Comentario de mercado Viernes 3 de Julio del 2026.

Esta semana han destacado los flojos datos de empleo en Estados Unidos que han reducido las probabilidades asignadas por el mercado a una subida de la Fed en 2026 hasta el 76% y han hecho que las bolsas subieron, volvemos al ciclo de que malos datos macro son buenos para las Bolsas porque provocarán una actitud menos agresiva por parte de los bancos centrales…como digo, ayerel informe oficial de empleo de junio en Estados Unidos sorprendió a la baja, con una moderación superior a la esperada en la creación de empleo, +57.000 frente a los +113.000 esperados y con revisión a la baja de los dos meses anteriores en -74.000, por debajo del promedio mensual de este año (+99.000), aunque la tasa de paro retrocedió a 4,2% una décima menor que el 4,3% anterior ante una menor tasa de participación.

Este mes de Junio las Bolsas han cerrado su mejor trimestre desde el año 2020.

Fuentes del Wall Street Journal señalaban esta semana que Trump fue informado sobre posibles nuevos ataques militares contra Irán, aunque finalmente optó por mantener abierta, por el momento, la vía diplomática. Por otra parte, varios países del Golfo estarían explorando la posibilidad de alcanzar acuerdos de seguridad directamente con Irán, reduciendo parcialmente su dependencia de la protección estadounidense.

Toda la incertidumbre geopolítica en torno al conflicto en Oriente Medio ha hecho que se incremente la correlación entre la evolución del precio del crudo Brent y las expectativas de tipos de interés del Banco de Inglaterra (BoE). Tras el estallido del conflicto con Irán, el mercado consideró que la economía británica era especialmente vulnerable a las presiones inflacionistas derivadas del encarecimiento de la energía, lo que llevó a los inversores a anticipar una mayor probabilidad de que el Banco de Inglaterra tuviera que endurecer su política monetaria mediante nuevas subidas de tipos. Sin embargo, la situación también ha evolucionado en sentido contrario. A medida que el precio del petróleo ha retrocedido hasta los niveles previos al conflicto, las expectativas de tipos en el Reino Unido han experimentado una corrección más acusada, reflejando una menor necesidad de endurecimiento monetario. De cara a la próxima reunión del Comité de Política Monetaria, prevista para el 30 de julio, el consenso del mercado se ha desplazado hacia un escenario de mantenimiento de los tipos de interés, con una creciente expectativa de que el Banco de Inglaterra opte por mantener sin cambios su actual postura monetaria

En cuanto a los precios del petróleo esta semana Kepler Chrevreux publicaba esta semana un informe en el que reflejaban cómo el crudo está fluyendo más de lo esperado y ahora ven un exceso de oferta de barriles en 2027 de 4,9 millones de barriles al día frente a los 4,7 que estimaban previamente.

El índice de semiconductores (SOX Index) ha tenido su mejor trimestre (+87,75%) desde su creación en 1993, superando el +68% que hice en el primer trimestre del 2020. Su comportamiento frente al del principal índice tecnológico americano (Nasdaq 100) es sorprendente, en lo que va del año, hasta el 30 de Junio, el SOX ha subido un 100% frente a la subida del 16% del Nasdaq.

SOX Index 2026:

SOX Index Vs Nasdaq 100 Index 2026:

Por otro lado, la valoración de las 7 Magníficas frente al resto del mercado americano (S&P 493) ha vuelto a mínimos de la última década confirmando la rotación que está habiendo en la Renta Variable a sectores más de calidad y defensivos (062826-Mag7.pdf). El flujo comprador del inversor minorista americano en las 7 Magníficas es el menor de los últimos 4 años (YOLO Crowd Wants Little to Do With Tech Megacaps It Once Adored – Bloomberg), sin embargo en Junio se ha visto un flujo comprador récord en la Renta Variable americana.

El sentimiento en el sector tecnológico ha bajado mucho desde los máximos de comienzo de año, según Sentiment Matters que analiza los artículos e informes de las gestoras de fondos de inversión:

Cuando el S&P 500 ha subido más de un 10% en el segundo trimestre del año es una señal alcista para el resto del año el 89% de las veces históricamente con una rentabilidad media del 11,7%.

Los últimos 11 meses de Julio han sido positivos para el S&P 500, veremos este año:

Doce sesiones después de su estreno en Bolsa, SpaceX desembarca en los grandes índices de Wall Street. Este lunes debutó en el Russell 1000, y el próximo 7 de julio, la empresa se incorporará al índice de valores tecnológicos Nasdaq 100. La inclusión en los grandes índices es exprés y se produce después de que SpaceX haya acumulado una subida del 21,5% desde que saltó al parqué bursátil americano, hasta los 164 dólares, desde los 135 dólares de su salida a Bolsa. La incorporación de SpaceX al índice Russell 1000 tiene un primer impacto inmediato, todos los ETF y fondos que replican índices deberán adquirir acciones de SpaceX en proporción a su ponderación. Aunque la incorporación efectiva en el Russell 1000 fue el lunes, los ajustes de los ETF y fondos indexados que siguen el índice Russell fueron ejecutados el pasado 26 de junio por la tarde. Es decir, reequilibraron su cartera para ajustarse a la nueva lista de componentes. Esto implica vender todas las cotizadas que se retiran y comprar todas las que se incorporan, de forma simultánea, en proporción a sus ponderaciones en el índice. Un proceso que, unido al inminente salto al Nasdaq 100, provocará según los analistas de Bankinter, un “aumento de la volatilidad en la cotización”. Los rebalanceos de las posiciones se ejecutan trimestralmente. Entre las incorporaciones más destacadas en el Russell 1000, además de SpaceX, también figura CoreWeave. También habrá cambios relevantes en las grandes ponderaciones del índice. Nvidia pasa a ocupar el primer puesto como principal componente, desplazando a Apple, que cae hasta la tercera posición. Walmart, por su parte, entrará en el grupo de los diez mayores valores con mayor peso en el índice. Poco después de la salida a Bolsa, SpaceX lanzó una emisión de bonos de 25.000 millones de dólares, en la que recibió una demanda de 90.000 millones de dólares, gracias a la elevada rentabilidad que ofrecía. La compañía reconoce que seguirá necesitando miles de millones de dólares en inversión, ya que entre sus objetivos más inmediatos figura el despliegue de más de 100.000 satélites para comunicaciones, así como el desarrollo de centros de datos espaciales destinados a aplicaciones de inteligencia artificial.

Cotización acción de SpaceX desde su salida a Bolsa:

El Bitcoin ha sufrido pérdidas de más del 20% y su precio se ha hundido a mínimos de septiembre de 2024, en 58.418 dólares. Es su peor mes desde junio de 2022, tras la quiebra de FTX. La preocupación por la inflación, las fuertes salidas de capital de los ETF y el sentimiento generalizado de aversión al riesgo han lastrado los mercados de criptoactivos. En junio, los ETF de bitcoin han registrado salidas netas de más de 4.000 millones de dólares en Estados Unidos, el peor mes de su historia desde que hay registros, el anterior pico de reembolsos fue el pasado febrero, por valor de 3.560 millones de dólares. A ello se suma la actividad de Strategy, la empresa con la mayor tesorería de bitcoin del mundo. La compañía ha reformado su modelo de financiación y ha autorizado un nuevo programa de monetización de bitcoin. Este programa le otorga flexibilidad para vender la criptomoneda, recomprar valores y preservar la liquidez. Strategy ya ha anunciado que podría vender hasta 1.250 millones de dólares de bitcoin. En el año, la criptomoneda pierde un 33%. Desde que marcó máximos históricos el pasado octubre, en los 125.000 dólares, el desplome se agranda hasta el 53%.

Cotización del Bitcoin desde Julio del 2024:

En breve comenzará la temporada de resultados del Segundo Trimestre del 2026, donde el consenso de analistas espera un crecimiento del Beneficio por Acción para el 2T26 del S&P 500 superior al 20% por segundo trimestre consecutivo, tras haber mejorado las estimaciones en un 3,4% desde principios del trimestre. Destaca la fuerte concentración de la mejora de previsiones en dos sectores, Energía (+62%) y Tecnología de la Información (+9%). Para el conjunto del S&P500, se espera BPA subiendo un 23,3% interanual para el 2T26, en lo que sería el séptimo trimestre consecutivo de crecimiento de doble dígito, e ingresos +12,2% interanual, que supondría el segundo trimestre consecutivo de crecimiento de doble dígito y el mayor ritmo de incremento desde el segundo trimestre del 2022. La temporada de resultados americanos comenzará la próxima semana, pero será a partir del 14 de julio cuando cobre relevancia con la publicación de la banca de inversión.

Importante esta semana:

Trump amenazó el fin de semana pasado con imponer aranceles del 100% a numerosos países europeos que mantengan impuestos sobre los servicios digitales aplicados a grandes compañías tecnológicas estadounidenses. La advertencia tendría efecto inmediato si dichos gravámenes no son eliminados.

La Administración Trump confirmó ayer que no prorrogará el acuerdo comercial acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA) en su formato actual y que buscará negociar acuerdos bilaterales independientes con Canadá y México con una duración de diez años.

El Financial Times publicaba ayer que OpenAI habría discutido la posibilidad de ceder una participación del 5% al Gobierno estadounidense, reflejando la creciente importancia estratégica que Washington otorga al desarrollo de la IA.

El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, intervino este miércoles en el foro de banqueros centrales celebrado en Sintra, por un lado, lanzó un mensaje contundente de independencia en las decisiones de la Reserva Federal, al defender que no renunciará a su compromiso con la estabilidad de precios y afirmando que “si hay gente que pensaba que toleraríamos una inflación por encima del objetivo, quedarán decepcionados”. Esta declaración supone además un claro distanciamiento respecto a las presiones a favor de una rebaja de tipos defendidas por Trump. Además, volvió a abordar su deseo de una autoridad monetaria menos comunicativa, lo que implicaría la eliminación del dot plot o ruedas de prensa más breves, como en la última reunión. A su juicio, un exceso de comunicación puede dificultar la toma de decisiones y sentenció que “debemos acabar con ellas”.

El lunes Estados Unidos e Irán acordaron detener los ataques y reanudar esta misma semana en Catar las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, después de varios intercambios de ataques durante el fin de semana pasado que hicieron temer una nueva escalada. Paralelamente, Estados Unidos, Israel y Líbano habrían alcanzado un acuerdo marco para tratar de poner fin al conflicto en la frontera norte de Israel, aunque Hezbolá ya ha rechazado públicamente dicho acuerdo. Además, Omán ha advertido a sus socios de que los buques que atraviesen el Estrecho de Ormuz podrían tener que pagar nuevas tasas por el tránsito.

Las autoridades iraníes reiteraron esta semana que mantienen su determinación de controlar el tráfico por el Estrecho de Ormuz y confirmaron que una delegación viajará a Qatar en los próximos días, aunque descartaron que existan negociaciones directas con Estados Unidos a corto plazo.

En el lado macroeconómico, el viernes pasado se publicó en Estados Unidos el deflactor del gasto en consumo personal (PCE), que es el indicador de inflación favorito de la Fed, correspondiente a mayo. La tasa subyacente repuntó una décima, hasta el 3,4 % interanual, alcanzando su nivel más elevado desde 2023 y confirmando que las presiones inflacionistas siguen presentes en la economía.

Siguiendo con los datos macro de esta semana en Estados Unidos, la encuesta de creación de empleo privado elaborada por la empresa ADP volvió a mostrar fortaleza, concluyendo la primera mitad del año con el mayor aumento de puestos (463.000) en dos años. En el mes de junio, las nóminas del sector privado aumentaron en 98.000 puestos de trabajo, tras el incremento de 122.000 registrado el mes anterior. Aunque la cifra quedó por debajo de los 120.000 empleos esperados, sigue apoyando la percepción de que el mercado laboral estadounidense ha ganado fortaleza tras un 2025 de debilidad. Además, la creación de empleo fue generalizada tanto por sectores como por regiones y tamaños de empresa. El aumento del empleo estuvo liderado por los sectores de educación y sanidad, que concentraron aproximadamente la mitad de las nuevas contrataciones. Les siguieron las actividades de comercio, transporte y suministros, así como los servicios financieros. 

También esta semana en Estados Unidos se publicó el dato de confianza empresarial manufacturera (ISM), que dejaba señales mixtas en junio. En concreto, el índice agregado retrocedió siete décimas hasta 53,3, lastrado en gran medida por el subcomponente de nuevos pedidos que cayó ocho décimas hasta 56. Por el lado más positivo, el subíndice de empleo repuntó hasta 49,7 desde el 48,6 previo, cerca de territorio de expansión, mientras que el de precios pagados cayó con fuerza hasta 73 desde 82,1, cada vez más cerca del 70,5 observado antes del conflicto.

Beth Hammack, presidenta de la Reserva Federal de Cleveland y miembro de la Fed, afirmó que, si las presiones inflacionistas no remiten en los próximos meses, la Fed podría verse obligada a volver a subir los tipos de interés. Aunque insistió en que cada reunión dependerá de los datos y evitó comprometer un calendario concreto, subrayó que la inflación continúa siendo demasiado elevada y que la economía estadounidense sigue mostrando una fortaleza suficiente como para soportar una política monetaria restrictiva.

En Europa fuentes del Banco Central Europeo citadas por Reuters señalaron que la institución continúa considerando que septiembre sigue siendo el momento más probable para volver a subir los tipos de interés. No obstante, reconocen que un dato de inflación de junio superior al esperado fortalecería el argumento de quienes defienden actuar ya en la reunión de julio, especialmente si la inflación subyacente continúa mostrando una elevada persistencia. Durante la inauguración del Foro de Sintra, la presidenta del BCE Lagarde defendió que la economía europea ha ganado una fortaleza suficiente como para que el BCE pueda volver a hacer política monetaria «de forma convencional», utilizando los tipos de interés como principal instrumento, actuando de manera gradual y tomando las decisiones reunión a reunión en función de los datos, sin recurrir a compromisos explícitos sobre la senda futura de los tipos. Según Lagarde, esta mayor capacidad de resistencia se debe tanto al fortalecimiento de la arquitectura institucional europea, con mecanismos como el Instrumento para la Protección de la Transmisión (TPI), la unión bancaria o los instrumentos fiscales comunes, como a unas expectativas de inflación mejor ancladas y a una menor dependencia energética en algunos países gracias al avance de la transición energética. No obstante, advirtió que el entorno sigue siendo extraordinariamente incierto, con shocks geopolíticos que pueden intensificarse o revertirse con gran rapidez, como ha ocurrido recientemente en Oriente Próximo. Precisamente por ello, defendió que el BCE debe apoyarse cada vez más en indicadores de inflación subyacente, mejores modelos de previsión y análisis de escenarios alternativos para calibrar sus decisiones, en lugar de ofrecer una forward guidance rígida.

Este miércoles entraron en vigor las medidas de la Unión Europea contra el creciente flujo de importaciones procedentes de China, la medida consiste en una tasa de 3€ por cada artículo adquirido online con un valor inferior a 150€ y una cuota arancelaria del 50% sobre el acero. Aunque ninguna de estas iniciativas menciona explícitamente a China y su aplicación se extiende a todos los socios comerciales de la UE, su impacto recaerá principalmente sobre las importaciones chinas. En 2025, la Unión Europea importó cerca de 5.900 millones de euros en productos low-cost, de los cuales un 90% procedía de China. En el caso del acero los cinco principales proveedores extracomunitarios son Turquía, India, Corea del Sur, Vietnam y China. No obstante, la Comisión Europea contempla condiciones más favorables para aquellos países con los que mantiene acuerdos comerciales, una circunstancia que no incluye a China ni a Vietnam. Respecto a la tasa aplicada al comercio electrónico, el gravamen de 3€ se abonará por artículo y no por paquete. Así, un pedido de dos productos con un valor individual inferior a 150€ soportará un coste adicional total de 6€. Con esta medida, Bruselas busca proteger al comercio tradicional frente a la creciente competencia de las plataformas de bajo coste, obtener recursos para reforzar unos servicios aduaneros cada vez más saturados y mejorar los controles sobre este tipo de mercancías para garantizar el cumplimiento de la normativa comunitaria. Según la propia Comisión Europea, más del 60% de estos productos presentaban algún tipo de incumplimiento de los estándares europeos. Además, el nuevo mecanismo sobre el acero busca reducir la dependencia de las importaciones, con el objetivo de recortar los volúmenes importados en un -47% respecto al año anterior, y elevar la utilización de la capacidad productiva de la industria europea, actualmente del 67%, hasta el 80% que persigue la Comisión. Para ello, la UE permitirá la entrada de hasta 18,3 millones de toneladas de acero libres de aranceles. Una vez superado ese umbral, las importaciones adicionales estarán sujetas a un gravamen del 50%. (https://www.reuters.com/business/retail-consumer/eu-slaps-3-fee-cheap-ecommerce-parcels-blow-shein-temu-aliexpress-2026-07-01/).

Putin afirmó este lunes que espera que los negociadores estadounidenses viajen próximamente a Moscú para continuar las conversaciones sobre un posible acuerdo de paz en Ucrania, una vez que Washington pueda dedicar menos atención al conflicto con Irán

En su informe anual, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) advertía esta semana de que la combinación de elevados niveles de deuda pública y una creciente dependencia de inversores no bancarios está modificando el funcionamiento de los mercados de deuda soberana, aumentando la probabilidad de episodios de fuerte volatilidad en las rentabilidades de los bonos soberanos. El organismo considera que los elevados niveles de deuda pública limitan el margen de actuación de los bancos centrales y podrían hacer más persistentes los episodios inflacionistas futuros.

En China esta semana conocimos los índices PMI oficiales chinos correspondientes a junio mostraron una evolución mejor de la esperada tanto en el sector manufacturero en 50,3 desde 50,0 y ligeramente por encima del 50.1 estimado, como en el de servicios, actual en 50,2 desde 50,1 mejor que el  49,9 estimado.

Esta semana conocimos que la inflación de la eurozona empieza a remitir, antes incluso de que la reapertura del estrecho de Ormuz haya devuelto a la plena normalidad al comercio mundial. El Índice de Precios de Consumo (IPC) en la unión monetaria se moderó cuatro décimas en junio, pasando de subir a un ritmo interanual del 3,2% en Mayo al 2,8% en Junio, de acuerdo con el dato preliminar publicado este miércoles por la oficina comunitaria de estadística Eurostat. Una moderación en la que han jugado un papel fundamental tanto la energía, que sigue subiendo con mucha fuerza, pero cada vez menos, los alimentos frescos y, en menor medida, los servicios, y que es generalizada en prácticamente todos los países de la eurozona. Los precios de la energía siguieron subiendo con fuerza, impulsados por el encarecimiento del crudo y el gas derivados de la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, aunque lo hicieron a un ritmo algo más suave que el mes anterior. En concreto, la inflación energética se situó en el 8,7%, 2,1 puntos por debajo de la cifra de mayo, que había sido el máximo para este componente desde la crisis del gas ruso provocada por la invasión de Ucrania. En segundo lugar, el precio de los alimentos frescos aumentó un 3,2% frente al 4% del mes anterior. Y, al mismo tiempo, los alimentos procesados, incluyendo alcohol y tabaco, se ralentizaron una décima, al 1%. Con ello, el conjunto de los alimentos y bebidas sube a un ritmo del 1,6% interanual en junio, tres décimas menos que el mes anterior. A pesar del reducido peso de los alimentos frescos en el conjunto de esta categoría (apenas el 27% del total de los alimentos son frescos), esta moderación de precios resulta muy significativa, porque anticipa la tendencia del resto de los productos y porque permite descartar, a priori, un gran impacto en los precios de los alimentos provocadas por las disrupciones de la guerra en Irán sobre el suministro de fertilizantes. Y, en tercer lugar, los servicios se ralentizaron tres décimas, hasta el 3,2%. Este es un componente fundamental de la inflación, porque el elevado peso de los salarios en este sector permite inferir que la escalada inflacionista de los últimos meses podría no tener grandes efectos de segunda ronda. En cambio, los bienes industriales no energéticos fueron la única categoría que no vio descender su inflación y se mantuvo en el 0,9%. Con ello, la inflación subyacente, que excluye del cálculo los componentes más volátiles como la energía y los alimentos y es la que usa el Banco Central Europeo (BCE) en sus decisiones de política monetaria, descendió dos décimas, desde el 2,6% de mayo al 2,4%. Unas cifras que apuntalan el discurso de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, que señaló esta semana que considera que los riesgos para el crecimiento y la inflación “están probablemente más equilibrados que hace unas semanas”, lo que aleja nuevas subidas de tipos. Por países, la inflación ha descendido en prácticamente toda la eurozona, aunque sigue habiendo grandes diferencias. Así, Lituania lidera las subidas de precios, con una inflación interanual del 5,5%, seguida de Bulgaria (5,3%), Croacia (4,2%) y Chipre (4%), con España muy cerca del grupo de cabeza (3,6%, según la metodología europea). En cambio, Malta es el país con unos precios más contenidos (1,9%), junto con Francia, Estonia (2% en ambos casos), Alemania (2,4%) y Finlandia (2,7%).

En España el mercado inmobiliario sigue creciendo y lo hace a su ritmo más intenso en los últimos 20 años, a pesar de la contracción de las ventas. El precio de la vivienda subió un 15,2% interanual en el segundo trimestre del año, de acuerdo con los datos publicados este martes por la tasadora Tinsa by Accumin. Esto es, nueve décimas por encima del dato del primer trimestre y el máximo desde el tercer trimestre de 2006. Un avance que viene impulsado por las pequeñas capitales, como Albacete, Soria o Pontevedra, si bien Alicante o Madrid siguen subiendo a un ritmo superior a la media. Los precios crecen y lo hacen cada vez con más fuerza debido al fuerte déficit de obra nueva pero, al mismo tiempo, cada vez son menos compradores los que pueden pagarlos, como se observa por el frenazo de las transacciones y la ralentización de las ventas en las grandes ciudades, en cambio, la presión de la demanda se traslada hacia pequeños municipios, donde todavía hay un cierto margen para subidas de precios. Las alzas, dentro de las capitales, vienen lideradas por Albacete, con una subida del 23,5% respecto al segundo trimestre del año pasado, Soria (23,4%), Pontevedra (19,3%), Santander (18,1%), Santa Cruz de Tenerife (18%), A Coruña (17,6%), Alicante (16,8%), Las Palmas de Gran Canaria, Segovia (16,2% en ambos casos), Valencia (16,1%), Madrid (15,5%) y Murcia (15,1%). Y, si bien es cierto que en esta lista aparecen ciudades de gran entidad, como Madrid, Valencia, Alicante o A Coruña, hay que tener en cuenta que Madrid lideraba los ránkings de subidas de precios hace unos años y que muchas de estas capitales registran alzas inferiores a las de otros municipios de su entorno, mientras que Valencia o Alicante estaban muy baratas comparadas con su media histórica. En cambio, la mayor parte de las ciudades de cierta importancia quedan por debajo de la media, como es el caso de Pamplona (6,6%), Barcelona (8,9%), Vitoria (9,9%), Valladolid (10,1%), Palma de Mallorca (11,2%), Sevilla (12%), San Sebastián (12,1%), Bilbao (12,7%) o Zaragoza (14%). Todas ellas, no obstante, registran alzas que, como mínimo, duplican el Índice de Precios de Consumo (3,2%), lo que da una idea de la fortaleza de la vivienda como activo para inversión. De hecho, solo una capital registra subidas inferiores a la inflación, Lérida, con un alza del 2,1%, seguida de Cádiz (3,8%), Palencia (4,6%), Lugo (5,1%) y Huesca (5,6%). Cuando se mira el ránking que incluye todas las localidades de importancia para las que Tinsa dispone de datos, la tabla viene liderada por el madrileño Torrejón de Ardoz, con un incremento del 32,6%, seguido de Viladecans (provincia de Barcelona, 26,7%), Sagunto (Valencia, 23,1%) y Talavera de la Reina (Toledo, 20,7%). Más adelante, por encima del 18%, quedan Fuenlabrada, Parla, Coslada, Alcorcón y Móstoles, todos ellos en torno a Madrid, Torrevieja (Alicante), Santiago de Compostela (La Coruña) y Vélez-Málaga y Marbella (Málaga).


¿Somos vulnerables o sólo afortunados? Martin Wolf. Financial Times.

La economía mundial ha resistido bien a pesar del estallido de inflación pospandemia, los aranceles de Donald Trump, la guerra en curso de Rusia contra Ucrania, la guerra de Irán, y, como resultado de estos dos conflictos, los grandes shocks energéticos; siendo el más reciente cuantitativamente el mayor de la historia. ¿Debería concluirse que la economía global es invulnerable o simplemente afortunada? Si es suerte, ¿cómo podría agotarse finalmente?

Es lúcido el análisis del último Informe Económico Anual del Banco de Pagos Internacionales muestra que efectivamente ha habido resiliencia, pero también suerte. Además, avisa de que los peligros se están acumulando, especialmente en la interacción entre las fragilidades fiscales y financieras. A esto habría que añadir las vulnerabilidades sociales, financieras y de otro tipo que probablemente se crearán, o empeorarán, con la marcha triunfante de la inteligencia artificial en la economía. No es difícil imaginar shocks ante los cuales la capacidad del sector público para responder eficazmente sea más limitada de lo que actualmente se da por sentado.

Consideremos el impacto de algunos acontecimientos recientes. La guerra arancelaria de Trump fue significativamente menos dañina de lo esperado el llamado día de la liberación (2 de abril de 2025). Esto se debió en parte a que los niveles arancelarios se volvieron significativamente más bajos de lo sugerido inicialmente, y en parte a que las empresas estadounidenses absorbieron algunos de los costes (posiblemente, de forma temporal) a través de márgenes más bajos y, significativamente, a que los aranceles eran tremendamente discriminatorios. El resultado inevitable fue que las exportaciones chinas directas a Estados Unidos se desviaron a través de otras economías emergentes (principalmente, en el este de Asia) capaces de producir utilizando insumos chinos. Además, y lo que es más importante, el resto del mundo no copió el proteccionismo de Trump. Lo consideraron, con sensatez, demasiado absurdo para ser imitado.

El mundo también ha tenido una gran suerte macroeconómica: el auge de la IA. Esto ha provocado no sólo un impulso que ha mejorado la confianza en un mercado de valores que ya alcanzaba valoraciones muy altas, sino también un enorme aumento de la inversión interna estadounidense. Esto último, a su vez, ha tenido importantes efectos indirectos sobre la oferta de insumos del este de Asia. Como resultado de ese auge, junto con la desviación del comercio mencionada anteriormente, el comercio mundial se ha mantenido notablemente dinámico.

En 2026, sin embargo, la economía global sufrió otro gran shock: el imprudente ataque a Irán. Esto ha resultado en un cierre efectivo del estrecho de Ormuz, el cuello de botella más importante del mundo para el petróleo, el gas natural y muchos otros productos vitales. Éste va ya por su cuarto mes, y la cuenta sigue. En términos de oferta, ha sido el mayor shock petrolero de todos, aunque las reservas han amortiguado el golpe.

Debilidades económicas

Si juntamos todos los puntos, dice el Banco de Pagos Internacionales, vemos cuatro debilidades económicas.

En primer lugar, la inflación ha aumentado. La pregunta para los bancos centrales es si este aumento será breve y transitorio, o lo suficientemente grande y duradero como para generar otro repunte en el nivel de precios, como ocurrió de forma tan flagrante con el incremento desmesurado de la inflación tras la pandemia. ¿Podría un segundo shock desestabilizar significativamente las expectativas de inflación? Sí. No cumplir el objetivo de inflación por un margen considerable una vez podría ser una desgracia; incumplirlo por segunda vez, aunque sea de forma mucho más moderada, parecería una negligencia.

En segundo lugar, el aumento del gasto en IA podría ralentizarse, quizás de forma brusca. Una de las razones podría ser la fuerte hostilidad pública hacia esta tecnología. A largo plazo, la combinación de una competencia intensa con rendimientos decepcionantes podría provocar un colapso de la inversión. Esto, según señala el organismo, ya ha ocurrido en anteriores auges de inversión impulsados por la innovación.

En tercer lugar, las actuales condiciones financieras relajadas podrían endurecerse drásticamente como resultado de un pánico de mercado a la antigua usanza. Observamos primas de riesgo comprimidas, un aumento del apalancamiento y, sobre todo, un rápido crecimiento de la intermediación financiera no bancaria, relativamente opaca y no regulada. Cabe señalar, además, que el endeudamiento del sector privado no se encuentra muy por debajo de los niveles de 2007.

En cuarto lugar, los gobiernos de los países de altos ingresos están perdiendo el control de sus finanzas públicas. Salvo unas pocas excepciones, presentan grandes déficits fiscales estructurales, mientras que la relación promedio entre la deuda pública y el PIB se sitúa en niveles no vistos desde la Segunda Guerra Mundial. Estos países, especialmente en Europa, también se enfrentan a los desafíos de los altos precios de la energía y el envejecimiento de la población. Los tipos de interés, tanto nominales como reales, se encuentran en niveles no vistos desde antes de la crisis financiera mundial. Como argumentan Manoj Pradhan y Charles Goodhart en su libro The Unanchored Central Banker, los tiempos de baja inflación y tipos de interés cercanos a cero son cosa del pasado.

Una contribución reciente particularmente importante del Banco de Pagos Internacionales ha sido en relación a la interacción de la creciente deuda gubernamental con los mercados de deuda del sector público. En particular, ha destacado el creciente papel de los hedge fund en la financiación de los gobiernos. Su estrategia depende de un alto apalancamiento. Esto aumenta el riesgo de pánico, con la consiguiente liquidación acelerada de operaciones. Observamos perturbaciones similares al inicio de la pandemia y durante el shock Truss de septiembre de 2022 en Reino Unido.

Para los bancos centrales, todo en conjunto representa problemas.

Un riesgo son los shocks fiscales, que probablemente reduzcan el margen de maniobra en política monetaria. Además, es probable que cualquier perturbación en los mercados financieros tenga como respuesta un fuerte apoyo de las autoridades. Pero esto, sin duda, incrementará aún más el riesgo moral. El actual giro hacia la desregulación prociclo de las finanzas aumenta aún más la probabilidad de este peligro.

Finalmente, está la nueva bestia negra del Banco de Pagos Internacionales: la promoción de las stablecoin, que pretenden ser el equivalente del dinero, pero que, en cualquier crisis, no lo serán.

La economía mundial es resiliente en parte gracias a la suerte. Pero la suerte se acaba. Para que la economía siga siendo resiliente, debe volverse más robusta. Lograrlo es ahora una prioridad.


La paz de Trump en Ormuz amenaza seis siglos de libertad en los mares. Iñaki Garay y Juan Luis López Cardenete.

Vista desde el cielo, la navegación en los mares se asemejaría a la sangre desplazándose por las venas y arterias de un cuerpo, tal como la puede ver cualquiera a través de un ecógrafo. El movimiento en ambos casos refleja actividad, pero sobre todo es sinónimo de vida y progreso. Los satélites que orbitan a una distancia de la tierra de entre 160 y 1.500 kilómetros van registrando el tránsito de los cargueros y eso permite a alguien calcular la salud de la economía mundial. El Baltic Dry Index mide el coste medio del transporte de materias primas en las 26 principales rutas marítimas internacionales y cualquier brusca oscilación causa en quienes observan las pantallas la misma tensión que una alarma de tsunami en la costa.

Es verdad que el memorándum de entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán establece inicialmente que el estrecho de Ormuz, por el que circula el 20% del petróleo mundial, y otro porcentaje similar del gas licuado, no tendrá peajes durante 60 días, pero ambos países abren la puerta a un arreglo más amplio y duradero sobre esa ruta en la que no se descarta que se puedan cobrar tasas de paso a cualquier buque que quiera atravesarla por supuestos servicios de asistencia a la navegación y administración del tráfico. En este sentido, Irán ha ofrecido a Omán que la supervisión sea compartida. Si ese nuevo modelo se impone finalmente, y cada vez estamos más cerca de que suceda sobre todo por la urgencia de Trump de poner fin a la guerra para que no le salpique en las elecciones de mitad de mandato en noviembre, el conflicto habrá hecho que las normas que rigen el comercio mundial por el mar sean modificadas de raíz y, con ellas, los equilibrios de poder. Además, constituiría un precedente para las aspiraciones rusas de ejercer control sobre la futura navegación por el Ártico, donde tiene un litoral de 24.000 km de costa. Otro tanto, para la ambición china de ejercer soberanía sobre el mar del Sur, donde viene construyendo de manera sistemática una barrera de islas artificiales militarizadas de delimitación con los países ribereños.

Precedentes

Hacía seis siglos que no se registraba una posibilidad de involución de tal nivel en la libertad de surcar los mares. Habría que remontarse hasta el siglo XV, concretamente al año 1453, cuando los turcos otomanos derrotaron al imperio bizantino y se hicieron con Constantinopla. En aquel momento se cerró la vía que unía el Mediterráneo y el Mar Negro, imponiendo tarifas, restringiendo el paso a los comerciantes europeos y castigando a la economía de importantes enclaves como Génova o Venecia. Paradójicamente, en aquella ocasión la suspensión de la Ruta de la Seda no supuso un revés irrecuperable para la globalización porque obligó a países como Portugal y España a explorar rutas alternativas para llegar hasta Asia, lo que provocó entre otras cosas el gran descubrimiento de América. Había ya antes otros antecedentes destacados sobre el control del mar. En los siglos XIII y XIV los nazaríes de Granada y los benimerines del Norte de África, junto con los castellanos, llegaron a acuerdos para controlar la navegación a través de Estrecho de Gibraltar. Los derechos de paso y la fiscalidad portuaria habrían contribuido, entre otras fuentes de financiación, en el siglo XIII, pero más en el siglo XIV cuando Granada alcanza su mayor esplendor, a la construcción en la Alhambra de los Palacios Nazaríes. De hecho, el término “tarifa” se relaciona, además de con la palabra árabe “ta’rif”, con los derechos aduaneros que se cobraban a las mercancías que entraban o salían del puerto de Tarifa.

La idea de que los océanos podían surcarse libremente nació formalmente en el siglo XVII con la doctrina de la libertad de los mares, pero se trataba de una especie de principio histórico que no se trasladó a un marco jurídico hasta la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar en 1982. La obra Mare Liberum del jurista neerlandés Hugo Grocio fue clave para que la gran extensión de agua salada que cubre más de dos tercios del Planeta fuera considerada un bien común que debía ser usado libremente por todas las naciones. Claro está que Grocio tenía ya entonces, a principios del siglo XVII, una idea bastante ética de las relaciones internacionales, porque defendía sin matices que el derecho entre países debía basarse en la razón y en reglas y no en la fuerza. 

Potencias

Como neerlandés era sin duda consciente de que su país no reunía el poder militar suficiente para enfrentarse abiertamente a potencias como España e Inglaterra, que seguían defendiendo la idea de mare clausum (mar cerrado) ante la potencia que exhibían sus armadas.

El régimen iraní ya ha demostrado que está dispuesto a usar la violencia masiva y la represión sobre su propio pueblo para perpetuarse. En este sentido, su capacidad de resistencia al dolor que le infligen desde el exterior Estados Unidos o Israel es incomparable. No ocurre lo mismo con Estados Unidos, donde cualquier presidente, incluido Donald Trump, sabe que el combate cuerpo a cuerpo que se requiere para conquistar territorios supone numerosas bajas que desgastan a cualquier líder democrático que tenga que medirse en las urnas. Le ocurrió a Lyndon B. Johnson en la guerra de Vietnam, a Jimmy Carter con la crisis de los rehenes en Irán, o al propio Bill Clinton con la muerte de soldados en Somalia. 

En cada nación de Oriente Próximo los jóvenes mueren o matan sin apenas consecuencias para los regímenes que les empujan a esta suerte, algo que no ocurre en Estados Unidos. Hasta ahora los ayatolás soñaban con convertir a Irán en la nueva potencia nuclear en la zona, pero Israel no está dispuesto a permitirlo porque eso le condenaría. Mientras tanto, el cierre del estrecho de Ormuz ha dado al Gobierno iraní un argumento con el que no contaba. Si los ayatolás consiguen fiscalizar la navegación en esa zona habrán asestado un nuevo golpe, después de los aranceles, a las reglas del comercio mundial. Un auténtico trompo en la corriente sanguínea que nutre a la globalización.


El problema del primer ministro británico. Joseph C. Sternberg. The Wall Street Journal.

resulta fácil burlarse del Reino Unido por su caos político al estilo italiano, con seis primeros ministros que han dimitido en la última década. Pero resistamos la tentación de regodearnos. El Reino Unido no es más disfuncional que otras democracias occidentales. Simplemente es más sincero al respecto.

El primer ministro Keir Starmer anunció el lunes que dejará el cargo. Pocos le echarán de menos. En los casi dos años transcurridos desde que su Partido Laborista ganó las elecciones generales, ha logrado la peculiar hazaña de convertir una amplia mayoría de escaños en el Parlamento en un Gobierno apático e ineficaz. El dinamismo de la economía está en letargo, y la indignación pública en torno a la inmigración y las divisiones de la «guerra cultural» se encuentran en auge. Las perspectivas electorales del Partido Laborista se están hundiendo.

Antes de examinar los cambios más amplios que han provocado este desastre, debemos señalar la especial falta de idoneidad del señor Starmer para el cargo que abandona. Cuando se convirtió en líder del partido en 2020, probablemente nadie, salvo el propio señor Starmer, pensaba que algún día sería primer ministro. Su misión consistía en aplicar su culto a la gestión legalista a la tarea de erradicar el antisemitismo por el que el Partido Laborista se había hecho famoso bajo el mandato de Jeremy Corbyn. No tuvo demasiado éxito en ello. Solo la incompetencia sistemática del entonces gobernante Partido Conservador le abrió la puerta para ascender, a pesar de sus fracasos, en 2024.

Aun así, cabe preguntarse si cualquier otro líder lo habría hecho mejor. Con los conservadores, durante sus 14 años en el poder, se sucedieron cinco primeros ministros sin encontrar una plataforma que funcionara tanto en el plano político como en el de la gestión. El conservadurismo «neocompasivo» de David Cameron no logró establecer una coalición electoral. Lo mismo ocurrió con la moderación basada en el consenso de Theresa May, el extravagante cuasi-populismo de Boris Johnson, el thatcherismo renovado de Liz Truss y la seca tecnocracia de Rishi Sunak.

El Partido Laborista asume que su problema en los últimos dos años ha sido el mal ambiente bajo el liderazgo de Starmer. Su sustituto, prácticamente seguro, Andy Burnham, promete más energía y habilidad en la política de base. Pero resulta difícil discernir su programa político. Su probable ascenso a la dirección del partido no resuelve la profunda división interna del Partido Laborista entre los centristas pragmáticos y los socialistas alejados de la realidad. En cambio, Burnham encarna la esperanza de que un político con más talento que Starmer sea capaz de sortear esos abismos con su elocuencia.

El resultado de todo esto es una vergonzosa serie de cambios de liderazgo que Burnham quizá no pueda frenar. Sin embargo, es solo una casualidad que el Reino Unido ha llegado a sufrir una inestabilidad más evidente que la que afecta a otros países. Hay varios factores que lo explican. El sistema parlamentario británico crea un mecanismo propicio para los cambios de liderazgo entre elecciones, y la sociedad ha utilizado históricamente ese proceso como válvula de escape política. En los últimos años ha sido necesario liberar una presión considerablemente mayor.

El Reino Unido también es menos estable que sus homólogos como entidad político-geográfica. Es habitual atribuir los problemas actuales del país al referéndum sobre el Brexit de 2016, que activó varias líneas de fractura transversal en lo social y en lo político. Pero se podría remontar más atrás. En 2014, Escocia celebró un referéndum sobre si permanecer en el Reino Unido. Aclamado como una victoria para el unionismo conservador de Cameron, el voto a favor de la permanencia fue del 55 % frente al 45 %.

Si el 45 % de los texanos hubiera votado a favor de la secesión de Estados Unidos hace 12 años, el país seguiría hoy en crisis. En Gran Bretaña, esa división ha llegado a considerarse algo normal. El regionalismo persistente, tal y como se manifiesta a través de los partidos locales dominantes en Escocia y Gales, complica la política británica al dificultar que el Partido Laborista o los conservadores funcionen como partidos verdaderamente nacionales. Las relaciones increíblemente complejas entre Irlanda del Norte y el resto del país tampoco ayudan.

Pero las tensiones fundamentales de Gran Bretaña son las mismas que en otros países occidentales. Se han abierto brechas culturales en torno a los valores de la nación, divisiones que se nutren de las diferencias socioeconómicas. Estas tensiones se han visto agravadas por un aumento espectacular de la inmigración, en gran parte ilegal y procedente de culturas cuya presencia en Europa y América acentúa las divisiones de la sociedad de acogida en cuestiones como el patriotismo y la interpretación de la historia nacional.

En todo Occidente, la expansión del Estado del bienestar ha animado a los votantes a plantear exigencias irrazonables a sus gobiernos, incluso cuando los impuestos y la regulación necesarios para financiar los programas sociales estrangulan el crecimiento y la prosperidad. Los cambios demográficos empeoran aún más la situación, a medida que la población envejece y los índices de dependencia se deterioran (menos trabajadores para mantener a un número cada vez mayor de jubilados). El resultado tóxico es una sensación cada vez más profunda de desesperanza entre los jóvenes.

No es de extrañar que la política estadounidense parezca menos estable de lo que lo ha estado en generaciones. Francia está paralizada, con un presidente extremadamente impopular atrapado entre una izquierda y una derecha enfrentadas. El partido político más popular de Alemania en las últimas encuestas es Alternativa para Alemania, de extrema derecha.

Los graciosos de las redes sociales se han pasado esta semana preguntándose si Gran Bretaña puede ser gobernada, y la respuesta, por ahora, probablemente sea no. No cometamos el error de pensar que nuestros amigos británicos están solos en ese sentido.


¡Buen fin de semana!

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