sus propias valoraciones. Ellos (que son quienes mejor conocen sus compañías) están vendiendo, y el mercado (usted) está comprando.

La historia sugiere que esta asimetría de información rara vez termina bien para el lado que tiene menos información.


La calma de Lagarde enfría un segundo aumento de tipos en Julio. Andrés Stumpf. Financial Times.

El Banco Central Europeo (BCE) no está nervioso. La autoridad monetaria observa con calma la evolución de los acontecimientos que tienen al mundo entero en tensión y ajusta su política monetaria en consecuencia. Sin embargo, por el momento no teme que la inflación se le descontrole.

Christine Lagarde, presidenta del BCE, señaló ayer que el Consejo de Gobierno había optado de forma unánime por elevar el precio del dinero ante el shock de los precios de la energía derivado de la guerra de Irán. La banquera central calificó ese movimiento de “ajuste calibrado” e indicó que, si no se hubiera llevado a cabo, las proyecciones macroeconómicas habrían apuntado a una inflación alejada del objetivo incluso a medio plazo, algo que no podían tolerar.

Lagarde quiso dejar claro que la necesidad de subir los tipos de interés no supone necesariamente que el BCE haya entrado en un ciclo de alzas rápidas como el experimentado durante la última ola de inflación, cuando los precios se elevaron por encima del 10%. La presidenta del BCE descartó que la situación requiera ahora mismo movimientos contundentes aunque especificó que están “monitorizando atentamente la situación”.

Tranquilidad al mercado

La calma transmitida por Lagarde ha enfriado las apuestas sobre una nueva subida de los tipos de interés que pudiera llegar ya en la reunión de julio, la siguiente en el calendario de la autoridad monetaria. La experiencia de crisis previas ha llevado a los inversores a confiar en que la presidenta del BCE hará lo que sea necesario para estabilizar la inflación.

Al mismo tiempo, creen en que si señala que es momento de extremar la vigilancia, pero no hace falta realizar movimientos contundentes, así será como obrará.

El BCE parece haber optado por un camino intermedio entre mirar hacia otro lado ante una inflación causada por factores externos y golpear a la economía con unas condiciones de financiación mucho más duras que obliguen a los precios a contenerse a costa del crecimiento. Todo apunta a que, tras haber recalibrado la política monetaria a la nueva realidad de una inflación más elevada, el BCE se dará tiempo para valorar los datos y ver cómo están calando los altos precios de la energía en el resto de productos.

Lagarde destacó que “el aumento de los precios de la energía hará que la inflación siga aumentando durante el verano y la mantendrá claramente por encima del objetivo hasta el primer semestre de 2027. Este incremento tendrá también un impacto sobre la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios”. Al mismo tiempo, destacó que “todavía no estamos viendo el efecto de segunda ronda, algo que sería atribuible en gran medida a los salarios”.

La incertidumbre generalizada podría contener las negociaciones de revisión salarial pese a que algunas empresas se vean obligadas a subir los precios de venta por un encarecimiento de las materias primas. Ante la posibilidad de deterioro económico, el BCE anticipa “moderación del crecimiento de los salarios a lo largo del año”.

Esa vigilancia de los salarios es otro de los motivos que invita a pensar en la cumbre monetaria del 23 de junio como una cita de transición para el BCE. En esa fecha, la institución con sede en Fráncfort contará con pocos datos más de los que ya maneja ahora, mientras que en septiembre habrá mucha más información sobre la mesa del Consejo de Gobierno.

La autoridad monetaria se deja todas las opciones abiertas, una postura flexible que se hace necesaria ante la elevada incertidumbre. Sobre todo teniendo en cuenta que la clave de la evolución de la inflación y la decisión final de subir más los tipos depende de la evolución de la guerra en Irán, un conflicto externo e impredecible.

Lagarde, además, cuenta con la importante cita del foro de bancos centrales que celebra cada año en Sintra, un evento en el que realiza varias intervenciones. De ser necesario, la congregación en Portugal podrían servir de excusa para modular las expectativas del mercado, como ya ha ocurrido en ediciones pasadas.

Más subidas de tipos

Pero que las subidas de los tipos de interés no se den de forma apresurada en reuniones consecutivas no quiere decir que los banqueros centrales europeos consideren que la situación quede zanjada con el alza de 25 puntos básicos de ayer. Las proyecciones de inflación contemplan –para todos los escenarios valorados– entre una y dos subidas del precio del dinero más para este año.

Teniendo en cuenta que el BCE camina sobre el alambre a la hora de cumplir en el largo plazo con su objetivo de inflación del 2%, cumplir con el endurecimiento de la política monetaria que las proyecciones toman como dado parece una absoluta necesidad.

Con la misma contundencia con la que enfatizó que no necesariamente se entraba en un ciclo de subidas de tipos, Lagarde también defendió que el alza del precio del dinero “no es preventiva ni por seguridad”. El BCE ha subido los tipos de interés porque la evolución de la inflación ha empeorado y volverá a hacerlo sin dudar en caso de que siga alejándose del objetivo marcado en su mandato.


Una reversión radical del Brexit es poco realista e innecesaria. Martin Wolf Financial Times.

Hace una semana asistí a una gran conferencia organizada por el Cercle d’Economia en Barcelona. En varias ocasiones, los participantes, en su mayoría empresarios, me preguntaron si Reino Unido se reincorporaría a la UE. Mi respuesta fue la misma que di el 10 de diciembre de 2023 en mi columna Reino Unido no se reincorporará a la UE en décadas, si es que alguna vez lo hace. El Brexit fue un error; pero no, no se puede revertir. Heráclito dijo que “no se puede entrar dos veces en el mismo río”.

La Unión Europea y Reino Unido no pueden volver a la situación anterior a junio de 2016. Además, el intento de reincorporación supondría un gran derroche de energía para ambas partes. Sobre todo, es innecesario.

Pensé que el Brexit sería un gran error. Lo que ha sucedido desde entonces no ha hecho que parezca mejor en absoluto. ¿El resultado ha sido una economía dinámica, un país satisfecho con la decisión o una drástica reducción de la inmigración? No, en ninguno de los casos. Hoy, el país está más dividido políticamente y es más pobre de lo que habría sido de otro modo. Además, dista de estar satisfecho con su decisión.

La mayoría de los problemas eran predecibles. Pero algunos se deben a que el mundo se ha movido en una dirección hostil al Brexit. En 2016, la idea de un “Reino Unido global” no era tan absurda como lo es hoy, con la globalización en retroceso, unos Estados Unidos poco fiables, una Rusia en guerra en Europa y una China aún más autocrática y mercantilista. Europa no es sólo el hogar de Reino Unido. La Unión Europea sigue siendo su socio económico más importante: en 2025, el 45% del comercio británico de bienes se llevó a cabo con la Unión Europea.

Aun así, un regreso crearía nuevos problemas de gran seriedad. Sin duda, sería necesario otro referéndum, que sería sumamente divisivo y reavivaría el resentimiento. Luego, habría que iniciar nuevas negociaciones. Además, las condiciones de adhesión serían distintas a las vigentes cuando Reino Unido se marchó.

Cláusulas

Es muy improbable que esta vez hubiese sobre la mesa cláusulas de exclusión voluntaria. Todo esto agotaría una legislatura en Reino Unido. Esto no sólo desviaría la atención de otras prioridades nacionales. Lo mismo ocurriría en la propia Unión Europea, que se enfrenta a desafíos económicos y de seguridad mucho más importantes. Además, la Unión Europea podría preguntarse, con razón, si Reino Unido volvería a cambiar de opinión.

Heráclito tenía razón. Afortunadamente, existe una alternativa: llamémosla la “opción suiza”, es decir, un conjunto de tratados que abarcan los aspectos más importantes de la relación. Como señaló Anton Spisak en un estudio sobre el último acuerdo UE-Suiza para el Centro para la Reforma Europea, el resultado es bastante complejo. Pero podría ser viable.

Sin entrar en detalles explícitos, parece claro que Reino Unido necesita estar lo más alineado posible con la política comercial de la Unión Europea y el mercado único.

También debe participar lo más plenamente posible en las políticas de la Unión Europea en materia de seguridad, ciencia, educación, finanzas y fitosanidad. El precio de no ser miembro sería que Reino Unido se limitaría a acatar las normas. Pero los supuestos beneficios de la autonomía han resultado ser exagerados. Preferiblemente, en mi opinión, Reino Unido se uniría a la unión aduanera, las zonas de libre comercio de la UE y el mercado único. También realizaría contribuciones financieras a programas esenciales de la UE.

Obstáculos

El obstáculo más evidente sería la necesidad de aceptar la libre circulación de trabajadores. Sin embargo, existen tres razones por las que esto debería ser menos problemático que antes del Brexit.

La primera es que resulta evidente que la migración deberá continuar: la demografía de Reino Unido así lo exige. La segunda es que las dos principales razones de la afluencia de inmigrantes de la Unión Europea antes del Brexit –la ampliación hacia el Este y la crisis de la eurozona– ya son cosas del pasado. La tercera es que es evidente que los inmigrantes de la Unión Europea se han integrado en Reino Unido con relativa facilidad. Además, es poco probable que se produzca una nueva ampliación importante, salvo quizás en el caso de Ucrania. ¿Sería tan difícil?

La gran ventaja de este modelo es que no requeriría otro referéndum. Sí, sería complejo negociarlo y generaría fricciones. Pero también consolidaría aún más la que probablemente seguirá siendo la relación más importante de Reino Unido. ¿Volverá la antigua relación con Estados Unidos, incluso después de que Donald Trump deje el cargo? Lo dudo. Si lo hiciera y esta nueva relación con la Unión Europea no funcionara, podría modificarse.

Si, por otro lado, funcionara bien en las próximas décadas, la decisión de reincorporarse podría tomarse desde una plataforma mucho mejor y más consolidada que la actual, pero también después de que el país haya vivido la experiencia del Brexit. Ahora conocemos la realidad. El Brexit ya no es sólo una promesa.

No podemos revertir el Brexit de forma sensata a corto o medio plazo. Pero tampoco hay razón para quedarnos donde estamos. En estos tiempos nuevos y difíciles, Reino Unido debe volver a acercarse a sus socios europeos. Debe hacerlo, poco a poco y con cuidado.


Europa después de la guerra de Irán: el coste de reaccionar tarde. Rafael Pampillón. Profesor de la Universidad CEU-San Pablo y del IE Business School.

Durante las últimas décadas, Europa construyó su modelo económico sobre varios pilares fundamentales: energía barata, cadenas de suministro optimizadas, libre comercio, protección militar estadounidense. Y la convicción de que una globalización cada vez más integrada reduciría los conflictos entre países. Las empresas producían donde los costes eran menores y vendían en mercados globales cada vez más conectados y abiertos. Ese mundo ya no existe.

Desgraciadamente, hoy Europa está preocupada por el elevado precio del petróleo, del gas y de los fertilizantes, las dificultades en las cadenas de suministro, en un mundo cada vez más fragmentado y polarizado. Y, además, debe prestar atención al rearme, el envejecimiento de su población, los aranceles de Donald Trump y la dificultad de alcanzar tecnológicamente a China y Estados Unidos.

El precio del petróleo no está por las nubes, pero tampoco ha vuelto a la normalidad. Y eso basta para mantener tensionada a buena parte de la economía europea. Aerolíneas, transportistas, sectores industriales y agricultores siguen trabajando con unos costes energéticos muy altos.

El comienzo de la guerra de Ucrania mostró hasta qué punto Europa dependía del gas ruso. Ahora Oriente Próximo nos recuerda que Europa sigue siendo extremadamente sensible a cualquier alteración de los precios internacionales de la energía.

España tampoco está a salvo de esta crisis. Aunque el peso de las renovables es cada vez mayor, seguimos importando gran parte de la energía que consumimos. Y una economía como la española, basada en el turismo y en el transporte, es especialmente sensible a los costes energéticos.

Los 100 millones de turistas y el ‘efecto refugio’

España, como consecuencia del conflicto, podría alcanzar este año el récord de 100 millones de turistas extranjeros. Pero el turismo también se enfrenta a riesgos importantes. El encarecimiento de los vuelos por el mayor precio del queroseno podría frenar la demanda turística. También por el bajo crecimiento de nuestros tres principales mercados emisores Reino Unido, Francia y Alemania. Viajar será más caro, y muchas familias recortarán gasto vacacional si, con la mayor inflación, pierden poder adquisitivo.

Al mismo tiempo, España podría beneficiarse del llamado efecto refugio. Cada vez que Oriente Próximo o el Mediterráneo oriental atraviesan episodios de tensión, parte del turismo internacional se desplaza hacia destinos percibidos como más seguros. Ya ocurrió tras las primaveras árabes, y después de distintas crisis en Turquía o Egipto. En un mundo cada vez más inestable, la seguridad se está convirtiendo en un activo económico de enorme valor.

España afronta esta situación con una ventaja que pocos países poseen: la rentabilidad. Aquí el turista permanece más tiempo, gasta más dinero y consume más servicios que, por ejemplo, en Francia. España vive, sobre todo, del turismo vacacional y de larga estancia, con un impacto económico muy importante.

El turismo nacional e internacional representa el 15% del PIB, y sostiene millones de empleos. La calidad hotelera, las infraestructuras, la conectividad aérea y la profesionalización del sector sitúan, además, a España entre los países más competitivos del mundo en turismo.

Más gasto militar y más deuda

La gran consecuencia económica de la guerra del Golfo no será solo energética. Será fiscal.

Europa está entrando en una nueva era de gasto militar. Y no parece una situación pasajera. La OTAN presiona para elevar el esfuerzo en defensa. Alemania ya ha iniciado un rearme histórico. Francia acelera sus inversiones estratégicas. Polonia está disparando su presupuesto militar. Y España, aunque más lentamente, también tendrá que aumentar el gasto.

Durante años, el continente europeo pudo dedicar enormes recursos al Estado del bienestar, pues Estados Unidos garantizaba gran parte de la seguridad occidental. Ese dividendo de la paz está desapareciendo. Washington está priorizando cada vez más sus propios intereses estratégicos nacionales frente al mantenimiento del viejo orden internacional, surgido tras la Guerra Fría.

Europa ha descubierto, demasiado tarde, hasta qué punto dependía, a la vez, de la energía rusa, de la protección militar estadounidense y de la tecnología norteamericana y china.

El problema es que Europa pretende ahora financiar, simultáneamente, transición ecológica, digitalización, envejecimiento poblacional, defensa y protección social. Todo ello con bajo crecimiento económico, elevada deuda pública y una productividad mediocre. Las cuentas simplemente no salen.

Por eso cada vez más economistas empiezan a hablar de una etapa de austeridad encubierta: más impuestos, menos margen presupuestario y un progresivo deterioro de algunos servicios públicos. Un ejemplo es España.

En un momento en que los gobiernos europeos están más endeudados y Bruselas vuelve a exigir disciplina presupuestaria, el margen para amortiguar otro shock energético es mucho menor.

La brecha tecnológica

Pero quizá el problema más inquietante no sea energético ni militar, sino tecnológico.

Mientras que Estados Unidos domina la inteligencia artificial, la computación avanzada, el sector aeroespacial y las grandes plataformas digitales, y China acelera su capacidad industrial y tecnológica, Europa sigue atrapada entre regulaciones, fragmentación política y exceso de burocracia.

Además, Estados Unidos y China ya no compiten únicamente por crecimiento económico o liderazgo comercial. Compiten por el dominio tecnológico, industrial, militar y estratégico del siglo XXI. Y Europa corre el riesgo de quedarse atrapada entre ambos gigantes.

La guerra de Irán vuelve a mostrar hasta qué punto la tecnología se ha convertido en un factor central del poder económico y militar. Drones, ciberseguridad, satélites, semiconductores, biotecnología y sistemas energéticos avanzados están redefiniendo la geopolítica. Y Europa se está quedando atrás, muy atrás.

El continente tiene excelentes universidades, ingenieros brillantes y grandes empresas industriales. Pero carece de gigantes tecnológicos comparables a los estadounidenses o chinos. Airbus y la holandesa ASML siguen siendo la gran excepción que confirma la regla.

La consecuencia es evidente: Europa depende cada vez más de tecnologías desarrolladas fuera de sus fronteras. Y esa dependencia tiene un coste.

Inflación y BCE: el regreso de los viejos fantasmas

Los efectos de la guerra también están alterando el rumbo de los bancos centrales.

El BCE se enfrenta al dilema que ya apareció en los años setenta (crisis de 1973 y de 1979): ¿cómo combatir una inflación impulsada por el precio de la energía sin destruir el crecimiento económico?

Porque los precios del petróleo y del gas se mantendrán altos. Y, como consecuencia, la inflación europea seguirá repuntando en un contexto de debilidad económica. Es decir, el peor escenario posible: la estanflación. Y Europa conoce bien ese problema. Crecimiento débil, productividad estancada y precios altos forman una combinación políticamente explosiva.

El problema podría agravarse todavía más en España por la retirada paulatina de buena parte de las medidas antiinflacionistas, aprobadas tras el inicio de la guerra entre EEUU e Irán.

Una larga recuperación

La gran incógnita, sin embargo, sigue siendo la duración de las consecuencias del conflicto del Golfo Pérsico. Porque las guerras económicas dejan cicatrices que permanecen incluso después del alto el fuego.

Aunque se alcanzara un acuerdo con Irán, los efectos no desaparecerían automáticamente. Habría una paz endeble. Por eso los seguros marítimos seguirían siendo muy caros. Las empresas tendrían que seguir pagando primas de riesgo elevadas. Los mercados energéticos continuarían incorporando incertidumbre.

Las economías europeas tardarían años en adaptarse a este nuevo escenario. Insisto: sería un mundo menos globalizado, más polarizado, más politizado, más fragmentado, más inseguro y más caro.

Durante décadas, Europa vivió convencida de que había llegado el fin de la Historia (Fukuyama dixit). Y de que se avanzaba hacia una integración económica creciente. Pero las decisiones de Trump, la guerra de Ucrania y ahora la escalada con Irán han destruido esa idea.

Y quizá la gran lección sea precisamente ésa: el verdadero coste de estas guerras no es solo el petróleo, la inflación o el debilitamiento del crecimiento económico. Es el del final de una época. De un mundo en el que Europa creía que la prosperidad, la globalización y la estabilidad geopolítica formaban parte del paisaje natural de las democracias occidentales.

Europa ha descubierto, demasiado tarde, que la paz, la energía barata y la protección estadounidense no eran derechos adquiridos, sino anomalías históricas. Como advirtió Heráclito hace más de dos mil años, lo único verdaderamente permanente es el cambio.


¡Buen fin de semana!

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