Comentario de mercado viernes 5 de Junio del 2026.

Cuando todavía no se ha resuelto el conflicto en Irán vuelve otro frente de incertidumbre conocido, los aranceles

En el frente geopolítico optimismo después de unas nuevas declaraciones ayer de Trump apuntando a que Estados Unidos e Irán se encuentran ya en la fase final de las negociaciones para alcanzar un acuerdo. Estas declaraciones reforzaron las expectativas de una posible desescalada en Oriente Próximo y contribuyeron a una nueva caída del precio del petróleo, con el Brent retrocediendo hasta niveles similares a los observados a comienzos de la semana. Esta semana también ha sido llamativa la toma de beneficios que se vivió ayer en el sector de semiconductores de la Bolsa americana, tras los malos resultados de Broadcom que cayó un 12,5% y arrastró al índice SOX de Filadelfia (Philadelphia Stock Exchange Semiconductor Index) un -2,1%.

Precio del petróleo Brent durante el 2026:

Sobre el terreno, esta semana, continuaron las tensiones militares tras nuevos ataques estadounidenses contra instalaciones de radar y control de drones iraníes después del derribo de un dron de Estados Unidos. El martes la tensión geopolítica volvió a intensificarse durante la noche después de que Irán lanzara ataques contra distintos objetivos en Oriente Próximo, incluyendo infraestructuras y posiciones en Arabia Saudí y Dubái. Por su parte, Estados Unidos respondió con nuevos bombardeos sobre la isla iraní de Qeshm, un enclave especialmente estratégico por su proximidad al estrecho de Ormuz. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señaló que el líder supremo iraní continúa manteniendo comunicación con Washington tanto por escrito como a través de intermediarios, sugiriendo que, pese a la escalada militar, las negociaciones diplomáticas no se han roto completamente. Según el Wall Street Journal Trump habría comunicado en privado a sus asesores que pondría fin al actual alto el fuego si tropas estadounidenses resultasen atacadas, aunque, por ahora, estaría dispuesto a tolerar enfrentamientos limitados para evitar una guerra regional de mayor escala. Según fuentes de Reuters, Israel y Líbano alcanzaron un acuerdo para implementar formalmente el alto el fuego, en un paso que busca reducir la intensidad de los enfrentamientos registrados durante las últimas semanas.

Desde Bloomberg Economics revisaban esta semana sus proyecciones de deuda a nivel global para recoger el impacto de la guerra en Irán y la presión que está teniendo en las dinámicas de la deuda pública. Una caída del crecimiento, mayores costes por la subida de los precios de la energía y los incrementos del gasto en defensa, unidos a las previsibles subidas de tipos de los bancos centrales para combatir la inflación conducirán a mayores niveles de deuda.

Desde el punto de vista corporativo a comienzo de semana ha sido noticia Softbank, primero porque desbancó a Toyota como la compañía más grande por capitalización en Japón, después de 20 años siendo Toyota la primera, y segundo, porque Softbank anunció planes para invertir 75.000 millones de euros en inteligencia artificial en Francia.

Además, dos empresas líderes coreanas (SK Hynix y Samsung), han alcanzado niveles récord en Bolsa ante noticias que apuntan a que el CEO de Nvidia viajará a Corea esta misma semana para cerrar nuevos acuerdos. Unas reuniones previas a la celebración de Computex, una de las ferias líder en Asia para la industria informática, donde los gigantes del sector y startups presentan sus innovaciones en hardware, inteligencia artificial (IA) y semiconductores (se celebra en Taipéi esta desde el martes pasado hasta hoy). Por otro lado, Nvidia ha anunciado su entrada en el mercado de ordenadores portátiles con su nuevo «RTX Spark Superchip«, desafiando el dominio de Intel y AMD. Un nuevo producto, que combinaría CPU y GPU, diseñado especialmente para la era de la IA y promete ofrecer un rendimiento excepcional.

Alphabet anunció este martes su intención de captar 80.000 millones de dólares a través de ampliaciones de capital para financiar su agresiva estrategia de expansión en infraestructura de inteligencia artificial, cuenta con el apoyo público de uno de sus principales inversores, Berkshire Hathaway que pondrá 10.000 millones de dólares Además Anthropic publicó su folleto de salida a bolsa, adelantándose a Open AI, y recordando que, en la última ronda de financiación privada, la compañía se valoró en 965.000 millones de dólares. (Anthropic confidentially files IPO prospectus with SEC, landmark deal).

La OPV de SpaceX será la más grande de la historia, y las 3 próximas salidas de Bolsa (Anthropic, OpenAI y SpaceX) superarán todas las salidas a bolsa que hubo en la burbuja puntocom entre 1995 y el 2000 (Ajustado por inflación). El tamaño de la colocación del 4% del capital de SpaceX será de 75.000 millones de dólares, valorando la compañía en unos 2 billones de dólares, lo que supone un múltiplo de valoración de 90 veces las ventas del 2025!! En la salida a Bolsa de SpaceX trabajan 23 bancos de inversión que se repartirán 500 millones de dólares en comisiones, y esta mañana Goldman Sachs publicaba un informe en el que preveía que el área de IA de SpaceX multiplicaría sus ingresos por 100 veces en 2030 hasta los 322.000 millones de dólares… no creo que en esas previsiones tenga nada que ver que Goldman es Lead manager de la colocación… 😊 (https://www.reuters.com/business/media-telecom/goldman-sachs-expects-spacexs-ai-revenue-surge-100-fold-by-2030-ft-reports-2026-06-04/).

Las estimaciones de Beneficios del S&P 500 de los analistas continúan subiendo para los próximos trimestres, los analistas se ven por detrás del ciclo y van subiendo estimaciones trimestre a trimestre… de hecho normalmente los analistas suelen rebajar sus previsiones en los dos primeros meses del trimestre, pero en este trimestre las han subido…

La euforia impulsada por la IA está llevando a las acciones estadounidenses a nuevos máximos, pero las señales de alerta clásicas advierten que seguirá la volatilidad. La prima de riesgo de la renta variable estadounidense frente a los bonos del Tesoro se ha desvanecido, debido a unas valoraciones excesivas, mientras que el indicador de Buffett advierte de que el mercado bursátil está extremadamente sobrevalorado en relación con la economía. Se está pendiente de la Reserva Federal por un posible giro hacia subidas agresivas de los tipos de interés, una medida que ha provocado colapsos del mercado en el pasado. Sin embargo, a diferencia de la era de las puntocom de finales de los 90, el apalancamiento como porcentaje de la capitalización bursátil se encuentra muy por debajo de los niveles de estrés históricos.

El indicador de Confianza de los CEOs del Conference Board vuelve a territorio negativo en Estados Unidos, el 56% de los CEOs encuestados piensa que la Inteligencia Artificial tendrá un impacto moderado en su industria en los próximos dos años. (US CEO Confidence).

Interesante esta semana el análisis de Renta 4 Banco desde el punto de vista técnico de la Bolsa americana. El S&P500 sigue marcando récords históricos, marcando la novena semana consecutiva al alza, revalorizándose más de un 20% desde los mínimos del 30 de marzo. Desde 1950 el selectivo americano nunca ha marcado un máximo anual en junio, por lo que, de asistir a nuevos máximos históricos en este mes, habríamos de esperar nuevos en los meses siguientes.

Según el análisis de Renta 4, los datos siguen hablando de subidas adicionales durante el resto del año, pese a puntuales correcciones. En la tabla inferior de Waynewhaley se muestra cómo desde 1950 en el 86% de las ocasiones (24 de 28) en las que se ha marcado un máximo de 12 meses en mayo, el resto del año (junio a diciembre) ha sido positivo (mediana +8,54%).

En la misma línea, desde 1950, cuando el S&P500 ha obtenido ganancias superiores al 8% en las 100 primeras sesiones del año (hasta el pasado 27 de marzo). En el 87% de las ocasiones (21 de 24) el resto del año también ha sido positivo (mediana +11,45%). Nótese que en dos de las tres ocasiones en las que el comportamiento fue negativo, apenas lo fue (-0,43% y -0,37%).

Los datos históricos siguen hablando de ser compradores en correcciones y de no esperar grandes tomas de beneficio. En la tabla inferior mostramos comportamientos históricos 100% positivos del S&P500, sugiriendo la probabilidad de precios por encima de 7.589 puntos para mediados de julio y en el peor de los casos, encima de 7.371 puntos para la misma fecha.

La variación porcentual del S&P 500 en dos meses superó el 16% esta semana, algo que sólo ha pasado 4 veces antes desde 1945, históricamente esto ha ocurrido cuando el mercado se recupera de una fuerte caída o un mercado bajista, o bien antes del gran desplome bursátil de 1987.

El precio del Bitcoin solía tener una correlación muy alta con el comportamiento de las compañías de semiconductores, pero en este último rally del sector tecnológico el Bitcoin se ha quedado…

Esta semana Alliance Bernstein publicaba un informe en el que defendía que el Nasdaq 100 está barato y recomendaba sobreponderarlo, el Nasdaq 100 ha subido un 33% desde final de marzo, la mayoría de analistas debate más bien si este sector afronta una burbuja o, en el mejor de los casos, descuenta con optimismo los beneficios futuros que puede generar la inteligencia artificial (IA). Pero los analistas de Alliance Bernstein han concluido en un informe que “el sector tecnológico está barato, incluso después del rally, ese análisis se basa en una ratio en la que Bernstein compara el PER de las tecnológicas de Wall Street con el del resto de la Bolsa. A 31 de mayo, ese diferencial es de 1,2 veces, relativamente alto respecto a la pasada década, pero muy lejos de las 2 veces que alcanzó antes del pinchazo de la burbuja tecnológica en 2000. Bernstein admite que ese PER anticipa un aumento “explosivo” en los beneficios del sector, como resultado del desarrollo de la IA. Los analistas descuentan un crecimiento anual de ganancias del 23% en los próximos cinco años, ritmo que, esta vez sí, es similar a las previsiones anteriores al colapso de principios de siglo. A juzgar por el peso actual de las tecnológicas en el S&P 500 (más del 40% sobre la capitalización total, antes de que salgan a Bolsa valores como SpaceX), los inversores parecen compartir esos argumentos, pero no parece existir mucho más recorrido. Pero Bernstein da una razón más para su apuesta por la bolsa americana y el Nasdaq. “Sea cual sea el crecimiento que traiga la IA, los mercados estadounidenses se beneficiarán más que otros. Parte de la distinción puede ser por el simple hecho de que las empresas estadounidenses pueden despedir empleados más rápido”.

La encuesta semanal de AAII (American Association of Individual Investors) muestra un incremento de la exposición a Renta variable en detrimento del efectivo (cash) por parte de los inversores minoristas (Asset Allocation Survey | AAII).

Por otro lado, el índice de sentimiento Alcistas menos Bajistas (Bulls minus Bears Index) está en territorio muy neutral.

AAII Bulls minus Bears Index desde 1996

La inflación en la eurozona continúa subiendo, impulsada principalmente por los precios de la energía, aunque los datos recientes no fueron tan malos como se temía. El BCE probablemente realizará una única subida de 25 puntos básicos en junio, llevando el tipo de referencia al 2,25%. La presión inflacionaria directa del petróleo está disminuyendo, ya que los precios del crudo han tocado techo. Sin embargo, las encuestas empresariales muestran la intención de trasladar los costes, lo que podría generar efectos indirectos. El crecimiento económico débil reduce la probabilidad de efectos de segunda ronda, especialmente en los salarios. El BCE prevé un crecimiento salarial moderado del 2,5%, compatible con una inflación del 2%. Se espera que la inflación toque un máximo cercano al 3,5% en verano y vuelva al 2% en 2027.

Inflación en la eurozona desde Enero del 2020 (Actual de Mayo 3,2%):

Tras la venta masiva de acciones de software, la ciberseguridad ha experimentado un rebote del 60% desde mediados de abril. Los proveedores de IA han adoptado un tono más colaborativo que de confrontación, reduciendo los temores de disrupción. Además, los resultados empresariales superaron expectativas, cortando la narrativa más negativa. Parte del repunte se explica por la cobertura de posiciones cortas tras las sorpresas positivas. La ciberseguridad es un servicio crítico, más aún en la era de la IA por lo que la visión del banco sigue siendo “constructiva” a largo plazo, aunque pueda producirse una consolidación a corto, de hecho estos dos últimos días el índice ha corregido un 7,50%.

S&P 500 Software Index Último mes (+9,21%):

Importante esta semana:

Ayer Trump afirmó que Estados Unidos ha eliminado a gran parte de la cúpula dirigente iraní y que no necesita la ayuda de Europa para garantizar la seguridad en el Estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, insistió en que las negociaciones con Teherán continúan avanzando de forma positiva, aunque reiteró que cualquier ataque contra tropas estadounidenses provocaría una reanudación inmediata de las hostilidades. Según Trump, los dos pilares fundamentales de un eventual acuerdo siguen siendo impedir que Irán obtenga armas nucleares y garantizar la reapertura estable del Estrecho de Ormuz.

Hezbolá rechazó ayer la posibilidad de un alto el fuego parcial con Israel y afirmó que cualquier acuerdo de cese de hostilidades debe abarcar a todo el territorio libanés y no limitarse únicamente al conflicto entre ambas partes. La organización considera insuficientes las propuestas que se están discutiendo actualmente y mantiene una postura exigente respecto a las garantías de seguridad para Líbano.

Ayer Zelenskyy, publicó una carta abierta en la que propone mantener una reunión directa con Putin con el objetivo de explorar una vía para poner fin al conflicto. (https://www.thetimes.com/world/russia-ukraine-war/article/zelensky-putin-meeting-end-ukraine-war-8r3h5gfqz).

El miércoles se publicó el Libro Beige de la Fed que confirma el escenario de estanflación latente apuntando además a la incapacidad de algunos sectores para trasladar el incremento de costes energéticos y logísticos al cliente final lo que llevará a una bajada de márgenes, principalmente en aquellas compañías cuyo poder de fijación de precios está viéndose limitado, así como a un mercado laboral estadounidense que muestra un estancamiento estructural.

La administración Trump propuso nuevos aranceles del 10% sobre importaciones procedentes de la Unión Europea y otros socios comerciales tras una investigación relacionada con trabajo forzoso en determinadas cadenas de suministro (sección 301, sobre prácticas comerciales desleales), mientras que países como China o India afrontarían gravámenes aún mayores, del 12,5%.

Trump dijo el martes que un memorando de entendimiento (MoU) con Irán podría alcanzarse “durante la próxima semana”, al tiempo que describe como “productiva” una conversación con Benjamin Netanyahu y asegura haber mantenido contactos para detener completamente los intercambios de fuego con Hezbolá. Sin embargo, Netanyahu advirtió que Israel continuará atacando objetivos en Beirut (Líbano) si Hezbolá sigue lanzando proyectiles. En este sentido, Líbano afirma que Hezbolá habría aceptado una propuesta estadounidense, con nuevas negociaciones previstas para hoy.

Según el Financial Times el martes, Estados Unidos estaría considerando desplegar armamento nuclear adicional en Europa. Por su parte, el canciller alemán Friedrich Merz planea una reunión con líderes europeos antes de la cumbre de la OTAN de julio para suavizar tensiones con Trump.

El lunes el Gobierno americano anunció que reducirá los aranceles sobre equipos agrícolas, como cosechadoras y recolectoras, en un intento por aliviar los crecientes costes para los agricultores estadounidenses. Los gravámenes sobre estos bienes pasarán de un 25% a un 15% a partir del 8 de junio y permanecerán en vigor hasta finales de 2027. Con todo, la estructura de los aranceles sobre metales y productos relacionados queda configurada de la siguiente manera:

•  50% sobre los artículos fabricados total o casi totalmente de aluminio, acero o cobre.

•  15% equipos industriales de alta intensidad en metal y equipos de red eléctrica.

•  10% si el equipo de capital contiene al menos un 85% de acero o aluminio de Estados Unidos.

•  0% Los productos que contengan un 15% o menos de acero, aluminio o cobre.

En las elecciones presidenciales de 2024, más del 60% de los votantes de zonas rurales respaldaron al Partido Republicano. En este contexto, Trump no puede permitirse el descontento de este electorado a cinco meses de las elecciones legislativas midterm.

Esta semana conocimos una mejora de la confianza empresarial en las manufacturas de Estados Unidos. Sorprendió positivamente el repunte del ISM manufacturero que en mayo se elevó a máximos de los últimos cuatro años alcanzando niveles de 54 desde el 52,7 previo y superando en un punto las expectativas. Además, esta mejora vino impulsada por un incremento de dos subíndices muy importantes que apuntan a que la parte cíclica de la economía sigue acelerándose, los nuevos pedidos subieron hasta 56,8 desde el 54,1 previo y el de empleo alcanzó niveles de 48,6 desde el 46,4 anterior y se acerca así a niveles de expansión, por encima del nivel de 50. Otro dato positivo fue que el subíndice de precios pagados que se frenó en 82,1 frente al 84,6 anterior, aunque se mantiene en niveles extremadamente elevados y acordes con repuntes fuertes de la inflación en los próximos meses.

Continuando con los datos macro americanos esta semana conocimos buenos datos de empleo en Estados Unidos, las primeras cifras conocidas elevan el optimismo y apuntan a que continúa la fortaleza del mercado laboral. En concreto, ayer conocimos la encuesta JOLTS, que superó ampliamente las expectativas y mostró que las ofertas de empleo aumentaron en 731 mil en abril hasta situarse en 7,62 millones, muy por encima de las 6,89 del mes previo y de las expectativas, situándose prácticamente en su nivel más alto de los dos últimos años. Con ello, la economía actualmente opera con una ratio de vacantes sobre desempleados de 1,03x frente al 0,95x del mes anterior, volviendo a mostrar que existe un puesto de empleo sin cubrir por cada desempleado. Otra nota positiva vino de que 9 de los 11 sectores analizados han registrado un incremento de las vacantes, algo no visto desde septiembre de 2022. Sin embargo, por el lado menos positivo, el fuerte aumento de las vacantes vino muy concentrado, dado que un 91% correspondieron al sector tan heterogéneo como servicios profesionales, mientras que sectores cíclicos, como ocio y hostelería, registraron el tercer mes consecutivo de reducción de las vacantes.

Sorprendentes declaraciones el martes del ministro del Tesoro británico que habría señalado que Reino Unido “inevitablemente” volverá a la Unión Europea.

El expresidente de la Fed, Jerome Powell, cree que la Reserva Federal se encuentra en medio de una “prueba de estrésque amenaza la fortaleza y la estabilidad de la economía más grande del mundo, y alega que los intentos de Donald Trump de destituir a los banqueros centrales socavan el estado de derecho.

Powell, quien la semana pasada retomó su cargo como gobernador de la Reserva Federal tras ocho años como presidente, declaró el domingo en Boston que la Fed está “como muchas otras instituciones [estadounidenses]… sometiéndose a una prueba de estrés”. “Si alguna administración encuentra la manera de destituir a funcionarios de la Fed por diferencias políticas, las futuras administraciones también lo harán”, añadió Powell en un discurso al aceptar el premio John F. Kennedy al Perfil de Coraje de este año. “La ciudadanía perdería la confianza en que el banco central tome decisiones pensando únicamente en el bienestar de todos los estadounidenses. La credibilidad de la Fed se vería comprometida. Esa credibilidad le permite a la Fed respaldar una economía sólida y estable.” Si bien Powell no mencionó a Trump personalmente en su discurso, el presidente estadounidense había calificado a Powell de “cabeza hueca” e “idiota” por su negativa a reducir drásticamente los tipos.

En Europa, según Bloomberg, el plan de inversión de aproximadamente 20.000 millones de euros destinado a impulsar el desarrollo de IA estaría encontrando retrasos debido a dudas sobre la demanda potencial y la viabilidad económica de algunos proyectos. Este hecho vuelve a evidenciar las dificultades estructurales de Europa para acelerar inversión en innovación, un elemento especialmente relevante dada la creciente importancia que la IA podría tener sobre productividad, crecimiento potencial y competitividad industrial en los próximos años.

En Europa, como decía más arriba, conocimos la inflación de Mayo, el IPC armonizado de la eurozona esprintó en mayo hasta el 3,2% interanual, según el dato avanzado el martes por Eurostat. Son dos décimas más que en abril y nada menos que 1,3 puntos porcentuales por encima del dato de febrero (1,9%), antes de que Estados Unidos e Irán decidieran iniciar su ofensiva militar contra Irán. Y eso se refleja en el conjunto de la cesta de la compra. Para encontrar un acelerón mayor de los precios en tasa interanual habría que remontarse a septiembre de 2023, cuando el IPC subió un 4,4%, entonces bajo los coletazos de la anterior crisis inflacionista. Ahora, con el miedo a una estanflación (crecimiento escaso, o nulo, con altos niveles de precios) las alarmas vuelven a sonar en el BCE, que al igual que en la crisis anterior, se debate entre la necesidad de volver a elevar los tipos de interés para atemperar la fiebre inflacionista y hacerlo de forma que no dañe aún más el exiguo y menguante crecimiento económico. En la reunión de política monetaria de abril, el BCE dejó los tipos como estaban, pero la subida estuvo más cerca de lo que sugiere la unanimidad con que finalmente se tomó la decisión de dejarlos congelados. De hecho, varios miembros del Consejo de Gobierno de la institución que preside Christine Lagarde aseguraron que “no se habrían opuesto a la subida de tipos” en dicha reunión “si esa opción hubiera estado sobre la mesa”. Tras el dato de IPC publicado esta semana, las quinielas para un eventual incremento de las tasas en junio (la nueva reunión del BCE está prevista para el próximo día 11) se han visto claramente reforzadas. La energía se encareció un 10,9% en mayo, después de haberlo hecho un 10,8% en abril, duplicando la subida de marzo y muy lejos de las tasas negativas que registraba en los meses previos a la guerra (un –3,1% en febrero). Los alimentos frescos también presionaron al alza, con un incremento del 4,2%, aunque el contagio de la crisis en esta parte de la cesta de la compra aún no se ha producido. De hecho, son cuatro décimas menos que en abril y una tasa de encarecimiento similar a la registrada incluso en los meses anteriores al conflicto (un +4,2% en enero y un +4,6% en febrero). También repuntó el IPC de servicios, donde los precios aumentaron un 3,5% interanual, cinco décimas más que en abril y la tasa más elevada en muchos meses, mientras que los bienes industriales no energéticos se encarecieron un 0,9%, una décima por encima del dato de abril, y los alimentos procesados, el alcohol y el tabaco lo hicieron un 1,1%, en su caso cinco décimas menos que el mes anterior. Si se descuentan los productos más volátiles (energía y alimentos frescos), la inflación subyacente aceleró al 2,3%, dos décimas más que en abril, y al 2,5% si se descuentan también el alcohol y el tabaco, lo que evidencia cierto contagio de las presiones inflacionarias a la parte más estructural de la cesta de la compra. De los 21 países del euro, la inflación general aceleró en 13 y se moderó en 8, pero ya son 18 los Estados miembros que superan tasas de IPC superiores al 3%, muy por encima del objetivo del 2% del BCE para la estabilidad de precios. Entre las grandes economías del euro, España fue el país más inflacionista en mayo, con un IPC armonizado del 3,6%, una décima más que en abril, seguido de Italia, donde los precios se encarecieron un 3,3%, medio punto porcentual más que el mes anterior. En Francia, la inflación escaló al 2,8%, tres décimas por encima de la tasa de abril, mientras que, en Alemania, por contra, los precios frenaron al 2,7%, frente al 2,9% del mes previo.

En China la actividad manufacturera se moderó ligeramente, con el PMI manufacturero de mayo pasando de 50,3 a 50, en línea con lo esperado, mientras el PMI de servicios sorprendió positivamente al pasar de 49,4 a 50,1. Otros indicadores manufactureros privados (S&P y RatingDog) mostraron una desaceleración algo menos intensa de lo esperado. También mejoró en China la confianza empresarial conocida el miércoles, que alcanza su mayor nivel desde febrero. El PMI compuesto repunta en mayo hasta situarse en niveles de 54 desde el 53,1 anterior, impulsado al alza por un dato favorable de confianza de los servicios que escaló hasta el 54,4 desde el 52,6 previo. Cifras que apuntarían a una aceleración de la actividad y que sorprenden al ocurrir en un momento en el cual los precios de la energía siguen elevados y el consumo interno no parece estar reactivándose. A pesar de ello, la lectura de los empresarios es positiva lo que podría estar adelantando un giro de la actividad.

El yuan ha recuperado terreno tras los meses de debilidad anteriores y su índice se fortalece frente a la cesta de monedas de sus socios comerciales alcanzando el nivel más alto desde septiembre de 2022, las recientes fluctuaciones del tipo de cambio del yuan sugieren que el banco central chino se siente cómodo con su fortaleza y, de hecho, esto concuerda con su reciente preocupación por la inflación importada.

En Japón el Ministerio de Finanzas reiteró que podría intervenir en el mercado de divisas “en cualquier momento y cuando sea necesario”. En este sentido, si Japón interviene agresivamente para frenar la depreciación del yen, podría incentivar repatriación de capitales desde deuda americana o europea, generando tensión en tramos largos globales.

En abril pasado el FMI alertó de que “si el conflicto en Oriente Próximo persiste y los precios del petróleo se mantienen altos durante un periodo prolongado, debemos prepararnos para tiempos difíciles”, y esta semana lo hizo la OCDE. Si en su informe de Perspectivas Económicas Intermedias presentado a finales de marzo la Organización que engloba a los países más industrializados intentaba no dejarse llevar por el pesimismo y decidía mantener en el 2,9% su previsión de crecimiento global para este año, el tiempo transcurrido desde entonces ha dado un vuelco a sus predicciones, que ahora se han desdoblado entre un escenario malo y otro aún peor. Ante el enquistamiento del conflicto en Oriente Próximo, que ya se prolonga más de tres meses, y la enorme incertidumbre que rodea el desenlace de la guerra, la OCDE ha optado por considerar dos posibles escenarios en su nuevo informe de Perspectivas Económicas, presentado este miércoles, uno en el que aún confía en un final relativamente temprano de la guerra, cuyas secuelas, sin embargo, serían importantes y duraderas pero digeribles, y otro de “perturbación prolongada, con consecuencias negativas más amplias y mucho más duraderas”.

En el primer escenario, la economía mundial aún crecería un 2,8% en 2026, una décima menos de lo pronosticado en marzo, pero muy por debajo del 3,4% registrado en 2025. Sin embargo, en la peor hipótesis, la de un conflicto que se alarga en el tiempo, el descalabro sería más que notable. “Si las perturbaciones persisten hasta bien entrado 2027 (hasta la segunda mitad del año), se prevé que el crecimiento mundial se desacelere significativamente, hasta apenas un 2,1% en 2026 y un 1,8% en 2027, lo que podría llevar a algunas economías a una recesión o cerca de ella”, advierte la OCDE en su informe.

Ese escenario sería consecuencia de un efecto negativo en cascada, una suerte de fallo multiorgánico en la economía que comenzaría con un incremento del desempleo y un pinchazo de la inversión, incluso en IA (“que consume mucha energía”, resalta el documento), así como un rebrote de las tensiones inflacionistas que, según la OCDE, podría traducirse en un incremento adicional de 0,4 puntos porcentuales este año (hasta el 4,7% de media en los países de la Organización) y de 1,3 puntos en 2027 (al 4,3%), “con presiones alcistas derivadas de los elevados precios de las materias primas parcialmente compensadas por una menor demanda final”. Esto, a su vez, traería consigo subidas de tipos y un endurecimiento de las condiciones de financiación para frenar la escalada de los precios. Sería un seísmo mundial, con consecuencias globales, pero que “podrían resultar especialmente graves para las economías en desarrollo, que cuentan con reservas energéticas limitadas, una mayor proporción de energía y alimentos en el consumo de los hogares, una capacidad fiscal restringida, redes de protección social débiles, bajos niveles de ahorro privado y monedas más frágiles”. En otras palabras, “la economía mundial vuelve a estar bajo presión” y ante una grave amenaza que puede dañar seriamente su crecimiento si la situación en Oriente Próximo no se estabiliza en las próximas semanas.

De momento, en el escenario menos pesimista, la OCDE augura un crecimiento del 2,8% este año y del 3,1% en 2027, y mantiene su pronóstico de avance del PIB de apenas el 0,8% en la eurozona en 2026, con sus principales economías creciendo a muy distintas velocidades. Así, el PIB de Alemania apenas avanzaría este año un 0,7%, aunque sería más del doble que el año anterior, pero remontaría algo el vuelo en 2027, hasta el 1,1%, mientras que en Francia el crecimiento sería muy similar este año y el que viene, un 0,7% en 2026 y un 0,8% en 2027. En Italia, la pérdida de fuelle sería aún mayor, con un alza del PIB del 0,5% este año y del 0,6% el próximo. Curiosamente, la OCDE ha mejorado en una décima su vaticinio para Italia (en marzo preveía un alza del 0,4% en 2026), mientras que, en una nueva vuelta de tuerca, ha empeorado en una décima los de Alemania y Francia.

Respecto a Estados Unidos, en su escenario menos adverso, la OCDE prevé que el PIB estadounidense crezca un 2% este año, lo mismo que anticipaba en marzo, y un 1,8% en 2027, una décima más que entonces. Mientras que, en el caso de China, su pronóstico mejora hasta el 4,5% en 2026, una décima superior a las proyecciones de marzo, y se mantiene en el 4,3% el de 2027.


¿Revuelta contra la IA? Ignacio de la Torre. Economista jefe de Arcano.

Cuando varios estudiantes universitarios abuchearon recientemente al ex CEO de Google por elogiar el potencial de la inteligencia artificial (IA), muchos interpretaron el episodio como una anécdota. Quizás sea algo más: el inicio de una reacción social frente a una tecnología que amenaza con alterar el mercado laboral, el consumo energético y la seguridad global. Por si fuera poco, la reciente Encíclica papal ha mostrado también parte del sentir y resentir cívico frente a los límites que pueda alcanzar la IA, a la que se compara con la bíblica torre de Babel.

En realidad, los movimientos de rechazo a importantes revoluciones tecnológicas han sido una constante histórica. Durante la Primera Revolución Industrial se organizó un movimiento violento, el ludita, para atentar contra las fábricas, ante el temor de que estas reemplazaran al trabajo humano. Tal fue la gravedad de la situación que el Parlamento británico tuvo que desplegar importantes contingentes de casacas rojas para proteger las fábricas, en plenas guerras napoleónicas, y aprobar la pena de muerte para castigar estos ataques. Veinticinco luditas fueron ahorcados.

La oposición a la IA se está gestando desde distintos niveles. El más obvio surge entre quienes la perciben como una amenaza directa para su futuro laboral. En este caso, el colectivo más vulnerable es el de los recién licenciados. Según algunas publicaciones académicas recientes, el despliegue de la IA entre programadores está asociado a mejoras de productividad que se traducen en niveles de contratación muy inferiores a los del pasado, lo que está haciendo aumentar el desempleo en esa profesión (Brynjolfsson, 2025). La IA no reemplaza al programador con experiencia, que ve liberadas horas de programación tediosa para utilizarlas en tareas de más valor añadido, sino al junior cuyas habilidades son similares a las que puede desplegar una herramienta como Claude. En general, se observan menores ritmos de contratación entre licenciados de otras carreras sociales, como derecho, marketing o finanzas, y, de momento, una menor incidencia en ámbitos más asociados a las ciencias de la salud, como medicina, enfermería o psicología. Con todo, es importante señalar que el deterioro del mercado laboral entre los jóvenes no puede atribuirse exclusivamente a la IA, sino que también han incidido otras variables como el trabajo remoto –que, según una publicación reciente de Lambert (2026), se asocia con mayores tasas de desempleo– y el exceso de contratación tras el COVID. Como resultado, por primera vez en mucho tiempo, los recién licenciados en Estados Unidos presentan una tasa de desempleo superior a la de la población general. A su vez, la menor demanda de recién licenciados no solo se traduce en un mayor nivel de desempleo en este colectivo, sino en salarios más bajos. Ambas dinámicas están limitando el retorno de la inversión en educación universitaria, fenómeno que está a su vez provocando intensos cambios en la enseñanza superior. A pesar de la situación, los recién licenciados con suficientes conocimientos de IA tendrán una clara ventaja en el mercado laboral, ya que las empresas los considerarán una pieza clave para acelerar su adopción.

Pero el empleo no es el único frente en el que se está gestando una reacción contra la IA. El despliegue de esta tecnología está, en general, asociado a la mayor demanda de energía. En EEUU se han dado situaciones en las que, para reducir sus emisiones, una tecnológica ha firmado contratos a largo plazo con centrales nucleares para alimentar sus centros de datos, en detrimento de los hogares, que han tenido que surtirse de energía gasística, generalmente más cara. En Irlanda el consumo de energía asociado a la IA representa ya un 20% del total, y es de esperar su demanda se duplique tanto en EEUU como en Europa en los próximos años, compitiendo contra la industria o la promoción residencial para acceder al suministro eléctrico de subestaciones.

Riesgos inconcebibles

Por último, el lanzamiento de Mythos, el modelo más avanzado de Anthropic, puede abrir la puerta a riesgos hasta ahora inconcebibles para la seguridad de empresas o infraestructuras críticas, como una central nuclear, gracias a su avanzada capacidad para encontrar vulnerabilidades hasta ahora indetectables. El uso de estas tecnologías por parte de actores maliciosos para infiltrarse en los sistemas puede comprometer la seguridad de datos críticos o incluso condicionar el normal desarrollo de actividades si se da el caso de que estas empresas/infraestructuras operen en el futuro con IA agéntica, sobre la que estos actores pudieran influir.

He escrito en EXPANSIÓN sobre los profundos riesgos de la IA, incluidos los que podrían suponer una amenaza para el futuro de la humanidad. Con todo, la historia de la tecnología en general invita al optimismo, ya que suele aportar soluciones a los problemas que plantea. Es bien conocida la historia del tractor, un robot introducido a principios del siglo XX, cuando entre el 40% y el 50% de la población activa trabajaba en la agricultura.

Al igual que las fábricas, el tractor destruyó muchos puestos de trabajo, pero también impulsó la creación de nuevas ocupaciones. Aunque pongamos el acento en la pérdida de empleos, la tecnología también los genera, de ahí que el desempleo continúe en cotas muy bajas.

Quizás la verdadera cuestión no sea si la IA destruirá empleo, sino si sabremos gestionar la transición. Los luditas perdieron su batalla contra las máquinas. La sociedad actual corre riesgo de repetir el mismo error: intentar detener una tecnología inevitable en vez de prepararse para convivir con ella.


Empleo, inmigración y productividad. Rafael Doménech y Juan Ramón García. BBVA Research.

El mercado laboral español registró un notable dinamismo durante el primer trimestre de 2026, aunque menos intenso que el observado a finales de 2025.

La ocupación aumentó entre el 0,3% trimestral desestacionalizado de la EPA y el 0,6% de los puestos de trabajo de la Contabilidad Nacional, mientras que el indicador sintético de empleo avanzó un 0,5%, tres décimas menos que en el trimestre precedente. Pese a las tensiones generadas por la guerra en Irán, los registros de afiliación disponibles hasta mediados de mayo anticipan una recuperación del ritmo de creación de empleo en el segundo trimestre.

Sin embargo, el crecimiento del empleo no es la única dimensión que caracteriza el desempeño del mercado laboral. En el primer trimestre, la población activa superó los 25,1 millones, impulsada por el crecimiento de la población extranjera en edad laboral y la recuperación de su tasa de actividad hasta el 70,3%, en contraste con el descenso de la participación de la población española hasta el 56,5%.

En una economía marcada por el envejecimiento demográfico y escasez de mano de obra en determinadas ocupaciones, esta aportación resulta cada vez más relevante.

Desde finales de 2019, la ocupación extranjera o con doble nacionalidad ha aumentado un 53%, frente al 6% de la ocupación española. En términos absolutos, la población extranjera explica casi dos tercios de la creación neta de empleo desde la pandemia.

Esta contribución ha permitido que la economía crezca sin un incremento significativo de la tasa de vacantes, que desde mediados de 2022 se mantiene en torno a 0,6 puestos por cada cien personas activas, lo que evita tensiones más acusadas en el mercado laboral.

La creación de empleo no ha venido acompañada de una mejora de las horas trabajadas, que retrocedieron un 0,3% en el primer trimestre debido a la caída del tiempo trabajado por persona ocupada. Desde finales de 2019, la jornada media se ha reducido un 2,6%, en parte por el aumento de la población ocupada ausente de su puesto de trabajo. Por su parte, el PIB por persona ocupada repuntó un 0,3%, tras un año y medio de atonía, gracias al avance del 1% de la productividad por hora trabajada. Sin embargo, desde el cuarto trimestre de 2019 el PIB por persona ocupada no se ha incrementado y la productividad por hora apenas lo ha hecho un 2,7%.

El efecto composición asociado a la inmigración sólo explica una pequeña parte de este pobre desempeño. Según nuestras estimaciones, el PIB por hora trabajada de la población extranjera o con doble nacionalidad es un 19% inferior al de la española. Sin embargo, desde 2019 ha crecido un 7,2%, frente al 3,3% registrado por esta última.

Temporalidad y horarios atípicos

La integración de la población inmigrante conlleva retos específicos. Las personas nacidas en el extranjero siguen sobrerrepresentadas en los contratos temporales y, cada vez más, en los fijos discontinuos, aunque han aumentado su presencia en el empleo indefinido. También trabajan con mayor frecuencia en horarios atípicos, especialmente los fines de semana. Esta mayor exposición se concentra en la población extracomunitaria con menor tiempo de residencia en España.

La regularización extraordinaria que está en marcha puede favorecer la formalización del empleo migrante, elevar la protección laboral y aumentar la recaudación de la Seguridad Social. No obstante, nuestras estimaciones indican un impacto macroeconómico limitado. Su efecto sobre el PIB, las horas trabajadas o las cotizaciones sociales podría ser positivo, aunque marginal. La regularización puede mejorar la asignación institucional del empleo, pero no sustituye a una estrategia más amplia de integración social, formación, vivienda e infraestructuras.

La inmigración sigue siendo esencial para sostener el crecimiento del empleo y evitar la escasez de mano de obra en muchos sectores. La regularización puede mejorar la formalización, pero su alcance macroeconómico será limitado.

El reto no consiste solo en crear más empleo, sino hacerlo compatible con una mayor productividad, con mejores condiciones laborales y con una gestión activa de la inmigración en España.


La inestabilidad de la inflación. Valerie Xiang, gestora de carteras en Man Numeric. MAN GROUP.

Cuando comenzó la guerra con Irán en febrero, los inversores esperaban que las repercusiones se mantuvieran bajo control. Cuanto más se prolonga, más necesitan prepararse para un posible choque inflacionista que podría obligar a la Reserva Federal (Fed) a volver a una política de subidas agresivas de los tipos de interés.

Nuestro modelo propietario MacroScope, que analiza regímenes históricos para interpretar las condiciones actuales, muestra que el entorno presente tiene los paralelismos más fuertes con junio de 2021 y febrero de 2017, con julio de 1999 (el punto álgido del auge de las puntocom) muy cerca. Tanto 2017 como 2021 comenzaron como expansiones saludables: uno se mantuvo benigno, mientras que la inflación se disparó en el otro. El camino que siga el resto del año depende ahora de la rapidez con que los suministros globales puedan volver a circular por el Estrecho de Ormuz.

En nuestra opinión, el modelo interpreta el entorno actual como una expansión de ciclo medio-tardío, un régimen que tradicionalmente ha tendido a preceder a una política más restrictiva y a un aumento de la inflación. Quizá sea un consuelo que actualmente se sitúe más lejos de la crisis de 2008 a 2009 y del susto de crecimiento de 2015 a 2016.

El posicionamiento sectorial y por factores del modelo (Figura 1) refleja esa cautela. Sigue favoreciendo a los valores con fuerte impulso y favorables al crecimiento, pero se está volviendo cada vez más defensivo dentro de esa orientación. En la práctica, eso significa alejarse de las amplias oscilaciones del mercado para adoptar una postura neutral.

Figura 1. Nuestro modelo se está volviendo más defensivo

Fuente: Man Numeric y MSCI Barra, a 27 de mayo de 2026.

En cuanto a los sectores industriales (Figura 2), esto se traduce en la selección de empresas financieramente más sólidas con beneficios más estables, así como en un claro favoritismo hacia sectores como el del petróleo y el gas, los fertilizantes y los productos químicos agrícolas, todos ellos directamente afectados por el cierre del estrecho de Ormuz.

Figura 2. Nuestro modelo ha seleccionado los sectores más afectados por la guerra

Fuente: Man Numeric y MSCI Barra, a 27 de mayo de 2026.

La fase final del ciclo y la inflación

2017 fue un año tan favorable como cualquier gestor de carteras podría desear. El crecimiento fue sólido, la inflación se situó ligeramente por encima del objetivo, la Fed aplicó una política monetaria restrictiva a un ritmo mesurado y bien anunciado, y la renta variable subió sin apenas sobresaltos. Por el contrario, 2021 terminó con una inflación del 5%, con la Fed insistiendo en que era transitoria y viéndose luego obligada a poner en marcha el ciclo de endurecimiento más agresivo en 40 años.

El riesgo de una reaceleración de la inflación parece ahora muy real. Los precios de la energía se están disparando, la Fed ha mantenido los tipos en tres reuniones consecutivas y los mercados están descontando una mayor probabilidad de subidas de tipos este año. El IPC de abril se situó en el 3,8 % interanual, el máximo de los últimos tres años y muy por encima del objetivo del 2 % de la Fed, y la OCDE ha elevado su previsión de inflación para EE. UU. en 2026 al 4,2 %, desde el 2,8 % de hace solo unos meses.

Si el conflicto se calma pronto y el petróleo se tranquiliza, es más probable que se repita el resultado de 2017, pero si persiste, el fantasma de 2021 podría volver a aparecer.

IA y 1999

El paralelismo con 1999 también resulta interesante, al hacer referencia al apogeo de la fiebre de las puntocom. En aquel entonces, las valoraciones de las empresas tecnológicas se adelantaban con creces a los fundamentos, justo cuando la Fed estaba endureciendo su política monetaria en medio de ese impulso. Solo los «Siete Magníficos» representan ahora aproximadamente el 30 % del S&P 500, la mayor parte de ello vinculado a la expansión de la IA, y, sin embargo, un estudio de la Oficina Nacional de Investigación Económica reveló que casi el 90% de los 6.000 altos ejecutivos encuestados que habían utilizado la IA no habían registrado aún ganancias de productividad cuantificables.

Estos mismos ejecutivos predijeron efectos considerables en los próximos tres años, con un aumento de la productividad en sus empresas de un 1,4 % de media y un incremento de la producción del 0,8 %. La cuestión con la que se debate el mercado es si unos rendimientos de ese orden justifican una expansión de la infraestructura a la escala actual.

Warsh y los argumentos a favor de mantener una postura defensiva

Todo esto recae ahora en el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, que presidirá su primera reunión los días 16 y 17 de junio, una semana después de la publicación del IPC de mayo. El peso de las expectativas políticas y del mercado favorece una bajada de los tipos, mientras que los datos de inflación apuntan en sentido contrario. Las actas de abril de la Fed calificaron la inflación persistente como un riesgo destacado y, aunque casi nadie espera un cambio en los tipos en la próxima reunión, los inversores analizarán minuciosamente cada palabra de Warsh en busca de señales de línea dura o moderada.

El resultado favorable de 2017 y el espectro de 2021 parecen igualmente plausibles desde esta perspectiva. El modelo se posiciona ante esa incertidumbre, inclinándose más hacia una postura defensiva dentro de una orientación favorable al crecimiento. Ahora todo depende de lo que ocurra en el Estrecho.


¡Buen fin de semana!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *